LA BÚSQUEDA DE AZOGUE E N
EL MÉXICO COLONIAL
M . F . L A N G
Universidad de Salford
L A I M P O R T A N C I A D E L M E R C U R I O en l a economía del Perú colo-n i a l se refleja ecolo-n el hecho de que ecolo-n los últimos años se hacolo-n de-dicado dos estudios completos a l tema de los famosos
depósi-tos de Huancavelica en ese virreinato.1 Hasta ahora se conoce
muy poco acerca de l a búsqueda del azogue en l a N u e v a Espa-ña, aunque se sabe de l a existencia de depósitos y de l a impor-tancia que tenían para l a prosperidad de l a industria minera. E l poco interés despertado por los recursos naturales de mer-curio en l a N u e v a España puede atribuirse a l hecho de que n i en tiempos coloniales n i más adelante se descubrieron depósitos comparables a los de Huancavelica.
Es sorprendente que, a pesar de los recursos mercuriales de México, no se desarrollara su explotación en l a época colonial p a -r a -responde-r a los -reque-rimientos de l a g-ran indust-ria mine-ra de l a plata. E n realidad, el uso por l a comunidad minera de l a N u e v a España de este mineral empezó u n a década antes que en Perú. Popularizado por Bartolomé de M e d i n a en las minas de Pachuca, en los años de 1550, el proceso de amalgamación, basado en el mercurio, se extendió rápidamente a todos los centros mineros de l a colonia. E l mercado de l a N u e v a España, más que las necesidades del mismo Perú, fue el incentivo para
i Véase G . L O H M A N N V I L L E N A : L a s m i n a s d e H u a n c a v e l i c a e n los
s i g l o s x v i y x v i i , Sevilla, 1949; A . P . W h i t a k e r : T h e H u a n c a v e l i c a
M e r c u r y M i n e , Cambridge, 1941. 473
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buscarlo y hallarlo en Huancavelica.2 A principios del siglo
x v n , muy pocas minas de l a N u e v a España producían mineral suficientemente rico para ser refinado por el antiguo proceso de fundición, ya que l a calidad de los minerales se deteriora-b a mientras más se tradeteriora-bajadeteriora-ban las minas. Los minerales
po-bres sólo se podían procesar por amalgama.3 Además, en el
cur-so del siglo XVII, la euforia minera característica de los años de l a pos-conquista disminuyó considerablemente. Se impuso l a tendencia a ahondar las minas existentes en vez de abrir nuevas donde los depósitos de l a superficie eran por lo general ricos. E l resultado fue que los minerales continuaron bajando de ca-l i d a d y ca-la industria se hizo cada vez menos independiente deca-l mercurio. Sólo en San Luis pudieron los mineros trabajar has-ta cierto punto sin el mercurio, mientras que en los nuevos cam-pamentos ocasionales en las áreas fronterizas de Sonora, Sina-loa, Texas y California los minerales descubiertos eran muy modestos para justificar la refinación por el método más ca-ro, el de fundición. Sólo hasta mediados del siglo x v m , cuando se abrieron las ricas minas de Catorce, Bolaños y L a V a l e n c i a -na, nuevamente se encontró práctica l a fundición.
Durante l a mayor parte del período colonial el mercurio fue u n ingrediente indispensable para l a prosperidad de l a mine-ría que, a su vez, era el espinazo de la economía del país. Es claro que cualquier escasez de este mineral estaba destinada a repercutir extensamente en el desarrollo general de l a co-lonia. Esta verdad se refleja en u n decreto de 1618, dirigi-do por l a C o r o n a a l V i r r e y : " s i fallaran las minas de mercu-rio, la producción de l a plata, de l a cual depende l a prosperidad de nuestros dominios, cesaría".4 F u e el hecho de saber la i m portancia del mercurio en Ha economía general lo que i n d u -jo a l a C o r o n a , en 1559, a declararlo u n monopolio del
2 L O H M A N N V I L L E N A : op. c i t . , p. 6 8 .
3 A . de la M O T A Y E S C O B A R : Descripción geográfica d e l o s r e i n o s
d e N u e v a G a l i c i a , N u e v a V i z c a y a y N u e v o León, México, 1 9 4 0 , p. 1 5 9 . * F . de G A M B O A : O r d e n a n z a s d e Minería, México, 1 9 6 1 , p. 2 4 .
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Estado.5. Hasta principios del siglo x v n se le había suminis-trado a l a N u e v a España l a producción de Almadén y de H u a n c a v e l i c a , y en algunas ocasiones, la de las minas de mer-curio de Idria, en los Alpes austríacos. Pero durante l a mayor parte del siglo x v n dificultades en la producción, tanto en A l -madén como en Huancavelica, causaron u n a persistente esca-sez de mercurio en México, que en este tiempo necesitaba una provisión mínima anual de 5 000 quintales.6 E n el siglo XVIII, cuando las reformas de los Borbones revivieron l a producción del mercurio tanto en España como en Perú, el suministro volvió a ser normal y seguro. S i n embargo, puede afirmarse que de 1600 hasta cerca de 1750 —es decir, l a mayor parte del período c o l o n i a l — la provisión de mercurio a la N u e v a Es-paña fue completamente inadecuada, causando problemas y depresión en las zonas mineras.7 E l comentario del viajero ve-neciano Gemelli Carreri, al visitar l a N u e v a España al final del siglo XVIII, confirmaba las quejas de los virreyes, oficiales reales y mineros: "Esta escasez de mercurio es responsable de la pobreza de México".8
L a escasez de mercurio, responsable en gran parte de l a crisis minera novohispana, y, por lo tanto, del atraso econó-mico general en el siglo XVIII, h a originado ciertos conceptos equivocados con respecto al México colonial.9 U n o de estos erro-res sostiene que l a N u e v a España, al contrario del Perú, no po-seía azogue que valiera la pena de explotar. D e hecho, México es uno de los pocos países del mundo donde se encuentra mercurio en cantidades importantes; lo hay en los estados de C h i -huahua, Morelos, Guanajuato, Querétaro, Jalisco, Guerrero,
•• F . de F O N S E C A y C. de U R R U T I A : H i s t o r i a g e n e r a l d e R e a l H a c i e n
-d a , México, 1845, i , p. 298.
* I b i d . , p. 28.
~ L a s tablas de importaciones de mercurio en la Nueva España son dadas por P. C H A U N U : Séville et l ' A t l a n t i q u e , París, 1959, v m , n , pp. 11, 1158-1560.
s F . G E M E L L I C A R R E R I : G i r o del Mondo, V e n e c i a , 1719, rx, p. 8 4 .
'•> P a r a una cuenta del atraso económico, véase W . B O R A H : N e w
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México, San Luis e Hidalgo, en las zonas argentíferas de los tiempos coloniales.1 0 A u n cuando l a producción h a sido inse-gura desde finales del siglo xrx, cuando se empezó a explotar el mercurio seriamente, en años prósperos h a habido exceso p a -ra exportación y el mineral figura ahora como uno de los princi-pales productos del país.1 1
Si N u e v a España estaba dotada naturalmente con sus pro-pios recursos de mercurio, ¿por qué éstos, al contrario de los de Perú, no fueron explotados en tiempos coloniales, particu-larmente en el siglo XVII, cuando l a escasez del mineral estaba lesionando l a economía? L a respuesta a esta pregunta h a dado origen a otro error, compartido por Bancroft y por W . Howe, este último u n a autoridad en la historia de l a minería.1 2 Se afirma que el mercurio de l a N u e v a España no fue explotado, en perjuicio del sector minero, porque l a Corona, celosa de su
monopolio y ansiosa de proteger los depósitos de Almadén, que
pertenecían al Estado, sistemáticamente prohibió los intentos de explotar los recursos de mercurio de México. Está claro, según las tablas de C h a u n u relativas a importaciones de mer-curio en el siglo xvin, que l a producción de Almadén nunca sa-tisfizo las necesidades de l a N u e v a España y que hacia fines de ese siglo le faltaban tanto como 4 000 quintales —es decir, que Almadén podía, de una sola vez, suministrar únicamente un cuarto del total demandado. Por lo tanto, durante gran parte del período colonial no hubo peligro de que el producto de Almadén fuera tan abundante como para no encontrar mer-cado p a r a él. M a s aún, en l a época colonial, el mercurio se vendía poco en el mercado mundial, y solo se producía en E s -paña, Perú, Austria y Hungría. O t r o productor, como México, no hubiera tenido dificultad de disponer de su exceso de
exis-10 U n i t e d States Geoiogicai Survey Monographs: T h e Q u i c k s i l v e r
D e p o s i t s o f t h e P a c i f i c S l o p e , Washington, 1888, p. xvii.
1 1 H . H E R R I N G : A H i s t o r y o f L a t i n A m e r i c a , N u e v a Y o r k , 1963, p. 385.
" H . B A N C R O F T : H i s t o r y o f M e x i c o 1 6 0 0 - 1 8 0 3 , San Francisco, 1883, p. 584. W . H O W E : T h e M i n i n g G u i l d o f N e w S p a i n a n d i t s T r i b u n a l
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tencias. D e cualquier modo, la C o r o n a podía haber puesto l a producción mexicana de mercurio bajo control del Estado, ase-gurándose que el mineral fuera vendido al mismo precio que el de Almadén.
D e hecho, l a afirmación de que l a C o r o n a se oponía a l a explotación de las minas de mercurio en l a N u e v a España es solamente cierta en parte, y se originó en el estudio de G a m b o a sobre l a legislación m i n e r a .1 3 G a m b o a da mucha importancia a tres cédulas — u n a de 1718, otra de 1730, y u n a tercera de
1745— q Ue mandaban detener las obras empezadas en ciertas
minas de mercurio en México.1 4 Sería apresurado inferir de
esta prueba aducida por G a m b o a que l a política general de la C o r o n a fue como lo hacen pensar esas tres cédulas. E n p r i -mer lugar, los textos que él cita se refieren solamente a casos específicos —los depósitos de Sierra de Pinos (1730). los de C u e r n a v a c a (1718), y los de Cerro del Carro, Guadalajara (1745). N o se refieren al virreinato en general n i indican u n a actitud permanente de l a Corona. L a poca buena voluntad de España para fomentar l a explotación en esa época puede i n d u dablemente ser atribuida al resurgimiento de las minas de A l -madén, que nuevamente volvían a l a antigua prosperidad de que habían disfrutado bajo l a administración Függer en los días de Felipe I I .
L o que pudo haber sido cierto en l a época en que Gamboa escribió, no fue necesariamente cierto durante todo el período colonial. U n a inspección más de cerca a l a legislación real su-geriría que l a actitud expresada en las cédulas de 1718, 1730 y
1745 no fue apoyada por administraciones anteriores, y que en realidad durante l a mayor parte del período colonial l a C o r o n a estuvo, de hecho, ansiosa de ver desarrollarse en l a N u e v a España u n a industria de mercurio tan próspera como la de Perú. Y a en 1568, escasamente diez años después de l a introducción del proceso de amalgama, una cédula instruía al virrey Martín Enríquez a promover el descubrimiento del
mer-G A M B O A : o p . c i i .
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curio en l a colonia, siempre que los buscadores del minera] pagaran el quinto r e a l .1 5 Poco después, fue descubierto cerca de Pachuca, en San Gregorio, u n depósito de mercurio, que fue trabajado hasta finales del siglo, aunque con resultados po-bres.1 6 Después del descubrimiento de San Gregorio, parece ha-ber languidecido l a búsqueda del mercurio, probablemente porque el rápido desarrollo de Almadén y Huancavelica ase-guraban u n suministro suficiente.1 7
Sin embargo, hacia el final del siglo, debido a l descenso de l a producción de las dos fuentes extranjeras de suministro, l a C o r o n a nuevamente se apresuró a descubrir nuevos depó-sitos tanto en l a N u e v a España como en Perú, de tal modo que en 1609 se dieron instrucciones a los virreyes para que fo-mentasen l a búsqueda de minas de mercurio, por medio de recompensas a quienes diesen información sobre el asunto a las autoridades.1 8 N o hay indicios de que esta cédula haya pro-ducido algún resultado práctico en l a N u e v a España. Es claro que la búsqueda del mineral en México no entusiasmaba por-que se creía por-que los depósitos mexicanos eran menos ricos por-que los del Perú y más difíciles de localizar e investigar. Por otra parte, los probables descubridores se desanimaban al saber que no podrían disponer libremente de su producto en el mercado abierto, sino que serían obligados a aceptar el precio fijado por el monopolio de l a C o r o n a sobre el mercurio. Entonces también los mineros del mercurio del Perú obtenían con dificultad el pago de las entregas de mercurio hechas al almacén de l a C o -rona. Es probable que este hecho se haya sabido en México y
haya sido otro motivo de desánimo para los buscadores.1 9
1 5 J . de S O L Ó R Z A N O Y P E R E I R A : Política I n d i a n a , M a d r i d , 1920, iv, p. 318.
1 6 M . B A R G A L L Ó : L a minería y la m e t a l u r g i a e n l a América E s p a
-ñola, México, 1953, p. 270.
1 7 Véase C H A U N U : o p . c i t . , vm, n, p. i i , para cifras sobre importa-ciones de mercurio de España y Perú.
" Recopilación d e L e y e s d e l o s R e i n o s d e I n d i a s (de aquí en ade-lante R L R I ) , libro 4, título 19, ley 4.
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E N L A S E G U N D A M I T A D D E L SIGLO XVII, cuando l a producción de Almadén bajó gota a gota después de que l a familia alemana de banqueros, Függer, se retiró de l a administración de sus m i -nas, l a escasez en l a N u e v a España se hizo tan grave que se dio u n nuevo impulso a l a búsqueda de mercurio dentro de l a colonia misma. U n a cédula de 1 6 6 4 urgía rigurosamente al v i -rrey Conde de Baños a investigar los depósitos naturales de mercurio en l a N u e v a España, y el rey manifestaba que " e n ningún otro asunto puede usted rendirme mayor servicio".2" Esto llevó a que se iniciaran en seguida operaciones en algu-nas mialgu-nas cerca de C h i l a p a , en el moderno Estado de Guerre-ro, bajo l a supervisión de Martín López, con quien el virrey ce-lebró u n asiento. Estas minas fueron trabajadas durante cinco años, pero con poco resultado.2 1 A pesar de ello, el entusias-mo de l a C o r o n a se había enardecido, y, después de l a retirada de López, otra cédula nombró a Gonzalo Suárez de San M a r tín, vino de los más antiguos miembros de l a Audiencia de M é -xico, superintendente de las minas de mercurio de Chilapa, con instrucciones de buscar depósitos por el rumbo explorado por López. Durante siete años se llevaron a cabo operaciones en numerosos sitios de l a zona, habiendo recibido Suárez de San Martín mucho estímulo de parte de l a C o r o n a .2 2 Pero, como en el caso de l a empresa de Miartín López, los re-sultados fueron desilusionadores y el proyecto tuvo CJUC SCI" abandonado.
A pesar del escepticismo de las autoridades coloniales por el deplorable resultado de estos intentos, en los cuales se habían puesto grandes esperanzas, l a ' persistente insuficiencia de las tradicionales fuentes de suministro llevaron a l a C o r o n a a h a -cer u n esfuerzo más para desarrollar los recursos coloniales antes del final del siglo XVII. Durante l a administración del v i -rrey Conde de Gálvez ( 1 6 8 8 - 1 6 9 6 ) l a escasez fue tan crítica
2» A r c h i v o General de Indias (de aquí en adelante A G I ) : P a t r o
-n a t o , leg. 238, ramo 2, n<? 15, l a C o r o n a a l Conde de Baños, 4 / 4 / 1 6 6 4 . 21 A G I : P a t r o n a t o , leg. 238, ramo 2, contiene numerosos documen-tos sobre estas operaciones.
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que se hicieron esfuerzos simultáneamente para proveerse en fuentes obviamente difíciles, tales como C h i n a .2 3 U n a cédula del 18 de junio de 1692 instruía a l virrey para ayudar en cual-quiera forma posible a dos mineros que habían sido enviados de Perú para investigar los depósitos de mercurio de l a N u e -va España. Estos mineros, trabajando en San Gregorio y en Temascaltepec, prominente centro minero al sur de l a capital, llevaron a cabo u n buen número de experimentos a lo largo de más de tres años; pero otra vez el éxito fue nulo y l a em-presa fue abandonada.2 4
A principios del siglo xvnr, como se ve en el comentario de G a m b o a , l a actitud de l a Corona cambió como resultado del aumento de producción en Almadén. Esta creció tan dramática-mente, que en l a segunda parte del siglo x v m l a N u e v a Espa-ña estuvo bien provista, así que desapareció l a urgencia de en-contrar fuentes locales. D e nuevo, después de la independencia se renovó el interés por el mercurio mexicano.
L a prohibición para autoabastecerse de mercurio en l a N u e -va España ha sido considerada como u n a prueba de l a estrecha previsión económica de España. Está claro, por lo expuesto arriba, que el ejemplo no es enteramente válido, ya que l a prohi-bición fue forzosa sólo en u n a época en particular y en casos aislados. Lejos de falta de interés en el mercurio de l a Nueva España, l a Corona, durante mucho tiempo, alentó la búsque-da del azogue. Las razones por las cuales el mercurio nunca lle-gó a ser u n a industria en el México colonial son algo diferentes de las sostenidas hasta ahora y se encontrarán en u n análisis más preciso de los varios intentos hechos en el siglo x v m .
Uno de los problemas que obstaculizaron a los buscadores de mercurio fue el de mano de obra. E n N u e v a España, el descen-so de l a m a n o de obra indígena, a causa de l a catástrofe demo-gráfica, se hizo sentir desde 1570. L a población no volvió a ascender hasta finales del siglo x v n .2 3 L o s criollos eran, por
tem-23 A G I : A u d i e n c i a d e Méjico, leg. 612, gobernador de Filipinas a la C o r o n a , 1/12/1692.
2* A G I : A u d i e n c i a d e Méjico, leg. 612, virrey a la Corona, 6 / 6 / 1 6 9 4 .
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peramento, renuentes al trabajo, en tanto que los esclavos ne-gros comprados resultaban costosos y rendían poco servicio. Además de esta escasez general de brazos el reclutamiento de peones para las minas de mercurio se veía seriamente obstaculi-zado por los bien conocidos peligros de envenenamiento. E l azogue era responsable de l a muerte de gran número de "tra-bajadores en las minas de p l a t a .2 0 Por ese motivo l a legislación dispuso que no se utilizaran trabajadores aborígenes en las m i
-nas de mercurio.2 7 Así, pues, Martín López se vio
constante-mente constreñido por l a escasez de mano de obra en sus minas de C h i l a p a . E n esa época l a zona de Ghilapa estaba despoblada porque gran parte de l a población indígena trabajaba en las obras del drenaje del V a l l e de México, y aún cuando López consiguió trabajadores negros, éstos tendían a escapar y tenían que ser encarcelados en l a noche por guardias.2 8 S u SUCGSOI" c u C h i l a p a , Suárez de San Martín, por ser el brazo derecho del virrey y u n antiguo senador civil de confianza, logró que se anulara en su favor l a restricción en contra del uso de mano de obra de repartimiento, pero los trabajadores indios forzados fueron pocos y tuvieron que ser traídos de lejos.2 9 Las activida-des de los mineros peruanos en Temascaltepec se frustraron y ocasionalmente llegaron a suspenderse porque el virrey se negó a conceder un repartimiento de indios para iniciar las operacio-nes.3 0
U n a segunda dificultadad radicaba en el hecho de que l a N u e v a España, al contrario del Perú, no desarrolló desde el principio l a explotación de l a minería de mercurio, de tal mo-do que, cuanmo-do se intentó, le faltaron expertos y conocimientos
26 G . A O U I R R E B E L T R Á N : L a Población n e g r a d e Méjico, México, 1940, p. 210.
27 R L R I , libro 6, título 15, ley 21.
2 S A G I : P a t r o n a t o , leg. 238, ramo 2, N? 13, Parecer del Fiscal sobre as M i n a s de Azogue de C h i l a p a , 1667.
2» A G I : P a t r o n a t o , leg. 238, ramo 2. N o 19, Suárez de San Martín , l a C o r o n a , 2 9 / 1 2 / 1 6 7 7 .
30 A G I : A u d i e n c i a d e Méjico, leg. 612, virrey a la Corona, 1 2 / 5 / 696.
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técnicos necesarios para mantener las operaciones trabajando prósperamente. Si el mercurio hubiera sido descubierto a me-diados del siglo x v i l a presencia de expertos alemanes en el centro de México pudiera haber servido para establecer u n antecedente serio en la tecnología mexicana del mercurio. C o m o estaban las cosas, el suministro adecuado de mercurio de España y Perú, en la segunda mitad del siglo x v i , permitió que p a -sara algún tiempo durante el cual disminuyó el interés por los recursos propios de l a N u e v a España y se perdió cualquier co-nocimiento que se haya tenido sobre l a minería de mercurio. Así, pues, las dos empresas más serias que se llevaron a cabo para desarrollar depósitos mexicanos, en el siglo x v n , tuvieron que ser encomendadas a aficionados n i López n i Suárez de San Martín tenían conocimientos de primera sobre operaciones mineras; uno era empleado de l a caja real, y el otro, u n servidor civil. Ambos bucadores se quejaban, constantemente, de l a fal-ta de asistencia técnica y no pudieron obtener ayuda eficiente de expertos del Perú, ya que los prósperos mineros de H u a n -cavelica no querían viajar tan lejos de sus hogares, familias e intereses comerciales en u n a misión tan incierta. Los escritos
describen estas empresas revelan cjue las técnicas empleadas eran m u y primitivas y adolecían de ignorancia sobre l a natura-leza de l a geología subterránea. E n tanto que el mineral de fluancavelica era tan rico como para hacer posible su explota-ción con o-anancias por métodos comparativamente rudimenta-rios el de N u e v a España era de menor calidad y requería de eficientes técnicas científicas para darle u n valor comercial.
E l tercer obstáculo fue indudablemente el más serio. Éste fue el problema de financiar l a investigación sobre los recursos de mercurio en l a N u e v a España y de aportar suficiente capital para las operaciones experimentales, que podrían no ser pro-ductivas en las primeras etapas. L a C o r o n a era obviamente l a fuente más indicada para dar ayuda económica, ya que Espa-ña, dueña del monopolio del mercurio, estaba ansiosa de des-arrollar los depósitos coloniales que a l a larga aliviarían l a escasez periódica en ambos virreinatos, y, por lo tanto, benefi-ciarían a l a tesorería real con u n aumento en sus rentas por concepto del impuesto de l a plata. D e hecho, durante l a m a
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yor parte del periodo colonial, la penuria de l a C o r o n a española la excluyó de tales asistencias prácticas, así es que la ayuda del Estado era puramente moral y se cortaba en lo financiero. L o s virreyes estaban específicamente advertidos de no arriesgar los fondos de la tesorería real a l fomentar la búsqueda del mercu-r i o .3 1
L o s proyectos de López y Suárez de San Martín fueron f i -nanciados enteramente por capital privado; cuando ese capital se acabó, poco tiempo después, debido a la compra de escla-vos y equipo, a los salarios diarios pagados a los trabajadores, al costo de operaciones y a la construcción de hornos y edifi-cios, los proyectos tuvieron que ser suspendidos, ya que el Esta-do se negó a ayudar. Por esto, la búsqueda de mercurio en l a N u e v a España estaba necesariamente limitada a cortos perío-dos, durante los cuales podía ser pagada por el capital privado, en tanto que las búsquedas a largo plazo, que hubieran p r o d u -cido buenos resultados en vista de la naturaleza de los depósitos de la colonia, eran imposibles. T a n t o López como Suárez de San Martín llegaron a l a ruina financiera, y su destino sugiere que otros probables explotadores pudieron también haberse desalen-tado al darse cuenta de la poca ayuda práctica que podía es-perarse de las autoridades y de que las demandas de sus propios capitales hubieran sido, por lo tanto, excesivamente pesadas.
Así, pues, gran parte de l a debilidad de l a explotación del mercurio en la época colonial, puede atribuirse a la C o r o n a española; pero no en la forma que hasta ahora se h a venido pensando. España, de hecho, estaba ansiosa de explotar los de-pósitos coloniales, en l a N u e v a España tanto como en Perú; pero su corta visión y la virtual bancarrota del Estado i m p i -dieron que este entusiasmo moral llegara a ser u n estímulo po-sitivo y práctico. L a experiencia del mercurio ya adquirida pol-la Corona en el curso de pol-la administración de los depósitos de Almadén y Huancavelica en vez de ser una ventaja fue una desventaja en este caso particular, ya que indujo a las
auto-si E . g. cédula al Conde de Baños 4 / 6 / 1 6 6 5 ; A G I : P a t r o n a t o , leg. 238, ramo 2, N» 15, la C o r o n a al Conde de Baños.
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ridades a suponer que el mineral mexicano podía ser explotado e n la misma forma que las extraordinariamente ricas minas de España y Perú, es decir, por el sistema de asientos, pidiendo u n a mínima ayuda a las finanzas del Estado. E n realidad, por ser los depósitos de la N u e v a España más pobres que los de otras partes del imperio, tenían menos probabilidad de rendir inmediatamente utilidades lucrativas y requerían inversión a largo plazo, para l a cual el capital privado, base del sistema de asiento, era insuficiente.
Por l a falta de asistencia económica oficial en muchos mo-mentos, la minería de plata en la N u e v a España se vio privada del mercurio o azogue necesario y como consecuencia, se retrasó el desarrollo económico general del México colonial, dependien-te en gran escala de la industria minera.