Evolución histórica de la Doctrina social de la Iglesia Católica : desde sus orígenes hasta los tiempos de Juan Pablo II
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(3) Contenido.. Introducción…………………………………………………………………………….4 Capítulo I : La Doctrina Social de la Iglesia Católica. Definición y Contenido…….6 Capítulo II: Evolución Histórica de la Doctrina Social de la Iglesia Católica…….13 1. Desde la aparición del Evangelio hasta el siglo XVII. 1.1. La convulsionada Palestina y la aparición de Jesús de Nazaret. 1.2. La vida de Jesús. 1.3. Las enseñanzas de Jesús. 1.4. La primera doctrina social: El Sermón de la Montaña. 1.5. El cristianismo y el Imperio Romano. 1.6. El triunfo del Cristianismo. 1.7. Una reflexión en torno a los orígenes del ideario cristiano. 1.8. Los tiempos de la Iglesia. 2.. Los tiempos del Imperio de la Razón. Capítulo III: La Doctrina Social de la Iglesia Católica en los Tiempos Contemporáneos………………………………………………………………………34 1. El período Leoniano y Piano 1.1. León XIII 1.2. Pío XI 1.3. Pío XII 2.. El período Paulino. 2.1. Juan XXIII 2.2. El Concilio Vaticano II y la “Gaudium et Spes” 2.3. Pablo VI. 3.
(4) 2.4. Juan Pablo II “el Grande” 2.4.1. Esbozo biográfico de Juan Pablo II. 2.4.2. La Doctrina Social bajo el Pontificado de Juan Pablo II. Conclusiones………………………………………………………………...……………..47 Bibliografía………………………………………………………………………………...49. 4.
(5) Introducción.. La Iglesia Católica es una de las instituciones de mayor importancia y tradición dentro del mundo de hoy. Su historia se remonta a dos milenios y es sinónimo de experiencias y conocimiento. A lo largo de estos veinte siglos de existencia del Cristianismo la Iglesia ha sabido mantenerse, pese a todas las vicisitudes por las cuales ha tenido que transitar, bajo un apego formal a las enseñanzas de Jesús de Nazaret, a quién considera su fundador e inspirador. Desde esos lejanos tiempos y, hasta la actualidad, el mensaje cristiano sobre el reino de Dios, el hombre, la sociedad, la justicia, la dignidad y el amor ha experimentado un proceso de profundización, desarrollado sobre todo por las autoridades y sabios del Catolicismo, y que dieron cuerpo a lo que se denomina como la Doctrina Social de la Iglesia. El presente trabajo de investigación tiene como objetivo intentar una aproximación a la evolución histórica de la Doctrina Social de la institución eclesial, partiendo de un proceso definitorio y precisando cuales son sus postulados más importantes y los protagonistas que construyeron la misma. Desde una perspectiva histórica, esta investigación, no desarrollada hasta la fecha en el ámbito venezolano, puede entenderse como una breve reseña de lo que fue el ideario cristiano en materia social desde los mismos tiempos de Jesús hasta el Pontificado de Juan Pablo II, líder espiritual católico cuya muerte a inicios del presente año conmovió a todo el mundo. Esta. investigación. tiene. como. soporte. metodológico. la. revisión. bibliográfica de textos generales y específicos sobre el mensaje cristiano y la historia del Catolicismo. A su vez, gran cantidad de las informaciones contenidas en ella son el. 5.
(6) resultado de la lectura e interpretación de documentos emanados directamente de la Iglesia, siendo los más resaltantes el Concilio Vaticano II y las Encíclicas Papales.. 6.
(7) Capítulo I. La Doctrina Social de la Iglesia Católica. Definición y Contenido.. La Iglesia Católica es, sin lugar a dudas, una de las instituciones de mayor tradición y arraigo del mundo actual. La presencia activa de este ente eclesial organizado puede remontarse a los mismos tiempos del Imperio Romano, estructura que según muchos historiadores, nutrió al catolicismo de sus fundamentos jerárquicos, doctrinales, dogmáticos e institucionales en general. En su acepción original, Iglesia es sinónimo de comunidad, pero de una comunidad o asociación de individuos con una característica muy particular: su base es eminentemente religiosa, de allí su identificación tradicional con conceptos como el de “comunidad de creyentes” y “pueblo de Dios”. El centro de esta Iglesia es, según la predicación cristiana, una relación directa y efectiva entre el Dios único de la tradición hebrea y posteriormente romana, por una parte, y el ser humano, por otra. Dicha relación, en cuanto a su naturaleza y alcances, se comprende a la luz del concepto de Revelación Histórica, es decir, entendiendo que un ser sobrenatural y trascendente se ha mostrado y ha participado activa y condicionantemente a lo largo de la evolución humana, y que todo lo que hoy llamamos Historia del Hombre no es otra cosa que los resultados de la manifestación de la voluntad última de ese Dios. Dentro de esta idea, la Iglesia Católica se ha convertido en la depositaria de una fe que ya tiene prácticamente veinte siglos de existencia, a lo largo de los cuales pasó de ser una pequeña comunidad de fervientes seguidores de la Palabra, en la Palestina romana, hasta la gigantesca comunidad de creyentes de hoy que se esparcen por los mas diversos lugares del orbe terrestre, transitando un camino lleno de las más variadas y ricas experiencias que han ido nutriendo a la misma Iglesia en general, y a su. 7.
(8) corpus doctrinario en particular, de un conocimiento vasto, amplio y complejo que va desde las verdades teológicas y las construcciones filosóficas hasta las más concretas normas de conducta que la Iglesia enseña a sus fieles y que conforman la denominada moral cristiana. Hoy día podemos afirmar que el Cristianismo, más que un exclusivo compendio de preceptos sobre una divinidad, se ha erigido como un modo de vida, en el cual los principios espirituales rigen el comportamiento cotidiano de las personas. La tradición católica se ha mantenido fiel a esa idea y ha estimulado el rol formativo o educativo que se ha esmerado en desempeñar desde sus orígenes hasta los tiempos actuales. Esta labor tiene como base la construcción de una sociedad más justa y equilibrada en la cual el hombre, uno de los protagonistas de este drama histórico religioso, pueda desarrollarse a plenitud bajo el modelo que la institución, basada en su conocimiento trascendente y apegada a las enseñanzas del evangelio, ha construido para él. El estudio y la comprensión del Hombre es uno de los tantos ámbitos que la Iglesia Católica en el transcurrir del tiempo se ha preocupado por profundizar y desarrollar, dando como consecuencia la creación de una visión particular sobre el ser humano, sus distintas sociedades, sus modelos de vida y desarrollo y su relación con la Divinidad. Este conocimiento es lo que ha permitido que la Iglesia, formada por hombres, tenga como norte el servicio hacia los mismos, considerados por ella como seres dinámicos cuya naturaleza es esencialmente gregaria y que, por tanto, están en continua vinculación e interacción en el seno de las comunidades que ellos mismos conforman y que corresponden, en gran medida, a la idea de búsqueda del bien común, principio este que es básico y esencial para el desenvolvimiento armónico de las sociedades.. 8.
(9) La visión que entonces ha construido y enseñado la institución eclesial sobre estos temas sociales es lo que hoy en día conocemos como la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Bajo estos preceptos, se entiende como Doctrina Social de la Iglesia a todos los pronunciamientos oficiales del Magisterio Pontificio y Conciliar, sobre todo de tiempos recientes, en torno a la llamada cuestión social y, en específico, sobre la convivencia humana. Esta doctrina, que se encuentra seriamente apegada al conjunto de dogmas que forman parte de la fe católica, puede ser considerada como un verdadero corpus documental, de naturaleza renovada, y en donde las experiencias vividas en distintas épocas o circunstancias históricas han condicionado las conclusiones de la misma. La Doctrina Social, como conocimiento organizado, está asociada al trabajo reflexivo e inspirador de la llamada Jerarquía Eclesiástica, es decir, unida a las dos máximas instancias de autoridad existentes, respecto al ámbito humano, dentro del catolicismo romano. Por una parte y erigido como cabeza visible de la comunidad de creyentes se encuentra el Pontificado, el primado de Roma o Papa, electo regularmente por una asamblea de cardenales y cuya autoridad se remonta a los mismos tiempos de San Pedro, considerado el primer Pontífice de la historia. En segundo término, y como autoridad extraordinaria, encontramos a los Concilios Ecuménicos o reuniones de la alta jerarquía de la Iglesia, que vienen desarrollándose con ritmo variable desde el primero acaecido en la Jerusalén del siglo I d.C. hasta el más reciente, conocido como el Concilio Vaticano II, convocado a mediados del siglo XX. Ambas instancias de autoridad se consideran como complementarias desde el punto de vista del funcionamiento institucional del mundo católico y, desde la perspectiva del creyente promedio, en el accionar de las mismas siempre se ha podido. 9.
(10) apreciar la inspiración del Espíritu de Dios, que a la larga es el que otorga el carácter auténtico y trascendente a las decisiones tomadas por estos. Como normas de convivencia, moral fundamental y responsabilidad social, los preceptos contenidos en la Doctrina Social de la Iglesia son un ejemplo del conocimiento obtenido por la Iglesia a lo largo de sus dos mil años de existencia y de su apego a la valoración que del ser humano, sin distingo alguno, ha existido desde los mismos momentos en que Jesús de Nazaret predicó su Buena Nueva. Pero, el valor que se puede otorgar al Compendio Doctrinal Católico en materia social debe ir más allá. En este sentido, la Iglesia al igual que sus reflexiones y enseñanzas no han sido entes estáticos ni inmutables; por el contrario, su verdadera naturaleza las hace dinámicas, de contrastes, determinadas en su desarrollo por condiciones históricas específicas, o lo que es lo mismo, bajo contextos históricos particulares, convirtiendo al conocimiento eclesial en una inagotable fuente de información sobre el hombre mismo y las distintas etapas de su evolución. Así, pues, la Doctrina Social de la Iglesia es reflejo fiel de los distintos tiempos históricos, puesto que en ellos ha surgido y a los mismos ha destinado toda su actuación, tal y como lo afirma Gutierrez al decir que “es la Iglesia presidida por el sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, la que ha sostenido y mantiene una posición nítida de presencia y de actuación de los seglares y también de la jerarquía en el ámbito del dinamismo temporal” (1). Dentro de este dinamismo social se enmarcan entonces las grandes actuaciones de la jerarquía eclesial, que dentro de la conformación más reciente de la _____________________________. (1) GUTIERREZ, José. Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia. Pág 35.. 10.
(11) doctrina social han permitido clasificar o periodizar el proceso de estructuración de dicha doctrina en cinco grandes etapas, a saber: 1) La tradición de la Iglesia, desde el surgimiento del Evangelio hasta el siglo XVII. 2) Los tiempos del imperio de la Razón, constituidos por los siglos XVIII y XIX. 3) El período Leoniano, desde León XIII hasta Benedicto XV. 4) El período Piano, que abarca tanto a Pío XI como Pío XII. 5) El período Paulino, de Juan XXIII a Juan Pablo II. La periodización anterior tiene como características fundamentales: primero, el hilo de continuidad presente en la misma, lo que implica que tales períodos no constituyen compartimientos estancos sino que se encuentran vinculados recíprocamente y, segundo, la creación de una visión en la cual se ofrece una forma de vida que enuncia al hombre como persona en relación directa con sus semejantes, atendiendo a tres principios fundamentales: 1) El primero, el fundamento teológico, que concibe a Dios como centro de la creación y al hombre como cúlmen de la misma. 2) El segundo, el principio cristológico (2), que afirma que el modelo de hombre por excelencia se encuentra en el Evangelio. 3) El tercero, el principio antropológico, que entiende al ser humano como un sujeto digno puesto que tiene su origen en Dios. La sumatoria de todos estos elementos es lo que ha permitido la creación del modelo de sociedad cristiana que hasta hoy día promueve la Iglesia Católica, en cuyo _____________________________ (2) Cristología: Tratado sobre Cristo, el Ungido o Mesías, en referencia directa a Jesús de Nazaret.. 11.
(12) centro, sin lugar a dudas, podemos ubicar la búsqueda del bien común y de un estado de justicia que emane fundamentalmente de las enseñanzas contenidas en la Sagrada Escritura, que no pueden considerarse como parte de un pasado lejano, sino por el contrario, como eje fundamental de una tradición actualizante sobre cuyos pilares pueden, en verdad, construirse modelos de vida organizados, que permitan el desarrollo del hombre y de sus instituciones. Un ejemplo de ello es el concepto que maneja la Iglesia sobre la autoridad, a la cual considera fundamental para garantizar la convivencia humana, entendiendo que la facultad de mandar con derecho a exigir obediencia a un cuerpo social cualquiera no la tiene ningún hombre por sí mismo sino que este la ha recibido de la instancia suprema rectora del mundo, que no es otra que la Divinidad. Todos estos conceptos y principios son abordados fundamentalmente por el magisterio de la Iglesia bajo la óptica de la responsabilidad moral que ella posee como institución al servicio de los mismos individuos. Se entiende así que el bien común, la igualdad social y la moral fundamental no son realidades dilatadas sino concretas, con las cuales los individuos que hacen vida, tanto dentro como fuera de la institución eclesial, tienen que relacionarse cotidianamente. Así mismo, la Iglesia considera que para lograr construir esa sociedad justa y equilibrada, es fundamental el seguimiento de la formación espiritual y moral de los individuos bajo la conducción e imitación de la figura de Cristo, a quien considera la fuente última y raíz suprema de la comunidad humana y de la fraternidad y solidaridad del hombre de todos los tiempos. En consecuencia, para comprender la vida natural del hombre y su dinamismo en sociedad, es necesario aproximarse a ella bajo la perspectiva de una herencia espiritual, en donde la conciencia no va aislada en el hombre sino que por el contrario se encuentra en continuidad y conexión con toda su existencia.. 12.
(13) El Magisterio de la Iglesia ha insistido, desde hace mucho tiempo, en este punto, realzando continuamente la existencia del Cristo resucitado como centro de la vida del hombre y de su misma historia, y en donde la creencia en la salvación es el núcleo más estrecho del misterio que durante siglos ha revelado Dios al ser humano. En relación al planteamiento anterior se entiende, pues, a la misma Doctrina Social de la Iglesia en asociación a la predicación religiosa sobre Jesús de Nazaret, a quién consideran el Verbo Divino hecho hombre, y definen como una realidad inigualable que gravita y redime sobre toda la historia humana. Obviamente estas ideas, como ya se ha mencionado con anterioridad, no surgieron producto del azar, sino que fueron el resultado de la combinación de muchas experiencias y circunstancias que sirvieron de inspiración activa para el discernimiento cada vez más depurado propio de la tradición romana. Estas experiencias y circunstancias que a lo largo de los últimos veinte siglos han constituido pilar fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia se enmarcan dentro de la evolución histórica de esta institución eclesial, aspecto este que es expuesto sucintamente en el siguiente capítulo.. 13.
(14) Capítulo II Evolución Histórica de la Doctrina Social de la Iglesia Católica.. 1) Desde la aparición del Evangelio hasta el siglo XVII.. 1.1 La convulsionada Palestina y la aparición de Jesús de Nazaret.. Palestina es el nombre con que se conoce al antiguo territorio de los cananeos, ubicado en la porción más occidental del continente asiático, en pleno límite con el mar Mediterráneo. La tierra de Canaán –como es denominada por la Biblia hebrea – es un territorio muy pequeño y de pocas potencialidades naturales, pero de singular importancia a nivel estratégico, político, comercial y militar por cuanto es el puente que une las dos masas continentales que desde el siglo XIX hemos conocido como el Cercano o Próximo Oriente (3), es decir, un conjunto de tierras conformadas por el Asia Occidental y la región más septentrional del Norte de África, cuna de las primeras civilizaciones conocidas. El término “Palestina” traduce el original concepto “Filistea”, que en castellano se conoce como “Tierra de los Filisteos” y, sin lugar a dudas, hace referencia a un pueblo de origen indoeuropeo que se asentó en los territorios adyacentes al río Jordán y al Mar Muerto en sucesivas oleadas migratorias, procedentes seguramente de los actuales territorios griegos. Este. pueblo filisteo invadió la tierra de Canaán en fecha. no. ____________________________ (3) Próximo Oriente: Territorios del norte de África y occidente de Asia, que hoy en día conforma los siguientes países: Turquía asiática, Armenia, Irak, Siria, Líbano, Palestina-Israel, Jordania, Irán, Arabia Saudita, Kuwait, Yemen, Qatar, Emiratos Arabes, Egipto, Libia, Túnez, Marruecos, Argelia y Mauritania.. 14.
(15) determinada con precisión y logró gracias al empleo de la metalurgia del hierro – característica dominante en los pueblos indoeuropeos – dominar a los pobladores originarios de esas tierras, y construir una base de autoridad permanente en sus muy conocidas ciudades-estado, siendo Hazor, Gezer y Meggido las más conocidas a este respecto según la tradición bíblica. La historia de la Tierra de Canaán o de Palestina es un ejemplo constante de convulsiones y violencia, signo característico de la inestabilidad que siempre se vivió en los territorios del Próximo Oriente. A la ancestral existencia de los cananeos sobrevino la presencia y dominación filistea, que se mantuvo vigente hasta la unificación de las tribus hebreas bajo el poder monárquico de Saúl, David y Salomón, unos mil años antes de nuestra Era. Tras el desarrollo de Israel y su pronto eclipsamiento, esta tierra sufrió la presencia constante y rapaz de potencias expansionistas tanto de Oriente como de Occidente, entre las cuales son dignas de mención los asirios de Sargón II, los babilonios de Nabucodonosor, los persas de Ciro el Grande, los macedonios de Alejandro Magno, los seléucidas o descendientes de Seleuco Nicator, uno de los generales griegos que asumió el control de los territorios dominados en Asia tras la muerte de Alejandro y , finalmente , la Roma imperial, que había situado sus legiones en Palestina desde los tiempos de Pompeyo y la República y que se convertiría, según el criterio de quien esto escribe, en la estructura de poder más sólida y duradera de toda la vida y la historia del mundo mediterráneo. Roma, desde sus orígenes, desarrolló una política expansiva a nivel territorial y militar que le permitió, en pocos siglos, dominar todo el escenario mediterráneo y al cual llamaron Mare Nostrum o Mar Nuestro, por cuanto todos los territorios circundantes a este importante accidente hidrográfico, centro de la vida de 15.
(16) la antigüedad, estuvieron sometidos a la autoridad de la ciudad del Tíber. Roma se impuso a los pueblos sabinos, latinos, itálicos, griegos, celtas, galos, macedonios, sirios, egipcios y en el siglo I a.C., a los habitantes de Palestina que, para esa época, presentaba una población fundamentalmente judía, descendiente de los antiguos israelitas. La dominación romana en Palestina presentaba la forma de “provincia”, es decir, territorio que pagaba tributo a Roma y se sometía a sus normas y leyes. Esta situación se encontró vigente para el momento del advenimiento de Jesús de Nazaret en el siglo I d.C., y es la base para comprender las características más resaltantes de estos tiempos y que intentaremos resumir a continuación. Para el momento en que Jesús de Nazaret vivió y predicó en Palestina, esta tierra era, a nivel político, una provincia procuratorial romana, es decir, un territorio sometido a la presencia militar y administrativa de Roma bajo la figura de un Procurador, funcionario nombrado directamente por el Emperador y que aglutinaba en sus manos el poder político, militar y judicial de la región. El Procurador Romano residía en la ciudad de Cesarea y sólo en tiempos muy especiales según Jeremias (4) viajaba a Jerusalén, la capital por excelencia del mundo judío. Junto a la autoridad romana existía para entonces un gobierno nacional judío encabezado por la dinastía de Herodes el Grande, rey títere pro-romano, conocido por la construcción del llamado Tercer Templo de Jerusalén y por sus fortalezas y palacios, entre los que se destacaron el Herodium y Masada. A la muerte de este gobernante el poder fue entregado por Roma a sus descendientes, siendo Herodes Antipas el más conocido de ellos y aquel que fue contemporáneo _____________________ (4) JEREMIAS, Joaquim. Jerusalén en Tiempos de Jesús. Pág 92.. 16.
(17) con la predicación de Jesús de Nazaret, tal y como lo señala el Nuevo Testamento. Desde el punto de vista social y con un profundo matiz religioso, la comunidad judía del siglo primero se encontraba dividida en sectas muy bien organizadas, conocidas como los descendientes de los puros o los piadosos, en hebreo Hashidim, que para los tiempos de Jesús según Rodríguez (5) se pudieran generalizar en cuatro grandes bloques, a saber: 1) Los Saduceos o sacerdotes, grupo élite a nivel político, social y religioso, una verdadera aristocracia judía vinculada al Templo de Jerusalén. 2) Los Fariseos o maestros de la Ley, grupos dedicados al estudio de la Torá (Ley) y encargados de la educación religiosa del pueblo. 3) Los Esenios, grupo poco conocido todavía en la actualidad que, al parecer, se dedicaban a la vida contemplativa en comunidades establecidas en el desierto. 4) Los Zelotes o radicales judíos, especie de nacionalistas que luchaban por la liberación de Israel frente a la dominación romana bajo la modalidad de la guerra de guerrillas. A nivel económico, Palestina y el mundo judío en general era una estructura fundamentalmente agropecuaria que se destacaba según Motyer (6) en la producción del ganado menor como las cabras y ovejas, en el cultivo de dátiles, la vid y la cebada, en la pesca de pequeña escala en el río Jordán y el mar de Galilea y, finalmente, en el comercio con regiones cercanas. A nivel religioso destacaba, para entonces, su apego al monoteísmo yahvista y a la creencia en la liberación extraordinaria de Israel por su Dios, bajo la _____________________________ (5) RODRIGUEZ, Antonio. La Religión Judía. Pág 135. (6) MOTYER, Stephen. Atlas Bíblico. Pág 6.. 17.
(18) conducción de un Mesías (Ungido) escogido por la divinidad, y que habría de conducir al pueblo a la grandeza de los tiempos de la realeza teocrática. Este líder entendido en la forma de caudillo político-militar, debía ser de la casa de David, es decir, de la estirpe del rey David y, por lo tanto, oriundo de las tierras de Judea.. 1.2 La Vida de Jesús.. Según los datos contenidos en el Nuevo Testamento, Jesús de Nazaret fue un judío que vivió en la Palestina romana del siglo primero de nuestra Era. Nació en Belén de Judá en tiempos del emperador Augusto. Se crió y educó en los territorios del norte, específicamente en Nazaret, donde aprendió el oficio de la carpintería y donde residió hasta contar con más de treinta años de edad. Ya en la madurez de su vida se dedicó a las predicaciones públicas de tipo religioso y tras un complejo itinerario de viajes por toda Palestina, fue ajusticiado por los romanos en la ciudad de Jerusalén, acusado de sedición, siendo crucificado por orden de Poncio Pilatos, el Procurador de Judea bajo el gobierno de Tiberio César, a escasos dos o tres años de haber iniciado su ministerio público. Esta breve acotación biográfica representa lo que hoy en día puede ser considerado como la base. histórica indiscutible sobre Jesús de Nazaret, un judío. piadoso que vivió hace dos mil años y cuyo accionar llegó a cambiar toda la historia de la humanidad. El llamado “Hijo de Dios” es quizá el personaje más importante de toda la historia y la tradición del mundo occidental y es, sin embargo, curioso que no exista ningún soporte documental dejado por el mismo. Jesús de Nazaret no dejó testimonios escritos, nunca escribió nada, a diferencia de otros personajes como Confucio o Mahoma, ocasionando que hasta la fecha para la reconstrucción de su vida y de su obra. 18.
(19) sólo existan fuentes no contemporáneas y, en la mayor parte de los casos, poco claras y antagónicas. Una revisión muy rápida de las fuentes de información de las que disponemos para reconstruir la vida histórica de Jesucristo arroja como consecuencia que fuera de los limitados escritos latinos de Tácito, Suetonio, Flavio Josefo y Plinio (llamado el Joven, puesto que Plinio el Viejo murió en Pompeya tras la erupción del Vesubio), las únicas aportaciones realmente importantes y amplias sobre este hombre extraordinario, y en las que se sustenta la Iglesia Católica, provienen de los llamados escritos neotestamentarios. Estas bases informativas, consideradas testimonios de fe y por lo tanto no objetivas, se encuentran organizadas en lo que conocemos como el Nuevo Testamento y su estructura es la siguiente: 1) Los Evangelios, cuatro en total, siendo el de Marcos el más antiguo. 2) Los escritos de Pablo, un conjunto de cartas dirigidas a las comunidades cristianas del mediterráneo y que son los documentos más antiguos del Nuevo Testamento. 3) Los escritos de Juan, un evangelio y el libro de las Revelaciones o Apocalipsis, en griego. 4) Los Hechos de los Apóstoles de Lucas, segunda parte del evangelio que lleva su nombre. 5) Las Cartas Católicas y otros escritos, complementos doctrinales de la nueva Iglesia. Pese a que existen los llamados textos apócrifos y los conocidos rollos de Qumrán, solo estos documentos contenidos en la Biblia han sido tradicionalmente considerados valederos dentro del mundo católico al momento de. intentar una. aproximación a lo que fue la vida y obra de Jesús. Sabemos también que los mismos se orientan desde una perspectiva de creyentes, es decir, no son biografías sino escritos. 19.
(20) para el adoctrinamiento, por lo cual están saturados de imprecisiones y hasta discordancias en la manera de relatar los hechos en ellos contenidos. Más allá de esta limitación, son fuentes obligatorias al momento de tratar el problema de Jesús y el legado dejado por este a toda la humanidad. Según estos escritos, Jesús nació en Belén, cuna de la estirpe de David, en condiciones extraordinarias. Fue hijo de una mujer virgen llamada María o Miriam, a quien un ángel del Señor se la había aparecido para comunicarle sobre el plan de Dios y la concepción milagrosa de su futuro hijo. María estaba casada con José, un hombre mayor y justo, que al conocer los designios de Dios protegió al niño del peligro. Al nacer Jesús en una pesebrera fue adorado por unos magos, que llegaron de las tierras del Oriente, guiados por una estrella del firmamento y que le trajeron como obsequios oro, incienso y mirra. Para esta fecha, el rey Herodes el Grande, enterado del nacimiento de Jesús intentó matarle para evitar poner en peligro su trono desarrollándose la conocida matanza de los inocentes, de la cual no existe hasta la fecha ningún tipo de confirmación histórica. Según la Biblia, la familia de Jesús, enterada de los planes del monarca, había huido a Egipto y, posteriormente, regresó a Palestina tras la muerte de Herodes. Unos años después, Jesús y sus padres visitaron Jerusalén, donde el niño se extravió y al cabo de un rato fue hallado en el Templo discutiendo con los maestros de la Ley sobre cuestiones de fe. Tras este acontecimiento, los evangelios guardan silencio y no mencionan nada de Jesús hasta la edad de treinta años cuando aparece a orillas del río Jordán donde un predicador llamado Juan le bautizó como símbolo de arrepentimiento. Allí se desarrolló una teofanía singular: los cielos se abrieron y el espíritu de Dios bajó en forma de una paloma y se escuchó una voz que dijo “Este es mi hijo amado…” (Mateo 3:17) Después de ello, Jesús aparece recorriendo con un mensaje espiritual toda. 20.
(21) la geografía de Palestina, reclutando seguidores, predicando el Reino de Dios, curando enfermos, paralíticos, expulsando demonios, resucitando muertos, multiplicando alimentos y muchas otras cosas maravillosas. Según los relatos evangélicos, al cabo de un tiempo y conociendo las conspiraciones de los poderosos de su tiempo y apegado al plan de Dios, Jesús anunció su muerte violenta y su futura resurrección. En efecto, en vísperas de la Pascua del año treinta y tres de nuestra Era, Jesús fue detenido por las autoridades judías y llevado al Sanedrín para ser juzgado por blasfemia, por cuanto se había declarado como el Hijo de Dios y el Mesías prometido por Yahvé. Tras un proceso arbitrario y manipulado, Jesús fue sentenciado a muerte por los hombres de Anás y Caifás y, por consiguiente, presentado ante la autoridad romana para que ejecutara la sentencia capital. En la fortaleza romana, Jesús fue llevado ante el Procurador romano, quien para evitarse problemas en tiempos de Pascua y por ser el predicador conocido como oriundo de Galilea, lo remitió a la justicia de Herodes Antipas. Ante Herodes Jesús fue humillado y burlado, más no fue ajusticiado (Lucas 23:11). El rey temeroso por una reedición de la situación del Bautista, a quien le había cortado la cabeza a petición de la princesa Salomé, regresó el problema del Nazareno a las manos del procurador Pilatos en Jerusalén. De regreso, en la ciudad santa,. Jesús fue juzgado por los romanos y. encontrado inocente. Pero ante las presiones de los poderosos de Israel la autoridad romana accedió a consumar la pena capital, no sin antes lavarse las manos en señal de inocencia ante tal crimen. Jesús fue ajusticiado, en este caso bajo la modalidad de la crucifixión, castigo que los romanos reservaban a los enemigos del Estado, es decir, a los rebeldes. El día anterior a la Pascua judía y cerca de las tres de la tarde, Jesús murió en la cruz y todos los que le amaban se afligieron por tan fatal desenlace. Cuentan los. 21.
(22) Evangelios que Jesús murió en medio de dos ladrones y hasta en su último aliento pronunció frases de tipo religioso, incluido el perdón para quienes le mataban. Tras un violento terremoto y el dominio de las tinieblas sobre la colina del Gólgota o lugar de la calavera, Jesús fue bajado de la cruz y llevado a un sepulcro cercano, propiedad de José de Arimatea (Marcos 15: 46). Una vez en la cripta su cuerpo fue lavado, preparado y amortajado de forma muy rápida por cuanto los judíos tenían prohibido hacer cualquier oficio en Sábado. Cerrada la tumba, una pequeña guardia romana se quedó a custodiar el lugar a solicitud de los hombres del Sanedrín. Al tercer día todo cambió: guardias aturdidos y tumbados en el suelo, un sepulcro vacío y hombres y mujeres que aseguraban haber visto vivo al crucificado. Este fue el inicio del Cristianismo.. 1.3 Las enseñanzas de Jesús.. Es por todos conocido que el centro de la predicación mesiánica de Jesús de Nazaret no fue el amor sino el Reino de Dios. Este concepto para nada novedoso en la Palestina del siglo I d.C, era el fundamento de la ancestral creencia judía en la soberanía real y efectiva de Yahvé sobre el mundo histórico. En la mentalidad hebrea post-exílica, Dios era en verdad un gobernante muy particular, dotado de un poder absoluto e ilimitado, que condicionaba el desarrollo de la historia humana de acuerdo a sus designios. La idea entonces de que Dios reina sobre todo el mundo se consolidó en Israel bajo el concepto “Reino de Dios”, manteniendo siempre la misma connotación absoluta. Este pensamiento lo encontramos ampliamente contenido en el mensaje de. 22.
(23) Jesús, que utiliza sobre todo una innovación metodológica para explicar el tradicional concepto de la soberanía de Dios: las parábolas. Hoy en día hasta los sectores judíos más recalcitrantes no pueden negar que Jesús fue un verdadero artista de las parábolas, las cuales utilizó muchas veces para poder explicar un mensaje tan confuso como era la idea de soberanía divina a un público campesino como los judíos de la época de la dominación romana. Las parábolas son, a nivel general, recursos literarios que emplean lenguajes figurados para lograr la captación de la información. En el caso del Galileo, fueron utilizadas como espina dorsal de sus predicaciones públicas y, en verdad, que fue, según lo reflejan los evangelios, un acierto imponderable. Los relatos sobre las diez vírgenes, el grano de mostaza, el hijo pródigo, los viñadores asesinos, los talentos y, otros tantos, lograron captar, según la información contenida en los evangelios, la atención de las masas judías deseosas de participar en el conocimiento de su propia fe. Desde los sectores más humildes hasta los grupos privilegiados de entonces, conocieron el valor de las parábolas de Jesús como mecanismo de democratización del conocimiento religioso judío. La predicación, con base en parábolas, le permitió al Galileo ganarse gran cantidad de seguidores, entre los que destacaban no solo adultos sino también niños, tradicionalmente excluidos de las prácticas cultuales en Israel. Del contenido de las parábolas de Jesús se pueden extraer o deducir muchas ideas concretas sobre las características de Dios y su reino, así como también sobre la relación existente entre la divinidad y los seres humanos, destacándose sobremanera los soportes morales dados a su pensamiento religioso que, sin lugar a dudas, habría de convertirse en una carga menos pesada para los pobres del pueblo de Dios. Es importante señalar, además, que solamente la predicación del Reino de Dios por Jesús no hubiese podido darle la notoriedad que adquirió para aquel entonces.. 23.
(24) Más allá de las palabras, Jesús acompañó su vida pública de gran cantidad de acciones milagrosas como las prácticas curanderas, los exorcismos y hasta la trascendente, pero no desconocida, resurrección de muertos. Estas adiciones sirvieron para reforzar su mensaje y, en definitiva, convirtieron al Nazareno en el predicador ambulante más conocido de su tiempo.. 1.4 La Primera Doctrina Social : El Sermón de la Montaña.. Conocido discurso que Jesús de Nazaret pronunció durante los primeros tiempos de su ministerio espiritual y público, siendo en sí mismo todo un género explicativo de la fe. Contiene enseñanzas morales y espirituales, las célebres bienaventuranzas o requisitos para el ingreso al reino de Dios, la caracterización de la llamada nueva ley, la crítica más profunda a la falta de fe e hipocresía religiosa de los líderes judíos de su tiempo y, finalmente, la enseñanza de la fórmula de oración más conocida del cristianismo: el Padrenuestro. Este célebre sermón es la espina dorsal del Evangelio de Mateo, el más discursivo de todos los textos que abordan el mensaje de Jesús y en el cual podemos encontrar una semblanza de lo que fue la problemática social por la que atravesó Israel hace dos milenios, en las que se destacaban la pobreza y la crisis de los valores morales. Es lógico entonces pensar que las sentencias contenidas en la predicación de la montaña fueran una referencia directa a la situación cotidiana de desesperanza que afligía a enormes sectores de la sociedad judía y a los cuales Jesús siempre estuvo dispuesto a ayudar, más allá de los años sabáticos y jubilares que a los pobres de Israel ofrecía su fe institucionalizada.. 24.
(25) Destacan dentro de este sermón los conceptos de humanidad, igualdad, dignidad y esperanza, los cuales se utilizaron como bases para enunciar la sociedad de justicia divina o reino de Dios, pudiendo ser entonces considerada tal predicación como la primera doctrina de tipo social renovador que habría de mantener la futura Iglesia en los siglos venideros. Un ejemplo de estos conceptos y enseñanzas de tipo religioso aplicadas al campo social las podemos encontrar claramente dentro del evangelio de la naciente Iglesia, y en donde se puede encontrar referencias a: a) Los pescadores de hombres ( Mt 4: 18-20 ) b) Las curaciones de gente ( Mt 4 : 23-25) c) Las Bienaventuranzas ( Mt 5: 1-11) d) La hermandad humana ( Mt 5: 21-26) e) El comportamiento humano ( Mt 5: 38-42) f) El amor hacia los enemigos ( Mt 5: 44-48) g) La justicia y la limosna ( Mt 6: 1-4) h) Las leyes (Mt 7: 12) i) Los justos y pecadores (Mt 9: 10-13). 1.5 El Cristianismo y el Imperio Romano.. Jesús de Nazaret no fue el único predicador judío de la Palestina del siglo I de nuestra Era. Durante esos tiempos de profunda convulsión política y esperanzas mesiánicas, más de un individuo fue considerado “Mesías” por sus contemporáneos y, en la mayor parte de los casos de los que se tienen registros, todos corrieron la misma suerte que Jesús, es decir, tuvieron un final trágico o violento, tal y como lo reseña. 25.
(26) Flavio Josefo en el libro XX de sus Antigüedades Judías al hablar de un falso profeta egipcio que acaudillo una revuelta judía. La creencia en que Jesús murió y resucitó al tercer día se arraigó tanto dentro de la fe de sus seguidores que sirvió de soporte para reivindicar todo lo dicho y hecho por Jesucristo y, desde esa certidumbre, comenzó un rápido proceso de expansión doctrinal que traspasó las fronteras de Israel y se adueñó del mismo Imperio Romano. El Nuevo Testamento menciona que algún tiempo después de los acontecimientos del Gólgota y de Pentecostés comenzaron a surgir comunidades cristianas por toda la geografía mediterránea, siendo Jerusalén la más importante de ellas. La base fundamental de esta expansión de la doctrina de Cristo fue San Pablo, en un principio férreo perseguidor de los cristianos y tras la teofanía del camino de Damasco, su más encarnizado defensor (Hechos 9:3-6). Jerusalén, Antioquía, Damasco, Tesalónica, Éfeso, Corinto y hasta la misma Roma fueron testigos de la rápida expansión de la fe cristiana, situación esta que también consta en las mismas fuentes de información dejadas por la Roma pagana. En menos de un siglo, la idea del Reino de Dios y del Jesús Mesías se conocía por todo el Mediterráneo. Ante esta situación, el Estado romano-pagano comenzó a ver con recelo a la nueva fe, no por su origen judío sino porque cuestionaba las bases de la autoridad del Emperador y al sistema productivo de Roma. Los cristianos por creer en Jesús como su Señor y Dios, no veneraban al Imperator y por considerarse todos como Hijos de Dios, no toleraban la esclavitud ni las muertes violentas y trataban de vivir aislados en sus comunidades, lejos de la intervención del mundo pagano. En poco tiempo y a medida que la nueva creencia religiosa fue ganando adeptos terminó por ser considerada como peligrosa para los intereses de Roma y, por lo. 26.
(27) tanto, perseguida en reiteradas oportunidades. Los textos de Tácito y Suetonio afirman que la fe cristiana fue vista como una superstición aborrecible por los romanos poderosos, y ya en la época de Nerón estos estaban siendo perseguidos y asesinados por doquier. Las persecuciones contra los cristianos fueron entonces momentos muy difíciles que le sirvieron a esta religión para madurar su doctrina y para asentar las bases de su supervivencia. Los cristianos tuvieron que celebrar su fe en secreto y hasta escondidos en catacumbas frente a la presencia inquisidora del estado imperial. Según Llorca (7) sobran los relatos que atestiguan como los cristianos que se negaban a abjurar de su fe fueron asesinados con crueldad si se dejaban atrapar por los romanos, mencionándose el infame hecho de que durante algunos tiempos eran lanzados al circo para ser devorados por las fieras, o utilizados para iluminar con sus cuerpos como antorchas los jardines del emperador. Nerón y Diocleciano fueron los jefes del Estado romano más conocidos por sus persecuciones en contra de los cristianos.. 1.6 El triunfo del Cristianismo.. Pese a ser constantemente perseguido por el Estado romano el cristianismo no desapareció; por el contrario, se fortaleció y llegó a penetrar incluso en los sectores aristocráticos de la vieja Roma y, en poco tiempo, llegó a ser visto con simpatía por un emperador romano en particular: Constantino el Grande. Después de los angustiosos tiempos de Diocleciano, Roma se sumió en una guerra civil de la cual emergió un nuevo emperador: Constantino, hombre hábil a nivel _____________________________ (7) LLORCA, Bernardino y otros. Historia de la Iglesia Católica. Pág.185.. 27.
(28) político y militar que habría de convertirse en el primer emperador romano que abiertamente se inclinó a la nueva fe. Constantino se convirtió en emperador tras derrotar a otro general romano de nombre Majencio en la llamada Batalla de Puente Milvio. Tras ese éxito militar, el nuevo emperador reunificó el imperio y construyó una nueva capital sobre los restos de la antigua Bizancio griega, y a la cual llamó Constantinopolis o Constantinopla, la ciudad de Constantino. Las fuentes del período, en específico Eusebio de Cesarea, el biógrafo más conocido de este emperador, menciona que en vísperas de la batalla contra Majencio, el general Constantino tuvo una visión extraordinaria. Se cuenta que vio en el cielo una cruz o símbolo similar con la inscripción: “ Con este signo vencerás”. De inmediato, el emperador que era altamente supersticioso como todos los romanos, consideró que la visión tenía algo que ver con su próxima campaña militar y ordenó quitar de los estandartes de su ejército las tradicionales águilas imperiales y sustituirlas por aquel misterioso signo que había visto en el firmamento. Hoy por hoy todavía existen dudas de que el símbolo descrito en este relato fuese la tradicional cruz de los cristianos o el llamado “Lábarum”, especie de mezcla de las letras X y P con las cuales se asociaba el nombre de Cristo según Llorca ( 8). Sea como fuese, Constantino consideró que su triunfo militar fue obra del nuevo Dios y, desde allí, se dedicó a apoyar la consolidación de la nueva fe y su Iglesia. El cristianismo entonces no fue más una religión perseguida dentro del Imperio Romano, pues tras el Edicto de Milán del año 313 que permitió la libertad del culto para los seguidores de Cristo y del Prescripto de Tesalónica, de la época de Teodosio, el paganismo fue sustituido por la fe en el Mesías judío crucificado y la otrora poderosa _____________________________ (8) Ibid. Pág. 373.. 28.
(29) Roma pagana se transformó en un Imperio Cristiano, en donde al lado del Imperator gobernaba una institución clerical que, en tiempos posteriores, se convertiría en la depositaria de toda la tradición de ese lejano mundo conocido como la Antigüedad.. 1.7 Una reflexión en torno a los orígenes del ideario cristiano.. De todo lo anteriormente expuesto se puede deducir que más allá de que Jesús de Nazaret sea o no considerado un Dios por las distintas culturas y pueblos del mundo actual, su valor histórico y moral es indiscutible. Jesús es todo un modelo de persona que estuvo dispuesto a sacrificar su vida por un ideal trascendente: la construcción de una sociedad justa, fundamentada sobre principios eminentemente espirituales. Sociedad no apegada a lo material, de tipo inclusivo, con igualdad de sexo y edades, en fin toda una antítesis de lo que era el mundo antiguo. Así mismo, Jesús es la base de toda la esperanza en el porvenir de Occidente, como Dios es la fuente y destino de todo lo que conocemos y el patrón ordenador de la vida del hombre. Es un Dios amoroso, no egoísta y preocupado por su creación, que sienta con su ejemplo lo que debe ser el comportamiento humano. En fin, una verdadera fuente de inspiración para el quehacer cotidiano de toda la raza humana.. 1.8 Los Tiempos de la Iglesia.. Al hablar de los tiempos de la Iglesia, hacemos referencia al período comprendido entre la Ascensión de Cristo a los cielos y la futura consumación del mundo tras la plenitud de la Parusía o segunda venida de Cristo, tiempos estos durante. 29.
(30) los cuales la Iglesia, como depositaria de una misión dada por Jesús mismo ha de conducir al pueblo de creyentes por el camino de la salvación y de la vida eterna. Desde el punto de vista histórico, los tiempos de la Iglesia en este caso corresponden a nuestra noción o concepto de Edad Media, el cual es un criterio periodizante que hace referencia a unos diez siglos aproximadamente de la historia de Europa, que transcurren entre la desaparición del poder central en Occidente tras la polémica caída de Roma en el 476 d.C. hasta la toma de Constantinopla, símbolo de los valores religiosos medievales, por los turcos otomanos en 1453 d.C. Estos tiempos medievales fueron los que vieron convertir a la Iglesia Católica en la sucesora del antiguo mundo romano, del cual podemos considerarla una derivación que, todavía hoy por hoy, une a los protagonistas de veinte siglos de historia. La Edad Media fue la época dorada de la Iglesia y en donde el cristianismo logró imponerse en todos los órdenes de la vida de entonces. Durante este tiempo, la Iglesia Católica o Universal, puesto que era la única que existía, pudo desarrollarse ampliamente, llegando a expandirse por territorios que nunca estuvieron bajo la dominación romana. Así mismo, la jerarquía eclesial se multiplicó dando origen a la conocida clasificación del clero en regulares y seculares, con los cuales la presencia institucional del catolicismo estuvo asegurada a lo largo y ancho del mediterráneo. La pujante Iglesia se convirtió entonces en la institución más importante de todo el Occidente medieval, en muchos casos apuntalada por su conocimiento del hombre y del mundo, su presencia incuestionable y por su rica tradición cultural y religiosa, que la hicieron el centro de la vida durante ese período histórico. Muchos historiadores, sobre todo aquellos pertenecientes a la escuela del materialismo histórico y algunos provenientes de religiones reformistas, han intentado hacer ver a la Iglesia Católica desde los tiempos medievales hasta la actualidad como un. 30.
(31) ente dominador, vacío y anacrónico, que utilizó la fe como base para la construcción de un poderoso Estado supranacional que en nada se asemejaba a lo que había sido la predicación de Jesús. Es posible que algunas de estas críticas tengan cierto fundamento, e incluso hoy es posible escuchar de boca de las grandes autoridades de la institución eclesial palabras de reflexión sobre los usos y abusos que el mismo catolicismo puso en práctica con el transcurrir del tiempo, pero hay algo que no podemos olvidar: la Iglesia esta conformada por hombres y los mismos pueden llegar a cometer grandes equivocaciones e injusticias si no están concientes de la responsabilidad que Dios ha depositado en sus manos. La Iglesia del Medioevo, si bien es cierto que tuvo su Excomunión y su Santo Oficio, también tuvo bibliotecas, catedrales, ascetas, jubileos de origen teológicosocial y gran cantidad de pensadores y teólogos que, sin lugar a dudas, la convirtieron en una luz dentro de las convulsiones y violencias propias de los siglos de los caballeros. Muchas de esas luces también tuvieron vinculación con la construcción de una Doctrina Social Católica, desde los mismos tiempos de los Santos Padres y hasta la aparición de los grandes teólogos y apologistas. Así lo afirma Gutierrez, al considerar a la Iglesia de entonces “como maestros y expositores cualificados de la doctrina católica y como luchadores y defensores de la dignidad del hombre y de la vida social”( 9). También son dignos de mención los grandes teólogos, filósofos y canonistas del período, que permitieron darle impulso a nivel teórico y práctico a esta doctrina social y entre los que podemos mencionar a San Agustín de Hipona con su tesis sobre el _____________________________ (9) GUTIERREZ, José. Op Cit. Pág 113.. 31.
(32) libre albedrío, a San Benito de Nursia con sus prácticas piadosas y ascéticas, a San Gregorio Magno con su entusiasta búsqueda de la disciplina eclesiástica y a Santo Tomás de Aquino con sus reflexiones sobre la virtud y la esencia humana. Así, de manera gradual la siempre viva predicación cristiana se fue haciendo cada vez más rica y fecunda, nutriéndose de experiencias y conocimientos que le serían de gran ayuda para sobrevivir a los convulsionados siglos venideros.. 2) La Iglesia y los Tiempos del Imperio de la Razón.. Según Rops (10) la llegada del Humanismo y el Renacimiento en el siglo XV no representó para el predominio de la Iglesia Católica ningún gran combate, puesto que desde hacía más de doscientos años éste ya había comenzado a desarrollarse dentro de Europa. Las herejías, revueltas campesinas, críticas a la jerarquía eclesial y muertes ya se habían convertido en situaciones comunes a finales del Medioevo, sobre todo alentadas por un espíritu, cada vez más aceptado, que exaltaba al hombre frente a Dios y que se desligaba gradualmente de las tradiciones y de la observancia de las prácticas y dogmas del cristianismo. Ya en los años mil cuatrocientos el nuevo pensamiento había llevado su ataque hasta un extremo en que las creencias fundamentales de la fe, como la inmortalidad del alma, el pecado original, la redención y la autoridad de la Iglesia, habían sido puestos en duda por los seguidores de la tesis antropocentrista. En unión a ello sabemos que en el siglo XVI un movimiento cismático _____________________________. (10) ROPS, Daniel. La Iglesia de los Tiempos Clásicos. Pág 22.. 32.
(33) conocido como la Reforma Protestante, asociada a la predicación crítica de un clérigo llamado Martín Lutero, dividió a la Cristiandad y minó las bases de autoridad de la institución católica, dando origen al surgimiento de las llamadas Iglesias Reformadas, de fuerte base nacionalista, que habrían de mantenerse hasta el mundo de hoy. Esta era de grandes hundimientos para el mundo católico obligó, como base de adaptación a las nuevas circunstancias, a intentar conciliar los postulados teológicos tradicionales con el espíritu racional de los siglos modernos. Sabios como Blas Pascal aparecieron como verdaderos apologistas de la fe dentro de un mundo dominado por la razón, logrando convencer a muchos del valor de la religión cristiana para el hombre de entonces. Según el pensamiento de Pascal existía en su tiempo un desprecio general por la religión: los hombres modernos sentían horror y miedo de que la misma fuese verdadera. Para curar este mal se hacía entonces necesario iniciar la defensa de la fe y de la Iglesia demostrando que la religión no era contraria a la razón, posteriormente probar que la misma era venerable y merecía respeto, para finalmente hacerla amable y demostrar que era verdadera. Esta postura logró un éxito sorprendente, llegando no sólo a recuperar gran cantidad del terreno perdido, sino también a introducir discusiones más cercanas al hombre sobre los fundamentos de su espíritu y su destino, logrando retomar algunas de las bases doctrinales originales del Cristianismo, quizás un poco olvidadas tras el proceso de institucionalización romano. Así, una de las pruebas más duras a la que fue sometida la Iglesia Católica, y el Cristianismo en general, pudo superarse y sentar las bases de lo que sería esta institución hasta hoy en día. Las lecciones aprendidas durante estos siglos obligaron a la fe a su actualización, creando espacios para a los creyentes, haciendo del tradicionalista proceso reflexivo católico sobre el hombre un ente más abierto, accesible y completo.. 33.
(34) Tras esas horas de incertidumbre y de angustia, la Iglesia emergió bajo el signo de la esperanza. La comunidad de creyentes se renovó a sí misma y se desembarazó de muchos de los errores que le debilitaron con el transcurso de los siglos, permitiendo que mirara el final del siglo XIX y los inicios del XX con su fe intacta, pronta e enfrentarse con su nuevo destino.. 34.
(35) Capítulo III La Doctrina Social de la Iglesia Católica en los Tiempos Contemporáneos.. 1) El período Leoniano y Piano.. Los siglos XIX y XX representaron para la Iglesia Católica todo un desafío. Bien sabemos que durante estos años se produjeron profundos cambios en todos los órdenes de la vida mundial. El desarrollo de la industrialización, de la técnica y de la ciencia por una parte, y la agudización de los conflictos sociales y políticos por otra, fomentaron a escala mundial un interés muy serio por el futuro, profundamente amenazado por los llamados siglos de las guerras. Frente a esta situación, la Iglesia promulgó un conjunto de documentos, algunos de ellos muy conocidos, en los que fijaba su preocupación y posición frente a tan convulsionados años y alentaba a las sociedades humanas y a sus instituciones a construir un modelo de vida más justo, pacífico y digno, tal cual se había predicado desde tiempos muy remotos, y que son hasta la actualidad las bases y criterios de juicio para la acción social que se proyecta y desarrolla en el mundo católico. Muchos de estos documentos no sólo están ligados a un contexto histórico particular sino también a personajes determinados, con los cuales terminaron asociándose de manera directa y entre los cuales se pueden mencionar los siguientes:. 1.1 León XIII (1878-1903).. Ubicado a fines del siglo XIX, los documentos y enseñanzas de este Pontífice estuvieron muy vinculados a conceptos como la política, la economía, la. 35.
(36) familia y la cultura.. Según Gutierrez (11) el llamado Papa de la acción pastoral. enunció, en un grupo bastante numeroso de encíclicas, los principios elementales de la Doctrina Social Católica del mundo contemporáneo, a saber: en 1880, en su Arcanum, tocó el tema de la familia y el matrimonio como bases de la sociedad. En 1885, la Inmortale Dei expuso la idea católica de comunidad política y de autoridad. En 1888, las encíclicas Libertas y Sapientiae Christianae desarrollaron los temas de la libertad, los derechos del hombre y tipificaron el modelo de ciudadano cristiano. Para fines del siglo XIX y ante el impulso cobrado por las denuncias contra la miseria obrera y el inicio de la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores, la Iglesia Católica promulgó la Rerum Novarum en 1891, el primer gran documento social del Papado de entonces. Esta obra tiene como principios el valor del trabajo humano, la intervención de la Iglesia en materia económica y política, la defensa del derecho de asociación de los trabajadores y la crítica al sistema capitalista por ser inhumano, y al socialista por ser insuficiente.. 1.2 Pío XI (1922-1939).. Este Pontífice al que le tocó regir los destinos del Catolicismo en vísperas de la Segunda Guerra Mundial es conocido según el CELAM (12) por la encíclica Quadragesimo Anno del año 1931. En este documento los principios de subsidiaridad de la autoridad, la participación de los gobernados, el concepto orgánico de vida social y, finalmente, el de justicia social, cobraron un sitial de honor dentro de la predicación _____________________________ (11) GUTIERREZ, José. Op Cit. Pág 130. (12) CELAM. Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia. Pág.74.. 36.
(37) activa de la Iglesia y esbozaron el modelo de convivencia propio de la predicación cristiana. Las líneas fundamentales de la doctrina de Pío XI estaban no solamente dirigidas como orientación para los creyentes de su época sino también intentaba profundizar en algunos temas que la Rerum Novarum había muy superficialmente tratado.. 1.3 Pío XII (1939-1958).. Cuando en 1939 el Cardenal Eugenio Pacelli fue electo Papa, la amenaza de la guerra se generalizaba en toda Europa. Desde su nombramiento, la Iglesia desarrolló gran cantidad de esfuerzos para conciliar a los distintos Estados en disputa y evitar un inútil derramamiento de sangre. A la larga, sus diligencias no pudieron frenar el inicio de las hostilidades, encabezadas por la Alemania nazi, en Septiembre de ese mismo año. Durante la guerra, el Pontificado, de base neutral, sirvió como coordinador de actividades de ayuda y supervivencia para perseguidos y refugiados, actividades que mantuvo incluso con posterioridad a 1945. En vista de estas experiencias y del fatídico resultado del conflicto militar que dejó casi medio centenar de millones de muertos, la Iglesia de Roma retomó sus pronunciamientos doctrinales como una muy amplia y variada temática que, sin lugar a dudas, tocó todos los temas de interés no sólo para la institución, sino también para la devastada humanidad. Algunas de las posturas más conocidas de Pío XII fueron la defensa de los Derechos Humanos, la predicación del ideal democrático y la siempre compleja situación del acceso de los más pobres a la propiedad.. 37.
(38) 2) El Período Paulino.. 2.1 Juan XXIII (1958-1963).. Este Papa anciano, cardenal Angelo Roncalli, guió con gran sabiduría y humanidad los destinos de la Iglesia durante los tiempos de la Guerra Fría. Es mundialmente conocido según el CELAM (13) por dos documentos muy concretos: el primero la obra Mater et Magistra de 1961 y el segundo la Encíclica Pacem in Terris de 1963. Dentro de estos documentos se evidencia la preocupación del Papado por temas como el bien común, la solidaridad, el proceso de socialización, la paz, la dignidad de la persona humana, la convivencia internacional, la pobreza y la democracia.. 2.2 El Concilio Vaticano II y la “Gaudium et Spes”.. A partir del advenimiento del Concilio Vaticano II, realizado desde enero de 1959, la Iglesia dio lugar a pronunciamientos eclesiales presididos por sesiones. La primera data del año 1962 y la última de 1965. Fueron protagonistas del mismo Juan XXIII, quién lo convocó, falleciendo posteriormente el 3 de junio de 1963, y Pablo VI con quién concluirá. Para la Iglesia Católica, el Concilio Vaticano II, representa la tan anhelada _____________________________. (13) Ibid. Pág 96-98. 38.
(39) apertura de la institución hacia las necesidades de la humanidad en tiempos recientes. El autor de este Concilio, Juan XXIII, lo denominó “Concilio Ecuménico”, y así lo afirmó en reiteradas oportunidades, por cuanto a este asistieron representantes de todos los continentes del orbe y hasta fueron invitados, como observadores, militantes de otras confesiones religiosas. El Vaticano II pudiera considerarse entonces, como la caja de resonancia de los grandes conflictos e inquietudes del hombre contemporáneo. Cabe señalar, que dentro de esta apertura del Magisterio de la Iglesia, los documentos y constituciones, como por ejemplo la Gaudium et Spes o Constitución de la Esperanza, se observa el carácter sistemático y orgánico de la doctrina de la Iglesia sobre el hombre y la relación social de este hacia Dios y hacia sus semejantes. Para García (14) este proceso buscaba una nueva base para la comprensión de la Iglesia y la sociedad, así como también, una nueva visión de las necesidades y exigencias del hombre del siglo XX. Según este documento, la Iglesia se presenta como una institución capaz de unir íntimamente a toda la familia humana. Existen razones que hacen que esta unión enaltezca a la humanidad: en ella se da el encuentro de la alegría y la esperanza, la angustia y la tristeza de los hombres contemporáneos, que permite hacer uso de todo su conocimiento para darle respuesta a sus múltiples inquietudes. Esta constitución pastoral de la Iglesia representa, en el mundo actual, una visión de unidad. En ella encontramos como principios doctrinales aquellos que abogan por ver y entender a la humanidad en relación con Cristo, a quién considera no sólo el Hijo de Dios o Verbo Encarnado, sino también el modelo de hombre por excelencia. _____________________________. (14) GARCIA, María. La Doctrina Social de la Iglesia para el Tercer Milenio. Pág 125.. 39.
(40) La Iglesia desarrolla su doctrina sobre el hombre y el mundo donde él se desenvuelve atendiendo a los más variados aspectos de su propia existencia, interpretándola según las normas generales de su conocimiento teológico, filosófico y social, para demostrar su capacidad de ser depositaria y defensora de la fe de sus seguidores y, paralelamente, maestra de los mismos. Dentro de esta Constitución apostólica, la Iglesia desea ponerse al servicio de la humanidad, y por ello exalta al hombre y quiere llevarlo a la presencia misma de Dios. La condición del hombre en el mundo moderno, es uno de los retos que la Iglesia afronta y. para ello parte de. parámetros muy claros, como es el querer realizar una misión y visión humana que abarque todo, es decir, que conozca a fondo los signos de los tiempos, para brindarle solución a los problemas humanos a través de la revelación y la experiencia del día a día, construidas sobre la luz de Evangelio. Siguiendo estos lineamientos y directrices, las transformaciones en el orden social. tampoco. escaparán. de. los. cambios. históricos,. arrastrando. consigo. transformaciones psicológicas, morales y religiosas. Como consecuencia, se presentarán desequilibrios y conflictos, algunos verdaderamente inevitables que, en el mundo actual causarán en el hombre grandes dudas, preocupaciones y desconfianza. Pero, centrada en su apego a las enseñanzas de Jesús, la Iglesia pone de manifiesto y recuerda la vocación del hombre para vivir en sociedad, reiterando que dentro de la misma está presente la actitud activa de Dios y que, por lo tanto, el éxito de la empresa es una garantía final. Dentro de estas perspectivas conciliares la defensa de la dignidad de la persona humana es el pilar fundamental de cualquier lucha y progreso social, por cuanto la Iglesia expresa que el hombre es y fue creado a imagen de Dios, así viva dentro del pecado o del error. El hombre, según el cristianismo, un ser dotado por Dios de inteligencia, verdad y sabiduría, con una conciencia moral y una libertad de escogencia,. 40.
(41) gracias a esto puede conocer su propia dignidad amparado en la figura de Cristo y construir organizaciones equilibradas, justas y libres, que permitan el desarrollo de todos por igual. Un punto importante discutido en el Concilio Vaticano II fue la idea de que la unión de hombres esté, gracias al designio divino, enmarcada bajo la idea de comunidad. Es por esta razón que hay que distinguir, como base de su supervivencia la interdependencia entre la persona humana y su sociedad, enseñando que los vínculos sociales son insuprimibles para el desarrollo del hombre. Otra tema importante tratado por la autoridad conciliar fue la promoción del bien común, entendiendo que el orden social y sus progresos deben derivar hacia el bien de las personas y hacia la consolidación de sus derechos: derecho a fundar una familia, el derecho a la educación, al trabajo, al respeto, a la libertad y a la protección de su vida. Para la Gaudium et Spes, la función de la Iglesia es construir una excelente relación entre sus miembros y el mundo, ayudando al hombre a construir una mejor sociedad donde esté presente un dinamismo capaz de exhortar a los cristianos a cumplir fielmente sus deberes para consigo y sus semejantes A todas estas consideraciones la Iglesia Católica, según el Vaticano II, dispondrá de una estructura social visible, signo de unidad con Cristo y tratará de acomodar su doctrina en atención a los nuevos tiempos y a las necesidades del hombre. En fin, la Iglesia convertida en conductora de la sociedad, iluminará a todo el pueblo con su mensaje evangélico y así podrá congregar a todos lo hombres, de cualquier etnia y cultura, para convertirlos en signo de la fraternidad, para cultivar el diálogo entre ellos, la cooperación, la paz y el entendimiento. Estos y otros tópicos son los que la. 41.
(42) Iglesia ha querido presentar para encaminar al hombre hacia su fortalecimiento social y desarrollo general.. 2.3 Pablo VI (1963-1978). Este Papa es recordado, según Gutierrez (15), por sus famosas encíclicas post-conciliares Populorum Progressio de 1967, Octogesima Adveniens de 1971 y la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi de 1975. Las bases doctrinales en materia social que se pueden apreciar dentro de estos documentos son la defensa del desarrollo humano integral, la construcción de la llamada civilización de la igualdad o del amor, la promoción humana, la evangelización y el problema de las ideologías.. 2.4 Juan Pablo II, el Grande (1978-2005).. Juan Pablo II fue, sin duda alguna, uno de los personajes más importantes e influyentes de finales del siglo XX. Su extenso pontificado marcó todo un hito en la historia de la Iglesia Católica y ha sido considerado, por muchos, como el más carismático de los líderes de la fe romana. La muerte de Juan Pablo II, el 2 de Abril de 2005, causó consternación en todo el mundo, sobre todo en aquellas generaciones de jóvenes católicos que sólo habían conocido como Papa a tan insigne hombre. Por esta razón, y por el hecho de que el Papa polaco fue uno de los más decididos defensores de la justicia social de los _____________________________. (15) GUTIERREZ, José. Op Cit. Pág 137.. 42.
(43) últimos años, la referencia a su contribución en materia de Doctrina Social se complementará con un pequeño marco biográfico y referencial sobre el mismo.. 2.4.1 Esbozo biográfico de Juan Pablo II.. Juan Pablo II fue el nombre que decidió adoptar el cardenal polaco Karol Wojtyla, quién fue elegido como el nuevo sucesor de San Pedro en 1978. Nació este Papa en Wadowice, ciudad de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Creció en el seno de una pequeña familia, siendo el segundo de dos hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. A los nueve años perdió a su madre. Años más tarde, en 1932, su hermano, que era médico, también muere y, para 1941, su padre falleció dejándolo huérfano. A pesar de ser un joven solitario, su vida religiosa comenzó a temprana edad. A los nueve años realizó su Primera Comunión y años más tarde, cuando contaba con 18 años, recibió la Confirmación. Paralelamente, su vocación religiosa artísticas; para. iba de la mano con inclinaciones. 1932 comenzó a estudiar teatro en la Universidad Jagellónica de. Cracovia. Esta ciudad vio florecer a aquel carismático joven, llamado hacia la vocación sacerdotal y el servicio hacia sus semejantes. En 1942 decidió seguir con las clases de formación en un Seminario clandestino de esa ciudad. Quizás las múltiples razones que le motivaron a seguir este camino pudieran girar en torno a la dominación que los polacos sufrieron tras la ocupación de su país por los nazis. Sus clases clandestinas en el Seminario de Cracovia y su respectiva formación estuvieron a cargo del Arzobispo de esta ciudad, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Este joven, lleno de singulares carismas, sobre todo espirituales, continuó sus estudios en el Seminario Mayor de Cracovia, donde realizó estudios de Teología,. 43.
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