Juan José Iglesias Rodríguez
Rafael M. Pérez García
Manuel F. Fernández Chaves
(eds.)
COMERCIO Y CULTURA
EN LA EDAD MODERNA
Contiene los textos de las comunicaciones
de la XIII Reunión Científica de la Fundación
Española de Historia Moderna
COMERCIO Y
CULTURA EN LA
EDAD MODERNA
Juan José Iglesias Rodríguez
Rafael M. Pérez GarcÍa
Manuel
F.Fernández Chaves
(eds.)
COMERCIO Y
CULTURA EN LA
EDAD MODERNA
COMUNICACIONES DE LA XIII REUNIÓN
CIENTÍFICA DE LA FUNDACIÓN
ESPANOLA DE HISTORIA MODERNA
~~SIO"'C
Íl~)eus
Editorial Universidad de SevillaSerie: Historia y Geografia
NÚlll.:291
COMrrÉ EDITORIAL: Antonio Caballos Rufino
(Director de la Editorial Universidad de Sevilla) Eduardo FerreJ" Albelda
(Subdirector)
Mannel Espejo y Lerdo de Tejada Jnan José Iglesias Rodríguez Jnan Jim.énez-Castellanos Ballesteros Isabel López Calderón
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M'-del Pópulo Pablo-Romero Gil-Delgado Adoracióu Rueda Rueda
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Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro pue-de reprodllCirse o transmitirse porningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier alma-cenamiento de infonnación y sistema de recuperación, sin penniso escrito de la Editorial Universidad de Sevilla.
Obra editada en colaboración con la Fundación Espal.iola de Historia Modema
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POR LOS TEXTOS, SUS AUTORES 2015O JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ, RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Y MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES (EDS.) 2015 Lascomunicaciones presentadas en la XIII Reunióu Científica de la Fi.Ul-dación Espal.iola de Historia Moderna e incluidas en fonnato digital en la presente obra han sido sometidas a la evaluación de dos expertos, por el sistema de doble ciego, según el protocolo establecido por el comité organizador del congreso.
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Depósito Legal: SE 929-2015 Impresión: Kadmos
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Francisco Núñez Roldán Carlos Alberto González Sánchez
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Raf~elM. Pérez García (secretaría científica) Antonio González Polvillo ManuelF.F ernández Chaves
(secretaría ejecutiva) Clara Bejarano Pellicer
LA
ca
STRUCCIÓ
DE UNA
BRUJA: CASILDA DE LA PUE lE)
ENTRE LA INlEGRACIÓ
y LOS
PREJUICIOS DE SUS VECINOS
THE BUILDING UP OF A WITCH: HALFWAY BETWEEN INTEGRATION AND NEIGHBOURS' PREJUDICES
MARÍAGÓMEZALONSO
Universidtrdde Cantabn:a
Resumen: En octubre de 1761 se abrió el proceso inquisitorial contra Ca-silda de la Puente, una mujer de avanzada edad y escasos recursos económicos, vecina de un pueblo de Burgos. Fue acusada de numerosos delitos contra la Iglesia, entre ellos los de maleficios y brujería, debido a las testificaciones que numerosos vecinos del pueblo realizaron contra su persona durante los tres años que duró el proceso. El análisis de su caso ante la Inquisición de Valladolid nos permite llevar a cabo un estudio sobre la construcción de la imagen de la bruja en la España del siglo XVIII. Al mismo tiempo, revela su particularidad, pues muestra la capacidad de esta mujer para contribuir a la creación de su propia imagen como bruja y obtener gracias a ella una autoridad entre sus vecinos con la cual sortear una situación de peligro de exclusión social y conseguir la inte-gración y la supervivencia, superando los prejuicios asentados en su comunidad vecinal. Una situación, no obstante, de peligroso equilibrio entre la aceptación y el rechazo cuyo análisis ofrece matices relevantes para comprender los pre-juicios latentes en una sociedad tradicional de la Castilla interior en el Siglo de
las Luces.
Palabras clave: brujería, Inquisición, proceso de fe, exclusión social, auto-ridad, identidad.
Abstract: In October, 1761, an Inquisitorial process against Casi Ida de la Puente was started. She was an elderly woman, with meagre resources, living in a village within the province of Burgos. She was burdened with countless charges against the Church, including that of curses and witchcraft, due partly to the testimony provided by her neighbours during the three long years that took the process. A c10se research - in front of the Inquisition Tribunal at Valladolid- of her case aIlows us to come out with a comprehensive study on
2202 MARÍAGÓMEZ ALONSO - Unw.,.sidad de Ct1nlt>brit>
the building up of the image of the Spanish Witch in the eighteenth ce ntrny.
At the same time, it reveals the "witch's" uniqueness by showing her capacity to contribute to the creation of her own image as a witch and, thanks to this, get credit among her neighbours, thus avoiding a dangerous situation of social exclusion and integrating herself in the community. In this way, not only did she survive, but somehow managed to overcome prejudices long and deeply rooted in her community. A situation, nonetheless, of fragile balance between acceptance and rejection whose analysis offers relevant nuances of meaning in order to understand the many prejudices embed into the traditional Castilian society of the Enlightenment.
Keywords: witchcrafl:, Inquisition, Inquisitorial process, social exclusion, au-thority, identity.
I TRODUCCIÓ
L
os estudios sobre la brujería son realmente abundantes en toda Europa y tenemos numerosas y completas obras que versan sobre esta cuestión, algunas de ellas de reputados autores como Gustav Henningsen, Brian P. Levack, Julio Caro Baraja, Hugh R. Trevor-Roper, o María Tausiet, entre muchos otros1•Las monografías de estos autores recopilan todo tipo de in-formación sobre la brujería y su persecución por parte de la Inquisición en toda Europa durante la Edad Moderna, aunque aún hay facetas del fenómeno sobre las que es preciso profundizar, particularmente sobre la construcción del carisma o autoridad ejercida por brujos y brujas en sus entornos sociales, así como su significación. Este estudio pretende examinar estas materias para tratar de interpretar el fenómeno de la brujería en un periodo tardío de la Edad Moderna, contribuyendo a la comprensión de las relaciones sociales y culturales en el encuadre de un entorno rural y comunitario del Antiguo Régimen. Todo ello será puesto en práctica a través del análisis de un caso particular: el de una mujer burgalesa acusada de brujería, a partir de su pro-ceso de fe.El proceso de fe de Casilda de la Puente, se inserta en la España del siglo XVIII, ya superado el que Robert Muchembled ha denominado "siglo del Diablo"2, en un contexto en el que el escepticismo sobre la brujería avanzaba y comenzaba a triunfar la racional idea de que ésta se basaba principalmente
1.Gustav Henningsen, El ahogado de las brujas: brujería vasca e inquisición espaiíola, Madrid, Alianza, 1983; Brian P. Levack, La caza de brujas en la Europa moderna, Madrid, Alianza Universidad, 1995; Julio Cara Baraja, Las brujas y su mundo, Madrid, Alianza,
1967; María Tausiet,Abracadabra OmnipotenY: magia urbana en Zaragoza en la Edad
Mo-derna. Madrid, Siglo XXI de España, 2007.; Hugh R. Trevor-Roper, Religión, Rqorma y
cambio sooial y otros enYayos, Barcelona, Argos Vergara, 1995.
2. Expresión con la queelautor se refiere al siglo XVII. Robert Muchembled, Hutoria
NOBLEZA VERSUS RlQUEZA. CHOQUE DE MENTALIDADES
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en supersticiones rurales que, aliadas a las creencias populares, fomentaban movimientos colectivos. Y, sin embargo, no es el de Casilda el único caso de acusación por brujería que pervive en este ambiente general de incredulidad, existen casos como los estudiados por Leticia Agúndez en Pámanes3, o los ejemplos de brujería vasca analizados por Carlos Rilova Gericó, cuyo trabajo alude, con un título muy representativo a "las últimas brujas de Europa"~.
Ahora bien, la brujería del siglo XVIII reviste otras características, ya no suelen aparecer aquelarres que engloban casi comunidades enteras, ni tortu-ras colectivas en una histeria por sacar a la luz la contagiosa presencia demo-níaca. Se trata, más bien, de casos aislados, que siguen siendo reminiscencias de una forma de relación social, de vida en comunidad, de cultura popular, que busca resolver por ese medio el conflicto, manteniendo el control social. Partiendo de este contexto, la hipótesis que en este trabajo se intenta presentar gira en torno a la construcción de la imagen de la bruja. Común-mente se ha pensado que tal imagen partía únicaComún-mente de declaraciones y acusaciones, producto de la imaginación de los testigos, o de la pura inven-ción con la inteninven-ción de resolver, mediante el encarcelamiento del vecino, un conflicto social. Efectivamente, las pruebas en muchos casos eran muy escasas, y las historias estereotipadas, fruto de la malicia o ignorancia de los testigos, influyendo el papel de los odios de familia y el deseo infantil de haber participado en escenas misteriosas y horrendas. A ello se añade que los procesados, en muchas ocasiones, eran coaccionados y torturados, mien-tras que las acusaciones no eran investigadas. Paralelamente, la acción de las autoridades civiles y de los predicadores, junto con la intervención de la Inquisición, contribuyó a otorgar realismo y fomentar la implantación de este fenómeno en la sociedad como una realidad más de la vida cotidiana5
•
Frente a estas interpretaciones, el caso de Casilda ofrece un nuevo punto de vista. Todas estas razones aducidas para tratar de explicar la creencia en la brujería, y por ende, las acusaciones hechas a determinadas brujas, son exó-genas a ellas mismas: serían los vecinos, la sociedad, la comunidad, junto con las instituciones eclesiásticas, las que crearían de una u otra forma el fenóme-no de la brujería y lo transferirían a algún caso concreto. Sin embargo, aquí estamos hablando de la posibilidad de que sea la bruja partícipe de la propia creación de su imagen. Casilda de la Puente es un ejemplo, pues aunque en-caja en casi todos los caracteres prototípicos de la bruja, posee también una
3. Leticia Agúndez, «Demonios, vecinosycultura popular enelsiglo XVIII: las brujas de Pámanes", en TomásA Mantecón Movellán (ed.),Bajtiny la historia de la cultura popu-lar: cuarenta anos de debate, Santander, PubliCan, 2008, pp. 257-282.
4. Carlos Rilova Gerico, "Las últimas brujas de Europa: acusaciones de brujería enel País Vasco durante los siglos XVIIIyXIX",Vasconia: ouadernos de historia-geogrqfta, 32
(2002), pp. 363-393.
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personalidad propia. La bruj a en este caso parece crear su propia historia, desarrolla en torno a sí su propio mito, configurando su personalidad como bruja en su entorno. Provoca y permite que sus vecinos imaginen las capaci-dades sobrenaturales que posee, emergiendo así, de un poder imaginado, una autoridad real.
Se propone así pues en este estudio, el caso de una bruja que contribuye a forjar su propiaftma como tal, que participa en la creación de la imagen de la bruja. Se plantea esta hipótesis a partir del estudio de los documentos que forman parte del proceso de fe de Casi Ida de la Puente, una bruja burgalesa, pero cuyo caso podría extrapolarse a muchos otros, tanto de España como de Europa. Se establecen, al mismo tiempo, analogías y contrastes con otros estudios y casos que permitirán analizar el por qué de lo que podía llegar aser una necesidad para la teórica bruja: forjarse una autoridad carismática para facilitar su supervivencia. Al mismo tiempo, una vez creada la imagen de la bruja, resta preguntarse quiénes han contribuido a construirla, por qué, y en qué medida está vinculada esta creación con las relaciones en la comunidad.
LA FAMA DE LA BR JAy LA CO STRUCCIÓ DE UN ÁMBITO DE PODER
En octubre de1761 se abrió el proceso inquisitorial contra Casilda de la Puente, vecina de la villa de Hormaza, perteneciente a la diócesis de Burgos. Casilda, también conocida en el pueblo como La Romana, era una mujer de
73 años, casada con Juan Vicente, vecinos ambos de Hormaza, quienes "vi-vían de pedir limosna por no tener oficio alguno"6. Fue acusada de numerosos delitos contra la Iglesia, entre ellos los de maleficios y brujería, debido a las acusaciones que numerosos vecinos del pueblo realizaron contra su persona. De poco sirvió que la anciana, en las numerosas audiencias en las cuáles fue interrogada, diera una versión muy diferente de los testimonios de sus veci-nos, negara las acusaciones de brujería y jurara que "ni ha hecho, ni tiene, ni quisiera tener pacto con el demonio"? Una vez llegados los testimonios sobre Casilda a la Inquisición de Valladolid, estudiada la información proporciona-da sobre los delitos que se le atribuían, y remitidos losinformes de los inqui-sidores Mollinedo y Alvear sobre el caso, el Consejo, junto con el Inquisidor General, decidieron que Casilda fuera apresada y sus bienes confiscados. Se emitió entonces, el2 de agosto de 1763,la orden a cumplir, y poco después Casilda de la Puente fue apresada, no encontrándose bienes que embargar, salvo una manta y una camisa que le fueron entregados. Tras caer enferma,
6. Archivo Histórico Nacional [AHN], Sección "Consejo de Inquisición" [CI], sigo 2134, exp.lO,f 87.
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murió en las cárceles secretas de la Inquisición en octubre del año 1763, en el transcurso de su interrogatorio por parte del Tribunal8
• Concluye así el proceso de fe de Casilda de la Puente, decidiendo suspenderse la causa el día 29 de octubre de 1763.
Contamos con diferentes testimonios que ofrecieron los diecinueve tes-tigos que acudieron, bien por propia iniciativa, o bien llamados, ante el co-misario del Santo Oficio encargado de llevar a cabo el interrogatorio. La mayoría de ellos narraron la sucesión de amenazas por parte de Casilda y las consecuencias que atribuían a tales coacciones. ormalmente, los resulta-dos que siguieron a la amenaza se asociaron con maleficios, que en la mayor parte de los casos implicaban la enfermedad de un adulto o la muerte de un bebé. Este esquema es coincidente con el de los brujos y brujas en el resto de Europa en la Edad Moderna, pues, aunque muchas veces se les consideraba capaces de afectar o dominar elementos de la naturaleza y provocar, por este medio, daños en aldeas, sembrados y comunidades campesinas, principal-mente lo que se les atribuía eran acciones que provocaban daños físicos y en-fermedades, incluso la muerte a personas9•Así sucede en el caso de Casilda, en el que los ejemplos de maleficio son los más claros y abundantes, aunque otras prácticas le son atribuidas y con ellas completado este prototipo de bruja del imaginario popular: la adivinación y la bilocación, investigándose también la posibilidad de relación con otras brujas; actividades, todas ellas, atribuidas por el Tribunal a un pacto de la bruja con el Diablo.
Casi todos los hechos y acusaciones que los vecinos de Hormaza atri-buyen a Casilda, parecen haberse sucedido en el periodo de un año, o unos años antes del proceso. Es llamativo que sea precisamente de una forma tan repentina cuando a Casilda se la acuse de provocar tales episodios. Si se pone en relación su caso con otros europeos, las evidencias en Inglaterra, Escocia, el Ducado de Lorena y parte de Alemania, estudiadas por Alisan Rowlands muestran que las acusadas por brujería arrastraban tal reputación desde 40 o SO años antes de ser detenidas1o• Casilda, en este caso se sale de este
es-quema trawdo, no hay ningún elemento que haga pensar en su percepción o actuación como bruja en Hormaza durante un periodo tan largo como el que propone Rowlands. Parece que Casilda empieza a adquirir una actitud de mostrarse, de algún modo peligrosa, portadora de ciertos poderes, en un momento no muy lejano al proceso.
8.Ibid., ff.100-106.
9. Tomás A Mantecón MovellányMarina Torres Arce, "Hogueras, demoniosybrujas: significaciones del drama social de ZugarramurdiyUrdax",C/ioy Crimen8 (2011), pp.2 47-288.
10. Alison Rowlands, ''Witchcrafl: and üld Women in Early Modero Germany",Po.st
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Existe una razón para ello derivada de su edad y desu situación social en
ese momento. Cuando su marido es interrogado en noviembre de 1761, dice ser jornalero de oficio. Por el contrario, cuando ella testifica en agosto, dos años más tarde, indica al tribunal, que tanto ella como su marido "viven de pedir limosna por no tener oficio alguno"!!. Todo apunta a que este hombre trabajó como jornalero hasta que su avanzada edad se lo impidió, viviendo ambos a partir de entonces, efectivamente, de la limosna. Es necesario indicar que, teniendo en cuenta que tanto Casilda como su marido tenían más de 70 años en el momento del proceso, y que, como indica ella, no recibían asisten-cia por parte de su familia, por tener sólo un hijo, -el cual, ya casado, vivía en otro pueblo-, podían encontrarse en una situación de pobreza y peligro de exclusión social. Es por tanto posible, que sea ésta la razón por la cual la actitud hacia Casi Ida comenzara a cambiar en poco tiempo, y que empezara a forjarse esa misteriosa personalidad a partir del instante en que necesitó recursos y no pudo conseguirlos mediante sus propios medios.
Justamente, en esta situación de pobreza, parece que Casilda comienza a utilizar (o más bien a aparentar que utiliza) los poderes que sus vecinos le atribuyen, para conseguir aquellos bienes que necesita, lo que pudo hacer cambiar la actitud de éstos hacia el miedo y el rechazo. Así queda recogido en los interrogatorios en los que los testigos insisten en que, al tener fama de bruja, y debido al poder que posee para provocar desgracias, la tienen miedo, y por ello le dan todo aquello que pidel2
•Bajo coacción y amenaza, por
mie-do a sus supuestos poderes sobrenaturales, la surten de alimentos, materias primas, incluso dinero, etc.
Por otro lado, el prototipo de bruja, como ya se ha comentado, pare-ce encajar casi totalmente con la figura de Casilda: una mujer, habitante de una aldea, de avanzada edad, en situación de pobreza y peligro de exclusión social. No cumple sin embargo el "requisito" de sersoltera, pero las carac-terísticas contribuyen también a forjar su imagen de bruja según el modelo más habitual en la Europa moderna. Sin embargo, la utilización que hace de la brujería, de la magia y la superstición, es muy similar y sus motivos están relacionados, con otros casos de mujeres acusadas de brujería que no encajan
exactamente en este perfil prototípico.
Uno de estos casos, relacionado con el primer factor, el de la pobreza y posible exclusión social es el de Anna Catharina: una muchacha de trece años, sirvienta en la ciudad de Wuttemberg (Alemania) y acusada de difundir rumores de brujería entre otros niños de su entorno!3. David Warren Sabean
11. AHN,el,sigo2134,exp.lO,(87.
12.lbid.,f.52.
13.David Warren Sabean, "The sacred bond of unity: Cornmunity though the eyes ofa thirteen-year-old witch(1683)",enPower in the blood popular culture and
NOBLEZA VERSUS RlQUEZA. CHOQUE DE MENTALIDADES
EN EL ALCOY DE FINALES DEL SE'IECIENTOS 2207
es quien ha estudiado este caso, e interpreta que la muchacha, que había sido arrancada de su tierra natal, huérfana de madre, abandonada por su padre, separada de sus hermanos,
y
maltratada por sus señores, se encontraba en una situación de exclusión social que la afectaba en muchos aspectos". La muchacha elabora y difunde fantasías relacionadas con la brujería ysupues-tos poderes para conseguir una posición de poder, puesto que su situación
económica y social no le garantiza ningún tipo de integración o seguridad. La diferencia entre el caso de Anna Catharina y el de Casilda, radica en que ésta no crea abiertamente una historia fantástica de brujería, como hace aquella, sino que forja su fama de forma más indirecta. Parece que sólo refiere sus
historias relacionadas con la brujería a una niña llamada Isabel15
,dejando que
sea ésta quien, con su imaginación infantil, fomente su famal6,y no describe a
sus vecinos su utilización de malas artes, sino quese limita a hacer
comenta-rios amenazantes que dejan lo demás a la imaginación de cada cual.
Sobre este factor de la pobreza, según el cual la mayor parte de acu-saciones de brujería recaerían sobre las mujeres más pobres, existen otras opiniones. Así por ejemplo, Edward Bever indica que las mujeres con más probabilidades de ser acusadas, al contrario de lo que comúnmente se piensa, no sallan ser extranjeras, pobres o marginadas, sino personas integradas en la sociedad, casadas, que formaban parte de las clases populares, del campesi-nado, pero no de los grupos marginales por debajo de estosl7
.Eneste
esque-ma encajaría la figura de Casilda por ser una persona en peligro de exclusión social, por ser anciana y no poder tener un trabajo que le permitiera subsistir económicamente, pero que sin embargo se encuentra plenamente integrada ensucomunidad. Los distintos testimonios, que recogen situaciones cotidia-nas, muestran cómo partici pa en los diferentes actos sociales como velatorios, reuniones de vecinos tras determinadas actividades agrícolas, misas, visitas a personas enfermas, charlas en la plaza, recibe visitas, o incluso acude a la ta-berna. Es también percibida de este modo porsusvecinos, especialmente las mujeres, que por relación de parentesco o cercanía muchas veces se dirigen a ella como "tía Casilda"18.
El siguiente factor al que previamente se ha apuntado es el de la vida en el mundo rural, donde según muchos autores se dan la mayor parte de
villtJge dúcourse in carly modern Germany, Cambridge, University Press, 1987, pp. 94-113.
14. D. W. Sabean, «The sacred bond ofunity..." pp. 94-113 15.AHN, CI, sigo 2134, exp.lO,ff. 43-44.
16. Julio Caro Baroja, ''Procesos y causa por brujería y testificaciones infantiles",
Eguz-kilore: Cuaderno del in.stituto vascodeoriminología9 (1996), pp. 61-77.
17. Edward Bever, 'Witchcrafl:, Female Aggression, and Power in the Early Modern
Community",JournalrifSooialHistory35-4 (2002), pp. 955-988. 18.AHN, CI, sigo 2134, exp.lO, f. 17.
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acusaciones de brujería. Muchas veces se ha defendido que éstas eran fru-to de conflicfru-tos interpersonales, llegando incluso algunos aufru-tores a afirmar que "casi todas las relaciones humanas que iban mal podrían dar lugar a una acusación de brujería"19. Se trataba de la válvula de escape a los proble-mas de un mundo rural, más o menos cerrado sobre símismo en el cual, la obligada convivencia entre vecinos, no siempre era pacífica. Concretamente Bever apunta al hecho de que, precisamente en la temprana Edad Moderna, las acusaciones de brujería aumentaban paralelamente al incremento de las desigualdades sociales como una lucha en el posicionamiento para el control de los recursos20.
Esta situación está en relación con lo que Reiner Walz calificó como "comunidad del terror", y en ella, indica Bever, las mujeres tienen un papel tan importante como los hombres2!.En un contexto en el cual los conflictos entre vecinos eran constantes, igual que lo eran entre hombres y mujeres, la mujer se especializó en lo que llama "combate verbal". Pasó de regañar, a formular amenazas y maldiciones que, cuando casualmente eran seguidas de alguna desgracia, terminaban por ser denunciadas acusándolas de delitos de brujería. Del mismo modo, William Monter especuló sobre la necesidad de las mujeres solitarias de "contar con medios mágicos de venganza ante los ataques porque nada más estaba a su disposición"22. La voz, la palabra, coin-cidiendo con el caso relatado por Sabean, se convierte en el arma de Casilda. Esta actitud, en opinión de Bever, se subraya en el caso de mujeres an-cianas en situación de riesgo de marginalidad. Indica que los problemas
so-cioeconómicos y la frustración creada por las restricciones socioculturales, desembocan en actitudes de irritabilidad mostrando conductas disruptivas y afianzando este carácter como forma de hacerse respetar23. Con esta actitud, la supuesta bruja, conseguíasuspropósitos. El de Casilda no esel único caso, se recogen situaciones similares en toda Europa. Reginald Scott, por ejem-plo, informa de que "estas miserables eran tan odiadas entre susvecinos y tan temidas que pocoseatreven a ofenderlas o les niegan aquello que piden". Otro observador inglés reporta que una bruja "tuvo tanto poder ensusmanos sobresusvecinos más ricos que ningunosenegaba a darle lo que pedía y a un ruego suyo le proporcionaban fuego y carne de sus propias mesas". Mientras
tanto, en Alemania, las mujeres conocidas como brujas, eran temidas por "usarsus poderes mágicos como armas en los conflictos consusvecinos"2~.
19. E. Bever, "Witchcrafl:, Female...) pp. 955-988.
20.lbid., pp. 955-988.
21. Citado por Edward Bever, "Witchcrafl:, Female...) pp. 955-988. 22. E. Bever, "Witchcrafl:, Female... pp. 955-988.
23.lbid., pp. 955-988.
NOBLEZA VERSUS RlQUEZA. CHOQUE DE MENTALIDADES
EN EL ALCOY DE FINALES DEL SE'IECIENTOS 2209
Ahora bien, cabría discutir sobre el carácter inherente al uso consciente de la bruja de su supuesto poder. ¿Cree ella realmente en las capacidades sobrenaturales de sus amenazas?, ¿qué cariz puede atribuirse a las mismas? Es posible proponer una reflexión en torno a esta cuestión, partiendo de un estudio, cuyo objeto no es la brujería moderna, sino la actual. PaulR. Turner aborda el caso del papel de la brujería en las comunidades indígenas de Oa-xaca, México, desde el enfoque etnográfic025•Su estudio alude al "carisma ne-gativo de la bruja", e introduce ciertos matices en la utilización de la brujería por el propio brujo o bruja para lograr sus objetivos. En el caso que él plan-tea, el brujo consigue un poder casi ilimitado al jugar con la predicción de "la incertidumbre más importante de la vida, la muerte"26, creyéndose en este caso con la capacidad para usarlo. Esta interpretación difiere en la apariencia que ofrece el caso de Casi Ida, pues la información sobre su caso no parece apuntar a que la propia bruja se crea con la capacidad de lograr los males con los que amenaza: cuando es acusada de bruja, niega su caracterización como tal, y de hecho teme las desgracias reales que tal acusación puede conllevar, sin ser ella capaz con sus inexistentes poderes, de evitarlo, pues parece ser consciente de que posee solo sus amenazas, sus palabras, y el papel que juega la imaginación en la mente de sus vecinos.
LA COM NIDAD FRENTE A LA BRUJA: LOS PREJ ICIOS VECI ALES
Frente a la situación comentada, en la cual Casilda hace acopio del inge-nio para hacer creer a quienes la rodean que tiene algún tipo de poder sobre-natural, se dan diferentes actitudes hacia la figura de Casilda y hacia lo que ella representa. Parece que sólo uno de los vecinos que sufren sus amenazas y las consecuencias de sus maleficios, se enfrenta directamente a ella. Es el caso que narra el maestro "de primeras letras" del pueblo, quien tras varios extra-ños encuentros con Casilda, dice haber experimentado las "muertes fatales en todos sus hijos y continuos golpes adesora de la noche en su casa"27, y atribu-ye sus males a Casilda, por ser ''voz común en el pueblo de que dicha Casilda es bruja"28. El maestro decide enfrentarse a ella, acusándola públicamente, y amenazando con acudir a la Inquisición29. Tras aquel episodio Casilda se retiró, y el maestro aseguró no haber sufrido desde entonces ningún daño
25. Faul R. Turner, "Witchcrafl: as Negative Charisma", Ethnology 9-4 (1970), pp. 366-372.
26.lbid. pp. 366-372.
27.AHN, CI, sigo 2134, exp.lO,fr. 15-16. 28. AHN, CI, sigo 2134, exp.lO,fr. 15-16.
2210 MARÍAGÓMEZ ALONSO - Unw.,.sidad de Ct1nlt>brit>
más. Parece que Casilda se amedrentó, quizá debido a que fue el único que amenazó con acudir a la Inquisición, cosa que debía temer la anciana, pues acudió a su marido tras el encuentro pidiendo que la defendiera.
La mayor parte de los vecinos, por el contrario, temerosos de que sus males fueran causados por los poderes de la bruja, acuden a disculparse e incluso le llevan alimentos, lo que permite conocer quesusconvecinos, efec-tivamente, la ayudaban en su manutención. Así, la mayoría suelen ceder a sus amenazas o chantajes. El resto, en otros casos, encuentran la forma de defen-derse de sus amenazas, por un lado acudiendo a la Inquisición y relatando sus testimonios, y por otro lado a través del maltrato. Algunos acuden al marido de Casilda, quien admite golpearla para "adoctrinarla", sumándose también el maltrato por parte del pueblo, pues en un momentose cita cómo "por lo mismo algunos la han dado algunos golpes"30.
Se ha hablado hasta ahora de los factores de la pobreza y exclusión social, y la vida en el mundo rural. Un tercer elemento previamente citado era el del género. Casilda es una mujer, y, más de las tres cuartas partes del total de los acusados por brujería entre mediados del siglo XVI y mediados del XVII en Europa, a excepción a Rusia31. Las razones deben buscarse en la percepción que se tenía del género femenino en la Edad Moderna. En esta época, los abogados defensores en los juicios afirmaban que el género femenino era frá-gil, Y las mujeres eran más débiles de cuerpo y mente y por ello eran particu-larmente propensas a la brujería. Delmismomodo, las acusaciones utilizaban este mismo argumento desu tendencia a lo supersticioso en su contra.
Se une además el cuarto elemento al del género, el de la edad: la anciani-dad. Muchos autores han teorizado acerca del por qué de la ancianidad como característica mayoritaria de las mujeres acusadas de brujería. Los
argumen-tosson muy diversos. Algunos autores han sugerido que las mujeres ancianas son más propensas a sufrir enfermedades mentales. Otros proponen en cam-bio que las mujeres mayores son más tendentes a mostrar la hostilidad debido a quesugénero y edad las hace estar particularmente sujetas a presión y frus-tración, problemas de tipo socioeconómico y restricciones socioculturales32. De tipo biológico es la explicación que aduce Lyndal Roper, sugiriendo que los efectos físicos de la menopausia en los cuerpos de las mujeres y el miedo y el desprecio con que estos efectos eran afrontados por sus contemporáneos, ayuda a explicar por qué las mujeres mayores eran imaginadas como brujas en
30.Ibid.) ff.29-30.
31. William F. Ryan, ''The Witchcrnfl: Hysteria in Early Modern Europe: Was Russia an Exception?", The Slavonic and EtUt Eurof'can Review76-1 (1998), pp. 49-84.
NOBLEZA VERSUS RlQUEZA. CHOQUE DE MENTALIDADES
EN EL ALCOY DE FINALES DEL SE'IECIENTOS 2211
número desproporcionad033
. Engloba todas estas explicaciones, pero de un
modo más genérico
y
sin entrar en detalles psicobiológicos el razonamiento centrado en que, en un mundoy
en una época en la que la función de la mujer era la procreación, ser madrey
cuidar de sus hijos, cuando una mujer alcazaba una edad en la cual no podia llevar a cabo ninguna de las dos funciones, era rechazada socialmente; circunstancia que a su vez tendría una determinada respuesta por la mujer que sufría ese rechazo.Las raíces de este conflicto que, enfocado desde este úni-co aspecto parece un conflicto generacional, Rowlands las bus-ca también en el hecho de que la sociedad moderna temprana estaba estructurada cultural y socialmente de manera que garantizara y justifica-ra la subordinación de los jóvenes a los ancianos. De este modo, las acu-saciones de brujería, podrían permitir a los miembros más jóvenes de la sociedad expresar hostilidad en lugar de deferencia hacia los ancianos. En los juicios por brujería, la participación de los niños y adolescentes en los proce-sos de adultos acusados de haberles introducido en el mundo de la brujería, se ajustan a esta tipología34
.Verdaderamente en este caso, la mayor parte de los
vecinos que testifican contra Casilda son adultos, aunque sí, por lo general, más jóvenes que ella, participando también una niña, Isabel, quien, efectiva-mente, es la que más datos ofrece sobre las supuestas actividades brujeriles de Casilda.
Las vecinas de Casilda la respetan en gran medida, pero en ocasiones se rebelan contra los privilegios que la edad le otorga. Esta rebeldía es la que, en teoría desencadena los maleficios de la bruja, estableciéndose así un círculo vicioso que sigue la secuencia: 1. el valor social del respeto a la mujer ancia-na, 2. la rebeldía contra tal valor de las personas jóvenes, 3. la respuesta de la anciana con su "invención" de poderes sobrenaturales para salvaguardar su posición social, y 4. la acusación final por parte de las personas jóvenes por este daño sufrido, ante el cual sólo se puede luchar con la denuncia.
Por último es necesario hablar de la situación civil, único prototipo en el que no encaja Casilda: la soltería,
y
que tiene mucho que ver con la reacción de la comunidad y con el desenlace final de los hechos. Era más común acusar de brujería a una mujer soltera porque carecía de la protección de su marido. Las mujeres sin protección, que no "estaban sujetas", se concebían en la épo-ca como peligrosas y débiles, por su condición de mujeres, ante el peépo-cado. Rowlands indica que los maridos podrían estar dispuestos a defender la repu-tación de sus esposas contra los rumores de brujería y ayudarlas a conseguir33.Lyndal Roper, ''Witchcrafi and Fantasy in EarIy Modern Germany", His-tory Vl7orkdl(~v,32, 1991, pp. 19-43.
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que quienes las habían acusado, se retractaran35. Pero en el caso de Casilda,
su marido, ante las quejas y peticiones de su mujer para que se enfrentara a aquellos que la acusaban de bruja, se limitó a no tomar runguna represalia ru acción contra ellos. Se observa claramente como Casi Ida se encuentra sola ante las acusaciones, como si se tratara de una mujer soltera.
Este factor juega un papel clave en el desenlace final. Los vecinos acuden a Juan Vicente a quejarse de la actitud de su mujer, para que se ocupara de enmendarla, pero él decide quedar al margen del asunto e incluso fomentar los rumores. Eso, posiblemente fue lo que llevó al maestro a enfrentarse di-rectamente con Casilda, y no con su marido. Fue el momento en el que Casil-da perdió el control de la situación ante la perspectiva de ser acusaCasil-da ante la Inquisición, amenaza que le hizo públicamente el maestro. o sabemos quien fue en última instancia el encargado de dar la primera voz de alarma, pero finalmente la reacción de la comunidad se tradujo en la acusación, llegando a oídos del Santo Oficio.
ca
CLUSIÓLa temática de este trabajo, que gira en torno a la construcción de la imagen de la bruja, concluye con la idea de que es la bruja partícipe de la propia creación de su imagen. La bruja se crea a sí misma, pero no en el plano físico, no se convierte en hechicera, ni acude a aquelarres, ni tampoco parece que realice ningún tipo de ritual, creyendo ella misma en lo que diceser ca-paz de hacer. En realidad, utiliza ese mito popular, esas ideas preconcebidas, para hacer creer a sus vecinos que posee algunos de los poderes sobrenatura-les que se atribuyen a las brujas.
Casilda posee unas características que complican su integración social, e incluso su propia supervivencia: su género, su edad, su estatus social, su nivel económico...Escierto que no es una mujer sola, lo cual haría de ella una per-sona aún más desvalida, pero su marido, de su misma edad, tampoco puede ya realizar su trabajo como jornalero y adquirir los recursos necesarios para su supervivencia. Todos estos rasgos, precisamente, son coincidentes con el prototipo de bruja que ella conoce, y sus propios vecinos tienen en mente. A falta de otro recurso, consigue volver los factores aparentemente negativos que la rodean, en su favor: empieza a tomar actitudes que la hagan parecer una bruja a ojos de la comunidad. No posee recursos para sobrevivir, por tan-to utiliza lo único que tiene, su imagen, y la modela ante los demás forjándose el carisma de bruja, creando su propia fama.
NOBLEZA VERSUS RlQUEZA. CHOQUE DE MENTALIDADES
EN EL ALCOY DE FINALES DEL SE'IECIENTOS 2213
El hecho de que sus vecinos intuyan que es bruja, hace que la teman, y por tanto la ofrezcan todo lo que demanda por miedo a las consecuencias que les podría acarrear el negárselo. De este modo Casilda puede conseguir todo aquello que necesita: alimentos, dinero, otras materias primas, o también, lo que no es menos importante, un respeto y estatus social (incluso consigue que se le ceda el asiento en determinados actos públicos, que sus vecinas se disculpen ante ella, etc.). Casilda no tiene ningún poder en el pueblo, pero se forja una autoridad, logrando el respeto, -en muchos casos a través del te-mor-, de sus vecinos, consiguiendo así, por un lado, los bienes y servicios que necesita para su supervivencia; y por otro lado que sus vecinos la integren en sociedad, evitando así la posible marginación y sus repercusiones negativas.
Todo ello lo hace sin embargo de forma muy inteligente, ayudada por la experiencia que la otorga su edad. Otras brujas, como el caso de la muchacha estudiada por Sabean, encontrándose en una situación de peligro, deciden narrar las más disparatadas historias, haciendo creer que vuelan a los aquela-rres para encontrarse con el demonio y adorarle, hacen alarde explícito de sus teóricas capacidades, etc., intentando así lograr el temor de la sociedad como una forma de defensa en una situación de desvalimiento. Sin embargo esta ac-titud acarreaba un gran peligro, que todos conocían: que tal alarde se volviera en su contra en cualquier denuncia ante el Santo Oficio, cuyas consecuencias eran tan conocidas como el efecto de sus historias inventadas.
Casilda por el contrario, tiene una actitud mucho más cautelosa y, ex-cepto en el caso de las conversaciones con la niña Isabel, no ofrece narra-ciones explícitas sobre sus supuestos poderes, nada que, de poder probarse, pusiera en duda su integridad católica. Igualmente siempre que en alguna conversación surge de forma directa, o alguien la acusa, de brujería, niega tal acusación. De hecho, cuando se produce en público en el caso del maestro intenta por todos los medios frenar la situación, primero pretendiendo que su marido acuda en su defensa, luego acudiendo ella misma ante el maestro públicamente para que retire las acusaciones. Casilda conoce bien la repercu-sión que puede tenersu fama de bruja y las consecuencias fatales que puede acarrearle, por eso se limita a dejar que sus vecinos crean que es una bruja, mediante comentarios amenazantes. Tales comentarios, que pueden enten-derse con un doble sentido, unidos a las habladurías entre los vecinos, y su-mados a la mitología circulante en la época, acaban creando el carisma de la bruja en Casilda. Ella contribuye, muy conscientemente, a la creación de esa imagen con el fin de conseguir la autoridad que precisa entre sus semejantes. Sin embargo, en algún momento pierde ese control, que durante tantos años había mantenido en un medido aunque peligroso equilibrio, con un desenlace fatal para ella.
Finalmente, por todo ello, hay que decir que, siguiendo los pasos de al-gunos historiadores que ya habían empezado a plantear, a través del estudio
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de determinados procesos inquisitoriales, la contribución de la propia bruja a la creación de su mito, el caso de Casilda de la Puentenos brinda la
oportuni-dad de llegar un paso más allá. Una mujer, que por sus propias características representa el prototi po de bruj a en la mayor parte de la Europa Moderna, se apropia de estos caracteres, utiliza el imaginario del momento en su favor, para forjarse un carisma, una autoridad, que proviene de los poderes ficticios que la sociedad le atribuye.
Igualmente, el estudio de este caso permite reconocer cómo, contraria-mente a lo que pudiera parecer, el fenómeno de la brujería aún se integra ple-namente en la cultura popular del siglo XVIII y también en la convivencia de la sociedad rural y su vida cotidiana, además convirtiéndose, no siempre en una vía de escape de tensión social irresoluta, sino también en una forma de supervivencia a utilizar por quien es consciente de ella. Muestra este caso, en definitiva, la forma en que el personaje central de un mito social, deja de ser el sujeto pasivo del mismo, para convertirse en el actor que utiliza un elemento cultural, -el propio mito creado en el imaginario popular durante siglos en torno a la brujería-, para su supervivencia social, siempre, eso sí, en
un contexto espacio-temporal, que por sus características y evolución, se lo ha permi tido.