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Cuidado del Recién Nacido Críticamente Enfermo

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Academic year: 2021

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(1)

Dra. Gicela Villalobos Alcázar

M. en C. Antonio Mendoza Ramírez

Cuidado del Recién Nacido

Críticamente Enfermo

(2)

E

NFERMERÍA

EN

S

ALUD

P

ERINATAL

Y

R

EPRODUCCIÓN

H

UMANA

Instituto Nacional de Perinatología

Isidro Espinosa de los Reyes

en el

Cuidados

Neonato

Avanzados

Libro

3

Cuidado del recién nacido

críticamente enfermo

(3)

Cuidados avanzados en el neonato

Libro 1

Estructura de la atención y cuidado neonatales

Libro 2

Nutrición en el recién nacido

Libro 3

Tomo 1 — Cuidado del recién nacido críticamente enfermo

Libro 4

Prevención e intervención oportuna:

retos, ética y humanismo

Dr. Javier Mancilla Ramírez

Editor titular

Director General del Instituto Nacional de Perinatología

Lic. en Enf. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

Editora de la colección Cuidados avanzados en el neonato

E

NFERMERÍA

EN

S

ALUD

P

ERINATAL

(4)

Libro 3 — Tomo 1

Cuidado del recién nacido

críticamente enfermo

Lic. en Enf. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

Dra. Gicela Villalobos Alcázar

M. en C. Antonio Mendoza Ramírez

MÉXICO•BOGOTÁBUENOS AIRESCOSTA RICA

MADRID•RÍO DE JANEIROSÃO PAULO

E

NFERMERÍA

EN

S

ALUD

P

ERINATAL

Y

R

EPRODUCCIÓN

H

UMANA

(5)

Libro 3, tomo 1: Cuidado del recién nacido críticamente enfermo

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede reproducirse, almacenarse en cualquier sistema de recuperación, ni transmitirse en forma alguna y por ningún medio electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias, sin autorización escrita del editor.

Copyright © 2011, por:

ISBN 978-607-443-160-5 (Obra completa) ISBN 978-607-443-261-9 (Libro 3) Tomo 1

DG Jazmin Jenny Li Ng Diseño de portada

DG Laura V. De la Sota Rosales Formación de interiores

Impreso en México / Printed in Mexico

tipo de fármaco, la dosis, etc., deben verificarse en forma individual. El (los) autor(es) y los editores no se responsabilizan de ningún efecto adverso derivado de la aplicación de los conceptos vertidos en esta publicación, la cual queda a criterio exclusivo del lector.

Intersistemas, S.A. de C.V. Aguiar y Seijas 75 Lomas de Chapultepec 11000 México, D.F. Tel.: (5255) 5520 2073 Fax: (5255) 5540 3764 [email protected] www.intersistemas.com.mx

Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes

(6)

EDITORES

Lic. en Enf. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

Enfermera Pediatra Diplomada en Neonatología. Instructora en Lactancia Materna.

Representante en México del Capítulo de Enfermería de la Sociedad Iberoamericana de Neonatología (SIBEN). Supervisora de los Servicios de Enfermería del Instituto Nacional de Perinatología (INPer).

Dra. Gicela Villalobos Alcázar

Pediatra Neonatóloga. Adscrita a la Unidad de Cuidados Intermedios al Recién Nacido, Instituto Nacional de Perinatología

M. en C. Antonio Mendoza Ramírez

Profesor asociado “B”, Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia, Instituto Politécnico Nacional. Supervisor de los Servicios de Enfermería, Instituto Nacional de Perinatología.

(7)
(8)

Enf. y TTR. Cristina Alpos Guijosa

Instituto Nacional de Perinatología. Terapista Respiratorio del Servicio de Inhaloterapia, Hospital de Alta Especialidad en Ginecoobstetricia, IMSS No. 4, “Luis Castelazo Ayala”. Enfermera de la División de Pediatría Neonatal

[Capítulo 9]

Dra. Aurora Belmont Gómez

Departamento de Farmacologia Clínica del Instituto Nacional de Perinatología. Profesor titular de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. [Capítulo 7]

Dra. Mariana Canseco Herrea

Unidad de adscripción: UTQ [Capítulo 3]

Dra. Judith Castro Álvarez

Residente de cuidados intensivos neonatales, Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulo 8]

Lic. Erika Chávez Villalobos

Enfermera Especializada en Enfermería Neonatal, Adscrita a la Unidad de Cuidados Intermedios del Recién Nacido, Instituto Nacional de Perinatología. [Capítulo 8]

Dr. Dagoberto Delgado-Franco

Médico Pediatra Neonatólogo. Instituto Nacional de Perinatología. Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

[Capítulo 8]

LEO Margarita Delgado Rubio

Enfermera Especialista Perinatal. Jefa del Departamento de Enseñanza de Enfermería, Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulo 8]

Lic. Erika Angélica Esquivel Román

Enfermera Especialista, Adscrita a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulo 8]

Miguel García Fernández

Diplomado Universitario en Enfermería (DUE). Enfermero de Cuidados Intensivos Neonatales (CIN), Hospital Universitario La Paz. Madrid, España. [Capítulo 10]

Dra. Carmina Sarisol García Pérez

Médico Pediatra Neonatólogo. Instituto Nacional de Perinatología. Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

[Capítulo 8]

Dra. Graciela Hernández Peláez

Jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Instituto Nacional de Perinatología [Coordinación, Capítulo 8]

Lic. Irama López Urbina

Enfermera de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital “Miguel Pérez Carreño”, IVSS. Caracas, Venezuela

[Capítulo 7]

M. en C. Antonio Mendoza Ramírez

Profesor asociado “B”, Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia, Instituto Politécnico Nacional. Supervisor de los Servicios de Enfermería, Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulo 1]

Ma. Teresa Montes Bueno

Diplomada Universitaria en Enfermería (DUE). Enfermera de Cuidados Intensivos Neonatales (CIN), Hospital Universitario La Paz. Madrid, España. [Capítulo 10]

Lic. en Enf. Javier Pérez Gutiérrez

Especialista en Atención al Paciente en Estado Critico. Especialista en Enfermería Neonatal. Adscrito como Jefe de Servicio UTQ, Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulos 4, 6]

Lic. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

Enf. Especialista en Pediatría. Diplomada en Neonatología. Supervisora de los servicios de Enfermería del Instituto Nacional de Perinatología. [Capítulos 5, 6]

[Los números entre corchetes refieren los capítulos de los colaboradores, escritos por ellos mismos o en coautoría]

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Nochebuena

Posgrado. Encargada del servicio UCIREN III del turno vespertino, Instituto Nacional de Perinatología. [Capítulo 2]

Enf. Tit. María de la Paz Rivas Torres

Diplomada en Infecciones Nosocomiales y Desarrollo de Competencias de Enfermería en Control de Infecciones Hospitalarias. Adscrita al Departamento de Epidemiología Hospitalaria y Calidad de la Atención, Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulo 11]

LEO María Andrea de la Paz Rojas

Hernández

Enfermera adscrita a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Instituto Nacional de Perinatología. [Capítulo 7]

Dr. Rodolfo Camilo Salazar Torres

Médico Pediatra Neonatólogo. Instituto Nacional de Perinatología. Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

[Capítulo 8]

Terapista Respiratorio [Capítulo 9]

EEN Beatriz Serafín Hernández

Unidad de adscripción: UTQ

[Capítulo 3]

Flor Elizabeth Tamariz Velázquez

Enfermera Especialista Perinatal. Coordinadora de Enseñanza de Enfermería, Instituto Nacional de Perinatología

[Capítulo 8]

Lic. Edilia Villegas Bustamante

Enfermera Especialista en Neonatología. Adscrita a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Instituto Nacional de Perinatología.

[Capítulo 8]

Enf. Gabriela Vital García

Diplomada en Enfermería Neonatal, Adscrita a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Instituto Nacional de Perinatología.

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CONTENIDO

Prólogo

Dra. Gicela Villalobos Alcázar

... XIII

Prefacio

... XV

Lic. en Enf. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

1. Método del enfermero y el cuidado neonatal

M. en C. Antonio Mendoza Ramírez

La aplicación del método científico en la práctica asistencial enfermera es conocido como Método Enfermero o Proceso de Atención de Enfermería (PAE). Este método permite a las enfermeras prestar cuidados de una forma racional, lógica y sistemática; es un sistema de planificación en la ejecución de los cuidados de enfermería, compuesto de cinco pasos: valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación. ... 1

2. Embarazo y parto de alto riesgo

María de los Ángeles Reséndiz Nochebuena

En embarazo de alto riesgo hay un factor, materno o fetal, que afectará los resultados de la gestación. En la actualidad, con el tratamiento más sofisticado

de las distintas patologías maternas, y con la alta tecnología para la vigilancia y el control del feto, han mejorado tanto el pronóstico materno como el fetal. Las enfermeras tienen un papel fundamental para asegurar que las mujeres y los recién nacidos reciben la

mejor asistencia posible. ... 21

3. Atención inmediata al neonato enfermo

EEN Beatriz Serafín Hernández

Dra. Mariana Canseco Herrea

La reanimación del recién nacido representa un desafío diferente a la del adulto o niños mayores. Los recién nacidos están más expuestos a la asfixia, la atención que reciba un recién nacido asfixiado en los primeros minutos de vida puede tener consecuencias sobre el resto de su existencia, por eso es fundamental la implantación de técnicas básicas de reanimación así como la presencia de personal con experiencia y entrenamiento permanente en este campo. ... 33

4. Cuidado integral al recién nacido prematuro

Lic. en Enf. Javier Pérez Gutiérrez

En los últimos años, la supervivencia de los recién nacidos prematuros se ha incrementado notablemente gracias a la tecnología, mejores técnicas médicas y la asistencia oportuna del personal profesional de enfermería. Las características clínicas y causas de

morbimortalidad que afectan a este grupo de pacientes demandan la necesidad

(11)

de bajo peso y edad gestacional

Lic. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

Cada vez es mayor la supervivencia de productos con menor peso y edad gestacional, sin embargo la presencia de secuelas sigue siendo alta. Se ha demostrado que el medio ambiente de la Unidad de Cuidados Neonatales puede interferir en el desarrollo del prematuro, en sus estados conductuales y en la capacidad de desarrollar respuestas adaptativas. Deben crearse programas individualizados que combinen la modulación

ambiental, intervenciones clínicas e inclusión de la familia. ... 57

6. Cuidado del neonato sometido a procedimientos invasivos

Lic. en Enf. Javier Pérez Gutiérrez

Lic. Ma. Jovita Plascencia Ordaz

El cuidado neonatal en la UCIN conlleva a la realización de procedimientos

invasivos, en especial de aquellos con bajo peso al nacimiento. Las intervenciones invasivas se asocian con respuestas fisiológicas, bioquímicas y clínicas indicativas de dolor y estrés con subsecuentes consecuencias. Se ha observado que el control del dolor, el estrés y aplicar las medidas de asepsia y antisepsia en los procedimientos invasivos, puede

mejorar la morbimortalidad de este grupo de niños. ... 73

7. Medicamentos utilizados en terapia neonatal

Dra. Aurora Belmont Gómez

Lic. Irama López Urbina

LEO María Andrea de la Paz Rojas Hernández

Son muchos los factores que influyen en la respuesta terapéutica de un medicamento: la edad del paciente, sexo, raza, factores genéticos, estado nutricional, ritmos biológicos, estados patológicos. En un neonato, la disposición del fármaco en el organismo es diferente si se trata de recién nacido a término, prematuro, o con bajo peso al nacer. Dadas las características particulares de los recién nacidos, es posible considerarlos como población particular y de alto riesgo para la administración de medicamentos. ... 79

8. Recién nacido con patología respiratoria

Coordinación: Dra. Graciela Hernández Peláez

Síndrome de aspiración de meconio

Carmina Sarisol García Pérez, Edilia Villegas Bustamante

Hipertensión pulmonar persistente del recién nacido

Judith Castro Álvarez, Edilia Villegas Bustamante

Neumonía neonatal

Judith Castro Álvarez, Gabriela Vital García

Apneas en el recién nacido

Rodolfo Camilo Salazar Torres, Margarita Delgado Rubio, Flor Elizabeth Tamariz Velázquez

Síndromes de fuga aérea

Carmina Sarisol García Pérez

Erika Chávez Villalobos

Taquipnea transitoria del recién nacido

Rodolfo Camilo Salazar Torres, Erika Chávez Villalobos

Síndrome de dificultad respiratoria

(12)

Displasia broncopulmonar

Dagoberto Delgado-Franco, Erika Angélica Esquivel Román

Se resumen ocho de los trastornos más frecuentes relacionados con la patología respiratoria, cada uno de los cuales incluye su Plan de Cuidados de Enfermería

que debe implementarse. ... 137

9. Terapia respiratoria

Enf. y TTR. Cristina Alpos Guijosa

Gloria Marcela Sánchez Luque

La terapia respiratoria es una medida terapéutica muy utilizada en el medio hospitalario. Se trata de ingresar oxígeno a concentraciones mayores que las del aire ambiental, con la intención de tratar o prevenir los síntomas y las manifestaciones de la hipoxia. Se aumenta el aporte de oxígeno en los tejidos utilizando al máximo la capacidad de transporte de la sangre arterial, hasta alcanzar niveles adecuados para saturar

completamente la hemoglobina y conservar el gasto cardiaco. ... 199

10. Cuidado especializado del neonato en estado de choque

Ma. Teresa Montes Bueno

Miguel García Fernández

El choque es un estado de hipoperfusión sistémico que altera las funciones pulmonar, cardiaca, neurológica, hepática, renal e intestinal. Con los conocimientos de la fisiopatología del choque, los cuidados de enfermería se basan en la observación de la clínica, vigilancia detallada y continua del neonato y en detectar la presencia de mecanismos de compensación del choque, anticipándose en lo posible a los

acontecimientos antes de que éste se instaure. ... 215

11. Control de las infecciones nosocomiales en las unidades

de Neonatología

María de la Paz Rivas Torres

Las infecciones nosocomiales son comunes en las UCN, producen daños a la salud, aumentan la morbilidad y mortalidad, los días estancia y el uso de recursos de diagnóstico y tratamiento deteriorando la calidad en atención. Gracias al mejor conocimiento de la fisiopatología del neonato así como a los avances de tratamiento y diagnóstico se proporcionan en la actualidad mayores oportunidades de supervivencia a los recién nacidos, en especial los que tienen premadurez extrema. ... 227

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(14)

PRÓLOGO

M

ás frecuentemente de lo que pensamos son los pequeños detalles los que hacen la

diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la mediocridad y la excelencia. El cuidado integral del recién nacido críticamente enfermo es fundamental para obtener un buen resultado y es un trabajo de equipo. El objetivo de este volumen 3 fue integrar los cuidados del neonato enfermo con la participación conjunta de médicos, enfermeras, inhaloterapistas y todo el personal involucrado en el cuidado del recién nacido enfermo, dando como resultado acciones prácticas sistematizadas para cada patología.

El libro está dedicado al cuidado integral de la morbilidad más frecuente del recién nacido enfermo, en el primer capítulo se profundiza en la esencia del cuidado enfermero con la apli-cación del método científico en la práctica de enfermería, se enfatiza en la importancia de la sistematización de los cuidados de enfermería; el papel de la enfermera en la prevención e iden-tificación temprana de factores de riesgo materno y fetal es fundamental para un buen resultado en el embarazo de alto riesgo. Una reanimación exitosa tiene impacto sobre el resultado final, se revisan el equipo y cuidados adicionales que se requieren así como los cuidados inmediatos del neonato enfermo; las patologías respiratorias más frecuentes en el neonato requieren observación cuidadosa, acuciosidad y destreza en los procedimientos y cuidados, se resalta la importancia de los cuidados mínimos, los programas individualizados que combinen modulación ambiental, intervenciones clínicas con participación de la familia que potencialmente puedan reducir las secuelas neurológicas. La participación conjunta del equipo de trabajo, que incluye a los médi-cos, enfermeras e inhaloterapistas, se analiza en los capítulos de cuidados en los procedimientos invasivos, principios de inhaloterapia y medicamentos.

Tenemos la firme convicción de que el trabajo en equipo coordinado, sistematizado y estable-cer metas colectivas de trabajo redundarán en amplio beneficio para obtener un buen resultado en el neonato enfermo.

(15)
(16)

PREFACIO

E

l presente trabajo pretende convertirse en un referente que aporte elementos

actualiza-dos al profesional vinculado con la atención del neonato enfermo, desde el inicio de la vida con la reanimación en la sala de partos hasta las más sofisticadas técnicas de asistencia en las unidades de cuidados intensivos. Asimismo, aspira a unificar criterios sobre los manejos actuales, orientados a cubrir los requerimientos fisiológicos, psicológicos, sociocultu-rales y evolutivos del recién nacido y su familia. El apartado de intervenciones y cuidado espe-cializado al neonato críticamente enfermo se ha diseñado con un formato conciso y práctico, en el que se adopta una metodología de trabajo científica, lo cual permitirá apoyar y favorecer la recuperación de la salud en el neonato con padecimientos agudos y crónicos.

El objetivo de este texto no es hacer una descripción exhaustiva de la amplia patología aguda grave del neonato, por el contrario, con la colaboración de enfermeras expertas y médi-cos neonatólogos desarrollamos capítulos breves y precisos con las afecciones de mayor interés por su frecuencia y gravedad especial; el texto posee un abordaje idóneo para una rápida revisión mediante pasos lógicos en los que se incluyen habilidades de enfermería planteadas bajo una perspectiva clara, la cual será, sin duda, de gran utilidad en la práctica cotidiana. Los lineamientos y la estructura didáctica jerarquizan las necesidades de la educación continua y especialización de los profesionales, incluidos los avances científicos y tecnológicos, en los que resaltan los principios éticos en el cuidado del neonato altamente vulnerable debido a su condición de salud.

La obra consta de dos tomos, en el tomo uno se profundiza en los aspectos de la deter-minación de la patología materna que pudiera repercutir en este periodo crítico de la vida. El concepto atención integral del recién nacido de alto riesgo destaca el papel fundamental del equipo de enfermería en esta tarea. El recién nacido de bajo peso y edad gestacional, así como las patologías respiratorias y tratamiento farmacológico, son temas que por su complejidad se tratan ampliamente en capítulos aparte, lo mismo que las consideraciones sobre el control y riesgo-beneficio de los procedimientos invasivos, manejo del dolor, importancia de la observa-ción y cuidado oportuno para evitar la instauraobserva-ción del estado de choque. Además del control fundamental de las infecciones nosocomiales, también se incluyen los lineamientos sobre los programas de estimulación mínima, en los que la participación del profesional de enfermería es fundamental a fin de proporcionar atención oportuna y prevenir daños o secuelas neurológicas.

(17)
(18)

CUIDADO NEONATAL

La neonatología es una rama de la pediatría dedicada a la atención del recién nacido ya sea que se encuentre sano o enfermo. Proviene etimológicamente de la raíz latina

natos que significa nacer y logos, que

signifi-ca tratado o estudio, es decir el “estudio del recién nacido”.

Los primeros pasos en la rama de la neo-natología datan de 1892, con las observacio-nes de Pierre Budin, médico de origen fran-cés, considerado el padre de la Neonatología, quien escribió un libro para lactantes con problemas nacidos de un parto prematuro y diferenció a los lactantes en pequeños y grandes para la edad gestacional.

En el periodo reciente Volpe ha contri-buido con la fisiopatología y clasificación de la hemorragia intracraneana y las convulsio-nes neonatales; Sarnat contribuyó con la de la encefalopatía hipóxico-isquémica.

Desde la década de 1970 se insiste cada vez más en el cuidado especial de enferme-ría, en los cuidados de asepsia, antisepsia y lavado de manos para prevención de infec-ciones intrahospitalarias.

Uno de los cambios más destacados en la Neonatología es la atención intensiva para el recién nacido prematuro y la vigilancia estrecha de los problemas respiratorios, junto con el uso de la ventilación mecánica. En 1887, Dwyer utilizó el primer ventilador rudimentario de presión positiva y Egon Braun y Alexander Graham Bell introduje-ron la presión negativa en 1888. En 1953 Donald y Lord introdujeron el uso del

ven-tilador ciclado. En 1971 Gregory, Kitterman y Phibbs contribuyeron con el concepto de la presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP). Poco después Bird con la colaboración de Kirby desarrollaron el pri-mer ventilador neonatal a presión positiva,

el “Baby Bird”.6

Posteriormente se conoció aún más sobre la fisiología respiratoria neonatal y mejoraron notablemente los resultados en la asistencia respiratoria mecánica de los recién nacidos. Destacan las contribuciones de Downes, Anderson, Silverman, Gregory y Fujiwara en la actualidad con el uso de surfactante exógeno.

Quizá sea dentro del equipo de trabajo multidisciplinar de las unidades de cuida-dos neonatales, donde los profesionales de enfermería en neonatología estén implicados en que los pacientes lleguen a un buen fin. Para que esta premisa de implicación llegue a penetrar en el espíritu del cuidado, se deben de dar, entre otros, los siguientes requisitos: • Conocer su función: la función de la

enfermera en los servicios de neonatolo-gía está fundamentada en la identifica-ción, el seguimiento y control de los cui-dados de salud de los neonatos. La piedra angular de esta definición está dada por el concepto de cuidados y los definimos como “todas aquellas intervenciones de salud y promoción de ésta, específicas de los niños recién nacidos”. Estas inter-venciones deben de ser normalizadas y estructuradas adecuadamente, hoy en día la Nursing Interventions Classification (NIC, Clasificación de intervenciones de

C

APÍTULO

1

MÉTODO DEL ENFERMERO

Y EL CUIDADO NEONATAL

(19)

Enfermería) es el organismo que se encar-ga de esta tarea.

• Conocer sus límites: los límites del pro-fesional de enfermería en los servicios de neonatología deben de ir definidos por el nivel de preparación y pericia del profe-sional. Comienzan desde que el neonato tiene contacto con el mundo exterior hasta que cumple un mes de edad. Conlleva cuidados desde los más básicos como pro-tección e higiene de la salud hasta los más específicos de mantenimiento de la vida en condiciones óptimas.

• Tener conocimientos de aplicabilidad de

los cuidados: los conocimientos de los

profesionales de enfermería provienen de su experiencia, pero sin duda alguna, el desarrollo de estos profesionales debe ser provisto por el nivel de adquisición de conocimientos científicos que redunden en las intervenciones que se aplican a los neonatos. Estos conocimientos se adquie-ren por medio de: lectura de bibliografía adecuada acerca de cuidados neonatales, lectura crítica de revistas científicas refe-rentes a los cuidados neonatales y revisio-nes sistemáticas de problemas específicos de estos mismos.

• Tener experiencia en la aplicabilidad de

los cuidados: la experiencia en muchas

ocasiones viene ligada con los años de labor continua, pero esta circunstan-cia puede ser errónea; la experiencircunstan-cia se adquiere por el grado de conocimiento y aplicabilidad sobre un cuidado espe-cífico neonatal. “A mí me pueden haber enseñado mal una técnica de cuidado y, desde luego, yo creí que esa técnica era la idónea”; para comprobar ese tipo de experiencias, desde luego hay que tener espíritu de mejora.

• Tener capacidad para mejorar: esta capacidad viene dada por el grado de implicación que el profesional tiene con su paciente, no viene dada como muchos autores dicen enfocado todo a incenti-vos, los cuales no necesariamente deben ser económicos, se supone que los profe-sionales calificados deben de percibir un salario digno y equiparado a su nivel de conocimiento y responsabilidad.

Para mejorar en los cuidados es impor-tante que se cumplan las premisas anteriores y, después de cumplidas, el grado de impli-cación con los pacientes es el que proveerá los vectores de mejora de los cuidados. Claro está que estos vectores son las fuentes más adecuadas con la investigación en el

campo de los cuidados en general.6

Los profesionales de enfermería en las unidades neonatales son variados respecto con el país en que se desenvuelvan, pero hay que considerar que, a mayor número de profesionales no implica mayor calidad en los cuidados; el costo de los cuidados redunda en gran medida en el número de profesionales; el nivel de preparación profesional es direc-tamente proporcional al nivel de calidad de los cuidados y el producto enfermero en la unidades neonatales tiene que ver mucho con esa preparación, el número de personas espe-cializadas y los resultados obtenidos.

Hablar de cuidados intensivos en muchas ocasiones nos lleva a confusiones, incluso dentro de los profesionales que nos dedicamos a la salud. Se considera que los pacientes que están en este tipo de unidades, son personas que por su estado clínico están propensos o inmersos en una eventualidad que puede desencadenar un estado crítico para el paciente, entendiendo como esta-do crítico aquel que por evolución clínica pudiese alterar gravemente una o más de las constantes vitales, ritmo cardiaco, ritmo respiratorio, presión arterial y temperatura. En las unidades de cuidados intensivos neo-natales los pacientes habitualmente suelen estar conectados a ventiladores que suplen la función mecánica del pulmón, ya que debido a las características de los neonatos la función mecánica pulmonar es una fun-ción que se altera con mucha frecuencia.

Es evidente que para el control y trata-miento de un paciente en estado crítico se necesita mucho más personal para vigilan-cia; el personal que está en este tipo de uni-dades debe de estar calificado y habituado a la aplicación de tratamientos delicados.

Ser personal calificado para el cuidado enfermero del neonato en estado crítico pasa por los aspectos técnico-científicos; la apli-cación del método científico en la práctica

(20)

Método del enfermero y el cuidado neonatal 3

asistencial enfermera es el método conoci-do como Métoconoci-do Enfermero o Proceso de Atención de Enfermería (PAE). Este método permite a las enfermeras prestar cuidados de una forma racional, lógica y sistemática.

MÉTODO ENFERMERO

El Método Enfermero o Proceso de Atención de Enfermería tiene sus orígenes cuando, por primera vez, fue considerado como un pro-ceso; esto ocurrió con Hall (1955), Johnson (1959), Orlando (1961) y Wiedenbach (1963), quienes consideraron un proceso de tres eta-pas (valoración, planeación y ejecución). Yura y Walsh (1967) establecieron cuatro (valora-ción, planifica(valora-ción, realización y evaluación); y Bloch (1974), Roy (1975), Aspinall (1976) y algunos autores más, establecieron las cinco actuales al añadir la etapa diagnóstica.

Es un sistema de planificación en la eje-cución de los cuidados de enfermería, com-puesto de cinco pasos: valoración, diagnós-tico, planificación, ejecución y evaluación. Como todo método, el PAE configura un número de pasos sucesivos que se relacionan entre sí. Aunque el estudio de cada uno de ellos se hace por separado, sólo tiene un carácter metodológico, ya que llevados la práctica las etapas se superponen:

1. Valoración: es la primera fase del pro-ceso de enfermería que consiste en la recolección y organización de los datos que conciernen a la persona, familia y entorno. Son la base para las decisiones y actuaciones posteriores.

2. Diagnóstico de Enfermería: es el juicio o conclusión que se produce como resulta-do de la valoración de enfermería. 3. Planeación: se desarrollan estrategias

para prevenir, minimizar o corregir los problemas, así como para promocionar la salud.

4. Ejecución: es la realización o puesta en práctica de los cuidados programados. 5. Evaluación: comparar las repuestas de la

persona, determinar si se han conseguido

los objetivos establecidos.5

El objetivo principal es constituir una estructura que pueda cubrir la problemática, individualizando las necesidades del paciente,

la familia y la comunidad; también, identificar las necesidades reales y potenciales del pacien-te, familia y comunidad: establecer planes de cuidados individuales, familiares o comunita-rios y actuar para cubrir y resolver los proble-mas , prevenir o curar la enfermedad.

Es imprescindible la interacción entre el personal de enfermería y el paciente además de tener una serie de capacidades: destreza técnica (manejo de instrumental y aparatos); capacidad intelectual (emitir planes de cuidados eficaces y con fundamento científico y capacidad de rela-ción (saber mirar, empatía y obtener el mayor número de datos para valorar).

Las ventajas en la aplicación del método enfermero tienen repercusiones sobre la pro-fesión, el cliente y la enfermera; profesional-mente, el proceso enfermero define el campo del ejercicio profesional y contiene las nor-mas de calidad; el cliente es beneficiado, ya que mediante este proceso se garantiza la calidad de los cuidados de enfermería.

Para el profesional enfermero se produce un aumento de la satisfacción, así como de la profesionalidad.

Para el paciente son: continuidad en la atención, mejora la calidad de la atención y participación de la familia en el cuidado.

Para la enfermera: se convierte en exper-ta, satisfacción en el trabajo y crecimiento profesional.

Entre sus características, se encuentran: • Tiene una finalidad: se dirige hacia un

objetivo.

• Es sistemático: implica partir de un plan-teamiento organizado para alcanzar un objetivo.

• Es dinámico: responde a un cambio con-tinuo.

• Es interactivo: basado en las relaciones recíprocas que se establecen entre la enfermera y el paciente, su familia y los demás profesionales de la salud.

• Es flexible: se puede adaptar al ejercicio de la enfermería en cualquier lugar o área especializada que trate con individuos, grupos o comunidades.

• Sus fases pueden utilizarse sucesiva o conjuntamente.

• Tiene una base teórica: el proceso ha sido concebido a partir de numerosos

(21)

conocimientos que incluyen ciencias y humanidades, y se puede aplicar a cual-quier modelo teórico de enfermería.

ETAPADEVALORACIÓN

Es la primera fase del proceso de enfermería, pudiéndose definir como el proceso organi-zado y sistemático de recolección y recopila-ción de datos acerca del estado de salud del paciente a través de diversas fuentes: éstas incluyen al paciente como fuente primaria; las fuentes secundarias pueden ser revistas profesionales, los textos de referencia, expe-diente clínico, la familia o cualquier otra persona que dé atención al paciente.

Muchas enfermeras recogen principal-mente datos fisiológicos para que los utilicen otros profesionales e ignoran el resto de los procesos vitales que implican consideraciones psicológicas, socioculturales, de desarrollo y espirituales. Desde un punto de vista holístico es necesario que la enfermera conozca los patrones de interacción de las cinco áreas para identificar las capacidades y limitacio-nes de la persona y ayudarle a alcanzar un nivel óptimo de salud. Ignorar cualquiera de los procesos vitales puede acarrear la frus-tración y el fracaso de todos los implicados. Las enfermeras y enfermeros deben poseer requisitos previos para realizar una adecuada valoración del paciente:

• Las convicciones del profesional: con-forman la actitud y sus motivaciones, así como lo que piensa, siente y cree sobre la enfermería, el hombre, la salud, la enfer-medad, etc. Estas convicciones se consi-deran constantes durante el proceso. • Los conocimientos profesionales: deben

tener una base de conocimientos sólida, que permita hacer una valoración del estado de salud integral del individuo, la familia y la comunidad. Los conocimien-tos deben abarcar también la resolución de problemas, análisis y toma de decisiones. • Habilidades: en la valoración se adquie-ren con la utilización de métodos y pro-cedimientos que hacen posible la toma de datos.

• Comunicarse de forma eficaz implica conocer la teoría de la comunicación y del aprendizaje.

• Observar sistemáticamente implica la utilización de formularios o guías que identifican los tipos específicos de datos que necesitan recogerse.

• Diferenciar entre signos e inferencias y confirmar las impresiones. Un signo es un hecho que se percibe a través de uso de los sentidos y una inferencia es el jui-cio o interpretación de esos signos. Las enfermeras a menudo hacen inferencias extraídas con pocos o ningún signo que las apoyen, pudiendo dar como resultado cuidados de enfermería inadecuados. Es primordial seguir un orden en la valoración, de manera que, en la práctica, la enfermera adquiera un hábito que se traduzca en no olvidar ningún dato, obte-niendo la máxima información en el tiempo disponible de la consulta de enfermería. La metodología a seguir puede basarse en dis-tintos criterios:

• Criterios de valoración siguiendo un orden de “cabeza a pies”: sigue el orden de valoración de los diferentes órganos del cuerpo humano, comenzando por el aspecto general desde la cabeza hasta las extremidades, dejando para el final la espalda, de forma sistemática.

• Criterios de valoración por “sistemas y aparatos”: se valora el aspecto general y las constantes vitales, y a continuación cada sistema o aparato de forma independiente, comenzando por las zonas más afectadas. • Criterios de valoración por “patrones

funcionales de salud”: la recolección de datos pone de manifiesto los hábitos y costumbres del individuo/familia deter-minando el funcionamiento positivo, alterado o en situación de riesgo respecto del estado de salud.

Esta etapa cuenta con una valoración inicial, donde se deben buscar datos sobre los problemas de salud detectados en el paciente y factores contribuyentes en los problemas de salud.

En las valoraciones posteriores, se debe tener en cuenta:

• Confirmar los problemas de salud que se han detectado.

• Analizar y comparar el progreso o retro-ceso del paciente.

(22)

Método del enfermero y el cuidado neonatal 5

• Determinar la continuidad del plan de cuidados establecido.

• Obtener nuevos datos que informen del estado de salud del paciente.

En la recolección de datos se necesitan: • Conocimientos científicos (anatomía,

fisiología, etc.) y básicos (capacidad de la enfermera para tomar decisiones). • Habilidades técnicas e interprofesionales

(relación con otras personas).

• Convicciones (ideas, creencias, etc.), capacidad creativa, sentido común. • Flexibilidad.

Tipos de datos a recolectar:

• Un dato es información concreta, se obtiene del paciente, referente a su esta-do de salud o las respuestas de éste como consecuencia de su estado.

• Interesa saber las características per-sonales, capacidades ordinarias en las actividades, naturaleza de los problemas, estado actual de las capacidades. Los tipos de datos:

• Datos subjetivos: no se pueden medir y son propios de paciente, lo que la perso-na dice que siente o percibe. Solamente el afectado los describe y verifica (senti-mientos).

• Datos objetivos: se pueden medir por cualquier escala o instrumento (cifras de la tensión arterial).

• Datos históricos-antecedentes: son aque-llos hechos que han ocurrido anterior-mente y comprenden hospitalizaciones previas, enfermedades crónicas o patro-nes y pautas de comportamiento (eli-minación, adaptaciones pasadas, etc.). Ayudan a contextualizar los hechos en el tiempo (hospitalizaciones previas). • Datos actuales: son datos sobre el

pro-blema de salud actual.

Métodos para obtener datos

A) Entrevista clínica

Anamnesis del neonato:

La anamnesis (historial clínico) proporciona datos fundamentales sobre los

anteceden-tes familiares del niño, el desarrollo del embarazo, el parto y el periodo neonatal; al menos, ha de recoger la siguiente infor-mación: datos de filiación; historia familiar, que ha de incluir datos de la madre como antecedentes obstétricos (de la gestación, parto y posparto), edad de la madre, esta-do de salud y antecedentes patológicos si los hay. También datos del padre, edad, estado de salud y antecedentes patológicos. Historia del embarazo y parto, evolución del embarazo, patología de la gestación si existe, fármacos administrados durante el embarazo y el parto, características del parto y presentación del feto. Estado del niño en el momento del nacimiento, para ello es fundamental disponer del informe neonatal de alta hospitalaria, donde debe constar el peso y la talla del recién nacido, si hubo sufrimiento fetal o si fueron necesarias maniobras de reanimación y la prueba de Apgar. Conducta del recién nacido, en este sentido, se preguntará fundamentalmente acerca del llanto, el sueño y la frecuencia de las deposiciones.

B) La observación

Inspección general:

En primer lugar y como se ha visto, se debe saber que es indispensable observar al niño antes de manipularlo; se valorará el aspecto general del niño, así como su actitud, el tono y la posición.

En condiciones normales, el recién naci-do tiene cuello corto y simétrico, abnaci-domen globuloso y extremidades cortas; el niño sano tiene los brazos generalmente separa-dos, los antebrazos flexionados en posición media y las manos en actitud de pronosu-pinación, generalmente en forma de puño; las piernas están ligeramente flexionadas a nivel de las rodillas y algo separadas con semiflexión de las caderas.

Habrá que valorar también el tipo cons-titucional del recién nacido y descartar mal-formaciones llamativas como espina bífida (hendida en dos partes) o deformidades a cualquier nivel; es importante también al mismo tiempo adquirir una impresión sobre el llanto del neonato.

(23)

C) La exploración física

Reconocimiento de problemas de salud Mediciones:

• Peso: el peso normal del recién nacido al nacimiento oscila entre 3 250 y 3 500 gramos (g) para los varones y entre 3 000 y 3 250 g para las mujeres. Según esto, se considera como bajo peso cifras menores de 2 500 g al nacimiento y, alto peso, si es superior a 4 000 g. Se sabe que después del nacimiento y durante la primera semana de vida, se produce una pérdida fisiológica de 10% del peso con el que nació, debido a la pérdida de agua y meconio (que no es más que el material verdoso compuesto por moco, bilis y restos epiteliales que eli-mina el intestino del recién nacido); luego, durante el primer mes de vida, el recién nacido deberá ganar aproximadamente 200 g semanales.

• Talla: la talla media del recién nacido está sobre los 50 cm, oscilando entre 46 y 52 cm. • Perímetro cefálico: lo normal es que esté

entre 34 y 35 cm y debe ser solamente 1 o 2 cm mayor que el perímetro torácico; de hecho, un aumento de sólo 3 cm sugiere patología.

• Perímetro torácico: la media está entre 32 y 33 cm.

Exploración de la piel

La coloración normal del niño recién nacido es normal o sonrosada, y puede haber un eritema fisiológico, llamado eritema tóxico, en las primeras 48 horas (h) [es una afección benigna de enrojecimiento difuso que se pre-senta a los 3 o 4 días de vida y desaparece hacia el décimo día], y desde el segundo al cuarto días puede en algunos casos aparecer un leve tinte ictérico o amarillento; también es relativamente frecuente la descamación de la piel en el recién nacido, sobre todo en bebés posmaduros. Estas situaciones pueden ser absolutamente normales y fisiológicas, pero dentro de la exploración cutánea existen otros datos de interés que se han de valorar: • La palidez del recién nacido puede

deber-se a anemia, mala perfusión periférica, hipotermia o sepsis.

• La ictericia neonatal, es decir, la

colora-ción amarillenta de piel y mucosas debi-da a la presencia de elementos biliares en la sangre, puede ser normal o fisio-lógica; en ambos casos se produce por un aumento de bilirrubina indirecta, res-ponsable de esta coloración amarillenta o anaranjada; se aprecia más fácilmente apretando la piel con un dedo y obser-vando la coloración del área blanqueada por la presión local. La ictericia fisioló-gica aparece a las 24 h del nacimiento y desaparece alrededor del cuarto día, y en los niños alimentados con leche materna puede ser más intensa y prolongada sin que por ello sea patológica; la duración mayor de 12 días así como su aparición tras las primeras 72 h de vida, harán sospechar patología y serán motivo de traslado hospitalario. Otro criterio de derivación será la presencia de cifras de bilirrubina mayores de 15 mg/dL en niños alimentados con lactancia materna o mayores de 13 mg/dL en niños con lactancia artificial.

• El vérnix caseoso también es normal en el recién nacido; es un unto sebáceo de aspecto blanquecino que recubre la piel del feto y que desaparece a las pocas horas de vida.

• El lanugo es el vello que aparece en brazos y en el dorso del recién nacido a término; cuanto más lanugo surja en otras localizaciones más inmaduro será el neonato.

• El milium consiste en pequeños quistes sebáceos como granitos blanquecinos, que aparecen en la cara, sobre todo en las alas de la nariz, que suele desaparecer en 8 a 10 días.

• La denominada mancha azul mongólica aparece con frecuencia sobre la región sacra y suele desaparecer al año de vida, pero no tiene traducción pato-lógica a pesar de su denominación. También pueden aparecer nevus vascu-lares o manchas telangiectásicas en la cara, sobre todo cejas y párpados que desaparecen con el tiempo.

• El exantema toxoalérgico se observa a menudo y consiste en la presencia de una erupción cutánea frecuentemente

(24)

locali-Método del enfermero y el cuidado neonatal 7

zada en el tronco del recién nacido; se produce por un mecanismo alérgico por reabsorción de distintas sustancias al cor-tar el cordón umbilical del recién nacido y desaparece espontáneamente en unos días. • El cutis marmorata surge en el recién

nacido como consecuencia de los cam-bios de temperatura; consiste en veteado transitorio rojo azulado de la piel produ-cido por el frío.

Exploración de la cabeza

• Como recomendación en esta valoración se ha de dejar la exploración de la boca y los oídos para el final ya que el llanto que suele desencadenar puede dificultar el resto de la exploración; en primer lugar hay que valorar la simetría y el aspecto general de la cabeza.

• El caput sucedaneum es una tumefacción que aparece durante las primeras 24 h de vida en la zona de presentación del parto; consiste en el acúmulo de líquidos que no afecta al hueso y tiene solamente unas horas de duración.

• El cefalohematoma es la acumulación de sangre que se localiza sobre todo en la región parietal; aparece tras el segundo día y puede durar incluso semanas. • A la palpación la fontanela anterior es

de forma romboidal y sus medidas son de 1.5 a 2.5 cm; la fontanela posterior es de morfología triangular y mide de 0.5 a 1.5 cm de diámetro. Éstas se presenta-rán abombadas en caso de hipertensión intracraneal y, por el contrario, se mos-trarán hundidas o deprimidas en caso de deshidratación.

• En la boca se descartarán deformidades como la fisura palatina; pueden hallarse en el paladar duro unos nódulos de aspecto nacarado denominados perlas de Ebstein, que se trata de un hallazgo normal.

Exploración del aparato respiratorio

• La frecuencia respiratoria normal en el recién nacido es de 30 a 60 respiraciones por minuto.

• La auscultación pulmonar debe ser normal, aunque es relativamente frecuente escuchar ruidos de desprendimiento a nivel alveolar.

Exploración del aparato

cardiovascular

• La frecuencia cardiaca del recién nacido oscila en condiciones normales entre 120 y 160 latidos por minuto.

• La tensión arterial no suele determinarse por norma en los recién nacidos y se reser-va sobre todo para niños afectados; las cifras normales están sobre 80/40 mm Hg. • En la auscultación cardiaca pueden oírse

soplos transitorios en los primeros días de vida que desaparecen espontáneamente.

Exploración del abdomen

• El cordón umbilical al secarse toma un color amarillento y luego se vuelve marrón y quebradizo; suele caer al final de la pri-mera semana o durante la segunda. • Es frecuente un leve eritema

(enrojeci-miento de la piel debido a la congestión de los capilares) de la piel de los bordes del muñón umbilical, que si es intenso o con edema (hinchazón) puede indicar onfalitis, es decir, inflamación del ombligo. • En algunos casos el líquido amniótico del

cordón puede invadir la pared abdominal y originar un ombligo amniótico.

• En condiciones normales el hígado puede palparse en 1 a 2 cm/dL, reborde costal derecho, y el bazo aproximadamente a 1 cm por debajo del reborde costal izquier-do. A la palpación profunda se puede apreciar el riñón, a la altura del ombligo, a mitad de trayecto entre la línea media y el costado.

• En esta exploración deben descartarse her-nias o masas abdominales. Puede haber un pequeño defecto de la musculatura de la pared anterior abdominal, a nivel perium-bilical, que puede dar lugar a una hernia umbilical que acabará por corregirse cuan-do los músculos crezcan, normalmente al final de la lactancia; si el defecto de pared está en el cordón con salida del contenido abdominal cubierto por una membrana, se tratará de un onfalocele.

• También habrá que explorar siempre la región anal para descartar imperforación o fístulas (conducto anormal, ulcerado y estrecho que se abre en la piel o las mucosas).

(25)

Exploración genital

• En el caso de los recién nacidos, el pene suele medir de 3 a 4 cm de largo y 1.3 cm de ancho. El escroto aparece pig-mentado y con pliegues. Puede existir fimosis fisiológica y adherencias balano-prepuciales que se solucionan espontá-neamente o con la repetición de sencillas maniobras, desapareciendo en general antes de los cuatro años.

• Los testículos han de palparse para des-cartar anomalías de situación (ectopia y criptorquidia), es decir, ausencia de uno o ambos testículos en el escroto (bolsa testicular o saco escrotal), por locali-zación de éstos fuera del saco escrotal (ectopia). En la criptorquidia el testículo queda retenido a lo largo de su trayecto normal, ya sea en la cavidad abdomi-nal o bien, con mayor frecuencia, en el conducto inguinal. Con esta palpación se aprovechará también para descartar posibles hernias inguinales que se descu-bren por el llanto del bebé.

• Es relativamente frecuente la presencia de hidrocele en el escroto, que no es más que acúmulo de líquido a este nivel, que suele deberse a traumatismo del parto y se soluciona en uno o dos meses.

• El hipospadias es una anomalía muy común, consiste en la apertura anormal de la uretra en la cara inferior del pene y varía desde una pequeña hendidura en el extre-mo distal de la uretra hasta un importante defecto en la longitud del pene.

• En las niñas los labios mayores están normalmente desarrollados, mientras que los labios menores y el clítoris sue-len estar aumentados de tamaño. Habrá que valorar adecuadamente la uretra y la vagina; en muchos casos es posi-ble observar un flujo vaginal fisiológico blanquecino e incluso un ligero sangrado vaginal debido a los estrógenos mater-nos, que puede durar una semana y no tiene significación patológica.

• En ambos casos, tanto en niños como en niñas recién nacidos es posible encontrar una leve ginecomastia, es decir, volumen excesivo de las mamas, debido al paso de estrógenos de la madre al recién nacido.

Exploración del aparato locomotor

• Se deben palpar las clavículas para descar-tar fracturas, hecho relativamente frecuen-te por traumatismos duranfrecuen-te el parto. • La columna vertebral también ha de

pal-parse en toda su longitud buscando asi-metrías o defectos cutáneos que puedan traducir anomalías del tubo neural como meningocele, mielomeningocele, etc. • La posible luxación congénita de cadera

se explora mediante las maniobras de Ortolani y Barlow, pero se debe valo-rar también la presencia de pliegues o asimetrías sugerentes de luxación con el neonato en decúbito dorsal y con los miembros inferiores en extensión. • Cuando existen factores de riesgo de

luxación congénita de cadera (sexo feme-nino, presentación pélvica, antecedentes familiares) se debe ser especialmente cuidadoso, y en casos de anomalías en la exploración se solicitará una ecografía de ambas caderas al mes de vida.

Exploración neurológica

• La finalidad del examen neurológico del recién nacido será determinar el nivel de desarrollo neuropsíquico e identificar trastornos que puedan dar lugar a dete-rioros neurológicos. Así pues, se valora-rán diferentes aspectos.

• Nivel de alerta: aunque el recién nacido pasa la mayor parte del tiempo durmien-do (hasta 20 h al día) es normal que el despertar ocasione apertura de ojos y movimiento de extremidades.

• Tono y postura muscular: la postura normal de un recién nacido a término es de flexión y aducción de ambas extre-midades, es decir, con las extremidades aproximadas al cuerpo. En los prema-turos se aprecia un leve déficit de tono muscular o hipotonía, que generalmente se acompaña de depresión de los reflejos. Del mismo modo, cuando se da la situa-ción contraria o hipertonía, determina-dos reflejos pueden estar exageradetermina-dos y suele cursar con predominio de la hiper-extensión de las extremidades.

• Movimientos espontáneos: cuando el niño está en decúbito supino (acostado

(26)

Método del enfermero y el cuidado neonatal 9

boca arriba), el recién nacido normal puede girar la cabeza, chuparse el pulgar y mover los brazos y las piernas con episodios de flexión y extensión alterna-tivos; en decúbito prono (acostado boca abajo), es capaz de girar la cabeza para dejar así libre la nariz. Deberá observarse si existen o no estos movimientos o si éstos son exagerados.

• Exploración de reflejos: la valoración de los reflejos tiene un gran valor en la exploración del recién nacido; algunos son reflejos primitivos y es importante determinar el momento de su aparición y desaparición, ya que muchos de ellos se anulan con el tiempo.

• Reflejo de succión: se determina durante la alimentación; el examinador lo eva-luará introduciendo su dedo en la boca del recién nacido, notando la fuerza y el ritmo de succión así como la sincroniza-ción con la deglusincroniza-ción al tragar. Aparece al nacimiento y desaparece cuando se logra el control voluntario de la alimen-tación, a los 6 o 9 meses. Este reflejo será anormal en casos de depresión neuroló-gica, inmadurez o hipotonía (disminu-ción del tono muscular).

• Reflejo pupilar: consiste en la contrac-ción de la pupila por la accontrac-ción de la luz sobre la retina, y se explora tapando un ojo con la mano durante un instante y retirándola después para comprobar si al eliminar la oscuridad se produce la con-tracción de la pupila o miosis. Aparece en el nacimiento y permanece siempre. • Reflejo de parpadeo: se explora

aplican-do una luz repentinamente sobre los ojos provocando así el parpadeo. Aparece desde el nacimiento.

• Reflejo de prensión: colocando el dedo del explorador en la palma del niño éste cerrará la mano alrededor del dedo. Aparece al nacer y dura de 2 a 3 meses. • Reflejo plantar (Babinski): al pasar un

instrumento como una aguja por la parte lateral del pie del recién nacido se pro-ducirá la extensión del primer ortejo y la separación de los demás dedos del pie; no es patológico en el lactante, pero sí después (de hecho, en los niños mayores

que ya caminan la maniobra provocará la flexión del dedo).

• Reflejo de Moro: se explora mantenien-do al niño en decúbito supino, sujetanmantenien-do los hombros y la espalda con la mano y brazo izquierdos del explorador, y la cabeza con la mano derecha a nivel de la región occipital, de modo que se deja caer la cabeza del niño hacia atrás cogiéndola de nuevo mientras se sigue sujetando el resto del cuerpo; los brazos del niño efectuarán una abducción rápi-da, es decir, se abrirán separándose del cuerpo, y se juntarán de nuevo mientras que las piernas se flexionan. Este reflejo aparece al nacimiento y se retira a los 2 o 3 meses.

• Reflejo de marcha: se explora man-teniendo al niño en posición vertical, sujetándolo por el tronco e inclinándolo ligeramente hacia delante, de modo que cuando el pie toca la superficie comienza a simular la marcha. Aparece aproxima-damente a los cuatro días del nacimiento

y desaparece alrededor de los dos meses.4

VALIDACIÓNDEDATOS

Significa que la información que se ha reu-nido es verdadera (basada en hechos). El enfermero debe asegurarse que el paciente quiere indicar lo que con hechos se eviden-cia. En comunicación existen técnicas de reformulación que ayudan a comprender mejor los mensajes del paciente, evitando las interpretaciones.

Se consideran datos verdaderos aquellos susceptibles de ser evaluados con una escala de medida precisa, peso, talla, etc. Los datos observados y que no son medibles, en princi-pio, se someten a validación confrontándo-los con otros o buscando nuevos datos que apoyen o se contrapongan a los primeros.

ORGANIZACIÓNDELOSDATOS

Es el cuarto paso en la recolección de datos, en esta etapa se trata de agrupar la informa-ción, de forma tal que ayude para la identi-ficación de problemas; el modo más habitual de organizar los datos es por necesidades humanas (Maslow, 1972), o por patrones funcionales (Gordon, 1987). La información

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ya ha sido recolectada y validada, ahora los datos se organizan mediante categorías de información. Estas categorías ya se han revi-sado en el apartado de examen físico y como se había apuntado, para el establecimiento de la agrupación se deben elegir las que más se adapten al modelo desarrollado en cada centro asistencial.

Los componentes de la valoración del paciente que se han seleccionado como nece-sarios hoy en día son:

• Datos de identificación.

• Datos culturales y socioeconómicos. • Historia de salud: diagnósticos médicos,

problemas de salud, resultados de prue-bas diagnósticas y tratamiento prescritos.

• Valoración física.

DOCUMENTACIÓNYREGISTRO DELAVALORACIÓN

Es el segundo componente de la fase de valo-ración y las razones que justifican su uso son de manera esquemática las que siguen: • Constituye un sistema de comunicación

entre los profesionales del equipo sanitario. • Facilita la calidad de los cuidados al

poder compararse con normas de calidad (véase tema referente a la garantía de la calidad de los cuidados enfermeros). • Permite una evaluación para la gestión

de los servicios enfermeros, incluida la gestión de calidad.

• Prueba de carácter legal.

• Permite la investigación en enfermería. • Permite la formación pregrado y posgrado.

Las normas que Iyer establece para la correcta anotación de registros en la docu-mentación son:

a) Deben estar escritos de forma objetiva, sin prejuicios, juicios de valor u opinio-nes personales, también hay que anotar (entre comillas) la información subjetiva que aporta el paciente, los familiares y el equipo sanitario.

b) Las descripciones e interpretaciones de los datos objetivos se deben apoyar en pruebas y observaciones concretas. c) Se deben evitar las generalizaciones y los

términos vagos como “normal,” “regu-lar”, etc.

d) Los hallazgos deben describirse de mane-ra meticulosa, forma, tamaño, etc. e) La anotación debe ser clara y concisa. f) Se escribirá de forma legible y con tinta

indeleble. Trazar una línea sobre los errores.

g) Las anotaciones serán correctas ortográ-fica y gramaticalmente. Se usarán sólo

las abreviaturas de uso común.5

ETAPADE DIAGNÓSTICO ENFERMERO Es un enunciado del problema real o en potencia del paciente que requiera de la intervención del personal de enfermería con el objeto de resolverlo o disminuirlo. En ella se va a exponer el proceso mediante el cual se estará en condiciones de establecer un problema clínico y de formularlo para su posterior tratamiento, bien sea diagnóstico enfermero o problema interdependiente.

Diagnóstico de enfermería real se refiere a una situación que existe en el momento actual. Problema potencial se refiere a una situación que puede ocasionar dificultad en

el futuro.2 Un diagnóstico de enfermería no

es sinónimo de diagnóstico médico.

Si las funciones de enfermería tienen tres dimensiones, dependiente, interdependiente e independiente, según el nivel de decisión que corresponde a la enfermera, surgirán problemas o necesidades en la persona que competerán a un campo u otro de actuación: • La dimensión dependiente de la práctica

de la enfermera incluye aquellos problemas que son responsabilidad directa del médico, que es quien designa las intervenciones que deben realizar las enfermeras. La respon-sabilidad de la enfermera es administrar el tratamiento médico prescrito.

• La dimensión interdependiente de la enfermera se refiere a aquellos proble-mas o situaciones en cuya prescripción y tratamiento colaboran las enfermeras y otros profesionales de la salud. Estos problemas se describirán como proble-mas colaborativos o interdependientes, y son complicaciones fisiológicas que las enfermeras controlan para detectar su inicio o su evolución y participan con los otros profesionales para un tratamiento conjunto definitivo.

(28)

Método del enfermero y el cuidado neonatal 11

• Dimensión independiente de la enfermera es toda aquella acción que es reconoci-da legalmente como responsabilireconoci-dad de enfermería, y que no requiere de super-visión o dirección de otros profesionales.

Son los diagnósticos de enfermería (DE).7

Los pasos de esta fase son: 1. Identificación de problemas.

• Análisis de los datos significativos, bien sean datos o la deducción de ellos; es un planteamiento de alterati-vas como hipótesis.

• Síntesis es la confirmación o la elimi-nación de las alternativas.

2. Formulación de problemas. Diagnóstico de enfermería y problemas interdependientes.

Componentes de las Categorías

Diagnósticas aceptadas

por la NANDA

Los componentes de las categorías diagnósti-cas aceptadas por la NANDA para la formu-lación y descripción diagnóstica son cinco: 1. Etiqueta descriptiva o título: ofrece una

descripción concisa del problema (real o potencial). Es una frase o término que representa un patrón.

2. Definición: expresa un significado claro y preciso de la categoría y la diferencia de todas las demás.

3. Características definitorias: cada diag-nóstico tiene un título y una definición específica, ésta es la que da el significado propiamente del diagnóstico, el título es sólo sugerente.

4. Las características que definen los diag-nósticos reales son los signos y síntomas principales siempre presentes en 80 a 100% de los casos. Otros signos y sínto-mas que se han calificado como secunda-rios están presentes en 50 a 79% de los casos, pero no se consideran evidencias necesarias del problema.

5. Factores etiológicos y contribuyentes o factores de riesgo: se organizan en torno a los factores fisiopatológicos relacio-nados con el tratamiento, la situación y la maduración, que pueden influir en el estado de salud o contribuir al desarrollo del problema. Los diagnósticos de

enfer-mería de alto riesgo incluyen en su enun-ciado los factores de riesgo, por ejemplo: • F. fisiopatológicos (biológicos y

psico-lógicos): choque, anorexia nerviosa. • F. de tratamiento (terapias, pruebas

diagnósticas, medicación, diálisis, etc.).

• F. de medio ambiente como, estar en un centro de cuidados crónicos, residuos tóxicos, etc.

• F. personales como el proceso de muerte, divorcio, etc.

• F. de maduración: paternidad/mater-nidad, adolescencia, etc.

Tipos de diagnósticos

Antes de indicar la forma de enunciar los diagnósticos establezcamos qué tipos de diag-nósticos existen, pudiendo ser: reales y de riesgo (designados hasta 1992 como poten-ciales).

• Real: representa un estado que ha sido clínicamente validado mediante carac-terísticas definitorias principales iden-tificables. Tiene cuatro componentes: enunciado, definición características que lo definen y factores relacionados. El enunciado debe ser descriptivo de la definición del diagnóstico y las caracte-rísticas que lo definen (Gordon 1990). El término “real” no forma parte del enunciado en un diagnóstico de enferme-ría real. Consta de tres partes, formato PES: problema (P) + etiología, factores causales o contribuyentes (E) + signos/ síntomas (S). Estos últimos son los que validan el diagnóstico.

• Riesgo: es un juicio clínico de que un individuo, familia o comunidad son más vulnerables a desarrollar el problema que otros en situación igual o similar. Para respaldar un diagnóstico potencial se emplean los factores de riesgo. La descripción concisa del estado de salud alterado de la persona va precedido por el término “alto riesgo”. Consta de dos componentes, formato PE: problema (P) + etiología/factores contribuyentes (E). Se puede añadir el de síndrome: com-prenden un grupo de diagnósticos de

(29)

enfer-mería reales o potenciales que se supone aparecen como consecuencia de un acon-tecimiento o situación determinados. Los diagnósticos de enfermería de síndrome son enunciados de una parte, con la etiología o factores concurrentes para el diagnóstico contenidos en la denominación diagnóstica.

Al momento de escribir un diagnóstico hay que tener en cuenta una serie de directrices: • Unir la primera parte (P) con la segunda

(E) utilizando “ relacionado con” mejor que “debido a” o “causado por”. No quiere decir necesariamente que haya una relación causa-efecto directa.

• La primera parte del diagnóstico identi-fica la respuesta de la persona, y no una actividad de enfermería.

• Redactar en términos convenientes y aconsejables desde el punto de vista legal.

• Escribir el diagnóstico sin emitir juicios de valor, sino basarse en datos objetivos y subjetivos que se hayan recogido y vali-dado con el usuario.

• Evitar invertir el orden de las partes del diagnóstico, puede llevar a un enunciado confuso.

• No mencionar signos y síntomas en la primera parte del diagnóstico.

• No indicar el diagnóstico de enfermería como si fuera un diagnóstico médico. • No escribir un diagnóstico de enfermería

que repita una orden médica.

• No rebautizar un problema médico para convertirlo en un diagnóstico de enfermería. • No indicar dos problemas al mismo

tiempo, dificulta la formulación de los

objetivos.1

ETAPADEPLANEACIÓN

Una vez que se ha concluido la valoración e identificado las complicaciones potenciales (problemas interdependientes) y los diag-nósticos enfermeros, se procede a la fase de planeación de los cuidados o tratamiento enfermero. En esta fase se trata de establecer y llevar a cabo cuidados de enfermería, que conduzcan al cliente a prevenir, reducir o eliminar los problemas detectados. La fase de planeación del proceso de enfermería incluye cuatro etapas.

Etapas en el plan de cuidados

• Establecer prioridades en los cuidados; se trata de ordenar jerárquicamente los problemas detectados.

• Planteamiento de los objetivos del cliente con resultados esperados. Esto es deter-minar los criterios de resultado. Describir los resultados esperados tanto por parte de los individuos y/o de la familia como por parte de los profesionales.

- Son necesarios porque proporcionan la guía común para el equipo de enfermería, de tal manera que todas las acciones van dirigidas a la meta propuesta. Igualmente formular obje-tivos permite evaluar la evolución del usuario así como los cuidados proporcionados.

- Deben formularse en términos de conductas observables o cambios mensurables, realistas y tener en cuenta los recursos disponibles. En el trato con grupos familiares hay que tener en cuenta que el principal sistema de apoyo es la familia, sus motivaciones, sus conocimientos y capacidades, así como los recursos de la comunidad. Se deben fijar a corto y largo plazo.

- Por último es importante que los objetivos se decidan y planteen de acuerdo con la familia y/o la comuni-dad, que se establezca un compromi-so de forma que se sientan implicadas ambas partes, profesional y familia/ comunidad.

• Elaboración de las actuaciones de enfer-mería, esto es, determinar los objeti-vos de enfermería (criterios de proceso). Determinación de actividades, las accio-nes especificadas en el plan de cuidados corresponden a las tareas concretas que la enfermera y/o familia realizan para hacer realidad los objetivos. Estas accio-nes se consideran instruccioaccio-nes u órdeaccio-nes enfermeras que han de llevar a la práctica todo el personal que tiene responsabi-lidad en el cuidado del paciente. Las actividades propuestas se registran en el impreso correspondiente y deben especi-ficar: qué hay que hacer, cuándo hay que

(30)

Método del enfermero y el cuidado neonatal 13

hacerlo, cómo hay que hacerlo, dónde hay que hacerlo y quién ha de hacerlo. - Para un diagnóstico de enfermería

real las actuaciones van dirigidas a reducir o eliminar los factores concu-rrentes o el diagnóstico, promover un mayor nivel de bienestar, monitorizar la situación.

- Para un diagnóstico de enfermería de riesgo las intervenciones tratan de reducir o eliminar los factores de riesgo, prevenir la presentación del problema, monitorizar su inicio.

Determinación de prioridades

Es un paso en la fase de planeación en la que se debe priorizar, qué problemas serán los que se incluyan en el plan de cuidados y, por tanto, tratados; éstos deben consen-suarse con el cliente, de tal forma que la no realización de este requisito puede conducir a errores y pérdidas de tiempo; por el con-trario, su uso facilitará aún más la relación terapéutica.

Se trata de establecer las necesidades que son prioritarias para el paciente. Es de interés indicar aquí que bajo una concepción holístico-humanista, la insatisfacción de las necesidades básicas provoca la enfermedad, Maslow (1972). Es obvio añadir que son problemas prioritarios las situaciones de emergencia, como problemas de carácter biofisiológico, con excepción de la urgencia en los procesos de muerte. Por lo tanto, se dará preferencia a los diagnósticos de enfer-mería y complicaciones potenciales, referi-das a las necesidades que atentan contra la

vida del paciente.5

PLANTEAMIENTODELOSOBJETIVOS Una vez que se han priorizado los proble-mas que se van a tratar, se deben definir los objetivos por alcanzar con respecto a cada problema, teniendo presente que los objeti-vos sirven para:

• Dirigir los cuidados.

• Identificar los resultados esperados. • Medir la eficacia de las actuaciones.

Lo que se pretende con los objetivos de las actuaciones enfermeras es establecer qué

se quiere conseguir, cómo, cuándo y cuánto. Existen dos tipos de objetivos:

• Objetivos de enfermería o criterios de proceso.

• Objetivos del paciente/cliente o criterios de resultado.

Normas generales para la

descripción de objetivos

• Escribir los objetivos en términos que sean observables y puedan medirse. • Describir los objetivos en forma de

resul-tados o logros a alcanzar y no como acciones de enfermería.

• Elaborar objetivos cortos. • Hacer específicos los objetivos.

• Cada objetivo se deriva de sólo un diag-nóstico de enfermería.

• Señalar un tiempo específico para reali-zar cada objetivo.

Objetivos de enfermería: estos objetivos dirigen las actuaciones del personal de enfer-mería hacia tres grandes áreas para ayudar al paciente:

• A encontrar sus puntos fuertes, esto es, sus recursos de adaptación adecuados para potenciarlos.

• A buscar nuevos sistemas y recursos de adaptación.

• A conocer su estilo de vida y ayudarle a modificarlo si no fuera competente para el cambio, bien sea por una disminución de los recursos propios o por inadecua-ción de los mismos.

Los objetivos de enfermería no se suelen escribir en el plan de cuidados, en cualquier caso deben responder a preguntas sobre: capacidades, limitaciones y recursos del individuo que se pueden fomentar, dismi-nuir/aumentar o dirigir.

Es interesante la consideración de Brunner y Suddarth, en la que establece que “la iden-tificación de las actuaciones apropiadas y los objetivos afines dependen de que la enferme-ra reconozca los puntos fuertes del paciente y sus familiares; de la comprensión de los cambios fisiopatológicos que sufre el enfermo y la sensibilidad a la respuesta emocional,

Referencias

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