I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN Espacios de investigación y divulgación.
29, 30 y 31 de octubre de 2014
NEES - Facultad de Ciencias Humanas – UNCPBA Tandil – Argentina
I .1: Políticas universitarias, instituciones y territorios
Mapa de la educación superior universitaria entre los años 2003 y 2008 e hipótesis y escenarios de expansión de la cobertura
Born, Diego Ariel* / UBA / [email protected]
2
Presentación
El Sistema de Educación Superior (SES) en Argentina es producto de una compleja y relativamente larga historia iniciada con el advenimiento del proyecto de construcción del Estado y la Nación. Su desarrollo se basó en la transferencia y superposición no siempre coherente de los modelos de organización universitaria impulsados en Francia y Alemania durante el siglo XIX. Esta historia estuvo marcada además por las continuas tensiones entre las instituciones universitarias que intentaban fijar sus propias normas académicas y administrativas y el Estado, que primero pretendió controlarlas y más tarde obligarlas a participar de una planificación conjunta aunque reservando para sí funciones sustantivas como las de financiamiento y evaluación.
En conjunto, este sistema creció cuantitativamente durante el último siglo pero quedó atrapado por las tensiones e intervenciones políticas, por lo que fue incapaz de innovar y actualizar sus estructuras académicas así como la orientación de sus carreras. En la década de 1990, en un contexto de expansión y diversificación que tenía, por un lado, el peso de divergentes tradiciones universitarias y, por otro, el desafío de resolver satisfactoriamente las nuevas condiciones del mercado laboral y académico, se hacía necesario introducir un componente mínimo de racionalización institucional. Se requería entonces un instrumento legal que pudiera normatizar en forma integral a todos los componentes del sistema. A partir de la sanción en 1995 de la Ley de Educación Superior (LES) Nº 24.521 se pudo comenzar a regular un sistema de educación que hasta ese momento era complejo, heterogéneo y desarticulado.
Más allá de un fuerte impacto cultural (ya que la legislación contemplaba por primera vez un intento, algo parcial quizás, de articular diferentes interpretaciones sobre la reforma universitaria de 1918), la nueva normativa contribuyó a mejorar el sistema en cuatro niveles diferentes:
a) la creación y redefinición de organismos supra-universitarios que promueven instancias de diálogo y consenso;
3 c) la introducción de una cultura de la evaluación que respetara a las universidades como
instituciones complejas con historias y proyectos particulares y
d) la construcción de un sistema de información estadística que permita contar con series históricas, hacer comparaciones y realizar proyecciones para mejorar la gestión académica.
Utilizando este último punto como fuente de información, se analiza aquí la evolución reciente de la matrícula universitaria y luego una proyección de su crecimiento considerando algunas hipótesis de escenarios posibles.
Uno de los antecedentes en el trabajo de análisis de series históricas y en la producción de proyecciones fue la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Educación Superior que en 2002 realizó un diagnóstico de la situación de la enseñanza superior y planteó algunas recomendaciones para enfrentar problemas y desafíos. Ese estudio incluyó una proyección del número de estudiantes universitarios hasta 2020. Por otra parte, en el marco de las Metas Educativas, incluidas dentro de las Metas 2021 aprobadas por los gobiernos de la región iberoamericana, en la sexta meta se prevé incrementar la participación de los jóvenes en la educación secundaria superior, en la formación técnico-profesional y en el nivel universitario.
Por este motivo, consideramos que se hace necesario actualizar los diagnósticos, monitorear los cambios producidos en los últimos años y realizar ensayos de proyección del número de estudiantes del sistema para las próximas décadas.
4 Otra parte de este artículo presenta una hipótesis de crecimiento y expansión del nivel superior para los años 2015 y 2021, su vinculación con la variable demográfica y la evolución de la matrícula. Se incluyen también las tasas de escolarización. Por último se despliegan, a grandes rasgos, algunas dimensiones que permitirían estimar escenarios de intervención en la educación superior para operar sobre su crecimiento y diversificación junto a la mención de algunas estrategias para el logro de las metas previstas.
1. Evolución de la matrícula, de los ingresantes y de los egresados en la educación superior universitaria
La matrícula universitaria en Argentina ha tenido un crecimiento sostenido a lo largo de la historia. Los escasos casi 5.000 estudiantes de las tres universidades argentinas existentes en 1905 apenas se duplicaron en 1930 en cinco instituciones. A partir de entonces, el número de estudiantes se incrementó permanentemente, con excepción del período de la última dictadura militar (1976-1983) que observó por única vez un descenso de la matrícula total en las universidades. Entre 2003 y 2008, la variación porcentual de esa matrícula fue sólo de un 7,1%, alcanzando a esa fecha 1.600.522 estudiantes de grado y pregrado.
El Sistema de Educación Superior (SES) de nivel universitario en Argentina estaba conformado en el año 2008 por un total de 107 instituciones, de las cuales 87 son universidades (UNIV) y 20 institutos universitarios (IU). En ese conjunto hay 48 instituciones de gestión estatal (42 UNIV y seis IU) y 57 instituciones privadas (44 UNIV y 13 IU). Se agregan una universidad extranjera (Bolonia) y una institución internacional considerada como instituto universitario por la Ley de Educación Superior (FLACSO).
Entre 1998 y 2008, la matrícula de estudiantes universitarios creció desde 1.100.784 hasta una cifra de 1.600.522. De ellos, 1.283.482 estudiaba en instituciones estatales y 317.040 en universidades privadas.
Según se puede observar en los cuadros 1 y 2 este incremento fue desigual entre los sectores de gestión ya que durante ese período toda la matrícula creció un 45% con una tasa promedio de crecimiento anual al 6,3%, mientras que la matrícula estatal se incrementó un 38%, a una tasa promedio anual del 3,3%. Esta diferencia permitió que la participación de la matrícula privada en el total de estudiantes se incrementara del 15,4 al 19,8%.
5 Sector
de gestión
1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008
Tasa Prom.
de crecim.
Anual
Total 1.100.784 1.240.536 1.339.740 1.412.999 1.462.319 1.489.243 1.536.653 1.553.700 1.586.520 1.569.065 1.600.522 3,8%
Estatal 931.010 1.056.650 1.138.503 1.209.328 1.257.707 1.273.832 1.299.564 1.295.989 1.306.548 1.270.295 1.283.482 3,3%
Privado 169.774 183.886 201.237 203.671 204.612 215.411 237.089 257.711 279.972 298.770 317.040 6,3%
Fuente: SIU, 2008: 32.
Cuadro 2. Participación de cada nivel de gestión en el total de estudiantes de pregrado y grado del sistema universitario (1998-2008)
Sector de
gestión 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008
Estatal 84,6 85,2 85,0 85,6 86,0 85,5 84,6 83,4 82,4 81,0 80,2
Privado 15,4 14,8 15,0 14,4 14,0 14,5 15,4 16,6 17,6 19,0 19,8
Fuente: Elaboración propia sobre la base de SIU, 2008: 32.
La expansión de la matrícula tuvo importantes diferencias regionales. Considerando la regionalización de los CPRES, para 2008 mientras que el área Metropolitana concentra el 36,7% de la demanda estatal total, reúne también el 55,5% de la demanda privada, lo cual da cuenta de una mayor concentración en la oferta del sector privado. De esta forma, según se puede observar en el cuadro 3, la matrícula estatal se distribuye en un 36,6% en Capital Federal y Gran Buenos Aires (GBA), 12,9% en el resto de la provincia de Buenos Aires, 18,5% en el Centro Oeste, 11,6% en el Centro Este, 6,5% en el Noreste, 9,8% en Noroeste y 4,2% en el Sur. Por su parte, la demanda privada muestra la siguiente distribución: área Metropolitana, 55,5%; resto de la provincia de Buenos Aires, 4,5%; Centro Oeste, 18,8%; Centro Este, 8,6%; Noroeste, apenas el 1,5 %; Noroeste, 12,0%, y Sur, un escaso 0,4%. Respecto del año 2003, mientras el número de estudiantes aumentó en las áreas Metropolitana (9%), Centro Oeste (7%), Centro Oeste (17%) y el Noroeste (13%), el número de estudiantes descendió en las regiones Bonaerense (-3%), Noreste (-1%) y Sur (-8%).
Cuadro 3. Distribución porcentual de estudiantes de carreras de pregrado y grado del sector universitario por sector de gestión según región (2008)
Región Sector Estatal
Sector
Privado Total
TOTAL 100,0% 100,0% 100,0%
BON 12,9% 4,2% 11,2%
6 COES 18,5% 18,8% 18,5%
CES 11,6% 7,6% 10,8%
NEA 6,5% 1,5% 5,5%
NOA 9,8% 12,1% 10,2%
SUR 4,2% 0,4% 3,5%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008. Las regiones siguen la ubicación de los CPRES.
Según se observa en el Cuadro 4, en todas las regiones las universidades nacionales tienen mayor participación que las privadas, pero hay significativas diferencias regionales. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires (excluyendo al conurbano, que forma parte de la región Metropolitana) las universidades nacionales absorben el 92,5% de la demanda total (en NOA y Sur, esta participación es aún mayor), mientras que en la Metropolitana, las instituciones privadas llegan al 27,3% de la participación.
Cuadro 4. Participación porcentual de la matrícula por tipo de gestión sobre el total según región (2008)
Región Matrícula Total
Sector Estatal
Sector Privado
TOTAL 1.600.522 80,2% 19,8%
BON 179.318 92,5% 7,5% MET 645.499 72,7% 27,3% COES 296.464 79,9% 20,1% CES 172.281 86,1% 13,9% NEA 88.052 94,6% 5,4% NOA 163.459 76,6% 23,4% SUR 55.449 98,0% 2,0%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008.
La participación estatal en el sistema descendió del 84,6% al 80,2% entre 1998 y 2008. Este cambio en la distribución de la matrícula no se debió a un incremento de la oferta privada considerando la cantidad de instituciones, ya que el número de universidades de gestión privada pasó únicamente de 42 a 44 entre 2000 y 2008 y los institutos universitarios crecieron de 8 a 13 en el mismo período mientras se incorporaron al sistema 12 universidades nacionales y un instituto no universitario de carácter público2.
En todas las regiones la participación estatal en la demanda (que en este trabajo es sinónimo de distribución de la matrícula) de estudios universitarios descendió a partir de 2003. En la región bonaerense cayó de más del 95,3 al 92,5%, y en la zona metropolitana, de 77,7 al 72,7%. Los descensos más pronunciados se dieron en Centro Oeste y Noroeste, con una variación superior a los siete puntos porcentuales (Cuadro 5). En el resto de las regiones, el descenso de la matrícula estatal estuvo en el orden de los dos puntos porcentuales.
7 Región 2008 2003 Variación (pp)
BON 92,5% 95,3% - 2,8 MET 72,7% 77,7% - 5,0 COES 79,9% 88,7% - 8,8 CES 86,1% 88,1% - 2,0 NEA 94,6% 97,0% - 2,4 NOA 76,6% 83,9% - 7,3 SUR 98,0% 100,0% - 2,0
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008
Del total de la matrícula universitaria registrada en 2008, el 43% de los estudiantes se concentra en carreras de la rama Ciencias Sociales3, 24% en las Ciencias Aplicadas4, 16% a Ciencias Humanas5, 13% a Ciencias de la Salud6 y sólo el 3% a Ciencias Básicas7. No se produjeron variaciones significativas entre 2003 y 2008, tal como puede observarse en el próximo cuadro.
Cuadro 6. Distribución de estudiantes universitarios y distribución porcentual por rama de conocimiento y sector de gestión (2003-2008)
Rama de conocimiento Total 2003 Sector Estatal 2003 Sector Privado 2003 Total 2008 Sector Estatal 2008 Sector Privado 2008 % / total 2003 % / Estatal 2003 % / Privado 2003 % / total 2008 % / Estatal 2008 % / Privado 2008
TOTAL 1.283.482 1.278.436 215.411 100,0% 317.040 1.600.522 100% 100% 100% 100% 100% 100%
CIENCIAS
APLICADAS 348.866 312.134 36.732 389.164 334.711 54.453 23,4% 24,4% 17,1% 24,3% 26,1% 17,2%
CIENCIAS
BASICAS 44.981 42.581 2.400 45.297 42.564 2.733 3,0% 3,3% 1,1% 2,8% 3,3% 0,9%
CIENCIAS DE LA SALUD
193.971 171.327 22.644 214.840 177.266 37.574 13,0% 13,4% 10,5% 13,4% 13,8% 11,9%
CIENCIAS
HUMANAS 240.574 209.605 30.969 259.011 214.244 44.767 16,1% 16,4% 14,4% 16,2% 16,7% 14,1% CIENCIAS
SOCIALES 660.851 538.185 122.666 685.809 508.296 177.513 44,2% 42,1% 56,9% 42,8% 39,6% 56,0%
SIN RAMA 4.604 4.604 0 6.401 6.401 0 0,3% 0,4% 0,0% 0,4% 0,5% 0,0%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008.
8 casas de estudio no modifica la distribución territorial ni la estructura organizacional de esta oferta educativa.
Con respecto al número de ingresantes, el sistema universitario muestra una tendencia similar a la de la matrícula total. Entre 2003 y 2008, descendió un poco más del 1%, pasando de casi 370.000 a algo más de 365.000. Esa cifra bajó en las áreas Metropolitana y Bonaerense y aumentó en las regiones Centro y Noroeste. Sin embargo, debe destacarse una caída del 17% en Noreste y más de 26% en Sur. El descenso se concentró en el ámbito estatal, donde la demanda bajó 11%, perdiendo más de 30.000 ingresantes. Parte de esa merma fue compensada por el aumento de ingresantes en las universidades privadas, que crecieron en un 47% durante el período. Tal como se observa en el cuadro 7, en todas las regiones aumentó el número de ingresantes en las instituciones privadas, a la vez que en todas, con la sola excepción del Centro Este (Santa Fe y Entre Ríos), disminuyó el número de ingresantes a las estatales. De esta forma, la participación de las universidades nacionales en el total de los ingresantes disminuyó casi diez puntos porcentuales en cinco años, de un 83% al 74%, tendencia que se observó en todas las regiones. La variación más pronunciada se dio en la región Centro Oeste, con una diferencia de 16 puntos: de 84 al 68%.
Cuadro 7. Evolución del número de ingresantes por sector de gestión según región (2003- 2008)
Región Total 2003
Sector Estatal 2003
Sector Privado
2003
Total 2008
Sector Estatal 2008
Sector Privado
2008
TOTAL 369.543 305.877 63.666 365.227 271.428 93.799 BON 40.805 38.514 2.291 39.544 35.349 4.195 MET 147.387 109.266 38.121 146.709 96.611 50.098 COES 60.543 51.039 9.504 64.617 43.847 20.770
CES 36.841 32.047 4.794 39.697 33.332 6.365
NEA 23.800 23.030 770 19.707 17.960 1.747
NOA 38.913 30.727 8.186 39.358 29.070 10.288
SUR 21.254 21.254 0 15.595 15.259 336
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008
La distribución por rama de conocimiento muestra un descenso del número de ingresantes en universidades nacionales en todas las áreas, especialmente en Ciencias Sociales, donde la baja fue de 12 puntos porcentuales (del 77 al 65%).
9 Rama Total Sector
Estatal
Sector
Privado 2003 2008
TOTAL -1,2% -11,3% 47,3% 83% 74%
CIENCIAS
APLICADAS 4,7% -1,9% 53,5% 88% 83% CIENCIAS
BASICAS -13,8% -16,3% 27,2% 94% 92% CIENCIAS
DE LA SALUD
-2,2% -12,5% 58,1% 85% 76%
CIENCIAS
HUMANAS -9,8% -15,5% 21,5% 84% 79% CIENCIAS
SOCIALES 0,8% -14,5% 51,9% 77% 65%
SIN RAMA 2,5% 2,5% 100% 100%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008
Con respecto al número de graduados universitarios, se observa un crecimiento de 21% en todo el sistema, pasando de 78.429 graduados en 2003 a 94.909 en 2008. Siguiendo la tendencia ya descripta, este incremento porcentual fue mayor en el sector privado con un crecimiento del 57%, ya que pasa de menos de 20.000 graduados en el primer año a casi 30.000 en el segundo. Si bien los graduados de universidades nacionales pasaron de menos de 60.000 a casi 80.000 en esos cinco años señalados, su participación en el total disminuyó de un 76% al 69%.
Cuadro 9. Evolución del número de egresados del sistema universitario por sector de gestión según región (2003-2008)
Región Total 2003 Sector Estatal 2003 Sector Privado 2003 Total 2008 Sector Estatal 2008 Sector Privado 2008
TOTAL 78.429 59.758 18.671 94.909 65.581 29.328 BON 8.817 8.105 712 9.812 8.001 1.811 MET 35.054 23.023 12.031 44.367 25.404 18.963 COES 16.414 13.315 3.099 18.048 13.705 4.343 CES 7.376 5.993 1.383 11.816 9.463 2.353
NEA 3.938 3.742 196 4.157 3.942 215
NOA 5.166 3.916 1.250 5.141 3.553 1.588
SUR 1.664 1.664 0 1.568 1.513 55
10 Estas variaciones no fueron homogéneas. En todas las regiones el número de egresados aumentó, con la mera excepción del NEA que tuvo una leve reducción. Debe notarse un incremento sustantivo del 60% en el Centro Este, que incluye un aumento del 70% en el sector privado y 58% en el ámbito estatal. El crecimiento de los egresados en el sector privado se dio en todas las regiones del país, y se observa una caída de graduados de las universidades nacionales localizadas en las regiones Bonaerense, Noroeste y Sur.
El número de graduados universitarios aumentó en todas las ramas, siendo importante el incremento de casi el 40% en las Ciencias Básicas. Esta suba se explica por un aumento de graduados del sector privado (70%), pero también por un crecimiento del sector estatal (33%). Otras ramas que crecieron en forma sostenida fueron Ciencias Sociales (30%) y Salud (28%). En este último caso, hay que resaltar que los graduados de universidades nacionales de esta rama bajaron 6%, pero en las privadas crecieron 230%. Si bien la cobertura estatal bajó en todas las ramas, fue el área de Salud la que mostró la tendencia más clara, pues la participación estatal cayó de 87% en 2003 a 66% en 2008.
Cuadro 10. Variación porcentual del número de egresados por sector y rama y participación del sector estatal en el total de egresados (2003-2008)
Rama Total Sector Estatal
Sector
Privado 2003 2008
TOTAL 21,0% 9,7% 57,1% 76% 69%
CIENCIAS
APLICADAS 3,8% -2,2% 31,6% 82% 78% CIENCIAS
BASICAS 38,0% 32,7% 79,3% 89% 85% CIENCIAS
DE LA SALUD
27,7% -3,2% 229,8% 87% 66%
CIENCIAS
HUMANAS 8,8% -6,2% 52,8% 74% 64% CIENCIAS
SOCIALES 30,3% 28,4% 34,3% 69% 68%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información del SIU, 2008
2. Caracterización de los estudiantes de educación superior en base a información secundaria (fuentes censales y relevamientos institucionales)
11 porcentaje desciende al 15,1%. Un 5% de la población de esta edad se encontraba en 2010 cursando aún estudios secundarios y un 5,8% cursando estudios terciarios.
Otra fuente de información disponible para acceder a datos de composición de la matrícula proviene de los relevamientos o censos que realizan las propias instituciones. Presentaremos algunas características básicas utilizando los censos de estudiantes de dos universidades de la región Metropolitana en momentos temporales cercanos: la Universidad de Buenos Aires (octubre a noviembre de 2004) y la Universidad de Lanús (octubre a diciembre de 2005). Cabe destacar que se trata de dos instituciones estatales con importantes diferencias entre sí. La UBA es la más importante del país en términos de matrícula (301.599 estudiantes de carreras de grado y pregrado en 2008, que representa el 23,5% del total de estudiantes de instituciones universitarias estatales), con una historia poco menos que bicentenaria (fue fundada en 1821). En tanto, la UNLa, fundada en 1995 en el marco de la política de creación de universidades nacionales en el conurbano, contaba en 2008 con 9.156 estudiantes de pregrado y grado (que representaban el 0,7% del total nacional del sector estatal).
Mientras que a la UBA asisten alumnos que residen en toda el área Metropolitana, la UNLa, con sede central en la localidad de Remedios de Escalada, recibe prioritariamente, aunque no en forma exclusiva, a personas residentes de la zona sur de este área. El crecimiento relativo experimentado por una y otra universidad en la última década fue mucho mayor en el caso de la UNLa, donde la matrícula creció a una tasa promedio anual del 23,2% entre 1998 y 2008, frente a un crecimiento del 2,9% en el caso de la UBA (en estos años, según datos de SIU 2008, el crecimiento promedio anual de la matrícula de las estatales fue del 3,1%).
Estas diferencias entre las instituciones se traducen en los distintos perfiles de los estudiantes que asisten a una u otra institución. En ambas universidades la preeminencia de las mujeres es evidente (60,5% en la UBA y 63,9% en la UNLa). Sin embargo, la distribución por edad señala fuertes diferencias (Gráfico 1). La UBA ostenta una población marcadamente más juvenil, donde el 17,5% de los estudiantes tienen hasta 19 años y el 69,4% entre 20 y 29 años, mientras que en la UNLa estos grupos etarios concentraban al 8,8% y al 46,8% de la matrícula, respectivamente.
12 En relación a los estudios cursados, mientras que el 43,4% de los alumnos de la UBA cursó sus estudios secundarios en establecimientos de gestión estatal, entre los alumnos de la UNLa esta proporción alcanza al 63,6% de los mismos.
Respecto al máximo nivel de instrucción formal alcanzado por la madre o el padre de los alumnos (considerando el mayor entre ambos) las diferencias son marcadas. Ninguno de los padres del 34,3% de los alumnos de la UNLa accedió al nivel secundario, proporción que disminuía hasta el 20,0% entre los alumnos de la UBA. Como contrapartida, mientras que en el caso del 44,1% de los alumnos de la UBA al menos uno de sus padres accedió a la educación superior (en el 30,0% de los casos completó el nivel), esto sólo sucedía con el 30,6% de los alumnos de la UNLa. Dicho de otro modo, mientras que prácticamente uno de cada dos alumnos de la UBA era hijo de una persona con cierta trayectoria en el nivel superior, en la UNLa esta situación se verificaba en poco menos de uno de cada tres alumnos.
13 Finalmente, también se observaban diferencias en la condición laboral de los estudiantes (Gráfico 3). En ambas universidades era similar el porcentaje de desocupados9, encontrándose las diferencias en la proporción de estudiantes ocupados e inactivos. En la UBA, la proporción de quienes se encontaban en esta última situación –es decir, que no trabajaban ni buscaban trabajo- alcanzaba al 21,8% de los estudiantes, proporción que disminuía hasta apenas el 9,0% entre los estudiantes de la UNLa. Como contrapartida, mientras que en la UNLa trabajaban tres de cada cuatro estudiantes, en la UBA sólo lo hacían tres de cada diez. Estas diferencias resultan lógicas atendiendo a la menor proporción de alumos de edades tempranas en la matrícula de la UNLa.
14 En definitiva, si bien la información susceptible de ser comparada entre ambos censos no es abundante y las características de las instituciones influyen en las características de su propia matrícula, la información analizada indica perfiles diferenciados entre quienes asisten a una y otra universidad. En la UBA es mayor la proporción de jóvenes inactivos, así como la participación de alumnos con tradición familiar de escolarización en el nivel superior, mientras que en la UNLa el perfil de los estudiantes muestra una alta participación de personas mayores de 30 años e insertas en el mercado laboral. Además, frente a la matrícula de la UBA, en la UNLa era 50% más baja la proporción de alumnos que provenían de colegios secundarios de gestión privada así como de alumnos con al menos uno de sus padres con estudios superiores. Gráfico 4.
3. Ejes para estimar escenarios de crecimiento de la educación universitaria
15 Cuadro 11. Proyección de población, tasa bruta de asistencia y matrícula de nivel universitario
Años Población Tasas Brutas Matrícula
2003 4.545.980 32,8% 1.493.847
2008 4.638.854 34,5% 1.600.522
2015 4.826.490 36,8% 1.776.912
2021 4.706.112 38,8% 1.824.604
Fuente: Proyecciones de población y estimaciones crecimiento tasas y matrícula
En la Argentina la educación secundaria es obligatoria en todo el nivel a partir del año 2006. El mayor desafío, a partir de la sanción de la Ley Nacional de Educación, es incorporar, retener y garantizar la terminalidad para el grupo de 15 a 17 años, correspondiente al ciclo orientado de la enseñanza secundaria ya que el grupo erario anterior está masivamente escolarizado (96,5% según datos del último censo de población).
El rasgo de origen de la escuela secundaria ha sido, a diferencia del nivel primario, su selectividad. De allí que resulte aún difícil modificar aspectos de la matriz y propuesta institucional actual para poder albergar a todos los jóvenes. Este mismo rasgo impacta sobre la educación superior. Al no tratarse de un nivel de enseñanza obligatorio no ha habido políticas para garantizar una permanencia exitosa (excepto muy recientemente) que atiendan algunas dificultades (sociales, pedagógicas). El otorgamiento de becas, los espacios de apoyo, los cursos de ingreso y la existencia de talleres de métodos de estudio o de escritura son algunos de estos ejemplos. De igual manera, la vinculación del nivel superior con el nivel secundario en términos de demanda de aprendizajes que deben estar garantizados sigue siendo objeto de discusión y las instancias de articulación son aún muy puntuales y su logro está aún por evaluarse.
16 propuestas de apoyo; en la responsabilidad de generar propuestas formativas que atiendan las necesidades de la demanda laboral (18ª meta específica); en la promoción del acceso a personas pertenecientes a minorías étnicas (17ª meta específica) y en la ampliación de espacios de intercambio con otras redes de formación en la región para extender la oferta de posgrados y para promover el intercambio entre investigadores.
Respecto del nivel secundario la definición de metas estima mejorar el porcentaje de graduados del ciclo orientado o superior de manera de alcanzar entre el 40 y el 70% en 2015 (meta que para el caso de la Argentina ya estaría cumplida) y llegar a posicionarse con el 60 a 90% de graduados para 2021. De todas maneras, no puede establecerse una asociación fuerte entre el incremento de egresados del nivel y el acceso a la educación superior aunque es cierto que este es el piso requerido para ese acceso. Por otra parte, la posibilidad de completar el nivel secundario presenta aún importantes desigualdades considerando las condiciones sociales y culturales de las familias. Por razones de espacio sólo enunciaremos algunos ejes que permitirían intervenir sobre las características actuales de la oferta de este nivel de enseñanza:
a. El territorio como escenario: concentración, esquemas de extensión, educación a distancia, la semipresencialidad, el cursado virtual
17 universidad recibe estudiantes de todo el país obliga al traslado de quienes deseen ingresar a las carreras.
Otros dos esquemas institucionales vinculados al territorio merecen ser señalados: la creación de universidades regionales en los años 70: Río Cuarto, Luján, Santiago del Estero, Catamarca en un primer momento y luego Patagonia, la Universidad del Centro y Mar del Plata. Los procesos fundacionales de estas universidades, según el análisis realizado por Rovelli (2009), estuvieron ligados a atender las demandas del entorno y a cierta idea de aportar al desarrollo local. Por otra parte, la creación de universidades en los partidos del GBA agregaron la definición y legitimación de lógicas y demandas más locales (de orden municipal) que han priorizado en su constitución lógicas políticas y empresariales del territorio en el cual se localizan. Muchas de ellas han incluido otras sedes más cercanas a la Ciudad de Buenos Aires para ampliar su base de reclutamiento pero, en general, se nutren de la población del GBA, acercando la opción por estudios superiores a sectores hasta ahora no incluidos masivamente en las propuestas existentes. Otra característica de estas universidades es la existencia de servicios profesionales a la comunidad y, puntualmente, la implementación de estrategias de trabajo de articulación con las escuelas secundarias del área de influencia. Por último, una dimensión a explorar es la oferta de carreras, en particular de posgrado, de cursado virtual o semipresencial. La información disponible no alcanza para dar cuenta del crecimiento de esta modalidad de cursada ni del alcance de estas acciones. Sin embargo, informes de algunas universidades permiten afirmar el alcance aún en áreas rurales de acciones de capacitación y de especialización que de otra manera serían imposibles.
b. Estrategias de promoción específicas: ¿sectores desfavorecidos? ¿carreras prioritarias?
18 licenciaturas, tecnicaturas y profesorados en Ciencias Naturales, Agrarias, Aplicadas y Exactas. Estas becas no sólo se proponen ayudar económicamente a los estudiantes sino que establecen también esquemas de tutoría y acompañamiento para promover la retención y permanencia.
Si bien no ha sido aquí un eje de trabajo los problemas vinculados a la permanencia y a la finalización de los estudios de nivel superior, muchas instituciones han desarrollado estrategias de apoyo a los aprendizajes para disminuir el abandono que se produce en los primeros años de las carreras de educación superior. Identificar estas dificultades y abordarlas en un requisito fundamental para impactar en las prácticas de enseñanza actuales y para producir otros resultados. En este sentido es que la posibilidad de articular con otras instituciones o centros de investigación permitirá a las unidades de estudio incorporar otras lógicas, conocer otros dispositivos de intervención que interpelen el camino recorrido. La posibilidad de avanzar en la certificación de títulos intermedios que permitan el pasaje de tecnicaturas a carreras universitarias también favorecería el aumento de las tasas de egreso. c. Promoción del acceso en zonas donde no existe oferta de educación superior
Dado que el nivel superior no es una oferta obligatoria y dado que el nivel secundario aún tiene asignaturas pendientes en materia de cobertura y calidad educativa, la propuesta para este nivel de enseñanza consiste en promover la ampliación del acceso en las regiones donde la participación de la población escolarizada en este nivel no llega al promedio de participación para el país, considerando que el acceso a estudios superiores mejora la calidad de vida de las personas y los recursos simbólicos para el desarrollo integral en la medida que permite ampliar los horizontes disponibles (en tanto intercambio con otras lógicas) y profundizar las temáticas de interés y/o de elección personal. En este sentido, la propuesta apunta a democratizar recursos que otros sectores de la población ya detentan poniéndolos en disponibilidad.
19 y que las características de la asignatura lo posibiliten. La velocidad los avances en el desarrollo de las plataformas informáticas habilita a suponer con certeza que cada vez serán más y mejores los medios para incorporar este tipo de ofertas educativas.
Para esto también será necesario avanzar en la formación de docentes en la producción de estos dispositivos, actualización que por otra parte debería ser exigible en la carrera docente al menos en un porcentaje del cuerpo de cada claustro o bien generando un espacio institucional que tome esto como eje de trabajo y colabore con el desarrollo de los docentes que elaborarán los contenidos de esta oferta.
Bibliografía citada
Belmes, Armando (2008). Condiciones académicas de acceso a la educación superior. El caso de los ingresantes de los institutos terciarios de formación técnico-profesional de la Ciudad de Buenos Aires. Dirección de Investigación y Estadística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
CIIE (2009). Elección disciplinaria del sistema universitario argentino (Primera parte): Un análisis sobre aspirantes (2006-2007-2008). Estudio coordinado por Emilce Moler, Secretaría de Políticas Universitarias, Ministerio de Educación.
OEI (2008). Metas 2021. La educación que queremos para la generación de los bicentenarios. España.
Ministerio de Educación (2002). Informe de la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Educación Superior, Buenos Aires.
Rovelli, Laura (2009). Del plan a la política de creación de nuevas universidades nacionales en la Argentina: la expansión institucional de los años 70 revisitada. Revista Temas y Debates. Año 13, núm.17, Rosario, UNR editora, pp. 117-137.
Anexo Metodológico
Fuentes utilizadas
Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Educación Superior: Informe final 2002.
DINIECE: Anuarios estadísticos y procesamientos especiales sobre datos del Relevamiento Anual (información del nivel superior no universitario sobre matrícula, ingresantes y egresados por jurisdicción, por sector, por rama y por disciplina). 2003 y 2008.
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Dirección Provincial de Estadística de la Provincia de Buenos Aires: proyecciones de población por grupos especiales de edad (población total, 3 a 5 años, 6 a 11 años, 12 a 14 años, 15 a 17 años). 2001 a 2010. PBA, partidos seleccionados.
INDEC: Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001.
INDEC: Encuesta Permanente de Hogares. Años 2003 y 2008.
INDEC: Proyecciones de población 2001-2021. Población por sexo, grupos quinquenales de edad, año calendario y provincia. Total País.
SIU: Anuarios Estadísticos y procesamientos especiales. 2003 y 2008.
Universidad de Buenos Aires: Censo de Estudiantes 2004.
Universidad Nacional de Lanús: Censo de Estudiantes 2005.
Los mapas presentados en el Informe son de elaboración propia en base a una herramienta informática gratuita: http://www.indexmundi.com/map/creator/.
Composición geográfica de las regiones CPRES
A lo largo de este Informe, la desagregación geográfica de los datos ha seguido la clasificación de regiones CPRES del SIU. Las provincias que integran cada una de ellas son las siguientes:
Metropolitana: Ciudad Autónoma de Buenos Aires y partidos del Conurbano. Bonaerense: Provincia de Buenos Aires sin los partidos del Conurbano. Centro Oeste: Córdoba, San Luis, San Juan, Mendoza y La Rioja. Centro Este: Entre Ríos y Santa Fe.
Noreste: Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa.
Noroeste: Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy.
Sur: La Pampa, Río Negro, Neuquén y Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
* Sociólogo (UBA) y Magister en Ciencias Sociales con Orientación en Educación (FLACSO). Doctorando en Ciencias Sociales (UBA). Se desempeña en la producción, procesamiento y análisis de información estadística educativa y socioeconómica. Consultor en la Dirección de Estadísticas de la Secretaría de Educación de la Provincia de Buenos Aires. Ha realizado trabajos de consultoría para organismos nacionales (UNIPE, Consejo Federal de Turismo, etc.) y UNICEF.
** Socióloga y Especialista en Indicadores Sociales y Demográficos (UBA). Cursó la maestría en Educación en la FLACSO. Es Coordinadora e Investigadora del Programa Educación, Conocimiento y Sociedad del Área Educación de la FLACSO y Especialista en Educación en la OEI. Integra el staff de la revista Propuesta Educativa y es docente en instancias de posgrado en universidades nacionales y en la FLACSO.
1 Este trabajo es parte de un estudio encargado por la Unidad de Planeamiento Educativo en 2010 del que
también participó Diego Pereyra. Se ha tomado el período de tiempo en el que se creó un número importante de universidades nacionales (10) y privadas (16).
2 Si bien este trabajo llega hasta el año 2008 no podemos dejar de mencionar la creación de nuevas instituciones
que siguió como dinámica en este nivel de enseñanza. De acuerdo a la última información publicada, hacia el año 2011 hay 114 universidades. De ellas, 55 son estatales, 57 son privadas y hay una universidad internacional y otra extranjera. El total de estudiantes llegó a los 1.808.415. De ellos, el 79,7% asiste a universidades estatales.
3 Son las disciplinas ligadas a Relaciones Institucionales y Humanas, Sociología, Antropología y Servicio Social,
Derecho, Economía y Administración, Ciencias de la Información y de la Comunicación, y Ciencia Política, Relaciones Internacionales y Diplomacia.
4 Engloba a Astronomía, Estadística, Arquitectura y Diseño, Bioquímica y Farmacia, Ciencias Agropecuarias,
Ciencias del Suelo e Informática.
5 Arqueología, Filosofía, Psicología, Teología, Artes, Educación, Historia, Letras e Idiomas. 6 Medicina, Odontología, Enfermería, Carreras Paramédicas, Salud Pública y Veterinaria.
7 Biología, Ciencias Naturales, Ecología y Ciencias del Ambiente, Genética, Oceanografía, Física, Matemática y
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8 Conferencia pronunciada el 30/10/2013 en el marco del VI Congreso Nacional y IV Internacional de
Investigación Educativa organizado por la Universidad Nacional del Comahue, Facultad de Humanidades.
9 Si bien en la UBA la tasa de desocupación alcanzaba al 19,5% de los alumnos frente al 16,0% de la UNLa debe
considerarse que entre la realización de ambos censos medió un año de recuperación económica y de generación de empleos. Así, la tasa de desocupación del Área Metropolitana del Gran Buenos Aires (EPH-INDEC) del cuarto trimestre de 2004 (cuando se realizó el censo de estudiantes de la UBA) era del 13,0%, dos puntos superior al valor del mismo trimestre del año siguiente (11,0%), momento en que se realizó el censo de la UNLa.
10 Ver la investigación realizada en la Ciudad de Buenos Aires, Belmes (2008) sobre condiciones de acceso al