DESARROLLO DEL LENGUAJE ORAL EN EDUCACIÓN INFANTIL
DESARROLLO DEL LENGUAJE EN LA EDUCACIÓN INFANTIL
TEMA 1 – ADQUISICIÓN Y DESARROLLO DEL LENGUAJE INTRODUCCIÓN
Es común afirmar que el lenguaje cumple un papel social relevante o que contribuye al desarrollo cognitivo del ser humano, pero esta idea no surge espontáneamente, sino que está relacionada con numerosos estudios e investigaciones que se han realizado, sobre todo, en el pasado siglo XX. Independientemente de que la filosofía tradicional considerara que pensar y hablar eran dos cosas distintas, o de que en la actualidad se tienda a relacionar los dos términos que intitulan este tema, hay que señalar que las labores decisivas del lenguaje están ligadas a la cognición, pues el primero es un medio de comunicación que transmite pensamientos, además de ser un medio de conocimiento de la manera de concebir el mundo, la sociedad, y un medio de ordenar y desarrollar nuestro pensamiento.
Ya desde finales del siglo XIX, lingüistas, filósofos y, sobre todo, psicólogos, se han centrando en diferentes aspectos del lenguaje, lo que permite tener en la actualidad una visión completa de los procesos que intervienen en su adquisición y desarrollo. ¿Qué relación hay entre el lenguaje y el pensamiento? ¿Qué plantean diferentes disciplinas, teorías e investigadores? ¿Cuándo se adquiere el lenguaje, cómo se desarrolla? A estas preguntas pretende responder este tema.
1. ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE HABLADO
1.1. TEORÍAS DE ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE HABLADO
Con el intento de dar respuesta a la pregunta de cómo se adquiere el lenguaje, ha sido motivo de estudio durante mucho tiempo y sigue siéndolo aún, pero parece que en la actualidad es comúnmente compartida la idea de que la adquisición del lenguaje es fruto de una relación constante entre factores internos y externos, y que en esa relación juegan un papel primordial la interacción entre el niño, el adulto y el modelo de aprendizaje ofrecido por este.
La conceptualización de esta relación ha sido objeto de diferentes teorías, las cuales se podrían resumir en las siguientes aportaciones:
En 1957, Skinner presenta en su obra Verbal Behavior el intento más importante para explicar el lenguaje desde la teoría del aprendizaje y, en concreto, desde la teoría del condicionamiento operante.
Skinner consideraba el lenguaje como una conducta más y por lo tanto, se adquiere, se altera o modifica a partir de los acontecimientos que le suceden o que son contingentes respecto a la misma. El lenguaje está sometido a todas las reglas del condicionamiento operante, es decir, el lenguaje puede ser reforzado, castigado, modificado, extinguido, modelado, etc. La teoría de Skinner daba importancia a la imitación y al refuerzo en el proceso de adquisición, elementos que más tarde serían recogidos por las teorías de la interacción comunicativa.
1.1.2. LA TEORÍA INNATISTA DE CHOMSKI
Uno de los principales representantes de este movimiento es Noam A. Chomsky que expone sus ideas en varias obras como Aspectos de la teoría de la sintaxis. Defiende que el cerebro humano está construido especialmente para darnos esta capacidad innata.
Él llama a esta habilidad: Dispositivo de Adquisición del Lenguaje (D.A.L.). El DAL capacita a los niños para analizar el lenguaje que oyen y extraer las reglas gramaticales con las cuales son capaces de crear nuevas frases que nadie ha formulado antes. Nuestros cerebros están programados para extraer estas reglas; lo único que necesitamos son las experiencias básicas que activarán esta capacidad innata.
Para Chomsky, el lenguaje constituye una capacidad exclusivamente humana. Por eso, para él, la Lingüística tiene como objeto establecer una descripción del lenguaje humano que permita posteriormente describir cada una de las lenguas conocidas. La creencia en la posibilidad de poder describir las características de todo lenguaje humano implica a su vez creer en la existencia de aspectos comunes en todas las lenguas habladas. Por tanto, el trabajo del lingüista, según Chomsky, consiste en el descubrimiento de aspectos comunes o universales lingüísticos, que están relacionados con la sintaxis.
La gramática universal (universales lingüísticos) tiene en la teoría de Chomsky una doble significación. Por una parte, constituye la forma general de toda gramática y, por lo tanto, es una teoría explicativa de todas las lenguas humanas. Pero además, constituye el conjunto de elementos innatos comunes a la especie humana y es, por
tanto, una teoría explicativa de la adquisición del lenguaje humano.
Por otro lado, a Chomsky, la teoría del aprendizaje le resulta insuficiente para explicar algo tan complejo como la construcción de la gramática. Esto le lleva a suponer un bagaje innato que constituye el instrumento del niño para la adquisición del lenguaje. Partiendo del conocimiento tácito de la gramática universal, el niño elige aquella gramática particular que se adecue a los datos recibidos (input), a través de lo que Chomsky llama función sopesadora.
Partiendo de los datos lingüísticos (INPUT) y con base en un instrumento innato de adquisición, el niño manifiesta una competencia lingüística (OUTPUT) que demuestra que ha adquirido el lenguaje.
Esta teoría se basa en una suposición fundamental: que existe una diferencia abismal entre los datos que el niño recibe y la competencia que alcanza (entre el INPUT y el OUTPUT). Se plantea así una de las principales características del lenguaje humano: la productividad, es decir, la capacidad de producir enunciar infinitos. Chomsky opina que la experiencia lingüística a la que el niño está sometido es muy reducida y muy pobre, ya que consiste generalmente en oraciones incompletas y poco estructuradas gramaticalmente, y propone la existencia de factores internos para explicar por qué el niño es capaz de emitir frases que no ha oído nunca. Evidentemente, Chomsky se basa más en su conocimiento de la sintaxis que en la pragmática.
1.1.3. LA TEORÍA COGNITIVA I. DE PIAGET
Piaget presenta sus ideas en la obra El lenguaje y el pensamiento en el niño. Para él, la posibilidad de emplear y combinar las palabras responde a la aparición de una capacidad previa a la que llama función simbólica. La función simbólica se puede definir como una capacidad general de representación de la realidad, que se manifiesta a través del juego simbólico, el dibujo, la imitación diferida. Esta capacidad es previa al lenguaje y contribuye a su desarrollo y adquisición. Para Piaget, lo específicamente humano no es el lenguaje, como para Chomsky, sino una capacidad cognitiva general de conocimiento y representación de la realidad.
Para Piaget el lenguaje emerge de una representación mental puesto que es un sistema de símbolos arbitrario. De hecho, la construcción del significado o representación mental es previa a la adquisición del significante que permitirá evocar al
primero. En resumen, “el desarrollo de la función simbólica se convierte en un prerrequisito indispensable para la adquisición del lenguaje. El pensamiento dirige el lenguaje y el lenguaje se caracteriza por ser un actividad cognitiva” (Guibourg, 2008).
En palabras de Piaget:
El pensamiento del niño no puede resultar sólo de los factores psicobilógicos innatos y de los factores del entorno físico. Con ello no se quiere decir que un niño simplemente refleja las ideas y opiniones de su ambiente, lo cuál sería banal. Lo que sostengo es que la estructura misma del pensamiento depende del ambiente social. Cuando un individuo piensa para sí mismo, piensa egocéntricamente, sus pensamientos se subordinan entonces a su fantasía, sus deseos y las tendencias de su personalidad. Este es el caso especial de la psique del niño, que revela una serie de formas peculiares de pensamiento pero no tiene nada que ver con el pensamiento racional. Sin embargo, cuando un invidividuo experimenta la influencia sistemática de ciertos factores sociales, como es el caso del niño respecto de la autoridad de los adultos, entonces el pensamiento individual se forma de acuerdo con reglas “externas”.
(Piaget: 1993, en Vygotsky 1995) 1.1.4. TEORÍA COGNITIVA II. DE VIGOTSKY
Las ideas de Vygotsky relacionadas con el lenguaje, están planteadas, en gran medida En su obra Pensamiento y lenguaje (1934). Sus estudios parten de la función social y comunicativa del lenguaje.
Vygotsky parte de la idea de que el lenguaje es un instrumento de comunicación y los procesos comunicativos son previos a su adquisición. Considera que lenguaje y pensamiento, durante el primer año de vida del niño, corren paralelos; pero en el segundo año de vida, se inicia un proceso de convergencia entre lenguaje y pensamiento. Asimismo, para él el desarrollo humano no solo se produce gracias a la herencia genética, sino también a la interacción social. Es en esa interacción social entre un sujeto capacitado y un sujeto aprendiz donde se crea una zona de desarrollo próximo. Esta zona delimita las actividades que el sujeto aprendiz no puede realizar sólo pero sí gracias a la colaboración del sujeto capacitado. Considera que el lenguaje es la herramienta más eficaz para garantizar la transmisión del conocimiento. Algunas ideas
de Vygotsky:
El lenguaje se origina primero como medio de comunicación entre el niño y las personas que le rodean, sólo después, convertido en lenguaje interno, se transforma en función mental interna que proporciona los medios fundamentales al pensamiento del niño.
(Vygotsky, 1995) Los datos que manejamos de la psicología experimental y clínica indican que, incluso para adultos humanos, la relación entre el habla y el pensamiento varía dependiendo de la forma de la actividad verbal e intelectual.
(Vygostsky: 1995, pp. 99) En otras palabras, el habla no puede ser “descubierta” sin pensar. Brevemente, hemos de concluir que:
1. (…), el pensamiento y el habla tienen raíces diferentes.
2. En el desarrollo del habla del niño podemos constatar un estudio preintelectual y, en su desarrollo del pensamiento, un estadio prelingüístico.
3. Hasta un determinado momento, los dos siguen líneas diferentes, independientes entre sí.
4. En ese determinado momento, dichas líneas se encuentran, por lo que el pensamiento se hace verbal, y el habla, racional.
(Vygostsky: 1995, pp. 107)
1.1.5. TEORÍA SOCIOLINGÜÍSTICA Y PRAGMÁTICA
Ya a mediados de los años 70, tanto desde la Filosofía del Lenguaje como desde la propia lingüística, surgió una nueva perspectiva que acentuaba los aspectos comunicativos del lenguaje. Desde este punto de vista se considera el lenguaje como un instrumento privilegiado que tienen los seres humanos para regular y controlar sus intercambios sociales.
De este modo, la Pragmática se introduce en los estudios sobre la adquisición del lenguaje. Si el lenguaje es comunicación, su uso obligatoriamente implica una intención. Esa intención puede ser de distintos tipos: podemos emplear el lenguaje para regular la conducta de otra persona, para informar de algo referido a nosotros mismos,
para informar de algo que ocurre a nuestro alrededor, etc.
Cuando empleamos el lenguaje no lo hacemos en forma de monosílabos sino en forma de discurso en un contexto que es a la vez lingüístico y extralingüístico. Por lo tanto, el dominio del lenguaje supone el conocimiento de cómo dialogar o de cómo manifestar nuestras intenciones; por eso, aprender a hablar implica también aprender a anunciar la intención y aprender a compartir un tema con un interlocutor. Estos son los aspectos contextuales que debemos conocer. La influencia de la importancia de la pragmática se ve claramente en las técnicas y métodos empleados para la enseñanza-aprendizaje de la segunda lengua. Esta perspectiva destaca los aspectos instrumentales del lenguaje. Desde el punto de vista de su adquisición se considera que solo usándolo se puede adquirir el lenguaje.
Así, se añaden a los prerrequisitos cognitivos, los prerrequisitos comunicativos. De hecho, se considera que cuando el niño pronuncia sus primeras palabras ya sabe un gran número de cosas sobre el lenguaje y, fundamentalmente, ha aprendido ya a comunicarse. Por esta razón, va a aumentar el interés de los investigadores por los inicios de la comunicación y, por tanto, por la fase prelingüística. Esta última perspectiva es la que ha dado más frutos en la comprensión de la adquisición y desarrollo del lenguaje y es la que nos conduce al momento actual. Se puede resumir con la siguiente idea: Sólo usándolo, se puede aprender a usar el lenguaje.
1.2. FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE
HABLADO
La adquisición y desarrollo del lenguaje hablado está marcado por factores internos (biológicos y cognitivos) y externos o ambientales (afectividad y proceso de enseñanza- aprendizaje). Cada uno de ellos juega su papel y cuando uno de ellos falta o no funciona adecuadamente, se van a producir dificultades y alteraciones en la evolución del lenguaje.
Esta clasificación en factores internos y externos es solo una manera esquemática y simple de analizarlos, porque en realidad los factores internos necesitan de su propia maduración para desarrollarse y en buena medida esto es posible gracias a la presencia de los factores externos o ambientales. De la misma manera que los factores externos necesitan adónde dirigir sus efectos, y si no existen unas condiciones biológicas y
madurativas adecuadas, el desarrollo tampoco es posible.
1.2.1. FACTORES BIOLÓGICOS
Los principales factores biológicos u orgánicos en lo que respecta al desarrollo del lenguaje son: el cerebro, el conducto vocal, el oído y la vista.
El conducto vocal
La emisión de los sonidos y su control dependen de un perfecto mecanismo generador de la voz que consta de varios elementos: pulmones, laringe, faringe, boca y nariz.
Al hablar, expulsamos aire de los pulmones a través de la laringe, la fuente del sonido y donde las cuerdas vocales, al juntarse, vibran, soltando una serie de bocanadas de aire en el conducto vocal (compuesto por la faringe y la boca), que actúa como una caja de resonancia cuya forma determina los sonidos del habla. Esta forma puede modificarse mediante cambios en la posición de los labios, la mandíbula, la lengua y la laringe.
Para que se produzca una emisión adecuada de los sonidos del habla es necesario, junto al adecuado funcionamiento del mecanismo generador de la voz y de todos y cada uno de sus elementos:
- Un adecuado funcionamiento neurológico (cerebro) del que deprende el control voluntario de la emisión de los sonidos.
- Un adecuado funcionamiento de la audición y del sistema auditivo que nos permitan oír tanto nuestros propios sonidos como los que producen los demás. - Un adecuado funcionamiento de capacidades superiores como la memoria y la
imitación. El cerebro humano
De él depende el funcionamiento neurológico y el control voluntario de la emisión de sonidos.
En la mayoría de las personas el habla depende casi siempre del hemisferio izquierdo del cerebro (área de Broca y de Wemicke), cualquier lesión en estas áreas cerebrales puede afectar gravemente la capacidad de producir o comprender el lenguaje hablado. Sin embargo, el predominio del hemisferio izquierdo a la hora de controlar el
habla no obedece solo a una predisposición genética inalterable, se ha comprobado que el hemisferio derecho puede asumir esas funciones relacionadas con el lenguaje si el izquierdo sufre algún tipo de lesión durante los primeros años de vida.
Ahora bien, siguiendo una secuencia normal del desarrollo, puesto que hacia los 10-11 años de edad los dos hemisferios ya están especializados, a partir de ese momento una lesión en el hemisferio izquierdo podría provocar graves lesiones en el leguaje porque el hemisferio derecho ya no podría asumir esas funciones.
El oído
De él depende la captación de señales acústicas y fundamentalmente de los sonidos de la voz humana; condición imprescindible y previa a otras capacidades necesarias para el desarrollo del lenguaje, como la imitación y la memoria verbal. Sin embargo, necesita apoyarse en el trabajo del cerebro para procesar los estímulos sonoros e identificarlos como habla.
La vista
En el desarrollo del habla la vista también juega un papel importante, en la medida en que el niño observa atentamente el movimiento de la boca y los gestos del adulto y además mira los objetos a los que se refieren los sonidos y las palabras que dicen los otros.
1.2.2. FACTORES COGNITIVOS
Los factores o procesos que constituyen la estructura cognitiva, también denominadas funciones psicológica superiores, y que desempeñan un papel esencial en la adquisición y el desarrollo del lenguaje son la percepción, atención, memoria e imitación.
La percepción
La percepción nos sirve para ponemos en contacto con el mundo a través de los sentidos, y la podemos definir como el proceso a través del cual procesamos la información procedente de los distintos órganos sensoriales repartidos por el cuerpo. La información que nos llega a través de los sentidos tiene que ser procesada, organizada e interpretada para que nos sea útil en relación con el entorno.
En el caso de la adquisición del lenguaje es necesario garantizar el adecuado funcionamiento de los dos sentidos más implicados: oído (especialmente) y vista. Una
vez que los órganos sensoriales se ponen en funcionamiento, se inicia el proceso de percepción o de procesamiento a través del cual se registra, organiza e interpreta las sensaciones recibidas.
La atención
En el proceso de desarrollo y perfección de la percepción juega un papel básico la atención. Los niños van oyendo y son capaces de mirar y escuchar cada vez con mayor intencionalidad. Primero es una atención momentánea que está más en función de los estímulos externos que dependiendo de su propio control. Poco a poco pasa a la atención voluntaria y controlada, fruto de las experiencias, los intereses y las expectativas.
La memoria
Si el niño es capaz de reaccionar con interés y atención a un estímulo como el habla del padre o de la madre es porque tiene capacidad para retener información, de lo cual se encarga la memoria.
La memoria está para retener información que resulta especialmente útil e interesante para el niño. En el caso de la adquisición y desarrollo del lenguaje la memoria recoge y organiza los diferentes tipos de información de las palabras, de manera que el niño aprende la fonología (la pronunciación), la sintaxis (categorías gramaticales), la semántica (el significado) y la pragmática (su uso) a la vez.
La imitación
En la adquisición y el desarrollo del lenguaje la imitación juega un papel imprescindible.
El niño en un primer momento va a desarrollar la imitación directa con el modelo delante, realizando imitaciones de gestos y movimientos sencillos de la cara; después pasará a la imitación de gestos y movimientos cada vez más complejos; para pasar después a la imitación de sonidos hasta aproximarse lo más posible a los sonidos que oye.
La evolución de la capacidad imitativa se desarrolla de tal forma que llega un momento en el que los niños empiezan a reproducir su repertorio imitativo sin necesidad de tener el modelo delante (imitación diferida) gracias a la función simbólica. Es decir, si hasta ahora el niño se limitaba a imitar sonidos que le ofrecía el adulto, con la capacidad de representación va a ser capaz de reproducir esos sonidos ya organizados en
palabras sin necesidad de tener el modelo delante.
1.2.3. FACTORES AMBIENTALES
Dentro de este apartado, se recogen factores como la afectividad y el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Afectividad
Para Miguel Siguan (1996) el lenguaje verbal se apoya en una urdimbre afectiva y personal. Sin intención comunicativa y sin interlocutor real o imaginario el lenguaje no existe. Las primeras manifestaciones emocionales constituyen las primeras señales comunicativas previas al lenguaje (sonrisas, arrullos, miradas...). La relación adulto- niño se denomina "intención diádica temprana". El niño no es un ser pasivo, manifiesta sus necesidades fisiológicas y también se motiva por la reacción que provoca en su entorno. Gracias a la comunicación diádica el niño aprende el turno conversacional, el que oye y el que escucha. El niño expresa dolor, pena, alegría, impaciencia... a través de gestos, movimientos, gritos... y observa los efectos que produce en su entorno.
El proceso enseñanza-aprendizaje
Aunque la afectividad sea suficiente para generar en el niño intención comunicativa, es decir, ganas de comunicarse, hace falta que el adulto le hable, que lo haga en la lengua que el niño tiene que aprender.
De nuevo aparece la relación adulto-niño. El adulto codifica y descodifica las primeras señales del niño. Tanto el adulto como el niño sienten una atracción irresistible y de confianza, y esta confianza es la que posibilita el aprendizaje del bebé y las expectativas creadas y transmitidas al niño, lo que constituye una de las claves del éxito en el proceso de aprendizaje. Bruner lo llama "andamiaje" a la tarea pedagógica del adulto en ese proceso interactivo de díada. Primero es el adulto el que inicia y controla la comunicación, el niño va asumiendo la iniciativa con mayor frecuencia hasta que es él quien comienza la comunicación. Señala que el habla del adulto, dirigida al niño, tiene una importancia sustancial en la adquisición del lenguaje. Tiene que estar estructurado y ser redundante con pausas.
Para terminar este apartado estamos en condiciones de afirmar que la adquisición del lenguaje es fruto de la interacción constante entre factores internos y externos, de manera que todos son igualmente importantes y cada uno puede desempeñar su papel
gracias a los demás. Aún contando con un adecuado funcionamiento de los factores biológicos y cognitivos, si no se producen unas condiciones ambientales lo suficientemente favorables, hay muchas posibilidades de que el lenguaje no se desarrolle adecuadamente.
1.3. NIVELES DEL LENGUAJE
Si analizamos la estructura del lenguaje como sistema de signos, podemos diferenciar tres unidades, que ordenadas de menor a mayor son los fonemas, las palabras y las oraciones.
Del estudio de cada nivel formal del lenguaje se ocupa una parte de la lingüística: La fonología se ocupa de los sonidos o fonemas.
La semántica se ocupa del estudio del significado de las palabras.
La sintaxis se ocupa del estudio de las diferentes categorías gramaticales y de las reglas mediante las que se forman las oraciones.
Hay un cuarto nivel en el estudio del lenguaje, en el que el objeto de estudio no es la estructura formal del mismo sino su funcionalidad, es decir, el uso que se hace del lenguaje, de cuyo estudio se ocupa la pragmática.
1.3.1. NIVEL FONOLÓGICO
Hace referencia a los sonidos del habla. Es el vehículo a través del cual exteriorizamos el pensamiento a través de una palabra, es decir, el habla o las emisiones fonoarticulatorias del sujeto. Dentro de este nivel se incluyen la fonética (producción y percepción de los sonidos a partir de los movimientos del aparato fonador y cavidades de resonancia), la fonología (codificación y emisión de los fonemas que simbolizan la realización o representación de un sonido).
La fonética estudia los sonidos emitidos, con todos sus rasgos y variantes, la fonología solo se ocupa de los sonidos en cuanto diferenciadores de significados, es decir, de los fonemas.
Así, para la fonética será objeto de estudio si la s se pronuncia más o menos adelantada en diversas zonas, pero eso para la fonología es irrelevante, puesto que, se pronuncie como se pronuncie, seguirá siendo una s y no habrá cambio de significado. La mayor o menor abertura de una vocal le interesa a la fonética, pero no a la fonología,
salvo que eso tenga alguna influencia en el significado. Para Gil, J. (2oo7):
"Fonética: Ciencia que estudia los sonidos del habla."
"Fonología: Ciencia que estudia la organización lingüística de los sonidos de las diversas lenguas."
1.3.2. NIVEL SEMÁNTICO
Hace referencia al significado de las palabras, a la semántica, es decir, el rango de palabras que tiene un sujeto para transmitir el pensamiento o sensación que quiere exteriorizar. De modo concreto sería el léxico o vocabulario (que se forman como diccionarios impresos o mentales). En este sentido, cuando memorizamos una palabra, lo hacemos en relación a la pronunciación, la categoría semántica y el significado.
1.3.3. NIVEL MORFOSINTÁCTICO
Hace referencia a cómo las palabras se construyen a partir de unas unidades de significado más pequeñas llamadas morfemas (morfológico), y cómo las palabras pueden unirse para formar oraciones, fijando el papel estructural que cada palabra juega en la oración y qué sintagmas son parte de otros sintagmas (sintáctico).
La forma en que se organizan y relacionan las palabras (sintaxis), así como la estructura de las mismas (morfología) son indispensables para la comprensión del significado de los enunciados. Los análisis sintácticos parten de la existencia de unidades, relaciones entre ellas y reglas para la combinación de las mismas. Las unidades sintácticas se agrupan en categorías: sujeto, predicado, objeto, etc. El análisis morfológico comprende la estructura de la palabra y los morfemas que lo componen.
1.3.4. NIVEL PRAGMÁTICO O USO DEL LENGUAJE
Trata de cómo las oraciones se usan en distintas situaciones y de cómo el uso afecta al significado de las oraciones. Se refiere a la utilización del lenguaje en función del contexto y la necesidad que se tiene. La pragmática del lenguaje es el estudio de la relación que establece el lenguaje y su usuario. Dentro de este nivel se incluyen aspectos como las relaciones con los otros, las conversaciones, el respeto de los turnos
conversacionales, la elicitación de demandas, la expresión de emociones o sentimientos, etc.
Mediante las leyes semánticas y sintácticas el hablante elabora el mensaje, sin embargo, hay que situarse en la comunicación para poder interpretar dicho mensaje de forma adecuada.
1.4. DESARROLLO EVOLUTIVO DEL LENGUAJE HABLADO
En función de estos niveles y teorías se configura el modelo evolutivo de adquisición del lenguaje hablado, aunque debe ser tomado como una referencia y no indicador, dado que existen diferencias significativas entre unos niños y otros.
Desde el nacimiento los niños se sienten atraídos por los estímulos de origen social y están preparados para incorporarse desde los primeros momentos a rutinas de intercambio social. El recién nacido es un ser activo que busca constantemente estímulos y organiza progresivamente la información adquirida. Estas interacciones iniciales, posibilitadas por la existencia de marcos estables, limitados y repetitivos que el adulto ofrece al bebé, permiten un conjunto de expectativas comunes a los participantes (niño y adulto) que hace posible a cada uno reconocer la señal del otro y anticipar su propia respuesta. Estas intenciones se irán haciendo cada vez más complejas, ricas y abstractas, formando así los diferentes niveles del lenguaje.
1.4.1. ETAPA PRELINGÜISTICA: 0-1 AÑO
El lenguaje hablado se inicia desde antes incluso del parto a través de los movimientos del bebé como respuesta a sensaciones de la madre. Entre los 0 y 3 meses se produce sobre todo una evolución de la comunicación. Aparecen las primeras volcanizaciones no lingüísticas que están biológicamente condicionadas y que serían la primera consideración de lenguaje hablado. El bebé llora cuando tiene hambre, o cuando siente dolor, permitiendo la supervivencia natural. Desde los primeros días se observa una evolución y una diferenciación tanto en el llanto como en el grito, como una respuesta a las situaciones cotidianas. El niño capta la mirada, el contacto corporal, la mímica facial (reacciona de diferente manera al gesto alegre y al serio), así como los elementos sonoros que acompañan a la palabra: la melodía, el tono y el ritmo.
comunicación y aparecen nuevas formas de expresión oral con el consiguiente desarrollo de la vocalización.
Aparecen los primeros balbuceos, aunque muy primitivos, y la sonrisa social. El niño comienza a diversificar su interés entre el mundo de los adultos y el mundo de los objetos, estableciéndose las primeras reacciones interacciones tríadicas. El adulto, teniendo en cuenta los intereses del niño, modifica su conducta, convirtiendo lo que, en principio era una relación entre dos, en un trío al que incorporan los objetos. Estas situaciones comparten muchas características con la interacción social: son estables, tienen un alto grado de predictibilidad y están pautadas de forma semejante a las reglas del diálogo.
Aparecen sonidos aislados semejantes a las consonantes y a las vocales que comienzan a diferenciarse por su tonalidad y su ritmo. Ciertas formas corresponden a expresiones de malestar y otras a expresiones de bienestar.
Son capaces de comprender las entonaciones y diferenciar halagos de regañinas y de asociar lo que el adulto que le cuida dice con un objeto o un acontecimiento que atrae su mirada.
Entre los 6 y 12 meses el balbuceo iniciado en la atapa anterior evoluciona, se hace más constante, asociando progresivamente vocales y consonantes, formando sílabas bien definidas y repitiendo fonemas y sílabas iguales. Poco a poco aparecen las primeras cadenas silábicas y alguna palabra con significado, aunque no se parezca a la del lenguaje adulto.
Aparecen gestos culturalmente determinados (por ejemplo, movimientos de cabeza para mostrar el acuerdo o desacuerdo), así como gestos idiosincrásicos cuyo significado solo es relevante para la pareja adulto-niño. Se produce también una diversificación importantísima en las expresiones faciales, permitiendo la expresión de una buena cantidad de emociones, sentimientos, estados de ánimo... igualmente, la mirada se convierte en uno de los procedimientos más importantes en manos del niño para regular sus intercambios. Así mismo, empieza reaccionar al oír su nombre. Aparecen los protoimperativos (gestos mediante los cuales el niño utiliza al adulto para conseguir algo: peticiones de objetos, ayuda, acciones... como, por ejemplo, señalar con el dedo pidiendo una galleta) y los protodeclarativos (gestos que utiliza el niño para compartir la atención del adulto respecto a un objeto o evento al que señala). El niño comienza a
obedecer ciertas órdenes sencillas acompañadas de gestos (por ejemplo: ven, espera, no...).
1.4.2. ETAPA LINGÜÍSTICA: Evolución del gesto a la palabra
Entre los 12 y 24 meses las vocalizaciones antes mencionadas son relativamente estables y constituyen un protolenguaje o jerga expresiva a través de palabras simples o bisílabas con las primeras funciones de requerimiento, saludo, enfado... Estas silabas se convierten en palabras breves, con todo el significado de una frase, aunque frecuentemente deformadas mediante un proceso de simplificación fonológica del habla. El vocabulario se diversifica y nombra algunos objetos. Las expresiones están formadas por sustantivos (personas, animales, objetos), verbos, pronombres personales y adjetivos posesivos (mía, mi…). Aparecen los artículos, el masculino y el femenino, el plural y el singular. Aparecen las flexiones en género, número y verbo, aunque con frecuentes hiperregularizaciones. Al aumentar el lenguaje expresivo, progresa también el lenguaje comprensivo: reacciona con palabras o gestos a sugerencias verbales del adulto cada vez más complejas. Entiende la mayoría de los mensajes que le dirige el adulto habitualmente. Al final del primer año empieza a combinar palabras, lo que genera mayor variedad sintáctica, apareciendo las oraciones negativas por medio del "no" aislado o bien colocándolo al principio o final del enunciado (ejemplo: dormir, no).
Del segundo al tercer año de vida hay un incremento muy importante del vocabulario, pasando de cien, doscientas palabras a unas mil, dos mil palabras. La sintaxis se hace más rica, aparecen las preguntas, aunque la construcción de frases es telegráfica (el niño solo dice las palabras con significante más importante, omitiendo los adverbios, por ejemplo, "coche papa bonito"), siendo capaz de combinar hasta cuatro elementos, y aparecen las primeras oraciones coordinadas. Usa frases interrogativas y negativas, progresivamente va incorporando preposiciones, adverbios, artículos y el pronombre de tercera persona. Son frecuentes las hiperregularizaciones. Es capaz de recordar, cantar y entonar canciones sencillas. En esta etapa empieza a explicar sus experiencias a otros miembros de la familia, reconoce casi todas las partes del cuerpo.
Entre los 3 y los 4 años de vida el niño aprende estructuras de oraciones más complejas que se empiezan a construir con cierto orden, aparecen subordinadas con nexo como "pero", "porque" o "después". Empieza a aparecer la perífrasis de futuro
(ejemplo: voy a ir a jugar). Así mismo, dadas las necesidades que se le plantean al niño (nuevos contextos e interlocutores por la entrada al colegio), hacen que se esfuerce por mejorar la comprensibilidad de su habla.
El periodo comprendido entre los 4 y los 5 años el niño utiliza con corrección frases de seis u ocho palabras, utilizando gran número de adjetivos, adverbios... lo que aumenta la complejidad de las posibilidad comunicativas. Aparece también el dominio completo de todos los sonidos de la lengua, lo que mejora significativamente la inteligibilidad del discurso del niño. Sigue aumentando el vocabulario y la sintaxis se hace más compleja, usa oraciones subordinadas y el uso correcto de las principales flexiones verbales: infinitivo, presente, pasado, futuro. Las preposiciones y adverbios de tiempo son usados con frecuencia (ahora, después, hoy mañana).
Entre los 5 y los 6 años el niño aprende estructuras sintácticas más complejas: condicionales, circunstanciales... Logra el empleo correcto de prácticamente todas las conjunciones, pronombres relativos, posesivos y tiempos principales de los verbos, incluso el condicional. La memoria aumenta, por lo que es capaz de aprender adivinanzas, chistes... configurándose una aproximación y un ajuste gradual al lenguaje del adulto.
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