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Verdades Esenciales Caminando con Dios

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Academic year: 2021

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Verdades Esenciales

Caminando con Dios

13: Caminando bajo Su Guía... Pagina # 3

14: Caminando en La Gracia... Pagina # 10

15. Caminando en Humildad... Pagina # 21

16. Caminando en Perdón...Pagina # 29

17. Caminando en Gozo ...Pagina # 40

Quisiera expresar nuestra gratitud a las siguientes personas porque sin ellos este proyecto no hubiera sido posible:

Pastores Cliff y Judy Mckern Life Builder Ministries

6121 Wheaton Drive

Fort Worth, Texas 76133 USA Traductor y Director Carlos Duran Director del Colegio Biblico Online [email protected] o

[email protected]

Copyright © 2003 El Colegio Biblico Online

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Caminando con Dios

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Caminando bajo Su Guía

Cada vez que dos personas comienzan a caminar juntos, ellos deben decidir antes de partir, la dirección que van a tomar, decidir quién va guiar al otro. En tu caminar con Dios, la dirección esta establecida por Dios. Tú estás caminando con Él

Lee Salmo 32:8 - 10

Lo asombroso de la vida cristiana, es que no es una relación abstracta y distante. La vida cristiana es descrita como un íntimo caminar interactivo con Dios. Parte de nuestra diaria interacción con Dios, implica su guía. De hecho, el Señor nos motiva a no ser “como el caballo o la mula, que no tienen entendimiento sino deben ser controlados por el freno o ellos no se acercarán a ti.” Nuestro caminar con Dios implica hacer caso

voluntariamente a su voz en nuestras vidas.

Lee Salmo 73:23-26

Dios te ha prometido guiarte mientras caminas con Él (Isaías 42:16; 58:11). De hecho, su guía es una prueba que tú estas creciendo en madurez como su hijo.

Lee Romanos 8:14

La Voz del Pastor

Lee Juan 10:14 – 16;27

Jesús es llamado “el buen pastor.” Esto no solo describe la naturaleza del Señor Jesús como pastor, sino también a nosotros mismos como ovejas. Una característica importante de la oveja es que ellas siguen al pastor.

Lee Salmo 23:1 - 4

Un pastor guía a sus ovejas con su voz, pero su dirección también esta expresado en otros dos caminos:

a El personal - sometiéndose a la autoridad del pastor (Juan 15:10;Job 22:21)

a El gobernar – sometiéndose a la disciplina del pastor (Hebreos 12:7-11)

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circunstancias para tenernos en el camino de su voluntad. Caminar bajo su guía simplemente significa tener tu oído sintonizado con el camino que Dios guía y estar preparado para cambiar el curso en el momento que Él te esta guiando claramente. Como has leído a través del Salmo 23:1-4, tu verás una interesante declaración – dos versículos que corren paralelos (RV60):

a Versículo 3 – “Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.”

a Versículo 4 – “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo...”

Cuando la mayoría de cristianos piensan de la dirección de Dios, ellos naturalmente piensan en Dios guiándolos hacia buenas cosas – “lugares de delicados pastos” y “aguas de reposo.” Tenemos aversión natural al “ valle de sombra de muerte” y asumimos que Dios nunca nos llevaría a través de él. Seguramente, a veces como ovejas nos perdemos del camino, lo cual nos abofetea y nos ubica en medio del “...valle de sombra de muerte.” Pero esto no es lo que este salmo esta describiendo. De acuerdo a David, las “sendas de justicia” sobre las cuales Dios te guía van a pasar a veces a través de “el valle de sombra de muerte.” Mientras sigues al Señor, no todo lo que esta alrededor de ti es siempre dulce y liviano. Aún hay una diferencia mayor entre encontrarte tú en “el valle de sombra de muerte” porque te perdiste del camino y encontrarte tu ahí porque has estado caminando en los caminos de justicia. Y esa diferencia, la cual es toda la diferencia en el mundo, es: “...porque tu estarás conmigo.” Veamos nuevamente Juan 10, y observe estos versículos (RV60):

a Versículo 3 – “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz.” a Versículo 4 – “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va

delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.” a Versículo 14 – “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las

mías me conocen.”

a Versículo 16 – “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

Esta característica de escuchar y seguir la voz del pastor es repetida a lo largo de Juan 10. Ahora pienso que la mayoría de nosotros puede estar de acuerdo que la oveja no es el animal más inteligente. Aún así, Jesús las usa como ejemplo como ejemplo de lo que significa ser guiado por el Señor. Ellas conocen la voz del pastor y siguen su voz. ¿Así, como es posible que una criatura con bajo cociente de inteligencia como la oveja puede conocer la voz del pastor?¿Cómo una oveja puede reconocer una voz sobre todas las otras? Ubícate en el cuadro por un momento. Piensa sobre alguien a quien tu

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conoces bien – tu madre o padre, por ejemplo. Si estuvieras en una

habitación llena de gente, con tus ojos vendados, escuchando el estrépito de las conversaciones, serías capaz de conocer sus voces entre la multitud. Las posibilidades son que puedes hacerlo. ¿Por qué? La reconoces porque has estado años escuchando esa voz. De la misma manera ocurre con la

dirección de Dios. ¿Cómo tu reconoces la voz de Dios? Reconoces la voz de Dios porque estas constantemente expuesto a la voz de Dios. Debido a esto es que hacemos un fuerte énfasis en leer la palabra de Dios. Mientras estés expuesto a la palabra de Dios todos y cada día, tu comienzas a reconocer la voz de Dios. Entonces, cuando Dios habla en el medio de tu día, oyes su voz y sigues su dirección. Como una oveja, el Señor puede decir de ti:

a “[Tú] oye [mi] voz” - Versículo 3

a “[Tú] sígueme [a mi] porque [tu] conoces [mi] voz” - Versículo 4 a “Yo te conozco [a ti] y [tu] me conoces... “ - Versículo 14

Lee Isaías 40:11

Guiado por el Espíritu

Lee Gálatas 5:18

Ser “guiados por el Espíritu” no es una caprichosa experiencia basada en los sentimientos. En realidad, si tú estas cambiando constantemente de

dirección, es una señal segura que tu no estas guiado por el Espíritu. Cuando Pablo escribe de ser “guiados por el Espíritu” él esta contrastando entre “ser guiados por la ley” y “guiados por la carne.”

Lee Juan 16:13

El Espíritu Santo es descrito como el Consolador (Juan 14:26),

cualitativamente no es diferente de Jesús sino que es igual que él. En otras palabras, así como Jesús fue un consolador cuando caminó en la tierra, así ahora el Espíritu Santo cumple la misma función como consolador. Esto es porque Jesús llamó al Espíritu Santo “otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”(Juan 14:16).

Lee Salmo 143:10

Ser guiados por el Espíritu se trata de aprender a hacer la voluntad de Dios. No es solo si tú sirves para hacer una solicitud para este trabajo o para otro trabajo, o si debes comprar una casa o alquilar una. Estas decisiones son producto de estar guiados por el Espíritu. Ser guiados por el Espíritu, como sea, se trata de ser sensible a la guía del Espíritu de Dios de tal manera que tú conozcas su voluntad para tu vida – ambos, el “cuadro mayor” de su

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voluntad general para tu vida y el “pequeño cuadro” de su voluntad en las cuestiones diarias de tu vida.

Descubriendo la Voluntad de Dios

Lee Colosenses 1:9

La declaración de Pablo a los colosenses cristianos fue que “no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su

voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.” Observa que el conocimiento de la voluntad de Dios no se revela a medias. La oración de Pablo fue que fueran llenos del conocimiento de su voluntad “en toda sabiduría e inteligencia espiritual.”

La carta de Pablo a los Filipenses también refleja esto en Filipenses 1:9-10, cuando Pablo escribe: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y entodo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.” (RV60) Tú caminar con Dios resulta en lo que Pablo llama abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento. Así como tu caminas con Dios, el Señor se revela a sí mismo – su corazón y su voluntad para tu vida. El

resultado de esto es una habilidad “para que aprobéis lo mejor.” Esto esta en el corazón de lo que llamamos “guía.”

Lee Romanos 12:1-2

¿Quieres conocer la voluntad de Dios para tu vida? Pablo nos cuenta que hay una simple manera de tres pasos:

a Versículo 1 – “...presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo....a Dios.”

a Versículo 2 – “No os conforméis a este siglo...”

a Versículo 2 – “....transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.” Este pasaje corresponde a

Efesios 4:22-24. Veamos la equivalencia entre ambos pasajes

utilizando la versión Reina Valera de 1960:

a “...y habéis sido por él enseñados...vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Esto es el significado de “...presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo....a Dios.”

a “...y habéis sido por él enseñados...despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos.” Esto es el significado de “No os conforméis a este siglo...”

a “...y habéis sido por él enseñados...renovaos en el espíritu de vuestra mente.” Este es el significado de “...transformados por

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medio de la renovación de vuestro entendimiento.”

La Biblia nos dice que muy claro que sin arrepentimiento – debemos dejar de lado el viejo hombre y ponerse el nuevo hombre – nunca vamos a saber la voluntad de Dios para nuestras vidas. Sin una transformación “por la renovación de vuestro entendimiento” no va a haber guía. Por eso es que

Romanos 12:2 nos dice que: “No os conforméis a este siglo, sino

transformaos por medio de la renovación devuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,agradable y perfecta.”

(RV60) Veamos como pone este versículo la Biblia al Día: “No imiten la conducta ni las costumbres de este mundo; sean personas nuevas, diferentes, de novedosa frescura en cuanto a conducta y pensamiento. Así aprenderán por experiencia la satisfacción que se disfruta al seguir al Señor.”

Dios no quiere guiarte a control remoto. Él no te gria ni te da dirección desde la distancia. Solo es cuando tu caminas con él que él te guía. Mientras tu caminas con el Señor, el Santo Espíritu renueva tu mente y en el proceso de transformación tu pensamiento, él te guía en el camino que ha

establecido para ti.

Dos Expresiones de la Voluntad de Dios

Dios quiere que tu hagas su voluntad. Por esta razón, es su plan para que cada creyente conozca su voluntad en dos niveles:

La voluntad general de Dios

Lee 1 Tesalonicenses 4:1-12

Pablo les dice a los cristianos tesalonicenses, “que instrucciones os dimos por el Señor Jesús,” y entonces va a una lista de algunas expresiones de una vida que agrada a Dios. Vea particularmente el versículo3: “La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual.” (NVI) Pablo dice que es la voluntad de Dios que evites la inmoralidad sexual. ¿Es esto algo que tu necesitas preguntarle a Dios? Es necesario para ti orar para ver si es su voluntad de alejarte de la inmoralidad sexual? Por supuesto que sabemos que no es necesario. Esto es porque esta es la

voluntad general de Dios para tu vida, como esta revelada en la palabra de Dios. La voluntad de Dios en estas y otras materias han sido claramente enunciadas en la escritura. La voluntad general de Dios para tu vida esta revelada en dos caminos:

a Mandamientos (Juan 14:15,21,23-24)

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La voluntad específica de Dios

Lee Isaías 30:21

Hay veces que necesitamos conocer la voluntad de Dios para una situación específica. En estos tiempos Dios ha prometido guiarnos. Para que esto suceda, como sea, hay cuatro requerimientos simples:

a Debes desear la voluntad de Dios (Salmo 25:4-5) a No debes depender de tu propio entendimiento*

(Proverbios 3:5-6)

a Debes confiar en Dios (Salmo 37:3-5)

a Debes dejar de lado tu propia voluntad (Lucas 22:42)

Lee Santiago 1:5-8

* Esto no significa que cometamos un suicidio intelectual. Dios nos ha dado

una mente y sentido común para tomar decisiones en las situaciones de todos los días, y se nos anima a planificar para el futuro. Pero como seguidores de Dios, a veces Él puede llamarnos a ignorar lo que otros pueden llamar “sentido común” – pero estas son situaciones específicas en las que nos llama a dar los pasos de fe basados en una Palabra de Dios.

Métodos de Guía

Hay muchas formas para que Dios pueda darte su guía en tu vida: a A través de su palabra (Salmo 119:105)

a A través de otros cristianos (Efesios 5:19;Colosenses 3:16) a A través de dones proféticos (1 Tesalonicenses 5:19-20;

1 Timoteo 1:18; 4:14;1Corintios 14:31)

a A través de adoración y esperando en Dios (Hechos 13:2) a A través de los sueños (Mateo 1:20;Hechos 2:17)

a A través de visiones (Hechos 16:9-10;18:9-10)

a A través de una voz audible (Hechos 9:10-17;1 Samuel 3:1-18) a A través de una convicción interna (2 Timoteo 1:12)

A pesar que Dios habla en varias maneras, él siempre confirma su guía “por boca de dos o tres testigos”(2 Corinitos 13:1). Esto significa que si Dios esta hablándote, él va a confirmarlo de diversas direcciones y de maneras

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distintas. Cuanto más importante es su dirección, mas confirmaciones Dios va a dar. La más importante confirmación de todas, cual sea, es la paz interior que Dios te da a tu espíritu. Colosenses 3:15 da esta instrucción: “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo...” (NVI) La palabra

“gobierne” significa literalmente que sea el árbitro– uno que juzga si algo es verdad o no. Cuando estamos buscando la guía de Dios, su paz va a

confirmar que esas palabras que estamos recibiendo provienen realmente de él. La Biblia al Día pone este versículo de esta manera: “Que la paz de Dios reine en sus corazones, porque ese es su deber y privilegio como miembros del cuerpo de Cristo. Y sean agradecidos.”

Lee Salmo 25:4-5

Escuchando la Voz de Dios

Lee Salmo 46:10

La quietud es un importante ingrediente en oír la voz de Dios (Is. 30:15). Esto es porque la vida puede ser ruidosa – nuestros problemas nos gritan y las distracciones del mundo pueden ahogar la tranquila, quieta voz de Dios (lee 1 Reyes 19:11-13). Nosotros necesitamos encontrar tiempos especiales donde podamos haber “acallado mi alma” (Salmo 131:2) y pasar tiempo sin apuros con Dios en adoración y en su palabra. En estos tiempos quietos, el “silbo apacible y delicado” de la voluntad de Dios va a hablar a nuestro espíritu. Lee Salmo 48:14

La Mente de Cristo

Lee 1 Corintios 2:16

Tenemos la mente de Cristo cuando somos uno en corazón y en mente con Cristo. Él Espíritu Santo no solamente nos revela la mente de Cristo a

nosotros. Él nos hace conforme a los pensamientos de Cristo. En Juan 15:7, Jesús establece las reglas para orar y conocer la voluntad de Dios: “Si

permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.” (NVI) Mientras tu pases tiempo de calidad con el Señor y recibiendo su palabra plantada en tu corazón (Santiago 1:21-22), tu aprenderás la voluntad de Dios. El propósito de Dios se centra en Cristo (Efesios 1:9) y todos los tesoros de la sabiduría y conocimiento están

escondidos en Él (Colosenses 2:2-3). Por lo tanto tu relación con Jesús es el fundamento sobre el que Dios trae su dirección. Es en tu caminar con el Señor que tú eres guiado por el Señor.

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Caminando con Dios

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Caminando en La Gracia

Lee 2 Corintios 13:14

Al final de su segunda carta a los corintios, Pablo identifica las tres cosas que él desea que experimenten los corintos en su relación con el Señor:

a Gracia a Amor

a Compañerismo

El punto de partida para experimentar ambos el amor de Dios y el

compañerismo del Espíritu Santo es descubriendo y viviendo la gracia del Señor Jesucristo. Gracia (en todas sus formas) es el regalo indescriptible de Dios para el creyente (2 Corintios 9:14-15). Como cristianos somos:

a Salvados por gracia (Efesios 2:8-9)

a Permanecemos en gracia (Romanos 5:1-2; Hechos 13:43;

1 Pedro 5:12)

a Fortalecidos en gracia (2 Timoteo 2:1;Hebreos 13;9) a Enseñados por gracia (Tito 2:11-12)

a Energizados por gracia (1 Corintios 15:10; Hechos 4:33; 6:8) a Creciendo en la gracia (2ª Pedro 3:18)

La gracia es absolutamente fundamental para la experiencia cristiana. De hecho, tan fundamental es la gracia para nuestras vidas, que se puede decir que para caminar con Dios tu debes caminar en la gracia. Las dos van de la mano.

¿Qué es exactamente la gracia? Parece ser una palabra simple, mas su significado es profundo. En nuestras lecciones hasta la fecha, hemos explorado varios aspectos de su significado y hemos identificado dos definiciones claves:

a La gracia es el favor inmerecido de Dios a La gracia es el poder capacitador de Dios

Pero para entender lo que significa caminar en la gracia de Dios, necesitamos comprender más plenamente estas dos definiciones de la

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gracia. En las lecciones previas, miramos detenidamente a la segunda definición - la gracia como el poder capacitador de Dios -,

pero ¿qué significa el favor inmerecido de Dios?

Caminando en el Favor Inmerecido de Dios

Lee Salmo 103:10

El salmista David, estaba sorprendido ante el magnánimo favor de Dios. Eugene Peterson, en The Message, interpretalo con estas palabras:

“ Yahweh es pura misericordia y gracia; no se enoja fácilmente, Él es rico en amor. Él no nos sermonea ni reprende eternamente, o tiene rencores eternamente. Él no nos trata de acuerdo a lo que merecemos por nuestros pecados, ni nos paga todo lo que merecemos por nuestros errores. Tan alto como el cielo esta sobre la tierra, así de fuerte es su amor para todos

aquellos que le temen. Y tan lejos como está el amanecer del anochecer, así Él nos ha separado del pecado.” ¿Podemos nosotros darnos totalmente cuenta del alcance del amor que Dios nos ha expresado? Realmente podemos comprender a las alturas a las que nos ha traído – no porque hallamos ganado puntos con Dios ¡sino pura y simplemente porque Dios decidió hacerlo! Hay dos partes para entender el inmerecido favor que Dios te ha extendido:

Entendiendo las profundidades de donde has

venido

Lee Salmo 40:1-3

Tú nunca puedes apreciar totalmente la gracia de Dios hasta que tienes una revelación total de lo que fue tu vida sin Cristo. El salmista describe esas profundidades como “la fosa de la muerte” lleno de “lodo” – algo de lo que él creía que era imposible desenredar a él mismo. De hecho, la Biblia

describe tu vida antes de Cristo como “inmunda” (Isaías 64:6), lo que no significa solamente ser “sucia” sino también significa “aquello que

contamina con su maldad.”

El amor de Dios está expresados en el hecho que Él ha alcanzado las profundidades de tu condición depravada y te ha levantado. Él no esperó hasta que tu seas suficientemente bueno. Él actuó antes que tu seas bueno, antes que merezcas algo de Él.* Y aún esta es la forma que Él continúa expresando su amor hacia ti.

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En las palabras inmortales de John Newton, ex traficante de esclavos: Sublime gracia, cuan dulce es; que salvó a un infeliz como yo; una vez estuvé perdido pero ahora fui encontrado; estuve ciego pero ahora veo. Esta calidad de la gracia tiene una conexión como la vamos a ver en nuestra actitud hacia perdonar a los otros. Estas palabras son una revelación de la infelicidad y el desamparo de nuestra condición fuera de Cristo que propicia una genuina y profunda revelación de la gracia de Dios.

Lee Efesios 2:12-13

Entendiendo las alturas a las que has sido

llevado

Lee Efesios 2:1-7

Observa tu condición antes que la gracia de Dios entrara a tu vida: a Tú estabas muerto en tus pecados y delitos

a Tú estabas clasificado entre aquellos llamados desobedientes a Tú estabas satisfaciendo los anhelos de la carne y siguiendo sus

deseos y pensamientos

a Por naturaleza, eras objeto de la ira de Dios

Es en este cuadro de abandono y desesperación que la gracia de Dios brilla. A pesar de nuestra condición degenerada, el amor de Dios prevalece.

Porque Dios es “rico en misericordia”, Él nos hace vivos en Cristo y nos levanta para estar con Él en su mano derecha. De las profundidades, Él nos levanta a las alturas. Todo esto debido la “incomparable riqueza de su gracia, expresada en su amor para nosotros en Cristo Jesús.”

En 1 Juan 3:1, Juan exclama:

“!Fíjense que gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y esto es lo que somos!”

Tú tienes el sentir que Juan no puede sacar de su cabeza este hecho increíble – que Dios no solo nos ha salvado, sino que nos ha aceptado como sus

propios hijos. Él nos ha abrazado en la mayor expresión de amor que el mundo haya conocido (Leer 2ª Corintios 2:8 – 9).

J.B.Phillip’s en El Nuevo testamento en Inglés Moderno capta solo algo del asombro expresado por Juan:

“Considera el increíble amor que el Padre nos ha mostrado al permitirnos llamarnos “hijos de Dios” – y no es solo eso lo que somos llamados, sino lo que somos. Nuestra herencia en el Reino de Dios no es un mero dicho…. OH, queridos hijos míos…¿Se han dado cuenta? Aquí y ahora somos hijos de Dios…”

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Ojos Bien Abiertos a la Gracia

Estamos rodeados por la gracia de Dios todos los días, aunque pocos lo ven. También, muy a menudo, todos caminamos con “los ojos bien cerrados” a la evidencia de la gracia de Dios en nuestras vidas todos y cada uno de los días.

Lee Mateo 5:45

Como el mundo que ha rechazado los caminos de Dios, merecemos el juicio de Dios. El hecho que el sol salió esta mañana en un mundo que esta

contaminado por el pecado, es un testimonio de la gracia de Dios – su

paciencia y su misericordia. Él hace que el sol salga sobre la humanidad, sin reparar en su evidente justicia. Él hace que la lluvia caiga sobre las granjas de ambos, los que tienen un corazón para Él y aquellos que no lo tienen. Podemos ser testigos de su “divina gracia” de Dios aun en lo que tenemos por seguro cada día, si tenemos ojos para verlo.

Lee Salmo 103:2-5

Una Historia de Gracia

Jesús contó numerosas parábolas que ilustran el significado de la gracia de Dios, pero ninguna es mas captada y bien recordada que la historia que llamamos “El Hijo Pródigo.”

Lee Lucas 15:11-32

Esta es, sin duda, una historia familiar para ti. De hecho, aun durante los estudios bíblicos del curso hasta ahora, lo hemos aludido y examinado muchas veces ( y aun lo vamos a ver en lecciones futuras). Pero la

familiaridad a veces puede esconder verdades profundas – verdades que no están en la superficie de la historia, sino que requiere una profundización. Por esta razón es que vamos a profundizar en esta historia. Queremos oírla como la audiencia original la oyó y quizá por primera vez, escucharla como Jesús quiso que fuera escuchada. Comencemos con el primer versículo:

a Versículo 11 – “Un hombre tenía dos hijos…”

– Como hemos visto en una lección previa, no es solo la historia del hijo pródigo. Ambos hijos juegan un rol crítico en esta historia, y solo cuando se ven contraste juntos, el tema central de la historia aparece. La Nueva Versión Internacional llama a esta historia “la Parábola del Hijo Perdido,” pero un título mejor puede ser “La Parábola de los dos Hijos Perdidos.”

a Versículo 12 – “El menor de ellos le dijo a su padre:

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repartió sus bienes entre los dos…” - Este requerimiento expresaba un increíble insulto al padre. Una herencia era normalmente

dividida solamente después de la muerte del padre. Luego el padre afirmo: “Este hijo mío estaba muerto…” Su relación comenzó a morir desde el momento en que el requerimiento fue hecho, porque en este requerimiento, el hijo menor consideró que al padre como muerto.

a Versículo 13 – “Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia.” Los oyentes de esta historia, la mayoría piadosos judíos, hubieran retrocedido de espanto ante lo que llegó a hacer el hijo menor. La afirmación “se fue a un país lejano” significa que el hijo menor viajó a un país gentil y vivió como gentil entre los gentiles. El “vivió desenfrenadamente” fue una descripción de la decadencia moral de muchas de las comunidades gentiles.

a Versículo 14 – “Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región y él comenzó a pasar necesidad.”

Muchos de los oyentes de Jesús podrían haber afirmado con la cabeza, estando de acuerdo que todas las circunstancias tenían las marcas del juicio divino.

a Versículo 15 – “Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel, país quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos.” En este punto, la mayoría de los judíos oyentes pueden haber

reaccionado con repugnancia. No solo el joven se había convertido en “sucio” convirtiéndose en uno con la comunidad de los

gentiles; el había sido abatido al punto de haberse convertido en un cuidador de cerdos, alimentando al mas sucio de los animales. ¡Seguramente él no podía caer mas bajo que eso!

a Versículo 16 - “Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada.” Ahora realmente había alcanzado el fondo del pozo. No puede haber experiencia más degradante para un judío, y el aspecto de las caras de los oyentes deben haber mostrado horror y disgusto de su condición caída. Jesús estaba contando una historia rica en imaginación y significado simbólico para sus oyentes. Su historia ha llevado al joven tan bajo como es posible ir, y más bajo aún.

a Versículo 17 – “Por fin recapacitó y se dijo: “¡ Cuántos

jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre!” Aquí vemos la encrucijada de la historia. El joven

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hijo “recapacitó” y de pronto se dio cuenta de su degradada

condición. Y el primer punto de este darse cuenta fue debido a una necesidad física – él tenía hambre. Esta no era la causa de su

condición – este fue el resultado final. Pero este hambre fue lo que lo hizo reaccionar y volver a sus sentidos.

a Versículo 18 – “Tengo que volver a mi padre y decirle: ¡Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.”

Pero ha medida que el joven continúa pensando en su padre y el hogar que abandonó, se da cuenta de la naturaleza de su pecado. Mientras él repite su apología a su padre, él reconoce su pecado en dos niveles – pecado contra el cielo (a través de su absoluta

contemplación de los mandamientos de Dios) y pecado contra su padre (a través de volver la espalda a su familia y su gente). a Versículo 19 – “Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame

como si fuera uno de tus jornaleros.”

Esta afirmación expresa la profundidad de revelación que tiene el joven sobre su situación depravada. Él reconoció que no es

merecedor de ser hijo. Aun su llanto para ser re–aceptado por su padre esta basado en un modelo de “dignidad” que él conoció – el modelo de su hermano mayor. A los ojos del hermano menor, el hermano mayor era digno de ser llamado hijo. “Si yo pudiera ser solo como mi hermano mayor”, pensó el joven, “trabajando como uno de los jornaleros quizá mi padre me acepte.”

a Versículo 20 – “Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él...” Ahora Jesús comienza a traer el punto de su historia. La reacción cultural de cualquier padre judío del primer siglo puede ser la de condenar al hijo. El hijo se ha hecho inmundo el mismo. El ha vuelto la espalda a su gente y a Dios mismo. Él rompió los mandamientos de Dios y solo a través de una larga demostración de contrición podía el padre desear ver al hijo a la cara. Aún así su padre inmediatamente fue lleno de compasión.

a Versículo 20 – “...salió corriendo a su encuentro y lo abrazó y lo besó.” Esta expresión de aceptación total esta contrastada con el rechazo total del padre por parte del hijo. No vemos que el padre este demasiado preocupado por el hecho que su hijo es inmundo. Él esta centrado en un solo hecho – el hijo volvió.

a Versículo 21 – “El joven le dijo: Papá, he pecado contra el cielo y contra tí. Ya no merezco que se me llame tu hijo.”

El hijo comienza su apología y lloro para ser aceptado, pero ¿Qué tan lejos él llega? Él no puede ir al punto donde quiere pedir

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aceptación condicional, porque el padre lo interrumpe.

a Versículos 22-23 – “Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo...” El padre no solo lo acepta, sino que lo reinstala

totalmente como hijo. Y mucho más que eso, le he es dado honor más grande que el que tenía antes. Es la mejor ropa la que le dan. Es el anillo de autoridad que le ponen en el dedo. Y el ternero más gordo, lo tenían solo para las ocasiones más especiales, tales como las visitas de dignatarios, que es matado en su honor. ¿Pueden imaginarse la reacción de los oyentes de Jesús con el giro de la historia? “No es justo” Ellos podrían pensar: “y no está bien” a Versículo 23-24 – “...para celebrar un banquete. Porque este hijo

mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había

perdido, pero ya lo hemos encontrado. Así que empezaron a hacer fiesta.” Ahora el padre describe la razón de su reacción. Es razón de puro gozo el retorno de su hijo. El describe que su hijo una vez estaba muerto – esta era la actitud de cualquier padre judío, si sus hijos volvían la espalda a su gente y a su Dios. El hijo infiel era contado como muerto. El padre podía lamentarse o dolerse por su hijo como si estuviera muerto y aún si él retornaba seguir

considerándolo como tal. Sin embargo el padre declara, “... Este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido ¡Pero ya lo hemos encontrado!”

a Versículo 25 – “Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música del baile.” Ahora entra el hermano mayor. ¿Lo recuerdan? Él es el ejemplo para el hijo menor sobre lo que significa ser aceptado como hijo digno. Y en verdad, el hijo mayor estaba en los campos, trabajando como un jornalero más. Al fin piensan los fariseos y oyentes auto justificados de esta historia- ¡Aquí viene la voz de la razón!

a Versículo 26 – “Entonces llamó a uno de los siervos y le preguntó que pasaba.” Aquí es cuando comenzamos a darnos cuenta que algo no esta bien del todo sobre el hijo mayor. Los oyentes de esta historia pudieron distinguirlo enseguida también.Como hijo

mayor, tenía la máxima autoridad en la familia, secundando sólo a su padre. Él tenía todo el derecho de ir derecho a la celebración y preguntar, “Hey, ¿Qué está pasando aquí?” Pero él no lo hace, porque él realmente no entiende que significa ser un hijo de su padre. En su lugar, él llama a uno de los sirvientes y le pregunta, igualmente, que esta sucediendo.

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a Versículo 27 – “Tu hermano ha vuelto – le respondió – y tu padre ha matado el ternero más gordo porque ha recobrado a su hijo sano y salvo.” El sirviente tenía un entendimiento claro de los motivos del padre para la fiesta - “ ha recobrado a su hijo sano y salvo.”

a Versículo 28 – “Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera.”

¿Se da cuenta a donde el padre tiene que ir a suplicarle al hijo mayor? Fuera de la casa y fuera de la fiesta.¿Recuerda el principio de la historia? Aunque fue el hijo menor el que pidió al padre su parte de la historia, el padre la dividió en entre ambos hijos! La ira del hermano mayor le estorbó de entrar en la casa que de hecho le pertenecía.

a Versículo 29 – “Pero él le contestó: “¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos.”

Ahora vemos una ventana al corazón del hermano mayor. Todo su motivo para “esclavizarse” en los campos con los jornaleros y nunca desobedecer ninguno de las órdenes de su padre era para ganar la aceptación de su padre. Él se sintió auto justificado por su constante esclavizarse, pero esa auto justificación fue ahora

ofendida por la aceptación incondicional que el padre mostró al hijo menor.

a Versículo 30 - “¡ Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha

despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!”

Observa las palabras que el hermano mayor usa – “ese hijo tuyo,” no “este hermano mío.” El hermano mayor no puede entender lo que el hermano menor ha hecho para merecer la aceptación del padre. Le parece totalmente injusto, una injusticia. Todo lo que puede ver es que la ecuación de la aceptación no tiene sentido. Él se esclaviza sin complejos, y aun así no es honrado con una fiesta. Su hermano menor, como sea, hace todo para insultar al padre, y aun una fiesta es celebrada en su honor.

a Versículo 31 – “Hijo mío – le dijo su padre -, tu siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo.” Aquí el padre apunta al concepto erróneo que el hermano mayor tenía sobre lo que

significa ser un hijo. No era sobre ganar la aceptación. Ser un hijo del padre se trataba de dos cosas: Acerca de estar con el padre y sobre compartir las posesiones del padre. Lo que le está diciendo

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al hijo mayor es que él podía haber tenido en cualquier momento fiestas con sus amigos.

a Versículo 32 – “Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.”

En esta conclusión de la historia, el padre resume lo que es mas importante para él. Él dijo, “... pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos.” ¿Por qué? Porque lo que se le había perdido al padre y ahora fue encontrado.

Esta es la parábola más destacada de la gracia en la Biblia. Nada de lo que podía haber hecho el hijo, merecía aceptación por su padre. Él había

insultado al padre, despilfarrado sus bienes, se había juntado con los inmundos gentiles y había roto casi todos los mandamientos en la Biblia. Aun el padre lo abrazó y lo aceptó. ¿Por qué? Porque él regresó. Y tal como Jesús tuvo la intención, esta historia pinta la gracia de Dios. Hemos hecho de todo contra Dios – lo habíamos insultado, despilfarrado la herencia que nos dio, nos habíamos hecho inmundos a sus ojos y habíamos roto sus mandamientos. Estábamos muertos para Él (Efesios 2:1. Y lo perdimos (Lucas 19:10. Aun, como el padre de la historia, cuando nos vio regresar, el “salió corriendo a [nuestro] encuentro, [nos] abrazó y nos [besó].” Nuestro Padre celestial también nos vistió con la mejor ropa (Isaías 61:10;

Apocalipsis 19:8), nos puso sandalias en nuestros pies (Efesios 6:15) y nos

dio su autoridad (Efesios 2:6). Todavía hoy Él se esta

regocijando por nuestro retorno (Lucas 15:10; Sofonías 3:17). En esta parábola aprendemos dos cosas sobre la gracia:

a La gracia es algo que recibimos de Dios – la lección del hermano menor

a La gracia es algo que le extendemos a otros – la lección del hermano mayor

Hay también otras lecciones para ser aprendidas en esta única historia del amor de un padre para su hijo perdido.

a La gracia es inmerecida, pero no es incondicional. La condición para la gracia es no considerarse lo suficientemente bueno. Es regresar.

a La gracia enoja a aquellos que no la viven o no la entienden. a La gracia parece ser injusta para el espectador, pero el que lleva

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La Alternativa a la Gracia

Lee Romanos 11:6

Lo opuesto a la gracia es lo que Philipp Yancey, autor de “Gracia divina vs. Condena humana” llama “falta de gracia.” Él escribe:

“El mundo corre a través de la falta de gracia. Todo depende de lo que yo hago. El reino de Jesús nos llama a otro camino, uno que no depende de nuestra actuación sino de la suya. No tenemos que lograrlo sino

simplemente seguirlo. El ya ha ganado por nosotros la costosa victoria de la aceptación de Dios.”

Todo dentro de nosotros “anhela hacer algo” para ganarnos el favor de Dios. Cuando un cristiano cae en esta trampa, la Biblia dice que el o ella “han caído de la gracia” (Gálatas 5:4). Justo como declaró Jonás “Los que siguen a ídolos vanos abandonan la gracia que podría ser de ellos” (Jonás 2:8), así esos que se siguen caminos de auto esfuerzo pierden la gracia que Dios tiene en reserva para ellos. ¿Recuerdas aquella por ahora familiar escritura, Romanos 7:6?

Démosle una mirada otra vez en los ojos de la gracia de Dios. a El régimen nuevo del Espíritu – el camino de la gracia a El régime viejo de la letrao – el camino de la falta de gracia Somos salvos por gracia (Efesios 2:8-9). Pero después de recibir la

salvación por gracia, muchos cristianos tratan de vivir el resto de sus vidas a través de la falta de gracia. ¡Pero la falta de gracia es incompatible con la vida cristiana! Cuando un cristiano vive en legalismo, su vida se caracteriza por luchas constantes (Romanos 7:14-25), auto condenación

(Santiago 2:10), falta de gozo(Gálatas 4:15), alienación de Dios (Gálatas 5:4), amargura (Hebreos 12:15), y condenación hacia otros

(Romanos 2:1-3). Todos estos son síntomas de falta de gracia. De hecho, es tan terrible la vida sin gracia que Dios realmente llevó el viejo camino del código escrito ¡y lo crucificó en la cruz! Colosenses 2:14 declara:

“....y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz.”

La cruz no solo marcó el inicio de la gracia, sino también el final de la falta de gracia. No nos asombre que Pablo declare con tal pasión en Gálatas 2:21 “No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.”

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El Camino Angosto de la Gracia

El punto de partida de la vida cristiana es la gracia. Pero aquí no es donde nos detenemos. Habiendo comenzado en gracia, ahora estamos llamados a caminar en la gracia. Así como seguimos al Señor Jesús, es como haber sido alcanzados por el “viento de la hélice” de la gracia. Mientras nos

mantengamos en el camino, los ojos centrados en Él, la gracia del Señor Jesús en nuestra experiencia en tres maneras:

a Somos aceptados por Dios y tenemos acceso continuo a su presencia (Hebreos 4:16)

a Estamos dotados de poder por el Espíritu Santo de caminar con Dios (2 Timoteo 2;1; 1 Corintios 15:10)

a Aprendemos a extender la misma calidad de gracia a otros (Colosenses 4;6; 1 Pedro 4:10)

La gracia no es impuesta de una manera tacaña por Dios. El Señor es

descrito como “rico en gracia” (Efesios 2:5,7) y él ha sido generoso con su gracia sobre nosotros (Efesios 1:7-8). Hay una abundancia – desbordante – de gracia que Dios tiene en reserva para ti mientras caminas con Dios (2ª Corintios 9;8; 12:9; 1ª Timoteo 1:14; 2ª Pedro 1:2)

Esto es lo que Jesús describió como el “camino angosto” (Mateo 7:13-14) Es un camino angosto de gracia, rodeado por muchos lodosos campos de falta de gracia. Mientras sigues a Jesús sobre el camino de gracia, tu experimentas el tipo de vida a la que Jesús te invita a entrar en él con Él. Como The Message (El Mensaje) parafrasea Mateo 11:28-30:

“¿Estás cansado? ¿Estás rendido? ¿Estás agotado de la religión? Ven a mí. Sal de ahí conmigo y restauraras tu vida. Te mostraré como tener un

descanso real. Camina conmigo y trabaja conmigo – mira como yo lo hago. Aprende de los ritmos descansados de la gracia...”

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Caminando con Dios

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Caminando en Humildad

Nosotros hemos visto en la última lección, como la gracia de Dios tiene la característica de ser algo inmerecido, pero no incondicional. Una de las condiciones, como vimos era que nosotros regresáramos. Esta misma condición es expresada de una manera diferente en 1 Pedro 5:5:

“ ...Y todos sumisos unos a otros, revestios de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” (RV60)

La humildad es considerada como una condición previa para la gracia salvadora de Dios y una condición previa para que su gracia se manifieste en nosotros en todo su potencial. También la humildad está ligada a la parábola del hijo pródigo cuyo regreso, fue un acto de humildad.

Observa lo que Pablo nos dice: “... revestios de humildad” La humildad es algo con lo cual te vistes cada mañana así como lo haces con la ropa. Esta es una decisión libre, un acto de tu voluntad, consiste en alinear tu vida con la gracia de Dios.

Lee Colosenses 3:12 Lee 1 Pedro 3:8

La humildad es el resultado de caminar cerca de Dios. De hecho, Santiago habla de mostrar “por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” La Biblia al Día lo pone de la siguiente manera:

“El sabio llevará una vida piadosa de la que han de brotar siempre buenas obras. ¡Y mientras menos se jacte de esas buenas obras, más sabio será!” El concepto de humildad de Santiago, es una humildad práctica, expresada en obras. El ve esta humildad como un resultado de la sabiduría. Una vez más, no se trata de una sabiduría intelectual sino de la práctica de una sabiduría que es ajena a la tierra. En realidad, Santiago continúa en este pasaje comparando las dos clases de sabiduría, de las cuales únicamente una de ellas produce humildad:

a 3:14-16 - “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay

perturbación y toda obra perversa.” (RV60)

a 3:17-18 - “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y

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buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.”

La sabiduría a la que se refiere Santiago tiene que ver con una sabiduría que se expresa en al acciones de las personas. La sabiduría terrenal “no es

espiritual”, dice Santiago, sino el resultado de celos, ambiciones personales, perturbaciones y todo tipo de maldad. En contraste, la sabiduría que

proviene “de lo alto” se expresa a sí misma en conductas tales como: a Pura

a Pacífica a Amable a Benigna

a Llena de misericordia y buenos frutos a Justa

a Sincera

Estos atributos se manifiestan en “obras con sabia mansedumbre”. Esto es verdadero cristianismo, lo que Santiago llama la “religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre” (Santiago 1:27)

Esto supera totalmente el concepto que las personas tienen de la humildad. Para el común de las personas, la humildad significa palabras como

menosprecio personal, o servilismo. Pero a los ojos de Dios, la humildad es expresada en acciones. La humildad no es simplemente una actitud es también un estilo de vida.

Aprendiendo de Jesús

Toda vez que tengamos que definir el estilo de vida para el cristiano, siempre tenemos que volver la mirada hacia quien es el ejemplo por excelencia de una conducta santa - el Señor Jesucristo.

Lee Mateo 11:29

Jesús es el modelo de verdadera humildad. Si quieres ver en ti la clase de humildad que agrada a Dios, debes aprender de Jesús. De hecho, Jesús te invita a “llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.” (RV60)

Lee Filipenses 2:5-8

Jesús demostró mejor que cualquier otra persona que la verdadera humildad no consiste sólo en hablar palabras humildes, sino que esta se demuestra en

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el servicio a otros.(Filipenses 2:3). No se trata de largas oraciones sobre nuestra indignidad, sino de un continuo sentido de devoción y

reconocimiento a la bondad que Dios tiene para con nosotros.

La Humildad de la Cruz

Ningún hecho demostró más humildad que la cruz de Cristo. En

Filipenses 2:8 se exalta este definitivo acto de humildad:

“Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo, y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” (NVI)

Muchos estudiosos creen que Filipenses 2:6-11era usado como un himno o un credo que se memorizaba. Sea lo que haya sido, este corto párrafo

expresa uno de los conocimientos fundamentales sobre Cristo, que tenía la Iglesia en sus más tempranos días. Pero esto no era simplemente un credo el cual los primeros cristianos debían recitar como una prueba de memoria. Esta fue una realidad que ellos vivieron En los días de la Iglesia primitiva, creer en la cruz significaba ir por una camino de gran humildad

(1 Corintios 1:18; 23-24). La cruz era un símbolo vergonzoso

(Gálatas 3:13; 5:11; Hebreos 12:2), pero mucho más que un símbolo, esto era también un estilo de vida que su Salvador los había llamado a abrazar.

Lee Lucas 9:23-26

Ser cristiano significa estar unido a Cristo en Su humildad. Esto es lo que significa, tomar tu cruz y seguir al Señor. Estamos llamados a imitar a Cristo en su vida de amor y en su caminar en humildad.

Lee Efesios 5:1-2

Entendiendo la Humildad

Lee Salmo 138:6

La Biblia dice que Dios conoce todas las cosas - Él conoce cada detalle de cada persona sobre la tierra. Aún este Salmo hace memoria a un hecho asombroso: Que aunque Dios conoce a todas las personas, Es al humilde que conoce íntimamente (Isaías 57:15) En cambio al orgulloso lo conoce de lejos.

Lee 2 Timoteo 3:1-5

El orgullo del esfuerzo o la justicia personal es duramente rechazado por Dios (Proverbios 8:13; 16:5). En realidad, el orgullo es descripto como pecado (Proverbios 21:4). Necesitamos comprender la naturaleza del

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orgullo antes de entender la naturaleza de la humildad.

El orgullo es una declaración de independencia de Dios. Expresa suficiencia personal, una decisión y autodeterminación que hace a Dios a un lado. La Biblia habla de un corazón “endurecido en su orgullo” (Daniel 5:20). El orgullo “concebirá contienda” (Proverbios 13:10) y esta es la base de toda jactancia, “se levanta contra el conocimiento de Dios” ( 2 Corintios 10:5) y conduce inevitablemente a la caída.

Lee Proverbios 16:18 Lee 2 Crónicas 26:16

El orgullo yace en la raíz de todo pecado. Dios llama a esto “pensamiento de impíos” (Proverbios 21:4) y hace una clara declaración en Isaías 50:11 para todos aquellos que andarían a la luz de su propio orgullo:

“Pero ustedes que encienden fuegos y preparan antorchas encendidas, caminen a la luz de su propio fuego y de las antorchas que han encendido. Esto es lo que ustedes recibirán de mi mano; en medio de tormentos

quedarán tendidos.” (NVI)

El orgullo persistente es identificado como uno de los errores más

frecuentes del pueblo de Israel, pecado que produjo el descontento de Dios (Levítico 26:19). En cuanto a Moab Dios declaró que “abatirá sus soberbia y la destreza de sus manos” (Isaías 25:11). En realidad, Dios está en contra del corazón orgulloso. (Salmo 18:27; 31:23; 101:5; Proverbios 16:5;

Isaías 2:11-17; Lucas 1:51), porque “Dios resiste a los soberbios”

(Santiago 4:6)

Lee Proverbios 8:13

Pero probablemente el asunto más insidioso sobre el orgullo es la habilidad de engañar a una persona ( Jeremías 49:16) En el fondo, el orgullo no es otra cosa que auto engaño. El orgullo no se expresa únicamente a través de actitudes arrogantes, también puede disfrazarse de falsa humildad.

Falsa Humildad

En Colosenses 2:18, Pablo advierte:

“Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo.”

Mira nuevamente Colosenses 2:23:

“Tienen sin duda apareciencia de sabiduría, con su afectada piedad, falsa humildad...” La falsa humildad es solamente de carácter externo

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la noten. Se enfoca en uno mismo. Es una forma sustitutiva de orgullo. Toma como ejemplo la oración de Jonás, en Jonás 2:2-9. Desde el vientre del gran pez, Jonás clamó a Dios:

“Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en mares, y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Más aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Más tu sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mi, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Más yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificio; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.” Ahora esto puede sonar como una admirable oración, pero vamos a resumir esta oración en varias frases a fin de ver el enfoque principal:

a Invoqué... a ...mi angustia a ...me oyó a ... clamé a ...mi voz a ...me echaste a ...me rodeó a ...pasaron sobre mí a Entonces dije... a ...desechado soy a ...aún veré a ...me rodearon a Rodeáme...

a ...se enredó a mi cabeza a Descendí...

a ...sus cerrojos sobre mí para siempre a ...sacaste mi vida de la sepultura a ...mi alma desfallecía

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a ...mi oración a Mas yo... a ...te ofreceré a Pagaré...

No se necesita mucha perspicacia para ver el enfoque de la oración de Jonás, ¿Cierto? Claro, que al final, él declara “ La salvación es de Jehová”. Pero esta declaración está inmersa en medio de un mar de pensamientos enfocados en sí mismo. Aunque Dios había humillado a Jonás

externamente, su corazón todavía estaba lleno de orgullo, lo cual se deja ver posteriormente en su actitud y respuesta frente al perdón y a la gracia que Dios da a la ciudad de Nínive (mira Jonás 4).

Verdadera Humildad

Lee Santiago 4:10

La verdadera humildad consiste en reconocer que yo no puedo hacer esto por mí mismo. Yo necesito desesperadamente la gracia de Dios. El punto focal de la verdadera humildad es Dios y no uno mismo. La verdadera humildad no hace alusión a ningún esfuerzo personal, sino que admite su total dependencia de Dios. Esto es una condición requerida por Dios para que su gracia fluya continuamente en nuestras vidas.

En contraste con la oración de Jonás nuestro ejemplo de falsa humildad -mira la oración de los primeros cristianos en el libro de los Hechos - un ejemplo de verdadera humildad. En Hechos 4:25-30, cuando fueron confrontados con los peligros de una intensa persecución los creyentes respondieron con estas palabras:

“...que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Porqué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús...” (RV60)

¿Ves cuán diferente es el enfoque de esta oración? Con sólo ver algunas palabras, podemos darnos cuenta que el enfoque está en un lugar

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a ...el Señor a ...su Cristo

a ...tu santo Hijo Jesús a ...a quien ungiste a ...tu mano y tu consejo a ...Y ahora, Señor a ...tus siervos a ...tu palabra a ...tu mano

a ...tu santo Hijo Jesús

No sorprende luego el relato que sigue en Hechos 4:31-33 en respuesta a esta oración.

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios...Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la

resurrección del Señor Jesús y abundante gracia era sobre todos ellos.” ¿Por qué hubo “abundante gracia” sobre ellos? La respuesta es simple (Santiago 4:6): “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.”

Lee Salmo 25:9

La verdadera humildad - la humildad bíblica - reconoce dos simples hechos: a Yo estoy en una constante e imperiosa necesidad de la gracia de

Dios

a Yo vivo estoy en una constante e imperiosa necesidad de otros en el cuerpo de Cristo

La humildad declara que yo no puedo andar en los caminos de Dios por mí mismo. Y no sólo necesito la presencia de Dios, también necesito otros cristianos. Ellos son parte de mí y yo soy parte de ellos. En Romanos 12:3, Pablo hace esta exhortación: “Por la gracia que me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.”

Este supremo juicio está también descripto en Filipenses 2:3-4, donde Pablo escribe: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; Antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

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La verdadera humildad solamente puede ser expresada en tu relación con otros, al mostrar por la buena conducta obras en sabia mansedumbre” como dice Santiago. Como Pedro declara en 1 Pedro 5:5, la humildad de la cual tenemos que vestirnos “unos para con otros”

Lee Jeremías 9:23-24

En el corazón del orgullo reposa la jactancia en uno mismo. Esta jactancia se muestra en una o más de las siguientes áreas:

a Conocimiento y sabiduría a Apariencia y fuerza físicas a Riqueza y posesiones

El éxito en este mundo es medido en base a estos tres criterios, ya sea por inteligente, lindo o acaudalado, parte de la base que uno ha hecho esto. Pero todas estas cosas son las que Juan llama la “vanagloria de la vida”

(1 Juan 2:16). La humildad cambia el sentido de la medición del éxito, en lugar de medirlo sobre la base de la habilidad personal es medido de

acuerdo al Señor. ¿En qué me he de gloriar? En realidad solo existe una cosa en la que me puedo gloria y es en Dios. Cuando me doy cuenta que únicamente Dios me ha salvado y que es Dios quien me da el poder para caminar con Él, puedo también hacer eco de las palabras de Jeremías que dice: “...Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero dice Jehová.” (RV60)

La marca genuina de una humildad igual a la de Cristo es aquella que se gloría en lo que el Señor es y en lo que Él ha hecho.

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Caminando con Dios

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Caminando en Perdón

Lee Proverbios 27:19

La Biblia Reina Valera Revisión de 1960 traduce este proverbio de la siguiente manera: “Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre.” La condición de tu corazón es la clave para tu caminar con Dios. Tu corazón es llamado “la fuente de vida” y la Biblia te recomienda tener cuidado de el (Proverbios 4:23). Dios escudriña tu corazón, sacando a luz áreas que pudieran estar obstaculizando tu

relación con El. En el Salmo 139:23-24, David hace esta oración: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” (RV60) Ninguna cosa ofende más a Dios que cuando no perdonamos a nuestro prójimo. Tener un espíritu no perdonador es como tener el alma dañada. Cómo un ácido corrosivo, éste corrompe tu calidad de vida, tu relación con otros y tu relación con Dios. En esta lección,

estudiaremos el tema del perdón y lo que esto significa en una manera práctica para nosotros. Para comenzar démosle una mirada a los tres dones de perdón:

a El perdón que Dios nos da a nosotros

a El perdón que nos damos a nosotros mismos a El perdón que damos a otros

Estas tres expresiones de perdón son verdaderos regalos, en el sentido de que ellos no son merecidos o justificados. Démosles ahora, una mirada por separado a cada uno de estos dones de perdón:

El perdón que Dios nos da a nosotros

Lee Isaías 43:25 Lee Salmo 103:1-3 Lee Miqueas 7:19

Dios es descripto como un Dios perdonador (lee Nehemías 9:16-18; Salmo 86:5). Este es uno de sus atributos fundamentales, algo que

constantemente maravillaba y aún traía pesar al pueblo del Antiguo

Testamento (mira Jonás 4:1-2). El carácter perdonador de Dios no cambió o mejoró cuando el Nuevo Pacto fue instituido. La única cosa que ha

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Lee 1 Juan 2:12

¡Qué extraordinaria declaración! Juan escribe que ¡”vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre”! ¡Y es gracias a Jesús, que tu has sido perdonado! Por esto Juan describe a Jesús como nuestro “abogado” delante del Padre (1 Juan 2:1-2).

Lee 1 Juan 1:9

El perdón que nos damos a nosotros mismos

Lee Filipenses 3:13-14

Nosotros no tenemos dentro de nosotros mismos la capacidad de

perdonarnos, en el sentido de determinar perdón. Unicamente Dios puede perdonar pecados (Marcos 2:7), porque en primera instancia es contra Dios que nosotros pecamos (Salmo 51:3-4). Pero una vez que Dios nos da su perdón, muchos cristianos siguen con la culpa y la vergüenza, porque no son capaces de estar de acuerdo con ese perdón. En este sentido un cristiano también necesita aprender a perdonarse a sí mismo - aceptar y estar de acuerdo con el perdón que Dios le ha dado a él. A menos que tu te perdones a ti mismo, así como Dios te perdona, no estarás nunca capacitado para perdonar a otros.

El perdón que nosotros le damos a otros

La habilidad de perdonar a otros surge naturalmente fruto de la aplicación de los dos previos dones del perdón y del tema de esta lección.

Probablemente habrás escuchado el viejo proverbio que dice: “Errar es humano, perdonar es divino”. Aunque no está en la Biblia este proverbio encierra una verdad de la Palabra de Dios. Las personas nos ofenden

constantemente. Es seguro que si tratas de contar las veces que esto sucede, rápidamente perderías la cuenta - las veces que las personas se cruzan mal en el tráfico, las veces que te señalan con el dedo, la murmuración en la cual aún los cristianos pueden estar inmersos, el agravio que puede venir aún de aquellos que amamos. Errar es, definitivamente humano. Pero la segunda parte del proverbio es también cierta: “perdonar es divino”. El perdón, como hemos visto es parte de la naturaleza de Dios, pero nosotros estamos

llamados a expresar esta naturaleza divina del perdón en nuestro diario vivir. Démosle otra mirada a 2 Pedro 1:4, y apliquemos esto al tema del perdón. Pedro nos dice: “Por medio de [Su gloria y excelencia] nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser

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hay en el mundo a causa de la concupiscencia.” (RV60)

Tú has sido llamado a “participar de la naturaleza divina” y parte de esa naturaleza divina es tener la habilidad de perdonar a otros los errores que ellos hayan cometido contra ti. De la misma manera, participando de la naturaleza perdonadora de Dios, tu puedes huir de la corrupción de este mundo causada por el espíritu no perdonador, el cual contamina no sólo a la persona que no perdona sino también aquellos que están a su alrededor.

Lee Mateo 6:14-15

Los tres dones del perdón están íntimamente relacionados. No puedes

perdonarte a ti mismo a menos que hallas aceptado el perdón que Dios te da a ti. No puedes perdonar a otros a menos que tu te sepas perdonarte a ti mismo. Y no puedes recibir el diario perdón de Dios mientras mantienes una actitud no perdonadora con tu prójimo.

Lee Mateo 6:12 Lee Marcos 11:25

Etapas del Espíritu No Perdonador

El espíritu no perdonador es igual a una semilla que, cuando se plantó en el corazón de una persona, comienza a echar raíces y estas crecen rápidamente y lo cubren totalmente. Hay cuatro etapas principales por las que pasa el espíritu no perdonador:

Una herida inicial

Es en el momento que se produce la ofensa. La ofensa te ha herido y puede llegar a doler mucho tiempo después de que la ofensa misma sea superada.

Resentimiento

Si tu no tratas con esa herida pasada, comenzarás a tener resentimiento. Tu corazón está herido. Estás lleno de sentimientos de auto compasión y sigues enojado con contra la persona que te hirió. Has comenzado a alimentar al espíritu no perdonador.

Venganza

Tomas medidas activas con el fin de “cobrarle” a la persona lo que te ha hecho. El espíritu no perdonador siempre abraza la idea de la venganza.

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Como dice Proverbios 24:29: “No digas: le haré lo mismo que me hizo; le pagaré con la misma moneda.” (NVI) La venganza puede darse a través de tres caminos principales:

a Indiferencia total - te rehusas a hablar con el ofensor y rechazas las disculpas de él o ella.

a Una conducta irritante - donde te expresas con enojo y sarcasmo constantemente haciéndoles saber a ellos que te han ofendido. a Devolviendo mal por mal - te vengas del ofensor indirectamente a

través de murmuraciones y/o causándoles problemas, a menudo haciendo que otros hagan nuestro trabajo sucio.

Amargura

Aquí es la etapa en que permites que el espíritu no perdonador corrompa tu corazón. Igual que la planta de la vid; las raíces del espíritu no perdonador han rodeado tu corazón y te ha encerrado en tu propia prisión.

Lee Hebreos 12:15

El espíritu no perdonador es igual a una “raíz amarga [que brota y causa] dificultades y [corrompe] a muchos”. Si lees Deuteronomio 29:18, verás el pasaje original al cual el escritor de Hebreos se está refiriendo: “Asegúrense de que ningún hombre o mujer,...aparte hoy su corazón del Señor nuestro Dios para ir a adorar a los dioses de esas naciones. Tengan cuidado de que ninguno de ustedes sea como una raíz venenosa y amarga.” (NVI) El espíritu no perdonador es un camino por el cual una persona se “aleja” de Dios. Como la idolatría, este tiene una raíz profunda que drena un “ veneno amargo”. No perdonar es un engaño. Usualmente nosotros caemos en este espíritu no perdonador porque creemos que estamos en nuestro “derecho” de retener el perdón que se merece nuestro ofensor. Pero al final los que perdemos somos nosotros mismos. El castigo que intentamos que tenga el perpetrador de la ofensa, termina siendo apilado sobre nuestra propia

cabeza. A través del espíritu no perdonador, nosotros seguimos asegurando el recuerdo de la ofensa en nuestras vidas.

El Tema de la Justicia

Una cosa que impide a una persona perdonar a otra es el sentido de una justicia no hecha. Una ofensa ha sido cometida y se requiere justicia. Esto parece injusto, perdonar al ofensor. Después de todo, ellos han cometido algo malo en contra mía. Si yo los perdono, ¿No eso un insulto a la ofensa?

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¿No hará que esa persona vuelva a hacer lo mismo? Pero el espíritu no perdonador, no es el camino de Dios para tratar con la ofensa. Pablo nos dice en Romanos 12:17-19: “No paguen a nadie mal por mal....No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” (NVI) Observa la amonestación de Pablo: “...dejen el castigo en las manos de Dios”. Si tu buscas la revancha contra la persona que te ofendió, lo que haces es imposibilitar la justa retribución por parte de Dios. Pero si tu perdonas, Dios hará conforme a como El vea que se debe hacer. Tu has pasado el tema de la justicia a las manos de Dios. Has dejado libre el trono de justicia y le has permitido a Dios tomar Su justo lugar como el Juez de la vida de otra persona.

Lee Exodo 34:6-7

Los atributos de justicia y perdón de Dios están totalmente balanceados. Sí, El es un Dios de perdón, pero también no deja al culpable sin castigo. En cuanto a ti, el perdón que tu das, sencillamente apara de ti el problema. Tu estás permitiendo que se aleje de ti todo deseo de venganza y demandas que tienes contra tu ofensor. Pero esto no significa que la persona no enfrentará la justicia. A menos que el ofensor trate sus faltas delante de Dios, llegará el día en el que tengan que hacer frente al juicio por sus pecados.

Lee Colosenses 3:25 Lee 2 Timoteo 1:5-10 Lee 1 Timoteo 5:24

Una Condición para el Perdón En la Biblia,

el perdón comprende dos aspectos por separados pero relacionados entre si: a Remisión del castigo - el ofensor es perdonado por la ofensa a Revocación de la ofensa - el perpetrador es exonerado de la

ofensa

El perdón que envuelve remisión del castigo sin la revocación de la ofensa no sólo es difícil, sino que tampoco es bíblico. En la Biblia, no obstante, encontramos las bases sobre las cuales Dios, remite el castigo y revoca la ofensa. La condición para el perdón es claramente enunciada en

Hebreos 9:22: “...sin derramamiento de sangre no hay perdón.” (NVI) Para

que halla perdón debe haber derramamiento de sangre. Así, en la obra de Dios, el pecado no es eliminado en “un abrir y cerrar de ojos”. Las obras deben ser pesadas y en cuanto a Dios se refiere no hay lugar para “ medias tintas”. Pero, ¿ no es esta la razón por lo que para muchos es difícil

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cometida, pero no ha habido ningún castigo para esa ofensa! Todo nuestro ser clama por justicia y demanda las estipulaciones de la ley del Antiguo Testamento: “vida por vida”, “ojo por ojo”, “diente por diente”, “mano por mano”, “pie por pie”, “quemadura por quemadura”, “herida por herida”, “ golpe por golpe” (Exodo 21:23-25). Pero el Nuevo Testamento ha

cambiado completamente las bases sobre las cuales la justicia personal es demandada. Por la Cruz de Cristo, estas han venido a ser “el ojo de Cristo por ojo”, “un diente de Cristo por diente”, “ la herida de Cristo por herida”, “ la vida de Cristo por vida”. De hecho, las palabras de Pablo a Filemón hacen eco del corazón de Dios, cuando en Filemón 18 escribe: “Si te ha perjudicado o te debe algo, cárgalo a mi cuenta”. (NVI) Cuando Dios te pide que perdones, te está diciendo: “el mal que fue hecho contra ti, cárgalo a mi

cuenta.”

Lee Hechos 13:38

La sublime proclamación del Evangelio es eso, que a través de Jesús el perdón de pecados es posible. El sacrificio de Cristo habilita no únicamente el perdón de Dios para ti, sino también que tú puedas perdonar a otros. En el Evangelio, la condición para que tu puedas perdonar ha sido ya cumplida. La sangre ha sido derramada, no sólo para cubrir los pecados que tu

cometes, sino también para cubrir los pecados que comentan contra ti.

Lee 1 Juan 2:2

Observa las palabras de Juan: “El es el sacrificio de propiciación por

nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino también por los de todo el mundo.” Solamente es posible perdonar cuando nos damos cuenta que Jesús llevó la ofensa sobre si mismo; Cuando sufrió el dolor sobre la Cruz,

cargando tanto los pecados de tu ofensor como los tuyos propios. Esta verdad te libera de estar cautivo en los pecados de otros. (Juan 8:32)

¿Es el Perdón Incondicional?

Algunas personas aún luchan con el perdón. ¿Realmente el perdón es sin condiciones? ¿Tal perdón no sería una invitación al pecado? Si yo perdono, ¿no estaría dando lugar a una nueva ofensa? Yo fui la parte herida - ¿por qué debería tomar la iniciativa? Seguramente hay situaciones que no

admiten perdón, ¿las hay?. Después de todo, tampoco Dios perdona a todos, ¿no es así?. De hecho, la Biblia especifica que dos cosas deben tener lugar antes que la persona reciba el perdón divino:

a Cree (Hechos 10:43)

a Arrepiéntete (Hechos 3:19)

Referencias

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