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La Carta de la Tierra en Educación: Filosofía y Práctica

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Agosto 2008

La Carta de la Tierra en Educación:

Filosofía y Práctica

I. INTRODUCCION

Este documento ofrece algunas sugerencias para maestros, practicantes y aquellos que deseen utilizar la Carta de la Tierra como recurso educativo. Incluye algunos temas y maneras de usar la Carta de la Tierra y lineamientos para su uso en la educación y el aprendizaje social,

especialmente en relación con la educación para la sustentabilidad.

La misión de la Iniciativa de la Carta de la Tierra es la de promover la transición hacia estilos de vida sostenibles y una sociedad global basada en un marco ético compartido que incluye respeto y cuidado a la comunidad de vida, integridad ecológica, derechos humanos universales, respeto a la diversidad, justicia económica, democracia y una cultura de paz. La Carta de la Tierra nació a través de un proceso de redacción y el diálogo con la sociedad civil global que se llevó a cabo para identificar un grupo de valores y principios ampliamente compartidos para guiar a la humanidad hacia un futuro más justo, sostenible y pacífico.

La Carta de la Tierra enfatiza, a través del Principio 14, la necesidad de ‘integrar en la educación formal y la educación a largo plazo, el conocimiento, los valores y las habilidades necesarias para un estilo de vida sostenible.’ Desde el principio, la educación ha estado en el corazón del

propósito de la Carta de la Tierra y como enfoque principal de los programas de la Iniciativa de la Carta de la Tierra.

Desde su lanzamiento en el 2000, una base significativa de conocimiento ha sido desarrollada en relación al uso de la Carta de la Tierra en educación. Una red vibrante de educadores de todas las regiones del mundo ha contribuido a esta base de conocimiento, fundamentada en sus

experiencias prácticas al aplicar la Carta de la Tierra en gran diversidad de ambientes educativos.

II. LA CARTA DE LA TIERRA Y LA EDUCACIÒN PARA EL DESARROLLO

SOSTENIBLE

Las Naciones Unidas han declarado 2005-2014 como la Década de Educación para el Desarrollo Sostenible (DEDS), la cual es inclusiva de todos estos amplios asuntos de ambiente, paz y justicia. El objetivo general de la DEDS es el de ‘integrar los valores inherentes del desarrollo sostenible en todos los aspectos de la enseñanza para promover los cambios en el

comportamiento, que permitan una sociedad más sostenible y justa para todos.’ La pregunta clave es: ¿cuáles son los valores inherentes al desarrollo sostenible que pueden guiar a los estilos de vida sostenibles?

Desarrollo sostenible, en el sentido holístico promovido por la Carta de la Tierra, requiere un cambio tanto en los corazones como en las mentes de los individuos y las culturas organizativas, junto con la reforma asociada y necesaria de políticas y programas públicos. La educación es la clave para avanzar en la transición de estilos de vida más sostenibles. La educación puede acelerar el progreso hacia la sustentabilidad por medio de la restauración de relaciones más cariñosas entre los seres humanos y entre los humanos y el mundo natural, así como facilitar la exploración creativa de formas de desarrollo más responsables ambiental y socialmente. Para

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que esto suceda, es crucial promover una educación que ayuda a la gente a entender la clase de cambios fundamentales necesarios para que el desarrollo sostenible se lleve a cabo.

La educación en valores es un campo competitivo debido a las preocupaciones sobre ‘cuáles’ valores y los valores ‘de quién’ están siendo promovidos. Estas preocupaciones son menores cuando los valores que se examinan representan valores centrales que respetan la dignidad humana, reafirman la vida y son consistentes con aquellos de las principales culturas del mundo. Estas son preguntas importantes y el pensamiento crítico acerca de cuáles valores deberían guiar nuestras decisiones y acciones es una habilidad importante que debería ser promovida a través de la educación.

El párrafo de apertura del Preámbulo de la Carta de la Tierra dice: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro.” En nuestro mundo cada vez más interdependiente, la educación tiene un rol crítico que jugar al hacer llevar a cada persona el sentido de responsabilidad universal, tanto con las generaciones presentes como con las futuras y con la gran comunidad de la vida. La Carta de la Tierra refleja una amplia

convergencia de valores universales para el desarrollo sostenible y puede declarar válidamente que representa un grupo de principios centrales y compartidos con una base multicultural muy amplia de seguidores a nivel global.

La Carta de la Tierra brinda un marco único para el desarrollo de programas y currícula educativos diseñados para educar y aprender con miras a un mundo más justo, sostenible y pacífico. El abordaje integrado promovido por la Carta de la Tierra enfatiza las relaciones entre los diferentes retos que enfrenta la humanidad, que van desde la erradicación de la pobreza a la protección de los sistemas ecológicos de la Tierra y la eliminación de todo tipo de discriminación. En este sentido, la Carta de la Tierra puede ser usada como un recurso para la enseñanza y el aprendizaje para asumir la educación para la paz, educación para los derechos humanos, educación ambiental, educación para la prevención del VIH y el SIDA, educación intercultural y educación para el desarrollo sostenible, así como asistir en la exploración de enlaces e

interrelaciones entre las varias dimensiones de la sustentabilidad.

La Carta de la Tierra puede ayudar a mejorar la calidad de la educación por medio de la

integración de la ética en todos los temas y materias. La ‘Educación de calidad’ está basada en los cuatro pilares del movimiento Educación para Todos: aprendiendo a aprender, aprendiendo a hacer, aprendiendo a vivir juntos y con otros y aprendiendo a ser (Delors et al., 1996). El Principio 2 de la Carta de la Tierra es de particular relevancia aquí, el cual hace un llamado a la pedagogía del cuidado: “Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.” El

Preámbulo de la Carta de la Tierra enfatiza que “Debemos darnos cuenta de que, una vez

satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más”, lo que implica que los procesos educativos, basándose en la Carta de la Tierra como reflexión, pueden ayudar a discernir maneras en las que el potencial humano puede realizarse. Esta es una orientación hacia un estilo de vida de ‘cuidado’ que los procesos educativos pueden ayudar a aclarar utilizando la Carta de la Tierra como herramienta para la reflexión crítica y la acción responsable.

Muchos otros principios tienen implicaciones educativas específicas. Por ejemplo, el Principio 8 sobre la necesidad de “Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el

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necesidad de reconocer “la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica.” Este principio se relaciona con los esfuerzos de los movimientos de las Metas del Milenio y Educación para Todos para promover la educación para todos, equidad de género en la educación y el mejoramiento en la calidad de la educación.

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III. TEMAS CLAVE Y PERSPECTIVAS QUE OFRECE LA CARTA DE LA TIERRA:

Los siguientes son algunos de los temas más importantes incluidos en la Carta de la Tierra que pueden ser enfatizados en los programas educativos:

• Un marco general de los retos y escogencias críticas. El Preámbulo presenta los retos críticos ambientales, sociales y económicos que enfrenta la humanidad y resalta las

escogencias que debemos hacer para la construcción de un mundo más justo, sostenible y pacífico;

• La interdependencia de las áreas social, económica y ambiental. Los principios de la Carta de la Tierra están organizados en cuatro secciones principales e interdependientes:

“Respeto y Cuidado de la Comunidad de la Vida”; “Integridad Ecológica”; “Justicia Social y Económica”; y “Democracia, No violencia y Paz.” Juntos definen los campos de

responsabilidad que deben ser considerados en conjunto cuando se evalúen los problemas críticos que enfrentamos y en la búsqueda de posibles soluciones;

• Responsabilidad Universal y Diferenciada. El reto fundamental de la Carta de la Tierra es vivir con un mayor sentido de responsabilidad universal. Los primeros cuatro principios brindan una base sólida para una ética compartida de responsabilidad. La Carta de la Tierra atrae la atención hacia la responsabilidad adicional, entendida como la capacidad de responder eficientemente, esto se deriva de poseer gran poder, salud, conocimiento y libertad. Aquellos en situaciones más privilegiadas deben asumir mayor responsabilidad en la promoción de la sustentabilidad, incluyendo asistir a aquellos en circunstancias menos privilegiadas;

• La noción de la Comunidad de la Vida. La Carta de la Tierra nos reta a reconsiderar la membresía de la comunidad por la que nos sentimos moralmente responsables - ¿incluye personas en otros países y culturas, las futuras generaciones, otros seres vivos, el sistema terrestre como un todo?

• Alianzas y colaboración. La conclusión de la Carta de la Tierra (“El Camino hacia

Adelante”) defiende el hecho de que cada individuo, organización, comunidad y gobierno tienen un rol crítico que jugar en la comunidad de la vida. La promoción de la

sustentabilidad requiere de la colaboración entre todos los actores a todo nivel;

• Ética Global – Una cantidad significativa de cursos y talleres ofrecen la oportunidad de reflexionar acerca de la ética global, qué es y de dónde vino. El proceso de redacción de la Carta de la Tierra y su contenido pueden servir como marco de discusión.

• Integridad Ecológica. La segunda sección principal de la Carta de la Tierra reúne un grupo de principios orientados a la acción, necesarios para promover sustentabilidad ecológica. Los principios se basan en variedad de campos, incluyendo el manejo de los ecosistemas y la conservación biológica, leyes ambientales, filosofía ambiental, tecnología de

producción limpia, economía ecológica y educación ambiental. Este tema por sí mismo presenta una propuesta integrada para acciones más ambientalmente sostenibles, incluyendo una fuerte interpretación del principio de precaución.

• Justicia Social y Económica. La tercera sección fundamental de la Carta de la Tierra presenta principios clave que pueden verse como prerrequisitos para construir sociedades

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más pacíficas y harmoniosas. Estos están relacionados con la erradicación de la pobreza y la discriminación en todas sus formas y el acceso a educación de calidad para todos, entre otros.

• Democracia, Paz y No violencia; La Carta de la Tierra brinda una definición integrada de paz, basada en relaciones harmoniosas con uno mismo, con las comunidades humanas y con la biosfera. La Carta de la Tierra constituye un mapa temático de los asuntos

interrelacionados implicados en la promoción de una cultura de paz. Esta definición holística de paz puede servir para promover motivaciones positivas basadas en nuestra necesidad de contribuir significativamente al bien común.

IV. USOS DE LA CARTA DE LA TIERRA EN EDS

Las siguientes son formas en las que los educadores han utilizado exitosamente la Carta de la Tierra:

(a) Sensibilización – La Carta de la Tierra puede ser utilizada para ayudar a que las personas conozcan y se sensibilicen acerca de los problemas ambientales, sociales y económicos que el mundo enfrenta, sus interdependencias y la necesidad imperativa de vivir con un sentido de responsabilidad, especialmente en el momento en que enfrentamos una crisis ambiental de magnitud excepcional;

(b) Desarrollo Personal – La sensibilización necesita ser manifestada en metas de desarrollo personal basada en valores, virtudes y principios que buscan el bien común, desarrollando la conciencia de esas necesidades básicas requeridas para liderar una vida saludable y digna.

(c) Aplicación de valores y principios – El cuerpo principal de la Carta de la Tierra está orientado hacia la acción y funciona como una guía hacia estilos de vida más

sostenibles. La Carta puede servir como marco para personas y organizaciones para comparar su realidad con sus ideales. Este tipo de análisis brinda a cambio la base para identificar y traer consigo transformaciones positivas. La Carta puede ser utilizada para evaluar prácticas institucionales y patrones nacionales y globales de consumo y

producción, que lleva al desarrollo de estrategias para el cambio y brinda un marco inclusivo para pensar acerca de responsabilidad social y ecológica. Mientras que dicha evaluación puede realizarse de manera informal y orgánica, las herramientas formales para la evaluación también han sido desarrolladas para ayudar a las organizaciones en esta tarea (ejemplo Evaluación CT).

(d) Facilitar el entendimiento de las relaciones entre valores, principios y políticas públicas –

Es importante brindar a los estudiantes el conocimiento necesario para comprender la relación tanto entre los valores de la Carta de la Tierra y los principios éticos y las políticas, así como de los instrumentos legales a los cuales las naciones se han comprometido dentro de los sistemas legales internacionales y multilaterales. Estos compromisos implican la acreditación de los derechos humanos e imperativos

ambientales que, en cambio, crean responsabilidades y obligaciones por parte de los gobiernos nacionales y locales, corporaciones, organizaciones de la sociedad civil e individuos. Al comprender la base legal y política y el contexto de los Principios de la

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Carta de la Tierra, los ciudadanos pueden actuar de manera proactiva para promover resultados mejorados de políticas públicas en diferentes niveles de gobernabilidad.

(e) El lanzamiento de llamados para la acción y alianzas entre todos los sectores y actores – La Carta de la Tierra termina con un llamado a la acción, a través, entre otras cosas, de nuevas alianzas entre la sociedad civil, la empresa privada y el gobierno a todo nivel. El reto educativo en este caso es ayudar a promover la cultura y las redes de colaboración con el objetivo de promover la justicia, la sustentabilidad y la paz, consistentes con los valores de la Carta de la Tierra.

(f) Promover el diálogo global sobre ética para la sustentabilidad - La Carta de la Tierra constituye una herramienta valiosa para promover el diálogo necesario para la evolución en progreso de la ética global para un estilo de vida más sostenible. La Carta de la Tierra puede ser usada para catalizar ‘Diálogos Socráticos’ tanto en ámbitos de la educación formal como la no formal – una discusión abierta y en progreso que reconoce las tensiones involucradas en el discurso de la ética global y respeta las diferencias de opinión que emergen en medio de la búsqueda del bien común.

(g) Estrategias para el aprendizaje social - Se recomienda que las estrategias para el aprendizaje social sean desarrolladas donde sea posible. Estas deben basarse en la promoción del diálogo entre diversos actores interesados en la educación para la sustentabilidad y/o el desarrollo sostenible, para alcanzar consenso sobre visiones centrales y estrategias educativas como base para la colaboración.

En resumen, educación para la sustentabilidad, como informa la Carta de la Tierra, deberán ayudar a los estudiantes a:

• Comprender los retos y las escogencias críticas que enfrenta la humanidad y apreciar la interdependencia entre estos retos y escogencias;

• Comprender el significado de un estilo de vida sustentable y de desarrollo sostenible, así como de metas personales de desarrollo, virtudes y fortalezas de carácter, consistentes con un estilo de vida sostenible; y

• Evaluar de manera crítica una situación dada e identificar metas de acción para que el cambio positivo ocurra.

V. LINEAMIENTOS PARA EL DESARROLLO DE PROGRAMAS, ACTIVIDADES Y

MATERIALES EDUCATIVOS DE LA CARTA DE LA TIERRA:

Existen muchas formas en que la Carta de la Tierra puede ser utilizada como recurso educativo, dependiendo del contexto y de la creatividad del educador y del estudiante. Los ambientes formales y no-formales ofrecen diferentes oportunidades y lo apropiado del abordaje puede variar de acuerdo al ambiente cultural. No existe una sola ‘mejor manera’ de usar la Carta de la Tierra en la educación. Sin embargo, basados en las experiencias acumuladas de los educadores de diferentes ambientes, podemos ofrece los siguientes lineamientos generales:

1. Ser consistentes con los valores y principios de la Carta de la Tierra. El proceso por medio del cual se desarrollan los materiales y programas educativos deben ser consistentes con el espíritu del documento, respetando la diversidad y aprendiendo de actividades de base local. Dichos procesos deberían estimular la participación de los estudiantes a través del diálogo y

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el intercambio de diferentes perspectivas como una práctica que enriquecerá el pensamiento crítico.

2. Usar la Carta de la Tierra dentro de programas y libros de texto ya existentes. En la educación formal puede ser muy difícil hacer campo para nuevo contenido. Por lo tanto, cuando sea posible, se deben explorar oportunidades para utilizar la Carta de la Tierra dentro de programas educativos ya existentes. Los sistemas educativos, la currícula y los materiales pueden ser estudiados para identificar oportunidades de usar la Carta de la Tierra, para reorganizar material existente e informar al departamento de desarrollo curricular, a la luz de la Carta de la Tierra.

3. Evita predicar así como el proselitismo. La educación en valores requiere que los maestros y los estudiantes se mantengan al tanto de la necesidad de evitar el proselitismo, respetar el derecho individual de cada estudiante de aceptar o rechazar independientemente valores y comprender que en la búsqueda del bien común, el respeto a la diversidad cultura en un valor clave.

4. Usar la visión integrada e interdisciplinaria de la Carta de la Tierra. Los programas y

actividades educativos que utilizan la Carta de la Tierra deberían considerar todas las partes o los temas principales de la Carta, promoviendo de esta forma un abordaje integrado y holístico. Frecuentemente, una de las partes o temas de la Carta puede servir de entrada para la reflexión o el análisis de un tópico. Sin embargo, la actividad o el programa deben buscar, en la medida de lo posible, trabajar con la visión integrada y sistémica de la Carta de la Tierra. Esto requerirá reflexionar sobre los efectos e implicaciones de una de las partes sobre la otra, así como los enlaces entre los retos sociales, ambientales, políticos, éticos y económicos de la sociedad. Los materiales y programas educativos para la Carta de la Tierra deberían pretender reflejar su carácter multidisciplinario, tomando en cuenta las ciencias, las humanidades y las artes creativas. La Carta tiende un puente entre las ciencias y las humanidades que puede ayudar a realzar el rol de los estudios transdisciplinarios en nuestros sistemas educativos.

5. Brindad oportunidades para ‘aprender haciendo’ En la medida de lo posible, los materiales educativos basados en la Carta de la Tierra deberán utilizar aprendizaje experimental, actividades que involucran aprendizaje orientado a la acción o a ‘aprender haciendo’. Estas podrían incluir: Actividades de alcance comunitario; una visita de campo para visitar,

experimentar y ver un contexto o situación específicos mencionados en clase; actividades de aprendizaje que se asemejan a situaciones de la vida real, tales como el juego de pretender ser alguien más y experiencias educativas prácticas con actividades orientadas a la

investigación. Estudiantes de edades de secundaria y universidad podrían considerar formar un grupo juvenil y llevar a cabo proyectos de sustentabilidad y construcción de paz. El aprendizaje experimental es esencial para tender un puente entre el espacio existente entre los valores arraigados y las acciones de la vida real. También brinda oportunidades de experimentar lo que significa implementar un principio ético dentro de nuestra comunidad o esfera de influencia. El aprendizaje experimental es especialmente importante para la educación ética, como lo es cuando nos vemos involucrados en acciones donde nuestros valores son puestos a prueba y se convierten en lo más beneficioso y enriquecedor, tanto a nivel personal como comunitario.

6. Use procesos educativos flexibles y contextualizados. Los programas educativos de la Carta de la Tierra deberían ofrecer experiencias y reflexiones que estén relacionadas de manera cercana, y enraizadas en la realidad contextual de los estudiantes. Dichos procesos

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deberían involucrar directamente a los estudiantes y lidiar con sus prioridades en la medida de lo posible, de acuerdo a su contexto.

7. Promover redes sociales y profesionales para conectar a los estudiantes y educadores a través de redes de interacción y relación que desarrolle conocimiento compartido así como apoyo profesional. Estas redes pueden ser establecidas en una base virtual o electrónica, así como por medio del contacto cara a cara.

Este documento ha sido desarrollado con el propósito de ofrecer algunos lineamientos generales para individuos y grupos interesados en utilizar la Carta de la Tierra en la práctica educativa. Se espera que también estimule el uso adicional de la Carta de la Tierra en escuelas, universidades, en muchos talleres y ambientes educativos.

Un número significativo de herramientas y recursos han sido desarrollados por diferentes grupos y se encuentran disponibles en la página electrónica de la Carta de la Tierra www.EarthCharter.org

(con traducción al español). Estos incluyen una compilación de experiencias de cómo la Carta de la Tierra ha sido usada en varios ambientes educativos. La intención es presentar las diferentes formas en las cuales algunos grupos utilizan la Carta de la Tierra como marco de valores para reorientar la currícula o, por ejemplo, como herramienta educativa para desarrollar el

entendimiento de los retos críticos que la humanidad enfrenta y la urgente necesidad de promover el compromiso hacia un estilo de vida sostenible.

Referencias

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