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ALGUNOS CRITERIOS DE DISCERNIMIENTO MORAL PARA LA COMPRENSIÓN DE LAS CELULAS MADRES EN EL CAMPO DE LA
TEOLOGÍA MORAL
DANILO MANZILLER DIAZ CARMONA
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE TEOLOGÍA
PROGRAMA LICENCIATURA EN TEOLOGÍA 2016.
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ALGUNOS CRITERIOS DE DISCERNIMIENTO MORAL PARA LA COMPRENSIÓN DE LAS CELULAS MADRES EN EL CAMPO DE LA
TEOLOGÍA MORAL
DANILO MANZILLER DIAZ CARMONA Trabajo para obtener el título de profesional en Teología
Asesor.
CARLOS ALBERTO BRICEÑO SANCHEZ
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE TEOLOGÍA
PROGRAMA LICENCIATURA EN TEOLOGÍA 2016.
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AGRADECIMIENTOS
Agradezco primeramente a Dios por su infinita misericordia A mi familia por acompañarme en el proceso de formación A mis profesores que aportaron sus valiosos conocimientos Y a mi comunidad Eudista por su cercanía.
4 Nota de aceptación ____________________________ ____________________________ ____________________________ ____________________________ ____________________________ ____________________________ __________________________ Firma del presidente del Jurado
_________________________ Firma del jurado
_________________________ Firma del jurado
La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de síntesis; sólo velará por que no se publique nada contrario al dogma y la moral católica y por que las tesis no contengan ataques o polémicas puramente personales, antes bien, se vea en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia (Reglamento General de la Pontificia Universidad Javeriana. Artículo 23 de la Resolución No. 13 del 06 de junio de 1964).
5 TABLA DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN………..…. 7 1. Marco contextual……….8 2. Justificación………..11 3. objetivos………13 4. Metodología………..14
CAPITULO I: APROXIMANCIÓN MORAL DE LAS CÉLULAS MADRES……….16
1. Enfoque teológico moral………...17
2. Células madre………21
3. Células madre embrionarias para la aplicación de uso terapéutico……….……..…28
CAPITULO II: CONFLICTO VALORATIVO DESDE UNA POSTURA ÉTICO FILOSÓFICA- BIOÉTICA Y DEL MAGISTERIO………30
1. Debate ético filosófico………..31
2. Debate bioético……….33
3. Postura teológico-moral del Magisterio………41
CAPITULO III: CRITERIOS DE DISCERNIMINETO MORAL………..…47
1. La vida humana……….50
2. Sacralidad de la vida humana………52
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4. La conciencia………56
5. La responsabilidad………58
CONCLUSIONES………61
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INTRODUCCIÓN
Los avances de la ciencia han permitido que el hombre no solo obtenga mejores condiciones para vivir en contextos determinados, sino que también ha afectado la manera de concebir y pensar las cosas hasta tal punto que se dan grandes debates en todas las áreas de conocimiento. Por consiguiente, el presente trabajo de grado, busca en el campo de la teología moral, establecer algunos criterios de discernimiento moral para la comprensión de las células madres en el campo de la teología moral.
En este contexto: en el primer capítulo, se abordó el aporte que ofrece la teología moral en la relación directa e indirecta con la medicina alternativa en el uso de la células madre. Para ello es necesario recurrir a elementos como: la Sagrada Escritura, El Magisterio y la Tradición respecto a la teología moral, al igual que criterios de discernimiento como la vida humana y la dignidad, los cuales contribuyen a comprender las diversas implicaciones morales de las células madres en la actualidad. También se evidenció la contextualización de las células madres, esto es: cómo se entienden, las diversas clasificaciones que poseen, las distinciones entre ellas, y temas como la obtención de estas células y sus fines terapéuticos, de manera que se lograra comprender las diversas implicaciones morales frente al tema de las células madres.
En el segundo capítulo, se identificaron los juicios de valor que se encuentran en los debates ético- filosóficos, con base en el los presupuestos del autor Javier Gafo; el debate bio-ético en el cual se abordaron temas como las categorias de justicia, la autonomía, la dignidad y los principios de maleficiencia, no maleficiencia y el principio de libertad.
Es necesario relacionar el aporte del Magisterio (Sagrada Escritura y Tradición) con base en los documentos Veritatis splendor, Humanae Vitae, y Donum Vitae, los cuales dejan entrever algunas implicaciones desde la teología moral que contribuyen posteriormente a
8 elementos de discernimiento moral como producto de la investigación de establecer algunos criterios de discernimiento morales en el uso terapéutico de células madres.
Y, en el tercer capítulo se desarrollaron algunos criterios de discernimiento moral en terapias con células madre, como son: la vida humana, la sacralidad de la vida, la calidad de la vida, la conciencia y la responsabilidad, los cuales son un horizonte de comprensión especialmente en personas con enfermedades como el cáncer que requieren terapias regenerativas con base en la investigación de células madres. Lo cual se concluye que estos criterios de discernimiento contribuyen a que el paciente tome una decisión que conlleve una adecuada calidad de vida, y también logre discernir en conciencia, libertad y responsabilidad acciones que favorezca la vida en sí misma, su dignidad como sujeto de derechos.
1. MARCO CONTEXTUAL
Uno de los grandes debates en el campo de la teología moral está relacionado con las células madre en su uso terapéutico, pero más específicamente en su obtención, implementación y utilización de las células madres como tratamiento para mejorar la calidad de vida de las personas. Es aquí dónde surge la pregunta ¿hasta qué punto es adecuada la utilización de las células madres en tema de investigación científica, pero específicamente como nueva alternativa terapéutica en los seres humanos conociendo las implicaciones morales que dicha utilización tendría?.
Por consiguiente, en este trabajo se busca establecer criterios de discernimientos morales en el uso terapéutico de las células madres. Es importante analizar la visión que ofrece el campo de la teología moral, especialmente los valiosos aportes que brinda el magisterio de la Iglesia sobre este tema, y, en ese orden de ideas, las contribuciones de la bioética (el
9 aporte ético-filosófico) con base en una perspectiva antropológica y bíblica que posibilitan una comprensión de esta investigación.
Para comprender hasta qué punto la obtención de las células madre contiene un sentido terapéutico, es fundamental acercarse a la valoración del elemento antropológico, en otros términos, cuál es la comprensión antropológica que se da en las células madre; en ese sentido, es pertinente recurrir a una visión antropológica-bíblica, la cual expresa el sentido de vida humana y de dignidad con base en la fuente de la Sagrada Escritura. Además, se da la necesidad de establecer qué valores están en conflicto, y con ello las diversas implicaciones éticas que emergen de los debates mencionados. De esta manera, se da paso al campo del discernimiento ético que permite comprender la pertinencia de las células madre en la actualidad y su uso terapéutico.
La aplicación del uso terapéutico de las células madre, es una tema muy complejo que incluso abarca varías ramas de la ciencia, por eso es necesario recurrir a los diferentes aportes e investigaciones realizadas con dicho tema que a continuación se va a relacionar:
El autor Cely, Gilberto, en su artículo: Bioética, humanismo científico emergente, señala cómo se han realizado trabajos científicos que pretenden comprender hasta qué punto las células madres al ser trasplantadas al tejido u órgano necesitado de reparación, se conviertan en células del tipo que interese, que no sean rechazadas por el sistema inmunológico y sean funcionales para el organismo. De hecho, el autor explica que “hasta hace pocos años se pensaba que las células madre que se encontraban en el organismo del ser humano desarrollado tenían limitada su capacidad de diferenciación, es decir, podían llegar a ser células de un tipo determinado, pero no podían dar lugar a cualquier célula del cuerpo humano1”.
1 Cely, Gilberto. Bioética, humanismo científico emergente. Bogotá: Fundación cultural artes gráficas,
10 No obstante, se han centrado esfuerzos en la obtención de tejidos especializados para la regeneración de órganos como la médula osea, piel, tejido nervioso, tejido corneal, a partir de las células troncales o células madres. De ahí surge la pertinencia de las células madres en la investigación de la medicina, en cuanto estas células pueden surtir y remplazar células que tienen tiempo de vida limitado.
Existen autores como Joaquín y Jhoan Vidal, en su investigación: No maleficencia e investigación con células madre embrionarias explican que las células madre se definen como “aquella célula indiferenciada con capacidad para autorrenovarse sin perder su indiferenciación ni su capacidad de generar en determinadas circunstancias células hijas más especializadas”2. Es decir que siendo una célula indiferenciada todavía no ha expresado su desarrollo completo. Igualmente, sostienen que existen cuatro grandes tipos de estas células como son: totipotentes, pluripotentes, multipotentes y unipotentes.
En el primero grupo se hallan las totipotentes, las cuales tienen su etimología con base en el término “totipotencial”, el cual hace referencia “al potencial que tienen estas células de generar un embrión completo (tejido embrionario y extraembrionario)”. En el segundo grupo están las células madre pluripotentes, “las cuales pueden dar origen a progenitores que forman cualquiera de las tres capas germinales embrionarias: mesodermo, endodermo y ectodermo”3. En el tercer grupo se destacan las células madre multipotenciales, son aquellas que pueden dar origen a precursores relacionados solamente con una de las tres capas embrionarias. El último grupo corresponde a las células madre unipotenciales, que corresponden a las células que solo pueden generar células hijas que se diferencian a lo largo de una sola línea celular.
2 Bosch, Joaquín y Vidal, Jhoan. No maleficencia e investigación con células madre embrionarias. 66.
3 Aguilles, Pau y Guillem, Manuel. Ética de la investigación biomédica. Transplantes, vacunas y embriones.
11 Mónica Arias en su artículo: Biología de las células madre embrionarias (ES cells) en distintas especies: potenciales aplicaciones en biomedicina, desarrolló la finalidad de las células madre embrionarias en la investigación médica, y las diversas implicaciones éticas y morales que conllevan la implantación de estas células. Las células madres embrionarias se caracterizan por: “su habilidad para crecer indefinidamente in vitro y conservar la capacidad de diferenciarse hacia todos los tipos celulares de un individuo”4.
Con todo lo anteriormente relacionado y conociendo el uso de las células madre con fines terapéuticos surge la pregunta de investigación: ¿Qué criterios morales permiten discernir el uso o no de las células madre en el contexto terapéutico?
2. JUSTIFICACIÓN
La investigación en células madres ha tenido un vertiginoso progreso en el campo de la investigación científica, de manera que la conceptualización de éstas, las diversas clasificaciones y temas como la obtención han sido debates frecuentes en la ciencia. Así mismo, este tema se ha convertido en un constante debate interdisciplinario, tanto así que existen investigaciones que han tratado de responder desde elementos filosóficos, éticos y desde la medicina la obtención y la utilización de estas células en las personas, en la medida que se cuestiona hasta qué punto la aplicabilidad de estas células repercute negativamente en la dignidad humana.
4 Arias, Mónica. Biología de las células madre embrionarias (ES cells) en distintas especies: potenciales
12 En diversos estudios científicos, desde hace más de dos décadas se han adelantado investigaciones en el campo de la biomédica sobre la investigación y aplicabilidad de estas células en la vida humana. En efecto,
“Hace más de veinte años que se conocía la existencia de las células madre y se experimentaba con las procedentes de animales, bien de ejemplares adultos o bien de embriones. Parecía claro que, si alguna vez éramos capaces de aislar esas células madre humanas, cultivarlas en el laboratorio y orientarlas en su desarrollo, nos encontraríamos con una fuente inagotable de reparación de tejidos humanos dañados. El año 1998 fue decisivo en el camino hacia la obtención de esas células “milagrosas”, puesto que investigadores de Estados Unidos lograron casi simultáneamente cultivos de células madre humanas en el laboratorio. Para ello utilizaron, en un caso, células de la masa interna de embriones que habían sido creados (y no empleados) en procedimientos de reproducción asistida; y, en el otro,
células precursoras de las gónadas de fetos abortados5.”
Es evidente que se han realizado innumerables investigaciones en el campo de la ciencia sobre las células madres, pero no se ha abordado con claridad elementos desde la teología moral, es decir, criterios morales que contribuyan al uso de estas células en la persona. Al mismo tiempo, se han desarrollado debates ético-filosóficos en caminados a reflexionar sobre el tema de la dignidad humana; a su vez el debate bioético se ha fundamentado en analizar exhaustivamente como los principios de libertad, autonomía, responsabilidad, maleficiencia y no maleficiencia han sido cruciales en la comprensión de las células madres en este campo investigativo, pero, ni en el campo ético-filosófico, ni bioético, ni tampoco en el Magisterio se han establecido criterios de discernimiento moral en este tema.
La finalidad de este trabajo de investigación es establecer algunos criterios de discernimiento para la comprensión de las células madres, a partir de una perspectiva teológica moral en la cual se: reconocen elementos como la dignidad humana, el Evangelio y la revelación. Desde esta visión teológica moral se posibilita establecer algunos criterios de discernimiento, a partir de una visión terapéutica que ofrecen estas células. Para ello es indispensable establecer algunos elementos de la bioética, de lo ético-filosófico y del Magisterio, ya que contribuyen al debate que se encuentra desde hace años en la bioética;
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13 así mismo, se puedan dirimir juicios de valor que permitan comprender esta problemática investigativa.
Para una mejor comprensión es necesario buscar herramientas en la teología moral en la medida que favorece la comprensión de la mirada de otras disciplinas y su diálogo con el pensamiento. De esta manera, las contribuciones de la bioética, de la ciencia médica, de la filosofía enriquecen a la teología y viceversa.
Por consiguiente para el investigador este trabajo aporta elementos valiosos al quehacer teológico; así mismo en lo que corresponde al campo profesional en la medida que se convierte en un tema de posteriores investigaciones que contribuyen al campo de la teología y a su vez esto genera un impacto social, puesto que es un tema recurrente a nivel social que no se tiene una información apropiada, y por tanto, mucho menos se sabe cómo afrontarlo, ni argumentarlo.
3. OBJETIVOS
Objetivo general
Establecer criterios de discernimiento moral para el uso terapéutico de las células madres.
Objetivos específicos
1. Comprender las implicaciones morales el tema de las cédulas madres
2. Identificar las categorias en conflicto implicadas en el uso o no de las celulas madres.
3. Establecer criterios de discernimiento moral que comprendan el uso o no de células madres con fines terapéuticos
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4. METODOLOGIA
El método establecido para la presente investigación es el de Tony Mifsud, dado que ofrece elementos de discernimiento moral que contribuyen al desarrollo de la investigación. Además, permite un enfoque teológico moral, en la medida que ofrece elementos morales que coadyuvan al discernimiento del objeto de estudio: las células madres.
En relación al proceso metodológico de la investigación, se realizó en tres momentos: El Hecho y la comprensión del hecho; (hace referencia al por qué y al cómo). En el hecho se encuentra lo relacionado a las células madres, es decir, se destaca la conceptualización de estas células, las diversas clasificaciones, las distinciones que existen entre ellas, y lo que concierne a cómo se da la obtención de células madre, abordado desde el tema de la regeneración terapéutica.
Frente al tema de la comprensión del hecho se tuvieron en cuenta los aportes de la teología moral, desde una mirada antropológica y cristológica que tiene por objeto, comprender la vida humana, desde una visión del ser humano en su vida, y de cómo Cristo revela en la vida. También se tomaron algunos elementos del Concilio Vaticano II, puesto que se abordan a partir de interrogantes morales como: el discernimiento ético cristiano, las decisiones morales, y toda la vida moral cristiana que ha de ser comprendida a la luz del Evangelio y de la experiencia humana. Y mediaciones como el vangelio, el Magisterio y la tradición que contribuyen a la comprensión del hecho de las células madres.
El juicio ético; trata de los valores implicados en el presente trabajo de grado: qué se ha reflexionado hasta el momento y qué se reflexiona hoy. De ahí la necesidad de establecer los valores que están en conflicto, y con ello las diversas implicaciones éticas que emergen de estos debates, por eso la importancia del juicio ético en la medida que la formación de juicios de hechos a partir de la reflexión y la búsqueda de evidencias, favorece entrar en el campo del discernimiento ético. Razón por la cual, se requiere un juicio del hecho de las
15 células madre en cuanto la obtención de las mismas, desde la perspectiva ético- filosófica, la bioética y la posición que expone el magisterio de la Iglesia. Y el discernimiento ético; que está relacionado con establecer algunos criterios de discernimiento que permitan comprender el uso o no de células madres con fines terapéuticos.
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CAPITULO I
APROXIMACIÓN MORAL DE LAS CÉLULAS MADRES
El progreso vertiginoso de la ciencia, especialmente en el campo de la biología y de la medicina, ha hecho posible que el ser humano disponga de una serie de medios técnicos que le brindan la capacidad necesaria para intervenir en los instantes iniciales de la vida humana, incluso en la misma procreación. No obstante, actualmente se percibe cómo los avances de la ciencia médica en algunos casos generan dilemas morales en el hombre, como es el caso de la clonación humana y la fecundación in vitro.
Es necesario tener en cuenta los aportes de la teología moral a la comprensión de las células madres, además, de establecer algunos criterios de discernimiento moral, específicamente, en lo relacionado al uso terapéutico de estas células para reparar los tejidos del ser humano. El uso científico y terapéutico de las células madres se ha incorporado recientemente a debates morales, puesto que son unas células con un enorme potencial terapéutico pero cuya obtención resulta éticamente controvertida, al exigir la destrucción de embriones humanos, ocasionado un debate moral en la sociedad.
El enfoque teológico moral, en la medida de lo posible brinda elementos de la antropología, de la cristología y de la moral que favorecen la comprensión, la valoración y el discernimiento moral de las células madres en la persona. Por tanto, el enfoque teológico moral desde el magisterio contribuye a una mediación a colaborar “en la búsqueda del equilibrio que se da entre la experiencia de fe y la experiencia moral del cristiano”6, esto genera que la teología moral entre a dialogar con la experiencia humana, con el tema de la vida y de la dignidad en sí, elementos antropológicos que son fundamentales para comprender la investigación de estas células; igualmente, se comprenda hasta qué punto la obtención de las células madres contienen un sentido regenerativo y terapéutico.
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1. Enfoque teológico moral.
Es importante comprender cómo la perspectiva teológica moral brinda herramientas epistemológicas a la aplicabilidad de la investigación de las células madres embrionarias en el ser humano. Se da la necesidad de identificar algunos elementos de la teología moral, desde: una perspectiva antropológica y cristológica que buscan comprender la vida y la dignidad humana; y de cómo Cristo revela en sí vida para la persona.
En ese sentido, es pertinente recurrir a una visión antropológica- moral, la cual expresa el sentido de vida humana y de dignidad con base en la fuente de la Sagrada Escritura, puesto que el mensaje revelado en la Sagrada Escritura contiene “el nivel de la experiencia de fe y la relación del hombre con un Dios que ha salido a su encuentro en la Historia”7. El hombre ha sido creado a imagen de Dios; además ha recibido su vida como un don, y por tanto todos los seres humanos poseen la dignidad de hijos de Dios, evidenciando una visión clara de la dignidad humana como fundamento ético y moral de la persona.
Esta visión antropológica-moral tiene un sentido desde la bioética que conlleva a que la dignidad humana, “es un bien personal, es un bien de la comunidad, y es un don recibido de Dios que a Dios pertenece”8
. Por lo tanto, la dignidad humana es don de Dios y un bien de la persona que lo hace consciente de sus acciones en su cotidianidad.
A la luz del Evangelio y de la experiencia humana, el Concilio Vaticano II expresa el fundamento de la teología moral, puesto que trata de “el estudio de interrogantes morales, el discernimiento ético cristiano, las decisiones morales, y toda la vida moral cristiana que ha de ser comprendida a la luz del Evangelio y de la experiencia humana”9. Es decir, que el
7 Tomas, Francisco. Javier Gafo. Bioética Teológica. Comillas: Desclee de Brouwer, 2003. 101. 8 Vidal, Marciano. Bioética. Estudios de Bioética racional. Madrid: Editorial Tecnos, 1994. 32.
9 Vidal, Marciano. Nueva Moral Fundamental. El lugar teológico de la ética. Bilbao: Desclée de Brouwer,
18 Evangelio y la razón se comprenden como una unidad epistemológica que se fundamenta en la experiencia humana como se evidencia en Gaudium Et Spes en su númeral 46:
“Después de haber expuesto la gran dignidad de la persona humana y la misión, tanto individual como social, a la que ha sido llamada en el mundo entero, el Concilio, a la luz del Evangelio y de la experiencia humana, llama ahora la atención de todos sobre algunos problemas actuales más urgentes que afectan profundamente al género humano principalmente. Entre las numerosas cuestiones que preocupan a todos, haya que mencionar principal entre las que siguen: el matrimonio y la familia, la cultura humana, la vida económico-social y política, la solidaridad de la familia de los pueblos y la paz ”10.
El Evangelio como la experiencia humana, buscan dignificar la vida del ser humano, desde una visión netamente cristiana. De esto se asume que el Evangelio “es la fuente de toda la vida cristiana, y consiguientemente también de la reflexión teológica, en la divina revelación”11
. Lo que significa que el Evangelio es donde “hay que situar todo el contenido moral cristiano”12
, el cual constituye uno de los ámbitos en los que se realiza la autocomunicación salvífica de Dios.
En Dei Verbum (2) se evidencia que lo único que Dios revela es a su Hijo, a Jesús en la historia, esto quiere decir que Dios revela la humanidad en Jesús. Esta revelación que se da en Jesús es realizada a través de la Sagrada Escritura y de la Tradición, las cuales constituyen “el depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia”13
.
Así mismo, el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo”14
. Es decir, que tanto la Escritura, la Tradición y el Magisterio son mediaciones teológicas de la reflexión que ejerce la teología moral, y esto tiene como resultado que la Escritura, la
10 Constitución pastoral Gaudium Et spes.
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html (consultado el 10 de julio de 2015).
11 Vidal, Marciano, Nueva Moral Fundamental. El lugar teológico de la ética, 924. 12 Ibid, 925.
13 Ibid., 925. 14
19 Tradición y el Magisterio tienen la procedencia en la revelación, objetivo para el cual existen, el Evangelio. Es necesario anotar que la Escritura, “la Tradición y la Comunión de la Iglesia, no son magnitudes aisladas entre sí, sino que forman una unidad interna”15
, puesto que el Padre envía y entrega juntamente su Palabra y su Espíritu; con lo cual el pueblo de Dios, bajo la dirección del magisterio, reconoce y mantiene en la predicación, la palabra de Dios16.
La experiencia humana aparece como fuente de diálogo que incide en la epistemología de la teología moral. El concilio Vaticano II enfatiza que “los problemas morales de nuestro tiempo deben ser analizados a la luz del evangelio y de la experiencia humana”17
. La constitución pastoral Gaudium Et Spes acude con frecuencia a la experiencia como lugar y medio para descubrir la verdad, como se evidencia en el númeral 44: “ La experiencia del pasado, el progreso científico, los tesoros escondidos en las diversas culturas, permiten conocer más a fondo la naturaleza humana, abren nuevos caminos para la verdad y aprovechan también a la Iglesia”. Esto se consigue a la luz de la revelación que ilumina el camino de la humanidad, y por ende, la razón humana y la revelación son fundamento de la contemplación de la verdad, de ahí que se dé una correlación entre fe y razón.
Por lo tanto, la teología moral se comprende desde la epistemología en la que está muy presente la dialéctica entre fe y razón que se fundamenta en la sagrada escritura como fuente de la revelación cristiana, lo que se evidencia en el decreto Optatam Totius en su númeral 16:
“Aplíquese un cuidado especial en perfeccionar la teología moral, cuya exposición científica, más nutrida de la doctrina de la Sagrada Escritura, explique la grandeza de
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Ibid., 927.
16 También aparecen los aportes de López Azpitarte en su texto: ética y vida, desafíos actuales. Quien
desarrolla cómo los avances tecnológicos en el campo de la medicina han llevado replanteado el valor de la dignidad y el respeto por la vida humana al momento de realizar actos que la afecten. En este sentido, el autor elabora un análisis y justificación racional, a la luz del magisterio de la Iglesia. También aparecen las contribuciones del autor Macia Claver en su obra: moral de interrogantes, en la cual asume una perspectiva teológica desde una moral plural.
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20 la vocación de los fieles en Cristo, y la obligación que tienen de producir su fruto
para la vida del mundo en la caridad”18.
Desde la perspectiva mencionada surge la necesidad de una práctica acerca del uso de los saberes racionales en el discurso teológico moral, y por tanto, es necesario un trabajo hermenéutico en los problemas morales que aparecen en la sociedad como es el caso de la investigación de las células madre embrionarias, ya que éstas tienen un gran impacto en términos de cantidad y calidad de vida en cuanto al manejo terapéutico, por ejemplo, contra el cáncer y potencialmente en una gran gama de enfermedades que hasta el momento son devastadoras.
Para comprender las implicaciones morales en la investigación de las cédulas madres con fines terapéuticos, es vital reconocer la vida misma del ser humano como obra de Dios, puesto que el Evangelio y la experiencia humana buscan dignificar la vida del ser humana en clave cristiana. En este aspecto el enfoque teológico moral comprende el sentido de la vida humana, el comportamiento del hombre, los valores y los principios morales. Adicionalmente, “tiene por finalidad generar una actitud reflexiva de compromiso responsable en defensa de la dignidad humana”19
.
Es necesario la aproximación antropológica moral que permita entablar un diálogo, desde elementos como la vida, la dignidad humana, la experiencia humana y el Evangelio que posibilitan la comprensión del uso de las células madres. Ahora, para llegar a este acto comprensivo de la investigación en su objetivo, es necesario abordar qué se entiende, cómo ha evolucionado la investigación de estas células, para luego explicar la pertinencia de las células madre embrionarias y con fines terapéuticos.
18 Decreto Optatam Totius. Sobre la formación sacerdotal.
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19651028_optatam-totius_sp.html (consultado el 12 de julio de 2015). 23.
19
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2. LasCélulas Madre.
La investigación en células madre ha generado una gran ilusión en la comunidad científica por los alcances que ellas poseen potencialmente. Estas células son el origen de “un tejido e incluso de un organismo completo. Así mismo, se pueden diferenciar en células sanguíneas, pero que a su vez se pueden dividir y de esta manera conservar como un grupo que se puede autorrenovar y diferenciar sin afectar su número y potencial”20
. En lo que concierne a cómo ha evolucionado la investigación científica en células madres se asevera que:
“Hace más de veinte años que se conocía la existencia de las células madre y se experimentaba con las procedentes de animales, bien de ejemplares adultos o bien de embriones. Parecía claro que, si alguna vez éramos capaces de aislar esas células madre humanas, cultivarlas en el laboratorio y orientarlas en su desarrollo, nos encontraríamos con una fuente inagotable de reparación de tejidos humanos dañados. El año 1998 fue decisivo en el camino hacia la obtención de esas células “milagrosas”, puesto que investigadores de Estados Unidos lograron casi simultáneamente cultivos de células madre humanas en el laboratorio. Para ello utilizaron, en un caso, células de la masa interna de embriones que habían sido creados (y no empleados) en procedimientos de reproducción asistida; y, en el otro,
células precursoras de las gónadas de fetos abortados”21 .
Como consecuencia de esto, se desarrollaron trabajos en cómo orientar esas células para que, trasplantadas al tejido u órgano necesitado de reparación, se conviertan en células del tipo que interese, que no sean rechazadas por el sistema inmunológico y sean funcionales para el organismo. En un primer momento se pensaba que “las células madre que se encontraban en el organismo del ser humano desarrollado tenían limitada su capacidad de diferenciación: podían llegar a ser células de un tipo determinado, pero no podían dar lugar a cualquier célula del cuerpo humano”22
.
Sin embargo, hace un tiempo se han centrado esfuerzos en la obtención de tejidos especializados para la regeneración de órganos como la médula osea, piel, tejido nervioso, tejido corneal, a partir de las células troncales o células madres. De ahí surge la pertinencia
20 Bernalez, M., Et, al. Bioética, compromiso de todos. Buenos aires: Trilce. 89. 21 Blázquez, Francisco, 10 palabras clave en nueva genética, 158.
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22 de las células madres en la investigación de la medicina, en cuanto “estas células pueden surtir y remplazar células que tienen tiempo de vida limitado”23
.
En este contexto, las células madres24 se definen “como aquella célula indiferenciada con capacidad para autorrenovarse sin perder su indiferenciación ni su capacidad de generar en determinadas circunstancias células hijas más especializadas”25
. Lo que significa, que siendo una célula indiferenciada todavía no ha expresado su desarrollo completo. De acuerdo al tejido que originan las células madre, existen cuatro grandes tipos de estas células: totipotentes, pluripotentes, multipotentes y unipotentes.
Las totipotentes, tienen su etimología con base en el término “totipotencial” (del latín totus, que significa completo), el cual hace referencia “al potencial que tienen estas células de generar un embrión completo (tejido embrionario y extraembrionario)”26
. En el segundo grupo están las células madre pluripotentes, “Pluri” (del latín plures, que significa muchos o varios) es utilizado para describir “las células madre pluripotentes que pueden dar origen a progenitores que forman cualquiera de las tres capas germinales embrionarias: mesodermo, endodermo y ectodermo”27
. Es importante destacar que para que una célula madre pueda considerarse como pluripotente tiene que cumplir las siguientes condiciones:
“En primer lugar, una única célula debe ser capaz de diferenciarse a progenitores especializados procedentes de cualquier capa embrionaria; en segundo lugar, demostrar la funcionalidad in vitro e in vivo de las células en las que se ha diferenciado, y, finalmente, que se produzca un asentamiento claro y persistente de éstas en el tejido blanco, tanto en presencia como en ausencia de daño en los tejidos en los cuales se injerta”28.
23 Cely, Gilberto, Bioética, humanismo científico emergente, 120. 24
Es importante aclarar que estas células se encuentran en cantidad significativa en la masa interna celular del embrión; en las células germinales del vaso vitelino, en los tejidos fetales que dan origen al hígado, medula ósea y cerebro, en los tejidos de los testículos y ovarios del feto. Y en la sangre del cordón umbilical.
25 Bosch, Joaquín y Vidal, Jhoan, No maleficencia e investigación con células madre embrionarias, 65. 26
Rodríguez, Viviana. Células madre: conceptos generales, perspectivas e investigación. Universitas Scientiarum 10 (2005): 9.
27 Ibíd., 10. 28
23 Las células madre multipotenciales, son aquellas “que pueden dar origen a precursores relacionados solamente con una de las tres capas embrionarias”29; por ejemplo, células madre que dan origen a tejidos derivados exclusivamente del endodermo como tejido pancreático o pulmonar. Las células madre unipotenciales, que corresponden a las células que “solo pueden generar células hijas que se diferencian a lo largo de una sola línea celular, tal como su nombre lo refiere (del latín unus: uno)”30.
Por otra parte, es fundamental distinguir los dos tipos que existen de células madre: las células madre embrionarias y las células madre adultas. Las células madre son la fuente que encontramos en el origen de los tejidos del cuerpo. Son células inmaduras que ofrecen la posibilidad de diferenciarse, estas células poseen la capacidad de multiplicarse muchas veces. En ese sentido, es posible conseguir células madres desde diferentes fuentes, es decir, “de embriones y fetos destruidos, de embriones producidos invitro, o de los embriones que se pueden producir por clonación del propio paciente”31
, a éstas se las conoce como células madre embrionarias. Mientras, se tiene la posibilidad “de obtener células madres aislándolas sencillamente de las propias reservas del paciente, o de sangre, de grasa, o donantes”32
, a estas células se les denomina adultas.
A continuación se desarrollará la finalidad de las células madre embrionarias en la investigación médica, y las diversas implicaciones éticas y morales que conllevan la implantación de estas células en el ser humano. Teniendo presente que las células madre embrionarias (ESC del inglés, Embryonic Stem Cells) son células indiferenciadas que derivan de la masa celular interna (MCI) de embriones en estado de blastocisto33. Estas células se caracterizan por:
29 Ibíd., 12.
30 Ibíd., 13.
31 Aguilles, Pau y Guillem, Manuel, Ética de la investigación biomédica. Transplantes, vacunas y
embriones,. 102.
32 Ibíd., 103.
33 Es un embrión de 5/6 días de desarrollo que presenta una estructura celular compleja formada por
aproximadamente 200 células. La fase de blastocisto es el estadio de desarrollo previo a la implantación del embrión en el útero materno.
24 “Su habilidad para crecer indefinidamente in vitro y conservar la capacidad de
diferenciarse hacia todos los tipos celulares de un individuo. Las células madre embrionarias se han constituido en una poderosa herramienta para estudios del desarrollo embrionario, genómica funcional, para la generación de animales transgénicos vía recombinación homóloga y más recientemente en clonación y medicina. Debido a su potencial aplicación en la manipulación específica de genes, el aislamiento de estas células en especies domésticas como el cerdo y el bovino podría
tener numerosas aplicaciones agropecuarias, farmacéuticas y biomédicas”34.
Cuando se habla de células madres embrionarias se hace referencia a aquellas que proceden de un embrión. No obstante, el cuestionamiento que surge frente a las CME es el debate moral en relación con el estatuto del embrión humano, es decir, ¿es el embrión humano un ser humano con todos sus derechos, incluido el derecho humano a la vida? Si la respuesta es positiva no se puede destruir el embrión, puesto que merece el mismo respeto y dignidad que un ser humano adulto; en el supuesto de que se utilice para curar a otro ser humano, esto implicaría la destrucción del embrión en beneficio del otro. Lo comentado anteriormente, tiene como consecuencia algunas implicaciones morales sobre la aplicabilidad de la investigación en las células madres embrionarias en el desarrollo de la vida humana y por ende en temas morales como la dignidad humana.
Ante el problema moral de las CME algunos autores han expresado que éstas no conllevan a la destrucción de embriones, con lo cual se intenta respetar la dignidad humana, por ejemplo: Diagnóstico Preimplantacional; el cual se ha efectuado en fecundación in vitro. Se trata de obtener una célula del embrión, sin dañar su posible desarrollo, con el fin de estudiar su dotación genética. Es decir, que se trataría de obtener una única célula madre de “diversos embriones, cultivarla y obtener diversas líneas de células madres embrionarias, con esto no se habrían destruido los embriones. Sin embargo, al ser destruidos los embriones usados para realizar estos experimentos, no lográndose el beneficio ético que se proponía”35
.
34 Arias, Mónica. Biología de las células madre embrionarias (ES cells) en distintas especies: potenciales
aplicaciones en biomedicina, 185.
35
25 La problemática moral, es que, en estas fases de la vida puede producirse el proceso de la fisión gemelar, esto es, que una o varias de estas células se separan del embrión y generen otro individuo genéticamente idéntico del que procede. Al respecto, no se sabe “si estas células extraídas son totipotentes, y por tanto, capaces de generar un embrión completo. Surge la duda, si fuera así, esta CME no debería ser considerada un nuevo embrión, como consecuencia del embrión originario”36
.
La propuesta de la comunidad científica llamada la Transferencia nuclear alterada; se basa en la generación de un embrión por trasferencia nuclear, por ejemplo, “se ha bloqueado un gen para evitar su posible desarrollo en el útero, se busca transferir el genoma de una célula somática deficiente para el gen encargado”37
. Dentro de los problemas morales en esta propuesta se encuentran: alterar el genoma para evitar su implantación no es en realidad que generar un embrión enfermo. Este problema moral es similar al de usar fármacos anticonceptivos por efecto antiimplantatorio, no evitando la fecundación pero sin la anidación en el útero, podría convertirse como abortivo, ya que no destruye el embrión directamente, si produce resultado indirectamente.
En lo relacionado al uso de embriones muertos; se han obtenido CME humanas. “Estos embriones provienen de los sobrantes de las técnicas de fecundación invitro, habiéndose observado que no reinician su desarrollo embrionario”38
. Esto conlleva a algunas dudas, sobre “no se sabe cuáles embriones van a padecer este fenómeno de detención y cuáles no; por tanto, qué va a pasar con los embriones que no queden detenidos tras la descongelación”39
.
Cuando se habla de detención del embrión no es sinónimo de muerte de éste, puede que quede en estado de hibernación. Utilizar embriones alterados pueden propiciar que las
36 Ibid.,66. 37 Ibid., 67. 38 Ibid., 67. 39 Ibid., 68.
26 CME contengan defectos, y por consiguiente, se podría dar a un paciente un producto defectuoso que se reflejaría en alguna enfermedad.
De los ovocitos se pueden obtener células madres pluripotentes a partir de cultivos de fibroblastos. “Estas nuevas células reprogramadas a partir de células adultas, expresaron la morfología y el patrón de crecimiento propios de las CME”40
. El problema de esta técnica es que “esta pluripotencialidad se demostró por la capacidad que tuvieron estas células de generar teratomas, por eso antes de pasarse a usos terapéuticos debería demostrarse su seguridad en pacientes receptores”41
.
Por lo anterior, se pone en tela de juicio la seguridad de las células madres y del paciente, ya que en algunos estudios se demuestra que el cultivo de estas células madres embrionarias presentan algún tipo de inestabilidad genética. Por eso, no se puede olvidar que el principio de no malificencia protege al paciente que va a recibir el tratamiento, el cual debe ser seguro y efectivo; prohíbiendo destruir la vida humana, aunque ello se llevara a cabo por un fin bueno.
La cuestión sería si se entiende la vida humana desde el embrión como fundamento de vida. Esta situación genera la necesidad de explicar desde la ciencia médica qué es el embrión humano, a su vez otros cuestionamientos como: ¿Cuál es el estatuto del embrión? ¿Puede considerarse válido la congelación de un embrión humano? ¿Será moralmente aceptable el uso de embriones muertos para un bien personal? Estos cuestionamientos están fundamentados en el debate contemporáneo sobre la dignidad de la persona humano, pero, es fundamental comprender el horizonte de sentido que contiene el embrión humano y su estatuto científico.
En lo que respecta al desarrollo embrionario se evidencian numerosos puntos de vista principalmente por filósofos, teólogos y científicos sobre el cuestionamiento sobre si un
40 Ibid. 68.
41
27 embrión humano debe ser considerado un individuo humano, “cualificado para atribuirle el estatus ontológico y moral de persona o para ser titular de plenos derechos humanos”42
.
Esta gran incógnita e incertidumbre en la investigación científica, busca definir un margen dentro del cual se puede establecer la delimitación del origen del individuo humano en su dimensión personal. Esto vale tanto para “el proceso filogenético (aparición de los primeros humanos en el proceso de hominización, que debió durar muchos miles de años), como para el proceso ontogenético (inicio de la individuación humana personal en el desarrollo del embrión, que puede durar algunas semanas)”43
.
Al respecto, la biomedicina actual proporciona unas fases donde se concibe el desarrollo del embrión humano, en este campo aparece la concepción biológica que lo define así:
“La primera parte del proceso (también denominada fase preimplantacional o preembrionaria), se podrían concretar en los siguientes: a) La fecundación es un proceso continuo compuesto por diferentes etapas y periodos que dan lugar al zigoto, y puede durar varias horas. En este proceso, hoy se pueden prever algunas intervenciones que permiten separar y distinguir algunas de sus fases, actuando selectivamente en ellas. b) El zigoto, al dividirse, da lugar a la mórula o agrupación de células totipotentes (cada una de ellas podría dar lugar a otro zigoto). c) La mórula origina la blástula o blastocisto, esfera de células que envuelven una cavidad interna en la que hay un complejo material líquido. d) Hacia el día 7º posterior a la fecundación, la blástula está diferenciada en la masa de células internas, que dará lugar al embrión”44.
Algunos aportes científicos distinguen las fases del desarrollo embrionario de la siguiente manera: primero, el preembrión; tiene como finalidad, “la designación de células resultantes de la división progresiva del óvulo desde que es fecundado hasta aproximadamente 14 días más tarde, cuando anida establemente en el interior del útero”45
. Segundo, el embrión; es la fase del desarrollo embrionario que, “señala el origen e
42 Aguilles, Pau y Guillem, Manuel, Ética de la investigación biomédica. Transplantes, vacunas y embriones,
103.
43
Miembros del GIB. Consideraciones sobre el embrión humano. Revista Bioética & debat 57 (2009): 4.
44 Ibíd., 5-8.
45 Aguilles, Pau y Guillem, Manuel, Ética de la investigación biomédica. Transplantes, vacunas y embriones,
28 incremento de la organogénesis o formación de los órganos humanos, y cuya duración es de dos meses y medio más; también se conoce esta fase como la de embrión postimplantatorio”46
. Finalmente, el feto; como fase más avanzada del desarrollo embriológico, se conoce “el embrión con apariencia humana y sus órganos formados, que maduran paulatinamente preparándolo para asegurar su viabilidad y la autonomía después del parto”47.
3. Células madres embrionarias para la aplicación de uso terapéutico
La investigación sobre las células madres está teniendo un gran auge en el presente, ya que se cree que pueden tener un gran potencial en el campo de la medicina regenerativa para remplazar con células sanas a las células dañadas por diversos procesos en determinados tejidos. De esta manera, estas células podrían ser capaces de “curar innumerables enfermedades regenerativas, cardiacas, endocrinológicas; esto gracias a su enorme potencial de diferenciación”48.
Las células madres tienen un enorme potencial como células capaces de reconstruir las neuronas y estructuras dañadas en enfermedades como el Parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis en placas, los infartos cerebrales o las lesiones medulares, entre otras.
En la enfermedad de Parkinson se han utilizado células de origen fetal en ensayos clínicos en humanos con resultados cuanto menos controvertidos. Estudios in vitro e in vivo han demostrado que tanto las células madre embrionarias como las adultas (células madre de médula ósea, células madre neurales) son capaces de diferenciarse
a neuronas dopaminérgicas49.
46
Ibíd., 104.
47 Ibíd., 105.
48 Prosper, Felipe y Verfaillie, Catherine. Células madres adultas: fuentes características y perspectivas sobre
su uso terapéutico. Pamplona: Universidad de Navarra, 2008. 12.
49
29 La investigación en las células madres contiene un sentido terapéutico que posibilitan la sanación y el adecuado cuidado de enfermedades cardiacas, regenerativas o en el caso del cáncer. Por esta razón, una terapia con células madres “es un tratamiento que usa células madres o células que derivan de células madres, para reemplazar o reparar células dañadas de pacientes”50. Las células madre podrían ser puestas en la sangre, trasplantadas directamente en el tejido dañado, o reclutadas de los tejidos del propio paciente para su auto-reparación.
Por lo tanto, es necesario comprender las implicaciones morales en la investigación con las células madres. Para ello, es indispensable recurrir a un enfoque teológico moral, que se fundamenta en una perspectiva antropológico- moral, sustentada en la vida, la dignidad humana y la experiencia humana; y también en una visión cristológica, a partir de la revelación que presenta a Cristo como fundamento de vida en el ser humano con base en la Sagrada Escritura y el evangelio. Desde esta postura, el enfoque teológico moral contribuye a la comprensión de la investigación de células madres, desde una visión terapéutica en ciertas enfermedades cardiacas, regenerativas o endocrinológicas.
50
30
CAPITULO II
COMPRENSIÓN DEL CONFLICTO VALORATIVO DESDE UNA POSTURA ETICO- FILOSOFICA, BIOETICA Y DEL MAGISTERIO
En el capítulo anterior se desarrollaron las implicaciones morales en la investigación de las células madres con fines terapéuticos, con base en el enfoque teológico moral, desde una visión antropológico- moral y cristológica, fundamentadas en la vida y la dignidad humana; así mismo, en el Evangelio y la Sagrada Escritura. También se realizó un trabajo comprensivo de qué se entiende por células madres embrionarias y cuál es el carácter terapéutico que poseen éstas.
A continuación, se identifican algunas categorias que están en conflicto en la investigación con células madres. Para ello, se desarrolló el capítulo así: de un lado, se trabajó la relación del debate ético-filosófico, el cual pone en tela de juicio valores como la responsabilidad, la autonomía y el discernimiento como elementos a tener en cuenta en la investigación con estas células, especialmente con fines terapéuticos. De otro lado, se dilucidó el debate bioético, el cual se centra en principios como dignidad, justicia, maleficiencia y no maleficiencia, los cuales aparece como juicios de valor en esta investigación. Y el desarrollo de la postura teológico- moral del Magisterio que se fundamenta en los aportes de la Sagrada Escritura y la Tradición.
En estas posturas (ético- filosófico, bioético y Magisterio) se desarrollan categorias que tienen implicaciones éticas en la persona. En otros términos, se generan conflictos éticos, por ejemplo, hasta qué punto la investigación en células madres con fines terapéuticos no va en contravía de la responsabilidad y autonomía de la persona; o en el caso de que no afecte la dignidad de ella o se trasgredan los principios de maleficiencia o no- maleficiencia (en el plano bioético). Y, en el ámbito teológico moral no vaya esta investigación en detrimento de una visión cristiana de la persona en su dignidad.
31
1. Debate ético – filosófico
En el debate ético- filosófico se puede entrever conflictos entre las categorías: autonomía, responsabilidad y discernimiento que permiten establecer juicios de valor en la investigación de células madres con fines terapéuticos. En ese sentido, la pertinencia del debate ético- filosófico es fundamental para responder aquellos problemas que se dan en la teología moral, especialmente en lo relacionado a “problemas que conllevan un juicio ético en lo que tiene que ver con el inicio de la vida humana”51
. El diálogo, el consenso y el disenso que se enfocan hacia la experiencia humana permiten tomar un juicio ético sobre una determinada problemática. Siendo necesario establecer la discusión ético- filosófica, que se requiere para dar respuestas a la investigación de las células madres con fines terapéuticos desde una visión netamente antropológica.
Se evidencia que no solo basta con el debate que estipula la bioética, es decir la perspectiva biológica y médica, sino que es vital comprender este debate también desde “una reflexión filosófica- antropológica que, tomando como base los datos científicos, permite resolver los diversos problemas de la vida humana”52
.
Es necesario implementar un juicio ético- filosófico que contenga una fundamentación filosófica que considera la construcción de una ética formal de bienes; es decir “una moral que se basa en la impresión de la realidad que el hombre tiene mediante la inteligencia, mediante la estimación y la valoración ética que conlleva”53
. Esta moral concibe al ser humano en lo más profundo de su realidad personal, en su plena felicidad, en su sentido total, es una ética del bien en sí del ser humano como fundamento de su realización.
Una ética formal del deber; se identifica con la maximización del bien; es decir, tiene que ver con “la realización personal del ser humano, pero para lograr esto hay que tener
51 Gafo, Javier. Bioética, teología moral y diálogo. Comillas: Desclee de Brouwer, 2014, 41. 52 Ibíd., 51.
53
32 presente la corresponsabilidad entre el deber como bien en sí y la apropiación de posibilidades, esto es, el valor y la estimación”54
.
La importancia de la experiencia y el discernimiento; trata de construir una vida personal en la cual “la experiencia moral se inscribe dentro de esta experiencia por conformación. No en vano el hombre está obligado a sí mismo”55. Es una ética de la responsabilidad donde se parte del discernimiento para que el sujeto toma decisiones en su experiencia de vida y con ello apropiarse de su realidad.
La importancia de la justificación; es la necesidad humana de justificar las propias decisiones morales es así como “los actos de justificación van determinando mis posibilidades, y de este modo labrando físicamente en mi la virtud”56
. De ahí la necesidad de justificar todas las acciones morales en la medida que determinan mi responsabilidad frente al acto moral.
Un juicio ético filosófico propende por el bien en sí de la persona, además por la corresponsabilidad entre el bien personal y los valores. Esto genera un adecuado discernimiento ético de las acciones morales que generan una ética de la responsabilidad que se fundamenta en la justificación de esas acciones en la experiencia humana del sujeto. Sin embargo, frente al tema del trabajo de grado las células madres en lo que concierne a su obtención y específicamente a su carácter regenerativo, aparecen categorías que están en la discusión ético- filosófica, en este caso como la responsabilidad y el discernimiento (capacidad de decisión).
En la responsabilidad se cuestiona hasta qué punto los fines regenerativos de las células madres en el ser humano conlleva una responsabilidad ética de la persona, es decir en la medida que si bien son tratamientos terapéuticos- regenerativos dónde queda la responsabilidad del paciente en la medida que se logra afectar su bien personal, denerando
54 Ibid, 59. 55 Ibid., 60. 56
33 un dilema ético- moral. Por otra parte, se encuentra el valor del discernimiento como capacidad de decidir la mejor opción de vida en una determinada circunstancia, en este aspecto el debate se centra en cómo lo que discierno es válido para la vida en cuanto no genera una afectación que vaya en contravía de mi identidad como persona.
El debate ético filosófico contribuye a establecer elementos éticos como la responsabilidad, la autonomía y el discernimiento, los cuales aportan al tema de las células madre, específicamente la regeneración y el carácter terapéutico que éstas poseen.
2. El Debate bioético
La bioética desde la perspectiva de los autores Antonio Blanco y María del Pilar Nuñes, tiene una función social inmensa, que consiste en “contribuir a la educación en la autonomía, la responsabilidad y la deliberación de todos los sujetos, haciendo que éstos pasen de heterónomos a autónomos, capaces de regirse por el único móvil específicamente moral, sobre su vida misma”57
. Esto conlleva a que se desarrollen innumerables debates sobre la vida misma en la bioética58 que son fundamentales para comprender el juicio ético desde varias perspectivas como el causismo, este método casuístico no niega el valor de los principios y de las normas morales, sino “que procura aplicar con discernimiento los principios a la nueva situación, es decir, toma en serio las circunstancias concretas del caso
57 Blanco, Antonio y Núñez, María del Pilar. La bioética y el arte de elegir. Madrid: Asociación bioética.22.
58
Al respecto, el autor, Rubén Benedicto Rodríguez, plantea que los asuntos que aborda la indagación bioética plantean ineludibles problemas morales. El tratamiento de la enfermedad, la asistencia de los pacientes, las decisiones sobre la vida, la salud y la muerte obligan a enfrentar situaciones éticas difíciles. También las posibles consecuencias de las innovaciones tecnológicas crean incertidumbre, y los avances de las ciencias biomédicas generan situaciones en las que cada vez es más complejo tomar decisiones racionales. En todos estos casos puede observarse que la pregunta básica de la ética, ¿qué debo hacer?,está presente en la reflexión bioética remitiendo a la pregunta por el valor y el sentido de la vida humana. López, Javier, Et al. Bioética, Neuroética, libertad y justicia. Granada: Comares, 2013. 187.
34 nuevo y la evaluación ponderada de las posibles soluciones”59. Se trata de un análisis riguroso de casos particulares en la reflexión ética de un fenómeno o problema ético.
La teoría ética de la virtud; las virtudes son rasgos que hacen a la persona buena y que la capacitan para hacer su trabajo bien”, lo están afirmando en una situación en donde no existe un consenso sobre la “persona buena”, sobre el bien hacer, ni cuál es el ideal de vida buena.60 Esta teoría está orientada a un telos, es decir a una finalidad clara y precisa, en este caso al bien del paciente, comprendido de una manera integral. Ello incluye “el bien médico, la restauración de la salud y el bien del paciente, lo que él percibe como su bien y lo que es bueno para los seres humanos”61
.
La ética del cuidado62; tiene por objeto “las relaciones humanas, las necesidades que se suscitan, a las emociones que se movilizan en las situaciones únicas que cada individuo debe vivir”63
. Desde esta visión se comprende la relación entre los profesionales de la salud y la situación existencial única que vive el paciente en el trance de la enfermedad, algo que puede perderse de vista en las éticas de los principios. Y la Ética de la responsabilidad; fundamentada en el principio kantiano que los seres humanos son fines y no meros medios; están dotados de dignidad y no tienen precio.
Cada ser humano merece un respeto absoluto, por el hecho de poseer una condición moral, una conciencia moral; la ética de la responsabilidad hace énfasis en “elaborar un conjunto de normas, de principios que, sin intentar ser absolutos porque, probablemente, no lo van a ser nunca, expresen del mejor modo posible, aquí y ahora, el canon de respeto a los seres humanos, que ése sí es absoluto”64.
59
Blanco, Antonio y Núñez, María del Pilar. La bioética y el arte de elegir, 49.
60 Ibid., 62. 61 Ibid., 68.
62 Entendiendo que la ética del cuidado contribuye a la atención y la preocupación por las necesidades de los
demás y por el deseo de satisfacerlas. Ese deseo de satisfacer las necesidades de los demás se traduce en acciones de cuidado y atención. Comins, Irene. Filosofía del cuidar. Una propuesta coeducativa para la paz.
Barcelona: Paidós, 2007. 34.
63 Blanco, Antonio y Núñez, María del Pilar, La bioética y el arte de elegir, 69. 64
35 Con base en lo anterior, se hace énfasis en que la visión de la bioética tiene una profundo sentido de la dignidad humana, de la responsabilidad, del cuidado de sí, y de la casuística como elementos de reflexión ética que permiten realizar un acertado juicio ético con base en unos principios de la bioética que son fundamentales para lograr el discernimiento ético en una problemática moral. Para tal efecto, es necesario comprender la correlación que se da entre la bioética y la filosofía para luego realizar los categorías que están implicados en este campo.
De acuerdo a la visión de Engelhardt quien comprende la bioética como filosofía en tanto que “ésta se encuentra comprometida en una de las tareas fundamentales: ayudar a la cultura a clarificar sus visiones de la realidad y de los valores. Es así como la bioética representa un papel primordial en el proceso de autocomprensión de una cultura”65
. En ese sentido, la bioética contiene una visión ético- antropológica que posibilita una comprensión más humana de un problema ético.
Para una comprensión de la postura de la bioética, es necesario asumir que su epistemología se encuentra en el marco de la antropología, de la biología, de la medicina, y por supuesto de lo ético- filosófico, es decir, que se desarrolla en el debate bioético una mirada interdisciplinar que permite vislumbrar con cierta objetividad el juicio ético, en este caso establecer algunos criterios de carácter terapéuticos en las células madres.
Para establecer esas categorias que están implicados, desde la bioética, se debe tener en cuenta la concepción del ser humano en sí, esto es, en lo que hace referencia al ser autónomo66. En este aspecto se encuentra el primer principio de la bioética en su manera de debatir un determinado hecho, y es que se entiende la autonomía en cuanto el ““individuo
65
Ibid., 55. 66
Aclarando que la autonomía no se presenta como una condición de partida, ni tampoco como un logro perpetuo, porque requiere la puesta en marcha de unas capacidades que se mueven en un campo permanentemente aquejado de contingencia, debilidad y finitud. López, Javier, Et al. Bioética, Neuroética, libertad y justicia, 207.
36 es capaz de deliberar sobre sus objetivos personales y actuar bajo la dirección de esta deliberación”67.
La capacidad de deliberar es lo que lleva a la persona a tener una postura autónoma y en consecuencia respetable en cuanto se asume tal cual como es; puesto que se trata de “respetar la autonomía, es decir, de dar valor a las opiniones y elecciones de las personas así consideradas y abstenerse de obstruir sus acciones, a menos que éstas produzcan un claro perjuicio a otros. La autonomía en su sentido concreto se relaciona con:
“La capacidad de actuar con conocimiento de causa y sin coacción externa, y no se trata del concepto kantiano, el hombre como autolegislador, sino en su sentido más empírico: lo que se haga con el paciente deberá pasar siempre por el trámite del respeto de su decisión”68.
En esa perspectiva, en el valor de la autonomía se confiere igual importancia al respeto de la decisión de la persona, como la capacidad que tiene ésta de tomar decisiones en el momento que lo requiere sin ningún tipo de manipulación de terceros. De esto se infiere, que no es lo mismo ser autónomo que ser respetado como un sujeto autónomo –que es lo que está especialmente en juego en el principio bioético de autonomía. El respeto por la autonomía exige que se reconozca:
“el derecho de la persona que es capaz de decidir autónomamente a tener sus propios puntos de vista; b) a hacer sus propias opciones y c) a obrar en conformidad con sus valores y creencias. Se trata de un principio prima facie, es decir, que obliga “en principio” o “en igualdad de condiciones”, pero que puede ser limitado por otras
consideraciones morales en situaciones de conflicto”69.
El respeto por el ser autónomo conlleva dos grandes visiones a saber: primero, en la medida que la persona discierne, delibera y toma la decisión sobre un problema moral que lo aqueja en su experiencia humana. Y, segundo, que en algunos casos la autonomía se percibe a través de un consentimiento informado. Al respecto, el autor Engelhardt afirma que en el
67 Blanco, Antonio y Núñez, María del Pilar, La bioética y el arte de elegir, 42. 68 Gafo, Javier. Bioética teológica. Comillas: Desclee de Brouwer, 2003
. 43. 69
37 principio de autonomía “la autoridad para las acciones que implican a otros se deriva del mutuo consentimiento que involucra a los implicados”70
. Como consecuencia de ello, sin ese consentimiento no hay autoridad para hacer algo sin tener en cuenta al otro. Las acciones que se hacen en contra de tal autoridad son culpables ya que violan la decisión del otro y, por tanto, son punibles.
El valor de la autonomía como uno de los principios de la bioética subraya que la persona en sí es autónoma de decidir sobre su existencia, sin embargo también se resalta en algunos casos el consentimiento informado como parte fundamental de esa decisión.
En la epistemología de la bioética corresponde al principio de no-maleficencia, del cual se comprende como la exigencia ética primaria de que el médico no utilice sus conocimientos o su situación privilegiada en relación con el enfermo para infligirle daño. Por ende, el Juramento recoge la obligación de “no hacer daño, junto a la de hacer el bien: “Haré uso del régimen de vida para ayuda del enfermo, según mi capacidad y recto entender.”71
Este principio contiene un sentido ético de responsabilidad en el caso del médico para actuar coherentemente en una situación problemática del paciente y es de carácter universal y de exigencia, pues rige en toda situación o circunstancia del paciente, aclarando que existe en este principio una ausencia de la acción, ya que no se puede actuar, no se puede hacer daño.
Por otra parte, se encuentra el principio de beneficencia, el cual incluye siempre una acción. Autores Beauchamp y Childress distinguen dos tipos de beneficencia: “la beneficencia positiva y la utilidad. La beneficencia positiva requiere la provisión de beneficios. La utilidad requiere un balance entre los beneficios y los daños”72
.
70 Ibíd., 45.
71 Ibíd. 45.
72 Siurana, Juan. Los principios de bioética y el surgimiento de una bioética intercultural. Revista Veritas (22):