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2. OBJETO DE ESTUDIO

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POSICIONAMIENTO INTERNACIONAL DE LAS REVISTAS COLOMBIANAS DE PSICOLOGÍA Y AGRICULTURA EN EL PERÍODO DEL 2015 - 2019

JESSICA ANDREA ARAGÓN SÁNCHEZ MARIA ALEJANDRA SIABATO VERA

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE DEPARTAMENTO DE CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

CARRERA DE CIENCIA DE LA INFORMACIÓN, BIBLIOTECOLOGÍA Y ARCHIVÍSTICA

BOGOTÁ D.C 2020

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POSICIONAMIENTO INTERNACIONAL DE LAS REVISTAS COLOMBIANAS DE PSICOLOGÍA Y AGRICULTURA EN EL PERÍODO DEL 2015 - 2019

JESSICA ANDREA ARAGÓN SÁNCHEZ MARIA ALEJANDRA SIABATO VERA

TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR EL TÍTULO DE:

PROFESIONAL EN CIENCIA DE LA INFORMACIÓN, BIBLIOTECÓLOGO Y ARCHIVISTA

TUTORA:

CLAUDIA PATRICIA MÉNDEZ RÁTIVA

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE DEPARTAMENTO DE CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

CARRERA DE CIENCIA DE LA INFORMACIÓN, BIBLIOTECOLOGÍA Y ARCHIVÍSTICA

BOGOTÁ D.C 2020

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Reglamento de la Pontificia Universidad Javeriana Artículo 23

"La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de grado, solo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católicos y porque el trabajo no contenga ataques

y polémicas puramente personales, antes bien, se vean en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia”.

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AGRADECIMIENTOS

Gracias a mis padres por su apoyo entorno a mi carrera como profesional.

Gracias a todos los profesores (especialmente la profesora Claudia Melo, Alfredo Menéndez, Orlando Chaviano), que con sus conocimientos contribuyeron a mi formación y fueron un gran apoyo dado a través de sus palabras y enseñanzas.

Gracias a todos mis amigos y conocidos, que estuvieron conmigo en el proceso, por sus palabras de aliento como buenos deseos para seguir hasta el final, guiada por la perseverancia y entusiasmo. A mi compañera Jesica por su paciencia y también por su esfuerzo y responsabilidad puesto en el desarrollo de la tesis. Me siento muy alegre y agradecida por haber vivido esta experiencia y por haber conocido maravillosas personas que estoy segura de que, con su paso en mi vida dejaron una gran huella. Gracias a nuestra tutora Claudia Méndez por su asesoría y seguimiento constante para la construcción de este documento.

Att: Alejandra Siabatto

Agradezco y dedico el resultado del empeño y entrega en este grato proceso, A Dios por bendecir mi camino, y ser guía en los momentos de dificultad. A las personas que estuvieron desde que emprendí este camino, mi familia, en especial a mis padres Oscar Aragón y Mireya Sánchez por todo el apoyo ofrecido, por animarme y confiar siempre en mis capacidades. Agradezco, valoro y honro el esfuerzo y la oportunidad que me han ofrecido. Sin ellos no hubiera sido posible. A mi hermana Laura Aragón, por la motivación y palabras de aliento en los momentos propicios. A mi compañera Alejandra, quien me acompaño y apoyo en el camino y culminación del proceso. A cada uno de los docentes que, con sus enseñanzas, lograron aportar no solo al crecimiento académico, también al personal. Y finalmente a nuestra tutora de tesis, por el acompañamiento y soporte en este proyecto. A todos, gracias. Att: Jesica Aragón

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TABLA DE CONTENIDO

RESUMEN ... 10

ABSTRACT ... 11

1. INTRODUCCIÓN ... 12

2. OBJETO DE ESTUDIO ... 18

2.1. Antecedentes ... 18

2.2. Justificación de la investigación ... 25

2.3. Planteamiento del problema ... 28

2.4. Hipótesis ... 37

2.5. Pregunta de investigación ... 37

3. OBJETIVOS ... 38

3.1. Objetivo general ... 38

3.2. Objetivos específicos ... 38

4. MARCO TEÓRICO ... 38

4.1. Comunicación de la ciencia ... 38

4.1.1. Áreas de divulgación de la ciencia ... 40

4.1.2. La tecnología como mecanismo de difusión de la ciencia ... 41

4.1.3. El rol de las redes para la comunicación ... 44

4.1.4. Revistas científicas como canales de comunicación ... 45

4.1.5. El papel de las bases de datos y las revistas científicas ... 49

4.2. Las revistas científicas frente a los nuevos retos de edición ... 50

4.3. Aproximación a los modelos de evaluación y clasificación de revistas 55 4.3.1. Modelos de evaluación de revistas ... 56

4.3.2. Indicadores para la evaluación de revistas ... 57

4.3.3. Dimensiones de posicionamiento científico ... 64

4.3.4. Medición y revisión de revistas ... 65

5. METODOLOGÍA ... 67

6. RESULTADOS DE INVESTIGACIÓN... 76

8.1. Contexto mundial y latinoamericano de las categorías de psicología y agricultura en Scopus y Web of Science ... 76

8.1.1 Acercamiento hacia los orígenes de la psicología ... 76

8.1.2. Definición de la psicología ... 78

8.1.3. Áreas de estudio ... 78

8.1.4. Panorama de la producción científica en Psicología en el mundo en WoS y Scopus. ... 79

8.1.4.1. Scopus ... 80

8.1.4.2. Web of Science ... 83

8.2.1 Acercamiento a los orígenes de la agricultura ... 86

8.2.2 Definición de la agricultura ... 87

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8.2.2. Áreas de estudio ... 87

8.2.3. Elementos para tener en cuenta en la Agricultura ... 88

8.2.4. Panorama de la producción científica en Agricultura en el mundo en WoS y Scopus ... 88

8.2.4.1. Scopus ... 89

8.2.4.2. Web of Science ... 92

8.3 Tendencias de posicionamiento de las revistas colombianas de Psicología y Agricultura en Scopus y Web of Science ... 96

8.3.1. Revistas de psicología en Colombia ... 96

8.3.1.1. Scopus ... 97

8.3.1.2. Web of Science ... 100

8.3.2. Revistas de agricultura en Colombia ... 105

8.3.2.1 Scopus ... 105

8.3.2.2. Web of Science ... 108

7. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 115

8. BIBLIOGRAFÍA ... 119

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ÍNDICE DE TABLAS

TABLA 1.CRITERIOS DE SELECCIÓN WEB OF SCIENCE Y SCOPUS ... 36

TABLA 2.REDES SOCIALES CIENTÍFICAS ... 44

TABLA 3.DINÁMICAS DE LAS REVISTAS CIENTÍFICAS ... 53

TABLA 4.INDICADORES DE CITAS... 62

TABLA 7.INDICADORES ... 68

TABLA 5.REVISTAS COLOMBIANAS DE AGRICULTURA CLASIFICADAS EN JCR Y SJR.. 70

TABLA 6.REVISTAS COLOMBIANAS DE PSICOLOGÍA CLASIFICADAS EN JCR Y SJR .... 74

TABLA 8.ÁREAS DE ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA ... 79

TABLA 9.DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE REVISTAS CLASIFICADAS EN SJR PARA LA CATEGORÍA DE PSICOLOGÍA ... 82

TABLA 10.DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE REVISTAS CLASIFICADAS EN JCR PARA LA CATEGORÍA DE PSICOLOGÍA ... 85

TABLA 11.ÁREAS DE ESTUDIO DE LA AGRICULTURA ... 87

TABLA 12.DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE REVISTAS CLASIFICADAS EN SJR PARA LA CATEGORÍA AGRICULTURA... 92

TABLA 13.DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE REVISTAS CLASIFICADAS EN JCR PARA LA CATEGORÍA DE AGRICULTURA ... 95

TABLA 14.DISTRIBUCIÓN DE REVISTAS POR CUARTILES PARA AGRICULTURA ... 96

TABLA 15.REVISTAS DE PSICOLOGÍA E INDICADORES DEL SJR. ... 99

TABLA 16.REVISTAS DE PSICOLOGÍA E INDICADORES DE JCR. ... 102

TABLA 17.VISIBILIDAD DE LAS REVISTAS DE PSICOLOGÍA EN SISTEMAS DE INDEXACIÓN ... 104

TABLA 18.REVISTAS CIENTÍFICAS DE AGRICULTURA EN SJR ... 108

TABLA 19.REVISTAS DE AGRICULTURA E INDICADORES DE JCR. ... 111

TABLA 20.VISIBILIDAD DE LAS REVISTAS DE AGRICULTURA EN SISTEMAS DE INDEXACIÓN ... 113

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ÍNDICE DE IMÁGENES

IMAGEN 1.PROCESOS DE LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA ... 39

IMAGEN 2.PROCESO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN ARTÍCULO CIENTÍFICO ... 43

IMAGEN 3.FUNCIONES DE LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA ... 46

IMAGEN 4.CRITERIOS DE CALIDAD EN LAS REVISTAS CIENTÍFICAS ... 48

IMAGEN 5.CARACTERIZACIÓN DE FUENTES ... 49

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ÍNDICE DE GRÁFICAS

GRÁFICA 1.NÚMERO DE REVISTAS DE PSICOLOGÍA INDEXADAS EN SJR Y JCR PARA EL PERÍODO 2015 A 2019 ... 80 GRÁFICA 2.NÚMERO DE PUBLICACIONES EN PSICOLOGÍA POR REGIÓN (2015-2019) 81 GRÁFICA 3.NÚMERO DE CITAS EN PSICOLOGÍA POR REGIÓN (2015-2019) ... 81 GRÁFICA 4.NÚMERO DE PUBLICACIONES POR REGIÓN PARA PSICOLOGÍA (2015-2019)

... 84 GRÁFICA 5.NÚMERO DE CITAS PARA PSICOLOGÍA EN EL PERÍODO 2015-2019 ... 84 GRÁFICA 6.NÚMERO DE REVISTAS DE AGRICULTURA INDEXADAS EN SJR Y JCR PARA

EL PERÍODO 2015 A 2019 ... 89 GRÁFICA 7.NÚMERO DE PUBLICACIONES POR REGIÓN EN AGRICULTURA (2015-2019)

... 90 GRÁFICA 8.NÚMERO DE CITAS POR REGIÓN EN AGRICULTURA ... 90 GRÁFICA 10.NÚMERO DE DOCUMENTOS EN AGRICULTURA -WEB OF SCIENCE DEL

2015-2019 ... 93 GRÁFICA 11.CITAS POR REGIÓN EN AGRICULTURA PARA EL PERÍODO 2015-2019 EN

WOS ... 94 GRÁFICA 12.TOTAL DE CITAS Y TOTAL DE DOCUMENTOS EN REVISTAS DE PSICOLOGÍA

... 98 GRÁFICA 13.TOTAL DE CITAS Y DE DOCUMENTOS EN PSICOLOGÍA ... 101 GRÁFICA 14.TOTAL DE CITAS Y TOTAL DE DOCUMENTOS EN REVISTAS DE AGRICULTURA

... 106 GRÁFICA 15.COMPARATIVO DE CITAS Y DOCUMENTOS PUBLICADOS EN WOS EN EL

2019 ... 109

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RESUMEN

La presente investigación realiza un análisis de las revistas colombianas en el área de Psicología y Agricultura clasificadas en JCR y SJR, índices citacionales de las bases de datos WoS y Scopus del año 2015 al 2019, con el objetivo de estudiar el posicionamiento internacional que ocupa Colombia en estos índices, teniendo en cuenta la visibilidad e impacto de las revistas. Para lo cual, se hace una indagación teórica como punto de partida, y se toma como referencia indicadores bibliométricos que permiten observar dinámicas de publicación e impacto que presentan las revistas colombianas y que logran afectar directamente su reconocimiento y clasificación en cuartiles.

Es evidente que, a pesar del incremento de la producción científica como de revistas en el período de análisis, se evidenció que Colombia no es considerado de acuerdo con los índices citacionales (JCR y SJR) como un país con productividad e impacto sobresaliente con relación a la media de las categorías analizadas, resultado que se evidencia en la categorización de los cuartiles que para las categorías seleccionadas se encuentran concentradas revistas nacionales en los últimos cuartiles; así para el JCR hay en Q3(1) y Q4(9), y en el SJR hay en Q3(11) y Q4(12).

En general Colombia se encuentra por debajo del 1% en la contribución internacional de revistas para las categorías de Psicología y Agricultura, factor que repercute en el nivel de posicionamiento y visibilidad en relación con el promedio del mundo y la región. Este análisis pretende evidenciar desde el área bibliométrica los principales factores que afectan el posicionamiento de las revistas nacionales, así como las posibilidades de ascenso en la categorización de revistas en modelos internacionales que no necesariamente corresponden a las particularidades nacionales de publicación, información que brinda herramientas a los editores para establecer proyectos de visibilidad e indexación comprensiva.

Palabras clave: clasificación de revistas, evaluación de revistas, Indicadores bibliométricos, visibilidad, Impacto, Colombia, revistas científicas

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ABSTRACT

This research performs an analysis of Colombian journals in the area of Psychology and Agriculture classified in JCR and SJR, citational indexes of the WoS and Scopus databases from 2015 to 2019, with the aim of studying international positioning in these indices, taking into account the visibility and impact of the magazines. For which, a theoretical indegation is done as a starting point, and bibliometric indicators are taken as reference for observe dynamics of publication and impact presented by Colombian magazines and that manage to directly affect their recognition and classification into quartiles.

Is clear that despite the increase in scientific and journal production in the analysis period, Colombia was shown not to be considered in accordance with citational indices (JCR and SJR) as a country with productivity and impact relative to the mean of the categories analyzed, a result evidenced by the categorization of quartiles that national journals are concentrated in the last quartiles for the selected categories; so for JCR there are in Q3(1) and Q4(9), and in SJR there are in Q3(11) and Q4(12).

In general Colombia is below 1% in the international contribution of journals for the categories of Psychology and Agriculture, impact on the level of positioning and visibility relative to the world and region average. This analysis aims to demonstrate from the bibliometric area the main factors affecting the positioning of national journals, as well as the possibilities for promotion in the categorization of magazines into international models that do not necessarily correspond to the national particularities of publication, provides tools for publishers to establish comprehensive visibility and indexing projects.

Keywords: bibliometric analysis, bibliometric indicators, visibility, impact, scientific production, Colombia, scientific journals.

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1. INTRODUCCIÓN

En el contexto actual es usual que la mayoría de los procesos se vean mediados por la tecnología, lo cual no exceptúa el caso de las revistas científicas, pues desde hace más de diez años se habla de revistas digitales las cuales de acuerdo con Abadal y Rius (2006) son publicaciones periódicas distribuidas en formato digital, lo que las hace accesibles y factibles, además comparten características similares con las revistas impresas como diseño, interacciones, funcionalidades y distribución aplicadas al dominio digital.

Sin embargo, han sufrido cambios en la forma de publicación, diversificación de formatos de acceso, y pensando en mejorar sus contenidos se han ideado metodologías para evaluar y calcular qué tanta visibilidad puede tener durante un tiempo determinado (Lopez & Vidauri, 2011).

Existe a su vez revistas con criterios específicos en su función de difusión científica, así, la revista de divulgación científica se encarga de comunicar el conocimiento científico y técnico, además de dar a conocer temas de ciencia al público general, de manera comprensible y amena, con claridad, amplitud y responsabilidad. De otra parte, a estas revistas no se les exige ser arbitradas y utilizan formatos diferentes a las científicas o profesionales (Aguirre, 2008).

Por otro lado, se encuentran las revistas académicas, a lo que autores como Aguirre (2008) señala, que tienen como objeto dar a conocer el avance de la ciencia mediante la difusión de nuevo conocimiento, estas contienen artículos originales inéditos que han pasado por revisión por pares lo que asegura el cumplimiento con las normas de calidad y validez científica, en suma se concluye que los resultados de una investigación en las revistas científicas hacen parte esencial del método científico.

Es importante mencionar que, asimismo, se produjo el movimiento de AA (Acceso Abierto) el cual permite poner a disposición el conocimiento científico, que se debió al obstáculo que había en el acceso a documentación científica que seguía los patrones clásicos de la época impresa (Aparicio, Banzato &

Liberatore, 2016).

El acceso abierto tiene sus inicios en una de las respuestas de la comunidad de investigadores a la llamada “crisis en serie”, pues concibiendo que el precio a la suscripción de las revistas era muy alto para las bibliotecas académicas, se limitaba el presupuesto para la suscripción incluso en instituciones con lucro económico (Torres, Robinson & Aguillo, 2015).

Con la iniciativa de acceso abierto se llevó al logro del acceso universal las publicaciones científicas, beneficiando a la literatura científica con la disponibilidad gratuita en internet de artículos científicos que permiten al usuario la lectura, descarga, copia, distribución, impresión, búsqueda o enlace al texto completo de dichos artículos. Además, permite rastrearlos para su indización, incorporarlos como datos en un software, o utilizarlos para cualquier otro propósito que sea legal, sin barreras financieras, legales o técnicas, aparte de

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las que son inseparables del acceso a internet (Chan et al., 2002, citado en Delgado, 2018).

Es entonces que hace más de treinta años este tipo de intercambio libre y global se convirtió en algo nuevo, sin embargo, no es hasta diciembre de 2001 en Budapest que se instaura en una reunión organizada por el Open Society Institute (OSI) con el objetivo de potenciar la libre disposición de información científica en la red. (Montano, 2009). En este contexto, se establecen dos rutas o tipos de acceso abierto que han sido aceptados por la comunidad científica, denominados la vía dorada (Gold Open Access) y la vía verde (Green Open Access).

La primera supone para el lector el acceso público y gratuito al artículo final, siendo este acceso inmediato y permanente, pero el autor o la institución a la que pertenece deben hacer frente a una cantidad en concepto de APC (Article Publishing Charge), que es el costo derivado del proceso de producción y publicación del artículo, que por lo general es financiado por las instituciones con las que trabaja el autor, en cuanto a las condiciones de uso del contenido se determina una licencia que puede ser comercial o no.

Por otra parte, se destaca la opción de vía verde, proceso por el que el autor deposita su artículo una vez aceptado y previamente publicado en una revista de suscripción, en la web o repositorio de recursos digitales sin necesidad de pagar el APC, repositorios que pueden ser temáticos, institucionales o de datos.

Modelos de publicación que se están adaptando a los nuevos usos de herramientas digitales que van surgiendo como a las demandas de autores y usuarios de la publicación científica. (Elsevier, 2019)

Como parte de los cambios que trae la implementación de la era digital, se originan las publicaciones electrónicas y entonces surgen las revistas científicas en formato digital que posteriormente son indexadas en bases de datos y amplían la posibilidad de que el investigador pueda dar a conocer las investigaciones en las que ha trabajado y posterior a su revisión hecha por pares evaluadores.

De ese modo, se hace necesario exponer que toda revista científica para ser considerada como tal debe cumplir con parámetros de normalización establecidos por la comunicación científica. En ese contexto para comunicar la ciencia, surgen los index o índices aquellos sistemas diseñados para almacenar y registrar de modo selectivo documentos organizados metódicamente a fin de propiciar la visibilidad de los datos haciendo factible su búsqueda y recuperación, cumplen con el propósito de dar el acceso a la información científica, difundir y potenciar la calidad de las revistas académicas (Gonzales, 2012).

Para el caso de las revistas científicas se encuentran múltiples sistemas de indexación y resumen, algunos reconocidos internacionalmente como los índices citacionales Scimago Journal Rank (SJR) de la base de datos Scopus y el Journal Citation Report (JCR) de Web of Science, productos que ofrecen indicadores de Impacto de las principales revistas, en donde se publican las investigaciones más valoradas.

Las características principales que estos índices permiten realizar son:

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seguimiento de los temas más relevantes de una materia específica, permiten medir la producción científica del mundo, de un país, de una institución y de un autor (Cordón, Gómez, Alonso & López, 2010). De esa manera los índices se han implementado gradualmente en distintos contextos, es el caso de América Latina y otros continentes que para su divulgación científica incorporan este tipo de sistemas en sus bases de datos, llevan a implementar modelos de evaluación y prácticas de publicación que responde a sus dinámicas.

En Latinoamérica existen diversos sistemas de indexación y clasificación, muchos de acceso abierto, con el fin de favorecer la visibilidad científica de Iberoamérica. Entre los que se destacan:

Latindex cuenta con dos servicios principales de información, como Directorio que ofrece datos bibliográficos de todas las revistas registradas y Catálogo, el cual se compone de las revistas con los más altos estándares de calidad.

SciELO el cual es un proyecto de biblioteca en línea que permite la publicación electrónica de ediciones completas de revistas científicas

CLASE que es una base de datos bibliográfica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encarga de compilar la información publicada en revistas latinoamericanas de ciencias sociales y humanidades incluyendo las citas contenidas en cada artículo.

RedALyC que es considerado como un sistema de indización que integra a su índice las revistas de alta calidad científica y editorial de la región, entre otros (Paradigma, 2012).

Las revistas científicas incluidas dentro de estos sistemas obtienen mayor visibilidad e impacto dentro de su área, por lo que el proceso de inclusión en ellas se vuelve necesidad estratégica, no solo para la revista, sino para las instituciones, permitiendo así potencializarlas. En ese sentido las revistas cumplen entonces con tres funciones base de las publicaciones periódicas:

registrar los avances científicos, difundirlos y conferir prestigio a los editores y autores. (Romanos de Tiratel, 2008, citado por Aparicio, Banzato & Liberatore, 2016).

En los sistemas de indexación, además de generarse los directorios, catálogos, bases de datos generales, bases de datos especializadas y repositorios, surgen los índices citacionales. Herramientas que contribuyen a la cualificación de las revistas y que a su vez facilitan el trabajo de selección de recursos a las bibliotecas.

En el año 1997 nace Web of Knowledge con ISI, que posteriormente pasa a ser Thomson Routers y actualmente se constituye como Web of Science de Clarivate Analytics, base de datos que genera un índice cuya clasificación de revistas se da por el Factor de Impacto. Para el año 2004 nace Scopus como alternativa a WoS y cuyo interés es ampliar la cobertura geográfica y temática de revistas indexadas, propone como indicador alternativo el SJR cuya base es el cálculo de citas en una ventan de tiempo mayor al JCR. Es así como surgen los primeros indicios de la evaluación de la ciencia apoyada en sistemas de información que dan cuenta de sus dinámicas de producción y consumo, como de los parámetros de calidad de la publicación.

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Estos sistemas, impulsan cambios que dan pie al interés y discusión en el medio académico sobre la eficacia y transparencia en los modelos de evaluación del impacto de trabajos científicos, el impacto de la información generada por los investigadores tiene relevancia más allá de la contabilidad de citas a los productos académicos, pues existe la necesidad de valorar de una manera más inmediata el efecto o la influencia de dicho trabajo.

La evaluación de la ciencia entonces permite identificar flujos de información y pasa a ser el eje central en la toma de decisiones en aspectos de financiación y promoción del investigador, es decir, la revista pasa de ser un canal de comunicación científica a ser una herramienta para la evaluación de la ciencia.

En consecuencia, la revista hace una transición en la necesidad de ser visible a través de los sistemas de indexación, a ser evaluada y clasificada en los índices citacionales e incluso en los sistemas de evaluación de cada país, a partir de indicadores bibliométricos que dan cuenta de sus dinámicas de productividad y citación.

En este escenario los indicadores bibliométricos, sirven como medidas para monitorear y hacer cumplir las políticas de internacionalización en muchos casos interpretándose independientemente del contexto político en el que se apliquen (Garcia & Rafols, 2019).

De ese modo se destacan indicadores como el FI, este mide la influencia de las revistas científicas a través del recuento del número de citas que han obtenido en un Período concreto de tiempo, se ha convertido en referencia para medir efectividad en investigación y se configura como un instrumento de la gestión política y pública de la investigación, además se ha consolidado como referente de calidad de las revistas, sin embargo es constantemente cuestionado las siguientes razones: un mayor FI de una revista no supone un mayor número de citas de las artículos que publican; las referencias en revistas del área no son un parámetro cualitativo sino cuantitativo y los criterios para determinar artículos citables y citas que se atribuyen no han sido claros y objetivos. (Túnez & de Pablos,2013).

El índice h por su parte equipara cuantitativamente las publicaciones de una revista o de un autor y las citas que éstas han obtenido, es decir, se representa por el número de publicaciones que han recibido un número mínimo de citas.

Entre sus fortalezas se destaca que resulta fácil de calcular y que resulta útil para identificar a los investigadores más destacados en cada área.

Es un indicador propuesto para medir la calidad profesional de los científicos en función de sus artículos, se utiliza para valorar a investigadores, áreas temáticas, instituciones, etc. Por otro lado se cuestiona al índice h: que no discrimine en niveles intermedios ya que no aprecia las citas por encima ni por debajo del índice; que promocione a los productores masivos de artículos frente a los productores selectivos de pocos textos pero muy referenciados; que no sea válido para establecer comparativas entre distintas áreas o campos científicos y que tampoco sea consistente ya que un mismo artículo puede elevar el índice h de uno de sus firmantes pero dejar igual el de los otros. (Túnez & de Pablos,2013)

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Es así, como en la valoración de las revistas científicas se argumenta que el índice h es uno de los indicadores más apropiado, ya que resulta más inclusivo que el JCR de Web of Science, puesto que el índice h pretende evitar las limitaciones, que presenta el Factor de Impacto (FI) en el momento de valorar la capacidad investigadora de un profesional. Aunque a su vez sea un indicador que mide a los autores, aplicado a varios niveles de agregación, como las revistas.

El valor depende de las citas de los artículos publicados por autor, no de las citas recibidas por la revista donde se publicó, aunque también permite acercar al valor absoluto del indicador con una valía similar pero que trabajan en campos cuyas revistas tienen FI muy diferentes. La principal ventaja del índice h es que combina en un solo indicador una medida de la cantidad y otra del impacto de la producción. (Moró & Burbano, 2013)

Ejemplo de la diferencia de datos que se puede obtener de ambos indicadores para las revistas, se presenta en un estudio que a partir del análisis en 70 revistas desde los valores del índice h de Google Scholar (GS) y el JCR. (Dávalos, 2015) en el cual el autor concluye que:

...cuando menos el 20% de los artículos de una revista dada que se puede encontrar en el internet (en la base de datos GS) tienen tantas o más citas que lo que refleja el valor de h de JCR. Lo mismo sucede con las revistas mismas:

algunas tienen valores de h5 mayores que revistas de la misma área que forman parte del JCR. En otras palabras, un trabajo no tiene necesariamente que ser publicado en una revista del índice JCR para ser altamente citado. Los que citan a esta clase de trabajos, definitivamente los ven como de gran utilidad. Es el contenido del documento lo que representa el valor para los usuarios y no el medio donde se publica (p.12).

Es entonces aquí donde se valida metodológicamente la utilidad y diferencia que se presenta en el uso de indicadores para la evaluación dimensional de una revista, más aún de un trabajo o de un autor, dado que la calidad del contenido brinda unas posibilidades de uso y consumo de información que no necesariamente son medidas por las citas y que dan indicio del alcance de la investigación en el contexto disciplinar.

Por otra parte, son estos indicadores las principales fuentes de datos que soportan los procesos de evaluación, por lo que surge la necesidad de mejorar la forma en la que agencias de financiación, instituciones académicas y otros grupos evalúan la investigación científica. En las revistas la principal razón de tal evaluación recae en el papel significativo que desempeñan como medios de comunicación de la ciencia, como a su vez en distintas disciplinas incluidas las ciencias naturales, las revistas son la principal fuente de información sobre hallazgos, técnicas, hechos y demás descubrimientos. (Abadal, 2017)

En el entorno académico las revistas vinieron a dar respuesta a una necesidad sentida por la ciencia moderna: la exigencia de validar o certificar de alguna manera el conocimiento generado, a través del juicio de expertos en la materia, pues estas publicaciones actúan como elemento que constituye la producción y reproducción del saber. (Abadal, 2017).

En el caso de las revistas, para la evaluación, también hablamos del proceso interno denominado revisión por pares de una revista científica es uno de los

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pilares fundamentales en la comunicación científica, pues resulta difícil considerar científica a una revista que no la incorpora. Tal proceso tiene como finalidad en un primer momento seleccionar los contenidos de acuerdo con la política editorial de la revista, también garantiza que los resultados ofrecidos tengan principio en investigaciones cuya metodología cumple los estándares de calidad y reproducibilidad exigidos y, por último, mejora la redacción, claridad expositiva y validez formal de los manuscritos (Jubb, 2016, p. 13).

De ese modo la revisión se percibe como una herramienta aplicada en la valoración crítica de los artículos enviados a las revistas por parte de expertos externos al grupo editorial, con el fin de medir su calidad, factibilidad y rigurosidad científica.

De acuerdo con autores como Ladrón de Guevara, Hincapié, Jackman &

Caballero (2008) dicha revisión puede ser realizada de tres formas; de tipo simple-ciego (SBPR), mediante el cual se conoce la identidad del autor pero el autor desconoce la del revisor, práctica que puede ser vulnerable al favoritismo;

otra tipología se da en la revisión por pares abierta, en esta si se revela la identidad de ambos (autor y revisor) en donde los autores tiene la capacidad de identificar los comentarios de los revisores, por último se habla de la revisión por par doble ciego (DBPR) en esta tanto revisores como autores son anónimos, se considera un enfoque que ayuda a preservar el anonimato asegurando una revisión de forma justa.

De acuerdo con lo anterior, se hace imprescindible que las revistas aseguren la calidad y novedad por medio de la adecuada evaluación. Ahora bien, una característica del campo de publicación científica se puede ver en el tipo de personas que publican, los investigadores, autores afirman que el investigador es un especialista, un profesional facultado por sus conocimientos acumulados para dar respuesta a determinadas incógnitas que acontece en sus entornos (Delado, 2005, citado por Linares & Betancourt, 2012), el investigador entonces se cimienta en el conocimiento científico que explica y valoriza situaciones y tendencias a través del lenguaje científico, conocido como “el método científico”

siendo la metodología con la que se lleva a cabo la investigación y la actividad científica que se genera.

Dentro del mundo académico, las revistas científicas ocupan una posición distinta al resto de los campos de publicación (Thompson, 2013, 2005, citado por Maceiras, 2014), el objetivo de publicación en las revistas reside en ese sentido en el prestigio y reconocimiento de dicho trabajo por parte de los pares evaluadores en menor tiempo que otras publicaciones, más allá de la remuneración económica generada, aunque es un factor que en si se considera importante en cuanto mayor reconocimiento se produzca.

Las revistas son entre otras dimensiones espacios de aprendizaje sobre aspectos fundamentales y complementarios de la producción científica, concretamente de la evaluación y la difusión de los contenidos (Repiso, Torres

& Aguadet, 2019). En la historia las publicaciones de las revistas han sido el medio propicio para la dispersión del conocimiento científico, sin embargo, aunque la publicación y divulgación sean elementos que anteceden la transferencia del conocimiento, para lograr avances en una disciplina es

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necesario la práctica de nuevos métodos para compartir el conocimiento con la sociedad.

Basado en lo anterior, se evidencia como las revistas deben plantearse nuevas soluciones a los retos que actualmente presentan, ya que factores que parecen ser los únicos son la competitividad por el Factor de Impacto, el Acceso Abierto y la sostenibilidad para publicar, sin embargo estos son solo una parte, dentro del gran abismo que constituye la ciencia abierta, además del cuestionamiento de si las revistas siguen siendo la mejor forma de difusión de conocimiento, lleva que autores como Abadal (2017) resalten como oportuno que las revistas científicas planifiquen su presencia en las redes sociales y una estrategia de difusión de los indicadores basados en las altmetrics, tanto por transparencia como por la capacidad de medición del impacto que puede inferirse de estas.

Ahora bien, en el contexto nacional e incluso en Latinoamérica, las revistas científicas han tenido otros recorridos que contribuyen a prácticas que no necesariamente se ajustan a los modelos anglosajones de producción y evaluación. Partimos de la premisa del acceso abierto en América Latina, como principal precursor de este modelo, así como la gran proliferación de revistas institucionales que en ocasiones duplican y dispersan en conocimiento disciplinar.

De forma paulatina las revistas latinoamericanas han incursionado en los modelos de evaluación de la ciencia, tomando como referente criterios y herramientas que no necesariamente se originan de nuestras necesidades y contextos, lo que lleva a dos escenarios: por un lado, la cualificación de la edición de revistas y por otro lado la adopción de modelos de publicación y criterios de evaluación que requieren esfuerzos y modificaciones que no necesariamente se alinean con el contexto regional.

En consecuencia, el presente estudio tiene el interés de considerar los factores de medición que determinan el posicionamiento de las revistas nacionales desde las áreas de Agricultura y Psicología, pues se identificó a partir de los resultados obtenidos en los índices Scimago Journal Rank (SJR) y Journal Citation Report (JCR) que las áreas mencionadas son las más relevantes en cuanto a mayor número de revistas en Colombia, por esa razón se decide incluirlas para el análisis. Lo anterior con el objeto de identificar aspectos que influyen en que las revistas no tengan un mayor reconocimiento y visibilidad internacional. De esa manera se dispondrá de la utilidad que presentan los indicadores bibliométricos en el proceso de evaluación de las revistas, con el fin de contribuir en el tema de visibilidad e impacto científico nacional, desde el ámbito de la bibliometría.

2. OBJETO DE ESTUDIO

2.1. Antecedentes

La mayor parte del conocimiento comenzó a concentrarse en sociedades científicas creadas al margen de las universidades, en las que se reunían un grupo de personas interesadas en determinados temas para comunicar el nuevo

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conocimiento de una forma más directa a como se había hecho hasta ese entonces usando los libros (Mendoza & Paravic, 2006).

El 28 de noviembre de 1660 es fundada La Royal Society en Londres y la Académie des Science el 22 de diciembre de 1666 en Francia, con el objetivo de dar a conocer los descubrimientos a través de un sistema de correspondencia para que otros investigadores pudieran ver su contenido. Con el pasar del tiempo ellos empezaron a añadir comentarios y evaluaciones con relación a lo que les enviaban.

Dado a que era bastante información la que tenían que comentar y revisar, los journals académicos comenzaron a circular a partir de 1665 (Mendoza & Paravic, 2006), para facilitar la comunicación y poner en el escenario los avances que se hicieran en el campo científico. Las revistas científicas serían aquellas que permitirían llevar el conocimiento a un número mayor de personas, manteniendo la confiabilidad y rigurosidad.

Pero no es hasta la segunda mitad del siglo XVII, que aparecen las primeras revistas científicas, una de estas fue el “Journal des Savants” en 1665 en París y la “Philosophical Transactions” también en el mismo año, publicada en Londres. Que se vieron influenciadas por Francis Bacon quien concebía la investigación por su carácter sistémico y empírico que requería de la continua retroalimentación de los avances realizados, de los cuales se encontraba información en la biblioteca, laboratorio y trabajo de campo (Patalano,2005).

A pesar de que los libros eran utilizados como una herramienta para dar a conocer conocimientos, estos presentaban como problema su carácter de obra acabada y cerrada, que los hace menos convenientes para los contenidos científicos que requieren de adiciones, actualizaciones, comentarios y contestaciones (Patalano, 2005). Factores que iban a tenerse en cuenta debido al rápido crecimiento de la ciencia y la introducción de nuevos campos de investigación.

Recién empezaron a desarrollarse las revistas, estas inicialmente publicaban solo resúmenes de los nuevos libros científicos que iban apareciendo. Y es después que poco a poco pasaron a reemplazar dicho contenido por artículos más cortos que reflejaban meramente los descubrimientos más recientes.

Es así, que gradualmente se empieza a dar mayor forma a la revista científica, y a impulsar un sistema basado en tener un comité revisor, quien sería el encargado de definir qué artículos específicamente iban a ser publicados. Una de estas revistas que aplicaría dicho proceso de revisión, sería la “Philosophical Transactions” en 1752, considerada como la primera que impulsó dicho sistema (Piqueras, 2001). Que se fue generalizando ampliamente en el siglo XX, y después pasó a conocerse como revisión de pares.

A mediados del año 1800, dado a los científicos habían visto la importancia de reconocer el trabajo que había hecho cada uno como contribución propia a su ciencia (denominado después como “propiedad intelectual”) y que se empezó a tomar como referencia los trabajos de otros para construir sus investigaciones;

con lo que se empieza a dar el fenómeno conocido como “citación”.

Asimismo, al pasar el tiempo, se fueron creando estructuras para organizar los

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científicas, que pronto se encargarían de los procesos de edición, publicación y distribución de los conocimientos, convirtiéndose en los “guardianes” de la ciencia (Prat, 2003).

Procesos que cambiarían con el surgimiento de las tecnologías, que dan paso a la creación de las primeras revistas científicas digitales en la década de los ochenta del siglo XX, que pasaron a transformarse de su formato impreso a digital. Algunas de ellas fueron las revistas estadounidenses “New Horizons in Adult Education” y la Postmodern Culture, que se caracterizaban por estar compuestas de solo texto, sin edición, sin imágenes ni otros multimedios;

transmitidas mediante una red informática de universidades denominada Bitnet.

Después su distribución sería por medio de un CD-ROM, y hacia el año 1994 se dan a conocer en la Word Wide Web, utilizando el lenguaje HTML y navegadores (Alonso,2016).

Las revistas digitales que nacieron en formato impreso siguieron conservando su estructura, organización y numeración compuesta de volúmenes y números, como se venía trabajando, hasta que logran adaptarse al nuevo modelo de las revistas digitales que rápidamente adoptaron y posicionaron otra forma de comunicación, formatos de edición, prácticas de difusión, medios de conservación y alternativas de medición, es decir, con el pasar del tiempo la revista impresa, se vio obligada a adaptarse al nuevo modelo para permanecer vigente.

Así poco a poco se va desarrollando una interfaz más amigable con los usuarios y mejorando su proceso de búsqueda a raíz de su normalización paulatina. Que pronto posibilita el uso de palabras clave como de operadores booleanos que contribuyen a mejorar las búsquedas bibliográficas, obteniendo resultados mucho más enfocados a lo que se necesita y aumentando las capacidades de visibilidad y acceso a los artículos como unidad más, que la revista como volumen.

Dado a que pronto se convertiría en una red masiva de intercambio de información, en el año 1990 especialmente en Estados Unidos, las personas empezaron a plantearse la idea de poder compartir libremente sus trabajos a otros y asimismo verlos. Pero es hasta diciembre de 2001, que se formaliza el movimiento de acceso abierto a partir de una reunión auspiciada por el Open Society Institute, en donde como iniciativa se plantea hacer pública la información científica en asociación con la Bioline International, Public Library of Science y EIFL (Aparicio, Banzato & Liberatore, 2016).

Con dicha reunión el 14 de febrero de 2002, se firma la declaración de Budapest en donde se acuerda la importancia de poder comunicar la información científica a través de la internet dada a sus características de su rapidez, gratuidad y libertad de acceso. Lo que sin duda permitiría que las publicaciones de los autores tuvieran mayor visibilidad, legibilidad e impacto en su comunidad. Que podría fácilmente consultarlos, copiarlos, descargarlos y compartirlos; pero debía garantizar la integridad del trabajo y el derecho de reconocer como citar al autor del documento.

Dando la posibilidad de crear los primeros repositorios como: DSpace y Southampton eprints. Asimismo, se lanza la primera versión de las licencias CC (Creative Commons) las cuales asignan permisos a los usuarios para compartir

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y usar la información. Y en ese mismo año se lanza la primera versión del OJS (Open Journal Systems) para gestionar las revistas electrónicas de acceso abierto (Melero, 2014).

A partir del 2003, se propone en la declaración de Bethesda, dos principios para tener en cuenta para el acceso abierto, el primero de ellos sería que el autor debería permitir al usuario tener derecho libre y perpetuo acceso a la publicación, a partir de la cual, si se quiere se pueden hacer nuevas derivaciones utilizando como fuente, pero bajo una finalidad responsable. El segundo sería permitir la creación de una copia del archivo en un repositorio en línea para garantizar su acceso e interoperabilidad en el futuro.

Asimismo, tanto las instituciones como los editores buscaron promover el acceso abierto (AA) a través de sus investigadores, viendo en ello una oportunidad de dar a conocer sus trabajos a la comunidad para su máximo aprovechamiento. Y a la vez ser esta, una forma de poder contribuir a la financiación de este tipo de publicaciones. Posterior a ello, en 2012 se da la Declaración de San Francisco en donde surgió la discusión de la evaluación de los resultados de la investigación, a partir del uso del factor de impacto, pues presenta como problema una distribución de citas sesgada (Aparicio, Banzato & Liberatore, 2016). Dado a que mezcla artículos de distinta índole y las diferencias disciplinares entre otros factores que no pueden llevar a que los modelos de evaluación sean pensados de forma crítica.

Finalmente, en el 2014, durante la 19th. International Conference on Science and Technology Indicators en Leiden, se establecieron los diez principios para evaluar la ciencia. Dentro de los cuales se podría destacar: la evaluación debe hacerse de forma única de acuerdo con los objetivos de la institución y del autor no puede hacerse igual, aunque sea de la misma área del conocimiento. Los indicadores utilizados deben cumplir con transparencia y apertura para todos apoyando en su control. Deben respetarse las diferentes prácticas de publicación y citación de cada disciplina. Y la evaluación de investigadores debe hacerse en concordancia con el índice h y sus conocimientos, experiencia e influencia (Aparicio, Banzato & Liberatore, 2016).

A partir de estas premisas, empezaron a surgir las bases de datos durante la segunda mitad del siglo XX, pasando de ser sistemas de información para difundir y dar acceso a los contenidos de las revistas, a ofrecen servicios y valores agregados muy diversos, entre los que se encuentra el poder evaluar la gran cantidad de publicaciones existentes, mediante procesos de selección realizados por el equipo editorial, que tienen en cuenta la calidad de las revistas y sus contenidos (Alonso, 2017).

Dicho proceso de incorporación en las bases de datos se denomina “indexación”, concepto que debe su origen más a la informática y está relacionado a la elaboración “automática” de entradas o índices, que describen a dicho recurso para de esta forma apoyar en su posterior recuperación, garantizando mejorar su acceso y difusión (Aparicio, Banzato & Liberatore, 2016). Que, a su vez, implica para un tipo de recurso digital bien sea revista científica, libro, tesis u otro, el hacer parte de la colección bibliográfica que compone la base de datos, lo que promueve su visibilidad como divulgación entre diferentes personas en el mundo.

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Durante el año de 1970, se crea el Science Citation Index (SCI) por el Institute for Scientific Information (ISI) que fue fundado por Eugene Garfield. El SCI fue el primer índice que permitió la consulta de la producción científica, a través de la cita, empleada para hallar la información de forma más rápida en las bases de datos. Así, ya para el año 1970 se contaba con 2000 revistas indexadas y más de 1.4 millones de citas (Millán et al., 2017).

Pero para el año 1971, Garfield pasó a ver el mecanismo de citación como una unidad que podría ser utilizada para medir la ciencia y que a la vez permitiría ver el comportamiento de las revistas indexadas, que podrían ser medidas a través de indicadores. Ideas con las que instauró los primeros pasos para el reconocimiento de lo que después se llamaría Cienciometría, que se caracterizaría por el estudio cuantitativo de la ciencia.

Con ello, se inicia una nueva etapa que haría referencia al análisis cuantitativo referente a la generación, propagación y utilización de la información científica (Pinto, 1999). Que tuvo como principales exponentes al norteamericano Derek John de Solla Price quien formuló la ley de crecimiento exponencial que expone de acuerdo con López, 1973 (como se citó en Mendoza & Paravic, 2006) “Lo rápido que las publicaciones científicas caen en desuso; los modelos matemáticos que expresan la productividad de los científicos y la visibilidad o impacto de sus aportaciones, consumo y dispersión de las publicaciones”

Durante el desarrollo de la cienciometría se dio paso al planteamiento de otras leyes como la Ley de Lotka y la ley de Bradford. La primera sería la que estudiaría la distribución del número de publicaciones por autor, entiendo que la producción de cada uno se da de forma desigual. Y la segunda diría que la mayor parte de artículos de un área están publicados en determinadas revistas núcleo. Por lo que si un investigador necesita encontrar contenido especializado debe emplear como fuente este tipo de revistas (Brookes, 1969, como se citó en Millán et al.,2017).

Aspectos que serían importantes para el desarrollo de lo que más tarde se conocería como bibliometría, que específicamente sería un intento para estudiar el tamaño, crecimiento y distribución de los documentos científicos, así como determinar el comportamiento de los productores del conocimiento como de la usabilidad que tenían de la información (Terrada, 1983, como se citó en Gonzalez, 1997).

De esta forma, en el año de 1955 marca pauta la selección y evaluación de revistas, partiendo del indicador propuesto por Eugene Garfield como factor de impacto cuyo objetivo inicial era proporcionar información a las bibliotecas sobre las revistas que pueden suscribirse. Elemento que permitiría más concretamente medir la influencia que tiene una revista para su comunidad de acuerdo con las citas totales del artículo. Datos que serán tenidos en cuenta en el Journal Citation Index (JCI) en donde sería comparada cada revista por su factor de impacto (Rueda, Villa & Rueda, 2005).

En la actualidad bases de datos como por ejemplo Web of Science (WoS) suministrada por Clarivate Analytics, no sólo permite el acceso a diferente literatura científica (ciencia, tecnología, biomedicina y otras disciplinas) sino también se encuentra estructurado con herramientas para el análisis y evaluación de las publicaciones tales como el JCR, y distintos índices que

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incluyen al Science Citation Index Expanded (SCIE), Social Science Citation Index (SCCI) y Arts&Humanities Citation Index (AHCI) a las que se sumó en 2015 el (ESCI) Emerging Sources Citation Index.

De esta forma similar a WoS, en 2004 fue desarrollada Scopus como una base de datos de carácter multidisciplinar, que tiene una mayor cobertura de revistas a diferencia de WoS, lo que permite evidenciar que posee una mayor cantidad de citas en sus publicaciones (Hernández, Sans, Jove & Reverter, 2016).

Además, incluye indicadores con el CiteScore, SJR (Scimago Journal and Country Rank), SNIP (Source Normalized Impact per Paper) y el Índice H (Escoda, 2017).

Desde finales del siglo XX y principios del XXI, con la variedad de publicaciones que se empiezan a desarrollar y su rol como canal para la comunicación de ciencia. Se potencia el atributo de la visibilidad como elemento diferenciador en donde entre mayor sea, más interés despierta en las personas por querer publicar en esa revista y con la selección de los mejores se eleva su calidad (Villamón et al, 2005).

Así pues, particularmente en Colombia desde finales del siglo XX se ha planteado la preocupación del desarrollo del sector científico y el desarrollo de estudios enfocados a resolver problemas de carácter regional y nacional (Perez,2013). Sin embargo, inicialmente en la década de 1990, las revistas eran productos anuales ambiguos realizados por universidades o iniciativas dirigidas por editores de vocación.

Su objetivo principal era publicar documentos propagandísticos o de chismes de recolección anual, acerca de la vida institucional o académica, como también mostrar los trabajos que estaban siendo realizados por sus investigadores y profesores. Eran documentos con importantes Períodos de atraso, pues algunos se publicaban dos o tres años después de lo anunciado (Suarez, 2017).

No obstante, el nacimiento de las revistas de difusión en las universidades dejó ver problemas de orfandad crónica y el padecimiento de no contar con nuevos artículos en años; situación que no cambiaba si algún director o decano mostraba su preocupación y actuaba al respecto.

Situación originada del hecho de que, por un lado, las revistas no se encontraban dirigidas por editores sino por los mismos docentes o investigadores que hacían parte de la institución; que tenían que cumplir con dicha tarea fuera de la que ya tenían que realizar en el ámbito educativo, aumentando así notablemente su carga de trabajo. Por otro lado, la edición de las revistas no tenía ningún reconocimiento ni salario, por lo que quienes lo hacían debían hacerlo de forma voluntaria y con el ideal de ver su contribución a la ciencia (Suarez, 2017).

Solo hasta finales de 1990, se empieza a ver un notable cambio con la creación de Publindex, quien mostraría que la investigación en Colombia no es de alta calidad porque no es visible a nivel mundial y ello es porque según Suarez (2017): “no es visible porque las publicaciones que divulgan la producción científica no son de alta calidad; si elevamos la calidad de las publicaciones elevaremos la visibilidad de la investigación, lo cual sería un indicador de que ya tendríamos investigación de calidad; la forma de elevar la calidad de las publicaciones es pidiéndoles que cumplan un conjunto de requisitos”.

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Así pues, para elevar la calidad, Publindex propone una forma para poder medir y evaluar las revistas científicas. Basado básicamente en clasificarlas (A1, A2, B o C), evaluando criterios de calidad científica (cantidad de artículos originales de investigación), calidad editorial (cumplimiento de normas editoriales), estabilidad (antigüedad y cumplimiento de periodicidad) y visibilidad y reconocimiento nacional e internacional (inclusión en sistemas de indexación) (Romero, Acosta

& Tejada, 2013). Por lo que la gran mayoría de editoriales tuvo que hacer cambio en sus políticas para ser incluidas y evitar que, dado a este modelo, acabarán siendo insostenibles para sus instituciones.

Para el año 2000 las universidades aprovechando el desarrollo de maestrías y doctorados, vieron la oportunidad de allí encontrar potenciales editores que terminarían por: contribuir a las publicaciones institucionales, implementar sistemas ágiles de gestión editorial, incrementar la cantidad de autores reconocidos y volver semestrales o trimestrales sus revistas (Suárez, 2017).

De esta forma, teniendo en cuenta que para el año 1996 se pudo lograr, un total de 29 revistas científicas, ya en el 2019 había un total de 500 revistas que fueron incluidas en Publindex, lo que sin duda permite evidenciar el esfuerzo por colaborar con la difusión y desarrollo de su ciencia (Portal Único del Estado Colombiano, 2020). Evidenciando notablemente un crecimiento en veintitrés años de producción retribuido en la creación de nuevas revistas científicas.

Por otra parte, a pesar de que el gobierno con el decreto 1279 de 2002, creó un sistema de puntajes en el que incentivaba a los profesores a publicar mucho más y así ganar más dinero. Esto no tuvo un resultado del todo satisfactorio, pues en primer lugar se controlaba la exogamia para los investigadores o profesores de la misma institución, y en segundo lugar porque había instituciones que no contaban con recursos para garantizar equipos de trabajo como tampoco darían incremento alguno para su salario independientemente de las publicaciones que realizaran.

Elementos que influyeron, a que Colombia poco a poco se fuera quedando en el desarrollo del área investigativa y que por lo tanto reflejara como diagnóstico que, aunque existe un índice de crecimiento anual en la producción científica en sus revistas, esta es superior en comparación con su lectura, reflejada en las citas que reciben. Acompañado de la percepción de algunos investigadores que en formación o formados piensan que la producción legible y citable ocurre mayormente en las revistas internacionales que se encuentran indexadas en bases de datos que requieren de un pago para su acceso (Suárez, 2017).

En ese sentido, planteando el panorama que rodea a Colombia y que existe la necesidad de desarrollar estudios que permitan identificar en la evaluación de la producción científica algunas de las falencias como progresos que se han tenido en el tiempo. Se plantea el presente proyecto partiendo del entendimiento de los elementos que han influido para que su posicionamiento en los rankings se vea entre las últimas posiciones en bases de datos bibliográficas internacionales, y una escasa visibilidad en comparación con el mundo; para que a partir de su análisis puedan surgir nuevas estrategias en las revistas científicas en su producción y edición de publicaciones, que busquen contribuir en su mejora y reconocimiento internacional.

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2.2. Justificación de la investigación

La revista científica es el medio por el cual, desde hace varios siglos, los investigadores e intelectuales difunden los resultados de sus indagaciones, alrededor de una temática en particular, una institución o un campo académico en general, siendo el principal medio de comunicación de la ciencia para algunas disciplinas (Aparicio, Banzato & Liberatore, 2016). Por lo anterior y sumado a la globalización del conocimiento y la información, es conveniente ahondar en aspectos que involucran la visibilidad de la actividad científica colombiana en el contexto internacional, pues desde aquel proceso se reconoce el crecimiento, avance y desarrollo de la producción científica del país.

A pesar de que la investigación científica sigue siendo secundaria en América Latina con respecto a la actividad científica en países desarrollados, el crecimiento de la producción regional ha sido absoluto, de esa manera mediante datos se representa el incremento, el cual ha sido del 13,7% durante un período completo, pasando de (21.809) documentos en 1996 a (51.833) en 2007, aunque su peso a nivel mundial sólo ha aumentado un punto porcentual, de 2% al 3%.

(Santa & Solana, 2010). Respecto a la producción por países Colombia para el año 2010 se encontraba entre los cuatro países con peso medio, con porcentajes que oscilan entre el 2% y el 7% precisando así el aporte del país con un porcentaje de 2,6% que junto con Brasil ganaba terreno en cuanto al peso relativo en la región.

Ahora, para dar una aproximación actual se destaca que para el Período de 2019 en Latinoamérica se localizan (2.011.153) documentos producidos, con un total de citas por documento de 12.24, localizados en la base de datos Scopus, Latinoamérica entonces representa el 94,17 % (1.893.974) en documentos citados y el 32,08 % (79.008.80) en autocitas, respecto a Colombia las estadísticas muestran que se cuenta con la totalidad de (14.001) documentos publicados de los cuales (115) se encuentran indexados en Scopus (Scimago, 2020), en 2019 Colombia alcanzó el 48,58 % de colaboración internacional.

En materia de producción científica Colombia registra en la base de datos Scopus la mayor tasa de crecimiento de los países Latinoamericanos, en donde se evidencia un incremento entre los años 2010 a 2019 del 111% (60) en comparación con México 40% (32) y Chile 38% (30) en el mismo Período de tiempo, los cuales tienen un comportamiento similar en producción, sin embargo se considera el importante crecimiento de Colombia en los últimos años, en relación con los mencionados países, sobreponiéndose en algo más del 40% en el aumento de revistas. Ahora bien, cabe mencionar que dicho proceso es llevado a cabo gradualmente conforme Scopus amplía su cobertura por regiones; pero también, en la medida en que Colombia gana madurez científica y avanza en sus políticas de ciencia, tecnología e innovación, las cuales acompaña de estrategias de evaluación de la ciencia e incentivos a la producción científica (Molina & De Moya, 2013). Dicho esto, se hace expreso como a partir de la contribución de la producción científica, se logre el posterior paso a su difusión y divulgación.

En ese sentido, la divulgación representa la tarea de presentación y distribución

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la cultura de las personas. Por su parte la difusión corresponde a una tarea indispensable en el propósito de que el conocimiento científico tenga un impacto significativo en la academia, la sociedad e industria, a través de procesos de innovación generados a partir de dicho conocimiento; también, resulta esencial ya que una de las maneras de evaluar la calidad y pertinencia de los avances en las diferentes disciplinas es la difusión y validación de los trabajos académicos en revistas especializadas. (Ramírez, Martínez & Domínguez, 2012)

Así pues, la labor de difundir el conocimiento es una de las fases del trabajo científico en el que se involucra un número de actores que permiten hacer visible y extensiva la investigación, desde los entes de financiación, las instituciones editoriales y las organizaciones que respaldan al investigador, así como el autor del artículo. Lo que representa los eslabones de la cadena de investigación que propician una medida a la productividad, hecho visible en los sistemas de indexación. En esa medida se introduce uno de los aspectos esenciales en las revistas, la visibilidad científica.

La visibilidad facilita el uso del conocimiento que en definitiva es la razón de ser de la producción científica, por tal motivo es concebida como la capacidad de hacer disponible la producción intelectual a la comunidad científica en diferentes medios y/o soportes, permitiendo aumentar la calidad de las publicaciones (Corchuelo, 2018). En consecuencia, para el año 2019, se encuentran indexadas en el Scimago Journal Rank (SJR) a nivel mundial (30.883) revistas, en Latinoamérica (910) y en Colombia (115) adicional, se evidencia el avance con el paso de 98 a 106 revistas indexadas entre el año 2018 y el 2019, lo que incluye el incremento de 1 revista en 2017 a 4 revistas en el ranking superior de 2019.

Estas revistas pertenecen a las áreas de humanidades y ciencias sociales (MinCiencias, 2020).

Sin embargo, el principal problema que se le atribuye al concepto de visibilidad son las múltiples acepciones desde los diferentes escenarios de la comunicación científica global; de acuerdo con esto hay unos valores que generalmente son considerados equivalentes al hablar de visibilidad, mencionados a continuación;

el prestigio, el impacto, la difusión y la accesibilidad (Rozemblum, 2013).

De acuerdo con el mismo autor los valores mencionados hacen referencia a conceptos indispensables dentro del tema de visibilidad, en donde se encuentra;

el prestigio como una parte importante que otorga estatus a ciertas instituciones, mediante la validación de los artículos por parte de pares académicos, elemento indispensable para la calidad del contenido en una revista, siendo una de las etapas más cuidadosas en el proceso editorial pues de esto depende la calidad, novedad y rigurosidad de la publicación. Por otro lado, la acepción más fuerte de visibilidad está ligada al acceso y uso de la información, cuya medida está centrada en la citación, sin embargo, puede ser medida desde diversas dimensiones.

En consecuencia, la accesibilidad se relaciona a la acepción de acceso abierto, sin embargo, comprende de la misma manera el acceso a la información como un derecho fundamental, una necesidad social que no se puede impedir, ya que aporta elementos que orientan su acción en la sociedad. No obstante, la libertad de información no garantiza el acceso, según la UNESCO (2017) aún en caso de que las autoridades sean modelos en cuanto a la divulgación, poniendo la

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