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Palabras en el Acto de Grado 20 de mayo de 2011
Saludo protocolar
El Acto de Grado en la vida universitaria representa el reconocimiento público de haber llenado todos los requisitos académicos para recibir el título de Especialista en Derecho Laboral (14), en Derecho Administrativo (3), en Derecho Penal, en Gerencia Tributaria (4); de Abogado (7) de Licenciado en Ciencias Políticas (3).
Indirectamente es también el reconocimiento del esfuerzo humano que sólo cada uno de Ustedes sabe. Esfuerzo personal, sin duda, pero también de quienes los han acompañado en la academia, profesores, tutores, compañeros, empleados universitarios, y en la vida cotidiana, familia, amigos, compañeros.
Por eso, es el momento agradecido de compartir la alegría por el camino recorrido y afianzar el compromiso de convertir preparación profesional recibida y la mayor madurez humana alcanzada, en servicio generoso y calificado al complejo proceso de mejorar las condiciones de vida de la sociedad venezolana, de esta zona fronteriza entre Venezuela y Colombia.
Es también una oportunidad para compartir algunas reflexiones sobre el momento que vive la Universidad venezolana. Una reflexión serena en momentos de urgencia. Nos referimos a la Universidad en su sentido amplio, no a una sola institución ni a la suma de las existentes sino como sistema universitario capaz de responder a las necesidades del presente y del futuro.
La Universidad venezolana es consciente, desde hace muchos años, de la necesidad de revisar a fondo sus bases y formas de actuar para ponerse a la altura del cambio de época histórica que vive la humanidad. La Universidad no se ha estancado ni “dormido en sus laureles” como cierta propaganda interesada quiere hacer ver. Son muchos los universitarios que han participado y participan en iniciativas de transformación y no hay universidad que no incorporé en sus planes diseñar los cambios que necesita y llevarlos a la práctica en cada una de las dimensiones que la constituyen.
Si la Universidad ha durado diez siglos, desde la fundación de la Universidad de Bologna, a comienzos del siglo XI hasta nuestros días, es porque ha sabido transformarse, especialmente en los cambios de época histórica, al mismo tiempo que ha sabido ser fiel a sí misma porque tiene tradición y memoria tanto del quehacer universitario como de la humanidad.
El Profesor Humberto Ruiz de la ULA compartió con nosotros, en las VII Jornadas de Investigación Humanística y Educativa celebradas en la UCAT el mes pasado, este comentario del economista catalán Xavier Sala i Martín a propósito de lo que se debe hacer ante la crisis española:
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…Se debe fomentar la innovación y la creatividad, el espíritu crítico. En materia educativa, hay que cambiar el sistema de gestión de las universidades.
Imagine que todos los jugadores del Real Madrid cobrasen lo mismo, que sólo se les subiera el sueldo por trienios, que entre todos eligiesen al entrenador...
En ese caso, el equipo estaría en tercera división, exactamente donde está la universidad española.1
Al preguntarnos por la situación de las Universidades venezolanas no debemos dejar de lado asuntos de importancia como la evaluación del desempeño y la relación con los salarios de profesores, empleados y autoridades, así como la eficiencia en la trasmisión de los conocimientos, sin dejarnos llevar por criterios o formas que corresponden a otras instituciones o ámbitos de la vida humana.
Siguiendo las tendencias actuales se pude afirmar que existe un consenso en cuanto al carácter público de la Universidad y de la educación en general. En este aspecto podemos sintonizar con la forma en que lo expresa la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC) en su documento La educación que Venezuela necesita, publicado en 2007 como aporte al debate sobre la Ley Orgánica de Educación.
…La educación es un bien público prioritario para todos los que viven en la República. Lo público supone el todo, el espacio común donde se construye ciudadanía civilizada, lo que pertenece a la comunidad, lo que se tiene en común. Bienes públicos son aquellos que se consideran imprescindibles para todos los integrantes de la república y que de alguna manera el colectivo se compromete a facilitarles. Todos los miembros de la sociedad tienen el derecho y el deber de contribuir a su formación y producción. La manera de producir esos bienes públicos varía, pero ningún ciudadano (individuos y habitantes con responsabilidad y sentido de la res-pública, de la polis y de la civis) es tal sin deberes y derechos públicos.
…El que sea público no significa que sea estatal, ni que los educadores se conviertan en funcionarios de la administración pública….
Hoy nadie cuestiona la responsabilidad indeclinable del Estado en materia educativa. Nadie sueña con una sociedad en la que el Estado nada tenga que ver con la educación. La discusión y preocupación sobre el tema está en que a través de la LOE, con una reinterpretación ideologizada de la tesis del Estado Docente, el Gobierno estaría buscando el poder político y control social absoluto en la educación.2
A grandes rasgos encontramos tres grandes conjuntos de instituciones universitarias: las oficiales tradicionales, las oficiales promovidas en los últimos
1 Sala I Martín, Xavier (2010): "La crisis española empeorará este año". En Marcos Ezquerra: Entrevista Profesor de Economía De la Universidad de Columbia. Madrid - 19/01/2010. Ver en el link:
http://www.cincodias.com/articulo/economia/crisis-espanola-empeorara-ano/20100119cdscdieco_5/
(consultado el 28 de marzo de 2011). Publicado en el blog de H. Ruiz, De todo como en botica el 8 de junio de 2011
2 Números, 22, 23 y 38
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diez años y las privadas. El primer conjunto incluye las llamadas Universidades Autónomas3 y las Universidades Experimentales, así como los Institutos y Colegios Universitarios creados a partir de la década de los setenta del siglo XX, como una manera de ampliar el sector universitario, garantizando un mayor control por parte del Estado y una forma distinta de distribuir el presupuesto universitario, en detrimento de las Universidades Autónomas.
El segundo conjunto está formado por las instituciones universitarias que han sintonizado con la ideología del gobierno o han sido creadas a partir de 1999 en adelante bajo su control. Se trata de un conjunto fuertemente ideologizado que cuenta con niveles elevados de recursos públicos y acceso preferencial de sus egresados al empleo público. Es en este conjunto que se ha concentrado el esfuerzo de crecimiento de la educación universitaria en los últimos años.
El conjunto de instituciones universitarias privadas representaba en 1992 el 32,7% de la matrícula total y aportaba el 38% de los egresados del país. En 2004 aumentó al 37,8% de la matricula y llegó a aportar el 52% de los egresos totales del sistema. Las políticas del gobierno han tenido como resultado la disminución del peso de las instituciones privadas que en 2007 suponía el 21% de la matrícula, aunque mantenía el 53% del total de egresados, duplicando la proporción de egresado sobre número de estudiantes inscritos4 en relación a las universidades públicas.
Un debate universitario que logre ubicarse más allá de la coyuntura, los prejuicios y visiones ideológicas debe tomar en cuenta la variedad del conjunto de instituciones universitarias existentes, aprovechar sus potencialidades y superar sus limitaciones para avanzar hacia un Sistema Universitario que responda a las necesidades del país con la contribución de todos los actores posibles.
Una de las grandes ventajas de la Universidad es que tiene historia, memoria consciente, tradición que le permite su transformación sin partir de cero. Los cambios de época histórica no son “borrón y cuenta nueva” para las sociedades humanas y menos aún para la universidad. Son procesos complejos, prolongados y social e institucionalmente asincrónicos, es decir, que marchan a ritmos distintos según las circunstancias personales, institucionales y ambientales.
Los intentos de modernización en la historia republicana de Venezuela si bien no han logrado asegurar un sistema educativo que abarque a toda la población con un nivel aceptable de calidad, han tenido como resultado que los venezolanos sientan que la educación es un derecho inalienable para todos. Así se recoge en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 desde su
3 Se utiliza esta expresión por la convicción de que la autonomía debe considerarse una característica de toda institución universitaria y no sólo de unas pocas.
4 Datos publicados por: RAMA, Claudio, La universidad privada (IV) en el Diario El Nacional del 9 de abril de 2011.
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preámbulo y a lo largo de su articulado5. En ella se establecen las características de la educación que ansía la sociedad venezolana y que sus leyes deben garantizar para que la actuación del Estado, del gobierno, las instituciones y los ciudadanos se orienten en su realización. Al reconocerla como derecho humano y deber social establece las condiciones para realizarla:
…La educación es un servicio público y está fundamentado en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal.6
La considera una tarea conjunta de la familia, la sociedad y el Estado de manera que cada persona pueda recibir una educación integral y de calidad, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones7. En fin, es un derecho que debe ser ejercido libremente siempre que se tengan las condiciones para hacerlo.
En este horizonte es posible formular un diseño de Sistema Universitario que contribuya a la realización de la aspiración presente en la sociedad venezolana, superando, para mejorar, las experiencias anteriores, o sea, conservando sus aspectos positivos y un plan transparente que permita sortear el riesgo de una universidad ingenuamente tan abierta que quede absorbida por las tendencias internacionales o contralada por el gobierno, por consiguiente obligada a atender solo los intereses de éste.
Así como hay que evitar iniciativas educativas que no se ajusten a la Constitución o que promuevan antivalores como el racismo, el fundamentalismo religioso, la xenofobia o la discriminación, hay que evitar formulaciones legales que puedan ser utilizadas para imponer ideologías políticas o intereses de personas o de partidos a toda la sociedad, a través de un Sistema Educativo, o que no estimulen la necesaria apertura, iniciativa y libertad en la construcción del conocimiento y en el desarrollo de la sociedad y de su cultura.8
Esto es posible en una sociedad que considere el valor per se de la academia y el rol del sistema universitario en el proceso de desarrollo sustentable. Tanto los universitarios como el Estados están ante el desafío de vivir y trasmitir ese valor
5 La CRBV desarrolla las características de la educación en el Título III dedicado a los Deberes, Derechos y Garantías. Además de lo establecido en la Exposición de Motivos, los artículos 102 a 107 describen con claridad las características de la educación a la que se compromete el Estado siguiendo el dictamen soberano de la sociedad.
6 CRBV, art. 102. Cfr. AVEC, o.c., n. 34
7 CRBV, art. 103. También se garantiza el derecho a la educación de las personas con discapacidad y privadas de libertad. La gratuidad tiene como objetivo la igualdad de oportunidades y la inclusión de todos los sectores sociales en las mismas condiciones.
8 La Educación que Venezuela necesita. Aportes para el diálogo. Manifiesto del Colectivo de Organizaciones Católicas en Educación. Caracas, 17 de marzo de 2007, n° 10.
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clave para que exista una vida universitaria en relación sustancial con la vida de las personas y la sociedad.
Cuando definimos la época actual como sociedad del conocimiento, estamos reconociendo que si bien la Universidad es una comunidad de conocimiento no es ella el único espacio ni el único modo como se produce conocimiento en la sociedad. Esta es una buena noticia para la Universidad, formar parte de una sociedad en la que la creación de conocimiento es parte de su actividad normal, pues se convierte en exigencia para la comunidad universitaria en todos sus niveles.
Caminar hacia un Sistema Universitario que ofrezca oportunidades a todos los ciudadanos para desarrollar sus potencialidades de acuerdo a sus inclinaciones, vocación y aptitudes, con una oferta integral y de calidad, requiere pensarlo dotado de instituciones diversas que pueda responder en su conjunto a las necesidades de la sociedad y de la nueva época mundial.
Un Sistema Universitario con futuro debe contener instituciones de investigación de alto nivel y capacidad de formar investigadores cualificados; preocuparse también por la formación profesional de alto nivel y en todos los ámbitos o niveles en los que sean requeridos por el plan de desarrollo sustentable del país, sin descuidar, simultáneamente, la capacitación técnica y tecnológica. En todos sus niveles debe no sólo fomentar la creatividad y capacidad de innovación sino formar en las actitudes y aptitudes propias de la tarea investigativa necesaria tanto para la vida universitaria como para el ejercicio profesional en la sociedad del conocimiento.
El Sistema Universitario que Venezuela necesita debe estar en capacidad de formar a los educadores que hagan posible esa educación diseñada según las aspiraciones de los venezolanos y las exigencias de los nuevos tiempos, incluyendo la formación de los profesores universitarios. Es un área y una función extremadamente delicada e importante que no puede ser exclusividad de nadie.
Es un área y una función en la que su éxito depende de la convergencia de voluntades y recursos de las personas, las familias, las organizaciones e instituciones públicas o privadas y el Estado.
El desafío es encontrar el equilibrio entre los intereses políticos y los universitarios que hagan posible diseñar un sistema eficiente que abra el país al futuro. Un equilibrio por el cual la Universidad y los universitarios puedan participar en la política sin subordinar los fines de la Universidad. Un equilibrio que estimule la formulación de políticas públicas con visión de mediano y largo plazo que hagan posible la Universidad que queremos y necesitamos.
Nuevamente, felicitaciones a los nuevos Especialistas, Abogados y Licenciados en Ciencias Políticas, a sus familiares y amigos.
Muchas Gracias,
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