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PRINCIPIOS VERDES PARA UN ECO-DESARROLLO

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Academic year: 2022

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PRINCIPIOS VERDES PARA UN ECO-DESARROLLO

Un principio se entiende en el presente documento, como aquel concepto rector clave que permite guiar, sostener e impulsar una política, plan, programa o proyecto que permita lograr sustentabilidad ambiental y equidad social y territorial.

Los principios que se proponen a continuación, encarnan una visión transformadora y progresista del desarrollo, y persiguen una evolución profunda de la sociedad, instalando aspectos valóricos y éticos hasta ahora ausentes en la discusión de la política.

Los principios verdes promueven un enfoque equilibrado entre lo individual y lo colectivo, y desde el punto de vista del estado de conciencia o ideológico, promueven una perspectiva mundi-céntrica (planetaria) y post-racional. Estos principios son inclusivos e interdependientes.

Al planificar, formular, ejecutar o monitorear una política verde o Eco-sustentable, estos principios deben estar presentes y no deben ser eliminados en el proceso de intervención. No están pensados para ser letra muerta, sino todo lo contrario:

luz en la actual oscuridad en que se encuentra la política, la economía y las instituciones. Y es por ello, que se deben incorporar en la formulación de los objetivos de desarrollo, y ser parte constitutiva del proceso, del método y del formato que se establece para alcanzar dichos objetivos. Es decir, son camino y la meta.

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2 Los principios verdes que proponemos, son esenciales pero no únicos. Sin duda habrá otros que se deberán ir incorporando según se profundice la reflexión en torno a la construcción colectiva de un modelo Eco-sustentable del desarrollo.

Principios Verdes o Eco-sustentables

Visión holística del desarrollo Solidaridad Intergeneracional Espiritualidad

Democracia y pluralismo Participación ciudadana vinculante Pacifismo y No-violencia

Equidad y justicia territorial Equidad de Género Escala humana y territorialidad Sustentabilidad ecológica Reciprocidad, cooperación e

Interdependencia

Precaución y Seguridad

Diversidad-Identidad Multiculturalidad-Interculturalidad y Plurietnicidad.

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4 VISIÓN HOLÍSTICA DEL DESARROLLO: La visión holística es una posición metodológica y epistemológica que postula que los sistemas -físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.- y sus propiedades, deben ser comprendidas en su conjunto y no separadamente a través de las partes que los componen. Es el sistema como un todo integrado y global, el que determina cómo se comportan las partes; mientras que el sólo análisis de sus partes, no puede explicar por completo el funcionamiento del todo. El holismo es la corriente que considera que el "todo" es un sistema más complejo que una mera suma de sus elementos constituyentes.

Lo central para impulsar políticas de desarrollo eco-sustentable y holísticas, es considerar al ser humano como parte de la Tierra y no en contraposición a ella, y donde el ser humano no es lo primordial ni el culmine de la creación, sino que es parte y complemento del sistema.

La visión holística se basa en la equidad del rol, es decir, cada ser vivo cumple un rol y todos son igualmente importantes para la reproducción de la biosfera. El ser humano es tan necesario como todos, pero sus capacidades intelectuales, fuerza y organización, le confieren ser el factor con mayor impacto sobre la vida presente y futura en el planeta.

Un Eco-desarrollo requiere que el ser humano active estas mismas capacidades pero para ser un factor de construcción y no de destrucción planetaria, y para ello, no perder de vista su gran interdependencia con el sistema global y su permanencia temporal reducida en la tierra, versus la temporalidad que pueden alcanzar sus impactos.

Plantear esta visión integradora, implica considerar profundos elementos éticos y filosóficos al impulsar nuevas políticas de desarrollo, concibiendo las acciones del ser humano como parte de un flujo continuo de energía, donde nada se crea o se disipa, sino que se transforma en un permanente proceso de cambio físico y espiritual.

Eco-sustentable en esta perspectiva, implica reflexionar y planificar las acciones considerando la supervivencia del planeta en su conjunto, e integrar la visión personal (local) y comunitaria (global), en cada acción.

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5 DEMOCRACIA Y PLURALISMO: Una verdadera Democracia es aquella en la que todos los ciudadanos tienen el derecho a expresar sus posiciones, y a participar directamente en las decisiones que afectan sus vidas y opciones de convivencia y desarrollo. Este poder reside y debe ser ejercido por las comunidades locales y regionales, y sus decisiones deben ser tomadas de manera informada y por acuerdo. Para ello hay distintos métodos (plebiscito, asamblea, cabildo), donde es la opinión argumentada, la vía para la elaboración de propuestas sólidas. Esta participación vinculante, se aplica de igual modo, al seguimiento y monitoreo ciudadano de las políticas públicas y los procesos de cambio que ellas impulsan.

Condición fundamental, es que las comunidades tengan toda la información necesaria para tomar buenas decisiones y se creen espacios transparentes y equitativos para el debate de visiones, de tal manera que nadie tenga privilegios o ventajas frente a los otros y sea dueño de la verdad y el futuro. Los liderazgos deben ser mandatados y no mandatarios. Es necesario recuperar la virtud de las asambleas y el trabajo continuo por sobre la aceleración de los tiempos y procesos.

El ejercicio de la democracia participativa tiene condiciones que impactan la capacidad de decidir:

 Crear instituciones y mecanismos que permita la toma de decisiones de manera descentralizada y el ejercicio de la responsabilidad colectiva.

 Asegurar el acceso universal a la educación y empoderar a todas las personas a través del acceso a la información previo a cualquier toma de decisiones.

 Reducir la concentración del poder político y la colusión economía -política que y opaca las decisiones y obstaculizan la participación.

 Contar con el compromiso de los representantes electos con los principios de transparencia, confiabilidad y responsabilidad política.

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 Crear sistemas electorales basados en la representación proporcional, y sistemas de financiamiento público de la política.

Una “Buena Democracia” que aporte a un “Buen Vivir”, implica una ciudadanía pluralista, protagonista de la acción pública, capaz de desarrollar una nueva relación con el Estado, que participa en los asuntos públicos y en el debate de cuáles son los temas que la afectan con un sentido de responsabilidad cívica.

Los sujetos políticos deben instalar sus preocupaciones en la agenda pública a través de un conjunto de prácticas de participación social y política. Además, mientras al Estado le corresponde la responsabilidad de rendir cuentas sobre su gestión ante la ciudadanía, a la sociedad civil le corresponde ejercer control ciudadano y participar activamente en la construcción del orden deseado. Es un ejercicio de poder.

Una verdadera “Buena Democracia Territorial”, se organiza desde el conocimiento y arraigo a los territorios (sus condicionantes, potencialidades y vocaciones), aspectos que orientan las decisiones de sus habitantes en el proceso de construcción de la sustentabilidad territorial. Por ello, es también una democracia descentralizada, que deja atrás el centralismo, para dispersar (compartir) el poder y dar visibilidad a las comunidades, potenciando sus territorios y cultura.

De este modo, se revela lo integral de cada territorio, donde es tarea de sus habitantes escuchar, entender y actuar desde la ecología local y vivencial.

Entonces, ¿que sería la nueva sociedad democrática y pluralista?: Aquella que logra encarnar una diversidad de opciones políticas en un proyecto común de desarrollo eco-sustentable, construido sobre la base de una Democracia Participativa Territorial y Descentralizada.

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7 EQUIDAD Y JUSTICIA TERRITORIAL ( o SOCIO AMBIENTAL): “El sistema en que vivimos es estructural y dinámicamente injusto, margina a la mayoría de las oportunidades y beneficios, acumulando en pocas manos casi todos los recursos y ganancias, y repartiendo al viento los costos, el sufrimiento, el deterioro ecológico, todos los males que el patriarcado economicista, excluyente y homogeneizador, trae consigo”1.

La inequidad es el fruto de un sistema de corporaciones que basan su poder en la codicia y la dominación, valores que han logrado corromper el alma de quienes manejan el mundo, escudados en su corporación. Son estas personas y sus decisiones, lo que está detrás de la enmarañada red de relaciones y procesos económicos globales, los que estructuran la inequidad y el sufrimiento que padece gran parte de la humanidad.

Equidad no solamente alude a la disponibilidad y distribución de la riqueza, sino también a la exclusión de las diversas culturas y pueblos, y a la carga con que los distintos territorios deben hacer frente a su futuro. En lo económico, alude a la forma en que se distribuye la carga del trabajo y sus frutos, entre las clases sociales, entre las generaciones, entre regiones geopolíticas, entre los géneros, entre las etnias y los grupos etarios. La Equidad alude a la justicia de género, a la justicia social y a la justicia territorial o socio-ambiental.

Proponemos que un Eco desarrollo implica la derrota de las desigualdades, y ello se inicia en la Equidad territorial, es decir, el Eco desarrollo siempre tiene una base Territorial.

Para avanzar en ello, se debe implementar una metodología de asignación presupuestaria que promueva la redistribución de la riqueza y los recursos con una base igualitaria, es decir, cuyos criterios de análisis incluyan pobreza, calidad de

1 Rayen Quiroga :“Naturaleza, Culturas y Necesidades Humanas: Ensayos de Transformación” http://www.ambiente.gov.ar/infotecaea/descargas/quiroga01.pdf

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8 entorno, desempleo, potencialidades territoriales, vocaciones, ruralidad, lejanía, tiempos de viaje, entre otros factores, de tal modo que el mapa final de la inversión refleje una real justicia territorial y socio ambiental. Igualmente, el diseño de las transferencias entre niveles de gobierno, debe responder a los mismos objetivos, así como la inversión privada debe también estar orientada por estos criterios de ordenamiento territorial que privilegien el bien común. La equidad territorial así gestada, no exhibirá territorios ganadores versus perdedores, y menos, zonas de sacrificio en las cuales se pague el costo de un sistema productivo y extractivo depredador y cruel, base del hoy denominado “desarrollo”.

Dice Guimarães y lo compartimos: “La transición ecológica se caracteriza, por una revolución en los patrones de producción y de consumo, la cual nos ha vuelto menos sintonizados con nuestras necesidades biológicas, más alienados respecto de nosotros mismos y de nuestros socios en la naturaleza, y más urgidos en el uso de cantidades crecientes de recursos de poder para garantizar la incorporación (y destrucción) de ambientes extra-nacionales que permitan garantizar la satisfacción de los patrones actuales (insustentables) de consumo. En este sentido, la sustentabilidad de un determinado territorio estará dada, en su expresión ambiental, por el nivel de dependencia de éste en relación a ambientes foráneos y, en términos socio ambientales, por la distancia entre la satisfacción de las necesidades básicas de sus habitantes y los patrones de consumo conspicuo de las élites” 2

La clave para la justicia socio ambiental es el acceso equitativo de todos los ciudadanos al patrimonio ambiental y a los bienes comunes, tanto a nivel local como transnacional, a fin de poder satisfacer las necesidades humanas y de todo el ecosistema, asegurando que todas las personas y comunidades tengan oportunidades de desarrollo personal y sociocultural hoy y en el futuro. No hay justicia social sin justicia ambiental y territorial; y sin justicia ambiental y territorial, no hay democracia.

2 Roberto Guimarães, “Tierra de sombras: desafíos de la sustentabilidad y del desarrollo territorial y local ante la globalización corporativa”.

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9 SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA: La sustentabilidad ecológica del desarrollo se refiere a la base física del proceso de crecimiento y la conservación de la dotación de recursos naturales requeridos para el desarrollo de las actividades productivas. Para el caso de los recursos naturales renovables, la Sustentabilidad alude a la tasa de utilización debe ser equivalente a la tasa de recomposición del recurso. Para los recursos naturales no renovables, esta tasa debe equivaler a la tasa de sustitución del recurso en el proceso productivo, por el período de tiempo previsto para su agotamiento. Es decir, Sustentabilidad ambiental se refiere a la capacidad de carga de los ecosistemas, o bien, la capacidad de la naturaleza para absorber y recomponerse de la acción antrópica.

Sustentabilidad es el factor que hoy obliga a poner límites al crecimiento y al desarrollo del género humano. Asimismo, obliga a incorporar un marco ecológico en la actual toma de decisiones económicas y políticas, debido a las enormes repercusiones que dichas decisiones tienen en la red de relaciones que operan en los ecosistemas.

El término “Sustentabilidad” requiere precisión en su uso, pues ha sido usado y manejado por las corporaciones globales como sinónimo de Sostenibilidad, justamente para confundir y mantener el sistema operando sin transformaciones de fondo: “Sostenibilidad”, es el crecimiento económico sostenible a través de los mecanismos de mercado, soslayando las condiciones ecológicas que establecen límites a la apropiación capitalista de la naturaleza.

Alude a la conciliación del medio ambiente con el crecimiento económico, haciendo cambios superficiales, sin llegar a transformar nada en profundidad. Sustentabilidad en cambio, es un término cercano a Ecológico, y recompone “la ruptura de la racionalidad económica que ha negado a la naturaleza como una condición para la construcción de una

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10 nueva racionalidad ambiental. El concepto de Sustentabilidad lleva en sí un componente de cambio y transformación y el desafío de la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo.”3

“Ha llegado el momento de reconocer que las consecuencias ecológicas de la forma en que la población utiliza los recursos de la tierra están asociadas con el patrón de relaciones entre los propios seres humanos. De hecho, la necesidad de tránsito hacia un estilo de desarrollo sustentable implica un cambio en el propio modelo de civilización hoy dominante, particularmente en lo que se refiere al patrón eco-cultural de articulación “sociedad-naturaleza”.4 Es por ello que no es posible desvincular los problemas del medio ambiente de los problemas del desarrollo, puesto que los primeros son la expresión de las falencias de un determinado estilo de desarrollo.

La adecuada comprensión de la crisis del modelo, “supone el reconocimiento del agotamiento de un estilo de desarrollo ecológicamente depredador, socialmente perverso, políticamente injusto, culturalmente alienado y éticamente inaceptable. Lo que está en juego es la superación de los paradigmas de la modernidad que han estado definiendo la orientación del proceso de desarrollo. En ese sentido, quizás la modernidad emergente en el Tercer Milenio sea la

‘modernidad de la sustentabilidad’, en donde el ser humano vuelva a ser parte (antes que estar aparte) de la naturaleza”5

A pesar de estas certezas, la humanidad ha sido lenta en adoptar las medidas indispensables para la transformación de las instituciones económicas, sociales y políticas que han dado sustento al estilo de desarrollo vigente. A lo sumo, se hace uso de la noción de Sustentabilidad para introducir lo que sería una restricción ambiental en el proceso de acumulación, pero sin afrontar todavía los procesos institucionales y políticos que regulan la propiedad, el control, el acceso y el uso de los

3 Enrique Leff, “Saber ambiental: Sustentabilidad, racionalidad y poder”, Siglo XXI Editores, México, 1998.

4 Maribel Carrasco: “La problemática ambiental y los desafíos de un nuevo paradigma de desarrollo basado en la Sustentabilidad”

5 Roberto Guimarães, Op.cit.

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11 recursos naturales y de los servicios ambientales. Tampoco hay acciones decididas e indispensables para cambiar los patrones de consumo, principalmente, en los países industrializados.

Vivir el concepto de sustentabilidad requiere una nueva alianza naturaleza-cultura fundando una nueva economía, reorientando los potenciales de la ciencia y la tecnología, y construyendo una nueva cultura política fundada en una ética de la sustentabilidad –en valores, creencias, sentimientos y saberes– que renuevan los sentidos existenciales, los mundos de vida y las formas de habitar el planeta Tierra6.

6Diana Duran, “Las dimensiones de la sustentabilidad”. http:// ecoportal.net

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12 ESCALA HUMANA y TERRITORIALIDAD: Impulsar políticas verdes implica considerar las dimensiones territoriales de la sustentabilidad, puesto que “desarrollo regional” y “desarrollo sustentable” constituyen dos caras de una misma moneda.

Así, uno de los principales desafíos de una eco-política pública es territorializar la sustentabilidad ambiental y social del desarrollo - “pensar globalmente y actuar localmente”- y, a la vez, sustentabilizar el desarrollo de las regiones, es decir, garantizar que las actividades productivas contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población y protejan el patrimonio biogenético que será base del sustento de las generaciones venideras.

La Escala Humana7 es un enfoque conceptual y metodológico que propone que el desarrollo debe girar en torno a las personas, por lo que un objetivo siempre presente en las políticas públicas, debe ser la promoción de relaciones y asociaciones humanas directas o particulares inmediatas entre las personas. Es por ello que el tamaño de los asentamientos y las inversiones deben considerar este factor para impulsar un desarrollo en el plano personal, societal y ambiental, de manera integral. Impulsar un desarrollo a Escala Humana y sustentable, requiere fortalecer las variables endógenas de los territorios y sus habitantes. En términos políticos, significa mejorar las capacidades de los actores sociales para negociar y determinar las decisiones relevantes para el desarrollo del territorio donde habitan; en términos económicos, significa que los actores locales puede apropiarse del excedente y de las inversiones que se realizan en su territorio; y en términos científico-tecnológicos y productivos, implica la generación de innovaciones útiles y concurrentes con la imagen y visión que la comunidad tiene de su propio desarrollo y su territorio. A su vez, la dimensión ecológica, implica contar con una dotación de recursos naturales y de servicios ambientales de carácter loca para usa r y proteger; la dimensión cultural apunta al valor que le imprime al desarrollo, considerar la identidad local con sus códigos y pautas tradicionales de transmisión de valores, normas, usos y costumbres.

7 Término acuñado por Manfred Max Neef en 1990.

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13 SOLIDARIDAD INTERGENERACIONAL: La fraternidad humana es el principio de reunión de todos los seres humanos sin barreras étnicas, políticas, ideológicas, económicas o temporales. La fraternidad renueva los valores e influencia la acción ética de los gobernantes contribuyendo a que seamos responsables de la construcción de sociedades más humanas para todos. Es un principio de universalidad y diversidad, por lo cual debe ubicarse en la base de un Eco desarrollo Eco- Sustentable, que busca una relación equilibrada a través del tiempo en el conjunto de la sociedad, con el uso de los recursos naturales y culturales.

La productividad de un país, debe permitir repartir equitativamente los beneficios en el presente, al mediano y largo plazo, cuidando la relación con el medio ambiente natural y cultural, y por ende, la calidad de la vida social y la riqueza del ambiente natural. El proponer y administrar las formas en que tales relaciones necesitan ser ejecutadas es la tarea de una ciudadanía consciente de su responsabilidad con las decisiones que la afectan actualmente y en el futuro afectarán a sus hijos. Entonces, “el Eco desarrollo” o “eco-sustentable” no es un concepto que aplica sólo al presente, sino que por impactar las próximas generaciones, es un término transitivo.

De acuerdo a Guimarães: “el problema, para las generaciones futuras de recibir mayores dotaciones de capital construido a cambio de menores dotaciones de capital natural sin poder expresar sus deseos de que así sea, se resume a que el proceso de globalización torna homogéneos valores, prácticas y costumbres culturales disímiles”. Ello es un gran problema, que se traslada incluso, al campo de los derechos humanos. Si no consideramos esta perspectiva, estaremos siendo cómplices de que los derechos de los humanos del presente, son más importantes que los de las generaciones venideras. Pensar y actuar en el valor de que el futuro no se agota hoy, es el gran desafío que la política pública – a cargo de un Estado cuya prioridad debe ser el bien común- debe aplicar y traspasar a las grandes transnacionales. También es un principio que debe materializarse en el quehacer personal en el día a día. La eficiencia, el ahorro, el decrecimiento y la reducción en el consumo, son los pilares de una verdadera solidaridad intergeneracional.

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14 PARTICIPACION CIUDADANA VINCULANTE: El orden institucional actual corresponde a una democracia formal, donde sus representantes y mandatarios son elegidos directa y periódicamente, en una fórmula que tiende a restringir a los ciudadanos de sus derechos y deberes. Este esquema limita una participación ciudadana soberana, responsable y oportuna, capaz de guiar las decisiones políticas y administrativas, y sólo se privilegia un régimen paternalista presidencial apoyado en bloques y cúpulas partidarias con fuerte injerencia de los capitales privados, lo cual lo hace es vulnerable, y no atiende el conjunto de intereses y necesidades de la población. Funcional al poder centralizado, promueve que las comunidades no se hagan cargo de su desarrollo, asumiendo un papel de espectador del trabajo de “expertos” y

“ejecutores” de políticas y proyectos, y donde los sujetos pueden ayudar, pero no controlar.

Un desarrollo con sustentabilidad ambiental, social y económica, requiere, por el contrario comunidades empoderadas, conocedoras de su entorno y sus problemas, con capacidad para planificar y tomar acuerdos. Una comunidad- sujeto activo, donde procedimientos de participación de carácter vinculante establecidos por ley y con reglamentación clara, sean el método para poner en sintonía a autoridades, empresariado y población, generando un sistema virtuoso de gobernabilidad y democracia directa. Junto con ello, es necesario fortalecer el “control ciudadano” de la gestión gubernamental para una mayor capacidad de propuesta de la ciudadanía, así como una cultura que reconozca la diversidad y pluralidad de actores capaces de hacer frente y exigir cambio ante situaciones de desigualdad, inequidad y discriminación.

Una verdadera democracia, donde el contrato social atienda el bien público con visión de largo plazo, requiere una participación masiva de la ciudadanía articulada y vinculante, capaz de asumir al Estado como propio y desempeñar un papel protagónico en los procesos de planificación y decisión políticas, y en donde los partidos políticos colaboren para recuperar la primacía de la política por sobre la economía.

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15 EQUIDAD DE GÉNERO: El género es una categoría política que implica acciones para transformar las desigualdades. La búsqueda de la equidad de género constituye un objetivo ético y de justicia social, base de la democracia. Hoy en día, hablar de género, de relaciones de género y de metas de equidad e igualdad de género, es hablar de derechos humanos.

Equidad de género implica justicia social, justicia ambiental-territorial, y también justicia de género. La Equidad de Género busca eliminar la desigualdad social y el irrespeto de la diferencia. La desigualdad social de género implica la marginación de la mujer del espacio público, pero también la injusta distribución de los bienes sociales esenciales (ingreso, empleo, la propiedad, la salud, la educación, la integridad física y la seguridad personal). Incluye la desigual distribución de los recursos, la desigual carga de trabajo, la desigual compensación económica recibida por el mismo trabajo que desarrolla un varón, entre otros ámbitos donde, históricamente, la mujer ha sido desfavorecida, restándole poder y capacidad.

A su vez el concepto de diversidad alude a muchas luchas, principalmente de las mujeres y de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transgéneros e Intersexuales (LGBTI) por la ampliación de la ciudadanía y la construcción de una sociedad igualitaria, basada en el respeto a los derechos humanos y la diversidad. Hoy ese camino debe ampliarse y contribuir al fortalecimiento de las vocerías de mujeres y LGBTI, la articulación de sus organizaciones, su participación en el debate público y el control ciudadano sobre las políticas de igualdad. Ello, porque el actual sistema establece diferencias, desigualdades y estructuras de privilegio entre los géneros, las etnias, etc., tanto de orden simbólico como material.

Configura un tipo de relaciones de poder que determina las oportunidades de desarrollo de las personas, produciendo desigualdad. Hace referencia a los procesos económicos, sociales y culturales que definen y determinan esas diferencias de oportunidades y condiciones de vida de todos los ciudadanos.

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16 DIVERSIDAD e IDENTIDAD: Una sociedad Eco-Sustentable valora la diversidad y la multiplicidad de identidades, porque constituyen la fortaleza de una sociedad sana, al igual que en el arquetipo del Bosque, donde la diferencia de especies es la base de su fortaleza, resiliencia y capacidad para hacer frente a cambios nocivos y bruscos. Es el Bosque la fuente de creatividad que mejora las posibilidades de supervivencia de sus partes.

Pero estamos inmersos en un gran problema que dificulta un desarrollo diverso: en los procesos de globalización en marcha, se hacen invisibles las identidades locales-culturales y personales, por lo que su descripción es un mecanismo de inclusión que invisibiliza, y donde las identidades se pierden en un sistema de símbolos y prácticas que las reemplazan por marcas y formas de vida impuestas. La globalización entiende y promueve un solo tipo de ser humano, una sola forma de entender el mundo y la vida en este. La globalización solo promueve “consumidores”, no ciudadanos.

Entonces, necesitamos mirar nuestra historia y recuperar los significantes perdidos. Valorar la diferencia y promover el conocimiento de las historias locales, la historicidad de los ancianos, y los saberes de cada territorio. La gran diversidad identitaria territorial presente en nuestro país es una oportunidad para el desarrollo. El patrimonio y la historia de los barrios y comunas de las ciudades, el paisaje distintivo y los modos de vida de las provincias, la indeleble huella que los pueblos originarios han plasmado en el territorio desde siempre, junto con los nuevos aportes culturales que realizan las comunidades migrantes tanto latinoamericanas como de otras latitudes, entregan un mosaico desde donde es posible erigir un desarrollo sustentable robusto y ético.

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17 MULTICULTURALIDAD, INTERCULTURALIDAD y PLURIETNICIDAD: Tres conceptos vinculados y que encarnan un profundo sentido del valor de las personas y el respeto a los derechos humanos, lo cual está a la base de una sociedad sustentable y ecológica.

La Interculturalidad es un proceso de comunicación e interacción entre personas y grupos, donde no cabe que un grupo cultural esté por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas. En las relaciones interculturales se establece una relación basada en el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo, donde los conflictos pueden resolverse mediante el respeto, la generación de contextos de horizontalidad para la comunicación, el diálogo y la escucha mutua, el acceso equitativo y oportuno a la información pertinente, la búsqueda de la concertación y la sinergia. La Multiculturalidad, a su vez, alude a la variedad que presentan las culturas en la sociedad humana, por lo que todas ellas deberían poseer igualdad de posibilidades para desarrollarse social, económica y políticamente con armonía según sus tradiciones étnicas, religiosas e ideológicas. De acuerdo con el multiculturalismo, los estados deberían articularse institucionalmente de manera que reflejen la pluralidad de culturas existentes.

Estos principios constituyen un componente central de una estructura social que promueve y está basada en un desarrollo sustentable-ecológico y equitativo, por lo que debemos reconocer, potenciar y valorar los pueblos indígenas y migrante que son parte de la cultura nacional. Ello permite encausar nuestro país hacia una coexistencia de respeto mutuo, de reconocimiento y de comunicación de doble vía, eliminando conflictos y creando nuevos espacios en los quehaceres políticos, económicos y sociales, que faciliten el desarrollo sostenible, en un mundo globalizado y de constantes cambios.

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18 RECIPROCIDAD, COOPERACIÓN E INTERDEPENDENCIA: La Reciprocidad es uno de los principios permanentes y sostenedores de los pueblos originarios, y está presente en las culturas arraigadas y ancestrales de todo el mundo. Es también base del desarrollo y evolución de la especie humana. Gracias a ella, el ser humano ha podido ampliar sus horizontes, migrar hacia nuevos territorios, conquistar su futuro sin temor y con confianza en sus congéneres. Hoy la reciprocidad solo existe en algunos pueblos, y es el mercado la única plataforma de “intercambio” de bienes y servicios conocida y compartida por todos.

La Reciprocidad es la correspondencia mutua de una persona o cosa y que toma la forma de una devolución, compensación o restitución entre pares, entre miembros de un mismo territorio, entre cohabitantes. La reciprocidad puede asociarse a la frase que indica “hoy por ti, mañana por mí” ya que implica hacer por el otro lo que el otro hizo por uno. Reciprocidad también significar, siguiendo esta idea, que “no hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti”.

Por eso mismo suele vincularse a la solidaridad y la hospitalidad.

Entre los pueblos indígenas se refiere a la manera informal de intercambio de bienes y trabajo, lo cual provoca buenas relaciones de vecindad y entre pueblos. Esta práctica, si bien antigua, conlleva una nueva ética del desarrollo. “Lo que une y le da sentido a la comprensión específica de la sustentabilidad, es la necesidad de una nueva ética del desarrollo.

Además de importantes elementos morales, estéticos y espirituales, esta concepción guarda relación con al menos dos fundamentos de la justicia social: la justicia productiva y la justicia distributiva. La primera se dirige a garantizar las condiciones que permiten la existencia de igualdad de oportunidades para que las personas participen en el sistema económico, la posibilidad real por parte de éstas para satisfacer sus necesidades básicas, y la existencia de una percepción generalizada de justicia y de tratamiento acorde con su dignidad y con sus derechos como seres humanos. La ética en cuanto materialización a través de la justicia distributiva se orienta a garantizar que cada individuo reciba los beneficios del

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19 desarrollo conforme a sus méritos, sus necesidades, sus posibilidades y las de los demás individuos”.8 Y agregamos: sobre todo cuando las condiciones de vida son disímiles y la base de manutención escasa, emerge con más fuerza el tiempo de la cooperación y la reciprocidad.

La Cooperación, a su vez, es el resultado de una estrategia aplicada en el proceso o trabajo desarrollado por grupos de personas o instituciones, que comparten un interés u objetivo preestablecido, en donde generalmente son empleados métodos o mecanismos de acción que facilitan la consecución de la meta u objetivo propuestos el concepto de que si se trabaja en conjunto, se logran mejores resultados. La cooperación es la antítesis de la competencia. Y por ello, es profundamente revolucionario.

Un desarrollo eco- sustentable basado en principios como la cooperación, la interdependencia y la reciprocidad, tiene bases fuertes, que van más allá de los intereses de corto plazo.

La Interdependencia es una realidad que determina nuestras vidas. Todos dependemos de otras personas para sobrevivir y desarrollarnos: nuestro día a día depende de los demás y de la Madre Tierra, ya que sus cambios nos afectan diariamente. La interdependencia es la dinámica de ser mutuamente responsable y de compartir un conjunto común de principios con otros.

La interdependencia otorga libertad y abre el horizonte de posibilidades, pues entrega fortaleza y capacidades nuevas a cada sujeto, en la medida que comparte los propios y se “permite” a si mismo gozar de las posibilidades que el otro le entrega.

8 Guimarães, Op.cit.

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20 ESPIRITUALIDAD, PACIFISMO Y NO VIOLENCIA: El conjunto de valores y principios de nuestra existencia está basado en creencias e ideas, Espiritualidad y Prácticas Cotidianas, las que nos construyen y sirven para la construcción de nuestros proyectos personales. Los aspectos prácticos no pueden estar ajenos a nuestras creencias y viceversa y la integración de estos aspectos nos permite que el auto conocimiento, no sea sólo un aspecto terapéutico. Este auto conocimiento considera el territorio completo donde habitamos y debemos considerarlo nuestro lugar sagrado con todo lo que allí existe, tanto lo material como lo inmaterial. Importa todo, porque somos parte del todo y cuando logramos verlo así, aprendemos mejor nos enriquecemos de otra manera, podemos cometer errores que sea aprendizajes, tener éxitos que compartimos, amar sin controlar.

¿Cómo trasladamos lo devocional desde el dogma a las cuatro dimensiones: territorial, ambiental, sociocultural y económica?. Primero es necesario distinguir entre Espiritualidad (Apertura hacia lo no ordinario, lo supra racional, el milagro de la vida y la naturaleza) y Religión (conjunto de creencias y prácticas sociales orientadas a un reino más allá de lo ordinario después de la muerte). La Visión espiritual requiere de intuición, mirada holística y apertura para mirar más allá de lo racional. No está relacionada, ni asociada a ninguna religión. Ello se correlaciona con el estado de conciencia, es decir, al nivel de conciencia del sistema de creencias ideológicas, el nivel en que se encuentra el sistema cognitivo y moral de la ideología.

Una sociedad eco-sustentable orientada al buen desarrollo, debe considerar una Visión Integral, esto es, una visión capaz de integrar opuestos y sostenerlos como no duales. Una visión que abarque lo individual y lo colectivo, lo interno y lo externo, los niveles de desarrollo más avanzados y los más atrasados. Junto con ello, considerar una Ética Integral, es decir, una ética que trata de preservar y promover el desarrollo más profundo para todos. Se trata de tomar en cuenta los mundos interiores de los individuos y los grupos, para crear las condiciones objetivas que permitan el máximo desarrollo subjetivo de individuos y grupos.

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21 La espiritualidad integra la expresión de nuestro ser, identidad, sentido de pertenencia y función social. La persona y la integridad de la naturaleza deben estar en el centro de todas las decisiones privadas y públicas. La coherencia entre la espiritualidad y la política es la única garantía para la existencia de sociedades pacíficas y sustentables. La política sin ética, ni espiritualidad, no tiene legitimidad.

Gran parte de las decisiones y desafíos que enfrentan los gobiernos y los gobernantes son de gran carácter ético o moral, y en este escenario, el logro de la paz, es fundamental. El Pacifismo, es la oposición a la guerra y a otras formas de violencia. Busca la paz entre las naciones y al interior de cada república, por lo cual promueve que para resolver cualquier tipo de conflicto, es necesario activar mecanismos pacíficos basados en la comunicación, la diplomacia, el intercambio comercial, la buena voluntad y otros, pero no la violencia. Una visión pacifista del desarrollo requiere transformaciones evolutivas de carácter personal y global, no sólo para detener las guerras y el flujo de armas de los países desarrollados a las naciones en desarrollo, sino porque el ser humano debe aprender a resolver sus problemas con la razón y no con la fuerza.

Mahatma Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela, principales figuras del Pacifismo, fueron seres humanos evolucionados, que aparte de escribir sobre el pacifismo, lo llevaron a la práctica llegando a influir con su método en otras defensas de causas sociales en el mundo. Y este método, lejos de convocar a la inactividad, propone ante situaciones de injusticia de toda índole la No colaboración y la desobediencia civil. Marchas, sittings, petitorios, mesas de negociación, metodologías de acuerdo y consenso, etc. son las técnicas que permitan avanzar en la construcción conjunta, donde el oponente no se destruye ni se invisibiliza, sino que por el contrario, se escucha y se busca el cambio en función de un bien superior. Hablar de pacifismo y no violencia, en medio de un armamentismo y militarismo creciente pareciera no ser realista. Sin embargo, sabemos que sólo la paz engendra paz y la violencia, sólo es capaz de generar más violencia, en un espiral que no tiene término.

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22 PRECAUCIÓN y SEGURIDAD: El principio de precaución, precautorio o “de cautela”, respalda la adopción de medidas protectoras ante las sospechas fundadas de que ciertos productos o tecnologías crean un riesgo grave para la salud pública o el medio ambiente, pero sin que se cuente todavía con una prueba científica definitiva de tal riesgo.

Cuando una evaluación pluridisciplinaria, contradictoria, independiente y transparente, realizada sobre la base de datos disponibles, no permite concluir con certeza sobre un cierto nivel de riesgo, entonces las medidas de gestación del riesgo deben ser tomadas sobre la base de una apreciación política que determine el nivel de protección buscado, lo cual a su vez, debe considerar el bien público y la opinión ciudadana. Se distingue del principio de prevención, que alude a la adopción de medidas de protección ante la amenaza a la salud o al medio ambiente de un posible daño ya conocido.

Hoy vivimos la preeminencia de políticas ambientales de compensación y absorción de las externalidades del modelo productivo predador y mercantilista, es decir, estamos inmersos en un sistema imprudente, que no pondera el peligro sino el lucro, insuficientemente protector de las personas y el medio ambiente y no prevé salud, recursos, ni un planeta en buenas condiciones para asegurar la supervivencia de las especies, incluyendo la humana.

Un eco-desarrollo debe considerar este principio de eco- sustentabilidad de las actividades humanas y obligar a que las actividades lo consideren, hasta que no se pruebe su inocuidad. Dar prioridad a un enfoque de prudencia, vigilancia, atención al peligro, protección contra los riesgos y seguridad para las generaciones futuras.

El principio precautorio está a la base de la comprensión de la temporalidad y escala del desarrollo, de la velocidad y la magnitud de las transformaciones, los impactos de la acción del ser humano y sus expectativas para el futuro.

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Teresa Montecinos Rodrigo Cerda Cristian Villarroel Alejandro San Martín Hernán Saavedra 2105

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