Aspectos psicológicos de la intervención ante los desastres naturales
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(2) 2 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. la vulnerabilidad de los grupos humanos y las comunidades, especialmente de la población de países en vía de desarrollo (Lavell, A. 2000; Martens, W. Sloof, R. & Jackson, E. 1998; Vargas, 2002). Los desastres naturales han sido sucesos que durante la historia de la tierra han generado consecuencias en diferentes dimensiones y magnitudes. Con el paso del tiempo, el hombre se ha encargado de encontrar estrategias para poder controlar este tipo de acontecimientos (Martens, Sloof, y Jackson, 1998), pero la naturaleza es impredecible y por más esfuerzos y logros alcanzados, no se ha descubierto la manera concreta para evitar las manifestaciones de la madre tierra. Siendo éstas en gran medida incontrolables, el trabajo del hombre se ha centrado en ciertos aspectos como la preparación antes del acontecimiento y en el manejo post-desastre (Vargas, 2002). Para entender qué es un desastre natural hay que tener en cuenta el concepto de fenómeno natural. Un fenómeno natural se refiere a la expresión de la naturaleza producto de su funcionamiento interno, y un desastre natural hace referencia a la correlación entre fenómenos naturales y ciertas condiciones socioeconómicas y físicas expuestas (Romero & Maskrey, s,f). De igual forma, los desastres naturales son considerados como una violenta pérdida del control de fuerzas, las cuales intervienen de forma importante y masiva produciendo graves consecuencias que afectarán a grandes comunidades en muchos sentidos (Medina, Rizo, & Caris, 1986). Los desastres naturales se pueden dividir en tres fases, cada una con consecuencias y características propias. Figura 1 Pre impacto -Hechos que preceden el acontecimiento (alarmas-avisos). - La población no le da la importancia que requiere.. Impacto -El hecho desastroso. -Reacción común de la población es de temor y búsqueda de ayuda.. Post Impacto -La población sufre de efectos inmediatos como trastornos de ansiedad del estado de ánimo.
(3) 3 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. Figura 1. Momentos que se presentan ante una situación de desastre, conductas más frecuentes. En un informe presentado por la oficina de Reducción de Desastres (ISDR) de las Naciones Unidas (2010), se comunicó que en la última década se han presentado más de 3.800 desastres naturales, que costaron la vida a más de 780.000 personas. El 60% de estas muertes ha sido provocado por terremotos. Lo cual se ha convertido en una amenaza contra la población de algunas de las ciudades más pobladas de la Tierra, pues 8 de éstas se encuentran situadas sobre fallas de la corteza terrestre. Además, las consecuencias de los desastres naturales no son iguales en todas las regiones del mundo. En los países en vía de desarrollo, los riesgos naturales actúan como elementos de reducción de población, y generan aún mayores crisis de salud y económicas. Son las comunidades pobres las que viven con las mayores amenazas de salud y sustento luego de un desastre natural. Mientras que, en los países que gozan de elevadas ventajas económicas, los daños no son tan profundos y se genera menor número de muertes y menores pérdidas económicas (Arranz & Palacios, 2000; Pelling, 2003). Sin embargo, el daño no es producido sólo por los grandes desastres naturales, sino también por los llamados pequeños y medianos desastres. Éstos abarcan inundaciones localizadas, avalanchas, desplazamientos de tierra, contaminación de aguas, entre otros. Nuevamente son las poblaciones en condición de pobreza las que se ven afectadas por este tipo de desastres, pues han sido obligadas a establecer sus viviendas en áreas propensas a experimentarlos (Vargas, 2002). En Colombia, según el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (s,f) las víctimas de desastres naturales en el cuarto trimestre del 2009 fueron: 28 muertos, 24 heridos, 6 desaparecidos y 61.780 personas damnificadas. Otro documento publicado por la misma fuente en el 2010 como el consolidado de emergencias que se presentaron en la emergencia invernal del año en mención, manifiesto que fueron 326 muertes, 313 heridos y 2.457.669 personas afectadas en 905 municipios y 28 departamentos Estos datos son evidencia del gran impacto que los desastres naturales generan. Son muchas las personas que quedan con vida pero sin herramientas de afrontamiento ante la nueva situación. La vulnerabilidad de los seres humanos frente a una situación de este tipo, hace replantear la.
(4) 4 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. importancia de tener un sistema estructurado y multidisciplinario de prevención y atención de desastre. El trabajo del psicólogo es esencial, ya que las personas que se enfrentan a pérdidas tanto materiales como afectivas, y muchas de éstas no tienen la educación y herramientas pertinentes para resolver este tipo de inconvenientes (Vargas, 2002). Fortalecer el periodo de prevención en la población, sería un factor protector para la salud mental de las personas que sin saberlo se expondrán a cualquier tipo de desastre natural (Crocq, 2002). De ahí surge el objetivo principal del presente trabajo: identificar los aspectos psicológicos relevantes para la intervención en víctimas de desastres naturales. Para lograrlo, se realiza una revisión empírica y teórica sobre las principales consecuencias psicológicas y el trabajo del psicólogo frente a una situación de desastre, y conocer los aspectos que tienen en cuenta dos guías utilizadas como protocolos de intervención ante dicha situación. Inicialmente, se describe lo encontrado en la literatura acerca de las consecuencias psicológicas generadas a partir de un desastre natural. Posteriormente, se describen los tipos de intervención psicológica empleada en los últimos años. Finalmente se describe la guía utilizada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la empleada por el Comité Permanente entre Organizaciones (IASC). Consecuencias psicológicas Los desastres naturales, como lo son los terremotos, las inundaciones, los accidentes, entre otros, además de causar la muerte y desmejora en la salud física, son capaces de generar consecuencias psicológicas: Salazar, Heredia, y Pando (s,f) establecen que, los desastres naturales desligan reacciones de estrés, cuadros depresivos y ansiedad en las personas que estuvieron presentes u observaron el acontecimiento, pues perturba el funcionamiento vital de cada una de las personas y ataca directamente los siguientes sistemas: “sistema biológico de sobrevivencia (alimentación, cobijo, salud, reproducción), sistema de orden (división del trabajo, patrones de autoridad, normes culturales, roles sociales), y sistema de significados (valores, definiciones compartidas de realidad, mecanismos de comunicación)” (pp 36). Por su parte Crocq (2002), encuentra que los desastres naturales conllevan a una.
(5) 5 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. sobresaliente pérdida del control con severas consecuencias como el sufrimiento psíquico y la infelicidad. Para explicar la reacción de los individuos, este autor identifica tres fases que inician al instante del desastre natural. Figura 2. Figura 2. Desastre. Primeras horas -Adaptación -Complicaciones estado de conciencia Excitación Fisiológica. Fase post inmediata -Reacciones previas se pueden extinguir. -Se puede desarrollar periodo de latencia pata EPT. Fase Crónica -Después de un mes -Lo que mas se evidencia es la presencia de EPT. De igual manera, es importante reconocer la colectividad de la escena y no olvidar que hay un comportamiento en conjunto; estas 3 fases también se deben tener en cuenta en el grupo de personas, que no es solo la suma de cada individuo sino el significado de la situación que es compartida, y a la vez resaltar que no todas las personas responden de la misma manera ante un mismo hecho. Por lo tanto, los niños, las personas con estrés previo, y personas con falta de redes de apoyo tendrán una mayor vulnerabilidad a afectarse psicológicamente. En cuanto a las consecuencias específicas de los niños, se establece que sus reacciones no dependen únicamente al terror inmediato del evento, sino también a la alteración de la vida diaria normal, la angustia y la alarma que presentan los adultos que cuidan de los niños, y la destrucción de todo lo que es familiar, incluida su casa, así como estructuras físicas y sociales en las comunidades. De igual manera, los niños sobrevivientes frecuentemente presentan una serie de problemas con síntomas de estrés postraumático notorio, pero comúnmente comórbidos con depresión, ansiedad y trastornos de conducta (Margolin, Ramos & Guran, 2010; Proctor, Fauchier, Ramos, Rios, & Margolin, 2007;.
(6) 6 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. Vernberg & Varela, 2001). Esto mismo se corrobora en Humenay, Mitchell, Witman, y Taffaro (2010), que realizaron una investigación en la cual examinaron el estado de salud mental de los jóvenes en St. Bernard Parish, Louisiana, 2 años después del huracán Katrina. Sus resultados revelaron que la prevalencia de síntomas de salud mental de la juventud fue relativamente alta en comparación con las tasas que se reportaban antes del Katrina. Según lo que los participantes informaron, la prevalencia de síntomas fue más elevada en el año inmediato posterior al huracán, pues el 79% de los jóvenes notificó la aparición de síntomas. Sin embargo, a los 2 años después de Katrina, el 56% de los jóvenes siguieron presentando altos niveles de síntomas depresivos, post-traumáticos, y síntomas de ansiedad. En otro estudio realizado luego del huracán Katrina (Osofsky, Osofsky, Kronenberg, Brennan, & Cross, 2009), cuyo propósito fue examinar los factores relacionados con el desarrollo del estrés postraumático, se encontró también que luego de dos años del desastre, el 40% de los estudiantes examinados aun presentaban síntomas. Dentro de los factores predictores encontraron que: a) la experiencia de un trauma previo, b) la pérdida de propiedad, c) la separación del cuidador, d) importantes pérdidas personales, e) falta de apoyo de la comunidad, y f) vivir en un refugio, eran predisponentes a un aumento en la sintomatología después del desastre. Además, encontraron que las mujeres reportaban más sufrimiento que los hombres. De igual manera, Weems, et al (2007) encontró que la presencia de rasgos de ansiedad y afecto negativo en los niños antes del desastre, así como el número de veces que han sido expuestos a un huracán, predice la aparición de síntomas postraumáticos relacionados con estrés, depresión y los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada. En cuanto a las consecuencias en poblaciones generales, en una investigación realizada en Grecia por Livanoua, et al. (2004), también se encontró que, específicamente la exposición a un terremoto, está asociada con el desarrollo EPT. En el estudio evaluaron a 157 sobrevivientes luego de 4 años del terremoto Parnitha de 1999, y encontraron que el 25% de los sobrevivientes presentaba al menos 10 síntomas de EPT; aproximadamente el 22% informó presentar malestar subjetivo y el 15% presentó ajuste deteriorado debido a sus síntomas. De la misma manera Onder, Tural, Aker, Kiliç, y Erdoğan (2006), encontraron que 3 años después del terremoto Marmara en Turkía, el perfil de salud nacional mostró.
(7) 7 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. que la prevalencia de los trastornos depresivo mayor, de pánico, obsesivo compulsivo (TOC), de ansiedad generalizada, fobia social y fobias especiales, eran más altos en la región afectada después del terremoto. Específicamente, el 19,2% y el 18,7% de los 683 sobrevivientes que participaron en la investigación, presentaron luego del terremoto EPT y trastorno depresivo mayor respectivamente. En cuanto a los criterios clínicos que se deben tener en cuenta para diagnosticar los trastornos mencionados anteriormente, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM IV, 1994) establece que para diagnosticar depresión se deben presentar cinco síntomas o más de los siguientes síntomas durante dos semanas: a) sentimiento de tristeza la mayor parte del día, b) desinterés en la mayoría de actividades que solía disfrutar, c) pérdida o aumento importante de peso, d) insomnio o hipersomnia a diario, e) agitación o enlentecimiento de lo psicomotor a diario, f) fatiga, g) sentimientos de culpa, h) disminución en la capacidad de concentración, i) pensamiento recurrente de muerte o ideación suicida. Haciendo referencia a los trastornos de ansiedad, se necesitan de los siguientes síntomas para diagnosticar estrés agudo: a) la persona estuvo expuesta a un acontecimiento traumático en el que la persona ha experimentado acontecimientos que se relacionan con la muerte o amenaza su integridad física y su respuesta fue de temor y desesperanza; b) durante el episodio traumático la persona presenta tres o más de los siguientes síntomas: ausencia de reactividad emocional, reducción del conocimiento de su entorno, desrealización, despersonalización y/o amnesia disociativa; c) se re experimenta el episodio traumático por medio de imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, episodios de flashbacks y sensación de malestar al estar expuesto a objetos o situaciones que recuerden el episodio traumático; d) evitación de ciertos estímulos que recuerden el episodio; e) activación del arousal; f) deterioro social, laboral, familiar, entre otros; g) las alteraciones deben durar mínimo dos días y máximo cuatro semanas y deben aparecer en el mes siguiente al episodio traumático. Si la persona presenta estos síntomas por menos de tres meses, la persona se verá afectada por un estrés agudo, si los síntomas insisten por más de tres meses y se convierten en disfuncionales para su vida, se habla de EPT (DSM IV, 1994). En cuanto al Trastorno obsesivo compulsivo (TOC), su principal característica es el.
(8) 8 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. sufrimiento de obsesiones y compulsiones, las cuales generan malestar y no hay capacidad de evitación. Las obsesiones hacen referencia a ideas obsesivas que el sujeto tiene durante el día de forma persistente y repetitiva limitando su vida personal, produciendo angustia a pesar de entender su irracionalidad. Las compulsiones son acciones que se repiten dependiendo de la obsesión y que tienen cierta finalidad (Mardomingo, 1994). Intervención psicológica En cuanto al papel del psicólogo ante los desastres naturales, la literatura describe que puede estar dirigido hacia tres momentos y estrategias diferentes. Antes de ocurrir un desastre los psicólogos pueden encargarse de generar estrategias de intervención; poco tiempo después de ocurrir un desastre natural, se deben prestar primeros auxilios psicológicos, y por último realizar intervención a largo plazo sobre los factores psicológicos que se ven afectados tiempo después de sobrevivir a un desastre. Inicialmente, se debe considerar que el psicólogo, y en general las personas que trabajan en estas situaciones no trabajan solo en los momentos concretos o después del evento. Hay que tener en cuenta que debido a la enormidad de las necesidades básicas en materia de seguridad, refugio y atención médica de emergencia que se presentan luego de un desastre, el papel del psicólogo puede ser un tanto ambiguo. La prevención hace parte de una fase, que no ha sido nombrada anteriormente, llamada “advertencia”. En esta fase se brinda información de los posibles desastres y las reacciones que se deben tener antes éstos. De igual manera, se brinda información específica sobre terapias basadas en el trauma, sobre ayuda concreta, en primer lugar psicológico, así como sobre el reconocimiento de la carga emocional a todos los proveedores de atención de salud, y se realiza una mejor integración interdisciplinaria con los equipos de respuesta a desastres. El objetivo aquí es destacar el papel de los psicólogos en tres ámbitos: a) coordinar, activar, e informar a los contextos, b) el desarrollo de programas de prevención y conocimiento, y c) la obtención de conocimientos necesarios través de la investigación empírica (Crocq, 2002; Margolin, Ramos, & Guran, 2010). De igual manera, McNally, Bryant, y Ehlers (2003), establecen que la prevención debe estar dirigida a mitigar el impacto de los desastres, interviniendo con anterioridad sobre los factores que se han encontrado como predisponentes a la presencia de síntomas de salud mental luego de un desastre, para prevenir la aparición de.
(9) 9 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. los mismos. También existen estrategias de intervención inmediatas al desastre natural, las cuales se llevan a cabo a través de primeros auxilios psicológicos. Los primeros auxilios psicológicos tienen por objetivo contrarrestar los factores de inestabilidad de cada persona, potenciar estrategias de afrontamiento y generar procesos de autonomía y normalización (Slaikeu, 1984 en: Benegas, J, et al, 2007). Estos primeros auxilios, se han utilizado para proporcionar ayuda inmediata en entornos tales como refugios comunitarios, hospitales de campo y otros centros de servicio de asistencia de desastres. Entre los aspectos para tener en cuenta en estas intervenciones se encuentran: a) la expresión de lo vivido teniendo en cuenta las emociones experimentadas; b) disminución del estrés derivado de amenazas psicológicas; c) trabajar sobre expectativas; d) distorsiones cognitivas; e) potenciación de recursos internos y externos de afrontamiento; f) disminución de anomalía; y por último g) una preparación para las próximas experiencias como el surgimiento de síntomas (Dyregrov, 1989 en: Benegas, J, et al, 2007). En esta etapa se ofrece apoyo práctico, el establecimiento de vínculos con el apoyo social y los servicios disponibles, y se debe ofrecer información sobre cómo afrontar la situación. La viabilidad de estas intervenciones depende de la coordinación con otros esfuerzos de rescate de desastres y el acceso a los sobrevivientes. La angustia psicológica de alta experiencia inmediata después de un desastre sugiere la importancia de estos procedimientos pero poco se sabe acerca de su impacto (La Greca & Silverman, 2009). Aunque los psicólogos han aumentado su comprensión acerca de las reacciones posteriores a los desastres y las estrategias para ayudar a los niños y adolescentes a lidiar con el trauma, los modelos para responder a catástrofes en masa son limitados, particularmente en comunidades geográficamente remotas y en regiones en las que servicios de salud mental son estigmatizantes (Margolin, Ramos, & Guran, 2010). En un estudio realizado en México por Orozco y Bausela (2010), se diseñó un programa de intervención psicológica para víctimas de desastres naturales y estaba enfocado principalmente en reducir la sintomatología del estrés postraumático a través de un enfoque psicoeducativo y cognitivo-conductual. El programa tiene como objetivos específicos los siguientes: autoconocimiento, reducir niveles de ansiedad, cambio de.
(10) 10 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. actitudes y estrategias de afrontamiento del estrés. Como técnicas se utilizaron la plática introductoria, escala subjetiva de ansiedad, relajación muscular progresiva, TRE y relajación autógena. La terapia cognitivo-conductual (TCC) y psicoterapias centradas en el trauma, o una combinación de ambos, son las más usadas luego de un desastre. En general después de los desastres, las intervenciones se centran en modificar los pensamientos relacionados con el trauma con formas más adaptativas de pensar, en brindar educación acerca de las reacciones de estrés postraumático, de relajación para reducir ansiedad, y la promoción de estrategias activas de afrontamiento, todas ellas diseñadas para mejorar el estado de ánimo y motivar la participación en las actividades diarias (Campillo, Rivas, Luna, & Esteban, 2004; La Greca, Sevin, & Sevin, 2008). De igual manera, Campillo, et al. (2004), establecen que entre las funciones y estrategias más generales que el psicólogo debe ejercer luego de un desastre natural, se encuentra una técnica grupal llamada “debriefing”, la cual previene “secuelas psicológicas que son altamente probables tras una experiencia crítica y que permite expresar y compartir los sentimientos vividos, ayudando a discernir entre la parte emocional y la parte cognitiva de la experiencia hasta llegar a comprender la normalidad de lo ocurrido” ( pp 10). Protocolos de intervención Diferentes organizaciones han creado guías que dan pautas de cómo manejar las situaciones de emergencia y desastres naturales, el papel del psicólogo en cada una de estas es principalmente de intervención y acompañamiento. Una de estas, es la creada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el 2006. En ella se establece que la tercer parte de la población sufre alguna manifestación psicológica, la cual no es obligatoriamente patológica pero si requiere un acompañamiento prolongado por parte del profesional, para evitar consecuencias graves a largo plazo. En lo anterior radica la importancia de tener protocolos de intervención, para que se genere beneficio a la comunidad afectada. Para empezar, lo que se plantea en la guía práctica de salud mental en situaciones de desastre de la OPS como primer paso frente a un desastre natural, es “la evaluación de daños y el análisis de necesidades (EDAN)”. Este es un proceso dinámico, el cual debe hacerse de manera continua porque con el paso del tiempo que se van evidenciando las.
(11) 11 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. consecuencias de la situación. El psicólogo debe hacer un registro cualitativo y cuantitativo de los efectos psicosociales. Las personas encargadas de esta evaluación, pueden ser personas locales o externas. Es importante tener en cuenta que las personas del lugar tienen un mayor conocimiento del acontecimiento, pues lo vivieron, sin embargo pueden estar afectados emocionalmente lo que no permitiría una evaluación objetiva, por lo que se recomienda tener instrumentos previamente establecidos. El tiempo que se tiene en cuenta para esta evaluación son 30 días después de que sucede el evento. En la Figura 3. se presentan las etapas del proceso y lo característico de cada una de éstas.. Figura 3. Es importante que antes del suceso, se cuente con una base de datos en la que se evidencie la situación de salud mental del lugar. Por otra parte se debe tener la descripción demográfica, enfocada en el aspecto sociocultural es decir la composición étnica, estructura social, antecedentes históricos de la comunidad, estructuras comunitarias para emergencias, entre otros aspectos. También se deben conocer los programas, instituciones, o servicios de salud mental que existan previamente. En el protocolo se establece que, para hacer intervención psicológica individual, se deben conocer estrategias que permitan una mayor eficacia. Para esto la responsabilidad del.
(12) 12 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. psicólogo es generar un ambiente de confianza, en el cual la víctima sienta que el profesional está en toda la disposición de escucharlo y ayudarlo. Siempre la buena comunicación debe ser el principio de cualquier intervención, pues va dando la pauta de la relación. Por otro lado, se debe respetar y tolerar las diferencias culturales y sociales, ya que esos aspectos pasan a un segundo plano y lo realmente importante es entender y poder apoyar al individuo que sufrió por el desastre. El psicólogo o el profesional que este ayudando, debe dar el tiempo necesario para una ventilación emocional, debe también indagar sobre las creencias, pensamientos y sentimientos del suceso para en un futuro trabajar sobre éstas. La víctima con la guía del profesional debe fortalecer los aspectos positivos para usarlos como factores protectores de la situación, hay que incentivar la búsqueda de soluciones para que sientan y vean la importancia de una participación activa en el proceso. Es importante la elaboración no patológica del duelo, y para eso se debe indagar sobre cómo la persona ha reaccionado a pérdidas anteriores. Hay que dar herramientas para que superen la negación y puedan confrontar la realidad. Si hay fallecimiento de algún familiar apoyar en el proceso de identificación del cadáver y la sepultura individual según sus creencias. Cada persona es única, y como tal tiene diferentes maneras de afrontar la vida. Otro trabajo importante del psicólogo es conocer los riesgos psicosociales de las personas afectadas y que están en riesgo. Por lo tanto se debe evaluar en qué circunstancias ocurrió el hecho traumático, conocer los antecedentes personales, hacer una evaluación estricta de los signos y síntomas, ver la manera en que la persona accede a la ayuda humanitaria y cómo es su cotidianidad. Cuando el profesional se encuentra frente alguno de los siguientes casos se debe prestar más atención, pues los siguientes factores dificultan el proceso: a) existencia de una dificultad física o mental, b) encontrarse en un duelo patológico, c) que haya de base una psicopatología, y c) si hay una historia de dificultad de adaptación a situaciones inesperadas o nuevas. Es importante rescatar la utilidad de trabajar con grupos en situaciones de desastre, las principales razones son: la cantidad de personas que son víctimas de una situación de este tipo no permite ni da tiempo de hacer intervención individual, muchas de las personas afectadas no necesitan intervención individual y por último, se ha demostrado que los.
(13) 13 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. trabajos grupales mitigan de manera más útil los efectos psicológicos. Los objetivos principales en el trabajo con grupos son informar y orientar de manera clara, también estabilizar y mejorar las condiciones psíquicas de las víctimas, dar o potencializar herramientas de afrontamiento para la situaciones posteriores del evento, y por último favorecer a un ambiente de normalidad. Dependiendo del propósito del grupo, se pueden identificar los siguientes tipos: de información y orientaciones, encargado de la psicoeducación y apoyo emocional en donde se encuentran personas con necesidades más especificas, otro dirigido a una ayuda mutua en el cual se encuentran las personas que no tienen la autonomía suficiente para enfrentar la situación y requieren de apoyo, y por último el grupo más especializado en el que se trabaja con personas que tienen trastornos psíquicos y que deben recibir terapia. El grupo que se encarga de dar información y orientar, debe conocer estrategias de comunicación que permitan cumplir con el objetivo de reducir consecuencias psicosociales. Existen fases para la planificación de la comunicación (171) y son las siguientes; el diagnóstico se basa en la evaluación de daños y análisis de necesidades, además hay que identificar los medios de comunicación existente. Luego identificar los objetivos del plan de comunicación, los cuales deben divulgar información para que se disminuyan los riesgos psicosociales, también deben permitir un cambio positivo de actitud y mejoramiento de hábitos en la comunidad y por ultimo facilitar el diálogo para que las tensiones vayan desapareciendo. La siguiente fase, es la implementación de estrategias las cuales deben ser dinámicas siempre guiadas por las características propias de la comunidad. Y por último, se debe generar un cronograma el cual permita delimitar funciones para evaluar y mejorar oportunamente el proceso. Por otro lado, el grupo que se encarga de la psicoeducación y el apoyo emocional tiene dos objetivos; el primero es manejar de manera adecuada los sentimientos de miedo, tristeza y otras manifestaciones psicológicas y el segundo es dar información sobre lo sucedido y los efectos de este. Las personas que hacen parte de este grupo, comparten sintomatología o problemas, principalmente el uso se le da en el periodo poscrítico inmediato, es decir hasta 3 meses. Otra de las organizaciones que ha creado guías para este tipo de situaciones, es el.
(14) 14 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. Comité Permanente entre Organizaciones (IASC) en el 2007. IASC está conformada por diferentes organismos de ayuda humanitaria que pertenecen a las Naciones Unidas y otras independientes. El objetivo principal de esta herramienta es “planificar, establecer y coordinar un conjunto mínimo de respuestas multisectoriales para proteger y mejorar la salud mental y el bienestar psicosocial de las personas que atraviesan por situaciones de catástrofe”. El contenido de la guía, da las herramientas necesarias para que el psicólogo pueda suplir las principales necesidades en salud mental y bienestar psicosocial, de las victimas que se enfrenta a un desastre. La matriz que presenta el IASC en el 2007, se compone de 11 acciones pertinentes que se deben desarrollar en las diferentes funciones y esferas de acción humanitaria. Las 11 acciones mencionadas anteriormente, se agrupan en funciones intersectoriales, esferas básicas de salud mental - apoyo psicosocial (SMAPS) y consideraciones sociales en determinados sectores. Para lo que corresponde en este trabajo, se describirá específicamente la segunda agrupación, es decir SMAPS. Para empezar, se debe organizar la comunidad y el apoyo humanitario es decir, facilitar la movilización de la comunidad y empoderarlos del control sobre la respuesta de emergencia en todos los sectores. También se deben considerar las prácticas terapéuticas religiosas y culturales, para que los individuos de la población puedan acceder a ellas si lo consideran pertinente. Como paso a seguir en el aspecto de servicios de salud, se deben identificar las personas con graves problemas mentales y permitirles el acceso al servicio indicado, es necesario que los profesionales que atienden la emergencia estén capacitados acerca de las diferentes terapias que usan los lugareños. Hay que identificar los daños que puedan generar el consumo de alcohol y otras sustancias. Con respecto a la educación, hay que mejorar el acceso a ésta para que sirva como fuente de apoyo. Por último, el paso que se debe seguir es la difusión de información la cual debe incluir los derechos legales, las acciones que se están llevando a cabo en pro del bienestar de la población, el contexto y la emergencia como tal. Conclusiones Según las investigaciones y los textos revisados, los síntomas psicológicos que más se presentan luego de un desastre natural son los depresivos y los de ansiedad, específicamente del estrés post traumático (Crocq, 2002; Humenay, et al. 2010; Salazar,.
(15) 15 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. Salazar, Heredia, y Pando, s,f; Onder, et al. 2006; Osofsky, et al. 2009). Se puede establecer que las categorías planteadas en el Manual de la OPS (2006), para compilar los trastornos mentales, abarcan todas las patologías que pueden presentarse ante un desastre natural, y adicionan el consumo indebido de sustancias psicoactivas y los cuadros orgánicos. Es decir, en cuanto a las consideraciones de las consecuencias que se generan luego de un desastre natural, el manual está estructurado. De igual manera, se encontró concordancia entre las fases que establece en Manual de la OPS y las establecidas por Croq (2002), así como con las necesidades que deben ser suplidas en cada una de ellas. Sin embargo, durante la etapa inicial se debe hacer un mayor énfasis en la ventilación emocional. En Ampudia-Blasco, Girbés, Martín, y Marco, (2007), se establece que en momentos de crisis se debe realizar ventilación emocional para prevenir trastornos futuros debido a la inhabilidad para expresar las emociones. De igual manera, Velasco, Campos, Iraurgui, y Páez (2004), encontraron que cuando se presenta afrontamiento directo, reevaluación positiva, apoyo social y expresión emocional, las estrategias de afrontamiento son más funcionales en comparación con la evitación, el aislamiento y la rumiación. Es decir, es necesario que en los protocolos se establezca como primer objetivo de ayuda psicológica, la movilización de la dimensión emocional para propiciar una expresión adecuada de las emociones, así la movilización de los recursos internos de los individuos para lograr un afrontamiento adecuado a la situación y una adaptación lo más rápido posible, y así evitar la aparición de futuros síntomas psicológicos (Ancinas, 2007). Por otro lado, McNally, Bryant, y Ehlers (2003) establecen que, el psicólogo tiene un papel fundamental en la fase de prevención, antes de que ocurra un desastre, y ninguno de los dos protocolos apunta o brinda estrategias para trabajar en dicho momento. Se considera importante tener en cuenta la historia de salud mental de cada individuo, e identificar quiénes son los más susceptibles a reaccionar de manera inadecuada ante una situación de desastre, sin embargo ese trabajo no se puede hacer después del hecho pues el tiempo y la situación no lo permitirían. Lo que propone el Manual de la OPS (2006) de contar con un banco de datos que posea una descripción personal de cada habitante del lugar, basado en un tipo de censo que se pueda realizar anualmente para mantenerlo actualizado, se.
(16) 16 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. considera de mucha utilidad. Indagar sobre estos datos debe ser un trabajo del sistema de salud, el cual cumpla unos lineamientos rigurosos para que la información que se obtenga sea verídica, además se debe contar con la opción de actualización para que en caso que se presente una situación de desastre natural efectivamente se tenga la información real. No debe ser una descripción superficial sobre la población, por el contario debe permitir que el profesional establezca factores protectores y de riesgos, para trabajar sobre estos dándole herramientas como charlas, cartillas, simulacros (entre otras actividades) a los habitantes del área en el que se puede presentar el desastre. Este banco de datos es una herramienta que permite ampliar el campo de acción del psicólogo ya que le da la información necesaria de manera más acertada para que en el momento de la intervención los profesionales puedan conocer que las características de la población se van a encontrar, así como los predisponentes para determinar quiénes se encuentran en mayor riesgo de presentar alguna de las patologías mencionadas anteriormente. Así mismo, la psicoeducación que los programas plantean que se debe realizar luego de un desastre, podría también brindarse antes del desastre a las poblaciones que se encuentran en riesgo. De la misma forma, la intervención sobre los problemas psicológicos de los individuos en riesgo, disminuye la probabilidad de que luego del desastre se presenten mayores de salud mental. Es decir, desde la psicología se podría trabajar en estrategias de prevención de factores de riesgo y promoción de factores protectores, desde el mismo momento en que una población queda expuesta a un evento desastroso. Como se estableció previamente, no todas las personas responden de la misma manera ante un mismo hecho, y tanto las consecuencias como los predisponentes son distintos según factores como la edad y el sexo (Margolin, Ramos & Guran, 2010; Proctor, et al. 2007; Vernberg & Varela, 2001; Weems, et al. 2007). Se encontró que ninguno de los dos protocolos revisados tiene en cuenta las diferencias a la hora de realizar un plan de intervención. Como se establece en Méndez, Orgilés, López-Roig y Espada (2004), la intervención en la población infantil difiere de aquella en la población adulta. Con los niños es importante realizar psicoeducación tanto a ellos como a los padres explicando la situación en la que se encuentran. Sin embargo, el lenguaje empleado en ambos casos es diferente, pues debe ir dirigido para ser comprendido según la etapa del desarrollo en la que.
(17) 17 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. se encuentren. De la misma forma, el trabajo con la población infantil debe realizarse con el acompañamiento cercano de sus padres o cuidadores, pues éstos juegan un papel fundamental en la adherencia y la mejora de los síntomas. Humenay, Mitchell, Witman, y Taffaro (2010), y Osofsky, Osofsky, Kronenberg, Brennan, & Cross (2009) exponen que luego de dos años de un acontecimiento desastroso, ciertas víctimas siguen presentando altos niveles de síntomas depresivos, de ansiedad y EPT. Lo que indica que éstos se han convertido en algo disfuncional para sus vidas, pues el DSM IV (1994), expone que si los síntomas insisten por más de tres meses, se convierte en patología y ya se estaría hablando de un EPT luego de haber pasado por un estrés crónico. Por lo tanto, en los protocolos se debería dar la importancia del rol del psicólogo aquí dirigiéndolo hacia la mitigación de los síntomas en primera instancia para que éstos no se conviertan luego de un tiempo en patologías. En las situaciones de desastres los daños se pueden identificar en un nivel individual y en otro colectivo. Como lo establecen las cifras del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (s,f), la proporción de victimas es mucho mayor que las muertes, los heridos y las desaparecidos. Esto hace reflexionar sobre el trabajo en la comunidad como una sola dependencia, y no de manera individual y fragmentada. Es mucha gente la que se convierte en víctima y el trabajo en grupo ofrece una mayor eficacia que el trabajo individual. Así, como lo plantea el manual de la OPS (2007) en la cual tienen como razones de intervención en grupos: el poco tiempo y la efectividad de la intervención grupal en la mitigación de efectos psicológicos. Se considera, que socializar la experiencia del desastre permite crear una realidad colectiva en la que todos participan de manera activa, le permite ver a las víctimas que hay una oportunidad de vida por la cual se debe luchar y trabajar de manera ardua. Sin embargo, es importante resaltar que existen algunos casos en los cuales la intervención debe ser individual ya que existen psicopatologías de bases. Como grupo, durante la realización de esta revisión teórica, notamos que Colombia es vulnerable a este tipo de situaciones, por tal motivo es de vital importancia que el sistema de atención de desastres se siga apoyando en los profesionales de psicología para lograr efectividad y buenos resultados ante los desastres naturales. Aun es necesario avanzar y realizar investigaciones mas profundas para lograr establecer un sistema mas.
(18) 18 Aspectos psicológicos ante desastres naturales. eficaz. Sin embargo, es notable el esfuerzo por parte de las entidades de salud. Los dos protocolos revisados están dirigidos a alcanzar lo que muchos investigadores han establecido que se debe realizar ante dichas situaciones. En general quedamos satisfechas con saber que al menos existen guías que faciliten el abordaje de las problemáticas que se presentan luego de un desastre natural. No obstante, quedamos con la duda de si dichos protocolos se realizan al pie de la letra, y si realmente están aportando a la disminución de problemas de salud mental. Finalmente, se recomienda la realización de investigaciones que permitan comparar la efectividad de las diversas intervenciones propuestas, para determinar si el uso de estas cubre todas las necesidades que se presentan antes, durante y después de un desastre natural. Referencias Acinas, A. (2007). Atención psicológica a personas involucradas en accidentes de tráfico. MAPFRE Medicina. 18, (4), 1-11. Ampudia-Blasco, J. Girbés , J. Martín, P. y Marco, R. (2007). Avances en diabetologia. Órgano de expresión de La Sociedad Española de Diabetes. 23, (2), 14-150. Arranz, M. y Palacios, M. (2000). Los efectos de los desastres naturales en América Latina. Anales de Geografía de la Universidad Complutense, 20, 219-233. Benegas, J. Pacheco, T. Condés, M. López, M. Ajates, B. y Perez, E. (2007). Dispositivo de atención psicológica tras el atentado de la terminal 4n el aeropuerto de Barajas de Madrid. Psicología sin fronteras. 2, (1), pp. 13-24. Campillo, M. Rivas, A. Luna, A. y Esteban, B. (2004). ¿Qué pueden hacer los psicólogos en una situación de desastre?. Enfermería Global. No. 4, 1-13. Crocq, L. (2002). Special teams for medical/psychological intervention in disaster victims. Word Psychiatry.1, (3), 154-155. DSM-IV (1994). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Obtenido el 22 de mayo de 2010 de: http://www.dsmivtr.org/ Humenay, Y. Mitchell, M. Witman, M. y Taffaro, C. (2010). Mental Health Symptoms in Youth Affected by Hurricane Katrina. Professional Psychology: Research and Practice. 41 (1), 10–18..
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