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Mujeres Latinoamericanas:

Entre el desarrollo

y

la supervivencia

Pilar Sanchiz

Ochoa

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Edita:

Universidad Internacional de Andalucía

Sede Iberoamericana de La Rábida

Colección:

«Encuentros Iberoamericanos», nO6

Secretaria Colección:

María

Dolores Lobo Carcía

Mujeres

Latinoamericanas: Entre el desarrollo y la supervivencia

Dirección: Pilar Sanchiz Ochoa

Isabel Ma Martínez Portilla.

©

De

la edición:

Universidad Internacional de

Andalucía

Sede

Iberoamericana de La Rábida

©

De

los capítulos:

Los

autores correspondientes

Depósito Legal: SE -2601 -99

r.S.B.N.:

84-7993-016-0

Portada: Asamblea constitutiva de laürganización deMujeres Guatemaltecas «MamáMaqLlÍn».Guapas, México, Agosto de 1990.

Fotografía: Isabel M" Martínez Portilla

Composición, e Impresión: Selecciones Gráficas Manuel Carmona, S.L.

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LA

MUJER EN CENTRüAMÉRICA

POI"lo general, alimentar una concepción con datos precisos, metodolo -gías y conclusiones diversas esmucho másfácil cuando nosetrata de la mu-jer. Rebuscar razones entre las pilas de estadísticas generales, para ventilar

una realidad cotidiana, permanente y accesible atodos, parece absurdo. Pero esuno delos retos más decisivos del desarrollo humano delaregión. No po-dremos avanzar, si la mitad de lapoblación sigue sumergida en las tinieblas por el simple hecho de haber nacido mujer.

Históricamente, las últimas dos décadas han avanzando hacia un com-promiso general de valorar socialmente el rol de la mujer. Casi en todos los programas modernos de gobierno sehacealguna alusión a suaporte ala socie-dad. Los años 90 hanconquistado queselereconozca como sercon derechos humanos específicos. Parece lograse algún consenso enel discurso y frases como «con perspectiva de género» inundan los programas dedesarrollo. Ha llegado, sin embargo, lahora depasar del discurso alaacción concreta.

La frágil y en muchos casos recién conquistada democracia de nuestra región necesita abrir unreal espacio deigualdad de oportunidades para todas y todos. Sialgo han tenido encomún izquierdas y derechas eshaber supeditado siempre la atención deproblemas dela mujer a«otros más importantes».

DESCUBRIENDO ALA MUJER. ..

Traducir situaciones humanas a cifras esapenas una fotografía estática de la realidad. En el caso de la mujer, partir de un supuesto de igualdad y neutralidad y seguir utilizando instrumentos tradicionales de recolección es además contribuir aocultar sucondición. Las mujeres somos socias ensitua -ción dedesigualdad. Este debería serel punto departida. Hoy, sin embargo, solo es el punto de llegada y conclusión.

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La mujer acaba de ser «descubierta» más allá de su maternidad y rol doméstico. Los programas dedesarrollo acaban también de «reconocer» que esun agente activo, creativo y eficiente cuando se«incorpora» alos aspectos nuciales de la dinámica social. Por ello sigue siendo conveniente resaltar su situación dedesventaja social ya pesardeesto, demostrar que contribuye ala economía ydesarrollo de lospaíses. Las diferencias entre lastasasdepartici -pación de las mujeres enel desarrollo varían hasta en un 50% de diferencia entre censos y encuestas dehogares. Todo depende delcristal con que se mire larealidad.

Informar, aunque sea con datos fríos pero recopilados científicamente, es una forma de socializar la información que ayude a romper la distancia entre el mito y larealidad. Trataremos sin embargo de avanzar másallá delos que los investigadores einvestigadoras handefinido como importante y salta-remos alosprimeros pasosque laspropias mujeres estándando por compartir loque para ellas es esencial.

ROLES ASIGNADOS

Todos los ordenamientos sociales parten de que la familia esla basede lasociedad. También leasignan ala mujer unrol central enella.

El año 94 y laConferencia Mundial dePoblación deEl Cairo pasarán a lahistoria como elescenario deunosprimeros pasosde opinión pública quese atreve acuestionar posiciones incuestionables. La iglesia católica ylos fun da-mentalistas musulmanes aparecen en lapicota del debate sobre los derechos reproducti vos de la mujer.

Revisar concepciones intocables hasta hace poco y actualizarlas con la realidad puede serun ejercicio socialmente sano.

En Centroamérica, lamayoría deordenamientos jurídicos, siguen equ i-parando familia con matrimonio. Enalgunos casos, como enCosta Rica, p ro-claman deberes yobl igaciones iguales paraambos cónyuges. En otros, como Guatemala, los códigos hacen sustanciales diferencias. Dice el art. J31": el marido esel administrador del patrimonio conyugal. ..», art. 114: «el marido puede oponerse aque lamujer sededique aactividades fuera del hogar ...».En muchos casos la violencia institucional esaun más clara cuando laautoridad parental recae exclusivamente sobre elpadre.

La real idad esque Centroamérica tiene latasadeuniones dehecho más alte)deLatinoamérica yque las mujeres están reivindicando legislaciones a c-tualizadas.

Por otra parte, socialmente se equipara familia, con un núcleo constitui -do por hijos, madre yunpadre proveedor del ingreso. Esteconcepto serefuer

-zaen los textos escolares, apesar deque unquinto delos hogares estánje fea-dos por una mujer.

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pareja donde ambos trabajan fuera del hogar y por familias extendidas que buscan sobrevivir enconjunto.

Sería, al menos simpático, asumir que estefenómeno se debe auna deci-sión consciente de lamujer que se cansó del tipo defamilia tradicional. .. La reéllidad es otra.

LA MUJER Y LA ECONOMÍA

Lo cierto esquelasmujeres comienzan a asomarse en las estadísticas. El registro oficial de participación económica femenina es de un tercio de las mujeres enedad detrabajar.

Podríamos leer informes gubernamentales que premian el avance social general y apuntan hacia laeducación como factor deincorporación de la mu-jer hacia los mercados laborales, no faltando destacar logros puntuales en los sistemas deapoyo como guarderías comunitarias, número de viviendas cons-truidas y hastareformas agrarias.

Podríamos ver otra cara dela moneda y descubrir fácilmente auna so-ciedad que seha apoyado, sobretodo en sus momentos de crisis, en quien generalmente haasumido laresponsabilidad del bienestar familiar. A este sec-tor, que se empieza asumar tímidamente enlasestadísticas, debemos añadirle aquellas que aparecen como números apiñados en«amas de casa». Se calcula que su trabajo noremunerado esequivalente aun tercio del PIB. «Si las muje-res«que nohacen nada» dejaran de hacer «solo eso» toda laestructura urbana como laconocemos sería incapaz demantener susfunciones» (frase de Mo-ser)_

ESTRATEGIAS DE SOBREVIVENCIA

Estar doblemente desnutrida queel hombre nohaimpedido que las mu-jeres salven miles de menores de un año enel tercer mundo. La calidad dela leche materna de una mujer pobre y malnutrida es la misma que la de una mujer sana.Salvar vidas infantiles a costa de supropia salud hasido una estra-tegia de sobrevivencia milenaria. En pleno auge industrial, lasmujeres y con-sumidores del siglo XX handado importantes luchas por reivindicar el dere-cho élamamantar.

En lasúltimas décadas, lamayoría de los hogares tienden a transformar-seen los puntos departida de estrategias desobrevivencia. Organizar la bús-queda del trabajo, «hacer productivos» alosniños yniñas, a ancianos y ancia-nas,convel-tir algún espacio ensitio productivo, recibir emigrantes, improvi-sarformas de acarreo deleña yagua desdegrandes distancias, encontrar algún despeñadero donde sembrar, enfin ... «rebuscarse» la forma desalir adelante, sehan añadido alastareas tradicionalmente domésticas.

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De cada 10 personas en la región, 7son consideradas pobres. De estas, más de la mitad son mujeres. Un 60% de ellas vive en extrema pobreza. Es decir, si para cualquier mujer es difícil romper la barrera hacia mejores opor-tunidades, para la mujer pobre la situación es de mayor desventaja.

La pobreza esde ritmo más acelerado en las ciudades yes más intensa en las zonas rurales.

LA MUJER Y EL eA 1PO

Centroamérica no puede combatir, ni siquiera aliviar lapobreza, sin po-ner el dedo en la llaga de la desigualdad en la distribución de la tierra.

En términos eJeabsoluta mayoría, ser mujer rural es no haber disfrutado del eJerecho a la propiedad de la tierra. Ser además pobre es ni siquiera tener dónde y cómo sembrar para la subsistencia y tener mayor número de hijos e hijas.

Un 85% de viviendas rurales son tugurios, sin acceso asalubridad yagua. Esto se traduce para la mujer en muchas más horas diarias de labores domés-ticas para la subsistencia. La recolección de leña implica caminar seguida-mente, eJistancias cada vez más largas. Es parte del paisaje rural ver a mujeres, niños y niñas, utilizando solo sus hombros y cabeza para transportarla. Tam-bién, ver como se trasladan a los centros de población para vender ese recurso que [es es escaso a ellos mismos. Porque al mayor trabajo de autoconsumo familiar se añade la necesidad de procurarse un ingreso extra.

El moeJelo eJedesarrollo económico impone a la mujer rural la tarea de hacer que sobreviva una mano de obra barata. Está obligada a compensar la falta de crédito yagenerar algún salario. Su incorporación al mercado laboral es particular. Solo un cuarto es contrataeJa en forma permanente. Sus labores son consideradas secundarias y se diluyen en una subcontratación como parte eJelnúcleo familiar. Su salario es menor, a veces la mitad por igual trabajo.

70 a 80% de las mujeres rurales realizan 4 horas diarias de labores agro-pecuarias. La mujer trabaja en total 17 horas diarias adiferencia de los hom-bres que laboran aproximadamente 12.

50 mil viudas de guerra en El Salvador son un cuadro que se repite en el silencio de los campos de Guatemala. El hogar rural también es una unidad de resistencia para hacer frente a la represión, desaparición de miembros de la familia, reclutamiento forzoso ymigración. Pronto pasarán a ser mayoritarias las familias que no viven en sus lugares de origen. Definitivamente, la desin-tegración fami liar no es un problema de inmoral idad ... al menos por parte de quienes la sufren.

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No pensemos, sin embargo, que estefue el resultado deuna política «in -suficiente». Esta titulación de las parcelas se dio principalmente por razones deherencia, viudez yabandono del hombre.

Hay que resaltar que algunos éxitos puntuales deformalización de ti e-rras por parte de ONGs se han visto obstaculizados porque las personas, en especial las mujeres, «no existen» jurídicamente. !Cómo se nota la ausencia deunsistema electoral consolidado en lamayoría depaísesl

EL ÁM13ITO DE LAINFORMALIDAD

Esaceptado que elaporte del sector informal ala economía está subre -gistrado. Este sector estáconstituido deun 40 aun 50% por mujeres y repr e-senta el55% de lafuerza laboral femenina deCentroamérica.

La informalidad es la estrategia fundamental de sobrevivencia en los centros urbanos.

Elsector, se caracteriza por laescasaformación técnica ylaspocas opor -tunidades deaccesoalcrédito. La situación dedesventaja seagrava por lanula protccción laboral ypor lasescasasposibilidades degenerar cambios signi fi-cativos que permitan alguna acumulación. Para lasmujeres sepresenta como una trampa que lesimpide la movilidad aotras áreas del mercado laboral. La división del trabajo es incipiente y la frontera entre el mercado laboral y el hogar sedesdibuja.

La familia tiende aconvertirse en una unidad para lasubsistencia y el trabajo productivo de lamujer en una extensión del doméstico. Seapoya en una tecnología rudimentaria, en lo que tiene enel hogar, en loque sabetradi -cionalmente hacer. Dentro de estemundo de«economía subterránea» seda un divorcio entre lo que debería estar unido: mayor productividad ygeneración de ingreso. La primera estáausente.

Solo el 1%demujeres espatrona. La mayoría trabaja por cuenta propia enel sector servicios, comercio y manufactura, dependiendo del país.

Saltar ala microempresa con acceso a alguna financiación esdifícil. El principal obstáculo son laspolíticas que considera la actividad marginal y el crédito de alto riesgo. A esto se añade la mentalidad cuadriculada en esque-masdelgran mundo financiero, que podríamos llamar simplemente ceguera e inutilidad burocrática. En elcasodelamujer todo secomplica cuando seini -cia el cnlvario de los trámites y la imposibilidad de calzar en los progmmas

que sehan diseñado supuestnmente pam ellas. Casi siempre primnn lasrnzo -nes de seguridnd finnnciera y no se«arriesgan» volúmenes suficientes para financinr los procesos productivos yde comercialización entrelazados. Por lo gencral, los créditos siguen manteniendo latrampn demujer-micro-subsi sten-cia. No es extraño entonces que se «abra elespacio alfortalecimiento institu -cional delasONGs» yseleconceda lalabor deintermediarios financieros. De

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ACCEDER AL SECTOR FORMAL YPROFESIONAL

Atravesando lasfronteras de la pobreza einformalidad, con relación a loshombt'es, casieldoble demujeres mayores de 29 años acuden por primera vel. ;1buscar trabajo remunerado. Para los 90s, un tercio delasmujeres están enempleo productivo.

La desigualdad de oportunidades para la mujer no acaba ni cuando se accede alsector formal nicuando sebrincan lasfronteras de lapobreza.

La estructura del sector formal est,l hecha para aceptar a quienes tr adi-cionalmente ha incorporado mayoritariamente: los hombres. No tiene ningu -IHIl"lexibilidad para incorporar personas que además tienen untrabajo dom és-tico y reproducti va. Los horarios son rígidos, lasjerarquías estrictas. Sus esti-los, los propios de una cultura no equitativa.

No es extraña entonces laimpunidad con quesedesarrollan algunas gr an-des empresas agroindustriales exportadoras yde maquila que nocumplen con los estándares mínimos de protección laboral. Mucho menos lareticencia de 1,\industria a cumplir con permisos de trabajo por maternidad u horarios de lactancia. Tampoco lo esque solo un 15 a 25 % de las mujeres del sector público ocupan puestos gerenciales.

Lo más sorprendente son los resultados de algunas investigaciones

re-cientes realizadas enCosta Rica. Del 20% demujeres en el sector empresarial, después de los 30 añosde edad, solo un20% continua trabajando. El pr ome-dio de vida del ejercicio profesional delamayoría demujeres esde 4 a7 años. Invertir en infraestructura de apoyo a lamujer, crear cargos por objetivos y hmarios flexibles, es un costo ínfimo comparado con la inversión que está

perdiendo el país.

OTRA CARGA ADICIONAL

A esta condición demujer ensituación dedesventaja sesuma otra carga é¡dicionai: la disminución del gasto público y del acceso alos servicios el e-mentales.

Las responsabi Iidades estatales se«privatizan». Ahora parece quela fun-ciún moderna del estado es la de recoger las víctimas de la desigualdad y

aliviar la pobreza. Siguiendo el análisis realizado por la economista Cecilia

Lúpez, los «bienes» sociales sedejan enmanos dela creatividad y compe

titi-vidad delosmercados. Incluso selespide ser«más amistosos». ¿Confusión de roles entre estado y mercado? Garantizar la equidad enel acceso a los servi -cios públicos no esunafunción del mercado. Siempre ha sido unafunción del estado.

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o esnadaextraño que la mujer sealaprincipal protagonista delalucha

comunitaria y social. Tampoco que sus iniciativas puedan ser una verdadera

cscucla para desarrollistas y políticos encómo deben hacerse lascosas. Décadas podrían acelerarse en el aprendizaje social si centráramos la alcnci<ín encomprender lasformas globalizantes con lasque las mujeres en -fn;nlan la vida cotidiana.

Un,l vez más. las mujeres no pueden quedar desi ntegradas en nuestros

cnfoqucs actualcs. Facilitar el rol dela comunidad ydelasociedad civil no es

sin<Ínimo defacilitar el rol dela mujer ni en la comunidad, ni en lasociedad civil. Senecesitan enfoques particulares.

FEIVIINIZACIÓN DE LA POBREZA

La «feminizaci<Ín» delapobreza esun concepto demoda. Sisequeda en frase no ayuda a comprender elproceso que segenera apartir delad esigual-d,leIeleoportunidades. Pero si seprofundiza, revela una delas inmoralidades más claras elela civilización actual.

Nilcer pobl'e es cargar acuestas eldestino dela pobreza. Nacer indígena hoy, aunque se sea mayoría como enelcasodeGuatemala, estener lalibertad de exprcsi<Ín deunaforma propia de ser,amarrada al nudo deun poder ajeno.

Naccr adcmás mujer es vivir unadiscriminación que semonta sobre otra yse potcncia en una esfera sin salida.

Las mujeres son las más pobres delos pobres. Son quienes asumen más responsabi Iidad social ya quienes la sociedad abandona másdescaradamente. EnHoneluras el71.5 %de lasfamilias enextrema pobreza están jefeadas por

una mUJer.

Sin cmbargo, si la pobreza asume el rostro de mujer, ser mujer no es

sin<Ínimo elepobreza.

En Costa Rica, el59% deloshogares nopobres estánjefeados por muj e-res. Gn meelio de una situación de desventaja generalizada, solo la mujer es

capaz elepotenciar las mayores oportunidades aextremos que beneficien al conjunto.

MATERNIDAD

Ser madre esuna condición másdelamujer pero casi laúnica reconoci -el,\.Rasgarsc las vestiduras frente aella no guarda relación con el papel de apoyo que debería asumirse socialmente.

La maternidad cada vez más se vive en condiciones de deserción del

padre A diferencia de los hombres, m,is del 90% de lasjefas de familia no

convlvcn con pareja.

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an-gandiza es que esos embarazos no son mayoritariamente entre adolescentes. Embarazo precoz está asociado a violación e incesto.

Elpromedio de hijos por mujer esde 6 en Honduras, Guatemala yNic

a-ragua, 3 en Costa Rica yPanamá ymayores las cifras enzonas rurales. Esta real idad es la más alejada de los deseos. La mayoría de niñas y niños que vienen al mundo noson deseados.

El destino de mil niñas yniños que nacen cada 8horas en Centroaméri

-425 de madres analfabetas

100 de familias desplazadas, refugiadas

130prematuros, de bajo peso

X4morirán antes de 5 años

448 viviránen extrema pobreza 400 sinacceso a agua potable 540 malnutridos

670 comenzarán escuela primaria pero solo 268 completarán 6° grado

100 minusválidos 45 vivirán en la calle

Fuente U ICEF, La ación, 28 de febo1994, pág. 2-A.

Los niños yniñas trabajadoras de la calle sehanconvertido ensinónimo

de ciudad. En nuestra región se reconoce que son el4% de laPEA (nCA). El

quinto de ingreso familiar que aportan es la diferencia que separa el hogar

pobre del de extrema pobreza y el 15% que llevan al hogar no pobre es la frontera con lapobreza.

La deserción escolar de niños y niñas en zonas marginadas urbanas en

Costa Rica esdel 7al 12%.

Ladiferencia deroles entre niños yniñas sevaaprendiendo desde que se

nace. Pero aambos se suma con fuerza una creciente violencia social.

«EDUCA A UN NIÑO Y HABRÁS EDUCADO A UNA PERSONA; EDU-CA A UNA MUJER Y HABRÁS EDUCADO A UNA NACIÓN». (A. IBN

BADIS, 1889-1940).

Cada vez es lTI<lS clara la relación entre la condición de la mujer y el desarrollo de laniñez. Un mejor nivel de educación de lamujer se traduce en menor mortalidad infantil ytambién en menor tasa de fertilidad. Quienes se

preocupan de que a mayor pobreza, mayor número de hijos, debería preocu -parles fundamentalmente que lamujer pueda ejercer susderechos plenamente en todos los ámbitos de su vida. Quienes se preocupan por la urgencia de políticas de población, deberían comprender que la seguridad humana es el mejor anticoncepti va.

Lajornada salarial intensa y mal pagada de la mujer se traduce en un mayor nivel de desnutrición infantil. Sin embargo, estudios realizados en Ja

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hogar, están m,ls sanos.El problema no estrabajar sino las condiciones en que

sehace. Según la Organización Mundial de la Salud a un menor papel de subordinación dela mujer corresponde uncrecimiento infantil más saludable. Investigaciones enBrasil yGuatemala revelan que elingreso familiar contro-lado por lamujer tiene 20% mejores efectos positivos sobre eldesarrollo dela niñez que el controlado por el hombre.

Según elGobierno deHolanda, elcosto deunaño extra deeducación de mil niñas esde 30 mil dólares. Esto setraduce en500 nacimientos menos, 3 madres y60 niños y niñas que no morirán.

LA«INCORPORACIÓN»

De la«incorporación de la mujer aldesarrollo» parece haberse benefi -ciado todo el resto de lasociedad y casi nada la mujer.

Salir alaesfera pública, haberla introducido entre lascobijas del hogar ¿ha significado un cambio sustancial en lasformas depoder que se ejercen a nivel de lo privado')

El ingl'eso generado por las mujeres va directo ala satisfacción de las necesidades del núcleo familiar. Yapodemos reconocer socialmente que

«pro-veedor del hogar» noesun rol netamente masculino.

Datos deCosta Rica revelan que lasdiferencias sonsustanciales:

PORCENTAJE DEL INGRESO DESTINADO AL HOGAR

mUJer hom bre

soltera 50 25

casada 95 50

unida 80 50

viuda 100 75

divorciada 95 5

(fuente PRIEG)

En laesfera de lo cotidiano, las tareas de la mujer son mayores que el tiempo para realizarlas. Trabajar fuera deo dentro del hogar para generar i n-greso, ¡.ha cambiado, al menos la distribución de las tareas domésticas? Se calcula que lasmujeres realizan un mínimo de 70 horas semanales frente a5 que aportan los demás. La aritmética de la participación de la mujer es siem -pre una suma, nunca una resta. A mayores responsabilidades, iguales roles dentro del hogar. Hasta lasjerarquías semantienen ancestrales. Los jefes de hog<¡rcon todos susderechos siguen apareciendo como fantasmas aun cuando ya ni están presentes.

¡,FUERZAS CIEGAS OFUERZAS SOCIALES?

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externa. Con la mitad delos gastos militares que realizan lospaíses pobres se podría desarrollar un programa desalud que salvaría a 10 millones de pers o-nas.

osetrata entonces defalta derecursos. Volvemos de nuevo al proble -made ladistribución y la equidad.

La época actual esla de mayores contradicciones delahistoria. Los ava

n-ces científicos de los últimos 50 años parecieran sentar las basespara que la

human idad pueda pasarde combatir enfermedades acentrarse en eldesarrollo

dc una convivencia mássatisfactoria. Pero nunca las amenazas ala vida mis -ma han sido mayores.

Podríamos responsabilizar alairracionalidad defuerzas ciegas delae co-nomía y mercados internacionales. Lo cierto esque «las verdaderas causas de la polxeza son políticas, exigen cambios fundamentales en la estructura del podcr y nomeras soluciones tecnocráticas innovadoras» (Mahbub ul-Haq).

Haber buscado un crecimiento de la economía no significó de ninguna manera un aumento ni del bienestar humano ni de la equidad. No sepuede hahl,lr entonces de desarrollo. Qu ienes han detentado el poder hasta tienen nombres yapell idos. Sehan equivocado ... Yno han sido mujeres.

POLÍTICAS CENTRADAS EN PERSONAS, ¿Y LA MUJER?

Actualmente sehacen grandes esfuerzos de aprendizaje colectivo. En términos clepolíticas económicas sepuede concluir que lapobreza y ladiscri -minación no son productivas.

U ICEF halogrado explicar esto con ejemplos realmente simples para

que cualquiera entienda. Por ejemplo, cada dólar invertido en nutrición aho

-rrará 3 dólares en gastos hospitalarios. Cada dólar invertido en vacunación, ahorrará I() en tratamiento de enfermedades. Invertir en capital humano es invcrtir ensucapacidad productiva.

Un mínimo grado de raciocinio nos conduce a pasar de un enfoque de cficicncia corto placista auno de inversión social delargo plazo.

Las recomendaciones sepueden resumir desde varias ópticas. El crec i-miento económico no necesariamente significa reducción de lapobreza pero lareducción delapobreza sí contribuye aun crecimiento económico.

Podemos avanzar, específicamente enel campo de la mujer, enesta di-l·ecciÓn. Las conceptualizaciones sehan logrado sintetizar, como por ejemplo: «Una política económica con perspectiva social y una política social con pers -pectiva de género» (López Cecilia).

Las propuestas estratégicas seinclinan a demostrar queabrir espacios a la igualdad de oportunidades para la mujer sólo trae beneficios, desde todo punto de vista y para todo elconjunto de lasociedad.

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El presente se comienza a proyectar hacia elfuturo. Algunas democra -cias con experiencia han incorporado asuspromesas de campaña conceptos como cl de sustentabilidad brincando la cerca de suscortos períodos de go -hierno.

¡VLísen concreto, los programas de ajuste estructural, pueden ya con o-cerse en sus resultados. Toda la población centroamericana ha sido tocada

direcl~1oindirectamente por ellos. Ya sepuede medir lo que están haciendo y

hacia adonde van y nosolo loque piensan lograr.

Los FES ylosFIS, fundamentalmente asistencialistas y sin resultados de

mediano o largo plazo, al menos demostraron ensusmejores expresiones, lo

ágiIque puede volverse un gobierno, sobretodo enépocas preelectorales. LI voluntad política, herrumbrada en la gran mayoría de países de la regi()n, aparece en procesos y momentos claves, con ímpetu, cara fresca y decisión. Trata de no perder tiempo en recomponer instituciones parasitarias del ~lpar¡ltoestatal, ni viejas direcciones políticas corruptas. En algunos casos illcorpora una actitud empresarial y trata realmente dedejar resultados tangi

-hles ell lascomunidades. Con mucha mayor agilidad enEl Salvador que en OtlOS países, involucra ONGs yagrupaciones que acortan ladistancia común

entre gobierno y sociedad civil.

Casos excepcionales como el de la Alcaldía de San Pedro Sula deben

romper lafrontera delo local paracompartir suexperiencia de cabildos abier -tos. La capacidad generada desde la comunidad para controlar ya no solo la realización delasobras deinfraestructura sino también la toma dedecisiones sobre el presupuesto municipal sehaconcretado allí. Los presupuestos anua -les son producto de unproceso de concertación entre autoridades y comun i-dad.

Estos ejemplos noson lageneralidad yposiblemente secircunscriban al pcríodo corto quedure unalcalde oministro pero demuestran que cambios en

I;ISformas de hacer política son posibles aunque vayan acompañados de mu-chos interrogantes. ¿,dequé oquienes depende esavoluntad política? ¿cuál es su límite') ¡,cuánto durará? ¿convencerá a políticos menos audaces? ¿cómo

¡¡vanza o limita las capacidades y movimientos comunitarios? ¿seinstitucio -nalizarCt')y podríamos seguir.

Ahol'a bien, side lamujer setrata, nohay mucho que aplaudir.

POR LAS RENDIJAS DE LAS GRANDES POLÍTICAS

Las mujeres seintroducen por lasrendijas hasta en las grandes obras de

inl"nleslructura, caracterizadas por emplear mano de obra masculina. Apar

e-ccn como peonas, albañi les, constructoras en labores no consideradas como

suyas. Peroeslo esproducto de supropia agilidad. Los espacios conquistados

no hansi do I'aciIitados desde ninguna voluntad poiítica oprograma general. Los pocos ejemplos de contextos favorables solo hansido producto depolíti

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-Estotampoco quiere deci r quetodo escolor derosa cuando se conquista. Las másbondadosas políticas dirigidas hacia lamujer siguen cargadas de vi e-jos lastres. Bastaría un diálogo corto con una de las madres de los hogares comunitarios o con lamayoría de microempresarias beneficiarias de un pr o-grama gubernamental paratener una larga lista detodos los aspectos esencia -lesque quedan aldescubierto enesosprogramas puntuales. Los enfoques se caracterizan por sersectoriales, dispersos, sin real respaldo institucional.

La importancia que tienen estas iniciativas esmáspor los espacios que

abren que por los resultados directos que logran.

MAS QUE AIRE; PODER RESPIRAR

Abri respacios alasiniciati vasdela mujer faci lita eldesarrollo depr oce-sosque lleven, en última instancia, areales cambios deactitudes culturales y estructuras depoder.

Las dinámicas que sepueden generar a partir de oficinas, secretarias y

OITélS iniciativas a nivel gubernamental, a través de propuestas de cambios

legislativos yjudiciales, pueden generar perspectivas que sobrepasen los mar -cos iniciales.

Las mujeres centroamericanas están desarrollando el aprendizaje sobre como aprovechar almáximo lascoyunturas favorables. Están ensayando tam -bién e<ímo estirarlas ycristalizadas enconquistas consolidadas.

Enel marco de los avances conceptuales, la estrategia dedesarrollo

hu-mano halogrado abarcar loquedebeser unareal participación eigualdad. Los índices dedesarrollo humano son instrumentos precisos que abren perspecti -vasa quealgún día podamos incluir entre ellos lacotidianidad deloque s igni-fica ser mujer enestasociedad. Algunos comienzan apreocuparse yapor darle también el valor de lo que sepuede medir - como puede ser el número de mujeres violadas- a lo que no se puede medir como es el sufrimiento o la Idicidad vividas íntimamente.

Características tratadas hasta hace poco como argumentos cursis den o-velas femeninas comienzan arecopilarse como aspiraciones generales de la

humanidad. Bienestar humano comienza aincorporar otro tipo de categorías como oportunidades, convivencia, armonía ysatisfacción.

UN PARÉNTESIS SOBRE GÉNERO

En elcontexto del respeto que merecen los y lasprecursoras teóricas de losderechos yoportunidades para lamujer sería conveniente hacer unesfuer -zo especial de traducción a lenguaje común y corriente, de lo que sequiere decir'.

Haber' avanzado dederechos delamujer, amujeres en desarrollo, pasa n-do por «empoderamiento» (difícil traducción deempowerment) yhaber sal ta-do aperspectiva de género, es sin duda un avance conceptual. Las élites int

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Sin embargo, además deproducir instrumentos teóricos para afinamien

-to deun grupo selecto, muy importante por cierto, debemos esforzarnos por

producir instrumentos teóricos que puedan serpara la acción delas mayorías.

Perspecti va de género esunconcepto querequiere serexplicado antesde

poder sercomprendido ymucho menos asimilado. Esto ocurre tanto anivel de

autoridades gubernamentales como de grupos demujeres o público engene

-ral. Si hacer visible alamujer noestarea fácil, complicarla en lasexplicaci o-neslohace aun másdifícil.

Esto esdoblemente importante por tres razones. Primero porque gobier

-nos,diseñadores y ejecutores de políticas se están contentando con añadirle a

todo «con perspectiva degénero». Esto lodice «todo» ... Segundo, porque las

mujeres no lo entendemos aprimer escucha. Esto dificulta los lazos entre fe

-ministas y mujeres del movimiento popular y social, y entre las mujeres y el

restode\;\sociedad engeneral. Tercero, porque nos aleja bastante del proble

-ma cen!Tal que tenemos: cómo acceder alpoder. Cuarto, porque las cosasque

requieren mucha explicación llevan ensí mismas el germen de laduda.

DEL DICHO AL HECHO

En la región, todos y todas estamos comenzando a manejar conceptos

como gobernabilidad, consenso, paz, concertación eigualdad de oportunida

-des (otros, perspectiva degénero). No todo estádicho pero sí lo suficiente.

Enalgunos organismos nacionales einternacionales decisivos lasmuj e-reshan logrado avanzar hastadefinir planes deacción específicos.

La arena delosverdaderos problemas noesquéqueremos, sino cómo lo logramos. Poresto, desarrollo humano esun gran avance. Esclaro lo que sig-nifica desarrollo de, por ypara laspersonas. Nuestro debate esCOMO lograr

-lo. Dehemos pasar de laspolíticas y discursos alos mecanismos y acciones. Estaeslamejor forma de retroalimentar las estrategias.

Las mujeres de Centroamérica «no han estado al margen de la lucha

política, sino del poder formal». En todos lospaíses sinexcepción, nohahabi -do lucha importante ono, en que las mujeres no hayan estado presentes.

Los años90 se caracterizan sin embargo, por una presencia mejor estruc

-turada de las mujeres en la lucha por ganar espacios propios. El movimiento

de mujeres esheterogéneo, avanza deforma distinta en losdiversos contextos

político., acompañando lasaspiraciones nacionales de democratización y con

-solidación de la paz.

Desde esta diversidad, las mujeres van tejiendo un hilo que atraviesa

toda la región. Con astucia, seaprovechan los espacios que se abren en las delllocracias que caminan enmuletas. En elejercicio de recomponer estructu

-I'aslegíti mas de poder las mujeres ensayan nuevas formas impregnadas de características que les son propias, Asumiendo la defensa delosmásdébiles y

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Las mujeres representan esperanzas que sobrevi vieron a los terremotos naturales ysociales quecaracterizan laregión.

Reclaman participación yestáncomo vanguardia en los movimientos po -Jlulare.sycomunales. Por primera vez, espacios tradicionales comienzan algu -nélSvecesa utilizarse como trampolines para canalizar algunos proyectos afines a mayorías. Luchan por puestos dedirección política y candidaturas que signif i-quen nosimplemente una presencia numérica sinotambién uncompromiso con las mujeres. Ensayando cómo introducir flexibilidad en la arena política, las mujeres están haciendo la experiencia de aprender caminando.

APRENDIENDO, ARRIESGANDO, ATREVIÉNDOSE

Como sintetizaba una líder comunal: Mientras algunos parten inocente -mente deque «siel ladrón comprendiera las ventajas deserhonrado, dejaría de Sel"ladr()n», nosotras le «comenzamos a tocar los huevos aláguila».

El contexto costarricense permitió laconquista delaleydeIgualdad Real

de laIllu.ier. Aprendiendo delas campañas electorales, lasmujeres inauguraron una nueva forma dedebate nacional. Un proyecto de leyque fuera más allá de t'econocimiento formal de laigualdad y forzara la voluntad social selanzó ala arena pública y recorrió losmásalejados rincones del país.Las aspiraciones del derecho a mayor representatividad política, demecanismos dedefensa contra la agresión doméstica, delderecho auna educación que noreproduzca estereot i-pos di.scriminatorios, elderecho ala propiedad para la mujer yotras, secrista li-zat'Onenesta ley. Quizá el resultado másimportante deeste proceso ha sido un camhio deactitud cultural. La mujer ha comenzado asertema deopinión

públi-C',1. Los políticos han comenzado aincorporar lo femenino en sus discursos. COSIétRica hizo elprimer intento depresentar unacandidatura presidencial no solo demujet' sino para la mujer.

Con pt'Opuestas deley y depolíticas públicas, lasmujeres centroamerica -nasinstaut'an una nueva forma departicipación democrática másallá deloelec -loral y exigen uncontrol sobre lagestión y administración pública,

Nicaragua fue elprimer país dela región en desarrollar un movimiento demujeres centrado ensuspropias demandas, También elprimero enpasar la expet'iencia dedesarticularse enarasdelaunidad en la lucha contra ladictadura de Somoza, por la revolución, contra laintervención e infinidad de «priorida

-des» eJecarúctet' nacional yestratégico,

Sibien, desde elpunto de vista legislativo, institucional y organizativo las ¡nu¡eres conquistaron importantes derechos y reivindicaciones, lalección más gener,ilizac!<1es que en cualquier contexto político, lasmujeres necesitan mante

-ner lormas autónomas de expresión organizada. Los intereses delasmujeres no tienen por qué sujetarse alosdemús,

Sialguien ha aprendido dela revolución nicaragüense hansido las

muje-resdela regi ()n.

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-presarsedesdeformas propias estan importante como serparte del movimiento !:!Io!lal.

Hoy, mientras el movimiento demujeres enNicaragua buscarecomponer -se y hasta logran una cuota del 30% en todas las instancias de dirección del panido Sandinista, lasmujeres de ElSalvador, hablan delanecesidad de propo-ner un proyecto político alternativo.

Frente alasfuerzas políticas quefirmaron los Acuerdos dePazmás im -portantes delahistoria reciente, lasmujeres pronunciaron:

«... nosqueda daro,queaunque sonexpresión de dos

pro-yectos políticos opuestos, ninguno tiene conciencia de nuestros necesidades, denuestro aporte alademocmtizc¡ción dela socie -dad,delafúerw de desarrollo nacional quesignifiCClmos...» (Con -certocir5ny Coordinodom deMujeres).

Esto esdoblemente significativo dada lapolarización que caracterizó la guerra. Tradicionalmente, enElSalvador losorganismos demujeres seforma

-ronen torno aintereses declase, partidarios ygenerales. Las pocasquelevanta -ron labandera delasmujeres fueron duramente criticadas por lospartidos, tanto tradicionales como revolucionarios.

Sin embargo, amediados deladécada, empezaron asurgir organismos de mujeres luchando por suspropios intereses.

Enelnuevo proceso hacia lademocratización delpaís yfrente ala prim e-raeiecci(lIl depresidente, diputados y munícipes que seda enelmarco de los Acuerdos dePaz,surge una iniciativa pluralista eindependiente quebusca h a-cerquese escuchen, porprimera vezenelcampo político electoral, lasreivindi

-caciones cotidianas delasmujeres.

«Mujeres 94» define propuestas prácticas yestratégicas. Ventila la cam-paiíaelectoral con nuevasformas dehacer política. Unifica sectores demujeres porenci ma departidos.

Esl<l iniciativa reúne una amplia gama deorganizaciones y grupos demu -jeres -27 en total- asícomo mujeres independientes, profesionales, trabajadoras

urbanas, mujeres del sector informal yrural.

«Mujeres 94»elaboró unaplataforma dedemandas aserincorporada enel programa de gobierno del partido que ganara la elección.

El Panido Arena y la Coalición CD/FMLN yMNL firmaran un acta de compromisos conel movimiento demujeres deEl Salvador.

P,¡sar de lasdenuncias y reivindicaciones ala elaboración depropuestas específicas, ,¡prender a negociar y encaminarse ala búsqueda de políticas de

esracio por encima delos gobiernos esuna experiencia también delasmujeres

ciel'anam<Í.

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Esle contex topermite avanzar haciaunProyecto Nacional deConcertación para elaborar una política deimpacto hacia lamujer. Esta iniciativa fue apoyada por

U ICEF-UNIFEM ycoordinada por CEASPA.

Mujeres dirigentes detodo elpaís, representando organizaciones debase,

ONGs, dependencias gubernamentales, partidos políticos, iglesias, comuni

ca-doras sociales, universidades yorganismos internacionales deapoyo ala mujer

deciden organizar foros y debatespor sectores y temas específicos.

Se sientan las basesque dan origen al «Foro Mujer y Desarrollo». De

manera colectiva se orienta laacción para lograr un Plan Nacional delaMujer

que IOme encuenta las necesidades específicas delas mujeres, especialmente de los «Grupos en situación de especial interés», entre ellas lasadolescentes,

indígenas y negras, maltratadas ycampesinas.

La metodología seguida abre un proceso de concertación de los sectores

m~ísrepresentativos delmovimiento demujeres, social ypolítico. Como result

a-do seabre eldebate nacional. Serealizan actividades deimpacto nacional. Los

diagnósticos sepopularizan yseaprovecha elespacio queseabre altema mujer

desdedistintas organizaciones sociales.

La coyuntura electoral acelera elproceso. Los diferentes partidos mani

-fiestán apertura para incorporar ensuspropuestas de gobierno, planteamientos

dedistintos sectores sociales.

La dinámica hacia el diálogo nacional instaura las consultas populares

como método para elaborar los programas degobierno. Las mujeres van más

allá y conforman un Foro Nacional deMujeres de los Partidos Políticos. Se

logra que todos loscandidatos firmen el«Compromiso Mujer yDesarrollo».

Pasadaslas elecciones, lasmujeres continúan organizadas parahacer que

secumpla elPlan. La discusión sobre laaprobación del código delafamilia, la

vinculación estrecha delacomisión de asuntos dela mujer dela asamblea legi

s-lativa, la apertura de sectores importantes de las iglesias a apoyar el Plan, la

reapertura delaOficina delaMujer yelMinisterio deTrabajo y suacercamie

n-toalproceso desarrollado por el Foro sonalgunos caminos abiertos que facili

-tanel proceso deunadelas coordinaciones másefectivas yestratégicas de las

organizaciones demujeres delaregión.

Esfuerzos parecidos se han realizado en Guatemala y Honduras. Los

terrenos hansido mucho menos fértiles. Uno delosplanes dedesarrollo naci

o-nal mejor estructurados encuanto ametas fue pospuesto por el presidente de

Guatemala como tareadel año 2000.

En Honduras elúnico compromiso queelmovimiento demujeres consi -dera quefue asumido porelpresidente Reina secircunscribe ala creación deun

Ministerio para laFamilia. Las demás propuestas están anivel eproyectos de

ley. Una mirada a la presencia de las mujeres anivel del gobierno ilustra la situación. De 292 alcaldes solo 33 son mujeres, de 1833regidores solo 188,de

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El tejido de experiencias concretas deacción m<is sólido del movimiento

demujeres, en todos lospaíses sin excepción, seconstruye apartir deuna

made-ja dedolor humano. La lucha contra laviolencia doméstica es eldenominador

común de cualquier mujer, estédonde esté.

En pocos años sehaformado un movimiento endefensa del derecho de lasmujeres avivir libres de violencia que muestra grandes niveles dereflexión

yelaboración pero sobre todo dedinamismo. Las propuestas han ido cada vez

másbuscando la efectividad paradetener laviolencia.

Aun cuando se considera que elproblema delaagresión contra las

muje-resesun problema cultural cuya solución requiere deuncambio total de actitud

por partedelasociedad ensuconjunto, también sehaidentificado como obs

tá-culo paraestefin latradicional separación entre lopúblico yloprivado. Eneste

senlido, cada vez esmayor elpesodelaspropuestas quereclaman a los

gobier-nosasumil'la partederesponsabilidad queles corresponde enlaerradicación de litviolcncia exigiéndoles tomar medidas reales queimpidan laimpunidad dela

agresión y terminen con la impotencia que la sociedad impone alas víctimas.

/\sí sc reclama sanción para funcionarios yprofesionales aliados por acción u

omisión delosagresores, protección activa delasmujeres ensuscasas,lugares

de trabajo y estudio, revisión de las legislaciones y prácticas estatales que se

fundamentan en unatradición sexista yrevictimizante paralasmujeres, y como

partedelosprocesos depacificación del <irea,eldesarme delosfuncionarios en

el;1mbito doméstico yfamilia.

Las propuestas que inicialmente fueron formuladas por las

organizacio-nesdemujeres soncada vez m<isaceptadas por losgobiernos ylasinstituciones

i Iltemacionales. En 1994 la üEA aprobó una Convención paraEnfrentar,

Pre-venir ySancionar laViolencia contra laMujer, queconstituye elprimer i

nstru-mento específico eneste campo que compromete alos gobiernos a pasar del

campo delasdeclaraciones aldelaacción.

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Para la mujer la cuestión del acceso al poder, la igualdad de

oportunida-des. la expresión delconsenso ylalegitimidad quepermitan unestadode

dere-cho sc define también enesaintimidad continuamente violada en lo cotidiano.

El clLltoritarismo, expresado enformas violentas, eslacaracterística

cen-tral detodas lasformas de poder actual y tiene suorigen en una sociedad estruc-lurada en formajerárquica. La asimetría entre géneros, la desvalorización delas mujeres, surol social y vida particular sonel punto de partida de esta forma

suprema demarginación y sometimiento. Estambién elescenario quepermite

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La violencia contra lasmujeres constituye unobstáculo mayor parael

de-sarrollo humano puesproporciona mecanismos idóneos parala concentración y

transmisión delapobreza generación trasgeneración. Constituye ungrave pro

-blema de salud pública que cobra cientos de vidas. Representa un gigantesco

ataquealacalidad devida dela gran mayoría delapoblación femenina einfa

n-lil.

La violencia contra lasmujeres permite estructurar otrasformas deabuso

ya!,':resióncuyo blanco sonniñas yniños, personas con discapacidades, a

ncia-nos y ancianas. Permite reproducir generacionalmente lasumisión femenina, la

violencia doméstica y laagresión sexual entodos losámbitos.

Si esabsolutamente inmoral que subsista lapobreza cuando existen los

recursos paraenfrentarla esaun másinaceptable que lademocracia frágil dela

regiún estéamenazada convenirse abajo por laviolencia que sigue recorriendo

todas lasformas deinstitucionalidad. En laarena política, en larelación con el

medio ambiente, enlasrelaciones sociales másprimarias, laviolencia eslaca

-racterística común.

La violaciún odesprotección delosderechos humanos alinterior del

ho-gar esuna tareacomún depaísesquecombaten cuerpos militares emborracha

-dos eneluso dela fuerza o que sonejemplos paraelmundo por no tener

ejérci-lo.

A pesardelflorecimiento de formas democráticas, losasesinatos que

bus-C,insel'dejados enelpasadodictatorial siguen ocurriendo acompañados devi

o-laci()n paralasmujeres, niños yniñas. La impunidad quetodos ytodas sabemos

queacompaña elejercicio delpoder militar, acaba deser reconocida socialmen

-te.por primeravezen Honduras. Haber condenado alex-coronel Casti110por la

violación y asesinato deRiccy Mabel Martínez hasido considerado por lao pi-nión pública mundial como unprimer paso del país ensudisposición defrenar

laviolencia generalizada. Pero, laviolencia contra lamujer, no espatrimonio

del uso delafuerza militar o política. EnCosta Rica, donde lainseguridad ciu

-dadana crece y elhampa se apodera de la capital, son asesinadas más mujeres

que policías enelejercicio de su profesión.

Ser mujer esla profesión máspeligrosa queexiste. Lamayoría deasesina -tosde mujeres ocurren amanos desuscompañeros. Doblemente peligroso es

cu,¡nrio ese compañero ejerce puestos de autoridad social. Tener compañeros

miIirareso1'01icías parece serdoblemente peligroso.

La !,':obernabilidad debeconquistarse también enelhogar ylasrelaciones

interpersonales. El desarrollo humano, centrado ahora en laconquista dela

se-!,':uridadhumana, debe adquirir las formas necesarias que protejan el derecho a lavida digna delashumanas.

La política hacia lamujer hasido precisamente notener política. Cuando

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