Publicaciones sobre el Temple y los templarios
Francisco Rafael de Pascual, ocso
omo se dice el la Presentación de este número de CISTERCIUM, la gran cantidad de publicaciones y reediciones de obras sobre el Temple, no deja de ser un fenómeno mediático que requiere un análisis. Aunque en estas líneas no pretendemos, ni mucho menos, ser exhaustivos, sí queremos ofrecer un panorama modestamente completo del panorama editorial actual. No faltan medios hoy día, ni ofertas, que nos permitan acercarnos a estanterías llenas de títulos sugerentes y tentadores sobre el Temple.
C
Son muchas las páginas web que librerías y bibliotecas que ofrecen secciones exclusivas dedicadas a este tema. No falta el reclamo publicitario, que unas veces orienta y otras encubre el engaño. Y los lectores a veces pueden dudar entre la historia y la ficción.
No pretendemos en absoluto ir más allá de las intencionalidades de cada autor, ni queremos influir en la elección del lector. La distribución que hemos hecho entre obras de rigor histórico, novela histórica y mera ficción, no apuntan a ningún tipo de juicio sobre el valor de cada una de las publicaciones. Las aficiones y los gustos de los lectores les orientarán hacia sus preferencias.
Aunque en algunos casos ciertas obras se alejen bastante de la realidad histórica y en otras pocas aparezca una constatable manipulación de las ideas, no por ello las vamos a despojar de un cierto valor; pero reconocemos que hacen poco servicio a la causa del Temple.
Los aspectos parciales y los hechos puntuales no pueden ser aplicados con carácter general a una institución o un ideal. Por otra parte se impone un mínimo rigor para delimitar los campos narrativos. No es lo mismo la caballería medieval y sus ideales que el programa “monástico” de los Templarios. Cuando se habla de “cruzados” y cuando se “caballeros” no se está hablando de la misma cosa. En los ejércitos de reconquista había muchas modalidades de participación en los mismos –como sucede en los ejércitos modernos- y, por lo tanto, la variedad de conductas era también muy distintas, según los ideales que animaban a cada grupo. Ignorar ciertas cosas puede llevar a exageraciones ridículas o a deformaciones tendenciosas: los participantes en las batallas, el número de muertos, los objetivos de las campañas, las reacciones frente a la victoria o la derrota.
El mundo de valores medieval es muy complejo, y no podemos proyectar nuestras conquistas éticas actuales sobre unos hombres que aún mezclaban en grandes dosis la religiosidad con la superstición, el frenesí guerrero con la crueldad, las más exaltadas hazañas con la ignorancia más absoluta de las letras y la historia, el amor cortés con la brutalidad de la vida en campaña...
Por todo esto es importante intentar conocer los hechos en su veracidad –es la función de la investigación histórica-; se da también la posibilidad re recrear los ambientes y las hazañas para transmitir los valores y los ideales que animaron a los protagonistas de la historia –debería ser el objetivote la novela histórica-; y, finalmente, los aspectos parciales de la vida del hombre, los que configuran su circunstancia y entorno y a la vez mueven su corazón en una dirección u otra, no deben ser desdeñados, pues orientan la historia en un sentido u otro, y la determinan según su capacidad de influencia –y eso es lo que se expone
generalmente en relatos y ensayos que cubren tantas tierras como las que pisa el espíritu del hombre-.
Hemos incluido los índices de algunas publicaciones, los prólogos de sus autores y a veces algunas páginas que nos han parecido importantes. De este modo, creemos, el lector que siga este dossier podrá tener acceso a una gran panorámica en la que podrá seleccionar sus puntos de interés, o encontrar inspiración para otros que se lo despierten o desearía conocer.
Algunos de los libros presentados ofrecen admirables fuentes de interés: bibliografías, índices onomásticos y toponímicos, mapas, etc. Todo ello constituye una excitante aventura para el lector curioso, y una herramienta admirable para comparar y verificar datos.
En ningún caso hemos pretendido silenciar u omitir intencionadamente alguna obra o autor. Las posibles lagunas son culpa exclusivamente de nuestra torpeza o ignorancia. Autores y obras que quizá merecerían aparecer en vez de las que hemos seleccionado tienen ya el aval de la autoridad y competencia de sus autores y un conocimiento de las lectores más autorizado que nuestra presentación.
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ASTORAB
ARAHONA, Los Templarios. Una historia muy presente, Ed. Libsa, San
Rafael 4, 28108 ALCOBENDAS (Madrid) Tel 91 657 2580 / Fax 91 657 2583
[email protected] www.libsa.es ISBN 84-662-0326-5, 2004, 2ª reimpresión,
25x17 cms, 440 págs., encuadernado en cartoné.
uchos de nosotros hemos adquirido nuestro primer contacto con los frailes o freires templarios a través de una imagen legendaria que los sitúa como protagonistas de cuentos y narraciones fabulosas, contados en noches de tormenta en torno al fuego del hogar, y en donde no faltan los tesoros escondidos, las claves secretas, los rituales mágicos o la vida de ultratumba. Ejemplos de esta literatura son, en lengua castellana, obras como esa maravillosa historia de terror escrita por Gustavo Adolfo Bécquer que lleva por título El Monte de las
Ánimas. En un estilo más realista, la novela de Gil y Carrasco, El Señor de Bembibre, destaca
el drama de los últimos miembros de la Orden en tierra castellana, que habiendo sido declarados inocentes por los tribunales locales, no pudieron sin embargo escapar a la orden papal de suspensión. Es asimismo posible que nuestra primera impresión de los Templarios derive de la lectura de obras más recientes, que desde el ámbito del llamado esoterismo, intentan explicar y desvelar el «enigma» o el «secreto» de los Templarios; aunque también en los últimos tiempos los Templarios han sido objeto de estudio y revisión por parte de investigadores especializados en el mundo medieval, cuya producción, más restringida y especializada, no adquiere tanta difusión entre el gran público. Por eso la Orden del Temple es quizás, de todos los fascinantes y aún en gran medida inexplicables fenómenos de la Edad Media, sobre el que más ríos de tinta se haya vertido.
M
El propósito de la presente aportación a la vasta y variopinta literatura acerca de los Templarios solo se dirige a presentar al lector profano en el tema una visión general de la
Orden del Temple como fenómeno histórico y como fenómeno legendario, pues la formación de la leyenda templarla es en sí misma también un hecho histórico significativo. Las claves para desentrañar el enigma templarlo hay que buscarlas, en primer lugar, en las circunstancias que favorecieron el polémico nacimiento de la Orden, su vertiginoso ascenso y su dramática caída. Lo que el lector hallará en estas páginas es, por consiguiente, un estudio general de la Orden del Temple dentro del contexto histórico en que se desenvolvió, como realidad histórica y, posteriormente, como ficción. Por ello hemos dividido el libro en tres partes. En la primera «La Génesis de una Milicia de Cristo», se abordan los fundamentos del mundo medieval, sobre los cuales se construyó la empresa cruzada. En la segunda, «El Techo de la Gloria», se examina la expansión de la Orden del Temple como institución supranacional, su organización interna y los hechos más representativos de su singladura histórica tanto en Oriente como en Occidente. La lucha contra el infiel, objetivo primordial de las órdenes militares, tenía en el mundo mediterráneo dos frentes abiertos, uno en las tierras orientales de Siria y Palestina y otro en el extremo occidental de la Península Ibérica. Fue en estas regiones fronterizas donde el Temple desplegó verdaderamente su actividad militar, y es en ellas, por tanto, donde hemos puesto la mayor atención. Finalmente, en «La Caída de los Dioses», se analizan las circunstancias que precipitaron la tragedia de la Orden, el marco ideológico en el que se fraguó su leyenda a comienzos del siglo Xvin, y su desarrollo posterior hasta las primeras décadas del siglo XX, en donde se inspiran básicamente las múltiples versiones que aún hallamos de la leyenda templaria.
Pero ocuparnos de estas últimas desbordaría los límites y el propósito de este trabajo. Puede que el lector también se esté preguntando qué tiene realmente de interés el tema de los Templarlos, aparte de las características ya señaladas que los convierten en un fenómeno singular y sin precedentes en la historia del Occidente cristiano. Para esta cuestión pueden darse varias respuestas, pero las resumiremos en dos.
En primer lugar, es legítimo considerar a la Orden del Temple como un paradigma o modelo de la sociedad medieval y, por lo tanto, una buena guía para alguien que se adentra por primera vez en el estudio de esta fascinante etapa de nuestra historia.
En segundo lugar, la vida de la Orden, muy breve si la comparamos con la de otras instituciones similares, coincide, sin embargo, con los dos siglos en los que Europa experimentó los cambios que fundamentarían el desarrollo posterior de nuestro mundo moderno, un mundo en el que los términos «cruzada», «guerra santa», «guerras de religión» y otros parecidos, pertenecientes al acervo cultural de la Edad Media, han adquirido una renovada actualidad a partir del atentado, presuntamente cometido por un grupo integrista islámico, contra las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. No son solo los ecos de la tragedia templaria los que siguen resonando después de casi 700 años, sino también los conceptos, imágenes y representaciones de un mundo que la modernidad aparentemente había dejado atrás. Junto a las revoluciones sociales y los progresos tecnológicos que supuestamente nos sitúan a las puertas de una «sociedad del conocimiento», como algunos autores llaman a la actual fase de desarrollo del capitalismo mundial, rebrotan los «integrismos», «fundamentalismos» o «fanatismos» religiosos y culturales, no solo en los países musulmanes, sino en los de tradición cristiana y entre la comunidad judía.
Tras. el atentado a las torres gemelas de Nueva York, símbolo del autoproclamado progreso de Occidente, los medios de comunicación de masas comenzaron a hablar de un «choque de civilizaciones». En esta línea, el presidente de los Estados Unidos hizo alusión en un famoso discurso a la «lucha entre las fuerzas del Bien y del Mal» e incluso llegó a asegurar que Dios estaba de su parte. Desde el otro lado, un renacido Anticristo llamado Bin Laden hacía una exhortación en otra famosa alocución para la defensa de «los Lugares Santos» del Islam, supuestamente profanados por la presencia de bases militares occidentales en suelo
árabe, lo que se interpretó como un renovado llamamiento a la «guerra santa». La «cruzada contra el nuevo infiel», camuflado bajo la etiqueta de «terrorismo internacional» evoca, sin duda, épocas pasadas, conflictos históricos que lejos de haberse superado adquieren nuevas dimensiones. El presente es, obviamente, consecuencia del pasado y fundamento del futuro, y atrevernos a conocer el pasado de las sociedades occidentales, sin los espejos deformantes con cuyas imágenes se ha escrito tradicionalmente su historia, es dar un gran paso para comprender la complejidad de nuestro presente y construir sobre estas bases el proyecto de un mundo me jor para todos los pueblos sin excepción. Una de las teorías contemporáneas surgidas en torno a la leyenda templaria sostiene que los frailes templarlos, en realidad, albergaban una meta secreta consistente en un plan de unificación de las tres religiones del Libro en una sola. No podemos, de momento, verificar que esto fue así; pero sin duda la idea de sumar creencias y voluntades pudo asaltar las mentes de muchas personas sensatas de la época, como premisa para crear un ambiente perdurable de tolerancia, convivencia y respeto mutuo en el conflictivo mundo medieval. Esas «esperanzas no logradas pero tampoco fallidas», de las que nos habla el poeta, han llegado hasta nuestros días por las vías secundarias de la historia. Si la Orden del Temple fue o no un eslabón en esta cadena de transmisión, es otra cuestión diferente que queda abierta a la consideración del lector. Nuestro propósito se limita a ofrecerle unos instrumentos rudimentarios para conformarse una opinión propia al respecto.
El judaísmo, el cristianismo y el islam son llamadas religiones del Libro, en alusión a la Biblia, porque ésta constituye la fuente de inspiración de todas ellas. La teoría a la que nos referimos la desarrolla Juan García Atienza en sus interesantes obras sobre los Templarios que aparecen en el índice bibliográfico.
Contenido
INTRODUCCIÓN
PARTE I: LA GÉNESIS DE UNA MILICIA DE CRISTO I. Los fundamentos del mundo medieval
El cristianismo: de Jerusalén a Roma Roma: agonía y muerte de un Imperio Europa bajo el signo de la Cruz II. El año mil y la abadía de Cluny
III. La segunda mitad del siglo XI; la «primavera del mundo» IV. ¡Toma la Cruz y sígueme!: la conquista de Jerusalén
V. V Los «Pobres Caballeros de Cristo»: fundación de la Orden Templaria PARTE II: EL TECHO DE LA GLORIA
VI. La expansión templaria en Occidente
VII. ¡Ay Jerusalén! El Temple en Tierra Santa
VIII. El Temple de puertas adentro
La Regla del Temple
La pirámide templaria: estructura territorial y social de la Orden Vida y costumbres templarias
El Tesoro del Temple
IX. Europa entre los siglos XII y XIV: el dominíum mundi. X. Caminos cruzados
XI. La frontera de Oriente
XII. La frontera de Occidente
XIII. Adiós a Tierra Santa
XIV. Paisaje después de
una batalla: la Cristiandad a principios del siglo XIV PARTE III: LA CAÍDA DE LOS DIOSES
XVI.Un duelo de titanes: el papado y la monarquía francesa. XVII.Saturno devorando a sus hijos: el arresto de los templarios
franceses.
XVIII. La destrucción del Temple. XIX. El espejo de una sociedad
La metáfora del sello templario La herejía del Temple
XX. El Templo reconstruido: la génesis de la leyenda templaria Los jinetes del Apocalipsis y el espíritu de la libertad. . . La mágica resurrección de los Templarios.
El Ternple y la sabiduría oculta: el templarismo masónico.
ANEXO: REGLA DE LOS POBRES CONMILITONES DE CRISTO Y TEMPLO DE SALOMÓN
Prólogo
Comienza la Regla de los pobres conmilitones de la Santa Ciudad.
BIBLIOGRAFÍA
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G
ONZALOM
ARTÍNEZD
ÍEZ, Los Templarios en los Reinos de España, Ed. Planeta
(Diagonal 662-664) Barcelona 2002, 23x15,5 cms., 463 págs. (Importante
índice onomástico y toponímico)
l P. Gonzalo Martínez Díez es un autor de sobra conocido y una gran autoridad en lo relativo a las Órdenes Militares y al Temple en particular. Nacido en Quintanar de la Sierra, Burgos, 1924. En 1942 ingresó en la Compañía de Jesús. Es licenciado en Filosofía por la Universidad de Comillas, en Teología por la de Innsbruck, en Derecho Canónico por la Universidad de Estrasburgo, en Derecho por la Universidad de Valladolid y en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid, doctor en Derecho por la Universidad de Madrid y en Derecho Canónico por la de Comillas. En la actualidad imparte docencia en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y académico numerario de la Academia Fernán González. Ha publicado numerosos libros y artículos, también ha colaborado en enciclopedias y diccionarios. Entre sus últimas obras destacan Los templarios en la Corona de Castilla (Burgos, 1993), Alfonso VIII (Burgos, 1995), El Bulario de la Inquisición Española (Madrid, 1998), El Camino de Santiago en la provincia de Burgos (Burgos, 1998) y El Cid histórico (Barcelona, Planeta, 1999).
E
El trabajo que nos presenta el autor es, posiblemente, de los más completos y bien documentados en lengua española, y, desde luego, una fuente de referencia inevitable.
Entre los grandes temas de la historia medieval que más interés, más apasionamiento e incluso más morbo, y no sin razón, han suscitado a través de los siglos ocupa un puesto de honor el relativo a los templarios.
¿Qué han visto las generaciones posteriores en estos caballeros del Temple, desaparecidos hace casi setecientos años, para que cada año sigan publicándose nuevos libros
y estudios centrados en la vida y obra de una orden religiosa y militar que no alcanzó ni tan siquiera los doscientos años de existencia?
La respuesta no es única ni simple; en primer lugar fue la novedad misma y la audacia de su nuevo género de vida, ya que el templario no era mitad monje, mitad soldado, sino monje completo y soldado integral. La unión de estos dos elementos aparentemente antagónicos, el monacato y la milicia, en una única persona no tuvo fácil aprobación en la tradición de la Iglesia, que siempre había sentido repugnancia hacia cualquier derramamiento de sangre; sólo la enorme autoridad moral de san Bernardo fue capaz de abrir paso a la audaz innovación que el género de vida iniciado por Hugo de Payns suponía en los usos y en el pensamiento cristianos.
En segundo lugar, el éxito de la Orden del Temple y la enorme eficacia que demostró en todas sus empresas, tanto militares como económicas, provocaron la admiración y hasta la envidia de todos sus coetáneos. Los templarios se convirtieron en el espacio de unos pocos decenios en la milicia más eficaz de la Cristiandad y en los banqueros del papado, de los príncipes cristianos y de los señores de la época, que les confiaban y depositaban en sus manos sus tesoros y caudales.
En tercer lugar, pero no el menos importante, figuran el misterio y la tragedia que envolvieron los días finales de la orden donde se mezclan las acusaciones de los crímenes más monstruosos, las torturas más espeluznantes, la sangre, las hogueras las leyendas esotéricas con el juicio de Dios, que llama a rendir cuentas ante sí al papa y al rey de Francia, y a la descendencia de éste, que se extingue y pierde el trono.
La Orden del Temple desapareció en 1312, pero dejó tras, sí una profundísima huella en la memoria colectiva de la Cristiandad que ha perdurado a través de los siglos, tanto a nivel de la producción literaria como de la imaginación popular, dando lugar a infinidad de leyendas y a la atribución de todo lo misterioso y desconocido a un origen templario.
Este imborrable legado y recuerdo del Temple ha llegad muy vivo hasta nuestros días y ha dado lugar a dos géneros de obras: uno, las que han seguido la vía del misterio y del esoterismo, con frecuencia totalmente alejadas de cualquier realidad histórica, pero que han tenido siempre y siguen teniendo u gran éxito por la tendencia innata del hombre a refugiarse en lo inalcanzable e indemostrable; otro, el del rigor y la investigación histórica en el que se han logrado muy apreciables reconstrucciones de lo que en realidad fue la Orden del Temple, tanto en sus orígenes como durante su gloriosa vida de dos siglos, así en Oriente como en Occidente, y muy especialmente de su trágico y doloroso fin, exonerando y limpiando a los caballeros templarios de todas las calumniosas acusaciones de que fueron víctima y proclamando su inocencia.
Aunque la Orden del Temple tuvo su sede en Jerusalén, concretamente en el Templo de Salomón de donde tomó su nombre de Orden del Templo de Jerusalén o, más corrientemente, del Temple, y su principal actividad militar tuvo su escenario en Tierra Santa, también se dio una muy fuerte implantación templaria en todas las naciones de la cristiandad occidental, y muy especialmente en Francia.
El Temple había nacido para defender a los peregrinos cristianos que visitaban Jerusalén, pero muy pronto su misión fundacional se ampliaría a la defensa de los Santos Lugares de los ataques del Islam. La lucha entre la Cristiandad medieval y el Islam tenía lugar en dos frentes muy distantes entre sí: Oriente y la Península Ibérica, una vez que la conquista normanda de Sicilia hubo acabado con el tercer escenario de ese enfrentamiento en la isla itálica.
Los caballeros templarios no fueron ajenos en modo alguno a la lucha secular que los reinos cristianos del norte peninsular mantenían contra los dos imperios musulmanes, el
almorávide primero y el almohade más tarde, que desde África se habían extendido también por nuestro alAndalus, desplazando a todos los reyes de taifas hispanomusulmanes.
Así, en los reinos de España los templarios no se limitaron, como en el resto de la cristiandad, a recolectar los medios económicos necesarios para el sostenimiento de los caballeros que luchaban en la vanguardia de Tierra Santa, sino que también batallaron muy activamente en la pugna que sostenían en España cristianos y musulmanes durante los siglos XII y XIII.
La Orden del Temple nace en un ambiente y circunstancias concretos y determinados, como son los que rodean a las Cruzadas, cuando el enfrentamiento entre el Islam y la Cristiandad occidental elige como escenario Palestina y como forma la lucha armada por la posesión de la Ciudad Santa de Jerusalén. En esa lucha, los caballeros templarios serán siempre los adalides más eficaces y sacrificados.
La otra idea esencial en el nacimiento del Temple será la protección y defensa de los peregrinos que se acercaban a Jerusalén para venerar los Santos Lugares. Sin las Cruzadas y las peregrinaciones no hubiera habido Orden del Temple; por eso comenzaremos por presentar, aunque sea muy sumariamente, las líneas generales de ese enfrentamiento entre el Islam y la Cristiandad plasmado en las Cruzadas, as¡ como las condiciones que rodeaban a las peregrinaciones cristianas hacia Jerusalén desde el momento que las armas del islam se adueñaron de Palestina.
Las páginas que ofrecemos a continuación a nuestros lectores pertenecen al segundo de los géneros poco aludidos, a la historia más rigurosa obtenida de las crónicas y de la documentación medieval, que nos permiten reconstruir la llegada y primer asentamiento de los caballeros del Temple en cada uno de los reinos cristianos peninsulares, así como su propagación por ellos, señalando las diversas fortalezas y encomiendas que a ellos pertenecieron en esos reinos. Especial atención nos merecerá la extinción y disolución de la orden en el año 1312, aunque en España no se revistiera en ningún caso con los tintes de tragedia que tiñeron su final en Francia.
INDICE
Introducción
PRIMERA PARTE. Origen y desarrollo de la Orden del Temple: 11191307 I. EL ISLAM FRENTE A LA CRISTIANDAD MEDIEVAL
1. Propagación armada del Islam en su primer siglo 2. «Las gentes del Libro» y el Islam
3. Peregrinos a Jerusalén
4. La Primera Cruzada: 27 de noviembre de 1095 5. En marcha hacia Jerusalén (10951099)
II. LA FUNDACIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE 1. Jerusalén, abierta de nuevo a los peregrinos 2. Hugo de Payns, peregrino en Tierra Santa
3. Fundación de la Orden del Temple: ¿1119 o 1120? 4. Los primeros pasos de la nueva orden en Jerusalén III. EXPANSIÓN DE LA ORDEN EN EUROPA
1. Hugo de Payns en Francia, Flandes, Inglaterra y Escocia 2. El Concilio de Troyes: 14 de enero de 1129
3. San Bernardo y la Orden del Temple 4. «El elogio de la nueva milicia» 5. La Regla del Temple
IV. LA LLEGADA DE LOS TEMPLARIOS A ESPAÑA 1 . Los primeros templarios en Portugal
2. El conde de Barcelona profesa como templario: 1131 3. El Temple en los reinos de Aragón y Navarra: 1131 4. En el reino castellanoleonés de Alfonso VII
5. Aragoneses y navarros rechazan el testamento de Alfonso I V. EL TEMPLE EN LA CORONA DE ARAGÓN
1. Un testamento problemático
2. Los acuerdos de Ramón Berenguer IV con las tres órdenes 3. Expansión territorial de¡ Temple por Aragón y Cataluña 4. Implantación templaria en Mallorca y Valencia
5. Otras adquisiciones patrimoniales del Temple
6. Provincias y conventos templarios en la Corona de Aragón VI. EL TEMPLE EN TIERRAS CASTELLANAS
1 . Los primeros templarios en el reino de Alfonso VII 2. El rey don Sancho III y los templarios
3. Los templarios renuncian a la defensa de Calatrava
4. El Temple en el reino de Castilla de Alfonso VIII (11581214)
5. Los templarios en la jornada de las Navas de Talosa: 16 de julio de 1212 VII. LOS TEMPLARIOS EN LEÓN Y CASTILLA HASTA 1230
1. Implantación templaria en el reino de Fernando II
2. Nuevas encomiendas templarias: Alfonso IX, rey de León (11881230) 3. El Temple se asienta en Castilla: 12171230
4. Actividades económicas del Temple en España
VIII. LOS REINOS DE CASTILLA Y LEÓN, UNIDOS DE NUEVO 1. Fernando III, rey de Castilla y de León (12301252)
2. Los templarios en la conquista de Sevilla: 1248 3. El reinado de Alfonso X (12521284)
4. La sublevación del infante don Sancho y los templarios 5. Los últimos años del Temple en la Corona de Castilla
IX. ENCOMIENDAS EN CASTILLA AL NORTE DE LA CORDILLERA CENTRAL 1. Los templarios castellanos en La Rioja: la encomienda de Alcanadre
2. Dependencias templarias en tierras de Soria 3. Falsas atribuciones templarias al norte del Duero
4. Villalcázar de Sirga, única encomienda castellana al norte del Duero 5. El convento o casa templaria de Valladolid
6. La encomienda de Medina del Campo: las «luctuosas»
X. ENCOMIENDAS TEMPLARIAS EN LOS REINOS DE TOLEDO Y MURCIA 1. La encomienda de Montalbán con las casas de Villalba y Cebolla
2. Otra encomienda toledana: Yuncos
3. El Temple en Murcia: la encomienda de Caravaca XI. ENCOMIENDAS EN EL REINO DE LEÓN: GALICIA
1. En la ría de La Coruña: la encomienda de Faro 2. San Fiz do Ermo en el Camino de Santiago
3. Canabal y Neita: dos encomiendas, un comendador 4. Otro comendador en Galicia: Amoeiro y Coya
XII. LAS ENCOMIENDAS DEL REINO LEONÉS AL NORTE DEL SISTEMA CENTRAL
1 . En la provincia de León: Ponferrada y Villapalmaz
2. Encomiendas zamoranas: Benavente, Villalpando y Villárdiga 3. Otras encomiendas: Alba de Aliste, Tábara y Alcañices
4. La encomienda templaria de la ciudad de Zamora 5. En Valladolid: Mayorga, Ceinos y San Pedro de Latarce 6. Dos encomiendas ciudadanas: Salamanca y Ciudad Rodrigo XIII. EN LA TRASIERRA LEONESA
1. La encomienda de Alconétar
2. La encomienda de Capilla con Almorchón y Garlitos 3. Jerez de los Caballeros, ciudad templaria
4. El Ventoso, una encomienda de última hora 5. Las casas templarias de Córdoba y Sevilla XIV. LA REGLA DE LA ORDEN DEL TEMPLE
1. Los caballeros de Cristo en Jerusalén 2. La regla latina de 1131
3. La regla de 1140 en lengua francesa 4. El templario como monje
XX. ¿CÓMO SE HACE Y VIVE UN TEMPLARIO? 1. El ingreso en la Orden del Temple
2. La vida un templario en la casa o convento 3. La preparación militar
4. La «justicia de la casa»
XVI. ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA DE LA ORDEN DEL TEMPLE 1. El gran maestre y las dignidades mayores y menores
2. Estructura territorial. los maestres provinciales 3. La red financiera templaria
4. Los templarios como transportistas y marinos XVII. EL TEMPLE EN TIERRA SANTA
1. En defensa del reino de Jerusalén
2. El Temple asienta su convento en San Juan de Acre 3. De Acre a Chipre: año 1291
4. Rivalidad entre templarios y hospitalarios
SEGUNDA PARTE. Proceso y supresión del Temple: 13071312 I. EL PRINCIPIO DEL FIN
1. La caída de San Juan de Acre cierra una época 2. Proyectos de fusión del Temple con el Hospital 3. Jacobo de Molay, un maestre que no da la talla 4. Felipe IV el Hermoso, verdugo del Temple II. PRISIÓN DE LOS TEMPLARIOS EN FRANCIA
1. Rumores acusatorios
2. El día fatídico: 13 de octubre de 1307 3. Primera reacción de Clemente V 4. Confesiones forzadas de culpabilidad
5. Campaña propagandística contra los templarios
1. La bula Pastorales praeeminentiae: 22 de noviembre de 1307 2. Prisión de los templarios en la Corona de Aragón
3. Resistencia templaria en Cataluña y Aragón
4. Los templarios catalanes se fortifican en Miravet y Ascó 5. Los templarios aragoneses resisten en seis fortalezas 6. Actitud benevolente de Fernando IV en Castilla
IV. NORMAS PONTIFICIAS PARA LOS PROCESOS CONTRA EL TEMPLE 1. Clemente V y el rey de Francia frente a frente
2. Proceso contra los templarios en la Corona de Aragón 3. El proceso de los templarios castellanos
4. El secuestro de los bienes del Temple en Castilla
5. Cuestionario pontificio para el interrogatorio de los templarios V. PROCESOS CONTRA LOS TEMPLARIOS
1 . Torturas, sangre y hogueras en Francia
2. Interrogatorios y tortura de los templarios aragoneses
3. El proceso templario en Castilla: citación para Medina del Campo 4. Los templarios en Medina del Campo: 27 de abril de 1310
5. El testimonio de los templarios castellanos 6. Testigos de cargo en Medina del Campo
VI. LOS CONCILIOS PROVINCIALES NO ENCUENTRAN CULPABLES 1. Concilio de Alcalá (15VII1310) y Salamanca (21X1310)
2. A la espera de la resolución pontificia
3. Inocencia de los templarios aragoneses: noviembre de 1312 4. En el reino de Mallorca y sus dominios roselloneses
5. En otros países de Europa
VII. EL CONCILIO ECUMÉNICO DE VIENNE: 13111312 1. Convocatoria del concilio: 12 de agosto de 1308 2. Los padres conciliares resisten las presiones del papa 3. El rey de Francia presiona y amenaza al papa y al concilio
4. Supresión del Temple: la bula Vox in excelso de 22 de marzo de 1312 5. Promulgación de la bula Vox in excelso
VIII. LOS BIENES DEL TEMPLE TRAS LA SUPRESIÓN DE LA ORDEN 1. La atribución de los bienes del Temple al Hospital: 2 de mayo de 1312 2. Una excepción para los reinos hispánicos
3. Los embajadores de Jaime II en el Concilio de Vienne
4. Inicio de las negociaciones entre Clemente V y los reinos ibéricos 5. La terca resistencia de Jaime 11 frente a Clemente V
IX. EL DESTINO PERSONAL DE LOS EX TEMPLARIOS 1 . El futuro de los ex templarios: 6 de mayo de 1312 2. Las pensiones de los templarios aragoneses 3. Nace la Orden de Montesa: 22 de junio de 1319
4. Fernando IV dispone de los bienes templarios en Castilla
5. Juan XXII y los bienes del Temple en Castilla. 14 de marzo de 1319 6. Los reyes de Castilla ignoran la decisión de Juan XXII
7. Un proceso contra los poseedores de bienes de los templarios X. EL GRAN MAESTRE ARDE EN LA HOGUERA DE NOTREDAME
1. Jacobo de Molay, desorientado y débil
2. El gran maestre revoca sus primeras confesiones 3. Jacobo de Molay condenado a prisión perpetua
4. El rey de Francia envía a la hoguera al gran maestre 5. Emplazamiento del rey y del papa ante el tribunal de Dios Cronologia
Apéndices:
Grandes maestres de la Orden del Temple Maestres de la Provincia de Aragón y Cataluña
Maestres de los tres reinos de España: Castilla, León y Portugal En la Corona de Castilla:
Encomiendas Fortalezas
En la Corona de Aragón:
Encomiendas en el reino de Aragón Fortalezas en el reino de Aragón
Encomiendas en el Principado de Cataluña Fortalezas en el Principado de Cataluña Encomiendas en el reino de Valencia Fortalezas en el reino de Valencia Encomiendas en el reino de Mallorca Fortalezas en el reino de Mallorca Mapas
Bibliografía Índice onomástico Índice toponímico
3
D
ESMONDS
EWARD, Los monjes de la guerra. Historia de las órdenes Militares,
-Ensayo Histórico-, Edhasa (Avda. Diagonal 519-521, 08029 Barcelona, Tel 93
494 9720 [email protected] – www.edhasa.es) , Barcelona 2004-4ª, 23x16 cms.,
571 págs., encuadernación en cartoné. Excelente bibliografía e índice
onomástico
emos de decir que nos encontramos frente a un clásico y un trabajo detalladamente elaborado y presentado. Quizá, a nuestro juicio, la mayor cualidad del autor sea su seriedad y capacidad de síntesis al elegir los datos y saberlos divulgar, de modo que la lectura del texto se hace fácil y a la vez ilustradora, sabiendo mantener al lector dentro de una línea progresiva de conocimiento del tema tratado.
H
Originalmente publicado en 1972, éste es el primer trabajo desde el siglo XVIII que incluye a todas las órdenes militares (templarlos, hospitalarios caballeros de Malta, caballeros teutónicos españoles, portugueses o italianos) y que cuenta sus respectivas historias, desde su fundación, hasta la actualidad. Otras fuentes sólo se refieren al período medieval.
Aunque un buen número de investigaciones sobre las órdenes han sido publicadas en los últimos años por distintos eruditos, la historia académica moderna es tan especializada que
resulta de difícil acceso al público en general. “Trataré de reflejar al menos parte de esas investigaciones en esta edición revisada de mi trabajo, aun siendo consciente cada vez más de la audacia de intentar una introducción a un tema que abarca a tantos países durante tantas centurias”.
Este libro es una introducción a las órdenes militares, la primera historia general desde comienzos del siglo XVIII. Se concentra en el período previo a la Contrarreforma, cuando todavía había monjes con espada. Muchas de estas órdenes aún existen, entre las que destaca la de los caballeros de Malta; aunque hoy en día se ocupan exclusivamente de trabajos de caridad, son celosos de su historia y sus tradiciones. En el último capítulo del libro, se hace una descripción del papel que desempeñan en la actualidad.
Las hermandades caballerescas de las órdenes militares estaban compuestas por nobles que habían hecho votos de pobreza, castidad y obediencia; vivían monásticamente en conventos, que eran a su vez cuarteles, librando guerras contra los enemigos de la Cruz. En sus capillas, se podía ver a monjes recitando el oficio, pero fuera de ellas había soldados con uniforme. Las tres grandes órdenes fueron la de los templarios, la de los hospitalarios (caballeros de Malta) y la de los caballeros teutónicos, aunque las españolas de Santiago y de Calatrava no fueron menos formidables. La mayoría de ellas emergieron en el siglo XII para proveer a la Iglesia de efectivos para las cruzadas. Fueron las primeras tropas en Occidente, desde los tiempos romanos, que estaban adecuadamente preparadas.
En muchas ocasiones, los caballeros tuvieron que luchar, literalmente, para obtener su camino al cielo. Durante incontables batallas nunca dudaron de su designio religioso: «Quienes nos atacan, atacan a Jesucristo», clamaban los caballeros teutónicos. La Guerra Santa fue un ideal admirado por todos los cristianos de Occidente, y las cruzadas una inspiración que sobrevivió durante siglos.
La hermandad peleó y oró en distintas tierras y mares. Como escribió Edward Gibbon: «El bastión más firme de Jerusalén fue fundado por los caballeros del Hospital de San Juan y del Templo de Salomón; en una extraña asociación de vida monástica y militar, en donde el fanatismo podía sugerir, pero la prudencia debía aprobar». Debido a sus sacrificios, Ultramar, tierra de los cruzados y en cierta forma precursora de Israel sobrevivió durante casi dos siglos.
Después de que el reino de Jerusalén finalmente cayera, los hospitalarios, primero de Rodas y luego de Malta, se dedicaron a custodiar el Mediterráneo y a proteger a los mercaderes cristianos de los turcos y los corsarios bárbaros.
Los monjessoldado también libraron otra batalla santa en el norte de Europa contra los paganos de Prusia, Letonia, Lituania y Estonia, asumiendo un papel trascendente en la definición de los destinos de Alemania y Polonia. Todos estos países recibieron su influencia (racial, económica y políticamente). La herencia de los Drang nach Osten fue legada en gran medida por los caballeros teutónicos, cuyo territorio llegaba casi hasta San Petersburgo. Fueron ellos los que crearon Prusia, a través de la conquista de los bálticos, que eran los prusianos originales, después de haber realizado la más completa colonización vista en toda la Edad Media. Sus campañas contra los lituanos han sido consideradas las más feroces de todas las guerras medievales. Ladislao el Enano, rey de Polonia, terminó cediendo el corredor polaco a los caballeros de Dánzig (Gdansk) en 1331. El primer Hohenzollern que rigió en Prusia fue también el último hochmeister que gobernó en ese país. La victoria del mariscal de campo Von Hindemburg sobre los rusos, en los lagos Masurian, en 1914, fue llamada Tannenberg en honor a una batalla ocurrida allí cinco siglos antes, en la cual un hochmeister fue muerto y sus caballeros casi borrados por los eslavos. Sus cruces negras y plateadas fueron escogidas como el modelo para la Cruz de Hierro, y aún hoy son el emblema del ejército alemán.
En España, las hermandades de Santiago, Calatrava y Alcántara fueron la punta de lanza de la Reconquista. Ellas consolidaron el avance del cristianismo, pastando ovejas y ganado en la solitaria meseta, donde antes nadie osaba asentarse por miedo a las razias de los árabes.
Desde Portugal, otra hermandad inició la expansión de Europa con expediciones que fueron en parte comerciales y en parte misioneras. Enrique el Navegante, maestre de los caballeros de Cristo (sucesores de los templarlos portugueses), presidió un centro de investigación en Sagres donde empleó a los mejores geógrafos de la época y desde donde envió viajes de descubrimiento con la bandera de la orden.
Es sorprendente que tan pocos romances históricos se hayan escrito acerca de ellos: la pelea hasta la muerte de los templarios y los hospitalarios en la caída de Acre en 1291; la negativa del hochmeíster Ulrico von Junningen's a dejar el campo de Tannenberg; o los caballeros de Malta, tan heridos que no podían mantenerse en pie, sentados en la entrada del fuerte de San Elmo esperando el ataque final de los turcos, son sólo algunas de las escenas de heroísmo épico más conocidas.
El fin de los templarios (cuyo último maestre, Jacques de Molay, fue quemado vivo en una lenta hoguera) necesitaría de una gran ópera para hacerle justicia (de los otros veintiún maestres de los templarios, cinco murieron en batalla, cinco de heridas mortales y uno de inanición en una prisión sarracena). Eisenstein hizo de la derrota de los caballeros teutónicos, en el lago helado de Peipus en 1242, la base de la trama de su película Alexander Nevsky. Hay también un drama de Henri de Montherlant's, Le maître de Santiago, pero poco más.
Cualquiera que fuese su orden, la inspiración de los caballeros ha sido siempre la misma, ya sea en los bancos del Jordán o del Tagus, tanto en el Mediterráneo como en el Báltico. La Biblia puede decirnos que aquellos que viven de la espada, mueren por la espada, pero los caballeros se vieron a sí mismos como los guerreros de Cristo, los «monjes de la guerra».
No falta en el libro viveza y emoción en los relatos, y, desde luego, una fuente de erudición histórica admirable.
ÍNDICEGENERAL
Prólogo Prefacio Nota del autor
I Introducción
1. Los monjes de la guerra
II Siria latina (10991291)
2. El nacimiento de una nueva vocación 3. El bastión de Jerusalén
4. Armagedón
III La cruzada en el Báltíco (12001560)
5. La cruzada en el Báltico
6. La Ordensland: Un ejército con un país 7. Cruzados sin causa
IV La Reconquista (11581493)
8. La Reconquista 9. El gran avance 10. Reyes y maestres 11. Triunfo y némesis
V Readaptación (12911522)
12. Readaptación y disolución de la orden del Temple 13. Rodas y los caballeros del mar
14. Los tres asedios
VI La últíma cruzada (15231571)
15. La batalla por el Mediterráneo
VII Paladines barrocos (15711789)
16. Paladines barrocos
VIII Supervivencia: A pesar de todas las desventajas (17892000)
17. Supervivencia: A pesar de todas las desventajas Apéndices:
Órdenes de San Juan en el mundo moderno 1 . El gran priorato de Inglaterra
2. La «casa» de Alemania
3. La orden de Malta en Norteamérica 4. La Johanniterorden
5. La venerable orden de San Juan
6. Las autodenominadas órdenes de San Juan 7. La orden de San Juan en España
8. La orden de Malta en Hispanoamérica
Abreviaturas usadas en las notas y en la bibliografía Notas
Bibliografía Índice onomástico
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AA.VV., Los Monjes Soldados. Los Templarios y otras Órdenes Militares,
“Codex Aquilarensis”, nº 12. Actas del IX Seminario sobre Hª del Monacato
(7-10 de agosto de 1995): Cuadernos de investigación del Monasterio de Santa
Mª la Real. Fundación Santa Mª la Real. Centro de Estudios del Románico.,
Aguilar de Campoo (Palencia) 2004, 24x17 cms., 195 págs.
rácticamente queda dicho anteriormente la procedencia y ocasión de este volumen; pero a ello hay que unir la excelente calidad de los estudios presentados. Todos ellos son breves y apropiados para un seminario de estudio e investigación. Como es habitual en las publicaciones de “Codez Aquilarensis”, que responden a los seminarios que se vienen celebrando anualmente desde 1987, se reúne en ellas una serie de cualidades que hacen de tales estudios una referencia importante para los estudiosos de la historia y la vida del monacato. Las firmas de los autores convocados avalan la calidad y actualidad de los trabajos.
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SUMARIO
Un tiempo de cruzada y guerra santa a finales del siglo XI
Las primeras órdenes militares: templarios y hospitalarios
Laureá PAGAROLAS SABATÉ
Órdenes militares hispánicas: reglas y expansión geográfica Carlos de AYALA MA RTÍNEZ
El proceso de disolución de los templarios: su repercusión en Castilla
Gonzalo MARTNEZ DÍEZ
La guerra es mala, pero conviene, dado que es ineludible
Manuel NÚÑEZ RODRIGUEZ
La arquitectura de las órdenes militares en Castilla
Javier CASTÁN LANASPA
La arquitectura militar de los Cruzados en Oriente
Fernando VALDÉS FERNÁNDEZ
Las Órdenes Militares en la actualidad
Juan de ECHEVARRÍA y GANGOITI
Biblioteca de la Fundación Santa María la Real
CENTRODE ESTUDIOSDEL ROMÁNICO
Monasterio de Santa María la Real 34800 AGUILARDE CAMPOO (Palencia)
Tel 979 125000
CODEX AQUILARENSIS
CUADERNOSDE INVESTIGACIÓNDE SANTA MARÍALA REAL
1 (1998) Actas del I Seminario sobre el Monacato Agosto de 1987
2 (1989) Actas del II Seminario sbre el Monacato
Monacato y Sociedad * Agosto de 1998
3 (1990) Actas del III Seminario sobre el Monacato
El Monasterio como centro de producción cultural * Agosto de 1989
5 (1991) Actas del IV Seminario sobre el Monacato
Agosto de 1991
6 (1992) Actas del V Seminario sobre el Monacato
El monacato en su vida cotidiana * Julio de 1992 Diciembre de 1992
8 (1993) Actas del VI Seminario sobre el Monacato
La imagen del monje en la Edad Media
10 (1994) Actas del VII Seminario sobre Historia del Monacato Entre el carisma y la norma. La regulación del Monacato en la Historia
El Diablo en el monasterio * Julio de 1996
12 (2004) Actas del IX Seminario Sobre Historia del Monacato Los Monjes Soldados. Los Templarios y otras Órdenes Militares
Actas del XI Seminario sobre Historia del Monacato Cristianismo marginado: rebeldes, excluidos, persguidos I. De los orígenes al año 1000 * Aguilar de Campoo 1998
Actas del XII Seminario sobre Historia del Monacato Cristianismo marginado: rebeldes, excluidos, persguidos
II Del año 1000 al 1500 * Aguilar de Campoo 1999
16 (2000) Actas del XIII Seminario sobre Historia del Monacato Los protagonistas del año 1000 * Julio de 2000
17 (2001) Actas del XIV Seminario sobre Historia del Monacato Profecía, magia y adivinación en las religiones antiguas * Julio de 2001
18 (2002) Actas del XV Seminario sobre Historia del Monacato Sueños, ensueños y visiones en la antigüedad cristiana y pagana * Julio de 2002
XVIII Seminario sobre Historia del Monacato
Monasterios y peregrinaciones en la España medieval * Agosto de 2004 XIX Seminario sobre Historia del Monacato
Vida y muerte en el Monasterio Románico * Abril de 2004
Compra de as publicaciones, incluida la ENCICLOPEDIADEL ROMÁNICOEN CASTILLAY LEÓN, de la
forma más sencilla: adquisición en línea o por teléfono 902 48 84 00. FUNDACIÓN SANTA MARÍALA REAL
Revista Codex Aqvilarensis
Monasterio de Santa María la Real 34800 Aguilar de Campoo (Palencia), España
979 128018 | Pedro Luis Huerta www.santamarialareal.org
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M
ARTINW
ALKER, Historia y misterio de los Templarios, Edita: Edicomunicación
s.a. (C/ de las Torres 75, 08042 Barcelona) Colección “Origen”, nº 3 ISBN:
84-8461-150-7 - producción@edicomunicación.com
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lrededor de 1118, aparecen los Caballeros del Temple, o simplemente Templarios, cuyo primer Gran Maestre sería Hugo de Payns. Así surge una institución que con el tiempo se extendería por toda Europa, fuerte y poderosa, provocando la envidia y los celos de los poderosos.
A
En La Historia de los Templarios, Martin Walker nos habla del gran misterio de la formación y desaparición de esa institución caballeresca monacal –creada para la defensa delos territorios conquistados en Tierra Santa–, de esa gigantesca "operación policial" que significó su desaparición, con la prisión de sus miembros y la confiscación de todos sus bienes.
El autor toma el camino de una narración didáctica y divulgativa que pretende abarcar, y lo hace con éxito, una historia lo suficientemente amplia y documentada como para introducir al lector en los dos aspectos del título de la obra: historia y misterio. Una historia bien contada, sin pretensiones científicas ni investigadoras, y una presentación exacta y fiel de los aspectos legendarios, misteriosos y figurativos creados en torno a esta orden militar.
La Orden del Temple (más bien la de los Pobres Compañeros de Cristo), fue modelo de calalleros para su época, en la que ya se advertían los primeros síntomas de crisis en esta institución, y ajustada a un tipo de religiosidad heroica difícilmente concebible hoy día; en todo momento, siempre presidida por sus severas Reglas y su estricta disciplina interna que
hacían del Temple un ejemplo de rectitud ajena a todo relajamiento... Procuró, otra cosa es
que no pudiese conseguirlo, mantenerse al margen de las rencillas entre europeos, que la mayor parte de las veces, no tenían otro origen que la ambición y el ansia de dominio. Siempre estuvo alejada de prácticas de licencioso o negativo esparcimiento, impropias de una caballería heroica o metafísica, que en absoluto fue acreedora de los reproches y persecuciones que padeció en las postrimerías de su historia.
“... Creación singular de las cruzadas, tenían por común tarea resume Cesar Cantú, acoger y amparara los peregrinos, en los mismos lugares donde los demás monjes suspendían cilicios, lámparas e imágenes de santos, colgaban ellos armaduras y estandartes arrebatados al enemigo; sus monasterios se convirtieron en fortaleza, y los maitines eran la trompeta que los llevaba para ir a atacar a los infieles. Valientes y generosos, eran a la vez una cruzada
permanente y un dechado de virtudes caballerescas... Era un consuelo para los peregrinos que
temían a cada paso el ataque del árabe o del turco, descubrir el manto de Templarios o de los Hospitalarios... Su fama era grande en toda Europa, no había ciudad ni castillo que no enviara dinero y víveres a estos piadosos guerreros, todo el que expiraba se creía en el deber de legarles algo... Así afluyeron tantas riquezas en sus manos que en breve figuraron como mayores propietarios de Europa ...”
Los Templarios trataron y estuvieron próximos a conseguirlo, de buscar un “nuevo orden”, y a ello se afanaron con todas sus fuerzas. Además es preciso y justo reconocer que fueron los mejores cruzados en Tierra Santa (sin menoscabo de otras Ordenes), desde los inicios hasta el final de aquel fenómeno tan entusiasta como sorprendente, y que aunque inicialmente muy pocos de ellos sabían leer o escribir algo bastante normal entre la nobleza de la época, con el tiempo accedieron a una sabiduría superior, gracias a los contactos con las otras religiones monoteístas, lamentablemente, hoy perdida, en su mayor parte, y que supieron asimilar a su personalidad occidental y merced también a los flujos de la tradición indoeuropea, que de una u otra manera penetraban en la cuidada y respetada intimidad de la Orden y en todo el orbe cristianomedi. Todo esto y más quedó en su historia, en sus
documentos, aunque muchos fueron destruidos o desaparecieron, y en numerosos vestigios y obras arquitectónicas que los Templarios dejaron a su paso por el espacio y tiempo occidental.
Quisieron alterar el orden establecido por la Iglesia y el Imperio en la Edad Media y perdieron la partida, aunque estuvieron a punto de conseguir sus propósitos. Se propusieron crear un “orden nuevo” para la sociedad de su tiempo y hasta pusieron en marcha los mecanismos que les habrían llevado al logro de su propósito. Y, lo que es más que curioso: parece ser que nadie en su tiempo llegó a darse cuenta cabal de aquellas intenciones, al menos en su totalidad. Y así fueron apresados, procesados, disueltos y condenados sin que en las actas procesales figure esa concreta y precisa acusación, aunque el hecho de que figurasen otras que
eran absolutamente ajenas a la realidad templaria hacen pensar que, en realidad, se prefirió condenarles basándose en falsedades manifiestas antes de juzgarles por evidencias que podría haber sido peligroso descubrir... Ni en su tiempo ni en tiempos posteriores se les juzgó con ese mínimo de objetividad con que deben tomarse los hechos y las personas. Y que el interés por la Orden traspasó ampliamente los umbrales del tiempo y que al contrario de lo que sucedió con otras tantas circunstancias y acontecimientos históricos y con otras muchas instituciones, siguió levantando polémicas que indican, significativamente, que algo muy especial en los Templarios despertaba pasiones como las que testimoniaba aquel grito que dicen que se escuchó junto a la guillotina cuando cayó en 1792 la cabeza de Luis XVI de Francia: ¡Ya estás vengado, Jacques
de Molay! (Los secretos Templarios, Juan García Atienza).
Con el Orden del Temple desapareció como si todo ello estuviera previsto el “gran tesoro Templario” que por fuerza, no estaría compuesto por oro, plata, piedras preciosas u otros bienes materiales, y que bien podría tratarse de un compendio de sabiduría, conocimientos que hubiera podido iluminar al mundo.
Sabemos que, con el tiempo, los Templarios (más bien la Orden) llegaron a poseer una riqueza y un poder que jamás hubieran sospechado sus fundadores, que ni siquiera tenían casa; riqueza y poder que se extendía por todos los lugares de la Europa Occidental, incluso por los mares, pero que jamás supusieron un instrumento de desorientación en la persecución de su utopía... Pero que despertaron el recelo y la envidia del monarca francés Felipe IV “el Hermoso" y, en sus innobles afanes codiciosos, contaría con la valiosa ayuda de un Pontífice sin voluntad, Clemente V...
A los Templarios se les formularon numerosos y graves cargos, desde la hechicería, pasando por la idolatría; sin embargo, ninguna de tales acriminaciones pudo probarse verazmente.
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J.M. P
LANE, Apología de los Templarios. Juicio y expoliación, Editorial
Humanitas S.L. (Centro Industrial Santita / C/ Puig dels Tudons s/n /Yalleres 8,
Nave 17 / Tel y T
Fax 93 718 518 08210 Barcelona / www.editorial-humanitas.com
20,5x13,5 cms., 149 págs.
a abolición de la Orden de los Templarios es uno de los acontecimientos sobre el que nuestros escritores modernos han hecho más conjeturas. Los excesos por los que fueron acusados los templarios, las declaraciones que hicieron, su retractación, su entereza ante las llamas, su condenación, la disposición que se hizo de sus bienes, la constancia del Gran Maestre y de todos los oficiales de la Orden, hasta el último esbirro, ofrecen a los autores el más basto campo para sus hipótesis, sobre este caso extraordinario. Las sombras de la política han envuelto durante mucho tiempo este misterio de iniquidad, que decidió la suerte de tan bravos caballeros.
L
Los orígenes de los Templarios y de los Francmasones se remontan a la más remota antigüedad. La mayoría de sus tradicionales ceremonias no eran antaño más que una imitación
de los misterios de Isis, de Baco y de Ceres; el mismo nombre de ceremonial lo dice; la palabra ceremonia proviene de Ceres Munia.
En todo tiempo, los filósofos intentan comunicarse sus descubrimientos. Como era peligroso censurar las opiniones vulgares, se reunían misteriosamente por las noches, y en esas asambleas los sabios y los filósofos reían las locuras de su siglo. La finalidad de estas asociaciones estaba en conservar y propagar los conocimientos y los principios de la virtud.
El autor hace también una apología de la fancmasonería e insiste en los argumentos políticos que siempre están presentes en todo tipo de persecuciones injustas contra las instituciones que son críticas contra los estados totalitarios y las personas intransigentes que rigen los destinos de la sociedad.
Sin aparato crítico y sin grandes alardes de erudición, aunque fiel a la crítica histórica y documental más aceptable, se recogen los aspectos más importantes del proceso a los Templarios.
ÍNDICE
CAPITULO I. Origen de estas dos Ordenes y pureza de su antigua doctrina CAPITULO II. Causas de la perdición de los templarios
CAPITULO III. Acusaciones hechas contra los Templarios CAPITULO IV. Vicios antinaturales atribuidos a los Templarios CAPITULO V. Calumnias dirigidas contra los Papas
CAPITULO VI. La avaricia de Felipe, paga a asesinos
CAPITULO VII. Clemente V reconoce la injusticia del rey, con respecto a los Templarios
CAPITULO VIII. Arresto de los Templarios CAPITULO IX. Ignorancia del siglo catorce
CAPITULO X. Continuación del proceso de los Templarios
CAPITULO XI. Comisarios nombrados para el juicio de la orden en general. Diversos interrogativos del Gran Maestre: sus respuestas CAPITULO XII. Condena de la Orden de los Templarios
CAPITULO XIII. Suplicio del Gran Maestre
CAPITULO XIV. La inocencia de los Templarios reconocida en Alemania, sostienen la prueba del fuego
CAPITULO XV. Doctrina de los presuntos iniciados CAPITULO XVI. Crímenes imputados a los Francmasones
7
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UNF
UTTHARK, Los Templarios. Monjes y caballeros de la luz, Editorial de
Vecchi /C/ Consell de Cent 357 / 08007 Barcelona) ISBN 84-315-2727-7,
un Futthark es periodista, y en una línea de periodismo de divulgación se mantiene este trabajo. Desde hace mucho tiempo se siente atraído por los misterios de la tradición y la espiritualidad. También es autor, en Editorial De Vecchi, de Cómo
interpretar la cábala.
R
Hace más de siete siglos, nueve caballeros de Cristo se reunieron para constituir una nueva orden, la orden del Temple, encargada de proteger a los peregrinos en Tierra Santa. Se dice que al entrar en contacto con las civilizaciones de Oriente, los caballeros del Temple se convirtieron en depositarlos de una tradición secreta en la que se entremezclan creencias y prácticas inconfesables. Dos siglos después de su fundación, los caballeros fueron arrestados y sus dignatarios quemados en la hoguera por órdenes delrey Felipe el Hermoso.El autor de este libro, Run Futthark, nos propone ir en busca de la Orden y de toda su espiritualidad para descubrir la historia de los templarios, su doctrina y los resurgimientos de la orden: la herencia templarla, las sociedades secretas que la reivindican...
Los templarios, creadores de un nuevo orden de pensamiento y portadores de un mensaje místico fundamental, alimentan todavía hoy un interesante mito y siguen siendo fuente de inspiración.
Desde el principio de los tiempos la fe es inherente al hombre, del mismo modo que respirar, beber o comer. Una fe con cientos de rostros en respuesta a miles de costumbres, desde la más ínfima a la más extrema.
En todos los continentes, en todas las épocas, las creencias religiosas han ido alimentando los intentos comunitarios, solidificando los contactos, lanzando las bases de un futuro mejor y más seguro. En cualquier lugar, la espiritualidad ha unido a los hombres y ha hecho que el género humano progrese.
En particular, la fe ha sabido poner en evidencia la búsqueda mística que todo ser humano lleva en su interior, esa sed insaciable de encontrar una dimensión perdida, esa espera lancinante, desgarradora, de un retorno a lo esencial, esa necesidad fundamental de respuestas más que de cosas materiales, que le ayuda a asimilar de la mejor forma posible los rigores inevitables que plantea la existencia.
Era inevitable que esa fe encontrara su expresión ideal en una espiritualidad destellante que ofreciera tantos matices como etnias, países o lenguas existen, en una sorprendente paleta de inconmensurable riqueza que mezclase rituales y secretos, dogmas y prohibiciones, plegarias salmodiadas y silencios meditativos. Siempre, en cualquier momento y en cualquier lugar, con ese idéntico fervor que lleva al hombre a su dimensión sagrada.
La presente obra es un viaje por este universo de la fe, como si se tratara de un reportaje con múltiples facetas que borrara fronteras y barreras, en esta «otra parte» intemporal en la que, a pesar de los imperativos materiales, económicos y políticos, en todas las épocas, el hombre ha sabido volver a conectar con lo esencial únicamente con la fuerza de su fe.
Los templarios constituye una aventura, una búsqueda de la luz, una proyección sobre una época, un enfoque particular de la espiritualidad y de sus raíces en lo concreto más inmediato. En pocas palabras podemos decir que en esta obra se narra la historia de una gran corriente de esa fe que vive en el hombre desde siempre.
Sea cual sea la época por la que nos interesemos, sean cuales sean los hechos en los que fijemos nuestra mirada, tanto en una franja de la historia como en una corriente de pensamiento o en un hecho sencillo, nada está aislado sino que afecta y se ve afectado por su situación en el tiempo y en el espacio.
Como consecuencia inevitable, intentar comprender un hecho histórico implica obligadamente resituar el tema que nos interesa en un mosaico de circunstancias y
acontecimientos, en un contexto general que, si bien no lo explica todo, por lo menos delimita con una auténtica agudeza lo que deseamos destacar.
Nadie puede percibir la importancia de una creencia, de una religión, de una filosofía o de una doctrina sin situarlas en la vida de un pueblo, sin otorgarles un aliento cotidiano que les dé su verdadera magnitud. Los detalles sólo tienen valor si se los sumerge de nuevo en su propio universo. Por esta razón, intentaremos permanecer lo más cerca posible de la época presentada en esta obra, respetando un marco histórico fuera del cual toda presentación coherente sería inútil.
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J
ESÚSM
ESTREG
ODES, Los Templarios. Alba y crepúsculo de los caballeros,
[Título original catalán: Els Templen. Alba i crepuscle dels cavallers,
Barcelona: Edicions; 62, 1996]. La primera edición castellana de Los
Templarios fue publicada en la colección «Atalaya» en 1999.
Primera edición en esta colección: septiembre de 2001. Segunda edición:
noviembre de 2002. Traducción: Antoni Cardona Castellá, 1999. Ediciones
Península s.a., Peu de la Creu 4, 08001 Barcelona.
[email protected] / www.peninsulaedi.com
ISBN: 84 8307 383 8; 18x11,5 cms., 430 págs.
esús Mestre Godes (Barcelona, 1925) es historiador y ensayista. Ha escrito varios libros de divulgación histórica y de viajes, entre los que destacan Los cátaros: Problema
religioso, pretexto político y Viaje al país de los cátaros: Itinerario histórico y turístico por el Languedoc cátaro, ambos publicados por Ediciones Península.
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Los Templarios explica la aventura del Temple desde sus inicios hasta su trágicadesaparición, así como su implantación y persecución en la Península Ibérica. El autor ha seguido las huellas de aquellos «Pobres Caballeros de Cristo», muchas veces rubricadas con su propia sangre, pero también señaladas por sus manejos como terratenientes y financieros, hasta llegar a su triste destino, digno de una tragedia griega.
Sigmund Freud escribía a Albert Einstein en 1932: «Los conflictos de intereses entre los hombres se resuelven preferentemente con el uso de la violencia». La aventura de los Templarios podría perfectamente haber inspirado al psiquiatra vienés, pero en este caso nos encontramos con una violencia generada desde un poder absoluto con la complicidad de otro poder imperativo: las cosas se complican. Papa y rey se ponen de acuerdo para acabar con una trayectoria brillante, ejemplar, en la historia de los esfuerzos quiméricos y altruistas. Uno y otro siempre jugaron sucio y nunca aceptaron la evidencia: a pesar de todos los esfuerzos de miles de funcionarios reales, de centenares de inquisidores, nunca encontrarán el falso ídolo, nunca darán con la regla secreta que, según decían, amparaba las aberraciones de los Templarios. Cuando el juicio se lleve a cabo correctamente, incluso con tormentos y torturas, como es el caso de Cataluña, los caballeros saldrán inocentes. Pero no era ésta la solución que ellos querían y no les hicieron caso.
El interés del autor radica en explicar en su totalidad la aventura del Temple, desde sus inicios hasta su desaparición. Se han seguido las huellas de aquellos primeros «Pobres
Cáballeros de Cristo», muchas veces rubricadas con el derramamiento de su propia sangre, así como marcadas por sus manejos de terratenientes y financieros: una combinación ciertamente fascinante. También atrae, conmueve, este final, digno de una tragedia griega, que señala el ocaso del Temple.
Un final acelerado por unos motivos absolutamente mezquinos pero claramente anunciado: la pérdida de Tierra Santa; el declive de la caballería; el nacimiento de los ejércitos reales; el crecimiento de las órdenes mendicantes, cada vez más cercanas al poder y desplazando a unas órdenes religiosomilitares un poco démodés. Todo ello conducía, si no a la extinción inmediata del Temple, sí al menos a la desaparición evidente de su protagonismo medieval. La historia, compasiva, gustó de hacernos un último guiño: quizá la actuación desaforada de Felipe el Hermoso y de Clemente V ha permitido que los caballeros sean, aún ahora, objeto de nuestro interés.
Los historiadores que en los últimos años han dedicado sus esfuerzos y conocimientos a las órdenes Militares son, felizmente, muchos y de considerable valía. También han demostrado ser personas de gran categoría humana, que han querido mantener un diálogo franco y abierto, inestimable, para llevar a cabo este libro: Josep, M. Sans i Travé, Joan Fuguet, Prim Bertran y Laureá Pagarolas destacan por sus comentarios, consejos y pistas que han contribuido a aclarar las ideas del autor, que se lo agradece y reconoce totalmente. Y añade: “Como en otras ocasiones, nuestros amigos han querido también ahora prestar su apoyo: Conxita Boncompte, Francesc Vergés, Márius Aguirre, Natxa Hospital, entre otros, han demostrado su afecto proveyéndome de libros y documentos; debo también un reconocimiento o, sincero, a la colaboración de Jordi Alumà, cuya magia pictórica ilumina el libro. Pero no sería justo dejar sin una mención especial a tres personas que han dado total testimonio de su amistad: Josep M. Borrull, López Delicado y Joaquim Sabrià, sin cuyo respaldo habría sido imposible la redacción de este libro. En el ámbito famiiliar, donde todos han colaborado, me place destacar a mi hijo Jesús, el historiador que me ha puesto en contacto con los otros historiadores, y a mi mujer, lectora y crítica de cada capítulo que iba apareciendo. A todos ellos, muchas gracias”.
CONTENIDO
I. EL ENTORNO
1. Occidente, siglos XII y XIII 1.1 La sociedad
1.2. La política 1.3. La Iglesia 2. La caballería 3. Las cruzadas
II. LA ORDEN DEL TEMPLE 1. Fundación y confirmación 2. La regla 3. La organización 4. Terratenientes y financieros III. LA IMPLANTACIÓN 1. En Oriente 2. En Occidente 3. La Península Ibérica
IV. LOS TEMPLARIOS Y TIERRA SANTA
2. De la caída de Jerusalén al abandono (11871291) V. EL PROCESO
1. Los protagonistas
2. Los primeros movimientos 3. El rey no pierde el tiempo
4. Encuestas, instrucciones... y la primera hoguera 5. El concilio de Vienne
6. El crepúsculo del caballero
VI. LOS HECHOS PARALELOS EN LA CORONA DE ARAGÓN 1. Las primeras actuaciones de Jaime II
2. El cerco real
3. Los interrogatorios y las embajadas 4. El fin del Temple en la Corona de Aragón APÉNDICES
I. La fantasía
II. Cargos de acusación a los Templarios (12 agosto 1308)
Cronología Bibliografía Índice de nombres
(Reproducimos a continuación el Ier Apéndice del libro: La Fantasía)
asta aquí la historia de los Templarios, de aquellos Pobres Caballeros de Cristo. Explicada con más o menos acierto, evidentemente. Pero siempre intentando no apartarnos de los hechos, de los acontecimientos que, por encima de las opiniones, son testarudos y nos indican el único camino: hacer el resumen entero y sincero. La última opinión, la del lector, es la que debe prevalecer. Pero hay «otra» historia de los Templarios a la que muchas personas son aficionadas, tanto de hacer de pioneros en el descubrimiento como fieles seguidores de todo este sentimiento que nos gusta llamar fantasía. Siempre habrá personas dispuestas a creer en unos hechos y acontecimientos no demostrados, pero que sin duda son unos formidables excitadores de la fantasía y, todo debe decirse, el entorno de los Templarios ha sido una materia muy sensible para desarrollar toda una serie de suposiciones increíbles; desde el mismo inicio del proceso, Felipe el Hermoso y Guillermo de Nogaret demostraron tener un grado muy elevado de imaginación.
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A veces esta especie de historia paralela se llega a prostituir y nos ofrece panfletos, libelos, literatura de cordel, que ni en el fondo ni en la forma pueden merecer la atención de nadie; al menos, no la nuestra. Pero hay otro conjunto de investigaciones, de trabajos, que merece, si no credibilidad este aspecto es asunto muy subjetivo, al menos sí ser conocido. Ofrecemos, pues, a continuación una simple selección donde la investigación y la fantasía, combinadas, han llegado a un punto fascinante.
Por ejemplo, una historia no muy conocida: el descubrimiento de América llevado a cabo por los Templarios. Todo empieza cuando se analiza la importancia que tuvo el puerto atlántico de La Rochelle en el tráfico marítimo templario. Esto parece un contrasentido: las rutas templarias siempre iban dirigidas a Tierra Santa y, por lo tanto, los puertos