La palabra
personalidad
proviene de la palabra latina persona, y ésta del griego , que significa “máscara”, y que era la que utilizaban los actores en el teatro para representar a sus personajes. El significado de la palabra fue cambiando a lo largo del tiempo, de tal manera que empezó a referirse a los individuos que poseen naturaleza racional (Boecio, siglo V-VI), y de ahí a los que poseen inteligencia y voluntad (Sto. Tomás de Aquino, siglo XIII). En el ámbito de la Psicología, se han intentado describir, clasificar y explicar los elementos constantes del funcionamiento psicológico humano, con la finalidad de explicar por qué las personas se comportan de una determinada forma, si son normales o no unos determinados tipos de personalidad, qué componentes tiene, qué tipos de personas hay, etc.1. TEMPERAMENTO, CARÁCTER Y PERSONALIDAD
Son tres términos que tienen significados diferentes, pero complementarios.
Cuando hacemos referencia al temperamento, estamos hablando de la herencia genética biológica, que se manifiesta en una serie de características de nuestro comportamiento y manera de ser habitual. Es una influencia física, difícil de modificar. Por tanto nos estamos refiriendo a una serie de rasgos heredados de nuestros padres y que aparecen espontáneamente.
El carácter, por el contrario, hace referencia a características adquiridas a lo largo de nuestra experiencia personal, producto de nuestra manera de ser, generada por nosotros en contacto con el medio. Es el producto de la historia de cada cual y de la forma en la que ha sido afrontada por el individuo.
La personalidad engloba el temperamento y el carácter en una estructura superior, constituida por un conjunto de características psicológicas constantes y persistentes que manifestamos en nuestra forma de actuar.
La personalidad, por tanto, se caracteriza por:
1º. Englobar el carácter y el temperamento, constituyéndose en una a estructura superior que los organiza y puede controlar, interaccionando el sujeto con la herencia genética y el ambiente.
2º. Estar constituida por una serie de características permanentes, que son la forma habitual de comportamiento de las personas (lo que se denomina “la forma de ser”).
3º. La personalidad evoluciona a lo largo de toda la vida. Es una realidad histórica permanente, pero sometida a un proceso dinámico e integrador.
4º. La personalidad unifica y ordena emociones, sucesos ocurridos, conocimientos, procesos psicológicos, facultades. Es la unidad superior, integradora de la vida psíquica de los sujetos. Comprende las facultades superiores: pensamiento, voluntad, inteligencia, etc…; pero también engloba otros elementos básicos: experiencias, sensaciones, satisfacción de necesidades, etc.
5º. La personalidad posee componentes individuales y sociales.
2. TEORÍAS SOBRE LA PERSONALIDAD
Bandura.
2.1. Teoría de la personalidad de Eysenck
Hans J. Eysenck (1916-1997) afirmaba que las diferencias de la personalidad dependen de la herencia genética o del
temperamento, a pesar de ser conductista y considerar el aprendizaje de hábitos como algo fundamental. Por tanto, comenzó investigando el temperamento. El método utilizado fue el análisis factorial. Consiste, fundamentalmente, en la utilización de una gran cantidad de datos, para inferir una serie de dimensiones. De acuerdo con estas dimensiones, las personas pueden ser puntuadas.
Las tres dimensiones son:
Extraversión-introversión. Refleja el grado en que una persona es sociable y participa de su relación con los demás. Son conductas propias de los sujetos extravertidos la participación en actividades sociales (fiestas, reuniones, tener muchos amigos,…).
Estabilidad emocional-inestabilidad. Esta dimensión está relacionada con la adaptación al ambiente y con la permanencia de las mismas emociones a lo largo del tiempo. En un extermo (estable) podemos situar a las personas estables emocionalmente; mientras que en el otro extremo encontramos las personas ansiosas, inquietas y de humor variable (inestable).
Psicoticismo. Se refiere a que los sujetos poseen algunas características existentes en los psicóticos, sin necesidad de que los individuos lo sean, aunque tienen cierta predisposición. Los individuos con este rasgo suelen ser inseguros y solitarios.
2.2. Modelo de los cinco grandes rasgos de la personalidad de Goldberg y Mc Rae
Este modelo se basa en el análisis del lenguaje que unas personas utilizan para describir a otras, porque se considera que la forma de describir, a través de la lengua a otros, expresa la forma de ser y las diferencias individuales.
Las cinco dimensiones de la personalidad son:
con amistades y las actividades de ocio y disfrute social.
Neuroticismo: Se corresponde con la ausencia de estabilidad emocional, la incapacidad para proponerse metas y fines personales y poco control de sí mismos. Las relaciones son muy conflictivas y poseen una baja estima de sí mismos.
Responsabilidad: Consiste en la capacidad de controlar los propios impulsos y de imponerse a sí mismo unos objetivos y metas a conseguir. Poseen gran capacidad ética y una alta responsabilidad.
Apertura a la experiencia: Son personas con grandes motivaciones artísticas y culturales, muy dadas a la vida interior y a la reflexión.
2.3. Teoría humanista de C. Rogers (1902-1987)
La característica fundamental de esta teoría consiste en la
afirmación de que la persona es un ser libre, aunque condicionada por la constitución biológica, la experiencia personal y los grupos sociales a los que pertenece. A pesar de los condicionamientos, la persona es la verdadera responsable de sus propios actos.
La idea del propio yo surge progresivamente a lo largo de la evolución del propio individuo, como resultado de la interacción del sujeto y el ambiente.
La finalidad y objetivo de la persona es la autorrealización
Se establece una diferencia entre el concepto de nosotros mismos ideal y real. Nuestro concepto de nosotros mismos (concepto de sí mismo) es fundamental para la teoría humanista, ya que nos permite organizar nuestra propia experiencia de forma realista, adaptándola a la realidad. El concepto de sí mismo
puede ser real (aquello que somos realmente) o ideal (cómo nos gustaría ser).
En último término, la diferencia entre las personas adaptadas y aquéllas que no lo están es lo que determina una personalidad sana. La forma de corrección de la desadaptación es la “terapia centrada en el cliente”. La persona que dirige esta terapia ha de poder experimentar y compartir, de alguna forma, las emociones del cliente (empatía), aceptar al cliente y actuar con autenticidad.
Para poder autorrealizarse es necesario aceptarse a sí mismo como realmente se es (concepto del sí mismo real), ser responsable de las propias acciones, asumir los propios objetivos y no dejar que se impongan desde fuera de la persona. Esto generará una confianza en sí mismo, diferenciarse de los demás y tolerarlos en las diferencias. Las actividades creativas son las que desarrollan más plenamente a la persona.
2.4. Teoría del aprendizaje social
Julian Rotter y Albert Bandura desarrollaron la teoría del
aprendizaje social. De acuerdo con este planteamiento, y al igual que para la teoría humanista de C. Rogers, el sujeto y el ambiente están en una continua interacción. Aunque depende de los sujetos y de la situación la forma diferente o parecida de actuar, dependiendo de los propósitos que permita la situación.
Valor de refuerzo (VR): Es la preferencia que tenemos por unos refuerzos en relación con otros. Por ejemplo, alguien que prefiera sentirse con la conciencia tranquila después de un acto religioso que sentirse eufórico después de que su equipo haya ganado un partido.
Expectativa (E): Es la probabilidad de obtener un refuerzo realizando una conducta concreta. El potencia conductual o probabilidad de que se produzca una conducta es el producto del valor de refuerzo por la expectativa:
(PC= VR x E)
Las expectativas dependen de la experiencia anterior de los sujetos y pueden ser de dos tipos:
1º.Expectativa interna: Cuando creemos que podemos conseguir un determinado objetivo dependiendo de nuestros propios actos.
2º.Expectativa externa: Cuando creemos que no podemos controlar los acontecimientos. Si no hay relación entre nuestros actos y la recompensa. El sujeto, en este caso, no estará motivado para realizar la conducta.
Con el término locus (lugar) de control, Rotter diferencia a las personas que creen que el éxito o fracaso depende de sus actos (locus de control interno) de aquéllas que creen que no pueden controlar lo que les ocurre a través de sus actos (locus de control externo.
2.5. Medida y evaluación de la personalidad
Las cualidades de un buen test de personalidad han de ser, al igual que las de los test de inteligencia, fidelidad, validez, objetividad y sensibilidad. Pero esto no siempre ocurre, porque la respuesta de los test de personalidad no siempre es única o verdadera. De ahí que se utilicen diversos cuestionarios, entre los que destacan los cuestionarios psicométricos, como el ideado por Eysenck, denominado EPI ( Eysenck Personality Inventory).
Otro tipo de pruebas son los denominados test proyectivos, que suelen ser de uso clínico, que tienen la finalidad de detectar anomalías o trastornos de personalidad. Suelen estar compuestos por manchas de tinta, palabras, objetos, historias o situaciones que hay que interpretar. Son situaciones
ambiguas y, al ser interpretadas por los sujetos, se supone que éstos proyectan sus conflictos, traumas y características de personalidad. Destacan los siguientes:
Test de Rorschach, que está constituido por imágenes en color y en blanco y negro. Se puntúa de acuerdo con un sistema predeterminado, que valora la interpretación del color, las formas y otras variables.