T
ESIS DE MAESTRÍA EN‘E
STUDIOS INTERDISCIPLINARIOS SOBRE EL DESARROLLO’
Título:
La
minería,
generadora
de
violencia
estructural y directa. El caso de La Vega
(Cauca)
AUTOR:GIORGIO SABAUDO
DIRECTOR DE TESIS:MAURICIO URIBE LÓPEZ
ÉNFASIS DE LA TESIS:INVESTIGACIÓN
CONCENTRACIÓN:SEGURIDAD,PAZ Y DESARROLLO
Resumen
Este trabajo analiza los impactos de la exploración y de la explotación minera, legal e ilegal, en los corregimientos del municipio de La Vega, en el Macizo colombiano, intentando averiguar si esta estrategía económica es funcional a la construcción de la paz y al desarrollo de la región o, por el contrario, si es funcional a la exacerbación del conflicto y de la injusticia social.
Tabla de contenido:
1. INTRODUCCIÓN………...
2. MARCO CONCEPTUAL………..………. 2.1 El Desarrollo: ¿Estrategia de acumulación por desposesión? ………
2.1.2 Una visión general sobre el sector minero colombiano ………. 2.1.3 Los impactos sobre la agricultura. Hacia una relación de dependencia ………. 2.2 ¿Cómo enfrentar la acumulación por desposesión, y construir la paz desde otro desarrollo? ……….
3. PROPUESTA METODOLÓGICA ………... 3.1 Diseño de Investigación ………. 3.2 Muestra………... 3.3 Proceso metodológico... 3.4 Enfoque investigativo... 4. LOS IMPACTOS Y LAS REACCIONES GENERADAS POR LA MINERÍA EN EL MUNICIPIO DE LA VEGA …… 4.1 Contexto geográfico y cultural………... 4.2 El caso de la mina legal ‘La Custodia’, de Carboandes S.A.,en la vereda de Hueco Hondo ………. 4.3 La llegada de la minería ilegal ……… 4.3.1 El caso de la minería ilegal en el Recreo ……… 4.4 Sembrando proyectos de vida. El Proceso Campesino y Popular de La Vega: una mirada desde el territorio y la comunidad ………. 4.4.1 La resistencia a la minería en Cerro Negro ……….. 4.4.2 ASAT: la lucha por el agua ……… 4.5 ¿Cual desarrollo para las comunidades? ¿Cuál paz?... 4.6 Tabla con resumen de los impactos mineros………. 5.CONCLUSIONES... BIBLIOGRAFíA ... ANEXOS... Página 3 7 7 8 10 12 17 17 19 20 21 22 22 23 25 26 29 29 33 35 39 41 44 47
1. Introducción
Generalmente el concepto de „desarrollo‟ tiene connotaciones positivas y es entendido como
progreso y evolución socio-política de una sociedad. Sin embargo, es generador de conflictos
epistemológicos y paradigmáticos, especialmente cuando el promotor de estas políticas de
desarrollo es el gobierno, y los receptores de las mismas son las comunidades ubicadas en
territorios periféricos, muchas veces en regiones donde el Estado casi nunca estuvo presente. Por
lo anterior, el desarrollo es una moneda de doble cara: si por un lado apunta, y es funcional, a la
construcción de un proceso emancipador, a través del cual las comunidades pueden organizar sus
planes de vida al servicio de sus necesidades y libertades; por el otro lado, el desarrollo, como
proyecto pensado „desde arriba‟, puede contradecir los procesos emancipadores, pensados a nivel
local.
Este documento se enfoca en el análisis de los impactos de la exploración y explotación
minera, tanto legal como ilegal, en los corregimientos del municipio de La Vega, Cauca,
averiguando si esta estrategia económica es funcional a la construcción de la paz en la región o,
por el contrario, si es funcional a la exacerbación del conflicto social. Si bien para el gobierno
esta política es necesaria para el crecimiento económico del país, para muchas comunidades
locales, sean campesinas, indígenas o afro-descendientes, la misma representa una amenaza
socio-política, económica y cultural. Las políticas relativas al extractivismo y al sector agrícola,
aplicadas por el gobierno, parecen ser contradictorias a su deseo de llegar a un acuerdo de paz,
porque las mismas excluyen o niegan las necesidades básicas y los derechos de muchas
comunidades locales, que están en peligro de sobrevivencia debido a la destrucción de su entorno
natural (por la contaminación), a la limitación de sus posibilidades y por los intereses
económicos llamativos para unos grupos armados al margen de la ley.
A través del análisis del caso instrumental de La Vega, Cauca, se comprobará que la minería
no es sustentable, y es generadora de violencia y conflictos. Para hacerlo, se analizará el
desarrollo desde un enfoque crítico del capitalismo mundial, cuya lógica se entiende como una
estrategia de acumulación por desposesión, y desde una perspectiva local y comunitaria. A través
de un marco conceptual que incluya la autonomía, la conservación ecológica y la soberanía
alimentaria, variables principales para que un desarrollo, desde y para la periferia, sea viable, se
presentarán dos teorías incompatibles entre sí: la primera caracteriza la visión de la realidad y las
gubernamentales; la segunda se refiere a la percepción del concepto de desarrollo, según las
comunidades marginales, periféricas (en cuanto alejadas del mercado y de sus lógicas) y rurales,
como las del Macizo colombiano que hacen parte del Proceso Campesino y Popular de La Vega,
Cauca (PCPV).
Es necesario que la academia analice e investigue esta „diferencia perceptiva y conceptual‟,
sobre todo en este período histórico, en el que Colombia, a través de las negociaciones de La
Habana, está tratando de poner fin a una guerra que lleva 50 años1 . Los acuerdos deberían tener
en cuenta las peticiones y las propuestas de los distintos procesos sociales y concordar con ellos
una proceso culturalmente incluyente, para poner fin no sólo la guerra, sino más bien para
transformar los conflictos en relaciones pacíficas y sostenibles, así como lo propone Lederach
(1997). Por esta motivación, se tendrán en cuenta unos estudios del sociólogo noruego Johan
Galtung, que trata la ética de la paz, estudiando las dinámicas sociales para entenderlas en su
complejidad, y para trabajarlas de manera creativa con el fin de reducir la violencia en sus
diferentes formas2.
El desarrollo, según las teorías económicas (clásicas y neoclásicas, keynesianas, liberales y
mixtas), representa el crecimiento cuantitativo económico, o sea principalmente el aumento del
Producto Interno Bruto (PIB). La locomotora minero energética colombiana y la minería ilegal,
se insertan en un sistema económico neoliberal globalizado3, y se enfocan en la primarización de
la economía y de la rentabilidad; el crecimiento no tiene límites en la lógica vigente del sistema
económico mundial y, para ser constante, necesita expandir sus fronteras acumulativas a través
de un mecanismo de desposesión, así como lo define el geógrafo norteamericano David Harvey
(2003). En este contexto la extracción minera, que en su mayoría está en las manos de unas
pocas multinacionales extranjeras, está orientada hacia la exportación de materias primas como
oro, níquel, carbón y otros minerales. Esta política económica tiene como objetivo satisfacer la
necesidad del mercado de crecer siempre más, para acumular capitales en terrenos que
1
Uppsala Conflict Data Program (Date of retrieval: 2015/03/26) UCDP Conflict Encyclopedia: www.ucdp.uu.se/database, Uppsala University. Department of Peace and Conflict Research | [email protected]
2
Según Galtung (2003), la violencia es ‘el conjunto de insultos evitables a las necesidades humanas esenciales y, en general, a la vida’: construir la paz significa entender la violencia y sus causas, para poderlas reducir y para crear las condiciones de su superación.
3
Este sistema fue creado por el economista austríaco Friedrich Von Hayek en 1944, y se desarrolló a partir de los aportes del monetarista estadounidense Milton Friedman: en 1973, durante el régimen dictatorial del General chileno Augusto Pinochet, y en 1976, durante la dictadura militar argentina. En el periodo post-colonial, fue introducido en África, a través de los adjustes estructurales del FMI y del Banco Mundial. En 1979, fue instaurado por Margaret Thatcher en Gran Bretaña, y en 1980 por Ronald Reagan en Estados Unidos. Con la disolución de la URSS, en 1991, se expandió al resto de Europa y América Latina, adquiriendo una hegemonía a nivel planetaria.
anteriormente eran considerados como fuera de límite para los cálculos de rentabilidad. Las
regiones colombianas donde se prevé será mayor la extracción, son efectivamente aquellas donde
el Estado casi nunca estuvo presente4, sino con la presencia de las fuerzas armadas en la lógica
de la guerra contra las insurgencias.
La investigación se enfocó en el municipio de La Vega, que se encuentra en el corazón del
Macizo colombiano, estrella fluvial del país y uno de los lugares más biodiversos al mundo5. Es
aquí, en el municipio de Almaguer, que limita al norte con el municipio de La Vega, donde los
Andes se dividen en tres cordilleras formando un corredor natural desde la Amazonia hasta el
Océano Pacifico. Almaguer fue fundado en 1550 después de la conquista, y nació como pueblo
minero. Desde 1800 en el Macizo, la base productiva ha sido la parcela campesina que hoy es
puesta en riesgo por la nueva invasión minera. Este sistema productivo, ya al final de los años
70, fue amenazado por los primeros cultivos de coca y de amapola que llamaron la atención de
muchos campesinos que, debido a la ausencia del Estado y a la falta de oportunidades, se
prestaron a ser cultivadores de estos tipos de productos, para poder tener un medio simple y
seguro de ingreso. Debido a estos monocultivos y a la política de las fumigaciones con glifosato
de sodio, muchos territorios en los años vinieron perdiendo sus fertilidades, causando muchos
problemas a las comunidades y generando desplazamiento, sea por la presencia de actores
armados que por la degradación de la tierra.
Como plantea el economista catalán Joan Alier Martínez (2014), el acceso a los recursos
depende de antiguos ciclos biogeoquímicos, que hoy están en riesgo por la siempre más
acelerada explotación, orientada principalmente hacia la exportación. Esta sobreexplotación está
causando la degradación de los suelos y el empobrecimiento de las poblaciones rurales6; efectos
que, de hecho, no son propicios para la construcción de la paz, sino que, por lo contrario,
consolidan la violencia estructural colombiana. El conflicto dicotómico entre las políticas del
4 Según Juan Pablo Reyes (1988), ‘’buena parte de la minería realizada en Colombia es informal, pues alrededor del 60% de los mineros no tienen permiso ni han llenado formalidad alguna, al paso que cerca del 76% de las minas es explotado de forma ilegal’’. Esto confirma que la ilegalidad y la informalidad son los rasgos más importantes de la minería en el país, y que el Estado no ha logrado tomar el control sobre unos recursos que la Constitución la ha asignado como suyos.
5
“Colombia, en términos planetarios, es uno de los dos países con mayor expresión de la diversidad biológica en todos los niveles en que esta condición se expresa alfa (especies), beta (comunidades vegetales o tipos de vegetación) y gama (ecosistemas). Los resultados consolidados hasta agosto de 2005 del programa de investigación inventario de la biodiversidad de Colombia, señalan la existencia de cerca de 1.000 términos con información relativa a tipos de vegetación (diversidad beta)”. (Rangel, 2005, p. 292).
6
Según el Informe ‘Minería en Colombia’ (2013), de la Contraloría General de la República, “la calidad de vida de la población de las zonas de explotación de minerales no sólo no mejoró, sino que, en la mayoría de los casos, vio consolidar su retraso en contraste con otras regiones”.
agro-negocio y las políticas comunitarias concernientes la agroecología, ya está en marcha, como
hemos podido ver en las movilizaciones campesinas e indígenas de los últimos años (2012,
2013).
Siendo Colombia uno de los países cultural y biológicamente más diversos del planeta, si la
intención es la de llegar a una paz incluyente, se deberían tomar en cuenta los diferentes
conceptos y variables, relativos a la relación entre desarrollo, comunidades locales y medio
ambiente. Finalmente se trata de reconocer cuáles son las necesidades esenciales de cada cultura
o comunidad, para evitar que las mismas sean limitadas y violadas por la aplicación de políticas
totalitarias, llevadas a cabo por intereses particulares.
En este contexto, el objetivo general de la investigación fue ilustrar los efectos negativos de la
explotación minera, tanto de la legal cuanto de la ilegal, en La Vega (Cauca): se analizaron los
impactos que dicha actividad está generando en las veredas El Recreo, Santa Bárbara, Santa Rita,
El Ventiadero, El Mandúr y Hueco Hondo, entre otras, y se mostró que el „desarrollismo
colombiano‟ es funcional a la consolidación de un sistema de dependencia a nivel mundial, que
limita siempre más a las comunidades locales. De esta forma, se están generando siempre más
diferencias entre las comunidades periféricas y los centros de poder, gracias a la primacía de la
economía acumulativa capitalista (economía de cambio) sobre la economía de la naturaleza y la
del sustento (economía de uso)7, cumplida a través de un desposeimiento ecológico siempre más
acelerado. Estas políticas, yuxtapuestas al concepto de paz incluyente, forman evidentemente un
contrasentido.
Para evitar que estos impactos sigan generando conflictos socio-ambientales, a través de sus
implicaciones sobre los modos y medios de vida de las comunidades que en estas áreas viven, y
para poder construir un desarrollo endógeno e integral, funcional a la construcción de la paz en
las regiones, será fundamental entender las causas del conflicto concerniente la tématica minera,
junto con las diferentes necesidades locales.
7
Se considera valor de uso la utilidad o aptitud de los bienes para satisfacer necesidades humanas. Se le contrapone en economía al concepto de valor de cambio, o valor de mercado de las cosas. Por ejemplo, el agua tiene un gran valor de uso y un escaso valor de cambio; por el contrario, el oro tiene un alto valor de cambio y un casi inexistente valor de uso.
2. Marco conceptual
2.1 El Desarrollo: ¿Estrategia de acumulación por desposeimiento?
En nombre del desarrollo, durante las últimas décadas, las políticas estatales e internacionales
han expandido su campo de influencia e intervención, sobretodo respecto a los recursos
naturales.
Desde los años 80 la conservación de la biodiversidad pasó a ser analizada en el contexto de
las políticas del desarrollo; los recursos naturales fueron considerados de manera análoga a los
demás factores de producción y se asignaron derechos de propiedad sobre la biodiversidad, para
poder sacar provecho de su inserción en el mercado económico mundial. En 1983, la FAO
afirmó que los recursos biológicos son patrimonio de la humanidad y que, en cuanto tales, deben
ser de libre acceso8. A pesar de las directivas de la FAO, en 2012 Colombia adhirió a la Unión
Internacional para la Protección de las Nuevas Obtenciones Vegetales (UPOV 91), que permite
proteger y privatizar nuevas variedades independientemente del origen de la especie inicial. El
gobierno colombiano, para poder firmar el tratado de libre comercio con EEUU, tuvo que adherir
al UPOV; de esta manera, las especies y sus derivados, corren el riesgo de ser privatizados y
comercializados por el mercado mundial, perdiendo la característica de ser bienes de público
acceso, en lugar de bienes incluidos en un monopolio privado.
A través de estas políticas, según el geógrafo estadounidense David Harvey, se están
causando daños irreversibles a muchas comunidades locales, y especialmente a sus modos y
medios de vida. La visión neoclásica del desarrollo, entendida como crecimiento sin límites, está
promoviendo una destrucción creativa, realizada en las periferias, a través de la formulación de
políticas desde los centros financieros, económicos e institucionales: la economía, para poder
crecer, ha ampliado su frontera acumulativa a través de mecanismos de desposesión; ha ocupado
nuevos campos para poder acumular capitales en terrenos que anteriormente eran considerados
como fuera de límite para los cálculos de rentabilidad. Los recursos naturales y las comunidades
que dependen de éstos, están ahora, quizá como nunca, entre los objetivos del sistema de
acumulación capitalista; distintos procesos de producción sostenible, realizados por unas
comunidades locales, junto con los conocimientos locales y particulares, son comprometidos.
8
En 1983 la FAO aprobó el ‘Compromiso Internacional sobre los Recursos Filogenético’ declarando como principio, que los recursos genéticos son considerados un patrimonio de la humanidad y que por tanto su acceso no debiera ser restringido.
El desposeimiento, de esta forma, no se queda simplemente en el plan físico, sino que apunta
a incorporar al plan cultural y social de los pueblos, haciéndose totalitario y homogeneizador. Es
lo que diferentes académicos y activistas definen como biopiratería, o sea la expropiación de una
materia prima para fortalecer el proceso de explotación capitalista del conocimiento9.
En este contexto, tanto en la lucha por el control de la tierra (que se manifiesta principalmente
en el antagonismo entre las grandes haciendas y los minifondos10), tanto en la lucha por el
control del territorio (definido como espacio político y económico), ha sido de central
importancia el papel de la violencia, agitada por diferentes actores: por los grupos guerrilleros,
los paramilitares y el ejército, a través de la militarización. La violencia ha jugado y juega un
papel clave en la realización del proyecto neoliberal: el desplazamiento puede considerarse tanto
una estrategia para vaciar el territorio y ocuparlo11, cuanto una manera para determinar la
urbanización forzada y miserable de millones de personas, que van a constituir un gran ejército
de reserva de mano de obra en las grandes ciudades; este fenómeno pisotea los derechos
fundamentales y las necesidades básicas de las víctimas de la guerra, creando un círculo vicioso
sin fin. Por lo anterior, la violencia parece ser endémica y funcional al „devenir‟ del capitalismo,
y corresponde a la necesidad de determinar, dentro del mismo país, unas áreas coexistentes de
desarrollo y de subdesarrollo.
9
Un caso emblemático corresponde a la Resolución 970 del 2010, por medio de la cual ‘se establecen los requisitos para la producción, acondicionamiento, importación, exportación, almacenamiento, comercialización y uso de semillas en el país, su control y se dictan otras disposiciones’. En primera instancia, la resolución obliga a los campesinos a comprar semillas certificadas, que no pueden volver a ser reutilizadas en las sucesivas cosechas. Esencialmente, la resolución apunta a patentar y monopolizar a las semillas. Al respecto, Vandana Shiva (2011), filósofa y escritora india, ha expresado: La semilla patentada es ecológicamente incompleta y tiene problemas en dos niveles: en primer lugar, no se reproduce por sí misma sino que necesita la ayuda de la compra de insumos, mientras que, por definición, la semilla es un recurso regenerativo. Los recursos genéticos, a través de la tecnología, pasan de ser un recurso renovable a ser un recurso no renovable. En segundo lugar, como las compañías de semillas y químicos se fusionan entre sí (véase Monsanto), la dependencia de los insumos se incrementará (p.1). Como se puede comprobar en el documental de Víctor Solano ‘9.70’ , las consecuencias han sido que, entre 2010 y 2011, el Instituto Colombiano para la Agricultura (ICA), a través de una comisión del organismo, encargado de hacer cumplir la 9.70, ha reportado el decomiso de 1.167.225 kilogramos de semillas de arroz, papa, maíz, trigo pastos, frijol, entre otras, a diferentes campesinos del país. En el año 2012, la misma institución rechazó 2.793.392 kilogramos de semillas de arroz por no cumplir con los requisitos exigidos. Un caso emblemático es el del municipio de Campoalegre, en el departamento del Huila: el 31 de mayo de 2011, el ICA selló 70 toneladas de arroz y procesó judicialmente a los campesinos que guardaban las semillas, por violación a registros y patentes.
Este ha sido una de las causas que ha llevado a los campesinos colombianos a rebelarse en los dos paros agrarios de los últimos dos años (2013 y 2014).
10
Según Daniel Libreros (2014), profesor de Ciencias Políticas de la U.N., en Colombia el 1% de las familias ricas en el campo concentran aproximadamente el 60% de la tierra apta para producir.
11
Según el Informe Mundial 2015 de la organización internacional Human Rights Watch, la violencia asociada con el conflicto armado en Colombia ha provocado el desplazamiento forzado interno de más de 5,7 millones de colombianos desde 1985, lo cual ha generado la segunda población más grande del mundo de desplazados internos.
2.1.2 Una visión general sobre el sector minero colombiano
Ander Gunder Frank, durante los años 60, fue de los primeros autores en analizar la dependencia
entre „países desarrollados y subdesarrollados‟; según el economista y sociólogo alemán, „la
mayoría de los estudios del desarrollo y del subdesarrollo adolecen de no tomar en cuenta las
relaciones económicas y otras entre las metrópolis y sus colonias económicas, a lo largo de la
historia de la expansión mundial y del desarrollo del sistema mercantilista y capitalista‟ (1967,
p.159).
Es en este contexto de dependencia que se han implementado las políticas extractivistas en la
mayoría de los países latinoamericanos, y la locomotora minero energética en Colombia:
Guillermo Rudas Lleras y Jorge Enrique Espitia Zamora (2013) han elaborado un documento,
‘Minería en Colombia. Institucionalidad y territorio, paradojas y conflictos’, que analiza por
municipios y departamentos, el caso colombiano. Los autores escriben que desde el 2004, y muy
especialmente a partir del año 2008, la producción de minerales e hidrocarburos empezó a
desplazar sectores con mayor demanda de empleo por unidad de producto (la agricultura y el
sector manifacturero), dentro de los principales sectores de la economía colombiana:
En términos del producto interno bruto (PIB), entre el año 2000 y el 2007 la participación de este sector (minero) presentó una fuerte caída, pasando de un 7,9% a un 5,7%; pero a partir de ese momento se produce una acelerada recuperación, alcanzando un 7,7% en el 2012, muy cerca del nivel de participación en el PIB a principios del período. En contraste, las participaciones del sector industrial y del sector agropecuario en el PIB perdieron en todo el período, respectivamente, 1,6 y 1,8 puntos porcentuales, generando como resultante una mayor dependencia de la economía de las materias primas del subsuelo. (p. 35)
El crecimiento del sector minero, particularmente del carbón, pero también del oro12 y del níquel,
obedeció no sólo al crecimiento de los precios en el mercado internacional, a partir de 2004 ,
sino a un crecimiento sostenido de de los volúmenes de producción, y por ende de las
exportaciones hacia Norteamérica y Europa.
Los principales productos mineros del país destinados a la exportación (carbón, oro y níquel), se
encuentran concentrados principalmente en 7 de los 33 departamentos (Cesar, La Guajira,
Antioquia, Casanare, Chocó, Córdoba y Meta): el oro se produce prioritariamente en Antioquia,
pero a partir de 2009 la región del Chocó empezó a incrementar su producción, junto a otros
12
departamentos como el Cauca; fue en este entonces que empezó a implementarse más la
presencia y la llegada de la minería ilegal a las regiones.
En su trabajo, Lleras y Zamora identifican unos indicadores (concernientes las condiciones de vida de la población, el fortalecimiento institucional y la afectación del medio ambiente), para
analizar los grados de desarrollo en las regiones donde se localizan las principales extracciónes
mineras del país: los autores concluyen declarando que „los principales municipios productores
de oro resultan ser significativamente peores con respecto al resto de municipios de la muestra, y
más aún con relación a los municipios no mineros con mayor desarrollo relativo‟ (p. 68). En las
áreas donde se concentra la actividad minera, se diagnostican altos niveles de pobreza, bajos
niveles en la calidad de vida, unos índices de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) elevados,
significativos déficit en la capacidad de las instituciones públicas para ofrecer atención a los
grupos más vulnerables y al medio ambiente, y la existencia de una gran debilidad en las
instituciones locales.
El crecimiento de la minería, durante los últimos años, se ha reflejado en su participación en
el PIB, en su participación en las exportaciones y en el aumento de la inversión extranjera directa
(IED), pero como afirma Joan Martínez Alier (2014):
Sus exportaciones no pagan sus importaciones. Persiste una estructura desfavorable en el comercio exterior, se exportan más toneladas que se importan, y se vende mucho más barato por tonelada que lo que se compra. Y esa gran exportación física no consigue ya pagar las importaciones o lo consigue apenas. Las balanzas comerciales de estos países medidas en dinero están ya en déficit.
Esto es debido a que la inversión extranjera directa puede compensar el déficit comercial, pero
genera rentas que se escapan rápidamente del país.
2.1.3 Los impactos sobre la agricultura. Hacia una relación de conflicto y dependencia
La agricultura ha sufrido cambios negativos por la degradación de muchos terrenos, debido a la
apertura económica de los años noventa y por la especialización hacia la producción de cultivos
De esta manera, se han incentivado los grandes monocultivos y los latifundios13; según Mario
Alejandro Perez (2014), profesor de la Universidad del Valle y miembro del Instituto de
Investigación y Desarrollo en Abastecimiento de Agua, Saneamiento Ambiental y Conservación
del Recurso Hídrico (CINARA), hoy en día la caña de azúcar, el café y la palma aceitera
concentran cerca del 70% del área cultivada en Colombia, produciendo considerables
acaparamientos de tierra, que no son favorables para una política de desarrollo incluyente e
igualitaria. Además, como lo señala Camilo González Posso (2014), presidente del Instituto de
Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) y ex ministro colombiano, la locomotora
minero energética, trayendo consigo la desregulación (para ser más llamativa por los
inversionistas extranjeros), ha debilitado la capacidad de control de las entidades ambientales,
favoreciendo la concesión de licencias para un puñado de grandes compañías multinacionales y
la consecuente explosión conflictual con las poblaciones locales.
Por lo anterior, el sector extractivo explica la mayor parte de los conflictos ambientales en el
país14: según los datos publicados por Mario Alejandro Pérez, cerca de 8 millones de personas
han sido o pueden ser afectadas por la explotación minera y el área potencialmente afectada
cubre casi 25 millones de hectáreas, o sea cerca el 2,2% del territorio nacional.
En un contexto de dependencia, los recursos incluidos en los mercados internacionales (sean
semillas, biocombustibles o minerales) responden a una forma de exclusión de la globalización,
con implicaciones negativas para la promoción de la paz, como plantea el geógrafo canadiense
Philippe Le Billon (2001, Pp.561-584): la dependencia de los recursos, según el autor y la
literatura de la ecología política, explica mejor que la escasez o la abundancia, los conflictos
debidos a los cambios ambientales, ya que los países que dependen de la exportación de
productos primarios están en mayor riesgo de inestabilidad política, económica y de desigualdad
social, como bien se puede ver en el caso colombiano, y como también señalan Collier (2009) y
Michael Ross (1999). Esta dependencia resulta ser un producto histórico relacionado con la
13
De acuerdo con los datos reportados en 2014, el coeficiente de Gini, en donde 0 es igualdad total y 1 desigualdad absoluta, en Colombia es de 0,538. Con ese indicador, Colombia es el 14.º país con mayor desigualdad dentro de los 134 observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
14
En un artículo publicado en El Espectador, Carlos Andrés Baquero (2014 ) utiliza los datos del Atlas de Justicia Ambiental para demostrar el impacto de los conflictos ambientales sobre las minorías indígenas y afrocolombianas: el 47 % de los conflictos ambientales estudiados en Colombia se debe a la minería de oro y carbón; los proyectos de infraestructura generan el 11% de los conflictos con las comunidades y las represas hidroeléctricas el 10 %. El 32 % restante es debido a las plantaciones de palma de aceite, a la explotación de petroléo, de madera y de otros recursos naturales. Las consecuencias ambientales de estas operaciones amenazan principalmente a los ríos (36%), los bosques ( 24 % ), el mar y los humedales (21%). Según Baquero, además de los efectos sobre el ecosistema, muchos grupos étnicos y campesinos han sido expulsados de sus territorios por estas explotaciones.
formación de la economía mundial, a través de la colonización antes, y por medio de la alianza
entre las elites locales y los intereses comerciales transnacionales hoy en día. En este producto
histórico, la Naturaleza ha sido considerada como campo de acción humana para el
desposeimiento ecológico15, y no como un sistema autogobernado con leyes propias. De esta
manera, los conflictos ambientales se caracterizan por ser luchas políticas intra e interestatales
debidas a las nuevas desigualdades, generadas por la aplicación de políticas hacia el „desarrollo‟
y la rentabilidad, tal como la explotación minera, tanto legal como ilegal.
La crisis ambiental, que resulta de éstas políticas, ha evidenciado el carácter agónico de la
racionalidad intrínseca a la ideología desarrollista, que según Joan Alier Martínez, solo puede ser
superada a través de un cambio epistemológico que permita originar relaciones sustentables (y
fortalecer las que ya existen) entre la naturaleza y las culturas, basándose en los saberes y en las
experiencias de las diversas comunidades: Mario Hernán López Becerra (2011), economista de
la Universidad de Caldas, afirma que „los desafíos para el desarrollo sostenible resultan ser los
mismos que enfrenta la paz; en el terreno epistemológico ambas perspectivas se apoyan en la
gestión de la complejidad, la comprensión de los sistemas complejos, la superación de la
fragmentación del conocimiento, el reconocimiento de la trans-disciplinariedad, el empleo de
múltiples metodologías y la trans-culturalidad en los distintos abordajes‟.
2.2 ¿Cómo enfrentar la acumulación por desposesión, y construir la paz desde otro desarrollo?
Autores como Vandana Shiva complementan estos análisis aportando nuevas propuestas; las
políticas, para subvertir la tendencia acumulativa intrínseca al capitalismo, deberían ser
enfocadas a la soberanía alimentaria (en lugar de la seguridad y de la dependencia)16 y a la
15
Por desposeimiento ecológico, se entiende la transformación de los recursos renovables en recursos no renovables, a través de la tecnología de los recursos genéticos. El cambio de unos procesos ecológicos de producción a unos procesos tecnológicos es la causa de desposeimiento de los agricultores y de la reducción de la diversidad biológica. La biopirateria es el fruto de tal transformación.
16
La definición de Soberanía Alimentaria propuesta por Vía Campesina en Roma (1996) corresponde al “derecho de los pueblos, de sus países o uniones de Estados a definir su alimentación y su agricultura, a proteger y regular la producción y el mercado nacional de los productos agrícolas, con el objetivo de conseguir los objetivos de desarrollo sostenible, a determinar el grado de autosuficiencia y a limitar el “dumping” de productos alimenticios a sus mercados nacionales”. Por el contrario, el concepto de seguridad alimentaria fue ampliado oficialmente, en la XII Conferencia Mundial de la FAO (1989); apunta a que todas las personas tengan acceso físico, social y económico a los alimentos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa. “El objetivo final de la Seguridad Alimentaria en todo el mundo es asegurar que toda la gente tenga, en todo el momento, acceso físico y económico a los alimentos básicos que necesite (...) la seguridad alimentaria debe tener tres propósitos específicos: asegurar la producción alimentar adecuada; obtener la máxima estabilidad en el flujo de tales alimentos y garantizar el acceso a los alimentos disponibles a los que necesitan.” (MENEZES;
inclusión social respetuosa de las deferencias. Según Shiva, se deberían reconocer los obstáculos
que marginalizan el contexto rural; el más considerable es la „frontera de la creación‟, o sea la
división impuesta entre conocimiento científico y otros tipos de conocimientos, considerados
como no conocimientos, como los indígenas y los campesinos. Son principalmente estos
„conocimientos desconocidos‟ las bases para que sea posible construir y/o fortalecer modelos de
desarrollo endógeno. Retomando el ejemplo de la certificación de las semillas, y utilizando las
palabras de la autora india (2011):
Si somos serios acerca de la inclusión, tenemos que ser serios acerca de la diversidad; si somos serios acerca de la sostenibilidad, tenemos que ser serios acerca de la diversidad y tenemos que empezar a tomar en cuenta seriamente el conocimiento de nuestros agricultores, las mujeres campesinas, porque ellas han sido las expertas en semillas durante la mayor parte de la historia humana. (…) La frontera de la creación está declarando a nuestras semillas y nuestras plantas como simples contenedores de genes. (p.2) .
Villegas y López (2006) subrayan la importancia que tienen las transformaciones culturales en la
superación de la conflictividad: un desarrollo integral y funcional a los bienes comunes, para
acabar con la frontera de la creación, debe reconocer los usos y costumbres que tienen las
comunidades sobre el territorio, y debe considerar y permitir la regeneración de los ecosistemas
para proteger los patrimonios culturales y naturales de las comunidades. Desde la literatura de la
ecología política, autores como Martínez Alier, proponen modificar la contabilidad económica y
los indicadores de desarrollo, introduciendo la valorización de las pérdida de ecosistemas y de
biodiversidad, o sea de la perdida de aquellos „servicios ambientales‟ que permiten a muchas
familias y comunidades tener un „ingreso de subsistencia‟ favorable para un modelo de vida
autónomo.
Según lo expuesto anteriormente, el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos
(EEUU), así como las políticas concernientes al agro negocio y el sector extractivista, puede ser
analizado como una expansión significativa del „Imperio económico‟ en el sector primario del
país latinoamericano. David Harvey se refiere al concepto de Imperialismo, tomando en
préstamo las palabras de Hannah Arendt. Según la autora judía17, el imperialismo es ante todo un
acto político destinado a garantizar el orden social interno y la expansión del mercado fuera de
2001:55). Si la soberanía alimentaria se enfoca en la soberanía productiva, la seguridad alimentaria se concentra en la seguridad de acceso al mercado alimentario.
17
las fronteras nacionales: a través de acuerdos comerciales o de la fuerza militar, accede a los
mercados extranjeros, a sus materia primas y a la fuerza de trabajo de bajo costo, lo que permite
invertir el excedente del capital no utilizado para acumular siempre más recursos y riquezas.
Harvey ve en el capitalismo (que según el autor tiene como punta de flecha a los Estados
Unidos) un proceso de trabajo a base planetaria, que apunta a anular la distancia geográfica entre
un nodo y otro de la red de producción para sincronizar el flujo de trabajo a su gusto. De esta
manera, el límite entre las zonas económicas capitalistas y las zonas no capitalistas es una
frontera virtual, ya que está siendo desmantelada y reconstruida según sus intereses.
Como afirman Luis Andrango y José Cuerva (2014, pp. 277-303), líderes campesinos de
Ecuador, para salir de este callejón sin salida, hay que volver a la agricultura, devolviendo
espacio a la única agricultura que siempre ha existido: la orgánica, la única capaz de mantener o
recuperar la fertilidad del suelo. Esta debe pensar a la demanda interna y a la soberanía
alimentaria, ya que el 60% de la alimentación mundial viene desde las agriculturas campesinas.
Para construir otro futuro, según el antropólogo colombiano Arturo Escobar, hay que repensar
el desarrollo a partir de las diferencias; la metodología más adecuada es la „ecología política de
la diferencia‟, que permite reconocer los saberes de carácter económico, social y cultural que
configuran las alternativas de lo diferente respecto al proceso dominante. Salir de la visión
hegemónica del desarrollo, para repensar unos modelos de desarrollo endógenos y humanos,
propuestos por las mismas comunidades, implica entender las causas de la desigualdad que
caracteriza el país colombiano; significa reconocer la violencia más ignorada e insidiosa; la que
Johan Galtung (2003, p.11) define como la violencia estructural, entendida como la violencia
causada por los continuos actos de omisión que obstaculizan el cumplimiento de las necesidades
humanas.
Galtung, analizando la violencia estructural, es relacionable con autores significativos para la
implementación de teorías del desarrollo humano, como Amartya Sen. Si para el sociólogo
noruego (2003), la violencia se define como todo lo que obstaculiza la realización completa del
potencial humano, tanto física como mentalmente, para el economista bengalí (1998, p.1) el
desarrollo debería referirse a las personas, y no únicamente a los objetos y al sector económico:
El Desarrollo Humano es un paradigma de desarrollo que va mucho más allá del aumento o la disminución de los ingresos de un país. Comprende la creación de un entorno en el que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante una vida productiva
y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses. Las personas son la verdadera riqueza de las naciones.
Para acabar con la violencia y para transformar los conflictos, no es suficiente acabar con la
guerra: es importante salir de la dependencia, de la desigualdad y del dominio; ampliar el campo
de estudio a todos los elementos existentes, dinamizando el concepto de paz, que no significa
exclusivamente ausencia de violencia directa o cesación de las hostilidades. Es necesario
desarrollar una relación no instrumental con la naturaleza, que permita construir relaciones
sustentables basadas en las experiencias y en los conocimientos de las diversas comunidades
locales (know how). Si no será así, talvez se podrá terminar el conflicto armado en contra del
Estado, sin pero resolver los otros problemas, así como pasó en Guatemala (1991-1996) y en
Salvador (1992).
Para que el desarrollo humano y la paz sean alcanzables, hay que apuntar a la autonomía en
lugar de la dependencia, ya que esta dependencia limita el potencial humano y las libertades
individuales y colectivas, relacionadas a las capacidades locales. Las personas deben ser libres
para tener derecho a construir sus alternativas y deben participar en la toma de decisiones que
afectan sus vidas: los ciudadanos en fin deben ser los primeros promotores de las políticas de
desarrollo, y deben tener espacios para implementar las mismas.
Camilo González Posso (2014, p.2), recientemente ha criticado los acuerdos de paz de La
Habana, porque carecen de transparencia y porque, hasta el momento, no han tratado como
deberían a la dimensión ambiental de la paz. El ex ministro de salud opina que esta falta expresa
la decisión del gobierno de no negociar asuntos que puedan poner en el centro de la agenda lo
relacionado con las políticas extractivistas, minero energéticas y sus impactos sobre territorios.
Sin embargo, señala que:
Los mayores desarrollos en iniciativas con consecuencias ambientales se encuentran en lo que trata de las Zonas de Reserva Campesina. Aparte de la función que se les asigna como instrumentos de ordenamiento para el “cierre de fronteras” se les atribuyen funciones de apoyo a la economía campesina y de protección de las zonas de reserva forestal.
En el Macizo colombiano, como señala el sociólogo colombiano Alfredo Molano (2011), durante
los últimos dos siglos, la base productiva ha sido la parcela campesina, que hoy en día es puesta
explotación por acumulación (oro, madera, amapola, coca) por parte de terceros y, por esta
razón, ha sido atractiva para los actores armados ilegales, que han causado el desplazamiento de
las poblaciones rurales y violencia (véase la masacre de Los Uvos18). El estado de abandono
estatal ha hecho que muchos campesinos, durante los años 80, encontrarán en la coca un medio
de subsistencia; muchos de ellos se volvieron ejército de reserva (de mano de obra) para el
narcotráfico y el conflicto. Las únicas intervenciones del Estado han consistido en la
militarización, en las fumigaciones, la erradicación forzada, la concesión minera y la
privatización de las semillas.
En este contexto, el Macizo y su gente son más que nunca amenazados de ser desposeídos de
sus tierras y los enfrentamientos entre los movimientos campesinos y las empresas explotadoras
y el gobierno no se harán esperar mucho19. La perpetuación del conflicto es también
consecuencia de la estrategia de control no sólo de los espacios en relación a los recursos, sino
del modo de explotación de los mismos para el sistema mundial. Nazih Richani (2014),
politólogo venezolano de origen libanés y docente de la Kean University, experto en conflictos
internos de larga duración, en una entrevista por el periódico El Espectador, ha reiterado que el
conflicto civil colombiano es básicamente por la tierra, su distribución y uso y que, para tener un
postconflicto pacífico, es necesario que el Estado apoye a los agricultores pequeños y medianos,
dando a la agricultura campesina un papel central en los procesos de paz. Según el „lo que puede
hacer el Estado es expandir las Zonas de Reservas Campesinas, garantizadas por la Ley 160 de
1994, y darle los baldíos a esas reservas en vez que a las multinacionales‟.
Para poder repensar al desarrollo rural e integral del Macizo colombiano, el trabajo tendrá en
cuenta las propuestas incluídas en el Proyecto Aurora, formulado por del Proceso Campesino y
Popular de La Vega (PCPV), que apuntan también a la construcción de una zona de reserva
campesina, que pueda garantizar la autonomía territorial, la defensa cultural e jurídica de los
campesinos y el cumplimento de sus necesidades; en fin que sea funcional al desarrollo
endógeno de la comunidad y que responda equitativamente a las necesidades ambientales y de
18
El 7 de abril de 1991, las unidades militares del "José Hilario López" ejecutaron extrajudicialmente a 17 campesinos en el corregimiento de Los Uvos, municipio de La Vega. (Fuente: Comisión Intereclesial de Justicia y Paz)
19
El 30 de Septiembre de 2013, dos hombres desconocidos asesinaron a Adelinda Gómez Gaviria en Almaguer, Cauca. Adelinda Gómez era integrante del Comité de Integración del Macizo Colombiano y había impulsado una audiencia pública en Almaguer en febrero para denunciar los impactos sociales y ambientales de la minería (Fuente: http://lasillavacia.com/content/mineria-en-el-macizo-colombiano-cuando-el-macizo-vive-vivimos-todos-y-todas-46298)
desarrollo de las generaciones presentes y futuras, buscando superar las desigualdades
imperantes hacia una paz positiva estructural.
Durante la investigación cualitativa y participante, la metodología consistió en aplicar la
„ecología política de la diferencia‟, enunciada por Arturo Escobar, en el municipio de La Vega y
sus corregimientos, cuyo más del 60% del territorio es solicitado o concesionado por la
explotación minera a cielo abierto. El trabajo de campo empezó con la participación al „VII
Encuentro Internacional de Pueblos y Semillas‟20
, organizado por el Proceso Campesino y
Popular de La Vega (PCPV) en la cabecera municipal, entre el 30 de Octubre y el 3 de
Noviembre de 2014.
20
Este encuentro se organiza cada dos años, consiste en el intercambio de saberes y semillas, y vé la participación de diferentes organizaciones populares y campesinas, colombianas y extranjeras. El objetivo del encuentro es fortalecer la económia campesina a través del intercambio de semillas, práctica ilegal según la resolución 9.70.
3. Propuesta metodológica
3.1 Diseño de Investigación
De acuerdo con el propósito del trabajo de grado, se ilustró cómo la exploración y la explotación
minera, implementada por unas empresas privadas y por grupos al margén de la ley, crea
cambios estructurales sobre los modos y medios de vida de las comunidades de los
corregimientos del municipio de La Vega, en el Macizo caucano, cuyo territorio abarca 64.400
hectáreas21 y hospeda 45.000 habitantes.
Aunque la fase explotativa, en la mayoría de los casos, todavía no ha empezado, existen
ejemplos donde la explotación ya empezó, generando impactos negativos en la población local y
en el medio ambiente: estos casos se refieren principalmente a unas extracciones de oro,
controladas por grupos ilegales y por colonos, en la vereda El Recreo, corregimiento de
Altamira, cerca del Rio Patía, y en varias veredas de otros corregimientos de La Vega. En El
Recreo, hasta el momento, las extracciones han sido llevadas a cabo por colonos y actores
ilegales; sin embargo, en la misma área está prevista una de la más grande concesión minera del
país: el proyecto Dominical, de la multinacional Continental Gold, tomará 24,579 hectáreas.22
En la vereda de Hueco Hondo, corregimiento de Santa Juana, ubicada entre los municipios
de La Sierra y La Vega, está la mina „La Custodia‟, en concesión a la empresa Carboandes S.A,
cuyos derechos de exploración cubren un área de 3.633 hectáreas, bajo un contrato con la
Agencia Nacional de Minería (ANM) . En la investigación se analizaron, a través de las
entrevistas, los impactos que la fase de exploración tuvo en el tejido sociocultural de la
comunidad local.
Sin poder acercarse a las redes de significados locales, sería difícil evaluar en profundidad los
impactos y los cambios impuestos en los modelos de vida locales. Fue inevitable utilizar una
metodología de investigación cualitativa porque, siendo la intención analizar los impactos de las
políticas sobre la población, fue necesario entender las lógicas socio-culturales vigentes en la
comunidad y sus redes de significado. Para comprender la diversidad intercultural e
infra-cultural, (sobre todo acerca de las diferentes interpretaciones del desarrollo, la del gobierno y la
del Proceso Campesino y Popular de La Vega), la investigación fue marcada por una perspectiva
21 Ver mapa del Macizo en los anexos (fig.1) 22
émica23, para poder comprender los comportamientos humanos desde el punto de vista de los
actores sociales que habitan la región.
La metodología cualitativa es la mejor para entender los impactos del desarrollo sobre las
culturas, porque: El concepto de cultura es esencialmente un concepto semiótico. Creyendo con
Max Weber „‟que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha
tejido‟‟, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo
tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de
significaciones (Clifford Gertz, 1987, p.20). Las culturas y los cambios socioculturales deben ser
analizados a través de estas estrategias, porque un método puramente cuantitativo no es
suficiente para entender en profundidad la gravedad y las causas de los cambios impuestos por
entidades externas. Esto porque, como señalan Bonilla y Rodríguez (2010, p.28) :
El mundo de vida humano es un mundo cargado de sentido, de significados atribuidos y
aceptados por la cultura de la cual hacemos parte. Dichos significados están en la base de
las dinámicas sociales, en torno a las cuales se estructura la cotidianidad de la personas.
[…] La construcción intersubjetiva de sentido tiende a reducir las diferencias
(individuales), y a aumentar las semejanzas entre los miembros de grupos sociales y
culturales específicos. Este es el gran aporte de la metodología cualitativa: el
descubrimiento que no se necesita censar a la población entera, para comprender los
patrones de significados en torno a los cuales se organiza el comportamiento de los
individuos.
El método que se privilegió fue un estudio de caso24, el cual requiere cierta inmersión en el
mismo para captar múltiples detalles relevantes. Esta investigación previó dos técnicas de
recolección de información: la primera que se utilizó fue la „observación participativa‟ aplicada
principalmente por Bronislaw Malinowski en 1922 cuando escribió ' Los argonautas del Pacífico
Occidental‟. El antropólogo polaco dijo que para comprender el punto de vista de los sujetos
23
Una perspectiva émica, o ‘desde adentro’, busca comprender creencias y comportamientos humanos desde el punto de vista del actor social analizado; es una descripción en términos significativos (conscientes o inconscientes) para el agente que las realiza. Por ejemplo una descripción émica de una costumbre tradicional estaría basada en cómo explican los miembros de esa sociedad tradicional el significado y los motivos de esa costumbre. Este abordaje émico se opone a la perspectiva ética, de la que busca tomar distancia.
24
Merrian (1988) define el estudio de caso como descriptivo, heurístico, inductivo y particularista, considerándolo fundamental para estudiar problemas prácticos y situaciones determinadas.
observados y su visión del mundo, es inevitable insertarse en sus relaciones cotidianas. Por lo
anterior, una perspectiva émica y una metodología cualitativa fueron útiles para comprender la
esencia del problema, o sea la fenomenología, y para poder pensar al desarrollo de una teoría
(local) fundamentada en los datos de campo (grounded theory).
La segunda técnica consistió en recoger historias de vida, a través de entrevistas
semi-estructuradas25 a miembros del grupo focal del Proceso Campesino y Popular de La Vega
(PCPV), para analizar los impactos socio-ambientales y culturales de la extracción minera.
Consideré relevante la historia de Arley Guzmán, líder campesino de El Recreo, amenazado
numerosas veces por grupos ilegales, debido a su oposición a la minería.
Con las anteriores entrevistas nos aseguramos de que los individuos con los que se habló
reflejaran las percepciones que se buscaban indagar, los impactos en los modos y medios de vida
locales. Dichos informantes fueron representativos no en un sentido estadístico, sino en el
„sentido émico-cualitativo‟, porque en ellos se halla el „sentido común‟ de la comunidad
analizada por el estudio. Además se pudo tener una prueba del impacto de la mina en el sector de
la educación, de la agricultura y del ambiente, sectores clave para un desarrollo integral.
3.2 Muestra
Durante el estudio, los protagonistas de la investigación fueron miembros del Proceso
Campesino y Popular de La Vega (PCPV), organización que nació en octubre de 1987 en el
corregimiento de San Miguel del Municipio de La Vega, con la creación de la Asociación de
Juntas Comunales (ASOCOMUNAL)26. Como criterios centrales para esta selección se tuvo en
cuenta que: i) desde hace 27 años trabajan de manera comunitaria, participativa y a través de la
autogestión, para el mejoramiento de la vida de los habitantes de la región, ii) su preparación
académica y empírica es extremamente válida y heterogénea, en el sentido que entre los
miembros se encuentran campesinos, maestros de la „Escuela Normal Rural Superior de Los
25
Las entrevistas semi-estructuradas son entrevistas abiertas, en las cuales el entrevistador intenta que los entrevistados hablen libre y abiertamente.
26
El PCPV en 1991 implementó el Proyecto de Administración Municipal Comunitaria o Movimiento Comunal, con el objetivo de hacer una administración municipal al servicio de la comunidad. En 1992, su candidato resultó electo a Alcalde, y en 1995 fueron elegidos 6 de sus candidatos al Concejo Municipal. Fue una de las primeras organizaciones en Colombia en iniciar con la experiencia de los Presupuestos Participativos: por su participación en pro de la constituyente de 1991, le otorgaron el reconocimiento de Capital Comunal de Colombia. En 1992 se constituyó el Proyecto Despertar Vegueño, para trabajar en cultura y en salud con la niñez del municipio; el proyecto se convirtió en 1996 en la Fundación Proyecto Despertar Vegueño, que pronto fue convertida en una persona jurídica para tener un instrumento legal que le permitía contratar con entes de derecho público y de derecho privado. La Fundación recibió el nombre de Fundación Despertar en el año 1999.
Andes‟ de La Vega, estudiantes e líderes indígenas Yanaconas, iii) su heterogeneidad cultural y
social es de extrema importancia, para poder analizar los impactos socio-culturales de la
explotación minera, iv) se requería escuchar y dar voz a los actores que casi nunca tienen
posibilidades de expresión en los medios ‘mainstream’, v) el investigador tenía (y mantiene)
cercanía al grupo porque ha trabajado con ellos en otras investigaciones, vi) su plan de vida,
elaborado en el proyecto Aurora, no quiere excluir la modernidad y el desarrollo, sino que tiene
como objetivo remodelar estos conceptos, a partir de las prácticas cotidianas de construcción y
apropiación de la territorialidad y de la satisfacción de las necesidades básicas (vivienda,
alimentos y el sufrimiento ), en lugar de las necesidades ficticias inducidas por el consumismo,
vii) esta pretensión de poder vivir una „otra modernidad‟ está estrechamente relacionada con la
deconstrucción del discurso extractivista.
Con todos estos elementos se consideró más útil y funcional, para alcanzar los objetivos
académicos, focalizarse en las propuestas, críticas y redes de significados de los actores sociales
que rechazan el modelo de desarrollo impuesto por el sistema económico. La validez
(triangulación) se construye sobre las características y la trayectoria ya señaladas de los grupos
tomados como referencia para la investigación. Esto asegura que sus percepciones sean
representativas, no en un sentido estadístico sino como percepciones que representan los
significados que son comunes a la comunidad a la que pertenecen27.
3.3 Proceso metodológico
El desarrollo de la investigación se llevó a cabo en dos fases: la primera parte se centró en el
análisis de los impactos socio-culturales y ambientales de la mina „La Custodia‟, y de otras
minas ilegales, en el municipio de La Vega. Para ilustrar los impactos, se elaboraron una decena
de entrevistas a unos miembros del PCPV; algunas de estas se implementaron con Emidio Erazo
y Duberney Guzman, habitantes de la vereda de Hueco Hondo y miembro del PCPV. Emidio es
el último habitante de la vereda que todavía cultiva su tierra, los demás abandonaron la zona o se
volvieron empleados de la mina. Duberney Guzman, que hace unos años fue víctima de un
atentado por su oposición a la minería, es maestro de la escuela de Hueco Hondo y ha visto el
número de alumnos reducirse en gran medida en los últimos años. En la vereda de El Recreo, fue
27
Por ‘comunidad a la que pertenecen’, no se entiende la población general del municipio de La Vega, sino un grupo heterogéneo de individuos, distribuidos a lo largo del Macizo colombiano, que se ha organizado en el Proceso Campesino de La Vega, organización sombrilla que, a través del Plan Agropecuario Aurora, está intentando construir un plan de vida (o plan de desarrollo) hace años, rechazando la entrada de la minería, sea legal e ilegal, en el territorio.
entrevistado Arley Guzman, líder comunitario, músico y campesino, amenazado de muerte por
los distintos actores que explotan ilegalmente la mina.
Durante la segunda parte, se analizó el campo teórico de la discusión, se compararon los
diferentes valores y conceptos que caracterizan a las dos visiones distintas y antitéticas de
desarrollo: la del gobierno colombiano, con su lógica inherente a la locomotora minera, y la del
Proceso Campesino y Popular de la Vega (PCPV), caso instrumental del trabajo. En la crítica al
actual modelo de desarrollo, se analizaron las propuestas alternativas, o planes de vida, del
PCPV: se examinaron, porque son un ejemplo muy claro y emblemático de como se podría
implementar un desarrollo rural endógeno, a partir de las experiencias productivas locales.
3.4 Enfoque investigativo
El enfoque que se adoptó fue cualitativo e inductivo, y se desarrolló en un estudio de caso, a
través del cual fue posible mostrar cómo la locomotora minero energética exacerba los conflictos
socio culturales, rompiendo la estructura y las redes de significado de las comunidades locales. A
través de la recopilación de historias de vida, entrevistas a profundidad, de una observación no
estructurada, y la revisión de documentos, se pudieron explicitar los efectos nocivos sobre el
medio ambiente y la población. Sólo así fue posible ilustrar, comprender e analizar los
4. Los impactos y las reacciones generadas por la minería en el
municipio de La Vega
4.1 El contexto geográfico y cultural
En el Macizo colombiano, la Cordillera Andina Oriental se desprende de la Central, y hacia el
occidente los ramales volcánicos de la Sierra de los Coconucos separan los valles del Patía y del
Cauca28. El Macizo es la estrella fluvial del país29, donde nacen los más importantes ríos: el
Magdalena y el Cauca, cuyas aguas se dirigen al norte; el Caquetá y el Putumayo, que fluyen
hacia el este en la selva amazónica, y el río Patía que lleva sus aguas al occidente en la cuenca
del Pacífico. Su área es de alrededor de 3,2 millones de héctareas, de las cuales 1,3 millones son
bosques; 1,5 millones agro ecosistemas y casi 200 mil son áreas de páramo.
En 1990, la Unesco reconoció esta región como reserva de la Biosfera, debido a que en ella se
albergan 15 páramos, varios volcanes (entre ellos los nevados del Huila, Puracé y Sotará) y 65
lagunas. En este territorio conviven campesinos, indígenas Yanaconas (y en menor grado Paeces
y Coconucos) y afrodescendientes, que basan su economía en la llamada economía campesina,
que se caracteriza por dos características especiales: el uso exclusivo de mano de obra familiar y
la auto subsistencia. En La Vega, más del 90% de la población es rural; productora de café en un
70%, de panela en un 55% y de maíz en el 37%30.
El Atlas de Justicia Ambiental, proyecto apoyado por la Comisión Europea y dirigido por el
profesor Joan Martínez Alier, de la Universidad Autónoma de Barcelona, señana que en el
Macizo reposan 64 títulos mineros otorgados por el Ministerio de Minas y Energía, a los que hay
que sumar los conseguidos de manera fraudulenta.31El porcentaje de territorio comprometido
(en concesión o solicitud) para la minería, es del más del 60% en los municipios de Bolívar, La
Vega, Almaguer, La Sierra y Rosas.32.
28
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/arqueologia/prehisp/cp15.htm
29
Desde el Macizo colombiano, nace el 70% del agua de Colombia.
30http://lavega-cauca.gov.co/informacion_general.shtml 31
http://ejatlas.org/conflict/mining-in-macizo-colombiano-colombia
32
4.2 El caso de la mina legal ‘La Custodia’, de Carboandes, en la vereda de Hueco Hondo
La minería entró por primera vez en los corregimientos de La Vega hace 24 años, cuando una
empresa japonesa llegó a la vereda de Hueco Hondo haciendo investigaciones y exploraciones
mineras, orientadas a extraer oro. Se quedó por aproximadamente seis meses y se fue.
En 2008, Anglo Gold Ashanti compró los estudios y la minería accedió nuevamente en la
vereda, con la sociedad Kedahda S.A, filial de la corporación surafricana. La Anglo Gold no
pudo avanzar mucho en los estudios del terreno, porque la mayoría de los pobladores se resistió a
darles los permisos.
En 2010, llegaron a Hueco Hondo unos señores que dijeron ser investigadores de la Universidad
Nacional, sede Bogotá, interesados en hacer un trabajo de grado; solo posteriormente se
presentaron como empleados de la empresa Carboandes de los Andes, empresa colombiana
aliada con Anglo Gold Ashanti, interesados en explotar oro y cobre en la mina de Hueco
Hondo-Santa Lucia, del tamaño de 37 km2. Desde el inicio de las exploraciones, según la empresa, „en
convenio de extensión con la Universidad Nacional de Colombia y su personal calificado, se han
realizado análisis químicos a un total de 34 muestras de sedimento activo, 171 muestras de chips
de roca, 1172 muestras de suelo, además de realizar estudios de petrografía en 86 secciones
delgadas pulidas, 20 muestras de concentrados de batea y la cartografía geológica y de alteración
a escala 1:5000. Paralelamente se ha realizado un estudio magneto métrico detallado del área, en
donde se ha encontrado alteración hidrotermal típica del sistema pórfido33‟. Con el fin de la fase
explorativa, a finales de 2010, durante la cual han sido perforados 18.255 metros a través de 51
sondajes, los empleados se fueron, pero dejaron un campamento instalado y un trabajador que
permanentemente cuida las infraestructuras.
La llegada de la minería generó un gran conflicto en la comunidad y tuvo serios impactos
tanto en el medio ambiente, como en el tejido socio cultural de la vereda. Emidio Erazo34 desde
la llegada de la minería tuvo que enfrentarse a ella: su casa está a 500 metros de las instalaciones
de Carboandes S.A y se encuentra cerca del rio Pancitará, que al occidente, más abajo,
desemboca en el rio Patía que llega a la cuenca del Océano Pacífico. Emidio cuenta que en ese
entonces, los pobladores trabajaban por un sueldo de más o menos 10,000 pesos por día, y que,
33
http://www.carboandes.com.co/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=11&Itemid=12
34
Emidio Erazo es un campesino de 50 años que desde su nacimiento vive en su finca de seis hectáreas en la vereda de Hueco Hondo, donde produce caña, café, maíz, plátano, banano, yuca y frijoles entre tantos. Tiene seis hijos, campesinos como él.
cuando llegó, la sociedad Kedhada ofreció un sueldo mínimo a los campesinos que estaban
dispuestos a dejar sus tierras para trabajar en la mina. La empresa pagaba horas extra a los
empleados, y daba desde 30,000 hasta 50,000 pesos por viaje a los pobladores que arrendaban
sus caballos.
En mi vereda todo el mundo se fue de cabeza hasta la mina, yo le dije „yo no me voy!‟, ellos me decían „Que es que te van a pagar bien!‟, „Listo, me van a pagar bien, pero mientras yo me gano estos 50mil pesos, destruyo lo que tengo! La empresa se va a ir y me deja más mal de lo que estaba antes.
Hubo una ruptura social muy fuerte: la mitad de la población dejó el campo para trabajar en la
mina, los trabajos comunitarios perdieron fuerza y hubo un desplazamiento de la producción;
mucha gente se dedicó a la minería y dejó perder la producción por la cual vivía, que consistía en
el cultivo de caña, maíz y café. Emidio Erazo, desde la llegada de Anglo Gold Ashanti, se opuso
fuertemente a los proyectos mineros e intentó sensibilizar a la población, explicándole los riesgos
de la minería, a través de reuniones y talleres. Por esta razón, dice que fue intimidado y
amenazado más veces:
El señor Eliecer Chito, que era coordinador de la sociedad Khedada, filial de la Anglo Gold Ashanti, me hizo una gran amenaza, por una señalación que hicimos nosotros con la gente explicándole los riesgos de la minería. Me amenazó, me dijo que yo tenía que asumir las consecuencias de que eso traería: es una amenaza para mí‟. „Tuve una persecución que me llamaban hasta por la noche, diferentes llamadas en las cuales no he podido identificar quién me llamaba, pero lo que sí sé es que porque no quiero sacrificar la tierra, y por defender los recursos naturales de la comunidad: el agua, las semillas.. Por eso son las amenazas‟. „Se quemó la finca, no sabemos cómo, una candela muy verraca hace tres años, no solo a mi sino a otros‟.
Una vez que se acabó la fase explorativa, en 2010, Carboandes S.A se retiró y los trabajadores se
quedaron sin trabajo35. Como relata Emidio: „Se va la empresa y queda la gente fregada, sin con
qué vivir, una pobreza en absoluto. Porque mientras ellos estaban trabajando con la minería, se
acabó la finca y se perdieron las semillas‟. Durante el trabajo de exploración se murieron muchos
35
De acuerdo con el informe de Carboandes S.A, en 2010, durante la fase exploratoria, 117 hábitantes de la vereda de Hueco Hondo (el 78% de la población) fueron contratados por la empresa.