Entre la integración y la autonomía de los espacios universitarios dentro de las ciudades. El caso de la Ciudad Universitaria de la UNAM dentro de la ciudad de México. – Revista El Topo - Sociología Cultural y Urbana ISSN: 0719-3335

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Revista Eltopo. No.9. 2018 ISSN:0719-3335 65

:(pp.64 - 81)

Resumen

La Ciudad de México es un ejemplo de un modelo específico de desarrollo urbano, en la arena espacial, han sido identificados algunos fenómenos interesantes de la interdinamica relación entre diferentes espacios. En este estudio presentamos el caso de las Ciudades Universitarias en mega ciudades como la zona de la Uni-versidad Nacional Autónoma de México (la mas grande del país). Desde 1952 hay un área específica para esta universidad dentro de la ciudad central. Ésta aparece como una ciudad por si misma, lo cual implica sus propios productos, servicios y re-laciones sociales. El principio de autonomía es el elemento principal de diferencia-ción entre las ciudades y la cultura une las dinámicas sociales en dos espacios que han sido territorializados por los ciudadanos, estudiantes, maestros y trabajadores.

Palabras Claves:

Espacio, territorio, ciudad, universidad, autonomía y cultura.

Abstract

Mexico City is an example of a specific model of urban development, in the space arena, it has been identified some interesting phenomenon of relation between di-fferent spaces. In this study we present the case of University Cities in Metropolis, like the zone of National University Autonomous of Mexico (the biggest in the cou-ntry). Since 1952 there is a special area for this university into the main city, it ap-pears like a city by its self, it imply own products, services and social relations. The autonomy principle is the main element of differentiation between cities and social mixes dynamics in two spaces that have been territorialized by citizens, students, teachers and workers.

Keywords:

Space, territory, city, university, autonomy and culture.

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INTRODUCCIÓN

En este artículo se plantean diversas aportaciones sobre la cuestión de la autonomía de los centros universitarios en América Latina. El caso de estu-dio presentado aquí, es el de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cual siguió un proceso de autonomía con respecto a la adminis-tración pública desde la segunda década del siglo XX. Al enmarcarse en los estudios de procesos urbanos, en el presente se analiza la configuración de la Ciudad Universitaria de la UNAM como un espacio territorializado que adquirió autonomía con respecto a la Ciudad de México y que, aunque se supedita al área urbana, tiene dinámicas que pueden considerarse como propias y sui generis.

Este estudio aborda a la autonomía desde dos vertientes: el institucional y el territorial. El primero se refiere al proceso de distanciamiento entre la gestión y administración de la Ciudad de México, lo cual brinda la potestad de autoadministración y autogobierno. Por su parte, el enfoque territorial explica el fenómeno de autonomía de la Ciudad Universitaria con respec-to a la capital mexicana en cuanrespec-to a la formación de símbolos y apropia-ción del espacio por parte de los actores, en este caso de los estudiantes, maestros y la comunidad universitaria en general.

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La noción del concepto de autonomía universitaria

La autonomía es un constructo conceptual y teórico que puede ser analiza-do desde diversas vertientes dependienanaliza-do del objeto de estudio y el campo del conocimiento. En términos jurídicos, la autonomía consiste en la facul-tad que una persona tiene de darse sus propias normas, sea un individuo, una comunidad o un órgano del Estado (Carmona, 1986). Desde la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales la autonomía es un componente de la soberanía de los Estados y de los principios de la autodeterminación (Olveda, 2014). Por su parte, en otras disciplinas como la Psicología, se estudia la autonomía del Yo para explicar que el individuo es independiente del medio pero dependiente de las fuerzas e imágenes que se encuentran en el interior (su subconsciente) (Rapaport, 1956).

De esta forma, existe una multiplicidad babilónica2 del concepto de

au-tonomía y del enfoque mediante el cual se explica de acuerdo a diversas disciplinas científicas. Además, existen diversas vertientes y enfoques en la literatura, tales como la autonomía gubernamental, institucional, social y territorial.

Este estudio se centra en la noción de la autonomía institucional de la Uni-versidad Nacional Autónoma de México frente al Estado Mexicano y a la autonomía territorial de la Ciudad Universitaria dentro de la Ciudad de Mé-xico. Para ello, se recurrió a la fundamentación jurídica de la autonomía (Carmona, 1986) y a los aportes de estudios específicos de la autonomía universitaria (Díaz Barriga, 2004).

Por un lado, la autonomía universitaria “es el principio establecido en la Carta Magna, para otorgar una protección constitucional especial a la uni-versidad pública, a fin de que pueda cumplir con la obligación constitucional y la responsabilidad social de proveer a los estudiantes universitarios una educación superior de calidad” (González Pérez y Guadarrama, 2009). Sin embargo, más allá de la atribución jurídica que las leyes, en este caso mexicanas, le dan a la autonomía universitaria; la noción de autonomía se

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convierte en un elemento construido por la dinámica misma de la apropia-ción del espacio, es decir, de la territorializaapropia-ción (Carridart, 2012). Este pro-ceso de territoralización implica la formación de instituciones, la creación de dinámicas particulares y la delimitación de las funciones de los actores dentro de un espacio determinado.

De esta forma, el desarrollo la educación universitaria en América Latina ha presenciado un proceso de autonomía institucional que se deriva de una concepción histórica, política, social y cultural de las ciudades. Hay que recordar que la educación latinoamericana está enmarcada por un proceso evolutivo que se genera desde periodos históricos pre-colombinos y de los sistemas de administración coloniales. Además, se caracteriza por tener un periodo de transición que va desde la educación dirigida por las institucio-nes eclesiásticas, hasta la consecución de la laicidad (Cunha, 2006). Esto constituye una conversión histórica de la educación desde finales del siglo XIX, mediante reformas impulsadas por el Estado para restar poder a la iglesia, como institución. En México este periodo es conocido como la Reforma, el cual se caracterizó por la instauración de un conjunto de leyes sobre la desamortización de los bienes eclesiásticos y la reducción de la influencia de la iglesia en la vida económica de la sociedad mexicana (Gon-zález Lezama, 2012).

Este proceso de autonomía que va de la educación eclesiástica a la edu-cación laica es más bien, un proceso de transición; por lo que no puede hablarse de autonomía plena, sino de un modelo que brindaba atribuciones directas y exclusivas al Estado en cuanto al desarrollo educativo.

Sin embargo, es a través de los procesos que siguieron a la Revolución Mexicana (1910), a la institucionalización de la educación libre, laica y gratuita mediante el Articulo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 y a la educación social del periodo cardenis-ta donde se comienza a realizar un esbozo de una educación que se aparcardenis-ta de la dependencia total del Estado y comienza a concebirse no como una atribución sino como un pleno derecho (Meyer, 1971).

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políti-ca de las ciudades y Estados en los que se encuentran insertos; es funda-mental ubicar el desarrollo histórico de las universidades y su modelo de gestión de acuerdo al binomio Estado-Universidad en cuanto a derechos, obligaciones y mecanismos de gobernanza.

En términos metodológicos la forma en que podría abordarse este estudio estaría compuesto por dos elementos:

1) el estudio de la autonomía institucional

2) la explicación de la autonomía territorial de los espacios universitarios.

El primero se refiere a cómo las universidades consiguieron su autonomía frente a los Estados, es decir, cómo adquirieron potestades propias para la autogestión. Por otro lado, el segundo elemento se refiere a un proceso dinámico mediante el cual, los espacios universitarios crearon un territorio simbólico funcional que tiene autonomía frente al proceso de expansión urbana.

Así, este estudio de caso se basa en la Universidad Nacional Autónoma de México y en específico de su Ciudad Universitaria (campus principal) que se localiza dentro de la Ciudad de México y que ha pasado de un proceso de autonomía institucional a obtener una autonomía territorial que, como se verá a continuación, implica la consolidación de un fenómeno de recon-figuración urbana.

De la autonomía institucional a la autonomía territorial

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en zonas especiales dentro y fuera de las ciudades (Gutiérrez 2009). Este proceso de descentralización se caracteriza por la formación y delimi-tación de zonas universitarias, generalmente en la periferia de los centros urbanos (Mas Hernández, 2006). Hoy en día esos espacios han sido absor-bidos también, por la vertiginosa expansión de la mancha urbana, constitu-yendo un proceso de relocalización y transformación urbana (Brites, 2010), que ha provocado la creación de espacios autónomos que se insertan den-tro de un territorio urbano delimitado administrativamente.

En México los espacios universitarios localizados en los centros históricos, se han convertido en espacios dedicados a funciones administrativas, cen-tros culturales, museos, archivos, etc. Mientras que en las zonas o ciuda-des universitarias se ha ciuda-desarrollado plenamente la impartición educativa y promoviendo una relocalización de la dinámica universitaria mediante la creación de un anclaje territorial (Jungermann, 2008).

De esta forma, con la construcción de nuevos campus, las universidades contaron con un espacio mayor para sus actividades (al tratarse de espa-cios de la periferia) y gradualmente construyeron una dinámica distinta de su centro urbano. Coincidentemente, más no exclusivamente, estas zonas universitarias se ubican en el sur de las ciudades. Por ejemplo, la Ciudad Universitaria de la UNAM que se encuentra en Coyoacán (una de las dele-gaciones o demarcaciones administrativas del sur de la Ciudad de México) y la de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla que se encuentra en San Manuel (colonia sureste de la capital del Estado de Puebla en Mé-xico).

La UNAM representa este modelo de autonomía institucional y territorial. La primera fue obtenida en el año 1929 mediante el régimen de excepción que instauraba la Ley Orgánica de la Universidad (León-Portilla, 1999). Por su parte, la autonomía territorial se dio desde el funcionamiento de la Ciudad Universitaria en 1945.

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Sin embargo, este artículo se centra en los fenómenos urbanos y los pro-cesos territoriales que guardan relación con la autonomía universitaria. Por tanto, resulta pertinente profundizar en cómo se configuró este proceso de autonomía territorial de la universidad frente a la dinámica de una Megaciu-dad o Megalópolis: la CiuMegaciu-dad de México.

En este sentido, mediante la Ley sobre la Fundación y Construcción de la Ciudad Universitaria en 1945 se inicia el proceso de relocalización de la universidad. Para este proyecto se expropiaron diversos terrenos en el Pedregal San Ángel (al sur de la ciudad) y se utilizó el diseño arquitectónico de Mario Pani y Enrique del Moral, quienes ganaron el concurso abierto que lanzó la Escuela Nacional Preparatoria para llevar acabo los trabajos de arquitectura de los nuevos espacios.

La inauguración del llamado campus central o circuito interior de CU fue el 20 de noviembre de 1952 por el entonces presidente de México, Miguel Ale-mán. En la siguiente fotografía se aprecia el conjunto arquitectónico de CU en 1952 formado por el área de Rectoría y de Facultades (a la izquierda), así como del Estadio Olímpico Universitario (a la derecha).

La población universitaria fue reubicada en los nuevos espacios y la norma-lización de las funciones implicó un proceso gradual. En un principio este campus periférico necesitaba de la inversión pública de la administración

Fotografía 1:

Vista aérea de la Ciudad universitaria de la UNAM, 1952

Fuente:

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local, en cuanto a la generación de servicios, especialmente de movilidad. Sin embargo, en poco tiempo la Ciudad Universitaria tuvo un crecimiento vertiginoso, tan sólo en el año 1953, el número de estudiantes de primer ingreso ascendió a 10 mil 865, que junto con los estudiantes regulares sumaban 36 mil 165 (UNAM, 2017), por lo que se hizo necesaria la expan-sión del campus, la generación de nuevas aulas y la creación de diversos servicios para la comunidad universitaria.

A una década de haberse inaugurado la Zona Universitaria, la autonomía era difusa (Delgado, 2008), ya que la administración estaba supeditada a ciertos elementos del gobierno central de la Ciudad de México, sobre todo en cuanto al grado de gestión de los espacios. Sin embargo, de forma dis-ruptiva hubo una serie de acontecimientos que llevaron a la consecución formal de la autonomía de los espacios en un sentido territorial, social y simbólico.

Estos hechos son principalmente los movimientos sociales y estudiantiles Fotografía 2:

Ciudad Universitaria de la UNAM, 1952.

Fuente:

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que se presentaron en la década de los sesenta. En octubre de 1968 el ejercito mexicano ocupó la Ciudad Universitaria (ver siguiente fotografía), lo cual se consideró como una clara violación a la autonomía universitaria.

La matanza de estudiantes de 1968 es el principal símbolo de unidad de los movimientos estudiantiles y universitarios. Este elemento de lucha por la autonomía, tal como otros movimientos sociales, se convirtió en un factor de integración y de identidad universitaria, lo cual consecuentemente se convirtió, también, en un componente del arraigo territorial de la comunidad universitaria para con sus espacios (Del Castillo, 2008).

Esta autonomía institucional dio paso a la integración y unidad de la comu-nidad universitaria, la cual se apropió del espacio universitario dentro de la gran ciudad para territorializar y dar significados y significantes a la Ciudad Universitaria. Esto, como a continuación se explica, se convirtió en un pro-ceso de anclaje territorial que configura un modelo supra-urbano formado

Fotografía 3:

Un Ejercito mexicano ocupa la Ciudad Universitaria, 1968

Fuente:

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por un estrato urbano (CU) con dinámicas propias sumergida en un territo-rio más amplio (la ciudad).

La autonomía territorial de la Ciudad Universitaria de la

UNAM

Entender el territorio es imposible sin referirse a las dinámicas sociales, los hechos históricos y los actores que convergen en el espacio (Vázquez, 2005). En los apartados anteriores se estudió el proceso de defensa de la autonomía universitaria en el ámbito político y social, logrado por los acto-res sociales. Pero dicha autonomía también se expacto-resa en la dinámica de la ciudad, es decir, en la manera en la que un espacio autónomo se inserta en un espacio de mayor jerarquía en cuanto a la gestión. El modelo de la UNAM es significativo para explicar un proceso de descentralización admi-nistrativa, de desagregación territorial y de arraigo simbólico dentro de una ciudad.

En cuanto a la descentralización administrativa, la Ley Orgánica de la Uni-versidad Nacional Autónoma de México consagra la autonomía de gestión de la universidad y encomienda al Patronato la funciones para administrar el patrimonio universitario (Articulo 10). Además, en esta ley se legitima la propiedad de la universidad sobre los inmuebles actuales o que adquiera en un futuro, para sus funciones (Articulo 15).

En un sentido de autogestión, la Ciudad Universitaria adquiere un carácter singular, es decir, es una ciudad distinta a la ciudad continente en cuanto a su autonomía, pero también por los significados y significantes que los mismos actores sociales le imprimen.

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En la fotografía aérea anterior se aprecia la localización de la Ciudad Uni-versitaria de la UNAM; como se verá, ésta se encuentra en la zona suroeste de la Ciudad de México, y aunque podría considerarse como una zona pe-riférica, se encuentra inmersa dentro de la mancha urbana.

En el momento de su fundación (1952), CU se encontraba en la periferia plena de la ciudad. Sin embargo, ante el proceso de expansión urbana y demográfica, este espacio entró en un proceso de densificación urbana como se aprecia a continuación:

Fotografía 4:

Ciudad Universitaria UNAM dentro de la Ciudad de Méxi-coFundación UNAM, 1968.

Fuente:

Extraído a través de Google Maps, 2017.

Fotografía 5:

Colonias que rodean la Ciudad Universitaria de la

UNAM

Fuente:

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La Ciudad Universitaria tiene alrededor de 2 millones 813 mil 399 metros cuadrados de área construida, 2 mil 166 edificios, 4 mil 526 aulas, 3 mil 960 cubículos, 2 mil 801 laboratorios y 134 bibliotecas (UNAM, 2017b). En tér-minos de infraestructura, CU tiene una capacidad instalada impresionante y alberga, hoy en día, a más de 300 mil estudiantes universitarios (UNAM, 2017b).

Ahora bien, como toda ciudad, CU tiene una organización administrativa determinada por división territorial. Así, en lugar de localidades o colonias, CU se divide en un circuito interior y uno exterior (el campus original y el espacio de expansión del campus) y también, divide la administración a las distintas facultades y centros de investigación.

Sin embargo, la autonomía urbana no sólo se centra en la autogestión, sino también en la incorporación de los servicios de la ciudad por parte de los actores que habitan la ciudad. Ciudad Universitaria es una ciudad propia, con servicios básicos en cuanto a generación de energía, la gestión del suelo y un sistema de transporte articulado.

Por ejemplo, la UNAM tiene un sistema articulado compuesto por una red de transporte público (PumaBus), bicipumas y una red de caminos peato-nales. Dicho transporte recorre el campus interior y exterior y puede ser usado por estudiantes o por externos de manera gratuita.

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Fotografía 6:

PumaBus, Transporte Universitario.

Fuente:

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Los servicios que ofrece la Ciudad Universitaria son abiertos a la población en general, es decir, no hay un sentido de aislamiento y exclusión; sino más bien, de integración entre los espacios y los actores sociales, donde los universitarios evidentemente son los principales impulsores de la dinámica de esta ciudad.

La cultura como factor de integración entre

espacios urbanos

La misma UNAM es un repositorio de servicios educativos y culturales que crean significantes en los ciudadanos, en este caso en los universitarios. Así, con una oferta amplia de centros culturales, salas de exhibiciones, ga-lerías, espacios deportivos, teatros, salas de cine y espacios de comida y recreación; CU tiene toda la capacidad necesaria para consolidar su auto-nomía.

El caso de CU es particular ya que ha logrado un grado de autonomía no-table en cuanto a la Ciudad de México en cuanto a provisión de servicios y sentido de identidad. Sin embargo, existe una relación horizontal entre esta ciudad y la misma Ciudad de México, no sólo porque recibe presupuesto público sino porque existen relaciones sociales que articulan a ambos es-pacios.

Un elemento principal que funciona como engranaje entre la autonomía universitaria y la gestión urbana es, sin duda, la cultura, sobre todo en un espacio universitario. Así, la oferta cultural en CU no es exclusiva para los universitarios, más bien, es el repositorio de una fuente cultura para todos los habitantes de la ciudad.

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La dinámica y los servicios multimodales de la ciudad universitaria, auna-dos con el sentir de igualdad, pluralismo e inclusión, hace que las personas que habitan la Ciudad de México también internalicen los espacios univer-sitarios como propios. Esto va desde las personas que viven en las colonias que rodean CU y que utilizan los servicios de transporte universitario gratui-tos para trasladarse, hasta las personas que asisten a los evengratui-tos deporti-vos (como el futbol profesional en el Estadio Olímpico) o los conciertos en la Sala Nezahualcoyotl del Centro Cultural Universitario.

De esta forma, se presenta un modelo dicotómico entre la autonomía y la inclusión o integración entre dos espacios que convergen y han sido territo-rializados de forma complementaria y no excluyente. Analizar este proceso que incluye un estudio sociológico y antropológico, puede ser producto de una investigación mas profundas, pero aquí se esboza un antecedente so-bre este tipo de estudios.

CONCLUSIONES

En México se ha generado un modelo de gestión urbano de los espacios universitarios basados en el principio de autonomía en el ámbito político y social, pero también en un sentido territorial y espacial. Esto se presenta principalmente en ciudades con herencia colonial donde ha habido un de-sarrollo universitario de larga data, tal es el caso de la Ciudad de México, la Ciudad de Puebla, Guanajuato y Guadalajara.

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concentra servicios básicos propios, un sistema de transporte y dinámicas sociales y culturales que la caracterizan y diferencian.

Pero a pesar de contar con esos significantes que la diferencian, CU cuen-ta con un elemento de engranaje con la ciudad central, este es: la cultura. Debido a la enorme riqueza cultural del quehacer diario universitario, la universidad se ha convertido en un repositorio de la cultura de la Ciudad de México, por lo cual, de manera incluyente; existen relaciones sociales constantes en cuanto al uso y apropiación de los espacios. Esto imprime una dinámica compleja entre dos centros urbanos que comparten un mis-mo espacio, pero que en cierto sentido son completamente distintos. Así, la cultura es un factor de internalización de la universidad en la vida diaria de los citadinos, mismos que también son sujetos a recibir o usar los servicios universitarios.

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