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Academic year: 2020

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La aparici6n enelcampo delas ciencias sociales de una corriente de ideas y un ambito deinvestigaciones conocido bajo el termino de "estudios culturales" es uno delos fen6menos mis significativos delosultimos mos. Aunque bajola ban-dera delos estudios culturales se cobijan los trabajos mis disimiles ylos intereses academicos mas divers os, comienza a desplegarse un debate en torno a ellos cadavez mas polemico. Entre los acade-micos mexicanos dicho debate apenas comienza, entre otras cosas porque la mayor parte delabibliografia sobre estu-dios culturales no esti traducida al espa-no!' En este sentido, el mas reciente tra-bajo de Carlos Reynoso, Apogeo

y

decadencia de !os esft/dios ClIlfNra/es,un lucido y penetrante anilisis cotico de los llama-dos estudios culturales, esun estudio que

llena un vado yaporta una primera visi6n de conjunto sobre una corriente de ideas que goza de una gran popularidad en el mundo anglosaj6n.

Carlos Reynoso es un antrop610go ar-gentino, especialista en teoria antropol6-gica, que ha escrito varios ensayos sobre antropologia simb6lica, cognitiva y psi-col6gica. Tambien es responsable de un estudio preliminar yuna compilaci6n so-bre la antropologia posmoderna que Ie hadado una gran proyecci6n entre el pu-blico mexicano.

EI libro de Reynoso, de lectura ame-na, bien escrito y erudito, es un buen punto de partida para situar los puntos aJgidos del debate en torno alos estudios culturales. Reynoso hace una recons-trucci6n detallada del nacimiento y desa-rrollo delos estudios culturales, describe las diferentes etapas por las que ha atra-vesado este movimiento, las ideas de los

• A proposito dellibro de Carlos ReynosoApogeo ydecadencill de los estudios culturales, Barcelona, GedtSa,2000. "Profesor investlgador de la Escuda Nacional de Antropologia e Historia. DlrecCion electronlCa: [email protected].

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autores que las han representado ylos temas, los problemas ylos dilemas de este campo deinvestigacion. Todo ello manejando una masa de informacion y una bibliografia sobre el tema bastante considerable. Reynoso elabora una pe-netrante critica de este movimiento in-telectual desde la perspectiva de la an-tropologia cientifica, en una clara toma deposicion afavor del proyecto antro-pologico y en contra del programa de los estudios culturales.

Ellibro esta organizado a partir de una serie de preguntas cuyas respuestas se despliegan a10 largo de nueve capitu-los. EI autor revisa en primer lugar las definiciones existentes y propone una segUn la cual

...1os estudios culturales son el nombre en que ha decantado, plasmada en ensayos, la actividad interpretativa ycotica de 10s in te-lectuales. Los estudios culturales sehan es-tandarizado como una altemativa (0 una subsuncion de)lasdisciplinas academicas de la sociologia, la antropologia, las ciencias de la comunicacion y la cotica literaria, en el marco general de la condlCion posmoderna. El ambito preferencial de 10s estudios es la cultura popular (p. 19).

Reynoso enumera algunos de los te-mas de estudio mas comunes (genero y

sexualidad, raza y etnicidad, cultura po-pular, identidad cultural y nacional, discurso y textualidad, globalizacion, colonialismo y poscolonialismo, etc.), asi como la especificidad de este campo delsaber frente aloslIamados "estudios poscoloniales" y el multiculturalismo.

Efectivamente, si bien los estudios culturales pueden converger con algu-nos de los topicos queinteresan alos es-tudios poscoloniales, los referentes inte-lectuales y los principales teoricos del poscolonialismo se caracterizan por ser pensadores no occidentales vinculados al mundo ex colonial, adiferencia delos ideologos culturistas, mayoritariamente anglosajones. Los estudios sobre el mul-ticulturalismo, por su parte, se distin-guen de los estudios culturales por su fuerte acento politico, por su ecumenis-mo y por no apelar a los referentes que estan en el origen del culturismo.

A este respecto, el segundo capitulo aborda la genealogia y el desarrollo del movimiento culturista, enelque pueden reconocerse tres etapas: una marxista, una postestructuralista-posmodernista ylamas reciente, influida por el posco-lonialismo.

En efecto, los origenes del culturis-mo reenvian ala sociologia yal marxis-mo ingles. Edward P.Thompson, Ray-mond \,(Tilliams y Richard Hoggart, considerados pormuchos como los pa-dres fundadores delculturismo, se

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inte-resaron sobre todo en desarrollar un marxismo antidogmatico sensible a los aspectos culturales, subjetivos e identi-tarios de los sectores populares y a su papel en la lucha de clases. Como Rey-noso 10hace notar, hay en dia es practi -camente inexistente la influencia de sus ideas en los culturistas actuales, quie-nes solo de manera ret(Jrica les rinden memoria (yen especial a Williams). Reynoso da cuenta de la manera como, a traves de Stuart Hall, heredero no muy fiel de este neomarxismo britanico y gran profeta de los estudios cultura-les, estos se difunden a Norteamerica y son transformados profundamente al contacto con el pensamiento postes-tructuralista y posmodemista.

Via Foucault, Lacan, Derrida, De Certeau, Baudrillard, Lyotard y Bour-dieu, autores venerados par los pos-modernistas estadunidenses, los estu-dios culturales a la "americana" tomaran un giro semiologico y textua-lista cada vez mas especulativo y retori-co. Finalmente, en convergencia con los temas poscoloniales, el culturismo ha desembocado en el culto de nuevos gurus, entre los cuales destacan figuras intelectuales como Bomi Bhabha, Edward Said 0Gayatri Spivack.

Los estudios culturales son presen-tados por sus partidarios como una praxis transdisciplinaria y subversiva, una antidisciplina liberadora del ultimo

bastion de la modemidad, las ciencias sociales establecidas. Sin embargo, aunque los culturistas celebran la ban-carrota de la "gran teona" y la libera-cion de las "camisas de fuerza" discipli-narias, Reynoso sostiene que en el fondo los estudios culturales constitu -yen una nueva ortodoxia, autoritaria e intolerante, disfrazada de contradisci-plina particularista y relativista.

En el capitulo cuarto Reynoso inten-ta demostrar que, mas alla de su presu-mida superioridad frente alas limitacio-nes de las ciencias sociales instituidas, los resultados 0aportes teoricos de los estudios culturales son nulos. El autor se detiene en particular en dos de estos pretendidos aportes, la teona de la "re-cepcion activa" y la teoria de la "articula-cion". Si a la primera la acusa de falta de originalidad (puesto que dicha teona fue desarrollada desde hace tiempo al seno de las ciencias de la comunicacion), a la segunda la des califica por vaga e incohe-rente, como una tentativa fallida por de-sarrollar algunas ideas que estan presen-tes en Althusser (aunque los culturistas erroneamente las atribuyen a Gramsci). Reynoso den uncia sin contemplaciones la proliferacion entre los culturistas de una jerga lncomprensible yalambicada, asi como la practica de un eclecticismo incontrolado, que no es sino la contra-parte de la ausencia de cualquier clase de metodologia.

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Reynoso senala que los estudios cul-turales se caracterizan hoy en dia por una verdadera crisis de crecimiento (hay demasiados "culturistas" que no se ponen de acuerdo en que significa serlo) ypor un periodico ysintomatico llamado a retornar asus "fuentes orig i-nales", producto de la tension entre su programa original, de espiritu clara -mente modernista, y su programa ac -tual, radicalmente afectado por el inf1u-jo de las ideas posmodernistas.

Dicha tension da cuenta de laco n-tradictoria evolucion polltica de los es -tudios culturales. En efecto, Reynoso analiza detalladamente en el septimo capitulo el declive de la dimension poli-tica que marco el nacimiento de los es -tudios culturales ylaprogresiva trans -formacion de estos en una prictica intelectual elitista y superespecializada. La mayor parte delos actuales estudios culturales, apesar depresentarse como subversivos yradicales, destilan un cla -ro antiizquierdismo, populismo y a n-ticientificismo. Por 10demas, en ellos el marxismo y sus conceptos estrategicos (clase, ideologia, produccion) han sido evacuados.

Reynoso describe de manera precisa el estado en que se encuentran los estu -dios culturales en nuestros dias:

En ladecadade1990,105 estudios culturales estan claramente divididos en tres: la m<ixi-matension separa a105que desean retomar

elprograma sociahsta originario y a105 que se encuentran comodos cultivando lUl pos-modernismo generico, desleido e imperso-nal. En el medio hay algunos eclecticos sin programa, como Morley y105culturistas aus-trahanos. De estos nohay mucho que decir: alestar bastante ala derecha de Marx ya no son subversivos, y alestar un poco ala iz-quierdade105posmodemos yano son gra-ciosos. Los socialistas hablan de lUla crisis general del movimiento y denlUlcian a 105

posmodemos por reaccionarios y confor-mistas; estosretribuyen alegando que105 es-tudios culturales gozandebuena saludy acu-sando a sus adversarios de encarnar la izquierdamoraly elstalinismo ... (p. 272).

EI capitulo octavo aborda la rela -cion entre los estudios culturales y las ciencias sociales, en especialla soci olo-gia yla antropologia. Reynoso analiza la manera en que las tentaciones imperia -listas que animan alproyecto culturista afectan al conjunto de las ciencias so -ciales yhumanas. Prueba de ello es que, aunque el primer programa deestudios culturales surgio en un departamen to de sociologia, el de la Universidad de Birmingham, la sociologia ha sido d es-plazada del horizonte enlamayor parte de las instituciones donde se han i m-plantado los estudios culturales. En nombre dela critica alas disciplinas es-tablecidas, la sociologia ha desapareci-do tanto institucionalmente como epistemologicamente a favor de los es-tudios culturales, 10s cuales, en el mar-co de un"giro simbolico" que fworece

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10discursivo y10simbolico, han termi -nado por obliterar 10social mismo.

En 10tocante ala antropologia, R

ey-noso afirma que los estudios culturales

han buscado apropiarse tanto de su

ob-jeto, la cultura, como de su metodo, el trabajo etnogrifico.

A pesar de tal pretension, el autor muestra acertadamente lalimitada no -cion de cultura que manejan los cultu -ristas. En efecto, para estos 10 cultural esta asociado a10popular y10subalter -no mas que alaalteridad yladiferencia, y esta mas dellado delos objetos m ate-riales que de las formas de vida (en ge-neral, la "cultura" que abordan los estu -dios esta representada en artefactos, tales como revistas, filmes 0libros aca-demicos). Ello explica por que elcultu -rismo se interesa mas en el analisis del

consumo cuitural que en el de la pr

o-duccion cultural.

Asimismo, elautor cuestiona el uso yla idea que se tiene del trabajo etn o-grafico, ydestaca la diferencia existente entre la etnografia culturista yla antro-pologica:

Mientras esta aspira, en general, a un co

-nocimiento global de un modo de vida en

funcion de una inmersion personal

pro-longada en elcampo, la version culturista

se encuentra "circwlscripta de manera

muy estrecha" por una preocupacion

aco-tada a Wla tematica individual; en con

se-cuencia, se ha terminado reificando 0i

g-norando otros determinan tes culturales fuera del que se encuentra subrayado en

cada investigacion. Una practica en pa

rti-cular (mirar television, por ejemplo) seha

-lla as! desconectada de las demas practicas

que contribuyen a hacerla una actividad

significativa ... (p.214).

Con toda razon, Reynoso critica la posicion de posmodernistas como Marcus 0Rosaldo, trinsfugas dela a n-tropologia que yen en los estudios c ul-turales el futuro de la antropologia, la unica via por la cual esta sobrevivira a su"muerte". Como afirma elautor,

...unos cuantos antropologos de esa

ex-traccion Games Clifford,james Crapanz

a-no, Paul Rabinow, Georges Marcus,

Mi-chael Fischer, Renato Rosaldo, Emily

Martin) se han deslizado insensiblemente

hacia los estudios culturales. Ya viven alii,

y no dan demasiadas explicaciones. En

prologos, charlas y comunicaciones dir

ec-tas, algunos (como Marcus) van una pizca

mas lejos y alegan que el tiempo dela a

n-tropologia yaha caducado yque los estu

-dios culturales han venido a relevarla en

buena hora (p. 203).

Reynoso afirma que para gentes como Marcus, edi tor dela revista

Cltll/l-ralAlIlhropolog); " ...seria altamente

po-sitiyo que la antropologia quede

subsu-mida bajo el manto de los estudios

culturales en el futuro proximo" (p.

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EI argumento para ello es conc

lu-yente: a medida que la globalizacion

erosione las diferencias culturales, el

estudio de las culturas distantes, exo

ti-cas yprimitivas dejari de ser relevante y

el estudio de los complejos contextos culturales propios de nuestras socieda-des proporcionaran un terreno vasto y desconocido para la exploracion etno-grafica.

Reynoso define al programa cultu

-rista como una mezcla de "posmarxis

-mo anodino, textualismo inespecifico y

etnografia rudimentaria" y, subiendo el tono de sus reproches, afirma que no por azar

...Ios estudios culturales solofueron r econo-cidos como talespor los antropologos pos -modernos yaentrada la decada de 1990,0

sea cuando aquellos ya estaban americani

za-dos, posmodernizados, desmarxizados y textuahzados. A partir de esta domesticacion

losestudios culturales se presentan a losojos de nuestros posmodemos como el mejor modelo para proponer un cambio para que nada cambie ... (p.255).

Porque, enelfondo, 10que realm

en-te interesa alos antropologos posm o-dernos

...noesel tesoro metodologico que pudieran traer losestudios culturales consigo, sino el lugar queocupara cadaquien en el campo de fuerzasde la academia, el tejidode las ahan -zas estrategicas que podrian surgir en fun

-cionde la coi..ncidenciaideologic a entre los

estudios posmodemos ylos antropologos de

la misma denomi..nacion... (p. 256).

Asi, para Reynoso, ante la idea de quela antropologia ylos estudios cultu -rales son una yla misma cosa, el surgi-miento de una suerte de "antropologia culturista" no representaria sino el "triunfo de la pragmatica", es decir, de una estrategia de alianza entre antr

opo-logos posmodernos y culturistas a fin

de dominar elcampo intelectual y aca-demico de las ciencias sociales.

Una mencion especial merece elpa -saje en el que Reynoso aborda eltraba -jo de su compatriota Nestor Garcia

Canclini. EI ffi;ls conocido portavoz de

los estudios culturales en Mexico (y quien gusta hacerse pasar por antropo-logo) es alguien aquien, entre otras co-sas, Reynoso reprocha su "manejo sis -tematico del malentendido" y acusa de oportunismo intelectual, un rasgo que

forma parte del pragmatismo reinante

en elseno del culturismo. EI juicio so -bre Garcia Canclini es sin concesiones:

Algunos autores de estudios culturalesing le-ses ynorteamericanos nombran a Canclini como su comisionado autorizado eni \men-ca Latina... Canclinise hainclinado, siguien

-dolasnue\"asusanzas,haciatemasde multi

-culturalismo '" globalizacion. Demostro con ello, otra\-ez, ser menos W1 creador proac

ti-\"0 de teoriasClueW1detector sensible delos

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ecuaci6n personal de Canclini coincide miembro a miembro con la serie de las no-vedades te6ricas que se fueron sucedien-do: interaccionismo simb6lico, teona de la practica, posmodemismo gene rico, pos

-modemismo antropol6gico, estudios cul-turales, multiculturalismo, globalizacion, y ahora mundos virtuales. Siempre esper6 a que se impusieran para adoptarias, y tam-bien aguard6 a que menguara su pres tigio para huir discretamente de elias,0 para

sustituir la inspiraci6n por la cntica ... (pp. 245-246).

La embestida de Reynoso contra el culturismo concede, con todo, que en algunos contados casos los estudios culturales pueden ser relevantes:

No puedo pretender, sin embargo, que todo 10actuado en nombre de los estudios culturales sea, por estas {micas razones, abominable. Suele ocurrir que, cuando se dejan de lado las declamaciones y se adop-ta una insadop-tancia mas sobriaytentativa, los resultados son dignos de ser tenidos en cuenta. Hay unos cuan tos trabajos analiti-cos perfectamente legibles insertos en las antologias que van al grano de su investi-gaci6n sin dar lecciones de epistemologia, sin hacer aspavientos doctrinarios, sin pre-tender engullirse alas otras disciplinas y sin preocuparse por la vida de los Grandes Patriarcas (p. 267).

El ultimo capitulo pasa revista alas rn;is comunes criticas dirigidas a los es-tudios culturales y la actitud de sus

de-fensores, quienes en general suelen ta-char de reaccionario todo cues tiona-miento a su campo de saber. Las criti-cas mas conocidas reprochan a los estudios culturales su despolitizaci6n, su textualismo, su populismo, sus defi-ciencias etnograficas, su improductivi-dad te6rica, su metodologia, su ortodo-xia, su culto a los ancestros, su autocelebracion ysu engreimiento "an-tidisciplinario" .

Reynoso lamenta la demora que ha caracterizado a los partidarios de la cientificidad y la precariedad de la criti-ca cientificriti-ca a10que el denomina los di-versos "irracionalismos contempori

-neos", entre los cuales incluye, al lado del culturismo, el postestructuralismo, el posmodernismo, el relativismo epis-temol6gico, la deconstruccion, el cons-tructivismo sistemico, los estudios cul-turistas de la ciencia, la fenomenologia, la hermeneutica, ellacanismo, la histo-ria cultural y "cierta semi6tica".

Lamenta tambien la endeble reac

-cion critica al culturismo en el plano de las diversas disciplinas (la historiogra-fia, la semiotica, la sociologia, la antro-pologia). En el terreno de la semiotica, por ejemplo, Reynoso constata que muchos estudiosos que hace algunos afios se habrian definidos como semio-logos hoy prefieren presentarse como culturistas. Sefiala tambien que el pro-yecto de una ciencia general de los

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sig-nos que esta en elorigen dela semi6tica esta hoy en franca retirada, y que el ideal cientifico de los semi610gos ha sido desplazado por el ideal artistico de

los culturistas: "Tal vez no seria abus

i-vo considerar que los estudios cultura -les son 10 que la semiologia hubiese

sido dehaber escogido esta ser mas arte

que ciencia..." (p. 295).

En 10 que toca a la antropologia, Reynoso sostiene que

Lacntica de laantropologia alas estudios

culturales todavia tiene quearticularse y ad-quirir volumen yfuerza mas aliadelaalarma

institucional,de la diatriba mas amenosmo -tivada a delextraiiamiento que produce un

estilodistinto. Aesta alturadelos aconteci

-mientos, talcntica es absolutamente peren

-toria: yano es posible contentarse can pro

-pagandas pueriles einteres adas, como lasde

Rosaldo, Marcus yClifford, 0con rechazos ta:xativos pero no elaborados, como los de Sahlins. Tampoco esproductivo seguir

pre-tendiendo que los estudios culturales no existen, como 10 hacen Marvin Harris a Lawrence Kuznar ensendoslibrossabrelos

dilemas que afronta nuestra disciplina en la actualidad.Como decia el mismo Hall,la co-yuntura esmortalmente seria ... los estudios culturales han venido para quedarse. Lapri

-mero debe ser leerlos, y leerlos bien ... (p. 298).

Despues de enumerar en una larga lista las deficiencias fundamentales del

culturismo (alrededor de 37),Reynoso, lamentando el que los til6sofos hayan

terminado por desplazar alos cienti fi-cos enelestudio dela cultura, conc1uye su trabajo con una tesis implacable acerca delos estudios culturales, segUn la cual, "todo ponderado, estamos en presencia del conjunto de propuestas

de mas bajo escindar de excelencia (pero demas elevada au toimagen) en el campo de las investigaciones sociales" (p. 305), tesis ala que completa la idea de que los estudios culturales

se volvieron plenamente legitimos cuandoel pensamiento debilse impuso como preferi-ble alas formas delsaber quese atenianare -gimenes de precision, productividad yco

n-sistencia; que fue tambien cuando el brillo

literario pudopasar por metoda, elsarcasmo

par rigor yunintertexto domestico por in-terdisciplinariedad (p.308).

Como es evidente, elensayo de Reyno

-so, aparte de susmeritos, esde una gran osadia (hace falta valor para rechazar

en bloque toda una corriente de ideas)

y muy poco amistoso, por no decir que

agresivo, con respecto a los practican

-tes de los estudios culturales. Sin duda,

el autor, erigido en unico arbitro, som

e-te a los estudios culturales a un juicio sumario sin complacencias y en algu

-nos casos exceS1VO.

Reynoso defiende ala antropologia

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is-mo, y ellono solo eslegitimo sino muy encomiable. Con todo, solo en parte

coincidimos con el autor cuando a fir-ma que

...ahora que la antropologia esta alabu s-queda deobjetos nuevosen lapropia cul

-tura,encuentra que los estudios culturales

ya sehan hecho cargodetodo.El nombre que ellosmismos se pusieron ylalistade temas que oficializaron malogran cua l-quier esperanza de rec1amacion por parte nuestra. (Que valor agregado aporta ria-mos? (Una disciplina en expansion? (Alguna iniciativa originalen los Ultimos veinte mos? (La cultura como texto, tal vez? Nuestras mejores practicas son mas rigurosas ymas variadas,pero en nuestros momentos flacosnos parecemos basta n-te. osotros seremos estrategas maspro -lijos,pero ellos son tacticos mas eficaces, tienen mejores reflejosy toda la prensa a su favor. Fijenseque hasta el peso delas pruebas sehapuesto en las manos equivo -cadas; ahora somos nosotros los que de -bemos dar excusas, como si les hubier a-mos sustraido aellos culturas yetnografias (yno alainversa) y como si notuvieramos nada meJor que ofrecer. AlpwHOque se nos propone siempre ir alia, en lugar de queellos vengan paraeste lado...(p. 310).

Un cierto aireapocaliptico yparad

o-jico parece dominar aReynoso cuando

nos advierte sobre la amenaza que los estudios culturales representan para la antropologia, alaque pretenden absor -ber y hacer desaparecer. _-1.pocaliptico,

porque si los estudios culturales ame -nazan ala antropologia, ello talvez sea cierto en ciertos contextos (por eje m-plo, en Estados Unidos 0 incluso en

Argentina) pero no en otros (como en Mexico, donde la antropologia goza de muy buena salud, 0enFrancia, en do

n-de, como el mismo auror reconoce, es

minima laincidencia del culturismo), y

paradojico, porque Reynoso, querien-do evitar la "muerte de la antropolo -gia", defiende una antropologia "cien-tifica" cuyo programa nunca define

frente alos cantos de sirena hermene u-ticos, irracionales ytransdisciplinarios

del posmodernismo ylos estudios cul

-turales.

Todo ello despierta algunas sosp

e-chas. En realidad, podria pensarse que

la cotica deReynoso aloportunismo de

los posmodernistas y culturistas no es

menos oportunista, pues el rechazo yla condena al odioso irracionalismo, al que con talento se aboca Reynoso, no solo sigue estando demoda sino que se vende bien. Y laferoz cotica asucom

-patriota Garcia Canclini parece remitir mas a un pleito entre intelectuales ar

-gentinos por delimitar territorios y

ga-nar inf1uencias que auna retlexion im-parcial sobre los aportes de un investigador.

Siendo honestos, la antropologia

posmoderna y los estudios culturales

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pertinentes que habria que considerar ta y sin perder de vista losideales de con mas calma. Por otra parte, los te- objetivacion que ani man a! quehacer mores deReynoso me parecen en a!gu- cientifico. Y en no pocos paises, entre namedida infundados, yaque tengo se- ellos Mexico, la antropologia ha gana-rias dudas de que el futuro de la doen popularidad, ymas que

extinguir-antropologia este amenazado. Antro- se ala sombra de los estudios

cultura-pologos como Marc Auge, Jonathan les, tiende a convertirse en una

Friedman, Georges Balandier 0 Marc disciplina tora! en el campo de las

cien-Abeles desarrollan un trabajo de reno- cias sociales. En todo caso, el debate en

vacion yreinvencion de losobjetos, los tomo a los estudios culturales esta

terrenos y las teonas antropologicas a! abierto, y Reynoso nos brinda una bue-margen de cualquier tentacion culturis- na oportunidad para entablarlo.

Referencias

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