George Santayana, Tres poetas filósofos. Lucrecio, Dante, Goethe

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RESENAS BIBUOGRAFlCAS

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1Heisenberg (1958), pp. 71-72. 2 Op.cii.,p. 52.

3 Bunge (1967), p. 293. Latraducci6n es mia,

Bunge, M., Scientific Research I, The Search for System, Springer-Verlag, Berlin, 1967.

--, Treatise on Basic Philosophy 3. On-tology I: The Furniture of the World, D. Reidel, Dordrecht, 1977.

--, Treatise on Basic Philosophy 4. On-tology II: A World of Systems, D. Re-idel, Dordrecht, 1979.

George Santayana,

Tres poetas

fi-l6sofos. Lucrecio, Dante, Goethe,

trad. Jose Ferrater Mora, Tecnos,

Madrid, Col. Filosofia y Ensayo,

1995,164 p.

Esta es la tercera vez que se edita la version espanola de esta obra. Tal re-incidencia habla por sf sola del interes que ha merecido en el ambito hispano-hablante, no s610 de parte de fil6sofos y estudiosos de temas esteticos 0 relativos a los nexos entre filosofia y literatura, sino de varias generaciones de lectores cultos. Las dos primeras ediciones (1943 y 1952) fueron obra de la editorial ar-gentina Losada, mientras que esta ulti-ma reedici6n ostenta el sella de Tecnos, aunque se debe a una iniciativa en la que intervienen tambien el Ateneo de Ma-drid y la Universidad Complutense, por medio de la Catedra '!Jorge Santayana" (sic). Desde luego, esta conjunci6n de instituciones no se gest6 s610para publi-car este libro, sino que responde al

pro-Notas

4 Vease Garcia de la Sienra (1996), pp.18-21.

BIBUOGRAFfA

Garda de la Sienra, A., "Orden, caos y estabilidad", Revista de la Universi-dad deMbcico, 540, enero de 1996, pp.18-21.

Heisenberg,

w.,

PhYSICSand Philosophy, Harper, Nueva York, 1958.

Johansson, I.,Ontological Investigations, Routledge, Londres, 1989.

yecto de editar las obras completas del referido fi16sofo,por 10 que se ve no tan olvidado como pareda. De modo, pues, que esta reaparici6n deTres poetas fil6so-fos. .. se inscribe en ese proyecto. Por lo

demas, estos esfuerzos por reivindicar la filosoffa de Santayana, junto al hecho de que ya hace 44 afios de su ultima apari-ci6n en versi6n castellana, justifican que las revistas especializadas en filosofia se interesen por llamar la atenci6n de la co-munidad filos6fica sobre el singular libro que aquf se comenta.

Aunque Santayana no es un pensador totalmente desconocido en nuestro me-dio filos6fico, no hace falta esforzarse en demostrar que su pensamiento ha sido preterido 0,cuando menos, no se le ha estudiado como 10 exigen y merecen la importancia de los temas sobre los que versa, la pertinencia de sus hallazgos, el rigor met6dico y argumental a que estes han respondido y la elegancia con que generalmente han sido expuestos. Tam-poco requerira mayor denuedo la

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taci6n de este hecho, por 10menos, ados factores: la "rareza" 0 imposibilidad de clasificaci6n de la filosofia de Santaya-na y las consiguientes dificultades que ello comporta para granjearse seguido-res, epigonos, comentaristas, etcetera.

Como ha dicho recientemente Sava-ter,l Santayana es un "principe de la filo-sofia". lQuequiso significar Savater con esa expresi6n?, que Santayana se dis-tingui6 por tener una posici6n un tanto aristocratica ante el movimiento filos6fi-co de su tiempo; tambien que Santayana es un pensador que encarna como po-cos el atributo de 10 raro, 10 atipico, de cara a los modos y procederes propios de la filosofia

academica,

Ciertamente, una fuerte singularidad signa a la figura de Santayana, desde que le toea nacer en Madrid en 1863, pero recibe toda su educaci6n en Estados Unidos e Inglate-rra y produce toda su obra en Ingles. Si su biograffa intelectual es poco com tin, 10 son tambien sus intereses te6ricos y el talante general de su filosoffa, Man-tuvo una discreta actitud critica frente a las grandes corrientes filos6ficas de su epoca, aplicandose en articular su pro-pio pensamiento, como una "refiexi6n ordinaria sistematizada".2 Se encamin6

por una especie de via intermedia en-tre el escepticismo y la fe (tanto en sus expresiones laicas como en las religio-sas). Opuso brillantes reparos al ideal del sentido cormin, as! como al de cier-tos dogmas metaffslcos, Ueg6 a sus pro-pias visiones de Dios, pese a combatir las doctrinas basicas del judeocristianis-mo al respecto, desde una perspectiva que s610 puede tenerse por materialis-tao Supo reconsiderar con originalidad el tema de 10bello y descubrir sus impli-caciones onto16gicas, ademas de esteti-cas. Thvo la clarividencia -compartida con una minorfa de fil6sofos en todos los

tiempos- de reconocer en la literatura un orden del discurso imposible de diso-ciar dellenguaje te6rico, hasta el punto de redactar la enorme novela

El ultimo

puritano.

3

Es dificil que un fil6sofo de esta clase ejerza un infiujo masivo y funde una co-rriente 0 escuela ocupada en cultivar y continuar en el tiempo un haz de supues-tas doctrinas. Su

"grarnatica

del espfritu" -as! llamaba el propio Santayana a su filosofia- s610 parece admitir un dialo-go franco y puro, liberado de mediacio-nes ideo16gicas y prejuicios principistas, asf como de las exigencias de las modas en turno; un dialogo que, para colmo, no garantiza desembocar en verdades defi-nitivas ni en categorias pasibles de mani-pulaciones utilitarias. Por eso, no habra de extrafiar que el destino de Santayana sea una soledad admirada desde cierta distancia, por quienes reconocen el va-lor de su aventura te6rica.

Una de las razones que inducen a atri-buir la soledad de Santayana a factores intrinsecos a su obra y a la relativa diso-nancia con que se presenta en el univer-so de la filouniver-soffa contemporanea es, jus-tamente, el hecho de que dicha obra fue bastante bien difundida, incluso mas alla del ambito de la filosofia pensada y es-crita en lngles. Adernas de dos ediciones

de

Tres poetas fi16sofos... ,

Losada puso

en circulaci6n las versiones castellanas

de

El sentido

de

la belleza

-la primera

obra filos6fica de Santayana-,

Escepti-cismo

y

fe animal

y

Dicilogosen ellimbo.

Por su parte, el Fondo de Cultura Econ6-mica public6

Los reinos del ser

en 1959, obra que reimprimi6 en 1985. En defini-tiva, los lectores de textos filos6ficos en espafiol no han tenido dificultades para acceder a las obras te6ricas mas impor-tantes de Santayana.

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Tres poetas fi16sofos ...

es un excelente ejemplo de lectura pensada y creadora. Sin embargo, el verdadero sentido de es-te libro no se agota en el ejercicio de una lectura met6dica y meditada de las principales obras de Lucrecio, Dante y Goethe. En definitiva, el prop6sito cen-tral del texto de Santayana tiene otros al-cances y es bastante sorprendente: ima-ginar una suerte de progresi6n de la humanidad hacia un nuevo orden cultu-ral y mocultu-ral, cimentado en un equilibrio entre la ciencia, la tecnica, todas las ex-presiones del arte y el potencial hidico del ser humano. Sorprendente, porque se trata de un proyecto que debe cole-girse de la lectura del ultimo capitulo dellibro en referencia, pretendidamente destinado a registrar las conclusiones a que arriba su autor, luego de sus lecturas de los poetas mencionados. En realidad, es notorio el hiato 16gico y argumental que separa ese capitulo de los tres que 10 anteceden, asf como de la introduc-ci6n y del prefacio fechado en 1910. No hay correspondencia ni, mucho men os, relaci6n de necesidad entre esas seis par-tes que componen el libro. Este es un rasgo reprobable que, no obstante, pare-ce haber respondido a una circunstancia atenuante: el corpusreal del volumen es el que constituyen tres conferencias dictadas por Santayana sobre cada uno de los poetas nombrados; tanto la intro-ducci6n como las conclusiones y, desde luego, el prefacio formarfan parte de un trabajo de "edici6n" posterior. Pero, ade-mas, no parece descabellado advertir un valor implfcito en la discontinuidad se-fialada: pone al descubierto la verdade-ra intenci6n de Santayana al darles ma-yor importancia a esos tres auto res, a la par de que pone en claro que la lectu-ra de sus oblectu-ras estuvo al servicio de su singular filosofla,

En efecto, si por ejemplo se tienen presentes las tesis de Santayana acerca de la

expresion,"

es mas facil compren-der el sentido de su aproximaci6n a los tres poetas en referencia, asf como las ra-zones que tuvo para fijarse en ellos y no en otros de la misma 0 mayor importan-cia en la historia de la cultura. Dado su peculiar materialismo -nunca del todo libre de concesiones a cierto subjetivis-mo 0 espiritualissubjetivis-mo--, Santayana reco-noce en los objetos una serie de rasgos y caracterfsticas susceptibles de referir una "expresividad", en la medida en que concitan la intervenci6n de una subjeti-vidad que los rescata de la indiferencia. De acuerdo con las palabras del propio Santayana, "10 que constituye la expre-sividad individual de estas cosas es el cfrculo de pensamientos enlazados con cada una de ellas en un espfritu dado". Se trata, pues, de una estetica susten-tada en el supuesto de una objetividad dotada de una belleza intrfnseca que, sin embargo, no se actualiza como ex-presi6n si no es por la acci6n de 10 que Santayana llama "espfritu", A tal punto es importante este "segundo termino" de la relaci6n que "la expresividad de ca-da cosa aumenta con la inteligencia del

observador"."

Todo parece indicar que el minucioso y agudo trabajo exegetico que Santayana efecnia, a prop6sito deDe re-rum natura, La divina comediayFausto, sefunda en tesis como la que se aca-bade consignar sumariamente. Segtin dicha tesis, tales obras encierran un po-tencial estetico cuya efectividad simb6-lica, estetica, no alcanzara a concretarse sin la mediaci6n necesaria de una opera-ci6n del "espfritu" como 10 es la lectura. Mientras mas informaci6n y pensamien-to (en tanpensamien-to que asociaci6n de elemenpensamien-tos ideales) intervengan en esa operaci6n,

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RESENAS BIBLIOGRfi.FICAS

mayor capacidad de expresi6n tendran los textos referidos.

Lo anterior explica razonablemente

el

modus operandi

de Santayana con

res-pecto a los tres poetas de que da cuenta su libro; sin embargo, todavfa hay que ver por que ocuparse de esos tres en lugar de muchos otros que tambien re-clamarian, con todo derecho, la bene-volencia del espfritu liberador y reali-zador de la expresividad latente en sus obras. Lapregunta no es de ningiin mo-do ociosa. Tiene que ver con el titulo que Santayana Ie pone al compendio de sus conferencias: se trata de tres poetas "fi-16sofos". Por tanto, no es s6lo cosa de buenos poetas, sino de poetas que ade-mas de buenos se distinguen por tener una especial relaci6n con la filosofia. Pe-ro, aun este criterio de diferenciaci6n resulta insuficiente, porque bien podrfa aducirse que, de acuerdo con una de-finici6n no demasiado estrecha de la figura del poeta-fiI6sofo, habrfa en el mundo muchos mas que esos tres poe-tas-ffi6sofos. l.Por que, pues, s610 esos tres? Porque, una vez mas, son los que mejor se avendrfan con el pensamiento estetico del autor de este libro.

Para comprender mejor esto ultimo, se debe examinar el modo como Santa-yana aetna con respecto a Lucrecio, Dan-te y Goethe. En primer lugar,

10

que a to-das luces parece justificar la preferencia de Santayana por ellos es un acto inicial de reducci6n de los contenidos esencia-les de sus obras a sendos marbetes filos6-ficos. Asf, De

rerum natura

serfa el mas excelso momumento al naturalismo de todos los tiempos y

La divina comedia,

por su parte, serfa la maxima creaci6n estetica del "sobrenaturalismo", En el ca-so de Goethe, los afanes clasificatorios de Santayana tropiezan con ciertos obs-taculos, pero no por ella dejan de ser

igual de reductivos. Hay, segun el, una mayor ambigiiedad en el pensamiento y en la obra del autor aleman; por eso, ha-brfa que definir a este como un precursor de la filosoffa de la vida, como "un fil6so-fo de la experiencia tal como se ofrece al individuo",6 como alguien que conjuga insuperable mente "la ola del romanticis-mo, procedente de las profundidades del genio y de las tradiciones n6rdicas, y la ola de un neopaganismo, venido de Gre-cia a traves deItalia",?

Con esas tres reducciones, la mesa ya esta servida: ahora sf se puede pasar al "banquete" estetico-teorico de leer a los po etas que le interesan a Santayana. Pero, sobre todo, son las mencionadas reducciones las que le permiten al autor de

Los reinos del ser

proponer el extrafio programa utopico-poetico, que aparece al final dellibro. De su componente ut6-pica -es decir, relativo a un orden so-cial y cultural id6neo imaginario- ya se han adelantado algunas consideraciones en los parrafos iniciales de este comen-tario. Por su parte, la vertiente propia-mente poetica de ese programa empie-za a ser implfcitamente postulada, desde que Santayana unge a Lucrecio, Dante y Goethe como los poetas mas represen-tativos de tres maneras de entender y ejercer la poesia a un tiempo diferentes y complementarias. De alli que, un conoci-miento profundo de esas tres "poeticas" pueda dar pie a la propuesta de una suer-te de "poesfa total", que sea una supera-ci6n de aquellas. Sin escatimar a Goethe la grandeza e importancia de su poesfa, se tratarfa de ir mas alla de todo

10

que esta puede dar: "el turbio flujo de los sentidos, el grito del coraz6n, el tanteo de las primeras nociones del arte y de la ciencia que pueden proporcionar la ma-gia y la asrucia"." Tambien seria cuesti6n de rebasar cierta ciencia de la naturaleza

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subyacente en la poesia de Lucrecio. Y 10 misrpo habrfa que decir de Dante, cuyo arte -pese a las coras de belleza a que puede Uegar- "no tiene sabor de vida, sino de

scnambultsmo",?

En definitiva, esa nueva poesfa, que aquf se ha cali-ficado como "total", podrfa responder a una peculiar

aufhebung,

cuya realizaci6n tendria lugar al cumplirse el desidera-tum que el propio Santayana expresa asf:

Abramos de par en par aljoven poeta la in-finitud de la naturaleza; hagamosle sentir el caracter precario de la vida, la varie-dad de objetivos, civilizaciones y religio-nes aun en este pequefio planeta; haga-mosle seguir las huellas de los triunfos y locuras del arte y de la filosoffa, as! co-mo sus perpetuas resurrecciones, de co- mo-do semejante a la del abatimo-do Fausto. Si bajo el estfmulo de talescenario no com-pone algun dia una comedia natural que sobrepase tanto a la divina de Dante en sublimidad yriqueza como la sobrepasa-ni en verdad, la culpa no radicara en el tema, que es incitante ymagnifico, sino en el genio imperfecto, incapaz de tratar-10dignamenre.l?

Todas estas ideas son las mas debi-les del libro de Santayana. Carecen por completo de fundamentaci6n y hay que insistir en el supuesto de que constituyen agregados ocasionales a las menciona-das conferencias sobre Goethe, Dante y Lucrecio. El hecho de que aparezcan dandole forma y cuerpo al capitulo de "conclusiones" del libro comenta-do --cosa que aumenta su aparente legitimidad- es 10 que justifica la aten-ci6n critica que se les ha dado en es-ta recensi6n. En esas partes conc1u-yentes de su libra, Santayana evade la tarea de repensar los grandes temas que, en diversos momentos hist6ricos, han Hamado la atencion de los filoso-fos mas interesados en la poesfa. Por

eso, no viene al caso detenerse a exa-minar con mas .detalle asuntos como el de los nexos entre poesfa y verdad o entre poesia y ciencia; la ligereza con que Santayana, al modo de Pla-t6n, rec1ama un sustento cientifico pa-ra el discurso poetico y, sin demorar-se en los escnipulos del griego respecto a eso, admite y alaba la pertinencia epistemica, moral y politica de la poe-sfa; el caracter accesorio que Santaya-na confiere a la historia, tanto en el analisis de los poetas en cuestion co-mo en las extrapolaciones que a partir del mismo realiza; etc. No cabe duda de que Santayana tiene posiciones bien definidas sobre estos t6picos y muchos otros colaterales; pero, en su libro, no se hallan argumentos que sostengan ta-les posiciones, por 10 demas, siempre discutibles.

Ahora bien, si las objeciones ante rio-res son certeras, s610 alcanzan a poner en entredicho la validez de ocho pagi-nas del libra de Santayana. El resto de la obra no s6lo es disfrutable a <pleni-tud, sino completamente indispensable para los buenos lectores de la mejor Ii-teratura y para los estudiosos de temas de poetica, ret6rica, filosoffa de la li-teratura, etc. Esta apreciaci6n es vali-da inc1uso si se tiene en cuenta 10 que se ha dicho mas arriba sobre las "re-ducciones" operadas por Santayana. En realidad, ninguna hermeneutica es posi-ble sin el recurso a ciertos referentes de sentido, entre los que pueden contarse estos actos delimitadores (y, por ende, posidvamente "definidores"), en aten-ci6n a particularidades ternaticas, ret6ri-cas, estilisticas ... , contextos hist6ricos y otros aspectos.

As!

pues, las conferencias sobre Lucrecio, Goethe y,muy especial-mente, Dante mantienen una actualidad total. Mas bien, parecen infundidas de la

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eternidad que distingue a las obras y los autores sobre los que versan. En ellas, Santayana se revela como un fi16sofode gran sensibilidad estetica, dotado de una rara pericia para leer poesfa, as! como de una vasta y profunda cultura clasica. La combinaci6n de todas estas cualida-des muestran al Santayana de'Irespoetas fil6sofos ... como un fino constructor de

1Fernando Savater, "Santayana, un

principe de la filosoffa",Babelia, ElpaLs,Ma-drid, 11 de mayo,1996,p.15.

2 George Santayana,Los reinos del ser,

trad. Francisco Gonzalez Aramburu, FeE,

Mexico, 1985, p. 677.

3 Existe,por10menos, una version

cas-tellana de RicardoBaeza,editada en dos vo-himenes por Edhasa,en1981,conprologode Fernando Savater.

Jose

Rubio Carracedo,

Educaci6n

moral, postmodemidad

y

demo-cracia. Mas alla del liberalismo

y

del comunitarismo,

Trotta,

Ma-drid,1996.

De la educaci6n moral al ejercicio de la ciudadanfa: de la conquista de la au-tonornfa moral a la experiencia de la participaci6n democratica, En torno a este programa normativo articula Ru-bio Carracedo una persuasiva

y

razo-nada discusi6n entre la psicologfa y la pedagogfa moral, la etica y la politi-ca, con el objetivo de aclarar el papel de la educaci6n moral en la construe-ci6n de una cultura polftica democratica, Cuatro son los argumentos centrales del

Iibro,

sentido, 10 que a la postre obra en pro-vecho del lector interesado. Por su parte, la traducci6n de Ferrater Mora logra un exquisito equlibrio entre rigor semanti-co

y

elegancia de estilo, entre fidelidad al original

y

recreaci6n textual, 10 que tambien ayuda a un acercamiento mas cordial y efectivo allibro comentado.

JOSULANDA

Notas

4 Cfr. George Santayana,EI sentido de

la bellew, trad.J.RoviraArmengol,Losada, BuenosAires,1969,p.177Yss.

S Ibid.,p. 180.

6 George Santayana,'Ires poetas

fil6so-/05.

Lucrecio, Dante, Goethe,p. 106.

7 Ibid.,p. 105. S Ibid.,p. 148.

9 Ibid.,p. 151.

10 Ibid.,p. 152.

En primer lugar, la necesidad de ac-tualizar y reformular el enfoque cog-nitivista de la psicolog(a moral, ejem-plificado por la tradici6n de Piaget a Kohlberg. La revisi6n emprendida pasa por incorporar la critica, formulada des-de los trabajos des-de Gilligan y Murphy, al cognitivismo universalista original que acaba por distorsionar la complejidad del desarrollo moral. Y mas en concre-to, su dimensi6n afectiva, irreductible a pautas estrictamente racionales, ni si-quiera matizadas por las elementales, y no por menos culturales, diferencias de

genero.

Pero, a su vez, este primer examen conduce a revisar los supuestos referen-tes a procedimientos

y

que Kohlberg asu-me en su teorfa de los estadios evolutivos del desarrollo moral. En este punto, la

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