Africanos en el Yucatán colonial

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os afroyucatecos desempeñaron principalmente pa-peles intersticiales en la colonia peninsular, ocupan-do una posición intermedia entre españoles y mayas, desde donde irradiaron su influencia a la sociedad yucateca colonial, desde la ciudad española hasta el pueblo maya: una influencia profunda que hasta la fe-cha ha pasado inadvertida.”

Este libro es una historia social, cultural y econó-mica de los africanos y los descendientes de africanos en la península de Yucatán. Si bien el enfoque tempo-ral corresponde al periodo colonial, que técnicamente abarca de 1541 a 1821, el estudio se extiende de la década de 1530 a la de 1830 y las fuentes consultadas se concentran entre mediados y finales del periodo colonial (aproximadamente de 1640 a 1821). El propó-sito de esta obra, pues, es relatar una historia a me-nudo desatendida: la de los africanos en el contexto general de la Hispanoamérica colonial y, en concreto, en el escenario de Yucatán. En este sentido, la his-toria que aquí se relata constituye una nueva venta-na para comprender la historia de Hispanoamérica y de la América africana en general, y de esta manera contribuye tanto a la historia de la diáspora africa-na como también a las historias de México y de la Hispanoamérica colonial.

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Entre mayas y españoles

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OBRASDELCATÁLOGORELACIONADAS Obra antropológica, VII.

Cuijla: esbozo etnográfi co de un pueblo negro Gonzalo Aguirre Beltrán

Azúcar negra. El negro mexicano blanqueado o borrado

Carmen Boullosa El mar de los deseos.

El Caribe afroandaluz, historia y contrapunto Antonio García de León

Cultivadores libres, Estado y crisis de la esclavitud en Brasil en la época de la Revolución industrial Guillermo Palacios

África / América: literatura y colonialidad Ana Pizarro y Carolina Benavente (orgs.) Cuba y las músicas negras

Adolfo Salazar

Afroméxico. El pulso de la población negra en México: una historia recordada, olvidada y vuelta a recordar Ben Vinson III y Bobby Vaughn

MATTHEW RESTALL (Londres, 1964) es profesor de antropología y de historia de América Latina Edwin Erle Sparks y director de estudios lati-noamericanos en la Pennsylvania State Univer-sity. Estudioso de la conquista, la colonización y la diáspora africana en el continente america-no, Restall es presidente de la American Socie-ty for Ethnohistory, editor de Hispanic American Historical Review, editor de la serie Latin Ameri-can Originals y coeditor de la serie Cambridge Latin American Studies. Entre sus publicacio-nes más recientes se encuentran When Monte-zuma Met Cortés: The True Story of the Meeting that Changed History (2018), Los conquistadores. Una breve introducción (con Felipe Fernández-Armesto, 2013), Latin America in Colonial Times (con Kris Lane, 2012), y 2012 and the End of the World: The Western Roots of the Maya Apocalypse (con Amara Solari, 2011).

Entre mayas y españoles

Africanos en el Yucatán colonial

M AT T H E W R E S TA L L

Primera edición 2020/ Forro rústico con solapas /Refi ne 16.5 cm x 23 cm / 496 pp / Papel cultural 75 grs / lomo 2.5 cm /Tamaño fi nal del documento 59.5 cm x 23 cm /Diseño Teresa Guzmán / GUARDAS NEGRO/ 100% / TGR

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Traducción ALEJANDRO PÉREZ-SÁEZ

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MATTHEW RESTALL

Entre mayas y españoles

Africanos en el Yucatán colonial

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

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Primera edición en inglés, 2009 Primera edición en español, 2020

[Primera edición en libro electrónico, 2020] Restall, Matthew

Entre mayas y españoles. Africanos en el Yucatán colonial / Matthew Restall ; trad. de Alejandro Pérez-Sáez. — México : fce, 2020

492 p. ; 23 × 17 cm — (Colec. Historia)

Título original: The Black Middle. Africans, Mayas, and Spaniards in Colonial Yucatan

ISBN 978-607-16-6239-2

1. Africanos – Península de Yucatán (México) – Historia 2. Negros – Península de Yucatán (México) – Historia 3. Historia – México – Colonia – 1540-1810 I. Pérez-Sáez, Alejandro, tr. II. Ser. III. t.

LC F1376.R47 Dewey 972.65 R573e

© 2009, The Board of Trustees of the Leland Stanford Junior University

The Black Middle: Africans, Mayas, and the Spaniards in Colonial Yucatan de Matthew Restall

se publicó originalmente en inglés por Stanford University Press. Todos los derechos reservados.

Esta traducción se publica por acuerdo con Stanford University Press www.sup.org

Título original: The Black Middle: Africans, Mayas, and the Spaniards in Colonial Yucatan D. R. © 2020, Fondo de Cultura Económica

Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 Ciudad de México www.fondodeculturaeconomica.com

Comentarios: editorial@fondodeculturaeconomica.com Tel.: 55-5227-4672

Diseño de portada: Teresa Guzmán Romero

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio, sin la anuencia por escrito del titular de los derechos.

ISBN 978-607-16-6775-5 (pdf) ISBN 978-607-16-6239-2 (rústico)

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SUMARIO

Prólogo y agradecimientos. . . 9

Un apunte sobre las fuentes . . . 13

Abreviaturas de las fuentes de archivo . . . 17

Introducción. El cargamento de los barcos se hace visible . . . 19

I. Colonialistas involuntarios. . . 27

II. Las personas como propiedad . . . 66

III. Raza y rango . . . 121

IV. Formas de trabajo . . . 169

V. Medios para ascender y medios para salir. . . 220

VI. Comunidades . . . 283

VII. Encuentros mágicos . . . 347

Conclusiones. Los afroyucatecos de en medio . . . 387

APÉNDICES A. Selección de documentos escritos o dictados por afroyucatecos . . . . 399

B. Afroyucatecos y la población del Yucatán colonial (1781-1815) . . . . 405

C. Afroyucatecos que viajaron con licencia de España a Yucatán (1579-1779). . . 417

D. Ventas y valor de los esclavos en Yucatán . . . 419

E. Españoles propietarios de esclavos en Mérida (1710-1789) . . . 427

F. Afroyucatecos acusados por la Inquisición de brujería y hechicería amorosa. . . 437

G. Registros bautismales de afroyucatecos, Mérida (1710-1797) . . . 443

Glosario . . . 455

Bibliografía. . . 459

Índice analítico . . . 479

Índice de fi guras, mapas y cuadros. . . 487

Índice general. . . 491

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PRÓLOGO Y AGRADECIMIENTOS

Este libro es una historia social, cultural y económica de los africanos y de los descendientes de africanos en la península de Yucatán. Si bien el enfoque temporal corresponde al periodo colonial, que técnicamente abarca de 1541 a 1821, mi estudio se extiende de la década de 1530 a la de 1830 y las fuentes consultadas se concentran entre mediados y fi nales de ese periodo (aproxi-madamente de 1640 a 1821). El propósito de este libro es relatar una historia que nunca ha sido contada. El estudio de los africanos en el contexto general de la Hispanoamérica colonial ha sido insufi ciente, y en el escenario de Yuca-tán, en concreto, prácticamente inexistente. La historia que aquí relato no sólo transforma nuestro entendimiento de la historia de Yucatán, también abre una nueva ventana para comprender la historia de Hispanoamérica y de la América africana en general. Así, Entre mayas y españoles busca contribuir a la historia de la diáspora africana,1 como también a las historias de México e

Hispanoamérica.

Confío en que el tema de este libro sea de interés y motive el debate entre quienes estudian la diáspora africana y las sociedades coloniales de las Amé-ricas. He redactado centenares de páginas en la exploración de esta tesis, sus dimensiones, sus implicaciones y sus limitaciones, sin embargo, su forma más simple se encuentra encapsulada en el título del libro. Sería posible también sintetizar la idea en una simple frase, aunque quizá no tan breve: si bien la presencia en Yucatán de hombres y mujeres de ascendencia africana tuvo sus raíces en la esclavitud, esta región no fue una sociedad esclavista; los afroyucatecos desempeñaron principalmente papeles intersticiales en la colonia peninsular, ocupando una posición intermedia entre españoles y ma-yas, desde donde irradiaron su infl uencia a la sociedad yucateca colonial, desde la ciudad española hasta el pueblo maya: una infl uencia profunda que hasta la fecha ha pasado inadvertida.

1 Ésta es la cuarta diáspora africana dentro del modelo de las cinco diásporas de Palmer, que

consistió en la migración forzada de alrededor de 12 millones de africanos a Europa y a las

Amé-ricas entre los siglos XV y XIX (Colin A. Palmer, “Defining and Studying the Modern African

Dias-pora”, Perspectives, vol. 36, núm. 6, 1998, pp. 1, 22-25). Para dos reveladores ensayos recientes sobre la definición de la diáspora africana y sus implicaciones en el estudio de la América Latina colonial, véase Kim Butler, “Defining Diaspora, Refining a Discourse”, Diaspora, vol. 10, núm. 2, Baltimore, 2001, pp. 189-219, y Ben Vinson, “Introduction: African (Black) Diaspora History, Latin American History”, The Americas, vol. 63, núm. 1, julio de 2006, pp. 1-18. Para una detalla-da introducción sobre el tráfico transatlántico de esclavos, véase Herbert S. Klein, African

Sla-very in Latin America and the Caribbean, Oxford University Press, Nueva York, 1986.

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10 PRÓLOGO Y AGRADECIMIENTOS

Con este libro también pretendo contribuir más específi camente a la his-toria de Yucatán, pues se trata de la segunda monografía de una trilogía so-bre esta provincia del sureste de la Nueva España. El primer volumen, The

Maya World [El mundo maya], es una historia social y cultural de la pobla-ción indígena de este estado durante los tres siglos de dominio colonial;2 el

tercer volumen planeado para esta trilogía, intitulado The Colonial Crucible [El crisol colonial], se centrará en la sociedad española y buscará integrar en una sola trama muchos de los conceptos desarrollados en The Maya World y en Entre mayas y españoles.

Considero pertinente hacer una observación terminológica. Además de que las categorías sociorraciales no son tan precisas como suele asumirse, cabe destacar que las fuentes de archivo consultadas para esta investigación normalmente no especifi can la categoría sociorracial de los individuos; por ello he inventado el término afroyucateco para referirme a todo descendiente de africano que vivió en el Yucatán colonial. Siempre que fue posible, utilicé el término africano para referirme específi camente a los nacidos en África y, de manera general, a los portadores de la herencia racial española, que fue-ron llamados negros por los españoles, término que también utilizo desde su connotación española (en este sentido, no se debe confundir con su equiva-lente inglés, negro, pues se considera peyorativo; en todo caso, el término in-glés aceptable sería black). Cuando una fuente de archivo indica que un indi-viduo era de sangre mezclada, utilizo los términos mulato o pardo. Los españoles en Yucatán tendieron a utilizar negro o bozal para referirse a los africanos negros, y pardo o mulato para los afroyucatecos de sangre mezcla-da, esto es, tanto para personas de ascendencia afromaya como afroespaño-la, sin embargo, la terminología colonial fue inconsistente por razones diver-sas que analizo en el capítulo tercero.

*

La investigación, redacción y publicación de este libro fueron posibles gra-cias al fi nanciamiento y el apoyo de la John Guggenheim Memorial Founda-tion, la National Endowment for the Humanities, la John Carter Brown Li-brary, la Pennsylvania State University (junto con una subvención del College of Liberal Arts) y el Boston College, así como al generoso apoyo de los direc-tores y el personal del Archivo General del Estado de Yucatán, en Mérida (AGEY; en especial a Piedad Peniche Rivero), al Archivo General del Estado

2 Matthew Restall, The Maya World: Yucatec Culture and Society, 1550-1850, Stanford

Univer-sity Press, Stanford, 1997, investigación que produjo también Life and Death in a Maya

Commu-nity: The Ixil Testaments of the 1760s, Labyrinthos, Lancaster, 1995, y Maya Conquistador, Beacon Press, Boston, 1998.

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11 PRÓLOGO Y AGRADECIMIENTOS

de Campeche, en Campeche (AGEC; en especial a Sergio Bautista Vázquez y a Gaspar Cauich), al Archivo General y Notaría Eclesiástica de la Arquidióce-sis de Yucatán, en Mérida (AGAY; en especial a Sonia Guadalupe López Here-dia), al Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, en Mérida (CAIHY; en especial a Yolanda López Moguel), al Archivo General de Indias, en Sevilla (AGI; en especial a Pilar Lázaro de la Escosura y a Estrella Solís Giráldez), al Archivo General Militar de Madrid (AGMM), al Archivo General de la Nación, en la Ciudad de México (AGN), al Archivo Histórico Nacional, en Madrid (AHN), al Archivo Notarial del Estado de Yucatán, en Mérida (ANEY), a la Biblioteca Nacional, en la Ciudad de México (BN), a la British Li-brary, en Londres (BL), a la John Carter Brown Library, en Providencia (JCBL), a la Real Academia de la Historia, en Madrid y a la Tozzer Library, en la Uni-versidad de Harvard (TLH; en especial a Greg Finnegan).

Por sus invaluables comentarios sobre borradores de secciones de este libro, expreso mi más profundo agradecimiento a Herman Bennett, Tony Kaye, Susan Kellog, John Kicza, Jane Landers, Colin Palmer, Robert Schwa-ller y Ben Vinson. Asimismo, recibí contribuciones importantes para el desa-rrollo de este proyecto de Mark Christensen, John Chuchiak, Spencer Del-bridge, Michael Francis, Jake Frederick, Rick Goulet, Susan Kepecs, Kris Lane, Mark Lentz, Michael Oudijk, Robin Restall, la doctora Lydia Sada de González, Amara Solari, Paul Sullivan y Vera Tiesler. Expreso un especial agradecimiento a Eric Van Young por su dedicado esfuerzo para escribir la meticulosa, refl exiva y estimulante reseña de prensa de este libro para su pri-mera edición inglesa en 2009. Quedo en deuda también con los 15 estudian-tes de la Universidad Estatal de Pensilvania que identifi caron y debatieron resueltamente las debilidades del manuscrito durante mi seminario de titu-lación impartido en el otoño de 2005.

Por último, deseo agradecer a las cuatro mujeres que alumbran mi vida: Sophie, Isabel y Lucy, quienes han hecho de mí el afortunado padre de tan valiosas hijas, y a Helen, con quien quedo eternamente agradecido por su inquebrantable apoyo e inspirada creatividad.

M. B. R. State College, Pensilvania, junio de 2007

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UN APUNTE SOBRE LAS FUENTES

Las fuentes de archivo sobre prácticamente cualquier tema de la historia de Yucatán se encuentran ampliamente dispersas debido a varias razones, una de ellas es la localización de la provincia dentro de una estructura adminis-trativa imperial que provocó que algunos de sus registros viajaran a España y otros a la ciudad de México, que algunos terminaran en Mérida o en Cam-peche, o bien que permanecieran en los pequeños pueblos y villas donde fue-ron elaborados. Las fuentes sobre los africanos en el Yucatán colonial no son la excepción. Inicialmente, la escasez de fuentes secundarias sobre el tema me hizo pensar erróneamente que los afroyucatecos habían sido pocos y su existencia no bien documentada. Mis incursiones tempranas de 1994-1995 en los archivos parecían confi rmar esta impresión, ya que ninguno de los archivos de España y de México conserva secciones dedicadas específi ca-mente a los africanos, negros o esclavos, además de que la búsqueda de esos términos en los catálogos, analógicos y digitales, arroja pocos resultados.

Estos hallazgos tempranos, no obstante, resultaron ser la punta del ice-berg. A partir de 1996 y hasta mis incursiones fi nales en los archivos de España 10 años después, descubrí que era posible encontrar un número signifi -cativo de afroyucatecos en muchas de las categorías de los expedientes; la cuestión se limitaba a saber dónde y cómo buscar. Por ejemplo, dado que los esclavos arribaron en navíos y fueron vendidos como mercancía, encontré sus rastros en la sección Marina del Archivo General de la Nación (AGN) en la Ciudad de México y en las secciones Contratación e Indiferente del Archivo General de Indias (AGI) en Sevilla. Los conquistadores negros tuvieron una participación importante en la historia del Yucatán colonial temprano, por lo que se encuentran mencionados en las probanzas de los primeros colonos, una fuente histórica inmensamente rica conservada en las secciones

Patro-nato y Justicia del AGI que se trata de manera muy superfi cial en este libro. Puesto que los españoles que solicitaron licencias en Sevilla para viajar a las colonias anotaron en ellas a sus esclavos negros o sirvientes mulatos, los re-gistros de pasajeros del AGI, actualmente digitalizados, arrojaron detalles de suma importancia. En vista de que los españoles no dudaron en considerar las prácticas y creencias tradicionales como supersticiones, cuando no direc-tamente como hechicería, decenas de casos contenidos en los expedientes del Santo Ofi cio de la Inquisición, conservados en el AGN, fueron muy fructí-feros. Por razones similares, negros y mulatos aparecen en las secciones

Cri-minal del AGN y del Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Como parte de otro proyecto, durante años he estado reuniendo expedientes sobre

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14 UN APUNTE SOBRE LAS FUENTES

casos de bigamia, los cuales encontré tanto en el AGN como en el AGEY; varios de estos bígamos resultaron ser negros o mulatos, lo que me proporcionó biografías muy completas de algunos afroyucatecos. Esclavos legados como herencia se encuentran entre los testamentos y las sucesiones de los españo-les de la élite, documentos que en ocasiones quedaron sepultados en juicios testamentarios y controversias sobre propiedades. La defensa de la penínsu-la fue una cuestión altamente prioritaria para penínsu-la administración imperial, por lo que los documentos relacionados con las milicias quedaron repartidos en numerosos archivos, principalmente en España (en el AGI; el Archivo Ge-neral de Simancas, AGS; el Archivo Histórico Nacional, AHN; y en el Archivo General Militar de Madrid, AGMM, de reciente creación). La parroquia afro-yucateca de Jesús en Mérida no existe más, e incluso su iglesia fue demolida, sin embargo, los archivos parroquiales han sido preservados en un cuarto contiguo a la catedral (en el Archivo General y Notaría Eclesiástica de la Ar-quidiócesis de Yucatán, AGAY, que no contiene los archivos principales de la catedral). De manera fortuita, la organización de un archivo similar en Cam-peche, el Archivo Histórico de la Diócesis de CamCam-peche, AHDC, se inauguró en el mismo mes en que acudí a su catedral en busca de campechanos des-cendientes de africanos no conocidos hasta entonces.

Así como en un principio no fue nada fácil hallar fuentes sobre afroyu-catecos, su descubrimiento no me garantizó poder consultarlas posterior-mente. Tras mi investigación preliminar de los archivos de la parroquia de Jesús en Mérida en 1999, regresé en 2003 para descubrir que en el otoño anterior un huracán había destruido el techo de la sede del AGAY. Los docu-mentos, salvados en medio de la tormenta, habían sufrido algunos daños y su consulta se encontraba postergada indefi nidamente. Poco después de esta catástrofe, la sección completa de los archivos coloniales del Archivo Notarial del Estado de Yucatán, ANEY, que aguardaba para ser transferida al

AGEY, fue robada. Los volúmenes encuadernados en piel, en los que poco antes había descubierto registros de ventas de esclavos, contratos laborales y otras cuestiones relevantes para mi trabajo, fueron recuperados por la po-licía de la Ciudad de México, donde permanecieron durante años antes de ser depositados fi nalmente en el AGEY. Por fortuna, tanto los registros parro-quiales del AGAY como los libros del ANEY fueron microfi lmados varias déca-das atrás, los primeros por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últi-mos Días (Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints), y los otros por la Universidad de Texas en Arlington. Finalmente, de alguna manera, logré consultar todo aquello que necesitaba, aunque sin duda resta mucho más por descubrir. Afortunado también es el hecho de que las decenas de archi-vos relevantes para este proyecto de investigación en Yucatán y Campeche, México y España, e incluso en Londres y en las colecciones preservadas en las universidades de los Estados Unidos, se encuentren bajo el cuidado de especialistas dedicados a la preservación y disponibilidad de estas fuentes.

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15 UN APUNTE SOBRE LAS FUENTES

Es prácticamente milagroso que tanto material histórico sobre el Yucatán colonial haya logrado sobrevivir, lo cual se debe en gran medida a la heroica intervención de los archivistas, a quienes externo mi agradecimiento en el prólogo de este libro.

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ABREVIATURAS DE LAS FUENTES DE ARCHIVO

Las abreviaturas aquí presentadas son las utilizadas en las referencias, fi guras, mapas y cuadros de este libro. Todas las citas provienen de las secciones coloniales de cada archivo, salvo cuando se indica lo contrario. El sistema de referencia que utilicé es el siguiente: AGI-Escribanía 316b, 75: f. 2v, signifi ca que la información citada se encuentra en el Archivo General de Indias (Sevilla), en la sección Escribanía de Cámara, número de legajo 316b (todos estos números y letras corresponden a la designación exacta de los archivos), expediente o pieza número 75: el anverso del folio 2. Salvo donde se indique lo contrario, todos los archivos fueron visitados por mí y consultados in situ.

AGAY Archivo General y Notaría Eclesiástica de la Arquidiócesis de Yuca-tán, Mérida (consultado in situ y a través del material microfi l-mado por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, SUD)

AGEC Archivo General del Estado de Campeche, Campeche

AGEY Archivo General del Estado de Yucatán, Mérida

AGI Archivo General de Indias, Sevilla

AGMM Archivo General Militar de Madrid, Madrid

AGN Archivo General de la Nación, Ciudad de México

AGS Archivo General de Simancas, Simancas (consultado en línea y a través de Paso y Troncoso, 1940)

AHAY Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, Mérida

AHDC Archivo Histórico de la Diócesis de Campeche, Campeche

AHN Archivo Histórico Nacional, Madrid

AME Archivo de la Mitra Emeritense, Mérida (consultado a través de Arrigunaga y Peón, 1975, y Dumond, 1982)

ANEY Archivo Notarial del Estado de Yucatán, Mérida (consultado in situ y a través del material microfi lmado por la UTA, del cual fueron adquiridas copias en 2006 por la Pennsylvania State University)

BL British Library (Rare Manuscript Room), Londres

BN Biblioteca Nacional, Ciudad de México

CAIHY Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, Mérida

CCA Colección Carrillo y Ancona, en CAIHY

CDH Colección de Documentos para la Historia de la Formación Social de Hispanoamérica, 1493-1810 (véase Konetzke, 1953)

CI Cartas de Indias (Madrid, 1877)

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18 ABREVIATURAS DE LAS FUENTES DE ARCHIVO

DCP Discurso Sobre la Constitución de las Provincias de Yucatán y Cam-peche (1766), en BN (Archivo Franciscano 55/1150) y en DHY DHY Documentos para la Historia de Yucatán (Mérida, 1936-1938)

JCBL John Carter Brown Library, Providence

LLIU Lilly Library, Indiana University (consultada in situ por Jason Frederick)

PRO -CO (Colonial Offi ce), -A (Admiralty), anteriorm ente Public Record Offi ce, hoy llamado National Archives, Kew (UK) (véase Burdon, 1931)

RAH Real Academia de la Historia, Madrid

TULAL Tulane University (Nueva Orleans), Latin American Library Ma-nuscript Collection

UTA University of Texas, Arlington (las referencias a los números de ro-llo corresponden a los materiales microfi lmados del ANEY)

OTRASABREVIATURAS Alf. alférez Br. bachiller Capt. capitán 03_Restall_Abreviaturas.indd 18 03_Restall_Abreviaturas.indd 18 16/01/20 15:3316/01/20 15:33

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Introducción

EL CARGAMENTO DE LOS BARCOS SE HACE VISIBLE

Soy invisible, entiéndase, simplemente porque la gente se rehúsa a verme.

Ralph Ellison1

Me sentí intimidado por lo que les había ocurrido, por un sufrimiento que estaba más allá de mi en-tendimiento Mi incomodidad les causó disgusto —¡Ya basta! ¡Sufi ciente!— e insistieron en que vie-se que en evie-se lugar la diversidad de la vida vie-se había mantenido inalterada: la comedia a la par de la tristeza, la ternura al lado del horror. Su amor por la vida les hacía negarse a verse convertidos en le-yenda, en un monumento a la desventura.

Milan Kundera2

1547 años lai hab ca paxi u chem ex boxe ecabe ca bini españolesob Baksahticob u ahob katun yok box te ecabe uak ek boxil lae.

Títulos de los Pech3

Un barco cargado de negros es la evocación sintética del comercio transatlán-tico de esclavos que hiciera un notario maya. El epígrafe proviene de un re-cuento en maya de los anales de la conquista española de Yucatán y, de todas las narraciones mayas que hablan sobre el tema de la Conquista, es la única mención que existe de la presencia de africanos en la península en el siglo XVI.

1 Ralph Ellison, Invisible Man, Vintage, Nueva York, 1972 [1952], p. 3 (1547 fue el año en el que

un barco cargado de negros naufragó en Ecab, y los españoles llegaron a capturarlos; se embarca-ron en una guerra con los negros en Ecab, y los bajaembarca-ron del barco, amarrándolos juntos).

2 El pasaje de Milan Kundera, “Such Was Their Wager” (The New Yorker, Nueva York, mayo

de 1999), no se refiere a la esclavitud africana en el continente americano, sino a Terezín, el campo de concentración de Checoslovaquia a fines de la década de 1940.

3 El extracto de los anales está tomado de los principales títulos de los Pech: el Título de

Yaxkukul (folio 5r), y el Título de Chicxulub (pp. 10-11), traducido en Matthew Restall, Maya

Conquistador, Beacon Press, Boston, 1998, cap. 6 (extracto de la p. 119). Considero error del copista el término ex boxe, puesto que debería decir ek boxe (ex significa “pantalón”); nótese también que en la versión de Chicxulub dice erróneamente ual en lugar de uak.

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20 INTRODUCCIÓN

Asimismo, la literatura histórica del Yucatán colonial presta muy escasa y pasajera atención a los descendientes de africanos, de ahí que, tomando en préstamo la conocida frase de Ellison, son ellos los hombres y mujeres invisibles del pasado yucateco. El libro de Sergio Quezada, Breve historia de

Yucatán —de publicación reciente y hasta ahora la mejor historia de la península en un solo tomo—, consta de 13 capítulos y 97 secciones, y ninguno de sus títulos o subtítulos hace referencia alguna a los africanos en Yucatán.

Sería injusto culpar de ello a Quezada, ya que a pesar de que tanto en los albores como en el ocaso de la época colonial había casi tantos descendien-tes de africanos como españoles, los afroyucatecos, a diferencia de los mayas y los españoles, no produjeron prácticamente ningún documento escrito du-rante ese periodo, además de lo poco que se ha escrito sobre ellos desde en-tonces. Dicho de otro modo, Quezada tuvo muy escasas fuentes secundarias sobre los afroyucatecos para hacer su trabajo.4

4 Sergio Quezada, Breve historia de Yucatán, El Colegio de México/Fondo de Cultura

Econó-mica, México, 2001. Para ejemplos analíticos de la presencia africana en el Yucatán colonial dentro de obras enfocadas principalmente en los españoles o los mayas de la colonia, véanse las citas específicas en este libro de Manuela Cristina García Bernal, La sociedad de Yucatán,

1700-1750, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, Sevilla, 1972; Yucatán: Población y

encomienda bajo los Austrias, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, Sevilla, 1978; Marta Espejo-Ponce Hunt, “Colonial Yucatan: Town and Region in the Seventeenth Century”, tesis doctoral, University of California, Los Ángeles, 1974; Philip C. Thompson, Tekanto, A Maya

Town in Colonial Yucatan (pub. núm. 67), Middle American Research Institute, Tulane Universi-ty, Nueva Orleans, 1978; Nancy M. Farriss, Maya Society Under Colonial Rule: The Collective

En-terprise of Survival, Princeton University Press, Princeton, 1984; Juan Francisco Peón Ancona,

Chucherías de la historia de Yucatán, Maldonado Editores, Mérida, 1985; Robert W. Patch, Maya

and Spaniard in Yucatan, 1648-1812, Stanford University Press, Stanford, 1993; Matthew Restall,

Maya Conquistador, op. cit., y John F. Chuchiak, “The Indian Inquisition and the Extirpation of Idolatry: The Process of Punishment in the Provisorato de Indios of the Diocese of Yucatán, 1563-1812”, tesis doctoral, Tulane University, Nueva Orleans, 2000. Entre las obras mayores igualmente enfocadas en otros temas yucatecos con muy escasa o ninguna referencia a los afro-yucatecos están Grant D. Jones, Maya Resistance to Spanish Rule: Time and History on a Colonial

Frontier, University of New Mexico Press, Albuquerque, 1989; Jorge Victoria Ojeda, Mérida de

Yucatán de las Indias: Piratería y estrategia defensiva, Ayuntamiento de Mérida, Mérida, 1995; Terry Rugeley, Yucatan’s Maya Peasantry and the Origins of the Caste War, University of Texas Press, Austin, 1996 y Of Wonders and Wise Men: Religious and Popular Cultures in Southeast

Mexico, 1800-1876, University of Texas Press, Austin, 2001, y Manuela Cristina García Bernal,

Campeche y el comercio atlántico yucateco (1561-1625), Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Antropología e Historia y Gobierno del Estado de Campeche, Ciu-dad de México y Campeche, 2006. El comentario en el que Peón Ancona afirma que “algunos historiadores modernos han demostrado que entre los habitantes de Yucatán durante los siglos del dominio colonial existieron abundantes elementos de la raza negra”, Chucherías..., op. cit., p. 116, no cuenta con referencias, no obstante, es probable que haya tenido en mente a Rodolfo Ruz Menéndez, “La emancipación de los esclavos de Yucatan” (panfleto), Ediciones de la Univer-sidad de Yucatán, Mérida, 1970; Manuela Cristina García Bernal, La Sociedad..., op. cit., y

Yuca-tán…, op. cit., y Gonzalo Aguirre Beltrán, La población negra de México: Estudio etnohistórico,

Fondo de Cultura Económica, México, 1989 [1946], quienes respaldan dicha afirmación, aunque

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21 EL CARGAMENTO DE LOS BARCOS SE HACE VISIBLE

El hecho de que los afroyucatecos hayan escrito tan poco durante el pe-riodo colonial se debió en parte a su muy limitado acceso a la educación y al sistema judicial, pero es notorio que incluso las fuentes europeas tendieron a ignorar e incluso a menospreciar de manera particular la presencia negra en la colonia. Los españoles nos ofrecen impresiones fugaces de las personas negras que vivieron entre ellos, momentos efímeros de visibilidad de aque-llos a los que prácticamente no se les mencionó y no tuvieron presencia en sus textos. Fray Cristóbal Asensio escribió que en 1570 “rentó un caballo y un hombre negro” en Valladolid para su viaje de evangelización de los mayas isleños de Cozumel, y mientras el relato del fraile es detallado en muchos aspectos, no vuelve a mencionar a ese hombre negro.5 El Compendio y

des-cripción de las Indias Occidentales de fray Antonio Vázquez de Espinosa, es-crito en 1620, contiene más de una decena de páginas sobre Yucatán en las que despliega detalladas descripciones de la vestimenta local, la ubicación precisa de los pueblos, la naturaleza de los frutos locales y una lista exhausti-va de todos los conventos, curatos y número de parroquianos mayas. Sin embargo, Vázquez solamente nos ofrece en su relato una referencia pasajera a la existencia de “negros y mulatos”, a pesar de que para entonces había miles de afroyucatecos en la península.6 De igual manera, don Joachin

Fer-nando Prieto escribió un relato sobre Yucatán en 1757 en cuyas 30 páginas informa a los lectores sobre los tipos de madera que se encuentran en la pe-nínsula, los ingresos por impuestos portuarios y el número de parroquias mayas, pero no hace mención alguna de los negros esclavos o las contribucio-nes de los negros libres a la economía yucateca.7

sin proporcionar mayores detalles. Las únicas publicaciones dedicadas por completo a los afri-canos y sus descendientes en Yucatán son estudios de historiadores yucatecos como Luis López

Rivas, “Venta de negros en Mérida a fines del siglo XVIII”, Revista de la Universidad de Yucatán,

núm. 99-100, Mérida, 1975, pp. 118-122; Genny Negroe Sierra, “Procedencia y situación social de la población negra de Yucatán”, Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad

de Yucatán, núms. 106-107, pp. 3-20, Mérida, 1990; Brígido Redondo, Negritud en Campeche, Ediciones del Honorable Congreso del Estado, Campeche, 1994; Francisco Fernández Repetto y Genny Negroe Sierra, Una población perdida en la memoria: Los negros de Yucatán, Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida, 1995, y Melchor Campos García, Castas, feligresía y ciudadanía

en Yucatán: Los afromestizos bajo el régimen constitucional español, 1750-1822, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología/Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida, 2005. Estos microestudios representan el creciente interés de los académicos locales por la historia afroyucateca, sin em-bargo, éste no se ha diseminado fuera de Yucatán ni ha repercutido en una amplia conciencia pública o la aceptación de dicha historia dentro de la península.

5AGI-Indiferente General 1381; Ralph L. Roys, France V. Scholes y Eleanor B. Adams, “Report

and Census on the Indians of Cozumel, 1570”, Contributions to American Anthropology and

History, núm. 30, Carnegie Institution, núm. 523, Washington, 1940, p. 24.

6 Antonio Vázquez de Espinosa, Compendium and Description of the West Indies (c. 1620) [1620],

trad. de Charles Upson Clarke, Smithsonian Institution Press, Washington, 1942, pp. 120-128.

7RAH, 11-5-1, 8785, núm. 9 (manuscrito del relato de Prieto escrito en Madrid el 28 de marzo

de 1757).

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22 INTRODUCCIÓN

Uno argumentaría que eso era de esperar de los españoles, quienes da-ban por sentada la presencia de los negros en sus colonias e incluso en sus casas, no obstante, nos topamos con la misma distracción en un extranjero como el teniente James Cook. En 1769 Cook pasó por el pueblo yucateco co-lonial de Bacalar, al que describió como una “villa pequeña, pobre y desorde-nada, con chozas toscas con paredes de hojas de palma clavadas en la tierra y revestidas con barro, y con techos de hojas, cuyo número de habitantes no es mayor de cien españoles e indios, de los cuales los primeros son en su ma-yoría soldados del ejército de la provincia”.8 No obstante, por un censo

reali-zado 10 años después sabemos que, de una población cercana a los 400 habi-tantes, al menos 263 afrodescendientes vivían en Bacalar y sus alrededores, quienes seguramente se encontraban trabajando fuera de las murallas de la ciudad durante la visita de Cook. De la misma manera, a pesar de que más de uno de cada ocho de los 1 600 habitantes de Mérida, la capital de la colo-nia, eran negros o mulatos, Cook tampoco los mencionó.9

La sola existencia de africanos en el Yucatán colonial es razón sufi ciente para estudiarlos, sin embargo, el hecho de que fueran signifi cativos en los ám-bitos demográfi co, económico y social, y a la vez ignorados casi por completo por quienes han escrito sobre Yucatán en los últimos cinco siglos, hace que el relato de su historia sea más imperativo y fascinante. En el centro de este es-tudio, por lo mismo, reside un misterio: si los africanos fueron tan signifi cati-vos en la historia del Yucatán colonial, ¿cómo y por qué se volvieron invisi-bles? La respuesta —la suma de varios factores, en su mayoría arraigados en la naturaleza de la experiencia afroyucateca— se analiza en las conclusiones. El capítulo fi nal de este libro resume también otras cuestiones clave yuxta-puestas que exploro a lo largo de sus páginas. Por ejemplo: ¿fue el Yucatán colonial una sociedad esclavista o una sociedad con esclavos? ¿Por qué los españoles de Yucatán poseyeron esclavos? ¿De qué manera el surgimiento de una población de negros libres impactó en los “negros de en medio”?

En tanto que el estudio de las historias de los indígenas y los coloniza-dores del Yucatán colonial se facilita enormemente gracias a las muy abun-dantes fuentes de archivo sobre españoles y mayas yucatecos, las evidencias sobre los africanos se encuentran fragmentadas y relativamente dispersas, de ahí que este estudio se base en una amplia variedad de fuentes y

docu-8 Teniente James Cook, Remarks on a Passage from the River Balise, in the Bay of Honduras, to

Merida: The Capital of the Province of Jucatan in the Spanish West Indies, C. Parker, Londres,

1769, p. 11 (edición original en JCBL como A24b).

9 Ibid., pp. 22-34; Robert W. Patch, Maya and Spaniard..., op. cit., pp. 134-135, capítulo I de

este libro. La omisión de los africanos en las relaciones de los pueblos yucatecos es característica de la mayoría de los relatos; otro ejemplo es John Ogilby, en cuya vasta obra America: Being an

Accurate Description of the New World, de 1670, describe brevemente la provincia y sus

estable-cimientos de españoles e indígenas, mas no de africanos (Londres, 1670, pp. 222-223; en JCBL

como F671-M765al).

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23 EL CARGAMENTO DE LOS BARCOS SE HACE VISIBLE

mentos aislados provenientes de archivos y bibliotecas de Europa, México y los Estados Unidos; únicamente los archivos parroquiales y los censos ofre-cen pruebas más o menos cuantifi cables, pues en ocasiones también llegan a ser inconsistentes y poco confi ables. Ante el carácter anecdótico de muchas de las fuentes, he volcado en cuadros la información que no se encuentra sistematizada de tal manera, y he intentado mantener la mayor transparencia en el análisis de las fuentes de archivo tanto en el cuerpo del texto como en las notas. He seleccionado un caso de estudio específi co para el inicio de cada capítulo, después de lo cual analizo parcialmente otras fuentes con la intención de determinar la veracidad de las impresiones dadas por dichas historias iniciales.

Seleccioné el ejemplo introductorio —el breve pasaje tomado de los Títu-los de Títu-los Pech antes citado— porque, a pesar de su brevedad, reluce muchos de los temas en los que este estudio se estructura. El primer grupo temático que surge de la cita es la implicación de que los africanos hayan llegado acci-dentalmente a Yucatán a causa de un naufragio, una imagen sin duda iróni-ca si consideramos que los primeros europeos que pisaron la península fue-ron ellos mismos sobrevivientes de un naufragio.10 Cierto es que los africanos

fueron colonos involuntarios,11 pero no llegaron a Yucatán por accidente.

Las interrogantes que aquí se plantean y que se abordan en los cuatro prime-ros capítulos, son por lo tanto de carácter demográfi co y socioeconómico: ¿Cuándo llegaron los africanos a Yucatán? ¿Cuántos llegaron? ¿En qué luga-res de la península se instalaron? ¿Qué papel desempeñaron en la formación de la colonia? Las respuestas se centran inicialmente en la esclavitud (el tema principal de los dos primeros capítulos) y en las relaciones entre espa-ñoles y afroyucatecos (el tema general tratado en los tres capítulos iniciales). No obstante, cuando observamos el panorama completo de las experiencias laborales de los afroyucatecos (capítulo IV), la esclavitud no aparece como la institución defi nitoria de los contratos y patrones de trabajo.

Los temas del segundo grupo sugeridos por el epígrafe en lengua maya giran en torno a la identidad de los esclavos negros. En la cita inicial, los au-tores mayas de los anales se refi eren a los africanos esclavos como ek box o “negros”.12 Presuntamente, estos náufragos sobrevivientes habían sido

ex-traídos de su África natal poco antes y, por lo mismo, eran cultural y racial-mente distintos tanto de los mayas como de los españoles. Sin embargo, ¿hasta qué punto los africanos y sus descendientes siguieron

diferenciándo-10 Véase, por ejemplo, Matthew Rest all, Maya Conquistador, op. cit., pp. 6-7.

11 La frase se ha tomado de Felipe Fernández-Armesto, Millennium: A History of the Last

Thousand Years, Scribner, Nueva York, 1995, p. 69.

12 Los mayas yucatecos no habían conocido africanos antes de la conquista española, por lo

que carecían de un término para nombrarlos; así, igual que la antigua costumbre española, los mayas utilizaron su adjetivo “negro” (box), al que en esta cita se le añade el sustantivo “algo negro” (ek).

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24 INTRODUCCIÓN

se culturalmente de los otros habitantes de Yucatán? ¿Qué tan signifi cativas fueron las diferencias de “raza”? ¿Acaso los africanos en Yucatán desarrolla-ron un sentido de comunidad basado en la raza o en la afi liación a una pro-vincia o a cualquier aspecto de ella? ¿Qué tan distintos eran considerados los negros esclavos y los libres, los de sangre pura y los mulatos? ¿Cómo se veían a sí mismos? ¿Podemos hablar de “afroyucatecos”? Si bien las posibles res-puestas a estas preguntas se van planteando a lo largo de este libro, se abor-dan más concretamente desde el capítulo tercero hasta el séptimo.

El tercer grupo temático que se desprende del fragmento de los anales mayas, vinculado con los dos anteriores, es el de las relaciones interracia-les. Todos los capítulos abordan aspectos de las relaciones entre españoles y africanos a través del análisis de temas demográfi cos, roles económicos y cuestiones de identidad; si bien las relaciones entre mayas y africanos se analizan en cierta medida en todo el libro, de los capítulos tercero al sexto se aborda este tema cada vez con mayor profundidad para dedicar íntegra-mente el capítulo VII a las complejas interacciones entre mayas y afroyuca-tecos.

La cita de los Pech sugiere que las relaciones entre españoles y africanos se rigieron por el antagonismo inherente a la esclavitud, mientras que los mayas permanecieron neutrales sin tomar partido por ninguno de ellos. ¿Hasta dónde es esto cierto?, es decir, ¿los descendientes de africanos real-mente estuvieron atados involuntariareal-mente a la comunidad española y a la vez totalmente distanciados del mundo maya? ¿Cómo percibieron los mayas a los africanos? ¿Cuáles fueron los medios y los lugares en los que se desa-rrolló la interacción entre mayas y africanos? ¿Hasta qué grado los afroyu-catecos estuvieron atrapados en medio de los prejuicios de los españoles y de los mayas?

La respuesta a esta última pregunta se anticipa obviamente en el título del libro y enuncia la tesis subyacente: que los descendientes de africanos en Yucatán quedaron ubicados y atrapados de varias maneras en un terreno in-termedio entre los colonialistas españoles y los indígenas nativos de la pe-nínsula: los mayas yucatecos. El título es a la vez una evocación del llamado “pasaje intermedio”, esto es, el comercio transatlántico de esclavos de África a América.13 Junto con los negros esclavos que los españoles consideraron

propiedades y sirvientes personales que denotaban estatus, la numerosa po-blación de negros libres también estaba sujeta a los colonialistas bajo una

13 Existe también una literatura diversa que caracteriza a los pueblos en distintos momentos

históricos como “terreno intermedio” (Richard White, The Middle Ground: Indians, Empires, and

Republics in the Great Lakes Region, 1650-1815, Cambridge University Press, Cambridge, 1991, sobre los pueblos nativos de los Estados Unidos en la región de los Grandes Lagos) o como “nación intermedia” (James Muldoon, “The English of Ireland Are Not the English of England: Creating a Middle Nation on the Irish Frontier”, ponencia presentada en la Calibrations

Conference, Texas A&M University, Texas, 2002, sobre la Irlanda medieval y los angloirlandeses).

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25 EL CARGAMENTO DE LOS BARCOS SE HACE VISIBLE

relación subordinada. No obstante, pretendo demostrar que, a pesar de ha-ber sido víctimas del esclavismo, la subordinación y los prejuicios tanto de los mayas como de los españoles, los afroyucatecos gozaron de un amplio espacio en este terreno intermedio para construir vidas complejas y diversas: desarrollar ofi cios, buscar oportunidades, formar familias y a menudo lu-char en contra e incluso trascender a las restricciones sociales y económicas heredadas.

Así, dentro de este contexto, el mundo de los negros atrapado entre dos culturas distintas adquirió un carácter multidimensional. Los afroyucatecos fueron heterogéneos, vivieron en el “espacio de en medio, a la par y a través” de diferentes escenarios sociorraciales (tomando prestadas las palabras de Ben Vinson).14 Muchos de estos escenarios conllevaron un espacio social

di-námico creado por las familias de negros libres que buscaron adquirir cierta movilidad y acceso al centro político y económico. Esto lo lograron en parte distanciándose de los esclavos e involucrándose en las comunidades españo-las e indígenas entre españo-las que se encontraban. Si los pueblos nativos u origina-rios americanos han sido vistos en términos históricos como los “otros, esen-cialmente distintos” de los europeos, con los “descendientes de africanos negros” ubicados “más ambiguamente tanto dentro como fuera de la socie-dad de sus amos y observadores” (en palabras del antropólogo Peter Wade), entonces mi argumento es que los afroyucatecos se encontraron en una posi-ción ambigua que les permitió situarse tanto dentro como fuera de las socie-dades española y maya.15

Por consiguiente, los afroyucatecos transformaron de manera defi nitiva las comunidades mayas donde se asentaron, así en el campo como en los pueblos. De hecho, el descubrimiento más sorprendente de mi investigación sobre el mundo afroyucateco fue quizá saber que hacia fi nales de la colonia, los mayas de Yucatán en cierto sentido se convirtieron en afromayas. Esto no sólo transforma nuestra visión del Yucatán colonial, sino que tiene pro-fundas implicaciones en el estudio del Yucatán contemporáneo.

Así pues, la historia que nos ocupa en este libro está lejos de ser el relato de una tragedia; es una historia del empeño humano, una historia de sufri-miento, sin duda, pero también de supervivencia y, en muchos casos, de triun-fos. El lector podrá estar o no familiarizado con el entorno histórico y geográ-fi co en el que aquí se inserta, sin embargo, los patrones del comportamiento humano que en él se abordan son sobradamente conocidos por todos.

Mis esfuerzos por demostrar que los descendientes de africanos fueron capaces de trascender de muchas maneras a los horrores de la esclavitud y

14 Ben Vinson, “Introduction: African (Black) Diaspora History, Latin American History”, The

Americas, vol. 63, núm. 1, julio de 2006, p. 9, sobre los africanos y sus descendientes en la Hispanoamérica colonial en general.

15 Peter Wade, Race and Ethnicity in Latin America, Pluto Press, Londres, 1997, p. 3.

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26 INTRODUCCIÓN

de la subordinación racial por ningún motivo deben tomarse como una apo-logía del comercio de esclavos; por el contrario, en respuesta tanto a la natu-raleza deshumanizante del comercio de esclavos como a la notable ausencia de los africanos en los registros históricos de la humanidad, he buscado de-volver la visibilidad a la experiencia africana en el Yucatán colonial en la más amplia dimensión de su riqueza humana.

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I. COLONIALISTAS INVOLUNTARIOS

Que ha mas de cuarenta años entró en esa provinsa

y desde entonces nos ha servido con sus harmas en las ocasiones que se han ofrecido, especialmente en ayudar a poner esa provinsa devaxo de ñra

ove-dencia y despues en cosas tocantes a ñro servicio que se le han mandado por los ñros gobernadores.

Rey Felipe II, 15781

¿Hay quien quiera hacer postura a dos negros in-gleses esclavos del Rey que parezca y se la admiti-rá la que hiciere y se han de rematar dadas las doce de este día?

Isidoro, pregonero maya bilingüe, Mérida, 17922

LAHISTORIADE SEBASTIÁN TORAL

En 1578 el gobernador de la provincia de Yucatán recibió un edicto real fi r-mado por el rey de España asentado en Madrid. Se le ordenaba a la adminis-tración provincial eximir del pago de tributo a Sebastián Toral, vecino de Mérida, la capital colonial yucateca; eximía también a su esposa y a sus hijos cuando éstos alcanzasen la edad tasable. La respuesta favorable del edicto respondía a las peticiones de Toral fundadas en sus servicios prestados a la Corona durante la conquista española de Yucatán, dejando en claro “que ha mas de cuarenta años entró en esa provinsa [provincia] y desde entonces nos

ha servido con sus harmas en las ocasiones que se han ofrecido, especial-mente en ayudar a poner esa provinsa devaxo de ñra [nuestra] ovedencia y

despues en cosas tocantes a ñro [nuestro] servicio que se le han mandado por los ñros [nuestros] gobernadores […] sin aver llevado por ello salario ni aver sele hecho gratifi cacion alguna”.3

Peticiones y edictos como éstos fueron comunes en el Yucatán colonial temprano. Los conquistadores españoles nunca recibieron un salario; si

aca-1AGI-México 2999, 2: f. 187r.

2AHAY-Asuntos Terminados 1792 (transcrito en Rodolfo Ruz Menéndez, “La emancipación

de los esclavos de Yucatan” (panfleto), Ediciones de la Universidad de Yucatán, Mérida, 1970, pp. 22-25).

3AGI-México 2999, 2: f. 1871.

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28 COLONIALISTAS INVOLUNTARIOS

so, gozaron de licencias para conquistar y promesas de benefi cios reales, de modo que los reyes españoles del siglo XVI fueron asediados con peticiones de privilegios y recompensas de aquellos que habían forjado el Imperio espa-ñol en las Américas, peticiones que comúnmente se resolvieron de modo fa-vorable. De hecho, durante siglos después de la Conquista, la hacienda real y sus ramas americanas continuaron pagando pensiones anuales de cientos de pesos a los descendientes de los conquistadores e incluso a indígenas hidal-gos, como los descendientes de la familia real mexica de Moctezuma.4 No

obstante, y esto es lo que hace del edicto algo inusual, Sebastián Toral no fue español ni hidalgo maya, sino negro africano.

Toral nació en la segunda década del siglo XVI en el occidente de África o en Portugal, y un registro revela que sus padres fueron esclavos negros en el pueblo portugués de Mora. Se desconocen las circunstancias de su venta a los españoles, pero sabemos que en su tierna adolescencia vivió las experien-cias de atravesar el Atlántico e invadir un territorio indígena americano no sometido. Inicialmente arribó a la península de Yucatán como esclavo de uno de los conquistadores y participó en la malograda incursión de princi-pios de 1530. Es probable que a raíz de su servicio en dicha expedición haya obtenido la libertad, de modo que a su regreso a Yucatán en 1540 lo hizo como conquistador libre junto con los españoles que llegaron dispuestos a intentar sojuzgar a los mayas por tercera ocasión.

Tras la fundación de la colonia peninsular a principios de 1540, Toral vivió entre los nuevos colonos yucatecos como cristiano hispanohablante y, tiempo después, formó una familia propia; tal y como lo expresa el edicto: “está casa-do y tiene su casa mujer e hijos en la dicha ciudad [Mérida]”. Su ocupación fue la de “guardia y çentinela”, actividad comúnmente asociada con negros y mulatos en las colonias españolas;5 no obstante, tanto en el habla castellana

de aquel tiempo como en los términos expresados en el edicto, seguía siendo “negro, de color moreno”. Dicha identidad colocaba a Toral en una categoría separada y subordinada dentro de la sociedad colonial, a pesar del hecho de que mucho antes de 1578 se había convertido en un hombre libre. Signifi caba también que, cuando en 1574 la Corona “ordenó a los esclavos [negros] y mu-latos libres de estas partes [las colonias] pagar tributo […] de doce reales al

4JCBL-CodexSp 33 es un reporte de los gastos reales en la Nueva España en 1697; en el folio

34r se encuentran registradas las pensiones de 827 pesos recibidas por dos hidalgos de la familia Moctezuma. Sobre el goce de privilegios por algunos miembros de la familia Moctezuma entre la Conquista y la fecha de estas pensiones, véase Donald E. Chipman, Moctezuma’s Children:

Aztec Royalty Under Spanish Rule, 1520-1700, University of Texas Press, Austin, 2005.

5 Juan Garrido, el conquistador negro del centro de México más conocido (Peter Gerhard,

“A Black Conquistador in Mexico”, Hispanic American Historical Review, vol. 58, núm. 3, Durham, agosto de 1978), fue centinela en la ciudad de México; sobre las ocupaciones de los primeros conquistadores negros, véase Matthew Restall, “Black Conquistadors: Armed Africans in Early Spanish America”, The Americas, vol. 57, núm. 2, Cambridge, octubre de 2000, pp. 171-205;

Sev-en Myths of the Spanish Conquest, Oxford University Press, Nueva York, 2003, p. 62.

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29 COLONIALISTAS INVOLUNTARIOS

año, y a su mujer e hijos de otros doce”, Toral estaba obligado a pagar la canti-dad de tres pesos anuales, el equivalente al salario mensual de un trabajador.6

Desde Mérida, Toral envió a Madrid una petición en reclamo por habér-sele tasado para el pago de tributo, aunque en vano, pues a fi nales de la déca-da de 1570 fue obligado a tomar la audéca-daz decisión de viajar a España; deci-mos audaz porque el viaje implicaba varias semanas de gastos, riesgos e incomodidades, y Toral tenía entonces cerca de 60 años, un hombre viejo en los parámetros del siglo XVI. Es probable que no haya pensado tanto en sí mismo ni en su propio bienestar económico, como en el de sus hijos y en las implicaciones sociales del asunto, pues pagar tributo lo colocaba en la mis-ma categoría que los mis-mayas a los que había combatido en su juventud; por el contrario, ser eximido de tributo lo situaba en la categoría de los españoles a cuyo lado había combatido. Por ello, debe de haber sido gratifi cante para el veterano afroyucateco enterarse de que, al habérsele exigido el pago de tributo, el rey consideraba que “avia Rescebido agravio, porque hera digno de Rescevir mucha mrd [merced] por lo que ansi nos havia servido como lo largamente parescia por ciertos Recuados de que ante nos en el ñro conso [nuestro consejo]

de las yndias fue hecha presentacion […]”.7

En enero de 1579, cuatro meses después de que el rey fi rmara el edicto en Madrid, Toral se presentó ante las autoridades aduanales de Sevilla. Des-crito por los notarios que certifi caron sus documentos de viaje como “negro […] de color moreno […] del edad de sesenta años poco más o menos y bar-bicano”, se le extendió un permiso “para pasar y volver a la provinçia de yu-catan […] [con] la fl ota de la nueva [E]spaña”. Asimismo, en otra orden real dictada una semana después, le fue otorgada una licencia para volver a Yu-catán autorizándole el uso “para guarda y defensa de una persona y casa quatro espadas quatro dagas y un arcabuz”, y una vez en Yucatán, el privile-gio de portar una espada y una daga, “como la traen los españoles”.8

La siguiente y última vez que tenemos noticia de Toral es un año después, cuando en enero de 1580 se presentó en la sede del virrey en la ciudad de Mé-xico para solicitar una licencia para portar armas. Llevaba consigo el edicto real que le garantizaba ese derecho, pero se quejaba de que “algunos ofi cios [ofi ciales] y otras personas” de la ciudad le acusaban de no ser la persona cuyo nombre consignaba dicha licencia. Toral deseaba obtener una licencia local para portar su espada y su daga, y al fi nal le fue concedida. Después de ello,

6AGI-México 2999, 2: f. 187v.

7 Idem. El expediente de Toral se encuentra en AGI-México 2999, 2: ff. 187-188r (folio anterior

180-181; también bajo el folio 348-349; el primer documento en f. 187 se encuentra reproducido

también en CDF: I, 511-512), en Contratación 5227, 2, 25, en Indiferente, 1969, 22, I: f. 404, y en

AGN-General de Parte 2, 498: f. 97.

8AGI-Contratación 5227, 2, 25: ff. 1-2. Se encuentra también en la lista de pasajeros de 1579

como “Sevastian de Toral de color moreno” (AGI-Indiferente General 1969, 22, 1: f. 404v). Este

último edicto se encuentra en AGI-México 2999, 2: f. 188r.

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