Dr. House: No queda más que la aceptación

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“Dr. House: No queda más que la aceptación”

“Dr. House”, es una serie de TV norteamericana que se desenvuelve en torno a la vida de Gregory House- un doctor algo excéntrico, irónico; muy desagradable- y a los problemas médicos de un hospital, los cuales deben ser diagnosticados oportunamente por el equipo encargado. Este equipo es encabezado por un genio del diagnóstico (Gregory House), el cual es reconocido por encargarse de casos que son en general cuestión de vida o muerte. La serie revela en sí dos aspectos esenciales: los padecimientos de los pacientes y los padecimientos personales de los médicos. La mezcla de estos dos aspectos es la que provoca en el espectador la afirmación de que no sólo es el paciente el que se cuestiona su existencia enferma sino que el mismo médico cuestiona su existencia de “pequeño dios”, el cual “debe” tomar siempre una decisión que afecta a otro ser humano y así mismo. El médico, cuando toma decisiones, actúa de cierta forma por su “profesión”; esto quiere decir, que al momento de actuar tiene que dejar de lado sentimentalismos y hacer lo que debe hacer para salvar la vida de su paciente.

“Aceptación”, es el capitulo al que se va a referir este ensayo, y corresponde a la segunda temporada de la serie “Dr. House”. La realización de este ensayo está orientado a exponer cronológicamente algunos pasajes de lo que fue este capítulo, los que analizaré uno a uno. Para analizar cada uno de los capítulos pondré un título, el cual dejará ver lo que analizaré, basándome en mi opinión personal y en la materia estudiada en el curso de psicología social como también algunos pasajes de los libros: “Campo de la psicología social” de Serge Moscovici y “Entre el individuo y la sociedad” de Frederic Munne. Este material ayudará a comprender qué es lo que nos mueve a actuar de una manera y no de otra. El capitulo comienza presentado los padecimientos de un reo condenado a la pena capital (pena de muerte), el cual sufre un repentino episodio de alucinaciones (alucian con las personas a las que mató), lo que provoca que éste se desmaye, por lo que llaman a un doctor (Gregory House) para que lo examine. Al no saber cuál es la real causa que aqueja al paciente, el Dr. House decide que el paciente sea derivado al Hospital Universitario

Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey, para que allí sea atendido por el equipo de

diagnostico del Dr. House- equipo compuesto por él mismo y los doctores: Eric Foreman, Allison Cameron y Robert Chase-, con el fin de encontrar la causa del problema.

Los enfermos deben ser atendidos por médicos y no por otros

La afirmación de éste primer título pude parecernos algo obvio; es obvio que los enfermos deben ser tratados por médicos (personas con conocimientos especiales que han adquirido en una universidad). Pero la cuestión que nos hace tan obvio el hecho de que un enfermo sea atendido por un especialista y en condiciones especiales (hospitales, clínicas,

consultorios, postas, entre otros), no es más que una imposición cultural que ha impuesto la sociedad a medida que pasa el tiempo, y las necesidades y tecnología avanzan. Lo impuesto

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como obvio, el individuo lo acepte y lo hace propio, y no duda en decir que tales cosas son las que deben ser. Pero uno se pregunta, ¿qué será lo obvio, médicamente, para los

habitantes de las tribus salvajes del Amazonas, por ejemplo? La sociedad nos moldea, nos hace actuar de una forma, nos hace creer en cosas; es la sociedad quien hace que un individuo vea un horizonte y no otro.

Lo anterior lo podemos relacionar con la materia que hemos estudiado en el curso. El comportamiento social mostrado anteriormente, se estudia mediante el objeto central, exclusivo de la sicología, los cuales son todos los fenómenos relacionados con la ideología y la comunicación, ordenados según su génesis, su estructura y su función.1

Prosigo con el capitulo. Al llegar el reo al hospital, el equipo médico hace una serie de exámenes no muy satisfactorios; no obstante, al hacerle un examen de sangre, llegan a la conclusión de que el reo presenta un envenenamiento que no tiene motivo aparente. House, como buen observador, se da cuenta que ha sido el mismo reo quien ha decidido

envenenarse con el fin de quitarse la vida y se lo hace ver, quedándose a conversar con él de una forma amistosa. Ambos beben ron y hablan sobre la vida. Después de beber

suficiente ron, el Dr. House le confiesa a su paciente que él ya no está envenenado, ya que el ron tiene un efecto positivo en su cuerpo envenenado. El reo le transmite a House el motivo de su decisión; él ya no quería vivir más con imposiciones, él quería decidir cuándo morir, no que otros lo decidieran por él.

Un médico debe hacer lo que debe hacer

Con expuesto en el anterior pasaje del capítulo uno puede pensar dos cosas: el Dr. House hizo bien en dejarlo vivir o hizo mal en no permitirle al reo decidir cuándo morir. Pues bien, qué podría haber hecho uno en éste caso. Primero que todo, debemos entender que el salvar vidas es el trabajo de un médico, quiera o no quiera hacerlo. Se da por hecho

entonces que tanto la sociedad como el mismo médico entienden esto como una ley. La influencia social consiste en que un individuo sometido a la presión de una autoridad o de un grupo adopte las opiniones y conductas de dicha autoridad o grupo. Lo anterior da a entender que en situaciones como esta la profesión de médico hace que una persona actúe de cierta forma. La profesión en este caso es un “alter”.

Paralelamente, y siguiendo con la presentación de algunos pasajes, se presenta en el capítulo otro caso, éste expone a una paciente que es tratada por la Dr. Cameron- la que se niega a participar en el otro caso, ya que considera que es mucho más importante atender a una persona sin antecedentes que a un reo que lleva consigo la pena capital-, ella comienza transmitir sentimientos de amistad hacia su paciente, debido a que la paciente le recuerda a su esposo que falleció de cáncer. La Dra. Cameron comienza a estrechar la relación

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paciente-doctor, acentuando esta relación hacia un aspecto sentimental, olvidando cual es el deber que tiene como médico; no puede separar el deseo de que la paciente esté sana con la realidad del cáncer terminal que la afecta, hasta realiza nuevos estudios médicos tratando de conseguir otros resultados. La paciente está enferma y eso no va a cambiar, pero la Dra. Cameron no quiere entenderlo, por lo que se niega decirle a la paciente. Ella comienza una especie de lucha interna que la hace ser incrédula ante un examen que es bastante concreto. A causa de lo anterior, la Dra. Cameron se bloquea mentalmente, tratando de encontrar un resultado que no va obtener. Es así como llega hasta el punto preguntarle al Dr. House su opinión respecto al caso de la paciente. Como era de esperarse- por lo irónico que es el Dr. House- él no presta ningún apoyo emocional por la preocupación de la Dra. Cameron, es más, se burló del sentimentalismo inapropiado de ella, dándole una lista de lo que le iba a pasar si seguía con su postura.

Los recuerdos, los prejuicios y los deberes

Quizás lo que más se note en lo presentado en el pasaje anterior es el prejuicio que tuvo la Dra. Cameron al momento de decidir qué caso tomar. Se ve que no tomó el caso del paciente envenenado por la complejidad de este sino por venir de quien viene; si eres reo o no eres reo hace una gran diferencia al momento de decirse por un caso y no por otro. Por otra parte, el hecho de que la paciente a cargo de Cameron haya sido diagnosticada con la misma enfermedad de su esposo fallecido trae a ella los recuerdos claramente manifestados con la amistas que se produce entre ambas. Cameron no quiere que su paciente sufra, dejando con ello de lado todo lo que es el deber que tiene como doctor.

Si la doctora Cameron actuó de cierta forma puede deberse en gran medida a su ideología, la cual indica sistemas de representaciones y de actitudes. A ellos se refieren todos los fenómenos familiares de prejuicios sociales o raciales, de estereotipos, de creencias, etc.2 Con lo anterior podemos decir que ella ha actuado de una forma dependiendo de varios factores que actúan como “alter”. Por otra parte, aquí se pude ver claramente que los deseos de hacer algo- no decirle a la paciente que tiene cáncer- se contrapone con el deber de hacer algo- decirle a la paciente que tiene cáncer-; estos dos elementos se reúnen para conformar la actitud que tiene una persona. Lo anterior se conoce como el “ello”, el “yo” y el “súper yo”, siendo el “ello” el deseo, el “súper yo” el deber y el “yo” la forma en la que actuamos dentro de la sociedad. Por lo general gana el “súper yo”

Siguiendo con los pasajes del capítulo, se presenta que el Dr. House no está muy

convencido de que su paciente sólo haya sufrido un envenenamiento- el paciente presenta una hemorragia al momento de querer ser dado de alta-, por lo que decide dejarlo internado a la espera de nuevos resultados. Es en esto en que aparece en escena el Dr. Foreman, este

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tiene que hacerle algunos exámenes al reo cuando ambos se envuelven en una conversación

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sobre la vida del reo, este último le cuenta que su hermano menor no es igual a él, no es un delincuente como había juzgado de ante mano Foreman.

Nuevos prejuicios

Aquí también se pude puntualizar que el prejuicio del Dr. Foreman, actúa al momento de atender al paciente. Juzga al paciente sin saber cómo es su vida ni las relaciones personales que establece con su familia. Aquí también podemos ver un “alter”.

Finalmente, y siguiendo con el relato del capítulo, se descubre que el reo tiene un tumor suprarrenal, el cual produce una serie de alteraciones anímicas. Con este resultado el Dr. Foreman como el Dr. House se dan cuenta que es muy probable que los actos ilícitos cometidos por el reo pudieron ser ocasionados por el tumor y no por un enfermedad psicopática; por lo que decide uno de los médicos (Foreman) atestiguar a favor del reo con los antecedentes del caso médico. Por otra parte, la Dra. Se enfrenta a sus miedos y le dice a su paciente los resultados de sus exámenes.

El paradigma de la relación paciente- doctor

La forma en que nos relacionamos los individuos puede ser descrita como un tanto

programada, sin embargo existen ciertas cosas que nos hacen pensar de una forma y no de otra, como actuar de una forma y no de otra, independiente si los deseos internos comparten la conducta externa del ser humano.

Al desmenuzar este capítulo nos dimos cuenta que cada médico hizo lo que tenía que hacer como médico: atender el caso del paciente y hacer lo posible para salvar la vida de su paciente. Esto se puede entender con la siguiente idea: existe algo que determinados modelos del hombre, cada uno de los cuales genera un paradigma. Cada profesión puede generar un paradigma, una forma de ver el mundo y a un hombre en un tiempo y espacio determinados.

Ambos casos chocan entre sí respecto a las personas que están enfermas. Por una parte se muestra la historia de un hombre que está condenado a muerte por los tantos crímenes que cometió; y por otro lado se encuentra una mujer que está condenada, sin saberlo, a morir. Cada uno de los pacientes ve su estadía en el hospital de una forma singular, única, y todo lo que les suceda desde su ingreso al hospital hasta que los den de alta deberán enfrentarlo. Para ambos casos, y en consecuencia, para ambos pacientes no queda más que la

aceptación.

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