m
C o le c c ió n C o n tin e n te /C o n te n id o D IR IG ID A P O R L A D R A . M E R C E D E S V E L O
LEÓ N GRINBERG, DARÍO SO R
Y ELIZABETH TABAK DE BIANCHEDI
Nueva
introducción a
l ^ i o n TEC N lP U B LIC A C lü N LS, S. A. FERNANDO VI, 27 28004 MADRID ESPAÑA© T E C N I P U B L I C A C I O N L S , S . A . G r u p o E d i t o r i a l J u l i á n Y e b e i i e s . C o l e c c i ó n C o n i i n e n t e / C o n t e n i d o . D i r i g i d a p o r l a D r a . M e r c e d e s V e l o .
84-86104-34-3 Depósito Legal: M-7U08-1991
I
ndice
PRÓLOGO... 9
PREFACIO A LA NUEVA INTRODUCCIÓN A LAS IDEAS DE BION ...\... 11
PREFACIO A LA PRIMERA E D IC IÓ N ... 13
PREFACIO A LA SEGUNDA E D IC IÓ N ... 15
RECONOCIMIENTOS... 17
I. G R U PO S... 19
El individuo y el grupo... 19
Mentalidad grupal-cultura del grupo... ^... 22
Supuestos básicos... 23
Grupo de supuesto básico... 25
Grupo de trab ajo ... 30
Grupo especializado de trabajo... 32
Cambio catastrófico... 33
El místico y el grupo... 34
II. PSICOSIS... 37
El individuo y la psicosis... 38
Personalidad psicótica... 39
Pensamiento y lenguaje en los individuos con predomi nio de la personalidad psicótica... 45
i N D l C t
Manifestaciones clínicas lansferenciales de la personali
dad psicótica... 48
Cambio catastrófico en la crisis psicótica... 5ü III. PENSAMIENTO... 53
Origen y naturaleza del pensar. Teoría de las funciones. 55 Importancia de los modelos en la teoría y técnica psi- coanalítieas. Su aplicación en la teoría del pensa miento ... 58
Una teoría del pensamiento. «Aparato para pensar los pensamientos». Modelos continente-contenido e inte racción dinámica entre las posiciones esquizo-para-noide y depresiva... 6ü La Tabla... 66
IV. TRANSFORMACIONES... 73
Transformaciones e invariancia. Grupos de transforma ciones ... 73
Transformaciones de movimiento rígido y transforma ciones proyectivas... 77
Transformaciones en alucinosis... 81
Transformaciones de O y transformaciones en O ... 82
Cambio catastrófico. Evolución e intuición... 83
V. TRANSFORMACIONES EN ALUCINOSIS... 89
i 'I ransformaciones en alucinosis... 90
Espacio y tiempo en el área psicótica de la personalidad. 93 Espacio mental en la alucinosis... 96
VI. CONOCIMIENTO... 99
\'inculüs L, 11 y K ... 100
Los mitos como modelos del vínculo K... 102
Nuevos relatos como modelos del vínculo K y - K ... 104
Objeto psicoanalítico... 107
Vértices. Correlación y confrontación... 109
VIL REFLEXIONES SOBRE LA PRÁCTICA
PSICOA-NALÍTICA... 115
I ... 115
I I ... 119
I I I ... 120
VIH. «EL ÚLTIMO BIO N »... 129
Unicidad (At-one-ment)... 131
Cesura... 131
Memoria del futuro. Ensayos autobiográficos... 135
Una memoria del futuro... 136
Libros autobiográficos... 139
Una aproximación a los contenidos de la trilogía/auto-biografías... 142
El concepto de «extensión»... 143
Extensiones del concepto «mente»... 144
Extensiones en el área espacial... 144
Extensiones en el área temporal... 147
Extensiones en el área corporal... 149
GLOSARIO DE SIGN O S... 153
LISTA CRONOLÓGICA DE LAS PUBLICACIONES DE W ILFREDBION... 157
RESÚMENES DE LAS OBRAS DE B IO N ... 159
PRÓLOGO
Cualquiera que contemple el cuadro de Vermeer Pequeña casa en Delft puede estar consciente de recibir un impacto emocional nunca experimentado antes. Yo mismo, leyendo este libro, sé que no tenía idea o que, a lo sumo, tenía una idea muy remota de lo que significa ser lector de mis libros. La paradoja del psicoanálisis es que el estudiante espera aprender en el curso de su vida y a tra vés de su formación cómo son la mente y la personalidad humanas; esto resultaría inútil si no aprendiera también a respetar los hechos, o si no hubiera en él una disposición natural a hacerlo; y en este campo en particular, el «hecho» es la personalidad humana. En este sentido, tiene la esperanza de descubrir que su paciente es como to dos los demás seres humanos. La situación se complica porque debe combinarla con el respeto por la singularidad del individuo como tal y no como uno más entre una multitud. ¿Cómo evitar entonces, por un lado, el peligro del hastío y la hostilidad y la monotonía del lugar común y, por el otro, el riesgo de tomar un hecho «particu lar» como una «generalización» ampliamente significativa? Es difí cil admitir que el «descubrimiento» (debidamente formulado o «in terpretado», como solemos decir) puede tener una significación «particular» pero no una importancia «general». Ello implica a su vez la capacidad por parte del analista de tolerar (respetar) sus pro pios descubrimientos, sin atribuirles forzosamente una significación o interés general. Tengo la esperanza de que este libro contribuya al logro de tal capacidad.
WiLFRED R . BION
PREFACIO
A LA
NUEVA INTRODUCCIÓN A LAS IDEAS DE BION
El libro Introducción a las ideas de Bion acaba de cumplir 18 años, cuatro ediciones en español, traducciones y re-ediciones en distintos idiomas: inglés, francés, italiano, portugués, sueco y japo nés. Es un buen momento para que los autores reflexionemos so bre el camino recorrido por «nuestro pequeño gran viajero», como solemos llamarlo.
Es claro que el éxito editorial del texto se debe fundamental mente a la cualidad penetrante de los temas que expresa la obra de Bion. También, probablemente, a la claridad y estilo didáctico con el que realizamos la obra, renunciando a interpretaciones persona les, dentro de lo posible, en aras a la fidelidad con los conceptos expuestos. Pensamos que como intermediario con las ideas de Bion, no funcionó como una pantalla que opacara el disruptivo lenguaje de logro una y otra vez manifestado en los textos bionianos; en con versaciones con colegas-estudiantes hemos notado que no fue utili zado como sustituto de la lectura de la obra original, expectativa que formulamos en nuestra introducción a la Introducción...
Rememorando los momentos previos a la decisión de escribir el libro, recordamos nuestras dudas e inquietudes sobre si seríamos capaces de expresar y conservar la fuerza, pujanza y ambigüedades del texto original; ¿podríamos conservar algo de su espíritu? Ade más, en ese momento Bion vivía, y en nuestra fantasía él era nues tro primer lector, nuestro primer crítico. También éramos conscien tes que el genio productivo de la mente de Bion estaba en pleno desarrollo. Nuestro texto, además de contener una reducción, ten dría que ser, por fuerza, incompleto.
Le enviamos una copia del libro antes de su edición. La res puesta fue una caria plena de generosidad. Este texto nos impre sionó profundamente y lo incluimos como prólogo en el libro cons tituyendo, en nuestra mente, un aval para la edición que estába mos por lanzar.
Inevitablemente, en aquel libro se produjeron errores, a veces de conceptos, a veces de menor importancia. Fueron descubiertos con el correr del tiempo, 'Fambicn hubo omisiones, que fueron de dos clases: por déficit de comprensión nuestra de algunos aspectos de la obra de Bion y por la evolución de las ideas elaboradas pos teriormente por Bion mismo.
. A h o r a n o . s e i i c o n i i a m o s , u i i c u n n u e v o desafío: complementar la Introducción... con algunos de sus ulteriores desarrollos. Entre ellos consideraremos el último artículo sobre «La Tabla», el de «Ce sura». los seminarios dados en Río de Janeiro, San Pablo y Nueva York, su trilogía titulada A Mcnwir of ihe Future, sus autobiogra fías y algunos pequeños artículos corno «Evidencia», «Turbulencia emocionalw, etc.
Bion murió en üxlord, Inglaterra, en noviembre de 1979 y su viuda, Francesca Bion, continúa recogiendo material de seminarios clínicos y supervisiones brindándonos, casi cada año, nuevas publi caciones de material inédito.
En este nuevo libro, hemos introducido modificaciones en casi todos los capítulos conservando, sin embargo, la estructura del li bro anterior.
El capítulo_ VIH, ei úl.tjmOj.es nueyo^^ él introducimos algu
nas ideas, algunas claves, algunas síntesis, para acompañar al lector que se interne en A Memoir of (he Future, atravesando cesuras y profundizando el compromiso con las extensiones que Bion invita a compartir.
Como ya dijimos en la introducción del libro anterior es nues tro anhelo, y nuestra fe, que esta «guía del viajero» acompañe al lector en este viaje inefable e infinito que es compartir y desarro llar las ideas estimuladas por la obra de Bion.
12 I'KIZFACIU A LA NULVA INTRODUCCIÓN A LAS IDEAS DE BIÜN
Le ó n Gr i n b e r g, Da r í o So r, Hi.i z a b e t h Ta b a k d e Bi a n c h e d i
P R E FA C IO A L A P R IM E R A EDICIÓN
Dudamos mucho antes de lanzarnos a lo que nos parecía una arriesgada y muy difícil aventura: escribir una introducción a las ideas de Bion. Por una parte, nos animaba el pedido de muchos co legas y estudiantes que encontraban gran dificultad en la lectura de las concepciones desarrolladas en sus libros. Pero, al mismo tiem po, nos detenía la responsabilidad que significaba tener que trans mitir en forma simplificada ciertas hipótesis muy complejas, cuyo sentido profundo nos había demandado largas horas de elaboración. El elevado interés despertado por los cursos, seminarios y grupos de estudio que dictamos en distintos períodos y que permitieron un mejor aprovechamiento de las principales ideas de la obra de Bion, constituyó un aliciente importante que gravitó en nuestra decisión de emprender la tarea. No describiremos todas las vicisitudes de la misma. Diremos solamente que lo que nos resultó particularmente impactante en esta experiencia fue el haber podido compenetrar nos de toda la profundidad del pensamiento de Bion y de su sor prendente coherencia, una vez que redescubrimos el hilo conduc tor de sus originales concepciones a través de sus diversos escritos y de sus primeros trabajos sobre dinámica de grupos. Fue precisa mente este descubrimiento el que nos decidió a presentar la secuen cia de capítulos en el orden en que lo hacemos en este libro.
Uno de los mayores méritos de Bion es el de ubicar la teoría y la práctica psicoanalíticas en una nueva dimensión que conserva, sin embargo, lo más valioso de las contribuciones clásicas de Freud y de M. Klein, encarándolas desde perspectivas (o «vértices») dife rentes. Les agrega frescura y originalidad, estimulando una actitud
13
14 PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN
:
nueva en el analista y promoviendo el abandono de esquemas rígi dos y de viejos clisés, así como también aperturas hacia nuevas ma neras de pensar en psicoanálisis. La riqueza de sus hipótesis, la am plitud de sus teorías y la flexibilidad de sus modelos, agregados al consejo de instalarse «sin memoria ni deseo» en la tarea observa- cional e investigadora, ejercen un enorme atractivo que no deja de provocar, al mismo tiempo, cierta inquietud. Todo esto apunta a in crementar la capacidad creativa, el sentido común y el desarrollo de la intuición, ayudando al investigador a colocarse en lo que lla maríamos «el estado de descubrimiento».
Uno de los escollos en la comprensión de las hipótesis plantea das por Hion reside en su estilo de exposición que, de algún modo, es un reflejo de sus hipótesis mismas. Bion habla de las dificultades para expresar con palabras conocidas ideas nuevas; eso le lleva, a 'eces, a introducir términos desprovistos intencionalmente de sig nificado o a utilizar palabras conocidas con significados estipulados por él. En esta nuestra labor de revisión, síntesis y trasmisión de sus ideas, hemos intentado zanjar esta dificultad, introduciendo con mayor precisión algunos de sus conceptos. Es probable que, al lo grar esta mayor claridad, se haya perdido cierta dimensión signifi cativa de las ideas tratadas.
Rara modelizar un aspecto de la teoría de las transformacio nes, Bion utiliza, en algún pasaje de su obra, el ejemplo del reflejo de un árbol en la superficie de un lago, del que el observador pue de reconocer la forma, pero no los detalles de su estructura. Cree mos que la experiencia emocional de leer los escritos de Bion está solamente reflejada en estas páginas. Muchos aspectos y caracterís ticas de las ideas expuestas por nosotros son reflejos, y no mues tran todos los detalles de la riqueza original. Al leer a Bion se sien te, muchas veces, que la fuerza y penetrabilidad de sus ¡deas equi valen a agitar la superficie del lago y alterar el reflejo. El lenguaje de Bion contiene lo que parecen ser dudas, verdades a medias, mis terios, incertidumbres; transmitir estos aspectos de sus ¡deas es, en la práctica, imposible.
Esperamos que este libro pueda despertar en el lector la curio sidad y el estímulo necesarios para pasar a la experiencia inefable de la lectura de sus ¡deas originales.
Le ó n Gr i n b e r g, Da r í o So r, El i z a b e t i i Ta b a k d e Bi a n c h e d i
P R E FA C IO A L A S E G U N D A EDICIÓN
Desde que apareció la primera edición de este libro, Bion dio a conocer nuevos aportes, ricos en ideas y formulaciones estimu lantes. Una de ellas señala que el analista debe poder tolerar el uni verso en expansión que aparece frente a él en su relación con el pa ciente: cuando termina de interpretar, el universo se ha expandido más allá de lo que puede percibir. Aplicando el mismo modelo po dríamos decir que cuando terminamos de escribir nuestra Introduc ción..., el universo de los conceptos propuestos por Bion continuó expandiéndose gracias a su notable capacidad creativa.
Sin embargo, creemos que puede seguir siendo útil para los que quieran iniciar el camino hacia el cual Bion apunta: el de los enor mes problemas que surgen cuando se investiga la mente con instru mentos tan rudimentarios como aquellos de los que disponemos; es decir, la práctica del psicoanálisis como opuesta a «hablar de psi coanálisis». Por lo tanto, decidimos —para esta segunda edición— no modificar su forma y estructura originales. Agregamos solamen te, a pie de página, algunas notas relacionadas con desarrollos ulte riores.
Reiteramos lo dicho-en el prefacio de la primera edición: es peramos que este libro no sea un sustituto sino un preludio a la lec tura de los textos originales y sin duda inquietantes de W. R. Bion.
Le ó n Gr i n b e r g, Da r í o So r, El i z a b e h t Ta b a k d e Bi a n c h e d i
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3 3RECONOCIMIENTOS
Los autores de este libro pertenecemos a un grupo de estudio que desde hace años, y coordinado por uno de nosotros, se ha de dicado a estudiar sistemáticamente la obra de Bion. Sus integran tes, además de los nombrados, son los doctores J. A. Granel, P. Grimaldi, A. G. de Kaplan, S. Lumermann y N. Schlossberg, Queremos destacar y agradecer a nuestros colegas del grupo la dis cusión y elaboración de muchas ideas y comentarios que se efec tuaron antes de la redacción de la primera edición del libro. Nues tro recuerdo y gratitud también a quienes formaron parte del gru po de estudio en otros períodos, los doctores A. Aizenberg, R. Avenburg, J. A. Carpinacci, L. A. Chiozza, G. S. de Foks, J. A. Olivares, H. Pastrana Borrero, R. Polito y E. Rolla.
LEÓN Gr i n b e r g, Da r í o So r, El i z a b e t h Ta b a k d e Bi a n c h e d i
GRUPOS
En este capítulo se exponen algunas de las hipótesis sobre gru pos formuladas por Bion a lo largo de sus trabajos. Por lo tanto, se incluyen las ideas expuestas en sus artículos sobre el tema, des tacando algunos • puntos que serán desarrollados ulteriormente. Conceptos tales como continente-contenido, cambio catastrófico, el místico y el grupo, etc., serán tratados únicamente en su relación con el tema central del mismo: los grupos y la dinámica de su funcio namiento.
E L m D m D v o j ¿ j ^ m m i
miembro de un grupo, aun en aquellos casos en que su pertenencia al mismo consista en comportarse de un modo que da la sensación de no pertenecer a grupo alguno. Las experiencias grupales son las que permiten observar las características «políticas» del ser huma no; no porque éstas sean creadas en ese momento, sino porque hace falta un grupo reunido para que se puedan poner de manifiesto y convertirse en objetos de observación. Atribuir importancia al gru po reunido surge de la impresión equivocada de que una cosa co mienza necesariamente en el momento en que su existencia se hace demostrable. Bion sostiene qucLjmigúndndividuQ. aunque esté ais- Jado., puede ser. considerado comQ..marginal respecto de^ un grupo ^ o4altQ (je,maJiiLesíacÍQiies..atcíivas.4e-psicoJ,ogía.i£U£al, a pesar de que no existan condiciones para demostrar estas afirmaciones.
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/ti (jK U Í ' O SLas teorías de Freud, entre ellas la dcl eomplejo de Edipo’, nos muestran la enorme importancia del g r u p o familiar en el de sarrollo del ser humano. Los trabajos de M . Klein, en particular sus hipótesis sobre las primeras relaciones o b jé ta le s, las ansiedades psicóticas y los mecanismos de defensa prim itivos^, permiten enten der que el individuo no solo pertenece desde e l comienzo de su vida a un grupo familiar, sino que sus primeros c o n ta c to s con su madre y las personas que lo rodean tienen cualidades de por sí peculiares y de profunda importancia para su desarrollo ulterior.
Las ansiedades psicóticas surgidas en relacción con los primero^ objetos son reactivadas en muchas situaciones adultas..El individuo debe establecer coniüCtCL.con.la vida .emoción aLdel grupo, lo cual
; le plantea el dilema de evolucionar y diferenciarse y enfrentar los
¡ I temores asociados a esta evolución. Las exigencias y complejidades
h
derivadas de la perleneixciü. a diversos grupos..Xo. IJevan a una regr&-sión que puede relacionarse con la descrita p o r M. Klein en el con- le.xio de la teoría psicoanalítica.
La observen ión de grupos por parte de u ii observador psicoa- naliticamenie entrenado permite delectar situciciones que, con otra perspectiva, pueden pasar inadvertidas. Las uxorias psicoanulíticas, entre ellas la del complejo de Edipo y las iec:>rías kleinianas^ de las ansiedades psicóticas y los tempranos m ecanism os de defensa, pue den ser utilizadas para explicar algunos de lo s fenómenos observa-
dt)S, La intuición psicoanalíiicamente desarrollada permite hacer
observaciones en las que las reacciones em ocionales del observa dor. incluidt) en la situación, son tomadas en cuenta en la descrip ción, comprensión e interpretación de los feríenmenos.
Con este enfoque Bion se acerca al e s tu d io de los grupos. Una de sus primeras experiencias con g r u p o s como objeto de estudio fue como director del sector de rehabilitación de un hospi tal psiquiátrico militar durante la Segunda G u e r r a .Mundial. Los pa cientes debían ser adiestrados para reintegrarse a sus tareas milita res, Bion se propuso considerar la rehabilitación como un proble ma grupal; por lo tanto organizó el sector a su cargo, compuesto por varios centenares de hombres, de acuerdo con este enfoque. El proyecto, desarrollado a lo largo de seis se m a n a s, consistió en un programa que reglamentaba que lodos ios h o m b re s debían realizar
’ S t reud (¡y23t)j, «Hl yo y el cllo«, cu Signiund Frí/ud. Obras cúmplelas, vol. XIX, Huctios Alies, Amuriortu editores, 1976.
*' M, Klein, «Algunas conclusiones teóricas acerca d o la vida emocional del lac tante-, en Desarrollos del l\sicuanúlisis, Buenos Aires, P ttidós.
GRUPOS 21
una hora diaria de entrenamiento físico y ser miembros de uno o más grupos destinados al estudio de un oficio. De acuerdo con los intereses que surgieran, los individuos podían formar nuevos gru pos para el desarrollo de una actividad particular. Se realizaban reu niones diarias de todos los pacientes, personal encargado de ellos y directores, para la discusión de los programas, problemas creados y disposiciones a tomar. Este último punto del programa fue el pri mer paso para la organización de seminarios terapéuticos.
Los resultados de esta experiencia, en la que comenzaron a ma nifestarse algunas características de los grupos en su relación con las tareas planeadas, pusieron en evidencia la necesidad de un exa men más exhaustivo de la estructura e interacción dinámica dentro de los grupos.
Más adelante, en la Tavistock Clinic, de Londres, Bion se ocu- pó del iraJl,umienlo.de pequeños,gcupos que le fueron encomenda dos como terapeuta. Con el propósito específico de ayudar a escla recer las tensiones que surgían en los mismos, y con una técnica que consistía en Itudescripción de las situaciones creadas, en el.gru-
po qu£pare_cíaj„opi;?njers.e...aia isalizad^^^ la tarea propuesta, ela-
noró algunas hipótesis acerca de los complejos fenómenos grupales que se ofrecían a su observación.
Los hechos que en primer término llamaron su atención en el trabajo con diversos grupos se relacionaban con la conducta de sus integrantes en el contexto grupal y el clima emocional allí desarro llado. Los grupos reunidos para realizar una tarea específica evi denciaban actitudes y desarrollaban métodos que no parecían con ducentes al logro del objetivo propuesto. Esto se manifestaba por
una falta .de.riqueza ea las-conversaciones. desarrxjJUada?
durante las sesiones, con disminución del juicip ci;í|iffl,y pertfirh^- cipiK.s.euiu.ctílláucta racional dejos integrarites. Esta forma ¿je prp- ceder no concordaba...DOi:-laateneraL x:on~la inteligencia v habilidad problemas dentro del grupo no era llevada a la práctica con méto dos adecuados a la realidad.
Las situaciones creadas en los grupos estaban intensamente car-4
--...-..i,.,-. wAv.^- I
gadas de emoción. Estas emociones ejercían una poderosa influen-i cia sobre los integrantes y parecían orientar la actividad del grupo, sin que sus miembros se apercibieran de ello, g ^l terapeuta partici paba de este clima^emocional intenso y muchas veces caótico ál que
todos los integrantes contrjb^^ párcTál ó totalmente. ¿ r grúpo.no
parecía dispuesto a examinar estas situaciones. i
GRUPOS
í j I . i i u n q u c esta unidad no se manifestaba a través de los aportes individuales. Este funcionamiento se hizo más evidente enfocando al grupo desde otra perspectiva: al observar al ^ no a los individuos que lo.componen, ciertos hechos.a 4:. quiiieron ji,ue.vos significados.
^En su particij-iación acniva.conio adulto en diversos gru£Os, el ser humano dispone de.diferentes modos de reacción. En la reu nión de varias personas jiara efectuar una tarea pueden discernirse
^dos_n_l
2
üs de ieadenc.ias;.uüa..diLigida. a.ia,..ieajií.y,gióa,de la..mism.a_\’otra que parece oponerse ,ít.,eJUi. La.ac.Uvidad,de,j[raJb,aiü es obstrui da por una actividad más regresiva y primaria..
Para referirse a estos fenómenos, que considera típicos, Bion introduce una terminología específica que da una cierta unidad a los rasgos comunes observados en e.xperiencias disímiles. Estos tér minos son: mentalidad grupaf, cujtura grupal, supuestc^ b^icos^^ gj^upo de supuesto básico y grupo.de trabajo.
M E N T A L I D .^ D G R U P A L - C L 'L T U R A D E L G R U P O
La hipótesis de la existencia de una mentulidad grupal deriva
J del hecho de que el grupo funciona en muchas oportunidades como
1 ^mia jjnidad, aunque íás" miembros no se lo propongan ni tengan I consciencia de ello.
^ El término designa, pues, la actividad,^eijtai CQlg.ctivq que se
I produce cuando las personas se reúnen en grupo. El término deli mita, también, un área de investigación sobre la cual se podrán ha cer nuevas observaciones e hipótesis. Como término, representa una conjunción constante’’ que irá adquiriendo más significado en la medida en que la investigación continúe. La hipótesis de una mentalidad grupal es una formulación básica para investigar los fe nómenos grupales.
La mentalidad grupal está formada por la opinión^oluntad o de-
, seo unánimes del grupo en un moinenio. dado. Los indivídúpsj:üntn-
i buyen a ella en forma anónima o inconscieau¿i*Xa_mentalid¿d.^u£d
I puede estar en conflicto con los deseos, opiniones o pensamiento^e
I lós. individuos, produciéndoles molestia, enojo u otras reacciones.
■* «CotijuncióM coiihiaiuc" es uii término tomado de Hume, y se refiere al he cho de que ciertos datos de observación aparecen regularmente unidos. Bion utiliza este término en sus hipótesis aeerca del desarrollo del pensamiento. Un concepto o una palabra son enunciados que ligan, bajo su nombre, los elementos observaciona- les constantemente conjugados.
>^'4h
GRUPOS 23
La oraanización del grupo en determinado momento puede ser vista como la resultante del interjuegp entre la mentalidad...^ri|j |^ y los deseos^fjel^jp d ivid^ . Esta organización, por más primitiva o "mSimentaria que sea, es llamada por Bion c'u/mra del erupo. Este concepto incluye la estructura adquirida p‘ól'’el erupb en^im mo-concepto incluye la estructura adquirida por el grupo
mentó dado„.ias tareas..que se propone y la organización que adop-
ta hi^reaJi^iiCiQ^ La cultura del grupo es un
ne-cfio observable dentro del contexto de la situación grupal, que pue de ser descrita por el observador teniendo en cuenta la conducta de
sjis m tegrante§j
9
j;,,rples^q.ue.éstos los líderes „qu^^*túan y el comportamiento del, grupo como tqtalj.dad.
La cultura del grupo es función^ de la mentalidad grupal y de ios deseos del individuo, que son sus factores. La organización que ‘el grupo adopta en un determinado momento, o durante un
perio-Para dar mayor precisión al concepto de mentalidá'cTgrupal, Bion introduce el de supuesto básico.
SUPUESTOS BASICOS
^Supuesto básico, o suposición básica, es un término que califi
ca el lie mcmt^fic^ Como se recordará, este último con
cepto se re^ er^T la exísteíTcia de una opinión común, unánime y ^nóniinirjM.gcupa.enuinmicuiieiito. dada. La menmlidad grupal es
el j;ecii;üma>aiC6M>¿mg¿UéLde.lQdasdaSuContribu hedías por los
j
miembros.del. gmücu^Lconqepto supuesto bá^Q.po§„,dÁc^,algo
I
acerca deL . g m . ppinjón o de sus diferentes conteni
dos posibles, permitiendo una comprensión más amplia de los fe nómenos emocionales en los grupos.
Lu&¿uposkiaaesJ2ásÍ£a¿uei5ttáa.9QJQÜg.urad.a^ |
tensas de origen.priniitlYQ,,.cpnsideradas como básicas por estos mo-^* livüs. Su existencia determina en parte la organización que el gru po adopta y el modo en que encara la tarea que debe realizar; por lo tanto la cultura del grupo mostrará siempre evidejidas_de.ÍQS-Su-
p u e s to s básicp.^,§,qb.y.^ejRL§.§j..9>dej.p^.rUcy 1.ac.5UpW£SJULlL4§Í£?«3^dyo^
en ese momento.
Los impulsos emocionales subyacentes en el grupo, las suposi-^ El término «función», tal como lo utiliza Bion, incluye el sentido matemáti co, el filosófico y el del lenguaje ordinario, con la expres| intención de que conser- ye la penumbra
24 GRUPOS
Clones básicas, expresan algo así como laiuasías^crupales,^^de tipo 1 omnipotente \ máirico. acerca, del modo dti.Qb,tenéí*5ÍiTXr06Sj^sa-
1 pest^os. Estos impulsos, que se caracterizan por lo
irra-cional de su contenido, tienen una fuerza y realidad que se mani-
■’Tie'sia en la conducta del grupo. Es importante destacar que las su
posiciones básicas sonJnconscientes, y muchas^ veces opuesta_s„a Jas i opiniones conscientes v racionates de los miembros que componen
el grupo.
El término grupo bajo deicrmmado supuesto básico se refiere ' a la particular estructura y organización adopta Ja por el grupo en 1 función del supuesto básico en actividad. Opuesta a esta estructura está aquella basada en el grupo de irabujo, concepto que se expli cará más adelante.
Los supuestos básicos jerarquizados por Bion son jre s . El pri mero de ellos es llamado supuesi(¿, bdÜí^QrdíLd^pgIkd^aÓíL,{^^^) y puede ser reformulado en términos narrativos; el grupo sustenta la convicción de que está reunido para_qu¿^algu[en,_de quien el grupo (^lepende en forma absoilifa.,.provea la satisfacción,de.todas.sus.ne/ cesidades y deseos. En una formulación más modelizada la creen
cia colectiva es que existe un objeto exteniQ—cuva función es pro-
veer seguridad al grupo, «organismo inmaduro». En otra termino logía, es la creencia en una deidad protectora cuya bondad, poten cia y sabiduría no se cuestionan.
El supuesto básico de ataque-fuga.í sbF) consiste en la convic ción grupal de que existe un enemigo, y que es necesariojifacaria o huir .de él. En otros términos, el objeto malo es externo, y la úni ca actividad defensiva trente a este objeto es su destrucción (ata-
que) o evitación (huida). ""
E\jupuesio básico de üpcireamic.t\to (sbA) es, en términos narrativos, la creencia colectiva e inconsciente d^_ qué, cualesquiertt^ ^ e s^an los problemas y necesidades actuales del gippo, un.hedió
futjjro o un ser no nacido los resolverá;,es decir, hay esperanza de
j
2
po mesiánic^. Esta esperanza, irracional y primitiva es lundamen-tal para definir el supuesto básico de apareamiento. Muchas veces la esperanza está puesta en una pareja cuyo hijo, no concebido aún, será el salvador del grupo. Lo importante en este estado emocional es la idea de futuro, y no la resolución en el presente. En términos religiosos es la esperanza de la aparición de un mesías.
Resumiendo lo expuesto hasta ahora, podemos decir que los supuestos básicos son el equivalente, para el grupo, de-Luaf^'as^om- nijoojentes acerca del modo en que se resolverán sus dificultades. Las técnicas que utilizan son mágicas. Todos los supuestos básicos
GRUPOS 25
son estados QmodoM^nSÍ^ÚiSJiXQL^
_ar^prendizaj£j)^^^^ aprendiza|g..que^im plica
” ijuiorlV^oh t^to^eonüa^tealidad
La conceptualización de los tres supuestos básicos permite or denar la muchas veces oscura situación emocional de los grupos. Al delimitar tres grandes configuraciones emocionales específicas, el observador dispone de un nuevo instrumento para la comprensión de los fenómenos de los que participa. La similitud de los rasgos de las suposiciones básicas con los fenómenos descritos por Melanie Klein en sus teorías acerca de objetos parciales, ansiedades psicó- ticas y defensas primitivas^ permite suponer que ios fenómenos de supuesto básico son reacciones grupales defensivas a las ansiedades psicóticas reactivadas por el dilema del individuo dentro del grupo y la regresión que este dilema le impone.
GRUPO DE SUPUESTO BÁSICO
¿De qué manera funciona un grupo en el cual predomina un determinado supuesto básico? En cada caso es necesario analizar las estructuras que se van configurando, tomando en cuenta el su puesto básico en actividad y las necesidades y opiniones individua les de los miembros del grupo, en coincidencia o no con el supues to básico.
_Los_mdiyiduos que participan en la actividad llamada supuesto
I
básico lo hacen en forma automática e inevitable, no neceshañao
I
para ello ningún entrenamiento especial, ninguna experiencia emo cional ni madurez mental. La participación no requiere de los inte grantes capacidad de cooperación, capacidad que es un requisito fundamental para la participación en la actividad mental denomi nada grupo de trabajo. Para diferenciar la participación espontánea
p el grup.ü^de..supuesUQ..bisi.90 de la,paüCÚCÍPACÍÓ;i, ^
_Cfi.nsciente, en el grupo de.trabajo,*Bion propone reservar la pala- bra cooperación para esta última, y llamar valencia a la capacidad primaria de participar en la actividad mental j el quehacer grupaL "Je acueFdo con los supuestos' Básicos.
Valencia, término tomado de la química, señala la mayor o me-1
ñor disposición del individuo para Jad oe siT-1
puesto básico. Con esta analogía, Bion quiere jerarquizar su opi-1 nión de que esta capacidad, si bien se manifiesta o deduce de
GRUPOS 'I
menos psicológicos, caracteriza un nivel de comportamiento más si- milar al del tropismo de las plantas qi^e a una conducta intencional.
terapeuta del gruj:>ü también participa de este nivel de funciona miento, y enfrenta en el grupo el mismo o parecido dilema de to dos los integrantes.
Los g ru p o s de supuesto básico, o grupos básicos, como tam
bién ios denomina Bion, tienen ciertas formas típicas de organizar se, en particular en lo que a comportamiento y liderazgos se refie re. Las descripciones que se hacen a continuación son tomadas pre dominantemente de situaciones de pequeños grupos terapéuticos conducidos con la técnica propuesta por Bion. Los conceptos, sin embargo, pueden también aplicarse a la comprensión de grandes i grupos humanos, como el ejército, las comunidades religips^^ iTs 1, cÍases_socia|es, o cualquier otra división de la sociedad que se con-
' skíere grupo.
La cultura llamada grupo de dependencia, basada en el supues to básico del mismo nombre, se organiza buscando un líder que cumpla con la función de proveer las necesidades del grupo. Este" rol, en el grupo terapéutico, es fácilmente atribuido al terapeuta que lo coordina, observándose con frecuencia que la idea de «reci bir tratamiento» tiene un significado de expectativa que va mucho
más allá de lo que racionalmente parece lógico. grupo de depen
dencia se comporta frente al terapeuta como si estuviera convenci do de que toda la labor deberá ser emprendida por éste; la pérdida casi total de juicio crítico, la pasividad->n otras forrrras de conducta evidencian esta configuración. El grupo puede organizarse como es- colares frente a un p rqfe^r del cual esperan recibir instrucción, o exigirle que la provea; puede también funcionar como un grupo de adeptos a una idea o a una persona cuya bondad no se cuestiona; o como un grupo de niños que espera ser tratado por turno y en forma individual.
El terapeuta comprometido como lo está en la situación emo cional del grupo, percibirá la molestia asociada a la frustración de las expectativas grupales que no satisface al realizar su labor inter pretativa. Si, a través de su señalamiento de la fantasía grup aj^, des miente su rol de proveedor o sugiere la necesidad de esclaTéceTl^r situaciones subyacentes —sugerencia que representa para el grupo una negativa por parte del terapeuta a asumir e lio j que se le ha adjudicado y la exigencia a funcionar en un nivel más adulto— el grupo puede reaccionar, ante el peligro que lo amenaza, de m ^oíT muy diferentes.
supues-GRUPOS 2 7
tü bási(;.^^busque en QtjüL.pei5oiia oidea^Llícler deificadQ. A ve-^
ces, es el miembrpjmás.ej^^ del grupo el que reemplazg,cpmp
J íd'er la figura del terapeuta. En otras oportunidades, el liderazgo se coloca en la historia del grupo, la «biblia» del grupo, dedicándo se mucho tiempo a su confección y enseñanza. Esta actividad, que consiste en un recordar o apelar a las tradiciones del grupo, actúa como un^ jupemoria» que se opone a la evqluci^ de cualquier idea nueva.
Otra vicisitud es la sustitución del supuesto básico de depen-
luaciíL]
2
fí.r.iílíü.supuesto básico con el correspondiente cambio delclima emocional, liderazgos y roles. En casos extremos de conflicto con la idea nueva (en nuestro ejemplo la idea propuesta por el te rapeuta con su interpretación de la mentalidad grupal), el grupo puede reaccionar produciendo una nueva forma de organización, que necesita de la participación de algún grupo externo. Esta for ma de reacción llamada forma aberrante, consiste, en el caso del grupo de dependencia, en el intento de presionar a través de la ac ción sobre algún grupo externo, para influirlo o ser influido por éste.
Debfdo a su propia valencia el terapeuta del grupo está siem pre expuesto a funcionar H el nivel del supilésto básico. Esto se pone en evidencia a través de cambios en su actitudrQ4UPj^|j^0WO-. nes de su técnica; por ejemplo, dar interpretaciones "al indrviduo dentro del grupo*, ^n lugar de mantener su enfoque spbre^el^^rupo como totalidad. Con esta conducta ayuda a dar cuerpo a la creen cia' colectiva de que es una especie de deidad, reforzando así el rol que se le atribuye. Estas y otras respuestasTemocionales del tera peuta pueden ser vistas como fenómenos relacionados con la difi cultad de mantener un nivel científico de trabajo en un campo tan perturbado como es el grupo de supuesto básico.
La cultura llamada^w^o^tfe ataque-fu^a encuentra su líder en personalidades paranpides. El líder debe dar sustento a la idea de ’q^iie existe un enemigo dentro O-fuera del grupo del que es necesa rio ¿efender^^o huir. En los grupos terapéuticos el enemigo puede ser un miembro del grupo, la persona del terapeuta, sus palabras, la enfermedad física o mental, etcétera.
El grupo puede adoptar una organización en la que se destaca la actividad evitativa de cualquier manifestación del «enemigo», o responsabilizar a cualquier persona o subgrupo y atacarlo en con- secuencia. Cuando el terapeuta es considerado el «enemigo», el gru- po ^^coijtp.Qrta.ignorando-sus-.iiuerveacÍQnes^ q demostrando m desprecio a través de palabrasj) actos.^La hostilidad, así como en el caso anterior la dependencia, puede asumir diferentes formas; la
GRUPOS
2h
íonnu abcrraiue de este tipo de cultura son actividades tendentes a tomar posesión de la persona del terapeuta, o de grupos externos,
^^0
a ser poseídos por un grupo exterior, sus ideas u opiniones.En la cultura llamada uruvo de apureamiento, el liderazgo está relacionado con una pareja que promete umhijo^o alguna idea re-
j
japionada con el futuro; el líder es algo o alguien que no ha nacido1 aún. La pareja puede establecerse entre dos integrantes que dialo gan; el resto del grupo no sólo tolera sino que estimula esta rela ción. No reacciona con celos ni con rivalit|ad, ya que esta pareja es ccMÍsideráda como conteniendo la esperanza del nacimiento de un futuro líder que salvará al grupo. Se trata de la esperanza mesiáni- ca de que una idea o una persona librará al grupo de sus sentimien tos de odio, destrucción o desesperación. Es claro que, para que I esto suceda. ]a esperanza mesiánica no debe verse realizada nunca. En la cultura dominada por este supuesto básico, el terapeuta, con su curioMvf.ul altamente estimulada, puede también participar de la esperanza mesiánica, con la consiguiente pérdida de su eficacia como observador. La forma aberrante de este tipo de grupo es la tendencia a la escisión.
Frente a la amenaza de la evolución de la idea nueva (que Bion llama, en otro contexto, idea mesiánica y que debe diferenciarse de la esperanza mesiánica) el grupo puede, defensivamente, escindir se. Producida la escisión, una parte del grupo seguirá conteniendo la esperanza mesiánica, es decir, continuará bajo el supuesto bási co de apareamiento. Las vicisitudes de la otra parte dependerán de una serie de factores, entre ellos su tolerancia a la idea nueva y su tendencia a funcionar nuevamente como grupo de supuesto básico.
Es importante destacar que la forma aberrante de cultura apa rece siempre que el grupo tenga que encarar una idea nueva que promueve evolución y que no puede instrumentar en una cultura de grupo de trabajo, ni neutralizar en una cultura de supuesto bá sico. La idea nueva, en su evolución, amenaza la estructura del gru po básico, trayendo aparejada la posibilidad de la situación deno minada por Bion cambio caiasirófico.
\ Los supuestüsj3ás2cp¿j^edei).altern.ar..d.Q.ntrp de_.un.u,rai^.mtt
se-1 ^ ó n , p jnantenerse durante muchos meses; j tunca CQei^.iil,en._ Las emociones asociadas a ellos pueden ser descritas en los términos ha bituales de angustia, miedo, amor, sexo, odio, etc.; sin embargo la angustia en un grupo de dependencia tiene una cualidad diferente de la angustia en un grupo de ataque-fuga o de apareamiento; y lo mismo sucede con las otras emociones.
clara-GRUPOS
mente en evidencia que los métodos con los cuales el grupo se ma neja cuando está funcionando bajo un determinado supuesto son i jprimitivos y muy alejados de la realidad. La tenacidad con q|ue el'l
grupo básico se adhiere a estos métodos primitivos se debe a la in tensidad de los sentimientos que están en juego y a los mecanismos de identificación proyectiva que utiliza para defenderse de las an siedades psicóticas.
Una característica común a todos los grupos de supuesto básico es la hostilidad con que se oponen a cualquier esn'mulo I hacia el crecimiento o desarrollo. En el grupo terapéuTico, el^ estímulo hacia el crecimiento está en directa relación con el insight; el grupo de supuesto básico se opone hostilmente a esta posibilidad.
Otra característica se refiere al len^^uaje^y uso.. En el gru
po básico, el lenguaje no aparece desarrollado como^úna forma de
pensamiento sino utilizado como uniform a .d^ a c ^ Puede de
cirse que es un lenguaje des o ja d o de su cualidad comunicatjva, cualidad que depende en parte de la formación y uoIízTci^'de sim- bolos. El lenguaje del grupo básico tiene, en este sentido, más se- mejanzas con el lenguaje del psicóticq^ue con el lenguaje del neu rótico ."^Él grupo de supuesto básico no incluye la noción de tiempo, y por lo tanto no tolera la frustración. Esta situación está estrecha mente relacionada con su incapacidad para desarrollar un lenguaje simbólico que sea un preludio a la acción, o lenguaje de logro, como también lo llama Bion.
Para Bion los supuestos básicos son construcciones crudas, fun damentales y primitivas. Así, por ejemplo, el de lucha-fuga podría expresarse también en términos de la química de la adrenalina o de las relaciones glandulares, el de dependencia, con la imagen de la boca cerca del pecho o succionando del mismo, etc. Por otra parte, afirma que para que una teoría sobre la «dependencia» sea consi derada buena debe evocar algo que uno pueda ver en el mundo en que uno vive. La teoría general puede resultar adecuada para una aplicación amplia, pero en la práctica, en el mundo de la realidad, nos encontramos siempre con la situación precisa y particular, no con la general.
Hubo una evolución en el pensamiento de Bion con respecto a la dinámica y al funcionamiento de los grupos, si consideramos el período transcurrido desde 1961 a 1970. El modelo bipolar propues to inidalmente (el grupo con predominio de los supuestos básicos en contraposición dialéctica con el grupo de trabajo) sería sustitui do por la relación entre el místico (genio) y el grupo.
3U GRUPOS
Según Gaburrí (1981)’, resulla convincente la analogía entre los tres supuestos básicos con las tres figuras que el pensamiento psi- coanalítico ha establecido como fantasías originarias: la fantasía ori ginaria de seíiacdóu.Cconfianz.a) es equiparable al supuesto básico
de de£en¿encú(; Iíí fantasía originaria de la^castración (persecución)
se puede comparar con el supuesto básico de^ucha^-fuga; y la fan tasía originaria de la escena primarui (esperanza) correspondería al supuesto básico de apareai^enio'.*^ En ¿Tseg'iintío modelo bioniano de 1970, la unidad afectiva entre los miembros del grupo de traba jo es comparable con la relación de reciprocidad entre el místico y el grupo. Los grupos especializados de trabajo (iglesia, ejército, aristocracia, etc.) se encontrarían transformados en el segundo mo delo de Bion en el «grupo institución».
Así como Freud puso más el acento en el aspecto introyeciivo de la figura del líder por parte de los miembros del grupo, Bion pos tuló que en el grupo de supuestos básicos, éste se forma en función de una necesidad proyecti\a de los miembros hacia el líder.
Estos modelos grupales han jugado en la mente de Bion un rol importante en la evolución de sus ideas, enriqueciendo su compren sión de los pacientes psicóticos.
TRABAJO
Al hablar de los supuestos básicos nos hemos referido predo minantemente al nivel emocional primitivo que se manifiesta en todo grupo. Es necesario entender que este nivel primitivo coexiste siempre con otro nivel de funcionamiento, que es el del grupo de trabajo.
Grupo de trabajo es un término utilizado por Bion para refe- rirse a un tipo, particular de mentalidad grupal, y a la cultura que de éste se deriva. El grupo de trabajo (gt) requiere de sus miem bros capacidad de cooperación v esfuerz,o:, no se da ppr^.yajenda, sino por una cierta madurcY, v entrenamiento para participar en él. Es un estado mental que implica contacto con la realjd^d, toleran cia a la frustración, control de emoci.ones; eiLanálogo, en sus caracú terísticas. al Yo como instancia psíquica descrito por Freud“.
La organización del grupo (cultura grupal) en función de la mentalidad grupal grupo de trabajo es distinta de la organización
^ l: Ciaburn y A Fcnu, Clli ^iviluppi Klciniuni e litan (imprimicndosc). '' S Froiid. «121 VI) V el cllu». tac. cii.
1
GRUPOS 31
(cultura grupal) resultante del supuesto básico. En este nivel de fun cionamiento del grupo de trabajo la tarea realizada poi~ el grupo su pone la utilización de métodos racionales y científicos en su abor- daje. El líder (gs. aquella.persona capaz.4£Lsex-eliciente en propor-1 cionar una posibilidad para que dicho abordaje se realice. La ta-fl
£ea, que puede ser doloroso y_ madu¿acm^
^ el^grupp.y en sus, miembros. En el grupo te ra p é u tic o , el tera-f peuta es un líder de esta función.
El intercambio verbal es una función del grupo d e trabajo, y la acción que de ella resulta también lo es. El grupo de trabajo,
que tolera la frustración, permite la evolución de ideas nuevas; és-
j
tas no son deificadas, ni negadas, ni expulsada"?^ ni su a v ^ c e e‘s*5bs- truido, como sucede en el grupo de supuesto básico.
La coexistencia del grupo de supuesto básico y del g ru p o de tra- ij bajo determinan un^ conflicto permanentemente plante=ado y~siem- | | pre recurrente dentro del grupolLg, acTividá^líej. g r u p o de trabajo
el gcupjo.de supuesl.Q..bJ,sicp;_la te n d en cia a la di ferenciación del individuo se contrapone a su tendencica regresiva a
no hacerlo. El conflictCL..puede ,formulars&.*da-divei:sa&-majieras:
como conflicto entre la idea nueva y el grupo, entre ^1 individuo
como pejsonaj^comojniem^ del^grupo^ntre el g r u p o de traba
jo y el de siipiipsto g»~np» de »;i"ipiif^<}to b á s ic o se opone~a
Ja ,icJ.e,a.,í)ueva en la forma expresada en todas las consideraciones anteriores sobre el tema; el grupo de trabajo y el indiv iduo dentro
del grupo enfrentan el dolor de contraponer ambas te n d e n c ias. El q |
mdividuo como persona dentro del grupQ-de..trahaio e s .tá expuesjo « | al inevitable componente dejs.ol.edad, aislamiento v dolo r asociados \ \ al crecimientoj/^^k eyqlucjón^.
Un punto que no incluimos en nuestra edición anterior y q u e Bion expone en su libro Experiencias en grupo (Buenos Aires, Paidós, 2.* ed., 1 9 7 2 ) se refiere al concepto deCsistiema proiomentafT\
Bion subraya que la estructura psicológica.del grupo com plejo, como ha sido denominado,^del grupo de trabajo (gt) es muy poderosa; es u n ^ e s tru c tu r a muy vi- tüL pero los individuos en el grupo temen en forma compietamente ^«proporcio- nada ser ahogados o invadidos. |iQj lQs e.sta.dP3.-emacionalcsjdel s u p u e s to básico. El empeño puesto en esta lucha mide la fuerza de las emociones del su p u e sto básico.
A estos temores hay que añadir el provocado por f(e l^s
con Jas que el grupo .tiene que enfrentarse.,
Cuando en un grupo las fuerzas en conflicto pueden ser caracte rizadas como, por ejemplo, grupo de trabajo (gt) versus supuesto básico de d e p e n d e n cia (sbD), po demos preguntarnos por el destino del supuesto básico de a p a re a m ie n to (sbA) y por el de ataque-fuga (sbF). Asimismo, podemos vincular esta pregunta c o n otra: ¿a qué se debe que las emociones ligadas a un supuesto básico se m a n te n g a n unidas entre sí con tal tenacidad?
í
32 GRUPOS
GRUPO ESPECIALIZADO DE TRABAJO
La sociedad como grupo también presenta fenóm£llos_de su puesto básico. En su crecimiento, los grupos sociales hañTésueltcT en parte este problema delegando, por así decirlo, en determina- I ^is subgruj50s, la función de contenerlos e instrumenjtados. Bion 1 llama ^jAjiQ^especializado de trabajo a estas organizaciones e institu-
' ciones.
A tm de dar respuesta a estas dos preguntas (destino de los supuestos básicos no operativos y tenacidad de emociones de supuesto básico), Bion propone postular la existencia de lenómenos «protonientales».
Este concepto trasciende la experiencia pero Bion lo considera necesario para . exponer sus ideas.
El estado o acjiyi.dad protgmeniyl no puede ser caracterizado ni como psíquico i ni cómo físico; cúándo evoluciona da lugar a fenómenos psíquicos o físicos. Es un i sistema dondeJp^£sjguicu.óJ.U..fLiCó ¡a: hallan indiferencig^jos; es una matriz de la
que surgen los fenómenos.
I .De esta matriz (sistema protomental) parten las emociones propias de un su- I jiuesio b^>jco, que en determinado momento y tenazmente domina la vida mental del grupo. Los supuestos básicos no operativos quedan confinados en el sistema pro- tomeiual
i sius nni.'.K-s pioioment.iles son los que dan origen a las enícrmedades de grupo. Én síntesis, la matriz de las enterrnedades debe buscarse en: 1) la relación del individuo con un determinado supuesto básico, ya sea que trate de preservarlo o que luche contra él, y 2) en las etapas protomentales de los otros supuestos básicos no operativos o activos en ese momento.
Ambos conceptos, el de sistema protomental y las teorías de los supuestos bá sicos, pueden ser usados a fin de proveer un nuevo enfoque de las enfermedades fí sicas. Recordemos que los sistemas protomentales (pmA, pmD, pmF) forman una base o matriz de los grupos y que al evolucionar aparecerán, ya sea como fenóme nos psíquicos vinculados al supuesto básico activo o como fenómenos físicosi Clasi- . I ficar las enfermedades físicas llamadas tambii^ psicosoÍTratTcás ■por su o_rigen en un deianiinadq siíiema. prütomcniíii conjuntamente con la estructura emocional aso ciada, es abrir una perspectiva de investigación en medicina psicosomática que des borda los conceptos psicosomáticos actuales, otorgando a la enfermedad física una dimensión grupal todavía no explorada.
Asimismo, el campo de aplicación del concepto de sistema protomental puede ser continuado en forma especulativa en la esfera del dinero y su uso. Bion parte de la idea de que el valor del dinero no tiene sólo un origen comercial derivado del valor de los objetos y de la necesidad de intercambio, sino que es posible detectar un origen grupal vinculado a un supuesto básico particular, evolucionado del siste ma protomental
La moneda tío habría nacido por la necesidad de trueque sino,que, por el con trario, el comercio en su necesitada búsqueda de un valor aceptado grupalmente, en- cpptró en la moneda un elemento que era utilizado por los grupos como, por ejem plo, el «precio de la novia*- y también como medio de compensar a un grupo por la pérdida de uno de sus miembros.
niii-GRUPOS 33
Aplicando estas hipótesis es posible considerar Hertns institu ciones como la Iglesia, el ejército, etc., como subgrupos cjue cum- . jDlen la función de grupo especializado de trabajo para el resto de la sociedad. Desde este punto de vista, la Iglesia, con su organiza- ción y estructura, se especializa en la instrumentación del ^upuesto básico de dependencia; el ^iército. en la instrumentación del su- ’puesto básico de ataque-fuga, ahorra al resto de la sociedad la la-
Bor^^e'cóhíehTf^Yé^sup básico. Pueden encontrarse grupos
especializados en el supuesto básico de iipa^eamiento; la aristocra cia como clase social, con sus ideas de raza y nacimiento, podría ser un ejemplo.
El fracaso de uno de estos subgrupos institucionalizados en con tener eficazmente el supuesto básico —porque éste se halla espe cialmente activo o porque por algún motivo es sustituido por otro— provocará reacciones en el subgrupo o en la sociedad de la que for ma parte. Se producirá entonces una nueva y diferente estructura ción, que podrá evolucionar hacia el cambio o bien reactivar las ten dencias a evitarlo. El concepto de grupo especializado de trabajo aporta una nueva perspectiva para la comprensión de los comple jos fenómenos de la sociedad en general.
Bion señala también que es necesario desarrollar una sensibi lidad capaz de detectar cuál es la emoción común a la rn.ayi>iía de^ los miembros de un grupo. Él análisis grupal dependería entonces "de la evaluación de lo esencial de una emoción manifiesta.
CAMBIO CATASTRÓFICO
Cambio caiastrófico es un término elegido por Bion para seña lar una conjunción constante.de hechos, cuya realización puede en contrarse en campos diversos, entre ellos la mente, el grupo, la se sión psicoanalítica y la sociedad. Los hechos a los que la conjun ción constante se refiere pueden ser observados cuando aparece una idea nueva en cualquiera de las áreas anteriormente mencionadas. gún supuesto básico en particular, aunque es posible detectar un particular tipo de relación, dado que el dinero no es el mismo en un grupo o sociedad en guerra bajo el supuesto básico de ataque-fuga (sbF), que en sociedades religiosas, sino que así como los conceptos de sistema protomental pueden ser usados para añadir compren sión a la enfermedad física y psíquica, se puede agregar conocimiento a la ciencia económica considerando la enfermedad de los mecanismos de intercambio.
_La fluctuación en el valor de la moneda estam fuertemente ligada al supuesto básico activo y dependería del sistema protomental.
34 GRUPOS
La idea nueva,coniienc.para liiou unai.uefza.palencialrnenULilL-
__rupiLya^ue violenta en menor o mayor tzrado la estructura del cam
po en el que se manifiesta. Así un nuevo descubrimiento violenta la estructura de una teoría preexistente, un revolucionario la estructura de la sociedad, una interpretación la estructura de la personalidad.
Refiriéndola en particular a los hechos tal como suceden en los pequeños grupos terapéuticos, la idea nueva expresada en una inter pretación o representada por la persona de un nuevo integrante, pro mueve un cambio en la estructura del ttrupo. Una estructura se trans- kiopa eiLOtra a través de momentos de desorganización. dQ|or y. frus- ij}ic|ón:.„el crecimiento estará en función de estas yicisiUJ.d.SiU
Utilizando el modelo de continente y contenido, es posible es tudiar estas vicisitudes sin referirse cada vez al campo particular en el que se producen. Es posible referirse a la idea nueva ¿-orno un conienido y al grupo, la mente, la sociedad, como continente, y es tudiar sus interacciones posibles (ver cap. III).
Estamos ahora en condiciones de especificar los hechos que Bion liga con el término cambio catastrófico. Éstos son violencia, invarianciü y subversión del sistema; elementos que, por otra parte, considera inherentes a toda situación de crecimiento. El término in- vanancia se refiere a aquello que permite reconocer en la nueva es tructura aspectos de la anterior (ver cap. IV).
Las vicisitudes de la idea nueva-contenido dentro del grupo- continente ya han sido en parte relatadas al describir las tendencias evitativas del grupo de supuesto básico frente a todo lo que impli que evolución. Las tentativas de expulsión, deificación, dogmatiza- ¿ipn de la idea son reacciones defensivas ante el cambio catastrófico.
Podemos aplicar este modelo a cualquier grupo científico, re ligioso, terapéutico, social. Freud, por ejemplo, fue portador de una idea nueva > revolucionaria; hubo grupos que rechazaron y expul saron sus ideas y otros grupos, en cambio, se organizaron alrede dor de su persona, formando instituciones que cumplieron con la función de contener sus ideas y transformarlas. En un contexto muy diferente. Cristo y sus ideas provocaron reacciones defensivas y. de escisión en grupos en los que puede encontrarse la misma configu ración subyacente.
EL MÍSTICO Y EL GRUPO
El individuo excepcional puede ser descrito de diferentes ma neras; se le pne^éGlfnTíaTg'enio, místico o mesías. Bion utiliza pre
GRUPOS 35
ferentemente el término místico para referirse a los individuos ex
cepcionales jnjm alquiercam ^ sea ,éste el científico, el religioso^ |
e] artjSjicQ,u^Qtro.-Utiliza la palabra Éstabíishment (término actual- * mente en boga que designa a las personas que ejercen el poder y la responsabilidad en el Estado o en otras instituciones) para deno tar todo aquello que, por extensión, ejerce estas funciones en la per sonalidad o en el grupo.
. El místico o genio, portador de una idea nueva, es siempre dis- j[
ruptivQJ^ra
d
j> ru p Q ;_ ei¿i^ proteger al grupoI
de esta djsrupción. El problema planteado por la relación entre el * místico-genio y la institución tiene una configuración emocional que se repite a lo largo de la historia en formas muy variadas. El mís- tico n<^ctúXdiAsLEsMtúhImienL.\..i'¡,X.t del místico-genio: el grupó* institucionalizado (grupo de trabajo) es tan esencial al desarrollo del individuo como éste lo es al primero.
El místico-genio puede presentarse ante el grupo como revo lucionario, o sostener, por el contrario, que está en un todo de acuerdo con las leyes que rigen el grupo. Puede ser creativo o ni hilista, y seguramente será considerado, en algún momento, o por una parte del grupo, como tal. De hecho, todo genio, místico o me sías es ambas cosas, ya que la naturaleza de sus contribuciones será seguramente destructiva de ciertas leyes, convenciones, cultura o coherencia de algún grupo, o de un subgrupo dentro de un grupo. La fuerza disruptiva del místico-genio queda limitada por el medio de comunicación en el que se vehiculiza su mensaje; y dependerá del lenguaje de logro su cualidad creativa y promotora de cambios.
El Establishmem tiene como una de sus,funcÍQnes,lo
2
iar una ade-cuada cqn^£cjón y. rspreséflLaci.ÓJ3..,dé.la_i.(^^^^ creadva o
ge-niari hmiuan^o en^parje^^^ al mismo tierrípo"'Ha
ciéndola a^.^sjb]e a los mien\i?.rjos.del g¿:upcuqüe3'o“s ^ 3 S I 3 ^Tlector puede encontrar múltiples ejemplos de estas configuracio
nes en campos tan variados como la historia de las religiones, el des cubrimiento del psicoanálisis y su institucionalización, los descubri mientos en ciencia, etcétera.
La relación entre el místico-genio y el^rupo puede pertenecer
a una de tres categorías. ^^^^ comensaj^ si^^
oarasi-taria. En la relación c ^ e n s ^ l, el místico-genio y el grupo cpe)i;j§(ep
sin¿fe_ctarse^^u|M^^ no hay confrontación ni cambio, aunque
éste puede producirse en cuanto la relación se modifique. En la re
lució hay confrontación que, en último término, s^^á
l;)e-neficJosa para ambos: las ideas del místico-genio son analizadas y tenidas en cuenta, sus contribuciones generan hostilidad o
benevo-30 GRUPOS
lencia. Esta relación produce crecimiento, tanto en el místico-genio como en el grupo, aunque este crecimiento no es siempre fácilmen te discernible. Las emociones predominantes son amor, odio y co nocimiento (ver cap. VI). En la relación parasitaria, donde la en vidia es un factor central, el resultado íe la asociación es la Trüccióñ~y"erdes"pojó“cle ambos, del místico-genio y del grupo. Un
ejemplo, entre muchos posibles, es el de un ^rupo que p^ppmueve a un individuo, e.xcepcional por su mlj^reaiivo-disruptivo, a una po-
’sicToHTir'er’S ^ ^ donde su^uerza es aBsorBT3á en funcio
nes administrativas.
La configuración recurrente en estas descripciones es la de una fuerza explosiva con un marco que intenta contenerla. En el caso del grupo, la configuración se da entre el místico-genio y el Esta- blishmem, con sus funciones de contener, expresar e institucionali zar la idea nueva aportada por aquél, y proteger al grupo del poder disruplivo de la idea.
II
PSICOSIS
En este capítulo se exponen algunos conceptos sobre la psico sis, sus manifestaciones clínicas y algunas hipótesis acerca de su ori gen y desarrollo. Para Bion es de fundamental importancia, en la comprensión de los fenómenos asociados al proceso psicótico, la conceptualización de personalidad psicótica, estado mental cuyas ca- rcKrtcríSlicar^dan lugar a todas las manifestaciones que, de algún modo, son susceptibles de observaciones en forma predominante en pacientes seriamente trastornados
Los trabajos publicados por Bion sobre temas relacionados con la psicosis son cronológicamente posteriores a sus trabajos sobre grupos. Algunos de estos trabajos son predominantemente clínicos, con presentación de material clínico de pacientes. Otros, más teó ricos, desarrollan hipótesis acerca del lenguaje y el pensamiento en el esquizofrénico. Los trabajos de esta época (1950-1962) han sido reunidos posteriormente por Bion en su libro Secof^d ThoughtsK son discutidos en conjunto y en particular en el comentario final.
Los pacientes de cuyo tratamiento surgen algunas de las hipó tesis presentadas en este capítulo fueron tratados por Bion con un encuadre psicoanalítico no diferente del empleado habitualmente con pacientes neuróticos, aunque en algunos casos los pacientes te nían diagnóstico de esquizofrenia. La técnica utilizada fue siempre exclusivamente interpretativa, tomando en cuenta tanto la transfe rencia positiva como la negativa; y con la aplicación, para la
com-‘ \V. R. Bion (1967), Second Thoughts, Londres, W. Heinemann, 1967.