REFLEXIONES SOBRE EL ESPÍRITU SANTO

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Asociación de Centros de Estudios Gnósticos, Antropológicos, Psicológicos y Culturales de Colombia. A. C.

REFLEXIONES SOBRE

“EL ESPÍRITU SANTO”

inah es el Espíritu Santo, es el Tercer Logos, el Señor Shiva de los Indostanés, que se

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manifiesta como Potencia Sexual en todo lo que es, ha sido y será. El Espíritu Santo es la Fuerza Sexual que vemos en los pistilos de las flores, eso que se expresa en los órganos creadores de todas las especies que viven; Fuerza maravillosa sin la cual el Universo no podría existir. El Espíritu Santo se desdobla en una Mujer inefable, ésta es la Divina Madre, viste túnica blanca y manto azul.

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SABIDURÍA GNÓSTICA CRISTIANA

Los Ángeles caídos

e ha hablado mucho sobre los Ángeles caídos

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en los viejos textos de la antigüedad clásica, mas esto no lo entienden los ignorantes ilustrados, ni los “bribones del intelecto”.

Cualquier Gurú-Deva que caiga en la generación animal, se convierte de hecho en un Ángel Caído, y hasta en un demonio.

Es incuestionable que cuando algún Adepto comete el crimen de derramar el Vaso de Hermes, resucitan dentro de sí todos los Elementos Inhumanos que antes había desintegrado, y por tal motivo se hace de hecho un demonio más.

Hemos llegado pues a la raíz de un tema muy discutido, demasiado estudiado y raras veces comprendido.

Lo que sucede es que para poder comprender esta cuestión se necesita haberla vivido; de nada sirven aquí las suposiciones o los vanos racionalismos. La cuestión de los Ángeles caídos está representada en el Indostán con las luchas religiosas de Iranios contra Brahmanes; Dioses contra Demonios; Dioses contra Asuras, tal como figura en la Guerra del Mahabharaata, etc., etc.

Esto de las batallas contra el Dragón podemos verlo también en los Eddas Escandinavos, donde aparecen los Ases guerreando contra los gigantes helados: Asathor contra Jotums.

Es incuestionable que con cualquier caída sexual, resucita de hecho y por derecho propio algún elemento subjetivo infrahumano. Por eso nuestro Señor el Cristo dijo: “El discípulo no debe dejarse caer, porque el discípulo que se deja caer tiene después que luchar muchísimo para recuperar lo perdido”.

Es urgente comprender que cuando se derrama el Vaso de Hermes en forma continua y habitual, se desarrolla también el Abominable Órgano Kundartiguador, la famosa Cola Satánica de los Tenebrosos, el Fohat Negativo, siniestro, que a la larga nos conduce por la vía descendente, infrahumana, hasta el Abismo y la Muerte Segunda.

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CONFERENCIA DE LA SEMANA

La Disolución del Ego

Por: V.M. SAMAEL AUN WEOR

n t e t o d o e s

A

indispensable que a n a l i c e m o s c u i d a d o s a m e n t e e s t a cuestión del Ego. Diversas escuelas de tipo pseudoe s o t pseudoe r i s t a s y p s pseudoe u d o -ocultistas enfatizan la idea descabellada de un “Yo” d o b l e : A l p r i m e r o l o denominan “Yo Superior”; al segundo se le califica como “ Yo I n f e r i o r ” . N o s o t r o s decimos que “superior” e “inferior” son dos secciones de una misma cosa.

Mucho se ha hablado sobre el “Alter Ego”, y hasta se le a l a b a y s e l e d e i f i c a considerándosele Divino. En nombre de eso que es la V e r d a d , s e h a c e indispensable decir que “Yo” Superior e Inferior son dos aspectos del mismo Ego, y que por lo tanto alabar al primero y subestimar al segundo resulta, fuera de toda duda, algo incongruente. Enfocando directamente esta cuestión, mirando al Ego tal como es en sí mismo y sin esta clase de arbitrarias d i v i s i o n e s ( S u p e r i o r e I n f e r i o r ) , e s c l a r o q u e n o s o t r o s h a c e m o s u n a diferenciación correcta entre lo que es el “Yo” y lo que es el Ser.

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Podría objetársenos que tal diferenciación no es más que otro concepto emitido por el intelecto. Aquellos que nos escuchan hasta buscarán escapatorias, aseverando que un concepto más o un concepto menos en cuestiones de alta Filosofía, es algo que no tiene la menor importancia. Hay quienes inclusive pueden darse el lujo de escuchar estas afirmaciones y luego olvidarlas, para poner atención en algo que sí consideran de importancia.

Las gentes de Conciencia dormida suelen pasar por alto afirmaciones de este tipo, debido a que ya están cansadas con tanta teoría. Esas personas se dicen a sí mismas: “¿Qué importa una teoría más? ¿Qué importa una teoría menos?”

Nosotros debemos hablar con plena franqueza y basarnos en hechos, en experiencias directas, y no en simples opiniones de tipo subjetivo. Voy a decirles, amigos míos, lo que me consta, lo que he visto y oído, y si ustedes quieren aceptar mis aseveraciones, bien lo hacen, mas si quieren rechazarlas, es cosa de ustedes...

Todo ser humano es libre para aceptar o rechazar, o interpretar las enseñanzas como bien quiera.

En el principio de mi actual reencarnación, yo también, como muchos de ustedes, había leído variados libros esotéricos y pseudo-ocultistas.

Buscando como ustedes lo han hecho, pasé por diversas escuelas y conocí multitud de teorías. Es ostensible que a fuerza de tanto leer y releer, llegué también a creer en la existencia de los dos “Yoes”: El Superior y el Inferior.

Los distintos preceptores me decían que había que dominar al “Yo” Inferior por medio del “Yo” Superior, para poder llegar algún día al Adeptado. Confieso francamente y sin ambages, que yo estaba completamente convencido de la e x i s t e n c i a d e l o s t a l e s d o s “ Yo e s ” . Afortunadamente, un acontecimiento místico trascendental vino a sacudirme intensamente en el fondo de mi Alma...

Sucedió que una noche cualquiera, no importa la fecha, ni el día, ni la hora, hallándome fuera del Cuerpo Físico, en forma completamente consciente y positiva, vino a mí, mi Real Ser Interno, el Intimo. Sonriendo, el Bendito me dijo: -“¡Tu tienes que morir!”

Estas frases del Intimo me dejaron perplejo,

confundido, anonadado. Con un poco de temor, interrogué a mi Ser Interior (Atman), diciéndole: -“¿Por qué tengo que morir? ¡Déjame vivir un poco más; yo estoy trabajando por la humanidad!”... Todavía recuerdo aquel instante en que el Bendito, sonriendo, me repitiera por segunda vez:

-“¡Tú tienes que morir!”

Después, el Adorable me mostró en la Luz Astral aquello que debía morir en mí mismo. Entonces vi al “Yo” Pluralizado formado por multitud de entidades tenebrosas, verdadero enjambre de sujetos perversos, Agregados Psíquicos de distinta clase, demonios vivientes personificando errores.

Así fue, amigos míos, cómo vine a saber que el “Yo” no es algo individual, sino una suma de Agregados Psíquicos, un total de múltiples “Yoes” pendencieros y gritones.

Alguno de estos representan la ira, otros la codicia, aquellos la lujuria, estotros la envidia, estotros el orgullo; después continúan la pereza, la gula y todos sus infinitos derivados. No vi realmente en el Ego nada digno de ser adorado, ningún tipo de Divinidad, etc...

Al llegar a esta parte de mi exposición, no sería extraño que algunos asistentes objetaran mis palabras, diciéndome:

-“Posiblemente usted, señor, vio a su “Yo” Inferior, suma de Agregados Psíquicos, como afirma el Budhismo Oriental. Bien distinto sería su concepto si hubiera percibido al “Yo” Superior en toda su grandeza”.

Conozco muy bien, amigos, las diversas formas de intelectualización que ustedes tienen, sus escapatorias, sus evasivas, sus distintas justificaciones, sus reacciones, sus resistencias, el deseo de hacer resaltar siempre todo lo que tenga sabor a Ego.

Es claro que el Ego no tiene ganas de morir y que quiere continuar en alguna forma exquisitamente sutil, sino en las formas más densas y groseras. A nadie le puede gustar ver su querido “Yo”, reducido a polvareda cósmica, así porque sí, porque un fulano cualquiera lo dijo en una sala de conferencias.

Es apenas normal que el Ego no tenga ganas de morir y que busque filosofías consoladoras que le prometan un rinconcito en el Cielo, un puesto en los altares de las iglesias, o un “más allá” lleno de infinita felicidad.

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Los apóstoles, partes de nuestro real Ser

4ra Parte

DEVELANDO LAS ESCRITURAS SAGRADAS

Solar. La Cruz de San Andrés simboliza iluminación, revelación, después de pavorosos sacrificios.

La Cruz griega y la de San Andrés tienen en ciencia hermética el mismo significado; empero, cruz en equis indica el trabajo completo en la Gran Obra. Si resplandeciere la rosa sobre la Cruz de San Andrés, la Obra habrá sido victoriosamente concluida.

Andrés y su Cruz es algo profundamente significativo. La Cruz de San Andrés en la cual muriera crucificado, es alquimista.

Andrés y su doctrina es la lucha por desintegrar los agregados psíquicos, Andrés con su Cruz, debe cristalizar el Azufre y el Mercurio en la forma de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. El Andrés Interior se perfecciona cuando los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser se han perfeccionado.

ndrés, dentro de nosotros es esa parte

A

autónoma y auto-consciente de nuestro propio Ser que se ocupa de los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia. La Cruz de Andrés suele ser terriblemente dolorosa. Los padecimientos del Iniciado crucificado en la Cruz de Andrés son indecibles. Sin lágrimas, arrepentimiento y supremo dolor, no es posible desintegrar los agregados psíquicos.

Ahora podemos comprender mejor los sufrimientos indecibles de nuestro Andrés Interior. Sacrificio supremo del Andrés Interior es urgente, inaplazable, impostergable.

La Cruz de San Andrés tiene la forma de equis, que es el jeroglífico extraordinario de las radiaciones luminosas y divergentes emanadas del Logos Solar. En el centro de la Cruz de San Andrés resplandece la rosa, símbolo del Logos

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