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mayo 2016

mayo 2016

el dipló, una voz clara en medio del ruido

el dipló, una voz clara en medio del ruido Capital Intelectual S.A.Capital Intelectual S.A. Paraguay 1535 (1061) Paraguay 1535 (1061) Buenos Aires, Argentina Buenos Aires, Argentina Publicación mensual Publicación mensual Año XVII, Nº 203 Año XVII, Nº 203 Precio del ejemplar: $50 Precio del ejemplar: $50 En Uruguay: 100 pesos En Uruguay: 100 pesos

www.eldiplo.org

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Más allá de los Panamá Papers

Más allá de los Panamá Papers

La filtración volvió a echar luz sobre los

La filtración volvió a echar luz sobre los paraísos fiscale

paraísos fiscales que dan refugio a

s que dan refugio a billones de

billones de

dólares en todo el mundo. Lejos de constituir una excepción, son sólo una

dólares en todo el mundo. Lejos de constituir una excepción, son sólo una muestra de los

muestra de los

mecanismos de los que se vale el poder económico para evadir el pago de impuestos.

mecanismos de los que se vale el poder económico para evadir el pago de impuestos.

Tomás Lukin Tomás Lukin Frédéric Lemaire Frédéric Lemaire Christian de Brie Christian de Brie

Los casos

Los casos

de corrupció

de corrupció

n en Argentina

n en Argentina

y Brasil reavivan el debate sobre la

y Brasil reavivan el debate sobre la

judicialización de la política.

judicialización de la política.

JUECES

JUECES

CONTRA

CONTRA

POLÍTICOS

POLÍTICOS

Dossier

Dossier

        9         9         7         7         7         7         1         1         5         5         1         1         4         4         5         5         2         2         2         2         0         0         0         0         5         5         0         0         0         0         2         2         0         0         3         3

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por José Natanson

por José Natanson

¿¿

Alguien recuerda, más allá del caso ex-Alguien recuerda, más allá del caso ex-traordinario del Juicio a las Juntas, el traordinario del Juicio a las Juntas, el nombre de los jueces federales de los nombre de los jueces federales de los ochenta, aun de los integrantes de la ochenta, aun de los integrantes de la Corte Suprema? Probablemente ni esos Corte Suprema? Probablemente ni esos canosos seres nostálgicos que son los canosos seres nostálgicos que son los alfonsinis-tas sentimentales logren mencionar a alguno, y tas sentimentales logren mencionar a alguno, y en cambio todos sabemos de qué estamos en cambio todos sabemos de qué estamos ha-blando, incluso podríamos reconocer sus caras blando, incluso podríamos reconocer sus caras si cenáramos en los mismos restaurantes, si cenáramos en los mismos restaurantes, cuan-do nos dicen Servini,

do nos dicen Servini, Bonadío, Oyarbide, Lijo.Bonadío, Oyarbide, Lijo. La judicialización de la política, en el sentido La judicialización de la política, en el sentido de la ampliación de la influencia de los de la ampliación de la influencia de los tribuna-les a zonas antes reservadas a

les a zonas antes reservadas a los otros poderes,los otros poderes, es una tendencia mundial que,

es una tendencia mundial que, como tal, registracomo tal, registra causas múltiples.

causas múltiples.

La primera, positiva, es la ampliación de La primera, positiva, es la ampliación de dere-chos. En muchos países, sobre todo aquellos chos. En muchos países, sobre todo aquellos here-deros de la tradición liberal, el Poder Judicial deros de la tradición liberal, el Poder Judicial estu-vo básicamente consagrado a proteger la libertad vo básicamente consagrado a proteger la libertad en sentido negativo, es decir la libertad individual en sentido negativo, es decir la libertad individual y la propiedad privada. Pero en un movimiento que y la propiedad privada. Pero en un movimiento que comenzó con el siglo XX y tomó impulso a partir comenzó con el siglo XX y tomó impulso a partir de la segunda posguerra, se fueron sumando a de la segunda posguerra, se fueron sumando a es-tos derechos elementales los derechos de segunda tos derechos elementales los derechos de segunda generación, relacionados con las condiciones de generación, relacionados con las condiciones de vi-da, el trabajo y el bienestar de las

da, el trabajo y el bienestar de las personas, y lue-personas, y lue-go, desde los ochenta, los llamados “derechos go, desde los ochenta, los llamados “derechos difu-sos”, aquellos que no refieren a los individuos sino sos”, aquellos que no refieren a los individuos sino a la sociedad como un todo (a un ambi

a la sociedad como un todo (a un ambiente sano, a laente sano, a la cultura, etc). Con sus matices y destiempos, cultura, etc). Con sus matices y destiempos, Argen-tina acompañó esta tendencia, primero a través de tina acompañó esta tendencia, primero a través de la “Constitución social” del primer peronismo y su la “Constitución social” del primer peronismo y su principal legado, el artículo 14 bis, y después con la principal legado, el artículo 14 bis, y después con la reforma menem-alfonsinista de 1994.

reforma menem-alfonsinista de 1994.

El nuevo catálogo de derechos habilitó litigios y El nuevo catálogo de derechos habilitó litigios y demandas vinculados a cada vez más

demandas vinculados a cada vez más temas, sobretemas, sobre todo a partir de 1983, cuando la recuperación de la todo a partir de 1983, cuando la recuperación de la democracia abrió la oportunidad para un nuevo democracia abrió la oportunidad para un nuevo protagonismo de los tribunales. Se trata, como protagonismo de los tribunales. Se trata, como sos-tiene el sociólogo Javier Couso (1), de un fenómeno tiene el sociólogo Javier Couso (1), de un fenómeno común a los países de la tercera ola de

común a los países de la tercera ola de democratiza- democratiza-ción: luego de años, y en algunos casos –como ción: luego de años, y en algunos casos –como Espa-ña, Portugal y, más entrecortadamente, Argentina– ña, Portugal y, más entrecortadamente, Argentina– décadas de dictaduras, la sociedad comenzó a décadas de dictaduras, la sociedad comenzó a depo- depo-sitar en los “jueces liberales” la esperanza de una sitar en los “jueces liberales” la esperanza de una rá-pida corrección de los desbordes autoritarios de una pida corrección de los desbordes autoritarios de una clase política a la que todavía se consideraba clase política a la que todavía se consideraba conta-minada por el autoritarismo y el populismo del minada por el autoritarismo y el populismo del pasa-do, en línea con la famosa celebración de Tocqueville do, en línea con la famosa celebración de Tocqueville acerca del poder de los magistrados como freno a la acerca del poder de los magistrados como freno a la tiranía de las asambleas políticas.

tiranía de las asambleas políticas. Fortalecidos por una autoestima

Fortalecidos por una autoestima renovada y,renovada y, a diferencia de otros poderes del Estado, con sus a diferencia de otros poderes del Estado, con sus recursos institucionales intactos, los jueces se recursos institucionales intactos, los jueces se pa-raron sobre esta nueva “cultura de derechos” que raron sobre esta nueva “cultura de derechos” que crecía conforme se afianzaba la democracia para crecía conforme se afianzaba la democracia para ampliar su radio de acción hasta abarcar cada vez ampliar su radio de acción hasta abarcar cada vez más aspectos de la vida pública. No todas las conse más aspectos de la vida pública. No todas las conse--cuencias fueron negativas: un caso claro de cuencias fueron negativas: un caso claro de

activis-mo judicial positivo es el Juicio a las Juntas y el mo judicial positivo es el Juicio a las Juntas y el des-borde posterior, que llevó al alfonsinismo a intentar borde posterior, que llevó al alfonsinismo a intentar frenar el afán justiciero de los magistrados frenar el afán justiciero de los magistrados median-te las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. te las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Cada país vivió el fenómeno de manera Cada país vivió el fenómeno de manera diferen-te. La tendencia a la

te. La tendencia a la judicialización se aceleró bajojudicialización se aceleró bajo diseños institucionales que propenden a dispersar diseños institucionales que propenden a dispersar el poder, por ejemplo con sistemas federales como el poder, por ejemplo con sistemas federales como el nuestro, o que

el nuestro, o que incoporaron nuevos mecanismosincoporaron nuevos mecanismos legales, como el amparo elevado a

legales, como el amparo elevado a rango constitu-rango constitu-cional en la reforma del 94. Y, más decisivamente, cional en la reforma del 94. Y, más decisivamente, prosperó en aquellos lugares en los que se registró prosperó en aquellos lugares en los que se registró una movilización legal desde abajo, estructuras una movilización legal desde abajo, estructuras es-pecializadas de apoyo para que los organismos de pecializadas de apoyo para que los organismos de derechos humanos, las ONG o los movimientos derechos humanos, las ONG o los movimientos so-ciales canalicen sus

ciales canalicen sus demandas ante el Poder Judi-demandas ante el Poder Judi-cial, ya sea en

cial, ya sea en clave progresista (como, digamos, elclave progresista (como, digamos, el CELS) o conservadora (como, digamos, el Colegio CELS) o conservadora (como, digamos, el Colegio de Abogados de la

de Abogados de la Capital FederaCapital Federal).l).

Efectos

Efectos

El Poder Judicial tiene la obligación de proteger los El Poder Judicial tiene la obligación de proteger los derechos de todos los ciudadanos, por ejemplo los derechos de todos los ciudadanos, por ejemplo los de las minorías impopulares frente a los

de las minorías impopulares frente a los rutinariosrutinarios excesos de las mayorías: si el gobernador de una excesos de las mayorías: si el gobernador de una provincia argentina quisiera prohibir el acceso al provincia argentina quisiera prohibir el acceso al sistema educativo o de salud a los bolivianos (o sistema educativo o de salud a los bolivianos (o pe-ruanos o

ruanos o judíos) probablemente todos coincidiría-judíos) probablemente todos coincidiría-mos en que la

mos en que la justicia haría bien en prohibírselojusticia haría bien en prohibírselo. El. El problema aparece cuando los jueces

problema aparece cuando los jueces avanzan másavanzan más allá de la estricta protección de los derechos, allá de la estricta protección de los derechos, cuan-do su rol de “legislacuan-dor negativo”, en el se do su rol de “legislador negativo”, en el se ntido dentido de anular decisiones consideradas anular decisiones consideradas inconstituciona-les, se trastoca en “legislador positivo”; cuando les, se trastoca en “legislador positivo”; cuando enen lugar de controlar las leyes tratan de moldearlas. lugar de controlar las leyes tratan de moldearlas.

 ¿Por qué es un problema? En primer lugar,  ¿Por qué es un problema? En primer lugar, por-que los jueces carecen de las herramientas que los jueces carecen de las herramientas adecua-das para dar respuesta a muchas cuestiones sobre das para dar respuesta a muchas cuestiones sobre las que suelen expedirse. Su cualidad las que suelen expedirse. Su cualidad contra-mayo-ritaria, en el sentido de que a veces deben ir ritaria, en el sentido de que a veces deben ir contracontra la opinión prevaleciente, deriva del particular la opinión prevaleciente, deriva del particular es-tatus que ocupan en el Estado: el Poder Judicial es, tatus que ocupan en el Estado: el Poder Judicial es, como se sabe, el único de los tres poderes cuyos como se sabe, el único de los tres poderes cuyos in-tegrantes no son elegidos democráticamente y por tegrantes no son elegidos democráticamente y por lo tanto no pueden ser castigados en la siguiente lo tanto no pueden ser castigados en la siguiente elección, y es también el único que garantiza elección, y es también el único que garantiza esta-bilidad en el cargo y obliga a sus miembros a contar bilidad en el cargo y obliga a sus miembros a contar con un título universitario y manejar los con un título universitario y manejar los rudimen-tos de una tecnojerga casi tan oscura e incluso más tos de una tecnojerga casi tan oscura e incluso más avinagrada que la de los economistas. Los jueces avinagrada que la de los economistas. Los jueces no están preparados, ni institucional ni no están preparados, ni institucional ni doctrina-riamente, para resolver muchos de los problemas riamente, para resolver muchos de los problemas que se les

que se les ponen enfrente: pueden fallar, en las dosponen enfrente: pueden fallar, en las dos acepciones del término, pero no gobernar. acepciones del término, pero no gobernar.

Esto no quiere decir que no hagan política, en Esto no quiere decir que no hagan política, en un sentido u otro. Provenientes en general de un un sentido u otro. Provenientes en general de un mismo estrato social y a menudo portadores de mismo estrato social y a menudo portadores de una misma ideología, los jueces, como sostiene una misma ideología, los jueces, como sostiene Lucas Arrimada (2), no son extraños al si Lucas Arrimada (2), no son extraños al si stemastema político sino un producto de la política y de los político sino un producto de la política y de los

consensos multipartidar

consensos multipartidarios con los que ios con los que han sidohan sido designados. Muchos de ellos tienen incluso una designados. Muchos de ellos tienen incluso una larga trayectoria política desarrollada tras larga trayectoria política desarrollada tras basti-dores, a punto tal que algunos partidos, c dores, a punto tal que algunos partidos, c omo elomo el radicalismo

radicalismo, , se encuentran se encuentran notablemente sobre-notablemente sobre-rrepresentad

rrepresentados en os en los tribunales.los tribunales.

Pero las consecuencias de la judicialización de Pero las consecuencias de la judicialización de la política no se limitan a los riesgos de delegar en la política no se limitan a los riesgos de delegar en el más aristocrático de los órganos de gobierno el más aristocrático de los órganos de gobierno de-cisiones que deberían ser adoptadas por los cisiones que deberían ser adoptadas por los repre-sentantes populares. Quizás el problema central sentantes populares. Quizás el problema central radique en que la judicialización no resuelve sino radique en que la judicialización no resuelve sino que posterga los conflictos. Más que una que posterga los conflictos. Más que una conse- conse-cuencia del afán de

cuencia del afán de protagonismo de los magistra-protagonismo de los magistra-dos, la judicialización es, en la mayoría de los casos, dos, la judicialización es, en la mayoría de los casos, una reacción a la dificultad de los dirigentes y los una reacción a la dificultad de los dirigentes y los partidos para encontrar respuestas: como partidos para encontrar respuestas: como sostienesostiene Arrimada, es un resultado del silencio de la política. Arrimada, es un resultado del silencio de la política.

Casos

Casos

Por la dispersión institucional que resulta de sus Por la dispersión institucional que resulta de sus dimensiones continentales, la profundidad de su dimensiones continentales, la profundidad de su federalismo y una tradición liberal que ha federalismo y una tradición liberal que ha deriva-do en una desconfianza casi genética en la con do en una desconfianza casi genética en la con --centración del poder, Estados Unidos arrastra una centración del poder, Estados Unidos arrastra una larga historia de activismo judicial, con larga historia de activismo judicial, con momen-tos especialmente conflictivos durante el tos especialmente conflictivos durante el gobier-no de Roosevelt, cuando la Corte Suprema intentó no de Roosevelt, cuando la Corte Suprema intentó frenar buena parte de la legislación del New Deal frenar buena parte de la legislación del New Deal hasta que el presidente, fortalecido tras su hasta que el presidente, fortalecido tras su reelec-ción, amenazó con removerla, y con ejemplos más ción, amenazó con removerla, y con ejemplos más positivos en los fallos de la

positivos en los fallos de la “Corte Wa“Corte Warren” contrarren” contra la segregación racial en las escuelas

la segregación racial en las escuelas y el transpor-y el transpor-te. La famosa “advertencia Miranda” –“Usted te. La famosa “advertencia Miranda” –“Usted tie-ne derecho a guardar silencio, cualquier cosa que ne derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga podrá ser usada en

diga podrá ser usada en su contra…”– es una ga-su contra…”– es una ga-rantía establecida en un fallo del tribunal. rantía establecida en un fallo del tribunal.

En Argentina, luego de décadas en las que el En Argentina, luego de décadas en las que el Poder Judicial acompañó bastante pasivamente Poder Judicial acompañó bastante pasivamente a los diferentes gobiernos, la judicialización de a los diferentes gobiernos, la judicialización de la política se ha convertido en un fenómeno la política se ha convertido en un fenómeno coti-diano, comprobable con una rápida lectura de los diano, comprobable con una rápida lectura de los diarios. Su cuantificación es difícil pero no diarios. Su cuantificación es difícil pero no impo-sible: en “La Corte Suprema frente al gobierno” sible: en “La Corte Suprema frente al gobierno” (3), Gustavo Arballo analizó 502 casos (3), Gustavo Arballo analizó 502 casos “política-mente perfilados”, definidos como aquellos que mente perfilados”, definidos como aquellos que forman parte de la agenda de

forman parte de la agenda de debate público, re-debate público, re-sueltos por la Corte Suprema entre

sueltos por la Corte Suprema entre 1984 y 2013,1984 y 2013, y llegó a la conclusión de que se ha registrado un y llegó a la conclusión de que se ha registrado un aumento significativo en la última década. aumento significativo en la última década.

En todo caso, una simple revisión de la En todo caso, una simple revisión de la histo-ria reciente confirma que iniciativas políticas del ria reciente confirma que iniciativas políticas del Poder Ejecutivo apoyadas por amplias mayorías Poder Ejecutivo apoyadas por amplias mayorías legislativas pluripartidistas –el tratado del Beagle legislativas pluripartidistas –el tratado del Beagle durante el alfonsinismo, las privatizaciones durante el alfonsinismo, las privatizaciones du-rante el menemismo y la Ley

rante el menemismo y la Ley de Medios durantede Medios durante el kirchnerismo– terminaron definiéndose, en el kirchnerismo– terminaron definiéndose, en al-gunos casos por penales, en la Corte Suprema, lo gunos casos por penales, en la Corte Suprema, lo que nos pone ante la situación un poco incómoda que nos pone ante la situación un poco incómoda de aceptar la legalidad de decisiones que muchas de aceptar la legalidad de decisiones que muchas

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veces no compartimos. Y en este veces no compartimos. Y en este senti-do resulta interesante señalar que la do resulta interesante señalar que la im-pugnación judicial partió, en estos tres pugnación judicial partió, en estos tres casos y en muchos otros, de los partidos casos y en muchos otros, de los partidos que habían perdido el debate que habían perdido el debate parlamen-tario, lo que confirma que los principales tario, lo que confirma que los principales responsables de la judicialización de la responsables de la judicialización de la política casi siempre son… los

política casi siempre son… los políticos.políticos.  Y

 Y hayhay, fi, finalmenalmente, nte, ejempejemplos los de de una una ex ex--travagancia caribeña. En Brasil, la justici

travagancia caribeña. En Brasil, la justicia se atribu-a se atribu-yó el derecho a frenar una decisión tan yó el derecho a frenar una decisión tan ostensible-mente política como la designación de un ministro mente política como la designación de un ministro (Lula, que no pudo jurar como jefe de la

(Lula, que no pudo jurar como jefe de la Casa Civil)Casa Civil) con el argumento de que

con el argumento de que el cargo le daría herra-el cargo le daría herra-mientas para evitar los procesos en su contra. En mientas para evitar los procesos en su contra. En Argentina, ante la imposibilidad del kirchnerismo y Argentina, ante la imposibilidad del kirchnerismo y el macrismo para coordinar de manera razonable la el macrismo para coordinar de manera razonable la transferencia del mando, una jueza (Servini de transferencia del mando, una jueza (Servini de Cu-bría) decidió que los constituyentes habían sido tan bría) decidió que los constituyentes habían sido tan descuidados como para dejar acéfalo al país descuidados como para dejar acéfalo al país duran-te una noche, la que media entre la entrega del te una noche, la que media entre la entrega del bas-tón presidencial y la jura del

tón presidencial y la jura del nuevo mandatario, lonuevo mandatario, lo que derivó en la festejada presidencia de ese ícono que derivó en la festejada presidencia de ese ícono de las redes sociales en que se ha convertido el de las redes sociales en que se ha convertido el sere-no, educado y sobrio Federico Pinedo.

no, educado y sobrio Federico Pinedo.

Un juez ahí

Un juez ahí

Por estos días el activismo judicial encuentra su Por estos días el activismo judicial encuentra su costado más melodramático en la corrupción, que costado más melodramático en la corrupción, que reaparece crónicamente cuando un ciclo reaparece crónicamente cuando un ciclo políti-co se apaga políti-con su minuto a minuto de denuncias, co se apaga con su minuto a minuto de denuncias, arrestos y confesiones. Es, en cierto modo, arrestos y confesiones. Es, en cierto modo, inevita-ble. Desde el momento en que

ble. Desde el momento en que la personalizaciónla personalización de la política concentró el foco de la atención de la política concentró el foco de la atención pú-blica en los dirigentes antes que en los partidos o blica en los dirigentes antes que en los partidos o los programas, la reputación personal se los programas, la reputación personal se transfor-mó en un capital decisivo, y los esfuerzos por mó en un capital decisivo, y los esfuerzos por de-molerla a base de escándalos, en un recur molerla a base de escándalos, en un recur so esen-so esen-cial. Sin embargo, como demuestra la secuencia cial. Sin embargo, como demuestra la secuencia italiana de

italiana de Mani  Mani PulitePulite-crisis de representación--crisis de

representación-Berlusconi, no siempre el ideal higienista conduce Berlusconi, no siempre el ideal higienista conduce al destino esperado, lo que no implica desde luego al destino esperado, lo que no implica desde luego que haya que evitar los procesos, sino que haya que evitar los procesos, sino simplemen-te prevenir sobre sus consecuencias. Porque si los te prevenir sobre sus consecuencias. Porque si los  jueces ganan

 jueces ganan poder entonces poder entonces la reacción la reacción naturalnatural de los políticos será intentar influenciarlos. Las de los políticos será intentar influenciarlos. Las caras de la luna son dos: la judicialización caras de la luna son dos: la judicialización de la po-de la po-lítica lleva a la politización de la justicia.

lítica lleva a la politización de la justicia.gg

1.

1. “Consolidación democrática y Poder Judicial: los riesgos de “Consolidación democrática y Poder Judicial: los riesgos de la judicialización de la política”,

la judicialización de la política”, Revista  Revista de Cide Ciencia encia PolíticPolítica de a de lala Universidad Diego Portales

Universidad Diego Portales, Vol. XXIV, Nº 2, Santiago de Chile, 20, Vol. XXIV, Nº 2, Santiago de Chile, 20 04.04.

2.

2. “Los jueces como actores estratégicos”, “Los jueces como actores estratégicos”, Infoba Infobaee, 25-8-2014., 25-8-2014.

3.

3. Ponencia preparada para el XII Congreso Nacional de Ciencia Ponencia preparada para el XII Congreso Nacional de Ciencia Política, organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político y la Política, organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político y la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 12 al 15 de agosto de 2015. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 12 al 15 de agosto de 2015.

©

© Le Monde diplomatiqueLe Monde diplomatique, edición Cono Sur, edición Cono Sur

Staff 

Staff 

Di

Direcrector:tor: José NatansonJosé Natanson Re

Redacdacciónción

Carlos Alfieri (editor) Carlos Alfieri (editor) Pablo Stancanelli (editor) Pablo Stancanelli (editor) Creusa Muñoz Creusa Muñoz Luciana Garbarino Luciana Garbarino Laura Oszust Laura Oszust Lucía Gradel (pasante) Lucía Gradel (pasante) Se

Secrecretatariaria Pa

Patritricia Orcia Orfifilala se

secrecretataria@[email protected] Co

Correcrrecciónción Germán Conde Germán Conde Alfredo Cortés Alfredo Cortés Diagramación Diagramación Cristina Melo Cristina Melo Co

Colalaboboraradodores lores locacalesles Jorge Argüello Jorge Argüello Fernando Bogado Fernando Bogado Nazaret Castro Nazaret Castro Julián Chappa Julián Chappa Imelda Duffard Imelda Duffard Marcelo Falak Marcelo Falak Andrés Fidanza Andrés Fidanza Bruno Fornillo Bruno Fornillo Federico Lorenz Federico Lorenz Tomás Lukin Tomás Lukin Ariel Pennisi Ariel Pennisi Luciana Rabinovich Luciana Rabinovich Josefina Sartora Josefina Sartora Ilustrador Ilustrador Gustavo Cimadoro Gustavo Cimadoro Tra

Traducductotoresres Julia Bucci Julia Bucci Georgina Fraser Georgina Fraser Teresa Garufi Teresa Garufi Aldo Giacometti Aldo Giacometti

Florencia Giménez Zapiola Florencia Giménez Zapiola Víctor Goldstein

Víctor Goldstein Patricia Minarrieta Patricia Minarrieta Bárbara Poey Sowerby Bárbara Poey Sowerby Gustavo Recalde Gustavo Recalde María Julia Zaparart María Julia Zaparart Carlos Alberto Zito Carlos Alberto Zito Diseño original Diseño original Javier Vera Ocampo Javier Vera Ocampo Producción y circulación Producción y circulación Norberto Natale Norberto Natale Publicidad Publicidad Maia Sona Maia Sona [email protected] [email protected] [email protected] [email protected] ww

www.elw.eldidiplo.orgplo.org

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Fotocromos e impresión:Rotativos Patagonia S.A. Aráoz de LamadridRotativos Patagonia S.A. Aráoz de Lamadrid 1920, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

1920, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Le Monde diplomatiqueLe Monde diplomatique es una publicación de Capital Intelectual S.A., Paraguay 1535 es una publicación de Capital Intelectual S.A., Paraguay 1535 (C1061ABC) Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, (C1061ABC) Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, para lapara la República Argentina y la República Oriental del Urugu República Argentina y la República Oriental del Urugu ay.ay. Redacción, administración, publicidad, suscripciones, Redacción, administración, publicidad, suscripciones, cartas del lector:

cartas del lector: Tel/Fax: (5411) 4872 1440 / 4872 1330 Tel/Fax: (5411) 4872 1440 / 4872 1330 E-mail: [email protected]

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Tel. 4305 3160. CF. Argentina.

E

E

n los últimos meses, la política re-n los últimos meses, la política re-gional se ha judicializado, causando gional se ha judicializado, causando varios problemas a presidentes y ex varios problemas a presidentes y ex presidentes: hoy en Brasil y

presidentes: hoy en Brasil y Argenti- Argenti-na, ayer en Chile, y no hay que olvidar na, ayer en Chile, y no hay que olvidar Guatemala, donde debieron renunciar el Guatemala, donde debieron renunciar el presi-dente Otto Pérez Molina –un general de

dente Otto Pérez Molina –un general de mano du-mano du-ra– y su vicepresidenta. Este caso es muy ra– y su vicepresidenta. Este caso es muy significa-tivo ya que, ante la dificultad para enfrentar la tivo ya que, ante la dificultad para enfrentar la me-gacorrupción generalizada, se apeló a un acuerdo gacorrupción generalizada, se apeló a un acuerdo con Naciones Unidas para crear la Comisión con Naciones Unidas para crear la Comisión In- In-ternacional contra la Impunidad en Guatemala ternacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Se trata de un mecanismo novedoso con (CICIG). Se trata de un mecanismo novedoso con tintes de “extraterritorialidad” que plantea tintes de “extraterritorialidad” que plantea intere-santes debates sobre el equilibrio entre soberanía santes debates sobre el equilibrio entre soberanía nacional –debilitada a su vez por el propio crimen nacional –debilitada a su vez por el propio crimen organizado– y lucha contra la impunidad, a cargo organizado– y lucha contra la impunidad, a cargo de investigadores no involucrados en las tramas de de investigadores no involucrados en las tramas de corrupción del Estado nacional.

corrupción del Estado nacional.

En este sentido, se puede afirmar que luego de una En este sentido, se puede afirmar que luego de una década en la que las luchas por la

década en la que las luchas por la igualdad ocuparonigualdad ocuparon la escena ha retornado la corrupción a la agenda la escena ha retornado la corrupción a la agenda pú-blica, con un ímpetu mayor que el de los años blica, con un ímpetu mayor que el de los años noven-ta. Y en este marco encontramos dos escenarios ta. Y en este marco encontramos dos escenarios ju-diciales reñidos con una

diciales reñidos con una mejor institucionalidad. Pormejor institucionalidad. Por un lado, aparecen los ejemplos en los que

un lado, aparecen los ejemplos en los que el Poder Ju-el Poder Ju-dicial se vuelve parte de diferentes tipos de dicial se vuelve parte de diferentes tipos de conspi-ración. Es lo que está pasando en Brasil, inmerso en ración. Es lo que está pasando en Brasil, inmerso en una versión local del

una versión local del Ma Mani ni PulPuliteiteque llevó a la cárcelque llevó a la cárcel

a importantes empresarios, pero donde parte de la a importantes empresarios, pero donde parte de la  just

 justicia icia se se encueencuentra ntra invinvolucolucrada rada en en el el “go“golpe lpe blan blan--do” para sacar a

do” para sacar a Dilma Rousseff del poder.Dilma Rousseff del poder.

Por otro lado, hay ejemplos de excesivo control Por otro lado, hay ejemplos de excesivo control político de la justicia, como puede verse en Bolivia político de la justicia, como puede verse en Bolivia con el “caso Zapata”, en referencia a una ex pareja de con el “caso Zapata”, en referencia a una ex pareja de Evo Morales acusada de tráfico de influencias. Allí, el Evo Morales acusada de tráfico de influencias. Allí, el fiscal general del Estado, Ramiro Guerrero, actúa fiscal general del Estado, Ramiro Guerrero, actúa co-mo un militante del oficialisco-mo, eligiendo a quién mo un militante del oficialismo, eligiendo a quién ci-tar en función de los propios intereses del Poder tar en función de los propios intereses del Poder Eje-cutivo, en un episodio que tiene como c

cutivo, en un episodio que tiene como c ondimentoondimento de telenovela la existencia –en duda– de un hijo del de telenovela la existencia –en duda– de un hijo del presidente con Gabriela Zapata. Otro caso de presidente con Gabriela Zapata. Otro caso de judicia-lización, también en beneficio del gobierno, es la lización, también en beneficio del gobierno, es la con-dena al líder opositor venezolano Leopoldo López. dena al líder opositor venezolano Leopoldo López. Allí es posible sostener que López cometió delitos de Allí es posible sostener que López cometió delitos de desestabilización, pero que al mismo tiempo su desestabilización, pero que al mismo tiempo su con-dena a más de trece años de cárcel

dena a más de trece años de cárcel fue política.fue política. En este contexto, América Latina se debe un En este contexto, América Latina se debe un de-bate más profundo sobre las instituciones por bate más profundo sobre las instituciones por fue-ra del desprecio “populista” al tema –bastaría con ra del desprecio “populista” al tema –bastaría con que gobierne el pueblo sin importar mucho cómo– que gobierne el pueblo sin importar mucho cómo– y de la doble vara de un liberalismo “republicano” y de la doble vara de un liberalismo “republicano” demasiado amigo de las grandes corporaciones. demasiado amigo de las grandes corporaciones. En síntesis: tratar de unir igualdad y decencia En síntesis: tratar de unir igualdad y decencia pú-blica. Y prestar atención para que no pase, como en blica. Y prestar atención para que no pase, como en Brasil, que los corruptos puedan enarbolar Brasil, que los corruptos puedan enarbolar impu-nemente las banderas de la transparencia. nemente las banderas de la transparencia.gg

**Periodista.Periodista. ©

© Le Monde diplomatiqueLe Monde diplomatique, edición Cono Sur, edición Cono Sur

Capital Intelectual S.A. Capital Intelectual S.A.

Le Monde diplomatique (París) Le Monde diplomatique (París)

La circulación de La circulación de Le Monde diplomatique, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, del mes edición Cono Sur, del mes de abril de 2016 fue de abril de 2016 fue de 25.700 ejemplares. de 25.700 ejemplares.

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Fundador:Hubert Beuve-MéryHubert Beuve-Méry Presidente del Directorio y Presidente del Directorio y Director de la Redacción:

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Editorial

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 jefe de la SID E menemista. DesE menemista. Des--patarrado en un sillón de botones patarrado en un sillón de botones y estilo inglés, Anzorreguy y estilo inglés, Anzorreguy prome-tió: “Norberto es la persona ideal”. Para 1992, Jorge tió: “Norberto es la persona ideal”. Para 1992, Jorge ya se había hecho fama de operado

ya se había hecho fama de operador político con pe-r político con pe-so propio en la Justicia. “Si él no

so propio en la Justicia. “Si él no está el día que ju-está el día que ju-rás, tu nombramiento es inválido”, se ironizaba en rás, tu nombramiento es inválido”, se ironizaba en los Tribunales de los noventa para graficar el tamaño los Tribunales de los noventa para graficar el tamaño de su poder. “Lo tienen que conocer a Norberto”, de su poder. “Lo tienen que conocer a Norberto”, in-sistió Jorge Anzorreguy en la oficina

sistió Jorge Anzorreguy en la oficina del secretariodel secretario de Justicia, Elías Jassán, de la que era h

de Justicia, Elías Jassán, de la que era habitué. En laabitué. En la reunión estaban ellos dos y un representante del reunión estaban ellos dos y un representante del Mi-nisterio del Interior, a cargo del mítico Carlos nisterio del Interior, a cargo del mítico Carlos Vla-dimiro Corach. Esa era la tercera pata de la dimiro Corach. Esa era la tercera pata de la enten- enten-por Andrés Fidanza*

por Andrés Fidanza*

La relación entre los gobiernos y los jueces federales

La relación entre los gobiernos y los jueces federales

te informal que ponía, sacaba, sugería, negociaba y te informal que ponía, sacaba, sugería, negociaba y advertía a los fiscales y jueces federales, mientras el advertía a los fiscales y jueces federales, mientras el presidente peronista Carlos Menem sobrevolaba presidente peronista Carlos Menem sobrevolaba li-vianamente ese asunto, como tantos otros. Si la vianamente ese asunto, como tantos otros. Si la Se- Se-cretaría de Justicia, si Corach y la SIDE se ponían de cretaría de Justicia, si Corach y la SIDE se ponían de acuerdo, significaba que había luz verde para acuerdo, significaba que había luz verde para impul-sar la designación de un juez o un fiscal.

sar la designación de un juez o un fiscal.

En ese caso, la agenda político-judicial del día exigía En ese caso, la agenda político-judicial del día exigía con urgencia dar con alguien confiable para

con urgencia dar con alguien confiable para que ocupa-que ocupa-ra la Fiscalía 1, un puesto clave porque tenía (y todavía ra la Fiscalía 1, un puesto clave porque tenía (y todavía tiene) competencia sobre los temas electorales. tiene) competencia sobre los temas electorales.

A los 50 años, el

A los 50 años, el abogado Oyarbide no mostrabaabogado Oyarbide no mostraba antecedentes demasiado impactantes: se había antecedentes demasiado impactantes: se había reci-bido de grande, casi a los 30 años; no ha

bido de grande, casi a los 30 años; no ha bía escritobía escrito ningún artículo, ningún libro, no había sido ni ningún artículo, ningún libro, no había sido ni siquie-ra ayudante en una cátedsiquie-ra universitaria, no había ra ayudante en una cátedra universitaria, no había participado de ningún congreso, no había participado de ningún congreso, no había

intenta-do cursar una carrera de posgraintenta-do, ni había do cursar una carrera de posgrado, ni había recibidorecibido ninguna mención o felicitación. Sólo acreditaba una ninguna mención o felicitación. Sólo acreditaba una larga y burocrática carrera judicial.

larga y burocrática carrera judicial.

En 1976, cuatro años antes de egresar como En 1976, cuatro años antes de egresar como abogado de la UBA, había empezado

abogado de la UBA, había empezado a trabajar aa trabajar a raíz de un

raíz de un contacto como empleado auxiliar adcontacto como empleado auxiliar ad honorem –“pinche”, en la jerga– del Juzgado honorem –“pinche”, en la jerga– del Juzgado Co-rreccional N° 6 de la Capital

rreccional N° 6 de la Capital FederFederal. Esa biogra-al. Esa biogra-fía gris fue la que Jorge Anzorreguy destacó e fía gris fue la que Jorge Anzorreguy destacó e n fa-n fa-vor de Oyarbide, como si se trata

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“Es muy trabajador y es NyC”, explicó.  NyC significa Nacido y Criado en el

 NyC significa Nacido y Criado en el Poder Judi-Poder Judi-cial. Y amplió su descripción en confianza: “Es un cial. Y amplió su descripción en confianza: “Es un burócrata perfecto, siempre atrás del jefe. Se va a burócrata perfecto, siempre atrás del jefe. Se va a alinear sin problemas”.

alinear sin problemas”. Ante la insistencia de

Ante la insistencia de Jorge AnzorreguyJorge Anzorreguy, el trío, el trío menemista optó por llamarlo: a los veinte minutos, menemista optó por llamarlo: a los veinte minutos,

El reciente desfile por los tribuna

El reciente desfile por los tribuna

les de personalidades políticas señala la creciente influencia

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de los jueces sobre la democracia. Si bien la judicialización de la política no comenzó con Carlos

de los jueces sobre la democracia. Si bien la judicialización de la política no comenzó con Carlos

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durante su mandato que el fenómen

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omasia en el que se zanjan los conflictos políticos.

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Sofía Sabsay,

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apareció un Oyarbide impecable y sumamente ner-vioso. Las manos le chorreaban de transpiración, al punto de que intentó secárselas sutilmente en el saco antes de saludar a los tres anfitriones.

En esa suerte de entrevista laboral, Jassán y el embajador designado por Corach confirmaron la impresión que les había transmitido Anzorre-guy. Pero todavía faltaba un filtro determinante: la opinión de Corach. Esa misma noche, el minis-tro del Interior lo convocó a la Casa Rosada. Nue-vamente nervioso y con las manos sudadas, Oyar-bide le contó sobre su entusiasmo y sus ganas de quedarse con la fiscalía. Al terminar el encuentro, Corach llamó a su mano derecha y quien lo había representado en la cita del mediodía con Anzo-rreguy y Jassán y le dijo: “me gustó”.

A los pocos meses, Oyarbide era fiscal. Y al año si-guiente, ya sonaba como candidato a algo más gran-de. El 20 de abril de 1994, Menem firmó el pliego pa-ra que el Senado lo ascendiepa-ra a juez. Pero no cual-quier juez: se convirtió en uno de los doce magistra-dos federales en lo Criminal y Correccional (a sí se titulan), que habitan los tribunales de Comodoro Py 2002, en Retiro. Un edificio propio para un fuero dis-tinto de todos los demás: el único que investiga las acusaciones de corrupción contra los funcionarios nacionales actuales y de gobiernos anteriores.

Al concentrar el monopolio de la investigación sobre el poder político, esos doce jueces manejan una cuota importante del poder. En realidad cons-tituyen una parte del poder. De los doce, cuatro en-traron en los primeros tiempos del menemismo (Oyarbide, Claudio Bonadío, Rodolfo Canicoba Corral y María Romilda Servini de Cubría ); uno durante La Alianza (Sergio Torres); tres fueron designados en 2004, por el recién asumido Néstor Kirchner (Daniel Rafecas, Julián Ercolini, Ariel Li- jo), y los otros cuatro ascendieron a jueces durante la primera presidencia de Cristina Kirchner (Luis Rodríguez, Marcelo Martínez De Giorgi, Sebastián Casanello y Sebastián Ramos).

Son personajes cada vez más influyentes sobre el rumbo de la democracia. Pero a diferencia de los desafíos y las turbulencias que enfrentan los políti-cos o los CEO de las grandes empresas, no se some-ten a la prueba de los votos o de los resultados mate-riales. No están obligados a capacitarse ni a cumplir horarios demasiado rígidos. Prácticamente no rin-den cuentas, no pagan el impuesto a las ganancias y su cargo es vitalicio. Duran en el cargo hasta que se mueran, decidan jubilarse (Carlos Fayt abandonó la Corte Suprema a los 97 años) o los echen de su puesto, algo que rara vez ocurre.

La Constitución, a su vez, exige que los abogados cuenten con un ejercicio profesional mínimo de cin-co años antes de ser designados jueces. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría no cumple con ese requisito. Tal como Oyarbide en su periplo laboral, muchos acu-mulan cinco años como abogados recibidos, pero no en el ejercido real de la actividad. Por el contrario, hay un pelotón de jueces federales que no atravesó la expe-riencia humanizante del cara a cara con la gente con el objetivo de intermediar para resolver conflictos.

Bichos de juzgado desde sus inicios, una gran parte de ellos se formó en la cultura del secretismo. Desde pinches, los candidatos a jueces somatizaron la ener-gía deprimente que transmiten las luces de tubo col-gadas por ley en los pasillos sin ventanas. Y, en home-naje al Medioevo, incorporaron frases del latín para

imponer distancia. Así, el sistema judicial se replegó sobre sí mismo. Como resultado, jueces, fiscales y se-cretarios casi nunca vivieron una escena diferente a la que les provee la estructura. Y el sistema judicial no suele ser muy imaginativo en sus propuestas.

Pero no todo es un resabio aristocrático en los tri-bunales argentinos; se trata de un nicho que no pa-só de largo a los planteos de la Revolución Francesa. Como contracara optimista, un aire de moderniza-ción llegó por vía de los nuevos derechos y garantías. A caballo de cierta sofisticación de la ciudadanía, la institución judicial se volvió (aunque todavía mino-ritariamente) un lenguaje de derechos: a la vivienda, a un ambiente sano, a un trabajo digno. Así, esta fa-ceta de la judicialización de la política presenta dos realidades: puede redundar en amparos que parali-cen las decisiones del Ejecutivo o del Congreso, y a la vez beneficiar a minorías étnicas y sexuales, a los marginados, a los trabajadores informales, a los mi-grantes, a las víctimas de nuevas y viejas modalida-des de violencia ignoradas por los gobernantes. Favores como figuritas

Desde su nominación, hace 22 años clavados, la tra-yectoria de Oyarbide se volvió una metáfora de lo que suele pasar en el cruce entre política y justicia. En parte gracias a su alto perfil y su excentricidad a cielo abierto, se consagró como el juez más conoci-do de la Argentina. Cantar y tocar el órgano junto a la Mona Jimenez en un recital, desfilar junto a una vedette por la alfombra roja del festival de cine mar-platense, su jopo tipo años cincuenta, su jaquette, su pañuelo y su anillo de diamantes le aportaron un to -que especial a su carrera. Aun-que no hay -que enga-ñarse: todos los jueces son personas, y cada uno tiene un plus más o menos oculto.

Sobrevivió a varios escándalos, denuncias, escra-ches, prejuicios y unos cincuenta pedidos de juicio político en su contra. En 1997, procesó al ex ministro de Economía Domingo Cavallo por el delito de ne-gociaciones incompatibles con el ejercicio de la fun-ción pública. En criollo, lo acusó de beneficiar desde el Estado a una empresa.

Cavallo se había ido del gobierno peleado con más de medio planeta menemista, incluido espe-cialmente su archienemigo: Carlos Corach. De áni-mo más bien calentón, el ex ministro de Economía había denunciado que Corach le escribió en una servilleta los nombres de los jueces federales que acataban las órdenes del gobierno de Menem. Se-gún Cavallo, Oyarbide era uno de los que aparecían en ese legendario papel.

La servilleta de Corach pasaría a formar parte de los hitos que, dependiendo del momento de la eco -nomía nacional, causa furia, indignación moderada o resignación socarrona en el humor de los argenti-nos. Oyarbide mismo también genera ese efecto.

En 1998, la difusión de una cámara oculta en un burdel gay (metodología de extorsión clásica de un sector de la SIDE) amenazó con llevárselo puesto. Al margen de los comentarios homofóbi-cos que circulaban por aquellos días, a Oyarbide lo acusaron de haber protegido un a red de pros-tíbulos. Pero tuvo suerte: el 11 de septiembre a la noche, el mismo día en que Al Qaeda tiró abajo las Torres Gemelas de Nueva York, los senadores pe-ronistas lo salvaron. En una sesión que quedó re-legadísima y pasó al olvido, las distintas ramas del PJ le evitaron el desafuero.

En adelante, Oyarbide se ganó el respeto de sus colegas y subordinados por su capacidad de trabajo y su eficiencia en causas comunes o de drogas. En el 10% de las investigaciones restantes, las que podían llegar a perjudicar a los gobiernos de turno (esa tien-de a ser la proporción general) fueron su principal talón de aquiles. Ahí se dedicó a intercambiar favo-res como figuritas. Durante el menemismo, la Alian-za y el kirchnerismo, el Consejo de la Magistratura atajó todos los posibles jury en su contra.

Ahora, desde hace un par de semanas, Oyarbide ya no es más juez federal. El presidente Mauricio Macri, a quien Oyarbide había procesado en 2010 por un caso de pincha-duras telefónicas a di-rigentes de la oposición porteña, le aceptó la re-nuncia. Evitó así impul-sar un juicio político, tal como le reclamaba su aliada Elisa Carrió con discurso principista. Elefantes en un bazar “Nuestro mensaje es que no tenemos rencores”, explica un secretario de Estado macrista, con son-risawinner y ademán de abrazo. Sentado en la buta-ca marrón de su oficina con vista a un extremo de la Plaza de Mayo, el funcionario alterna en automático entre su celular Samsung 6 y tres pantallas de televi-sión. Mientras en TN aparecen Macri y María Euge-nia Vidal en un acto en Quilmes, C5N elige mostrar una repetición de Axel Kicillof rodeado por una nu-be de movileros, a la salida de Comodoro Py. Acusa-do por Claudio Bonadío en la misma investigación que Cristina Kirchner en la intrincada causa por el llamado dólar a futuro, Kicillof dijo y ahora vuelve a decir que “todo es una maniobra política”.

Sin un gran poder de influencia sobre Comodo-ro Py, el gobierno presenta su debilidad como vir-tud. “Aunque suene naíf, nosotros no bajamos línea ni operamos sobre los jueces federales. Y acepta-mos la renuncia de Oyarbide porque no teneacepta-mos espíritu vengativo”, se jacta el funcionario. Mien-tras tanto, el macrismo aprovecha la coincidencia de intereses con Bonadío.

Oyarbide mantuvo procesado a Macri durante años. Y la Cámara Federal, que nuclea a los otros cinco actores determinantes del fuero, confirmó con énfasis esa decisión de Oyarbide. Sólo el cam-bio de juez le evitó a Macri sentarse en el banco de los acusados, cuando el juicio oral parecía in-minente. Hace dos años, el juez federal más joven de los doce de Comodoro Py, Sebastián Casane-llo, recibió el expediente, anuló la elevación a jui-cio y dijo que no había pruebas contra Macri. En diciembre pasado, con Macri ya en condición de presidente, lo sobreseyó. Ahora la Cámara, la mis-ma que le confirmó el procesamiento de Oyarbi-de, deberá decidir si da marcha atrás o si ratifica su vieja postura.

Entre la renuncia de Oyarbide y los operativos ju-diciales a lo Mani Pulite en contra de los ex funciona-rios del kirchnerismo, desde hace semanas que Co-modoro Py se convirtió en un hormiguero. Ese rectán-gulo de cemento abrumador, con diez pisos, mil ocho-cientas ventanas exteriores y cuarenta mil tubos de�

Bichos de juzgado

desde sus inicios,

una gran parte de

los jueces se formó

en la cultura del

secretismo.

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luz, ubicado cerca del río, quedó bajo la lupa de la prensa y la política. Una parte de los jueces federales que ocupa los despachos de Py busca revancha. Así de simple, sin autoengaños ni comparaciones históricas que le aporten épica a sus decisiones: ni con la Italia de principios de los noventa, ni con el Brasil actual, a pe-sar de que puedan existir paralelismos de trazo grueso entre las tres situaciones.

El juez brasileño Sergio Moro, responsable de la causa por corrupción en Petrobras que arrinconó a Lula e hizo tambalear al gobierno de Dilma, sí se jacta de los puntos en común con el Mani Pulite italiano. En conferencias recientes dijo que tomó como modelo el proceso dirigido por el fiscal Antonio Di Pietro: una in-vestigación que hizo estallar el sistema de partidos y el de convivencia entre política y negociados.

En Italia, el Mani Puliteparió indirectamente a For-za Italia, el partido del empresario multimillonario Silvio Berlusconi, como si se tratara de una superación eficientista de la etapa política. En Brasil, el juez Moro hizo carambola. Con el viento de los grandes medios a favor, como el grupo Globo, jaqueó a Dilma Rousseff y puso en crisis al fragmentado sistema de la coalición gobernante. En Argentina, Macri se sirvió delspeech honestista, con sueños de judicialización adheridos, para vencer al kirchnerismo. Hasta su triunfo, que una tercera fuerza de tono conservador derrotara al pero-nismo parecía un delirio o una utopía.

“Tanto en la justicia de Brasil como en la de Argenti-na hay un sector minoritario de jueces que se han meti-do en lo partidista y, lógicamente, proceden con la tor-peza que es inherente a su inexperiencia. Con notoria grosería se puede decir que son elefantes en un bazar”, opina el ex juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni.

Para Zaffaroni, la minoría partidizada arrastra a una mayoría silenciosa de jueces y fiscales, quizás de ideo-logía conservadora, pero a su vez honestos y trabajado-res. Y el riesgo es que en un futuro no muy lejano la so-ciedad le pase factura a “la justicia” sin distinciones. El ex supremo pronostica, aunque no en estos términos, una crisis de 2001 focalizada sobre el Poder Judicial. Marcando la cancha

Cuatro meses después de que el kirchnerismo aban-donara la Casa Rosada, un juez encarceló al ex secre-tario de Transporte Ricardo Jaime, ya condenado por corrupción; otro citó a Cristina Kirchner junto con su último ministro de Economía; Amado Bou-dou está procesado y en las puertas de un juicio oral, y fue detenido Lázaro Báez, el empresario ligado al ex presidente Néstor Kirchner. Si bien cada caso es distinto, está claro que algunas causas tomaron un envión que hasta hace cuatro meses no tenían.

Claudio Bonadío, otro de los jueces promovidos por Menem, pero funcional al kirchnerismo hasta hace un par de años, parece ser el más acelerado del grupo. Siempre temperamental, Bonadío fue militan-te de Guardia de Hierro y funcionario de Antonio Ca-fiero en la gobernación bonaerense. “En toda bandita, siempre hay uno más loquito, el que pega primero”, grafica un abogado y ex funcionario que ahora mismo tramita una causa en el juzgado de Bonadío.

Dentro del PRO no se ponen de acuerdo sobre qué panorama prefieren para Cristina Kirchner. Meses atrás, Jaime Durán Barba afirmaba: “Sólo el 14% de la gente quiere verla tras las rejas, pero el 86% no”. El riesgo de acorralar judicialmente a la ex presidente es agrandar el mito: el kirchnerismo siempre golpeó más y mejor cuando iba en retroceso. En un contexto de ajustes, inflación alta y despidos, el espectáculo de los kirchneristas desfilando por Tribunales es lo más atractivo que, al momento, el gobierno tiene pa-ra ofrecer. Y a la pasada sirve papa-ra tapar el caso de los Panama Papers y las sociedadesoffshore de Macri.

A pesar de esa alianza táctica por default, el PRO todavía no logró una interlocución fluida con los dis-tintos sectores de la justicia federal. El ministro de Justicia Germán Garavano no representa lo mismo que Ernesto Sanz. El radical declinó misteriosamen-te ese cargo tras el triunfo de Macri. La UCR tiene historial en el trato a los jueces. Sabe caminar Py, Tri-bunales, el Consejo de la Magistratura, las facultades de Derecho de todo el país.

“Esperemos que no sea una reacción, sino un cam-bio. Sin entrar en los expedientes, creo que en definiti-va es algo bueno, y esperamos que sea algo sustentable y no una reacción frente al cambio de gobierno, o in-cluso ante determinadas propuestas que este gobier-no ha impulsado”, advirtió tibiamente Garavagobier-no, un ministro resistido por los jueces federales. La mayo-ría, sobre todo los más veteranos, lo mira con condes-cendencia. Sospecha que viene a continuar con la lí-nea reformista de Gustavo Béliz, alias “zapatitos blan-cos” y primer ministro de Justicia de Kirchner.

Tanto Béliz, en 2004, como ahora Garavano cre-yeron que era hora de un recambio en la justicia. El ministro macrista pretende recortar facultades a los  jueces y marchar hacia un régimen acusatorio en el que los fiscales (y ya no aquéllos) realicen la acusa-ción durante todo el proceso.

El intento de Béliz, muy similar al actual, nació, fue cajoneado y murió. Se le opusieron los jueces fede-rales y un por entonces desconocido operador de los servicios de inteligencia: Jaime Stiuso. Béliz perdió la pulseada por paliza, y desde 2004 la banda liderada por Stiuso (con el ex integrante de la Auditoría Ge-neral de la Nación, Javier Fernández, como principal aliado) se consolidó como mediadora en las sombras entre el Poder Ejecutivo y los jueces federales.

Durante años, el kirchnerismo tercerizó en ese grupo el rol de la interlocución. Hasta que Cristina Kirchner sospechó traiciones múltiples y echó a to-dos, empezando por Stiuso. Ahora, el stiusismo me-rodea la ex SIDE, Comodoro Py y otros escenarios in-formales de la política. Con guiños internos en las filas del PRO, empieza a volver al poder por goteo, y está a un golpe de teléfono de reconstruir el viejo statu quo.

Garavano, por su parte, ya tuvo que hacer una concesión al sistema: postergar la implementación del nuevo Código Procesal Penal, que fue resistido por gran parte de los jueces. En su primera visita for-mal a Comodoro Py, un mes atrás, convocó a casi to-dos en un salón del segundo piso: paredes blancas, luz de tubo, sillas de plástico, botellitas de agua mi-neral y piso de parquet gastado. Sentados en círcu-lo, Garavano fue el único que sonrió para la foto. Les contó que la prioridad del Presidente era luchar con-tra el narcotráfico y que, por eso, estaba promovien-do el nuevo equipo de jueces: el “fuero boutique”, según el nombre malicioso que le pusieron en Py. El ministro les dijo que era un plan piloto. “¿Entonces es prueba y error?”, chicaneó Canicoba, en lo que fue una sucesión tensa de tiros al pichón de anteojos.

Así, el Mani Pulitecriollo contra el kirchneris-mo también funciona cokirchneris-mo una muestra de poder hacia el macrismo: un desfile militar, tipo los que organiza Corea del Norte. Porque si bien la pose na-tural del Poder Judicial es ser oficialista, si se siente amenazado muestra los dientes.

Repartidos entre el tercero y el cuarto piso de los tribunales de Comodoro Py, los jueces reinan cada uno en sus despachos atiborrados de expe-dientes, carpetas apiladas y computadoras anti-guas. Son competitivos y tienen menos espíritu de cuerpo del que se les atribuye, salvo que aparezca una amenaza corporativa. Ahí empiezan los llama-dos, los mensajitos, las intrigas y las visitas conspi-rativas a los despachos del vecino.

“El nuestro es un trabajo solitario. No tenés es-tructura ni demasiada contención”, afirma un ca-marista de Comodoro Py, sentado en su oficina con vista al edificio Libertad de la Armada. Puso una foto de Evita en un estante y, en parte por eso, se siente un paria en el ambiente judicial.

Si bien no hay un jefe muy definido entre los jueces, muchos identifican a Ariel Lijo como una especie de primus inter pares. Apadrinado en sus inicios por Car-los Corach (a quien sobreseyó en la causa por el encu-brimiento del atentado a la AMIA), Lijo hoy mantiene una excelente relación con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, otro de los candidatos a liderar desde arriba a la gran familia judicial. La judicialización de la política

“Desde cualquier juez de provincia hasta uno de Co-modoro Py, siempre hay una estructura política que

los avala por detrás. Cuando se aprueba el pliego y el gobernante lo firma, ya existe una vinculación”, afirma el abogado Juan Carlos García Dietze, quien tiene una vasta experiencia en el arte de lidiar con la justicia federal. En causas que se mezclan con la política y suelen aparecer en los diarios, como el en-cubrimiento en el atentado a la AMIA (por la que es-tán procesados y son ahora mismo juzgados Carlos Menem; el ex titular de la DAIA, Rubén Beraja; el ex  juez del caso Juan José Galeano, y el ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, entre otros), García Dietze siempre se pone del lado de las víctimas.

Por estos días, García Dietze está a la espera del fa-llo contra los responsables policiales y políticos de la represión de diciembre de 2001. Él representa a los hijos de Alberto Már-quez, asesinado de un ba-lazo que le perforó la es-palda mientras caminaba por la avenida 9 de julio. Semanas atrás, se terminó la etapa de los alegatos en Comodoro Py. En la causa están siendo juzgados tres  jefes de la Policía Federal y el ex secretario de Se-guridad Enrique Mathov; por una decisión injusta, según García Dietze, Fer-nando de la Rúa zafó. “Con los concursos (incorporados a partir de 1999) el sistema mejoró un poco: una bestia peluda quizás no pasa. Pero las designaciones siguen teniendo que ver con la voluntad de un intendente, un gobernador o un presidente. Eso genera una dependencia y la perspec-tiva de que ese favor se devuelve una vez que el juez enfrente una situación concreta que lo permita. Si eso pasa en una fiscalía de pueblo, se potencia cuando cre-ce la complejidad”, opina García Dietze.

Así, si bien el menemismo no inventó el juego de presionar a la justicia, lo llevó a su punto más alto, tanto en la designación de jueces federales como en la conformación de una Corte Suprema adicta. Y al-go más: la promoción de jueces sin prestigio, recurso que con Menem se volvió doctrinario, construyó una  justicia débil y muy vulnerable.

Pero el gran debut de la justicia permeable al po-der ocurrió en 1930, cuatro días después del golpe de Estado de Uriburu. Tras el derrocamiento de Yrigo-yen, la Corte Suprema de Justicia redactó una acor-dada que, sin mayores tecnicismos, legitimaba el pri-mer golpe contra la democracia de la Argentina.

“Esta Corte ha declarado, respecto a los funcio-narios de hecho, que la doctrina constitucional e internacional se uniforman en el sentido de dar validez a sus actos”, afirmaron los cuatro supre-mos de aquel entonces.

A partir de 1983, la judicialización de la política se convirtió en un proceso irreversible. Los diarios empezaron a mirar a los tribunales, antes que a la Iglesia, el Ejército, los sindicatos o el Congreso. Con-trataron periodistas especializados y empezaron a publicar en tapa lo que antes era una breve mención interna: una mera acusación contra un ministro. La pelea del kirchnerismo con el Grupo Clarín consoli-dó el recurso: una imputación pasó a ser una medida objetiva y suficiente para desprestigiar a un político. La justicia se volvió un espacio en el que se zan- jan conflictos provenientes de la política. Los go-biernos ya no pudieron declararse prescindentes: sumaron operadores y entraron de cabeza en el  juego de politizar la justicia.

Tras cuatro meses de gobierno macrista, la vuelta de Cristina Kirchner a la escena pública no fue bus-cada. Al contrario, fue forzada por el juez Bonadío. Y el lugar en el que se realizó el acto confirmó el vigor de la tendencia: los seguidores de la ex presidente le armaron un atril en la puerta de Comodoro Py.g

*Periodista.

© Le Monde diplomatique , edición Cono Sur

Si bien la pose

natural del Poder

Judicial es ser

oficialista, si se

siente amenazado

muestra los

dientes.

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¿Anticorrupción selectiva?

E

stamos habituados a pensar que las

grandes conmociones políticas co-mienzan siempre con hechos de fuerza militar o con grandes insu-rrecciones populares. Ya no parece ser el caso en América Latina, donde desde hace varios años son los propios poderes cons-titucionales los que, respaldados en grupos de inte-rés, se embarcan en agendas de cambio político a tra-vés de mecanismos cuando menos opacos.

La saga de este tipo de proceso conspirativo co-menzó en Honduras en 2009, con la remoción de Manuel Zelaya, y continuó en Paraguay en 2012, con la de Fernando Lugo. Hubo entonces una coin-cidencia amplia de que ambos casos, por haber si-do conducisi-dos en buena medida de espaldas a los respectivos ordenamientos legales, supusieron un nuevo tipo de “golpe blando”.

El Brasil de hoy ofrece otro espectáculo, en el que la gradualidad de los pasos formales y la per-manente intervención del Supremo Tribunal Fe-deral ante el avance del Legislativo sobre el Ejecu-tivo impiden hablar apresuradamente de golpe. La diferencia es natural, ya que Brasil cuenta con una trama de intereses más densa y con una sociedad civil más desplegada que las de Honduras o Para-guay. Esto no evita, sin embargo, que se observe allí un contenido político similar, con movimientos e intencionalidades equivalentes.

En el caso brasileño, una amplia coalición de orga-nizaciones políticas opositoras al gobierno del Parti-do de los TrabajaParti-dores (PT), una mayoría expresiva de las dos cámaras del Congreso, un sector del Poder Judicial, medios de comunicación predominantes, cámaras empresariales y organizaciones civiles han coincidido desde el inicio del segundo mandato de Dilma Rousseff, el 1° de enero del año pasado, en una campaña con claros fines destituyentes. Primero, a través de un intento de desconocimiento del escru-tinio de la segunda vuelta de octubre de 2014. Lue-go, con su judicialización por supuesta financiación ilegal de la campaña oficialista. Más tarde, intentan-do vías de juicio político contra la mandataria por las derivaciones del escándalo en Petrobras. Finalmente, como vemos hoy, debido al presunto crimen de res-ponsabilidad del maquillaje de las cuentas públicas.

Mucho se ha hablado del papel cumplido por los mencionados actores en la trama. Menos se ha dicho sobre la acción del Poder Judicial y sus organismos auxiliares. Suele ocurrir que en lo velado anidan los factores más decisivos de un proceso político. Escándalo y pánico moral

Si el juicio político contra Rousseff se desarrolla en los palacios legislativo y judicial, su sustento, claro, se encuentra en las calles, tanto en las movilizacio-nes populares de distinto signo como en el menos tangible “humor social”. A esto último contribuye-ron decisivamente una economía que en los últimos por Marcelo Falak*

Las peculiaridades del proceso brasileño

años viró del estancamiento al hundimiento y, de modo privilegiado, la incesante divulgación de he-chos de corrupción que, si bien engloban a buena parte de la clase política, se enfocaron mucho más en los funcionarios y aliados del Gobierno.

Esto no debe sorprender, en principio, dado que allí recaen las mayores responsabilidades políti-cas de un país. Sin embargo, hay que señalar que la atención de la prensa y de los estamentos judiciales se encarnizó con todo lo que oliera a PT, generando una extrema tensión. Un proceso que, alguna vez, cabría analizar con un enfoque teórico que le cal-za a la perfección: el de “pánico moral”, en el sen-tido modelizado en 1972 por el sociólogo Stanley Cohen con su trabajo sobre las reacciones socia-les suscitadas en la Inglaterra de los años 1960 por la irrupción de las tribus urbanas juveniles de los mods (modernistas) y los rockers (rockeros) (1). En aquel trabajo encontramos todos los elementos de esta actualidad asombrosa: amenaza moral, gene-ración de un “demonio popular” estereotipado por la acción de los medios masivos de comunicación y entrada en escena de los cuerpos represivos y judi-ciales para poner fin al desvío.

Así, cabe una pregunta: ¿La actividad, reciente e inédita, de un sector de la judicatura brasileña con-tra ciertos actos de corrupción, es indicio de una campaña real contra esos esquemas y contra la fi-nanciación ilegal de la política o, en cambio, se trata de un mero ejercicio de justicia selectiva, destina-do a convertir a Luiz Inácio Lula da Si lva, a Dilma Rousseff, al Partido de los Trabajadores y, en gene-ral, a la izquierda brasileña en un “demonio popu-lar”, operación necesaria para removerlos e invia-bilizar su proyecto por un tiempo muy largo?

“La respuesta es difícil. No sabemos aún cuál es la conclusión de este proceso. En un sentido, algún tipo de justicia selectiva forma parte de una maduración institucional. Dado que las instituciones brasileñas todavía no son maduras y universales, es natural que se comience con alguna selectividad. La cuestión es si esto irradiará luego a otros casos y se convertirá en norma”, le dijo a Le Monde diplomatique desde San Pablo Mário Schapiro, profesor en la Escuela de De-recho de la Fundación Getulio Vargas.

“En general, como en todo primer gran caso, se está verificando una cierta afirmación de la propia capacidad de enforcement, lo que implica algunos excesos. Sin embargo, esas medidas deben ser mo -deradas con el tiempo, lo que ya comienza a ocu-rrir”, añadió el especialista.

Dos ejemplos excluyentes, pero no aislados de esos excesos, se produjeron en marzo último, con la “conducción coercitiva” de Lula da Silva para que prestara declaración sobre la supuesta recep-ción de prebendas por parte de grandes con struc-toras y con la divulgación de un diálogo telefónico entre él y Rousseff, horas antes de que aquel fuera nombrado jefe de gabinete. Detrás de esos actos,

condenados por numerosos juristas de todas la s tendencias, estaba la firma del juez Sérgio Moro. ¿Qué quiere ese hombre?

Tenemos que conocer al hombre del momento. Sérgio Moro es juez federal de Curitiba (estado de Paraná, sur del país) y quien lleva la resonante operación Lava Jato (lavadero de autos). Su imagen de cruzado contra la co-rrupción lo ha converti-do en el héroe de la clase media brasileña y en la bestia negra del PT. Tiene 43 años, imagen prolija y bajo perfil, aun-que sus acciones profe-sionales apuntan a la es-pectacularidad. Consi-derado uno de los mayo-res especialistas brasile-ños en lavado de activos y delitos contra la admi-nistración pública, tiene formación de posgrado en Harvard.

Es posible comprender sus pasos a la luz de un viejo artículo que publicó en la Revista del Centro de Estudos Judiciários (N° 26, julio-septiembre de 2004), titulado “Consideraciones sobre la opera-ción Mani Pulite”. En él, Moro analizó el proceso de la Italia de principios de los años 90 y lo sugiere como un ejemplo para Brasil (2).

En el trabajo, Moro explica que una operación co-mo esa debe ser llevada a cabo por “jueces de ataque” y que el objetivo debe ir más allá de combatir la co-rrupción; el verdadero objetivo es “rediseñar el marco político” de un país. Para lograrlo, tienen que combi-narse tres elementos: prisiones preventivas, “delación premiada” y divulgación amplia de las operaciones.

Las prisiones preventivas prolongadas son cru-ciales para convertir a los sospechosos en arrepen-tidos capaces de proveer evidencias imprescindi-bles en la titánica tarea de probar delitos intrinca-dos e implicar a los peces más gorintrinca-dos.

En el caso italiano, “tan pronto como alguien era detenido, detalles de su confesión eran vehiculiza-dos en L’Espresso, en La Repubblica y en otros dia-rios y revistas simpatizantes” de la campaña. Moro afirma que esa herramienta asegura la pérdida de le -gitimidad de una clase política corrupta y esteriliza sus reflejos defensivos. “La deslegitimación, al mis-mo tiempo que tornaba posible la acción judicial, era alimentada por ella”, sostiene.

Todo lo anterior explica que Moro, validado por los tribunales de alzada, haya mantenido a los sospechosos en polémicas y prolongadísimas prisiones preventivas, verdaderas condenas anti-cipadas. Un ejemplo es el de Marcelo Odebrecht, presidente de la principal constructora de

Améri-La pregunta que cabe formularse ante el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff

es si se trata de la primera etapa de una radical campaña moralizadora contra la

corrupción del sistema político de Brasil o si se persigue únicamente la eliminación del

mismo Partido de los Trabajadores.

Desde el inicio

del segundo

mandato de Dilma

Rousseff se desató

una campaña

con claros fines

destituyentes.

Referencias

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