Historia de Israel
Profesor: Jaime Alarcón
Comunidad Teológica Evangélica de Chile.
INTRODUCCIÓN
No es fácil, hoy día, escribir una ―Historia de Israel‖ por múltiples dificultades que se deben enfrentar. En primer lugar, la Biblia misma no es un libro de historia, al estilo de una historia moderna. La Biblia, tal como dice el teólogo argentino José S. Croatto, mas bien, presenta un mensaje de salvación encarnado en una historia humana. Sin embargo, Dios se revela en medio de la historia humana, es por eso que la historia no nos interesa como ‗historia‘, sino que adquiere valor para nosotros en la medida que ella es portadora de una idea religiosa1. Sin embargo, aunque la Biblia es un libro de fe que pretende alimentar la fe, ella también contiene una gran cantidad de información tanto histórica como cultural.
En segundo lugar, encontramos en la Biblia una ―Historia de la Salvación‖, que no es más que una interpretación teológica o elaboración de una historia lineal de los acontecimientos iluminados por la fe del pueblo de Israel. Sin embargo, esta historia no es la historia cronológica de los acontecimientos históricos, tal como ocurrieron en Israel. Ella, mas bien, es la reflexión teológica de dichos acontecimientos. Es una historia reflexionada, pensada y ordenada a la luz de la fe en Yahweh como Dios de la historia. En la Biblia nos encontramos, en su mayor parte, no con una historia sino con una ―tradición‖.
Esto nos pone frente a la situación de pensar y valorar los conceptos teológicos de ‗revelación‘ e ‗inspiración‘ de Dios en la Biblia. Según nuestra confesión de fe, la Biblia es inspirada y revelada por Dios, pero ¿cómo ocurre esto en la historia? Dios inspira para actuar y hablar, por esta razón la inspiración en las escrituras prolonga y especializa las otras formas con que Dios se insinúa dentro de la comunidad de su pueblo. Por otro lado, la revelación no se restringe al campo de la profecía, sino que el propio evento histórico ya es una revelación; todo depende con los ojos que se vean dichos acontecimientos: Si los analizamos desde el punto de vista racional, nunca veremos la acción de Dios en medio de ellos, pero si los vemos con los ojos de la fe, entonces comprenderemos la acción divina moviéndose continuamente sobre dichos acontecimientos históricos. Según J.S. Croatto, la revelación de Dios es sacramental, porque se manifiesta en señales terrestres e históricas. No tiene un contenido abstracto: exhibe al Dios vivo, salvador y personal, en un diálogo existencial con las personas. Por detrás de la experiencia histórica, Israel formula el kerigma (el anuncio o mensaje) que transforma el acontecimiento en un arquetipo. A través de la palabra kerigmática o profética, los eventos salvíficos adquieren la dimensión de nuestra historicidad. Es decir, ellos adquieren un sentido para el ser humano. Es por eso que historia y kerigma se compenetran mutuamente2.
1
José Severino Croatto, História da Salvaçäo. Paulinas, Säo Paulo, 1966, p.17. 2
Idem., p.19.
Por esta razón, la inspiración y la revelación están íntimamente unidas. Son dos carismas distintos, pero no sucesivos. Esto no quiere decir que primeramente Dios revela una verdad y luego ordena que se escriba. Dios no actúa así. Dios se revela dirigiendo la historia salvífica dentro de la historia humana, dentro de la cual actúa su ‗inspiración‘. Dios es Palabra y Verdad y Espíritu dinámico. Estos dos elementos modelan la historia de Dios entre los seres humanos.
Así como la historia de la humanidad es progresiva, caracterizada por el dominio cada vez mayor del ser humano sobre la naturaleza, debido al crecimiento y desarrollo de la ciencia y la tecnología que son frutos del crecimiento del propio hombre. Así también la revelación dentro del plano salvífico de Dios se hace gradualmente, avanzando por etapas. La revelación acompaña progresivamente a la historia3.
Dentro de la misma Biblia podemos observar este desarrollo progresivo de la historia y la revelación, la verdad se decanta lentamente en el pueblo de Israel. En primer lugar, Dios se muestra a través de los hechos históricos que ocurren a través del tiempo y no en un instante. En segundo lugar, porque el ser humano va progresando cultural y espiritualmente y se va haciendo cada vez más apto para captar verdades superiores. Sin embargo, el avance en el conocimiento y desarrollo humanista del ser, no siempre producen un ser humano moralmente mejor o superior.
Por ejemplo, en la época de Abrahán, el pueblo hebreo no tenía los elementos que habría de tener en el tiempo de Salomón (siglo X a.C.), ni muchos menos el conocimiento que adquirió en la época helenista. Por eso Dios le revela a Abrahán promesas sobrenaturales, milagrosas, pero muy terrenales: tierra, reconocimiento y una gran descendencia (Cf. Gn.12:1-3). Este avance progresivo en el conocimiento permite a la persona acceder a nuevas revelaciones dadas por Dios. Tal es el caso, que en el período helenista surge la idea de la ‗inmortalidad‘ del hombre. Este conocimiento no era posible concebirlo en tiempos de Abrahán ni de Salomón, ya que la antropología semítica no distinguía al ser humano en un dualismo alma - cuerpo. Por eso, Dios espera para revelar las ideas de la inmortalidad y resurrección hasta esta época (siglo IV al I a.C.). Sin embargo, Israel toma las ideas griegas y las adapta a su fe e idiosincrasia cultural, formulando la idea de la ‗resurrección del cuerpo‘, en vez de la ‗inmortalidad del alma‘ como pensaban los griegos (Cf. Daniel 12:1; 2Macabeos 12:43, Sabiduría 2:23)4.
Dios espera que el ser humano posea un gran cúmulo de conocimientos culturales para recibir la Revelación. Él es el Señor de la historia, y ésta no se le ha escapado de las manos, pues sabe muy bien hacia donde la dirige. Tan sólo espera que las personas se hagan más sensibles a su voz para que puedan
3
Idem., p.20 4
captar su revelación y actuar bajo su voluntad en medio de nuestro mundo posmoderno5.
Conocer la Biblia y su formación es el anhelo de todo cristiano auténtico, que busca escudriñar las Sagradas Escrituras en búsqueda de una verdad salvífica, la de Cristo, que le ayude a orientarse en medio de un mundo lleno de ciencia y tecnología, para así darle el verdadero sentido a su vida. Conocer el pasado es también saber quienes somos en nuestro presente, y asumiendo pasado y presente podemos empezar a vislumbrar un futuro con mayor sentido y realización. Aquí radica la importancia de estudiar la historia de Israel.
Conociendo algunos detalles implicados en la formación de la Biblia, nos daremos cuenta que este libro Sagrado es un libro especial. No cayó del cielo, terminado y sacramentado para aplicarlo, como un tirano, a la reglamentación y restricción de la libertad del ser humano. Todo lo contrario, la historia de su formación nos hará cada día más sensibles para discernir la ‗acción divina‘ en medio de nuestra historia y de nuestras vidas. Uno de los centros teológicos del Antiguo Testamento es la revelación del Dios manifestado en el Éxodo, un Dios especial que anhela que todos los seres humanos, sin distinción de raza, sexo, ni clase social sean plenamente y verdaderamente libres. Pero esa anhelada libertad no la podremos alcanzar sin asumir esa cuota de responsabilidad como personas, responsabilidad por nuestras acciones ante la presencia de Dios, frente a nuestros semejantes y frente a la naturaleza. Sólo somos libres en el amor de Dios para amar a nuestro prójimo. Esta es la síntesis que Jesús hizo de la ‗Ley de Moisés‘ en el Nuevo Testamento, revelación que enseñó a todos sus discípulos.
P. Jaime Alarcón V. Marzo del 2008.
5
Seguimos la descripción que realiza Hans de Wit, En la dispersión el texto es patria.Introducción a la hermanéutica clásica, moderna y posmoderna. UB.L., San José – Costa
Rica, 2002, p.311. Este autor defina la posmodernidad de la siguiente manera: ―El fenómeno de la posmodernidad no es fácil de comprender. La palabra es usada de muchas maneras, muy indistintamente. A veces posmodernidad o posmodernismo toman el significado de libertinaje, todo es posible y permitido. Pero a pesar de su uso negativo, el concepto posmodernidad tiene sentido y representa todo un movimiento que tiene sus ramas y representantes en la arquitectura, el arte, la filosofía y también la hermanéutica. Usado en forma positiva, el posmodernidmo se refiere a un movimiento de protesta contra el modernismo y sus pretensiones de objetividad, su optimismo y su fe en las capacidades de la persona humana para dar curso a la historia.‖
UNIDAD N° I:
ACERCAMIENTO A LA COMPRENSIÓN DE LA HISTORIA BÍBLICA FRENTE A LA HISTORIOGRAFÍA CIENTÍFICA
I.1.- Introducción.
El Antiguo Testamento, como literatura religiosa, se formó dentro y a partir de los eventos históricos de Israel. Su mensaje nos habla de los acontecimientos vividos por el pueblo de Israel frente a su Dios liberador, Yahweh. Sin embargo, su objetivo no es narrar una crónica de sucesos históricos; sino el presentar el testimonio de la fe de un pueblo especial, de un pueblo escogido por Dios, por gracia y misericordia, dentro de muchos otros pueblos. El objetivo del Antiguo Testamento no es hacer un recuento detallado de los sucesos de Israel sino preservar, afirmar y celebrar la fe de esa comunidad6.
Si bien es cierto que la literatura de Israel en su forma escrita nace en el siglo X, bajo la monarquía de Salomón7, ella registra los recuerdos de épocas anteriores, los que se conservaban y transmitían de generación a generación en forma oral. Estos relatos orales serán compilados y redactados posteriormente por diferentes personas y en diferentes épocas históricas; con el propósito de preservar por escrito las verdades reveladas por Dios, las que eran narradas para darle una razón de ser al pueblo, y para contribuir a la identidad nacional y al desarrollo teológico de la comunidad.
Cuando hablamos de historia, hacemos mención de la presencia de una reflexión coherente y unida que pretende explicar el origen y desarrollo de un pueblo. Esta forma de historia comienza a gestarse, en Israel, a partir del reinado de Salomón hacia delante. Sin embargo, esta historia de Israel tiene una peculiaridad especial, pues ella transforma sus leyendas, sagas y tradiciones religiosas en una ―Historia de la Salvación‖, es decir, una historia que resalta de entre las acciones humanas la acción divina.
I.2.- ¿Qué es la Historia?
La palabra ―Historia‖ se originó del griego historia (istoria), y a través del latín, pasó a las lenguas modernas, entre ellas al español; indicando así: el estudio y la exposición de los hechos del pasado, así como los propios hechos. Hoy día, la palabra historia se usa en dos sentidos: en un sentido subjetivo y en otro objetivo. Por ejemplo, cuando hablamos de la ―historia‖ en un sentido del conocimiento y exposición de los hechos del pasado humano, estamos
6
Samuel Pagán. El Contexto Histórico del Antiguo Testamento. En: Edesio Sánchez (Ed.). Descubre la Biblia. S.B.U., 1998, p.51. En la misma línea se pueden consultar las obras de: Werner H. Schmidt, Introducción al Antiguo Testamento, Salamanca: Sígueme, 1983, p.23; Gerhard von Rad, Teología del Antiguo Testamento I, Salamanca: Ed. Sígueme, 1972, pp.25-27. 148-149.
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haciendo uso del sentido subjetivo de la historia. Sin embargo, cuando empleamos la palabra ―historia‖ para designar los hechos del pasado, estamos haciendo uso de su sentido objetivo, es decir, estamos pensando en el objeto de los estudios históricos que son los propios acontecimientos8.
En el mundo griego, en el siglo V a.C., el pensador Heródoto, considerado por el mundo humanista como ‗el padre de la historia‘, es el primer autor en emplear la palabra ―historia‖ en dos sentidos diferentes: uno como investigación científica; y el otro, como ‗resultado de la misma investigación‘, es decir, como información, relato o exposición9.
Sin embargo, Israel desarrolló esta capacidad de narrar y dar sentido a sus tradiciones en forma gradual desde Salomón (siglo X a.C.) hasta la época del Exilio (siglo V a.C.), pero pasó de la simple narración de acontecimientos históricos independientes a la elaboración de una ―Historia Sagrada‖10. Esta es la proeza del pueblo de Israel y su aporte intelectual a la humanidad, pues todos los demás pueblos del Antiguo Cercano Oriente nunca pudieron desarrollar una comprensión coherente de sí mismos como pueblos, porque solamente se dedicaron a narrar acontecimientos aislados, los que por lo general quedaban solamente en un nivel mitológico.
Sin embargo, la comprensión moderna del concepto de ―historia‖ dificulta la comprensión bíblica de ella, porque esta última fue realizada bajo una lógica diferente a los de una filosofía positivista de la historia. Por ejemplo, el diccionario de la lengua española ofrece la siguiente definición11: ―Historia, es la narración y exposición verdadera de los acontecimientos pasados y cosas memorables. En sentido absoluto se toma por la relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos; pero también se da este nombre a la de sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase.‖ También, de una forma similar, la enciclopedia británica define la historia de la siguiente manera12: ―La palabra historia es usada para identificar cada registro de eventos o los mismos eventos. El término fue originalmente limitado a la investigación de los acontecimientos escritos; y fue solamente en tiempos modernos que el significado de la palabra fue ampliado para incluir el fenómeno que rodea al sujeto.‖
De estas definiciones podemos apreciar que las expresiones: ―Narración y exposición verdadera de acontecimientos... nos hace pensar que se considera a la ―historia‖ como un instrumento capaz de transportarnos al pasado y apreciar con nuestros propios ojos los acontecimientos. No es una
8
Mario Curtis Giordani, História da Antiguidade Oriental. 9° edición, Vozes, Petrópolis, 1992, p.9.
9
Arambourg, A Gënese, p.107. Ciatdo por: Mário Curtis Giordani, OP. Cit., p.9. 10
Pierre Gibert, A Bíblia na origem da história. Paulinas, Säo Paulo, 1986, p.373. 11
Diccionario de la Lengua Española. Madrid, España, 1956. 12
Enciclopedia Británica. Vol.I, Londres, 1965. (Traducción nuestra)
realidad, pero es una pretensión de los principios filosóficos positivistas de la historia, ya que sólo siendo testigos oculares de un suceso se le podría considerar como ―verdadero‖. Como viajar al pasado es imposible, entonces los acontecimientos que nos narra un determinado historiador no son absolutos, pues constituyen una reflexión de su parte, su narración y visión de un determinado acontecimiento histórico no es más que una aproximación a dicho acontecimiento, pero nunca el acontecimiento mismo, pues este es irrepetible.
Por lo tanto, el concepto clásico de la verdad histórica es errónea, ya que los acontecimientos narrados parten desde la subjetividad del observador, quien pretende describir lo más fidedignamente posible lo investigado. Por lo tanto, entre el acontecimiento histórico y lo narrado en un libro existe un filtro que se llama observador. Siempre en toda narración de la historia ocurre el siguiente proceso lógico: Acontecimiento histórico Observador participante Reflexión Narración/Testimonio Lector
La historia se construye sobre la reflexión de los llamados ―acontecimientos fundantes‖, los que como piedras que emergen sobre un río, forman un improvisado puente entre los acontecimientos históricos y el lector. Por ejemplo, cuando nace el hijo de un simple obrero, ese acontecimiento es importante tan solo para su familia, para el resto de la población no es más que un suceso, entre miles, que ocurren diariamente. Sin embargo, si el hijo que nace es el de un artista famoso, o el de algún otro personaje importante, indudablemente que de inmediato los medios de comunicación lo convierten en un ‗acontecimiento‘ de importancia nacional. La historia es así, sólo se registran aquellos acontecimientos considerados más relevantes, de entre millones de sucesos. Por lo tanto, la tarea del investigador es ir más allá de los ‗acontecimientos fundantes‘ y tratar de acercarse en forma fidedigna al ambiente del acontecimiento histórico.
Cuando un historiador se propone narrar una historia, primero investiga y selecciona sus fuentes más confiables, luego cotejará las diferentes opiniones de otros investigadores anteriores o contemporáneos a él y, posteriormente, clasificará y seleccionará aquellos sucesos útiles a su propuesta, realizando su propia interpretación del tema investigado. Tratando siempre de acercar, a través de su narración, al lector a la verdad deducida de los acontecimientos históricos.
Aunque la historia nace con la escritura, técnica que le permite fijar y preservar a través del tiempo los diferentes acontecimientos, no siempre el modo y la finalidad de escribir la historia fueron los mismos. Fue así que el filósofo de la historia, Bernheim, distinguió una cierta evolución en la forma de concebir y escribir la historia, él distinguió tres etapas diferentes: La Historia
narrativa, la Historia pragmática y la Historia genética13. En donde, la Historia narrativa y pragmática señalarían el período precientífico de la ciencia Historiográfica. En cambio, la Historia genética marcaría el carácter científico al que llegó a desarrollarse la llamada ―Historiografía Moderna‖:
La Historia narrativa obedece a un criterio geográfico-cronológico, es decir, consiste en la mera exposición de hechos ocurridos en determinado espacio y según el orden de sucesión temporal. Por ejemplo, la Historiografía del Antiguo Oriente y la obra de Heródoto. Sin embargo, los acontecimientos narrados en la Biblia, especialmente en la llamada época Pre-Estatal, no están ordenados con este criterio, tan solo podrían corresponder a este tipo de historia algunos acontecimientos de épocas más tardías (Monarquía, exilio y post-exilio). La Historia pragmática o didáctica obedece a un criterio utilitario, debido a que pretende extraer de la exposición de los acontecimientos lecciones de orden práctico y de naturaleza moralizante. En gran parte, la Biblia, pretende narrar acontecimientos de naturaleza práctica y moralizante. Por otro lado, la Historia genética se caracteriza por la preocupación de indicar las causas y las consecuencias de los eventos del pasado humano, adquiriendo de esta forma carácter de ciencia14. En la Biblia no solamente encontramos un tipo de historia; sino los tres tipos de historias descritos anteriormente, mezclados. Especialmente en las épocas más remotas tiende a predominar un tipo de historia narrativa sobre otros, en épocas más tardías predomina el tipo genético mezclado con los otros. Por lo tanto, es útil recalcar que los tres modelos descritos no se dan en forma separada, sino siempre mezclados, tanto en la Biblia, como en la historia secular.
Como podemos observar, se hace necesario ofrecer una definición de lo que entendemos por historia, en medio de nuestra época posmoderna: ―Historia es la exposición verídica de los principales acontecimientos del pasado de la humanidad, considerados en sus causas y consecuencias.‖15 Veamos en parte los componentes de esta definición:
Exposición: la exposición supone, evidentemente, un trabajo cuidadoso de investigación y, claro está, el conocimiento del resultado de esta investigación;
Verídica: significa que la exposición histórica debe fundamentarse en fuentes fidedignas;
Principales acontecimientos: Al historiador sólo le interesan los acontecimientos que tuvieron cierta repercusión social (por ejemplo, en la historia romana, el asesinato del César), o bien que en su conjunto, sirven para caracterizar una sociedad, una época, un estilo de vida, etc. (por ejemplo, la manera de vestir, los aspectos de la vida cotidiana, etc.).
13
Mario Curtis Giordani, Op. Cit., p.9. 14
Idem., p.10. 15
Idem., p.11.
Pasado de la Humanidad: el objeto propio de la historia son los actos practicados, en el pasado, por el hombre como animal racional. El pasado puede ser muy remoto (Historia Antigua) o muy cercano (Historia Contemporánea). En la Biblia tenemos épocas muy remotas (época Pre-Estatal) de la cual no tenemos datos históricos directos; sino sólo interpretaciones de épocas posteriores que narran acontecimientos, cuyo trasfondo ambiental han sido localizados y comprobados como históricamente fiables.
Considerados en sus causas y consecuencias: La Historia es ciencia no sólo porque la exposición histórica supone una serie de investigaciones de carácter científico, sino también porque obedece al principio eminentemente científico de indagar las causas y las consecuencias de los acontecimientos, mostrando el encadenamiento de los mismos a través de los siglos.16
I.3.- El Hombre y la Historia.
El término Pre-Historia ha sido reemplazado por el de ―Proto-Historia‖, que designa a la primera historia, una historia narrada y conservada a través de la tradición oral y transmitida de padres a hijos, de generación tras generación. Lo que caracteriza al período proto-histórico es el paso de un estado social elemental, constituido por pequeñas agrupaciones, clanes, tribus o familias, hacia un estado social más evolucionado, tales como una organización constituida por ciudades-Estado, o por monarquías. En la Proto-historia, la escritura ensaya los primeros pasos y los metales comienzan a ser utilizados al lado de los instrumentos de piedra17. Según la Arqueología, estas son las divisiones cronológicas convencionales, basadas sobre categorías tecnológicas y políticas.18
Bronce Primitivo Bronce Tardío (BT) Edad del Hierro (H) (BP) BPI 3150-2850 a.C. BTI 1550-1400 a.C. HIA 1200-1150 a.C. BPII 2850-2650 a.C. BTIIA 1400-1300 a.C. HIB 1150-1000 a.C. BPIII 2650-2350 a.C. BTIIB 1300-1200 a.C. HIIA 1000- 900 a.C. BPIV/BMI 2350-2000 a.C. HIIB 900 - 800 a.C.
HIIB 900 - 800 a.C.
Bronce Medio (BM) HIIB 900 - 800 a.C.
BMIIA 2000-1750 a.C. HIIC 800 - 587 a.C. BMIIB 1750-1550 a.C.
[BMIIC 1650-1550 a.C.] Persas 538-332 a.C. Romano 63a.C.-330 d.C. Bizantino 330-636 d.C.
16 Idem., Ibidem. 17 Idem., p.12. 18
Tabla extraída de: Robert B. Coote – Keith W. Whitelam, The Emergence of Early Israel. In
Según estos períodos arqueológicos, la historia de Israel se desarrolla a partir de la época del ‗Bronce Tardío I‘ hacia adelante. Según la tradición de Israel, desde Abrahán hasta Cristo cronológicamente se abarcan unos mil quinientos años, aproximadamente, tiempo que separan a Abrahán de Cristo, "Hijo de David, hijo de Abrahán" (Mt 1:1).
Según las definiciones ofrecidas del concepto ―historia‖, podemos concluir que el ser humano (hombre y mujer) son los causantes, por excelencia, de la historia. Son sus acciones dotadas de proyecciones sociales que constituyen la Historia a través de los milenios. No sólo la Biblia, también las antiguas tradiciones paganas, describen el surgimiento del ser humano y su capacidad de dominio sobre el resto de las especies de la naturaleza. El Génesis (1:26) narra la creación del hombre: ―Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.‖ También, describiendo la creación, Ovidio observa que: ―faltan un ser más noble, dotado de alta inteligencia y hecho para mandar a todos los demás seres‖19.
El ser humano desempeña el papel central en el ―Drama Humano‖ que se desarrolla en el tiempo y en el espacio y que las páginas de la Historia registran. Desde los albores de la humanidad hasta el tiempo presente, el desarrollo de la actividad humana se registra en una actividad constante. Las generaciones transcurren dejando unas a otras un apreciable legado cultural y científico, rico en experiencias y conquistas materiales y espirituales. Y si consideramos el conjunto de las realizaciones del Género Humano, no podemos dejar de meditar en la frase de Pascal: ―Todas las generaciones de hombres, durante el decurso de tantos siglos, debe ser considerado como un mismo hombre que subsiste siempre y que aprende continuamente‖20.
Es necesario diferenciar, del papel del ser humano en la historia, lo que se considera como ‗causalidad histórica‘ de lo que es la ‗causalidad física‘. Por ejemplo, una causalidad física tiene un carácter prospectivo y deductivo, es decir, en el caso del agua, si se eleva su temperatura hasta 100° Celsius, esta hervirá. Muchas veces se confunden estos principios funcionales en la física, aplicándoseles a la historia, cometiéndose de esta manera muchos errores. Es fácil verificar cuan falsos son los sistemas interpretativos de la Historia que hacen de ella una especie de geometría pura, encadenando los acontecimientos y prediciendo sus consecuencias. Con razón escribe Jacques Pirenne: ―El determinismo y el materialismo histórico contribuyeron ciertamente para desarrollar este horrible cinismo, bautizado en nuestros días con el nombre de realismo, que nos hace perder
19
Ovidio, Metamorfoses, I. P.76-77 y 84-86. Citado por: Mario Curtis Giordani. Op. Cit., p.12.
20
Blaise Pascal, Fragment d’un traité du Vide. Ed. L.Brunschvicg, p.80. Citado por: Mario Curtis Giordani. Op. Cit., p.13.
todo el sentido de los valores morales para no creer más, sino en la necesidad de un orden material.‖21
Sin embargo, es innegable que, bajo la influencia de las mismas circunstancias, el comportamiento humano adquiere cierta regularidad, es decir, los hombres acostumbran frecuentemente a proceder de manera similar. De este procedimiento, sin embargo, no podemos de ninguna manera sacar una certeza física que nos asegure - con una precisión matemática - que sucederá una repetición constante, siempre y cuando se renueven las mismas condiciones. Lo que sí se puede establecer son ciertas leyes morales las que poseerán tan sólo un valor relativo, pues estarán, en última instancia, sujetas a lo inesperado del ‗libre albedrío‘. Así, las llamadas ‗leyes históricas‘, en el fondo, no son más que leyes morales, ilustradas y confirmadas por numerosos ejemplos de la historia. Pero ellas no poseen el rigor de las leyes físicas, cuyo funcionamiento podemos repetir a voluntad. La historia no se repite jamás22. I.4.- División y Estudio de la Historia.
Lo primero que necesitamos es estructurar la historia para comprenderla y estudiarla. Para realizar esto es necesario proceder con ciertos criterios, que faciliten la comprensión de los grandes acontecimientos del pasado, dividir la historia ya sea bajo el punto de vista temático (escogiendo como criterio de división del asunto), ya sea bajo el punto de vista cronológico (escogiendo el tiempo como criterio). Es obvio que cualquier división del estudio de la Historia difícilmente caerá en un artificialismo, pues la Historia es un suceder continuo en que los eventos están enlazados unos con otros, sin solución de continuidad.
Por otro lado es necesario realizar una división temática para facilitar la comprensión de la historia. Tomando en cuenta el asunto tratado, distinguimos la Historia Particular o Nacional, que abarca solo los acontecimientos de una nación, y la Historia General o Universal, que comprende las realizaciones de toda la humanidad. Surge así un artificialismo en la división si consideramos, por ejemplo, la Historia de Israel en la Biblia, en forma aislada sin tomar en consideración los episodios contemporáneos de la Historia Universal de su época. La historia de Israel fue profundamente afectada por los acontecimientos que forman parte de la Historia Universal (Egipto, Mesopotamia, Canaán).
Al lado de la Historia General y de la Historia Particular, podemos poner otros tipos de historia delimitada a un objetivo especial. Así por ejemplo, tenemos la Historia Eclesiástica, la Historia de las Artes, la historia de la fe de Israel, etc. En realidad todos estos tipos de Historia no son más que aspectos de la Historia General y la suponen como parte indispensable.
Otro aspecto importante para la comprensión de la Historia es su ‗división cronológica‘, la que recibe el nombre de ‗periodización‘. En el caso de la
21
Pirenne, Les grands, p.XVI. Citado por: M.C.Giordani. Op. Cit., p.13. 22
Historia Universal, la conocida división tripartita de la Historia en: Antigüedad, Edad Media y época Moderna remonta a los humanistas. Correspondió a Kéller (en latín, Cellarius), profesor de Halle, quien en 1688 consagró esta visión tripartita de la Historia. Para Séller o Cellarius, la Historia Antigua llegaba hasta Constantino, la Edad media hasta la conquista de Constantinopla por los turcos, y la época Moderna hasta los días en que él vivía. En el siglo XIX se le agregó a la división tripartita tradicional las expresiones: Pre-Historia y Edad Contemporánea. Aunque esta división tripartita de la Historia ofrece muchas ventajas para su comprensión y estudio, también tiene muchos problemas y ambigüedades, sin embargo ya forma parte de la tradición de los historiadores, los que siempre recurren a ella como una forma práctica de comprensión de la historia. Existen dos inconvenientes con respecto a esta división: a) Su carácter artificial, el que se hace evidente cuando se pretende demarcar los diferentes períodos; b) La división tripartita fue hecha teniendo en mente la formación y evolución de la civilización occidental, y no encaja bien cuando se desean estudiar los pueblos orientales e indígenas.
En el caso del estudio de la Historia de Israel, esta historia particular la podemos compilar a través de las diferentes citas que se encuentran indicadas en los libros del Antiguo Testamento, nos referimos a los libros considerados como propiamente históricos, excluyendo los libros poéticos (sapienciales) y los escritos de los Profetas, que son también importantes y ricos de informaciones. Según esta información podemos hacer la siguiente tabla cronológica de algunos aspectos históricos más relevantes para Israel:
Época Episodio Fuentes Bíblicas
cerca del 1550 Emigración de Terá de Ur para Harrán Gen. 12 (cerca del 1500?) Viaje de Abrahán de Harrán hacia Canaán Gen. 12 cerca del 1400 Emigración de las tribus de Israel Gen. 11:27-32 (cerca del 1350?) (Jacob) va a Egipto, vive en la tierra de Gosén. Gen. 47 cerca del 1300 Moisés, Éxodo y peregr. desierto. Ex.,Lev., Nm., Dt. cerca del 1250-1000 Ocupación del país de Canaán, Jos., Jueces, Rut
Época de los jueces 1Sam, 2Sam.
1000-1012 Reinado de Saúl 1Sam, 2Sam.
1012-972 Reinado de David 1Sam, 2Sam.
972-932 Reinado de Salomón 1Rs.
932 División del reino de Salomón 1Rs, 2Rs.
722 Conquista del reino de Israel por parte del
rey Asirio Sargón II (722-705). Cautiverio asirio 2Rs.18;19. 586 Conquista del reino de Judá por parte del
rey Babilónico Nebukadnezar o Nabucodonosor
(539-528) Regreso de los Hebreos a Palestina. Esd., Neh. Reconstrucción de Jerusalén y del Templo.
Guerra de los Macabeos contra el dominio Sirio. 1Macabeos, 2Mac.
Todos estos acontecimientos los podemos estructurar dentro de seis épocas históricas, para tener una mayor claridad pedagógica de la historia de Israel23: 1) La Prehistoria Nómada (siglos XV – XIII a.C.). Época que comprende la Promesa a los patriarcas, la liberación de Egipto y la Manifestación en el Sinaí. 2. Época Primitiva Pre-estatal (siglos XII – XI a.C.). Período que comprende la Conquista de la Tierra, La Organización del país, la Época de los Jueces, las Guerras de Yahweh y la Confederación Tribal. 3) La Época de la Monarquía de Israel (siglos X – VI a.C.). Período que abarca al Reino Unido, época de Saúl, David y Salomón (del 1000 al 926 a.C.). Y al período del Reino Dividido en que comprende la División del Reino, Norte – Israel, Sur – Judá; la presión aramea (850 – 800 a.C.), la hegemonía Asiria (750-630 a.C.), la Guerra Siro-Efraimita contra Judá (733 a.C.), el tiempo de Judá, la Hegemonía Babilónica (605 a.C.). 4) El Exilio babilónico (587 a.C.). 5) El Post-exilio (539 a.C.), Período que comprende la Caída de Babilonia en manos de los persas, la Hegemonía persa (539 – 333 a.C.). 6) La Era Helenista (333 – 64 a.C.) y 7) El período Romano (63 a.C. – 135 d.C.).
I.5.- El uso de la Biblia como fuente para conocer la Historia de Israel.
Muchos libros de la Biblia relatan una historia clara y lineal de Israel. Por ejemplo, el libro de Génesis empieza con un esbozo de los orígenes del mundo y los acontecimientos de la misma creación, aquí se narran: la creación, el origen del pecado, el diluvio, la causa de las diferentes lenguas. La segunda parte del Génesis (Gn.12 al 50), relata la historia del pueblo de Israel, el que tiene sus raíces en la época de los patriarcas. El libro del Éxodo sigue el relato de la estadía de los israelitas en Egipto, su salida y la alianza que Dios hizo con ellos en el monte Sinaí. Parte del libro de Números y los libros de Josué y Jueces describen la llegada de los israelitas a Canaán y la conquista de este país, como la ‗tierra prometida‘. Después de un tiempo, bajo el liderazgo de los jueces, llegó la monarquía narrada por los libros de Samuel, en donde encontramos una descripción de la monarquía unida con los reyes: Saúl, David y Salomón. El libro de los Reyes describen los acontecimientos durante el período de la monarquía dividida, hasta el exilio de Judá en manos del imperio Babilónico.
A primera vista, el Antiguo Testamento parece pintar un cuadro claro de los acontecimientos históricos de Israel, a tal punto que muchos investigadores han creído ver en estos relatos una base válida para la elaboración científica de la historia de Israel. Así lo creen especialmente algunos grupos fundamentalistas de la Biblia. Por ejemplo, un libro que representa esta línea es la obra de W. Keller, ―Y la Biblia tenía Razón‖, su enfoque está basado en la convicción que la Biblia es la revelación de Dios y, por lo tanto, debe ser tomada como una descripción histórica infalible.
No hay duda, que los fundamentalistas mantienen su postura frente a la Biblia y a la problemática histórica, motivados por un gran respeto a las
23
Hemos tomado las divisiones de la historia de Israel realizadas por Werner H. Schmidt, Introducción al Antiguo Testamento, Salamanca: Sígueme, 1983, p. 25-26.
Sagradas Escrituras. Sin embargo, debemos preguntarnos si la confesión de fe que la Biblia es la infalible revelación de Dios, necesariamente implica que ella es una descripción histórica. Solamente una investigación seria, abierta y profunda puede mostrar cuál es el propio carácter de la Biblia como revelación de Dios. El peligro de tomar la Biblia como descripción histórica es que se puede llegar a considerarla como a un ‗manual de historia‘, como las que se usan en los colegios y universidades.
Sin embargo, hay algunas indicaciones en los mismos textos, en donde se puede observar de que la intención de los autores bíblicos no era precisamente histórica, sino teológica. Por ejemplo, existen varias contradicciones entre los textos bíblicos, según 2Sm.24:1, fue Dios quien incentivó a David hacer un censo; sin embargo, según 1Cron.21:1 fue Satán quien lo hizo. Otro caso muy típico es el relato de David y Goliat, ¿quién mató a Goliat? 1Sm.17:50-51 dice que fue David, pero en 2Sm.21:19 se dice que fue Elhanán. Otra contradicción existe en el libro de Josué, en donde se afirma que Dios había dado el país de Canaán en las manos de los israelitas (Cf. Jos.21:43-45), y el libro de los Jueces (Jc.1:1s.), dice que los israelitas no habían conquistado todo el país prometido. Existen muchas otras contradicciones, por ejemplo, si comparamos los relatos sobre Manases en 2Rs.21 con 2Cron.33; también los dos relatos de la creación en Gn.1:1-2:3 y 2:4-25; las descripciones de la batalla de Jc.4 y 5, etc.
¿Qué significan todas estas narraciones duplicadas y contradictorias en apariencia para nuestra visión histórica de la Biblia? Lo que parece claro es que los autores bíblicos no estaban preocupados por la descripción exacta de los acontecimientos relatados. Ellos no intentaron describir los acontecimientos históricos como lo hacen los historiadores modernos. Los autores bíblicos tenían el propósito de describir el amor de Dios que les fue revelado por los acontecimientos. Los acontecimientos no fueron lo más importante, sino el amor de Dios que se percibía a través de ellos.
Por esta razón, aunque la Biblia contiene mucho de historia, ella no es un libro histórico, sino un libro de fe. Es principalmente un libro que tiene un mensaje para nuestra vida. La Biblia nos quiere convertir, consolar, cambiar, alentar. Ella no es una descripción seca de acontecimientos, sino un mensaje vivo que quiere tocar nuestro corazón.
La confesión de la Biblia como Palabra infalible de Dios, debemos entenderla en el aspecto moral y como verdad de fe que guía a la salvación. Pero no como un manual de historia. Es por esta razón que debemos preocuparnos sobre las eventuales discrepancias entre la ciencia y la Biblia con respecto a los acontecimientos históricos. La historia y la ciencia tienen su importancia para los historiadores; sin embargo, para el estudiante de teología, lo importante es la comprensión de la Palabra de Dios, que irrumpe en la vida del creyente y lo cambia y le abre nuevos horizontes.
Pero volviendo a nuestra preocupación inicial: ¿Se puede usar la Biblia como fuente para conocer la historia de Israel? La respuesta es sí, pero con las advertencias ya enunciadas, pues auque la Biblia es un libro de fe, ella
contiene también mucho de historia. La tarea del historiador científico es separar lo histórico de lo teológico, usando además, las ciencias auxiliares, tales como: arqueología y la literatura extra-bíblica.
I.6.- Las Fuentes de la Historia de Israel.
Las fuentes históricas de la Historia Universal son los medios que nos conducen a la reconstitución del pasado. La exposición histórica sólo merece este nombre cuando se apoya en fuentes fidedignas. La búsqueda y elección de las fuentes se llama Heurística.
De forma general, podemos distinguir las siguientes especies de fuentes: Textos escritos, Tradición oral, Tradición pictórica, Restos24. El criterio de esta división es la forma exterior de los documentos recopilados.
Los textos escritos constituyen las fuentes más importantes. Con esto, para una reconstitución exacta de los acontecimientos pasados, pueden contribuir todo lo que con relación a esos acontecimientos han sido escritos; actos oficiales, producciones literarias, científicas, filosóficas, religiosas, inscripciones, cartas, memorias, periódicos, crónicas, anales, biografías y, sobre todo, libros históricos en el sentido propio de la palabra.
Con respecto a la reconstrucción de la Historia de Israel las fuentes escritas son, principalmente los abundantes textos bíblicos, los que desde el punto de vista de la ―historiografía‖ no son confiables, pues fueron escritos siglos después de ocurridos los acontecimientos, con el propósito de alentar la fe de Israel, y no para entregar detalles históricos de cómo pasaron las cosas. Fuera de la Biblia tenemos la llamada ‗literatura extra-bíblica‘, que son textos de los pueblos que habitaban en Mesopotamia, Canaán y Egipto. De esta forma podemos contar con los siguientes tipos de fuentes escritas25:
En primer lugar, contamos con una recopilación historiográfica muy importante, la llamada Obra Historiográfica Deuteronomista (O.H.D.), denominada así porque recopila las primeras tradiciones siguiendo criterios inspirados en el libro del Deuteronomio, tradición de la cual provienen los libros de: Deuteronomio, Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes. Esta obra fue redactada en el siglo VI a.C.
Las fuentes Yahvista (J), del siglo X a.C. y Elohista (E), del siglo IX a.C., contenidas en los primeros cuatro libros del Pentateuco, fueron sometidas a una redacción deuteronomista poco antes del exilio (Cf. Gn.15; Ex.13:1-10; 19:3-8; 34:10-13, etc.). También existen algunas antiguas recopilaciones de leyes, como el llamado ―Código de la Alianza‖ (Ex.21-23) y algunas composiciones épico-heroicas (Jc.5; Gn.49 y Dt.33), textos anteriores al siglo VII a.C., lamentablemente ninguno de estos textos pueden datarse con precisión. También los libros proféticos de Oseas, Jeremías y Ezequiel han sido sometidos a una redacción deuteronomista, lamentablemente ofrecen poca
24
Clasificación aportada por: M.C.Giordani. Op. Cit., p.15 y 16. 25
información sobre el fin de la época pre-exílica. De la misma forma se pueden calificar los libros de Nahum, Habacuc y Sofonías.
Por otro lado, en la época post-exílica, los cuatro primeros libros del Pentateuco (Gen., Ex., Lev. y Num.) fueron sometidos a una redacción final en las manos de la fuente Sacerdotal (P). Como se puede observar, en todos estos casos nos encontramos a finales del período del exilio o a comienzos del post-exilio, no antes del siglo VI a.C.
La obra historiográfica de Crónicas, aunque su objetivo central es narrar una Historia Sagrada, contiene algunos datos considerados como cronológicamente auténticos.
Dentro de la llamada obra sapiencial nada se puede extraer de ella que sea confiablemente histórico, además son libros de una redacción muy tardía. Del Salterio se pueden deducir escasos elementos, por lo general, noticias contenidas en otras obras, y elaborar algunas reconstrucciones ambientales. En el libro de las Lamentaciones se encuentra información sobre Jerusalén en tiempos de la destrucción babilónica (587/586 a.C.). Provenientes de la época post-exílica se pueden analizar y extraer alguna información de los libros de Esdras y Nehemías, así como los libros proféticos de Ageo, Zacarías 1-8, Abdías y Malaquías. Sin embargo, de las obras de Rut, Ester y de los deutero-canónicos Judit, Tobit es muy poco lo que se puede extraer. Las noticias de Daniel son interesantes para estudiar la forma de operar de un apocalíptico, pero nada más. Sin embargo, resulta muy interesante el estudio del libro apócrifo 3 Esdras, por las noticias que nos ofrece sobre la época del exilio.
También los otros libros deutero-canónicos como Baruc y 1-2 Macabeos son interesantes para estudiar los períodos que tratan.
Con respecto a la literatura extra-bíblica (fuera de la Biblia, pero dentro de la tradición hebrea) existen las obras del historiador Flavio Josefo, quien fue prácticamente casi un contemporáneo con Jesucristo. Este personaje fue un sacerdote hebreo, participó como comandante en la revuelta judía en Galilea, y se pasó a los romanos en tiempos de la guerra de Vespasiano y Tito (67-70 d.C.). Sus obras más conocidas son: Antigüedades Judías; el Bellum, que trata de la revuelta de los años 67-74; y el trabajo apologético Contra Apionem. Todo este material no siempre es fácil de usarse con exactitud como fuente histórica, pues constituye un material de segunda o tercera mano. Flavio Josefo escribía con la intención de legitimarse a sí mismo ante los romanos, y después para defender el hebraísmo frente al paganismo.
También existen las obras de Filón de Alejandría y las de Eusebio de Cesarea, materiales muy interesantes, pero de escaso valor historiográfico, pero al menos permite conocer los prejuicios que existían en contra del hebraísmo.
A partir del siglo IX a.C. Israel es mencionado en fuentes orientales antiguas. Estos textos de cierta relevancia han sido recopilados y traducidos
en la colección ―Textos del Antiguo Cercano Oriente relacionados con el Antiguo Testamento‖, de J.B.Pritchard26.
El texto oriental más antiguo que menciona a Israel es la llamada estela del faraón Mernepta (aproximadamente del 1224-1204 a.C.), de la segunda mitad del siglo XIII a.C., hallada en Tebas, con una copia en Karnak. De esto se podría deducir que existió una tribu Israel en Canaán, justamente en tiempos en que Moisés se encontraba en Egipto.
Otro texto extra-bíblico de gran importancia es la llamada estela de Mesha, rey de Moab, de la segunda mitad del siglo IX a.C. Obra que prácticamente es un resumen de 2Rs.1:1 y del capítulo 3., pero desde la perspectiva moabita, celebrando su independencia de Israel en tiempos del reinado del hijo o del nieto de Omrí.
I.7.- Aspectos relevantes de la Filosofía de la Historia27.
Cuando el historiador analiza la información reunida y llega a concebir en ella la configuración que forman y el cuadro en la cuales encajan, recién toda esta masa de datos se convierte en historia. La forma y atractivo dramático de la historia radica en el hecho que la vida humana se mueve según ciertos tipos y configuraciones, ya sea que consideremos la vida de un individuo, una nación, el movimiento de una cultura o el desarrollo de una idea.
Debemos destacar tres escuelas de pensamientos en la tarea de reconstrucción de la historia. La primera, proviene de los Estados Unidos, C.A. Beard y C.L. Becker, la que promueve una idea relativista de la historia, argumentándose que: Desde hace milenios los historiadores han introducido su propia ideología o su propio punto de vista en la historia, dudándose de la imparcialidad y objetividad del historiador. La segunda, es la ―escuela positivista‖ alemana fundada por L.von Ranke (1795-1886) y Th. Mommsen (1817-1903) y llevada a su pleno desarrollo con E. Meyer (1855-1930). Impulsados por los ideales de exactitud del pensamiento filosófico positivista de Augusto Comte, por la filología clásica y por las ciencias naturales; esta escuela de pensamiento sostenía que la tarea del historiador es reconstruir tan fielmente como sea posible una imagen de lo que realmente sucedió en el pasado. Posteriormente, surge una corriente dominada por la filosofía evolucionista, cuyo propósito era saber cómo ha llegado a ser algo, mucho más que saber simplemente lo que sucedió; es decir, ellos desean penetrar en la misma génesis de la historia. Hoy día, se da una fusión de estos tres principios para describir y desarrollar los acontecimientos históricos, intentando siempre
26
J.B.Pritchard, Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament. Princeton, 3° edic., 1969. También existe otro volumen con el nombre de: The Ancient Near East in Pictures. Además, existe
la obra de: H.Donner – W.Rölling, Kanaanäische uns aramäische Inschriften, 3Vol., Wiesbaden, 3° edic., 1968. Obra que recopila textos semíticos-occidentales con fuertes afinidades étnico y lingüísticas con Israel.
27
Seguimos un resumen de William Foxwell Albright, De la Edad de Piedra al Cristianismo. El
marco histórico y cultural de la Biblia. Sal Terrae, Santander, España, 1959, p. 73 al 84. Para
precisar ‗leyes naturales‘ que mas bien funcionan en forma retrospectiva, pues el capricho del libre albedrío mantiene en una indeterminación la historia contemporánea.
Ya no es posible construir una filosofía de la historia sin asumir algún género evolutivo, ya sea el progresismo naturalista de los racionalistas del siglo XVIII; o la evolución metafísica del espíritu, según Hegel; o el evolucionismo biológico del siglo XIX (Ch. Darwin). Al resultado de esta mezcla se le ha denominado el nombre un tanto despectivo de ―historicismo‖. Según una crítica de Troeltsch, el historicismo extremo lleva a un escepticismo relativista respecto de los valores y a la duda sobre la posibilidad del conocimiento histórico o del sentido de lo histórico. Aplicado el historicismo al estudio de la Historia de Israel ha llevado a dar un énfasis exagerado al principio evolutivo, según esquemas unilineales dados se fuerzan los datos para encajarlos dentro. Quieren hacer caber en un molde determinado todos los fenómenos sociales, religiosos e institucionales, sin tomar en cuenta la cronología o la función que la tradición les asigna. Si un fenómeno parece demasiado avanzado para su fase tradicional, se le asigna ‗por razones internas‘ un estadio posterior; si resulta demasiado primitivo, se la hace retroceder a una fase anterior, sin cuidarse las razones o falta de razones extrínsecas. Aspecto que han criticado muchos especialistas del Antiguo Testamento.
El estudio de la historia de la religión asume los mismos principios aplicados a todos los ramos de la historia, aunque no siempre en el mismo grado, pues no se puede entender adecuadamente la historia de la religión sino como parte de la historia de la cultura. El material de donde el historiador de la religión escoge sus hechos pertinentes es el mismo del historiador; la religión es una parte esencial de la evolución cultural humana.
I.7.1.- Tendencias en la Filosofía de la Historia: De Hegel a los Sociólogos.
Debido a la importancia del movimiento enciclopédico-clasificatorio actual, nos limitaremos al período abierto por la Filosofía de la Historia de Hegel.
La dialéctica es el pensamiento dominante de la filosofía de Hegel, formulado en la tríada: tesis, antítesis y síntesis. Esta tríada quiere decir que todo concepto o experiencia comporta la existencia de su opuesto que le sigue y reacciona contra su actividad. La síntesis reconcilia el inevitable conflicto, y comprende y eleva la tesis y la antítesis. Este modelo filosófico, Hegel, lo aplicó al estudio del desarrollo del pensamiento humano ubicando en diferentes culturas su tríada. Por ejemplo, él distingue tres fases principales en la historia, tanto geográfica como política. El primer estadio, la tesis, lo ubica en los países asiáticos y lo ilustran China, India y el Próximo Oriente, en donde el individuo está sujeto absolutamente a la voluntad del dominador y el estado es una monarquía absoluta. Según Hegel, Asia fue el escenario de la infancia del hombre, cuando aún estaba
dominado por la naturaleza y no por el espíritu. El segundo estadio, lo ubica en la región mediterránea, y estaría representado por la civilización de Grecia y Roma. Aquí el hombre llega a la madurez, reaccionando contra el absolutismo de Asia y desarrollando algo de libertad individual. Según Hegel, Roma disciplinó la cultura griega y enseñó al individuo a mantener su libertad sometiendo a la vez su voluntad a las necesidades del estado. Finalmente, en el tercer estadio, la síntesis, estaría ubicado en la cultura germánica. Aquí el hombre se hace consciente de su libertad, pero libremente se sumerge el individuo en la idea universal. Esto, dentro de la metáfora del desarrollo del cuerpo humano, correspondería a la vejez, pero Hegel afirmaba que la vejez es la fase mas fuerte del espíritu y que sólo la naturaleza se hace senil. Este pensamiento, poco a poco se fue difundiendo entre los pensadores de las más diversas áreas del conocimiento, incluso dentro de la teología.
De influencia Hegeliana, F.C.Baur, entre 1831 y 1860, fundo la escuela de Tübingen, releyendo la historia del cristianismo a la luz de esta tríada, llegando a la siguiente deducción: la clave del origen del cristianismo está en conflicto entre el parroquianismo judío y el universalismo. Jesús y sus primeros discípulos, con Pedro a la cabeza, eran campeones decididos de un evangelio judío. La antítesis a esta tesis la proporcionó el universalismo de Pablo, seguido en el siglo II por una síntesis de las tendencias judaizantes y las universalistas, síntesis representada por los últimos libros del Nuevo Testamento y ejemplificada en la Iglesia Cristiana Primitiva. Baur reordenó el canon del Nuevo Testamento según este modelo histórico de la evolución del cristianismo, comenzando con las cuatro epístolas paulinas, que él consideraba como auténticas, Gálatas, 1 y 2 Corintios, Romanos; luego ubicaba a los evangelios sinópticos y por último el evangelio de Juan. Sin dudas que este modelo histórico de cristianismo influyó profundamente en las generaciones futuras.
Otro estudioso del Antiguo Testamento influido por la filosofía dialéctica de Hegel fue Julius Wellhausen, quien formuló un sistema coherente de la evolución religiosa de Israel. Wellhausen reconocía la influencia de W.Vatke (1806-1882) un entusiasta hegeliano entre los teólogos de Alemania, y su libro sobre teología bíblica (1835) está saturado de una terminología hegeliana. Wellhausen y su escuela refleja su formación hegeliana en varias formas: a) en la división de la religión del Antiguo Testamento en tres fases: animismo (polidemonismo, etc.), estadio profético (henoteísmo), estadio nomístico (Monoteísmo); b) en la ordenación cronológica de la literatura hebrea: poesía primitiva, escritos proféticos, códigos legales; c) en la teoría unilateral de la evolución y en la opinión hegeliana de que la religión de Israel evolucionó gradualmente del naturalismo primitivo al elevado monoteísmo ético.
Por otro lado, en los Estados Unidos nace la escuela positivista contestataria de Hegel, bajo la dirección de Augusto Comte. Sus principales representantes fueron John Stuart Mill y Herbert Spencer. Este movimiento se identificó tanto con la actividad científica del siglo XIX que se difundió rápidamente y todavía se encuentra presente en muchas teorías históricas y sociológicas. En su gran obra ―Curso de filosofía positiva‖ (1830-42), presentó
un sistema ideológico enciclopédico fundado sobre métodos científicos. Algo parecido al método de Hegel, Comte basó su sistema en una teoría de tres estadios de actividad mental: teológica, metafísica y positivista o científica. Toda reflexión comienza por el primero, pasa por el segundo y alcanza su cima en el tercer estadio. Con respecto a la fase teológica, Comte al igual que Hegel, reconoció tres etapas evolutivas: fetichismo, politeísmo, monoteísmo. Insistiendo que la religión debía ser estudiada como cualquier otro fenómeno natural.
La gran mayoría de los historiadores usó el lema del ‗método científico‘ y emprendieron reconstrucciones del pensamiento histórico, bajo aspectos positivistas. En el fondo, lo único que lograban era subordinar la metafísica a la colección de datos históricos, la pasión por sistematizar con frecuencia los llevó mucho más allá de los límites del conocimiento objetivo. A través del pragmatismo positivista de John Dewey y el instrumentalismo norteamericano, la filosofía de la historia se vuelve cada vez más relativista y la historia tiende a ser un instrumento de propaganda liberal. Los positivistas e instrumentalistas han fundado casi completamente sus sistemas no en el método científico propiamente tal, sino más bien en presuntas analogías con las ciencias naturales.
El movimiento iniciado por Hegel, sigue influyendo a las futuras generaciones de filósofos los que van fundando nuevas escuelas, hasta diluir poco a poco el pensamiento dialéctico hegeliano. Así, por ejemplo, Marx y Engels convertirán el idealismo dialéctico de Hegel en un materialismo dialéctico, aplicándose al estudio de la historia con los resultados más increíbles. Sin anatematizar este método, debemos decir que es un excelente complemento del idealismo alemán.
Durante la primera mitad del siglo XX los estudios históricos y bíblicos han estado muy influenciados por la etnología y la sociología, especialmente por las obras de Robertson Smith, Sir James Frazer, E. Durkheim y Max Weber. R. Smith coleccionó datos etnológicos y semíticos e introdujo el concepto a ‗animismo‘, acuñado por Tylor, en la historia de la religión semítica; también empleo el concepto de totemismo. Frazer extendió el nuevo método antropológico a otras esferas de la historia y de las religiones antiguas.
E. Durkheim, considerado como el ‗padre de la sociología científica‘, con su obra ―Las Formas elementales del la vida religiosa‖ (1912), influyó a pensadores europeos y norteamericanos. Insistió en tratar el grupo social como el único elemento independiente en sociología e historia; todos los demás fenómenos sociales, incluso la religión, son esencialmente funciones de la sociedad. La vida social debe ser explicada primariamente por sí misma, sin la introducción de factores externos como el ambiente y la psicología. Según Durkheim, las formas sociales, la conciencia social y las fuerzas sociales son los hechos centrales, que tanto el historiador como el sociólogo deben considerar. En continuidad con la idea de la importancia del grupo social, insistía en que la mente colectiva existe independientemente del grupo social orgánico a que pertenece. Según
Durkheim, la religión es una fuerza valiosa para preservar y cohesionar a la sociedad, pues ejerce una función importante en la formación del espíritu colectivo del grupo. El origen de la religión en la sociedad y la idea de lo sagrado es sólo un reflejo de la misma sociedad hipostasiada, es decir un reflejo invertido de ella. La gran contribución de la religión ha sido la creación y preservación de la solidaridad social y por consiguiente, debe existir siempre, en una u otra forma.
Quien aplicó esta teoría al estudio de la evolución de la religión de Israel fue Antonio Causse, en su obra ―Del Grupo étnico a la comunidad religiosa‖ (1937). Causse influido por las concepciones sociológicas provenientes del Wellhausenismo hegeliano y siguiendo a Durkheim, hace del desarrollo de la religión de Israel prácticamente una función de su evolución social. Yahvé se hizo Dios de Israel con el pacto que unió a las tribus; con el establecimiento de la monarquía se hizo dueño del país y amo del estado; con la destrucción del estado y el surgir de la diáspora se hizo Dios universal. La evolución de la idea de Dios en Israel comienza con una concepción de la deidad como espíritu de la tribu, siguiendo el pensamiento de Durkheim, y termina con Dios como espíritu universal, siguiendo el pensamiento de Hegel.
Otro gran pensador alemán es Max Weber (1864-1920), publicó varias obras, entre las que se destacan: ―La Ética Protestante y El Espíritu del Capitalismo‖; ―Las Antigüedades Judías‖ (1920). El principal interés de Weber está en el campo de la sociología y de la religión. Según este pensador, los factores económicos, sociales y religiosos se influyen unos a otros tan fuertemente que se puede decir son interdependientes, sin embargo ninguno es una mera función de los otros. Una religión nunca es una mera función de la actividad social o económica o viceversa. Con todo, en muchos casos, donde hay a disposición datos suficientes, es bien posible demostrar que un determinado factor religioso ha influido profundamente en la economía, o que un elemento religioso depende causalmente de uno económico o social. Su obra ha influido grandemente a pensadores de todas las áreas, en el caso de la ciencia bíblica tenemos su influencia en Albert Alt.
Otro pensador de la religión de Israel es J. Pedersen, su conocimiento del mundo semítico y de la literatura que trata este material es tan vasto y su uso de datos etnológicos y sociológicos es tan objetivo que la obra tendrá valor permanente, a pesar de todos los cambios de sistemas y teorías.
I.7.2.- Tendencias en la Filosofía de la Historia: La Enciclopédica-Analítica.
A partir de la Segunda Guerra Mundial hacia delante han surgido nuevas generaciones de filósofos que han intentado sistematizar los múltiples datos de la Historia de la Humanidad. Tenemos a dos grandes pensadores, Arnold J. Toynbee, en la Universidad de Londres, con su extensa obra en seis volúmenes: ―Estudio de la Historia‖ (1934); y en Estados Unidos, a Pitirim A. Sorokin, en la Universidad de harvard, con su obra: ―Dinámica cultural y social‖ (1941). Ambas obras son de gran importancia para los filósofos de la historia y
sobrepasan a quienes les han precedido en este campo por su volumen y cantidad de datos que contienen.
La filosofía de la historia de Toynbee es esencialmente organísmica, tratando la historia como la vida de organismos sociales. Divide a la humanidad en 29 ‗sociedades‘ que esquematiza de la siguiente manera: ―Completamente inconexas, inconexas a sociedades primitivas, infra-afiliadas, afiliadas I, afiliadas II y supra-afiliadas.‖ De estas sociedades, más de la mitad se han extinguido y siete han sido descubiertas y reconstruidas por la arqueología moderna. El análisis de las sociedades individuales muestra que el algunos casos son independientes de todas las demás culturas, en algunos casos son fases sucesivas de la historia de una cultura individual (sumeria, babilónica, maya, yucateca, mexicana), y en otros son un conglomerado de diferentes grupos raciales, nacionales y culturales de coherencia muy dudosa (siríaca, occidental, cristiano-ortodoxa, lejano-oriental). La realidad es que tales divisiones existen, pero como se entrecruzan y cambian cronológica, geográfica y culturalmente, tal clasificación resulta inútil. El único método de clasificación más apropiado es el criterio de la raza física para una categoría, el de agrupación lingüística para otra, el de religión para una tercera, el de aspecto cultural para una cuarta, etc. La debilidad del sistema de Toynbee está en el pretender aplicar estratificaciones culturales generalizantes, y en forzar a las culturas investigadas a entrar dentro de estos esquemas. Aspecto que es posible sólo en la biología, y con estrictos márgenes de restricción para la clasificación de algunas especies zoológicas y botánicas.
Los principios fundamentales que deduce Toynbee con sus métodos inductivos son los siguientes: ‗Desafío y Respuesta‘, como explicación parcial de la génesis de las civilizaciones; ‗Retirada – Retorno‘ como explicación parcial de la naturaleza de su crecimiento. El primero lo divide en una serie de categorías especiales: lo bueno es difícil, el estímulo de los países difíciles, el estímulo del nuevo suelo, el estímulo de los golpes, el estímulo de las presiones y el estímulo de los castigos. Él recalca sin embargo, que aunque las civilizaciones nacen y progresan con la ayuda de estímulos externos, hay, a pesar de todo, un ‗justo medio‘. Además, indica que un estímulo puede ser inadecuado o puede ser excesivo. Toynbee reflexiona sobre la idea del valor, de las dificultades de la vida humana y sobre el principio del ‗reflejo condicionado‘, aspectos muy negligenciados por los historiadores, pero de importancia capital.
La tipología Retiro – Retorno, la aplica por el principio de analogías al campo de la historia. Los grandes hombres, especialmente los de tipo profético, con frecuencia presentan períodos de acción, separados unos de otros por fases de inactividad completa o de retiro, después de los cuales emergen con nuevas energías. A veces las naciones o las culturas, en vez de crecer, llegan a un clímax y decaen para siempre, presentan períodos de curiosa inactividad, con frecuencia acompañada de un alejamiento de la escena internacional, después del cual emergen, tan frescas como antes, para iniciar una nueva carrera de actividad. Toynbee, en ambas maneras de
enfocar el problema de la historia, resulta ser un espíritu de estilo antiguo y adquiere la reputación de un gran innovador y aun gran profeta, porque presenta principios antiguos, pero descuidados, con minuciosas pruebas lógicas de su prominente realidad.
Con respecto a la obra ―Teorías Sociológicas Contemporáneas‖ (1929) del sociólogo de origen ruso, Pitirim A. Sorokin, se destaca su preocupación por delimitar muy bien el campo de investigación histórica y cronológica, limitándose exclusivamente a estudiar a Europa durante los últimos 2.500 años. A diferencia de Toynbee que abarca casi a todas las culturas y épocas históricas. Las ventajas de su delimitación de la investigación histórica es que le permiten evadir temas desconocidos y hablar específicamente de lo conocido, pero la desventaja es que el tener un breve lapso de tiempo cae en generalizaciones sin argumentos adecuados. Además, siendo filósofo más que historiador, se interesa más por los tipos que por los fenómenos concretos, como lo muestra su distinción entre dos tipos puros de cultura integrada: ―ideacional‖ y ―sensata‖, a las que añade dos formas modificadas, la idealista y la mixta. Por ―idealista‖ entiende una síntesis equilibrada de los dos tipos puros.
Con respecto al enfoque epistemológico, Sorokin es algo original y se opone a la escuela positivista de sociólogos. Él distingue cuatro tipos principales de ―elementos‖ (es decir, complejos o configuraciones) culturales: a) Adyacencia espacial o mecánica; b) Asociación debida a una factor externo; c) Integración causal o funcional; d) Unidad interna o lógico-significativa. Tan sólo las dos últimas están relacionadas con el pensamiento sociológico. La adopción de una metodología subjetiva en vez de la objetiva (trans-subjetiva) amenaza en relegar todo el sistema epistemológico a la esfera de la metafísica intuitiva, sacándolo del mundo de los fenómenos causal-funcionales y estadísticos, más cercanos a la comprobación científica.
Sin embargo, es necesario hacer algunas observaciones críticas al ‗método lógico-significativo de ordenar el caos‘ de Sorokin. Él no ve ninguna uniformidad de relación entre los elementos variables de un complejo, sino más bien una ‗identidad de significado‘. Frente a la inutilidad del método causal - funcional, prefiere buscar un ―principio central‖ que penetre todos sus componentes, convirtiendo así un caos de fragmentos desintegrados en un estructurado cosmos, principio fijado a través de la experiencia y la intuición. Lamentablemente hace de su método algo subjetivo, pues es imposible de someterlo a una comprobación científica. La debilidad del método de Sorokin, es que se basa en principios enunciados intuitivamente, sobre los cuales construye una estructura lógica que luego convierte en marco de referencia de tablas estadísticas minuciosas, cayendo en un círculo vicioso ‗lógico-significativo‘; o mejor dicho, según Albright, ‗empírico-adaptativo‘.
Sorokin y la gran mayoría de los sociólogos teóricos, no tiene en cuenta que todo complejo cultural es en sí mismo un microcosmos, en el que continuamente se encuentran y chocan factores opuestos, de manera que a veces prevalece uno y en otras su contrario. Él se cuida de escoger sólo aquellos fenómenos que presentan una clara oscilación, dejando de lado los contrarios.