SOBRE YA SEA QUE COMO LO CU CIÓN CONCESIVA EN CASTELLANO
Em i l i o Ri d r u e j o
Universidad de Valladolid
Re s u m e n
En el artículo se estudia el empleo de la locución conjuntiva ya sea que con valor con
cesivo en español de los siglos xiv y xv. El giro se introduce muy probablem ente como resultado de un calco del aragonés, catalán o de otras lenguas románicas. Sin embargo, la habilitación de ya sea que corno locución conjuntiva debió de tener lugar aprovechando también la función eventualizadora que desem peñaban sus constituyentes, apoyada por ele
m entos contextúales mediante los cuales se aclaraba el matiz concesivo de la relación que se establecía. Por esa razón, con frecuencia el sentido de la locución se refuerza o aclara m ediante el empleo de conjunciones adversativas.
El proceso de gramaticalización de ya sea que como locución concesiva se advierte a partir de su utilización en entornos en los que el contexto es insuficiente para extraer de él un sentido concesivo y cuando el giro se utiliza en contextos sintácticos con los que son incompatibles los elementos iniciales que constituyen el giro.
Pa l a b r a s Cl a v e s: calco, conjunción, cambio semántico, gramaticalización, reanálisis.
1. El objetivo de este trabajo es el de exam inar el proceso de habilitación com o locución conjuntiva de sentido concesivo que p resen ta el sintagm a ya sea que en español medieval. Especialm ente nos interesa la m odificación q u e sufre la locución para ad q u irir el significado concesivo y los m ecanis
mos inferenciales que h u b ie ro n de movilizarse p ara que se alcanzara tal significado.
El sintagm a ya sea que, así com o sus variantes ya sea, ya sia que, etc. está d o cu m en tad o com o locución conjuntiva de valor concesivo en textos cas
tellanos de los siglos x iv y xv:
Ya sea que los loores en propia lengua ensordezcan y por ventura me enpezcan en ojos délos lectores muy lexos de vanagloria ni estremo te dire porque no temo p e n a / mas espero gloria. Yo fue bien principiado enlas liberales artes y senti todas sus partes y despues de grado en grado oy de philosophia natural
(Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, Bías contra Fortuna, ed. crítica de Maxim P.A.M. Kerkhof, Madrid: Real Academia Española, 1982, pág.96).
Las quales, —¡sy Dios me uala!-,
R H L E , 2 /2 0 0 7
su beldat mucho floresce, ya sea que me paresce saber muy poco de galla;
tal gracia de grado dada, quier en duenna o donzella, fazer 1’ á dos tanto bella, atratiba, deseada.
(Suero de Ribera, en Cancionero deEstúñiga, ed. de Nicasio Salvador Miguel, Alhambra, Madrid, 1987. Real Academia Española, c o r d e) .
E pues asy es, sigo uuestro querer y deseo fablando de las precedientes letras de voso
tros anbos, ya sea que vosotros, onbres, en estrem o grado discretos, entendidos, sabios, seays, no por fuerzas de naturaleza mas por cursso e estudio de aprendibles ciencias.
(Fernando de la Torre, Cancionero y obras en prosa , ed. de A. Paz y Mélia, Dresden: Ge- druckt tur romanische Literatur, 1907, pág. 49).
En cu an to locución conjuntiva d e sen tid o concesivo, y a sea q uese em plea p ara in tro d u cir oraciones co n stru id as tan to con indicativo com o con subjuntivo (Rivarola, 1976: 84-86). La m ism a construcción, con idéntico sentido, está d o cu m en tad a desde el siglo x n en francés, j a soit (ce) q ue (Kla- re, 1958: 6 6 y ss.), en provenzal, ja ssia issso q u e (Anglade, 1921: 369), en dialectos italianos del norte, ia sia so que, ia sia aysso, iassiaisso, (Miltchisky- Wien, 1917: 168) e igualm ente en catalán, j a sia, (Par, 1923: 377-379). En estas lenguas -y tam bién exce p cio n alm en te en algún caso en castellano- ap are cen variantes que incluyen u n e le m e n to deíctico o u n p ro n o m b re se que es considerado, bien com o expletivo, o bien u n a m arca de im persona
lidad:
ia sia so que al fol pro n o ’n tenha bon es d ’auzir ab c'om lo be’n retenha
(Appel, Provenzalische Chrestomathie, apud Miltschinsky-Wien, 1917: 168)
jatsia que sos vasalls haguessen mes amat fill em pero no tant solament son marit ans encara tota la gent ne ha fort gran pler
(Bernart Metge, Historia de Valter e Griselda, v. 233, apud Par, 1923: 378) Cligés, ja soit ce q u ’il poist
S’ean p art tantost come il li loist
(Crestien de Troyes, Cligés 4335, apud Klare, 1958: 69)
2. Para H erm án (1963: 240), fren te a la opinión de Lerch (1925: I, 194), a pesar de que la locución citada ap are ce en la docum entación ini
cial sobre to d o en traducciones latinas, n o es preciso suponer que en las lenguas rom ánicas sea resultado del calco d e u n a conjunción latina, desde luego n o de etiam si,pues, a u n q u e la co m b in ació n p u ed a ser de inspiración latina, los m ateriales que la constituyen estaban presentes en las lenguas rom ances.
H erm á n (1963: 240) señala q u e j a más subjuntivo se do cu m en ta previa
m e n te con valor concesivo y q u e la adición d e quetenía igualm ente otros
p rece d en te s en el giro de p ro n o m b re más que del francés (ja soit ce que).
El dem ostrativo sería el sujeto y que u n relativo que introduce u n a cláusula subordinada. En la variante sin demostrativo (que es la do cu m en tad a ordi
n ariam en te en castellano) que es un sustantivador q u e introduce u n a ora
ción su b o rd in ad a e n función de sujeto. Pero, en realidad, según el citado autor, las dos construcciones son estrictam ente paralelas en lo esencial. En am bas hay u n sujeto de soit, sea, constituido bien p o r el demostrativo, con respecto al cual fu n cio n a com o elem ento adyacente u n a oración, o bien lo es la su b o rd in ad a sustantiva.
3. En español el giro está d o cu m en tad o , inicialm ente sobre todo, en textos vinculados al ám bito cultural aragonés, redactados p o r autores ara
goneses o q u e escriben en Aragón. De los 423 ejem plos de ya sea que (sin co n tar las variantes con p ro n o m b re intercalado y sin ausencia de conjun
ción) q u e recoge el C orpus diacrònico del español (c o r d e) de la Real A cadem ia E spañola en los siglos x iv y xv, todos los textos del siglo x iv son d e origen aragonés y, de ellos, u n a im p o rtan te m ayoría (293 apariciones) p ro c e d e n de diferentes obras de Ju a n F ern án d ez de Heredia:
E el fevto de don Johan Manuel entramos le ponen muytas culpas en estos feytos quan
to al riepto dizen que no pueden escusar de oyrlo segunt costumbre de Casdella ya sea que les peso muyto de coraron
(Gestiones de Miguel Pérez de Arbe para solucionar favorablemente el riepto de Rocafull a Don Juan Mauel (1315), Documentos notariales, ed. And res Giménez Soler, Zaragoza: Tip. La
Academia, 1932, pág. 466. Real Academia Española, c o r d e) .
Mas, quando el nido que Agissilao yazie sobre la yerua, el le fizo reuerenda & se echo assi bien en tierra sobre la yerua, ya sea que uistiesse vna ropa sotil obrada de marauel- losa obra.
(J. Fernández de Heredia, Gran crónica de España, I. Ms. 10133 BNM. Ed. de Regina af Geijerstam, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1995, fol. 214v . Real Academia Española, c o r d e).
E ya sea que por parte de los dichos herederos el dicho galeón e ropas se hayan deman
dado al dicho comendador, aquel em pero fastaqui lo ha recusado fazer, en gran su dan- yo. Sobre lo qual humilmente nos ha supplicado fuesse de nuestra merced proueerlos de rem edio con justicia.
(Fernando a las autoridades de Civitavechia, rogando hagan restituir a los herederos de Jaime Sánchez (1495) Documentos notariales, ed. de Antonio de la Torre, Barcelona: CSIC, 1965 - 1966, pág. V, 122. Real Academia Española, c o r d e).
D ado que se en c u e n tra la locución con valor concesivo prim ero en francés, en provenzal y en dialectos italianos así com o en catalán, y puesto qu e está do cu m en tad a , sobre todo, en traducciones de esa últim a lengua y en textos con fu erte influjo aragonés, lo más p ro b ab le es que, al m enos en castellano, esta locución conjuntiva haya sido in tro d u cid a com o un calco, sobre to d o a p a rtir del catalán o del aragonés. Esta hipótesis está apoya
d a p o r el h ech o de que aparece muy frecu e n tem e n te en traducciones de
textos catalanes com o Los doze trabajos de Hércules del llam ado M arqués de Villena (Ridruejo, 1989) o en la traducción del Libre de les dones de Francesc Eiximenis:
Et ya sea aquí non esten deduzidos específicamente cada uno délos nonbrados estados por cada un trabajo con sus diferencias e variedades de casos si non nnplicita mente e sumaria por gragia de breuedat enpero por lo que a qui sera dicho e exenplificado avres manera e arteíicico para deduzir e aplicar los dichos trabajos
(Enrique de Villena, Los doze trabajos de Hércules. Ed. de Margherita Morreale, Madrid:
Real Academia Española, 1958, pág. 14).
E ya sea esta metafora fuese figurativamente puesta non es sin real e verdadera istoria que es tal
(Enrique de Villena, Los doze trabajos de Hércules. Ed. de Margherita Morreale, Madrid:
Real Academia Española, 1958, pág. 60).
Deues saber que om ne que ju ra quando non ha vso de rrazón, asy commo son locos o enbriagos, o otros semejantes pasionados, sy quiebran el juram ento durante su pasión non pecan, e esto por tal, commo non ha vso de rrazón, ya sea que los infantes o niños chicos, que non han rrazón, non pecan perjurando; enpero padre o madre, o aquellos que los crían, los deuen mucho guardar que non se abezen a jurar.
( Traducción del Libro de las donas de Francesc Eiximenis. Ed. G. Lozano López, Hispanic Seminary of Medieval Estudies (Madison), 1992, fol. 23r. Real Academia Española,
c o r d e) .
Agora este m andam iento era mutable que ya sea que guardar & curar & entender a Dios sea cosa inmutable & nesgesaria a saluación de los omnes, enpero que tal día o tal sea deputado al dicho guardar esto está en aquel que tiene el logar de Nuestro Señor Dios.
( Traducción del Libro de las donas de Francesc Eiximenis. Ed. G. Lozano López, Hispanic Seminary of Medieval Estudies (Madison), 1992, fol. 25v. Real Academia Española,
c o r d e).
4. Si se trata de u n calco, la atribución a esta locución del significado de conjunción concesiva en castellano h a de basarse, inicialm ente al m enos, en el significado codificado e n las lenguas d e origen. P ero el calco, si se generaliza, supone tam bién la in co rp o ració n de su función en la lengua meta, d a n d o lugar, así, a u n cam bio sem ejante al que tiene lugar m ediante procesos evolutivos de carácter in tern o , bien de carácter m etafórico o bien m etoním ico.
Es difícil pensar que la locución conjuntiva ya sea que haya sido ad o p ta
d a en textos castellanos o en textos aragoneses castellanizados solo com o u n a simple transposición de u n a locución preexistente en o tra lengua, el aragonés, occitano, el francés o el catalán; más probable es, en cambio, qu e el calco haya d e sen c a d en a d o un proceso q u e en otras lenguas ro m án i
cas se había desarrollado p reviam ente de m a n e ra autónom a, dado que los co m p o n en tes de la locución, y los m ecanism os de cambio implicados están presentes en castellano d e la m ism a m a n e ra q u e lo están en aragonés, fran
cés, italiano o catalán. A hora bien, el h ech o de que todos los co m p o n en tes del giro existieran en castellano y que hayan sido aprovechados en su fun-
ción previa p ara copiar el giro concesivo n o supone que la com binación de esos elem entos ya existiera habitualm ente, au n q u e fuera con un sentido diferente.
El p ro b lem a que p lan tea el calco n o es el de la m era in troducción (que se debe fu n d am en talm en te al prestigio d e los textos fu en te), sino el de cóm o es posible q u e sea aceptado y co m p ren d id o y, si llega a triunfar, me
dian te qué m ecanism o es in co rp o rad o en la lengua destino. En este punto creem os q ue la intro d u cció n de u n calco y su recepción en tre hablantes no bilingües h a DE seguir u n proceso sem ejante al de cualquier o tro cambio in te rn o de significado. En esencia, todo cam bio sem ántico —y el gramati
cal es u n o de ellos— com ienza cuando los hablantes, de m a n e ra ocasional, m odifican el significado codificado de u n a form a lingüística y lo hacen de fo rm a que las inferencias asociadas a la situación com unicativa y al con
texto perm ita n la recu p eració n de ese significado novedoso (Traugott y Dasher, 2002: 34 y ss.). En el caso de los calcos, el h ab lan te de la lengua en la que se in tro d u ce h a de apoyarse igualm ente en el valor que en su lengua poseen los signos q u e constituyen el elem ento calcado y también en las inferencias q u e realiza en virtud de los presupuestos presentes en la situación y el contexto.
Además, u n a vez q u e h a ten id o éxito la introducción, la utilización pre
via del elem en to calcado fu nciona tam bién com o u n supuesto más que no deja de d e sem p e ñ ar algún p ap el en las aceptaciones sucesivas del calco. Es decir, el em pleo previo p o r p arte de algunos hablantes —quizá los bilin
g ü e s — facilita la aceptación p o r otros hablantes m ediante la ejecución de las inferencias q u e p e rm ite n tam bién su introducción en tre individuos no bilingües. En realidad en to d a innovación aceptada, a u n q u e sea u n a vez, p u e d e estar p resen te el g erm en de su difusión.
U na vez que se h a in tro d u cid o con éxito u n a innovación, el em pleo inicial de la mism a p u ed e servir, a su vez, ya com o u n p resupuesto que da lugar a nuevas inferencias q u e faciliten la recepción de la innovación. La observación del simple h ech o de que la innovación h a ten id o éxito en un contexto y en u n a situación d ete rm in ad a funciona com o u n presupuesto a p artir del cual se p u e d e inferir su valor incluso en otras situaciones y con
textos de los que ya n o es im prescindible extraer las inferencias iniciales q u e han p erm itid o la innovación. Si veo a u n a perso n a q ue llama Juan a un niñ o y éste le resp o n d e, llegaré fácilm ente a la conclusión d e que el niño se llama Juan y utilizaré ese n o m b re a u n q u e no lo conozca previam ente y, au n q u e en realidad no le corresponda. Sim plem ente h e llevado a cabo u n proceso inferencial en virtud del cual me he lim itado a e x te n d er u n a d eterm in ad a m en ció n que sé que ha tenido éxito. Algo sem ejante sucede con cualquier innovación en las unidades significativas: el em p leo previo funciona com o u n p resu p u esto que perm ite su generalización o, lo que es lo mismo, el simple em p leo de u n a innovación p u e d e llegar a facilitar su uso ulterior.
5. Si el calco que hem os considerado d esen cad en a o consolida un proceso que en otras lenguas rom ances h abía ten id o lugar de m an era au
tónom a, h u b o de suceder com o consecuencia de la proclividad que los co m p o n en tes q u e constituyen el sintagm a calcado poseían para configurar la función copiada. Y puesto que los signos que configuran el giro ya sea que existían con función muy sem ejante en castellano y en las lenguas de origen, los m ecanism os que facilitan el sentido concesivo no debieron de diferir sensiblem ente.
El análisis de los elem entos que fo rm an la locución ya sea que n o p re
senta especial dificultad. P rescindiendo d e otros co m ponentes (el dem os
trativo1, o el p ro n o m b re s i) que son raros en castellano, en la form a d o cu m en tad a con mayor extensión en esta le n g u a aparece el adverbio ya, el presente de subjuntivo de ser y la co n ju n ció n que. En francés, en italiano y en catalán hay q u e añadir, com o h em o s dicho, otras variantes con el de
mostrativo aysso < i p s o o el p ro n o m b re re fle jo ).
El adverbio ya d e la construcción p ro ced e del adverbio latino IAM que para Meyer Lübke (1974 [1890-1905]: §485) m arca la relación en tre un m o m en to d ado y las circunstancias q u e lo p re ce d en o siguen inm ediata
m ente. Sus resultados en francés y e n español medieval p u ed en llegar a indicar la coincidencia de u n proceso co n el m o m en to de la enunciación, lo que aproxim a ya al valor del NUNC latino o de sus adverbios sustitutivos:
ja avrons la bataille ( Cour. Louis, v. 902) ya me exco de tierra (Cantar de Mió Cid, v. 155)
En las lenguas rom ances el adverbio ya, ia, etc. e n tra en frecuentes com binaciones sintagmáticas, dan d o lugar a un id ad es gramaticales muy va
riadas. En castellano medieval ya form a p arte de com puestos con relativos para crear indefinidos de diferentes sentidos: yaquanto, yaqual, yacuando, ya como, yaque1.
1 En a lg u n o d e los tex to s e x a m in a d o s se p resen ta siste m á tica m en te el dem ostrativo c o m o un co n s
tituyente d e la lo c u c ió n , p r o b a b le m e n te p o rq u e existía ta m b ié n e n las form as em p lead as por la fu e n te traducida. Este es el caso d e l Libro del Tesoro de la C atedral d e Gerona:
En este libro n o s am uestra el e n se n y a m en t d e virtut & d e vicios los v n os por obrar los otros por squjuar p o r q u e esta es la causa por q u e o m n e d e u e saber bien & m al Se ya sea esto q u e el libro faule m as lu e n g a m e n t de virtudes q u e d e vicios n o p o r q u a n to alia e n d o los b ien es son m a n d a d o s afer d e u e ca d a u n o e n t e n d e r q u e los m ales son v ed a d o s d e fer segun t lo q u e aristotil dize
(Libro del Tesoro. G eron a, C atedral 20a5, ed . d e D aw n P rince, H ispanic Sem inary o f Medieval Studies (M a d iso n ), 1990, fol. 146 r. Real A ca d em ia E sp añ ola, c o r d e)
2 La u tilización d e se es e x c e p c io n a l e n castellano. N o o b stan te , el sig u ien te ejem plo incluye ese p ron om b re. S e trata, n o o b stan te , d e u n a lectura d u d o sa q u e otros ed ito res d e A lfonso M artínez d e T o led o co r r ig e n p o r ya sepa:
Ya se sea que e ste amor, e lo otro, e el m ejor d e llo s, es locura e vanidad, synón a D ios amar, q u e da vida, salud, riquezas, estad o honra, e final glo ria a q u e l q u e le syrve, e d e vanidades n in d e locuras n o n se cura
(A lfo n so M artínez d e T o le d o , Arcipreste d e Talavera, Corbacho, ed. d e J. G onzález M uela, Madrid: Cátedra, 1970, pág. 2 0 3 ).
3 Et lo s m a n d a d e r o s d ie r o n le las cartas a la tabla o seye yantando; et c o n pesar qu e o u o , trastorno
Tam bién, en com posición con que, ya que constituye locuciones conjun
tivas, con significado tem poral, causal y concesivo. Llama la atención que ya sea tan proclive a e n tra r en com binaciones en las que q u e d a modifica
do su significado original, a u n q u e la mayor parte d e esas com binaciones hayan resultado relativam ente inestables en castellano, puesto que tanto los indefinidos com o las locuciones conjuntivas de sentido concesivo han desaparecido en la época clásica.
G irón Alconchel (1991) en su detallado estudio sobre ya explica el va
lo r d e esta form a com o la m arca de la producción de un cam bio esperado p o r el hablante en u n proceso o rientado. A unque ya no sea p ro p iam en te u n adverbio de tiem po, im plica tiem po, p o rq u e esta noción es in h e re n te a un proceso orientado. Este a u to r considera, en consecuencia, que ya es un signo d e m odalidad, en cu an to que el em isor evalúa su propio enunciado, p o n ié n d o lo en relación con lo esperado a partir de u n proceso (implícita o explícitam ente) tem poral y q u e afecta al desarrollo de lo en u n ciad o en el m o m e n to de la en unciación o en o tro m om ento establecido contextual- m e n te. Ya viene a indicar, así, el cum plim iento, en coincidencia con otro acontecim iento, de u n proceso, cum plim iento sobre el que, adem ás, se p resu p o n e n ciertas expectativas. La existencia de esas expectativas acerca del cum plim iento del proceso con respecto a otro m o m en to establecido o con respecto a la en unciación d a lugar a un tipo de relación que perm ite qu e ya sea considerada com o u n “c o n m u ta d o r” en térm inos de Jakobson.
Esa relación de coincidencia en el cum plim iento de un acontecim iento con respecto a otro, y especialm ente p o rq u e se p resu p o n en expectativas p ara ello, puede in terp retarse com o u n a relación motivada. P or eso ya He
la m esa , e t d o s uasos q u e ten ie m uy p reciad os, q uebrantólos;, et to m o ya quanto d e p o c o n e t e n c e r r o lo e n u n a buxeta.
(Prim era Crónica General de E spaña, ed . d e R. M e n é n d e z Pidal, Madrid: Ballv-Bailliere, 1906, pag.
127b.
Et c o m o fueron m u e rto s otrossi a traycion m io s h e r m a n o s los .VII. inffantes; o n d e u o s d ig o , agora ya q u a n d o so pora ello; q u e te n g o p o r b ie n d e yr a tierra d e cristianos, e t u en garlos si pu d iere.
(Prim era Crónica General de E spaña, ed . d e R. M e n é n d e z Pidal, Madrid: Bally-Bailliere, 1906, pag.
44 7 a ).
E e llo s cu a n d o se vieron e n aqu ella q u e x a c o m o d e padre e / 2 / d e se ñ o r e en aq u el m al día c o n él o v ié r o n g e lo a dezir, ca lo viera ya cu a l d e casa.
(G eneral Estaría. Primera parte, ed. d e : P ed ro S á n c h e z Prieto-Borja, Alcalá d e H enares: U niversidad d e A lcalá d e H enares, 2002, fol. 39v).
E a p o c o s días a d o le c ió &, se y e n d o y a como traspassado, parecióle q u e todos a q u e llo s de q u e n o hiziera justicia qu e venían a él para lo m atar y le ten ía n atadas las m a n o s
(Libro del cavallero Cifar, ed. d e : J u a n M anuel C a c h o Blecua, Zaragoza: Universidad d e Zaragoza, 2 0 0 3 , ca p ítu lo XXVIII. Real A c a d em ia Española, c o r d e) .
C o n la mi vejef uela e n b ie le ya que c o n ellas estas cantigas q u e vos aqui R obre
(Arcipreste d e H ita Libro de B uen Am or, ed . d e C riado de Val y Naylor, Madrid: c s i c , 1972, v.
1319).
N o hay qu e olvidar, tam p o co , q u e ya es u n o d e los c o m p o n e n te s d e l adverbio ja m á s, q u e fu n c io n a h a b itu a lm e n te c o m o e le m e n to n egativo, y q u e en ca stella n o m edieval, así c o m o en catalán m ed ieval, se p r e sen ta j u n to c o n su o p u e sto ya menos, ja menys.
ga a em plearse fácilm ente p ara crear locuciones con significado causal, p o r ejem plo en y a q u é , de la m ism a m a n e ra q u e el elem ento de coinciden
cia facilita su com binación con relativos y d a lugar a cuantificadores5.
Puesto q u e y a es la marca del cu m p lim ien to esperado de un aconteci
m iento, n o h a de so rp ren d er q u e llegue a utilizarse p ara indicar simple
m e n te q u e sobreviene tal acontecim iento. De ahí que y a se utilice en las lenguas rom ances com o un elem en to in tro d u c to r de alternativas (y a ...y a ) al igual q u e otros m iem bros del m ism o p arad ig m a de adverbios tem porales al que se vincula (a h o ra ...a h o ra ) (Fornés, 1988: 19-25). En esta función, de acu erd o con su carácter de “c o n m u ta d o r”, im brica la existencia del p ro ce
so q ue in tro d u ce en el m u n d o de la enu n ciació n . A hora bien, si tal función se realiza con varios supuestos q u e se p la n tean com o alternativas, entonces solo u n a de ellas p u ed e ser efectiva. Este h e c h o explica que en esa p resen tación de alternativas se haga necesario el em p leo del m o d o subjuntivo.
El seg u n d o elem ento del sintagm a y a sea que,y quizá el nuclear en la lo
cución, es el verbo existencial ser. Esta fo rm a verbal en presente de subjun
tivo, sea,se utiliza para la form ulación d e suposiciones. Con ella se p resen ta u n a proposición cuya realidad se p la n te a sim plem ente como eventual o com o n o factiva. Sease em plea, en definitiva, en la creación de un m u n d o o universo no necesariam ente co in cid en te con el de la enunciación, au n q u e tam poco incom patible con él. Los ejem plos d e este uso de sgren p resen te de subjuntivo no son raros en esp añ o l ni en otras lenguas románicas: sea u n triá n g u lo rectángulo, la su m a del c u a d ra d o de su s catetos es ig u a l a l cuadrado de la h ip o te n u s a .En tales construcciones con sease p ro p o n en dos acontecim ien
tos, u n o d e ellos com o u n a eventualidad tal que, si se cum ple, tam bién se cum ple el otro.
En com binación con ya el sintagm a constituido proporcionaría, p o r tanto, el sentido del cum plim iento de u n acontecim iento en una secuencia o rd e n a d a y sobre el que existen expectativas, pero de tal m anera q u e tal cu m p lim ien to se p ro p o n e com o m e ra m e n te eventual.
4 En e sp a ñ o l m edieval se ha d o c u m e n ta d o ya pues que (H y a pues que a dexar avernos fijas d e l Cam peador, C a n ta r de M ió C id \. 2 6 6 1 ), un e je m p lo q u e , a u n q u e e s visto por Corom inas- Pascual (s. v. ya) c o m o a n te c e d e n te d e l e m p le o causal d e ya que, se p u e d e interpretar c o m o un e jem p lo del u so “perfor- m ativo” q u e desc rib e G irón, u n e m p le o e n el q u e hab ría q u e e n t e n d e r un p red icad o del tipo mirar, ver o se m ejan te, al cual se sub ord in a la p r o p o sició n in tr o d u c id a p o r que.
Los e je m p lo s claram en te causales d e ya que, so n m ás tardíos. La cláusula introducida p o r ya que tie n e el se n tid o d e in trodu cir en la e n u n c ia c ió n u n a p r o p o sic ió n c o m o resultado de un ca m b io sobre
v e n id o d e a c u e r d o c o n u n a expectativa. La p r o p o sic ió n in clu id a e n esa cláusula está relacionada co n otra in m e d ia ta m e n te adyacente. Ambas se p r o p o n e n c o m o ciertas y si se p lan tea una relación entre am bas, esta rela ció n es e n te n d id a con a rreg lo a lo s su p u e sto s m anejados. La relación más fácil en tre d o s p r o ceso s así v in cu lad os es la d e causalidad.
5 Es p o sib le q u e el o r ig en d e los cua n tifica d o res cr e a d o s m e d ia n te ya (ya quanto, ya como, ya qual, ya que) haya q u e buscarlo e n el h e c h o de q u e ya m arca la c o in c id e n c ia co n lo e sp e ra d o en las m a g n itu d es d e tie m p o , m o d o , cantidad o cualidad.
6 Tal u tilización d e sea para formular u n a ev en tu a lid a d está e n la base de la constitución d e l o p era d o r discursivo d e reform u lación utilizado e n e sp a ñ o l actual o sea, el cual, originariam ente n o su p o n ía sin o la refer e n c ia a u n a alternativa eventual a la in d ica d a e n el té r m in o p r e c e d e n te con el cual aparecía v in cu lad o m e d ia n te la co n ju n c ió n disyuntiva (C asado V elarde, 1996).
Finalm ente la presencia de la conjunción que se explica fácilmente com o u n transpositor o com plem entizador q u e modifica la función sin
táctica de la cláusula que introduce nom inalizándola. Sin em bargo, este elem en to funcional p u e d e faltar, de m a n e ra que, tanto en italiano como en catalán y en aragonés, se d o cu m en ta sim plem ente ya sea com o intro
d u cto r de la su b o rd in ad a concesiva. En castellano tam bién se docum entan ejem plos d e ausencia de la conjunción:
Muy honorable e virtuosos cavallero, ya sea por vulgada fama fuesse informado de vues
tras virtudes, m ucho mayormente agora he ávido conos^im iento de aquellas por que
rer com unicarm e e desvelar vuestros loables deseos
(Enrique de Villena, Los doze trabajos de Hércules. Ed. de Margherita Morreale, Madrid, Real Academia Española, 1958, pág. 5).
E ya sea esta opinión conosca errónea ser en vía de razón, por me conformar a la prac
ticada usanza de aquéllos e, al menos, por común oppinión de los más aprovada, me desvié e desvío cuanto puedo de tractar, dezir ho screvir scientíficas cosas, contra mi propria inclinación e la forma rescebida de la superior influencia.
(Enrique de Villena, Traducción y glosas de la Eneida. Libros I-III”, ed. de Pedro M.
Cátedra, Madrid: Turner, 1994, pág. 6)
E ya sea naturalm ente parescer le deuiesse / non es contra naturalesa quel herm ano m enor deua parecer al mayor /
(Cancionero castellano y catalán de París (p n4 ) . b n p, Esp. 226 p a í s, ed. : Robert G. Black, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1995, fol.77r. Real Academia Espa
ñola, c o r d e).
E ya sea muy reuerendo señor me pudieran escusar no solamente la ygnorancia mia y general auersidad délos tiempos: mas los trabajos interiores & domesticas fatigas. Pero el entrañable deseo que oue a complir vuestro m andado me fizo ofrescer allende délo que mis fuergas bastauan
( Crónica Troyana. b n m 1733 p a í s, ed. de: Dawn Prince, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1993, fol 82v. Real Academia Española, c o r d e).
Et ya sia por fuero sia statuydo que las penas puestas contra el Justicia d ’Aragon, ayan lugar et sian exhigidas cuando por la cort general d ’Aragon sobre aquello era providen
ciado et declarado. Empero...
(Fueros de Aragón 207, XI, 519, apud Rivarola 1976: 85).
La ausencia de la conjunción su b o rd in an te que se justifica no solo como u n a m era transposición de la locución d o cu m en tad a e n las otras lenguas rom ances, sino tam b ién po r el h ech o de que el verbo ser en la función de eventualizador que hem os señalado adm ite en castellano la construcción con sintagmas adverbiales o preposicionales, sin que sea obligatoria la pre
sencia de u n sintagm a nom inal sujeto (Sea en Orán, sea en Argel, siempre fu e valeroso).
6. De lo q u e llevamos visto hasta aquí pod em o s concluir que es fácil
m e n te aceptable - ta l com o señalaba Klare (1958: 6 8) - que el valor conce
sivo de las locuciones rom ánicas que exam inam os p u e d a ser resultado de esa com binación d e 31a más subjuntivo. En realidad, y precisando más, sería
la codificación d e u n co n ju n to de elem en to s para m arcar u n a específica orientación pragm ática a partir de la eventualidad a que d a lugar ya con el subjuntivo de ser, p ero siem pre que estén presentes otras circunstancias que perm itan a ñ a d ir a esa eventualidad el sentido concesivo.
Al presentarse u n a relación en tre dos procesos, solo p o r el h ech o de establecerse tal relación, ésta q u e d a d eterm in ad a sem ánticam ente com o causa, condición o concesión de acu e rd o con supuestos pragmáticos (Gutiérrez, 2002: 145). En la concesión se orienta la relación en tre dos proposiciones m o stra n d o que, fren te a lo esperable, la relación supuesta no tiene lugar. El sentido concesivo resulta, p o r tanto, de la existencia de dos factores distintos. En p rim e r lugar, de la contigüidad sintagmática de dos proposiciones que en tra n en relación: como u n a consecuencia de la aplicación del prin cip io de relación d e Grice o de la p rim era heurística de Levinson (Levinson, 2004: 69-70), si se fo rm u lan de m a n era inm ediata dos enunciados que rep rese n tan acontecim ientos o situaciones distintas, ello debe suceder, p o rq u e existe e n tre ellos alguna relación. N aturalm ente, esa vinculación es m ás evidente si existen supuestos que perm itan fundarla:
Llueve, el césped crecerá.
Pero además, p ara que exista sentido concesivo no basta la existencia de u n a m era adyacencia. Es preciso, prim ero , que, a partir de supuestos previos, se cree u n a expectativa de relación causal en tre las dos proposi
ciones y, segundo, q u e se niegue la consecuencia esperada d e tal relación7.
Para ello han de estar p resentes elem en to s contextúales en virtud de los cuales sea posible ex traer u n co n ju n to d e inferencias que revelen esa ex
pectativa causal y tam bién q u e se fo rm u le su rechazo, explícito o no: Hizo el vago, aprobó.
En u n proceso com o el descrito e n tra n e n ju e g o inferencias de supues
tos concretos q u e sugieren u n nexo causal, pero tam bién intervienen lo que T raugott y D asher (2002: 34), siguiendo a Levinson (2004: 119-121), en tien d en como inferencias generalizadas, es decir, las relativas a la situa
ción y al contexto de carácter n o m arcado y q ue actúan sin q u e sea preciso p o n e r e n ju e g o otros supuestos.
7. En castellano, cabe co m p ro b ar q u e la locución conjuntiva con sen
tido concesivo ya sea que se en cu e n tra en dos en to rn o s distintos. En un p rim er caso se em p le a en cab ezan d o u n a cláusula a cuya eventualidad esta
blece, m ientras q u e ap arece o tra cláusula b, vinculada con la prim era, que contradice o, al m enos, a te n ú a la consecuencia esperada de la cláusula A .
La relación en tre am bas cláusulas está m arcada po r la presencia de u n a conjunción adversativa (empero, pero o mas) que precisa la oposición exis
7 Esa expectativa es co n sid e r a d a p o r S. G utiérrez (2002: 68-69) c o m o u n tercer c o m p o n e n t e im p rescin dib le en las o r a c io n e s concesivas.
tente en tre las cláusulas vinculadas. F orm alm ente se trata, p o r tanto, de oraciones coordinadas adversativas y la relación de oposición está m arcada po r la co rresp o n d ien te conjunción. Sin em bargo, la cláusula introducida m ediante ya sea que posee la particularidad de que en ella se in tro d u ce el acontecim iento recogido com o el advenim iento esp erad o de un suceso y, al presentarse en u n a estru c tu ra adversativa, se está asegurando q u e la in
form ación así in tro d u cid a sea contradicha o aten u ad a m ed ian te la oración principal. No hay que olvidar q u e esta contraposición es u n o de los com po
nentes del sentido concesivo, q u e de esta m anera q u e d a asegurado.
Et ya sea que Ercules fues uencedor, empero muchos y murieron de los griegos
(J. Fernández de Heredia, Gran crónica de Espanya, Libros I-II. Edición según el manus
crito 10133 de la Biblioteca Nacional de Madrid, por Regina af Geijerstam Uppsala:
Acta Universitatis Upsaliense. 1964, pág.194.)
Asi como son diuersas aues. bestias cauallares. Asinjnas. mulares perros & gatos & otros que ya sea que cada vno en su natura pudiese veujr en los boscages. estando & rreman- jendo saluages. Empero non aprouecharien mucho a los hombres que los han nesfesa-
rios asu prouecho & deleyte.
(Ferrer Sayol Libro de Palladio. b n m 10211, ed. de Pedro Sánchez-Prieto Borja, Universi
dad de Alcalá de H enares (Alcalá de Henares), 2004, fol. A7. Real Academia Española,
c o r d e).
Et ya sea que ellas erraron m ucho como se colgaron, empero ellas fueron dignas de loor, como tanto amaron castedat.
(Juan Fernández de Heredia, Libro de actoridades (Rams de flors), ed. de Ju an Manuel Cacho Blecua, Universidad de Zaragoza (Zaragoza), 2003, fol 226v. Real Academia Es
pañola, c o r d e).
Car por que los xristianos enlos tiempos passdos no han quesido celar su conssello han ellos sofrido grant enoyo et han esquiuado por aquesto los enemigos De grandes periglos et han tirado alos xristianos materia de complir su desseo Et ya sea aquesto que la nom brada del passage general no pueda seyr celada Car ella yra porel vniuerssal m undo Empero no podra to rn ar a nengum prouecho alos enemigos Car nenguna ayuda no los podra seyr dada de nenguna part
(Juan Fernández de Heredia, Flor de las ystorias de Orient, Bibl. Escorial Z.I.2, ed. Juan Manuel Cacho Blecua, Universidad de Zaragoza (Zaragoza), 2003 fol. 63v. Real Acade
mia Española (c o r d e).
En este tipo de construcción el significado de la locución ya sea que responde en esencia al q u e resulta de la com binación del significado codi
ficado de sus co m p o n en tes. Se utiliza para p ro p o n e r la eventualidad de un suceso, en tanto en cu an to q u e otro acontecim iento tam bién tiene lugar a pesar (esto es lo que indican las conjunciones adversativas) de lo supuesto o contextualm ente esperado.
Los escritores y trad u cto res que han in co rp o rad o ya sea quezd castellano en construcciones com o las citadas lo h an hecho, al m enos en alg u n a m edi
da, p o rq u e en c u e n tra n la c o rresp o n d ien te locución en textos aragoneses o catalanes, p ero lo hacen tam b ién sin que el sentido que atribuyen a esta lo
cución deje de acom odarse a las reglas funcionales del castellano y al valor
que sus elem en to s poseen en esta lengua. A hora bien, si p o r influencia del aragonés, del catalán, etc., el em pleo d e ya sea que q u e d a restringido solo a su utilización en oraciones concesivas, o, al m enos, p red o m in a claram ente en estas, se da u n a situación tal que favorece g ra n d e m e n te la asociación del giro con el sentido concesivo. Esta asociación es el p rim er paso para la gram aticalización com o locución conjuntiva concesiva.
8. F rente al uso de ya sea que]\inX.o con conjunciones adversativas, se d o cu m en tan tam bién otros textos en los que n o están presentes esas con
ju n cio n es. En estos textos el sentido concesivo deriva únicam ente del uso de ya sea que y de las inferencias que cabe e x traer de los contextos en que se utiliza. Ello n o q uiere decir todavía q u e n ecesariam en te el significado de la locución haya cam biado y no sea ú n icam en te un giro fundam ental
m en te eventualizador, pues es posible q u e el valor concesivo sea u n efecto de sentido contextual. Efectivamente, com o hem os visto, p ara form ular la relación concesiva en tre dos cláusulas n o es im prescindible la presencia de u n e le m en to funcional, pues si se c u m p le n las condiciones arriba seña
ladas, la existencia de u n a supuesta relación causal y su rechazo explícito, entonces el valor concesivo de la relación se p u ed e inferir a partir de esos fu n d am en to s contextúales.
En ejem plos com o los siguientes, la relación concesiva resulta ya, p ro b ablem ente, a p artir de la aplicación d e m ecanism os inferenciales como los descritos:
Enel dezen anyo dixo el vos tomare deia qual paraula spantados los lusitanos ya sea que fuessen bien bastecidos de viandas luego se rendieron
(Strategematon de Sexto Julio Frontino, b n m 10198, Enrique Jiménez Ríos, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1995 fol. 32r. Real Academia Española, c o r- d e).
Et ya sea que la ganançia fuesse mucha no res m enos no pareçia ren en commparacion del periglo ni pareçia que fuesse suffiçient retribución pora Mario & tomaron los Ro
manos délos
(Juan Fernández de Heredia, Traduccáón de Vidas paralelas de Plutarco 1 , ed.Juan Ma
nuel Cacho Blecua, Zaragoza. Universidad de Zaragoza, 2002, fol. 192v. Real Academia Española, c o r d e) .
Pus en el l x x v i i oanyo, entrando en Ñola, m urió de malautia, ya sea que algunos otros digan que fues matado por enganyo de Liuia
(Juan Fernández de Heredia, Traducción del Breviarium ab urbe condita, de Eutropio.
París, Arsenal, ms. 8324, ed. de Juan Manuel Cacho Blecua, Zaragoza: Universidad de Zaragoza, 2003. Real Academia Española, c o r d e).
Q u e en algunos contextos en los qu e estaba p resen te ya sea que surgiera un sentido concesivo n o suponía obligatoriam ente q u e esta locución h u biera pasado a ser funcionalm ente u n a co n ju n ció n concesiva. El siguiente paso en el proceso de cam bio de significado y gramaticalización h u b o de ser la codificación de ese valor concesivo, es decir, la inclusión en el código
del castellano de la locución ya sea que com o un in stru m en to gram atical q u e p o d ía alternar con otros p ara significar po r sí misma la relación con
cesiva e n tre dos cláusulas. P ero sin que ello suponga obligatoriam ente u n a clara secuencia tem poral, pues las diferentes etapas que se dan en los p ro cesos d e gramaticalización p u e d e n coexistir durante m ucho tiem po.
La codificación de u n a innovación funcional consiste esencialm ente en la utilización del elem ento con el significado innovado sin que sea preciso re c u rrir a n ingún tipo de inferencia. Podem os considerar, p o r tanto, que existe tal codificación cu an d o el signo e n cuestión se usa en su nueva fun
ción con in d ep en d en cia p len a de las restricciones de las cuales se derivaba la innovación, es decir, cu an d o están ausentes los factores contextúales que p e rm ite n extraer de ellos el valor concesivo y éste resulta ú n icam en te del em p leo de ya sea que.
En algún ejemplo, com o el siguiente, n o es fácil reconocer u n supuesto previo que p erm ita esperar u n a relación de causa y consecuencia, tam poco p a re c en presentes con claridad los elem en to s contextúales q u e revelen la contradicción de lo esperado:
Eya sea que (leste breue libello he fecho clos partes principales que libros avn que breues qujero llamar E esta prim era parte & prim ero libro diujdire en dies partículas que délo suso acomulado se pueden colegir & cada vna partícula o titulo diujdire en ciertos ca
pítulos segunt la calidad & cantidad déla materia lo rrequerira / toda via protestando que me quiero conformar con los m odernos que se pagan de breuedat.
(Alfonso de Toledo, Invenáonario. b n m 9219, ed. de Philip O. Gericke, Hispanic Semi- nary of Medieval Studies (Madison), 1995, fol. l l r . Real Academia Española, c o r d e).
N o siem pre u n a p rim era división en libros ha de ser u n a dificultad ante divisiones ulteriores, pues tam bién p u e d e ser en ten d id a com o u n a simple circunstancia que no im plica n in g ú n obstáculo a posteriores subdivisio
nes.
D ado que no hay supuestos previos suficientes ni elem entos del contex
to q u e d eterm in en la in terp retació n concesiva, en el ejem plo anterior, el matiz concesivo de la relación h a de ser atribuido exclusivamente a la locu
ción ya sea que. Ello im plica qu e la locución ejerce p o r sí misma la función de m arcar como concesiva la relación existente en tre dos proposiciones.
9. Para que la gram aticalización q u ed a ra consum ada h u b o de p ro d u cirse u n proceso de reanálisis que reo rg an izara la com petencia de los h a
b lantes y diera lugar al cam bio d e función. Se considera que el reanálisis h a ten id o lugar cuando la función original de los elem entos gramaticalizados es incom patible con el contexto en q u e aquellos aparecen y, en cambio, ese contexto es conform e con la innovación in troducida (B erbeira Car
d ó n , 1998: 14). Sin em bargo, la incom patibilidad de los constituyentes con el contexto no es exclusiva de la consum ación del reanálisis. En los calcos
esa incom patibilidad sintáctica de la locución introducida o de sus co m p o nentes, al igual que su opacidad, p u e d e h aberse dado desde el m o m en to de su intro d u cció n inicial.
Esta incom patibilidad inicial p u e d e dificultar la aceptación de u n calco al m a n ten erlo com o algo aislado y ajen o a las funciones en la lengua re
cep to ra de los elem entos que lo in teg ran . Su incorporación sería así sem e
ja n te a la de los giros o frases h echas q u e sim plem ente se suman al acervo léxico sin llegar a m odificar la estru c tu ra gram atical y es que el calco com o toda innovación supone n ecesariam en te u n a ru p tu ra en el código y, p ara ser aceptada, para salvaguardar la com unicación, sus límites han de estar fijados p o r el cálculo de inferencias q u e d eb e extraer el destinatario y con
dicionados, p o r tanto, p o r la situación y el contexto
En la in troducción de ya sea que la m ayor incom patibilidad sintáctica d ebía de suceder cuando en la cláusula encabezada p o r la locución se utili
zaba el m o d o indicativo, pues la co m b in ació n sintagmática con este m odo no se acom oda a las reglas sintácticas d e régim en de los elem entos de la locución, d ado que el subjuntivo (sea) q u e aparece en el giro exige habi
tu alm en te otro subjuntivo en la cláusula q u e le es subordinada.
A hora bien, el em pleo del indicativo en la cláusula subordinada estaba m otivado p o r u n a necesidad inform ativa. La relación concesiva existe tan
to si la inform ación que aparece en la cláusula subordinada es p resen tad a com o real, esto es, conocida p o r el em iso r en su factividad, o si se p lan tea sim plem ente com o eventual, d e m a n e ra q u e n o se p ro p o n e como u n a in
form ación conocida o, incluso siendo conocida, no se constituye p o r el h ab lan te com o u n a carga inform ativa (Pérez Saldanya, 1999: 3299; Veiga y Mosteiro, 2006: 29). En el p rim e r caso, el con ten id o de la proposición es p resen tad o com o un obstáculo real p e ro no eficiente en relación con lo esperado, m ientras que en el segundo, el obstáculo p u ed e no llegar a ser efectivo, sino solo u n a eventualidad.
De h ech o , desde los prim eros textos e n q u e aparece ya sea que com o lo
cución concesiva p erm itía encabezar ta n to cláusulas factivas como eventua
les o n o factuales, dado que en las lenguas de las que se copia se utilizaban am bos m odos, indicativo y subjuntivo, co n el objetivo de presentar bien la efectividad del obstáculo p resen tad o o b ien su m era eventualidad (Klare, 1958: 69-73; Par, 1923: 440):
& muchos nobles huuieron jnuidia reputando quel no fues digno de tomar tal duenya ya sea que lo reputaron digno de seyer cónsul
(Juan Fernández de Heredia, Traduccción de Vidas paralelas de Plutarco 2 , ed. Juan Manuel Cacho Blecua, Zaragoza. Universidad de Zaragoza , 2002, fol. 168w. Real Aca
demia Española, c o r d e) .
P robablem ente, las cláusulas con indicativo debieron ser más difíciles de ser aceptadas y, desde luego, eran m ás opacas en su sentido p o r la in
consistencia que pro d u cían con las reglas de com binatoria sintáctica del
castellano. Si solam ente hubieran sido introducidas cláusulas con indica
tivo, es posible q u e el proceso de incorporación d e la locución ya sea que h u b iera resultado más dificultoso. Sin em bargo, en la incorporación de ya sea que solo u n a p arte de sus apariciones p resen tan la incom patibilidad descrita, m ientras q u e otros se acom odan m u ch o mejor, tal como hem os defendido, a la gram ática del español. J u n to a las cláusulas con indicativo fueron in tro d u cid as tam bién otras con subjuntivo, estas sí compatibles con la com binatoria sintáctica exigida p o r sea y más tran sp aren tes en su senti
do, pues se m a n tie n e en ellas su inicial función eventualizadora que q ueda esencialm ente preservada. Por ello, para aquellos hablantes que no fueran capaces d e e n te n d e r el valor concesivo tom ado de la lengua de origen, solo se p ro d u c iría u n a opacidad parcial, ya que era posible en ten d er la locución conjuntiva com o un in stru m en to in tro d u c to r de eventos que, en d eterm in ad o s contextos, quedaban contradichos p o r o tra proposición con la que se vinculaba sintácticam ente.
En tales circunstancias, el efecto de la inconsistencia sintáctica de la locución p u d o , contradictoriam ente, h ab e r facilitado la consum ación del proceso de gram aticalización. De hecho, es frecu en te el em pleo de cons
trucciones con indicativo en los textos más tardíos d e los que recogen ya sea que.
E assí tornando, encontró con el traydor Alonso Pérez, el qual ya sea que ciertamente en cabo del año ninguna vez se solía armar, nin su cuerpo nin su oficio lo demandaban, pero en aquel día, enredándole a ello la víbora de su tragada trayción, que el corazón le roya, él venía arm ado de todas piezas, como por ventura jamás en ruydos de corte le vieron venir por tal son, encima de un caballo encubertado, e traya consigo fasta do- gientos honbres armados, assí de los de su casa como de otros oficiales de los libros del Rey, e arrendadores e recabdadores de las rentas del reyno, los quales todos le servían, e lo seguían e lo aconpañaban por el oficio que él tenía.
(Crónica de Don Alvaro de Luna, Condestable de Castilla, Maestre de Santiago, ed. de Juan de Mata Carriazo, Madrid: Espasa-Calpe, 1940, pág. 302).
Días ha que me prendistes e sabedes que soy vuestro, días ha que vos demuestro la llaga que me fezistes.
Desde aquellos días tristes, quando prim ero vos vi, días ha que me vos di, ya sea que lo encobristes
(Marqués de Santillana, Decires líricos [Poesía lírica: serranillas, canciones y decires líri
cos], ed. de A. Gómez Moreno; Maximilian P. Kerkhof, Barcelona: Planeta, 1988, pág.
41).
E dizen los sabios: non seays asy como la lunia, que ya sea que es prouechosa e vida de la gente, si dura m ucho es muy priuada e enojosa a orne.
( Cancionero de Ju a n Fernández de Ixar , ed. de José María Azáceta, Madrid: csic, 1956 pág. 632. Real Academia Española, c or df.).
10. El hecho d e q u e se d o cu m en te con cierta ab u n d an cia en español medieval la locución ya sea que p ara in tro d u cir subordinadas concesivas
¿perm ite su p o n er q u e se había p ro d u cid o u n proceso de gram aticalización y que la citada locución constituía en ese m o m en to u n in stru m en to estricta
m ente gramatical? A lgunos de los rasgos q u e acom pañan a los procesos de gramaticalización faltan en los em pleos d e ya sea que. no se llega a pro d u cir la fusión plena de sus elem entos constitutivos (la fo rm a ya, el verbo sea y la conjunción que) 8 ni desaparece po r com pleto la id en tid ad de éstos, que todavía podían vincularse con el p arad ig m a o paradigm as e n que se creó el giro. Sin em bargo, la ausencia de tales rasgos no es u n a evidencia p lena de que funcionalm ente n o fu era ya u n a locución concesiva, pues en otros ejemplos (no obstante, sin embargo, etc.) sucede, incluso en lengua actual, algo parecido: hay elem en to s que fu n cio n an com o locuciones concesivas sin que se haya p ro d u cid o u n a fusión y sin que sus co m ponentes hayan dejado de poderse vincular con los paradigm as m ediante los que se creó la locución. Lo decisivo era q u e ya sea que n o se co m p o rtara fu n cio n alm en te con un simple eventualizador y la com binación con indicativo m uestra que efectivamente en ocasiones había dejado de serlo. Por eso, a pesar de que el proceso de gram aticalización quizá n o llegara a consum arse, parece fuera de duda q u e la locución sí q u ed ab a codificada con su función de locución conjuntiva concesiva.
A pesar del éxito que el calco parece te n e r en textos de los siglos x iv y xv, el em pleo de ya sea que com o locución conjuntiva de significado con
cesivo decae y desaparece, de m odo q u e en los siglos x vi y x v i i ya no se e n cu e n tra9.
No podem os c o n o c e r con suficiente seguridad la razón d e este desuso, pero podem os buscarla en algunas características de su em pleo. En p ri
m e r lugar, ya sea que co m p etía con otras conjunciones concesivas, ya más claram ente gramaticalizadas y q u e son las q u e se te rm in a ro n im poniendo:
aunque, sin embargo, etc. Pero es que, adem ás, el uso de n u estra locución parece restringido a la len g u a escrita y, especialm ente, a la del O riente p e
ninsular o, al m enos, a la len g u a escrita vinculada a las tradiciones literarias del O riente peninsular, y a p artir del siglo x v el castellano se im pone con claridad incluso en A ragón, y n o solo com o lengua escrita. En la variedad central la locución n o h ab ía llegado n u n c a a triunfar, de esta m an era su em pleo fue quizá co n sid era d o com o u n rasgo dialectal y, adem ás, a pesar d e su uso literario, quizá p o r ello, de escaso prestigio.
N C om párese con la fo r m a catalana ja ssia , ja tsia , e n la q u e la fusión está más avanzada.
9 Rivarola (1976) n o d o c u m e n t a la lo c u c ió n e n lo s siglos x v i y x v i i. K eniston (1938: 356) cita el e m p le o co n cesivo d e ya que e n el sig lo x v i. Pero se trata d e u n se n tid o derivado d e l uso causal d e esta lo c u c ió n q u e, c o m o in d ica Rivarola, e s in d e p e n d ie n t e d e y a sea que (Rivarola, 1976: 149).
1 1 . Co n c l u s i o n e s
En resum en, en la habilitación d e ya sea que com o locución conjuntiva de sentido concesivo, h em os p ro p u esto dos procesos superpuestos pero diferenciados.
En prim er lugar, debió de te n e r lugar u n calco del aragonés, catalán, occitano o francés, lenguas en las que la locución ya tenía ese valor con
cesivo. Evidentem ente, el calco h ab ía de producir alguna opacidad para aquellos que no po d ían re c u rrir al código de la lengua de origen m ientras que, al contrario, el significado concesivo sería c o m p ren d id o p o r indivi
duos bilingües, a p a rtir del co n o cim ien to del código del catalán, del ara
gonés, etc. No obstante, p a ra los prim eros la oscuridad del giro p o d ía ser resuelta m ediante el recurso a inferencias concretas a partir de la situación y el contexto. Además, el significado concesivo en ocasiones q u ed a b a expli- citado m ediante el recurso a otras conjunciones red u n d an tes com o empero o mas, etc.
Como resultado del calco, el sentido concesivo se asociaba al giro, p ero su gramaticalización com o locución concesiva solo p u d o suceder a través d e un proceso de reanálisis. Tal proceso tam bién p u d o ser facilitado p o r el calco, dado que creaba desde su inicio, en las construcciones con indicati
vo, condiciones de incom patibilidad de algunos elem entos de la locución con su e n to rn o sintáctico, así com o cierta opacidad semántica. Estas con
diciones, que dificultaban en alguna m edida la aceptación del calco, tam bién p u d iero n ser p o ste rio rm en te coadyuvantes en el proceso de reanálisis d e la función y de la co m b in ato ria sintáctica de ya sea que.
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