Por el pleno desarrollo de nuestra agricultura: memoria 1989 1990

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(1)Republica de Colombia Ministerio de Agricultura. Por el pleno desarrollo de nuestra agricultura Memoria 1989 - 1990. Gabriel Rosas Vega.

(2) Artes: Caja Agraria. Edici6n: Banco Ganadero. Editor: J.R. Bermudez S. Impresor: Editorial Presencia Ltda. Febrero de 1992..

(3) PRINCIPALES REALIZACIONES a m8s importante: se le devolvi6 protagonismo nacional al scctor r u d , tradicionalmente relegado a un papel secundario dc proveedor de alimentos, materias primas y mano dc obra barata a 10s centros urbanos. Convcncidos dc cse significado, lo convertimos en foco obligado de atenci6n del diario discumr dc nuestros compatriotas.. L. El scctor tuvo un ingrcso real mayor, bencficiAndosc dc una situaci6n intemacional e intema coyunturalmentc favorables, quc sin ese cambio de prioridades que el gobiemo introdujo se hubicsc quedado de nuevo en sectorcs diferentes a Cste, verdadem gcncrador de la producci6n. El Ministerio de Agricultura fue reestructurado y ampliado su radio de acci6n con el manejo de variables claves, como es el c a ~ o dcl credito, que ahora hace parte de las entidades adscritas o vinculadas, con la creaci6n de Finagro. Se reestructuraron las entidades del sector, especialmente aquellas que tienen un papel protag6nico en la ampliaci6n de la frontera agn'cola, como el Instituto Colombiano Agmpecuario, ICA; el Instituto de Hidrologia y Mcteorologia, Himat, y el Instituto dc Mercadeo Agropccuario, Idcma, cuya gcsti6n es esencial cn la comercializaci6n de alimentos y en la bdsqueda de la seguridad alimentaria. Las dem8s entidades: Almagrario; 10s bancos Cafetero, Ganadem, Caja Agraria; Copracidn Financiers Agropecuaria, Cofiagro; Incora, Vecol, Indcrcna, Emcoper, cada una en su Ambito de actividad, mejoraron sustancialmente sus servicios y cobertura, con resultados satisfactorios en algunos casos y francamcnte.

(4) excepcionales en otms, como pod1-611ver quienes lean el resumen de su gesti6n, presentados en 10s capitulos respectivos de esta Memoria. Una dlida estructura sectorial, que responded a las exigencias del futum, queda como testimonio inconfundible de un trabajo realizado en bien de la naci6n. La Oferta Selectiva, que solo fue una parte de la politica oficial en el sector rural, culmin6 su ciclo en el period0 al que se refiere esta Memoria, y demostr6 sus bondades en 10s dos frentes que quiso atender: reactiv6 la producci6n de ocho articulos esenciales: arroz, mafz, frijol, camicos, leche, hortalizas, soya y yuca, que producen y consumen sectores populares, con cuya abundante oferta se combati6 la inflaci6n y el increment0 en el costo de la vida, 60% originado en alimentos. A1 reactivar la economia agropecuaria, contribuyd a disminuir el desempleo y el gasto de divisas en importaciones de algunos de estos alimentos, en ese momento cams en el mercado intemacional, pem particularmente desleales en materia de competencia con la producci6n nacional y el trabajo de 10s campesinos. El Misterio de Agricultura asumi6 el manejo de 10s recursos pesquems de 10s dos mares, por mandato de la ley por medio de la cud se dictb el Estatuto General de la Pesca y se crearon la Corporaci6n Financiers de la Pesca, Corfipesca, y el Instituto Nacional de Pesca y Acuicultum.. Con este instrumentojuridico, las comspondientes asignaciones presupuestales, el reordenamiento de 10s recursos disperses en diferentes entidades y la decisi6n politica de incorporar 10s recursos marftimos a la economia nacional, serA posible afmntar el desafio tecnol6gico y financier0 de explotar nuestm potential marftimo..

(5) CONTENIDO Principales realizaciones ........................................................... Directivos del Ministerio de Agricultura .................................. Directivos de las entidades adscritas y vinculadas .................... Introducci6n ............................................................................... 3 5. 7 9 Principales realizaciones en el period0 ..................................... 81 83 Banco Cafetero................................................................................... Banco Ganadero ........................................................................ 89 Caja Agraria .............................................................................. 101 Cofiagro ..................................................................................... 113 DRI ............................................................................................ 119 Finagro ...................................................................................... 123 Himat ......................................................................................... 125 ICA ............................................................................................ 131 Idema ......................................................................................... 145 Incora ......................................................................................... 165 Inderena ..................................................................................... 169 Vecol ......................................................................................... 177.

(6) DIRECTIVOS DEL MINISTER10 DE AGRICULTURA GABRIEL ROSAS VEGA Ministro SANTIAGO TOBON RUBIO ANTONIO GUERRA DE LA ESPRIELLA Viceministros MARIO TRUJILLO HERNANDEZ SANTIAGO TOBON RUBIO Secretaries generales BENIGN0 ENRIQUE ESCALLON SANCHEZ Secretario privado HERNAND0 PALOMINO PALOMINO SANTIAGO TOBON RUBIO Oficina de Planeamiento del Sector Agropecuario, OPSA. SANTIAGO PERRY RUBIO FERNANDO GONZALEZ S. CARLOS ENRIQUE CAVELIER JULIO ROBERTO BERMUDEZ Asesores del ministm LUIS FERNANDO PERLAZA MARQUEZ Fondo de Fomento Agropecuario RICAURTE BECERRA Asesor de Asuntos Campesinos MARIA TERESA AMAYA V. Plan Nacional de Rehabilitacidn.

(7) ARIEL TOBON LOAIZA Director de Ganaderia RAFAEL MARTINEZ ARENAS Director de Agricultura GABRIEL ALVAREZ MARTINEZ Organizaci6n Carnpesina JAIRO SERRANO URIBE Director Unidad de InforrnPica MARIO TRUJILLO HERNANDEZ Oficina Jurfdica ALIRIO HUMBERTO BERNAL ESTEBAN GERMAN HERNANDEZ RINCON Oficina de Comunicaciones SERVANDO CORDOBA Divisi6n Administrativa.

(8) DIRECTIVOS DE 1,AS ENTIDADES ADSCRITAS Y VINCULADAS ALMAGRARIO Alvaro Nicanor Hemdndez BANCO CAFETERO Jorge Humberto Botero A. BANCO GANADERO Jesds Enrique Villamizar A. CAJA AGRARIA Carlos Villamil Chaux CECORA Ramiro Eduardo Escobar G. COFIAGRO Emesto Burgos Ramfrez CORABASTOS Char Ocampo Palacio EMCOPER Luis Femando Londofio R. FONDO DRI Ricardo Vargas del Valle FONDO FINANCIER0 AGROPECUARIO Juan J o d Salazar Cruz HIMAT Enrique Sandoval Garcfa.

(9) ICA. Gabriel Montes Llamas IDEMA Helmut Bickenbach Plata INCORA Carlos Ossa Escobar. INDERENA Germh Garcia Durh VECOL Pedro Le6n VelAsquez.

(10) 1. INTRODUCCION NECESIDAD DE UN MODEL0 PROP10 DE DESARROLLO ECONOMIC0 Y SOCIAL unque parezca extrai'ia o eventualmente fuera de context0 la afirmaci6n de que el pais necesita definir un modelo de desarrollo propio, la verdad es que, pasados tantos ai'ios desde nuestra independencia, a b no se ha podido concretareseminimo anhelode cualquier sociedadorganizada. Si bienla interdependencia de la economia y el insuficiente ahonu intemo disponible para financiar la inversi6n pone serios y a veces casi insuperables obst4culos a la deseada autonomia que concrete la suerte del destino nacional, pareceria que prefiriCramos el f4cil camino de ir a remolque de 10s acontecimientos. Sin medir las consecuencias de tal actitud,una y otra vez se repite la historia de lo que llarnarfa el ample del pais a la ola imperante allende nuestras fronteras.. A. Limithdonos a la etapa posterior a la conclusi6n de la primera Guerra Mundial - 1918 -, cuando comienza nuestra insercidn en la 6hita norteamericana y la iniciaci6n del trhsito, atin inconcluso, del estado agn'cola al estado supuestamente industrial, como una constante encontramos en la historia econ6mica nacional las decisiones de politica econ6mica ligadas a acontecimientos ya definidos por 10s paises desamllados. Las oportunidades en las que decidimos aut6nomamente, como es el caso de lo hecho en 10s gobiemos de 10s doctores L6pez Pumarejo y Lleras Restrepo, 10sresultados fueronampliamentesatisfactorios,y lo quees m4s importante,perduraron a lo largo de 10s afios. Para nadie puede ser ajena la circunstancia de que las peculiares caracteristicasde nuestra economfa, el dispar desenvolvimiento de las regiones, la variada cantidad y calidad de 10s recursos existentes, las marcadas diferencias regionales, el complejo tejido social caracterizado por una arnplia gama de nticleos Ctnicos y culturales, reclaman politicas que interpreten rigurosamente el intrincado mundo de la realidad nacional y no f6rmulas surgidas posiblemente de lticidas mentes, pero aplicables en hbitos bien diferentes al nuestro. Suficientes ejemplos tenemos de decisiones que.

(11) probadamente exitosas en otras latitudes,no generan iguales o equivalentes resultados en el medio colombiano. Las inesperadas reacciones de 10s receptores, en mas de una oportunidad han frustrado o convertido en Cxito cuestiones cuyos resultados fueron distintos en otra parte. En opini6n de un soci6logo u otro profesional especializado en temas del comportarniento humano, estas reflexiones pueden resultar obvias y hasta necias por cuanto en todas las sociedades el fen6meno se reproduce con m k o menos intensidad. Pretender convertir a Colombia en una especie de insula, se?ialarAn con indudable inquietud, no deja de ser una disculpa m k o una forma de eludir la realidad. A la luz de 10s acontecimientos y del juicio riguroso de 10s hechos hist6ricos, me atrevo a sefialar que por haber querido imitar modelos de desarmllo forheos nos hemos quedado en una especie de limbo, que si bien nos ha mantenido a salvo de catiistrofes econ6micas, ha comprometido la estabilidad y el desarrollo social.. Contradictoria parecerfa la afirmaci6n,pues fAcilmente se puede decir que estando a salvo de problemas graves de tipo econ6mic0, el pais con tranquilidad en este frente puede encontrar soluciones apropiadas al pmblema social. Lamentablemente ello no ha sido asf. Tan dCbil ha sido, en general, el desempefio de la economfa; tan timidas las acciones en materia de distribuci6n de ingreso y tan acelerado el crecimiento de la poblaci6n, con su secuela de carencias acumuladas, que la brecha entre el bienestar econ6mico de unos pocos y el atraso de vastos sectores sociales se ha ido ampliando, produciendo con ello el desequilibrio que sustenta 10s movimientos subvelsivos y las manifestaciones de violencia que a su vez acarrean enormes costos a la sociedad en su conjunto. hestas en otros tdrminos las antenores reflexiones, en mi sentir, la realidad de Colombia se inscribe en un contexto de sano y cuidadosomanejo econ6mico con pocas ambiciones de crecimiento y con grandes limitaciones en el frente de la distribuci6n de 10s beneficios del desarrollo. Siguiendo la ruta de modelos imitativos -corn0 alli hicieron esto, yo d e b hacer lo mismo-, no hemos podido poner en juego la totalidad de las potencialidades, ni interpretar las aspiraciones o 10s anhelos de la poblaci6n. La timidez que ha caracterizado nuestro desamllo ha contribuido a hacer m k dificil el trhsito de la sociedad colombiana de un estado feudal y pastoril, a niveles mAs avanzados. Pero hay algo mAs complejo a h ; la tremenda escasez de ahorro intemo y la deficienteinfraestructuraproductivahansometidolapoliticaecon6micaalos designios o postulados de 10s agentes prestamistas que creen firmemente en que 10smodelos de desarrollo pueden ser iguales para todos 10s pdses y que a la manera de 10s medica-.

(12) mentos gendricos pmducen iddnticos resultados en el cuerpo social y econ6mico. El recetario no varia Las f6rmulas son las mismas para 10s patses del sureste asihtico, milenarios en historia y por ende en comportamiento, que para Mdjico, Ped, Argentina, Brasil o Colombia. La teoria econ6mica es una sola, por cierto escrita en las naciones adelantadas, y a ella nos debemos atener. Ese es el resultado de haber vuelto matemgtica una disciplina social y convertido en dogmas de comportamiento sistemas que pudiendo ser buenos para otros, muchas veces no encajan en nuestro engranaje social. A1 hacer estas observaciones no se me escapa el enorme significado que para cualquier f6rmula de desmllo aut6ctono tiene esta casi inevitable dependencia. Y digo casi, porque ejemplos existen de actuaciones signadas de una gran personalidad que han hecho cambiar de idea a 10s financiadores internacionales respecto de una determinada estrategia de polttica. Lo malo ha sido c m r que porque poseen la plata siempre tienen la raz6n. En mi opini6n ya es hora de que el pafs tome la decisidn de diseflar un plan de acci6n. a su manera y de acuerdo con su gente, que responda cabalmente a sus necesidades sin enclaustrme, sin perder de vista la indispensable articulaci6n en el Ambito intemacional,acabandocon la nociva insularidad. Es preciso que altere su usual modo de actuar en estas materias, pues con el vacilante comportamiento de la producci6n intema y el modesto crecimiento de la economta tenido hasta ahora, no podrh resolver 10s dificiles problemas que lo agobian, ni salir de la encrucijada en que se encuentra. A pesar de las crtticas que con iicida ironfa se hiciemn al informe de la Misi6n de Empleo, estudio que puso como punto central de la accidn, lograr un crecimiento del PIB por encima de 5 %, conviene volver sobreeste tema,no solamentepara reafirmarlo, sin0 para complementarlo con oms elementos porque la idea no es sencillamente crecer. Hay que crecer y distribuir. Vaya una pemgrullada dirh algunos. Aunque parezca, no lo es. El hecho cierto es que si no se cuida el atimo aspecto reseflado se corn el riesgo de empeorar las cosas y a ello podemos estar abocados con el ejercicio inconsulto de la llamada apertura econ6mica. Estando de acuerdo con el proceso puesto en marcha por el gobiemo del presidente Barco, estimo indispensable cuidar con celo infinito el asunto de la concentraci6n del ingreso y del poder econ6mico en pocas manos como resultado de la aludida altemativa. Desde mi hgulo de observaci6n sigo sosteniendo que el mercado, con el mhgico atributo que algunos le otorgan, no es el mejor instrumento, ni la mejor opci6n, para encauzar nuestro desmllo. La mano invisible en un arnbientetan distorsionado y tan lleno de injusticias no funciona como lo dicen 10stextos. El Estado tiene que estar presente y a dl corresponde corregir 10s desvtos del capitalismo a ultranza, o salvaje como lo llaman, no sin m6n, algunos..

(13) Fracasos inocultables del intervencionismo y el tarnaiIo exagerado del aparato estatal, acompaiiado de dificultades en el frente fiscal, parecerian avalar las tesis que rechazan la presencia dominante del Estado en la vida de las naciones. La vieja teorfa de circunscribir su labor a preservar el orden pliblico y solamente participar en actividades en las cuales el inteds privado no lo desea hacer, cobra aliento y hasta especial atracci6n para muchas personas. No obstante las dificultades y 10stropiezos,la imperfeccibndel mercado y lap6sima distribuci6n del ingreso tornan indispensable su acci6n con 10s instrumentos de intervenci6n directos e indirectos. Actuar de otra forma significa resignarse a entregar a esa mano invisible la soluci6n de unos problemas que exigen mucho m6s que el simple dejar hacer, dejar pasar. Es, entonces,por eso por lo que me parece pertinente recabar sobre la necesidad de trabajar en procura de un modelo propio de desarmllo econ6mico y social que ponga en juego todas las posibilidades que tiene el pafs y, lo mAs importante, responda a esa peculiar idiosincrasia que nos distingue en el concierto de las naciones. Ciertamente, las circunstancias nos impiden seguir a remolque delos acontecimientosyen contravia de las realidades nacionales. Si bien es usual que la memoria de 10s ministros al Congreso se limite a reseflar el desarrollo de las acciones adelantadas por la respectiva dependencia y no entre en disquisiciones de t i p conceptual, aprovechandolas experiencias ganadas en este lapso y la coincidencia de concluir el period0 constitutional del gobierno del presidente Barco, he considerado pertinente ofrecer en el texto opiniones que puedan servir hacia adelante para dade mayor claridad, no solamente a la politica agropecuaria, sino a la concepci6n del desarrollo econ6mico y social del pais. Sin pretensidn distinta a la de servir a la noble causa de ayudar a enfocar mejor el futuro, me sirvo de este medio de comunicaci6n con mis antiguos colegas y con el pueblo colombiano, para expresar, sinceramente, lo que pienso sobre algunos aspectos del devenir nacional, insisto, sometido a 10sdesignios de modelosimitativos faltos de autenticidad y, especialmente, carentes de ambiciosa proyecci6n social. LA INSERCION DE LA ACTIVDAD AGROPECUARIA EN EL MODEL0. Los textos especializados, la evoluci6n de las economias desarrolladas, en la generalidad de 10s casos, y aun la experiencia vivida, permiten considerar que el proceso de desarrollo estA intimamente relacionado con la industrializaci6n. Ciertos ejercicios estadisticosy otros factores de t i p conceptual son aportados para reafirmar la opini6n de que la industria debe liderar las acciones de politica orientadas a conquistarel desarrollo. Afimaciones como: "Basta, sin embargo, un r6pido vistazo a la situaci6n de America Latina para advertir que 10s p a s que han seguido el.

(14) esquema de concentrarse en productos de origen prirnario no han salido del retraso", destacan la importancia de la industria en el desmllo. Casos como 10s de Bolivia, Peni y Chile, paises de la regi6n que generan la mayor park de su ingresoen el rubm de 10spmductos primarios, son puestos constantemente como ejemplo para descartar las estrategias basadas en el uso y explotaci6n de 10s recursos naturales. "El hecho de que sus tasas de crecimiento sean las m h bajas de la regi6n, sirve para respaldar la idea de desmllo sin6nirno de industrializaci6nW, advierten algunos analistas1. ApartAndome de la discusi6n acadCmica y desde luego sin p~tenderpasar por alto las implicaciones que para la obtenci6n de estadios de desmllo m h avanzados tiene la cuesti6n industrial, juzgo pertinente sefialar dos aspectos que son, en mi sentir, crucialespara el disem de la politica econ6mica. En primer lugar, el reconocimiento expreso de que el desm11o agropecuario es esencial para el crecimiento global y, en segundo, la comprensi6n cabal de que no es factible, para avanzar en lo industrial, discriminar en contra de las faenas vinculadas al camp. 0 puesto en oms t6rminos, para lograr el Cxito no es aconsejable,ni pertinente, inclinarse tanto en favor del sector manufacturer0que perjudiqueel comportarnientode laproducci6nagrfcola y pecuaria. Por la importancia estratCgica que tiene la seguridad alimentaria, la generaci6n de divisas por exportaciones,el suministm de insumos para la industria, la generaci6n de empleo y la redistribuci6n del ingreso, la inserci6n del sector agmpecuario en el modelo de desarrollo es fundamental. Ernpero, tal inserci6n no puede hacerse de cualquier manera y sin el lleno de unos requisites bhicos. El primer paso que hay que dar para cumplir el pmp6sito indicado es eliminar de. la escena el papel purarnente residual que se ha otorgado al sector agropecuario. Limitarse a asignarlelas funciones anteriores,sinconcederleel protagonismorelevante a su papel como generadorde crecimientoy desmllo, es un errorque se debe comgir. Las actividades ligadas al agro tienen capacidad para hacerlo, desde luego, en un contexto de politica que no lo margine. A prop6sito de este punto, bien vale la pena ~gistrar la observaci6n que en el texto introductorio del informe de la Misi6n de Estudios del Sector Agropecuario se hace: "Uno de 10s factores explicativos del sesgo contra la agricultura pmviene de la estrategia general de desmllo y en particular del establecimiento de barrens proteccionistas al comercio para promover la industrializaci6n. Esta estrategia tiene como finalidad la reorientaci6n de 10s recursos hacia la industria, mediante la modificaci6n de 10s tkrminos de intercambio entre la industria y la agricultura. Ello. ' Sarmiento Palacio, Eduardo. 13.

(15) tiene como efecto no s6lo el relativo aislamiento de la industria nacional respecto al mercado international, sino elque se grava ala agriculturadirectamentepor intermedio de menores precios en relacidn con 10s industrides e indirectamente mediante el aurnento de 10s costos de 10s insurnos industriales utilizados por la agricultura. Adicionalmente, las politicas de protecci6n a la industria han dado por resultado una sobrevaloraci6n del t i p de cambio, la cud ha afectado la producci6n de bienes comerciables, asi como a las exportaciones agropecuarias y por ende al conjunto del sector, caracterizado por tener una mayor proporci6n de comerciables que otros sectores de la econ~rnfa".~ Como se puede deducirdel comentarioprecedente, el sesgo contra el agro es asunto que con frecuencia inusitada se presenta en nuestra economia. Para no ir demasiado lejos, cuando a mediados de 1988 incrementamos 10s precios de sustentaci6n para 10s productos del plan de oferta selectiva, lo que hicimos h e comgir el sesgo que desde hacia varios semestres traian 10s tkrminos de intercambio. La subestimaci6n de 10s precios de la produccidn agmpecuaria, frecuente dentro del esquema de desmllo favorable a la industria, ocasionaba dificultades mtiltiples y lo que era m b grave, un marcado desaliento a todo lo que tuviera que ver con el camp. Desde luego, para 10s irrestrictos amigos del desequilibrio sectorial las medidas tomadas no podian ser de su agrado, pues con ellas se ponfa en pie de igualdad a1 sector luego de un prolongado lapso de deterioro de su ingreso. En rigor, al poner en marcha esta politica de choquelo que hacfamos era aplicar 10s principios te6ricos y prkticos antes expuestos. Ademk, siguiendo la opini6n de un ilustre expresidente,que en su momento seflalaba: "Sino mediara una raz6n de escasez o de desaparici6n del pmducto en el mercado, no es con gusto ni con satisfacci6n de que el artfculo se produzca subiendoel precio, sinoporque comprendemosque se tiene que proceder en tal forma en raz6n de que 10s articulosincosteablesnadie 10sprodud"', no hicimos cosa distintaqueevitarladesaparici6ndelosmercadosde varios productos, especialmentede economia campesina, y contribuir a ganar terreno en la conquista de la paz, amenazada no solamente por la marginalidad y la pobreza de muchos agricultores, sino tarnbikn por la opci6n de tener en cultivos ilicitos altemativas mejores a las que ofrecen 10s convencionales. Ya que toco este punto, quiero anticipar un comentario sobre el significado de la politica de protecci6n a la producci6n nacional. Si la cuesti6n de 10s precios de sustentacibn se mim desde la pura y fria perspectiva de las relaciones entre agentes econ6micos,o la remuneraci6ndelosfactores aplicadosalaproducci6n,indudablemente se tendrh razones para cuestionar las decisiones que estuvieron,insisto, enmarcadas Misi6n de Estudios del Sector Agropecuario. Ibpez Michelsen. Alfcmso: El Gobierno del Mandato Claro. Tomo ID,@g. 3 18..

(16) en el prop6sito de corregirlasnocivas distorsiones registradas durante 10s tiltitnos tres o cuatro ai5os. Empero, si el asunto se mira con la 6ptica social que debe tener, se entienden mejor el sentido y la bondad de lo hecho. A unos agricultores acosados por la guerrilla o atraidos por el canto de sirena de abultadas ganancias, asi sea corriendo el riesgo de violar la ley, no se les puede ofrecer teorias, ni ex6ticos argurnentos economdtricos. A esas gentes hay que llegarles con cosas concretas y dentro de tales la mAs importante es la retribuci6njusta a su esfuerzo productive. Ellos no entienden cuestiones como "el ajuste automatico de 10s precios nominales de 10sproductos"; en su valiosa elementalidadlo que les resulta clam es que su estado de pobreza no da tregua y que cualquier cosa que la intensifique debe ser rechazada. Y para recordarles su estado de penuria e s t h atentos 10s subversivos y 10s traficantes de droga que no descansan en su letal empeAo de crearle problemas al pds.. En esas condiciones, entonces,no cabe la extrema simplificaci6n a que algunos han llegado para enjuiciarnuestratarea. Mientraspersistanlascondicionesque actualmente padece el camp, el enfoque de polftica no puede ser otro que el de proteger la causa nacional. Pero a h si cambiaran, como es nuestro deseo, tambidn habrfa que examinar el acontecer intemacional, caracterizado por desviaciones y total falta de claridad al punto que el propio Banco Mundial, sostenedor aultranza de la apertura, en uno de sus informes sefiala: "Mientras la agricultura de 10s paises industrializados goza de fuerte protecci6n,la de las naciones endesarmllose encuentra considerablementedesprotegida y relegada a un plano secundario dentro de las prioridades de inversi6n estatal. Esta ha sido una de las causas fundamentalesdel increment0 de Ias exportaciones agricolas de 10s primeros y en las irnportaciones de 10s segundos".. 1. Luego advierte: "El apoyo estatal al sector agropecuarioen 10spdses desarrollados alcanza elevados niveles: en 1980el gasto p6blico en el sector de 10spaises de la CEE, Estados Unidos y Jap6n fue de ochenta mil millones de dblares, aproximadamente cerca de la mitad de este monto correspondi6 a la Comunidad, donde 10s gastos presupuestarios equivalieron a 39% del valor agregado del sector agropecuario. A pesar de ello, 10s agricultores mAs pmtegidos son 10sjaponeses. En 198610s subsidios directos e indirectos otorgados por Estados Unidos a sus granjems ascendieron a US$26.000 millones y 10s sufragados por la CEE a US$27.000 millones, sin contar lo gastado por 10s gobiemos de cada uno de 10s pafses miembros". Bashdonos en las realidades descritas planteamos el punto de vista de que el sector agropecuariono puede recibir el mismo tratamiento en la politica macroecon6mica, y, desdeluego en 10splanes de desamllo, que el resto de las actividadesproductivas. Sus peculims caracteristicas,su notable influjo econ6mic0, su importancia estraggica en lo politico y en lo social, hacen del trabajo agricola algo especial y, por lo tanto, merecedor de un manejo especifico de parte de las autoridades econ6micas..

(17) Por supuesto, cuando hago esta aseveraci6n no estoy significando con ella que sea partidario de tolerar o prohijar ineficienciaso despilfarrosen la asignaci6n y uso de 10s recursos. No; el sentido que tiene es destacar la trascendencia que para la politica econ6micaglobaltiene la comcta inserci6nde la actividad agropecuariaen el contexto del desmllo, dado que sin su aporte es bien diflcil alcanzar estadios de prosperidad m h elevados. Para avalar esta afh1aci6n baste examinarla historia econ6mica de 10s paises industrializados que empezaron la construcci6n del edificio del progreso con base en la adecuada organizaci6ny estimulo a la producci6n agropecuaria. En ninguna de estas economfas, que tenga noticia, se dej6 a la intemperie el sector, en todas se le prest6 atenci6nprioritaria,a1punto de que atinhoy, en las negociaciones intemacionales, el gran escollo sigue siendo la politica agricola caracterizadapor la elevada protecci6n que mantiene. EL SECTOR CAMPESINO, SU ENTORNO ECONOMIC0 Y SOCIAL Y LA COMPLEMENTARIEDAD DE LA PRODUCCION COMERCIAL CON LA EXPLOTACION TRADICIONAL. El enfasis y la insistencia que alrededor del tema de la politica agmpecuaria he puesto, adquiere todo el sentido cuando se trata el tema del niicleo de colombianos ubicados bajo ladenominaci6ncomhdecarnpesinos. Es suexistenciay la importancia de su trabajo lo que en atimas justifica 10s esherzos o 10s desvelos de 10s gestores de las politicas aplicadas al camp. Los campesinos son la tercera parte de la poblaci6n colombiana, no obstante, con su dedicacidn y el trabajo de su familia, logran, en las m h diflciles condiciones -suelos de ladera, escasa innovaci6n tecnol6gica, dificultades de transporte, ausencia o incipiente infraestructurade comercializaci6n - pmducir cerca de 60%de 10s alimentos y un poco m h de 40% de las materias primas de la agroindustria. Hoy endia hay m8s campesinosque enladkcadadelostreinta y aun que en la de 10ssetentas; son alrededor de dos millones de familias que ocupan 5,5 millones de hecthas, aproxirnadamente dos millones mds que hace 15 m s . Empem, se piensa que la economia agricola y pecuaria del pafs es una sola y que su situaci6n es buena o mala, si 10s negocios de 10s capitalistas del sector y de 10s terratenientes tienen o no buenas ganancias. Los carnpesinos,como productores agropecuarios,son sustancialmente diferentes a 10s empresarios capitalistas y a 10s hacendados. Son diferentes porque, al contrario de tstos, organizansu pmducci6n sobrela base del trabajo familiar y del control direct0 por parte del pmductor, y de su familia dependen 10s cultivos y ganados. Algunos contratan jornaleros y otros tienen que jomalear, pero en esencia el productor.

(18) campesino fundamenta su actividad en el entomo familiar y en la existencia de una cultura pmpia. Por esta raz6n tienen un comportarniento econ6mico diferente al de otms pmductores; otra l6gica econ6mica s e g h la cud la producci6n material y la sobrevivencia de la familia son una misma cosa Es precisarnente esta l6gica la base de la existencia de una economia campesina. Esta economia,muy en contra de 10s que piensan que es un conjunto de ignorantes, carentes de medios, se ha transformado pmfundamenteen 10sliltimos veinte aflos. La incopraci6n a sus pkticas de modemas temologfas y el d e m l l o de nuevos cultivos que se acomodan bien al crecimiento y a 10s cambios de la demanda urbana por alimentos, permiten respaldar la anterior afirmaci6n. El ttueque y el autoconsumo de viveres e insurnos parecen asunto del pasado, pues la integraci6n a la economia de mercado, compacta y monetizada, es una realidad. Pem no hay mnciencia nacional sobre la existencia de una sociedad y de una economia campesinas, sobre la posibilidad de un desm11o del pafs en el cud ellos participen como protagonistas. Aun relegados a las peores tienas y en condiciones desventajosas o francamente adversas, estos colombianos pmducen la mayor parte de 10s alirnentos frescos que consurnimos: las hortalizas,las frutas, el plBtano, el ilame, la yuca, la papa, entre otros productos, se originan en unidades carnpesinas. La mitad del maiz y casi todo el poco trigo que a h se cultiva en el pais; una buena park del cafe y una porcidn importante del hato vacuno nacional estan en sus manos. Hay importantes agroindustrias campesinas, como la panelera; el fique, el ajonjoli y el tabaco son materias primas tradicionalmente producidas por campesinos y no son despreciables 10s volhenes de dgodbn, m z y aun de soya y sorgo, que aportan a la economia nacional. Desmintiendo una creencia, quiz& en la mayorfa de 10s cultivos, la unidad de explotaci6n pequeila y mediana resulta ser mi% eficiente que la pmducci6n a gran escala, cuando se cuenta con recursos y una disponibilidad adecuada de tierra y agua; disponibilidad que no tiene nada que ver, por supuesto, con la precariedad de cientos de miles de minifundios. I. Como yalo seAalC,10scampesinosnoson solamenteunaeconomia;suorganizaci6n productiva esta sustentada en su organizaci6n social. Inmersa entre diversos grupos, la sociedad campesina es pmfundamente estratificada y hetemgenea Por estas y otras razones es equivocadover a 10scampesinos como mem unidades econ6micas. Si se destruyen sus condiciones de existencia, si se violentan 10s rasgos especificos que 10s caracterizan y no les dan identidad como sociedad compleja, no podriin desmllarse, ni podrdn tampoco tener un papel protag6nico en el desmllo econ6mico del pafs, perdiendose un patrimonio cultural acurnuladopor generaciones..

(19) La sociedad rural, a lo largo de la historia, ha generado sistemas y tecnologias de produccibn, formas de organizaci6n social y otros elementos culturales que se constituyenen un patrirnonio y en eficientes mecanismospara no solamente satisfacer sus necesidades bbicas, sino tambikn intercambiar excedentes de producci6n con otms sectores. Reconocer la sociedad campesina, su cultura y modo de vida, es un presupuesto para generar pmesos de desmllo tecnol6gic0, econ6mico, social y ambiental acordes con las necesidades nacionales. Ernpem, la realidad lamentablemente es otra. Hasta antes del gobiemo del presidente Barco, casi por regla general y con hornsas excepciones, 10s modelos de desarrollo puestos en vigencia relegaban a la marginalidad a1 campesino como sector econ6mico y social diferenciado y definido, imponikndole tecnologias, cultivos, sistemas de comercializaci6n y fonnas de organizaci6n que no correspondfan a sus verdaderas urgencias ni a 10s imperatives del desarrollo. Puesto en otros tkrminos, el desarrollo rural se disefi6 y planific6 por fuera de la realidad rural misma, entre otras cosas porque 10s protagonistas no tenian una participaci6n real en las estructuras de poder regionales y locales. En esas condiciones, la tarea del gobiemo se centr6 en el prop6sito de ofrecer opciones no solamente de participaci6n, sin0 sobre todo de inserci6n del pmblema carnpesino en el context0 del modelo que fundamentalmente reconoci6 a este sector como una categoria especial a la cud habfa que darle un tratamiento tarnbiCn especial, tanto en su perspectiva econ6mica como en la social. Para nosotros es claro que a ellos no se 10s puede ver como meras unidades econ6micas; por tal motivo, nuestros esfuerzos se dirigierona reivindicar su importancia dentro de la politica agropecuaria. No solamente el valor estratkgico de la complementariedad entre la producci6n comercial y la explotaci6n traditional para la provisi6n suficiente de alimentos, sino particulmente el profundo contenido social que encierra la actividad campesina, determin6 la dedicaci6n y el esfuerzo del gobierno en el frente agropecuario. Quien atenta y objetivamente analice lo hecho con el Plan de Oferta Selectiva,10sprogramas PNR y DRI, la Reforma Agraria, el SistemaNacional de Transferencia de Tecnologfa y Asistencia Tkcnica, podrh fhcilrnente comprobar la validez del aserto. EL PORQUE DE LA POLITICA. No obstante haber mantenido permanente comunicaci6n con la opini6n pGblica y explicadoen detallelas razones que nos llevaron adeterminadasdecisiones de polftica, lo cierto es que por motivos que aiin no comprendo se ha querido distorsionar o simplificarla realidad de lo ocunido. Desde quedarse anclados en el supuesto de que todo lo que se hizo fue acudir al expediente de 10sprecios de sustentaci6n, hasta pasar por alto olfmpicamente las cifras, que no nos dejan mentir, se ha visto en 10s anaisis. I 1. ~.

(20) y comentarios de las personas que dicen orientar la opini6n pciblica. A tal punto ha llegado el sesgo que centros de investigaci6n de conocido prestigio todavia equivocan la lista de productos que hiciemn parte del Plan de Oferta Selectiva y, desde luego, hacen caso omiso de la situaci6n de precios extemos prevaleciente en el momento de tomar las decisiones. Todo ello se complementacon la falta de informaci6n acerca del considerable atraso que experimentabanlas cotizaciones agricolas frente al resto de 10s precios de la economia. A riesgo de fatigar a 10s lectores de estas pdginas, tengo nuevamente que repasar las circunstancias en que se encontraba la producci611, 10s pmblemas que a causa del pobre comportamientodel sector se registraban en el indice de precios, la debiidad que mostraba el Ministerio de Agricultura para coordinar las acciones, el anomal escenario de precios intemacionales pmducto de una de las mAs fuertes sequfas de 10s iiltimos afios en 10s Estados Unidos y otras zonas geogr&icas del mundo, la evidente imposibilidad de resolver las dificultades inmediatas con politicas de largo plazo y, en fin, el entomo que rodeaba la actividad, ciertamente distinta a la pintada por 10scriticos de ocasi6n.. Tal como lo indique en la Memoria correspondiente al lapso junio de 1988 a julio de 1989,la situaci6n de la agricultura a mediados de 10s aAos 80 ofrecia un panorama muy precario. Citando a SantiagoPerry, que en su libm, CuatroEmayos sobre Politica Agraria, expresa: "En la alborada de 10s 80 la crisis del agm colombiano, larvada por aflos, sali6 de su crisada y asombr6 a no pocos obse~vadores.La valoraci6n de la producci6n y el producto intemo bruto sectoriales creciemn imperceptiblemente e inclusive registraron tasas negativas en una ocasi6n; la superficiesembrada se contrajo durante cuatro aflos consecutivos, suceso del que no se tenia noticia en la historia reciente del pais". "Las irnportaciones agropecuarias se incrementaron de manera inquietante (a 155% promedio anual en relaci6n con el anterior quinquenio) y superaron en 1983el mill611y medio de toneladas. En una palabra, todos 10s indicadores de desempeiIo del sector fueron desfavorables", se tiene una sintesis del enrarecido panorama que hubo de enfrentar la administraci6n Barco. Ni la producci6n; ni la inversi6n pciblica, menos la privada; ni la frontera agrfcola; ni 10s precios intemacionales; ni el clima social; ni 10s t6minos de intercambio, favorecianel desmllo sectorial. Tampocola estructura institutional permitia alentar expectativas favorables para responder rdpidarnente a unas urgencias fdcilrnente interpretables por la marcada violencia en 10scamps y un indice de precios en ascenso explicado en mils de 60% por 10s alimentos. En la agenda de nuestras preocupaciones a s eran las cuestiones que mAs nos urgfan; en primerlugar, c6mo evitarel recrudecimientoo, si se quiere,laintensificaci6n.

(21) del fen6meno inflacionario atribuido en alta medida a 10s artfculos pmvenientes del sector; en segundo, de quC manera ayudar a 10s organismos de seguridad a aclirnatar la paz y el orden pdblico; y, en tercem, c6mo lograr unas condiciones alimentarias mejores para el pueblo. Un sencillo ejercicio de tipo estadistico, cuyo detalle puede examinarse en 10s cuadros que se insertan a continuaci6n, permite hacer las siguientes afirmaciones: en el period0 1979 - 1989, con la sola excepci6n de 10s afios 80 y 89 @ascifras del90 tarnbibn caen en la excepci6n), la relaci6n entre el fndice de precios de 10s alirnentos (IPCA) y el de 10s bienes dife~ntesa Cstos, fue superior a la unidad. Dicho de otra manera, durante el lapso reseflado, 10s precios de 10s alimentos, con la sola excepci6n anotada, creciemn m h rilpidamente que 10s demh. La situaci6n del88, por ejemplo, cuando aumentaron al ritmo de 30,8%, se compara peligrosamente con la registrada en el 79. En t6rminos rigurosos es posible afirmar que durante todo este tiempo 10s alimentos hemn la causa principal del nocivo fen6meno inflacionario. Los bienes incluidos en el Plan de Oferta Selectiva ( m z ,soya, frijol, yuca, c ~ i c o shortalizas, , leche, maiz), en general, mostraron indices de aumento superiores a 10s de 10s demils articulos de consurno y lo exagerado de muchos de ellos h e causa de notable perjuicio para 10s pmpios productores. El llamado ajuste autom6tico de 10s precios nominales, en virtud de las relaciones de oferta y demanda, no se dio en todo el tiempo analizado, no s610 por las amplias oscilaciones de la pmducci6n, sin0 especialmente por la notable imperfecci6n de 10s mercados. Por causa de 10s incrementos de precios de 10s productos bbicos, 10s consumos de las clases menos favorecidas sufiieron un considerable demCrito..

(22) AL CONSUMIDOR (IPC), DE LOS INDICES DE PRECIOS DE LOS ALIMENTOS (IPCA) Y DE LOS INDICES DE PRECIOS DE LOS BIENES Y SERVICIOS DIFERENTES A ALIMENTOS (IPCO). Aflos. 79 80 81 82 83 84 85 86 87. 1. IPC Var. %. IPCA Var. %. 1x0 Var. %. Var. % IPCN Var. % IPCO. 28,80 25,90 26,30 24,lO 16,60 18,30 22,40 21 ,00 24,OO 28,lO 26,lO. 32,OO 25,80 28,50 24,40 17,20 19,70 27,70 23,70 27,20 30,80 22,90. 26,OO 26,OO 24,40 23,OO 16,20 17,30 16,90 18,20 20,80 24,40 27,80. 1,23 0,99 1,I 7 1,06 1,06 1,14 1,64 1,31 1,31 1,26 0,82. Fuente: Minagricultura, can base en tabulados DANE..

(23) PRECIOS DE SUSTENTACION VS. COSTOS DEL PRODUCT0 IMPORTADO 1986-1989. Productos. Maiz Arroz Sorgo Trigo. Cebada Soya Frijol. AAos. 1988 1988 1988 1986 1987 1988 1989 1987 1988 1989 1987 1988 1988 1989. Precios de sustentacih Promedio dd ah ('1. 61950 61220 52100 45500 55800 74000 105513 55050 69000 99000 79130 109500 244250 362500. Costo total en. perto colombiano con aranceles (2). 63441 132946 70678 39458 54938 69944 125324 41886 58078 103529 100598 159183 394395 624311. 1 -. 2. 0,98 0,s 0,74 12 1,02 1,06 0,8 1,3 13 0,96 08 0,7 0,6 08. Se tomaron 10s de importaci6n del maiz amadlo. Los del maiz blanco en ese aiio fueron: valor CIF en pucrto mlombiano; = $51.445 y costo total en puerto mlombiano con aranceles = 89149. Los precios de las importaches fueron suministrados en t6nninos de arroz blanco, por lo cual fue neccsario mnvertirlos a arroz paddy seco con un factor de 0.68. Fuente: Minagricultura- con base en infonnacicin del Idema. Nota: la tendencia ha sido acercar 10s precios de sustentacicin a 10s mstos del product0 importado, una vez nacionalizado. Por eso, en 1989 los primems son infenores a 10s segundos en todos 10s pmductos..

(24) En el c a m p de la estabilidad social, 10s estragos del facilismo importador, el desmantelamiento de la base productiva, la disminuci6n de la inversidn en el campo, la desprotecci6n al desamllo agricola nacional, no pueden ser m k claros. Quiz& sin desearlo, el pais abri6 m k 10s espacios para 10s amigos de la violencia y para que 10s obnubiladosmercaderesdel dolorjustificaransusabsurdas acciones. Cone1argument0 de la precariedad del nivel de vida de 10s campesinos y el abandon0 del Estado, intensificaron sus campaiias de muerte o de intimidaci6n entre las gentes del campo, que se vieron forzadas o inclinadas a engmsar las filas de 10s ejCrcitos de sediciosos y 10s de 10s traficantes de dmgas. En lo que toca con la seguridad alimentaria, factor clave inclusive desde el punto de vista estrat6gic0, la situaci6n no podia ser menos diKcil. Unas pocas cifras ayudan a ilustrar el punto. En 1984-1985, aAo en que se efectu6 la m h reciente encuesta en materia alimentaria, el consumo de calorias era de 2.015 diarias por habitante, lo que equivale a cerca de 91% de la cantidad recomendada. M k atin, 40% de 10s residentes de zonas urbanas no ingeria las calorias que necesitaba. En otms nutrientes basicos para la salud, la situaci6n era m k grave, dado que las cuatro quintas partes de 10s compatriotas localizados en zonas no rurales ingerian menos del nivel critic0 de vitarnina A, la mitad presentaba similar deficiencia en tiamina y niacina y 30% en calcio, hiemo y riboflavina. Por supuesto, en la rdz de este problema esta la cuesti6n de la distribuci6n del ingreso, que no obstante 10s esfuerzos realizados en 10s dltimos aAos para modificar la tendencia al deteriom, no ha mejorado lo deseable. En el lapso 1981-1986 las desigualdades se pmfundizaron y la participacidn de la mitad m h pobre de la poblaci6n en el ingreso total descendi6 de 22,2 a 19,4% y 10s ingresos uhanos se redujeron entre 1983 y 1985, precisamente en 10s aAos del ajuste. Parejo con el deterioro en el ingreso coni6 la elevaci6n de 10s precios de 10s alimentos, fen6meno que ayud6 a menguar a h m h el poder adquisitivo de las clases populares, tal como ya se anot6. Los aspectos reseilados, socialmente inconvenientes, se complementan con la creciente dependencia del suministro f o h e o de aliientos. En efecto, a pesar de la disminuci6n en el consumo per c6pita de 10s bienes fundamentales, el campo colombiano ha sido incapaz de satisfacer la demanda de la poblaci6n y a h no esta suficientemente prepamdo para hacerlo en las condiciones requeridas. Con base en la sucinta reseila de 10s asuntos motivo de nuestra atencih, puede juzgarse si habia posibiidad real de esperar que las politicas de largo plazo puestas en marcha surtieransu deseado efecto, o si, por el contrario,se volvia indispensableactuar riipidamente con politicas de choque que sin afectar la situaci6n monetaria y fiscal coadyuvaran al control de las dificultades..

(25) Ahora que menciono 10s temas fiscal y monetario, me parece pertinente hacer dos observaciones: de una parte, no es cierto que las decisiones tomadas en este tiempo hayan tenido costo fiscal alguno y pienso, naturalmente dependiendo del manejo que en el futuro se d6 alas fmanzas del Idema, que tampoco en adelante h a b h de tenerlo. De otra, por las caractedsticas que el fedmeno inflacionario ha cobrado, no creo que solamente con politicas monetaria y fiscal pueda controlarse. La forma como se ha extendido el mal y 10sinequivocosrasgos de inercialidad que tiene, nos pennite afirmar que, sin actuar sobre el sector real de la economia, resulta imposible dar en el coraz6n del problema. Reducir la inflaci6n via contracci6n monetaria, cuando no ha sido precisamente por incrementos incontrolados del circulante que se ha intensificado,no es el mejor procedimiento para alcanzar el Cxito. Si no, pregunto: jpor qu6 con el riguroso control ejercido sobre las variables monetarias durante 10s aflos 88,89 y 10s primeros meses del90, no fue posible reducir 10spreocupantes indices de crecimiento de 10s precios? La respuesta, en mi sentir, esta en el hecho de que la inflaci6n en Colombia dej6 de ser de oferta o de demanda para convertirse en una combinaci6n de las dos, con el aditamento de ser inconfimdiblementeinercial. Volviendo al curso de la argumentaci6n, es bueno recabar sobre un elemento insustituible dentro del andisis: jen qu6 planos debia moverse la politica sectorial? Con base en lo ocumdo y en el rumbo que trdan 10s acontecimientos, no habia duda de que la politica debia simultheamentemoverse en dos hbitos: en el de corm plazo, de manera que prontamente se atacaranlas m h acuciantes dificultades y, en el de largo plazo, para rescatar la base productiva de la agricultura. Percatados de la imposibilidad de lograr en pocos &as aurnentos significativosen la productividad por mejoras tecnol6gicas o por adecuaci6n de tierras; amplia competitividad en 10smercadospor ddsticas reducciones de costos o mejor calidad de 10s productos, o perfeccionamiento de las condiciones de explotaci6n de la reducida frontera agricola, decidimos poner en hcionamiento una estrategia que conciliaralas dos situaciones. Sin descuidar las soluciones de largo plazo, demoradas en 10s resultados, nos d i o s a la tarea de manejar tambi6n las dificultades que presentaba el corto plazo. De alli la politica de choque a la que tantas veces nos hemos referido y algunos no han entendido. Pero no eran solamente10stemas de la inflacibn, la seguridad alimentaria y el clima social 10s que copaban nuestra atenci6n. Tambi6n la planeaci6n de la producci611, la coordinaci6n del trabajo institucional, la estructura organizacional de las entidades y del propio Ministerio y el protagonisrno de la cartera en la toma de decisiones, hadan parte de nuestras inquietudes y de nuestra obligaci6n. La raz6n de que asiocumeraera bastante sencilla: sin planeaci6n y coordinaci6n; con la estructura organizacional existente; y, con el d6bil protagonismo institucional que se tenia, era casi imposible.

(26) obtener resultados. Entonces, consecuentes con el compromiso que habiamos adquirido, tarnbikn atendimos estos frentes vitales para el buen suceso de las politicas. INFLACION, PLANEACION, SEGURIDAD ALIMENTARIA, COORDINACION. Aunque la afirmaci6npueda sugerir cierta verdad de Perogrullo, lo cierto es que para nuestros pmp6sitos una polftica de producci6n de alimentos compendiaba 10s cuatro factores bhicos que debiamos poner en juego: atacar midamente la inflaci6n; volver por 10s heros de la planeaci6n, si benbvolamente asf lo queremos calificar, avanzar en el proceso de adquirir la seguridad alimentaria, y lograr la debida coordinaci6n institucional. Con base en esta linea de pensamiento tomamos la determinaci6n de seleccionar, del universo de bienes que conforman la producci6n del sector, el grupo m h representative, el que tuviera mayor impacto sobre 10s precios y la alimentaci6n,el que nos diem posibilidades reales de influir en su manejo en el corto plazo -la exclusi6n de la papa se explica por este m o t i v e , el que se vinculara m k con la economia campesina y el que rindiera frutos m h midamente. Plan de Oferta Selectiva denominamos la estrategia y 10s ocho productos escogidos: amz, frijol, mafz, soya, yuca, cAmicos, leche y hortalizas, se explican porque 10s producen, bkicamente, las empresas familiares de campesinos y son de consumo popular en todo el pais. El plan, que explicamos ampliamente en la Memoria del period0 anterior, nos permitid: planear la producci611, producto por producto, y con el concurso del sector privado; coordinar el trabajo de cada una de las entidades del sector mediante la asignaci6n de responsabiidades especfficas; dar respuesta dpida a1 problema inflacionario; estimular la producci6n nacional, especialmente la originada en mnas campesinas; recuperar el protagonismo del Ministerio en el diseflo y conducci6n de la politics sectorial, y ofrecer reglas claras y anticipadas a 10s agentes econ6micos para que sus decisiones no heran obra del azar.. ~. I. I. En consideraci6n a que tres han sido 10s puntos de polemica en el a s i s de la estrategia: uso del instrumento de precios de sustentaci6n, costo asumido por 10s consumidores, y efectos sobre la producci6n y 10s precios, a continuaci6n me referiI-6 a cada uno de ellos, pero con mayor knfasis al primero, que es al parecer la hente de m h conflicto y la que ciertos analistas no quisieron ver en su cabal dirnensi6n. Lo primero que se debe dejar en clam es que el instrumento de 10s precios de sustentaci6nno h e el linicoutilizado; que su aplicaci6n solamente se him para un ciclo completo -segundo semestre del 88 y primero del 8%; que nunca se pens6 en utilizaxio como sustitutode mecanismos de largo plazo; que el desfase existente entre.

(27) costos y precios resultaba insosteniblepara efectosdel mantenimientode la producci6n nacional; que 10s mercados intemacionales mostraban distorsiones adicionales a las conocidas; y que la idea de comgir el desequilibrio acumuladono incluialaposibilidad de convertir el instrumento en medio para hacer pingiies utilidades. I. Puestas asi las cosas, inserto a continuaci6n una resef'ia de 10s criterios que se tuvieron en cuenta para tomar las decisiones de manera que 10s seflores congresistas y la opini6n pcblica en general tengan la versi6n exacta de 10shechos y no simplemente las opiniones dispersas de comentaristasque, en muchos casos, o no viemn el conjunto del problema o parcializaron tanto su criterio que no aceptmn opciones diferentes a su propia linea de pensamiento. Para fijar 10sprecios de sustentaci6n aplicables a 10s pmductos en la cosecha 19881989 se analizmn tres aspectos fundamentales: a) Los precios intemacionales de 10s granos, tornados en d6lares, habfan aumentado por encima de la inflaci6n intema y de 10sincrementosde costos extemos,por causa de 10s graves problemas climaiticos ocumdos en varias zonas del mundo, especialmente en Estados Unidos. b) Los costos intemosde producci6n tambiCn se habian incrementadomi&rApidamente. que el nivel general de precios. C). Los precios de sustentaci6n vigentes, igualmente se habian rezagado en forma notable respecto de 10s precios de mercado. Veamos cada uno con algtin detalle.. EVOLUCION DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES. Como serecordarala fuerte sequfa (la peor en 50aiios) quesoportaronespecialmente Estados Unidos, Canadi, y 10s paises asiiticos, gener6 reducciones significativas en la producci6n de granos, y por ende en 10s niveles mundiales de inventarios. La producci6n en NorteamCrica, de acuerdo con estirnativos realizados a mediados de agosto de 1988 por el Departamento de Agricultura, indicaba una disminuci6n en la cosecha 198811989con relaci6n ala del periodo 87/88 de las siguientes magnitudes: trigo de primavera, 50,9%;cebada, 453%; mafz 36,6%; soya22,6%; sorgo 21,6%. De igual manera, la producci6n mundial de trigo se redujo en el 87 respecto a186 en 4,6%, la de mafz en 12,8%, la de soya en 8,1% y, en general, la de granos en 33%. Como consecuencia de la menor producci6n, 10s inventarios mundiales experimentarfan una reducci6n significativa que se@ 10s cillculos era asi: trigo de 101 &as de consurno final de la cosecha 86-87 a 63,5 &as al concluir el periodo de la cosecha 88-89; mafz de 128 a 57 dias; soya de 71 a 41 dias de consurno y granos, en general, de 101 a 64 dias en el mismo periodo.. ,. I.

(28) Esta situaci6n, por supuesto, habrla de repercutir en 10s precios internacionales a partir del mes de mayo de 1988, situaci6n que de acuerdo con las expectativas y las cotizacionesde hturos se prolongarfa en el tiempo con mAs o menos intensidad, s e m el comportamiento del clima. A manera de ejemplo de lo que en ese momento ocurrfa, cabe recordar lo siguiente: 10s mds sustanciales incrementos de precios en d6lares Fob-Golfo en el period0 abril a agosto de 1988 se prescntaron en lenteja (99,6%), mdz arnarillo (37,5%), sorgo (37,2%), soya (32,7%), trigo (30,4%), aceite de soya (27,2%) y torta de soya (25,2%). Como fdcilmente se puede colegir, 10s precios intemacionales de 10s cereales y oleaginosas en ddlares estaban aurnentando a una tasa superior a la inflaci6n interna y, por lo tanto, 10s costos y precios de las importaciones en pesos alcanzaban niveles considerablcmente elevados.. SITUACION DE PRECIOS INTERNACIONALES DE LOS INSUMOS En un documentopreparado porla SubgerenciaT&nicadelIdema antes de.fijar 10s precios de sustentaci6nde la cosecha B del88, se leia lo siguiente: "Los precios de 10s fertilizantes simples y compuestos desde 1980 se habian reducido sostcnidamente hasta 1987 como resultado, entre otros factores, de la caida de 10s precios del pctr6leo y el gas, el exceso de capacidad instalada y la recesi6n mundial. De otro lado, la Repdblica Popular China ha aumentado la produccidn agn'cola y generado una creciente demanda de fertilizantes en el mercado mundial, que pas6 de unos 4,O millones de toneladas en 1987 a 6,s millones de toneladas en el presente afio.. Las instalaciones de urea en Venezuela y Libia sufrieron dafios considerables en 1988. Como resultado de ello, la demanda se concentr6 en las plantas en producci6n7 gcnerhdose congestiones de transporte e incremento en sus tarifas. A causa de las circunstancias anteriores, 10s precios de 10s fertilizantes desde mediados de 1987 iniciamn una recuperaci6n y alcanzan actualmente niveles similares a 10s existentes antes de la caida reseilada. Por obvias razones este fentimeno ha ocasionado un incremento de costos en la agricultura mundial, que refuelzalapresi6n sobrelosprecios intemacionales resultantes de la reducci6n de inventarios de granos y tiende a demorar su caida. Colombia es importador net0 de fertilizantes o sus materias primas y este factor, unido a la devaluaci6n, presiona 10s costos nacionales de pmducci6n". (Hasta aqui el documento). Aunque se podrian incluir otros ejemplos, para nuestros prop6sitos de andisis no hay necesidad de ailadir nada mAs, dado que el contenido del texto ilustra bien la situaci6n..

(29) COSTOS DE PRODUCCION. En el pats las cosas no estaban mejor que en el rest0 del mundo. La fuerte sequia quelo azot6en el primer semestre de 1988y 10saumentosenlos precios delos insumos, se conjugaron para producir fuertes alzas en 10s costos de producci6n, que crecieron m k rApidamente que el nivel general de precios de la economia. La cotizaci6n de 10s plaguicidas subi6 entre 12 y 34% en ese semestre, para citar d l o un caso. Adicionalmente, 10s problemas clirnkicos derivaron en mayores costos de siembra y control de plagas y, en algunos cultivos, en menores rendimientos. El increment0 del fndice de precios total afect6 sensiblemente las labores de recolecci6n y transporte de 10s productos. La proyecci6n de costos por hecaea comparada con la estimada antes de la ocurrencia de 10sincidentes descritos,seAal6 incrementossignificativos, destacdndose entre ellos: 48% en m z ;47% en sorgo; 16,5% en mafz; 14,3% en trigo; 16,3% en cebada; 43,8% en ajonjoli; y 18,4%en girasol.. Esta era, entonces, otra cara del problema. A1 anonnal e incierto panorama intemacional y a la negativa influencia de 10s incrementados precios de 10s insumos provenientes del exterior, se unfa el significativoaurnento de 10scostos de producci6n intemos. Sin haber movido 10s resoes del mecanismo, las condiciones de la produccidn agropecuaria eran realrnente malas, al punto de que se estaba cumpliendo fielrnente aquel principio que dice: lo m k cam es lo que no se tiene. Comprar en el exterior, si hubidmos pensado en el facilismo importador, resultaba tanto o m k costoso que producir en el pafs. Eso es lo que 10ste6ricos del desarrollono han querido ver o aviesamente han soslayado. PRECIOS DE SUSTENTACION Tal como se puede compmbar, 10s precios de sustentacidn en 10s semestres agricolas 1986-1987,1987-1988aumentmn a un ritmo que result6 inferior al fndice de precios al consumidor. Fueron fijados dentro de la m k absoluta ortodoxia, con el criterio de que son minimos de garantia y que la politica de protecci6n a la pmducci6n permitiria formar precios de mercado remunerativos.. Empem, 10s costos de producci6n y la inflaci6n aumentaron por encima de lo esperado, quedando como resultado una reducci6n de 10s precios de sustentaci6n en tt5minos reales y un rezago con relaci6n a 10s precios de mercado al productor. Pem no era s61o este el pmblema. A1 fin y al c a b , si se hubiera tratado de una situaci6n puramente coyuntural, las cosas no habrian ganado tanta trascendencia. Lo malo era que 10st6minos de intercambio se habian deteriorado en foma considerable.

(30) y el ingreso de 10s productores, especialrnente el de 10s campesinos, habia bajado en forma apreciable. El fen6meno se habia prolongado demasiado tiempo (por lo menos 4 6 5 ailos) y el m i t e de resistencia tambiCn se habia superado. En estas condiciones no era cuesti6n de esperar, al mismo tiempo que se tomaban decisiones que iniluian en la estructura de la producci6n, lentas en sus resultados; debian atenderse las acuciantes dificultades del dia, la semana y el mes siguientes. C6modamente sentados en la silla ministerial no podiamos ponemos a esperar que las obras de adecuaci6n de t i e m , las nuevas gcnicas de producci6n, las variedades mejoradas, 10s modemos sistemas de control de plagas, dieran sus resultados. Habia que actuar rhpidamente y con 10s instmmentos disponibles. Abundando en razonamientos, cabria hacer mas reflexiones finales sobre este polCmico asunto en 10s siguientes tCrminos: jen nuestro medio se justifica o es necesario utilizarel mecanismo de precios de sustentaci6no de intervenci6npara guiar al sector o enviar seiiales de politica a 10s productores agrlcolas? Mi respuesta a este intemgante es, sf. El motivo que tengo para hacer tan tajante afirmacidn es, aparte de las imperfecciones del mercado que se traduce en posiciones monopolisticas u oligopolfsticas,el convencimientode que un objetivo basico de la politica alimentaria y agricola es conseguir un buen grado de estabilidad de 10s precios. Es por todos reconocido que un prop6sito prkticarnente universal es proteger de al@n modo 10s precios al productor contra fuertes disminuciones, fen6meno que ocurrecon inusitada frecuenciabien porimponderablesclimdticos,bien por competencia desleal de pafses productores m k fuertes, bien por deficiencias en el mercado o bien por sesgos de la politica macroecon6mica. Es evidente que la estabilizaci6n es un pmblema constante porque las grandes fluctuaciones de 10s precios de que son objeto 10s bienes agricolas, repercuten negativamente tanto en 10s productores como en 10s consumidores y no parece que contribuyan mucho a un restablecimiento del equilibria de mercado o a una eficaz asignaci6n de recursos a largo plazo. La interaccidn de una demanda relativamente inelktica y, a miis corto plazo, de una producci6n tambiCn relativamente inflexible, da lugar a amplias fluctuaciones de 10s precios a que esth sujetos la mayoria de 10s productos agrfcolas. Los obstAculos a la libre circulaci6n de las exportaciones y las importaciones, tienden a aumentar la inestabilidad resultante de ems factores. I. En estas condiciones, el motivo principal que fundaments una politica de. I. estabilizaci6n es que para 10s agricultores su actividad da lugar a una variabilidad imprevisible de 10singresos reales, en particular cuandouno o dos productos dominan la actividad y puede llevar a que se adopten decisiones en materia de producci6n que despuCs se juzgan equivocadas. Ademk, la incertidumbre acerca de 10s precios futuros retarda inevitablemente la especializaci6n y la comercializaci6n y, por.

(31) consiguiente, el aumento de la producci6n. El bienestar de 10s consumidores puede resultar gravemente perjudicado por este mismo fen6men0, en particular por las consecuencias de su aumento, tal como ocurri6 en 1988 cuando en solarnente cuatm dias, por obra de 10s especuladores, el precio del arroz aument6 en 74%. La vulnerabilidad de 10s consumidores de bajos ingresos frente a 10s incrementos de 10s precios de 10s alimentos, es un poderoso argumento social y politico en favor de la reducci6n al minim0 de las fluctuaciones de las cotizacionesde 10s alirnentos al por menor. TambiCn 10sfabricantesque utilizan materiasprimas agrlcolascompueban que la inestabilidad de 10s precios aumenta 10s costos de explotaci6n, al tener que alrnacenarlas por periodos largos para asegurar una oferta continua o modificar la estructura de sus plantas.. Demasiado extenso se tornarfa este documento si me detuviera a explicar todas y cada una de las razones que hay para desarrollaruna polftica de precios de sustentaci6n o de intervencibn; me he limitado a plantearlas m8s importantes s610 con el prop6sito de dejar bien clam que las decisiones heron guiadas no solamente por argumentos tkcnicos, sino por razones de conveniencia nacional y de politica econ6mica. FRENTES DE ACTIVIDAD. Reiterando que no es cierta la apreciaci6n se@ la cual toda la estrategia se fundament6 en 10s precios de sustentaci6n, aunque en verdad se utilizaron como una de las medidas de choque para comgir las distodones, en particular 10s deteriorados tkrminos de intercarnbio, y estirnular la producci6n, es pertinente ahora repasar 10s aspectos m8s destacados de lo hecho en 10s demh frentes de actividad. CREDIT0 AGROPECUARIO. Para pmp6sitos de presentaci6n del tema, dividid el capftulo en tres partes, a saber: evoluci6n del c d i t o en 10s dos dltimos ailos de la administraci6n; balance del Fondo Financiero Agropecuario en 10s cuatro aflos, y la creaci6n de Finagro. Uno de 10s indicadores usados para medir el comportamiento de la economfa en conjunto y el de 10s sectores, en particular, es el de la demanda por cddito. Aunque por ciertas circunstancias,en algunos casos, lavariable no refleje exactamenteel ritrno de capitalizaci6n de la actividad o el giro mismo de las transacciones, es indudableque su comportamiento muestra el grado de avance de 10s renglones de producci6n atendidos. Con base en esta apreciaci6n puedo afirmar que el desenvolvimiento del sector agropecuario durantelos dos Cltimos afios fue especialmentepositivo y dinhico. Las cifras de aprobaciones, de composici6n de la cartera se@ plazos y de destino de 10s pdstarnos, asf lo comprueban. Porcentajes de mds de 30% en las primeras y una.

(32) significativa participaci6n de las operaciones de mediano y largo plazo, ponen de manifiesto el esfuerzo de las autoridades y la respuesta del sector a las politicas. Y a que he mencionado el asunto de la composici6n de la cartera, es bueno resaltar un hecho que se suele ignorar o, al menos, pasa inadvertido. Concretamente se trata de la marcada tendencia de 10s agricultores y ganadems a incrementar su inversi6n en el camp. Sin la menor duda, durante el lapso analizado se pmdujo una mayor capitalizaci6n del agm colombiano; la proporci6n de 10s pdstarnos de largo plazo dentm del total de la cartera asi lo demuestra.. Quienesapresuradamenteobservanque la politicalo WCO que hizo h e preocuparse por 10s cultivos semestrales --hoy son, maiiana no-, encontrarib en las estadisticas aludidas una respuesta contraria a su punto de vista y de paso una confirmaci6n clara de algo que bien sabido teniamos: cuando las reglas del juego son claras; cuando se planean bienlas actividades; cuando se anticipan 10s acontecimientos y, en fin, cuando se da confianza alos protagonistas, la respuestaes rApida y efectiva. Si las expectativas no hubieran sido alentadoras, a pesar de 10s pmblemas de orden piiblico, 10s usuarios de cddito no hubieran acudido a 10s intermediarios financiems a hacer operaciones de largo plazo. De no ser cierto, pregunto: jpor qu6 el notable aumento en 10s rubros infraestructura y adecuaci6n de tierras, y maquinaria y equipo agfcolas en las estadisticas de crtditos apmbados? La respuesta no puede ser otra que, cuando 10s agricultoresmejoran sus ingresos, invierten en sus predios, actualizan la tecnologfay modemizan sus explotaciones. Aunque algunas personas svelen confundir la noci6n de crddito de fomento con tasas de inteds subsidiadas o inferiores a las del mercado, una y otra vez es necesario insistir sobre el hecho de que este no puede ser el sentido de una politica de p&tamos agropecuarios,ni mucho menos la guia para tomar las decisiones. Desde mi punto de vista, y fue el aplicadoen el disefioy funcionarnientodel Fondo FinanciemAgropecuario, la operaci6n de un sistema de esta clase debe basarse en tres principios bkicos: el oprtuno suministro de 10s recursos, la suficiencia de 10s mismos y la adecuada canalizaci6n de las disponibiiidades a 10s renglones de actividad incluidos en un plan de acci6n que se inserte comctamente en la politica sectorial. Dicho de otra manera, de lo que se trata es que el usuario reciba el pdstamo en cantidad suficientey en forma oportuna y, a su vez, la economia garantice la disponibilidad de medios para atender las necesidades. Antes que la tasa de inteds, lo importante es coritar con el recurso. Los motivos que tengo para pensar asi son dos: de una parte, ofrecer creditos a tasas sensiblemente alejadas de las del mercado, o es una falacia o alguien tiene que pagar la diferencia entre lo que el dinem cuesta en el mercado y lo que se percibe cuando se presta; esto es lo que se conoce como el subsidio a la tasa de inter&. Como lo primem no tiene sentido, es bueno comentar lo segundo..

(33) Para poder entregar recursos a cualquier sector de la economia en condiciones de subsidio, hay en principio tres vias: obtener del Banco de la Repdblica pdstamos de emisi6n, que supuestamente no tendrian costo -en realidad esto no es tie*; recunir al presupuesto nacional para que por la via del gasto se arbitren, o conseguirlos en el sistema financiem en forma tal que 10s intermediaries cubran el subsidio. La primera opci6n, por motivos bien conocidos, es totalrnente inconveniente por el alto costo que tiene en tkrminos de inflaci6n y de desequilibrio monetaxio. La segunda, por las restricciones existentes en materia de gasto pliblico y lajerarquizaci6n de las prioridadesde financiaci6n,esdiffcilmenteutilizable. Latercera,pmbablemente, es la tbica factible, pem denm de unos limites y unas condiciones especiales que consulten la realidad econ6mica de 10s agentes y del conjunto de las actividades para atender la obligacidn establecida. El sistemautilizadoconlosbancos es el de las inversionesobligatorias que cumplen la funci6n de captar recursos para prestarlos a tasas inferiores a las del mercado, quedando bajo la responsabilidad de la respectiva organizaci6n cubrir con sus mhgenes de operaci6n el subsidio. No obstante las mtiltiples objeciones que al mecanismo se hacen, es evidente que su funcionamiento es el que menos inconvenientes ofrece y es el que mejor se ajusta a1 principio s e g h el cud lo miis importante para el manejo de 10s subsidios es saber a cubto ascienden y quien 10s paga. En lo que toca con la fuente presupuestal para el pago de la subvenci6n, que serfa una posibilidad adicional a la segunda de las indicadas, la salvedad sigue siendo la misma que se hizo a la apmpiaci6n directa para 10s pdstamos. Ni la limitaci6n de medios, ni la prioridad del gasto, ni el esfuem fiscal aconsejan su empleo en foma permanente y masiva. Solamente en pocas oportunidades es factible acudir a ella.. En procura de obtener la visi6n m k completa posible del tema crediticio, a continuaci6n inserto 10s comentarios sobre las realizaciones y la evoluci6n del Fondo Financiem Agmpecuario a lo largo de 10scuam aAos de la adrninistracidnBarco; con base en ellos y en las cifras que 10s acornpailan, p o w 10s lectores formar su criterio sobre lo hecho, en particular durante 10s tiltimos dos aAos. LA AGROINDUSTRIA. He planteado un carnbio de nuesm modelo de d e m l l o , que empiece por reconocerle a la agricultura una prioridad y denm de Csta acentuar el impulso de aquellas Areas en que tengamos ventajas comparativas y ofrezcan la posibilidad de vincular al mayor n h e m de colombianos, para destinarle un monto considerable de nuesms.

(34) escasos recursos y lograr,con esa combinaci6n ditxhica, un ritmo mayor de desmllo econ6mico y social. En estos aflos de trabajo con el sector agricola, no me cabe la menor duda de que es aqui donde mejor se dan esas circunstancias y donde con una inversi6n apenas cercana al aporte que la misma agricultura le hace a la riqueza national, se logran resultados realmente impresionantes.. I. Quiero que se me entienda bien, no estoy pmponiendo un desarrollo meramente autArquico o romhtico del entorno rural, no; pem sf quiero, como lo he dicho en diversos foms, que pongamos 10s pies sobre la tierra, que construyamos el edificio de nuestro desmllo colocando 10s cimientos en la agricultura, y de una vez, simultAneamente, creamos las bases del paso siguiente y obligatorio: la agroindustria. Dicho en oms tkrminos, Colombiaapenas se asoma--en las puertas del promisorio y espectacular siglo XXI- al desmllo de su tierra, etapa por la que ya pasaron, aflos ha, todos 10s pafses modemos, desmllados y poderosos. Alvin Tofflerllam6 a este period0 el de la Primera ola y lo ubic6 entre el 8000 a. de C. y 10s aflos 1650-1750 de nuestra era. Esto no quiere decir que nosotros estemos en el primer dfade la civilizaci6n, ni que vamos a desestimar 10s desmllos industriales, minems, de servicios y el comercio intemo y extemo desmllados, ni mucho menos. De lo que se trata es de llevar a cabo un desmllo econ6mico, modemo, permanente, al que tengan accesoel mayornhem de compatriotas,para lograrun verdadero efecto social. Dentro de esas caracterlsticas, encaja perfectarnente el desmllo agdcola y su inevitable complemento: la agroindustria. En a t e punto, puede resultaroportunoprecisarlo que entendemospor agmindustria, por t r a m e de un tkrmino con diferentes acepciones. Nadie pone en duda la importancia que tiene una definici6n clara, completa y precisa del fendmeno agmindustrial. El pafs quiere y necesita dar a este sectoruna gran pmyecci6n y para ello se deben destinar recursos econ6micos importantes. No se puede tener duda alguna sobre su verdadera dimensi6n para evitar, de una parte, trabas y controles innecesarios y elirninar, de otra, 10s desvios y las distorsiones en el uso de 10s recursos.. I. El pafs conoce muy bien 10s resultados de una mala definici6n. Basta recordar que la industria pesquera no pudo gozar de las exenciones tributarias que le otorg6 la ley,.

(35) al inicio de la decada del60, porque la definici6nquese diode industria pesquera nunca pudo ser comprendida plenamente por quienes estaban a1 frente del manejo fiscal. Por ello, quiz&, se encuentra esta industria tart atrasada frente a las posibilidades del pais y a lo que han logrado Estados muy cercanos a1 nuesm. Creo que la definici6n que mejor se ajusta a nuestro medio es la de uno de 10s estudiosos m& petsistentes del tema, el doctor Absal6n Machado: "La agroindustria se concibe como un pmceso productivo mediante el cud la agricultura se articula con la industria para generar bienes de consumo alimentarios y no alirnentarios, mediante el uso combinado de tecnologias agricolas e industriales. Por medio de la agroindustria las materias primas agropecuarias se adecuan y transforman para el consumo hurnano, animal o industrial, a la vez que se establecen relaciones t6cnicas y sociales entre la agricultura, la industria y el comercio". Con una variante minima y general del mismo autor: "La agroindustria es una actividad econ6mica que cornbina basicarnente el proceso pmductivo agrlcola con el industrialpara producir alimentos o materias primas destinados a un mercado y denm de una operaci6n rentable. En dicho pmceso, la agricultura y la industria pueden alcanzar integraciones verticales u horizontales, y llegar hasta la integraci6n con 10s procesos de comercializaci6n y provisidn de insumos". La agroindustria siempreha sidouna actividadde granimportanciasocioecon6mica en el pais, y su desamllo se ha dinamizado en las liltimas dkadas. Si se le identifica en primer t6rmino con la industria que transforma materias provenientes del sector agropecuario, la agroindustria representa apmximadamente 10% del PIB nacional y 46%del PIB industrial. Si se excluyela trilla de cafe, la contribuci6nde la agroindustria al PIB industrial es de 32%. Dentro del sector agmindustrial las actividades que generan bienes para la alimentaci6n de 10s colombianos, representan 37% del PIB industrial y las que producen bienes no alimentarios el restante 9% (curtido y teAido de cueros, pulpas de madera, textiles de algod6n, maderas y tabaco). En el comercio exterior, 55% de las exportaciones que realiz6 el sector industrial en el period0 1980-1987, las constituyemn bienes agmindustriales, excluido el cafe. Quiz&la importancia mAs significativade la agroindustriaal desanolloecon6mico y social la constituye su contribuci6n al abaskcimiento de bienes b&icos en la alimentaci6n. Todos 10s cereales, las oleaginosas, carnes y leche, azticar y o m s productos, pasan por lo general por procesamientos de alguna naturaleza antes de ser consumidos. De allf la importancia y la preocupaci6n fundamental que el Ministerio de Agricultura le ha dado al abastecimiento de materias primas para el sector agroindustrial..

(36) I. El fortalecimiento del sector agmindustrial y las garantias a su desmllo se han reflejado en las politicas bkicas que ha desmllado el Ministerio de Agicultura, tales como: 1)la politica de importaciones de materias primas agropecuarias que realiza el Idema,la fijaci6n de preciosde sustentaci6ndelosprincipalesproductosagropecuarios, la garantia de compra de las cosechas y la creaci6n del Fondo de Cosechas establecido por el decreto 501 de 1989; 2) el estimulo a la exportaci6n de productos agrIcolas y agroindustriales por conducto de Proexpo con la colaboraci6n del Ministerio de Agricultura; 3)la ratificaci6nyprecisi6ndenomas para laobligatoriedadde absorci6n de materias primas nacionales para poder importar bienes agrlcolas y la delimitaci6n de competencias enm el Ministerio de Desmllo y el de Agricultura en cuanto a 10s controles de precios; 4) la expedici6n de la ley de pesca que beneficia apreciablemente a la industria pesquera nacional y promueve el pmsamiento de sus productos; 5) el desmllo del Plan de Oferta Selectivapara incrementar la producci6n y productividad de 10s principales productos agricolas; 6) la exped1ci6nde la ley 16 sobre sistema de crddito agropecuario, donde se incluye la financiacidn para procesamientos primarios de productos y para estudios de factibilidad para proyectos agroindustriales. De la misma manera, la participaci6n del Ministerio de Agricultura en el Comiti5 de Diversificaci6n Cafetera, establecida a rafz de la renovaci6n y modificaci6n del contrato gobierno-Federaci6n,ha permitido orientar recursos al fortalecimiento de las actividades agroindustriales en las zonas cafeteras. Muestra de ello son 10s pmyectos que con colaboraci6n de capitales coreanos se esth desamllando en el campo de la sericultura, con una gran ocupaci6n de mano de obra campesina y mejoramiento del ingreso de 10spobladores de esas h a s . Igualmente,las exportaciones de h t a s frescas que se manejan con criterios industriales y el pmcesamiento de algunas de ellas para la exportaci6n-pulpas,jaleas, concentrados yj u g o s , provenientes del programa de diversificaci6n cafetera, son resultado de un conjunto de acciones en las que ha participado el Ministerio en beneficio de la agmindustria.. La importancia sociecon6mica de la agmindustria ha hecho que esta actividad reciba de una manera directa e indirecta una gran atenci6n de pme del gobiemo. La complementariedad que existe entre la agricultura y la industria y 10s enlaces hacia adelante que la agricultura genera con el pmcesamiento de bienes agropecuarios, asf como las relaciones que 10s industriales establecen con la agricultura mediante 10s procesos de integraci6n horizontal y vertical, hacen de la agmindustria un sectorclave en una estrategia de desmllo. El Ministerio de Agriculturaha establecido y ejecutadopolfticas agrimlasteniendo siempre en cuenta este t i p de relaciones. La estrategia de desmllo agrfcola. fundamentada en la protecci6n a la producci611, es compatible con el desmllo agroindustrial en la medida que fortalece todo el aparato productive, y pese a que 10s industriales han debido en algunos casos pagar mAs porlas materias primas nacionales,.

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