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Buenos días. Señor Rector de la Universidad Simón Bolívar. Señor

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Academic year: 2021

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uenos días. Señor Rector de la Universidad Simón Bolívar. Señor Rector de la Universidad de Granada y Presidente de la AUIP. Se- ñor Rector Magnífico de la Universidad de Salamanca y modera- dor de la mesa. Autoridades. Queridos colegas y compañeros de la mesa redonda. Miembros de la Asamblea de la AUIP. Señoras y señores.

En primer lugar decirles que para mí es una enorme satisfacción po- der participar en esta mesa redonda, en esta actividad de la AUIP, no es la primera vez que lo hago, y en este caso gracias a la invitación de Víctor Cruz y de Francisco “Paco” Martos, que hace unas cuantas semanas me plantearon la posibilidad de participar en este evento, cosa que agradecí y que inmediatamente intenté ponerme manos a la obra para responder a las expectativas que yo me he planteado.

En este momento en Andalucía estábamos haciendo un estudio sobre la vinculación del sector universitario con el sistema productivo. En mi doble condición de Director de un centro de investigación que depende de nueve universidades, que es el Centro Andaluz de Prospectiva, y en mi otra vin- culación como Presidente de la Comisión de Relaciones con la universidad que tiene la Confederación de Empresarios en Andalucía; vamos a hablar de las universidades en Andalucía desde el punto de vista de un tejido productivo, de un sistema empresarial que como ahora verán, aglutina casi a 500 mil empresas o establecimientos comerciales.

Andalucía es una comunidad autónoma, la segunda más extensa de Es- paña, con una población muy importante. Estamos hablando casi de 8 mi- llones 400 mil habitantes, con un volumen importantísimo de estudiantes universitarios, 255 mil prácticamente; 18,7% del total que estudian en Espa- ña, y que realizan sus tareas en 10 universidades públicas, distribuidas por toda la población andaluza, que trabajan en 34 campus universitarios.

Los alumnos andaluces los tenemos clasificados en los que son de nue- vos grados, debido a la ordenación del Sistema Europeo de Educación Su- perior; los antiguos ciclos, de diplomados, licenciados, ingenieros-técnico, ingenieros-superior, arquitectos, etcétera; los másteres oficiales y doctora- dos. En total estamos hablando como lo decía antes de 255 mil estudiantes.

Para dar clases a estos alumnos tenemos un volumen importante de casi 18 mil profesores, entre hombre y mujer no hay una gran paridad, pero sí hay una paridad en lo que son profesores funcionarios pertenecientes a cuerpos docentes y profesores contratados.

Para atender las tareas de auxiliar a los profesores en el laboratorio o en el departamento y demás, hay un total de 9 mil PAS (Personal al Servicio de las Universidades) por lo cual estamos hablando de que cada dos profe- sores tienen a su disposición un personal de servicio.

Vamos al número de empresas de Andalucía que es lo más importante

INTERVENCIÓN DEL DOCTOR ANTONIO PASCUAL ACOSTA, DIRECTOR DEL CENTRO ANDALUZ DE PROSPECTIVA.

PROFESOR CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA. CONSEJERO DE EDUCACIÓN Y CONSEJERO DE INDUSTRIA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA Y PRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS SOCIALES DE ANDALUCÍA

La Universidad y el Tejido Productivo en Andalucía

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ahora. En el año 2010, que es la fecha del trabajo que les estoy presentando, había un total de 498.579 empresas, casi todas pertenecen al grupo de las microempresas, de las empresas que tienen de 0 a 9 trabajadores y sola- mente 426 en el tramo mayor de las grandes empresas.

Como vamos a hacer una desagregación por la CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), porque las empresas se dedican a actividades diferentes, pues las empresas en Andalucía la mayoría se dedi- can al comercio al por mayor y al por menor, a la construcción, a activida- des profesionales, científicas y técnicas.

En función de eso hemos hecho este informe que les estamos presen- tando y lo primero que tengo que decir es que esta es una información recogida de casi mil empresas; son 978 empresas, donde el 52% son mi- croempresas; el 27,6% son pequeñas empresas; el 12,8% son medianas empresas; estamos hablando de 50 a menos de 200 trabajadores y más de 200 trabajadores hacen parte de las grandes empresas, que corresponde al 7,3%, por tanto cuando veamos el resultado del estudio sepamos que hay un volumen importante de microempresas, que lógicamente su relación con la universidad va a ser más difícil que para las grandes o las medianas empresas.

Por sectores de actividad, la muestra responde, lógicamente para que el estudio sea serio y significativo desde el punto de vista estadístico, a la estratificación que existe por CNAE en el conjunto empresarial andaluz, y como vemos, la mayoría de las empresas son de comercio al por mayor y al por menor, pertenecen al sector de la construcción, a actividades profe- sionales, científicas y técnicas y al sector de la hostelería.

El contenido del trabajo que les presento, voy a intentar que sea en tres partes para cumplir con el tiempo de mi exposición. La primera es cómo se ve la relación Universidad-Empresa desde el punto de vista empresarial;

la segunda es si de verdad hay un compromiso de la universidad con el desarrollo económico. ¿Dónde tendría que incidir más la universidad para comprometerse con el desarrollo económico del entorno? Y por último, cómo está el tema de la inserción laboral y el tema de la formación de post- grados y educación continua, desde el punto de vista de la empresa.

Lo primero era saber cuántas empresas tienen relación con la univer- sidad, de un total de casi mil, 28,2% de empresas han mantenido algún tipo de relación con la universidad. Las grandes empresas en un 70% han mantenido relación con la universidad andaluza y las medianas empresas también, casi en un 60%, la relación disminuye conforme disminuye el ta- maño de la empresa.

Por sectores de actividad del CNAE son las empresas del ámbito de la educación, de las actividades sanitarias, de las actividades profesionales y de suministro de energía, las que en mayor medida de alguna manera establecen relaciones con la universidad andaluza.

Sobre cuántas empresas han incorporado titulados o estudiantes en prácticas, tenemos que un 75% ha firmado algún convenio de colaboración

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para incorporar becarios en prácticas y lo importante es que estas empresas nos dan una valoración muy alta de esa actividad, estamos hablando en una escala de uno a cinco, de una valoración media de 4,5; por tanto en el caso donde se ha producido esa relación, la valoración es muy positiva.

Como ven son las grandes y medianas empresas, las que casi en su tota- lidad, –estamos hablando del 95%– han incorporado estudiantes en prác- tica y la valoración media en la escala de uno a cinco, es altísima, estaría- mos hablando en una escala decimal de una valoración de 9,0; por tanto es buena esta práctica, esta experiencia de las empresas andaluzas y de la universidad andaluza.

Por sectores de actividad, la educación, las sanitarias y servicios socia- les, la hostelería, pero aparecen las actividades financieras y de seguros, como otro ámbito en el que se establece este tipo de relación y es valorada positivamente por las empresas.

Sobre el volumen de empresas que han contratado servicios de investi- gación, formación o asesoramiento del sistema universitario, hay un por- centaje en torno al 20%, el 70% dice que no, y hay unas cuantas que no sa- ben si eso se ha producido, o no, y la valoración que se da a este servicio es positiva. Estamos hablando de un 3,90 en una escala de uno a cinco, y son las industrias extractivas, las industrias manufactureras, que incluye la sin- dustrias del pan, del vino, de alimentación, de coches, no solamente en el sentido tradicional del textil y del cuero, y las industrias de suministro de energía, las que más han requerido este tipo de actividad, la investigación, la formación y el asesoramiento con el sistema universitario andaluz.

Por tamaño de las empresas, de nuevo son las grandes las que más han contratado, de alguna manera, servicios de este tipo con alguna universi- dad, casi por encima del 42%, el 30% las medianas y en las microempre- sas esta relación es más escasa. Lo importante de nuevo, las que más han contratado servicios con la universidad, valoran esta prestación de manera muy satisfactoria, estamos hablando de un 4,3 en una escala de uno a cinco, es decir que sería 8,6 en la escala decimal.

Sobre cómo se maneja el tema de la relación, de búsqueda de alumnos y demás, normalmente se hace mediante lo que en Andalucía se llaman los servicios de orientación e información para el empleo, y la valoración que hacen las empresas que utilizan este tipo de servicios es alta, estamos hablando de 4,01; esta proporción es mayor en las grandes y medianas empresas y va disminuyendo paulatinamente conforme disminuyen el nú- mero de trabajadores de la empresa.

Algo que nos pareció interesante desarrollar es si la empresa ha colabo- rado con la universidad en algún tipo de patrocinio de alguna actividad cultural, deportiva o de algún evento, pues hay porcentaje escaso del 10%

que sí ha colaborado con la universidad para este tipo de patrocinios. De nuevo lo importante a destacar es que para aquellas que han destinado estos recursos, es satisfactorio este patrocinio porque lo valoran muy po- sitivamente: hablamos de 4,07 en una escala de uno a cinco, lógicamente

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son las grandes empresas las que en mayor medida tienen capacidad para patrocinar actividades de la universidad y las microempresas prácticamen- te ninguna.

Ahora en el caso contrario, sobre las empresas que han sido provistas de algún bien o servicio o han sido contratadas por la universidad para la realización de alguna actividad, solamente el 12,7. Y las empresas que la universidad ha contratado son de actividades profesionales, científicas y técnicas y del sector de la energía, lógicamente son las grandes empresas, estamos hablando del 18,1%, el 17,9% en la mediana y prácticamente nada en las microempresas.

En el segundo bloque de temas, y ya entramos más directamente a lo que nos planteaba Víctor Cruz en su intervención, es ¿Actúa la universidad como motor de desarrollo económico? Yo pienso que la universidad tiene que ser, aparte de muchas otras cosas, un motor de desarrollo económico del sitio, del territorio en el que se ubica y entonces preguntamos a los empresarios objeto de este estudio y nos decían 3 de cada 10 que sí, que la universidad actúa como motor de desarrollo, pero hay 5 de cada 10, un 51%

que afirma lo contrario.

Con este debate que se está produciendo en España sobre la gobernancia y demás ¿Creen que tiene la universidad una estructura, una organización para poder actuar como motor de desarrollo económico? Había unos cuan- tos que nos decían que no sabían, pero de los que opinan solamente hay un 10% que creen que la universidad tiene una estructura adecuada para atender a esa función importante de motor de desarrollo económico.

La siguiente cuestión es más interesante porque planteábamos una serie de ámbitos, en los que en nuestra opinión, la universidad puede contribuir al desarrollo económico de un territorio.

Nosotros le planteábamos a los empresarios que nos dijeran el grado de acuerdo o de desacuerdo con estas afirmaciones, de manera que el cinco es que estuvieran de acuerdo y el uno que estuvieran nada de acuerdo.

Por tanto tenemos un ranking de actividades o aspectos en los que las universidades actúan más o menos como motor de desarrollo económico, desde el punto de vista de los empresarios. ¿Hacen posible el acceso a la formación de educación superior? Están de acuerdo; retienen a los estu- diantes en su ámbito territorial y eso es una fortaleza importante; atraen estudiantes de otros territorios y eso también es importante; estando en la frontera entre el uno y el cinco, en el tres. ¿Actúan como motor de innova- ción en el territorio en donde están gracias a la transferencia de tecnolo- gía? Ahí tendría que hacerse mayor esfuerzo. ¿Adaptan sus titulaciones a las necesidades de formación del tejido empresarial? Ahí ya estamos por debajo de tres. ¿Son las universidades tenidas en cuenta para los grandes proyectos y orientaciones estratégicas de un territorio, en este caso el terri- torio andaluz? De nuevo va bajando el grado de acuerdo de las empresas.

¿Son tenidas en cuenta para grandes decisiones de inversión extranjera en el territorio andaluz? Seguimos bajando la nota. ¿Apoyan las universidades

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a las pequeñas y medianas empresas? Yo no digo que tengan que hacerlo, pero desde el punto de vista de las empresas, no las apoyan suficientemen- te, y en la última pregunta, el sondeo dice que las universidades actúan escasamente como socios en proyectos de investigación con la empresa.

A la par que hacíamos estas preguntas, le planteábamos a los empresa- rios ¿Cuáles de estos aspectos eran en su opinión los tres más importantes para que la universidad de verdad actuara como motor de desarrollo eco- nómico? Y podíamos establecer un ranking para compararlo con el anterior.

En primer lugar, sobre lo que las empresas esperan de la universidad para que sea un auténtico motor de desarrollo económico, lo primero sería hacer posible la formación superior; lo segundo para el empresario sería que la universidad actuara más como motor de innovación; lo tercero es que la universidad adaptara más sus titulaciones a las necesidades del ámbito de influencia; que actuara como socia de proyectos de investigación; que apo- yara a la pequeña y mediana empresa. En segundo lugar tenemos la valora- ción que los empresarios dan al papel de la universidad en estos ámbitos.

También encontramos en nuestro ranking, la escala de ajustes y de de- sajustes. Tenemos que se produce el mayor y negativo desajuste desde el punto de vista de las empresas, que es donde la universidad tendría que hacer mayor esfuerzo, y es actuar más como socias de proyectos de inves- tigación, tendrían que apoyar más a las pequeñas y medianas empresas, pero también tendrían que adaptar un poco más sus titulaciones a las ne- cesidades de formación del territorio en el que están o actuar más como impulsores de transferencia de tecnología hacia el tejido productivo. En los otros ámbitos es donde la universidad actúa bien, pero no son prioridades para el sector empresarial.

Para terminar este bloque preguntábamos a las empresas sobre el com- promiso de la universidad con el desarrollo económico en el sentido de que si creen que la universidad promueve actitudes empresariales o debe promover actitudes empresariales en sus alumnos. Nos dicen casi todas que sí y luego preguntábamos, ¿lo hace? Y hay entonces división de opinio- nes; hay un 34% que nos dice que sí, que la universidad promueve, genera actitudes emprendedoras en los estudiantes universitarios y un 36% nos dice que no, sin haber diferencia significativa de opinión entre las grandes y pequeñas empresas.

Entramos en el tercer bloque que es el más importante, que sería la vi- sión de la formación universitaria en sus distintos niveles, pero fundamen- talmente en el postgrado y la formación continua que es el objeto de esta Asamblea, desde el punto de vista de las empresas.

Lo primero que tenemos que decir es que solo dos de cada cinco em- presas entrevistadas, opinan que la formación de los egresados satisface los requerimientos del puesto de trabajo de la empresa y además le dan una valoración escasa de 2,7 en una escala de uno a cinco, observación que debemos tener en cuenta.

En segundo lugar planteábamos a los empresarios ¿Cuáles eran, desde

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su punto de vista, las competencias, las aptitudes que tiene que tener un egresado universitario para ser contratado en su empresa? Y en el ranking para los empresarios tiene que tener primero motivación y disposición para el trabajo; aptitud para trabajar en equipo; formación práctica; capaci- dad para resolver problemas; aptitud para aprender idiomas; capacidad de comunicación; capacidad de gestión; conocimientos teóricos; informática y nuevas tecnologías; capacidad de análisis y habilidades directivas.

Luego encontramos la valoración que los empresarios dan a la posibili- dad de que la universidad garantice obtener estas competencias, de mane- ra que tenemos las competencias y aptitudes que desde el punto de vista de los empresarios, las universidades más garantizan y serían los conoci- mientos teóricos; la formación en informática y nuevas tecnologías, pero también la aptitud para emprender, para trabajar en equipo y la motiva- ción y la disposición para el trabajo. Sin embargo, desde el punto de vista de los empresarios la universidad no garantiza o garantiza escasamente la formación práctica de los egresados, de los futuros trabajadores; la capaci- dad de comunicación y de gestión y la formación en idiomas, por tanto ya tenemos áreas en las que se produce el desacuerdo, basta con analizar esta comparativa entre lo que demandan las empresas, lo que para la empresas es importante en la formación y lo que las universidades son capaces de ofertar, desde el punto de vista del sector empresarial.

También le preguntamos a los empresarios, si sus empresas han lleva- do a cabo en los últimos tiempos actividades de formación, pues fíjense a pesar de la crisis económica, más del 50% han realizado actividades de formación en los últimos 12 meses; como es natural las grandes empresas realizan más actividades de formación que las más pequeñas, aunque estas nos decían en un 35,8% que habían realizado actividades de formación. Las que no lo hacen ¿Qué excusas ponían? ¿Qué justificación daban? Falta de presupuesto, no encontrar cursos de interés o no considerarlos necesarios.

¿Cómo se gestiona la formación en las empresas andaluzas? En esto la universidad tiene que trabajar, lo hace contratando servicios de empresas externas, en su gran mayoría; también las empresas tienen un plan de for- mación gestionado por la propia empresa; suele haber un presupuesto es- pecífico para formación y en las medianas y grandes hay un departamento, incluso unidad propia de formación, como decía antes, la formación se in- crementa conforme aumenta el tamaño de la empresa.

Otro tema que nos parecía importante destacar y preguntar era sobre qué áreas formativas, desde el punto de vista de las empresas, hay necesi- dades de formación y por tanto hay un campo de trabajo para las univer- sidades; mencionábamos unas 11 áreas formativas, las tradicionales y les preguntábamos las necesidades de formación en estas áreas de su empresa y que hicieran una comparación con el sector empresarial en el que se mue- ve la empresa.

La primera conclusión es que todas las empresas consideran que sus trabajadores están mejor formados que los del colectivo de empresas a los

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que ellas pertenecen, es decir, que necesita más formación el sector empre- sarial que la propia empresa; también se puede concluir que no hay ahora mismo necesidad de formación en el área administrativa, pero sin embargo la formación en el área comercial y de marketing es valorada como necesaria para las actividades relacionadas con financieras y de seguros; las activida- des de áreas de seguridad e higiene en el trabajo son necesarias ahora mis- mo para las industrias extractivas y de construcción; el área de informática es fundamentalmente necesaria según la CNAE para las actividades finan- cieras y de seguros; es sintomático que el área de comercio exterior no sea considerada por las empresas andaluzas un área en la que haya que hacer formación, eso sin duda se debe a que la internacionalización de las empre- sas andaluzas, aunque va creciendo pero es todavía escasa e incipiente, por tanto no se es consciente de la necesidad de formación en esa área; en el área de medio ambiente pues son las empresas de suministro de energía eléctri- ca e industrias extractivas las que consideran más necesaria la formación;

en el área de calidad, casi todos los sectores: industria extractiva, industria sanitaria, educación; en el área de logística y distribución, las empresas de transporte, almacenamiento y formación de comunicación; en el área de re- laciones públicas, las empresas de actividades financieras y de seguros; en idiomas sobre todo las empresas relacionadas con actividades financieras y de seguros, inmobiliarias y educación; en industrias extractivas consideran necesaria la formación en nuevas tecnologías de producción.

Preguntábamos también: Si ustedes que tienen necesidades de áreas de formación ¿dónde acuden para esa formación? Y encontramos que las universidades son las quintas proveedoras de formación del sistema pro- ductivo andaluz; están ante los centros de formación profesional continua, las escuelas de negocios y las propias organizaciones empresariales, para las empresas que tienen departamento de formación, de manera que plan- teábamos por qué están las universidades en el quinto lugar y es porque el 50% de las empresas entrevistadas no tienen conocimiento de la oferta formativa de postgrado de la universidad, incluso la valoración que dan de la misma es bastante baja, de 1,9. Del 26% que afirmaron conocer la forma- ción de postgrado y continua, consideran que los estudios no se adecúan a los requerimientos de los puestos de trabajo, frente a un 15,3% que dice que sí, por tanto escasa información y escasa adecuación, es lo que dicen las empresas.

Hay un tipo de formación que es importante que son los cursos que organizan normalmente los centros de postgrados, los departamentos, las escuelas de postgrados que tienen las universidades y 3,3% de las empre- sas entrevistadas acudieron a una universidad andaluza como proveedora de estos servicios, fueron valorados muy positivamente y son empresas del sector de educación, de actividad financiera y de seguros y de actividades sanitarias y de servicio social, la valoración es altísima por tanto cuando la universidad lo hace queda bien y la empresa queda satisfecha, el problema es cuando la empresa no sabe que la universidad lo hace y la universidad

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no sale a ofrecer precisamente esa formación que necesita la empresa.

Luego hay otro tipo de servicios, de oferta de cursos que son los cursos a medida, pedidos por alguna empresa y que la universidad está ya de alguna manera ofertando y que en este caso son del área de educación, de actividades financieras y sanitarias y donde la valoración es muy alta tam- bién, estamos hablando de casi un 8% y por tanto aquí tendría que haber un esfuerzo mayor por parte de las universidades.

Solicito que me permitan las siguientes conclusiones muy rápidas: en primer lugar, sigue existiendo una débil relación entre la universidad y la empresa y estamos hartos siempre de decir que hay que favorecerla, que hay que alentarla e impulsarla, la responsabilidad puede estar en las dos partes; la formación universitaria según nuestro trabajo no garantiza las competencias y aptitudes más requeridas por las empresas; la imagen que las empresas tienen de la formación universitaria es teórica, rígida y poco flexible; es casi inexistente la imagen de la universidad como proveedora de cursos de formación en el ámbito empresarial; existe un gran descono- cimiento de la formación de postgrados y educación continua de la univer- sidad y falta de adecuación de los estudios de postgrados a las demandas del mercado laboral.

En lo positivo, las empresas apuestan por la formación y a pesar de la crisis, la mitad están haciendo formación, lo cual significa que hay campo de trabajo y que están convencidas de que la mejor manera para salir de la crisis es a través de la formación; la segunda positiva es que las que acu- dieron a cursos de la universidad diseñados exclusivamente para ellas, o no valoran muy positivamente la experiencia y por tanto hay ya un camino abierto muy importante, la tercera es que hay una necesidad empresarial de formación especializada en la empresa mediana y grande, y por otro lado que la universidad está capacitada para dar respuesta ágil y profesio- nal a la demanda de formación.

Hay una serie de propuestas que las dejaremos para el debate que se hará después.

Muchas gracias.

En la foto un aspecto de la Mesa Redonda sobre la vinculación del Postgrado y la Formación Continua en el Entorno Pro- ductivo Empresarial en Iberoamérica.

Referencias

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