La arquitectura construida en tierra,
Tradición e Innovación
Congresos de Arquitectura de Tierra en Cuenca de Campos 2004/2009.
Coord.: José Luis Sáinz Guerra, Félix Jové Sandoval
Editor: Cátedra Juan de Villanueva, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid
ISBN: 978-84-693-4554-2 D.L.: VA-648/2010 Impreso en España Valladolid
Septiembre de 2010 Publicación online.
Para citar este artículo:
BELLIDO, Santiago; GONZÁLEZ, José Manuel; PÉREZ, Concepción. “Densidad, Oquedad, Luz”. En:
Arquitectura construida en tierra, Tradición e Innovación. Congresos de Arquitectura de Tierra en Cuenca de Campos 2004/2009. [online]. Valladolid: Cátedra Juan de Villanueva. Universidad de Valladolid. 2010.
P. 311-318. Disponible en internet:
http://www5.uva.es/grupotierra/publicaciones/digital/libro2010/2010_9788469345542_p311- 318_bellido.pdf
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DENSIDAD, OQUEDAD, LUZ
Santiago Bellido Blanco. Dr Arquitecto
Profesor de la Facultad de Arquitectura y Artes de la Universidad Lusíada de Oporto. Portugal José Manuel González Vázquez. Arquitecto Profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid. España
Concepción Pérez Martín. Arquitecta.
Investigadora de la Universidad de Valladolid.
España
VI Congreso de Tierra en Cuenca de Campos, Valladolid, 2009
El nuevo proyecto de arquitectura en tie- rra, ecología y hogares sostenibles
“La emoción viene de lo que los ojos ven, es decir, los volúmenes, de lo que el cuerpo reci- be por impresión o presión de los muros sobre si mismo y, a continuación, de lo que la iluminación nos transmite, tanto en densidad como en dulzura, según los lugares en que se produce.”
(Entrevista a Le Corbusier en L’Architecture d’Aujourd’hui nº 96, 1991)
Creemos estar en lo cierto al considerar a Le Corbusier como referente y punto de compa- ración de la denominada arquitectura Moderna del siglo XX, y es hoy por hoy uno de los arquitectos más estudiados siendo la investigación sobre su obra continua. Le Corbusier va a servirnos como introducción al discurso; no para demostrar que hay un
“Doctor Le Corbusier y Mr. Jeanneret”, es decir, dos personalidades en una, sino para observar que los materiales o sistemas cons- tructivos tradicionales, bien sea desde aspec- tos meramente tectónicos o plásticos, se han mantenido constantes a lo largo de la “historia oficial” de este autor y, de forma oculta por desconocidos intereses, en toda la historia de la arquitectura del siglo XX.
Los cinco puntos de la arquitectura lecorbuse- riana: edificio sobre pilotes, planta libre, fachada libre, ventana horizontal y cubierta ajardinada. El dictado de este programa llegó a convertirse en un patrón de estilo enfrenta- do a toda la arquitectura anterior, con una pretensión de marcar una distinción entre lo anterior y la Nueva Arquitectura. La búsqueda de un lenguaje arquitectónico nuevo encorse- tó de nuevo a la arquitectura bajo el dogma estético de edificios blancos, independientes, compuestos de volúmenes geométricos puros en suspensión casi ingrávida, y las caracterís- ticas de masa, materialidad y peso se con- vierten en la fugacidad de lo inmaterial, lo ligero.
Inmediatamente después de manifestados estos principios, la primera guerra mundial y la falta de resistencia al uso y al tiempo los puso en tela de juicio. La vida en esas casas se mantenía alejada del suelo, enfatizándose la distancia al mismo con la disposición de las salas en la última planta, convirtiéndose la casa en un distante mirador al paisaje, como son las miradas desde los barcos, con una lejanía que al final se transformará, al tomar tierra, en un contacto directo con las construc- ciones locales de Río de Janeiro, que en Le Corbusier causan un desembarque en la rea- lidad, en la realidad del suelo, en la realidad de la necesidad primera de la casa, de la con- vivencia arquitectura naturaleza, y de que los materiales pegados a la tierra se levantan del suelo para crear muros que en su origen pri- mero precisan asentarse sobre él. Los muros van a ser cierres, recuperando un valor que no fue citado en los cinco puntos, que sólo aludían a cuestiones estructurales y sus limi- taciones, olvidando el valor del cierre.
Razonando en aquel momento la posibilidad del uso de viejas técnicas para crear espacios nuevos. La estética maquinista, prometiendo ser la gran liberación se transformó en algo altamente reduccionista, que presentaría nue- vas posibilidades y libertades atendiendo a ese primitivismo.
A partir de este viaje y a través de amistades comunes con Picasso, proyecta una casa para Mathias Errazuriz, coleccionista de arte relacionado con Rodin y Sorolla, embajador de Chile en Argentina. La casa estaba proyec- tada en un balneario en la costa central de ARQUITECTURACONSTRUIDA ENTIERRA
Figura 1. Villa Saboye, Le Corbusier
Figura 2a. Casa Errazuriz. Le Corbusier Figura 2b. Casa Madrot. Le Corbusier
Chile, donde las construcciones destacan sobre la playa. La casa responde a una com- posición de dos pabellones murarios realiza- dos con materiales del lugar –piedra vista en el zócalo y muros encalados sobre esa plata- forma- con una acusada forma de la cubierta inclinada construida con rollizos. Aquí hace de la necesidad virtud y se plantea la necesi- dad de trabajar con los materiales autócto- nos. La dificultad de acceder a otros materia- les le obliga a valorar el uso de la piedra del lugar y los rollizos de madera manifestando
“que la rusticidad de los materiales no es, de ninguna manera, una traba para la realización de un plan claro y una estética moderna”1. Es interesante observar algunas características olvidadas, como puede ser el grado de abrigo aportado por estas construcciones gruesas que se ve en este caso localizado y explicado en la sección transversal de la chimenea, como una cueva dentro del espacio de la sala.
La ubicación de la casa en el balneario de Zapallar, sobre la playa, hace que el paisaje se convierta a su vez en un elemento más a considerar en el proyecto, así como el conjun- to de elementos para acceder a la casa que van a ser una secuencia de acontecimientos que ayudan a contemplar el paisaje. Una de las transformaciones más curiosas que reci- bió la arquitectura moderna en el periodo en el que en Europa se desarrollaba la guerra, era la relación entre artificio y exuberante naturaleza que caracterizaba a estos países de ultramar.
En la casa que realizo para Madame Mandrot (1930-31), benefactora de los congresos CIAM, comienzan a cobrar especial importan- cia el dibujo de los muros, haciendo énfasis en su materialidad a través de la representa- ción clara de la piedra, así como de su capa- cidad para definir espacios a través de los cerramientos, que delimitan los recintos por medio de su concreción física. Los pabellones que constituyen la casa se vinculan a través de una plataforma y unos pequeños muretes de piedra, la escalera culmina en un sendero que junto con la plataforma destacan la mate- rialidad de la piedra que los construye.
En este acercamiento paulatino al suelo va a dar como respuesta un sepultar la construc- ción queriendo hasta enterrar, como decep- cionado, todo vestigio de las máquinas, como se ve en la casa para fin de semana realizada en el 1935, donde el garaje se hace excavan- do, ocultando la máquina que antes era el modelo de su arquitectura. Se conjuga en esta casa de pesadas bóvedas, lo primitivo, lo popular, la tecnología y la fabricación seriada.
Los dibujos grafían, casi con ensañamiento, todas las texturas de los materiales que envuelven el ambiente del hombre.
Esa esperanza depositada en los materiales tradiciones le lleva a confiar la ejecución material de la obra a un constructor local en Les Mathes (1935) de una casa de vacacio- nes, siendo correspondido por éste con un cuidado esmero en los acabados. Se combi- naron los materiales locales con un sistema de carpinterías de fabricación industrial avan- Figura 3a. Casa fin de semana. Le Corbusier Figura 3b. Casa en Les Mathes. Le Corbusier
zada, demostrando la capacidad de ambos sistemas constructivos para conjugarse en una obra, haciendo del contraste un elemen- to de alto carácter plástico, recurso que se convertirá en parte del bagaje ulterior del arquitecto.
Las casas Murondins se proyectan como con- secuencia de los bombardeos realizados en la 2º guerra mundial en Bélgica, se plantean unas casas como refugios que han de ser construidos sin mano de obra especializada, con materiales como barro y madera, con ayuda de un manual de instrucciones que se publicó al efecto. El término “murondins”
surge de la contracción de “muro” y “rondin”
(muro y leño).
“A partir de aquí, Le Corbusier inicia la lección paso por paso. Primero, hay que buscar el lugar, atentos a las direcciones del aire y el soleamiento. A continuación se deben reco- ger los materiales de la cubierta: del árbol se extraen las ramas para el techado, se cortan los rollizos de dimensión única. Se preparan unos cimientos de hormigón pobre y se alqui- tranan para evitar la humedad. La carpintería y los paneles se fabrican “en serie”, en cual- quier parte, por los artesanos locales y con dimensiones “estándar”. Se realizan los enco-
frados y se rellenan con adobe o con ladrillo prensado y secado en el sitio. Se levantan los muros con una simplicidad “extrema” y tra- zando piezas de habitación de dimensión constante. Se cubre con los rollizos como un trabajo reglado y preciso para colocar segui- damente la techumbre. Las casas Murondins se nos presentan así como un proceso técni- co”
En 1930 Le Corbusier viaja a Argel, donde apreciará las construcciones incrustadas en las rampas del puerto en una visión similar a la que había sufrido en Río de Janeiro, y que darán como resultado una especial atención a la arquitectura local. Recibirá así el encargo para una explotación agrícola cerca de Cherchel en 1942, que se convertirá en un delicioso juego de las formas arquitectónicas árabes tradicionales, creando un conjunto que se cierra hacia la explotación y se abre hacia el paisaje, colocando la casa al borde del desnivel del terreno. Conjunto cerrado por muros donde se combinan el adobe, la mam- postería vista y la bóveda catalana y que manifiesta un diálogo de las estancias cubier- tas y las estancias descubiertas y que hará que en algunos casos la casa interfiera con esa nítida delimitación muraria.
ARQUITECTURACONSTRUIDA ENTIERRA
Figura 4. Casa Murondins. Le Corbusier
Esta insistencia sobre arquitectura y suelo le llevará en el año 1948 al trabajo sobre una gruta la Saint Baume, donde realiza un reco- rrido sagrado en el interior de una montaña.
Junto a ella incrusta unas viviendas en la ladera, un “mundo… de grutas, muros de tie- rra estabilizada y cubiertas ajardinadas”3. La casa toma posesión, desparramándose por el suelo. “En Saint-Baume se disponían aloja- mientos diseñados con la “técnica más humil- de que existe, la del adobe, el tapial de tierra prensada en el interior de encofrados metáli- cos” que implicaba “una arquitectura esencial, de justicia y de grandeza, toda a escala humana”4. Destaca la existencia de tecnolo- gías que podríamos determinar “intermedias”, o “híbridas”, de tal modo que obras arcaizan- tes introducían materiales modernos y, al con- trario, trazados modernos iban a incluir preté- ritos procesos constructivos”.
La Casa Fueter (1950) será construida a base de una estructura de muros paralelos en los que se apoyan bóvedas catalanas, buscando la continuidad material, llegando a soluciones monomateriales. En la casa Fueter destaca la disposición de las estancias en torno a un espacio central donde se sitúa el fuego, ocu- pando este el lugar donde por lógica estructu- ral se colocaría un muro.
Las casas Jaoul (1951-55) vuelven a retomar la construcción muraria y abovedada de las casas que hemos visto hasta ahora, logrando con estas un conjunto de una fuerte presen- cia material. Materialidad fuertemente acusa- da, como manifestando el desengaño ante la
durabilidad de los materiales industriales tales como las finas carpinterías de acero y los lím- pidos paños blancos de constitución oculta.
Estos materiales e imágenes de la fe ciega en el maquinismo se verán de manera dramática sepultados bajo el peso de ladrillos y hormi- gón. La idea transmitida ahora es pesada, grave, densa y áspera. La luz de los interiores como túneles o vagones de tren, penetra difi- cultosamente por rasgaduras de conforma-
Figura 6a. Casa en Cherchel. Le Corbusier
Figura 5. Casas en la SaintBaume. Le Corbusier
Figura 6b. Casa Jaoul. Le Corbusier
ción vertical predominante, como heridas en los muros, sin deslumbrar e invadir, matizan- do la intimidad, el recogimiento, con grados de penumbra entre bóvedas cavernosas. “Se ha abandonado completamente el tema de la liberación, el propósito parece ser ahora la permanencia, la solidez y cierta relación con las fuerzas del mas allá” 5.
Permanencia y apego al suelo parecen domi- nar la casa Sarabhai en la India (1951), con un desarrollo de las mismas soluciones cons- tructivas y formales de estas ultimas obras de ladrillo, de material de la tierra filtrado por la industria, muy próxima a lo que esta debajo y cercano. Las imágenes interiores y cercanas a la casa la revelan como algo realmente inmerso en la profusa vegetación circundan- te, como manifestando una fluidez ininterrum- pida de las sombras de los árboles en las sombras de las bóvedas y entre los muros.
Naturaleza que convive con el artificio en esta serie de casas, que tanto buscan anclarse al suelo concreto, asiento de todo, que este suelo ya, y no el jardín de sus pretéritas terra- zas-jardín, pasara a configurar la cubierta de este edificio como en un deseo de volverse, aun a pesar de su gravedad material, invisi- ble.
La Iglesia de Ronchamp (1950-53), esta casi caverna de fuerte presencia le sirve como conclusión a Xavier Monteis Roig ( revista massilia) para realizar una revisión de los cinco puntos que planteábamos al inicio y que pueden resumirse en:
1. Arquitectura colocada sobre el suelo, con sus muros apoyados en él y definiendo el espacio no por los bordes de la bandeja sino limitándolo verticalmente mediante muros.
2. Separando estos entre sí para hacerlos accesibles, independizando los muros incluso de la cubierta, haciéndolos autónomos como elementos reconocibles, al igual que si fueran pilares.
3. Las ventanas son la antítesis de la ventana horizontal ahora eclipsada por las numerosas aspilleras exageradamente murarias.
4. El hormigón es ahora secundario, un com- parsa, parece el material de “relleno”
5. La vida ya no se hace en la elegante cubierta del buque sino debajo del casco, como si se prolongara indefinidamente el tiempo de su calafateado.
De toda esta lectura hemos visto como se pasa de un modelo imperante de la máquina a un modelo más abierto en el que el contex- to, la naturaleza, lo vernáculo y la textura de los materiales pasan a predominar. Con el abandono, por una parte importante de arqui- tectos de renombre, del exclusivismo de los patrones metropolitanos por una cierta ten- dencia hacia las influencias contextuales y naturales.
Se produce además una cierta recuperación romanticista en la preocupación por la rela- ción del hombre y sus obras con la naturale- ARQUITECTURACONSTRUIDA ENTIERRA
Figura 7. Iglesia de Ronchamp. Le Corbusier Figura 8. Teatro en Salemi-Sicilia-F Venezia. Foto JM Peña Serna
za, así, de nuevo, la arquitectura griega como expresión de la belleza en contacto con la naturaleza, se convierte para muchos arqui- tectos en el paradigma de la perfección for- mal. Sumándose a todo ello la importancia de la interpretación transcultural de diversas estructuras espaciales arquetípicas.
Según el profesor José María Montaner toda esta arquitectura va a experimentar unos cambios a nivel formal que se resumen en: el uso de plataformas como base de la arquitec- tura, la fragmentación del edificio autónomo de la arquitectura racionalista, el recurso a formas globales de carácter escultórico y el tratamiento libre de la cubierta, desarrollando al máximo las posibilidades de las estructuras de hormigón armado.
Considerando estos principios buscamos una condensación apoyándonos en el discurso de Norberg Schulz y en sus reflexiones sobre el carácter existencial de los espacios arquitec- tónicos, proponiendo para el estudio de la arquitectura las relaciones con lo que hay abajo, lo que hay a los lados y lo que hay arri- ba.
Norberg Schulz en su libro los principios de la arquitectura moderna, escrito originalmente en el año 1998, en el capítulo de la casa natu- ral dice: “En general, la casa constituye un microcosmos que visualiza el hecho de que la vida humana tiene lugar entre la tierra y el cielo. El suelo representa la tierra, el techo el cielo; y las paredes el horizonte que nos envuelve. Esto queda demostrado por la eti-
mología de las palabras. En español, “suelo”
(del latín solum) quiere decir base, fondo, y sobre todo, tierra en la que se vive, una con- notación que también existe tanto en inglés (en el que floor significa una extensa tierra plana un campo o field) como en alemán (en el que Boden) significa suelo y también terre- no). El término castellano techo (del latín tec- tum) hace referencia a cubrir, ocultar o prote- ger, pero existe también “cielo raso” que –como la palabra inglesa ceiling- deriva clara- mente del latín caelum, cielo. Por su parte, muro (del latín murus) significa muralla, pared;
mientras que el inglés wall proviene del latín vallum, que quiere decir vallado. (En relación con esto, es interesante señalar que valle, valles o vallis en latín tomó su nombre de los límites y no del espacio).”
Así, proponemos mirar desde estos tres aspectos, densidad, oquedad y luz, estas recientes arquitecturas de tierra.
El suelo representa lo que está abajo, la forma de emerger el edificio del terreno, su base, su asiento, su plataforma, su podio. En cualquier caso, un juego con las diferentes categorías de lo denso y lo material; tales como la masa, el peso, la gravedad, la opacidad, la plastici- dad, la textura.
Las paredes representan lo que está a los lados, el cómo se conforman los recintos, las estancias. La oquedad que transmiten esos espacios, en sus características volumétricas, su vacío, su profundidad, su grado de oque- dad.
Figuras 9. Edificio comercial. Sicilia-F Venezia.
Foto JM Peña Serna Figura 10. Mercado en Vila da Feira. F Tavora
Por último, el techo representa lo que está arriba, el elemento que nos cubre, que cana- liza las aguas. Por donde como elemento que está arriba gradúa la luz que cae del cielo cre- ando ambientes cuya atmósfera transmite el
tiempo, marcando las horas y las estaciones, con su orientación percibimos el movimiento del sol, la penumbra, el claro-oscuro, la niti- dez y el grado de transparencia.
ARQUITECTURACONSTRUIDA ENTIERRA
Notas al pie
1(Obra completa, vol.2 1929-34, p.48)
2Jorge Torres Cueco. “Le Corbusier: visiones de la técnica en cinco tiempos”. Editorial Arquia 3John Winter, AV10, p.60
Bibliografía
JOSEP MARIA MONTANER, Las formas del siglo XX, ed. GG, Barcelona 2002
Josep Maria Montaner, Después del Movimiento Moderno, ed. GG, Barcelona 1993
CHRISTIAN NORBERG-SCHULZ, los principios de la arquitectura moderna, ed. Reverte, Barcelona 2005
AAVV, Revista Massilia, anuario de estudios Lecorbisierianos, ed. Fundación caja de Arquitectos.
Revista arquitectura viva nº 116, Ladrillo visto, 2007 Revista AV Nº 9 Y 10, 1987, Le Corbusier JORGE TORRES CUECO, Le Corbusier: revisio- nes de la técnica en cinco tiempos, colección Arquithemas, ed. Fundación caja de Arquitectos, 2004.
Rick Joy, Desert Works, Princenton Architectural Press, New York, 2002
4Jorge Torres Cueco. “Le Corbusier: visiones de la técnica en cinco tiempos”. Editorial Arquia.
5Vincent Scully AV nº 9 pag. 20