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EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

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EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Pastoral de acompañamiento, acción y prevención

Por

Carlos Alejandro Gálvez Nores

TESINA

En cumplimiento parcial de los requisitos para optar al grado Bachillerato en Ciencias Teológicas Profesor guía: Edwin José Mora Guevara, Ph.D

UNIVERSIDAD BÍBLICA LATINOAMERICANA San José, Costa Rica

Diciembre, 2019

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EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Pastoral de acompañamiento, acción y prevención

Tesis

Sometida el 9 de diciembre de 2019 al cuerpo docente de la Universidad Bíblica Latinoamérica en cumplimiento parcial de los requisitos para optar el grado de Bachillerato en Ciencias Teológicas, por:

Carlos Alejandro Gálvez Nores

Tribunal integrado por:

________________________________________

Dr. Edwin José Mora Guevara, Profesor guía _____________________________________

M.Sc. Ruth Mooney, Lectora

_________________________________

Dr. Edwin José Mora Guevara Vicerrector académico

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iii DEDICATORIA

A mi padre Carlos y mi madre Nelly que no están más entre nosotros, pero su recuerdo en mí permanece imperecedero. Mi gratitud a Dios por la ayuda constante que me brindaron.

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iv AGRADECIMIENTOS

A mi amada esposa Debbie sin su apoyo hubiera sido imposible cumplir con mis estudios y con la presente investigación. A todos nuestras hijas e hijos Angie, Carol, Suzie, Martín, Carlos, Alejandra y Adriana por la siempre buena disposición en ayudar. Ante todo, en mi ausencia, durante mi periodo de estudios. Gracias buen Dios.

A la Iglesia Filadelfia por darme la oportunidad de prepararme académicamente y de servir al pueblo de Dios.

Al seminario Andino San Pablo por la dedicación y el esfuerzo de preparar y capacitar líderes en las iglesias a fin de servir en ellas de la mejor forma.

A la Universidad Bíblica Latinoamericana con su plana docente y administrativa por el invaluable aporte académico, pero, sobre todo, por el calor humano. Mi gratitud por siempre.

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v CONTENIDO

Capítulos Página

INTRODUCCION ... vii

I. REALIDAD SOCIO-CULTURAL 1.1 El Centro Poblado Puerto Yurinaki ... 1

1.1.1 Ubicación socio-cultural ... 1

1.1.2 Factor económico ... 3

1.1.3 Ambiente religioso ... 4

1.2 Definición de abuso sexual infantil ... 4

1.2.1 Estadísticas ... 11

1.3 Consecuencias del abuso sexual infantil ... 15

1.3.1. Emocionales ... 17

1.3.2. Legales ... 21

1.3.3. Familiares ... 24

1.3.4. Sociales ... 27

1.3.5. Espirituales ... 32

II. UNA MIRADA A LA NIÑEZ 2.1. El valor y respeto a los niños ... 34

2.1.1. La niña o el niño como adulto pequeño ... 34

2.1.2. El maltrato infantil: término nuevo, antiguo problema ... 35

2.2. La niñez en la Biblia ... 35

2.2.1. Breve descripción del libro de Samuel ... 36

2.2.2. Influencia deuteronómica ... 37

2.2.3. La violación de Tamar y la lucha por el poder ... 38

2.2.4. Una mirada al texto bíblico sobre la violación de Tamar ... 38

2.2.5. Sucinto análisis de la historia de Tamar ... 41

2.3. Teología de la niñez ... 48

2.3.1. La niñez en el Antiguo Testamento ... 48

2.3.2. Nuevo Testamento: Jesús y la niñez ... 50

2.3.3. El reto de pensar a Dios desde la niñez ... 55

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vi

III. PAUTAS DE ACCION INTEGRAL POR LA NIÑEZ

3.1 Prevención del ASI ... 57

3.1.1. Tomar conocimiento de la problemática ... 58

3.1.2. El apoyo familiar y la educación sexual ... 59

3.1.3. El respeto a la dignidad del niño y de la niña ... 60

3.1.4. La educación sexual y la corporalidad ... 61

3.2 Denuncia ... 63

3.2.1 El silencio ante el abuso sexual ... 64

3.2.2 Las terceras personas podemos ser todos y todas ... 65

3.2.3 La necesidad de denunciar ... 65

3.2.4 Cuando los terceros no actúan ... 66

3.2.5 La denuncia en Yurinaki ... 66

3.3 Acompañamiento pastoral ... 67

3.3.1 Desarrollo de una pastoral liberadora ... 67

3.3.2 Lo lúdico como factor de inclusión y transformación ... 68

3.3.3 Elementos acompañamiento espiritual respetuoso ... 69

3.3.4 Acompañamiento emocional ... 72

• El desahogo emocional ... 73

• La comunicación asertiva como herramienta ... 73

3.3.5 Acompañamiento legal ... 75

3.3.6 Acompañamiento familiar ... 76

3.3.7 Acompañamiento espiritual ... 79

• Resiliencia o cambio de paradigma ... 81

IV CONCLUSION ... 85

REFERENCIAS ... 89

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vii INTRODUCCIÓN

El abuso sexual infantil es un tema no abordado en nuestra sociedad lo cual lo hace aún más peligroso. No obstante, eso no quiere decir no que exista, porque es real.

En la medida que se mantenga este problema en silencio la situación poco o nada puede cambiar. La negación o el ocultamiento de este problema flaco favor le hace a la niñez y a la comunidad, porque lo perpetua. El mayor inconveniente de esta actitud es que no ayuda a la recuperación de la persona agredida, tampoco a encontrar justicia. Menos a la prevención de este flagelo.

Existen múltiples factores que conspiran a favor de este problema. La vulnerabilidad de la niñez, propia de su edad, es uno de ellos. Otro es la invisibilidad a la que el mundo adulto la confina. Qué duda cabe que un tema central de esta problemática es el género. Mientras tanto, en medio de este problema se encuentra un niño o una niña que ha sido o está siendo agredida sexualmente. Por consiguiente, sufre en silencio el dolor del abuso.

Las acciones de prevención son vitales para reducir la incidencia y la prevalencia de este flagelo. Crear conciencia social de esta problemática en la comunidad es vital en la acción preventiva. Endurecer las leyes que sancionan estos crímenes es afrontar sólo un lado del problema. En todo caso, es atacar los síntomas, no la enfermedad. Lo cierto es que nuestro tejido social está enfermo y el abuso sexual infantil es un cáncer que está haciendo metástasis en él. Urge por tanto acciones integrales conjuntas que combatan la enfermedad. El derecho de la niñez a un pleno desarrollo lo exige.

• Justificación

Nuestro tema de investigación surge de nuestro trabajo pastoral en la comunidad de Puerto Yurinaki. A pesar de ser una localidad pequeña la población de niños y niñas es numerosa, siempre dispuestos y dispuestas a participar de la iglesia.

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viii No obstante, nuestra localidad no es ajena a los problemas propios de nuestra sociedad. Uno de ellos es la violencia contra la niñez manifestada en abuso sexual infantil. El silencio que como un manto cubre esta problemática es una de sus características principales. Esto no hace sino agravar el problema porque se encuentra invisible a los ojos de sociedad.

Por otro lado, un problema invisible no se puede encarar o combatir porque no se conoce. Nos referimos a la prevención, la que no existe en Yurinaki. Mientras tanto, tras esa aparente calma existen niños que sufren o han sufrido en sus cuerpos el dolor del abuso sexual. De esta manera la niñez de Yurinaki se muestra indefensa ante la persona agresora. Lo que es peor, por lo general, ésta es alguien del entorno familiar.

En Yurinaki confluyen una serie de factores que conspiran a favor de la impunidad. Algunos de ellos son, a saber: la pobreza, la distancia o lejanía de las instituciones del Estado que velan por los derechos de la niñez y el desconocimiento de este problema en general. De ahí nuestro interés por ayudar a paliar esta situación. Es así que nuestra investigación busca visibilizar esta problemática y acompañar en el proceso a los niños y las niñas agredidas sexualmente.

• Problema de estudio

En esa perspectiva nos planteamos el siguiente problema de investigación: ¿Cuáles elementos bíblico-teológicos y pastorales son pertinentes para la prevención y acción frente a la incidencia de abuso sexual infantil en la comunidad de Yurinaki, Junín y cómo promover una pastoral de acompañamiento?

• Objetivo general

Para ello el objetivo general de nuestra investigación es analizar algunos elementos bíblico-teológicos que son pertinentes para la prevención y acción frente a la incidencia de abuso sexual infantil en la comunidad de Yurinaki, Junín, con el fin de promover una pastoral de acompañamiento. Además, puede servir para inspirar a otras

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ix pastorales en su trabajo de acción frente a esta problemática en el Perú y en América Latina.

• Objetivos específicos

Los objetivos específicos son: primero, describir la incidencia de abuso sexual infantil, en la comunidad de Yurinaki, Junín; segundo, analizar algunos elementos bíblico-teológicos y pastorales sobre la temática; y tercero, proponer una pastoral de acompañamiento que contenga elementos de prevención y acción frente al abuso sexual infantil.

• Metodología

Con el fin de cumplir con los objetivos propuestos utilizaremos la metodología de investigación que se ubica en el paradigma cualitativo, bibliógrafo, hermenéutico. En el primer capítulo trataremos el tema del abuso sexual infantil. Presentaremos la ubicación socio-geográfica. Luego haremos la definición de abuso sexual infantil y sus consecuencias. Secuelas que en la persona agredida son amplias: emocionales, legales, familiares, sociales y espirituales. Expondremos, además, las estadísticas que nos muestran la seriedad de la situación y la urgencia de entrar en acción para combatirlo.

En el segundo capítulo, abordaremos las implicaciones bíblico-teológicas del estudio en mención, como es el valor y respeto a los niños. Iniciaremos precisamente conociendo cómo la niñez ha sido vista y valorada a través del tiempo Luego, veremos que nos dice la Biblia sobre la niñez en función a nuestro problema de investigación. Por último, plantearemos una teología oportuna para la niñez, considerada esta como lugar teológico.

Finalmente, en el tercer capítulo, ofreceremos pautas pastorales para un acompañamiento con elementos de prevención y acción frente al abuso sexual infantil.

Damos pautas que abarcan la denuncia cuando ha ocurrido el abuso sexual. Además, ofreceremos acompañamiento específico: emocional, legal, familiar y espiritual a la niñez víctima de abuso sexual.

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x

• Fuentes

Las fuentes a usar corresponden a Jana Petrzelová de su libro Abuso sexual de menores y el silencio que lo rodea. En él la autora realiza una investigación sobre las causas de este problema. Destaca el tabú que representa para la sociedad un problema de esta índole, y las consecuencias para la persona. También propone algunas terapias de recuperación. Por otro lado, usaremos el manual de Save the Children, Abuso sexual infantil: Manual de formación para profesionales. Se trata de un trabajo completo sobre esta problemática. Destaca por presentar diversos abordajes terapéuticos a la persona agredida, además de aspectos legales que tienen que ver con la denuncia. Por último, usaremos la tesis de Maestría perteneciente a María Viviano Llave “Ruta crítica frente al abuso sexual incestuoso en los Centro Emergencia Mujer de Lima Metropolitana”. En él la autora realiza su investigación en base a estadísticas teniendo como muestra de ésta a los CEM de Lima Metropolitana, capital del Perú. Ella hace un trabajo pormenorizado de los diversos factores que inciden en este delito. También analiza los elementos que impiden la concreción o el posterior abandono de la denuncia policial del abuso sexual.

• Laguna y originalidad

Con la presente investigación, pretendemos contribuir a la acción pastoral de la Iglesia Filadelfia en el distrito de Perené, provincia de Chanchamayo, región Junín.

Tiene la finalidad de realizar una eficiente acción pastoral con la niñez agredida sexualmente, en tanto no existen trabajos similares en la comunidad.

• Destinatarios

Este trabajo va dirigido a los pastores y pastoras, clérigos, voluntarios y voluntarias que se han asumido el trabajo de la práctica pastoral en favor de la niñez agredida sexualmente.

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1 CAPÍTULO I

REALIDAD SOCIO CULTURAL

1.1. El Centro Poblado Puerto Yurinaki:

1.1.1 Ubicación socio-cultural

El Centro Poblado Puerto Yurinaki se encuentra ubicado en la selva central del Perú, en el distrito de Perené, provincia de Chanchamayo, región de Junín. Es uno de los 513 centros poblados que comprenden la provincia de Chanchamayo. En entrevista del 25 de julio, a la encargada de la secretaría de la Municipalidad de Puerto Yurinaki, respecto a nuestra pregunta sobre el número de pobladores, su respuesta fue: “la población es de 2,000 habitantes aproximadamente. Si tomamos en cuenta los ocho anexos (caseríos con una población de 200 a 250 habitantes) cerca de Yurinaki, la población se eleva a unos 5,000 habitantes” (Torres, 2019).

Puerto Yurinaki, se ubica al borde de la margen derecha del rio Perené. Se encuentra al costado de la carretera Marginal de la Selva. Se trata de una carretera de entrada a la zona, que une La Merced con Satipo. Dicha carretera integra, a lo largo de su extensión, diversas ciudades y pueblos de la región. Al suroeste de Yurinaki, y a 23 km de distancia, se ubica la ciudad de Santa Ana, que pertenece al distrito de Perené. En ese mismo sentido y a 47 km se ubica la ciudad de La Merced, capital de la provincia de Chanchamayo. Al noreste de Yurinaki se encuentra la ciudad de Pichanaki, a veinte kilómetros de distancia.

Los centros poblados en la región se configuraron como resultado de diversos factores, entre ellos el sociopolítico y el económico. Plasencia, expresa que: “el Centro Poblado Puerto Yurinaki se estableció, en su mayoría, por emigrantes venidos de la sierra del Perú. Ellos originariamente llegaron para trabajar en las grandes plantaciones de café, administradas por la empresa inglesa Peruvian Corporation” (2014, 40). El mismo Plasencia ofrece una descripción de cómo se configura la localidad que, a la postre, es el Centro Poblado Puerto Yurinaki.

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2 Como una forma de pagar la deuda externa, contraída para financiar la deuda externa del país después de la guerra con Chile, es que el presidente Cáceres otorga en 1892 cerca de medio millón de hectáreas en la zona del Perené (departamento de Junín) a la compañía británica Peruvian Corporation. Este hecho tuvo un rol fundamental en la gestación del actual perfil productivo de la zona, pues en general, ha sido la selva central la que precozmente se ha incorporado a la economía mercantil y la colonización masiva (2014, 40).

Lo expresado por el autor concuerda con la historia que cuentan algunas personas mayores, sobre su llegada a la zona de Yurinaki. La empresa inglesa que se dedica a la siembra y la exportación de café, necesita mano de obra para trabajar las tierras. Es así, que muchas personas llegan a mediados del siglo pasado (1940-1950 aproximadamente) a la selva central para trabajar en ella. Entrevistamos a don Ramiro, un vecino nuestro para que nos narre dicha historia.

La gente llegaba a trabajar a las plantaciones de café y caña de azúcar de la

“Peruvian”. Cuando alguna persona se quería ir, debido a la explotación laboral y a las malas condiciones del empleo, la empresa no los soltaba. La solución era escapar, los que se arriesgaban a hacerlo escogían la noche. El problema era que se exponían al ataque de los perros grandes de los capataces. De esta manera, era difícil y arriesgado abandonar estas plantaciones, si tenías familia era peor (Chávez 2019).

Por último, no debemos dejar de mencionar la violencia política que se vivió en la década de los 80´s hasta 1993. Fueron años de cruenta guerra interna en nuestro país. En este periodo en particular - la comunidad de Yurinaki - fue especialmente golpeada por la muerte y la desolación. Conocemos a varias personas que vivieron en carne propia lo que hemos expresado. Con ese propósito entrevistamos a don Pedro, un campesino de la zona, para que nos cuente su experiencia.

La población se encontraba entre dos fuegos. Por un lado, el peligro de muerte rondaba a aquellos pobladores que colaboraban con los terroristas porque podían ser asesinados por el ejército o denunciados por este y terminar presos. Para citar un ejemplo: algunas veces los sediciosos aparecían en las casas (de la ciudad o de las chacras) con su armamento a pedir alojamiento y/o comida, ¿cómo negarse?

Por otro lado, los pobladores que asistían al ejército corrían la misma suerte a mano de los terroristas: eran ajusticiados públicamente por colaborar con ellos.

Volviendo al mismo ejemplo, ¿cómo negarse a recibirlos y darles comida o alojamiento cuando aparecían en casa?”. Para empeorar la situación ambos,

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3 soldados y terroristas, vestían el mismo tipo de uniforme militar. Así las cosas,

¿cómo saber con quién estabas tratando en ese momento? (Carhuaricra 2019).

Como esta experiencia de vida existen muchas otras historias que narran experiencias de violencia y de muerte. En Yurinaki, existen familias que han sufrido en carne propia la muerte de un ser querido. Son historias que aún hoy permanecen con dolor en el recuerdo de sus familias y de la comunidad.

1.1.2 Factor económico

Actualmente, la actividad principal de la comunidad consiste en la siembra del café y los cítricos. Esta labor presenta una salvedad: desde hace años el precio del café (el cual se fija internacionalmente) se encuentra en niveles mínimos. Al día de hoy, no es rentable la siembra de dicho producto. Además, debemos añadirle las pésimas condiciones en la que se desarrolla, en general, la agricultura en nuestro país. El resultado es la pobreza de los agricultores y de sus familias (Bonifasi 2019).

Esta es la realidad de la comunidad de Yurinaki. Existe mucha pobreza entre las familias. En nuestra entrevista con el Juez de Paz de Yurinaki, referido a algunos casos de denuncias por abuso sexual expresó: “Para agravar la situación, nuestra localidad se encuentra calificada a nivel socioeconómico como no pobre. Esto repercute, entre otras cosas, en los costos de los trámites y los pagos que se deben hacer ante las diversas instituciones del Estado” (Sulca 2019). El resultado es que son caras para gran parte de la población. Si la comunidad estuviese catalogada como pobre, los costos de cualquier trámite, serían sólo del orden del treinta por ciento o menos. Para nuestro estudio, el tema económico es un factor a tener en cuenta.

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4 1.1.3 Ambiente religioso

A la fecha, existen varias iglesias. Están la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica Peruana (IEP), y nuestra Iglesia Filadelfia, que es pentecostal. También hay algunas pentecostales de corte legalista y fundamentalista, como el Movimiento Misionero Mundial (MMM), y la Iglesia Pentecostal de Jesucristo (IPJ). Por último, tenemos a los Testigos de Jehová.

En total, son seis iglesias asentadas en Puerto Yurinaki, para una población de 2,000 habitantes. Puede parecer que son muchas iglesias para tan poca población. El problema a nuestro parecer es otro. Se trata del legalismo y el fundamentalismo que impera entre los y las creyentes. Lo cerrado de su acercamiento al texto bíblico los convierte – lógicamente - en exponentes del patriarcado. De esta manera, perpetúan sistemas de dominación social, político y económico directamente en contra de las mujeres y de la niñez. Es, simplemente, resultado de una lectura literal de la Biblia y producto de la nula y/o insuficiente preparación de pastores, pastoras y líderes a cargo de sus congregaciones.

Otro detalle a tener en cuenta es la falta de comunicación entre las iglesias. Entre las evangélicas no existe ningún tipo de vínculo o fraternidad que las una. Es más, en el calendario no existe alguna actividad a desarrollar de manera conjunta; ni que decir con la Iglesia Católica, ante la cual existen numerosos prejuicios desde el fundamentalismo evangélico.

1.2. Definición del abuso sexual infantil en Yurinaki

Como una manera de acercarnos al contexto de esta comunidad, debemos partir de la definición que la Organización Mundial de la Salud (en adelante OMS), hace de la salud. Se trata de: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Reunión Consultiva 1999, 14).

Entendemos así, que las secuelas del abuso sexual involucran todas estas dimensiones del ser humano incluida la espiritual. En el marco de nuestra investigación, dicha definición es importante, porque nos ubica en el problema del impacto del abuso sexual sobre la persona que sufrió ASI.

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5 Cuando la OMS aborda el tema del maltrato de menores hace referencia a lo siguiente.

la Convención [sobre los Derechos del Niño], al discutir múltiples derechos y responsabilidades, subraya que “derechos” en referencia al niño, significa

“…bienestar social, espiritual y moral y […] salud física y mental y […] el desarrollo individual […] en la máxima medida posible (Reunión Consultiva 1999, 14).

Esta aseveración se ubica dentro del marco de la definición que hace la Organización Mundial de la Salud; sobre la salud. Más aún, la amplía; porque mientras la OMS expresa que la salud abarca las dimensiones física, mental y social, la Reunión Consultiva sobre el Maltrato de Menores, en su análisis sobre la Convención sobre los derechos del Niño; destaca entre otros, el derecho del niño y la niña al bienestar espiritual y moral. En conclusión, tenemos que el derecho del niño y la niña implica el derecho al bienestar social, espiritual y moral, a la salud física y mental, y al desarrollo individual.

En cuanto al abuso sexual, la Organización Mundial de la Salud lo ubica dentro de lo que es el maltrato. Así, el abuso sexual es una tipología de maltrato de menores.

Veamos,

El abuso o maltrato de menores abarca toda forma de maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono o trato negligente, explotación comercial o de otro tipo, de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder” (Reunión Consultiva 1999,15).

Nuestro país tiene también la misma categorización. El Ministerio de Salud (MINSA) clasifica el abuso sexual como violencia sexual, como una de las varias formas de cometer maltrato infantil. La clasificación que hace el MINSA sobre el maltrato infantil es la siguiente: “maltrato físico, maltrato psicológico, maltrato por negligencia o descuido y abuso sexual (Ministerio de Salud y Universidad Peruana Cayetano Heredia 2005, 12)”. Esta clasificación es la que usa el MINSA a nivel nacional en sus fichas de atención por maltrato infantil.

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6 Una vez planteadas estas definiciones que nos ubica en el contexto de nuestra investigación, pasamos a la enunciación de abuso sexual. Para tal propósito, acudimos a la definición que hacen algunos/as profesionales de la salud, e instituciones que velan por el bienestar de la niñez. Finalmente, acudimos también a la Organización Mundial de la Salud.

En primer lugar, la OMS plantea que el abuso sexual infantil (ASI) es: “un acto de connotación sexual en el que se encuentra involucrado/a un niño/a para el que no está preparado/a, ni desarrollado. Por lo mismo, no es capaz de entender, ni dar su aprobación” (Reunión Consultiva 1999, 15). Estas líneas destacan la vulnerabilidad del niño/a ante una agresión sexual, porque no se encuentra en condiciones de hacerle frente. Por otro lado, la declaración de la OMS derrumba todo pretendido argumento de aprobación o consentimiento del niño/a, que se ve involucrado/a en tal práctica. La razón es que, por su misma edad y madurez emocional e inocencia no está en condiciones de hacerlo racional ni emocionalmente tal como supone la sexualidad entre dos personas adultas,

Para entender el problema del ASI, debemos abordarlo desde la perspectiva de la asimetría de edad y la coerción. Los investigadores que hemos consultado como la OMS (Reunión Consultiva 1999, 16); Petrzelová (2013, 28); Save the Children (2001, 15) y Viviano (2012, 18), coinciden en lo mismo. Veamos,

El abuso sexual infantil se desarrolla básicamente por medio de la coerción y la asimetría de edad entre el agresor/a sexual y el niño/a víctima. El agresor/a también puede ser un menor de edad, pero que goza de influencia sobre la persona abusada. Además, Dicha asimetría de poder se encuentra basada en la relación de confianza que existe entre ambos (Viviano 2012, 18).

De esta manera, se puede entender mejor la circunstancia que convierte a la persona en alguien dañado. El ASI se trata de un tema de sometimiento y manipulación sobre la persona agredida. Petrzelová (2013, 28) explica que: “la coerción en sí es un elemento suficiente que discierne el abuso sexual puesto que se encuentra asentado en el uso de la fuerza, engaño o presión”. El diccionario de la lengua española define coerción

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7 como: “presión ejercida por alguien para forzar su voluntad o su conducta” (RAE 2019).

Tenemos así que el niño o la niña sucumbe ante la manipulación de una persona con la cual tiene cercanía. Save the Children (2001, 17) explica el uso de la coerción de la siguiente manera: “el agresor hace uso del poder que goza para interaccionar sexualmente con el niño/a”. Básicamente, el abuso sexual es un tema de uso de poder en contra de una persona que, mediante artificios manipuladores, se muestra indefensa ante la agresión.

Viviano proporciona un alcance de los efectos de esta relación desigual y de la coerción, que se desarrolla en el hogar. Se trata del abuso sexual intrafamiliar, la autora lo define en estos términos: “es cuando es efectuado por un familiar de la persona abusada. Es alguien que posee autoridad sobre ésta y por ser de la familia tiene facilidad de llegada a ella” (2012, 23). En este caso el agresor/a sexual es alguien que por ser el vínculo consanguíneo tiene el mandato social de cuidar y proteger a la persona que fue o está siendo agredida, sin embargo, es quien está destruyendo su vida. Save the Children lo expresa de la siguiente manera: “muchos casos [de abuso sexual] se producen dentro de la familia” (2001, 25). En nuestra investigación hemos hecho mención sobre la prevalencia del abuso sexual infantil de tipo intrafamiliar, y las cifras que hemos proporcionado confirman la alta prevalencia de esta situación lamentable.

Para complementar el concepto de abuso sexual, Save the Children además expresa que es: “cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal, con contacto o sin contacto físico realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento” (2001, 15). Se trata de una definición muy amplia y genérica, no por eso inexacta, de aquellos elementos que incluyen el abuso sexual.

Por su parte, también Viviano (2012, 19) clasifica el abuso sexual en dos tipos:

con contacto físico y sin contacto físico. Para mayor claridad, vamos a agrupar junto a la clasificación de Viviano, las de Petrzelová en su descripción de abuso sexual.

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8 En la clasificación de abuso sexual con físico, Viviano (2012, 19) y Petrzelová (2013, 28-29) describen lo mismo:

tocamiento de genitales del niño o niña por parte del abusador, tocar zonas del cuerpo del niño o niña, como es el pecho, la pelvis y los glúteos. Así, la persona agresora busca estimularse y estimular sexualmente a la persona agredida. Luego está la violación sexual en sí: penetración vaginal o anal. [También está la penetración oral (boca) lamentablemente], a través del pene, los dedos o cualquier otro objeto (Viviano 2012, 19).

Esta descripción es parte de la realidad a la que se encuentran expuestos/as algunos/as niños y niñas de nuestra comunidad. Como lo hemos expresado anteriormente, gran parte de estos abusos sexuales ocurre dentro de las cuatro paredes del hogar.

Pasamos a clasificación de abuso sexual sin contacto físico. Las dos autoras, Viviano (2012, 21-22) y Petrzelová (2013, 29), expresan que el abuso sexual sin contacto físico incluye.

Ver la desnudez del/la menor, exhibir la persona agresora sus genitales al niño/a y/o masturbarse en su presencia, tomarles fotos desnudas, mostrarle material pornográfico y utilizar al niño/a para elaborar ese material, observar relaciones sexuales de otros o del mismo abusador/a, hacer comentarios seductores y sexualmente explícitos para despertar la sexualidad del niño o niña (Petrzelová 2013, 29).

Como apreciamos, esta es una clasificación de los tipos de abuso sexual que por lo general ocurren. Nos parece útil la información por los detalles que brinda y porque además sirve para crear conciencia, en la colectividad, del tema. La información es pertinente porque describe los distintos escenarios a los que están expuestos, y más vulnerables, los niños y niñas. En base a esta información, las madres y padres de familia de Yurinaki pueden estar alertas ante cualquier eventualidad.

A propósito del tema que estamos investigando, en la actualidad, las leyes peruanas establecen penas muy severas contra quienes cometen violación sexual a menores de edad.

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9 El Código Penal de Perú en su artículo 173° sobre violación sexual a menor de edad, establece cadena perpetua cuando la persona agredida es menor de catorce años. Por otro lado, el artículo 176-A sobre tocamientos indebidos, determina pena privativa de libertad no menor de nueve ni mayor de quince años (“Ley que modifica el Código Penal y el Código de Ejecución Penal para fortalecer la prevención y sanción de los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales-LEY- N° 30838” s/f)

Estas -y otras leyes- que reprimen estos actos sexuales, fueron modificadas por el Estado del Código Penal Peruano. La finalidad fue hacerlas más severas, en vista de las atrocidades de los casos de abuso sexual infantil que salían a la luz pública sobre niños y niñas que sufrieron la muerte. El tema es que los indicadores sobre la prevalencia de este flagelo no se reducen.

Pasamos ahora, a hacer una descripción de esta problemática en Yurinaki. Como lo hemos expresado, la población de Yurinaki es de 2,000 personas aproximadamente.

La poca cantidad de sus pobladores es un problema que repercute en la propia comunidad, porque salvo el Centro de Salud, y el Educativo hay ausencia del Estado.

Faltan algunas instituciones que velan por esta problemática, como: el puesto policial, la oficina del Centro Emergencia Mujer (CEM) y la Defensoría del Pueblo, entre otros.

Estas entidades -de estar en la comunidad- pueden servir a la ciudadanía con eficacia contra la incidencia y la prevalencia del abuso sexual infantil. Ellas están en capacidad de actuar rápidamente ante una denuncia de ASI, dar atención a la persona agredida; y denunciar ante la justicia al agresor/a sexual. A nuestro parecer, creemos que su sola presencia puede ser disuasiva. Asimismo, como una manera de visibilizar esta problemática, pueden convocar y movilizar a la población en campañas de prevención y de concienciación en la comunidad. La niñez de Yurinaki sería la más beneficiada con estas actividades.

Hemos mencionado también algunas ciudades aledañas a Yurinaki: Pichanaki, Santa Ana y La Merced. Los pobladores, para hacer algún trámite, deben acudir necesariamente, a alguna de estas ciudades. En caso de tener que realizar una denuncia sobre abuso sexual, la persona denunciante puede acudir al puesto policial de Santa Ana

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10 o de Pichanaki; esta última cuidad además cuenta con una oficina del Centro Emergencia Mujer (CEM). En los CEM, la persona agredida recibe asesoría y apoyo integral profesional tanto para su recuperación como para efectuar la denuncia penal.

Debemos precisar, que esta gestión implica varias visitas o viajes a estos lugares. Al mismo tiempo, otra parte de la denuncia consiste en acudir al médico legista. En él, el perito ausculta a la persona abusada a fin de establecer el grado de lesiones infligidas en su cuerpo. Es un requisito indispensable en el proceso de la denuncia penal contra la persona agresora sexual. Dicho trámite se debe realizar necesariamente en La Merced, dado que, en esta ciudad se ubica esta dependencia.

Hemos hecho una breve descripción de lo que involucra concretar una denuncia por ASI en Yurinaki. Nuestra intención es destacar lo complicado del trámite, además del costo en tiempo y dinero. En efecto, ir en auto a Santa Ana o Pichanaki (de 25 a 30 minutos de viaje) tiene una tarifa de cuatro soles, y viajar a la Merced (una hora de viaje) ocho soles. Una opción más barata es viajar en combi: cuesta entre uno y dos soles menos. Hay que esperarlos unos 30 a 45 minutos aproximadamente, porque así se demoran en pasar por la carretera.

Asimismo, a lo expuesto debemos añadir un factor más: la pobreza. En Yurinaki, gran parte de la población, que se dedica a la agricultura, vive en condición de pobreza o pobreza extrema. Estas familias dependen del trabajo diario de la tierra para sobrevivir.

Por lo general trabajan en sus propias parcelas, y en determinados momentos, como peones en otras tierras.

En definitiva, la suma de los factores que hemos mencionado, a saber, la lejanía de las ciudades, lo oneroso del transporte y el tiempo que se debe dedicar a todo el proceso, conspiran contra la denuncia concreta. En conclusión, la conjunción de estas variables sui géneris muy propias de Yurinaki -atentan a veces- contra el deseo y la voluntad de la familia de efectuar la denuncia concreta por ASI. Puede ser que la persona agresora sexual no vea cárcel; y lo más probable, va causándoles el mismo daño y dolor a otras niñas y niños inocentes.

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11 Antes de cerrar este capítulo, deseamos proporcionar una información un tanto más detallada. Como ya lo hemos citado, Viviano define así el abuso sexual intrafamiliar: “es alguien de la familia que se aprovecha de su cercanía y autoridad para someter al niño/a y perpetrar así el abuso sexual” (2012, 23). Esta es una verdad inobjetable. El índice de prevalencia demuestra que en primer lugar la persona agresora es alguien cercana, conocida por la persona abusada. En segundo lugar, el mismo índice de prevalencia indica que la persona perpetradora es un familiar. De esta manera, se cumple lo afirmado por la investigadora antes citada. Puesto que, en ambos quien agrede es alguien a quien el niño o la niña le tiene confianza, y que, además, ejerce influencia (he ahí la coerción) sobre él o ella. En esa misma perspectiva, citamos a la Academia Americana de Pediatría por su claridad en la definición, porque esta hace referencia a ambos grupos. Veamos,

en la mayoría de los casos, la persona que abusa sexualmente de un niño es un adulto o un joven mayor que conoce a la víctima, y con frecuencia es una figura de autoridad que el niño conoce, le tiene confianza y quiere. El trasgresor frecuentemente usa coerción y manipulación, no la fuerza física, para atacar al niño (“Abuso sexual” s/f).

En nuestro país, gran parte de todas las agresiones sexuales denunciadas son perpetradas por familiares y/o conocidos por la persona abusada. Las cifras del Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público y del MIMP del 2018, sobre el abuso sexual infantil a nivel nacional lo demuestran. Estas muestran que: “en el 41.2%

de las denuncias el agresor sexual es alguien que la persona victima conoce, y en el 38.2% quien agrede sexualmente es un familiar del/la menor (Valzania, 2019). En nuestro caso, estos dos grupos representan casi el 80% del total de denuncias por ASI en nuestro país.

Estas cifras deben preocuparnos, porque demuestran en varios casos, que nuestra niñez no se encuentra segura en manos de quienes precisamente les deben proteger. ¿Por otra parte, en quién confiar? He ahí lo valioso de la información, porque estos detalles transmitidos a los padres y madres de familia les ayudan a estar prevenidos/as. Además,

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12 es el oportuno momento de hablar con los niños y niñas del hogar y darles pautas de prevención del ASI.

1.2.1 Estadísticas

Los datos estadísticos de denuncias de violencia sexual en personas menores de 18 años en el departamento de Junín son las siguientes: en 2013, se registraron 306 casos;

en 2014, 293 casos; en 2015, fueron 165 casos; en 2016, 228 casos; y, en 2017, 330 casos de violencia sexual denunciados (MININTER, s/f en: INEI s/f). (“Instituto Nacional de Estadística e Informática INEI” 2018) Ante todo, tengamos en cuenta que, cuando se trata de abuso sexual intrafamiliar, por lo general, no se denuncia. En efecto, es enmudecido y silenciado. Por un lado, “es la propia víctima quien lo silencia debido al miedo porque no sabe cómo van a reaccionar en su hogar y, además, porque se encuentra bajo la coerción del agresor, entre otros” (Petrzelová 2013, 66) Por otro lado, el silencio es autoimpuesto en el propio hogar debido a la vergüenza y al estigma social que temen enfrentar. Petrzelová, expresa que no se realiza la denuncia sobre un caso de ASI ocurrido al interior del hogar por: “los prejuicios sociales, mantener la imagen de la familia y la vergüenza que siente la persona abusada” (Petrzelová 2013, 17).

Las estadísticas a nivel de los Centros de Emergencia Mujer (CEM) del año 2017 sobre denuncias de violencia muestran las siguientes cifras: en total, se atendieron 30,681 casos de violencia a niños, niñas y adolescentes menores de 18 años, de los cuales 6,030 son casos de violencia sexual a niñas, niños y adolescentes. En el caso de las niñas y los niños (0 – 11 años) se atendieron en total 2,587 casos por violencia sexual, de los cuales 2,165 denuncias corresponden a niñas abusadas. El resto, 422 denuncias pertenecen a niños (Saldaña 2018). A manera de información, debemos decir que los CEM son oficinas de servicios públicos integrados y gratuitos de atención integral y multidisciplinaria para víctimas de violencia familiar y sexual, donde son atendidas por profesionales especializados (Viviano 2007, 10).

Las estadísticas del 2018, proporcionadas por el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público y del MIMP, indican que se presentaron 8,063 denuncias por

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13 violencia sexual a nivel nacional. El 80% de los casos tuvo como víctima a un/a menor de edad (0 - 17 años). De este porcentaje el 28.5% de denuncias esto es 2,298 casos corresponde a la niñez hasta los once años que ha sufrido violencia sexual. De este total, el 93.1% (equivale a 2,140 casos) corresponde a niñas. Otro antecedente a tomar en cuenta, es el que indica que en el 41,2% de los casos, el agresor sexual es una persona conocida por la víctima. Es un familiar quien agrede en el 38.2% de las denuncias (Valzania 2019).

Como lo hemos explicado, las cifras que se publican sobre ASI corresponden a casos denunciados. No obstante, existen otros que nunca llegan a denunciarse. Save the Children se anima a dar una cifra del porcentaje de casos de ASI que no se denuncian:

“se estima que sólo el 15% de los casos de abusos [en España] son denunciados” (“Save the Children alerta" 2019). Por simple deducción matemática, tenemos un 85% de los casos de ASI (en España) que no se denuncian. Las preguntas que nos hacemos son,

¿Qué de estos seres humanos? ¿Quién se preocupa por ellos y ellas?

Por otro lado, los datos estadísticos (Saldaña 2018 y Valzania 2019) que hemos recogido nos indican que la prevalencia de ASI es alta. ¿Cuánto más serían las cifras si la mayoría de los casos fueran denunciados? La respuesta no la sabemos, pero con los datos que tenemos es suficiente para darnos cuenta de lo serio de la situación.

Resumen cuadro denuncias presentadas por violencia sexual a nivel nacional años 2017 y 2018 Denuncias violencia

sexual (nivel nacional)

Niñas (0-11 años)

Niños (0 – 11 años)

Total denuncias por violencia sexual a nivel nacional

CEM (2017) 2, 165 422 2,587

OCM y MMIP (2018) 2,139 159 2,298

Fuente: Saldaña (2018) y Valzania (2019).

En Yurinaki las cifras oficiales sobre la prevalencia del ASI, son escasas. En el Centro de Salud sólo existe una intervención documentada por ASI en este año.

El profesional que atendió a la niña refiere que se procedió con ella de acuerdo con el protocolo establecido y que por eso fue posible la detección del caso. El protocolo del

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14 MINSA consiste en evaluar e indagar si está padeciendo algún tipo de violencia. Para ello usa un formato estándar: “Ficha de Tamizaje, violencia basada en Género”. Si detecta la violencia, se sigue el protocolo establecido, que consiste en informar del caso en cuestión. En este caso, la persona que atendió a la niña procedió de acuerdo al reglamento y llamó por teléfono al CEM para denunciar el caso.

Los hechos datan de comienzos de 2019. En líneas generales, el Centro de Salud cumplió con su labor y se sujetó a los procedimientos existentes. Sin embargo, a nuestro juicio, existe una desconexión entre el Centro de Salud y los CEM. Por consiguiente, es un problema de procedimiento y de comunicación entre los diversos sectores vinculados a atender esta problemática, entre otros. Cabe destacar, que esta deficiencia no es un problema de capacidad profesional, ni de incompetencia de los profesionales que ahí laboran, sino de tipo administrativo.

En otro orden de cosas, a mediados de agosto (2019) tuvimos una entrevista con el Juez de Paz de Yurinaki, Roberto Sulca. Nuestro objetivo fue recabar información estadística sobre la prevalencia e incidencia del ASI en la comunidad. Nos informó que hasta ese momento habían llegado entre doce y quince casos por abuso sexual a su despacho. Refirió lo siguiente: “el problema es que llegan a mi despacho con la intención de asentar la denuncia, pero al final no la concretan. Por ejemplo, hace poco estuvo un padre con su esposa y su menor hija de 10 años (la persona que padeció ASI).

Estaba indicándole el trámite que debía seguir para hacer la denuncia, cuando de pronto el padre recibe una llamada. Después de conversar se retiró con su familia y no volvieron más” (Sulca 2019).

Para el juez que tiene trece años en el cargo, se trata de una escena conocida:

“cuando los familiares están acá (en su despacho), reciben llamadas para ofrecerles dinero a cambio de no denunciar” (Sulca 2019), puntualiza. Otro caso de abuso sexual que por su desenlace también es conocido, es el que pasamos a describir. Llegó a su despacho una pareja de esposos indagando sobre las gestiones para denunciar que su menor hija (9 años) había sido abusada. El juez les explicó que debían hacerlo en

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15 Pichanaki o Santa Ana con la denuncia que previamente harían en su despacho. Les explicó que debían ir a La Merced para que la viera el médico legista. Luego de la explicación, el esposo le preguntó a la madre de la niña: “¿Vas a poder hacer todo eso?

Yo tengo que trabajar”. Acto seguido se fueron y no regresaron.

Estas dos son, a su juicio, las escenas que más se repiten en este drama. Refiere que, la más usual es la del dinero. Explica que no sólo puede llamar la misma persona agresora sino también alguien de su familia, o la esposa, la madre, los hermanos, entre otros. En tal sentido, entiende que tiene que haber habido algún tipo de arreglo, puesto que no se concretó la denuncia.

1.3. Consecuencias del abuso sexual infantil

El impacto del abuso sexual en la persona es amplio, porque afecta diversas áreas de la vida. En su definición de salud, la OMS afirma que: “salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social, no simplemente ausencia de enfermedad”

(Organización Panamericana de la Salud 1978,1). Esta definición nos ayuda a comprender las secuelas del ASI desde una perspectiva amplia. Entendemos así, que la enfermedad y el dolor impregnan el ser total de la persona -de manera que- estos trascienden el cuerpo físico y afectan otras dimensiones de la persona como lo psico- social.

A este paradigma bio-psico-social le integramos el elemento espiritual que es propio de la investigación nuestra y porque entendemos -además- que lo espiritual es inherente a la persona humana. Esta integración y/o asimilación, viene de la medicina paliativa. En la medicina paliativa “el elemento espiritual es integrado como uno de los cuatro componentes del dolor, además del físico, emocional y social” (Astudillo et al.

1999, 38). Es así porque la persona que experimenta el dolor entra en una fase de crisis existencial y cuestiona su vida y creencias. El papel que cumple aquí el acompañamiento pastoral es muy importante porque debe traerle paz y seguridad a la persona sufriente.

Continúan los autores: “el apoyo espiritual que se ofrece [a la persona] contribuye a formar una actitud positiva y acrecienta su autoestima: se siente valiosa, amada y

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16 cuidada por un Ser Superior” (Astudillo, Mendinueta, y Astudillo 1999, 38). Esta afirmación es muy importante porque nuestra investigación comprende -precisamente- la dimensión espiritual. Además, creemos que con la ayuda divina la persona puede encontrar la paz en medio de su dolor.

Nuestra investigación tiene la niñez como objeto de estudio. En tal sentido, y siguiendo la misma línea, hacemos uso de la definición que hace la Reunión Consultiva sobre el Maltrato de Menores, a propósito de los Derechos del Niño: “derechos’ en referencia al niño [o niña] significa bienestar social, espiritual y moral, salud física, mental y desarrollo individual, buscado de manera óptima” (Reunión Consultiva 1999, 14). Conforme a esta cita que expresa el derecho de la niñez al bienestar espiritual, nosotros también vamos en la misma dirección. Dicha aseveración -nos ayuda- porque define el marco desde el cual vamos a precisar las consecuencias del ASI. Además, Mora define que “el paradigma desde el cual se debe afrontar el cuidado paliativo y el acompañamiento pastoral es el bio-psico-socio-espiritual” (2002, 4). Es más, el mismo autor nos proporciona una definición de salud la cual citamos porque nos parece muy pertinente para nuestra investigación. Veamos,

Se entiende por salud, el estado de bienestar físico, emocional, socio-cultural y espiritual que posibilita a las personas la satisfacción de sus necesidades, la realización de sus aspiraciones y el afrontamiento constructivo de la existencia propia y la relación con los demás, así como del estrés cotidiano (Mora 2002, 4).

A nuestro parecer, es importante esta definición porque las secuelas que deja el ASI en la persona afectada, impiden en el corto y largo plazo su normal desarrollo y, en el peor de los casos provoca el “intento de suicidio o la ideación del mismo” (Petrzelová 2013, 46). En resumen, el paradigma para comprender al ser humano es el bio-psico- socio-espiritual. Así, el dolor y las heridas que provocan el ASI atraviesan todas esas dimensiones del ser humano, en lo bio-psico-socio (familiar)-espiritual. Las consecuencias del ASI, por la propia naturaleza del evento, se clasifican en dos grupos a saber, a corto y largo plazo.

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17 Por otro lado, debemos tener presente que las secuelas del ASI impactan a la persona de manera diferente. Existen algunas variables que determinan su menor o mayor impacto los cuales se encuentran vinculadas a ciertas condicionantes, que determinan la gravedad de las secuelas. A continuación, proporcionamos una cita que, en el marco de nuestra investigación, condensa además lo dicho al respecto por Save the Children (2001, 38-39).

El impacto emocional de una agresión sexual está modulado por cuatro variables:

el perfil individual de la víctima (estabilidad psicológica, edad, sexo y contexto familiar); las características del acto abusivo (frecuencia, severidad, existencia de violencia o de amenazas, cronicidad, etc.); la relación existente con el abusador; y, por último, las consecuencias asociadas al descubrimiento del abuso (Echeburúa y Corral 2006, 80).

Debemos tener presentes estas consideraciones porque nos ayudan a comprender lo intrincado del problema del ASI al momento de tratar sus consecuencias. Sobre todo, es importante la última parte, referida a la manera de reaccionar en el hogar, inmediatamente después de descubrir el suceso. Dado que, entre otros aspectos, puede ser que no le crean al niño o niña víctima de ASI, lo cual agrava su salud.

1.3.1 Emocionales

Para desarrollar esta sección empezamos con una cita de Pereda. En ella -la investigadora- proporciona un alcance de las consecuencias de ASI en la persona que no ha recibido una pertinente atención especializada. Lo expresa así.

Algunas experiencias se quedan con nosotros para siempre, y a pesar que en la infancia no haya síntomas, estos aparecerán más tarde, en la adolescencia, cuando la víctima conecta el recuerdo del abuso con las emociones que la conectan, o en casos más graves, en la edad adulta cuando serán mucho más difíciles de tratar”

(Pereda 2017).

De estos datos se desprende que, para quien ha sido o es víctima de ASI, más temprano que tarde, aparecerán las secuelas de este acto en su ser. Se debe tener presente la atención especializada a la persona agredida a fin de minimizar sus efectos. Por lo

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18 general, no existe una agresión sexual que no tenga implicancias posteriores en la salud de la persona agredida.

En cuanto a los síntomas inmediatos, Arredondo (2002, 6), y Petrzelová (2013, 45) concuerdan cuando afirman que estos generan “sentimiento de tristeza, cambios en el estado de ánimo de la persona, irritabilidad como el llanto frecuente, rebeldía y ansiedad”. A su vez Petrzelová brinda otros alcances, como son, “miedo a una persona de la familia determinada, rechazo hacia el padre o la madre por saberse no protegido o protegida por estos, trastornos del sueño, pánico, pérdida del apetito, entre otros” (46).

Por su parte, Pereda (2011, 104), Save the Children (2001, 42) y Petrzelová (2013, 47), concuerdan en señalar a la “pérdida de control de esfínteres” como un síntoma inmediato de la ocurrencia de este flagelo. Estas consideraciones, nos hacen ver cómo se expresa el cuerpo de la persona abusada, inmediatamente después de la agresión sexual. Mientras que esta no es capaz de verbalizar la agresión sufrida, lo cierto es que su cuerpo sí lo hace. El problema es que en casa no se presta atención a la aparición de estos síntomas ni mucho menos se les relaciona con el ASI.

En relación a las consecuencias en el corto plazo Pereda (2011, 104), Save the Children (2001, 42), Arredondo (2002, 6) y Petrzelová (2013, 45) coinciden cuando señalan a “los trastornos de ansiedad, de pánico, a la depresión, al sentimiento de culpa y a la vergüenza” como resultado del abuso sexual. Pereda (104) y Save the Children (42) apuntan -además- a “la baja autoestima y el síndrome de estrés postraumático” como otra de sus consecuencias. Save the Children (42) y Petrzelová (45) convienen en señalar dos características más, como son el “aislamiento social y la agresividad” que presenta la persona abusada. Para finalizar deseamos destacar lo expresado por Save the Children (42) que señala además a la “estigmatización” como otra de las secuelas de este flagelo.

Save the Children proporciona un aporte que en nuestra opinión es relevante para nuestra investigación. En el capítulo referente a las consecuencias del abuso sexual a corto plazo, explica sobre el síndrome de acomodación al ASI. Veamos las características que presenta.

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19 1. Impotencia. Los niños y niñas víctimas de abuso sexual, generan un fenómeno de indefensión aprendida, puesto que sus intentos por evitar el abuso resultan vanos. Poco a poco dejarán de intentarlo siquiera.

2. Mantenimiento del secreto. La manipulación y la amenaza a la que son sometidos les obliga a mantener, sobre todo, en los casos de abuso intrafamiliar una doble vida para mantener el secreto y evitar la revelación.

3. El entrampamiento y acomodación. Si el abuso se prolonga en el tiempo, el niño [o niña] poco a poco irá asumiendo el papel de pareja del agresor.

4. Revelación espontánea o forzada. Cuando se llega a la revelación, suele ocurrir con un igual, pudiéndose producirse bien de manera espontánea, o bien forzada por un adulto al valorar los indicios.

5. Retracción. Si no hay una intervención efectiva, incluso habiéndola, la retracción es frecuente, por culpa, vergüenza o miedo (Save the Children 2001, 41).

Nos parece importante lo expresado porque se dan algunas pautas para entender el proceso en el que se ve involucrada la persona perjudicada por el abuso sexual. Resalta el tema del mantenimiento del secreto, una dinámica a la que es arrastrada a participar la persona agredida, así debe -por un lado- evitar que se conozca la agresión y por el otro, callarla a fin de mantener el secreto.

Los síntomas que hemos mencionado deben servir a manera de guía. Las personas encargadas de la protección de la niñez, sobre todo en el hogar, deben conocer estos detalles que expresan el trauma sufrido por el niño o niña. Petrzelová “previene de prestar atención a estas manifestaciones, puesto que, se puede confundir los síntomas con la enfermedad (el abuso sexual) que subyace en el fondo de la persona (2013, 45).

Pasamos ahora a destacar las consecuencias a largo plazo.

En el largo plazo, tanto Pereda (2011, 104), Save the Children (2001, 43), Arredondo (2002, 6), como Petrzelová (2013, 47) concuerdan con los siguientes síntomas: “depresión, ansiedad, baja autoestima, y desórdenes alimenticios como son la

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20 anorexia, bulimia y la obesidad”. Save the Children (43) y Petrzelová (47) describen la siguiente sintomatología.

dolores crónicos; hipocondría; problemas gastrointestinales; trastorno de identidad; síndrome de estrés postraumático; dificultad de expresar los sentimientos y/o recibir afecto; en la parte de la sexualidad, dificultades para establecer relaciones saludables, y la autovaloración de la persona abusada como objeto sexual.

En líneas generales, estas consideraciones nos muestran la importancia para que las familias estén alertas ante un evento de tal naturaleza. Más aún es importante, cuando vemos el impacto de las secuelas en la persona agredida. Vemos la importancia de acudir ante un especialista para ser atendida con prontitud.

En la misma perspectiva, Save the Children (2001, 43-44), Arredondo (2002, 6) y Petrzelová (2013, 48) convienen en afirmar que “las fobias sexuales, la insatisfacción y la disfunción sexual” también son parte de las secuelas del ASI. Una de los frutos más peligrosos de esta agresión, es la “conducta suicida del niño o niña”. Pereda (2011, 104), Arredondo (6), Petrzelová (2013, 45) así lo afirman.

En relación con lo indicado anteriormente, el tema del suicidio es un problema que no debemos soslayar, puesto que es una amenaza real. Debe ser atendida con urgencia.

Mientras calle la agresión la pequeña persona abusada, nada se puede hacer a favor de ella. De ahí se nota la importancia de saber identificar los síntomas. A manera de ejemplo, citamos el caso de Chelsea Markham quien a los nueve años fue abusada, y a los 23 años se quitó la vida por el dolor de lo que vivió.

Cuenta su madre, que de niña empezó a practicar gimnasia. Luego de un accidente, tuvo la desdicha de caer en manos del doctor, [y agresor sexual], Larry Nassar [ex médico de la selección estadounidense de Gimnasia, hoy purgando condena] por una terapia médica. Después de la experiencia del abuso sexual que vivió a manos de él, nunca volvió a ser la misma persona. Es así como, abandonó el deporte, decayó en los estudios, cambió radicalmente su conducta y, a los trece años incursionó en las drogas. Luego de diez años de haber sido abusada, y sufrir toda esta experiencia, se suicidó a la edad de 23 años. Mi hija se quitó la vida porque no podía lidiar con el dolor, explica la madre ("La víctima fatal" 2018).

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21 La pregunta que nos hacemos es, ¿Cuántas Chelsea hay en nuestro país? ¿Cuántas personas hay, que han pasado por la misma experiencia de abuso y se encuentran sumergidas en un mundo de autodestrucción o que simplemente han perdido el gozo de la vida? Como padres y madres de familia es nuestro deber cuidar y proteger a nuestros niños y niñas. Volvemos con nuestro tema en donde Pereda (2011, 104) y Arredondo (2002, 6) mencionan que “los problemas cognoscitivos y de rendimiento académico repercuten en el fracaso escolar, provocando trastorno de aprendizaje, lo cual desemboca en un pobre rendimiento escolar y repitencia de la persona”.

Mención aparte merece lo expresado por Save the Children (2001, 44), en relación al tema sexual que afirma: “la persona agredida” por ASI, en caso de ser mujer, tiene una mayor propensión a ser violada, a repetir la experiencia. Además, tiene una mayor propensión a prostituirse luego”. En concordancia con lo anterior, Petrzelová expresa.

El trauma sexual provoca la pérdida de confianza, sucumbe la autoestima y autoconcepto de la [persona] víctima muy por debajo de lo normal y no importa que el abuso haya ocurrido muchos años atrás, la víctima sigue siendo víctima posteriormente en la vida adulta y será muy vulnerable, para sufrir nuevos abusos o para perderse en el mundo de las drogas y en la promiscuidad. La víctima ha perdido el valor de sí misma y cree que no merece una vida feliz (2013, 51).

A todo esto, estas palabras nos deben llevar a una profunda reflexión. Es posible que algunas veces hayamos señalado a alguien por como es, por su conducta y/o apariencia;

sin embargo, no sabemos su experiencia de vida cuando pequeña. En otras palabras, estigmatizamos a las personas sin conocer su pasado. Esta es, entre otras, una de las razones del silencio de la víctima.

1.3.2 Legales

Las leyes en el Perú castigan con dureza la violencia sexual cuando se perpetra en contra del niño o la niña, se le denomina abuso sexual infantil. Según estas leyes, la niñez en el Perú se encuentra protegida y amparada por el Estado. Sin embargo, si consultamos la prevalencia del ASI, entre otros, notamos que la realidad de la niñez es muy diferente. A pesar de estas disposiciones legales que emanan del Estado, la niñez en

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22 el Perú sufre violencia sexual a manos, sobre todo, de quienes deberían darles protección: la familia y personas de confianza, de su entorno.

Cabe destacar, además, que el niño y la niña se encuentran, a su vez amparados y amparadas por normas internacionales. Las naciones se comprometen a proteger y cuidar a la niñez en sus respectivos países y les reconocen como sujetos de derecho.

Como se puede inferir, estamos haciendo alusión a la Convención sobre los Derechos del Niño, firmada y ratificada el 20 de noviembre de 1989 por las Naciones Unidas. Al respecto, veamos algunos artículos pertinentes para nuestra investigación.

Artículo 6. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida. Estos garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.

Artículo 19. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo (“ACNUDH | Convención sobre los Derechos del Niño” s/f).

La Convención sobre los Derechos del Niño otorga un marco desde el cual los Estados garanticen a través de sus leyes el derecho a la vida a la protección, a la armonía y al pleno desarrollo. En esa perspectiva, cabe mencionar lo expresado por Save the Children con respecto a la Convención de los Derechos del Niño: “esta Convención le otorga al niño y la niña por primera vez en la historia el estatus de persona, con los mismos deberes, derechos y necesidades que un adulto, posición que no había tenido antes” (Save the Children 2001, 226). No obstante, la prevalencia y la incidencia del ASI en el mundo son altas. “La OMS calculó en 2004 que la prevalencia mundial de victimización sexual en la niñez era alrededor de 27% entre las niñas y de 14%

aproximadamente en niños” (García-Moreno, Alessandra, y Wendy 2013, 4).

En cuanto a la ley que protege al niño y a la niña en nuestro país, tenemos el artículo 4 de la Constitución Política del Perú que especifica: “La comunidad y el Estado protegen especialmente, al niño, niña y adolescente” (Tribunal Constitucional del Perú

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23 2015, 18). Por otra parte, hemos hecho mención de la dureza de las leyes que castigan el abuso sexual. A este respecto, veamos lo que tiene que decirnos el Código Penal del Perú sobre la agresión sexual contra menores.

Artículo 173.- El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de catorce años, será reprimido con pena de cadena perpetua. Artículo 176-A.- El que sin propósito de tener acceso carnal…, realiza sobre un menor de catorce años u obliga a este a efectuar sobre sí mismo, sobre el agente o tercero, tocamientos indebidos en sus partes íntimas, actos de connotación sexual en cualquier parte de su cuerpo, o actos libidinosos, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de nueve ni mayor de quince años (“Ley que modifica el Código Penal y el Código de Ejecución Penal para fortalecer la prevención y sanción de los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales-LEY-N° 30838” s/f).

Dichas leyes en cuestión ofrecen un marco de protección y amparo contra el abuso sexual infantil, pero no se reduce. El índice de prevalencia de ASI que hemos mostrado respalda nuestra afirmación. Una de las razones, entre muchas, que puede ayudar a entender esta problemática es la vulnerabilidad que presenta el niño o la niña producto de su corta edad.

Una de las maneras de formalizar una denuncia por ASI en Yurinaki es acudiendo al Centro de Salud. En él, según previa evaluación, se da parte a la RED de salud de Chanchamayo, y a su vez se le comunica al CEM por teléfono del caso en cuestión para que ellos se encarguen del caso. Otro de ellos, es acudir directamente al Juez de Paz el cual una vez firmada la denuncia, deriva a la persona al Centro de Salud o la comisaria de Pichanaki o Santa Ana. La otra opción consiste en acudir directamente al Centro Emergencia Mujer (CEM). En dicho centro, la persona agredida recibe asesoramiento integral de su caso, hecho por profesionales en la materia. Además de esto, recibe ayuda psicológica y, asesoramiento legal y judicial, entre otros.

Viviano describe la ruta de la denuncia policial: “en la comisaría se llama al Fiscal Especializado para que reciba la denuncia del niño o niña. Este da parte convocando al Fiscal de Familia, que determinará las medidas de protección a tomar, y solicita el

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24 reconocimiento médico legal” (2014, 89). Continúa explicándonos la autora: “luego, se solicita al juez vía el Fiscal la captura de la persona agresora, de tratarse de una persona adulta, caso contrario, se comunica al Fiscal de Familia y a los familiares del menor”

(89). Para terminar, “se realiza una evaluación psicológica hecha por el Instituto de Medicina Legal y una evaluación psicológica y social realizada, en nuestro caso, por el Centro de Salud” (89). En la práctica, cuando alguna persona llega a la comisaría a denunciar algún caso de abuso sexual infantil, una vez realizados los trámites que le competen a la policía, la persona agredida es derivada a un CEM.

En el caso del CEM la persona que denuncia puede llegar de manera directa o porque ha sido derivada de otro lugar como la comisaria, por ejemplo. “Previa evaluación psicológica se deriva el caso al servicio social para valorar el riesgo y la denuncia que podrían realizar” (Viviano 2014, 131). Hasta aquí es un momento de evaluación de la situación. Los profesionales del área social van al hogar de la persona a investigar la veracidad de la situación. Luego, “cuando procede la denuncia penal, la persona abusada recibe el apoyo en paralelo de tres áreas especializadas, a saber, el servicio psicológico, el legal y el servicio Social (Viviano, 2014, 131).

En Yurinaki, la oficina del CEM más próxima se ubica en Pichanaki. Una observación a favor es que, desde hace unos años, hay Fiscal en Pichanaki. Antes no lo había por lo que se dependía de La Merced. Por otro lado, como lo hemos mencionado, el reconocimiento médico legal solo se realiza en La Merced.

1.3.3 Familiares

Un hecho tan terrible como el abuso sexual contra un miembro del hogar sumerge a la familia en una profunda crisis. Dicha situación se agrava cuando quien agrede es alguien que pertenece a la propia familia. ¿Qué hacer? Antes de intentar contestar esta interrogante, debemos dar algunas precisiones.

Lo primero que debemos afirmar es que, el apoyo inmediato desde el hogar hacia la persona agredida es vital. En esa perspectiva, Echeburúa y Corral (2006, 80),

Referencias

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