La fundación de la Villa de Antequera
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n 1528, los problemas de Cortés llegaron al punto en que este último juzgó necesario arriesgarlo todo y aceptar la invitación desde España de viajar a la corte y explicarse. Por supuesto, en su ausencia, la recién llegada Primera Audiencia aprovechó la oportunidad de perseguir y reemplazar a los aliados de Cortés por amigos suyos. Entre las acciones inmediatas se encontraba for- malizar la villa española en Guaxaca y reforzar su presencia en la provincia.Esta política y sus efectos en lo que hoy es el estado de Oaxaca quedó bien reflejado en una carta del obispo electo Juan de Zumárraga de 27 de agosto de 1529, quien sin tapujos llama a la provincia “las minas de Guaxaca”, para no enmascar el objetivo:
Asimismo después que el Audiencia vino han vacado muchos y muy buenos re- partimientos de indios, así por repartimientos [sic: fallecimiento] de los que los tenían en encomiendo, como por privaciones que ellos han hecho, más cantidad de treinta repartimientos. Y puesto que sobran conquistadores que están sin ellos y que muy bien los han merecido, a quien vuestra merced les mandó proveyesen especialmente, a ninguno de ellos han dado solo un indio; antes, para fundar y cimentar mejor sus pasiones y conservarse sin que haya contradicción, los han dado de esta manera: al factor Gonzalo de Salazar, los indios de Martín Vázquez, que se dice Tasquiaco [sic: Tlaxiaco], que sirven en las minas y de los mejores de la tierra [...]. A Berrio, hermano del licenciado Delgadillo, más de veinte y cinco mil indios en lo mejor de las minas de Guaxaca, una de las más principales de la tierra que se dice Tepozcolula, que bastaba para siete repartimientos. [...] A [Bartolomé de] Zárate, criado de Matienzo, otros indios muy buenos que quitaron a Cárdenas Cárcamo155, que es ido a servir a vuestra merced en la armada que envió don Her- nando por la mar del sur [...], que son cabe las minas de Guaxaca. A un mochacho,
155 Se trata de Tepeucila.
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sobrino del licenciado Matienzo, de edad de catorce o quince años156, más de diez mil indios que tiene un pueblo que le dieron que se dice Xalteveque [sic: Jaltepec], dentro de las minas de Guaxaca, que quitaron a un conquistador que se dice Juan de Ribera. [...] A un Berrio, hermano de Delgadillo, enviaron por juez de residencia y alcalde mayor a la provincia de Guaxaca, siendo de poco reposo y muy liviano, y que yendo de camino a residir [sic157] este cargo fue haciendo mil desatinos y fuerzas a los indios, con el favor de su hermano. A otro Berrio, primo hermano de Delgadillo, enviaron con el mesmo cargo a la provincia de los Zapotecas, siendo hombre no bien infamado [sic: afamado], amancebado público. [...] A otro cria- do del licenciado Matienzo158 enviaron por alcalde de la villa de Guaxaca. [...] A Teguantepeque enviaron otro con el mismo cargo de justicia, que es carpintero de ribera [i.e. de barcos] y en esta tierra lo ha usado.159 (García Icazbalceta, 1881, Doc. 1, pp. 14-18; AGI-P 184, R/7160).
Recién llegado a Oaxaca, Juan Peláez de Berrio se hizo llamar “el gran tatuan”
(tlatoani) y nombra la nueva fundación española –por razones desconocidas–
la Villa de Antequera.161 Se hospedó inicialmente en una casa de la señora de Cuilapan en Oaxaca. Casi al momento de llegar consiguió un terreno en Juco[yo]ltengo –o sea en lo que hoy es San Felipe del Agua– “en la quebrada del agua donde bebemos, con mucha tierra a la redonda” (i:248v y 553) para su huerta.162 Sin aun instaurar un cabildo, hizo una primera traza, incluyendo la donación de dos manzanas a los dominicos. También se entiende que mandó construir –en un lugar desconocido– su casa de adobe, con “ladrillo por los umbrales” (i:448v-449), donde instaló además una suerte de cárcel privada, obra ejecutada por los mixtecos de Teposcolula.163 Además mandó sacar los cimien- tos de las casa reales, y mandó iniciar la construcción de las casas del cabildo, cárcel, picota y horca de tres pilares con un asiento de argamasa (i:377v), todo con los nahuas y mixtecos de Guaxaca y Cuilapan como obreros. Al parecer
156 Se trata posiblemente de Juan Ortiz de Matienzo, con el mismo nombre que el oidor de la Primera Audiencia, pero mucho más joven. Había llegado en 1528 a la Nueva España (Icaza, 1923, i, p. 242).
No puede haber sido Juan de la Torre quien también aparece en 1529 como encomendero de Xalte- peque (véanse Millares Carló y Mantecón, 1945, i, p. 56), ya que éste era de edad mayor.
157 No he revisado el documento original para saber si es un error por ‘recibir’ o debe decir ‘residir en’.
158 Se trata de nuevo de Bartolomé de Zárate.
159 Martín López, cuya tarea era desarmar el poder de Francisco Maldonado en Tehuantepec.
160 Otro listado útil para seguir los cambios impuestos por a Primera Audiencia es la carta de Francisco de Terrazas a Cortés de julio de 1529. Martínez, 1991, iii, pp. 67-68.
161 En la Relación Geográfica de Antequera (Acuña, 1984, i, p. 32) se dice que el oidor Delgadillo era de Antequera, pero varias otras fuentes, inclusa el juicio de residencia mismo, dicen que Peláez de Berrio y su hermano eran de Granada.
162 Es interesante observar que compró la huerta en San Felipe de un noble de Teozapotlán (Zaachila), ya que ese pueblo estaba justamente entre los sujetos que le había quedado a Zaachila en el valle (Acuña, 1984, ii, p. 160: San Felipe Xuxucoyotltengo. Jiménez, González y Galarza, 1996, p. 30).
163 Detalles sobre esta cárcel en AGI-J 186/2. 1531.
tardó un tiempo –quizás hasta dos meses– en instaurar el cabildo de la nueva villa, o, como él mismo lo dijo: “la cual dicha villa yo hice y edifiqué; y después de fecha me presenté con la dicha mi provisión en el cabildo de ella” (i:149v).
Bartolomé de Zárate, criado de Matienzo nombrado alcalde de la villa, con- firmó: “este testigo vino proveído por uno de los alcaldes y halló en esta villa al dicho Juan de Berrio, puesta la picota y trazado la villa” (i: 437v-438). El primer documento en que se menciona la existencia del cabildo tiene la fecha sábado, 21 de agosto de 1529, cuando firman de testigos Zárate como alcalde y Román López y Gonzalo de Robles como regidores (i:472v-473).164 No obstante, por razones que desconozco, no fue hasta el 24 de diciembre que se formalizó en el cabildo el reparto de solares. En este momento, a los dominicos se les añadió una manzana más al terreno donado con anterioridad.165 También se forma- lizaron los solares dobles alrededor de la nueva plaza para los miembros de la Primera Audiencia –entre ellos su hermano– y a sí mismo (i:51v, vi:11): “[…]
el dicho Juan Peláez de Berrio señaló sólo a Nuño de Guzmán dos solares en la plaza y otros dos fuera de ella, y dos solares al licenciado Matienzo en la plaza, y otros dos solares al licenciado Delgadillo en la plaza, y otros dos se tomó el dicho Juan Peláez de Berrio para si en la plaza, y otros dos fuera de la plaza”. Sin embargo, en 1532 la villa notó que “Juan Peláez de Berrio [vino] con facultad que pudiese repartir y repartiese solares y tierras entre los pobladores de ella, el cual dio y señaló a los dichos nuestro presidente y oidores sin servicios en la plaza de esa ciudad y en lo mejor de ella ocho solares, los cuales fasta agora no se han edificado ni poblado por sí ni por otras personas a cuya causa la dicha ciudad está lo mejor de ella fecha erriazos”.166 Cinco solares fueron devueltos a la villa por la reina mientras Peláez de Berrio esperaba la sentencia de su juicio.
La fundación de una villa española en el lugar en 1529 significó un golpe a los planes y posibilidades de Cortés y terminó desarticulando la provincia tributaria
164 En varias ocasiones, los testigos refieren al primer libro del cabildo. Gay (1881, i, p. 265) cuenta, lleno de frustración, cómo este libro se perdió en la invasión francesa: “Yo vi el libro que contenía la fundación de la ciudad y las primeras actas de su ayuntamiento, circulando en las manos de la ínfima plebe, pero no me fue posible adquirirlo”.
165 De hecho, en la cédula de los dominicos hay una clara indicación que hubo una primera distribución anterior a la de 24 de diciembre que no quedó registrado: “porque de antes de ahora el dicho señor alcalde mayor había señalado, para la fundación del dicho monasterio no más de ocho solares, y porque para su morada y asistencia de dichos religiosos que en adelante fueren hay necesidad de huerta donde puedan tener alguna recreación y socorro para su sustento, los dichos señores y cabildo les dan y añiden otros cuatro solares más, de manera que por todos son y hacen doce solares”. Nótese que la primera distribución fue obra de Peláez de Berrio solo y la segunda del cabildo. También en el mandamiento para apoyar la construcción del convento de los dominicos del 20 de septiembre (i:476), se revela que ya se tenía dado el sitio para el convento antes de la reunión del 24 de diciembre.
166 AGI-M 1088, L/2, f. 72v-73.
de Cuilapan.167 En palabras del gobernador de Cuilapan, se describe qué había pasado al haber ido a México a entregar tributo al representante del Marqués:
[…] Después que hubieron venido los dichos indios [de su último pago al mayor- domo de Cortés en México], el hijo de la señora de Cuilapa y Juan Ome, indio naguatato, le dijo juntamente con otros principales que los oidores pasados les habían llamado y les habían dicho que mirasen que ya no eran del Marqués y que no le habían de servir ya más a él, porque eran del emperador de Castilla y que a Guaxaca había de venir un alcalde mayor; que haciesen lo que él les mandase, y que no sirviesen sino a quien el alcalde mayor les dijese y ellos les enviase a man- dar. Y que después de esto vino a esta dicha villa por alcalde mayor de ella Juan Peláez de Berrio y hizo llamar a la dicha señora de Cuilapa y a este testigo como a su gobernador y a otros principales de los dichos pueblos y del pueblo de Cuilapa y les dijo: “mirad que no tengáis que hacer con los indios de los [demás] pueblos […] porque se han de repartir a ciertos españoles”, y dende entonces nunca más este testigo, ni la señora de Cuilapa, tuvieron que haber con los dichos pueblos (AGI-J 117/6, f. 92bis).
Estos hechos refieren al cumplimiento, el 11 de mayo de 1529168 –justo antes del viaje de Juan Peláez de Berrio a Guaxaca– de la Instrucción Secreta que el rey y Francisco de los Cobos dieron a la Primera Audiencia, en que se instruyó asignar al rey los señoríos de Tehuantepec, Tututepec169, y “en la provincia de Guaxaca, Cuilapan, que es la cabecera, con su tierra, donde van las buenas minas de oro” y “los lugares de españoles que están poblados y se poblaren”, asestando así un buen golpe a las aspiraciones de Cortés.170 De hecho, a partir de octubre de este año se registran las fundiciones de los tejuelos de oro entrega- dos por Cuilapan y Guaxaca –que igual fue puesto en cabeza del rey por Juan Peláez de Berrio (ver abajo).171 Con la desarticulación del señorío de Cuilapan desapareció un importante factor de la geografía política prehispánica en el area.
Es difícil establecer las fechas precisas de las distintas salidas de Peláez de Berrio fuera de la villa. En agosto, dos meses después de haber llegado, vuelve
167 En su lugar, el 19 de octubre, la Primera Audiencia produjo un listado con los pueblos en la jurisdicción de la Villa de Antequera (vi:53). Esto viene a ser el primer antecedente de lo que muy posteriormente se convirtiría en el estado de Oaxaca.
168 Martínez, 1991, iii, p. 225.
169 El traspaso de Tututepec está mencionado en i:550v.
170 Martínez, 1991, iii, p. 12-15. Llama la atención cómo el rey se contradijo entre el contenido de la Instrucción Secreta de 5 de abril de 1528 en que mandaba quitarle a Cortés el pueblo de Cuilapa y ponerlo en cabeza del rey y las mercedes del 6 de julio de 1529 en que se lo (re)asignaba. El testigo Cristóbal Gil declaró que: “al tiempo que el dicho Juan de Berrio vino a tomar la posesión de los pueblos de Cuilapa y Guaxaca era por San Juan [o sea el 24] de junio [de 1529], poco más o menos” (i:415v).
171 De la misma manera, los libros de Contaduría comienzan a registrar el ingreso de tributos de Tehuan- tepec y Tututepec (Oudijk, inédito).
a Yanhuitlán para cobrar sin mucho éxito 125 esclavos de García de Escobar, el mayordomo del encomendero Francisco de las Casas, otro de los amigos (y parientes) de Cortés.172 Durante estos primeros meses, Peláez de Berrio tuvo a García de Escobar en una suerte de boicot (i:52v). Juan de la Zarza escribió en este mismo mes de agosto desde Yanhuitlán: “El pueblo no da cosa ni de comer a Escobar, antes me escribió habrá ocho días que un hermano del señor licenciado Delgadillo, oidor, que es alcalde mayor en la villa que se hizo en Guaxaca, que se llama la Villa de Antequera, tiene un hombre en Anguitlan, para que los indios no den a Escobar ni a nadie nada ni aun de comer, porque dizque quiere a Anguitlan para sí”.173
A inicios de febrero de 1530, Juan Peláez de Berrio armó una expedición a Ocelotepec en represalia por la muerte del encomendero Rieros, viaje que termina en un acuerdo verbal con el joven que había quedado frente al gobierno del señorío.174 Enviando a los que habían venido con él de regreso a Oaxaca, él mismo emprende un extenso viaje a la costa de Oaxaca acompañado por Francisco de Praves, Francisco Caxco, Román López y el intérpetre Álvaro de Zamora, del cual encontramos muchos detalles en el juicio.175 La justificación fue, al parecer, una queja de Coatzin, representante de don Pedro, sobre la invasión de estancias propiedad del linaje, por parte de los españoles (i:475 y 550v176). Entre los señoríos que fueron extorsionados se mencionan Miaguatlan, Ocelotepeque, Coatlan y Titiquipa (Río Hondo), Culutepeque, Tututepeque, Tonameca, Puchutla, Guatulco, Petacaltepeque (junto a la mar, sin identificar), Suchitepeque, Cimatlan (Zimatán en la costa), Estata, Guamelula, Tecoante- peque y Nexapa (Mapa p. 15). Desde Tututepec hasta la Villa de Antequera les acompañó Papaloz, el hermano de don Pedro, y varios nobles para dar mayor realce a la comitiva.
De regreso en la villa, Juan Peláez dejó el cargo de alcalde mayor a Gonzalo Suárez el 31 de mayo y poco después, un año después de haber llegado, decidió
172 En i:543v-550 y las respuestas a las preguntas xxxvii y xLi de la pesquisa. Otte, 1970, pp. 108-111, carta de Zarza a Casas desde Yanhuitlán en 25 de agosto de 1529, sobre las ventas de esclavos por García de Escobar a Matienzo (125 esclavos) y a Zárate (125 esclavos, mencionados en el juicio de residencia que aquí se publica). La subasta de los 125 esclavos de Francisco de las Casas fue el 4 de agosto en la ciudad de México. Llegando Peláez de Berrio a Yanhuitlán se encontró con que no hubo los 125 esclavos, solo unos 50 o 60. Sin embargo, en la carta mencionada arriba, Juan de la Zarza escribió que Francisco de las Casas tenía aún unos 300 esclavos, probablemente bien escondidos.
173 Una vez destituida la Primera Audiencia, Francisco de las Casas denunció la usurpación y los tributos confiscados. AGI-J 117/1, con detalles sobre la actuación de Juan Peláez de Berrio en Yanhuitlán.
174 Tal vez este joven sea el mismo Petela, que murió alrededor de 1568-1570 (Acuña, 1984, i, p. 89) y cuyo cuerpo embalsamado fue objeto de culto.
175 En las declaraciones de Praves (i:291-295v), Caxco (i:211-213v), López (i:302-303v), Gutiérrez (i:274v-275) y Zamora (i:574-577v).
176 Curiosamente, en el juicio hay dos mandamientos similares y ambos de 15 de enero de 1530 sobre este caso.
regresar a la ciudad de México.177 Su salida de la Villa de Antequera ocurre poco antes de la llegada de Hernán Cortés a la costa el 15 de julio de 1530, dando por terminado su viaje a España.178 Llegado a México, Peláez de Berrio pasa varios meses en la cárcel (véase el próximo apartado) y solamente hacia finales de 1530 está en posibilidades de regresar a Oaxaca. En una curiosa declaración posterior de Juan Peláez de Berrio (17 de junio de 1532, con su residencia ya concluida en primera instancia), éste relata qué había pasado en el medio año de su ausencia.
En el mes de enero del año de quinientos y treinta y uno179, estando este testigo [de vuelta] en la villa de Guaxaca, supo de los señores del pueblo de Cuilapa y de Guaxaca y de Etla y de otros del valle de Guaxaca, cómo todos habían recogido cantidad de oro en tejuelos, y cuentas, y tigres de oro y otras joyas para lo traer al dicho Marqués; y en la manera cómo lo supo es que este testigo tenía a su cargo, en nombre de su majestad, los pueblos de Cuilapa y Guaxaca que estaban en su cabeza y cobraba de ellos los tributos. Y cuando llegó este testigo al dicho Guaxaca, que iba de esta ciudad [de México180], no halló en los dichos pueblos a los señores de ellos, y preguntando dónde estaban, le dijeron que eran venidos a servir a su amo el Marqués a México, y que ya el rey no era su amo. Y, [una vez que regresaron,]
este testigo les pidió el tributo que debían a su majestad entonces, y la señora de Cuilapa le respondió que de dónde se lo habían de dar, que todo lo habían traído al dicho Marqués, y que este testigo, por se mejor informar, hizo venir a un fraile dominico, que se dice fray Cristóbal [sic: Pedro] de Hontiveros181, delante de su vicario [Gonzalo Lucero], e hizo venir allí a la señora de Cuilapa para le reñir, porque sin licencia de este testigo había venido a México, pues eran de su magestad, y la señora respondió y dijo que Guinea, que estaba allí por mayordomo de las haciendas del dicho Marqués, se lo había mandado que fuesen a ver al Marqués y
177 Es en este viaje que ocurren los hechos relatados en el proceso sobre herrar los indios de Tepeaca y tamemes (i:755bis) y no de ida a Oaxaca como lo presenta Esparza, 1993.
178 Poco después de haber regresado, en Texcoco, el 10 de octubre escribió al rey sobre el abandono y las pérdidas que habían ocurrido a raíz de la destitución y el arresto de Francisco Maldonado en su ausencia, un año antes (Martínez, 1991, iii, pp. 152).
179 Justo antes del inicio del juicio en marzo. La declaración es de enero de 1531, mientras Cortés había llegado el 15 de julio de 1530.
180 Como se puede deducir del registro de las entregas de los tributos de Cuilapan y Oaxaca y de las en- tregas de su propio oro registradas en los libros de Contaduría, Juan Peláez de Berrio estuvo libre en México por lo menos desde el 22 de junio al 21 de octubre de 1530. Según la denuncia en el proceso sobre el herrar de los indios en Tepeaca, Juan Peláez de Berrio (17 de abril 1531) “trajo cien tamemes y más dende Tapasculula, su pueblo, hasta Tepeaca, viniendo a esta ciudad, puede haber seis meses”.
(i:756v). Otro testigo dice ocho o nueve meses, o sea justo cuando arribo Cortés.
181 Fray Pedro de Hontiveros estaba entre los 24 frailes que llegaron en 1528 a la Nueva España. Su nombre aparece entre los frailes que firmaron un compromiso para decir una misa diaria en agrade- cimiento por la ayuda recibida de Juan de Cázares Delgado y Catalina González el 9 de octubre de 1528. Véanse Millares Carló y Mantecón, 1945, no. 1656, p. 345.
que eran suyos. Y que así como tuvieron nueva que el Marqués venía, fueron dos principales del pueblo de Cuilapa y otros dos del pueblo de Guaxaca y así de los otros pueblos a ver al dicho Marqués al puerto por mandado del dicho Guinea, y estos indios volvieron a Guaxaca después de venido y desembarcado el dicho Marqués y lo dijeron a los señores de los pueblos del valle y que el Marqués los llamaba y así le fueron a ver, todo lo cual este testigo supo de la señora de Cuilapa y de otros principales de los dichos pueblos, porque se lo dijo delante de los dichos frailes. Y allí se les preguntó enteramente de lo que habían traído al dicho Marqués, y la señora dijo que ciertos tigres de oro grandes y otras joyas, que son las que ha dicho, y el dicho fray Pedro le dijo a la dicha señora, diciendo palabras feas: porqué no decís la verdad, que yo lo vi fundir, y porqué no das el tributo que debes al rey. Y ella dijo qué quería que le hiciese ella y que no tenía que dar y que Guinea estaba enojado y el dicho Marqués. Y que este testigo encargó a los señores y principales de Tequantepeque que iban a ver al dicho Marqués, y les preguntó dónde iban y le dijeron que a México a ver al Marqués, que decían que era venido de Castilla y traía pobreza. Y que esto fue público en toda esta tierra y aún en Tepesculula fueron mensajeros de México a llamar los señores de Tepesculula, que era de este testigo, que viniesen a México”.182
Sin embargo, Peláez mismo –sin duda usando el poder del factor que tenía–
había entregado los tributos de Cuilapan y Guaxaca en la Casa de Fundición el 21 de octubre de 1530, como consta por los libros de Contaduría (Oudijk, inédito, los folios refieren a AGI-C 657, N/5).
Tributo Fecha de entrega Cuilapan Guaxaca
- 12 de oct. de 1529
(f. 770) 17 tejuelos 8 tejuelos
1 24 de dic. de 1529
(f. 772) 40 tejuelos. Estos tejuelos los recibió en Antequera Juan Peláez de Berrio, quien los envió a su hermano, quien, a su vez, los entregó a Pedro Regidor para la fundición.
-
182 Información del oro y joyas que los indios dieron al Marqués del Valle cuando vino de España. Colec- ción de documentos inéditos [...], 1869, xii, pp. 534-538. También en Martínez, 1991, iii, p. 307-309. La investigación fue ordenada por la reina en una carta de 25 de enero de 1531 (AGI-M 1088, L/1, f.
45v-49). Como ya notó Martínez (1991, III, p. 305), las declaraciones no parecen haber tenido nin- guna consecuencia judicial y el caso fue seguramente desechado. El ambiente era tenso al momento del regreso de Cortés, quien escribió, el 10 de octubre, cómo la Audiencia había mandado prender a los naturales que lo vinieron a ver en Veracruz y que le faltaba comida para alimentar a su séquito de 400 personas (Martínez, 1991, III, pp. 149-150).
Tributo Fecha de entrega Cuilapan Guaxaca 2+3 y
1-3 23 de junio de
1530 (f. 775-776) 75 tejuelos. Los entregó Peláez
de Berrio. 30 tejuelos + 2 tejuelos +
3 robados183. Los entregó Peláez de Berrio.
4 21 de oct. de 1530
(f. 775-776) 39 tejuelos. Los entregó Peláez
de Berrio. 10 tejuelos. Los entregó
Peláez de Berrio.
Con la llegada de la Segunda Audiencia, se terminan los pagos de tributo al rey y los dos pueblos regresan a Cortés. Al iniciar el juicio de residencia de Juan Peláez de Berrio, los demás pueblos de Cortés pasaron brevemente a la Corona –la última vez que aparecieron como la antigua provincia tributaria–, antes de ser reasignados184:
En cinco de septiembre de mil y quinientos y treinta y un años se le hace cargo al dicho tesorero Jorge de Alvarado de treinta y ocho tejuelos de oro que pesaron trescientos y sesenta y cuatro pesos y cinco tomines, los cuales trujo a esta ciudad de México para su majestad Martín de la Mezquita, que se los dio Juan Núñez [Sedeño], alcalde mayor de la Villa de Antequera de la provincia de Guaxaca, que por una relación firmada de Juan Ochoa, escribano, parece que el dicho Juan Núñez lo recibió de tributo de ciertos pueblos de su majestad en esta manera:
• Del señor de Tetiquipa, en diez de mayo de quinientos y treinta y uno, diez tejuelos que pesaron treinta pesos.
• Del señor de Teutitan, en siete de junio un tejuelo, y en cuatro de agosto del dicho año otros, los cuales pesaron veinte pesos.
• Del señor de Zomatlan [sic: Cimatlan], en veinte y ocho de julio del dicho año, cuatro tejuelos que pesaron cuarenta y ocho pesos y cinco tomines.
• Del señor de Tepentaçotlan [sic: Tepecimatlan], en el dicho día, cuatro tejuelos que pesaron cuarenta y siete pesos y ducado.
• Del señor de Tepaçapatlan [sic: Teozapotlan], en el dicho día, dos tejuelos que pesaron treinta y cuatro pesos y medio.
• Del señor de Yztebeque, en el dicho día, dos tejuelos que pesaron treinta y seis pesos.
• Del señor de Chichicapa, en el dicho día, dos tejuelos que pesaron veinte y cuatro pesos y medio.
183 Peláez de Berrio entrega estos tres tejuelos “por descargo de su conciencia”.
184 Casi todos fueron puestos temporalmente en corregimiento por la Segunda Audiencia: Talistaca (17 de abril 1531), Chichicapa y Titicpa (1 de agosto de 1531), Tiquiquilco (31 de julio 1531), Guaxolotitlan (2 de octubre de 1531), Teuzapotlan e Yztepeque (fecha desconocida 1531), Ocotlan (17 de septiembre de 1531), Mictla y Taculula (1 de agosto, 1531), Cimatlan y Tepecimatlan (fecha desconocida, 1531), Macuilsuchil y Teutitlan (8 de mayo 1532). Véase Escobar Olmedo, 2016, pp. 236-240.
• Del señor de Ocotlan, en el dicho día, cuatro tejuelos que pesaron cincuenta pesos y ducado.185
• -Del señor de Guaxolotitlan, del dicho año, en veinte y nueve de julio, cinco tejuelos que pesaron sesenta pesos y medio.
• -Del señor de Cuyotepeque, en el dicho día, dos tejuelos que pesaron veinte y dos pesos.
Todo lo cual suma los dichos treinta y ocho tejuelos que pesaron trescientos y se- senta y cuatro pesos y cinco tomines, los cuales se entregaron al tesorero Jorge de Alvarado y se echaron en el arca de las tres llaves y se le hace cargo de ellos Jorge de Alvarado (AGI-C 657/4, f. 776v, Oudijk, inédito).
En un proceso en paralelo, Cortés siguió intentando que se le reconociera oficialmente el dominio de los valles centrales y este asunto está a la cabeza de su lista de pendientes cuando viaja a España. En su solicitud en la corte de 1528 y la merced concedida en 1529 –sólo semanas antes de la fundación de Antequera– se enumeran sólo a Oaxaca, Cuyulapa (hoy Cuilapan), Etla y Te- cuilabacoya (hoy Tlapacoya), pero con un total de 32,000 tributarios, lo que le dio un argumento a Cortés para incluir otras poblaciones –supuestos sujetos de esas cuatro– en la lista. El 30 de marzo de 1531 los integrantes de la recién entrada Segunda Audiencia escriben:
Cuanto a la numeración de los veinitres mil vasallos del Marqués, él ha nombrado tres personas y nosotros otras tres, con instrucción que en las dudas nos informen cada uno con su parecer separadamente. Los naturales de la tierra son ininteligibles en sus vivienda, y tan bulliciosos en pasarse de una parte a otra, que es imposible hacer bien la cuenta. [...] En el valle de Guajaca tiene señalados algunos pueblos en la merced, y en medio de ellos está la Villa de Antequera, fundada allí en tierra suya, dice el Marqués, de orden de la Audiencia pasada, por hacerle contradicción (García Icazbalceta, 1881, Doc. 59, p. 256).
De hecho, en 1532 Cortés señaló que las cuatro cabeceras debían incluir en realidad los pueblos de Talistac, Macuilsuchil, Cimatlan y Tepecimatlan, Ocot- lan, Tanguchaguay (Tlacochahuaya), Los Peñoles, Guaxulutitlan (Huitzo), Cuyutepeque, Tulzapotlan (Teozapotlan o Zaachila), Mictlan, Taculula y Za-
185 Llama la atención que Tepecimatlan e Yztepeque por un lado y Chichicapa y Ocotlan por otro siguen entregando juntos en el mismo día. Algunos pueblos de la antigua provincia (Macuilsuchil, Talistaca, Tlacochahuaya) faltan en este lista.
potlan (este último no identificado), todas las cuales ya habían sido puesto en corregimiento.186
Finalmente, en 1531 los colonos mandaron a Diego de Porras, vecino y regidor de Antequera, para negociar con el rey una serie de privilegios. En el pliego petitorio de cincuenta puntos estaba incluido:
Haréis relación a su majestad cómo en la mayor parte de las comarcas desta dicha villa han sido los naturales ganados por guerra, donde han muerto y herido muchos españoles y muchos de ellos, después de una vez dádose por vasallos de su majestad, se rebelan y alzan contra su servicio, matando los españoles que los tienen en encomien- da y a otros, por que hay muchas gentes de extrañas generaciones y cada una de su lengua, como son de cúlua [mexicanos], mistecas, zapotecas, chontales, mixes, pinoles [chochos y mazatecos], totonaques, popolucas y otras, lo cual por el asiento desta villa todo se asegura y pacifica y finalmente que es llave de todas estas tierras y provincias a ella comarcanas donde Dios, nuestro señor y su majestad son de ello muy servidos y se acrecientan las rentas y patrimonio real; por [lo] que suplicareis a su majestad le haga merced de la mandar intitular e intitule de ciudad (Gómez de Orozco, 1933, p. 11).
De esta manera lograron un nombramiento de ciudad en 1532. A partir de este momento, la Corona estaba comprometida con un asentamiento español en el valle, aunque Cortés mantuvo su marquesado alrededor.187
La población indígena sujeta al marquesado, la que incluía los desplazados de Huaxaca mismo, formó durante toda la época virreinal un anillo constrictor alrededor de esta ciudad por lo que carecía de tierras propias.188 En repetidas ocasiones, los colonos se quejaron de ello. Desde 1529 se habían hecho ya intentos de distribuir las tierras de Moctezuma en Oaxaca, al parecer algo retiradas de la villa, por lo que los colonos se opusieron y se distribuyeron más bien tierras sembradas de los indios inmediatas a la villa, situación que fue
186 Martínez, 1991, iii, p. 337. En otros documentos hay listados ligeramente diferentes de los pueblos que le tributaban antes de salir a España. Por ejemplo, en 1531 su procurador enumera Cuilapa con su sujeto Guaxaca, Etla con Guauxolotitlan, Talistaca, Teozapotlan, Zimatlan, Tetecuatlan [¿Tepezimatlan?], Tequilabacoya, Espe [¿Estepeque?], Tlacolula, Ocotlan, Chichicapa, Ayutibeque [¿Cuyutepeque?], los Peñoles, Macuilsuchil y Tecoquila [Tecoquilco]. Martínez, 1991, III, p. 220. En otra (AGN-H 264/16, 1531) aparecen: Talistaca, Macuilsuchil, Miquetla, Taculula, Cimatlan, Tepecimatlan, Yz- tepeque, Tuaquelavacoya, Ecotlan [Ocotlan], Tequilco, los Peñoles. Sobre Tecoquilco, véase i:524v.
187 La reacción de Hernán Cortés se conserva en una carta suya al rey. AGI-P 16, N/1, R/12, 13, 1533.
188 En la verificación de los límites de la ciudad de Antequera en 1686 (AGN-H 163/6) se observa clara- mente cómo la ciudad estaba rodeada de pueblos del Marquesado.
revertida por la Audiencia (i:352, 409v y 496-498).189 En 1531, la ciudad pidió
“las tierras que los naturales de ella tenían dedicadas […] para sus ídolos y sacri- ficios” y en 1538, el primer obispo, Juan López de Zárate, solicitó las tierras de los Ochilobos [Huitzilopochtlis, o sea de los dioses], de los paguas y teupiques [papauaque y teopixque, o sea de los sacerdotes] para propios de la construcción de la catedral.190 Mientras, la ciudad pidió de nuevo “todas las tierras que tuvo y poseyó en este obispado Montezuma”.191
Después de haberse establecido la Villa de Antequera, y una vez formalizado el marquesado de Hernán Cortés, la ciudad necesitaba de todo tipo de trabaja- dores y jornaleros propios. Así fue cómo se fundó Jalatlaco, perteneciente a la villa.192 En 1630, el cabildo de Antequera recordó que “el pueblo de Jalatlaco, arrabal de la dicha ciudad, fue fundado de algunos indios mexicanos que se jun- taron con los conquistadores que conquistaron la dicha ciudad y provincia […]
y son panaderos de aquella ciudad, zapateros y sastres”.193 En Jalatlaco había gente de Tenochtitlan, Tlatelolco, Culhuacán, Tlaxcala, Huejotzingo, Cholula y Tepeaca, nahuas que –una vez establecida la villa de Antequera– trabajaron mayormente en ocupaciones urbanas (panaderos, artesanos, carniceros, etc.), además de gente de Guatemala, zapotecos y mixtecos, que trabajaron sobre todo en las huertas de los españoles (Chance, 1993, pp. 109-112).
A los colonos de Antequera se les repartían semanalmente grupos de indios de los pueblos comarcanos obligados a prestar sus servicios y trabajo en las casas y huertas españolas. Este sistema llamado repartimiento hizo posible la construcción de la ciudad y de las obras públicas grandes como el acueducto, el
189 Desafortunadamente, no sabemos dónde estaba la mayoría de estas tierras de Moctezuma. Como vimos en los pagos de tributo a Cortés anterior a 1529, cada pueblo trabajaba ciertas milpas para pagar el tributo. La historiadora Beatriz Cruz identificó unas que estaban entre Teiticpac y Tlacochahuaya.
Sobre estas tierras hubo una disputa en 1564 en que testigos de la villa de Guajaca declararon: “cuando vinieron los indios mexicanos por mandado de Moctesuma a cobrar los tributos que se le debían, los de Tlacochaguaya sembraban las dichas tierras como cosa suya y pagaban de lo que en ellas se cogía el dicho tributo, sin que en ello tuviesen contradicción de los de Tectiquipaque” (AGN-T 819/2, f. 51).
Y también: “vio este testigo [que] junto a el dicho sitio los indios del dicho pueblo de Tlacochaguaya hacían y sembraban milpas para pagar el tributo que se debía y daban a Monctesuma [...]” (AGN-T 819/2, f. 52). Una situación similar debió existir en todo los pueblos de la provincia tributaria.
190 Gómez de Orozco, 1933, p. 24 y AGI-M 1088, L/2, f. 18.
191 AGI-M 355, sin fecha, alrededor de 1537.
192 AGN-H 265/15. En un último intento de recuparar el dominio sobre Antequera y Jalatlaco, el hijo de Hernán Cortés, llamado Martín, abrió una serie de juicios en 1564. Aparte del legajo mencionado, AGN-H 398/4 y 5 son parte de este mismo pleito. En el exp. 4, f. 35, la ciudad dice: “el dicho barrio de Xalatlaco es y ha sido siempre y a la contina sujeto a la dicha ciudad de Antequera y como a tal le ha reconocido por estar poblado en tierras y términos de la dicha ciudad donde, para que sirviesen y tributasen a la dicha ciudad, se les dieron solares por ella estando como están dentro la traza y ejido de la dicha ciudad”. Los vecinos de Jalatlaco tenían su parroquia en la iglesia de Santa Catalina, parroquia de la ciudad, y no en San Pablo, parroquia de los vecinos del Marquesado y sus pueblos.
193 AGI-M 355, 1537-1692. Ya que esta fuente es bastante posterior a los hechos, no queda del todo claro cuándo se originó el barrio de Jalatlaco pero posiblemente fue algo después de la fundación de la Villa de Antequera.
desvío del Atoyac y la construcción de la catedral. Durante el siglo XVI, el número de trabajadores importados creció hasta llegar a cientos de trabajadores sema- nales a finales del siglo. La ciudad, sin duda, fue construida por manos indígenas.
Persona que entregó
el oro peso antes de la
fundición peso después de la fundición y quilataje f. 445 19 de marzo,
1529 Juan de Berrio 24 pesos de oro 23 pesos, 6 tomines (11 quilates) y pagó
quinto f. 438 5 de mayo, 1529 Pedro Regidor,
por Juan Peláez de Berrio
146 pesos de
oro 145 pesos (10
quilates) y pagó quinto f. 395v 24 de enero, 1530 Rodrigo de
Zamora, por Juan Peláez de
Berrio
178 pesos de
oro 178 pesos (8
quilates) y pagó quinto f. 389v 24 de enero, 1530 Rodrigo de
Zamora, por Juan Peláez de
Berrio
702 pesos de
oro 696 pesos (10
quilates) y pagó quinto f. 373v 24 de enero, 1530 Rodrigo de
Zamora, por Juan Peláez de Berrio
316 pesos de oro de minas de los indios de
Tapazcolula
297 pesos (19 quilates) y pagó quinto
f. 523v 7 de mayo, 1530 Rodrigo de Zamora, por Juan Peláez de
Berrio
157 pesos 154 pesos (8 quilates) y pagó el
quinto f. 491 22 de junio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 800 pesos 746 pesos de oro (20 quilates) y pagó
sesmo f. 491 22 de junio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 588 pesos de
oro 568 pesos (20
quilates) y pagó sesmo.
f. 491 22 de junio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 158 pesos de
oro 152 pesos (20
quilates) y pagó sesmo f. 504 22 de junio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 563 pesos de
oro de minas de los indios de
Tapazcolula
551 pesos (19 quilates) y pagó el quinto
f. 510 22 de junio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 278 pesos 270 pesos (13
quilates) y el quinto f. 527 22 de junio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 139 pesos de
oro 138 pesos (7
quilates) y pagó
Persona que entregó
el oro peso antes de la
fundición peso después de la fundición y quilataje f. 540 28 de julio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 25 pesos de oro de
minas 24 pesos y seis tomines (21 quilates) y pagó el
quinto f. 581-bis 28 de julio, 1530 Juan de Berrio 78 pesos 75 pesos (12
quilates) y pagó el quinto f. 587 28 de julio, 1530 Juan Peláez de
Berrio 210 pesos 204 pesos (10
quilates) y pagó el quinto f. 560v 22 de agosto, 1530 Fernand Sánches
por Juan de Berrio 95 pesos de oro de minas dado de tributo por sus
indios
91 pesos (19 quilates) y pagó el quinto
f. 577v 17 de octubre,
1530 Antón de Rojas, por Juan de
Berrio
61 pesos 59 pesos y 4 tomines (15 quilates) y pagó
quinto f. 575 20 de octubre,
1530 Juan Peláez de
Berrio 49 pesos de
pesos 48 pesos, 4 tomines (16 quilates) y pagó
el quinto f. 671v 2 de diciembre,
1530 Rodrigo
Gascón, por Juan Peláez de
Berrio
100 pesos 96 pesos, 4 tomines (19 quilates) y pagó
el quinto f. 678 2 de diciembre,
1530 Rodrigo
Gascón, por Juan Peláez de
Berrio
79 pesos 77 pesos (14 quilates) y pagó el
quinto f. 617 1 de febrero, 1531 Juan Ochoa, por
Juan Peláez de Berrio
62 pesos 56 pesos, 4 tomines (21 quilates) y pagó
el quinto Tabla. Registros del oro fundido en la Casa de Fundición en México por Juan Peláez de Berrio durante 1529 y 1530 (AGI-P 199, N/4 y 5). Los registros están en orden cronológico. En cursivas los tributos de
Teposcolula. Los registros “sombreados” coinciden con los momentos en que Peláez de Berrio se encontró en la ciudad de México.194
194 Agradezco a Iván Rivero el haberme llamado la atención a estos registros.