A través del análisis de la prensa escrita chilena, este trabajo estudia qué tendencias se relevan en sus agendas sobre la temática de la marihuana para orientar a la opinión pública y, de paso, sentar las bases para un posible debate en los medios tradicionales. El estudio se centró en el 2014, en los diarios El Mercurio (diario impreso, con versión digital equivalente a la versión de papel), El Mostrador (electrónico/digital) y La Tercera (con versión impresa y versión on line actualizada permanentemente). Se parte de la tesis que existe una demanda creciente por incorporar elementos de calidad informativa y democrática en el proceso de fijar las agendas mediáticas para diseñar políticas públicas. No obstante, se advierte una (in)visibilización y caricaturización respecto del consumo de marihuana a través de los medios de comunicación. Por lo mismo, existe interés por saber cómo la sociedad y los medios de comunicación tematizan el acceso y consumo de marihuana y los actores involucrados sobre la base del uso de encuadres más bien ideológicos en lugar de evidencias empíricas, lo que sin duda influye en la formación de opinión pública. Los resultados re- velan que la temática sobre la marihuana alcanzó mayor cobertura cuando ocurrieron hechos noticiosos provenientes de contextos internacionales (legalización de la marihuana en Uruguay); o por situaciones puntuales de orden delictual a nivel nacional, en torno al tráfico de drogas, escándalos por consumo (farándula, deportistas), o concernientes a la reformulación de la Ley de Drogas en Chile (políticas públicas), pero que no provocan una reflexión crítica sobre los marcos interpretativos que subyacen en la información descrita por los medios, sino más incertidumbre y tensiones.
PRENSA Y MARIHUANA: UN ESTUDIO DE LOS DIARIOS EL MERCURIO, EL MOSTRADOR Y LA TERCERA
* Académica del Departamento de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción (Chile). Contacto: [email protected]
** Académica del Departamento de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción (Chile). Contacto: [email protected] Taking into account several claims made by Chilean newspapers, this study analyses the trends which are revealed by press’ agendas about the sub- ject of marijuana. That seeks to address public opinion and to offer basis for a potential debate in traditional media. This analysis was focused on 2014 and on three newspapers: El Mercurio (newspaper with an equivalent digital version), El Mostrador (online publication), and La Tercera (news- paper with on line version).The study starts over the thesis that there is an increasing demand for including elements of informative and democra- tic quality during the process of establishing media agenda which would contribute with the design of public policies. Nevertheless, an (in)visibility and caricature of marijuana consumption through mass media is noted. For that reason, there is an interest to know how society and media thematise aspects such as access and consumption of marijuana and involved actors.
Apparently these elements would be based on ideological frames instead of empirical evidences, which with no doubt influence the formation of pu- blic opinion. The findings show that the subject of marijuana gets more media coverage when different noticeable events happen, especially when coming from international contexts (marijuana legalization in Uruguay);
or due to specific tortuous situations on a national level such as drug tra- fficking, consumption scandals from artists and/or athletes, or relating to reformulation of the Drugs Law valid in Chile (public policies). However, all these nuances do not motivate a critical reflection on interpretative frameworks underlined by media descriptive information, but rather they provoke uncertainty and tension at audience.
PALABRAS CLAVE: MARIHUANA, AGENDA MEDIÁTICA, PRENSA NACIONAL,
POLÍTICAS PÚBLICAS. KEY WORDS: SMARIJUANA, MEDIA AGENDA, NATIONAL PRESS, PUBLIC POLICY.
elizabeth PARRA O.*; tabita MORENO B.**;
alvaro ELGUETA R.***
RESUMEN
PRESS AND CANNABIS: A STUDY OF EL MERCURIO, EL MOSTRADOR AND LA TERCERA NEWSPAPERS
ABSTRACT
PERIODISMO Y COMUNICACIONES
E
n el país, el evidente fracaso de cinco déca- das de políticas prohibicionistas y de prác- ticas con énfasis en lo jurídico-policial, ha llevado a que diversos actores sociales y políticos -en lo que a la marihuana se refiere- plan- teen la necesidad de una nueva política respecto de su estatus legal y la posibilidad de acceso y consu- mo. Con ello, se pretende identificar la estructura lógica de los marcos interpretativos, destacando las visiones que los medios ofrecen del asunto (enten- dido como un problema) y de las posibles solucio- nes propuestas a través de la prensa escrita en rela- ción al foco editorial de la noticia, lo que a nuestro juicio incide en la formulación de políticas públicas sobre el consumo de drogas en Chile.Entonces, cabe preguntarse cuáles son las razones de la escasa influencia de la prensa sobre la for- mación de opiniones en esta materia frente a otras fuentes de información alternativas que circulan, como son el entretenimiento de los medios au- diovisuales, el contenido de los medios digitales y, particularmente, las páginas web de contenido an- ti-prohibicionista o la prensa escrita pro-cannabis, esta última de escaso tiraje y visibilidad.
Se espera que el estudio permita provocar una re- flexión crítica del tema, en tanto se considera que debiera tener un peso importante en la prensa de información, por medio del análisis de la cobertura de la prensa escrita nacional, a fin de dejar en cla- ro la urgencia de políticas públicas pertinentes a la realidad del país.
A través de la prensa escrita chilena, este traba- jo se propuso estudiar qué tendencias se relevan en sus agendas sobre la temática de la marihuana para orientar a la opinión pública y, de paso, sen- tar las bases para un posible debate en los medios tradicionales. El estudio se centró en 2014 en los diarios El Mercurio (diario impreso, con versión di- gital equivalente a la versión de papel), El Mostrador (electrónico/digital) y La Tercera (versión impresa y on line).
Se parte de la tesis que existe una demanda crecien- te por incorporar elementos de calidad informativa y democrática en el proceso de fijar las agendas me- diáticas para diseñar políticas públicas. No obstante, se advierte una (in)visibilización y caricaturización del consumo de marihuana a través de los medios
de comunicación. De este modo, existe interés por saber cómo la sociedad y los medios de comuni- cación del país tematizan el acceso y consumo de marihuana y a los actores involucrados, pues todo parece indicar que se hace sobre la base de encua- dres más bien ideológicos, en lugar de evidencias empíricas, lo que sin duda influye en la formación de opinión pública.
Fundamentación.
En Chile, según datos recientes del X Estudio Na- cional de Drogas en Población General (Cfr. SEN- DA, 2013: 14-19) y de la Séptima Encuesta Nacio- nal de Juventud 2012 (Cfr. INJUV, 2013: 148-168), el consumo general de drogas ha aumentado leve- mente, especialmente entre los jóvenes. Al mismo tiempo, la percepción de riesgo frente al consumo del cannabis ha bajado de manera importante, lo que lo transforma en un problema social complejo y multifactorial, tanto por sus causas y consecuencias, como por sus componentes e implicaciones.
Es más, todo lo que está sucediendo en la región latina, más las acciones concertadas de ciertos gru- pos, organizaciones y líderes políticos, tanto a favor como en contra, hacen de este tema un asunto re- levante que reclama la atención de la comunidad científica y académica, no sólo desde el enfoque tradicional de la justicia o de la salud pública, sino -en este caso- desde la cobertura que proponen los medios escritos nacionales que, sin duda, represen- tan puntos de vista y líneas editoriales a considerar en la discusión.
Justamente, en este proceso de formación de opi- nión pública, se observan posiciones disonantes: por un lado, distintos colectivos, tales como médicos, asociaciones de padres, o grupos políticos conserva- dores que ven con preocupación cómo estos nuevos aires libertarios pueden poner en peligro a genera- ciones de jóvenes al caer en la tentación de probar y engancharse a ésta u otras drogas. Por ejemplo, es sabido el argumento que esgrimen representantes políticos chilenos del ala conservadora, con miras a señalar que la marihuana es una ventana de libre acceso para otras drogas más duras tales como co- caína, pasta base, heroína, éxtasis, LSD, anfetami- nas, entre otras, olvidando con ello que el alcohol es la droga más consumida en Chile (OEA, 2015) . Es más, a raíz de la revisión y rigidización de la Ley
20.000, en la discusión jurídico-legal se tipifica de blandas o duras o de legales e ilegales a las distintas sustancias psicoactivas que se consumen, sin tener claridad sobre el criterio para tipificarlas.
Una experiencia internacional como la uruguaya ha sido criticada, mas también avalada por quie- nes aspiran a vivir de manera inclusiva y tolerante en la sociedad. Al parecer, el experimento urugua- yo, cuyo fin es alejar a los jóvenes de la pasta base según declaraciones del ex presidente de Uruguay, José Mujica, abre horizontes que permiten aceptar la existencia de una cultura cannábica que busque el reconocimiento y la no discriminación. En Chile, iniciativas como la Revista Cáñamo y la existen- cia de ONGs o fundaciones han impulsado una campaña sostenida contra la política de prohibi- ción que opera en la actual legislación, apelando a los derechos, dignidad y libertades individuales de las personas y, por tanto, trabajan por el desarrollo de una nueva política de drogas que reconozca la existencia de consumidores de cannabis, no necesa- riamente enfermos, y que permita el libre arbitrio de individuos adultos que decidan consumir o no, permitiendo así superar visiones sesgadas respecto de este tipo de sujetos, tradicionalmente ligados a sectores marginales y pobres.
En consecuencia, el estatuto legal releva un dilema sobre las políticas de drogas en Chile que amerita una reflexión. Hay que resolver dónde se pone la prioridad: en reducir la prevalencia, los daños a la salud, el contexto de consumo, o bien, en la canti- dad de dosis aceptada por persona en el país.
En efecto, el consumo de drogas, como cualquier problema de orden social, es susceptible de diversas interpretaciones epistémicas debido a su carácter complejo y multifactorial. Verloo (2005) señala que
“es necesario fijar un marco interpretativo de polí- tica (policyframe) como principio organizador que permita transformar la información fragmentada que generan los medios, en un problema político estructurado y significativo, en el que se incluya de manera implícita o explícita un análisis integral y soluciones contextualizadas” (2005: 20). En este sentido, se entiende que los marcos interpretativos son construcciones o representaciones que le dan significado a dicha realidad y que, secundariamen- te, organizan la comprensión de ésta mediante los encuadres (Bustelo y Lombardo, 2006: 5). En este
caso, la cobertura y tratamiento informativo de la prensa centra su interés en la denuncia sobre el consumo y adicción, estigmatizando a los consumi- dores como agentes negativos para la convivencia social e, incluso también de aquéllos/as que están en tratamiento médico y, por tanto, se ven obligados a ocultar su historia, su pasado, por temor al aisla- miento social (Noelle-Neumann, 1995).
A nuestro juicio, aún se mantiene la creencia de que la marihuana está asociada a conductas desviadas que derivan en delincuencia y no se discute, por ejemplo, la relevancia que tiene el entorno social al reforzar conductas de consumo en los grupos sociales cercanos. De hecho, resulta preocupante que autoridades políticas propongan medidas po- pulistas para casos de conductas desviadas, como construir cárceles para niños y adolescentes como lo expresó el alcalde de Las Condes Francisco De la Maza a los medios de comunicación (2005) . Al mismo tiempo, algunos economistas como Ricardo Lagos o Klaus Schmidt-Hebbel han señalado que se debe reconocer que ‘se perdió la guerra contra las drogas’ tanto en términos políticos, económicos, so- ciales, de salud pública y particularmente, a nuestro juicio, en el ámbito educativo. Por tanto, se requiere un giro en el abordaje del tema para diseñar políti- cas educativas y atención preventiva a las personas afectadas de manera integral (OMS, 2004, p: 5), en tanto los efectos negativos del consumo de drogas legales como el alcohol y el tabaco son de lejos ma- yores que los efectos del consumo de drogas ilegales en cuanto a mortalidad, por ejemplo. De hecho, si se persiste en la ilegalidad de la marihuana impli- caría más costos que beneficios en términos de san- cionar y reprimir; en potenciar políticas de repre- sión en lugar de políticas de prevención sanitaria y educativa.
A la fecha, el hecho de identificar los encuadres informativos pretende dar sentido a la puesta en escena de los diferentes acontecimientos, así como atribuir responsabilidades y sugerir líneas de actua- ción futura (Cfr. Rein y Schön, 1993, 1994), cues- tión que hasta ahora no ha asumido la prensa. Al respecto, Cobb y Elder (1983) señalan que el es- tablecimiento de la agenda política, que llega a ser parte de la agenda mediática, es una representación ideológica que da primacía a unos determinados asuntos en detrimento de otros. En este caso, ve- mos que la prensa en sus editoriales construye una
representación negativa en torno a la marihuana y sus consumidores, generando en la opinión pública un rechazo y/o discriminación hacia esos sectores de la población, sin una reflexión previa ni propues- tas de solución.
En este sentido, es necesario reconocer que el con- sumo de drogas en el país es elevado, en particular en el caso de los jóvenes, como muestra SENDA (2014) y aún más, entre la población joven el con- sumo se incrementa en sectores socialmente vul- nerables, donde un 20% de ellos/as presentaría un consumo traumático. ¿Qué sucede entonces? Uno de los marcos interpretativos validados por SEN- DA y el área médica psiquiátrica corresponde a la baja percepción de riesgos que los jóvenes asocian al consumo. Aún más, un estudio cualitativo del Con- sejo Nacional para el Control de Estupefacientes CONACE (2008) ya señalaba que en el caso de la marihuana, el consumo se da en los mismos con- textos que el alcohol, pero con la diferencia que en ésta, se distinguen dos tipos de consumidores: los sociales, que sólo consumen en el ‘carrete’ o entre amigos, y los habituales, que prefieren consumo pri- vado, aunque también consumen socialmente. Por lo tanto, la marihuana no es vista como una sustan- cia puente entre ésta y otras drogas, cuestión que sustentan los sectores más conservadores del país.
Incluso, algunos jóvenes opinan que el consumo de marihuana opera como factor de protección fren- te a la posibilidad de ingerir otro tipo de drogas, en vista al discurso valorativo de sus características naturales (Cfr. CONACE, 2008: 4). De ese modo, se observa una valoración positiva de la marihuana frente a otras drogas como el alcohol y un cuestio- namiento al carácter ‘ilegal’ de la misma. Una parte de los jóvenes percibe que la marihuana, cuando es pura, no genera adicción y que sus efectos son me- nos dañinos que en el caso del alcohol. Este últi- mo, según ellos, les cambia la personalidad, les hace perder la conciencia y el sentido de responsabilidad.
En cambio, la marihuana les agudizaría los senti- dos, permitiéndoles razonar de manera normal y, en algunos casos, hasta mejorar el humor, lo que inci- diría en que la persona se sienta bien, lo que puede ser cuestionable (CONACE, 2008: 4).
En este sentido, ¿qué han dicho las agendas de los medios de comunicación al respecto?
Según, Dader (1990) “la fijación de la agenda por parte de los medios es responsable de orientar o canalizar la percepción de los ciudadanos que se exponen a los repertorios de temas de preocupa- ción pública, en detrimento de otros” (Dader, 1990:
295). Este planteamiento surge de las bases de la teoría de Agenda Setting, propuesta por McCombs y Shaw (1972), Lippmann (1922), Park (1922, 1925), James (1945) y Cohen (1963). Consideran- do lo anterior, las opiniones de los públicos sobre el cannabis emergen de las representaciones prede- terminadas por la selección de información y temas (incluidos los puntos de vista sobre los mismos) de la prensa que, sin duda, funciona como mediadora entre la compleja realidad social y la agenda de los públicos.
Al respecto, Bateson (1972) y Goffman (1974) plantean que, efectivamente, la percepción de los públicos estaría condicionada por un proceso de reconstrucción de la realidad por parte de los me- dios de comunicación. El frame (o encuadre de la realidad) es resultado de un proceso de selección de hechos, imágenes, palabras y personajes que relevan ciertos aspectos de la noticia en desmedro de otros.
En este sentido, Sádaba (2001) indica que “el fra- ming también permite que los periodistas interpre- ten realidades para darlas a conocer a sus audien- cias” (2001: 148). Por tanto, ‘los frames’ pasan a ser vistos como un proceso de construcción de sentido, proceso que va desde los medios a la audiencia y viceversa (Amadeo, 2002: 17). Entonces, ¿qué ha de hacer la prensa para entender este problema?
A nuestro juicio, es el momento de dar un giro e integrar en los estudios y discusiones los ámbitos socioeducativos, poniendo énfasis en las represen- taciones y usos sociales que los consumidores otor- gan a las drogas. En efecto, es importante reconocer que el consumo de drogas está más diseminado en aquellas sociedades más desiguales no sólo por ren- tas, sino por la segmentación de los grupos sociales, lo que conllevaría a mayor disposición a conductas con tendencia a la depresión, frustraciones por ex- pectativas y baja autoestima (PNUD, 2014).
Del mismo modo, las percepciones que tienen las personas sobre las drogas son importantes, toda vez que generan representaciones sociales y mediáticas que pueden influir, sin duda, en el relativismo cog- nitivo que asumen los jóvenes al tipificar aquello
que sea lícito e ilícito. Por ejemplo, el consumo de alcohol, como se señaló anteriormente, es muy ele- vado en Chile. Sin embargo, no aparece con una connotación negativa. Por el contario, aparece como rito socialmente aceptado y practicado (Castaño, 2008; Santander et al. 2008; Solimano, 2006).
No se trata de bajar el perfil al consumo y uso de la marihuana, sino por el contrario, creemos que el problema no se reduce a una cuestión legal e ilegal;
o lícito e ilícito, sino que es necesario tomar con- ciencia que se trata de un asunto cultural aprendido socialmente y que demanda una discusión a nivel país, con diversos actores para generar el debate pú- blico y llegar a un consenso sobre qué políticas son adecuadas a la realidad chilena y al contexto inter- nacional. La prensa, a nuestro juicio, aún no asume del todo esta cuestión.
Metodología.
Se realizó un estudio descriptivo de carácter cuan- titativo-interpretativo en la prensa escrita chilena para examinar qué tendencias se relevan en sus agendas sobre la temática de la marihuana. Ello con el fin de orientar a la opinión pública y, de paso, sen- tar las bases para un posible debate en los medios tradicionales, considerando la presencia y enfoque de temas vinculados a la marihuana en tres diarios de circulación nacional y on line: El Mercurio (en papel y en versión equivalente digital), El Mostrador (digital) y La Tercera (en papel y en versión online).
Los dos primeros de tendencias ideológicas opues- tas, siendo el primero más conservador y el segun- do más liberal. Tanto La Tercera como El Mercurio fueron seleccionados en razón de su circulación y relevancia en el país y, en particular La Tercera , por su nivel de lectoría y el giro editorial más bien cua- litativo que dio al tema de la marihuana.
El universo del estudio corresponde a las noticias publicadas sobre marihuana por los medios en el período 2014. La muestra consistió en una sema- na construida por mes del año comprendido en el estudio, lo que equivale a 12 semanas por diario, siguiendo el modelo de ‘semana construida’ (Kri- ppendorff, 1990; Stempel & Westley, 1989). Uti- lizando esta metodología se redujo considerable- mente la información total a analizar, resguardando, no obstante, que cada día de la semana tuviese las mismas probabilidades de ser representado en la
muestra, asegurando así la validez estadística.
En el seguimiento de El Mercurio y El Mostrador, el instrumento empleado para recoger la información fue una ficha con variables previamente diseña- das por Sunkel (2002), adaptadas para este traba- jo. Para su interpretación, se recurrió al análisis de contenido. La matriz de recolección se centró en:
la jerarquía editorial (noticia centrada o asociada a marihuana, tema principal y origen de la informa- ción), vocerías (fuentes del gobierno, clase política, expertos o académicos) arquetipos, (construcción del sujeto), foco de atención de la noticia (causas y/o consecuencias de los hechos informados).
A fin de complementar lo anterior, se incluyó el se- guimiento informativo sobre marihuana del diario La Tercera entre marzo y agosto de 2014. Dicho período se seleccionó porque corresponde al mo- mento en que apareció e intensificó la discusión mediática relativa a reclasificar el cannabis como droga dura, y que pudiera ser utilizada legalmente con fines terapéuticos y/o prescripción médica. Para ese efecto, las noticias se registraron en la versión impresa del medio, lo que arrojó 37 publicaciones que incluyeron uno o los dos términos claves defi- nidos: marihuana y cannabis.
Para el análisis de dichas notas se confeccionó una matriz con las categorías, que incluyeron las dimen- siones de ubicación y extensión de la nota dentro de una página específica del medio a fin de medir la re- levancia (extensión) otorgada a dicha información;
las fuentes consultadas para identificar a los sujetos sociales que tienen voz en relación a la temática, identificar la valoración, positiva o negativa, que se otorga a la información publicada a través de las adjetivaciones utilizadas y, por último, identificar aquellas temáticas a las que se otorgó mayor pre- sencia según frecuencia de los términos de cannabis o marihuana.
Resultados.
Los principales resultados se ordenan de acuerdo a:
jerarquía editorial del medio, vocerías, arquetipos, foco de atención de la noticia, cobertura según ubi- cación y extensión de la nota informativa y adjeti- vaciones utilizadas a fin de identificar la valoración, positiva o negativa, que se otorga a la información publicada.
• Jerarquía editorial: noticia centrada o asociada a marihuana, tema principal y origen de la informa- ción.
Respecto a las jerarquías editoriales, El Mercurio mantuvo la tendencia de asociar marihuana a trá- fico de drogas, consumo de drogas, y marihuana medicinal. En este último caso, con la salvedad de incorporar opiniones contrarias a los atributos te- rapéuticos de la sustancia. En particular, subrayó los trabajos de la PDI en torno al combate contra el narcotráfico en Chile. Por su parte, El Mostrador evidenció una propensión hacia la jerarquía edito- rial moderada. La única categoría que alcanzó una mayor frecuencia en la jerarquía editorial fue la le- galización de la marihuana en Uruguay. Una de las razones que puede atribuirse son las alianzas que mantiene con otros medios internacionales como BBC Mundo que se preocupa por las repercusiones sobre esa política pública en aquel país. El Mostra- dor, específicamente, se orientó hacia el debate polí- tico -con diferentes aristas- sobre la legalización de la marihuana en Chile, centrando su mirada en lo jurídico como forma de regular el consumo. Mien- tras tanto, La Tercera publicó los usos potenciales del cannabis en la salud y sus beneficios como posi- ble terapia alternativa para el tratamiento de enfer- medades como el cáncer, acercándose a una mirada integral, o desde la ecología del conocimiento.
• Vocerías: fuentes del gobierno, clase política, au- toridades, expertos o académicos.
Si bien La Tercera privilegia las fuentes oficiales como gobierno y expertos para la entrega infor- mativa sobre la marihuana, destaca el uso de fuen- tes como las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que defienden el uso medicinal de esta droga. A través de estas organizaciones, por tanto, La Tercera da cabida a la publicación de testimonios de personas que no son fuentes gubernamentales o políticas en el país, sino ciudadanos que han decidi- do formar parte de una organización para defender su postura en torno al tema. Por el contrario, en El Mercurio, las tres fuentes más relevantes correspon- den a ‘expertos’ (26%), ‘Gobierno’ (21,7%) y ‘Cara- bineros y Policía de Investigaciones’ (19,5%). En tanto, la tendencia de las 60 fuentes consultadas por El Mostrador evidenció que sus inclinaciones tuvie- ron que ver con fuentes como ‘Gobierno’ (21,6%),
‘Organización internacional’ (13,3%), ‘Empresa co-
mercial’ (11,6%) y ‘Mundo Legislativo’ (11,6%).
Coinciden El Mercurio y El Mostrador que las fuen- tes como ‘Gobierno’, ‘Instituciones policiales’, ‘Pro- fesionales de la salud’ o ‘Agentes políticos’ y la ‘Clase política’ representada por los/as senadores/as y di- putados/as, fueron los más consultados. Por tanto, las voces y fuentes que El Mercurio y El Mostrador utilizaron para recoger información, evidencia las inclinaciones de los medios por las fuentes oficiales.
Sin embargo, El Mostrador incorporó a ‘Empresas comerciales’ como organismos que puedan mostrar la realidad en torno a la venta de marihuana en paí- ses donde está legalizado su uso.
• Foco de atención de la noticia, ubicación y exten- sión de la nota informativa.
El Mercurio dio mayor cobertura a las noticias re- lativas a incautaciones de drogas por la PDI en el marco de la lucha contra el narcotráfico (de mari- huana, cocaína u otra), que -en ocasiones- tuvieron espacio en las portadas. Por ejemplo, Tal es el in- greso de ‘nueva y letal’ droga (jueves 10 de abril); el nuevo plan del gobierno y de la PDI para combatir el narcotráfico en Chile (domingo 15 de junio, El Mercurio); y el Día Internacional de la Lucha por el Tráfico Ilícito de Drogas (viernes, 27 de junio, El Mercurio) junto con los índices de muertes por consumo de drogas.
Se observó que, a pesar de que El Mercurio publicó que ‘el gobierno estudiará su uso medicinal’ (miér- coles, 7 de junio), mantiene su posición editorial, a través de informaciones y opiniones, de penalizar el cultivo de marihuana. Sus argumentos se basan en los resultados del estudio de SENDA en torno al consumo de marihuana por escolares y que lo ex- presa en titulares como ‘Revisión en la política an- tidrogas del país’ (sábado, 26 de julio, El Mercurio);
‘El uso esporádico de marihuana genera cambios en el cerebro’ (miércoles 16 de abril) o la noticia sobre ‘Informe de la ONU muestra estabilización de muertes relacionadas con el consumo de dro- gas’ (viernes, 27 de junio, El Mercurio). Del mis- mo modo, las columnas de opinión registradas en El Mercurio reiteran su posición hacia los riesgos que implica promulgar una ley a favor de la droga en una sociedad restrictiva y a cuestionar a los que promueven este tipo de medida. Reflejo de ello, son las columnas ‘Drogas, Política y Salud’ (sábado 12
de julio); ‘Escalamiento del Narcotráfico’ (sábado 12 de julio); ‘Drogas y posmodernidad’ (24 de agos- to); ‘Medicina para el alma’ (24 de agosto); ‘Alza en consumo de drogas’ (9 de septiembre); ‘Uso medici- nal cannabis’ (27 de septiembre).
El Mercurio fue el periódico que -en razón de su estructura impresa en papel- cubrió noticias de ca- rácter breve, vinculadas con el cannabis. Situación diferente a la que ocurrió con El Mostrador, puesto que debido a su arquitectura web sus publicacio- nes tendieron a ser más completas y no recurrir a
‘rellenar’ secciones del periódico con informaciones breves. Por lo mismo, fue El Mercurio el diario que registró un mayor número de noticias, pero que responden a notas de no más de una publicación como, por ejemplo, incautaciones de drogas: ‘Fiscal de Arica allana cuartel del OS-7 por indagación de drogas’ o ‘Ex mirista es detenido con droga en el Maule’ (Sábado 25 de enero, El Mercurio); infor- maciones relacionadas con el tabaco -producto que puede equipararse a la marihuana-: ‘La mitad de las mujeres fumadoras reconoce fumar menos tras ley antitabaco’ (martes 28 de enero, El Mercurio) o ‘Los trucos para fumar “más a gusto” no reducen daño del tabaco’ (viernes 14 de febrero, El Mercu- rio); otros relacionados con el fumar –que llamaban la atención por tener páginas completas-: ‘Fumar un habano’ (sábado 5 de abril, El Mercurio); u otros con plantas naturales que son lícitas: ‘Maca, la plan- ta andina energizante de moda entre los jóvenes’
(jueves 15 de mayo, El Mercurio).
Las notas informativas sobre la marihuana se fue- ron incrementando a medida que avanzaron los meses, producto de hitos circunstanciales (Políticas en Uruguay, Caso Milton Flores, Alcalde Carter, marchas ciudadanas, entre otros) que sin duda, pa- vimentaron el camino para que las autoridades se atrevieran a considerar el tema e incluirlo en el de- bate político y, de paso, se considerara en la agenda mediática.
A raíz de lo anterior, las temáticas que permanecie- ron por más tiempo en la agenda fueron las relacio- nadas con el reconocimiento y apoyo a políticas de aceptación del cannabis como sustancia medicinal, el auto cultivo para los mismos fines y políticas de tipo recreacional. Tal es el caso de El Mostrador y El Mercurio, quienes incorporaron a la agenda, algu- nas noticias sobre las políticas de Mujica relativas
al consumo de marihuana durante enero, febrero, marzo, mayo y octubre respectivamente. Como también, la solicitud del alcalde de La Florida que fue cubierta por El Mercurio y El Mostrador duran- te los meses de mayo y agosto, marcando un hito histórico en la sociedad nacional cuando se aceptó el cultivo de marihuana para fines medicinales y el caso del médico-psiquiatra, Milton Flores quien fue condenado por el cultivo de las sustancias y mo- tivo de ‘ecos’ informativos de otros voceros (CIDH, senadores y ministros) que apoyaban al médico.
• La valoración de la información publicada.
La Tercera incluyó notas basadas en estudios cientí- ficos sobre los fines medicinales de la marihuana y los avances investigativos a nivel mundial, destacan- do una valoración positiva. El Mercurio, en cambio, expuso una valoración más negativa de la temática a través de la publicación de noticias ligadas al narco- tráfico y a estudios que enfatizan las consecuencias negativas del consumo del cannabis. Precisamente, El Mercurio utilizó recurrentemente el concepto narcotráfico (39,1%) en las informaciones publica- das, mientras que La Tercera repitió con frecuencia el concepto fines terapéuticos (45,9) en relación con el cannabis. El Mostrador, en tanto, apuntó hacia temáticas como ‘autocultivo’ (20,4%), ‘marihuana medicinal’ (18,1%), ‘legalización de la marihuana’
(15,9%), ‘reformulación de la Ley 20.000’ (13,6%) y
‘otros’ (27,2%), categoría que incluyó temas que no alcanzaron una frecuencia destacable como ‘incau- taciones policiales’.
Al comparar el criterio de relevancia de la noticia y considerando que la página impar de un periódico tiene un mayor valor económico y de lectoría que la par, por la orientación que sigue el lector, se obser- vó que El Mercurio destaca las noticias que publica sobre la marihuana, ubicándolas principalmente en la parte superior de las páginas impares. Distinto es el caso de La Tercera, que ubica estas informacio- nes en las páginas pares. Por tanto, se observa la in- tencionalidad de El Mercurio al destacar conceptos como narcotráfico y delincuencia en dichas páginas, asegurándose la revisión por parte de los lectores del medio. La Tercera, por su parte, muestra una po- sición más orientada a las posibilidades terapéuti- cas de la marihuana y presenta estudios científicos al respecto, no obstante, las notas son publicadas en un área menos atractiva a los ojos del lector. El
Mostrador publica columnas de opinión, por tanto, centra la información en el tratamiento del tema pensando en el tipo de lector que lo visita.
Dicho lo anterior, El Mercurio reafirma en su línea editorial, el rechazo a fomentar una discusión más abierta sobre, por ejemplo, la despenalización de la marihuana. Si bien, El Mostrador concentró un bajo promedio de noticias sobre la marihuana, cuando dedicó su trabajo a esta materia optó por un en- foque más diverso y pluralista. La evidencia se ob- serva al incluir en sus notas informativas temáticas como el ‘autocultivo’ (20,4%), la ‘marihuana medi- cinal’ (18,1%), o la ‘reformulación de la Ley 20.000’
(13,6%). En ese sentido, El Mostrador presenta una agenda más cercana a La Tercera en cuanto al tra- tamiento informativo sobre la marihuana, consi- derando la cobertura informativa hacia las terapias clínicas alternativas.
• Arquetipos.
Los arquetipos construidos en las narraciones son adultos que para el caso de El Mercurio correspon- den a ‘Narcotraficantes’, ‘Consumidores’. Del mis- mo modo, lo manifiesta El Mostrador en el marco de las noticias sobre “modificaciones de la Ley de Drogas”, “libertad de derechos” o las relativas a
“campañas para prevenir el consumo de estupefa- cientes en adolescentes y niños”, aunque incluyó el término ‘paciente’, en el marco interpretativo de en- fermedad, concerniente a las personas que se sumi- nistran dosis de marihuana para disminuir determi- nados dolores. En el caso del diario La Tercera, los arquetipos construidos corresponden a ‘pacientes’, que utilizan la marihuana como tratamiento palia- tivo frente a enfermedades catastróficas y ‘expertos/
científicos’ que analizan las posibilidades del uso del cannabis en el área médica.
Discusión y conclusiones.
Si aceptamos que el consumo de drogas y, en par- ticular, de la marihuana se ha incrementado, y los datos entregados por los organismos pertinentes son preocupantes, entendemos que la información dirigida a prevenir el uso y consumo de sustancias adictivas, en especial de la marihuana, debiera tener un peso importante en la cobertura como asimismo en el tratamiento de la prensa, toda vez que los me- dios son agentes de socialización permanente y las
personas recurren a los medios para su orientación.
El registro sistemático de las publicaciones sobre marihuana durante el año 2014 en los periódicos El Mercurio, El Mostrador y La Tercera reveló que la te- mática sobre la marihuana alcanzó mayor presencia cuando ocurrieron hechos noticiosos provenientes de contextos internacionales como la legalización de la marihuana en Uruguay; o por situaciones puntuales a nivel nacional, enunciadas por el go- bierno, líderes políticos o instituciones policiales en torno al tráfico de drogas, escándalos por consumo (farándula, deportistas), o concernientes a la refor- mulación de la Ley de Drogas en Chile (políticas públicas).
En ese sentido, se puede inferir que los medios no mantuvieron un interés propio ni menos frecuen- te por generar noticias o posicionar asuntos en sus agendas diarias sobre la temática.
Muy por el contrario, la situación descrita eviden- cia que en los medios estudiados se consignaron opiniones circunstanciales en torno a hechos de- nunciados por los medios, a través de las voces de autoridades, de profesionales del área de salud o de parlamentarios. Por ejemplo, El Mercurio se preo- cupa de fuentes que respondiesen a las principales temáticas que las noticias sobre marihuana ofrecen, como el narcotráfico, campañas contra el consumo de droga o incautaciones policiales. Por el contra- rio, El Mostrador mantiene el enfoque más amplio y neutral por consignar opiniones de agentes tanto estatales como de organismos que respondan a tó- picos relacionados con la reformulación de la Ley de Drogas en Chile, perspectivas que aluden a la despenalización o resguardo a las libertades perso- nales de los consumidores. Del mismo modo, La Tercera abre un espacio para recoger opiniones de expertos que vayan en dirección de acoger otras vi- siones. Por ejemplo, la autorización del SAG para la investigación de la planta en Chile, y la aprobación en general de la Cámara de Diputados para debatir una legislación sobre la marihuana.
Según los resultados, las fuentes principales son la policía, los jueces y los políticos, y sus acciones son positivamente evaluadas, mientras que los/as con- sumidores/as y los sectores pro-cannabis apenas son utilizados como fuente de información, y el con- sumo es presentado casi siempre mediante perfiles
negativos. Por lo mismo, para que las autoridades elaboren políticas públicas pertinentes es necesario propiciar espacios de información y fomentar el co- nocimiento de la materia entre los públicos. En el caso de la marihuana, es posible comprobar que la información y los puntos de vista expuestos por los medios, aun a diez años de comenzar a hablar sobre el tema, son insuficientes para generar una discu- sión seria y permitir aunar visiones.
Llama la atención que en la cobertura y tratamien- to informativo, la prensa no logra dejar en claro la distinción entre drogas legales e ilegales, ilícitas y lícitas, aunque los estudios científicos sí lo señalan.
De hecho, se adjetivan como drogas duras y drogas blandas y más bien, queda en el imaginario que la marihuana está asociada a otras sustancias adictivas peligrosas, generando mayor incertidumbre y, de hecho, puede influir en la baja percepción de riesgo que se advierte entre los jóvenes.
Actualmente, entendemos que la información diri- gida a prevenir el abuso de sustancias consideradas adictivas, en este caso la marihuana, debería tener relevancia en la agenda pública de la prensa tanto en lo que respecta a la cobertura como a la calidad del tratamiento periodístico del tema, cuestión que no ocurre. La inclusión del asunto todavía está su- jeta a eventos circunstanciales que medie un hecho de crónica policial.
Entre 2014-2015 aparece y con creciente polarización dos posiciones simultáneas, la prohibición versus la legalización/despenalización, ambas sin un foco centrado en lo socioeducativo y derechos individuales de los consumidores que es lo esperable si se pretende diseñar políticas públicas pertinentes. Cada vez es más frecuente la inclusión de agenda que proviene del área de la salud, cuestión que no se transfiere a la agenda mediática, salvo en algunas cartas al Director y editoriales, que más que aclarar términos y procesos, pueden generar dudas por el lenguaje técnico que utilizan los expertos, pudiendo provocar mayor incertidumbre en la opinión pública.
La perspectiva psicosocial-educativa aún no aparece de manera relevante. Los medios de comunicación y, en particular, la prensa escrita tienen dificultad para discutir sobre políticas públicas y, a la fecha, no asumen un rol directo o de vanguardia para es-
timular el debate en torno a temas tabúes como es la droga.
Creemos que es tiempo de levantar un enfoque guiado por preguntas relativas a los derechos hu- manos y de salud, porque al parecer los enfoques centrados en lo policiaco terminan por reforzar pre- juicios y mitos en la opinión pública sobre el tema, más que proponer soluciones. En efecto, las políti- cas públicas sobre droga requieren no sólo garanti- zar la pluralidad de fuentes, sino también mostrar diversas visiones sobre el tema, de modo que los públicos tengan acceso a información de calidad y puedan dirimir sus propias opiniones.
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