f
ASAMBLEA NACIONALCONSTITUYENT~
SECRETARIA GENERAL TRAMITE FECHA: No. AUTOR TITULO FECHA DE FECHA DE FECHA DE PUBLICAICON
---PONENTE COMISION---FECHA APROBACION COMISION
---FECHA PRESENTACION EN PLENARIA
---PONENTE EN PLENARIA PUBLICACION INFORME ---APROBACION PLENARIA ---PUBLICACION ---ENVIO A RELATORIA---f
ASAMBLEA NACIONALCONSTITUYENT~
SECRETARIA GENERAL TRAMITE FECHA: No. AUTOR TITULO FECHA DE FECHA DE FECHA DE PUBLICAICON
---PONENTE COMISION---FECHA APROBACION COMISION
---FECHA PRESENTACION EN PLENARIA
---PONENTE EN PLENARIA PUBLICACION INFORME ---APROBACION PLENARIA ---PUBLICACION ---ENVIO A RELATORIA---Proyecto de Acto Reformatorio
de la Constitución Politica de Colombia No.
Titulo:
Autor:
Reforma Constitucional sobre el Jefe del Estado como símbolo de unidad nacional, y la no reelección presidencial.
Alberto Zalamea Costa Constituyente
En el Título XI de la Constitución se insertará la siguiente disposición:
Art.- El Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento integral de la Consti tución y las Leyes garantiza los derechos y l i bertades de todos los colombianos.
El Presidente de la República no puede ser reelegido en ningún caso.
( )
,
~to
Zalamea Costa\
\~
ConstituyenteProyecto de Acto Reformatorio
de la Constitución Politica de Colombia No.
Titulo:
Autor:
Reforma Constitucional sobre el Jefe del Estado como símbolo de unidad nacional, y la no reelección presidencial.
Alberto Zalamea Costa Constituyente
En el Título XI de la Constitución se insertará la siguiente disposición:
Art.- El Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento integral de la Consti tución y las Leyes garantiza los derechos y l i bertades de todos los colombianos.
El Presidente de la República no puede ser reelegido en ningún caso.
( )
,
~to
Zalamea Costa\
"
EXPOSICION DE MOTIVOS
Ha sido costumbre colombiana ver en el Presidente de la República al personero del partido o la coalición de partidos que lo ha encumbrado a la jefatura del
Estado. Las consecuencias de esa costumbre no han
sido buenas para la República. Y algunas veces el sectarismo político super6 el afán patri6tico de los mandatar ios. Conviene, en consecuencia, incorporar a la Constituci6n una norma explícita que obligue al
Presidente como Jefe del Estado y símbolo de
los derechos
la
unidad nacional a garantizar y
libertades de todos los colombianos.
Para ello es tal vez necesario que el Presidente de la República no s.ea reelegido en ningún caso. Decía
---al respecto el ex-presidente de la República Alberto
Lleras Camargo. en palabras cuya eficacia me releva
de mayores comentarios: "Yo he sugerido el desmonte
de la monarquía con la sustituci6n del presente
sistema por otro, que existe en l casi todas las
democracias occidentales y aún en las socialistas, en el cual la Jefatura del Estado no se confunda con la Presidencia del Gobierno, la cual dependería de
la Rama Legislativa por la aprobaci6n de su
nombramiento y por la capacidad extrema de su
destituci6n , con el voto de censura. El Congreso no
mejora su presente, y calidad dentro de ha demostrado que se la organizaci6n I constituye en una " EXPOSICION DE MOTIVOS
Ha sido costumbre colombiana ver en el Presidente de la República al personero del partido o la coalición de partidos que lo ha encumbrado a la jefatura del
Estado. Las consecuencias de esa costumbre no han
sido buenas para la República. Y algunas veces el sectarismo político super6 el afán patri6tico de los mandatar ios. Conviene, en consecuencia, incorporar a la Constituci6n una norma explícita que obligue al
Presidente como Jefe del Estado y símbolo de
los derechos
la
unidad nacional a garantizar y
libertades de todos los colombianos.
Para ello es tal vez necesario que el Presidente de la República no s.ea reelegido en ningún caso. Decía
---al respecto el ex-presidente de la República Alberto
Lleras Camargo. en palabras cuya eficacia me releva
de mayores comentarios: "Yo he sugerido el desmonte
de la monarquía con la sustituci6n del presente
sistema por otro, que existe en l casi todas las
democracias occidentales y aún en las socialistas, en el cual la Jefatura del Estado no se confunda con la Presidencia del Gobierno, la cual dependería de
la Rama Legislativa por la aprobaci6n de su
nombramiento y por la capacidad extrema de su
destituci6n , con el voto de censura. El Congreso no
mejora su presente, y calidad dentro de ha demostrado que se la organizaci6n I constituye en una
f
1
reelecci6n a los favores del monarca. Por donde
vamos, la perfecci6n de este sistema no va hacia más democracia, sino hacia el partido único, como ocurre
con la dictadura del proletariado o con el PRI
mexicano. Y las más abyectas formas de sometimiento
a una sola persona, así sea por un plazo
determinado, comienzan a florecer con el manipuleo
sencillo de los medios de comunicaci6n y con el
llamado clientelismo que ejerce en todo el
territorio un sistema de halago y extorsi6n
intolerable. Pero si ese prop6s i to encuentra, como
es natural, una reacci6n del establecimiento
amenazado, al menos debería ser un empeño liberal el
de limitar la funci6n todopoderosa del Jefe del
Gobierno para nombrar sin incluyendo y a los restricciones a ciertos a los ministros y miembros de la Rama funcionarios, gobernadores, Legislativa del las Cámaras con
poder, al ternando sus func iones en las embajadas y otros cargos de alta
responsabilidad. El que una innumerable cantidad de
funciones públ icas solo dependan del diálogo entre
el Presidente y su ministro para convertirse en
decisiones del gobierno en un campo despejado por
las ¡facultades extraordinarias otorgadas por el
Congreso, con prodigalidad irresponsable, es uno de
los aspectos de la monarquía que debe desaparecer de la vida pública colombiana. Y el Congreso, en mi
opini6n, no se mejora mientras no tenga más
funciones y más responsabilidades, y no por el
camino presente que lo convierte en una rama
acces.or ia y depend i en te del Organo Ejecut i vo. Los
I
f
1
reelecci6n a los favores del monarca. Por donde
vamos, la perfecci6n de este sistema no va hacia más democracia, sino hacia el partido único, como ocurre
con la dictadura del proletariado o con el PRI
mexicano. Y las más abyectas formas de sometimiento
a una sola persona, así sea por un plazo
determinado, comienzan a florecer con el manipuleo
sencillo de los medios de comunicaci6n y con el
llamado clientelismo que ejerce en todo el
territorio un sistema de halago y extorsi6n
intolerable. Pero si ese prop6s i to encuentra, como
es natural, una reacci6n del establecimiento
amenazado, al menos debería ser un empeño liberal el
de limitar la funci6n todopoderosa del Jefe del
Gobierno para nombrar sin incluyendo y a los restricciones a ciertos a los ministros y miembros de la Rama funcionarios, gobernadores, Legislativa del las Cámaras con
poder, al ternando sus func iones en las embajadas y otros cargos de alta
responsabilidad. El que una innumerable cantidad de
funciones públ icas solo dependan del diálogo entre
el Presidente y su ministro para convertirse en
decisiones del gobierno en un campo despejado por
las ¡facultades extraordinarias otorgadas por el
Congreso, con prodigalidad irresponsable, es uno de
los aspectos de la monarquía que debe desaparecer de la vida pública colombiana. Y el Congreso, en mi
opini6n, no se mejora mientras no tenga más
funciones y más responsabilidades, y no por el
camino presente que lo convierte en una rama
acces.or ia y depend i en te del Organo Ejecut i vo. Los
liberales pensamos así. La.liberali"Zaci6n del país
tiene, pues, que tomar un rumbo totalmente
diferente.
En estos días se ha discutido mucho sobre la
conveniencia o inconveniencia de la reelecci6n del
Presidente de la República. Pero se discute por
circunstancias accidentales y personales de la
coyuntura política actual. Es claro que aún bajo
otro tipo de gobierno, este sistema constitucional es perjudicial y es peligroso.
Inequívocamente la concepción no es buena y, además,
no es 1 iberal. Dentro del sistema, tal como ha
evolucionado, aún después de la Constitución de
1886, hacia la monarquía, la capacidad de
reconstruírla con un solo interregno de cuatro años, puede dar origen a los peores hábitos de gobierno, como los que se han hecho notables en el mundo por
su insuficiencia democrática, en otros países de
América. Al menos contra esa tendenc ia, que lleva
trazas de repetirse, deberían los espíritus
liberales estar alerta.
Los liberales no quieren - no han querido nunca - la
concentración del poder, del poder personal o de
cualquiera otra clase. Basta con recordar ese hecho
histórico para ver cómo el país colombiano va
exactamente a contrapelo de tan noble propósito. La idea de central i zar el poder se encamina hac ia la
concentración en un foco o en una persona
determinada. La de distribuirlo por estados, por
liberales pensamos así. La.liberali"Zaci6n del país
tiene, pues, que tomar un rumbo totalmente
diferente.
En estos días se ha discutido mucho sobre la
conveniencia o inconveniencia de la reelecci6n del
Presidente de la República. Pero se discute por
circunstancias accidentales y personales de la
coyuntura política actual. Es claro que aún bajo
otro tipo de gobierno, este sistema constitucional es perjudicial y es peligroso.
Inequívocamente la concepción no es buena y, además,
no es 1 iberal. Dentro del sistema, tal como ha
evolucionado, aún después de la Constitución de
1886, hacia la monarquía, la capacidad de
reconstruírla con un solo interregno de cuatro años, puede dar origen a los peores hábitos de gobierno, como los que se han hecho notables en el mundo por
su insuficiencia democrática, en otros países de
América. Al menos contra esa tendenc ia, que lleva
trazas de repetirse, deberían los espíritus
liberales estar alerta.
Los liberales no quieren - no han querido nunca - la
concentración del poder, del poder personal o de
cualquiera otra clase. Basta con recordar ese hecho
histórico para ver cómo el país colombiano va
exactamente a contrapelo de tan noble propósito. La idea de central i zar el poder se encamina hac ia la
concentración en un foco o en una persona
:-.,
.
-
-
.
,
I J
'. Q
de la nación, es 1 iberal. La de ponerle frenos
y
'"
•
.
~~J\. Q'. \..~' v ig i lantes para que no se ejerza el poder absoluto,
'",,
:
.t
R-.:. Oí-.:.. .
es una idea liberal. La de limitarlo en el tiempo y en el espacio, es liberal. Todo lo que va por la vía contraria, desde el dictador latinoamericano o el régimen militar en el gobierno, hasta las formas más primitivas
combatido,
ganas de
de despotismo africano,
y sólo lo) 1 iberales tienen
hacerlo. No encontrarán,
debe ser
capacidad y seguramente, aliados para ese empeño en los conservadores, menos
aún en los comunistas, que inscriben como una
necesidad básica de su revol uc ión, la dictadura.
Pero no son solo esos extremos los que hay que
mantener ante nuestros ojos. En las democracias
cansadas se van produciendo fenómenos de
concentración de poder no menos peligrosas. Son las
alianzas por debajo de la mesa de los grandes
intereses económicos con los del poder político. Los
liberales tienen que estar atentos a esos
desarrollos que solo ellos pueden combatir con
acierto, utilizando los instrumentos de la
intervención del Estado que se han creado para
restablecer el equilibrio social de las naciones".
Honorables Constituyentes, 5 Zalamea Costa Constituyente I :-.,
.
-
-
.
,
I J '. Qde la nación, es 1 iberal. La de ponerle frenos
y
'"
•
.
~~J\. Q'. \..~' v ig i lantes para que no se ejerza el poder absoluto,
'",,
:
.t
R-.:. Oí-.:.. .
es una idea liberal. La de limitarlo en el tiempo y en el espacio, es liberal. Todo lo que va por la vía contraria, desde el dictador latinoamericano o el régimen militar en el gobierno, hasta las formas más primitivas
combatido,
ganas de
de despotismo africano,
y sólo lo) 1 iberales tienen
hacerlo. No encontrarán,
debe ser
capacidad y seguramente, aliados para ese empeño en los conservadores, menos
aún en los comunistas, que inscriben como una
necesidad básica de su revol uc ión, la dictadura.
Pero no son solo esos extremos los que hay que
mantener ante nuestros ojos. En las democracias
cansadas se van produciendo fenómenos de
concentración de poder no menos peligrosas. Son las
alianzas por debajo de la mesa de los grandes
intereses económicos con los del poder político. Los
liberales tienen que estar atentos a esos
desarrollos que solo ellos pueden combatir con
acierto, utilizando los instrumentos de la
intervención del Estado que se han creado para
restablecer el equilibrio social de las naciones".
Honorables Constituyentes,
5
Zalamea Costa Constituyente