Zoo : revista del Parque Zoológico de Barcelona. Nº 13 (1972)

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Texto completo

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(2)

Arturo López Morales

CONTRA

TIST

A

DE

OBRAS

Pza. Obispo

Urquinaona,

11, pral. 2.

a,

despacho

B

-

Teléfono

231 84 48

(3)

N.O 13 - MARZO 1972

PUBLlCACION DEL SERVICIO MUNICIPAL DE PARQUES V JARDINES DE BARCELONA

Su.D1ar10

El Zoo es para todos - Pág. 2

Curiosos áspectos de la emigración de las aves Pág. 3

Santiago Martí

de la Sociedad Española de Ornitologia

El banquete de los buitres - Pág. 8

Dr. Arturo Sarró Martín da la Socte dad Española de Ornitologia

Los Carnéhdos del Zoo de Barcelona - Pág. 12

Jaime Xampeny

81010go

PORTADA Safaris fotográficos - Pág. 16

Antonio Jonch Cuepinere

Director del Parque Zoolòqico de Barcelona Orangutan Pongo pygmaeus

Ejemplar rnacho del Parque

Zoologlco de Bar celona.

Publicación Cuatrimestral: Suscripción España150Ptas Extranjero 175 Ptas

DIRECTOR Juan Pedret Muntañola

Redacción y Administración:

Se rvrcro Municipal de Parques y .Jar dme s ,

Avda Marques de Couullas .

Parque de Montjulch-Barcelona

Redacción:

LUI~ Ferrer Lopez, Gerente -Joaquln M a Casamor

de Espona, Director Tecnico (Parques) Anton¡o

Jonch Cuspinera, Director Tecnlco t Zo o) - Jase

Can 1110 de Albornoz, Or Ingeniero Agronomo Juan Pañella Bonastre, Tecruco Bctaruc o - Ho s ano

Nos de Nicolau, Conservador Jorge Sabater

PI, Conservador Jase Juan Ramos, Jefe

del Gabtne t e Tecnlco Fotos Pla se ncia, Jorge Sabater PI . Dlbujo s Jorge Sabater P,

Ha nacido un delfín - Pág. 21

Juan Caldés Jecinto Palau Andrés Francesch

Miguel Gnñó

Frencisco Fernández Juan Guúïen

del "Aquarama Barcelona"

Los Lonsiformes - Pág. 25

Jorge Sabater Pí Conservador del Parque Zo oloqrco de Barcelona

Los jueqcs de "Coplto y Muni" - Pág. 28

Rosaria Nos de Nicolau Biolo qo , Conservador del Parque Zooloqrco de Barcelona

El último parásito - Pág. 31

Juan Caldés Casals Brolcqo , Conservador del Parque Zooloqrco de Barcelona

Los parques zoológicos en la filatelia - Pág. 33

Rosa Carvajal

Parque Zoológico de Barcelona

o eoÓ8 ItoL e9aIB. 20 316 -'962 I

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El Zoo es para

todos

El Zoo es Naturaleza y nadie permanece insensible ante ella.

Los animales nos atraen con una fuerza irresistible por~ue son parte integrante de nuestra vida. La historia de la humanidad va intimamente ligada a la historia de los animales como algo inherente a nues-tro propio ser; no en balde el hombre ha vivido en íntimo contacto con ellos un ochenta por ciento de su paso por la tierra.

El Zoo muestra un retazo de la vida salvaje y la sensibilidad que de él dimana es capaz de impresio-nar al hombre sin perjuicio de edades, sexo, esta-mento social, raza y condición.

De a~uí ~ue el Par~ue Zoológico sea en el corazón de la ciudad, un espectáculo abierto a todos los públicos y la llamada que de él dimana nos acerca a

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CURIOSOS

ASPECTOS

DE

LA

EMIGRACION

DE

LAS

AVES

SANTIAGO MARTI

Dibu¡o MARTA ROS

Según cuentan las crorucas, hace muchos años a alguien se le ocurrió atar una cintita a la pata de una de las golondrinas que anidaban bajo su alero y, a la primavera siguiente, este benemérito ciudadano, el naturalés alemán Jo-hann Fritsch, en el siglo XVIII, pudo comprobar con satisfacción que verdaderamente era aque-lla misma golondrina la que regresó, pues aún llevaba la cintita.

En aquellas épocas nadie sabía a dónde iba ni de dónde venía la tal golondrina ni se estaba en condiciones de averiguarlo. De todos modos el experimento descrito fue la primera tentativa para saber si era cierto que muchas aves y

pá-jaros, que desaparecían en un momento dado, regresaban luego al comienzo de la primavera. Con la repetición del experimento se pudo com-probar que, efectivamente, alguna aves que se marchaban volvían al cabo de unos meses. Pero, ¿qué era de ellas durante su ausencia? La ima-ginación humana siempre tan propensa a inven-tar fábulas y la falta de conocimientos científicos ciertos lo hizo todo; así, pues, no tiene nada de extraño que se dijera y creyera que las aves en otoño-invierno se escondían en el fondo de pro-fundos abismos y cavernas.

Esta opinión era muy corriente, pues a menu-do se veían murciélagos (descritos como aves, por aquel entonces) refugiados y apiñados en el fondo de ciertas grutas y por analogía -falsa desde luego- se creía que el «resto» de las aves

hacían lo mismo.

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sos-tenía que las aves invernaban en la Luna y regre-saban al mejorar el tiempo en Europa.

No faltaba quien, con más sentido común, de-cía que quizá las aves se marchaban a algunos lejanos y desconocidos países de ultramar y que de allí volvían cuando les parecía oportuno, pero su opinión no era más creída que las de los otros. pues hay que advertir que los conoci-mientos geográficos del vulgo eran casi nulos y los mapas de los especial istas estaban llenos de espacios en blanco que representaban la «terra mcoqnita-:

Asombra comprobar la poca curiosidad que existía por conocer el mundo sobre el que vivi-mos. Ningún emperador, rey, o el caudillo que fuere, hasta Napoleón I, en la campaña de Egipto, tuvo la idea de incorporar un equipo de inves-tigadores de todas clases a los ejércitos con-quistadores o a las armadas que emprendían largos y peligrosos viajes por mares y océanos desconocidos; lo máximo que hacían era llevar-se algún cartógrafo-astrónoma-geógrafo para que levantara los mapas adecuados y estudiara los desconocidos rumbos. Por lo tanto las descrip-ciones de los guerreros eran la única fuente de información sobre las extrañas cosas y costum-bres que hallaban en sus conquistas, pero aqué-llas -deformadas voluntaria o involuntariamente y luego transformadas hasta el infinito al pasar de boca en boca- introducían más confusión que certeza en el escaso acervo científico de la época y, como ya dije antes, las mentiras eran tanto o más creídas que las verdades. Tampoco podía hacerse mucho caso de las descripciones que sobre la naturaleza hacían los atrevidos via-jeros y comerciantes, los cuales en pos de la riqueza visitaban tierras y razas exóticas corrien-do muchas veces grandes peligros. Ellos enten-derían de lo suyo, pero sería pretender demasia-do que supieran de ciencias naturales tal como hoy las entendemos.

Por lo tanto. el misterioso fenómeno de la emigración de las aves recibió, y recibe todavía, gran cantidad de explicaciones y se han elabo-rado multitud de teorías, lo cual significa que aún se nos escapan los motivos profundos del porqué de este traslado periódico y masivo de continente a continente y -sin exagerar- de Polo a Polo, o casi.

En este artículo trataré de exponer, muy re-sumido, lo que hoy se sabe sobre este tema, al-gunas de las teorías que más aceptación han tenido o tienen y algunos métodos modernos uti-lizados en el estudio de las emigraciones.

Cuando por fin se supo que muchas aves, no todas, estaban sujetas al irresistible impulso de

marchar a otras tierras y se supo, aproximada-mente, dónde iban las cigüeñas y golondrinas europeas, o sea al Africa -sin especificar a qué puntos del enorme continente-, nació el in-terés por saber el porqué,

el

cómo

y

dónde emi-graban.

La explicación más extendida y falsa de

di-cho porqué es que las aves le tienen miedo al

frío y buscan lugares más cálidos. Otra, más aceptable, es que el frío disminuye el número de insectos circulantes y las insectívoras no en-cuentran suficiente comida. A las granívoras les ocurre igual, pues en el invierno no hay abun-dancia de granos y semillas asequibles, ni bro-tes tiernos, ni frutas ni hojas apetitosas ni nada de lo que acostumbran a tomar, y unas y otras no tienen más remedio que marchar donde lo encuentren, so pena de morir de inanición. Otro factor poco conocido es que en los países

nór-dicos, que pasan meses con temperaturas bajo cero, el agua helada por doquier imposibilita a las aves el poder tomar la cantidad que necesi-tan y esnecesi-tando, a lo mejor, rodeadas de ella no pueden beber y morirían de sed (y las acuáti-cas de hambre al no poder romper el hielo y pescar su alimento) si no huyeran hacia luga-res, más al Sur, donde el agua aún permanece líquida. La marcha de pequeñas avecillas provoca la marcha también de las rapaces depredadoras que de ellas se alimentan y quizás este detalle ayude a comprender por qué los pajaritos emi-gran volando de noche con preferencia, cuando sus enemigos duermen, permaneciendo quietos durante el día, cuando aquéllos vuelan hacia otros lugares lejanos. Imaginen ustedes lo que sucedería si un bando de pajaritos, apelotona-dos como van cuando emigran, topara durante el día con una gran bandada de rapaces diurnas.

Se ha dicho que en las aves coincide el im-pulso emigratorio con un aumento de tamaño y secreción de sus glándulas sexuales y este au-mento es el porqué de la marcha. A pesar de que las pruebas que se han dado ya tienen un cariz más científico, tampoco este porqué es el ver-dadero. Una cosa no es la causa de la otra. Tec-rías y más teoTec-rías hasta ...

A mi juicio una de las mejores, debida al gran ornitólogo y catedrático de la Universidad Central, Profesor F. Bernis, dice que las aves emigran debido a que ya llevan irnpreso este carácter en su plasma germinal y los largos viajes emprendidos, sobre todo el de ida, sirven como de filtro que elimina a todas aquellas aves que por ser más débiles. viejas o enfermas trans-mitirían a sus descendientes ciertos caracteres indeseables. lo cual sería fatal para estos seres

cuya vida depende muchas veces de que su

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Los espulgabueyes de la presente fotografia del Zoo de Barcelona,

realizaron un corto viaje durante la nevada que cubrió la ciudad en el año 1962.

A consecuencia de la gran cantidad de nieve caida, se hundió el techo de la jaula y las aves escaparon.

De un total de 70 ejemplares, 53 regresarón dos dias después.

La seguridad y alimentación que el zoo les ofrecia, influyo en su retorno.

Las aves imperfectas mueren por el camino, o se pierden y ya no procrean. Sólo lo hacen las que están en excelente estado de salud y con-diciones físicas. Así la especie no está ex-puesta a degeneraciones y deterioros que pronto acabarían con ella.

Ya hemos visto unos cuantos porqués de la emigración. Vamos a ver cómo lo hacen. Pues volando, naturalmente ... pero en seguida viene la pregunta: ¿Cómo se orientan con tanta segu-ridad? Ahí no tenemos más remedio que ernpe-zar de nuevo con las teorías, a cual más pere-grina. Se ha dicho de todo y lo que parece ser más verosímil, de acuerdo con las maravillosas y prolongadas observaciones del malogrado Pro-fesor G. Kramer y sus seguidores, es que las aves se orientan durante el día con el Sol, y con las estrellas por la noche, o sea exactamente igual como los antiguos navegantes o los viaje-ros por el desierto antes de inventarse los apa-ratos auxiliares de la navegación u orientación en general.

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a dónde deben ir y a dónde deben volver exis-tiendo tan gran distancia entre ambos puntos. siendo simpre los mismos? Debo decir que este

siempre sólo es verdad en algunos casos: el

archisabido de las golondrinas. pero no todas las aves van exactamente de un punto a otro, van y vienen entre puntos cuyas condiciones de vida les convengan y también hay casos. como los de ciertas zancudas o aves acuáticas. cuyos an-tepasados descubrieron un lago o terreno pan-tanoso magnífico para ellas y entonces sí que siempre se dirigen a él. Esto ha sido causa de algunos trastornos. pues unos flamencos que acostumbraban a situarse en un lago africano se encontraron con que las condiciones de sali-nidad del agua habían aumentado tanto que los pollitos. principalmente. se cubrían de una cos-tra de sal tan gorda que en las patitas se les formaban verdaderas pelotas cuyo peso no po-dían soportar. y en consecuencia. si caían al agua vencidos por

él,

ya no podían levantarse y se ahogaban. Pues los padres eran tan rutina-rios que seguían empeñados en emigrar hacia aquel lago y sólo últimamente se consiguió asus-tarlos y desviarlos hacia otro. relativamente cer-cano. en el que las aguas aún permanecen con baja salinidad. Esta noticia es tan reciente que aún ignoro el resultado completo de este intento de salvar unos tozudos flamencos. No se ha comprobado que todas las aves vuelen exacta-mente desde un punto a otro y viceversa. Y sur-ge de nuevo la pregunta: ¿y cómo se las arre-glan para ir a parar a la región deseada. sea cual fuere. y luego regresen -aunque con aproxima-ción- al lugar de partida? Debo confesar que se ignora cómo lo hacen. lo cual da lugar a nue-vas teorías.

Una teoría dice que las aves van a parar al lugar donde quieren ir porque son capaces de percibir el ínfimo aumento o disminución de peso propio debido a las diferencias en la ac-ción de la gravedad cuando vuelan. sea de Polo a Ecuador. o sea a lo largo de los meridianos. o bien de Este a Oeste y viceversa. o sea a lo largo de los paralelos

v,

efectivamente. como si de éstos se tratara. el ave -por su pérdida o ganancia de peso- sabe si vuela dentro de las coordenadas correctas. Aquí se pueden hacer tantas objeciones que considero esta teoría falsa e imposible de probar.

Hay otra. realmente sugestiva. que dice que las aves (principalmente las que vuelan de Norte a Sur y viceversa. que son la mayoría) están en condiciones de oercibir las líneas de fuerza mag-nética originadas por el inmenso y potente imán que es el globo terráqueo. Se sitúan entre dos haces de líneas favorables al viaje y vuelan guia-das por ellos. Si se desvían hacia su derecha,

por ejernplo, el aumento de intensidad del cam po derecho y disminución del izquierdo se lo indica y varían su dirección hasta que sienten igual intensidad a ambos lados; eso les muestra que el rumbo es correcto. Esta explicación pa-rece también algo fantástica. pero debemos re-cordar que muchos aviones aterrizan y despe-gan gracias a un campo electromagnético artifi-cial creado por unos aparatos que lanzan unos haces de ondas entre los cuales se debe mover el avión. Por la variación de intensidad. regis-trada visual o auditivamente por el piloto. éste sabe si el rumbo es correcto o no. Teniendo esto en cuenta, ya no nos parece tan fantástica la explicación de que las aves puedan utilizar este dispositivo similar que la Naturaleza les brinda.

¿Hacia dónde emigran las aves? Desde hace unos cuantos años se está en condiciones de contestar con bastante certeza a la pregunta que. a lo largo de los siglos. ha originado pinto-rescas respuestas. El primitivo concepto de aves yendo exclusivamente de N. a S. y viceversa. ha debido aumentarse con el descubrimiento de aves que viajan de E. a O. y viceversa también y otras que lo hacen siguiendo trayectorias obli-cuas.

Algunas aves marinas. más caprichosas. ade-lantan y retroceden describiendo circules, y a otras les da por visitar el mayor número de costas posible y costean el continente america-no cuando van del Círculo Polar Artico a la re-mota isla de Tristán d'Acunha y bordean el afri-cano y luego el europeo a su regreso.

Sabemos hoy positivamente estos datos. que parecen también fantasías. porque los ornitólo-gos y naturalistas están en condiciones de se-guir a las aves en sus viajes con helicópteros y aviones lentos o bien en barcos rápidos si del mar se trata. y como es natural han aprovecha-do y aprovechan estos maravillosos medios de locomoción para poder observarlas sea donde sea que vayan. Además. la radio es utilísima para comunicar entre sí. e inmediatamente. las distintas estaciones fijas de observación coloca-das en las rutas emigratorias y. desde hace ya varios años, el radar constituye -junto con los computadores electrónicos- un elemento inme-jorable para el recuento de las aves que pasan. Sólo para demostrar su eficacia diré que en una de las estaciones de observación fijas se con-taron 175.000 aves en un día, lo cual no deja de ser una considerable cifra. Pues una emisora de radar y un computador contaron 6.000.000 en

una noche. Observen que fue durante la noche,

(9)

El

rnétodo

rnás

usado para saber dónde van las aves es el de ponerles una anilla de alumi-nio o plástico en el tarso, quien prirnero lo hizo fue el danés Christian Mortensen, en 1891. Dicha anilla lleva unos números y unas letras que indi-can su procedencia. Cuando alguien encuentra un ave anillada debe entregar la anilla (o una copia de los datos) a las autoridades o a alguna Sociedad Ornitológica. Enviando estos datos a su procedencia se sabe dónde y cuándo fue ani-llada y se puede establecer su recorrido sobre el mapa, pues se tienen los datos de dónde fue capturada y cuándo, y así puede saberse tarnbién

el tiernpo aproximado que ernpleó el ave en su viaje.

Los ornitólogos arnerlcanos, en ciertos casos,

pintan a las aves que capturan de colores chi-llones y visibles de lejos y las vuelven a soltar,

así las estaciones de observación las ven

fácil-rnente y las pueden controlar mejor.

Yen casos aún

rnás

especiales, pues su cos-te es rnuy grande, les colocan dirninutas erniso-ras de radio que dan una nota característica. De este modo con la ayuda de radiogoniómetros rnuy sensibles se puede localizar en cualquier rno-mento al ave en cuestión.

Y, para finalizar, dirernos que se ha propues-to muy en serio el enviar a una cierta altura un satélite artificial ornitológico, el cual, provisto de todo lo necesario, vigilaría el paso de las aves en emigración y, ser por radio o por tele-visión, daría continuamente toda clase de datos exactos sobre ellas. No hay duda de que sería un formidable

rnétcdo

de observación. Confie-mos en que se realice pronto, y así se podrá ob-tener la solución de uno

rnás

de los tantos mis-terios de la naturaleza.

D.

FRANCISCO DE alANa y DE MOXa

En diciembre del pasado año falleció el Con-sejero del Parque Zoológico de Barcelona, don Francisco de Olano y de Moxó.

El llrno Sr. D. Mariano Cario. Presidente del Consejo de Administración del Servicio Muni-cipal de Parques y Jardines de Barcelona, pro-puso constara en Acta la expresión de pesar por tan irreparable pérdida, destacando la po-sitiva labor que en el desarrollo del Parque Zoológico barcelonés había desarrollado, y

asi-misrno el deseo de hacer extensivo dicho sentir a los familiares del finado.

La propuesta del Dr. Mariano Cano fue acep-tada por unanimidad por los miernbros del Con-sejo.

La presente fotografía muestra uno de los momentos

de la visita de estudio llevada a cabo en la -Ría de la

Rabia», en Comillas (Santander), para la traducción del proyecto concebido por el Parque Zoológico de Barcelona

y denominado «Jardín Acuático de la Montana».

De izquierda a derecha aparecen los ex- Ministros

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EL BANQUETE

DE

LOS

BUITRES

El águila imperial es, con toda seguridad, la rapaz mas escasa en España Sólo unas quince parejas vuelan todavia por nuestros cielos.

(foto delautor)

La cabeza del Buitre negro asoma entre la "melée"

de buitres comunes, agrupados sobre una carroña.

(foto delautorl

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Los buitres en España

Nuestro país tiene la suerte de poseer toda-vía una fauna variada y rica en comparación a otros países europeos. Su gran extensión, y la relativamente escasa densidad humana de al-gunas regiones, han permitido la supervivencia de especies animales extinguidas en otros mu-chos lugares. La actual corriente emigratoria de las zonas rurales a las urbanas, favorece a la fauna, ya que las áreas montañosas, en las que el aprovechamiento agrícola no es rentable, que-dan como zonas marginales desde el punto de vista humano y permiten la existencia de comu-nidades animales. Sin embargo, este abandono de la montaña se ve contrarrestado por las cada día mayores facilidades de transporte, por la me-canización de la agricultura, por la caza abusiva y desorganizada. La dramática realidad, es que cada día en alguna parte del planeta, la natura-leza recula un poco. Cada dia, parte del bosque o de la selva es roturado, y desgraciadamente con frecuencia, sin beneficio real para la huma-nidad. Cada día mayores zonas del planeta son destruidas por el hombre, generalmente en su propio perjuicio. Esta destrucción del hábitat. lleva consigo la destrucción de las especies

aní-males o vegetales que lo pueblan, perdiéndose así especies que representan un gran potencial científico, estético, económico e incluso elemen-tos vitales para la especie humana. Ello ha moti-vado el movimiento de conservación de la natu-raleza, cada dia más amplio, y de una importan-cia vital para todos nosotros.

LAS RAPACES. Todas gozan de protección en España

Las rapaces, a cuyo grupo pertenecen los bui-tres de los que nos ocuparemos, son aves extra-ordinariamente vulnerables, y su disminución vertiginosa en los últimos años, ha preocupado a los naturalistas de todo el mundo, presionándo-se a los gobiernos para que dictaran medidas de protección. Las rapaces son víctimas de una per-secución despiadada e inmotivada. Sus nidos, voluminosos y generalmente de fácil acceso, eran destruidos sistemáticamente, y para estas bellas aves no había veda ni protección alguna, y antes al contrario, se premiaba su destruc-ción. Estas causas motivaban un descenso pro-gresivo en su número, pero no eran suficientes para extinguirlas. Pero en las últimas décadas, nuevos factores han precipitado su caída, y en-tre elles. el más importante, es la profusión, peligrosa incluso para el hombre, con que se han prodigado los insecticidas y plaguicidas. Las ra-paces, situadas al final de una cadena alimen-ticia, almacenan en su cuerpos estos tóxicos,

que en ocasiones provocan su muerte, pero que generalmente se limitan a causar su esterilidad, responsable en este caso de una muerte más dramática, la de la especie.

Nuestro país se ha unido recientemente a los que ya dispensaban protección a las rapa-ces y, actualmente, todas las especies de este grupo están protegidas en España, y su caza y captura prohibidas. Ojalá esta medida, que ha de ser seguida por otras complementarias, sobre todo culturales e informativas, llegue a tiempo de salvar nuestro patrimonio ornitológico.

Los buitres en España

Entre estas especies protegidas, figuran los buitres, aves que han desaparecido de casi toda Europa, pero que todavía son relativamente co-munes en algunas zonas de nuestro país. En este caso, la desaparición no ha sido debida a una persecución directa, sino a modificaciones de las costurnbres humanas. Los buitres han goza-do siempre de la protección humana, que ha va-lorado debidamente su papel en la conservación de la higiene y limpieza del paisaje. En América del Sur, en Asia y Africa, los buitres frecuentan los poblados, e incluso algunas ciudades, en don-de actúan don-de perfectos basureros. En el Pirineo. he observado varias veces. cómo los buitres egipcios se posan en los estercoleros de las casas de campo, en donde son perfectamente to-lerados, y en algunos lugares de España. todavía es costumbre depositar los animales muertos en las afueras del pueblo, en donde son comidos por los carroñeros. Pero la mecanización de la agricultura ha significado la desaparición de los animales de tiro, cuyos restos constituían la ba-se alimenticia de los carroñeros, que por ello están en franca recesión en toda España. persis-tiendo únicamente en zonas fundamentalmente ganaderas, como la alta montaña o algunas re-giones de Extremadura o Andalucía.

En España tenemos tres tipos de buitre. El más frecuentemente observado es el leonado

(Gyps fulvus) , y lo podemos contemplar en to-das las regiones ganaderas. En Cataluña, nidifi-ca todavía en algunos puntos del Pirineo, y so-bre todo en las cadenas pre-pirenaicas de Léri-da, en el Mont-Roig y en el Mont-Sec. Los nldos, colocados siempre en repisas de las paredes rocosas, son fácilmente visibles debido a la gran cantidad de excrementos que, año tras año, se acumulan en la pared, y que por su color blanco reciben en Aragón el nombre de

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El banquete de los buitres

Uno de los aspectos más llamativos del com-portameinto de los carroñeros, lo que les ha dado el nombre, es su festín alrededor de una carroña.

Hace unas semanas, en la Reserva Biológica de Doñana, en Huelva, pudimos contemplar con todo detalle, como espectadores de primera fila, uno de estos banquetes, quizás uno de los es-pectáculos más dramáticos, y al mismo tiempo bellos, que la Naturaleza puede ofrecernos. Des-pués de varios intentos fallidos, localizamos una res, muerta unos días antes por un rayo, y la

colocamos en un lugar destacado, sobre una de las islas de evocadores nombres que salpican la gran marisma. Esta se llamaba la veta «Carri-zosa» y en ella nos escondimos, entre los carri-zos y perfectamente camuflados, dispuestos a esperar la llegada de los buitres.

Los buitres dependen para su subsistencia de un inmenso territorio, en el que buscan las carroñas que les sirven de alimento. Se distri-buyen en pequeños grupos, o incluso individuos aislados, y, con lo que podemos calificar de tra-bajo en equipo perfecto, van explorando toda una región, guiándose únicamente por la vista como

Un buitre leonado muestra

su dominancia sobre

otro individuo del mismo grupo.

Escena obtenida en el

Parque Nacional de Doñana

(foto del autor)

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carecen de

él.

y son incapaces de encontrar una carroña pestilente, pero cubierta con unos sacos.

Volviendo a nuestra espera, ésta transcurrió infructuosa, animada sólo por los grupos de urra-cas que acudían a picotear el cadáver, hasta las 14 horas del segundo día. Cansados de nuestra larga inmovilidad, y pesimistas respecto al éxi-to de nuestro intento debido a los varios fraca-sos anteriores, decidimos salir un rato a tomar el sol. Atisbarnos por las ventanillas, y decidimos que podíamos salir tranquilamente, ya que no se divisaba ni una sola silueta sospechosa. De co-mún acuerdo. mi compañero y yo, empezamos a reptar para salir de aquella ratonera, y a medio camino se me ocurrió mirar nuevamente hacia el cielo. Lo que vi me cortó el aliento. Decenas de buitres, perpendiculares a nosotros, volaban en círculo a unos trescientos metros de altura. Co-mo pude, volví a mi escondrijo, advirtiendo a mi compañero. Durante quince minutos, esperamos angustiados. ¿Qué sucederá? ¿Nos habrán vis-to? ¿Bajarán? Inmóviles, con las cámaras a pun-to, dejamos que el tiempo transcurriera, y a los quince minutos. cual gigantescos planeadores, los buitres empezaron a aterrizar alrededor de la infeliz vaca. Primero uno. después otro, que quedaron a unos metros del cadàver. explorando los alrededores para descartar cualquier peligro. Mientras. en un radio de unos cincuenta metros. el resto de los buitres iban descendiendo. acer-cándose después con su rnarcha característica. a saltes. o mediante pequeños pasos que les im-primen un típico balanceo. Los dos más audaces. llegaron al cuerpo inanimado y empezaron a pi-cotear la cabeza y el ano del animal, y entonces se produjo el ataque masivo. En unos segundos, buitres y más buitres cayeron sobre el cadáver, formándose una gigantesca -rnelée». de la que sólo sobresalían alas y cabezas aisladas. Unica-mente las imágenes cinematográficas pueden dar idea de la espectacularidad de estas escenas. De vez en cuando, un buitre emergía de la masa viviente. con un pedazo de carne en el pico que engullía rápidamente. Sus cabezas y cuellos, an-tes completamente blancas. aparecían ahora su-cías y llenos de sangre, mientras los milanos, las urracas e incluso un par de águilas imperia-les giraban sobre ellos interesados por el suce-so. Esta «melée» se repitió varias veces. quedan-do el cadáver ya muy destrozado, y entonces se fue formando una verdadera jerarquización entre los buitres (más de cien) que rodeaban la ca-rroña. Los más actives, los individuos «alfa», se colocaron junto al cadáver, y por los orificios na-turales procedían a su vaciado, todo acompañado de un complejo sistema de señales acústicas y visuales. De vez en cuando, una de las aves que esperaba, daba muestras de impaciencia, con un gesto muy característico que consiste en

le-vantar una pata y balancearla. Al poco rato. se precipitaba furioso sobre los que ocupaban el lugar dominante. para íntentar desplazarle, for-mándose terribles peleas, en las que general-mente el recién llegado tenía la peor parte. Aquí pudimos observar perfectamente la existencia de ciertos estímulos o comportamientos frenado-res de la agfrenado-resividad, descritos ya para muchas especies animales. En efecto, en los animales, a través de la evolución de su comportamiento, se han fijado conductas que inhiben la agresivi-dad de los individuos de la misma especie. evi-tándose así víctimas o gasto de energía super-fluas. Sólo el hombre es capaz de vencer estas inhibiciones, que en él también existen, y matar a un enemigo indefenso. En los buitres, cuando la pelea llegaba a un máximo, o sea, cuando una de las aves quedaba patas arriba. e incapaz de huir, tendía el cuello hacia su agresor, cacarean-do lastimosamente. Instantáneamente, el otro ce-saba en sus ataques. Se notaba perfectamente que algo nuevo había entre ellos, que le impedía continuar la lucha. [No podía continuarla!

[Lástl-ma que en el ser hu[Lástl-mano estos mecanismos ha-yan casi desaparecido. y que podamos eliminar-nos mutuamente sin escrúpulos!

(14)

Los carnélidos

del Zoo

de Barcelona

JAIME XAMPENY

Una pareja de camellos asiáticos se solazan en un amplio espacio densa-mente poblado de

vege-tación, en una mañana

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El largo y suave pelaje de esta Llama blanca le protege de los frios reinantes en sus

biotopos originales

Según las clasificaciones más reciente, este grupo de animales constituyen un suborden in-cluido dentro del orden Artiodáctilos o Paridigi-tados, caracterizados por poseer un número par de dedos en cada extremidad (2 ó 4). Su denta-dura, en el caso de mayor complejidad, consta de 6 incisivos, 2 caninos, 8 premolares y 6 mola-res en cada mandíbula. El estómago es comple-jo, formando varias cavidades (panza, redecilla, libro y cuajar, en algunos casos). El intestino es, como en todos los herbivoros, muy largo. Otra característica notable es la carencia de clavícula.

Los Artiodáctilos comprenden, además de los Tilópodos, otros dos subórdenes: Rumiantes y Suiformes.

Los restos más antiguos de Tilópodos se han encontrado en Norteamérica y ya en el Eoceno este grupo empieza a diferenciarse de los Ru-miantes.

Cada extremidad posee dos dedos, el 3.° y el 4."; del 2." yS." no existen ni vestigios, faltan-do incluso las falanges. Los huesos del metatar-so y metacarpo están soldados formando una pieza única, la caña, que se bifurca en su extre-mo inferior para unirse a las dos falanges. El animal no se apoya en las uñas, sino que éstas, bastante reducidas y delgadas, sólo protegen la parte delantera del pie. Posteriormente a éstas, el pie está revestido de una suela callosa, que es la que se apoya en el suelo; entre esta callo-sidad y las falanges existen unas almohadillas de tejido adiposo con fibras elásticas que hacen que, al apoyar el pie en el suelo, se ensanche su base, con lo que pueden andar por terrenos blandos (arena, nieve) sin hundirse. El cúbito está fusionado con el radio. El peroné es rudi-mentario y se articula con el calcáneo y la tibia. Presentan como caso único entre los mamíferos osificación en el diafragma.

La dentadura consta de 34 piezas: en la man-díbula superior 2 incisivos, 2 caninos, 6 premo-lares y 6 mopremo-lares, y en la inferior 6 incisivos, 2 caninos, 4 premolares y 6 molares.

El estómago carece de libro, por lo tanto no son rumiantes típicos. En la panza existen dos bolsas integradas cada una por 50 celdas cúbi-cas denominadas «celdas acuíferas». que pue-den almacenar individualmente hasta 200 c.c. de

líquido segregado por las glándulas mucosas de las paredes; la función de estas glándulas es comparable a la de las células del parénquima acuífero de las plantas crasas, o sea represen-tan una reserva de agua utilizable en un momen-to de escasez. El intestino es muy largo, care-ciendo de vesícula biliar y el ciego es simple y muy corto.

El pelambre está integrado por abundantes pelos finos y más o menos desarrollados según la región del cuerpo y según la estación, ya que presentan pelambre de verano y de invierno; este último es más largo y tupido, efectuándose el cambio en primavera y otoño. Este tiene lugar de una forma muy típica, cayendo en forma de mechones.

Otra particularidad interesante de estos aril-males es el tener los hematíes ovales y no cir-culares como el resto de los mamíferos; su nú-mero es muy elevado (de 19 a 14 millones por milímetro cúbico).

Sólo existen dos géneros: Camelus y Lama,

(16)

DROMEDARIO O CAMELLO COMUN (Camelus

dromedari us)

No existe en estado salvaje. Fundamental-mente su área de difusión ocupa toda el Africa septentrional, encontrándose también en Cana-rias y en el sur de España e Italia se han introdu-cido algunos ejemplares. Hace algunos años se hicieron intentos de aclimatación, especialmen-te en Estados Unidos, pero la experienc¡a no tuvo éxito.

Según la mayoría de los autores es de origen asiático Los egipcios ya lo conocían 4.000 años antes de Jesucristo, y en tiempos de Jerjes ya eran utilizados en las campañas bélicas.

Sus cualidades son excepcionales, ya que pueden permanecer semanas sin beber, allmen-tandose sólo de pequeñas matas durante las pa-radas Los ejemplares de carga pueden trans-portar 150 Kg. durante doce horas diarias y man-tener este ritmo uno o dos meses. Los ejempla-res de las razas de montura o -rneharas- pueden andar ocho horas diarias haciendo promedios de 18-20 Km./h.

La característica fundamental de estos arn-males es la posesión de una protuberancia, en la parte superior del tronco, llamada «qiba-. que es un enorme reservaria de grasa .situado de-bajo del tejido subcutáneo, entre éste y la masa muscular. Puede llegar a pesar hasta 20 Kg. y en estado de flacidez sólo pesa 2 ó 3 Kg. Esto, junto con las celdas acuíferas de la panza, pro-porciona al animal el sustento durante sus tra-vesías por el desierto, entre oasis y oasis.

La forma y dimensiones de esta especie son muy variables; entre las numerosas razas exis-tentes, en general las razas de carga y laboreo son mucho más robustas, y las de montura más estihzadas.

Las orejas son muy pequeñas y poco móvi-les; los ojos son salientes, presentando la pu-pila horizontal; los orificios nasales son oblicuos y pueden cerrarse totalmente; el labio superior está partido en dos, pudiendo moverse indepen-dientemente y presenta una serie de pelos de función táctil. El cuello está muy desarrollado y dotado de gran movilidad, con lo que el animal puede alcanzar ramas situadas a tres metros del suelo o comer pequeñas hierbas. Sobre el ester-nón y en las articulaciones de las patas existen unas callosidades que les sirven para apoyarse en el suelo cuando están en posición de reposo. En la faringe tienen una prolongación muy

dila-table que, especialmente los machos en la

época de celo, pueden sacar al exterior e hin-charla; a veces también lo hacen cuando están encolerizados. Los machos poseen en la nuca las

glándulas occipitales que alcanzan su maxrrno desarrollo en la época de celo, segregando un liquido maloliente.

El período de gestación dura aproximadamen-te 336 días, al cabo de los cuales nace una sola cria: ésta ya desde el primer día mama de pie: alimentandose así durante los cuatro primeros meses y empezando entonces a alternar la leche con la hierba, hasta llegar al año en que sólo comen hierba

En cuanto a sistemas de defensa, aparte de los mordiscos y coces propios de la mayoría de los cuadrúpedos, son capaces de regurgitar el contenido estomacal y, mezclándolo con la saliva, expulsarlo en forma de un haz de partíeu-las hediondas de gran efecto para alejar al ata-cante o intruso.

Aparte de su uti I idad como transportadores de personas y mercancías, tienen para los hom-bres del desierto muchas más aplicaciones, ya que se utiliza casi íntegramente su carne, se emplea su leche, de bastante mal sabor, para beber y elaborar quesos; su piel y pelo sirven para confeccionar prendas de vestidos e incluso el estiércol, una vez seco, es aprovechado como combustible.

En la actualidad, la colección del Zoo posee siete ejemplares, cinco hembras y dos machos; estos últimos y tres de las hembras han nacido ya en el Zoo.

CAMELLO BACTRIANO (Camelus bactrianus)

Propio del Asia central y meridional. Es mu-cho más robusto que el africano, presentando dos gibas en vez de una; sus patas son más cor-tas y tienen el cuerpo más recubierto de pelo, sobre todo en invierno.

En general es más dócil y manso que la otra especie.

Existen algunos rebaños salvajes, aunque po-dría ser que hubiesen vuelto a este estado des-pués de un período de vida doméstica.

Su resistencia a la falta de agua no es tan notable y si bien resisten el frío mejor que los individuos de la otra especie, no soportan tanto el calor.

La vida media de estos animales es de 25 años; el período de gestación dura de 389 a 406 días, al cabo de los cuales nace un solo hijo que puede mamar durante dos años.

Existen actualmente en el Zoo cuatro

(17)

La grotesca expresividad de los camellos se debe al gran desarrollo de los labios

y a la peculiar disposición de sus orificios nasales. La mobilidad de la

boca le permite ramonear en la vegetación espinosa Los orificios nasales protegen las via s respiratorias de la entrada de la arena que

levantan los fuertes vientos del desierto

GUANACO (Lama guanicoe)

Vive en estado salvaje formando rebaños nu-rnerosos constituidos por individuos machos jó-venes o bien un rnacho y varias hernbr as con sus hijos; sólo los rnachos viejos viven solos. La vigilancia del rebaño siernpre es efectuada por machos.

Su distnbución geográfica abarca toda la zo-na ancha de Perú y Bolivia. llegando por Chile hasta la costa del Pacífico; tarnbién se extien-den por la Patagonia y Tierra de Fuego. Siernpre habitan en la alta montaña, no bajando al llano a no ser que el frío les obligue.

Los ojos son de pupila transversal y tienen largas pestañas. No tienen callosidades en las patas delanteras. El pelo es

rnás

largo en el tronco que en las extremidades. siendo en la parte inferior de color

rnás

claro.

Duermen slempre en el rnismo sitio. efec-tuando las deposiciones en el mismo lugar. cir-cunstancia aprovechada para recoger el

estíér-col. que se ernplea como combustible.

La gestación dura 330 días; sólo nace un hijo que mama durante 4 meses. Se dornestican para ernplearlos como anirnales de carga.

Si están irritados son capaces de escupir la saliva. con gran puntería. a la cara de animales o personas que no le sean gratos.

Actualmente en el Zoo hay tres ejemplares. un rnacho y dos hernbras.

LLAMA (Lama glama)

No existe en estado salvaje. sólo se encuen-tra en estado doméstico. Vive en el Perú. zona occidental de Bolivia y nordeste de Argentina. en zonas montañosas.

Los

rnachos

se utilizan como anírnales de carga. pudiendo transportar un rnáxirno de 50 Kg. Las hernbras se ernplean preferentemente para la producción de lana. aunque ésta no es de bue-na calidad.

Hasta hace pocos años las epidernias de sar-na eran rnuy frecuentes y diezmaban considera-blernente los rebaños.

En el Zoo existen dos ejemplares rnachos.

ALPACA (Lama pacos)

De menor tamaño que el resto de las espe-cies de este género. está distribuida por Perú y Bolivia. El color del pelaje

rnás

frecuente es el negro o

rnarrón:

es rnuy suave y largo.

No existen en estado salvaje. Parece ser que fueron domesticades por los indígenas de la re-gión del lago Titicaca hace 4.000 años, debido a la utilidad de su pelaje. No se ernplean como anírnales de carga.

Una pareja de estos animales forma parte de la colección del Zoo.

VICUÑA (Lama vicugna o Vicugna vicugna)

(18)

safaris

fotográficos

ANTONIO JONCH CUSPINERA

Hace muy pocos años que disociar el concep-to de «safari» de una acción auténticamente de

caza cruenta, hubiera sido algo incongruente.

No media más que una década desde que está penetrando en la mentalidad del «hombre de la calle» otra concepción distinta, para el animal salvaje, que el de aprovechar su carne, su piel o piezas insertas, buscándolas a través de artifi-cios programados industrial o comercialmente y, en ocasiones, bajo los cánones del deporte ci-negético. Pretender que un ente vivo colmara nuestra satisfacción, por su sola contemplación o aplicando el concepto de perdurabilidad de la imagen bajo los recursos maravillosos de la téc-nica fotográfica, hubiera sido negado y, si acaso, sólo referido a una minoría; pero jamás parecía ser, podría transportarnos a una emocionalidad masiva y popular.

A medida que el hombre va pecando, y cuando parece que ya el tribunal de la justicia universal no podrá absolver su lesión despiadada, hirien-do de muerte al patrimonio natural, se vislumbra todavía con luz tímida, pero prometedora, por lo

Las inmensas planicies del Parque Nacional de Serengueti, anexionan una de las mayores biomasas que se conocen, sirviendo de doble objetivo: conservacionista y de turismo.

(19)

incisiva, una corriente neutralizadora que tiende a situar el juicro encuadrándolo en la racionali-dad. Disfrutar del patrimonio natural hasta que los límites legales lo permitan, será el postulado que desea y debe implantarse, entendiendo por "legal» el uso regulado, sin que nada de lo sus-tancial: animales, plantas y sus plataformas, es decir, lo que modernamente se denomina «pai-saje», se malpare hasta perder su fisonomía tangible. Todo ello está plenamente aceptado por los supremos estamentos mundiales y no como una tendencia idealizada, sino vinculada directamente a la propia existencia del hombre sobre la Tierra.

Para divulgar la riqueza natural y mostrar sus variadas y relevantes facetas, se han ideado va-rios sistemas. Antes era el estudio teórico, ilus-trado con grabados y reforzado con elementos de museo Después se ha ido perfilando como Instrumento didáctico el Parque Zoológico, con-jugándolo con Centros de Investigación. Ahora, el muestrarro de especies tiene lugar, sin olvi-dar las descritas, en tres nuevas concepciones: el safari-fotográfico, la reserva biológica y el parque natural.

En el ,,11 Congreso de la Unión Ibérica de Zoos», celebrado en Barcelona en el mes de ma-yo de 1971, cuma-yo objetivo fue entre otros la difu-sión en puestro país de centros biológicos de todo orden, concebidos bajo directrices

operan-tes y dignas, se definieron, para conocimiento de todos los interesados, los conceptos básicos de cada uno de ellos, concretándose en los tér-minos siguientes:

a) "Se entiende por Parque o Jardín Zooló-gico toda Institución o Establecimiento de visita pública que albergue una colección zoológica re-presentativa, debidamente acondicionada desde el punto de vista ecológico, y esté destinada a fines científicos, culturales, de exhibición, re-creativos y conservacionistas.

Atendiendo a dicha definición no se les con-cederá la denominación de Parque o Jardines Zoológicos a aquellas colecciones zoológicas que mantengan un reducido número de especies o no estén en condiciones adecuadas de salu-bridad, ambientación y estética.»

b) "Se entiende por Reserva Zoológica y

Banco de Animales, los espacios destinados a

albergar aquellos animales, propios o exóticos, cuyos fines esenciales sean la conservación y suministro de especies a los Zoos, así como la adaptación, vitalización y recuperación de los mismos, con o sin visita pública.»

c) «Se entiende por Oceanario toda colec-ción de visita pública de mamíferos y peces ma-rinos, debidamente acondicionada, y destinada a fines culturales, de exhibición y recreativos.»

d) «Se entiende por Acuario toda colección representativa, de visita pública, de peces e in-vertebrados marinos, debidamente acondiciona-dos desde el punto de vista ecológico,

y

desti-nados a fines científicos, culturales, de exhibi-ción, recreativos y conservacionistas.»

e) «Se entiende por Zoo-Safari, una presen-tación singular de animales en cautividad, espe-cialmente concebida para la práctica fotográfica en sus diversas modalidades, en la cual, adop-tando un régimen de amplia libertad, permita la visita pública mediante vehículos a motor de propiedad particular o de la propia institución, los cuales, sujetos a itinerarios fijos y concre-tos, no perjudiquen el equilibrio del núcleo

zoo-lógico exhibido. En estos recintos se preservará, de manera especial, la vegetación y ambiente

natural. »

En estas puntualizaciones se ha excluido la de Parque Natural por corresponder dicho come-tido al Departamento de Pesca Continental, Ca-za y Parque Nacionales.

El «Safari-Potoqráfico » o «Zoo-Safari ». así

(20)

técnicas, diseños, música e incluso medicamen-tos, etc., existen preferencias, entrando en el complejo campo de la moda.

La definición que se ha otorgado para el «Zoo-Safari», entendemos que es lo suficiente-mente explícita para no merecer comentarios de tipo básico; no obstante, hay que convenir en ciertos particularismos y estructuración de los mismos que pueden ser objeto de una insisten-cia.

Básicamente pueden diferenciarse dos tipos de estos establecimientos: los estructurados en Parque Naturales y los circunscritos en espa-cios o zonas reducidas, adaptados, con más o menos fortuna, a este menester.

La práctica del «Safar i-Fotoqráfico- en el misrno seno de un parque natural será, sin du-darlo, lo óptimo. No hay duda de que las actitu-des de los animales objeto de la observación y captación de imágenes, podrán ser consideradas, casi en toda su pureza, como «material de pri-mera mano» y tendrá un alto valor para la deduc-ción. Si ponemos este pequeño reparo es tan sólo para destacar que, en el Parque Natural, se ha eliminado uno de los grandes depredadores de la Naturaleza en general y por tanto del con-tenido animal: el hombre. Nuestra presencia e~: ignorada cuando visitamos estos parajes y la reacción de los animales sufre esta mixtifica-ción, derivada de la confianza irreal, frente al elemento hurnano y sus creacionismos.

Cuando este ideal supremo del Parque Natu-ral no pueda llevarse a cabo, podemos, si no su-plirlo. sí, al menes. crear una imagen, a modo de maqueta, que lo sintetice, permitiendo acer-carlos a la ciudad y haciéndolos, por tanto, ase-quibles al gran público. Hace muy pocos años que, desde Norteamérica, se llevaron a Europa, afincándose en Inglaterra, pasando a Francia y extendiéndose, ya realidad o proyecto inmedia-to, a casi todos los países europeos.

El Parque Zoológico de Barcelona tiene pro-yectado instaurar el suyo en la montaña del Ti-bidabo. Su estructuración fue publ icado en esta revista «Zoo», N.o 6, de fecha diciembre de 1966, bajo el título «Reserva Animal de Vallvidrera». Su traducción ha sido interferida por diversas razones pero, en este lugar u otro equivalente, confiamos que, muy pronto, será realidad para el bien de todos.

La extensión amplia respecto a lo que es un zoológico, pero a su vez reducida para lo que el hornbre y animales desearían, obliga, aparte de

las estructuras inherentes a toda exhibición pú-blica, a unos imperativos rnuy estrictos para que los animales confinados y los visitantes que concurren, se mantengan en el mejor régimen de libertad o, quizá, rnás propiarnente de -natu-ralidad» y aun de seguridad, que sus vidas, cos-tumbres y apetencias precisan. Tengamos bien presente que en el Zoo-Safari, lIamémosle urba-na, se hacen convivir animales de diferentes concordancias y en una masificación, en bien de la atractividad, que no les corresponde por abu-siva. En esta circunstancia, esencialmente, se basa la ordenación de la visita, llevada a cabo mediante vehículos a motor, con prohibiciones múltiples y taxativas por parte de los observa-dores, buscando la estabilidad de los grupos zoo-lógicos basándose en la confianza que debe transportarse a los animales mediante una ab-soluta corrección. Por ello, el medio que a nues-tro entender es

rnás

aconsejable, lo constituye un ferrocarril o transporte parecido, cuya fijeza de recorrido y régimen de utilización puedan ser regulados muy directamente. El empleo del

auto-rnóvi I y rnenos aún ciertas modal idades de con-comitancia entre visitantes y ciertos animales, conducen, en mayor o menor grado y en corres-pondencia con el nivel formativo de la localidad donde está establecida, a lesiones y agravios, que llegan a resentir la estabilidad y prestigio del emporto.

Un aspecto muy digno de tener en cuenta es la salvaguarda del paisaje donde se establezca el «Zoo-Safari », haciendo que conserve la natu-ralidad que le es propia -aunque, como es for-zoso, no se corresponda con la población animal seleccionada-, especialmente en lo que a la vegetación y edificaciones se refiere.

Nada es tan emotivo y perdurable como unos días de

conversación con la Naturaleza. Los parques naturales permiten esta excepcionalidad, por ello su implanta-ción habria de ser algo obligado.

(21)
(22)

No obstante, se procurará rehuir de sensa-cionalismos: alejando nuestra imaginativa de todo lo que nos transporte a un recinto ferial. El respecto al medio ambiente es fundamental. ya que, fundréndose con la expresivrdad animal, constituyan estas instalaciones el gran diorama que se pretende. La lesión evidenciada en cual-quiera de sus elernentos - y la mixtificación abusiva puede ser uno de ellos-, restará auten-ticidad al fin propuesto y por tanto será desa-consejable. EI Zoo es comparable a la vitrina de una gran fábrica, y como elernento de exhibición puede adoptar la modalidad, naturalista o fun-cional, que rnejor le plazca. El

«Safari-Fotoqráfi-ca», excepto rnejor argumentación lo entende-mos como una versión lo

rnás

próxima

posible a lo que la Naturaleza nos otorga; es decir, cuanto menes «rnanoseada- sea la plataforma que deba contenerlo tanto rnejor. Ouizás, en una versión de agudeza monumental, dada su gran extensión, podría llegarse a otro conceptualis-mo: pero, repetirnos. no lo vernos ventajoso ni tan sólo recomendable.

La faceta reproductora adquiere en el

«Safa-rt-Fotoqráfico ». un alto valor. Hay que cuidar su

trazado de manera que la estabilidad animal.

dada por la concordancia de especies, ordena-ción de los servicios, extensión, etc., no sean aparentes, sino que su realidad sea tal, que ven-ga testificada por un elocuente certificado de nacimientos. No podernos desperdiciar estas ocasiones olvidándonos de ponerlas al servicio de la perdurabilidad de las especies, y el «Safa-ri-Fotoqráfico » ha de procurar ser una auténtica «reserva animal», bien equilibrada, donde se haya dado cabida a la visita pública, pero sea partícipe, sin alejarse, de la alta misión que en el campo proteccionista ha de llevar a cabo.

Sea como fuere, aun y con todas las preven-ciones anunciadas, la implantación de los «Zoo-Safaris» son y podrán seguir siendo, debida-mente dosificados y bajo un control técnico de instauración y entretenimiento, elernentos muy útiles para la observación de un buen censo de especies zoológicas -muy distinto de lo que es un Zoo en dotación de régimen- con buenas facultades de reproducción y por tanto de con-servación de animales. dando origen y fornen-tando prácticas rnuy útiles para el recreo y la técnica, a la par que para la enseñanza e incluso la investigación.

Las gargantas de Olduwai. en la puerta del Parque Nacional de Serengueti, tienen importancia universal al ser una de las cunas del hombre. Su paisaje, en contra de lo que estiman ciertas opiniones, igual como ocurre con muchos otros recintos protegidos, nada tienen de excepcionalypodrian ser confundidos con parajes de nuestras comarcas. Lo importante es captarlos integralmente ypoderlos comprender con la tranquilidad que se precisa; lo demás viene por añadidura puesto que toda la Tierra es bella.

(foto del autor)

"

,

(23)

JU AN CALDÉS

JACINTO PALAU

ANDRES FRANCESCH

MIGUEL GRIÑÓ

FRANCISCO FERN ÁNDEZ

JUAN GUILLÉN

HA

NACIDO

UN

DELFIN

El dia 27 de abril de 1971 y a bordo del tras-atlántico Federico C, llegan a Barcelona 4 delfi-nes procedentes del Seaquarium de Miami. Los camiones del Servicio esperan junto al muelle mientras los componentes de la Sección Delfi-nes de nuestro Zoo, se zambullen impaciente-mente en la piscina del buque para tomar el primer contacto con sus nuevos pupilos. La co-nocida y siempre nueva sensación del descu-brimiento parece aflorar a cada paso; mientras tanto se preparan ya los encargados de tomar los datos biométricos y surgen la primera sor-presa: una de las hernbras está muy gruesa ... ¿seraá? .. ¿no

serà?

..

¿por qué no? .. la ilusión se desborda y es preciso irnponer la prudencia sobre el optrrnisrno no bien justificado.

La realidad es, sin embargo, que este delfín bautizado con el nombre de Kyrma se coloca ya desde el principio en una piscina aparte procu-rando no molestarle.

El trempo pasa y Kyrma sigue engordando. Sus genitales externos aumentan de volumen y

Kyrma y Circe nadando flanco contra flanco ofrecen al rec ien nacido una

cuna amorosamente móvil

lo que era una vaga ilusión va tornando cuerpo ... i Kyrma está esperando un pequeño! ...

El servicio de información se moviliza y la recopilación de datos alcanza su clímax. Las ideas son diversas y no siempre coincidentes, pero finalmente se llega al acuerdo de que es mejor dejar a Kyrma con otra hembra, ya que, según datos dignos de crédito, esta cornpañía es necesaria a la hora del parto para ayudar al pe-queño en sus primeros -coleteos» por la vida.

(24)

abdominal de Kyrma, y el que de searnos sea feliz acontecimiento es esperado de un mornen-to a otro.

El día 10 de noviembre, a las 12 horas, las escaleras del

Aquararna

resuenan bajo unos pa-sos atolondrados, y el Capataz de la Sección

rrrumpe en la oficina del Conservador del Aqua-rama: sólo dos palabras son suficientes para desencadenar los aconteciimentos que polariza-rán la atención del Zoo durante los próximos

días:

.Está

naciendo ' lnmediatamente entra en acción el teléfono para comunicar la noticia al Director del Zoo, al Servicio Veterinario y a los

dernás

Conservadores

La piscina solárium del Pabellón de Invierno se convierte en el centro neurálgico de las acti-vidades del equipo técnico del Zoo. En pocos

rninutos: el Director, los facultativos sanitarios y los conservadores se han personado en el lu-gar del suceso.

Kynna nada pausadarnente y de su viente

asorna una pequeña cola, promesa de una vida que cornienza.

Son las 12 horas y 10m i nutos; Kyrma no cesa de dar vueltas, srernpre en sentido con-trario al de las agujas del reloj. Asornan ya 30 cm. de la cola del pequeño.

De vez en cuando la madre se detiene, le-vanta la cola y parece hacer esfuerzos para ex-pulsar al pequeño. Todo el rnundo observa silen-ciosamente, «apretando » sin darse cuenta, como

si quisiera ayudar a la madre

El tiernpo transcurre. Son las 13 horas y todo sigue igual ... .Una hora de parto! ¿Será nor-mal? .. ¿Corre peligro la vida del pequeño? .. ¿Debe intervenir el Servicio Veterinario o dejar que actúe la naturaleza? De pronto se descubre que no se tienen datos acerca de la duración del parto de un delfín ...

Las observaciones personales son contradic-torias: unos creen observar que el delfín sale cada vez rnás, rníentras otros afirman que todo sigue igual. En realidad parece ser que se pro-ducen fases periódicas de expulsión, pero que seguidamente el pequeño vuelve a la posición pri m itiva.

A las 13,30 se nota un progreso considera-ble. Asornan ya 40 cm. de la cola del pequeño. Alguien observa que esta cola no se rnueve en absoluto. Cunde el pe simismo ... ¿Estará muerto el pequeño? .. Y de pronto, a las 13,40, Kyrrna se detiene y de una forma explosiva arroja una rnasa de sangre que tiñe arnpliarnente una zona de la piscina, impidiendo ver

rnás

detalles ...

A los pocos segundos aparece el pequeño del-fín nadando [Está vivol ... El alborozo general es indescriptible. [Por primera vez ha nacido un delfín en nuestro Zoo!

lnrnediatarnente la madre se coloca debajo del pequeño y lo ernpuja hacia la superficie para que respire. A simple vista el recién nacido mi-de mi-de 90 cm. a 1 metro de longitud. Su al eta dorsal está totalmente doblada y presenta en su cuerpo unas marcas a modo de surcos, proba-blemente debidos a la presión del cuello uterino durante la expulsión.

Pasada la emoción del memento se organizan los turnos de vigilancia entre el personal de la Sección Delfines del Aquarama, a fin de obser-var los acontecirruentos durante las 24 horas del día.

El pequeño sigue nadando junto a su madre, la cual lo sostiene parcialmente, procurando apartarle de los bordes de la piscina. De vez en cuando, Circe nada paralelamente a Kyrma, man-teniendo al pequeño entre las dos.

A las 18 horas se observa que Kyrma se la-dea como incitando al pequeño a mamar. Este tiene tendencia a acercar el hocico al de su rnadre. pero no acierta con las marnas.

A las 22 horas el pequeño acopla su hocico en el lugar adecuado y parece mamar durante algunos segundos, operación que repite varias veces en el intérvalo de cinco minutes.

A las 24 horas, Kyrrna expulsa la placenta, que pesa algo rnás de 2 Kg. (peso aproxímado

debido al agua que la empapa) .

(25)

Todo parece rnarchar bien, sin embargo, en el espíritu de todos están los informes recibidos de otros delfinarios de fama mundial, según los cuales un 95 % de los delfines nacidos en cau-tividad mueren antes de los 7 días, y el 5 % res-tante raras veces vive mas de un mes. A pesar de todo. la esperanza subsrste con mas rlusión que fundarnento.

A la una de la

rnadruqada

del dia 11, sin tan-tos observadores y con

rnás

tranquilidad, el vi-gilante de turno procede a medir la frecuencia respiratorta y el espacio recorrido: Kyrma res-pira 47 veces en 15 minutos. mientras que el pequeño lo hace 43 veces en el misrno trempo. Madre e hijo recorren unos 438 metros en 15 mi-nutos. No se paran ni un instante.

A las 2,15 Y a las 2,45 el pequeño vuelve a mamar; sm embargo la madre si nota que es observada rechaza al pequeño, lo cual obliga a carnuf larse al observador de turno

Con la luz del sol del dia 11, llegan los em-pleados al Zoo. Las visitas al recién nacido se convierten en una obligada peregrinación y la afluencia es tal que obliga a establecer unas lógicas restricciones. Televisión Española, Pren-sa y Radio inician sus gestiones buscando la no-ticia. Las declaraciones de los responsables son realrstas. ¿Posibilidades de supervivencia ? ... Es-casistrnas: sin embargo, en el fondo de su co-razón todos esperan lo que es casi imposible. La rnaravilla de esta vida incipiente, cuidadosarnen-te arropada por su madre: es un espectáculo de-masiado bello para que termine mal.

Cuando el pequeño se fatiga Kyrma se coloca debajo de él y lo sostiene parcialmente fuera del agua para que pueda reposar

La temperatura ambiente ha descendido sen-siblemente. Después de numerosas discusiones técnicas se acuerda que es preciso cubrir la piscina y ambientaria. Para ello se pone en rno-virniento la Brigada de Conservación, la cual rnediante unas lonas cubre la piscina, aprove-chando los tensores y anclajes de la cubierta del Pabellón de Invierno.

Este irnprovisado cobertizo, rornpiendo la ar-rnonía estética del Pabellón, deberá cobijar a los protagonistas de este relato.

Son las 11 horas del dia 11 de noviembre y el público curioso observa las incomprensibles rnaniobras de unos hornbres con unas lonas rno-viéndose afanosamente en curnplimiento de una rnisión concreta. La noticia ernpieza a correr de boca en boca. iHa nacido un delfín! ... Pronto Barcelona entera dirá: iHa nacido un delfín! Ale-gría peligrosa, acuciante para los responsables del Zoo que saben cuán efímera puede ser y cuán amarga la decepción.

Sin embargo, sigue la observación meticulo-sa y los cuidados intensivos. Los observadores de turno. objetiva y rneticulosarnente, qarr apa-tean sus notas sobre la salpicada libreta que representa momentánearnente el único «dos-sier» del caso. Para ellos no existe nada, sino el pequeño delfín, su rnadre y su cornpañera Circe. Los datos al respecto existentes en cornu-nicaciones extranjeras son escasístmos. Cual-quier detalle es importante y así en su metíeu-losidad es posible leer en esta especie de cua-derno de bitácora:

« ... 16 horas: Vuelve a mamar. Se observa que

cuando no coge bien las rnarnas sube a respirar y lo intenta de nuevo. La mamada es breve, aun-que frecuente. Kyrrna y Circe no han querido corner. El pequeño ha efectuado una deposición color meconio.»

Cuando la tranquilidad ambiental lo perrnite se reanudan las comprobaciones

rnás

objetivas:

1 hora 10 minutes del día 13: «La rnadre res-pira 61 veces en 15 minutes. El hijo respira 56 veces en el rnisrno período. En 15 minutes rnadre e hijo recorren 438 rnetros.»

A las 3 horas 10 minutes de la madruqada se observa por primera vez desde el alumbramien-to que la rnadre y el hijo perrnanecen quietos reposando durante unos minutes.

(26)

Sin embargo, a la madrugada del día 14 al medir el ritmo respiratorio se observa la prime-ra señal inquietante: La madre respira 53 veces en 15 minutos, mientras que el hijo lo hace 124 veces en el mismo período. Comparando con las otras frecuencias registradas, puede constatarse un notable aumento por parte del pequeño delfín.

A las 8 horas 45 minutos el pequeño se man-tiene al lado de la madre inclinado lateralmente y abriendo y cerrando la boca de una forma que no se había observado hasta el momento. Parece fatigado, y ante el temor de un agotamiento ex-cesivo, se intenta sacarlo del agua, a la vez que se avisa a los técnicos del Zoo. Sin embargo, la madre aparta y ataca el salabre a dentelladas con una ferocidad jamás observada en estos ani-males. Es totalmente imposible hacerse con el pequeño. En vista de ello se empieza a vaciar la piscina.

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A las 8,55 el pequeño se hunde, y aunque la madre lo saca a flote, puede verse claramente que ya es cadáver.

Estos acontecimientos, no por esperados me-nos decepcionantes, culminan cuatro días de in-tensa dedicación y trabajo.

El cadáver del pequeño delfín es pesado y medido, dejando constancia de estos datos en su ficha biométrica. Su cuerpo naturalizado queda-rá adecuadamente acondicionado a la vista de los visitantes; sin embargo nunca será un ani-mal más.

El pequeño delfín que murió sin nombre re-presenta la esperanza y la posibilidad de unos nuevos felices acontecimientos en este sentido.

Aquel mismo

dia,

y con el normal retraso debido a las exigencias tipográficas, la prensa local anunciaba: «Ha nacido un delfín en el Zoo de Barcelona.»

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Los Lorisiformes

UNOSINTERESANTES

y

DESCONOCIDOS

PROSIMIOS

DEL AFRICA

OCCIDENTAL

El mundo de los Prosimios queda práctica-mente localizado en Madagascar; en esta isla viven tres de las seis familias que integran este suborden, si incluimos en el mismo los dis-cutibles Tupaidos que algunos primatólogos con-sideran que no han franqueado todavía el umbral que les separa de los Prosimios.

Estos animales, en Madagascar, debido a la falta de predadores y a unas condiciones am-bientales muy favorables, han evolucionado en múltiples direcciones: tamaño, forma, compor-tamiento, al objeto de poder explotar, con éxito, los distintos biotopos que esta gran isla africa-na les ofrece.

En el continente africano sólo quedan los Lo-risiformes, hermanos de los Prosimios malga-ches, pero aquí las condiciones han sido distin-tas; la tremenda presión predatoria les ha obligado a adaptarse a vivir en condiciones muy difíciles; sus biotopos preferidos son los bos-ques degradados, espesos, infranqueables, don-de pasan durmiendo las horas diurnas; de noche JORGE SABATER PI

Un Gálago elegante o EUOt/CU5 elegantulu5

se yergue en actitud agresiva al ser despertado subitamente

durante el sueño diurno. Esta fotografia ha sido obtenida

en un bosque agrológico cerca de Bata. (Rio Munil

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se desplazan en busca de alimentos pero sin alejarse en demasía de estas florestas difíciles que les brinda un seguro refugio.

En el Africa occidental viven dos especies de Lorísidos (Perodicticus potto y Arctocebus

cala-barensis) y tres de Galáqidos (Euoticus

elegan-tulus, Galago alieni y Galago demidovii).

El Arctocebus o Angwantibo, es la especie

más rara; vive sólo en el sur de Nigeria, en al-gunas localidades del Camerún meridional y en Río Muni. Una distribución geográfica muy simi-lar tienen el Euoticus o Gálago elegante, el

Gála-go de Alien y el Gálago de Demidof.

El Potto, en cambia, tiene un área de

disper-sión muy extensa que llega del Senegal al Con-go, 'J hacia el Sur, alcanza el Norte de Angola.

Todos ellos son animales nocturnos o cre-pusculares; se caracterizan por poseer unos grandes ojos, muy adelantados en la faz, y si-tuados en un mismo plano, lo que les permite una visión tridimensional de gran utilidad para poder desplazarse y saltar, durante la noche, en-tre el ramaje de la vegetación que les cobija.

El Gálago de Demidof es el mamífero que

posee los ojos mejor adaptados a la oscuridad; se ha comprobado, experimentalmente, que pue-de pue-desplazarse, a saltos, en un ambiente intrin-cado y prácticamente carente de luz, con per-fecta soltura sin rozar obstáculo alguno.

Todos los Galágidos son animales muy grá-ciles, del tamaño aproximado de una ardilla ame-ricana; su pelaje es grisáceo o marrón-rojizo y de una textura fina y espesa, al objeto de con-servar el cuerpo en una temperatura convenien-te duranconvenien-te el largo sueño diurno, ya que su convenien- ter-morregulación es muy deficiente. Su larga cola, que enrollan en el cuerpo durante el descanso, actúa a guisa de timón cuando, airosos, saltan de rama en rama, impulsados por sus largas y potentes patas posteriores.

Las manos de todos estos animales terminan en cinco dedos provistos de uñas planas, muy afines a las de los primates superiores y a las del hombre; el Euoticus, no obstante, tiene uñas carenadas y en forma de punta de lanza.

Los Lorísidos tienen un tamaño bastante ma-yor, especialmente el Potto de Bosman, cuyo peso oscila entre 1 y 1,5 kilos. El Arctocebus o

Angwantibo sólo pesa de 300 a 500 gramos.

Am-bos carecen de cola y su aspecto es rechoncho y poco grácil.

Se desplazan lentamente, caminando o tre-pando; el Angwantibo con mayor ligereza, ya que sus patas son más largas; no obstante esta aparente torpeza, son animales relativamente ágiles que pueden cazar, con habilidad y rapidez, durante la noche; ello lo efectúan colgándose con las patas posteriores y moviendo entonces el tronco y las manos que les quedan totalmente libres.

Al igual que los Gálagos, tienen uñas planas en los dedos de las manos y de los pies, pero en estas dos especies, el dedo índice de la mano ha quedado reducido a un simple muñón, sin uña, similar al dedo atrofiado de los Colobus; el segundo dedo de los pies tiene, al igual que en los Galágidos, una fuerte uña en forma de garra que el animal emplea para asear su pelo.

La oposición del pulgar, en los Lorísidos, es muy afín a la del hombre; ello les permite aga-rrar con gran precisión objetos muy pequeños, cosa que los Gorilas, Chimpancés y Oranguta-nes, más adelantados en la escala zoológica, rea-lizan con gran dificultad.

Un carácter primitivo que presentan todas estas especies, es la presencia de 3 premola-res, cuando en el hombre y en los primates su-periores son sólo 2.

Estos animales han sido muy poco estudiados porque, como ya hemos insinuado anteriormen-te, son de hábitos nocturnos o crepusculares y viven, solitarios, en lugares de muy difícil pe-netración. Ultimamente, numerosos investigado-res, han iniciado el estudio de estas especies al objeto de colmar el vacío que representaban en el estudio general de los primates iniciado en estas últimas décadas.

La campaña de investigaciones primatológi-cas en Río Muni, patrocinada por el Parque Zoo-lógico de Barcelona y la Universidad de Tulane, no descuidó a estos Lorisiformes; a ellos se dedicaron varias temporadas al objeto de cono-cer algunos aspectos de su ecología. Dedica-mos, no obstante, una atención preferente a los

Arctocebus por el interés que esta rara especie

ha despertado últimamente entre los científicos.

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Se desplazan en alturas que oscilan entre los 3 y 4 metros, pero también los hemos contem-plado a 9 metros de altura y sabemos que en algunas ocasiones caminan por el suelo.

Estos interesantes animales se alimentan es-pecialmente de insectos y consumen, ocasional-mente, algunas frutas silvestres blandas y muy jugosas; en cautividad aceptan la leche en polvo, bien azucarada, y la carne cruda finamente tri-turada; ocasionalmente comen bananas.

Su época de reproducción podemos situarla entre los meses de noviembre y mayo, estación que en Río Muni se sitúa en plena sequía y co-rresponde a los meses de mayor fructificación en la selva y de temperaturas más elevadas: todos estos factores estimamos que son muy favorables al feliz desarrollo de las crías.

Un "Arctocebus calabarensls"

se prepara para dormir

escondiendo la cabeza entre

sus patas delanteras.

Esta foto ha sido lograda

en la naturaleza. (foto del autor)

Los Angwantibos han sido aclimatados en

al-gunos Parques Zoológicos; en el Zoo de Lon-dres, últimamente presentaban un grupo de los mismos en una instalación de su «Galerla Os-cura» recientemente inaugurada; suponemos, no obstante, que su pervivencia será limitada debi-do a la escasa plasticidad ecológica de esta es-pecie. Los Pottos y muchos Gálagos, al contra-rio, viven perfectamente en muchos Zoos y hasta se logran reproducciones que prosperan; claro exponente de una buena adaptación.

Este interesante mundo de los Lorisiformes también está amenazado, especialmente en lo concerniente a los Pottos y Angwantibos, anima-les que son cazados cada día con más intensidad por los nativos al faltar, de amplias áreas, los monos y los pequeños antílopes que represen-taban, hasta hace muy pocos años. su principal capítulo en proteínas animales.

La capacidad destructora de los indígenas de Río Muni, Camarones y Gabón, es, todavía, relativamente poco importante, pero concentra-da en áreas limitaconcentra-das y tratándose de especies relativamente escasas, el daño puede ser irrepa-rable de no reglamentarse su caza y dedicar, a su protección, amplias zonas.

"Gálago de Alien" preparándose para dormir en la copa de una acacia

arbustiva; son visibles sus grandes ojos

situados en un mismo plano;

la oposición perfecta de los dedos

de las manos y de los pies, bien visibles

en esta fotografia, le permiten agarrar

objetos múy pequeños.

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