“Recuerdos del Gavilán”
El rol de la memoria colectiva en la activación del patrimonio de un
paraje rural del Partido de Coronel Pringles, Provincia de Buenos Aires
Tesis de
Maestría en Antropología Social
2
A mi abuelo
y nuestras tardecitas
3
ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS ... 7
RESUMEN ... 8
CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN ... 10
I.1INTRODUCCIÓN ... 10
I.2PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA YOBJETIVOS ... 13
I.3CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS ... 16
I.4DELIMITACIÓN DEL CAMPO EMPÍRICO Y DE LOS SUJETOS DE INVESTIGACIÓN ... 20
CAPÍTULO II. PERSPECTIVAS TEÓRICAS ... 24
II.1INTRODUCCIÓN ... 24
II.2EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE PATRIMONIO CULTURAL ... 24
II.3PATRIMONIO Y ANTROPOLOGÍA ... 29
II.4PROCESOS DE PATRIMONIALIZACIÓN ... 32
II.5GENERALIDADES DE LA MEMORIA ... 34
II.6 MEMORIA COLECTIVA Y ANTROPOLOGÍA ... 37
II.6.1MARCOS SOCIALES DE LA MEMORIA ... 39
II.6.1.1 El tiempo: las fechas ... 40
II.6.1.2 El espacio: los lugares ... 41
II.7 MEMORIA INDIVIDUAL Y MEMORIA COLECTIVA ... 42
II.8 MEMORIA HISTÓRICA Y MEMORIA COLECTIVA ... 44
II.9IDENTIDAD Y ANTROPOLOGÍA... 45
II.10IDENTIDAD COLECTIVA ... 47
II.11DISCUSIONES EN TORNO AL PATRIMONIO,MEMORIA E IDENTIDAD ... 49
CAPÍTULO III. PRIMERA PARTE: ACERCA DEL CONTEXTO HISTÓRICO GENERAL ... 53
III.1CONTEXTO HISTÓRICO GENERAL:INTRODUCCIÓN ... 53
III.1.1COMIENZO DE LA EXPANSIÓN AGRÍCOLA Y EL MODELO AGROEXPORTADOR ... 54
III.1.2LA CRISIS DE 1929 Y LA INDUSTRIALIZACIÓN SUSTITUTIVA DE IMPORTACIONES... 56
III.1.3LA MECANIZACIÓN Y TECNIFICACIÓN DEL AGRO ... 58
III.1.4ESPECIALIZACIÓN PRODUCTIVA Y AGRICULTURIZACIÓN ... 60
CAPÍTULO III. SEGUNDA PARTE: GLOBALIZACIÓN, RURALIDAD Y TERRITORIO ... 63
III.2INTRODUCCIÓN ... 63
4
III.4GLOBALIZACIÓN:RURALIDAD Y NUEVA RURALIDAD ... 67
III.5LÓGICAS GLOBALES Y LOCALES EN LA TRANSFORMACIÓN DEL TERRITORIO ... 70
III.6EL GAVILÁN ENTENDIDO DESDE EL CONCEPTO DE TERRITORIO ... 75
III.7DISCUSIÓN ... 76
CAPÍTULO IV. ACERCA DEL CONTEXTO HISTÓRICO LOCAL: EL NACIMIENTO DE “EL GAVILÁN” ... 79
IV.1INTRODUCCIÓN ... 79
IV.1.1DATOS GENERALES DEL PARTIDO.UBICACIÓN Y EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ... 79
IV.1.2ESTRUCTURACIÓN DEL PARTIDO DE CORONEL PRINGLES ... 81
IV.1.3LA DIVISIÓN DE LA TIERRA Y LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA GANADERA ... 83
IV.2EL PARAJE RURAL ... 86
IV.3EL NACIMIENTO DE “EL GAVILÁN”... 88
IV.3.1DESCRIPCIÓN DEL PARAJE ... 89
IV.3.2EL ALMACÉN DE RAMOS GENERALES “EL GAVILÁN” ... 91
IV.4EL FERROCARRIL ROSARIO A PUERTO BELGRANO Y LA ESTACIÓN “EL PENSAMIENTO” ... 94
IV.5DISCUSIÓN ... 97
CAPÍTULO V. PRIMERA PARTE: RECUPERANDO LA MEMORIA ... 99
V.1INTRODUCCIÓN ... 99
V.2LAS CULTURAS DE TRABAJO ... 100
V.3EL ALMACÉN COMO CENTRO DE REUNIÓN ... 107
V.4LA FIESTA GRANDE ... 112
V.5OTRAS PRÁCTICAS ASOCIADAS A LA VIDA CAMPERA Y LOS LAZOS DE VECINDAD ... 115
V.6EL FÚTBOL ... 116
V.7LOS BAILES ... 122
CAPÍTULO V. SEGUNDA PARTE: DE TRABAJADORES TEMPORALES Y OTRAS VARIEDADES ... 126
V.8INTRODUCCIÓN ... 126
V.9Y LA CHATA VIENE LLEGANDO… ... 126
V.10MERCACHIFLES,VENDEDORES AMBULANTES Y GITANOS ... 131
V.11LA VOZ DEL POETA ... 133
V.11.1AQUELLAS JORNADAS DE GLORIA ... 135
V.11.2EL PROGRESO Y LAS RUINAS ... 136
V.11.2.1 Modernidad, tradición y globalización ... 136
V.11.2.2 El descuido patrimonial ... 138
V.11.3LA MEMORIA, SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO ... 139
5
CAPÍTULO VI. LA ESCUELA ... 146
V.1INTRODUCCIÓN ... 146
VI.2HACIENDO HISTORIA… ... 147
VI.3RECUERDOS DE LA ESCUELA ... 149
VI.4LA FLUCTUACIÓN DE LA MATRÍCULA ... 151
VI.5“EL GAVILÁN”: EL SENTIDO DE PERTENENCIA DE LA COMUNIDAD ESCOLAR ... 155
VI.6LA ESCUELA HOY ... 159
VI.7LA COMISIÓN DE FESTEJOS DE GAVILÁN Y LA COOPERADORA DE LA ESCUELA ... 161
VI.8DISCUSIÓN ... 163
CAPÍTULO VII. LA COMISIÓN DE FESTEJOS DE GAVILÁN... 166
VII.1INTRODUCCIÓN ... 166
VII.2Y EN EL PRINCIPIO FUE… ... 166
VII.3LA COMISIÓN QUE NO ES COMISIÓN ... 169
VII.4LOS TRES GRUPOS DE LA COMISIÓN ... 171
VII.4.1LOS MEMORIOSOS ... 172
VII.4.2LOS TRADICIONALISTAS ... 173
VII.4.3LOS DE LA ESCUELA ... 174
VII.5LOS PROCESOS DE PATRIMONIALIZACIÓN ... 175
VII.5.1¡GAVILÁN TE BUSCA,GAVILÁN TE ESPERA! ... 178
VII.5.2EL VALOR DE UNA PARED ... 181
VII.5.3LA DECLARACIÓN DE INTERÉS CULTURAL Y TURÍSTICO DEL ALMACÉN ... 184
VII.5.4ALMUERZOS, FIESTAS Y CABALGATAS: EN BUSCA DE LA REAFIRMACIÓN IDENTITARIA ... 187
VII.5.5ESCUELA N°5¡PRESENTE! ... 190
VII.6PATRIMONIO PARA QUIEN YPARA QUÉ ... 191
VII.7SITUACIÓN ACTUAL... 196
VII.8DISCUSIÓN ... 198
CAPÍTULO VIII. REFLEXIONES FINALES ... 204
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 215
Índice de Figuras FIGURA 1. LOCALIZACIÓN DEL PARTIDO DE CORONEL PRINGLES ... 81
FIGURA 2. MAPA DEL PARTIDO DE CORONEL PRINGLES ... 83
FIGURA 3. MAPA SATELITAL DEL PARTIDO DE CORONEL PRINGLES ... 89
FIGURA 4. ALMACÉN DE RAMOS GENERALES “EL GAVILÁN” ... 90
FIGURA 5. GALPONES Y BOLICHE ... 90
6
FIGURA 7. RAMAL FERROCARRIL ROSARIO-PUERTO BELGRANO ... 96
FIGURA 8. INTERIOR DEL ALMACÉN ... 182
FIGURA 9. PLACA COLOCADA EN EL ALMACÉN ... 186
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Agradecimientos
A mis padres, mis primeros informantes. A mi Directora Alicia y Codirectora Ludmila por la inmensa paciencia, dedicación y acompañamiento. A todas las personas que me abrieron las puertas para que los entrevistara y quienes hicieron redes para acercarme a nuevos informantes: Lita, Petisa, Nora y Vero; tres generaciones de mujeres ligadas al almacén; Felicidad con los recuerdos más “antiguos” del almacén; Enrique; Mingo y Marta; José Luis; Palito; Chichita, Cristina, Raquel y Carolina maestras de la Escuela Número 5, José C y Estela; Abel Q; Abel N; Nilda; Jorge T. el promotor de la creación de
la Comisión; a Celeste Coordinadora del Archivo Histórico Municipal “Aldo Pirola” por
haberme ayudado a buscar toda la información que le pedí en reiteradas ocasiones y a Joaquín por contarme la historia de la fundación del paraje. Y a los que ya no están pero que pude rescatar sus voces desde los registros del Archivo: Haydé y Pirucho. A todas y todos los profesores de la Maestría en Antropología Social por haberme transformado la mirada, generando en mí una ruptura epistemológica/ teórica/ experiencial de un antes
distraído a un después más profundo, reflexivo y sobre todo de mayor compromiso social.
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Resumen
El presente trabajo busca recuperar la memoria colectiva de un grupo de personas vinculadas al paraje rural “El Gavilán” desde la década de 1940 hasta principios de 1980 y comprender que se esconde detrás del proceso de patrimonialización que hemos observado, los actores involucrados e intereses en juego. Contextualizado dentro de un marco mayor correspondiente a las lógicas capitalistas globales y su incidencia en lo local, se observa como a partir de la década del setenta se dan una serie de factores- como la mecanización y tecnificación en el agro, el cierre del Ferrocarril Mitre, el mejoramiento de caminos y transportes- que provocaron un lento e irreversible despoblamiento en la zona llevando consigo al cierre definitivo del almacén de ramos generales. En el año 2006 surge una iniciativa para su restauración. Durante ese proceso se va descubriendo el rol de la memoria colectiva en la puesta en valor y activación del edificio, las relaciones, intereses y conflictos diversos entre aquellos que vivenciaron la historia del almacén, la comunidad escolar actual del paraje y otros actores ajenos al mismo pero que han sido clave en el proceso de patrimonialización y la incidencia en la construcción identitaria de los grupos involucrados.
Palabras claves:
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Capítulo I. Introducción
“…así el destino ha querido, que no mueran tus memorias, seguirá eterna tu gloria, y apuntalándote están, pa’ que siempre“El Gavilán”, seas mojón de nuestra historia.”1
(Comerio, 2006). I.1 Introducción
Los veranos de mi infancia y adolescencia los pasé en casa de mi abuelo en el campo, ubicado a unos seis kilómetros de distancia del paraje “El Gavilán”. Fue en la década del ochenta hasta el año 1991 que durante esos meses estivales, cada atardecer, mi abuelo, mis hermanos y yo íbamos a Gavilán, al boliche nuevo que mi abuelo llamaba
“El Chimango”2. Aquella rutina diaria que esperábamos con ansias, era para mí, el
momento más importante de socialización. En algunas ocasiones hacíamos el recorrido en bici subiendo y bajando las lomas de tierra suelta del camino vecinal hasta llegar al paraje, en otras, viajábamos en la camioneta con mi abuelo. Haydé y Rubén eran los dueños del boliche. Detrás del mostrador nos atendía Haydé, quien sonriente nos servía una coca cola helada y maníes o dulces. El boliche tenía sólo dos mesas cuadradas y quizás seis sillas. Mi abuelo hacía las compras, tomaba vino o cerveza y charlaba. Yo lo veía disfrutar de ese momento, siempre llegaba gente y él conversaba con todos, a veces
de pie, a veces sentado. Alguna vez él me comentó del “viejo almacén”3. Yo lo conocí
cerrado, pero escuchaba los relatos de la gente, sabía que jugaban al billar, a las cartas y que era el espacio de reunión para quienes vivían campo.
1Versos de un poema llamado “El Gavilán” en la que describe los días de gloria y posterior abandono del almacén de ramos
generales. Escrita por Enrique Comerio, compañero de vida de Nora, hija de Roberto, uno de los dueños que tuvo el almacén.
2 Este boliche "convivió” unos pocos años con el almacén de ramos generales y permaneció abierto hasta el año 2000.
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Cuando el sol comenzaba a ponerse en el horizonte, mi abuelo, mis hermanos y yo emprendíamos el retorno a casa. Ese ritual sagrado quedó impreso en mi memoria para siempre; el gustito por los chocolates vencidos, el olor a campo concentrado en ese pequeñito bar, las charlas que no entendía y la alegría de mi abuelo de encontrarse allí, día tras día, con sus amigos.
Fue por el año 2015, cursando la Maestría en Antropología Social dictada en
Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN4, que realicé trabajos para dos seminarios
de la misma relacionados con el paraje. Aquellos trabajos despertaron el interés por querer indagar en la memoria de quienes habían pasado por el viejo almacén, aquél que mi abuelo tanto había querido.
En los primeros acercamientos al campo durante el año 2017, pude conocer y formar parte de la Comisión de Festejos de “El Gavilán”. La Comisión, integrada en un principio por personas vinculadas al paraje, personas interesadas por la recuperación del almacén y la colaboración y apoyo del Archivo Histórico Municipal de Coronel Pringles “Aldo Pirola”, se formó en el año 2006 con el objetivo de recaudar fondos destinados a reconstruir, recuperar y preservar el almacén de ramos generales “El Gavilán” del paraje homónimo, que para aquél entonces, ya se encontraba en ruinas. En el año 2017 miembros de la Cooperadora de la Escuela Primaria Número 5 y del Servicio Educativo Inicial Matrícula Mínima Número 2 se incorporaron a la Comisión.
La identificación y arraigo con el paraje por parte de los actores sociales, como
así también la motivación por lo “tradicional” (ver VII), constituyeron el impulso creador
de la Comisión de Festejos de Gavilán expresando, en palabras de Gilberto Giménez, su
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“demanda social de memoria” (Giménez 2005b:178- 179) en búsqueda de sus orígenes
y de dar continuidad en el tiempo, que condujo, a su vez, al gran esfuerzo destinado a la recuperación del edificio.
Las acciones llevadas a cabo por parte de la Comisión desde el año 2006 hasta fines del 2017, tendientes a la puesta en valor y activación de su patrimonio local, me permitieron conocer los significados y valoraciones que los actores hacen de su patrimonio, la resignificación de su cultura local y sus sentidos de pertenencia diferentes. Además, realizar esta investigación me permitió dar cuenta de los recuerdos, narraciones y relatos no sólo de los actores sociales que estuvieron y están vinculados al paraje y que formaron parte de la Comisión, sino también de aquellos que por diversas razones no participaron de la misma pero que de alguna manera contribuyeron en los procesos de patrimonialización del almacén. Por otro lado, observando los discursos de la Comisión, de los actores relacionados con la escuela Número 5 del paraje y de otros informantes ligados al Gavilán, me posibilitaron conocer las construcciones identitarias en relación a ese espacio sentido y apropiado de maneras tan diversas por las distintas comunidades y generaciones.
Este trabajo, es en parte la búsqueda por recuperar la memoria colectiva de ese
“pasado que fue mejor” y cómo esa memoria incidió en la puesta en valor del patrimonio
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desterritorialización de lo global. Todo esto contextualizado dentro de las lógicas
capitalistas globales y su influencia en las transformaciones de las sociedades locales5.
I.2 Planteamiento Del Problema Y Objetivos
A partir de lo expuesto anteriormente nos propusimos trabajar sobre la recuperación y reconstrucción de la memoria colectiva y para esto retomamos la línea propuesta por Maurice Halbwachs que plantea que, los recuerdos e historias construyen la memoria colectiva del grupo social, que lleva a un proceso social de reconstrucción del pasado vivido y experimentado (Halbwachs, 2004) por la comunidad del paraje. Dicho proceso de construcción social de la memoria colectiva está estrechamente ligado con el patrimonio cultural (y los procesos de patrimonialización), en tanto construcción social, que viene a representar una selección valorizada de la cultura por parte de un
grupo y que funciona como “(…) condensador de sus valores más entrañables y
emblemáticos.” (Giménez 2005b:178).
De lo descripto anteriormente nos surgieron varios interrogantes:
¿Qué fuerza y necesidad de permanencia tuvieron los recuerdos de aquel tiempo lejano en el “El Gavilán”, que impulsó a actores sociales a reunirse, contarse historias y formar
una Comisión para rescatar de “las ruinas” el almacén de ramos generales? ¿El almacén
estaría entonces condensando la memoria de ese grupo social, sirviendo como una
especie de depósito o “foro de la memoria” (Prats, 2005:32) dispuesto a llenarse con una
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selección de recuerdos consensuados previamente? ¿Cuáles son los recuerdos en torno al pasado que prevalecen? ¿Su abandono implicaría entonces la pérdida de la memoria, la dispersión de la comunidad y el subsecuente olvido social? ¿Y cómo esto último incide en la identidad del grupo? ¿Entonces, la identidad de los actores sociales estaría siendo determinada por la memoria que busca reconstruir, reivindicar y acaso imaginar un pasado que fue mejor?
La memoria colectiva genera arraigo y atribuye el sentido de pertenencia a una comunidad que comparte, reconstruye un pasado histórico y lo vincula con su presente, ¿Cómo se inserta entonces, en la cultura local actual el sentido de pertenencia y su memoria colectiva?
Si consideramos que la conciencia que una comunidad tiene de sí misma, su identidad, se define y concreta en su memoria y la permanencia de un edificio, simbólico para esa comunidad, hace que la memoria se mantenga viva por más tiempo, asegurando así la permanencia de sus recuerdos y por tanto la identidad del grupo, entonces: ¿Qué papel estaría jugando el patrimonio local como creador de la identidad del grupo? ¿La puesta en valor de su patrimonio estaría entonces redefiniendo la identidad colectiva? ¿Cómo es utilizado y apropiado el patrimonio local por los distintos actores sociales?
15 Pero el tiempo se pasó,
reculaste en retroceso,
vos que arrimaste el progreso,
el progreso te mató,
tu silueta se quedó,
convertida en una ruina,
y a tu edificio en esquina,
que construyera aquél vasco,
te lo saquearon sin asco,
ladronas manos mezquinas
(Comerio, 2006)
A partir de estas reflexiones acotamos el interés de este trabajo de investigación al análisis de los procesos de construcción de la memoria colectiva de la comunidad de “El Gavilán”, de cómo ésta opera en las acciones desplegadas por parte de los actores sociales para la puesta en valor de su patrimonio local y su incidencia en la redefinición identitaria del grupo.
Los integrantes de la Comisión han comentado reiteradamente en notas
periodísticas respecto del almacén que: “su recuperación es de gran valor para la historia
del partido”. Esta valorización que hacen de su patrimonio podría estar resignificando
una identidad local que se construye y reconstruye al recuperar “de las ruinas” aquel
edificio, que muestra no sólo el patrimonio material sino también el inmaterial, que rescata la tradición agrícola ganadera, un pasado inmigrante, las festividades, el club de fútbol, los lazos de vecindad y la escuela, entre otros.
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valor un tipo de patrimonio, sino que también darían cuenta de un proceso activo y vigente de reconstrucción de la memoria colectiva y de la reafirmación identitaria.
Para abordar la problemática y responder a los interrogantes formulados, partimos de un objetivo general que consiste en analizar la memoria colectiva, su relación con la valoración del patrimonio local en un paraje rural y su influencia en la definición y redefinición identitaria de la comunidad del mismo. Y planteamos los siguientes objetivos específicos:
Analizar críticamente los conceptos de “memoria colectiva” “patrimonio” e
“identidad”.
Conocer los recuerdos, relatos y narraciones que construyen la memoria colectiva
de los actores.
Describir las relaciones entre recuerdos, relatos, experiencias y la memoria
histórica.
Indagar en los significados y valoraciones que permiten patrimonializar el lugar y
su memoria.
Describir los procesos que llevan a los actores a resignificar su cultura local,
sentidos de pertenencia y rasgos identitarios que los mismos conciben como significativos para la definición de su grupo social.
I.3 Consideraciones Metodológicas
El diseño metodológico de esta investigación se sustenta en un abordaje de tipo
cualitativo, que propone no solo abarcar “(…) el sistema de relaciones que construye, el
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traducen el mundo de los significados.” (Souza Minayo, 2003:20). Utilizamos la
perspectiva etnográfica, que concibe a la etnografía como enfoque, como método de investigación empírica y como género textual. (Guber, 2004). Desde esta perspectiva, nos centramos en una etnografía crítica que emerge de la reflexividad, al reconocer a los científicos sociales como parte de ese mundo social que estudian, y que ubica la cultura representada en un contexto histórico, político, económico y simbólico más amplio del que concibe el grupo social estudiado. (Ghasarian, 2002).
En primer lugar y, atendiendo a los objetivos propuestos en esta investigación, el relevamiento etnográfico sobre la base de los relatos y narrativas de los actores nos permitió comprender contextos más amplios que el del propio relato o narración.
(Villafañe y Adad, 2017). La utilización metodológica del “recurso biográfico” (Aceves
Lozano, 1997:4) nos muestra con detalle la complejidad de las identidades colectivas y sociales enfatizando el descentramiento de las mismas con relación a los sujetos/ actores sociales. El pasado colectivo se reorganiza en el plano simbólico y se convierte en el resultado de reapropiaciones y dotaciones de sentido que en distintos momentos son otorgadas por los diferentes actores. (Gili, 2009).
Para alcanzar los objetivos de este trabajo de tesis, utilizamos las técnicas empleadas en la investigación antropológica basadas en el trabajo de campo (Neto, 2004, Guber, 2004) a saber: la observación participante, la entrevista en profundidad y los Talleres de Historia Oral basados en el relato oral como testimonio de una realidad distante en tiempo y espacio.
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diversas voces e indagar en los procesos que dotan de un sentido compartido a los hechos sociales vividos y recordados, recurrimos a los talleres de historia oral y entrevistas en profundidad.
La observación participante la realizamos en el marco de las reuniones de la Comisión, almuerzos en el almacén y actos de la Escuela N°5 que se organizaron entre los años 2017 y fines de 2018. Tomamos además, los registros de reuniones de la Comisión durante los últimos diez años y nuestra participación en la misma durante el año 2017.
Formar parte de la Comisión nos llevó, a mediados del 2017, a decidir distanciarnos y reflexionar sobre nuestros propios supuestos con el fin de desnaturalizar las concepciones compartidas con un grupo de actores miembros de la Comisión. Este grupo es el que ha estado vinculado con el almacén entre las décadas de 1940 a 1980. El motivo por el que tuvimos que revisar y agudizar nuestra vigilancia epistemológica se debió fundamentalmente al componente afectivo que nos une con la historia del almacén. Por otro lado, este distanciamiento nos permitió volver al campo desde una nueva mirada más amplia, retomando las entrevistas en profundidad a informantes que no habíamos tomado en cuenta inicialmente y que estaban directamente ligados al proceso de
patrimonialización del “viejo almacén”.
De este modo podríamos describir dos momentos diferentes durante el trabajo de campo. En un primer momento buscamos dar respuesta al postulado inicial desde la
visión de los actores que vivieron la época de “auge”6 del paraje. Esto nos llevó a
descubrirnos insertos en un entramado relaciones y códigos “demasiado familiares” con
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respecto a los actores y sin posibilidad de comprender el proceso de patrimonialización y la redefinición identitaria desde perspectivas-otras. En el segundo momento incorporamos informantes que no eran de la zona del Gavilán (Capítulo VII) pero que habían formado parte de la Comisión. Responder al postulado planteado desde esta perspectiva nos llevó a observar los intereses, gustos y elecciones en las vidas cotidianas de este nuevo grupo de informantes. En esta segunda etapa también relevamos las voces de la comunidad escolar.
Para dar cuenta del proceso de construcción de la memoria colectiva y su rol en la puesta en valor y activación (ver Capítulo II) del patrimonio local, utilizamos como recurso metodológico la recuperación de la historia oral en tanto herramienta fundamental para relevar y analizar las narrativas de los actores sociales de y vinculados a la comunidad.
La historia oral es una metodología de investigación que se apoya en diferentes técnicas destinadas a la recolección de narraciones que permiten la recuperación de la historia de comunidades y que desempeña un rol importante en la recuperación de las identidades de los grupos sociales. A su vez, estimula el proceso de valoración del patrimonio colectivo por parte de la comunidad. (Peppino Barale, 2005). Si consideramos
al patrimonio como un “proceso vivo” que tiene sentido solo cuando se activa el acto de
rememorar, la recuperación de la historia oral cobra especial importancia para comprender las particularidades de estos procesos. (Villafañe y Adad, 2017:90).
20
han estado relacionadas con el almacén, ya sea porque tuvieron contacto con el mismo, porque se relacionaron a través de la Comisión o porque forman parte de la comunidad educativa actual.
Utilizamos, con la misma finalidad que las técnicas enunciadas anteriormente, fuentes documentales como textos de archivo, material fotográfico, diarios, registros y cuadernos de la Comisión y registros de la Escuela N°5.
I.4 Delimitación del Campo Empírico y de los Sujetos de Investigación
En este apartado damos cuenta del abordaje metodológico que nos permitió acceder a la memoria colectiva de los grupos sociales vinculados al paraje “El Gavilán”. Tomamos como unidad de estudio a las personas relacionadas directa e indirectamente con el paraje y/o que habiten o hayan habitado en la zona del Gavilán. Inicialmente trabajamos en tres unidades de análisis: miembros de la Comisión, miembros de la Cooperadora de la Escuela Número 5 y personas que estuvieron relacionadas con el paraje en algún momento de sus vidas.
A continuación a modo de delimitación del campo empírico, describimos brevemente las distintas épocas del paraje que nos permitieron diferenciar los grupos sociales relacionados con el mismo.
El almacén “El Gavilán” fue fundado por un vasco inmigrante en el año 18807,
aproximadamente, como centro de acopio de cereales y forma de facilitar la exportación cerealera que se hacía a través del grupo Torquinst. La ciudad de Coronel Pringles,
7 En la entrevista realizada por el Archivo Histórico Municipal “Aldo Pirola” al nieto del fundador del paraje, Joaquín Aduriz en el año
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cabecera del partido, no había sido fundada, por tal motivo los parajes ubicados en lugares estratégicos satisfacían las necesidades básicas de la población rural dispersa. En el año 1931 se instaló en el paraje la Escuela Número 5, que había comenzado a
funcionar en el año 1889 en el paraje “La Juanita” (ver Capítulo VI), facilitando a las
familias de la zona la posibilidad de que sus hijos estudiaran.
En nuestro trabajo de campo hemos podido detectar diferentes épocas del paraje de acuerdo a la funcionalidad y contextos sociohistóricos. Los datos que hemos obtenido desde su fundación hasta el año cuarenta han sido a partir de archivos y una entrevista en profundidad realizada al nieto del fundador del paraje. Esta época coincide con el comienzo de la expansión agrícola basada en el modelo de producción capitalista agroexportador. Dicho modelo propicia la fundación de varios parajes con fines comerciales en la zona de Coronel Pringles, como es el caso del “El Gavilán”, y que son anteriores a los pueblos de estación, tales como “El Pensamiento” y “El Divisorio” que datan de 1910.
El trabajo de recuperación de la memoria colectiva abarca el período que va desde los años cuarenta hasta los años ochenta. A pesar que el agro había sufrido las consecuencias de la crisis del año 1929 y la sucesiva Industrialización por Sustitución de Importaciones, el paraje cobra un fuerte sentido social de reunión y recreación en las
décadas del treinta8 en adelante. En el año 1927 se crea el Club de Fútbol Atlético “El
Gavilán” generando un nuevo sentido de pertenencia en la gente de la zona: “los
domingos eran una fiesta” comentan reiteradamente los informantes. Con la tecnificación
8 Los escasos datos que tenemos de esta década los hemos recogido recortes de diarios de la época que se encuentran en el Archivo
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y mecanización del agro en la década de 1970, se introdujeron nuevas formas de organización de la producción que incidieron directamente sobre la paulatina expulsión de la población rural hacia áreas urbanas. En el año 1982 cierra el almacén de ramos generales y solo permanece abierto y activo el boliche nuevo “El Chimango” hasta el año 2000.
Si bien una división temporal resultaría demasiado rígida de nuestra parte, podemos observar, a partir de los registros, tres épocas diferenciadas: una primera
época desde la fundación hasta la década del cuarenta9, una segunda época del
cuarenta hasta la década del ochenta con el cierre del viejo almacén y desde los ochenta hasta la actualidad. Este último período lo subdividimos en el capítulo VI dedicado a la escuela.
9 No tenemos constancia certera del tipo de sociabilidad que se dio en el paraje hasta fines de la década del cuarenta que es la fecha
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Capítulo II. Perspectivas Teóricas
II.1 Introducción
Para comprender la problemática planteada en esta tesis, hemos propuesto un marco teórico que se estructura en tres ejes fundamentales: a) antropología y patrimonio cultural, b) antropología y memoria colectiva y c) antropología e identidad. A partir de esta estructuración, buscamos analizar críticamente los conceptos de “memoria colectiva” “patrimonio” e “identidad”. Estos conceptos nos permiten: desentrañar los diferentes significados y representaciones que se dieron y dan en torno a la construcción de la memoria colectiva de los actores vinculados al paraje, tomando al almacén de
ramos generales como el centro y “corazón” del mismo, conocer el rol de la memoria en
los procesos de patrimonialización del almacén, como así también, su incidencia en la redefinición identitaria de los grupos sociales involucrados en dichos procesos, con la finalidad de dar respuesta a la hipótesis y objetivos planteados en este trabajo.
II.2 Evolución del Concepto de Patrimonio Cultural
La noción de patrimonio tiene sus antecedentes históricos en el Renacimiento con el coleccionismo de obras de arte. Se reunían objetos confiriéndoles la capacidad de evocar el pasado ya que, como señala Mairal Buil (2003), existía una conciencia histórica necesaria para atribuir a ciertos objetos una determinada historicidad. Esta condición fijó el carácter de autenticidad de los objetos, legitimada sólo por expertos e intelectuales. (Ibídem, 2003). De modo que la noción de patrimonio quedaba vinculada a la idea de
“acervo de obras apreciadas como valiosas (Giménez, 1982:5) y legítimas, respaldadas
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Así, el patrimonio era visto como un conjunto de bienes materiales de valor intrínseco, como una noción cristalizada de acervo de obras de valor histórico/ simbólico, cuya legitimidad aparece, de esta manera, como incuestionable. (Rosas Mantecón, 1998). El patrimonio se concibe por lo tanto, como una versión una versión autorizada del pasado. (Mairal Buil, 2003). Aquí encontramos rasgos significativos que nos ayudan a comprender el concepto de patrimonio en el contexto antes mencionado.
A partir de los cambios acaecidos con la Revolución Francesa -no sólo en el campo político sino y fundamentalmente en el plano de las ideas y concepciones, y en particular, aquellas ligadas a la cultura- de ser una versión del pasado relacionado a la pertenencia y/o disfrute de ciertas elites, el enfoque de patrimonio giró hacia una concepción más amplia.
En este nuevo contexto, el concepto básico de soberanía popular, incluyó objetos o bienes históricos que pasaron a ser patrimonio del pueblo. La noción de patrimonio “evolucionó” ampliando sus límites a medida que se incorporaron nuevas ideas propias de la modernidad, por ejemplo las de conservación, protección y exhibición de bienes históricos, poniendo énfasis no solo en lo histórico-artístico (europeo) sino también en las tradiciones populares. (Mairal Buil, 2003).
En el siglo XIX, durante el Romanticismo, los Estados Nacionales ampliaron el enfoque patrimonial como referente significativo de la identidad nacional (Conti, 2009), con el objetivo de reforzar la misma y contribuir a la cohesión y la unificación territorial.
De modo que, el patrimonio ligado a la identidad nacional representó “un testimonio
unívoco y estático de una cultura pretérita, o de un pasado glorioso e irreversible.”
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(1998), a pesar de estos cambios en la manera de concebir los patrimonios y usos, el patrimonio permaneció aún anclado a la idea de acervo.
En el siglo XX, después de la segunda guerra mundial, los países europeos industrializados experimentaron un importante desarrollo económico que llevó a reconceptualizar, una vez más, el enfoque del patrimonio. Lo industrial, que había sido concebido como idea del progreso era ahora visto como parte del pasado y por lo tanto algo que hay preservar frente a los avances y cambios en el desarrollo urbano. (Mairal Buil, 2003, Dormaels, 2012).
Los procesos globalizadores de los medios de comunicación y de la economía que se dan sobre todo a partir de la década del 1970, tuvieron como respuesta la necesidad de reivindicar identidad local frente al debilitamiento del modelo del Estado-nación. (Dormaels, 2012). Esta situación movilizó a las comunidades a reconocer su propio patrimonio, antes restringido solo al conocimiento de los expertos.
El desarrollo del concepto de patrimonio que venimos refiriendo, se expresó también en el ámbito del Derecho Internacional Público. Los primeros antecedentes se
encuentran en la Carta de Atenas10 de 1933 que vislumbra los esfuerzos iniciales para
la protección del patrimonio cultural donde se establecen principios de preservación y
restauración de sitios históricos y arqueológicos. La Carta de Venecia11 de 1964,
actualiza los contenidos doctrinales de la Carta de Atenas de 1933y amplía la noción de
monumento histórico. En artículo 1°, define a los monumentos históricos como: “(…) no
10 La Carta de Atenas para la Restauración de Monumentos Históricos fue adoptada en la “I Conferencia Internacional de Arquitectos
y Técnicos de Monumentos Históricos” en Atenas, 1931.
11 La “Carta Internacional para la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios” también llamada Carta de Venecia, es un
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sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con
el tiempo una significación cultural.” (Carta de Venecia, 1964). La ampliación del
concepto de monumento permitió considerar, además de lo contemplado en la Carta de
Atenas, a la arquitectura urbana o rural relevante de una “civilización” en particular,
incorporando en consecuencia nuevos elementos al enfoque patrimonial.
Le siguieron a estos instrumentos numerosas normativas internacionales
provenientes principalmente de las Convenciones de UNESCO12 y de las Cartas,
Resoluciones y Declaraciones de ICOMOS13 que instalaron una visión más amplia
abriendo nuevas categorías que se incluyen dentro del concepto de patrimonio, estas son: culturales (monumentos y sitios históricos, arqueológicos, rurales, industriales,
subacuáticos, bajo tierra, etc.); naturales y “mixtos” como los “paisajes culturales”14. Pero
además de la cultura material también se le dio lugar a la cultura inmaterial de los pueblos en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO,
2003), que vino a proteger todos los aspectos inmateriales como: “las artes del
espectáculo; usos sociales, rituales y actos festivos; conocimientos y usos relacionados
con la naturaleza y el universo; técnicas artesanales tradicionales, ampliando de esta
manera el concepto de patrimonio a lo inmaterial.” Estas transformaciones del enfoque
patrimonial fueron acompañadas por el interés de la Comunidad Internacional hacia el
12 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura es un organismo perteneciente a las Naciones Unidas (ONU), fundada en 1945 con el objetivo de contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia y la cultura.
13 Existen además de ICOMOS otros organismos que funcionan como consultores del Comité del Patrimonio Mundial (UNESCO) que son Centro Internacional de Estudios de Conservación y Restauración de Bienes culturales (ICCROM) creada por UNESCO en 1956 y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) fundada en 1948 y reúne a gobiernos nacionales, ONG y científicos en una asociación mundial. Ver: www.icomos.org, www.iccrom.org y www.iucn.org
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resguardo por la diversidad cultural que, finalmente, dio lugar a la Convención de UNESCO sobre Protección y Promoción de la Diversidad de Expresiones Culturales de 2005.
En el plano del derecho local, el patrimonio cultural y natural se consagró en la reforma de la Constitución Nacional de 1994 (y en muchas cartas provinciales), otorgándole carácter de derecho colectivo. La inclusión del patrimonio cultural como derecho constitucional se incorpora dentro del Derecho Ambiental en su artículo 41. Con
anterioridad a la reforma existían leyes nacionales15 y provinciales que remitían a la
cuestión patrimonial. Los bienes que integran el patrimonio cultural de la nación se encuentran enumerados en el artículo 2 de la Ley 25.197 de 1999 que creó el Registro Único de Bienes Culturales. En el año 2015 con la Ley 27.103, y en consonancia con las normas internacionales, el organismo creado por la Ley 12.665 del año 1940, se pasó a denominar Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
A través de las normativas internacionales observamos cómo la noción de patrimonio se ha ido ampliando y transformando. El abordaje antropológico en lo patrimonial también ha influido sobre las mismas y ha permitido tratar el enfoque patrimonial desde una mirada más profunda e integral. En este orden de ideas, García Canclini (1999) expresa que, el Derecho Internacional Público y los derechos locales como en México muestran un avance en la redefinición y reconcentración de los discursos sobre el patrimonio cultural. En primer lugar, afirma el autor, el patrimonio
15 Ejemplo de estas leyes es la derogada Ley 9.080 (1912) que declaraba de propiedad de la Nación las ruinas y yacimientos
arqueológicos y paleontológicos de interés científico. La Ley 12.665 (1940) crea la Comisión Nacional de Museos, Monumentos Lugares y Sitios Históricos. Artículo 1° modificado por la Ley 27.103.
La Ley 25.197 (1999) que crea el Régimen del Registro del Patrimonio Cultural de la Nación. La ley 25.750 (2003) de preservación de bienes y patrimonios culturales. La Ley 25.743 (2003) de Protección del patrimonio arqueológico y paleontológico. La Ley 26.118 (2006) aprueba la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, UNESCO. Ver:
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incluye, además de la herencia de cada pueblo y las expresiones de la arquitectura colonial u objetos en desuso, los bienes actuales visibles e invisibles como son las artesanías, lenguas conocimientos y tradiciones. En segundo lugar, la política patrimonial de la conservación y administración se extendió de lo producido en el pasado, a los usos sociales que relacionan esos bienes con las necesidades contemporáneas. Y por último, se reconoció que el patrimonio de una nación está compuesto, además de los bienes producidos por las clases hegemónicas, por los productos de la cultura popular, esto es bienes materiales y simbólicos producidos por grupos subalternos. (García Canclini, 1999:16-17).
Así, el enfoque patrimonial pasó de la protección y conservación de monumentos y sitios históricos y arqueológicos considerados como la herencia de un pueblo de carácter legítimo y auténtico, a la inclusión gradual de elementos más recientes (que evocan un pasado ligado a la memoria colectiva de un grupo/ comunidad) que funcionan como referentes identitarios y legitimadores del orden social de una comunidad determinada, por ejemplo: fábricas desmanteladas, canteras, estaciones de ferrocarril, pueblos rurales abandonados, etc. A estas ampliaciones se incorporó la categoría de patrimonio inmaterial que permitió rescatar la memoria colectiva, las tradiciones, artes, técnicas propias de una comunidad y, a su vez, posibilitó a los actores sociales a decidir lo que para ellos resulta representativo de su identidad, tanto en su cultura material como inmaterial.
II.3 Patrimonio y Antropología
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circulación social tanto en la cultura material como inmaterial, (des)velando las condiciones desiguales en las que el mismo se constituye y es apropiado por los diferentes actores o grupos de una sociedad determinada. La mirada antropológica pone de este modo en cuestión, el patrimonio concebido únicamente por su valor y sentido interno cuya “legitimidad y autenticidad” sólo podía ser definida por la mirada “experta”. Dicho enfoque nos ha posibilitado, en el Capítulo VII, mostrar la “trastienda” en la construcción del patrimonio cultural local que dio cuenta de los diferentes sentidos y significados que los actores sociales le asignaron y las disputas, intereses y desigualdades que surgieron en su formación y apropiación.
De aquí la importancia del giro que se dio en la temática patrimonial al reconocerlo como construcción social (Rosas Mantecón 1998; García Canclini 1999; Prats 2000) desestimando en consecuencia, la noción de acervo que había sido utilizada principalmente por disciplinas orientadas a la conservación del mismo (arqueología, arquitectura, museología). El patrimonio en tanto construcción social nos lleva entonces a reconocer los conflictos y fracturas sociales que se dan en su proceso de definición, preservación y difusión. (Rosas Mantecón 1998; García Canclini 1999).
En su carácter de “construido”, el patrimonio “se constituye por diversas
manifestaciones, tangibles e intangibles, a las que se le otorga una significación
particular y se expresan en una identidad enraizada en el pasado con memoria en el
presente y reinterpretada por las sucesivas generaciones.” (Villafañe y Adad, 2017:89).
Pero ese trabajo de selección del pasado desde el presente no implica “un homenaje a
un pasado inmóvil” (Rosas Mantecón, 1998:5) sino una construcción y una invención
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transmitir su continuidad social (tradición) hacia el futuro. (Ibídem, 1998; Ibídem, 2000). En este sentido, Agudo Torrico (2011) expresa que el patrimonio no existe como tal hasta que no se construye un discurso pertinente que crea y da a conocer los valores con los que se asocia, los cuales deben ser consensuados colectivamente para propiciar su transmisión y preservación.
Además de lo propuesto en estas líneas y de acuerdo a la construcción de nuestro
marco teórico, concebimos al patrimonio como “la síntesis simbólica de los valores
identitarios de una sociedad que los reconoce como propios” (Villafañe y Adad, 2017:89).
Para que los bienes patrimoniales cobren significación simbólica al actuar como referentes identitarios, la sociedad o grupo debe previamente, como señala Gilberto Giménez (2005b), seleccionar un conjunto de bienes culturales y presentarlo como simbolizador por excelencia de la totalidad de su cultura. El patrimonio cultural implica
esa selección valorizada y jerarquizada de los bienes culturales que condensan “los
valores más entrañables y emblemáticos” (Ibídem: 2005b:178) de un grupo pero que a
su vez atraviesa negociones y disputas en la selección y los significados que le confieren a esos bienes.
El patrimonio cultural expresa entonces “(…) la solidaridad que une a quienes
comparten un conjunto de bienes y prácticas que los identifica pero que suele ser también
un lugar de complicidad social.” (García Canclini, 1999:17). De forma que las actividades
destinadas a la conformación y difusión del mismo pretenden simular que la sociedad no está dividida o al menos que estos bienes trascienden esas fracturas sociales (Ibídem, 1999:17), naturalizando y ocultando el proceso de constitución de los bienes una vez que forman parte del patrimonio. (Rosas Mantecón, 1998).
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el proceso de construcción del patrimonio, resulta necesario estudiarlo integralmente, es decir, teniendo en cuenta sus elementos cohesivos, los conflictos y
enfrentamientos que surgen de su formación/apropiación y como “un recurso para
reproducir las identidades y diferencias sociales.” (Rosas Mantecón, 1998:6). Pero
también se debe atender a los usos contradictorios y las diferentes representaciones e identificaciones que los actores sociales otorgan a esos bienes (Ibídem, 1998), tal como demostramos en el Capítulo VII.
II.4 Procesos de Patrimonialización
Entendemos la patrimonialización como un proceso en el que una comunidad o grupo social, le atribuye a un bien material o inmaterial una significación simbólica que lo vuelve patrimonial. Se trata de una elección hecha en un momento dado por un grupo social sobre lo que representa su identidad y su historia. (Dormaels, 2012). Para que pueda darse el proceso de patrimonialización, la elección del bien patrimonial debe transmitir valores lo suficientemente positivos y valiosos, para que justifique la necesidad de su puesta en valor, preservación y sobre todo que motive el deseo de conocerlo, consumirlo y/o reproducirlo. (Agudo Torrico, 2011).
Así, el bien patrimonializable debe condensar valores que pueden ser históricos, artísticos o científicos o bien ser significativos para un grupo determinado. La
autenticidad16 es otra característica contemplada en el proceso de patrimonialización al
presentarse como un rasgo inherente a ese bien que debe ser protegido (Pérez Winter, 2016), pero no es indispensable. Para nuestro caso de estudio preferimos remitirnos a
16 Entendemos la idea de autenticidad ligada a la noción de acervo que hemos descripto en los apartados anteriores. La autenticidad
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los elementos que operan como “culturalmente representativos” de una comunidad dada.
(García Canclini en Ibídem, 2016:13).
Prats (2005:18) reconoce dos construcciones sociales que se dan dentro de los
procesos de patrimonialización. La primera consiste en lo que el autor llama la
sacralización de la externalidad cultural; que la describe como un mecanismo mediante
el cual la sociedad define un ideal cultural del mundo y de la existencia y todo lo que se
encuentra por fuera de la externalidad pasa a formar parte de un “más allá” que desborda
nuestra capacidad explicar y dominar la realidad. El mismo autor afirma, que el patrimonio es un sistema de representación que se basa en esa externalidad cultural. Es entonces, a partir de una forma de representación común a una sociedad, que se produce
una segunda construcción social en el proceso de patrimonialización: la puesta en valor
y la activación.
Los objetos reconocidos como patrimoniales deben pasar por lo tanto, por procesos de selección, ordenación, interpretación y generación de discursos que los legitimen, propicien su preservación y transmisión para las futuras generaciones. Estos procesos están contenidos dentro de la puesta en valor y activación.
Seguimos a Prats (2005) en cuanto a la diferenciación que hace respecto de los
conceptos de puesta en valor (o valorar simplemente) de determinados elementos
patrimoniales y la activación que implica actuar sobre ellos de alguna forma. Durante la
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La activación en cambio, implica actuar sobre el patrimonio a través de la creación de museos, centros de interpretación, rutas, etc. Si bien la activación de los repertorios patrimoniales dependen fundamentalmente de los poderes constituidos como gobiernos locales, regionales, tradicionales o por otros poderes como el económico, (Prats, 2000) la forma de patrimonialización que nos interesa destacar para nuestro caso de estudio es la activación por parte de grupos o agentes concretos, como es el caso de la Comisión de Gavilán. Es ahora el grupo el que se convierte, como expresa Dormaels (2012), en el actor de la construcción del significado simbólico y en el experto que interviene sobre la materia concreta del objeto patrimonial, liderando su propio patrimonio.
II.5 Generalidades de la Memoria
Vivimos en una época de culto al pasado. Andreas Huyssen (2000) afirma que la conciencia del tiempo de fines del siglo XX asume la tarea de responsabilizarse por el pasado frente a la conciencia del tiempo de la modernidad que buscaba asegurar el futuro. ¿Por qué ahora? ¿Por qué esta obsesión con la memoria y el pasado? La memoria se refuerza ante el valor de lo efímero, el ritmo rápido, la fragilidad y la transitoriedad de la vida. La memoria es en parte una respuesta al cambio rápido y a una vida sin anclajes y tiene un papel fundamentalmente significativo al funcionar como mecanismo cultural para fortalecer el sentido de pertenencia a grupos o comunidades. (Ibídem, 2000).
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dónde venimos.
En la memoria se apoyan los procesos de construcción de identidades, los espacios de pertenencia y reivindicaciones diversas. (Da Silva Catela, 2005). Se actualiza a cada momento desde los distintos grupos sociales que la rescatan, preservan, conmemoran o simplemente olvidan. La memoria constituye en consecuencia, uno de los elementos claves para la cohesión social, la identidad como pertenencia a un grupo y la supervivencia de las tradiciones, creencias, valores, tecnologías. (Ibídem, 2005).
Ana Ramos (2011), realiza una investigación pormenorizada de los estudios antropológicos de la memoria donde identifica tres aproximaciones diferentes que permiten evaluar desde distintas perspectivas, el hecho de traer el pasado al presente. Para llevar a cabo esta propuesta Ramos parte de una definición provisoria de memoria que problematiza en cada enfoque: la memoria como práctica social de traer el pasado al presente. Asimismo, esta mirada nos resulta de suma utilidad para el propósito de este trabajo ya que, analizamos la construcción de la memoria de nuestro caso de estudio
desde esos tres niveles: “como marco de interpretación, como fuente documental y como
uso social del pasado.” (Ibídem, 2011:132).
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transmisión, incorporadas como hábitos en las acciones. En el marco interpretativo la
contextualización del pasado implica una selección de ciertos eventos del pasado silenciando otros y un uso creativo de las palabras para contar historias. La memoria desde esta perspectiva sería la presuposición selectiva de determinados eventos del pasado y la interpretación creativa de eventos del presente. (Ramos, 2011).
Como fuente documental, la memoria constituye una herramienta metodológica
para las reconstrucciones históricas. Este aspecto lo hemos tratado dentro del apartado de consideraciones metodológicas en el Capítulo I.
La tercera aproximación de la memoria como uso social del pasado que plantea
37 II.6 Memoria Colectiva y Antropología
Analizamos la memoria a partir de algunos interrogantes teóricos que nos permiten comprender nuestro caso de estudio desde esta lectura. Tales interrogantes refieren a los diferentes sentidos que se le asignan al pasado desde o para el presente y analizar las disputas y tensiones que esas asignaciones conllevan; cómo se construye la identidad de un grupo a través de la memoria y su influencia para la activación del patrimonio local. A su vez, la pregunta de cómo se construye la memoria colectiva nos lleva a considerar cada vivencia autobiográfica, conocer sus recuerdos, relatos, y como se insertan dentro del ámbito de la memoria colectiva.
Los procesos de recordar y olvidar, es decir de activar el pasado en el presente, no ocurren en individuos aislados sino insertos en redes de relaciones, en grupos, instituciones y culturas. En ésta línea, nos preguntarnos entonces acerca del pasaje de lo individual a lo social y, en relación al problema que ocupa este trabajo de tesis, cómo pensar lo social en los procesos de la memoria.
En relación a esto último, Halbwachs (2004) parte de afirmar que el recuerdo evocado es siempre construido desde el fundamento común de un grupo. Para que la memoria de los otros venga reforzar y completar la nuestra, hace falta que los recuerdos de esos grupos estén en relación con los hechos que constituyen nuestro pasado. Tal es así, que reconocemos y reconstruimos las imágenes de los eventos pasados cuando estos forman parte de los recuerdos compartidos por el grupo en el que estamos en
contacto. La memoria colectiva se expresa cuando “(…) evocamos un hecho que
ocupaba lugar en la vida de nuestro grupo y que hemos planteado o planteamos ahora
en el momento en el que lo recordamos, desde el punto de vista de este grupo”. (Ibídem,
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Podemos decir entonces que, la memoria colectiva involucra un proceso de reconstrucción del pasado vivido y experimentado por determinado grupo, comunidad o sociedad, generando lazos cohesivos y propiciando su transmisión para futuras generaciones. A través de conversaciones, reuniones, rememoraciones, conservación de sus pertenencias, los grupos reconstruyen sus recuerdos y afianzan su sentido de pertenencia al mismo. Para Halbwachs, la memoria es por lo tanto, la garantía de que el grupo sigue siendo el mismo, inserto en un mundo de continuo movimiento. (Halbwachs, 2004).
Siguiendo estas ideas, Gilberto Giménez (2005a) puntualiza sobre el papel activo
de la memoria en el sentido de que no se limita a rememorar o reproducir mecánicamente el pasado, sino que realiza un trabajo de selección, de reconstrucción y a veces de transfiguración o idealización. De aquí que el autor señala, que la memoria no se reconstruye sólo en función de las necesidades del presente sino también en función del futuro.
La noción de memoria colectiva puede presentar algunos inconvenientes en la
medida en que se la entienda como algo con entidad propia, cristalizada, es decir “que
existe por encima y separada de los individuos”. (Jelin, 2002:22). Para evitar esta
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entre los miembros de un grupo.
Resumiendo y para los objetivos propuestos en esta tesis, nos interesa destacar en relación al planteamiento de la memoria colectiva los siguientes puntos. La memoria como proceso social colectivo de reconstrucción del pasado vivido y experimentado por
un grupo determinado. (Halbwachs, 2004). La memoria como referente identitario: “El
grupo, en el momento en que aborda su pasado, siente que sigue siendo el mismo y
toma conciencia de su identidad a través del tiempo.” (Ibídem, 2004:87). La memoria
como una construcción múltiple y cambiante (a diferencia de la historia como veremos más adelante) que se transforma en la medida que el grupo la actualiza: el pasado nunca es el mismo. (Ibídem, 2004). En esa actualización se produce un trabajo de selección, interpretación del pasado desde el presente y en función del futuro. (Giménez, 2005a). Y por último, recuperamos la noción de marcos sociales que veremos enseguida.
II.6.1 Marcos sociales de la memoria
En la memoria colectiva se recuerda lo que para ese grupo representó o representa un acontecimiento, y estos acontecimientos se fijan en puntos de apoyo que permiten su posterior recuperación. Esos puntos de apoyo son los que Halbwachs denomina marcos sociales de la memoria.
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es una reconstrucción más que un recuerdo. Y lo que no encuentra lugar o sentido en ese cuadro es material para el olvido. (Ibídem, 2002).
De los marcos de sociales Halbwachs distingue: los generales, que son los marcos espaciales, temporales y de lenguaje y otros marcos específicos tales como el familiar,
religioso y de clase. Los dos primeros se encuentran descriptos en su libro “La memoria
colectiva” (2004) y los restantes se encuentran en “Los cuadros sociales de la memoria”.
Consideramos de fundamental importancia para el análisis de los procesos de construcción de la memoria colectiva de los actores vinculados al almacén de ramos generales del paraje, la introducción conceptual de los marcos temporales y espaciales. Esto es porque la memoria del grupo se fija en puntos de apoyo como son las fechas que resultan relevantes para el grupo (aniversario del Club, fiesta anual, actos escolares) y que permiten por lo tanto traer el pasado al presente. Además el lugar constituye un espacio en el cual, dentro de ese contexto material particular, se han desarrollado lazos afectivos generando un fuerte apego. Es desde la rememoración del lugar, que los recuerdos fluyen y pueden reconstruirse colectivamente. Por los motivos explicados tratamos en esta tesis dichos marcos.
II.6.1.1 El tiempo: las fechas
41
Por este motivo, existe una representación colectiva general del tiempo y dentro esos marcos generales se superponen otros que coinciden con las costumbres de grupos humanos concretos. El tiempo puede así traducirse empíricamente en fechas que guardan relación estrecha con eventos significativos para su posterior conmemoración. (Halbwachs, 2004).
Los marcos temporales dividen y reconocen de formas particulares la duración del acontecer; están conformados por fechas de festividades, aniversarios, fechas de nacimientos y defunciones, etc., que funcionan como puntos de referencia, como fechas o hitos a los que hay que recurrir para encontrar y evocar los recuerdos; las fechas y los períodos que son considerados socialmente significativos siempre tienen un recuerdo construido. Para Halbwachs, los recuerdos están más en los marcos (fechas) que en los propios pensamientos. En el tiempo está depositada la memoria como si la memoria fuera un objeto y el tiempo un lugar y si faltan estos lugares, el recuerdo que contenían no puede ser devuelto. (Halbwachs, 2004).
II.6.1.2 El espacio: los lugares
Los grupos dejan sus huellas en los sitios que ocupan y modifican los lugares para sus vivencias, de modo que cada grupo o sociedad configura su espacio a su manera y de esta forma construye un marco fijo donde se encierra y encuentra sus recuerdos. Al igual que el tiempo, el espacio contiene acontecimientos y construye recuerdos. (Halbwachs en Mendoza García, 2005).
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su ausencia, destrucción o pérdida impide la reconstrucción de la memoria. (Halbwachs, 2004). Para Halbwachs, las costumbres locales se resisten a transformar los lugares y esa resistencia permite ver la importancia que en los grupos tienen las imágenes espaciales como punto de apoyo de la memoria colectiva. Cuando un grupo social vive
durante mucho tiempo en un lugar “(…) no sólo sus movimientos, sino también sus
pensamientos se regulan según la sucesión de imágenes materiales que le ofrecen los
objetos exteriores.” (Ibídem, 2004:137). Los grupos se resisten al abandono o a los
cambios de su entorno espacial, pero esto se debe “no tanto al apego a las piedras” sino
por el apego que tienen de sus antiguos lazos que se han estructurado dentro de un
orden material determinado y “la fuerza de la tradición local le viene de la cosa, cuya
imagen representaba.” (Ibídem, 2004:137).
Nada permanecería en la mente ni sería posible recuperar el pasado sino se conservase en el medio social que nos rodea. Es en el espacio en el que un grupo interactúa donde se fija nuestro pensamiento, para que reaparezca una u otra categoría de recuerdos. (Ibídem, 2004).
II.7 Memoria Individual y Memoria Colectiva
43
recuerdo que nos traen pueda reconstruirse sobre una base común. Por esto el recuerdo evocado es siempre construido desde el fundamento común de un grupo. (Halbwachs, 2004).
Halbwachs (2004) considera que la memoria siempre tiene un carácter social, por ello le resulta inadmisible la posibilidad de una memoria individual autónoma aunque propone una diversidad de formas de pensar. Así, cada memoria individual constituirá un punto de vista sobre la memoria colectiva. Este punto de vista se transforma de acuerdo con el lugar que el individuo ocupa y este mismo lugar cambia de acuerdo a las relaciones que establece ese individuo con otros medios sociales. Podemos afirmar entonces que la memoria individual existe pero enraizada dentro de los marcos de la simultaneidad y contingencia. (Ibídem, 2004).
Si bien la memoria colectiva envuelve las memorias individuales no se confunde con ellas, evoluciona según sus leyes, y aunque algunos recuerdos individuales pueden penetrar en ella, cambian en cuanto vuelven a colocarse en un conjunto que ya no es parte de la conciencia personal. (Halbwachs, 2004).
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ese grupo. La memoria de una sociedad se extenderá de este modo, hasta donde alcanza la memoria de los grupos de que está compuesta. Los grupos tienen la necesidad de construir permanentemente sus recuerdos a través de sus conversaciones, contactos, rememoraciones, usos y costumbres, conservación de sus objetos y pertenencias en los lugares en los que ha transcurrido su vida. La memoria es por tanto, la garantía de que el grupo sigue siendo el mismo, inserto en un mundo de perpetuo movimiento. (Halbwachs, 2004).
II.8 Memoria Histórica y Memoria Colectiva
En la obra de Halbwachs (2004) encontramos una distinción entre la memoria histórica y la memoria colectiva. La memoria histórica supone la reconstrucción de los datos proporcionados por el presente de la vida social y proyectada sobre el pasado reinventado. La memoria colectiva en cambio es la que recompone el pasado y cuyos recuerdos se remiten a la experiencia que una comunidad o un grupo puede legar a un individuo o grupo de ellos. (Halbwachs, 2004).
Para Halbwachs (2004) la expresión memoria histórica no ha sido una expresión del todo acertada puesto que asocia dos términos que se oponen en más de un punto. En general la historia comienza en el momento en que acaba la tradición, momento en que se descompone la memoria social. Mientras un recuerdo permanece vivo es inútil fijarlo por escrito, cuando la memoria de una serie de hechos ya no tiene como soporte un grupo, entonces el único modo de salvar tales recuerdos es fijarlos por escrito.
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e introduce en la corriente de los hechos divisiones simples, como si considerase cada período como un todo, independiente en gran parte del que le precede y del que le sigue. En el desarrollo continuo de la memoria colectiva, no hay en realidad líneas de separación claramente marcadas, como en la historia, sino más bien límites inciertos e irregulares. La memoria de una sociedad se extiende hasta donde ella puede, hasta donde alcanza la memoria de los grupos de los que está compuesta. (Ibídem, 2004).
La segunda característica que distingue a la memoria colectiva con la historia es que hay varias memorias colectivas; la historia por su parte presenta una imagen única y total. En la memoria las similitudes pasan a un primer plano, en el momento que considera su pasado el grupo siente que ha seguido siendo el mismo y toma conciencia de su identidad a través del tiempo. La memoria colectiva es un cuadro de semejanzas porque fija su atención en el grupo y lo que ha cambiado son las relaciones o contactos del grupo con los otros. Los cambios que se han producido en el grupo se resuelven ellos mismos en similitudes pues parecen cumplir el papel de desarrollar los diversos rasgos fundamentales del grupo mismo. Lo esencial es que los rasgos que los distinguen de los otros subsistan y estén impregnados de su contenido. (Halbwachs, 2004).
II.9 Identidad y Antropología
46
La identidad tiene que ver con la idea de quienes somos y quienes son los otros, es decir la representación de nosotros mismos respecto a los demás.
Las identidades se construyen a partir de la apropiación por parte de los sujetos, de determinados elementos culturales que funcionan al mismo tiempo como diferenciadores y contrastivos frente al afuera y, como definidores de la propia unidad en su interior. La identidad es, siguiendo estas ideas, la representación que tienen los individuos o grupos de su posición (distintiva) en el espacio social y de su relación con otros agentes, individuos o grupos que ocupan la misma posición o posiciones diferenciadoras en el mismo espacio. (Giménez, 2010).
Giménez (2003; 2010) reconoce dos atributos diacríticos que conforman la
identidad: los atributos de pertenencia social y los particularizantes. (2003:10-11; 2010:4)
De la pertenencia social los más importantes serían la clase social, la etnicidad, las
colectividades territorializadas, grupos de edad y género. Citando a Simmel, Giménez (2003), subraya la idea de que la multiplicación de los círculos de pertenencia, lejos de diluir la identidad individual, la fortalece y la circunscribe con mayor precisión.
Los particularizantes determinantes de la unidad idiosincrásica del sujeto en
cuestión. Estos son múltiples, variados y cambiantes según los diferentes contextos. Serían, entre otros, los caracterológicos (disposiciones, hábitos, actitudes y lo relativo a la imagen del propio cuerpo) y los estilos de vida que están relacionados con las preferencias personales en materia de consumo. (Ibídem, 2003; 2010).
Para poder existir las identidades deben ser reconocidas por los demás con
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representación y voluntad, y existir socialmente también quiere decir ser percibido y, por
cierto, ser percibido como distinto” (Bourdieu en Giménez, 2003:13).
II.10 Identidad Colectiva
La identidad puede ser abordada a escala de los individuos o a escala de los grupos u otros colectivos. La identidad colectiva expresa un conjunto de rasgos que son consensuados por los individuos que la sustentan al aceptarlos, en mayor o menor grado, como comunes a todos ellos y diferenciada de las demás identidades grupales. (Piqueras Infante, 1996). Siguiendo a Andrés Piqueras, la identidad colectiva es la definición que los actores locales hacen de sí mismos- ya sea que conformen un grupo, una etnia, o una nación-, en términos de un conjunto de rasgos que comparten supuestamente todos sus miembros, y que se presentan por lo tanto como objetivados. Estos rasgos son
percibidos como distintivos, “(…) debido a que uno de los procesos de formación y
perpetuación de la identidad colectiva radica precisamente en que se expresa en
contraposición a otro u otros grupos con respecto a los cuales se marcan las diferencias.”
(Piqueras Infante, 1996:274-275).
De este concepto de la identidad colectiva se desprenden cuatro rasgos fundamentales: es una construcción subjetiva de los propios sujetos; se expresa en términos de un nosotros en contraposición a un los otros; el punto de partida son los elementos culturales seleccionados por la propia colectividad y estos elementos constituyen su cultura. (Mercado Maldonado y Hernández Oliva, 2010).