Create a more human library RFID 301. Una mirada detallada al uso de la tecnología RFID en su biblioteca

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Para muchos bibliotecarios, las principales cuestiones sobre la tecnología RFID (Identificación por radiofrecuencia) versan sobre la facilidad de uso, su relación coste/eficacia y la productividad. Otros, en concreto el personal de la biblioteca que supervisa la integración de la tecnología y los sistemas de información, pueden desear más detalles sobre el rendimiento de la tecnología RFID y las diferencias entre etiquetas. Características de las etiquetas

Etiquetas activas

Una etiqueta RFID activa cuenta con su propia fuente de alimentación (normalmente una pila). Dado que las etiquetas activas se pueden leer desde una distancia de hasta 30 metros, resultan muy útiles en las autopistas de peaje y para llevar un seguimiento de los equipos de hospitales, material automotor, y otros activos valiosos. Debido a su peso y su costo, las etiquetas activas no se usan en las bibliotecas o en los artículos de venta al por menor.

Etiquetas activas

La mayoría de las etiquetas (incluidas las que se usan en bibliotecas y establecimientos de venta al por menor) son pasivas, es decir, que no contienen fuentes de alimentación interna, como pilas. La alimentación proviene de señales que generan los lectores. Las etiquetas pasivas cuentan con varias ventajas sobre las activas. En primer lugar, son más baratas. En segundo lugar, suelen ser más pequeñas y delgadas. Por último, todas las pilas terminan por gastarse; la ausencia de pilas amplía significativamente la vida útil de una etiqueta pasiva.

Frecuencias de las etiquetas pasivas

Las etiquetas pasivas funcionan normalmente a frecuencia baja, alta o ultra alta. Esta frecuencia determina el número de características de rendimiento, incluida la distancia a la que el lector puede leer la etiqueta. A continuación se muestran los ámbitos de lectura típicos para las etiquetas comerciales:

Frecuencia Baja Alta Ultra alta

128 KHz 13.56 MHz 915 MHz

Ámbito 0-15 cm 0-90 cm 0-450 cm

En la actualidad, los sistemas de bibliotecas utilizan sistemas de alta frecuencia (HF) debido a su funcionalidad y su ámbito de lectura. Un ámbito de lectura más corto permite una detección más cómoda a cargo de los dispositivos de autoservicio y las

puertas de seguridad, pero no admite la lectura de artículos de las estanterías cercanas. Sin embargo, algunas bibliotecas han expresado su interés en etiquetas de frecuencia ultra alta (UHF), de ámbito más amplio, que permitirían una gestión de estanterías más sencilla y pasillos de seguridad más amplios. Las ventajas asociadas a las etiquetas UHF también permitirían determinadas aplicaciones que no son posibles con las etiquetas de alta frecuencia (HF).

Durabilidad frente a coste

Las etiquetas RFID se diseñan normalmente para aplicaciones de gestión de cadena de suministros o de seguimiento de activos, y esta distinción es importante. Con una etiqueta de cadena de suministros (como las de los productos de venta al por menor), el énfasis se hace en el bajo coste; la durabilidad es mucho menos importante porque los artículos se venden en cuestión de meses. En una aplicación de seguimiento de activos (como en una biblioteca o clínica médica), la durabilidad de la etiqueta es fundamental. En el caso de las etiquetas de bibliotecas, los materiales y los procesos de montaje se diseñan para asegurar que la duración de la etiqueta sea igual a la del artículo al que está pegada. En la mayoría de los casos, estas etiquetas son ligeramente más caras que las etiquetas de cadena de suministros.

Cuatro diferencias entre etiquetas Capacidad de datos

Las etiquetas de biblioteca cuentan normalmente con espacio para 256 bits de información, capacidad más que adecuada para las demandas actuales del sistema. Algunas etiquetas albergan espacio para hasta 2.048 bits. ¿Por qué gastar más fondos en una capacidad que no se necesita ahora mismo? Algunos sistemas de biblioteca desean contar con espacio extra en caso de que cambien los requisitos de datos o que se desarrolle una nueva aplicación de mejora de la productividad.

Características de lectura y escritura

La mayoría de las etiquetas tienen un código o bit de seguridad que se puede reescribir. Si el artículo se retira, el bit de seguridad se apaga; si el artículo vuelve a la biblioteca, el bit se enciende. Con algunos sistemas RFID, toda la información adicional de la etiqueta se bloquea durante la instalación original. Otros sistemas cuentan con información desbloqueada que se puede modificar. ¿Por qué no bloquear todo excepto el código de seguridad? Si la conversión a RFID tiene fallos (debido a códigos de barras sucios, por ejemplo) o si el identificador único de un libro se modifica posteriormente, la etiqueta bloqueada debe eliminarse y sustituirse por una que contenga la información correcta.

RFID 301

Una mirada detallada al uso de la tecnología RFID en su biblioteca

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La información bloqueada también podría causar problemas si las nuevas normativas requieren cambios en el contenido o formato de la información. Si se deja la información de etiqueta sin bloquear se pueden realizar correcciones y actualizaciones. Teóricamente, aumenta la posibilidad de actos de vandalismo; en la práctica muchas bibliotecas creen que la comodidad y funcionalidad de las etiquetas regrabables compensa cualquier riesgo.

Contraseñas o cifrados

Noen RFID-biblioteksystemer innlemmer passord eller Algunos sistemas RFID de bibliotecas incorporan contraseñas o funciones de cifrado de datos, diseñadas para evitar las intrusiones en la información de la etiqueta RFID. Esta es una estrategia eficaz pero innecesaria, ya que, hasta la fecha, no se han registrado casos de intrusiones en los datos de las etiquetas de biblioteca.

También se mencionan las contraseñas y el cifrado como técnicas para proporcionar más privacidad a los usuarios; teóricamente, una etiqueta cifrada evitaría que otros detectaran qué libros lleva un usuario en su mochila. De nuevo, la estrategia es innecesaria. Dadas las características físicas de las etiquetas RFID de alta frecuencia (como las que se utilizan en las bibliotecas), su lectura está limitada a unos 90 cm. La introducción de etiquetas UHF de nueva generación podría ampliar el ámbito de lectura hasta una media de casi 4,5 m.; incluso si esto ocurriera, un “voyeur RFID” sólo encontraría un número de identificación de artículo, idéntico al número de código de barras actual y propio de la base de datos de la biblioteca. Esto significa que el mismo título tendría números diferentes en diferentes bibliotecas.

Las contraseñas y el cifrado suponen un detrimento en la interoperabilidad de las bibliotecas; las bibliotecas que no compartan ni actualicen constantemente contraseñas y claves de cifrado no podrían leer las etiquetas de otras bibliotecas. El compartir contraseñas y pasaportes también sería caro y llevaría tiempo, y la distribución a gran escala reduciría en cualquier caso las posibles ventajas a favor de la seguridad.

RTF frente a TTF

Todos los lectores RFID emiten una señal constante que puede activar las etiquetas que entran en su ámbito. En un sistema “reader talks first” (el lector habla primero, RTF), el lector también envía una segunda señal de “orden” varias veces por segundo. La etiqueta activada responde a esta segunda señal con un identificador y con la información adecuada. La mayoría de los sistemas RFID son RTF, y únicamente los sistemas RTF cumplen con la normativa ISO 18000-3 Modo 1 (consulte la siguiente columna). No obstante, los sistemas alternativos (y privados) “tag talks first” (la etiqueta habla primero, TTF) también están disponibles. Una etiqueta TTF responderá inmediatamente a la señal de activación del lector. Hay pocas pruebas de que la diferencia de respuesta resulte significativa para las funciones de la biblioteca, incluida la circulación, el control del inventario o la seguridad de los artículos.

UtLas nuevas normas

Al desarrollar y comercializar por primera vez una tecnología, las empresas la aplican de diferentes modos. Con el tiempo, las industrias a menudo establecen formatos comunes que permitan

la interacción de diferentes fabricantes. Gracias a estos formatos comunes, el ordenador de un fabricante, por ejemplo, puede ahora utilizar el software de cientos de proveedores. La industria de los códigos de barras también ha evolucionado; aunque existen en la actualidad docenas de fabricantes en todo el mundo, los formatos comunes permiten que la mayoría de los lectores modernos puedan procesar códigos de barras de cualquiera de ellos. La tecnología RFID está evolucionando de forma parecida. Al principio, cada proveedor creó modelos privados. Recientemente, algunos países, como Finlandia, Países Bajos, Dinamarca y Francia, han introducido normas específicas de cada uno de ellos, diseñadas para asegurar la interoperabilidad de etiquetas y equipos que se vendan en cada país. Los principales fabricantes mundiales, incluido 3M, ofrecen equipos preparados para funcionar bajo estas normas específicas. En lugares en los que no se han desarrollado normas, como en los Estados Unidos, cada biblioteca puede solicitar a un proveedor de tecnología RFID que programe su sistema en una norma específica. Algunas bibliotecas de Estados Unidos, por ejemplo, se han interesado por el modelo francés o danés.

Estas normas específicas de cada país constituyen un paso intermedio muy útil en la evolución de los formatos de la tecnología RFID, aunque la mayoría de los participantes en las juntas de normalización nacionales e internacionales reconocen que estas normas nacionales se verán al final sustituidas por una norma global. Por este motivo, las bibliotecas que se planteen adquirir la tecnología RFID deben prestar la misma atención a la norma actual que tenga el sistema que a su capacidad para migrar a las futuras normas globales.

La primera de estas normas globales ya la ha desarrollado la Organización Internacional de Normalización (ISO) y otras agencias. Muchas de las normas de “protocolo de aire” (que rigen el modo en que los lectores emiten las señales y las etiquetas recogen la señal y responden a ellas) se encuentran en vigor y deben ser seguidas por los fabricantes RFID en todo el mundo. La norma más común utilizada en los sistemas RFID de bibliotecas es la ISO 18000-3 Modo 1; se están desarrollando otras normas para otras frecuencias. Al final, estas normas de protocolo de aire eliminarán la amenaza de caída del sistema cuando una etiqueta de biblioteca entre en el ámbito de un lector en un establecimiento de venta al por menor, gasolinera u otro lugar.

Sin embargo, las normas de protocolo de aire son sólo el comienzo. Se están desarrollando normas adicionales, incluidas aquellas que permitirán una interoperabilidad global verdadera, que deberían estar listas en los próximos años.

En un momento de nuevas normas, es necesario que las bibliotecas tengan cuidado en realizar una gran inversión en nuevas tecnologías. Hay tres cuestiones fundamentales que surgen al plantearse un sistema RFID:

• ¿El sistema tiene la suficiente flexibilidad para que se pueda actualizar cuando se desarrollen las normas futuras? Los expertos en el campo tienen buena intuición para ver lo que se va a incorporar en las futuras normas de formato de datos, pero las especificaciones no estarán listas hasta dentro de meses o años. Como mínimo, las bibliotecas necesitan confiar en que la información que se programa en las etiquetas hoy se pueda reescribir si las nuevas normas de formato de datos cambian en un futuro.

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• ¿El fabricante va a suministrar un modo de migración a las nuevas normas? Una vez que se apruebe una nueva norma global, cada proveedor de tecnología RFID necesitará suministrar un modo de migración desde su norma actual (tanto si es un modelo danés, francés como privado) a la nueva norma. Las bibliotecas deben esperar que sus proveedores garanticen por escrito que tendrán a su

disposición, en el momento adecuado, el software actualizado que van a necesitar las etiquetas y equipos para cumplir con una nueva norma global.

• ¿El modo de migración permitirá una gestión de etiquetas “mezcladas”? Durante la transición a las nuevas normas, la mayoría de las bibliotecas experimentarán un periodo durante el que sus colecciones contengan etiquetas RFDI “antiguas” (que no cumplen la norma) y las nuevas etiquetas que cumplan con las nuevas normas. Las bibliotecas deben asegurarse de que su sistema RFID permanecerá operativo durante este periodo de transición, que puede durar meses o años.

Algunas bibliotecas se resisten a invertir en tecnología RFID hasta que se decidan las nuevas normas de formato de datos y los fabricantes desarrollen sistemas que cumplan con dichas normas. Estas dudas deben sopesarse frente a las ventajas inmediatas en la productividad que proporciona la tecnología RFID, y frente a la posibilidad de que el desarrollo de normas lleve más tiempo. Además, y no menos importante, los

fabricantes indican que las normas evolucionan constantemente. El valor a largo plazo de la inversión en tecnología RFID depende de encontrar un proveedor que ofrezca un producto flexible y que garantice que sus productos se puedan actualizar una vez que se publique una norma de datos de etiqueta ISO (Organización Internacional de Normalización).

Cuestiones sobre calidad

La evolución de las normas asegurará que las etiquetas RFID y los lectores tengan características comunes, pero no eliminará las importantes diferencias de calidad y de facilidad de uso entre los sistemas.

La calidad de las etiquetas es una cuestión fundamental. El mal funcionamiento de las etiquetas no es común, pero se puede dar. (Imagine la presión que se ejerce sobre una etiqueta mal fabricada que se pega en un volumen de bolsillo, en el que se puede doblar y curvar. También se pueden dar otras presiones si la etiqueta se ve sujeta a altas temperaturas y a la humedad cuando va de la biblioteca a casa y de vuelta.) Por desgracia, las etiquetas mal fabricadas no se distinguen fácilmente de las más fiables y duraderas.

Når biblioteket vurderer å kjøpe et RFID-system, bør det spørre produsenten om konstruksjonsdetaljer (inkludert montering av antennen til mikrobrikken, som kan være et svakt punkt), klebestoffene og omslaget eller kledningen, som er viktig i beskyttelsen av elektronikken fra fysiske skader og miljøskader, (fra avskrubbing for eksempel, eller fuktighet).

Ledende produsenter vil også gi detaljer om testprosedyrer for merker. Dette bør inkludere innledende materialkvalifisering (i tillegg til etterfølgende leverandørgranskninger), men individuell komponentkvalitet er ikke nok. Hvert merke er faktisk en laminering av flere materialtyper, klebestoff, papir, filmer, brikker og metallantenner, som kan virke negativt på hverandre. Over tid kan for eksempel noen klebestoff introdusere eller akselerere korrosjon mellom brikken og antennen.

Utsettelse for fysiske faktorer og miljøfaktorer kan også ha skadelig virkninger på merker, inkluder korrosjon, sprekker aller annen skade. Dette kan føre til total svikt, merket blir “dødt”, eller får alvorlig redusert leseavstand. Lignende problemer kan oppstå hvis montørene ikke forstår og kontrollerer prosessen som kombinerer RFID-komponenter. Herding, laminering og den presise registreringen av RFID-komponenter er avanserte prosesser som trenger avansert behandling og grundig overvåking for å lage et pålitelig merke. Små variasjoner i herdingstid eller sammensetningstempo kan for eksempel ha stor betydning for konsistens og levetid. Fordi de fleste biblioteker forventer at RFID-merkene skal vare like lenge som elementene de er festet på, er de spesielt opptatt av potensialet for svikt etter fem eller ti år.

Den mest pålitelige teknikken for å beregne holdbarheten over tid er å utsette merke for “akselererte aldring”-tester, som vanligvis involverer å utsette merker for høye temperaturer og mye fuktighet. Disse testene blir brukt på tvers av hele elektronikkindustrien og varer bare i noen uker eller måneder, men kan avsløre mangler som ellers bare åpenbarer seg etter at merket har blitt brukt i flere år. Etablerte RFID-produsenter (de som har mer enn et tiårs erfaring) kan nå sammenligne den faktiske ytelsen med prognoser for merkets levetid ved bruk av akselererte aldringstester, og resultatene har stadfestet disse teknikkene.

Bobina de antena

Papel trasero con silicona Adhesivo

Substrato de PET Adhesivo conductor Adhesivo Material del exterior IC

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Funciones de seguridad

Todos los modernos sistemas RFID incorporan una función de seguridad que ofrece protección frente a la eliminación inadvertida de materiales y robo. Se han desarrollado tres métodos para implantar funciones de seguridad; las diferencias entre ellos pueden ser significativas para las bibliotecas. • Búsqueda en bases de datos: algunos sistemas utilizan

un modelo de “búsqueda en bases de datos”, en el que se introduce en una base de datos el estado de retirada del artículo. Cuando el usuario pasa un artículo por la puerta de seguridad, la puerta identifica el artículo, accede a la base de datos y confirma que el artículo se ha retirado. Este método requiere que se introduzca el número de identificación completo de cada artículo y que se reenvíe al servidor para su verificación. Este proceso puede resultar fiable si sólo un par de artículos pasan por las puertas, pero pueden surgir problemas si un usuario sale con una cantidad mayor de libros o artículos. En algunos casos, a los lectores no les da tiempo a capturar la información de todas las etiquetas RFID. En otros casos, el tiempo de respuesta puede ser demasiado lento a efectos de seguridad.

Application Family Identifier (AFI): bajo las normas ISO, se asigna un código AFI a todas las etiquetas RFID de una aplicación específica (como el seguimiento de productos farmacéuticos, la gestión de equipajes o las bibliotecas). Esto evita que un libro de la biblioteca active la alarma de seguridad en una zapatería, y también que un libro de biblioteca de una maleta interfiera con un sistema de gestión de equipajes. Cuando un sistema de seguridad de una biblioteca utiliza AFI, la puerta solicita una respuesta de cualquier artículo de la biblioteca que se haya “devuelto”. Cuando se retira un artículo, el código AFI se modifica para que la etiqueta no responda a esta solicitud. Dado que sólo las etiquetas con un código AFI sin modificar responden al lector de seguridad, la velocidad de respuesta es rápida y fiable. • Electronic Article Surveillance (EAS): El método

EAS se parece al AFI en que se codifica en la etiqueta el estado de un artículo (retirado o devuelto). Además, los sistemas AFI y EAS requieren que el lector detecte sólo aquellos artículos que no se han retirado. La diferencia más importante es que los sistemas EAS son privados (no están definidos por las normas ISO), lo que podría afectar a la interoperabilidad. Además, los sistemas EAS no distinguen entre familias de aplicaciones. Como resultado, los sistemas EAS se enfrentan a la desafortunada posibilidad de no poder reconocer algunos artículos dentro de la biblioteca (debido a la interoperabilidad) y, sin embargo, reconocer (con la consiguiente activación de la alarma) materiales ajenos a ella, como películas alquiladas, cuando pasan por la puerta de seguridad.

Desintonización

Las etiquetas RFID se sintonizan para que se activen y respondan a una señal a una determinada frecuencia. (Las etiquetas de alta frecuencia, por ejemplo, se activan a una frecuencia de 13,56 megahercios.) Cuando una etiqueta RFID entra en proximidad con el metal, como el de otra etiqueta

o el de un soporte metálico de un DVD, puede activarse a una frecuencia ligeramente diferente. Este fenómeno se conoce como desintonización. En algunos casos poco frecuentes, es posible que un artículo no se registre debido a la desintonización.

Es mucho menos probable que haya una desintonización si las bibliotecas solicitan a sus usuarios que eviten retirar una gran cantidad de CD o DVD (al retirar menos artículos de una vez, normalmente se elimina el problema). Muchas bibliotecas también varían la colocación de las etiquetas RFID, lo que hace menos probable que las etiquetas de los artículos finos se superpongan en la plataforma de retirada, o en la estantería durante la lectura de estanterías o las operaciones de inventario. Virus y actos de vandalismo

Algunas bibliotecas han expresado su preocupación por la amenaza teórica de ataques de virus RFID, que han aparecido en algunas revistas académicas. Para evitar dichos ataques, los sistemas bien diseñados utilizan un formato de etiqueta cuidadosamente definido que se valida en contenido y valores. Esto lo protege de usos maliciosos. Además, un proveedor competente revisará y actualizará periódicamente el software para eliminar cualquier posible riesgo.

Los actos vandálicos, como la destrucción de etiquetas RFID en la biblioteca o cuando un usuario retira algún artículo, también son posibles. En su peor forma, los actos de vandalismo tienen lugar cuando se elimina la parte superior o se arranca la etiqueta RFID de un artículo. Los expertos en tecnología RFID también han demostrado que es posible dañar la información de la etiqueta RFID o hacer que ya no funcione mediante un ordenador y un lector-escritor de RFID disponible en cualquier comercio. No obstante, en cuanto a la escritura, ningún sistema RFID de biblioteca ha informado nunca de dichos ataques. En cuanto a los otros ataques, la respuesta de la tecnología RFID a los actos de vandalismo comienza con la prevención (mediante la implementación de estrategias de protección de datos), la vigilancia (mediante los procedimientos normales de seguridad en las bibliotecas) y mediante el ejercicio de acciones penales contra los infractores cuando se les detenga. En este momento, los actos de vandalismo contra la tecnología RFID son posibles, pero poco probables. Las bibliotecas deben estimar la amenaza de actos de vandalismo en el contexto de otros riesgos inherentes a cualquier establecimiento de puertas abiertas.

Cuestiones de salud, seguridad, accesibilidad y medio ambiente

La biblioteca constituye a menudo una pieza central de la comunidad. Como tal, atrae a un amplio sector de la población que incluye niños pequeños, personas mayores o discapacitadas. Dada esta diversidad, las bibliotecas deben prestar una especial atención a problemas de salud, seguridad y accesibilidad. Al igual que otras empresas, deben también vigilar el bienestar de sus empleados. Además, son responsables de desechar los equipos y materiales de forma respetuosa con el medio ambiente.

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En muchos países, las agencias gubernamentales aseguran el cumplimiento con los requisitos de salud, seguridad y medioambiente. En otros países, esta función la llevan a cabo organizaciones de certificación independientes. Una vez que se ha certificado el cumplimiento, se concede a los productos un sello o marca de aprobación. En el siguiente ejemplo se pueden ver las marcas de varias organizaciones y agencias, que certifican el cumplimiento con los requisitos de los Estados Unidos, Canadá, China, la Unión Europea, etc.

En los Estados Unidos y en otros países, la principal organización de certificación es Underwriters Laboratories (UL), que comprueba el cumplimiento con la normativa de seguridad de los productos. También confirma que el equipo y los materiales cumplen los requisitos de la Americans with Disabilities Act y la normativa de lugares de trabajo trazada por la United States Occupational Safety and Health Administration (OSHA).

Las bibliotecas deben tener en cuenta que la normativa de la OSHA estipula que los equipos estén certificados por la UL o por una organización parecida. Como siempre, si no se consigue la certificación adecuada y se producen lesiones en los empleados o usuarios por culpa de los equipos, podría haber consecuencias legales para los fabricantes o compradores.

Otras cuestiones de rendimiento

La tecnología RFID no es nueva. Se ha utilizado en aplicaciones industriales y militares durante décadas, y su rendimiento y fiabilidad están bien documentados. Además, la ampliación de aplicaciones que utilizan RFID, especialmente en el seguimiento de archivos y control de inventarios, ha llevado a una reducción gradual de los costes, característica de una tecnología consolidada.

No obstante, la tecnología RFID sigue siendo muy cambiante. Cualquier intento por describir el rendimiento y las

características de las etiquetas se verá rápidamente desfasado. Esto es de especial relevancia en lo que respecta al desarrollo de normas globales de formato de datos.

Las bibliotecas querrán asegurarse de que adquieren equipos que reflejen los últimos avances en la tecnología RFID. También deben buscar un sistema con flexibilidad, para que pueda evolucionar junto con las nuevas normas que promulguen las organizaciones internacionales de normalización.

Dado que las actualizaciones y mejoras son inevitables, las bibliotecas deben estar seguras de que sólo trabajan con proveedores que cuenten con un registro razonable en la industria, una voluntad de garantizar los equipos y etiquetas y un compromiso de continua investigación y desarrollo.

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