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Comunicación Política en Chile Análisis de las Elecciones Presidenciales 2009-2010

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(1)

UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

F

ACULTAD DE

C

IENCIAS DE

L

A

C

OMUNICACIÓN

D

EPARTAMENTO DE

C

OMUNICACIÓN

A

UDIOVISUAL Y

P

UBLICIDAD

TESIS DOCTORAL

Comunicación Política en Chile

Análisis de las Elecciones Presidenciales

2009-2010

Presentada por:

Luis Felipe Vergara Maldonado

Directora de Tesis:

Dra. Ana María Almansa Martínez

(2)

Esta obra está sujeta a una licencia Creative Commons:

Reconocimiento - No comercial - SinObraDerivada (cc-by-nc-nd): Http://creativecommons.org/licences/by-nc-nd/3.0/es

Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización

pero con el reconocimiento y atribución de los autores.

No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas.

(3)

UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

LA DRA. ANA MARÍA ALMANSA MARTÍNEZ, PROFESORA DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA,

INFORMA QUE,

DON LUIS FELIPE VERGARA MALDONADO HA REALIZADO BAJO MI SUPERVISIÓN LA TESIS

DOCTORAL TITULADA COMUNICACIÓN POLÍTICA EN CHILE. ANÁLISIS DE LAS ELECCIONES

PRESIDENCIALES 2009-2010.

REVISADO EL PRESENTE TRABAJO AUTORIZO SU PRESENTACIÓN EN LA UNIVERSIDAD DE

MÁLAGA POR ESTIMAR QUE REÚNE LOS REQUISITOS FORMALES Y CIENTÍFICOS PARA LA

OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE DOCTOR CONFORME A LA LEGISLACIÓN VIGENTE.

Y PARA QUE CONSTE, FORMO EL PRESENTE INFORME Y PRESTO CONFORMIDAD A LA

PRESENTACIÓN DE DICHA TESIS, EN MÁLAGA, 29 DE ENERO DE 2014.

FDO. ANA MARÍA ALMANSA MARTÍNEZ

(4)

“A quienes hicieron posible que llegara hasta aquí, y quién sabe cuánto más”.

A mis cuatro hijos, la razón principal de mi aprendizaje

A mi madre que nunca dejó de creer en mí

A mi mujer Marcela, por soportar mis obsesiones académicas

(5)

ÍNDICE

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN 12

I.1. Planteamiento General 13

I.2 Estado de la cuestión 24

I.3 Pregunta de investigación 28

I.4. Objetivos 29

I.4.1 Objetivo general 29

I.4.2 Objetivos específicos 29

I.5. Hipótesis 29

CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO 30

II.1. Génesis de la comunicación política 31

II.1.1 La comunicación política 31

II.1.2 La Retórica 37

II.2 Antecedentes de la comunicación política 38

(6)

II.3.1 Los orígenes 44

II.3.2 El alcance de lo escrito 46

II.3.3 Alcance de la palabra 48

II.3.4 El alcance de la imagen 49

II.4 Poder e Interacción Social 50

II.5 Los principios de la comunicación 54

II.5.1 Teoría de credibilidad de la fuente 63

II.5.2 Teoría del juicio social 66

II.5.3 Teoría de las expectativas y valores 69

II.5.4 Modelo de la Probabilidad de Elaboración 72

II.5.5 Modelo selección de mensajes para logro de acuerdo 76

II.5.6 Teoría de la publicidad subliminal 78

II.6 El marco legal que regula el sistema electoral en Chile 80

II.7 La Segmentación como hermanamiento electoral 85

II.7.1 Análisis del entorno 89

(7)

II.7.3 Definición de objetivos de campaña 92

II.8 Los medios técnicos de la comunicación 98

II.9 Algunos rasgos de la comunicación 104

II.9.1 Cultura y Comunicación 111

II.9.2 Poder y comunicación 112

II.9.3 La persuasión y la propaganda 119

II.10 Campañas electorales 127

II.10.1 Los componentes del mensaje electoral 130

II.10.2 Propaganda política 132

II.10.3 Sondeos electorales 136

II.10.4 Opinión pública 139

II.10.5 Agenda pública 141

II.10.6 Agenda mediática 142

II.10.7 Climas de opinión 142

II.10.8 El discurso 147

(8)

II.10.10 Sujetos de la acción 148

II.10.11 La perspectiva 150

II.10.12 La narración 151

II.10.13 Ideología y valores 152

II.10.14 El comportamiento y la comunicación no verbal 153

II.11 Los medios y técnicas de de difusión 154

II.11.1 Televisión 157

II.11.2 Debates Electorales 163

II.11.3 La radio 164

II.11.4 Los carteles 165

II.11.5 Los Meeting 166

II.11.6 Puerta a puerta (walk about) 168

II.11.7 Libros, programas y folletos 169

II.11.8 El mailing y el e-mail 171

II.11.9 La cobertura de prensa 173

(9)

II.12.1 Videotecnología y creación de imagen 176

II.12.2 Internet 177

II.12.3 Redes sociales (social media) 178

II.12.4 Ciberpolítica 179

II.13 Información y poder 186

II.14 Política y Medios de Comunicación 187

II.15 La Interacción social, la mediación y la comunicación 189

II.15.1 Tres tipos de interacción 190

II.16 Sobre las campañas electorales 194

II.17 Actitudes y valores políticos 195

II.18 Actualidad en comunicación política 196

II.18.1 Sistema de información de comunicación electoral 196

II.18.2 La democracia de opiniones 197

II.19 La Ética en la comunicación política 206

(10)

III.1. La Comunicación política como campo de investigación 210

III.2. La metodología 212

III.3 Descripción de la muestra 219

III.4 Error Muestral 226

III.5 La Encuesta 227

III. 6 Las Entrevistas 236

III.7 Los objetivos y sus técnicas de investigación 241

CAPÍTULO IV: EL ESTUDIO 243

IV.1. Chile 2010: El comienzo de la alternancia en el poder 244

IV.1.1 El centro político 247

IV.1.2 La modernización de la derecha 248

IV.1.3 La decadencia de la Concertación 253

IV.1.4 El síndrome ME-O 258

IV.2 Contextualización 263

(11)

IV.3.1 La Primera Candidatura de Sebastián Piñera 2005-2006 269

IV.3.2 La imagen como protagonista 272

IV.3.3 El debate presidencial 274

IV.3.4 Perfiles de los presidenciales 276

IV.3.5 Nuevo Presidente, las cifras 278

IV.3.6 Candidatos Presidenciales 2005 279

IV.3.7 Un análisis micro. ¿Qué pasó aquel 17 de enero de 2010? 281

IV.3.8 Las elecciones presidenciales 282

IV.3.9 Las elecciones en gráficas de los últimos 20 años 283

IV.4 De la valorización del personaje PIñera 292

IV.4.1 El estilo Piñera 292

IV.4.2 Sebastián Piñera: ¿Qué representa él y su Gobierno? 301

IV.4.3 Piñera, el porqué y para qué de su elección 303

IV.4.4 Su estilo de gobierno 309

IV.4.5 ¿A qué sector representa Sebastián Piñera? 312

(12)

IV.4.7 Su estrategia de comunicación política 326

IV.4.8 Su marketing político 327

IV.4.8.1 El marketing, complemento a la comunicación política 328

IV.5 Del análisis 330

IV.5.1 Valorizaciones 334

CAPÍTULO V: CONCUSIONES 356

V.1 De los resultados 357

V.2.Un Análisis Final del Gobierno de Piñera 362

V.3 Futuras líneas de investigación 366

(13)

CAPÍTULO I

(14)

I.1. Planteamiento General

La comunicación es fundamental en un estado democrático, y por ésta debe

entenderse no sólo los medios y las encuestas, sino también el modelo cultural

favorable al intercambio entre las élites, los dirigentes y los ciudadanos. Desde

esta perspectiva, los medios y las encuestas son a la vez los instrumentos dados a

los ciudadanos para comprender el mundo y la concretización de los valores de la

comunicación, indisociables de la democracia de masas. Pero debemos ir más

lejos. ¿Qué sería de nuestras sociedades cada vez más complejas, en las que los

ciudadanos están alejados de los centros de decisión política y económica,

algunos de los cuales se encuentran en países lejanos como sucede en Chile, no

tuviesen los medios para comunicarse e informarse sobre la realidad del mundo?

Siempre está esta doble dimensión de la comunicación. “A la vez normativa,

indisociable del paradigma democrático y funcional…el único modo de manejar las

sociedades complejas. Hoy todo es complicado y lejano y no siempre se percibe

que el modelo normativo de la comunicación. Las diversas herramientas que lo

instrumentan es también la manera de reducir las distancias entre dirigentes y

dirigidos1”. Dicho de otro modo, aunque la simplificación de la realidad y la personalización, que son leyes de hierro de la comunicación, suscitan los

inconvenientes bien conocidos, son también el medio dado a los ciudadanos para

acceder a la comprensión de una realidad social, cultural, económica y política. La

1

(15)

comunicación de masas, con sus ventajas e inconvenientes, es inseparable del

modelo de la democracia de masas que mezcla dimensiones funcionales y

normativas. En el mismo espíritu: ¿Las críticas justificadas acerca de la

racionalización operada por los medios, las encuestas, la comunicación política y

el marketing, no deberían también ser matizadas por este hecho? ¿No son el

precio que se debe pagar por establecer un vínculo entre las realidades y los

medios, sin ninguna relación unos con otros? Sólo la comunicación permite hoy

una cierta visibilidad entre la base y la cima. Ser comprendido por todo el mundo

tiene un precio: la simplificación y la racionalización.

Se encuentran aquí el fuerte vínculo existente entre la comunicación y la

valorización del ciudadano. “Este vínculo estructural entre la comunicación y la

democracia tiene también un papel respecto de dos grandes cuestiones de

nuestras sociedades individualistas de masas. La primera cuestión concierne a la

crisis del modelo de intercambio intersubjetivo. Aunque la comunicación

mediatizada no resuelve la falta de comunicación intersubjetiva, al menos evita un

alejamiento todavía mayor entre la escala del individuo y la sociedad. Lo mismo

ocurre con la contradicción entre el desfase del conocimiento y la acción. El

ciudadano occidental es como dicen, un “enano en materia de acción y un gigante

en materia de información2”. Esta sobreinformación tiene la ventaja de darle al ciudadano la sensación de estar más o menos al tanto de los problemas

esenciales. La situación sería peor si este ciudadano no sólo no pudiese actuar,

2

(16)

sino que estuviese, además, aislado del mundo. Tiendo a dar vuelta a la crítica

hecha frecuentemente contra el lugar de la comunicación en nuestras sociedades.

La comunicación no resuelve las dos contradicciones, cuyas causas son por otra

parte totalmente externas a ella, pero al menos evita que el ciudadano esté aún

más perdido y dominado.

La segunda cuestión concierne a la doble crisis que atraviesan las diferentes

democracias: su representatividad y su soberanía. En los dos casos, la

comunicación relativiza sus efectos negativos. Ya no se distinguen muy bien los

criterios que estructuran las representaciones sociales de nuestras sociedades, ni

los criterios ideológicos sobre los cuales asentar la representatividad política, ya

que todas las fuerzas políticas son favorables al cambio y a la modernidad...La

crisis de la soberanía concierne, en cambio, a la relación de las sociedades con el

exterior. Esta crisis de la soberanía está directamente ligada a la crisis de la

identidad nacional, muy marcada en la cultura chilena.

En los dos casos la comunicación sin ofrecer una solución de reemplazo, atenúa

los aspectos negativos. Aunque estos modelos normativos de comunicación son

imperfectos, constituyen un modo de establecer un vínculo entre la escala del

individuo y la del mundo exterior. Si se quiere evitar que la dimensión en última

instancia favorable de los medios y de las encuestas se transforme a su vez en

una tiranía, es necesario construir los conceptos que permiten limitar su efecto

negativo. Porque nada garantiza a priori qué medios y encuestas seguirán siendo,

(17)

información y de la opinión que fueron en la teoría democrática. Los desvíos

observados desde hace una veintena de años con la “hipermediatizador de la

realidad3” y la influencia de las encuestas para un trabajo teórico.

El primer concepto que se debe examinar nuevamente es el de espacio público “el

de la representación, en el que la sociedad se hace visible. Las relaciones entre

los habitantes y entre el poder y la ciudadanía se materializan, se expresan en la

conformación de calles, las plazas, los parques, los lugares del encuentro

ciudadano y los monumentos4”. Su papel aumenta al asegurar la transición entre la sociedad civil y la sociedad política, en la medida en que la mayoría de los

problemas de la sociedad ocurren en el espacio público y se discuten

contradictoriamente. Si se quiere evitar una ampliación infinita de este espacio

público, es necesario limitarlo. Para ser claro, el riesgo es que el vocabulario y las

dicotomías políticas invadan todo el espacio público y se vuelvan el único modo de

aprehensión de la realidad. Para conjurar esta unidimensionalización, es necesario

mantener las distancias entre las diversas referencias necesarias, culturales,

simbólicas, religiosas o estéticas, sin las cuales no existe funcionamiento de una

sociedad, a fortiori democrática.

3

Scolari, C. (2008). Hipermediaciones. Elementos para una teoría de la comunicación digital.

Mediaciones Sociales, NÀ 8, I semestre 2011, Pág. 169.

4

Mattelart, A (1998). Diversidad cultural y mundialización. Paidós. Barcelona, Buenos Aires,

(18)

Ocurre lo mismo con el otro concepto central: el de la comunicación política, “que

establecer una conexión entre los oferentes y demandantes del intercambio

político, entre la comunidad en general y las diferentes alternativas de respuesta a

sus necesidades sociales; por tanto, es un tipo de comunicación que destaca por

su globalidad, puesto que implica a toda la sociedad, sus consecuencias afectan a

toda la comunidad5” y donde se observa el mismo fenómeno. La extensión de la lógica política a todas las esferas de la sociedad acrecienta mecánicamente el

papel de la comunicación política, pero con el riesgo de hacer de ella un fenómeno

totalmente proteiforme, o sea que cambia constantemente de forma, sin ninguna

capacidad discriminatoria y sin efecto estructurarte.

Lo que puede traer un riesgo asociado: en primer lugar, el de una economía

general de la expresión, sin relación con las restricciones de cualquier

comunicación auténtica. El desequilibrio en favor de la expresión se arriesgaría

entonces a favorecer, por reacción, a la lógica del experto, que, en nombre de las

competencias y saberes, se coloca por encima de las leyes de la política y de casi

todas las leyes. Por otro lado, el triunfo de una lógica de la expresión y de la

igualdad de las opiniones puede reforzar la idea de una "nueva" forma de

democracia, denominada democracia de opinión o democracia del público. Ésta, al

apoyarse en la caída de las ideologías y en la igualación de los puntos de vista,

llegará a promover un modelo de democracia política principalmente centrado en

la expresión de las opiniones.

5

(19)

Es necesario plantear un vínculo normativo entre la comunicación y la democracia,

para definir de manera más rigurosa los papeles del espacio público y de la

comunicación política, que son las herramientas teóricas indispensables para

pensar y manejar la democracia de masas. Es también la condición para recordar

que aunque la comunicación permite manejar más pacíficamente las relaciones de

fuerzas, no las suprime.

El triunfo de la comunicación desestabilizó la relación de fuerzas existente entre

las lógicas de la información, de la opinión pública y de la acción o, más bien,

cambió su forma. Ayer era la lógica del poder la que resistía el contrapeso de la

información y del público. Hoy es la omnipresencia de la comunicación y de la

opinión pública la que desestabiliza una lógica política menos arrogante. Los

inicios de la comunicación política los encontramos en los orígenes de la

civilización, cuando la vida social de las comunidades dependía de líderes y

pensadores con grandes habilidades en el manejo de la retórica, la elocuencia y

otras habilidades para comunicar sus ideas y sus propósitos.

En tanto política, de acuerdo con Aristóteles: “es la más subjetiva de las ciencias,

por lo complejo del proceder humano en su conjunto6”. Sin embargo ésta, ha ido consagrando sus funciones hacia la vida de las comunidades, donde con ayuda de

la comunicación ha estado al servicio del hombre durante siglos.

6

Isla, L. (15 junio de 2010). Desarrollo de la Comunicación Política. Revista Razón y Palabra,

(Núm. 27), 17-21. Recuperado el 17 de agosto de 2013 de

(20)

Aunque, “la preocupación del hombre por la política y su difusión data del origen

de la civilización7”, explica Ochoa, en nuestro tiempo aún no es posible establecer y conciliar intereses, lograr consensos, entregar de una manera adecuada,

equilibrada y equitativamente justa de comunicación. Por el contrario, el autor

señala, que los medios ejercen un poder que sobrepasa las posibilidades del

ciudadano común, y la política sigue siendo más el privilegio de unos pocos que el

ejercicio donde todos actúan por igual. Desde la perspectiva del autor, “la política

es una ciencia que estudia las relaciones entre los ciudadanos y el Estado”8. Es decir se genera una complicidad entre ambos en la que no puede estar ausente la

comunicación, ya sea en forma directa o no, esto, ya que en democracia la vida

política es un gran sistema de diálogos.

Tanto así, que en la actualidad para un político resulta difícil gobernar sin la

participación de los medios de comunicación masiva, entendiendo a la democracia

como el gobierno de la opinión, podría ser desfavorable o a favor del dirigente. Lo

importante, sin duda, es que el político o el grupo gobernante cuenten con los

canales de comunicación adecuados para su difusión.

En este sentido, si no existen los canales informativos, se margina al ciudadano de

saber “si son correctas o justas las decisiones que afectan a su vida cuando son

tomadas por el grupo en el poder, tampoco podría conocer a sus gobernantes y

7

Ochoa, O. (2000). Comunicación política y opinión pública (1 Ed.). México D.F. Editorial Mc

Graw-Hill/ Interamericana. Pág. 70.

8

(21)

menos aún realizar una democracia participativa”9. En consecuencia, esto podría

resultar claramente perjudicial para el propio sistema político, ya que la

comunicación tiene como uno de sus propósitos sistematizar los flujos de

información entre gobernantes y gobernados lo que, en una sociedad organizada,

podría significar que sin comunicación la política se vería limitada en alcance,

significado y posibilidades. Comunicar es entonces un acto de naturaleza política.

Aunque las definiciones de comunicación política son diversas y han generado

fuertes polémicas entre los distintos investigadores del campo, existe un relativo

consenso en que ésta cumple un papel fundamental en el funcionamiento de los

sistemas políticos. Meadow la define como “el intercambio de símbolos o

mensajes que con un significativo alcance han sido compartidos por o tienen

consecuencias para el funcionamiento de los sistemas políticos”10. La comunicación política ha desempeñado distintos papeles, dependiendo del

sistema político del que se trate. Por ejemplo, en una dictadura su papel se verá

limitado a servir como un mero instrumento del poder establecido. En tanto, en un

sistema democrático, la comunicación ocupará un rol más central en sus

procesos.

Una visión institucionalizada de la comunicación política, es la de Nimmo cuando

sostiene que “una comunicación (actividad) puede ser considerada política, en

9

Ochoa, O. Op. Cit. Pág. 71. 10

Monzón, C. (1996). Opinión pública y comunicación política (1° Ed.). Madrid, España. Editorial

(22)

virtud de las consecuencias (actuales y potenciales) que regulan la conducta

humana bajo ciertas condiciones de conflicto11”.

Entre todas estas definiciones, destacan la existencia de un campo común que

llaman comunicación y otro que llaman política, indica Monzón. Cuando el primero

influye o guarda relación con el segundo, entonces se puede hablar de

comunicación política. Para los efectos de ésta investigación, sin embargo, se

utiliza el planteamiento de Oscar Ochoa, el cual define a la “comunicación política

como el proceso de transmisión y recepción de mensajes, desde y hacia los

componentes del sistema político”12. Plantea que si el ser humano es político por

naturaleza, la comunicación que establece es un acto público y de orden político,

que trasciende y se ve afectado en lo social con el propósito de establecer

relaciones de poder.

Pero en ese tipo de comunicaciones se va más allá. Según plantea Isla, “en la

comunicación política intervienen, además factores de tiempo, lugar,

acontecimientos y lo más importante, las intenciones de quienes participan en ella

dentro de un orden político establecido”13. De esta forma, ser humano, ente social y ente político se fusionan al final del día, independiente de la afinidad o aversión

11

Nimmo, D. y Sanders K. (1981). Introduction: The Emergence of Political Communication as a

Field. Hang book of Political Communication California USA. Pág. 36.

12

Ochoa, O. Op. Cit. Pág. 78. 13

(23)

que le genere a muchos. La palabra, ‘política’ está insertan en nuestra sociedad

aunque reneguemos de ella.

Ochoa explica que “la difusión de valores del sistema social, a través de los

medios de comunicación se va desarrollando hacia relaciones más complejas,

sobre todo en el ámbito del poder”. Estas condiciones determinan los

acontecimientos estableciéndose un ciclo de relaciones políticas y de

comunicación. Por último, Monzón señala la importancia que han adquirido los

medios en el desarrollo de la democracia desde los años noventa. Es la

“mediocracia o democracia centrada en los medios de comunicación que está

revolucionando el mundo de la información y la política”14. Explica que los periodistas han pasado de ser testigos de la actividad pública y política a actores.

Los líderes políticos aprenden nuevas técnicas de comunicación y persuasión, los

gobiernos deben dar cuenta de sus actos con mayor rapidez y transparencia y los

partidos políticos pierden peso en la escena política para dar paso a la popularidad

e imagen de sus líderes. El nuevo espacio público, sin lugar a dudas está

dominado por la información.

Este trabajo de investigación, que se presenta para acceder al grado de Doctor en

Comunicación de la Universidad de Málaga, aborda el tema de la comunicación

política y sus efectos en las elecciones presidenciales chilenas de diciembre de

2009 y enero del año 2010. La comunicación es una de las conductas más

importantes, complejas y permanentes en la vida humana. Es un proceso

14

(24)

constante cambio y una herramienta vital que va adoptando diversos códigos y, a

su vez, penetrando distintas áreas del quehacer social.

Actualmente el ecosistema comunicativo se encuentra saturado de información,

mayor comunicación, mayor flujo de información y mayor acceso a las fuentes

hacen que la globalidad comunicativa se haga más real que lo pensado por el

mismo Mc. Luhan en su concepto de la Aldea Global, acuñado en su libro “Guerra

y Paz en la Aldea Global” (1968). Está la paradoja que “mientras más información

disponible tenemos, aumenta nuestra incertidumbre respecto a qué fuente

otorgarle la credibilidad15”. Siendo así esta disyuntiva se le plantea al ciudadano

común y corriente en todos los ámbitos de la vida, pero es el público,

especialmente el político, el que lo resiente más. De acuerdo a ello, la capacidad

de persuadir eficazmente con los mensajes “También se enlazan ambos saberes

en el uso compartido de ámbitos de estudio y de acción: La consideración del

espacio mediático como el ágora posmoderna, el terreno de competencia por el

mercado electoral, implica una nueva circunstancia en la realización de lo político

en convivencia con la cultura de masas. La seducción televisiva o radiofónica

como medio y mensaje van a caracterizar a la Política en tiempos de la imagen.

Asimismo, los melodramas, las telenovelas, la moda, los comerciales, las revistas

corazón y el resto de los productos culturales, afines al universo tradicional de lo

estético, crean el tipo de espectador-participante de lo político. Este modo de

participación se configura, entonces, desde un ritmo y una estructura equivalentes;

15

(25)

en favor de la captación de audiencias se moldea la noticia y se falsea el

acontecimiento, lo cual desdibuja aceleradamente las fronteras entre ficción y

realidad, entre espectáculo dramático o político16”; y de este modo, conquistar y

conseguir apoyo del electorado hacia una determinada postura es clave, pero no

por eso fácil, asumiendo que todos apuntan a lo mismo y muchas veces por

iguales canales.

I.2 Estado de la cuestión

Hasta el momento han sido muchos los intentos de estudios de la comunicación

política, así como de clasificar sus posibles áreas de investigación. Algunos

autores como Nimmo y Sanders17, Del Rey18, Gauthier, Gosselin y Mouchon19, han clasificado muchos de los estudios de comunicación política realizados hasta

el momento del siguiente modo:

- Estudios que se centran en el análisis del lenguaje de la comunicación política.

Esto incluye análisis de contenidos de los mensajes, de los temas, metáforas,

16

Sánchez M. (2005). Estética y poder: Aproximaciones a la estetización de la política”, en Emilio

Duharte Díaz (Comp.): La política: Miradas cruzadas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

Pág. 147).

17

Nimmo, D. y Sanders, K. Editorial (1981). Handbook of Political Communication. Sage, Londres.

18

Del Rey, Javier (1989). “Comunicación Política”, Eudema, Madrid. Recuperado el 19 d agosto de

21013 de http://www.ehu.es/zer/hemeroteca/pdfs/zer01-04-delrey.pdf.

19

Gauthier, G., Gosselin, A. y Mouchon, J. (comps.) (1998). Comunicación y Política. Gedisa,

(26)

lenguaje político y recursos estilísticos.

- Estudios centrados en los procesos políticos20 que acompañan a la comunicación política. Es decir, análisis de los mensajes electorales (creación

de imágenes de partidos y candidatos), gestión y organización de campañas,

etc.

- Estudios centrados en acciones de comunicación, o formas que puede adoptar

el mensaje político. Debates políticos, publicidad política, eventos políticos,

destinados a la comunicación política con el ciudadano, humor.

- Estudios enfocados en la medición del mensaje21 realizado por los medios. Relación entre políticos y periodistas, sociología de las redacciones de los

medios, personalización de la política, cobertura de los medios a la

información política, creación de climas de opinión por parte de los medios y

crisis políticas.

- Estudios sobre los efectos de la audiencia22 la Mass Communication Research está dominada por la consigna positivista Saber para preveer,

preveer para poder, de esta forma, desde el comienzo, el área de estudio

20

Zurbriggen, C. (2006). El institucionalismo centrado en los actores: una perspectiva analítica en

el estudio de las políticas públicas. Revista de Ciencia Política. Volumen 26, Nº 1 pág. 67 – 83.

21

Moya, M. (1999). Cognición social. En J.F. Morales y C. Huici (Coords.), Psicología Social.

Madrid. Ed. McGraw Hill (pág. 49-64).

22

Alsina, M. (2001). Teorías de la Comunicación. Ámbitos, métodos y perspectivas. Editorial

(27)

privilegiada ha sido la teoría de los efectos sobre las audiencias, esto es,

conocer cuáles eran las reacciones del público frente a las propuestas

mediáticas con el objeto de obtener las claves para conducir el

comportamiento de las masas.

- Estudios centrados en los efectos del mensaje23 de la comunicación política. Que incluye búsqueda y procesamiento de la información política, Influencia

de los medios en los ciudadanos, Influencia de los medios en los prejuicios y

en el comportamiento político de los ciudadanos, cambios de actitudes en los

políticos y en los ciudadanos debido a la comunicación política.

- Estudio en Chile sobre la intención de voto24 luego del cambio en el sistema electoral que modifica el voto obligatorio por voluntario. ¿Cómo se comportan

los nuevos votante, sus decisiones y la manera de atraerlos para futuras

elecciones.

- Estudio sobre modificación al sistema electoral chileno25. Luego de 20 años en que el padrón electoral chileno se fue envejeciendo paulatinamente y en que

la participación electoral fue cayendo de manera sistemática, la inscripción

23 Yanes, R. (2007). La comunicación política y los nuevos medios de comunicación personalizada.

Revista Ámbito Nº 16 (Pág. 355-365)

24

Matamala, D. (2013). Tu cariño se me va. La batalla por los votantes del nuevo Chile. Ediciones

B Chile (1° Ed).

25

Martínez, M., Santos, H. y Elacqua, G. (julio 2012). Los Nuevos Votantes Chilenos: Efectos de la

Inscripción Automática y Voto Voluntario. Revista Instituto de Políticas Públicas de la Universidad

(28)

automática y el voto voluntario de todos los ciudadanos mayores de edad abre

una serie de interrogantes para el sistema y el juego político chileno. ¿Cuál

será, realmente, el impacto de este cambio? ¿Se incorporarán efectivamente

cinco millones de votantes nuevos o el efecto de su incorporación se verá

amortiguado por votantes inscritos en el sistema antiguo y que ahora, ante la

voluntariedad del voto, decidirán quedarse en sus casas? ¿Y quiénes son

estos nuevos votantes? ¿Cuál es su perfil etario, socio-económico y político?

Al respecto los principales análisis y estudios en materia de comunicación política

en Chile están dado por el Instituto de Política Públicas de la Universidad Diego

Portales, liderado por el académico de esta casa de estudios y de la universidad

de New York, Patricio Navia, quien ha escrito sobre y además publica libros entre

los que destacan “Que gane ‘el más mejo’. Mérito y competencia en el Chile de

hoy” que escribió conjuntamente con Eduardo Engel; de la misma universidad

destaca el profesor Claudio Fuentes cuyo último libro fue “El Fraude” en alusión al

plebiscito de 1980 que valido la Constitución que hoy rige en Chile.

La Universidad del Desarrollo cuenta también con la Facultad de Gobierno y uno

de sus principales referentes es el académico Gonzalo Müller quien publica

constantemente sobre la teoría legislativa, desde una mirada más buen

conservadora y cercana a la derecha chilena.

La Universidad Católica, también es parte del análisis político a través de su

(29)

en el contexto Latinoamericano destacando David Altman y su último

estudio "Mechanisms of Direct Democracy in Latin America: Instruments of

Political Control or Politically Controlled Instruments?".

Sin embargo, y pese a que se ha estudiado e investigado profundamente en

temas propios de las ciencias políticas, en el caso chileno, no existen estudios

profundos sobre la comunicación política en Chile, quienes la abordan la toman de

una manera más tangencial y dentro de un contexto de las ciencias políticas. Ha

modo de ejemplo, en Chile actualmente sólo hay un doctorado en comunicación y

es el que dicta la Universidad Católica y que está orientado a la comunicación

como ciencia, sin especialidad.

A su vez, hay tres magister en Comunicación Política, uno dictado por la

Universidad de Chile, liderado por Lorena Antezana; otro de la Universidad Mayor,

sobre Ciencias Políticas y Comunicación, dirigido por el ex presidente de la

Cámara de Diputados, Antonio Leal ; y el último en Ciencias Políticas de la

Universidad Andrés Bello cuyo director es Felipe Vergara.

I.3. Pregunta de Investigación

• ¿Qué factores explican la victoria de Sebastian Piñera en la elección

presidencial chilena 2009-2010?

(30)

campaña electoral?

I.4 Objetivos

I.4.1 Objetivo general

Descubrir los factores críticos de éxito de la campaña presidencial de Sebastián

Piñera que le permitieron llegar al poder el año 2010.

I.4.2 Objetivos específicos

Demostrar que cuando mejora la imagen de candidato (personal branding), se

facilita su recordación y potenciará sus atributos.

• Identificar qué papel tuvo la selección de los medios de difusión en el

resultado de esta elección presidencial.

I.5. Hipótesis

El triunfo de Sebastián Piñera en la elección presidencial chilena de 2009-2010 se

debió a la capacidad de aplicar exitosamente herramientas de comunicación

política y a la oportunidad de contar con un adversario electoral debilitado en su

(31)

CAPÍTULO II

(32)

II.1. Génesis de la comunicación política

II.1.1 La comunicación política

Históricamente, la prolongada batalla por la democracia consistió en hacer

reconocer el vínculo entre la expresión, la comunicación y la acción. No hay

política democrática sin capacidad de expresión de las opiniones y sin

comunicación entre los actores26.

La Comunicación Política es “una ciencia emergente que se mueve entre una

versión científico-académica y una versión aplicada cercana a la acción política

práctica y pragmática. Son las dos caras de toda ciencia. Sus aspectos teóricos y

experimentales de carácter académico son las bases fundantes de la

Comunicación Política aplicada27”.

En la actualidad, la comunicación política triunfa, principalmente por una serie de

factores a considerar28.

26

Para su problemática, véanse los dos artículos: "Communication politique: construction d'un

modèle" y "Lesmédias, mitillon faible de la communication politique", Herrnes, n° 4, "Le Nouvel

Espacepublic", Ed. du CNRS. 1989.

27

Canel, M. (1999). Comunicación Política. Técnicas y estrategias para la sociedad de la

información. Comunicación y Sociedad, Universidad de Navarra. Recuperado el 11 de diciembre de

2013 de https://www.unav.es/fcom/comunicacionysociedad/es/resena.php?art_id=171

28

La comunicación política es “el espacio en que intercambian los discursos contradictorios de tres

actores que poseen la legitimidad de expresarse públicamente sobre política y que son los

políticos, los periodistas y la opinión pública a través de encuestas”. Esta definición hace hincapié

(33)

a. La legalización de la libertad de expresión facilita ciertamente la circulación

de un número increíble de opiniones de todo tipo, pero no todas responden

a los criterios de la opinión ilustrada del ciudadano. “Exprésate”, “sé tú

mismo”, que tan frecuentemente se escuchan en nuestra cultura de la

libertad, no tienen mucho que ver con la opinión elaborada de la teoría

democrática. La expresión no es la opinión construida y reflexiva. Además,

son siempre los mismos ambientes los que se expresan, mientras que otros

permanecen frustrados en la expresión. Las desigualdades en esta materia

son entonces relativamente marcadas. Así que enfrentamos el siguiente

problema: la libertad favorece más la expresión que la opinión razonada del

ciudadano del siglo XVIII, lo que obliga a la comunicación política a

enfrentar cada vez más corrientes de opiniones de valores diferentes. No

existe una solución simple al problema de la confusión entre la expresión y

las opiniones, ni a la necesaria regulación de estos dos movimientos. Es el

descubrimiento de la necesidad insatisfecha de expresión y de

comunicación, perceptible en ocasión de las crisis, lo que permite advertir la

dificultad de legislar en este dominio. Además, los diferentes grupos no

entienden lo mismo por opinión. Para los periodistas, ésta se encuentra

vinculada ante todo a la lógica del acontecimiento; para el público se trata

más bien de expresar las opiniones. Para los políticos es un componente en

su juego estratégico. Dicho de otro modo, ninguno de los actores le asigna

constituyen, en realidad, la condición de funcionamiento de la democracia de masas. Wolton, D.

(34)

el mismo sentido ni posee las mismas expectativas en esta expresión de

opiniones, condición esencial del funcionamiento de la comunicación

política.

b. Si nos situamos ahora del lado de lo que se hace público, surgen otros dos

límites. El primero concierne a la calidad de las opiniones emitidas. Lo que

se hace público no es siempre lo que es más interesante. La publicidad,

principio esencial de la teoría democrática, no es sinónimo de calidad. Lo

conocido no es forzosamente lo importante y, a la inversa, lo importante no

siempre es conocido. El segundo límite proviene del hecho de que no existe

un vínculo directo entre libertad de opinión y diversidad de las opiniones

emitidas. En la realidad asistimos por una especie de efecto perverso a una

reducción del número de puntos de vista en debate. Dicho de otro modo, el

número creciente de medios no lleva forzosamente a un número más

grande de opiniones debatidas. Se opera una especie de selección que

tiende a eliminar las opiniones ‘desviadas’ y conduce a un proceso de

empobrecimiento (controlado), que se traduce en el refuerzo de ciertas

opiniones en detrimento de otras. Toda la comunicación política es la que

está desequilibrada.

c. El tercer problema concierne al aumento de poder de la lógica del experto,

fenómeno en parte contradictorio con el paradigma de la libertad y de la

igualdad de las opiniones, pero que se explica por la necesidad de

(35)

igualitariamente. El desarrollo de la función del experto es una de las

respuestas a la pregunta siguiente: ¿A quién dar la palabra si todas las

palabras son iguales? Los periodistas también enfrentan este temible

problema de elección, al que responden, por lo general, de tres maneras.

Darle la palabra a los que son “representativos”, debido a que fueron

elegidos o designados por su organismo, dársela a los competentes en su

dominio y, finalmente, a aquellos que representan bien el punto de vista del

“todo el mundo”. La palabra otorgada al ciudadano ordinario del tercer

grupo es una antigua tradición que sin duda ocupa cada vez más lugar,

sobre todo en tiempos de crisis, cuando los medios quieren dar la palabra y

permitirles a todos expresarse. Pero rápidamente se perciben los límites.

d. Esta generalización de la expresión en la sociedad de la comunicación

plantea dos problemas. Si todo el mundo se expresa, ¿quién escucha? La

sociedad de la expresión no es la sociedad de comunicación: puede haber

allí tantos esquizofrénicos como personas que se expresan. Por otro lado,

la necesidad de una palabra competente y autorizada aumenta en la

medida en que crece el número de aquellos que se expresan. Dicho de otro

modo, cuánto más expresión hay, mayor es la necesidad de expertos. “La

(36)

construida sobre un modelo de igualdad de la expresión favorece

finalmente a los expertos y especialistas29”.

e. El recurso al experto presenta tres ventajas. Primero, una reacción al

igualitarismo del ambiente. El experto ofrece relieve y competencia mientras

que la palabra pública nivela. Es, además, un proceso en fase con la lógica

de jurisdicción de la sociedad. La sociedad democrática, en la que todo el

mundo tiene derechos, se transforma lenta y lamentablemente, en una

inmensa sala de audiencias donde cada uno, por medio de un abogado, se

defiende de los ataques que ponen en duda su identidad y sus intereses.

Basta para advertir esta desviación jurídica observar la evolución de la

sociedad norteamericana. ¿Es la guerra del derecho el precio que se debe

pagar por el pasaje de la lucha de clases a la lucha de lugares? En todo

caso, frente a la jurisdicción de la sociedad, el experto presenta todas las

garantías porque es en todas partes uno de los pivotes de esta lógica

jurídica. Finalmente, el experto es un modo de resolver la relación

competencia-poder, porque en principio no es un decidor. En realidad, los

elementos de decisión son la mayor parte del tiempo tan complejos que el

análisis de los expertos se vuelve frecuentemente la decisión, pero un

procedimiento de esta clase aprovecha la ficción de una independencia de

la autoridad de decisión.

29

(37)

f. El experto en comunicación política resuelve entonces varios problemas: “el

saber y la competencia, la jerarquía y la igualdad, la autoridad y el poder30”. Sin embargo, el crecimiento de su papel es el síntoma de una crisis en la

política. El aumento de poder simboliza la cuestión de la tecnicidad, que

encontramos también con los altos funcionarios, la tecnocracia, y que

podría, el día de mañana, concernir de la misma manera a los científicos,

cuando se les pida un mayor compromiso con los asuntos públicos. En

cincuenta años, la tecnologización del poder llevó a la inversión de la

relación de fuerzas. Evidentemente es la función de arbitraje del político, lo

que está en cuestión, así como la obligación, para todas las funciones

ligadas a una destreza, de saber mantenerse en su lugar.

Sin embargo y pese a ello queda aún un problema por dilucidar y posiblemente el

más complejo de resolver: la distancia entre la información y la acción. El modelo

democrático, desde hace dos siglos, se construye en función de este vínculo

estructural. La información es la condición de la acción, que le permite al

ciudadano comprender el mundo, hacerse una opinión de él, para luego actuar

mediante el voto. La libertad de información es la condición del status del

ciudadano. Hoy en día la desproporción se establece entre los dos, ya que el

ciudadano sabe todo y sobre todo. La extensión de la comunicación política a un

número creciente de temas hace más visible esta contradicción. Además, en

medio siglo se derrumbaron las estructuras militantes, asociativas, sindicales y

30

(38)

políticas que, con buena razón, le daban al ciudadano la sensación de poder

actuar. Éste está literalmente invadido por la comunicación y desprovisto frente a

la acción. En temas de coyuntura política pasa algo similar, así, del “binomio

comunicación-política31”, hoy en día es la política la más débil riesgoso para

quienes ejercen dicha función.

II.1.2 La Retórica

La palabra retórica deviene del griego rhetorike y del latín rhetorica que hace

referencia al arte del bien decir, de dar belleza y eficacia al lenguaje. Se menciona

cuando se habla según las reglas y usos de la retórica, a través de los artificios de

la palabra. Se considera a la retórica de la antigüedad como la precursora de la

comunicación política moderna. Esta denominación se ha hecho célebre por las

obras de Aristóteles Retórica y también Política, que se consideran precursoras en

el estudio de la comunicación y de la política.

En efecto, si se hace referencia a la polis de la Grecia antigua, donde la palabra

en general y la oratoria en particular, tenía la categoría de arte, podemos tener

claro que en el Ágora, donde debatían los ciudadanos, la palabra era una

herramienta esencial de la acción política. Entre los principales oradores antiguos

tenemos a los sofistas griegos, al célebre orador ateniense Demóstenes, así como

31

Menéndez, A. (2004). Filosofía Política Contemporánea. Editorial Universidad Nacional

(39)

a Cicerón en la antigua Roma. En el Imperio Romano, y por influencia griega,

también la oratoria era de vital importancia en la vida política, ya que en el Senado

los patricios debatían con tanta fuerza, como también los plebeyos en las plazas y

el imperio laureaban y respetaba políticamente a sus mejores oradores.

De esta forma “el arte de la oratoria se proyectará con el devenir del tiempo como

herramienta indispensable de la actividad política, pues en ella se muestra

expresividad, persuasión, manejo en el lenguaje y la palabra, en todo el sentido es

una forma de comunicación en la política32”. También Maquiavelo aportó en su clásica obra El Príncipe, nuevas dimensiones de cómo es el arte de la palabra en

la manipulación política, así como también desarrollo una teoría del papel de la

persuasión política como alternativa al uso de la fuerza.

II.2 Antecedentes de la comunicación política

Un modelo científico implica el desarrollo de una metodología, orientada a cumplir

con objetivos, desarrollando actividades programadas, originadas en una hipótesis

inicial. El camino científico implica rigor y veracidad, en consecuencia, para llegar

al resultado deben cumplirse rigurosamente las distintas etapas.

32

Rodríguez, B. (16-09-2009). La Comunicación Política. Recuperado el 05 de marzo de 2013 de

(40)

“No existen conocimientos intransferibles y que se pueden obtener los más altos

resultados de una campaña electoral con organización, creatividad, y manejo

racional de los recursos33”. En esta empresa es tan importante hacer las buenas cosas como hacer las cosas bien. Este manual es una guía para hacer,

sistemáticamente, las cosas pertinentes al desarrollo óptimo de una campaña.

Que estas cosas se hagan de la mejor manera depende de que pueda organizarse

un buen equipo de trabajo, con individuos que posean conocimientos y destrezas

complementarias.

A principios de 1940, año de elecciones en Estados Unidos, un equipo de

investigación de Columbia University y bajo la supervisión de Paul Lazarsfeld, se

trasladó al condado de Erie, en el norte del estado de Ohio, para estudiar la

influencia de los medios de comunicación en una campaña electoral. los

investigadores incorporaron a su estudio, que inició toda una línea de exploración,

la vaga noción de que los medios de comunicación masiva tienen un poder

extraordinario sobre las mentes de las personas. Su encuesta los llevó a una

conclusión bastante distinta a lo que esperaban. En vez de “encontrar evidencia

sobre una manipulación masiva por los medios de comunicación, las personas a

quienes entrevistaron señalaron que: a) la mayoría había decidido por quién votar

antes de que empezara la campaña electoral, y b) los periódicos y la radio

proporcionaron información relevante sobre la elección, sin embargo los

entrevistados (escogidos de manera 8 intencional entre quienes habían estado

33

(41)

muy expuestos a los contenidos de los medios acerca de la elección) votaban de

manera muy similar a como votaron las personas34”.

Es importante recoger un poco de historia en relación a la comunicación política y

por lo mismo es importante incluir una breve introducción teórica a ciertos

conceptos de comunicación política, que serán de especial utilidad en la

organización y concepción de los mensajes publicitarios. La primera parte trata de

los procesos semánticos que se ponen en marcha en la publicidad política

televisiva, la segunda parte examina un conjunto de técnicas de presentación,

también centradas en la televisión, tratada aquí como el medio clave en una

campaña electoral. El capítulo se completa con un examen, relativamente extenso,

de los principales medios de difusión que pueden ser utilizados en la campaña.

II.3 La comunicación en la política

Terminada la Segunda Guerra Mundial, fueron derrotados dos regímenes

fascistas, Italia y Alemania, vencidos por las fuerzas aliadas. El final de la guerra

coincidió, también, con la llegada de la televisión, que drenó el electorado urbano

de la esfera pública hacia el interior de las casas. La política, que, “a partir de

34

Lazarsfeld, Berelson y Gaudet (1944) The People’s Choice: How the Voter Makes Up His Mind in

(42)

1800, había emergido como una gran tarea nacional, en las discusiones en cafés,

bares, plazas públicas y locales de concentración popular35” -revitalizada en parte durante los años posteriores a la Primera Guerra-, desapareció de la escena

urbana después de 1945. La televisión, la radio, los diarios y el cine comenzaron a

transmitir los discursos, las concentraciones, los comicios; y lo político se

transformó cada vez más dependiente de los medios de comunicación y de su

cobertura.

Las tecnologías de comunicación provocaron, además, otro fenómeno. Por ser

más potentes, alcanzaron más lugares, como podían captarse en cualquier parte,

suplantaron el factor humano por los aparatos de grabación y de divulgación. Los

propios políticos ya no debían permanecer en los locales de las concentraciones.

Esto redujo el poder de los grandes estadistas y convirtió la función del político en

una actividad menos decisiva, transfiriendo importancia y significación a los

medios de comunicación. La política, cada vez más subordinada y dependiente de

los diarios, las radios y la TV, ocasionó que los políticos fueran meros “actores” en

ese proceso, cambiando su papel de conductores de las sociedades, de líderes

populares y de reformadores sociales por el de figuras del espectáculo televisivo.

En las últimas décadas, se observa la sustitución de la clase política por la clase

de los hombres y mujeres mediáticos. Actores de cine, cantantes de radio,

animadores de televisión se hacen políticos y pasan a dirigir gobiernos. Ya no se

35

Valladares, L. (2012). La Ciudad. Antecedentes y nueva perspectiva. Editorial Cuadros. Pág.

(43)

les exige capacidad administrativa, nociones de economía y finanzas, experiencia

en el trato de la cosa pública: basta con que sean líderes populares de la

comunicación.

La crisis de la política originó que la sociedad –que en el pasado, estaba dividida

en Estado, instituciones político-sociales (sindicatos, partidos, agremiaciones,

sociedades político-civiles, etc.) y electorado, con el empobrecimiento de la

categoría intermediaria, adicionada a la crisis institucional (debilitamiento de las

funciones del Estado en la educación, salud, justicia, seguridad pública)-, fuera

dividida en Estado, medios de comunicación de masa y electorado (o población

civil). “La comunicación ocupó el lugar de las instituciones, lo cual produjo

distorsiones significativas36”; y la población, en vez de dirigirse a la justicia para hacer valer sus derechos, a la policía para obtener más seguridad, a las escuelas

y universidades para aprender y mejorar su formación, recurrió a los medios de

comunicación, como si estos existieran para suplir esas necesidades.

La opinión pública, es atravesada por corrientes y flujos, a semejanza de las

materias de los elementos naturales. Por lo menos, es así como nos son

presentadas. Ellas pueden ser magnetizadas, lo social las rodea como una

electricidad estática, por, la mayor parte del tiempo, se comportan precisamente

como “masa”, la cual significa que ellas absorben oda la electricidad de lo social y

de lo político, y la neutralizan, sin retorno. No son buenas conductoras de lo

36

Martín, M. Piñuel, J. García, J. y Arias, M. (1982). Teoría de la Comunicación. Editorial Gráfica

(44)

políticos, ni buenas conductoras de lo social, ni buenas conductoras del sentido en

general. Todo las atraviesa, todo las magnetiza, no obstante, en ellas se diluye sin

dejar marcas”37. Es un fenómeno que nace junto con la esfera pública y el Estado de Derecho en las sociedades occidentales. Tradicionalmente, se definía a la

opinión pública como el conjunto de actitudes y posicionamientos dominantes en

una sociedad, relativos a problemas generales, colectivos y actuales, así como al

conjunto de aquellos que participaban de esas opiniones.

Hoy en día, no se acepta más que la opinión pública sea opinión de individuos,

consenso o árbitro de la sociedad. La opinión pública consiste en la diseminación

de posicionamientos dentro de un sistema social. De la misma forma que un

conjunto de gotas de aire en suspensión forman una nube, la opinión pública es un

colectivo de miles de unidades (personas), dispersas geográficamente, que se

juntan, en un momento dado, en torno a ciertas ideas y posiciones, a ciertas

formas. Se juntan y después se dividen nuevamente. Son uniones débiles y sin

consistencia.

La opinión pública no está dotada de racionalidad, coherencia, previsibilidad o

permanencia a largo plazo y puede ser objeto de manipulación, control o

conducción. En principio, los medios de comunicación no transfieren nada a ella,

simplemente les otorgan una forma específica, en determinado momento.

37

(45)

II.3.1 Los orígenes

Se puede afirmar que el lo que a comunicación política se refiere se partió con la

propaganda política como el “concepto con el que se designa al conjunto de actos

por los que se da a conocer una cosa, ideal, persona, etc., con el fin de crear una

imagen favorable y obtener adeptos o compradores. El fin de la propaganda es

obtener la ejecución de determinadas acciones por parte de las personas a las

cuales se dirige: votar a cierto candidato o partido, comprar tal producto, etc. A

veces la propaganda apunta a volver pasiva a la población, para que acepte actos

ya cometidos por el gobierno, el partido, etc. La disponibilidad actual de poderosos

medios de comunicación social ha ampliado muchísimo las posibilidades de la

persuasión, que es en definitiva el objetivo de la propaganda38”; es decir, como una empresa organizada para influir y dirigir la opinión, no aparece sino en el

siglo XX, al término de una evolución que le da, al mismo tiempo, su campo

propio: la masa moderna y sus medios de acción (nuevas técnicas de información

y comunicación). Aun cuando la intención del propagandista y algunos de sus

procedimientos siguen siendo, en general, los mismos desde el origen de las

sociedades políticas, el alcance de su influencia aumentó a tal punto que es

preciso hablar de un salto cualitativo.

Hay dos hechos esenciales que caracterizan la evolución de la humanidad en el

siglo XIX: la formación de naciones cada vez más unificadas en su estructura y en

38

(46)

su espíritu y una evolución en la demografía y el hábitat. En grandes extensiones

de Europa y de América, el sujeto se convierte en ciudadano. Poco a poco es

llamado a votar y llamar a la guerra que ya no conciernen sólo a especialistas y

mercenarios. Por lo menos teóricamente, sus responsabilidades se amplían con

la participación en la vida pública. La política exterior ya no interesa solamente a

las cancillerías, sino que estremece a la opinión nacional. Y la opinión deviene, a

su vez, un medio de política exterior. Se apuesta a su excitación o a su calma, se

la utiliza para sostener la política propia o presionar en la del adversario. El

desencadenamiento de la guerra de 1870, con el despacho de telegramas, las

ediciones especiales de los diarios y la repentina aparición de los chauvinismos,

son síntomas evidentes de esa coagulación nacional y significan que la opinión

pública entra en una nueva etapa.

Al mismo tiempo se produce una revolución completa en la demografía y el

hábitat. “Entre 1800 y 1900 se duplicó la población mundial. La de Europa

aumentó en un 165% entre 1800 y 1932. Este nuevo poblamiento se concentra

sobre todo en las ciudades industriales, por lo tanto, en algunos países se

abandona el campo39”. Esta enorme agitación disuelve a las células tradicionales: la casa, que era la morada, el patrimonio de la familia, se convierte en un lugar de

paso donde se vive hacinado, el “barrio” impersonal remplaza a la aldea y la

parroquia. Estas comunidades intermediarias que enmarcaban al individuo,

39

Paniagua, F. (2003). Comunicación Política electoral. Tesis doctoral. Universidad de Málaga,

(47)

constituían para él una sociedad particular, con su propia historia, que le filtraba

los acontecimientos del mundo. Su desaparición lo dejó aislado, desorientado,

frente a una sociedad nacional, en rápida evolución, expuesto inmediatamente a

las solicitaciones exteriores. La miseria, la inseguridad de la condición obrera, el

temor a la desocupación y a la guerra crean un estado de permanente inquietud

que la sensibilidad del individuo exagera y lo lleva a buscar refugio en las

certidumbres de la masa. “Individuos reducidos a una vida animal (debería

decirse también psicológica y moralmente) privada, adhieren a lo que irradia un

cierto calor humano, es decir, a aquello que ha agrupado ya a muchos individuos.

Experimentan la atracción social de una manera directa y brutal”40. De esta manera, la dislocación de los antiguos cuadros, el progreso de los medios de

comunicación, la constitución de aglomeraciones urbanas, la inseguridad de la

condición industrial, las amenazas de crisis y de guerra, a las que se agregan los

múltiples factores de uniformación progresiva de la vida moderna (lenguaje,

vestimenta, etc.), contribuyen a crear masas ávidas de información, influenciables

y susceptibles de reacciones colectivas y brutales. Al mismo tiempo las

invenciones técnicas suministran los medios de actuar inmediata y

simultáneamente en las masas nuevas.

II.3.2 El alcance de lo escrito

40

(48)

Los descubrimientos dan a esos tres sostenes un alcance prácticamente ilimitado.

Los ideólogos del siglo XVIII usaron libelos, libros (y aun una enciclopedia) para

una propaganda revolucionaria de efecto seguro. En las cercanías del 48 se

asistió a un florecimiento parecido. No obstante, aparte las excepciones que

examinaremos más adelante, el precio del libro lo hacía objeto de lujo reservado

a una élite y los plazos de impresión retrasaban forzosamente la actualidad de

folletos o panfletos menos costosos. El vehículo de propaganda mejor adaptado

era el diario. Ya Hegel decía que la 'lectura del diario es la plegaría matutina del

hombre moderno”41. Los diarios de opinión aparecieron con la Revolución Francesa y desempeñaron en ella un papel activo. Sin embargo, hasta mediados

del siglo XIX los diarios fueron muy caros y estuvieron reservados a una élite. Se

difundían sobre todo por suscripciones y éstas eran un signo de riqueza. El diario

costaba 5 centavos cuando la jornada de trabajo se pagaba 30 centavos. En 1825

Le Constitutionnel tenía doce mil suscriptores y el Times, diecisiete mil, lo que

parecía enorme. El diario de esa época era de una presentación austera, de un

estilo ponderado que hoy nos parece fastidioso. El diario moderno debe su

existencia a los siguientes factores:

a) Invención de la rotativa, lo que aumentó la tirada y disminuyó el precio.

b) Utilización de la publicidad, lo que aportó nuevos recursos.

41

(49)

c) Rapidez en la distribución (el ferrocarril, el automóvil y el avión, permitieron

transportar los ejemplares a todas partes en un tiempo mínimo).

d) Rapidez en la información (el telégrafo remplazó a la paloma mensajera; se

constituyeron grandes agencias de información).

Así se creó la prensa moderna, cuyo bajo precio y presentación la hacen un

instrumento popular y una potencia de opinión formidable. Pero al mismo tiempo

que aumentaron su tirada y su influencia, los diarios se convirtieron en

"negocios", sometidos a la servidumbre del capitalismo o del Estado, y

dependieron de agencias de información que también estaban controladas.

II.3.3 Alcance de la palabra

Demóstenes trataba de cubrir con su voz el ruido del mar. La invención del

micrófono permitió a la voz humana cubrir las dimensiones de salas inmensas, de

vastos terrenos, de estadios, entre otras. “La radiofonía ha liberado

definitivamente a la palabra de toda limitación. Una voz puede ser transmitida

simultáneamente a todos los puntos del mundo42”. El aumento constante de

radioemisoras tiende a devolver a la palabra hablada el predominio que en un

42

Domenach, J. (1968). La Propaganda Política. Editorial Universitaria de Buenos Aires (4° ed.)

(50)

momento había perdido frente a la palabra impresa. Sin la radio, ni Hitler ni el

general De Gaulle hubieran desempeñado el papel histórico que les cupo.

II.3.4 El alcance de la imagen

El grabado, tan importante, por ejemplo, en la leyenda napoleónica, se ha

beneficiado con los nuevos procedimientos de reproducción. “La invención de la

fotografía permitió una reproducción directa y por ello con más fuerza probatoria,

susceptible también de una tirada ilimitada43”. El cine dio una imagen aún más verídica y más sorprendente, que no se aparta de la realidad más que por la falta

de relieve.

En una masa cuya gran parte ha sido recientemente trasplantada, sustraída a sus

formas de vida, a su moral, a su religión tradicional, y que como consecuencia de

ello se ha hecho más sensible y más maleable, las técnicas de difusión vuelcan

directamente, por el escrito, la palabra y la imagen, las novedades del mundo

entero. “Le entregaron la historia cotidiana del mundo sin darle el tiempo ni los

medios para ejercer un control retrospectivo; se adueñaron de ella por el temor o

la esperanza, y la arrojaron, a su vez, a la palestra44”. Las masas modernas y los medios de difusión son el origen de una cohesión de la opinión, sin precedentes.

De Felice, ha querido mostrar que “todos los pueblos y todas las épocas han

43

Ibídem. Pág. 6.

44

Referencias

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