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La transición española a través de Cambio16

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TESIS

DOCTORAL

LA TRANSICIÓN

ESPAÑOLA A TRAVÉS

DE CAMBIO16

Autor: Juan Andrés García Martín

Licenciado en Historia

Departamento de Ciencias Histórico-Jurídico

y Humanísticas

(6)
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TESIS

DOCTORAL

LA TRANSICIÓN

ESPAÑOLA A TRAVÉS

DE CAMBIO16

Autor: Juan Andrés García Martín

Licenciado en Historia

Departamento de Ciencias Histórico-Jurídico

y Humanísticas

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(9)

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS

HISTÓRICO-JURÍDICAS Y HUMANÍSTICAS.

Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales

Universidad Rey Juan Carlos

LA TRANSICIÓN A TRAVÉS DE CAMBIO 16

Juan Andrés García Martín

LICENCIADO EN HISTORIA

(10)
(11)

Indice

Indice ... 11

INTRODUCCIÓN ... 17

1. Plan y desarrollo de la investigación ... 17

2. Agradecimientos... 19

CAPÍTULO I FUENTES Y METODOLOGÍA ... 25

1. Concepción de la Historia y del historiador ... 25

2. La Historia contemporánea y la historia de nuestro tiempo. Sus fuentes y métodos ... 29

3. La importancia de la historia oral ... 30

4. Método y procedimiento seguido en la investigación ... 34

5. Hipótesis y cuestionario ... 48

CAPITULO II CONTEXTO DE CAMBIO 16: EL PROBLEMA DE LA PRENSA EN LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA ... 53

1. ¿Qué fue la transición española? ... 53

2. La prensa: un problema del tardofranquismo. ... 73

3. Un hecho decisivo: La ley de prensa de 1966 ... 77

4. Los medios en el marco de la ley de Prensa de 1966 ... 87

5. Un precedente. El diario Madrid. ... 104

6. Política gubernamental hacia la prensa en la pre-transición ... 110

7. Un símbolo de la transición de la prensa: el diario “El País” ... 116

8. La prensa durante el primer gobierno de A. Suárez ... 122

9. A pesar de los avances, también retrocesos ... 128

10. Prensa democrática en una sociedad democrática ... 131

CAPITULO III UN ACTOR INFLUYENTE ENTRA EN ESCENA: CAMBIO 16... 143

1. Aparición de “Cambio 16” ... 143

2. España Económica: el precedente ... 145

3. Los años de maduración de un proyecto ... 149

4. El primer número. 22 de Noviembre de 1971 ... 168

5. El bebé echa a andar ... 171

6. La refundación de un líder de opinión ... 191

(12)

12

8. Línea editorial de Cambio 16: un programa tan atrevido como

ambicioso ... 213

9. Los secretos del éxito ... 219

10. Un estilo directo, destinado más a narrar que a interpretar ... 225

11. La presentación externa: fachada ... 228

12. La factoría “Cambio 16” ... 230

13. Y al final... ser vencido por otro rival: quien a hierro mata... ... 241

14. La muerte de un combatiente heroico ... 243

CAPITULO IV AVANZAR ENTRE EL FUEGO CRUZADO DE LOS COLEGAS ... 249

1. El parlamento de papel: etapas de Cambio 16 ... 250

2. Progresismo aperturista contra conservadurismo continuista ... 253

3. Tensiones y conflictos de la prensa con el Régimen ... 259

4. El saludo de bienvenida de los colegas ... 262

5. Los rifi-rafes con la prensa oficial del Movimiento ... 265

6. Las diatribas de la prensa monárquica conservadora ... 287

7. Intrigas desde dentro y censuras desde fuera ... 307

8. Tensas relaciones con el Ministerio ... 309

9. Censura, secuestros y querellas ... 315

10. Estadística: Cambio 16 entre el ministerio y los tribunales ... 321

11. Los bajonazos de la prensa de izquierdas: los “señoritos del cambio” ... 324

12. Cambio 16 y los católicos ... 328

13. ¿Existió un “cambiazo” en Cambio 16?: ... 340

CAPITULO V 1974, UN AÑO DE INFORMACIÓN SOBRE LA AGONÍA DE UN RÉGIMEN ... 347

1. Una revista para impulsar y narrar la transición a la democracia ... 349

2. Doble faceta de Cambio 16: hecho periodístico memorable y relato histórico brillante ... 350

3. Abriendo caminos de libertad y democracia: los años de rodaje 1971-73 ... 353

4. Un contexto enrevesado ... 357

5. Balance de 26 meses de rodaje: Noviembre 1971- Marzo 1973 ... 360

6. Escribir historia haciendo camino al andar ... 362

7. Año nuevo, semanario nuevo ... 364

8. El espíritu del 12 de Febrero ... 369

(13)

10. La Revolución de los Claveles: ¡Ay Portugal, porque te

quiero...! ... 397

11. La valoración del Gobierno Arias ... 419

12. La reacción del Búnker: el Gironazo ... 431

13. Las dos caras de la democracia ... 449

14. Huelgas sociales y escándalos económicos ... 458

15. Muchas gracias, Grecia ... 462

16. Franco enfermo: la agonía de un régimen y el interinato de un heredero ... 466

17. La lacra del terrorismo ... 483

18. El Búnker gana... 491

19. El asociacionismo político: partidos a medias ... 510

20. Balance de un año ¡Feliz año peor! ... 516

CAPITULO VI AÑO 1975: UN PASO ADELANTE Y OTRO HACIA ATRÁS ... 521

1. Acelerón de acontecimientos políticos ... 521

2. La prensa da un paso al frente ... 524

3. Ascenso imparable en ventas de Cambio 16 en y años de vacas gordas ... 526

4. Cambio 16, constructor de opinión política ... 528

5. El calvario particular de Cambio 16: cierres y secuestros ... 543

6. Echa a andar el asociacionismo político: partidos a medias ... 556

7. Nueva crisis de gobierno ... 569

8. Grietas en el monolito de la Iglesia: los obispos a la greña ... 575

9. Portugal en ascuas: las tribulaciones políticas del vecino ... 582

10.- La lacra criminal que no cesa: terrorismo ... 599

11. Crisis económica y problemas laborales ... 638

12. Una noche en Estoril ... 645

13. Y de nuevo, el Búnker recalcitrante ... 653

14. La muerte de Franco: 20 de Noviembre de 1975 ... 660

15. La restauración de la monarquía. D. Juan Carlos Rey de todos los españoles... 679

16. Esperanzas y decepciones ¿Por qué sigue Arias Navarro como jefe del Gobierno? ... 689

17. Marruecos va a por todas: la Marcha verde y descolonización del Sahara ... 713

18. Felicitación de fin de año: “feliz año libre, 1976” ... 721

CAPÍTULO VII AÑO 1976: LA DEMOCRACIA AL ALCANCE DE LA MANO ... 727

(14)

14

2. La prensa se embarca en el activismo político ... 730

3. Las estrategias de Cambio 16: definición política del semanario ... 733

4. Manifestacionitis: libertad y amnistía, aquí y ahora ... 738

5. El laberinto español: Los partidos políticos echan a andar ... 752

6. La efervescencia social se intensifica: el mundo laboral se moviliza ... 770

7. Búnker, Búnker: “cuando la democracia suena, el Búnker se altera” ... 793

8. El rayo que no cesa: terrorismo a go-go ... 811

9. Todos contra Arias y su plan: “una democracia a la española” ... 834

10. A Jefe de gobierno depuesto, jefe de gobierno puesto ... 879

11. Toca hablar y negociar: unidad de la oposición y diálogo con Suárez ... 900

12. El Hara-kiri de un régimen ... 924

Día D en las Cortes ... 938

Un referéndum complicado. ... 951

13. Feliz año nuevo 1977 ... 954

CAPÍTULO VIII AÑO 1977: EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA ... 959

1. El cambio llega a su meta: la democracia ... 959

2. Objetivo a batir: la prensa ... 962

3. La prensa no ceja en su empeño ... 973

4. Las reglas de juego: construir la España democrática sobre el consenso ... 976

5. La reforma de las Fuerzas Armadas ... 978

6. Sindicatos libres: la supresión de la Organización Sindical vertical ... 988

7. La patata caliente: ¡Pasen Ustedes, señores comunistas! ... 993

8. Desestabilizar, provocando: la matanza de Atocha, los secuestros del GRAPO y los tiros de ETA ... 1017

9. Amnistía total: una decisión urgente ... 1048

10. La cuestión dinástica: D. Juan esperó, vio y cedió ... 1062

11. Elecciones a la vista: ¿quién quiere mandar aquí? ... 1065

12. El día de la victoria: las elecciones del 15 de Junio ... 1093

13. Apretarse el cinturón: la crisis económica y los Pactos de la Moncloa ... 1111

14. Hacia el estado de las autonomías ... 1146

15. En camino hacia Europa: contra reloj Madrid-Bruselas, un ministro y un Rey itinerantes... 1164

(15)

CAPÍTULO IX 1978. LA CONSTITUCIÓN PACTADA Y EL FINAL DE LA

TRANSICIÓN ... 1181

1. El final de la transición: la Constitución ... 1181

2. Itinerario del proceso constituyente ... 1186

3. Una Constitución de nunca acabar ... 1202

4. Una economía en crisis aguda ... 1207

5. Pacto y consenso como estrategia ... 1221

6. El problema vasco y el terrorismo de ETA ... 1235

7. Una Constitución para andar por casa ... 1252

8. Autonomías para todos los gustos ... 1257

9. Toparse con la Iglesia ... 1268

10. Texto final de la constitución: contenido ... 1274

11. Problemas pendientes: el nacionalismo catalán ... 1283

12. El nacionalismo vasco ... 1296

13. Pactos socioeconómicos postconstitucionales ... 1303

CONCLUSIONES ... 1307

A) Una forma de hacer historia ... 1307

B) Narrar historia doblemente: informando y creando opinión ... 1315

C) Una revista critica, progresista ... 1323

D) Explicación del éxito de Cambio 16: ser reflejo de la sociedad ... 1329

E) La opinión de Cambio 16 ... 1332

BIBLIOGRAFÍA ... 1339

A) BIBLIOGRAFÍA SOBRE LA TRANSICIÓN ... 1339

B) BIBLIOGRAFÍA SOBRE LA PRENSA EN LA TRANSICIÓN ... 1371

(16)
(17)

INTRODUCCIÓN

1. Plan y desarrollo de la investigación

Esta es la historia, hecha por un historiador, de una

revis-ta clave durante el revis-tardofranquismo y la Transición que no sólo

hizo periodismo, sino que hizo también historia. Es el resultado

de una petición que el profesor y catedrático D. Luis Palacios

Bañuelos me formuló en el año 2010. Debía elegir un tema para

realizar mi tesis doctoral y tuvimos a bien pensar que, elegir un

espacio de tiempo importante y cercano en la historia de España

como puede ser la transición, y un medio de comunicación clave

durante la misma, podría ser un tema suculento para un

historia-dor.

Nuestro trabajo, concretando más aún, quiere ser una

contribución a la ya abundante historiografía sobre la transición

de España desde la Dictadura de Francisco Franco a la

democra-cia mediante el estudio de un sector muy específico: la

contribu-ción del semanario Cambio 16 durante el trienio 1975-1978,

clarificando la tarea de información y de creación de opinión

llevada a cabo por la revista, lo cual constituye una peculiar

his-toria del día a día de la transición.

La investigación se ha desarrollado en nueve capítulos. A

(18)

biblio-18

grafía. El primer capítulo se centra en cuestiones metodológicas

y conceptuales de la historia contemporánea y actual. Para ello,

se pormenoriza la importancia de la historia oral y se describen

las fuentes a las que se ha recurrido.

El segundo capítulo trata de situar la cuestión en su

con-texto: la transición, como hecho relevante de la historia

contem-poránea de España haciendo hincapié en los problemas del

pe-riodismo en el tardofranquismo, problemas compartidos por el

Semanario Cambio 16 y de ahí la importancia de incluirlo de

una forma introductoria.

Los capítulos tercer y cuarto se ocupan de Cambio 16

como fenómeno periodístico: su aparición, éxito editorial,

rela-ciones con el gobierno, personas que lo hacen, dificultades con

la censura, etc. También se han incluido las polémicas con otros

colegas como Pueblo, Arriba y ABC, así como la decadencia

final de la revista y sus relaciones con agentes y grupos políticos

del momento como podían ser la Iglesia y el catolicismo.

Los capítulos 5, 6, 7, 8 y 9 están dedicados a exponer la

historia de la transición, con las peculiaridades y aspectos

que Cambio 16 resalta y ello durante los años 1974-78,

si-guiendo las peripecias, problemas y acontecimientos de la

mis-ma según la percepción, narración y valoración, que hace el

se-manario con la visión particular aportada por los reporteros,

(19)

Por último, mientras que el prólogo expone los

plantea-miento de la investigación y los interrogantes que justifican el

trabajo, así como los agradecimientos a personas e instituciones,

en las conclusiones, en fin, se hace balance y resumen de de los

resultados obtenidos en la investigación, incluyendo algunas

consideraciones criticas. La bibliografía, finalmente, recoge

tan-to en su parte general como en la especializada la literatura

exis-tente sobre los temas tratados.

2. Agradecimientos

No consigo que las musas me inspiren al escribir estas

líneas, por lo que quizás lo más sencillo sea escribirlas con la

máxima sencillez posible. Alejándome de todo ánimo de ser

pretencioso y falta de humildad, me gustaría comparar el

presen-te estudio con una obra artística. Considero espresen-te símil, más por

la fábula y moraleja que conlleva que por la mera comparación

de términos, acertado. En consecuencia, desearía mostrar en las

siguientes líneas mi agradecimiento a las personas e

institucio-nes que me han apoyado en la tarea de realizar la tesis doctoral,

a quienes me han animado a continuar en las vacilaciones y

aconsejado en los momentos de duda.

En primer lugar al Director de la Investigación, Director

del Instituto de Humanidades de la Universidad Rey Juan Carlos,

(20)

20

aceptó que comenzase la tesis doctoral bajo su dirección. Aquel

día de otoño yo no alcanzaba a comprender cuánto iba a cambiar

mi vida aquella decisión. De justicia es, en consecuencia, que él

sea el primero en ser nombrado en este agradecimiento. Él me

ha brindado esta oportunidad y él es el mecenas que me ha

apo-yado en todo momento, preocupándose por mi evolución,

acon-sejando y accediendo a facilitar cualquier necesidad

investigado-ra. Él me ha orientado, solucionado preguntas y facilitado

entre-vistas. Sin su estímulo y orientaciones, difícilmente esta

investi-gación habría llegado a buen puerto.

En segundo lugar a la Universidad Rey Juan Carlos que

hizo posible, mediante los apoyos económicos pertinentes, la

realización del trabajo, así como a los miembros de este tribunal

que asumieron la tarea laboriosa de enjuiciar y valorar el trabajo

realizado.

En tercer lugar al Instituto de Humanidades del que

for-mo parte y al Prof. Director del Departamento Prof. D. Ramón

Morillo. De igual modo, a los compañeros del Instituto de

Humanidades y del Departamento. Este lugar destacado lo

ocu-pan los profesores Felipe Debasa Navalpotro, Raúl Ramírez

Ruíz, Carlos Pulpillo Leiva y muchos más que también han

con-tribuido mediante sus consejos, camaradería y paciencia a mi

evolución profesional durante estos años. Quiero hacer una

mención especial al personal de la biblioteca de la Facultad de

(21)

Sa-lamanca: Arancha, Raquel, Estela y Ana, que con tanta

amabili-dad han facilitado mi labor investigadora o de mis allegados, en

especial mi madre, a la hora de recabar información.

Continuando con el símil artístico, no me puedo olvidar

de mi familia. Si el profesor D. Luis Palacios ha cuidado de mi

evolución de manera presencial durante estos tres años, no

pue-do obviar que mi familia lo haya hecho en la distancia. Ellos, mi

madre, mi padre y mi hermana, me han apoyado, cada uno a su

manera. No considero los 240 kilómetros que nos separan como

una distancia excesiva. De hecho, no lo es. Pero, al ser la

segun-da vez alejado del hogar familiar, este soporte en una atmósfera

nueva y desconocida para mí, ha resultado vital.

Su apoyo no se ha limitado a ser una serie de voces al

otro lado de una línea telefónica brindando consejo. Con la

ayu-da que sólo la familia puede ofrecer, han contribuido al

naci-miento y desarrollo de esta investigación. Ellos también me han

orientado en la confección de este estudio. Y es que en toda obra,

aunque es el resultado final lo que brilla, hay una intrahistoria

que merece ser recordada y valorada. En este caso, quiero

agra-decer especialmente los consejos y correcciones paternas, las

clarificaciones y contribuciones maternas y las aclaraciones de

mi hermana, también recientemente doctora.

Continuando con el plano investigador, me gustaría dar

(22)

22

concederme entrevistas, tanto por permitirme contar con su

tiempo como por la gran cantidad de información que han

apor-tado. Son los casos de José Antonio Martínez Soler, Manuel

Saco, Darío Valcárcel, Salvador Sánchez Terán, Marcelino

Ore-ja, Óscar Caballero, Joaquín Leguina, Jorge Martínez Reverte,

Miguel Muñiz, Miguel Ángel Aguilar, Blas Calzada, Crisanto

Plaza, José Luis de Pablos, José Oneto y Ander Landaburu.

Mención particular merecen José Antonio Martínez Soler1. Este

periodista almeriense permitió comenzar a devanar la madeja de

las entrevistas facilitando el contacto con otros participantes

como Joaquín Leguina. Y fue precisamente éste quien aportó luz

a la investigación, si bien no suministrando una entrevista

cuan-tiosa, sin embargo sí con informaciones puntuales y facilitando

el contacto con otros protagonistas de la revista en un momento

en el que resultaba tremendamente complicado acceder a ellos.

Y por supuesto, un lugar especial lo deben ocupar mis

amigos, unos en mi entorno madrileño y otros lejanos mediante

un cable o red wi-fi de por medio, pero todos ellos presentes en

mis pensamientos. Ellos han hecho de Madrid una ciudad

dife-rente para mí. De algo incomprensible ha pasado a ser algo

de-seable. En mi cabeza están algunos conocidos desde nuestros

años universitarios –Alejandro- y otros más recientes en Madrid

–Isidro, Alberto o Jacobo-. Ellos me han ayudado semana a

1

(23)

mana del mismo modo que lo han hecho aquellos que veía

so-lamente en mis escapadas de fin de semana a Salamanca

(Noe-my, Juan Pablo, Virginia, Héctor, Soraya o Miguel) o a través de

largas conversaciones debido a la distancia que nos separa con

sus respectivos países de residencia (Javier, Lucía, Pau,

Migueli-to y Paul).

(24)
(25)

CAPÍTULO I

FUENTES Y METODOLOGÍA

1. Concepción de la Historia y del historiador

Últimamente mis allegados no hacen sino preguntarme lo

siguiente. ¿Por qué estudiar historia? La primera respuesta que

me viene a la mente es que es lo que me gusta, luego es

voca-cional. En cuanto a la causa, radica en mi inquietud por saber,

enredándome en la espiral de formulación de preguntas y

búsqueda de repuestas inherente al ser humano, pero también la

capacidad crítica, el afán de honestidad intelectual y sobre todo,

una familia repleta de humanistas.

Mi profesión tiene dos caras. Por un lado, la de

investi-gador, o de historiador propiamente dicho, que me ayuda a ser

constante, riguroso y equilibrado en mi trabajo. Por su parte, la

vertiente docente. Ella me obliga a mantener una formación

constante, contactando con los jóvenes en cuya posición me

en-contraba hace no mucho tiempo y me permiten no olvidarme de

dónde procedo.

Antes de comenzar las explicaciones de en qué consiste

la presente investigación, considero necesario realizar algunas

consideraciones sobre lo que entiendo por historia. Ésta puede

(26)

26

La historia como conocimiento conlleva una doble

mira-da: descripción o comprensión y explicación del pasado. Por un

lado, según A. Dubuc la historia como conocimiento positivista

se preocupa principalmente por la acumulación de información

y pretende encontrar los hechos del pasado por sí mismos. Por

otro lado, denominamos historia comprehensiva al proceso por

el que la humanidad se cuestiona por su pasado a fin de

com-prenderlo, explicar su presente e incluso su futuro.

La historia como cultura es al mismo tiempo percepción

del pasado y alargamiento de la dimensión del presente. A través

de ella, la humanidad consigue incrementar su percepción del

presente. Ello lo apreciamos, por ejemplo, con cualquier

descu-brimiento. De este modo, el hombre multiplica su actividad y

creatividad llegando a los confines más lejanos de sus

posibili-dades, logrando proyectarse hacia el futuro.

Un último asunto a analizar es la intromisión de

ideolog-ías en ciencias humanas como la historia. Entendiendo por

ideo-logía el conjunto de ideas sobre la realidad, sistema general

o sistemas existentes en la práctica de la sociedad respecto a

lo económico, lo social, lo científico-tecnológico, lo político,

lo cultural, lo moral, lo religioso, etc. y que pretenden la

conser-vación del sistema, su transformación o la restauración de un

sistema previamente existente, hay que reconocer el importante

papel jugado por la ideología en el campo de las ciencias

(27)

inspira-ción para las hipótesis de trabajo y sin ellos las ciencias

huma-nas no podrían desarrollarse. En consecuencia, la ideología sirve

como catalizador para el conocimiento y conviene evitar que el

historiador condicione su investigación y tesis histórica a la

ideología.

La Historia transita por un camino en el que oscila entre

dos conceptos: historia y presente. En ese trayecto, es

acompa-ñada por otras ciencias humanas como la Sociología, la

Eco-nomía, la Antropología, la Demografía, la Psicología social y la

Filosofía política. Precisamente una de las dificultades es

dis-cernir los campos y establecer conexiones coherentes entre estas

disciplinas.

En cuanto a las tareas científicas en la historia, ésta debe

atender a la expansión temática y penetración en áreas no

con-templadas hasta la fecha, como pueden ser el clima,

alimenta-ción, salud o familia.

Llegados a este punto nos planteamos la siguiente

pre-gunta: ¿quién hace la historia? Una primera respuesta radica en

que sin historiador no puede haber historia. Su papel queda

en-globado en una continua interacción entre historiador y hechos.

Hay una inevitable relación entre historiador y objeto historiado,

con sus respectivos condicionantes. En ese contacto, el

historia-dor es un ser social que nunca debe aislarse. Y de nuevo aquí

(28)

Histo-28

ria? La respuesta parece sencilla. Si bien toda ciencia aspira a

alcanzar un conocimiento universal válido para todos los

hom-bres y tiempos, solo las matemáticas son capaces de lograrlo. En

consecuencia, el historiador intenta en ocasiones convertir en

matemáticas las realizaciones del hombre. He aquí un

impedi-mento: hay actividades humanas derivadas del componente

irra-cional que no se pueden englobar como matemáticas, tales como

los sentimientos, idea o miedos. Tenerlos en cuenta no debe

es-tar reñido con pretender la máxima honestidad en la

investiga-ción. Por lo tanto, el historiador es objetivo en tanto que busca

sinceramente la verdad.

Y es que los historiadores debemos ser activos y trazar

una amplia visión que le permita organizar el pasado en función

del presente, esto es, alcanzar la función social de la historia.

Para ello, retornamos al punto de partida. El historiador francés

Fernand Braudel lo explicaba con nitidez situando al historiador

entre un cuadro y el espectador, en un conjunto amplio del que

forma parte y en el que debe colaborar vivamente.

Todas estas reflexiones nos conducen a cuestionarnos si

la historia está en crisis. Los cambios acontecidos en el mundo

no resultan ajenos a la historia ni al historiador. Al mismo

tiem-po que las modificaciones acaecidas a finales del s. XX, han

desaparecido viejas certezas de planteamientos de la historia,

como por ejemplo la fe en la cuantificación, en la historia

(29)

marxismo o estructuralismo han sido hoy cuestionados,

provo-cando a vez la ampliación de los objetos y métodos de estudio,

de las historias en definitiva.

Todo ello ha obligado a los historiadores a reinventarnos.

No solo volver a los archivos para abstraerse de las

interpreta-ciones y poder beber directamente de la fuente documental, sino

también inventando nuevos espacios intelectuales mediante el

diálogo con otras disciplinas.

En caso de que esta crisis sea real, no es menos cierto

que nos encontramos ante estudios repletos de vitalidad y futuro.

Buen ejemplo de ello son los Congresos, Asociaciones de

Histo-riadores, Revistas, etc. que han surgido gracias a estas dinámicas

actitudes.

2. La Historia contemporánea y la historia de

nues-tro tiempo. Sus fuentes y métodos

El concepto de historia contemporánea no es más que

una delimitación cronológica tan convencional como el resto de

parcelaciones en que se divide la historia, siempre atendiendo a

una visión eurocéntrica. Hoy en día, cada vez se recurre más al

concepto de historia de nuestro tiempo, historia del mundo

(30)

30

La historia del mundo actual queda delimitada en

fun-ción de las vivencias de las diversas generaciones que coexisten

en un momento determinado y de la conciencia histórica y del

uso público del pasado, ya sea por la política, los grupos sociales

y los medios de comunicación.

Historia contemporánea e historia de nuestro tiempo

tie-nen una idiosincrasia tanto en el uso de fuentes como en la

me-todología a la que recurren. El especialista en Historia

contem-poránea no tiene problemas en cuanto a la ausencia de fuentes,

ya que su existencia suele ser copiosa. La fuente escrita es la

predominante, apareciendo junto a ella la fotográfica y la

cine-matográfica. Al ser la distancia temporal menor, la cantidad de

interpretaciones puede ser mayor, lo que a la postre genera todo

tipo de controversias en la historia contemporánea.

La conservación de la voz supone una forma de evitar

que discursos o entrevistas caigan en el olvido. En ocasiones, la

fuente oral puede ser la llave para reconstruir parte del pasado si

la documentación administrativa no se ha conservado, es

inacce-sible o directamente no existen reconstrucciones al respecto.

3. La importancia de la historia oral

El origen de la historia oral se encuentra en el

surgimien-to del encuentro entre una herramienta novedosa de trabajo

(31)

pero también como consecuencia de la valorización actual de las

masas silenciosas en el pensamiento político y en la historia. A

través de la historia oral se pretende salvar el patrimonio cultural

mediante la práctica de una etnología retrospectiva y de la

re-construcción de la historia desde la base.

El testimonio oral es una especialidad que se incluye en

la ciencia histórica. Para la reconstrucción del pasado, recurre

como fuente principal a los testimonios orales. También se

pue-de concebir como sinónimo pue-de la tradición oral, o sea, pue-del

regis-tro del pasado a través de la memoria y la transmisión oral entre

las generaciones.

Las fuentes orales siempre han sido tomadas con

precau-ción por los historiadores, y controladas mediante crítica

docu-mental, aunque desde el principio de la historia como ciencia se

han utilizado. Su principal inconveniente es la subjetividad. Con

anterioridad al desarrollo de la escritura, la tradición oral, los

mitos, las costumbres y la cultura material eran los únicos

vehí-culos para la transmisión de información intergeneracional.

La implicación del historiador con el tema y con las

per-sonas que son sus fuentes puede acarrear un problema

de subjetividad. Ello se puede compensar a través de la

preocu-pación por mantener la objetividad científica, que realmente no

(32)

32

Derivación lógica de la existencia de fuentes diferentes,

el historiador debe recurrir a una herramienta distinta para la

obtención de dato. El principal instrumento al respecto es

la entrevista. En esta modalidad, el soporte técnico acaba por ser

el menor de los problemas, ya que su evolución tecnológica es

constante.

A la hora de recoger los testimonios, el investigador o

historiador debe ser un agente no influyente, ya que de hacerlo,

podría incurrir en una alteración evidente de aquellos. El

entre-vistado puede caer en el vicio de narrar lo que el entreentre-vistador

espera oír de él. Es después, tras haber reunido un material

sufi-cientemente documentado, cuando los historiadores debemos

proceder a analizar, a través de la utilización con respeto y sin

renunciar a la crítica, como si se tratara de cualquier otra fuente

documental. Como contrafuerte, los investigadores debemos

contrastar las fuentes y no renunciar al uso y apoyo de otras

es-pecialidades históricas.

A pesar del inconveniente de la subjetividad que lleva

aparejada la historia oral, ésta permite la percepción de la

di-mensión de la experiencia. A los historiadores se nos plantean

muchos problemas porque, por ejemplo, necesitamos saber no

sólo lo que pasó sino por qué pasó. A la hora de hacer frente a la

historia oral, podemos tener en cuenta algunas indicaciones o

(33)

Para la historia política contemporánea los

interroga-torios a testigos deberían realizarse al poco tiempo de

ocurridos los sucesos importantes.

La historia de la cotidianeidad es especialmente

difí-cil de investigar porque buena parte de lo cotidiano,

buena parte de lo que hacemos en la vida diaria, se

constituye a partir de un gran número de

realizacio-nes subconscientes y rutinarias. Y lo subconsciente

es “historia olvidada”.

Debe tenerse en cuenta el valor pedagógico.

No debe olvidarse la intervención activa del

entrevis-tador.

¿Cómo hay que tratar un documento oral?:

Lo primero que ha de hacerse es trascribirlo. En la

actualidad, gracias a los últimos programas de

ducción auditiva informática como VLC o el

repro-ductor de Windows Media, se permite una

ralentiza-ción del documento. Una hora de transcripralentiza-ción

co-rrespondería a unas 3 o 4 horas de trabajo de

trans-cripción.

¿Transcribir es traducir? A la hora de transcribir

exis-ten dos lenguajes, uno más racional y otro cargado de

(34)

bal-34

buceos, frases largas, respuestas cortas, etc. El

inves-tigador debe simplificar este tipo de respuestas,

enla-zando en el punto siguiente.

Tener en cuenta la diferencia entre lo hablado y lo

escrito.

En las autobiografías son muy útiles, para una

infor-mación complementaria, las genealogías reales y las

vividas o sentidas.

La documentación ha de confrontarse.

Deben analizarse las interacciones: el peso de lo

leí-do, los eruditos locales, la influencia de la cultura

ambulante, la cultura de la predicación, la influencia

de los medios…

4. Método y procedimiento seguido en la

investiga-ción

El presente trabajo es un esfuerzo por explotar los

mate-riales orales y escritos de que se alimentó el relato histórico de

este semanario. Las fuentes escritas no han sido difíciles de

en-contrar. Existe una gran variedad de obras sobre el periodismo

de forma general durante la Transición, análisis sobre diversas

publicaciones como Cuadernos para el diálogo, El País o

(35)

existe un gran material. Aquí quedan englobadas las obras

seña-ladas en la bibliografía final escritas por J. A. Ezcurra, C.

Barre-ra, J. Cruz Ruíz y C. Castro.

De todos estos análisis, algunos realizados de manera

más particular sobre alguna publicación y otros con carácter más

general, podemos exceptuar lo que podríamos denominar como

una biografía periodística a cargo del profesor navarro José

Mar-ía DMar-íaz Dorronsoro, quien brillantemente expone las

caracterís-ticas y personalidad periodística del semanario. Se podría decir,

por lo tanto, que J. Mª Díaz Dorronsoro estudia Cambio 16 no

como documento que construye historia de la transición sino

centrado en el estudio del fenómeno periodístico que fue

Cam-bio 16: organización, financiación, estructuras, estilo, gestión,

montaje, proyectos de expansión, etc. Pero que deja de lado la

labor de Cambio 16 en cuanto historia periodística de la

transi-ción. Aspecto, en cambio, que centra nuestro interés.

Éste es un estudio centrado en Cambio 16 en cuanto

his-toria relatada por un semanario. En primer lugar, porque como

hemos señalado nada más empezar, es un trabajo realizado por

un historiador en la intersección entre periodismo e historia,

puesto que si bien recurren a fuentes comunes, los temas e ideas

a tratar son diferentes.

Dentro de este planteamiento elegimos como tema de

(36)

histo-36

ria de la transición: cómo la relata, participa en ella y la valora.

Nos hemos interesado por el tardofranqusimo y la transición, de

modo que a partir de ahí todas las entrevistas y consultas

reali-zadas se han hecho para reproducir las experiencias y las

inter-pretaciones que Cambio 16 dio a los episodios clave que

jalona-ron los dos últimos años de vida de Franco y la Transición,

en-tendiendo ésta como el proceso que abarca desde la coronación

del Rey Juan Carlos I hasta la celebración de las primeras

elec-ciones libres en España y la redacción de la Carta Magna

consi-guiente: la Constitución. Es decir, el espacio temporal que cubre

el final de una era por el deceso de la cabeza que articulaba el

cuerpo que era la dictadura, y el inicio de otra mediante la

con-vocatoria de unas elecciones que abrían un periodo

constituyen-te que cambiara las reglas de juego.

El primer paso de este estudio ha sido contextualizar y

acotar el periodo temporal. Ello Se ha realizado a través de la

consulta de una abundante bibliografía, de la cual se han

extraí-do los acontecimientos y procesos principales a fin de lograr

establecer un marco temático general. Acto seguido se ha

proce-dido a la lectura de obras generales sobre el papel de los medios

de comunicación, periódicos y semanarios, para concretar su

papel en la transición. En base a ellos, se ha procedido a

recopi-lar la información necesaria en los documentos escritos

proce-dentes de la revista y posteriormente a formular las preguntas

(37)

Una exhaustiva observación de la colección de Cambio

16 ha permitido seleccionar pasajes de la revista,

principalmen-te portadas, editoriales, reportajes y artículos firmados. Una vez

leídos éstos y tomadas las pertinentes referencias de cada uno de

ellos, han sido puestos como ejemplo en los casos que era

nece-sario para ejemplificar la forma en la que el semanario narra o se

posiciona ante la Transición. En otras palabras, ello ha supuesto

un estudio y aprovechamiento de las fuentes especificas de la

investigación, que han sido las siguientes: a) la colección de

ejemplares de Cambio 16 como fuente principal; b) entrevistas

con periodistas y colaboradores del semanario y de personajes

de la transición para completar y contextualizar datos del

sema-nario. Ya que el objetivo de esta tesis no radica únicamente en

un análisis de documentos escritos, no nos hemos centrado

úni-camente en los artículos o columnas del semanario. También,

aunque en menor medida, se han analizado las imágenes, tiras

cómicas y viñetas o encuestas que se han considerado

represen-tativas para cada momento de la Transición que hemos juzgado

como importante. Por último, se ha procedido a la elaboración y

desarrollo de un temario, capítulos, índice provisional etc. de la

monografía, bajo la supervisión del Director.

En este área, la existencia de fuentes, deben ser señaladas

fuertes carencias en lo que se refiere a testimonios personales

escritos. Más allá de la información proporcionada por los

(38)

38

diarios, ni correspondencia ni memorias particulares al respecto.

Tan solo las obras de los periodistas Jesús Pardo (Memorias de

memoria, 2001) y José Luis Gutiérrez (Días de Papel, 2004).

Aunque no hayan tenido participación directa en el

se-manario que ocupa a esta investigación, sí que se han tenido en

consideración los abundantes escritos legados por los

protago-nistas del tardofranquismo y la transición. Son el caso de de las

memorias de Alfonso Guerra, Licinio de la Fuente, Manuel

Fra-ga, José Utrera Molina, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón,

Gregorio Peces Barba, Marcelino Oreja, Fernando Álvarez de

Miranda, Santiago Carrillo, Alfonso Osorio, José María de

Areilza, Salvador Sánchez Terán, Federico Silva Muñoz,

Vicen-te Enrique y Tarancón, José Solís Ruíz, Leopoldo Calvo SoVicen-telo,

José Pedro Pérez Llorca, Laureano López Rodó, Jordi Solé Tura

y Josep Tarradellas. Y por supuesto, las biografías de Adolfo

Suárez, Juan Carlos I, Carrero Blanco, Carlos Arias Navarro y

Francisco Franco.

Todo ello ha permitido al análisis de la Transición

políti-ca española a través del semanario Cambio 16 durante el lapso

temporal existente entre 1975 y 1978, intervalo que

precisamen-te la revista conoce como transición. El hecho de haber descrito

el año 1974 no guarda tanta relación con integrarlo en la propia

transición como con ser el momento en el que la revista accede a

ser una publicación de Información General y le permite en

(39)

nuestro país estaba a punto de vivir. De este modo, una vez

con-sultada la bibliografía referente a la transición como proceso

histórico y al papel de la prensa en el mismo, para elaborar este

trabajo, se ha recurrido a dos tipos de documentos. Por un lado,

los textos originales procedentes de la revista. Se han explorado

los ejemplares del semanario comprendidos entre los años 1974

y 1978. No obstante y debido a diversas vicisitudes y cauces por

los que ha discurrido la investigación, no se ha renunciado a

consultar ejemplares anteriores o números conmemorativos

pos-teriores, que contaban con la aportación de artículos firmados ya

fuera por los mismos protagonistas que tomaron parte en la

re-vista o en la Transición y que por lo tanto constituían una rica

fuente de información sobre el periodo.

Por otro lado, una segunda fuente de información para

esta investigación la han constituido las entrevistas orales. Hacer

historia de nuestro pasado inmediato obliga a utilizar fuentes

orales, es decir, los relatos de los testigos que las vivieron, los

relatos del día a día contenidos en periódicos y semanarios, las

entrevistas con personajes que protagonizaron o intervinieron en

los sucesos, etc. No solo nos hemos decantado por los grandes

nombres de la revista como pudieron ser Miguel Ángel Aguilar ,

José Oneto o Federico Ysart, sino también hemos contado con

colaboradores ocasionales (Joaquín Leguina), jefes de sección

(Crisanto Plaza y Óscar Caballero) y redactores durante

(40)

40

También por aquellas personas que eran corresponsales y

repor-teros que aportaban datos y fotografías en los informes que la

revista publicaba. El objetivo ha sido sacar también a la luz la

intrahistoria de estos reportajes que analizamos sobre

aconteci-mientos que jalonan la transición. Las entrevistas a Ander

Lan-daburu y José Luis de Pablos son un ejemplo de ello.

Todas ellas tienen una razón de ser y en mayor o menor

medida responden a una ardua búsqueda. Al respecto conviene

diferenciar dos grupos de protagonistas entrevistados. En primer

lugar, protagonistas de la transición política. Son los casos de

Marcelino Oreja, Salvador Sánchez Terán o el padre Martín

Pa-tino. El primero accedió a concederme una entrevista2 celebrada

en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas el 11 de

Enero de 2013, en la que las preguntas se centraron en su etapa

como subsecretario en el Ministerio de Información y Turismo

bajo el mandato de Pío Cabanillas, como subsecretario del

Mi-nisterio de Asuntos Exteriores bajo José María de Areilza y

ob-viamente como ministro de Asuntos Exteriores bajo los

prime-ros gobiernos de Adolfo Suárez. El segundo3 concedió el

en-cuentro el 30 de Diciembre de 2011 en Ciudad Rodrigo. Esta

entrevista se centró en el análisis de la Transición por parte de

este político riojano, delegado gubernamental en Cataluña,

mi-nistro de Transportes y Comunicaciones y mimi-nistro de Trabajo

2

Entrevista obtenida gracias a la intercesión de D. Luis Palacios Bañuelos y de D. Íñigo de Arteaga, marqués de la Serna,

3 Esta entrevista fue lograda graicas apoyo brindado por Pilar Fernánez

(41)

bajo los últimos gobiernos de Adolfo Suárez. Y para cerrar este

bloque de entrevistas de índole política, se contó con una

entre-vista concedida por el padre José María Martín Patino,

secreta-rio del cardenal Tarancón durante la Transición.

En consecuencia, se ha contado con los testimonios de

protagonistas de la historia contemporánea de España y que han

sido escogidos tanto por su aportación y relevancia como por su

disposición y el simbolismo de la época o agente político y

so-cial al que representan. Así por ejemplo, las palabras de

Marce-lino Oreja han sido especialmente valoradas para este estudio a

la hora de analizar el importantísimo ministerio de Información

y Turismo de Pío Cabanillas, su posterior colaboración con el

conde de Motrico y su titularidad en la cartera de Asuntos

Exte-riores, es decir, durante los últimos compases de vida del

fran-quismo y los primeros del reinado de Juan Carlos I. Por su parte,

el testimonio de Salvador Sánchez Terán ha sido tenido en

cuen-ta para valorar la Transición en sus momentos más avanzados,

ya que fueron sus momentos de máxima colaboración. Por

últi-mo, la entrevista concedida por el padre Martín Patino ha

permi-tido tener en cuenta la importancia de un agente social muy

activo durante el periodo analizado, así como aportar la visión y

participación en el mismo por parte de la Iglesia.

En segundo lugar, se ha contado con una aportación

tes-timonial pero significativa de agentes participantes en la prensa

(42)

res-42

pecto era mayor, pero debido a la inaccesibilidad de algunos de

ellos, se ha contado con el testimonio de Darío Valcárcel, uno de

los fundadores del diario El País. Como rival de ventas y

perió-dico nacido estrictamente durante la Transición, la importancia

de su aportación no da lugar a dudas.

La tercera fuente de entrevistas se ha configurado en

torno a los participantes en la aventura que fue Cambio 16. El

primer entrevistado fue el periodista almeriense José Antonio

Martínez Soler, a quien tuve la suerte de poder entrevistar en

dos ocasiones (27 de Abril y 17 de Mayo de 2012) y suministró

una información más que copiosa sobre su estancia en la revista

entre 1971 y 1974. Martínez Soler facilitó el contacto con

Ma-nuel Saco, primer redactor contratado por el semanario y a quien

entrevisté de una forma muy cordial el 8 de Mayo de 2012. En

ambos casos, su importancia reside en haber trabajando en

Cambio 16 durante la etapa de rodaje y crecimiento de la

publi-cación y en esta dirección se plantearon las preguntas realizadas.

También gracias a José Antonio Martínez Soler, pude

acceder a contactar con Joaquín Leguina, colaborador y

colum-nista de la revista a partir de 1974, según sus propias palabras.

En el caso de este político cántabro, su función como

colabora-dor de la revista y su activo papel en el ámbito socialista

aporta-ban un doble interés al encuentro. Éste tuvo lugar bajo una

cor-dialidad inusitada en su oficina en la madrileña Gran Vía el 14

(43)

cola-boró en la revista, las preguntas se centraron en acontecimientos

de la Transición. En la misma línea se produjo la entrevista

mantenida en París el 8 de Agosto de 2012 con Oscar Caballero,

Director de la sección de Sociedad, también se le hizo especial

hincapié en los sucesos que engloban la Transición y su visión

desde esta sección.

Con el trabajo de lectura y redacción de los ejemplares

de Cambio 16, finalizado a comienzos de 2013, pude centrarme

en entrevistar al resto de protagonistas que participaron en

Cam-bio 16. Así las cosas, los días 15 y 16 de Enero entrevisté a

Jor-ge Martínez Reverte y Miguel Muñiz de las Cuevas

respectiva-mente. El primero me recibió amablemente en su domicilio

ma-drileño. Como redactor de la revista durante el bienio 1974-1975,

concedió la mejor entrevista con la que cuenta este estudio, tanto

por su concisión como por la información dada. En cuanto al

segundo, ofreció una entrevista en la que la importancia

radica-ba en su visión como accionista, la cual aportó de forma

nota-blemente clarividente.

El 30 de Enero conseguí concertar otra entrevista con

José Luis de Pablos, redactor fotográfico de la revista, a fin de

obtener la máxima información posible sobre la importancia de

las imágenes en Cambio 16. Y apenas dos semanas después, el

12 de Febrero, realicé lo propio con Crisanto Plaza, redactor

(44)

44

se centraron en su interpretación de la transición desde su

posi-ción en la revista.

Finalmente entre Junio y Octubre tuvieron lugar las

en-trevistas restantes. Otro accionista, Blas Calzada, accedió a ser

entrevistado, lo cual permitió aportar el testimonio de otro de los

fundadores de la revista a fin de contar con la máxima gama de

opiniones para este estudio. Federico Ysart, redactor de la

revis-ta, también accedió a ser entrevistado el 21 de Junio. El 18 de

Julio tuvo lugar la entrevista con Miguel Ángel Aguilar,

corres-ponsal de la revista en Bruselas entre 1972 y 1974,

posterior-mente redactor de la misma y director de su diario hermano,

Diario 16. Aunque la entrevista tardó en llegar, el 20 de Julio

conseguí concertar un encuentro en Bilbao con Ander

Landabu-ru, corresponsal de la revista en el País Vasco y gracias a su

dominio de la lengua francesa en muchos otros acontecimientos

internacionales que son tratados durante la investigación. En el

caso de estos dos últimos entrevistados, la importancia de sus

testimonios reside en la visión de los problemas y

acontecimien-tos que historia el semanario desde posiciones periféricas pero

no por ello menos importantes, como podían ser el País Vasco,

núcleo de problemas por la cuestión terrorista-nacionalista, y

Bruselas, epicentro de la C.E.E., en la que España de una

mane-ra u otmane-ra aspimane-raba a entmane-rar a la sazón.

Por en Septiembre y Octubre de 2013 se celebraron las

(45)

Septiembre con Miguel Ángel Aguilar. No fue sino un breve

encuentro, un detalle de atención por su parte, ya que se tomó la

molestia de convocarme para remitirme la entrevista que

había-mos celebrado en persona y comentarme las correcciones que

había realizado sobre el documento. En esta misma entrevista,

me facilitó el contacto de José Oneto, a quien por fin tuve

acce-so el 21 de Octubre en una entrevista celebrada en el Corte

Inglés de la Calle Serrano.

Grandes nombres propios están ausentes en esta

enume-ración de entrevistados, pero no por deseo del autor, sino por la

inaccesibilidad de otros protagonistas como José Luis Leal, Luis

González Seara, Alejandro Muñoz Alonso o el viñetista Antonio

Fraguas, también conocido como Forges. A pesar de su ausencia,

no se ha renunciado a analizar sus diversas aportaciones en

for-ma de reportajes, columnas o viñetas. Indirectamente, la

caren-cia de los testimonios de estos protagonistas ha permitido

am-pliar el abanico de preguntas a otros participantes, no

recurrien-do a los testimonios habituales y tenienrecurrien-do en cuenta a los

pe-queños relatos personales que fraguan la historia del mismo

mo-do que el de las grandes personalidades.

El objetivo de todas estas entrevistas era suministrar la

suficiente información para obtener una visión integral y

com-pleta sobre la revista. Es decir, que este estudio no se centrara

únicamente en describir y analizar la Transición a través de las

(46)

46

menos dos accionistas, Miguel Muñiz y Blas Calzada, habrían

de ayudar a comprender la configuración y orígenes de la revista,

así como su visión de los acontecimientos desde una posición

destacada; el de redactores como José Antonio Martínez Soler y

Manuel Saco, a apreciar la evolución y preparación de su

len-guaje durante la etapa como Semanario económico; el de

redac-tores de diversas áreas como Sociedad (Óscar Caballero) y

Eco-nomía (Crisanto Plaza) a vislumbrar la importancia de cada uno

de estos aspectos en la globalidad de la revista; el de periodistas

como Jorge Martínez Reverte a comprender años clave como el

bienio 1974-1975; el testimonio de un corresponsal en una

re-gión específica como Ander Landaburu, prestando en

conse-cuencia especial atención a los problemas derivados de la región

que atendía; o el de un periodista y directivo del semanario

pri-mero y de Diario 16 después como fue Miguel Ángel Aguilar

para detectar tendencias ideológicas.

Posiblemente al ser la publicación más importante de

este periodo, la pregunta que plantea este estudio se podría

con-cretar en las siguientes palabras: ¿Cómo relata y cómo se

posi-ciona Cambio 16 ante la Transición? Para responder a esta

cues-tión, se han seleccionado una serie de acontecimientos en cada

año natural, observado su análisis y descripción por parte de la

revista y sobre todo, formulando preguntas al respecto a los

en-trevistados. Como se ha señalado, no a todos los entrevistados se

(47)

tipo de preguntas, con lo que la gama de respuestas es amplia,

dada también la amplitud de testimonios y del puesto que cada

uno de ellos ocupaba en la revista.

Cada uno de ellos participó de una forma diferente en

Cambio 16 y en la Transición. Unos como periodistas, otros

como activistas y otros como políticos en ciernes. Sus

experien-cias durante esta etapa, tanto personales como profesionales, han

permitido enriquecer este estudio y combinar fuentes escritas y

orales, confirmando estas últimas en muchas ocasiones a las

primeras.

Pero si la Transición y los acontecimientos que la jalonan

han sido el epicentro de esta investigación, ésta no ha

desmere-cido en absoluto los orígenes de la revista, anteriores en el

tiem-po a aquella. No nos referimos únicamente a su etapa como

se-manario económico, sino a la creación del grupo humano en

París, en el cual se apoyará Juan Tomás de Salas para desarrollar

el proyecto. En este sentido, las entrevistas con Miguel Muñiz,

Crisanto Plaza y Blas Calzada han arrojado suficientes datos al

respecto, ya sea para aclarar su incorporación a los planes del

fundador o para arrojar luz sobre una figura capital en la

gesta-ción de este grupo y sobre quien este estudio también ha querido

(48)

48

5. Hipótesis y cuestionario

Toda investigación parte de una serie de hipótesis y

pre-guntas que se pretende responder. Aquí la información que se

pretendía obtener en los números del semanario y en las

entre-vistas se podría concretar en los siguientes parámetros:

expe-riencias e interpretación de acontecimientos clave de la

Transi-ción, causas y éxito del semanario y génesis del mismo. En un

sentido más amplio, se podría decir que la investigación se ha

planteado en los siguientes términos y cuestionario:

1. Si existía una forma de contar la historia de la transición

sobre la marcha de los acontecimientos, la transición al

día a día, con la consiguiente viveza de los relatos y

cer-canía de los testigos que los contaban.

2. Si Cambio 16 tenía un estilo muy particular de narrar los

acontecimientos de la transición según materiales

gráfi-cos y recursos de estilo con la creación de expresiones

novedosas, tales como Búnker, Gironazo, dictablanda...

3. Si la revista tenía una intencionalidad básica o enfoque

preciso como criterio de seleccionar y enjuiciar los

acon-tecimientos: la transición a una democracia plena en

Es-paña, semejante a los países europeos vecinos.

4. Si existían diferencias importantes en la narración de los

acontecimientos respecto a la prensa del régimen e

(49)

diálogo, menos centrados en la información de los

hechos y más interesados en el adoctrinamiento político.

5. Si el equipo de periodistas tenían un determinado origen

y mentalidad procedentes del exilio y con largas

estan-cias en Paris y Londres, tales como Ricardo Utrilla, Juan

Tomás de Salas, Manuel Velasco, Miguel Ángel Aguilar

o José Oneto que crearon una verdadera escuela en el

quehacer periodístico.

6. Si existen explicaciones para el éxito rotundo tanto

económico como de número de lectores, que en una

de-terminada fecha se acercó al 500.000 ejemplares. Por

qué Cambio 16 venció a semanarios similares como

Cuadernos para el diálogo o Triunfo.

7. Si hubo una orientación ideológica que prevaleció en el

semanario o si más bien careció de ella siendo plural en

personas y opciones ideológicas con una idea fija común

compartida: instaurar la democracia en España.

8. Qué imagen transmitió de personajes clave de la

transi-ción, tales como Manuel Fraga, José María de Areilza,

Santiago Carrillo, Felipe González, Arias Navarro,

Tor-cuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez, Manuel

(50)

50

9. Cómo utilizó Cambio 16 los recursos propios de la

pren-sa para remarcar aspectos concretos de la historia sobre

la que informaba cada semana: viñetas, fotografías,

en-trevistas, encuestas...

10. Si se puede afirmar que fue objetivo en las

informacio-nes, moderado en sus valoraciones y si se atuvo al

pro-yecto inicial de su fundación o más bien con el

transcur-so del tiempo y el éxito cambió de orientación y rumbo

como algunos de sus redactores dejaron escrito.

11. Cuál fue la personalidad y el papel de su director Tomas

de Salas y cuales las aportaciones más relevantes de sus

principales redactores.

12. Qué visión transmitió de hechos significativos de aquel

cuatrienio como fueron la muerte de Franco, la

revolu-ción portuguesa de los claveles, la Marcha Verde y la

in-dependencia del Sahara.

13. Por qué una revista que nació con aparente vocación de

revista de economía se transformó así que pudo en una

revista de información general con amplia dedicación a

temas políticos y sociales.

14. Cuál de los adjetivos tópicos cuadraría a Cambio 16:

(51)

15. Cuáles fueron las relaciones y vínculos de Cambio 16

con otros medios de la prensa, v.g. ABC, Pueblo o El

País, así como con personajes relevantes del momento

político, tales como Emilio Romero o Fraga Iribarne.

16. Cuáles fueron las razones de la decadencia del semanario

y su práctica desaparición una vez instaurada la

(52)
(53)

CAPITULO II

CONTEXTO DE

CAMBIO 16

: EL PROBLEMA

DE LA PRENSA EN LA TRANSICIÓN A LA

DEMOCRACIA EN ESPAÑA

La aportación del semanario Cambio 16 a la

historiograf-ía de la transición española a la democracia tiene sentido y

enca-ja en un contexto más amplio: I) el contexto de la transición

global de un país de la dictadura a la democracia y II) el

pro-blema de la prensa y opinión pública en la misma. Cambio 16

actúa como caja de resonancia de un sociedad cambiante,

com-partiendo compromisos, deseos y situaciones. En una sociedad

que se transforma, la prensa refleja las transformaciones y

Cam-bio 16 comparte cambios y situaciones. Aparecen nuevos temas

de información, una nueva generación de periodistas y una

nue-va clase de lectores. Un bosquejo de aquel contexto resulta

ne-cesario, por tanto, para entender la aportación de Cambio 16 a la

historia de la transición.

1. ¿Qué fue la transición española?

¿Qué fue la transición española? Fue una etapa en la que

se materializa el cambio de la dictadura franquista a la

(54)

54

abarcaría el espacio comprendido entre la proclamación de Juan

Carlos I como sucesor de Franco y Rey de España y la

promul-gación de la Constitución de 1978, ya que es el período en el

que se evoluciona desde un régimen caracterizado por la falta de

libertades individuales a otro democrático con ellas. En España

la transición aconteció mediante pactos sociales y consensos

entre los grupos políticos

España realizó su transición de la dictadura a la

demo-cracia entre los años 1973-1978. Durante este quinquenio se

desmontó la estructura política del régimen de Franco y se

ins-tauró la Monarquía con un régimen democrático. La transición

española tuvo determinados rasgos característicos que la

dife-rencian de otras transiciones en países vecinos: se ha discutido

mucho si fue una reforma o una ruptura. Este proceso se llevó a

cabo desde dentro del régimen vigente y no desde fuera del

mismo. En España no hubo una revolución, una derrota militar o

una descolonización, que provocara el cambio de régimen Si

existió, en cambio, un desarrollo industrial acelerado, el

progre-so de las libertades de pensamiento, el papel activo de la prensa,

los cambios de mentalidad en la Iglesia, la apertura ideas y usos

exteriores traídos por el turismo, el papel protagonista de la

mo-narquía y la actitud moderada de los partidos de izquierda1.

1

Para el concepto de transición, los rasgos peculiares del modelo español y comparaciones del mismo con otros modelos ver DIAZ GIJÓN, J. R.,

(55)

La transición española fue protagonizada por una serie

de personas, entre ellas algunos miembros jóvenes del Gobierno

como R. Martín Villa, los líderes del partido de centro UCD, el

vehemente Fraga, el hábil T. Fernández Miranda, Areilza,

Ga-rrigues. Todos reformistas en mayor o menor medida. De entre

ellos pronto destacaron dos nombres desconocidos: A. Osorio y

A. Suárez. Destacó también el líder del partido comunista,

San-tiago Carrillo, dado al pacto y al consenso pragmático. Y los

jóvenes líderes del partido socialista, Felipe González y Adolfo

Guerra. Todos prefirieron la moderación al radicalismo y el

evi-tar un retorno a los errores que produjo la tragedia de la Guerra

Civil. El ejército jugó también un papel importante. Su Jefe, el

General Gutiérrez Mellado estuvo a la altura de las

circunstan-cias.

Los últimos años de vida de la dictadura franquista

vie-nen marcados no solo por la larga agonía de su creador2, sino

pp. 89-108; LINZ, J.J., La transición española en perspectiva comparada en la anterior o. c., pp.21-45. Sobre otras transiciones en America Latina y en Centroeuropa ver en la misma o. c., las colaboraciones de Garreton, M. A., y Maraval, J. M. GARCÍA S. MIGUEL, L., Teoría de la transición. Un análisis del modelo español (1973-1978) (Madrid, Editora Nacional, 1981) y COLOMER, J., La transición a la democracia. El modelo español

(Barcelona, Anagrama, 1998).

2

(56)

56

por la pugna existente en el seno de aquella entre los diferentes

grupos políticos que la conforman. A la sazón, la clase política

del régimen se encontraba dividida en dos bloques. Por un lado,

quienes pretendían a toda costa el mantenimiento de la obra de

Franco, del Estado del 18 de Julio, más allá de la muerte de su

creador, erigiéndose además como garantes de las esencias del

régimen. Blas Piñar con su grupo Fuerza Nueva, la Falange de

Fernández Cuesta y Girón y sectores ligados al catolicismo y al

viejo tradicionalismo son algunos de los integrantes de esta

co-rriente.

Frente a ellos, se posicionaba un grupo de jóvenes

políti-cos que habían crecido dentro del régimen pero que eran

cons-cientes de los cambios experimentados por el país en los últimos

años. Sabían de la dificultad de supervivencia del régimen una

vez fallecido su creador y pretendían tomar parte del juego

polí-tico que estaba por venir. Para ello, deseaban instaurar una serie

de reformas tales como el pluralismo político, libertades

forma-les o la libertad sindical, que condujeran al país a una mayor

liberalización política, si bien es cierto que no sabían muy bien

cómo o cuándo iniciar la reforma. La pugna entre ambos grupos

(57)

definió la vida de los últimos gobiernos de Franco como jefe de

Estado y gran parte de las disputas del momento. .

Por lo que respecta a nuestro objeto de estudio el

sema-nario Cambio 16 se distinguió a) por su interés en informar de

de los problemas socioeconómicos; b) por la ausencia en su seno

de conflictos laborales; y c) por la convivencia en su seno de

diferentes mentalidades políticas y sociales, con predominio de

las de izquierdas.

Cambio 16 careció de inspiración confesional o religiosa

alguna. En su gente abundaban los agnósticos. Pero el grupo no

ignoraba lo importante que era para la transformación de España

en una democracia el papel de una de las instituciones más

vin-culadas al franquismo: la Iglesia. De ahí la amplia información y

valoración que el semanario hizo de los acontecimientos

inter-nos de la Iglesia y de sus relaciones a veces conflictivas con el

régimen. Y fue precisamente la Iglesia católica española una de

las instituciones sociales que mayor cambio efectuó: cambios de

mentalidad, de usos pastorales y de actitudes políticas. Podría

afirmarse que la Iglesia sintonizó mejor que el estado con las

exigencias sociales a favor del cambio3. El cambio de

3 Sobre la vinculación y evolución de la Iglesia al franquismo, véanse las

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