Consideraciones sobre la generación y transferencia de tecnología
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(2) CONSIDERACIONES SOBRE LA GENERACION y TRANSFERENCIA DE TECNOLOGIA * EMILIO GARCIA GUTIERREZ 1mTECEDEN'l'ES. Actualmente hay dos enfoques que Se vislumbran en el panorama de la investigaci6n agrícola. El Primero sigue los lineamientos dictados por los paises de un mayor grado de desarrollo y pregonan técnicas tendientes a obtener m§ximas produ~ ciones por unidad de superficie en determinados cultivos. Las metodologtas de éste enfoque consideran cultivo como el centro de la investigaci6n y los factores de producci6n los hacen coincidir con las lineas de especializaci6n de los investigad2 res, por ejemplo fitopatologta, entomología, mejoramiento gen~tico, suelos etc. Este enfoque adamAs del trabajo en Centros Experimen tales , considera como fase de comprobaci6n el realizar ensayos a nivel de finca conocidasen nuestro medio como "pruebas Regionales".. *. Lectura presentada a la Reuni6n de Directores Regiona les DRI celebrada del 27 al 29 de noviembre de 1984, en la ciudad de 8ogod, Ll. E.. Al final se obtienen paquetes de recomendaciones que con frecuencia es la sumatoria de paquetes individuales dictados por los diferentes invest! - 1 -.
(3) gpdores correspondientes a su propia especiali dad, sin considerar el tipo de usuario al cual va dirigido. El ProqraJDa¡ DRI que atiende pequeños productores, sujetos a tradiciones y estructuras agrarías no acordes con la I!!poca, pero que contribuyen poderosamente en la producciÓn de alimentos y por ende en la econom!a del pa!s, necesitan un segundo enfoque para estudiar los problemas de producciÓn en forma integral e interdisciplina ria a nivel de regiones siendo sus principales fundamentos: 1) El analisis y el estudio de los sistemas "tradicionales" de producciÓn y su rel! ci6n con las condiciones eco16gicas y socioecon~ micas de cada area. v 2) El mejoramiento de esos sistemas de producciÓn a través de la investigaci6n. POLITICA DE INVESTlGACION AGRICOLA PARA EL PEQDE filO PRODUCTOR. El proceso de investigaciÓn en fincas de agricu! tares tienen varias etapas, desde planeaciÓn hasta recomendaciÓn y promoción basada en ensayos agronómicos. Estas etapas no han sido esta b1ecidas ordenadamente, por no existir una po11tica definida de la investigación agrlco1a con agricultores. Si bien existen las llamadas "Pruebas Regionales" o Ajuste de Tecnoloqla en el DRI éstos tratan de comprobar la valide: de lo generado en un Centro. - 2 -.
(4) Experimental bajo condiciones de campo pero ind! pendiente del sistema de producci6n total de la finca, de las restricciones econ6micas del productor y su ambiente, y a veces ni importa si el productor participa en la investigaciOn ni soluciona problemas inmediatos. Es decir no hay diseños experimentales para la cambinaciOn de exp! rienaias, no hay intercambio, ni retroal1menta ciOn en el proceso de investigaci6n. La ausencia de esta pol!tica involucra otro factor importante, que es el desconocimiento de las acciones que tienen influencia directa sobre decisiones de los productores en relaciOn con la producci6n, por ejemplo, distribuci6n y precios de los insumos, precio de venta del productor o practicas acordes con el recurso del agricultor, ejemplo herbicidas costosos frente a mano de obra abundante.. GBIIBRACION DE TBCNOLOGIA. El objetivo principal en la generaciOn de tecnologia ha sido la obtenciOn de la mayor productividad posible por unidad de superficie. Los resultados de la investigaci6n se traducen en rece aendaciones enmarcadas, seg6n los técnicos, en nueve elementos que corresponde a situaciones e! pacificas en la secuencia de etapas que conlleva - 3 -.
(5) un cultivo. Estos elementos se refieren a: Varie dad, fecha de siembra, densidad de poblaciÓn(di~ tancia de siembra y plantas por sitio), fertilizaciÓn, control de malezas, control de plagas, control de enfermedades, pr&cticas de cultivo y labores de cosecha y post-cosecha. el conjunto de estos elementos es lo gue se denomina un " Pa guete TecnolÓgico • TradiCionalmente se ha esperado que al cumplirse el objetivo de la productividad se generen mayores ingresos al productor. Sin embargo y como se sabe los "investigadores· en sus experimentos no controlan una serie de varia?les adicionales que influyen en el ingreso, como es el caso del costo que conlleva la aplicaciÓn de cada uno de los elementos del Paquete Tecnol6gico, y el precio del producto en el mercado. La adopciÓn de las recomendaciones para cada uno de los elementos del Paquete representan distintos niveles de CO!! tos para el agricultor. Estos costos son tenidos en cuenta por el agricultor en el momento de decidir sobre la adopciOn del Paquete, bien sea en forma parcial o total. Cuando el que investiga manipula los elementos del Paquete para alcanzar mayor productividad,el agricul tor los puede manejar para alcanzar un mayor ingreso, dando por resultado que no siempre la recomendaciÓn que produce la mayor productivl dad sea acogida por el productor, quien de acue~. - 4 -.
(6) do con su capacidad de inversiOn y con su -anAl! sis de rentabilidad", acoge una o varias recome~ <lacione.s del Paquete el cual queda conformado por una combinaci5n de elementos, provenientes del técnico y otros del agricultor.. La. tendencia actual es entregar al agricultor. la recomendaciÓn cuyos resultados experimentales ha yan mostrado la mayor productividad. Es escaso encontrar que un Asistente T~cn1co haga un an~li sis econ6mico de la recomendac16n antes de entre garla al agricultor. En la mayoria de los casos se hace Una proyecciÓn financiera del paqu€'te mil!' productivo, \cr~ditol, pero esta recom€'ndaci6n no es el producto final de un an!lisis pconoMicn de las alternativas m!s rentables. Entreotr"-sr:(? sas, el asistente conoce independu?ntE'mente los r~ sultados experimentales de cada uno de los elementos del paquete, pero no de las posibles cOID binaciones del mismo. Es necesario tener en cuenta que, para el agricultor, la mejor recomendaciÓn es la que produ!: ca un mayor ingreso. Si el agricultor no tiene un buen anAlisis econÓ mico del paquete yel asistente no le presenta a! ternativas, éste queda forzosamente enfrentado a la situaciÓn de acoger un paquete que se ajuste a su capacidad de inversiÓn. - 5 -.
(7) EL PAQUETE TECNOLOGICO,. SUS COSTOS. Y LA RENTA-. BILIDAD DE INVERSION. El objetivo de la tecnología ha sido el de alean zar altos niveles de productividad y se ha pens! do que las recomendaciones m~s productivas son las m~s rentables y las que mayor ingreso generan~. CUando se hacen c~lculos para obtener el mayor i!! greso neto total de la explotaci6n, se puede obtener que és te se puede alcanzar, bién);lQr la re!! tabilidad del capital invertido o por incremen -. tos en el ingreso neto por hectárea. Esta situaci6n varía seg6n la disponibilidad de tierra y capital. Un agricultor con escasos recurso. en dinero, es probable que opte por un sistema tradicional de cultivo en donde los riesgos de pérdida se minimizan. Al coger este sistema mfs barato, est~ en condiciones de sembrar una mayor extensi6n, que aunque con menos producci6n por hectSrea le produce mayor ingreso neto total. No parece que este agricultor estuviera dispuesto a aceptar la tecnología moderna por más esfuerzos de transferencia que se le dediquen. Pero si no hace BUS cuentas y se deja convencer, se le puede estar perjudicando. Bn otros casos, si se dispone de escasa tierra y suficiente crédito, el mayor ingreso neto total se"alcanza aplicando la tecnolog1a para obtener el mayor ingreso neto por hec;tSrea I aunque la re!:!. - 6 -.
(8) tabilidad de la inversión sea inferior. a. la. de. otras alternat1vas. 3i no se dispone de crédito. su mejor opción en este caso es acoger la. altern~. tiva de mayor rentabilidad, aungue el ingreso neto por hectárea sea inferior. A pesar pe referirnos a campesinos en zonas de minifundio, usuarios del DRI, la misma situación. se. le puede presentar a los agricultores con posibi1idades de tener mayor capacidad de inversión. en. tecnologia en mayor hectareaje. De diferentes estudios realizados en el. pa~s. so-. bre este tema, podemos anotar varias conclusiones: 1.. La mayor productividad física por hecttrea no siempre produce la mayor rentabilidad a la in versión ni el mayor ingreso neto.. 2.. ~n. aumento en rendimiento físico obtenido por. tecnolog1a adicional no siempre resulta en ma yores ingresos ni en mayor rentabilidad. 3.. Un mayor ingreso neto total puede ser obteni-. ca. por una mayor rentabilidad de la inversión. o por Un mayor ingreso neto por hectárea,. no. siendo necesario que ambas cosas ocurran. al. tiempo. 4.. Dependiendo de la disponibilidad. de tierra o. capital se puede optar por obtener un mayor i;:: greso neto por. hectáre~. - 7 -. o una mayor rentabili.
(9) dad del capital, lo cual es determinante de la tecnología que se haya de usar. El hecho es que cuando se va a invertir en tes no10g1a es necesario hacer cálculos de rentabilidad e ingreso, sobre todo en casos de alto riesgo y escasez de capital. Con los aume~ tos en los costos de insumas y las variacio nes de preciode los productos, los resultados econ6micos de la inversión en tecnoloqía pueden variar de un momento a otro Lo que hoyes rentable puede no serlo para la pr6xima cosecha, y el éxito esta en saber aplicar lo que más convenga en un momento dado, de acuerdo a los reCursos del agricultor. Desafortunadamente, el pequeño productor hoy no dispone de alternativas tecnol6gicas diseñadas p! ra su capacidad de inversi5n ni adaptada a sus Ca!! diciones socioculturales. La dnica alternativa que se estA ofreciendo diferente a la tradicional, es una que Al no puede acoger por costosa. En esta situaci5n se encuentra la mayoría de los agricultores del país que son aquellos para quieneS se diseñan planes de transferencia, los cuales no les aportan ningQn beneficio, a no ser que con anterioridad se dispusiera de suficiente informaci6n t~cnica proveniente del estudio de alternativas experilllentadas y analizadas par los t~nicos tanto por los que generan como los que transfieren.. - 8 -.
(10) T1WISFllIENCIA DE TBCNOLOOIA. Los sistemas de extensiÓn en forma institucional organizada se iniciaron en el pats desde 1952 para cultivos diferentes al café, con el denominado Servicio Técnico Agrtcola Colombo Americano (STACA), continuados mas tarde por el Ministerio de Agricultura, institutos descentralizados, Federaciones, Asistentes particulares, etc. Los servi cios de extensi6n en café han existido prActica mente desde esta misma época, prestado por los C2 mit6s de la Federaci6n Nacional de Cafeteros. Las metodolog1as para transferir tecnologta en n~ da han variado desde que se inici6 el servicio de extensi6n. Basicamente, han consistido en estructurar una o varias recomendaciones de las que conforman un Paquete Tecnol6gico, basadas en info~ ciones suministradas por los investigadores y hacerlas conocer por los posibles usuarios de la te!: nolog1a por intermedio de los medios masivos ñe cOlllunicaci6n, la estratégia de grupos y la asistén cia individual. La recomendaci6n que se transfiere es generalmente a qu. h. d.mostrsdo ser la que da los mayores· resultados de productividad por unidad de superf! cie. Cuando la recomendaci~n no es adoptada, se cree que algo ha fallado en la metodología escog! da o que algo anda mal en el agricultor. Por lo general, no se duda de la recomendaci6n. Se bacen entonces estudios de canales de comunic~ ci6n, de contenido de mensajes, etc. o se quiere - 9 -.
(11) especular con el tradicionalismo del usuario, con el ftn de corregir el problema. En el pals hay suficiente informaci6n para pensar que el problema de la no adopci6n puede estar en la falta de capacidad de inversi6n de los peque ños agricultores y la inexistencia de recomendaciones tecnolOgicas que resuelvan los problemas de producci6n de los mismos. Hay evidencia en Colombia de que la asistencia d! recta ha sido muy exitosa para transferir tecno12 g1a a agricultores empresariales con capacidad de inversi6n, pero resulta costosa sobre todo cuando se trata de pequeños productores. De lo expuesto hasta ahora, se puede pensar en que valdrta la pena hacer un replantamiento de las m~ todolog!asutilizadas para la transferencia. Por ejemplo, utilizar sistema de grupo y medios me sivos para agricultores con capacidad de inversi6n y tecnolog1as adecuadas a sus condiciones y experimentar alternativas de Paquetes TecnolOgicos ajustadas a su capacidad real de lnversi6n de los productores por Distrito. Lo que si debe ser un prop6sito es no adelantar planes de transferencia sin antes evaluar el replanteamiento mencionado. Para todos los casos eS necesario tener en cuenta que para poder cumplir con el objetivo de alcanzar un mayor ingreso. quienes transfieren teg nolO91a tienen la tarea de hacer análisis econ6mi cOs de los resultados experimentales, con el fin de ofrecer al agricultor la recomendación que más le convenga desde el punto de vista del ingreso. - 10 -.
(12) EL COOPERATIVISMO. Y EL FONDO DRI. EN EL META. EMILIO GARCIA GUTIERREZ. *. INTRODUCCION. l.. La realizaci6n de este FORO DE COOPERAT! VAS AGROPECUARIAS responde a una sentida necesidad de someter a discusi6n, la situaci6n actual y perspectivas de desarrollo del Cooperativis mo Agrario en el Meta, particularmente por la pote~ cialidad de desarrollo social y econOmico que es te sector de la econom1a solidaria ofrece en las actuales circunstancias. La experiencia acumulada en el Meta por el Fondo. DRI, durante tres años de desarrollo de acciones en el :ir ea de la Producc16n y comercializad:6nde alimentos, a travl§s del apoyo a la organizaci6nde los pequeños productores rurales, constituyen un valioso insumo para el objeto de este Foro.. *. Director Regional del Fondo DRI..f(eta~. Ponencia presentada al 1 Foro de Cooperativas Agropecua rias del "'eta~ Villavicencio, marzo 14 de 1986. -. 11.. LA ECONOMIA CAMPESINA y LA PRODUCCION DE ALIMENTOS EN EL META. El subsector de la econom1a campesina esta conformado por unidades de explotaci6n familiares, en un 80% menores de 20 hect:ireas, las cua- 11 -.
(13) r. 1. les ocupan el 1.8% de las tierras disponibles en el departamento. Sinembargo, su particípaci6n en la produccí6n agricola del Meta es cercana al 60%, dentro de la cual se destaca su importancia en la producci6n de alimentos: PRODUCTOS. , PARTICIPACION DEL SUBSECTOR TRADICIONAL EN META. PLATANO YUCA FRUTALES MAIZ FRIJOL PAHELA. 90.0 95.0. 70. O 70.0 80.0 90,0. En conjunto este subsector aporta el 80% de la oferta interna de alimentos y, debido al uso intensivo de mano de obra que caracteriza al sector minifundista, su capacidad de generaci6n de empleo rural reviste especial significaci6n, pues ~ste se convierte cada vez más en la dnica fUente de ingreso para un ndmero creciente de faroi lias campesinas. De los cinco principales cult! vos, en cuanto a generaci6n de empleo: caf€, pl~ tano, cacao, maíz y arroz, los cuales generan el 70% del empleo total en la agricultura,cuatro son mayoritariamente producidos por la economía campesina en el Meta, ~inembargo,. las condiciones que afronta el. sub- 12 -.
(14) sector no se justifican ante su incontrovertible importancia, Podemos por ejemplo mencionar la fa! ta de tierra, el dificil acceso a tierras de bu! na calidad, la baja incorporaci6n de tecnolog!a apropiada; los problemas de cr~dito suficiente y oportuno y la propia disponibilidad de tecnologia. Estos factores determinan bajos niveles de productividad en los cultivos caracteristicos de la economia campesina y las brechas tecnológicas existentes confirman este resultado.. Correlativamente con las bajas productividades, se presentan bajos ingresos y problemas de come~ cializaciOn de los productos. Las imperfecciones en los mercados y los bajos m!rgenes de comerci! lizaciOn para los productores, son algunos de los factores que exp 1 ican la si tuaciOn de pobreza que caracteriza al subsector.. Los indicadores sociales describen una calidad de vida en las zonas rurales del Meta aan muy distante de lo que podr1a calificarse como aceptable. Baste con sOlo citar algunos de ellos: Una tasa de mortalidad infantil de cuarenta y dos por mil frente a un 15 por mil que presentan los pa! ses desarrollados. Apenas el 20% de la.poblaci6n rural total cuenta con servicio de acueducto y tan sOlo el 7,4% se beneficia Con agua potable. - 13 -.
(15) r. Se estima que en promedio el retraso en la calidad de vida de los habitantes del campo respecto del área urbana es de quince (15) años. Esta breve descripci6n de las condiciones en que se desenvuelve la economla campesina permite entender, en parte, la brecha existente entre la oferta y la demanda de alimentos. En el pals,la primera ha crecido apenas en un 3.1% y la segunda ha alcanzado el 5.1%. Si adicionalmente se tiene en cuenta que los precios relativos de los alimentos para el consumidor han tenido un elev~ do incremento en un lapso de 30 años, la relievancia de las pollticas que el Estado ha diseñado para responder a esta problemática cobra toda su magnitud.. 111.. El DRI COMO ESTRATEGIA DE DESARROLLO RURAL. A mediados del decenio pasado se estableci6 este programa, que surgi6 como ~omplementoi~ dispensable de la polltica de alimentaci6n nacional, por medio de la cual se pretendla mejorar los consumos básicos de la poblaci6n más vulner~ ble al flajelo de la desnutrici6n, poblaci6n residenciada tanto en las áreas rurales como urbanas. -. 14 -.
(16) El DRI es un instrumento de polttica. Concretamente de la polltica social Agraria mediante el cual el Estado corno un todo, representando en un conjunto de entidades, busca contribuir a un superior bienestar de la población m4s pobre que habita en las áreas rurales y urbanas. A tenor con estos objetivos, el DRI, coordina la acci6n que desarrollan diversas entidades ofici! les y privadas en los frentes de la producción y comercializaci6n de alimentos, y en la prestaci6n de servicios de infraestructura flsica y social. No haré en esta ocasi6n una detallada exposici6n acerca de las características del DRI y ante t~ do de sus realizaciones. Sinernbargo, si es con~~ niente señalar algunos de sus aspectos esencia~ ~ 0-- t;:) O ~I,: les. ,.,,;:C Debo destacar en primer lugar, que el FonJ~ do DRI es un mecanismo con recursos presu-~ ~, k, puestales, y por tanto, financiado por los ~ c::<::::1 colombianos que tributan. Canaliza tales :J :tí fondos con sentido eminentemente social y -:;5 con criterio de igualdad. Tiene cama prop~ sito contribuir a la elirninaci6n de las br~ 'has o desequilibrios existentes entre regiones. Esta po11tica definitivamente ti~ ne como poblaci6n objetivo los pobres.. es. ~. 2.. El DRI no centra sus esfuerzos exclusivamente en las zonas minifundistas con pote~ cia1 de desarrollo en materia de produc- 15 -.
(17) ci6n de alimentos e lnsUNOs. También tiene que extender sus actividades a las ciudades y en estas, en provecho de los hab1ta~ tes de menores recursos. Este becho pone de relieve el papel que desempeñan sus actividades sobre comeccializaciÓn de alime~ tos, las cuales pretenden beneficiar a los extremos del proceso: Productores minifundistas y consumidores finales. 3.. El procedimiento mediante el cual el mu busca llegar al habitante urbano es el me~ cadeo. Espec1ficamente, su estrat!gia proc~ ra reducir los precios relativos de los al! mentas que conforman la Canasta familiar, tanto los perecederos obtenidos en el subsector tradicional o minifundista como los mismos procesados.. 4.. El DRI ha adquirido indudablemente una s6 lida experiencia en la coordinaciÓn inter institucional e intersectorial, para la in!! trumentaciÓn de planes de desarrollo dirigidos a los sectores de poblaciÓn campesina de menores recursos.. 5.. El DRI, definido como instrumento de la P2 lítica social agraria, de contenido redistributivo y, por tanto, mecanismo para sue sidiar al campesino desprotegido e indige~ te, opera en la actualidad en 9 municipios del Meta. - 16 -.
(18) Las localidades escogidas lo fueron y lo siguen siendo con criterio exclusivamente técnico. ·Si algan mOrito tuvo el DRI en BUB prtmeros años, cosa que ya nadie di8C~ te, fu' el no haber buscado las regiones a donde aplicarlo, con criterio político o con criterio de equilibrio entre unos y otros departamentos sino estrictamente en aquellos lugares donde la concentraci6n de min1fundistas permitía llevar los benefiCi08 del desarrollo Rural Integrado al ma ~ namero de familias y con el menor costo·. (11 (1) ALFOIISO LOPEZ IlICHELSEN "LOS AClEROOS DE LA RE. FOBIA lGRARIA, Intervenci6n en el XJX Congreso Ganadero. Cartagena, 13-15 de junio de 1984.. 6.. Sintetizando, yo dirta que el DRI tiene c2 mo objetivos incrementar la producciOn y productividad de los cultivos de alimentos en forma tal que tambiln se alimenten los ingresos de los productores; expandir y mejorar la oferta de servicios pÜblicos que solucionen necesidades vitales de la producciOn beneficiaria, racionalizar la inversiOn püblica, siempre necesaria pero se!! tida en mayor medida en las lpocas de esc! sez como la actual, propiciar la particip! ciOn de los campesinos en la formuJ.aciOn, ejecuciOn y evaluaciOn de las políticas y - 17 -.
(19) planes de acci6n que los afectan, sin la cual serian nulos todos los esfuerzos del Programa; modernizar los canales de distr! buci6n de los alimentos populares en beneficio de productores y consumidores. En la fase actual, el DRI enfatiza en las activ! dades de comercializaci6n, frente enel'Cua1 poco se ha avanzado y que indudablemente se ha convertido en verdadero ·cuello de bot2 lla", que impide la concreci6n del prop6sito de incrementar el ingreso real de los productores y, de paso, beneficiar a los mismos consumidores finales de los progr! sos que pudieran presentarse. Aprovecho este propicio encuentro para hacer un llamado al sector cooperativo que m!:! cho puede contribuir a este prop6sito que no por lo conocido es menos preocupante.. IV.. LA ORGANIZACION COOPERATIVA EN LA ESTRATEGIA DE COMERCIAUZACION DRI. Acorde con la identificacHin de la coroer,cialU:aci6n de los alimentos producidos por la eco noro!a campesina como un proceso de intermediaci6n en el cual tanto el productor como el consumidor tienen que asumir los costos negativos presentados en la no apropiaci6n por el productor de los márgenes de la comercializaci6n y en precios injustamente altos para el consumidor, el DRI ha. -. - 18 -.
(20) establecido una estrategia de comercializaci6n que busca transformar el actual sistema de merc~ deo de estos productos. Sus acciones pretenden incidir en los "cuellos de botella" detectados: La bajisima tecnificaci6nen los procesos de post-cosecha, tales como la recolecci6n, acopio, clasificact6n, empaque ydi!j! tribuci6n. Atención especial otorga el programa a los procesos de agregaci6n de valor a los productos, puesto que es esta la actividad que ofr~ ce una mayor posibilidad de incrementar la rent~ bilidad, apropiada por el productor campesino. El desarrollo de esta estratt!gia tiene dos pilares fundamentales: De una parte, la transformac16n de la infraestructura fisics para la cornercializaci6n de los productos provenientes de la economia campesina mediante: 1. La inversi6n estatal en instalaciones que mejoren y modernicen los mercados de pro' ductores y estimulen procesos de transfoE maci6n de los productos. o. o. 2.. La integraci6n de los mercados con redes de acopio regionales con el fin de asegurar a los productores canales más eficientes para el transporte y venta de sus p r 2 duetos.. 3.. El fortalecimiento de un sistema de informaci6n de precios y mercados que facilite la concertaci6n de preciOS segdn calidades - 19 -.
(21) voldmenes, fijaciOn de mArgenes y exige~ cias hechas a compradores y vendedores, y y. 4.. La creaciOn de un sistema de administraci6n de los mercados en el cual participen el Estado, la empresa privada y las organ! zaciones cooperativas encargadas de comercializar los productos de sus asociados. De otra parte, la promoci6n y consolidaci6nde O! ganizaciones campesinas especializadas en el me! cadeo, apoyando su vinculaci6n con cooperativas regionales agropecuarias para que ellas puedan asumir el papel que les corresponde en los proc~ sos de comercializaci6n de los productos agropecuarios. Se pretende lograr COn estas organizaciones obj! ti vos de orden social y econ6mico. En lo social, deben ser organizaciones sin restricciones para la ampliaci6n de su base social, en las cuale. los asociados participen democr'ticamente y con! cientemente en su conducci6n y en los beneficios por ellas generados. En lo econOmico deben consolidarse como entes 8! presariales capaces de realizar eficientemente las labores de comercializaci6n, buscando preferencial concentraci6n en aquellas actividadeS de transformaci6n que presenten mayor valor agregado en cuya apropiaci6n puedan tener directa y creciente participaci6n. Actualmente se pueden apreciar, en los mismos campesinos el inter.s en proyectos de transfor~ - 20 -.
(22) ci6n agroindustriales mediante los cuales incrementen el valor agregado de producción, mejoren la correlaciÓn de fuerzas en su favor en el proceso de mercadeo, y a la postre, se produzca una elevaciÓn del ingreso. En el DRI estamos conve~ cidos de que se deben apoyar proyectos en este campo, siempre que sean las aut'nticas organizaciones de los campesinos los agentes impulsadores de los mismos. El anhelo del DRI en el Meta es que podamos de oonsuno con las otras entidades vinculadas al ector minifundista, apoyar proyectos como la trilla de matz, envasado y deshidrataci6n de fr~ tales, producción de harina de pl'tano, procesamiento de cacao, etc. La experiencia cumulada por el DRI en el 'rea de la comercialización ha demostrado que el mod! lo cooperativo es la forma organizativa que permite un mejor cumplimiento de estos objetivos, e! to en razón de factores propios del cooperativi! me como su estructura jurídica que no restringe la ampliación de la base social, as! como la exi!! tencia de mecanismos de control, externo e inteE no sobre las actividades y manejo de los recursos. Adicionalmente, se posibilitan procesos de integración horizontal y vertical que pueden beneficiar significativamente la actividad económ! ca de las organizaciones, posibilitlndolesel a2 seso a eoonómlas de escala coadyuvando al fortalecimiento de su desarrollo empresarial. - 21 -.
(23) Sin embargo para todos es conocido el hecho de la precariedad del cooperativismo agropecuario y por lo tanto, los limitados resultados obtenidos ti~ nen que ser interpretados dentro de este contexto. El peso relativo de las actividades de producci6n y comercializaci6n dentro del cooperativismo hablan por si mismas. Con estas limitaciones en mente, el DRI, con el prop6sito de fortalecer el desarrollo de organizaciones cooperativas aqropecuarias, ofrece mecanismos de cr~dito, de capacitaci6n y asistencia t~cnica asi como asesorla legal permanente.. V.. LA EXPERIENCIA EN LA COMERCIALIZACION UNA LECCION PARA APRENDER. Acabo de decir que el modelo cooperativo merece un apoyo permanente del Estado y del FO~ do DRI en particular. El proceso de comercializaci6n est~ ligado estrechamente a la suerte del movimiento cooperativo. He señalado, asl mismo que la comercializaciÓn en el DR! constituye prioridad en la fase actual. De otra parte, para nadie es un secreto. cu~n dificil se presenta el panorama ;fiscal del pa1s de!;! pu6s de un año signado por la carencia de recursos, lo cual ha presentado un decaimiento indeseado en la inversiÓn p~blica, de lo cual el DR! no se ha podido sustraer, pese a que un~nimemen te se le reconocen sus bondades.. - 22 -.
(24) La falta de recursos constituye un limitante para el desarrollo de una actividad y el cumplipero miento de unas metas. Ello. es indudable, tambi~n es cierto que aún en medio de la crisis de fondos es posible hacer algo. Es en tales cír cunstancías de estrechez cuando mayor importan cía cobra la "Política" que se adelante en las diversas entidades, públicas y privadas. El man! jo 6ptimo de recursos, la bllsqueda del m&ximoprg dueto al menor costo, el dar rienda a la imagin! ci6n creadora propiciando eficaces mecanismos de participaci5n; agilizaci5n de tramites, etc. Todos son expresiones de ·Política" que en un ciclo depresivo adquiere una importancia superior. Tal debe ser la consigna para una época tan complicada como la que vivimos.. No nos dejemos abrumar entonces por la limitaci5n que experimentamos mientras podamos hacer uso de este recurso, poco empleado hasta el presente, y que puede sintetizarse como el manejo 6ptimo y austero de los recursos con fundamento en prior! dades claramente establecidas mediante un eficaz proceso de concertaci5n. En tal orden de ideas, y para terminar, quisiera aportar algunos pocos datos, que referidos al cal.!! po de la comercializaci5n y al cooperativismo, ilustran con mucha claridad acerca de c6mo hemos trabajado en el Meta.. - 23 -.
(25) Entre junio de 1983 y dioiembre de 1985 el namero de Formas Asooiativas organizadas y asesora das es de oinoo, ouatro de ellas en el Arfari y una en el Pie de Monte Llanero, que cubren 60 veredas y atienden 155 socios. En el mismo lapso hemos aprendido algunas leccig nes que pueden servir de pautas para el Cooperativismo regional; 1. Las cooperativas deben procurar tener funcío narios especializados, es decir remunerados en cada una de las ramas de esta actividad; Auditaje, contabilidad, gerencia, etc. El logro de éste objetivo depende naturalmente de los recursos y del crecimiento de cada cooperativa, pero a '1 hay gue aspirar de todas maneras. 2. Las cooperativas tienen gue estudiar gu' prg duetos son los m~s rentables para el mercadeo La experiencia enseña gue existen cultivos gue no dan garantias o gue no se pueden vender rentablemente Para determinar el producto principal del me~ cadeo es necesario realizar un análisis minu cioso de las condiciones reales y n5 actuar movidos por juiCios subjetivos o simples se~ timientos. El meollo de la cuesti6n, de estos casos, re side en que las cooperativas se fortalezcan econ6mica v socialmente. 3. Las cooperativas y preferiblemente las más alejadas de los centros de consumo deben pree cuparse tanto del mercadeo como del consumo.
(26) 4.. 5,. 6.. Mucho antes de que sus productos salgan al mercado, los campesinos necesitan proveerse de articulos indisp~nsables y en la mayoría de los casos lo requieren fiados. Por lo general, los comerciantes dan cr~dito proporcionándoles muy caras las mercancías de consumo y obligándolos a empeñar a bajos precios la siguiente cosecha. Las cooperativas han de atender este problema porque de lo contrario no ser' posible que los agricultores se lib~ ren del control de los intermediarios. Las cooperativas deben dominar y saber util! zar las leyes y los mecanismos de la actividad comercial, aprender a trabajar con nOmeros y hablar de economía; perderle el a operar con dinero, aprovechar el cr~dito, hacer cálculos minuciosos y familiarizarse con todos los tejemanejes del mercadeo. Las cooperativas no pueden lanzarse a una temeraria competencia de precios. El prop6sito de abaratar los artículos de consumo y cOI!! batir la especulación, ~ue inevitablemente provoca enfrentamientos =n los intermediarios hay que l,levarlo a cabo en el entendimiento de que el poder econ6mico de las cooperativas por ahora es demasiado precario para so~ tener una guerra de precios prolongada. Las cooperativas . tienen que asumir pérdidas y' ganancias del mercadeo que realicen. Debido a las distancias y a las fluctuaciones propias de la actividad comercial, es frecuen-. -25 -.
(27) te que los precios a los cuales compran o ve!] Gen son diferentes en los centros de. consum~. En esto pueden influir por ejemplo, los costos de transporte, que en determinados mamen tos pueden ser decisivos para la obtención de pérdidas o ganancias.. Ambas eventualidades. en todo caso, son responsabilidad de las c02 perativas, y no de los socios en particular. 7.. Las cooperativas deben buscar en sus ciones comerciales. regul.~ridad. y. opera-. vol umen.. La primera para no perder los canales y asegurar el abastecimiento y el crllldito, y el s", qundo para consequir rentabilidad en los negocios. Muchas transacciones, en efecto, dan. un margen reducido de utilidades por unidad, y hay product.os que sólo pueden comerciarse con beneficio en cantidades apreciables.. 8.. Todos los diriqentes y socios de las. cooper~. tivas deben concentrar sus esfuerzos. en la. tarea de crear una cadena de orqanizacionesque resuelva todos los eslabones de la comer cialización.. de~de. el transporte hasta el ern. paque, almacenamiento y distribución de. productos campesinos.. los. A esta empresa de ele. var las condiciones de vida de los. aqricult~. res a través del mercadeo, hay que. dedicar-. les toda la consaqración que sea necesaria. MUCHAS GRACIAS. - 26 -.
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