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(eds.), The Cambridge History of the Romance Languages. Volumel, Structures. Cambridge: Cambridge University Press, 2011, 866

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Ma r t i n Ma i d e n, Jo h n Ch a r l e s Sm i t h y Ad a m Le d g e w a y (eds.), The Cambridge History of the Romance Languages. Volumel, Structures. Cam bridge:

Cam bridge University Press, 2011, 8 6 6 pp.

La serie The Cambridge History of... en sí suele ser u n a g aran tía de cali­

dad. El proyecto consiste en dos volúm enes de los cuales se acaba de publi­

car el prim ero. El segundo volum en, Context, tardará (por lo m enos) u n año en publicarse. La o b ra está dedicada a la m em oria de J o e C rem o n a (1922-2003), rom anista entusiasta y tutor de m uchos rom anistas destaca­

dos ingleses. La perspectiva del libro es holística en el sentido de tratar diferentes aspectos de todas las lenguas románicas sin d ed icar capítulos especiales a una d eterm in ad a lengua. Resulta muy en riq u eced o ra la com ­ paración consecuente de fen ó m en o s lingüísticos representativos de los idiomas rom ances con vista al contexto lingüístico y tipológico de la E uropa de entonces y sus consecuencias para el desarrollo histórico y la situación actual. A diferencia de obras clásicas como las de Meyer-Lübke, Lausberg, Holtus-M etzeltin-Schmitt y, recien te m en te, Ernst-Glessgen- Schmitt-Schweickard, el trabajo se dirige no solo a rom anistas sino tam ­ bién a lingüistas interesados en la historia de la lengua e x p o n ien d o el fas­

cinante desarrollo del latín a sus variedades lingüísticas hijas. Este p rim er tom o se dedica a reflexiones y com paraciones equilibradas sobre temas lingüísticos en lugar de categorías gramaticales, lexicales o fonológicas com o “los tiempos del pasado” o “vocales” etc., lo que q u ed ará claro más abajo. Com o base los editores y autores h an enfocado cuatro conceptos claves en las lenguas: persistencia, innovación, influencias e instituciones, de los cuales el p rim er volum en trata sobre las dos prim eras nociones de m anera muy consecuente y fascinante, y tenem os que esperar hasta la publicación del segundo tom o p ara p o d er disfrutar de las dos últimas.

El volum en consiste en catorce capítulos que com entam os abajo. Es la obra más extensa de la historia de las lenguas románicas en inglés y en tre las más grandes, si no la más voluminosa, publicada hasta ahora. Por razo­

nes evidentes no po d em o s resum ir este trabajo tan extenso en unas pocas páginas, sino que nos limitamos a hacer destacar algunos ejem plos re p re ­ sentativos de la larga y m uchas veces densa discusión y análisis q ue im p re­

siona po r su esfuerzo logrado de integrar tanto la tradición histórica com o los resultados lingüísticos recientes com parándolos al mism o tiem po q u e se ofrece u n a gama am plia de casos fundam entales de toda la Romanía. El valor filológico y lingüístico del trabajo es en o rm e y el agradecim iento q u e todos los romanistas debem os dirigir a los editores es inm enso.

Después de u n a introducción breve y concisa de los editores, Rosana Sornicola em pieza el reco rrid o p o r la romanística con el capítulo “R om an­

ce linguistics and historical linguistics: Reflection on synchrony an d dia- chrony” d o n d e dedica cincuenta páginas a ubicar la rom anística en la tra­

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dición lingüística universal. En este capítulo la au to ra problem atiza direc­

tam en te la confrontación en tre sin cro n ía y d iacron ía con m uchas refe­

rencias al Curso de Saussure, p ero Sornicola se basa en la “nueva” edición de 1993, la cual resulta ser más elab o rad a y revela consideraciones rele­

vantes que se habían omitido en ediciones anteriores.

Sornicola cuestiona con toda razón las “leyes lingüísticas” y la visión positivista de estas com o fen ó m en o s teleológicos. M uestra cóm o m uchos lingüistas d u ran te tiempo, al estudiar el desarrollo histórico de las lenguas rom ánicas (y otras), lo han h echo desde u n a perspectiva sincrónica, com­

p a ra n d o diferentes períodos y la presen cia o ausencia de ciertos fenóm e­

nos o vocablos en estos en lugar d e ver cóm o las variantes p u eden coexis­

tir y a veces desaparecer d u ran te algún tiem po p ara volver a aparecer de fo rm a idiosincrásica. Intro d u ce la noció n carsismo (en italiano), que sería carstismo en castellano (< carst/karst, roca carb o n a tad a cuyo drenaje subte­

rrá n e o deja desaparecer el agua p a ra hacerla ap are cer inesperadam ente en otro lugar) p ara identificar este tipo de co m p o rtam ien to de ciertos fenóm enos lingüísticos, lo que llena u n vacío term inológico en el estudio de la historia de u n a lengua y nos hace considerar este fen ó m en o n o solo com o algo idiosincrásico sin más.

Saca unos desarrollos representativos p ara ilustrar y problem atizar el estudio histórico desde esta perspectiva. E nseña claram ente la compleji­

dad del plural -s en las lenguas rom ánicas occidentales con los casos del francés antiguo d o n d e en realidad son solam ente los sustantivos (parisilá­

bicos) de la segunda declinación q u e siguen el esquem a de form ar las palabras del acusativo latino, cf. MURUM, MUROS (acus.) > (caso oblicuo) mur, murs a diferencia del nom inativo murs (sg.) - mur (p l.), au n q u e ya en esta declinación encontram os excepciones com o fils (sg. y pl.) < FILIUS (nominativo y n o acusativo latin o ). Desarrolla tam bién la posibilidad de in­

fluencias métricas y prosódicas en la poesía medieval debido al uso de ciertas voces o formas. Insiste en la im po rtan cia de ver las posibles causas de los cambios y no las razones o rd en ad a s a las que se han referido m uchos lingüistas (p. ej. la escuela d e Praga y otros). Constata al final que hace falta ser rom anista en p rim er lugar y com o identificación secundaria ser lingüista general.

Después de estas consideraciones generales, q u e posiblem ente abren los ojos del lector, se pasa a la p arte fonológica con el capítulo “Syllable, segm ent and prosody” de Michele L oporcaro, d o n d e este discute la reduc­

ción vocálica y sus consecuencias p a ra la creación de nuevas com binacio­

nes consonánticas y la diferenciación del p ro to rro m a n c e y sus desarrollos posteriores, y hace hincapié en la existencia de apócope y síncopa ya en el latín preclásico y cóm o estos procesos h an ido fo rm an d o tanto el latín com o las lenguas románicas de fo rm a decisiva en cu anto a la intercom- prensión de las variedades rom ánicas que p ro b ab lem en te ocurrió entre

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630 y 750. C o n tin ú a el argum ento presentad o enfo can d o cambios prosó­

dicos y la colocación del acento en italiano com o el idiom a más conserva­

d or con la obligatoriedad de dejarlo en la p en ú ltim a si esta q u ed a cerra­

da y la regla de no aceptar que caiga en n in g u n a posición anterio r a la antepenúltim a, lo que coloca al ru m a n o al otro extrem o con ejemplos com o tr enurile ‘los tre n es’. Discute la posibilidad de que el acento tenga un valor lexical com o resultado del cambio del sistema fonológico latino a sistemas rom ánicos más complejos. Finalm ente, estudia la estructura de las sílabas y las consecuencias de nuevas com binaciones com o resultado de la reducción de vocales finales átonas y la silabación y concluye que no exis­

te n in g u n a p ru e b a de u n a tendencia hacia las sílabas abiertas en latín tar- d ío /p r o to r r o m a n c e sino que era al revés, u n a tend en cia hacia sílabas cerradas. Finalm ente discute el posible papel del ritm o en el cambio de prosodia, lo que hace recordar los estudios de Leo Spitzer.

En tablas muy instructivas nos enseña cóm o se h an diversificado tipo­

lógicam ente estos fenóm enos lo cual resulta muy e n riq u eced o r y revela­

dor tam bién para lingüistas que no sean romanistas.

Michele Lopocaro desarrolla el tema de la fonología rom ánica diacrò­

nica en el siguiente capítulo “Phonological processes”. Com o en el apar­

tado a n terio r ilustra el arg um en to con tablas muy aclaradoras que facilitan la com prensión de m an era didáctica. Al basarse en el desarrollo vocálico com ún de los idiomas rom ances en focando la ap e rtu ra de las vocales cortas í y u a los fonem as medios e y o respectivam ente coincidiendo con las è y o, a u n q u e el au to r prefiere p o n e r dos p u n to s p ara m arcar la vocal larga e. y o:, pero son solo distintas tradiciones. F u n d am en tal es, sin em b ar­

go, la problem atización que hace el autor al n o tar y co m parar el conser­

vadurismo de las vocales del sardo y el sistema vocálico ru m an o , siciliano y corso que se diferencian de las otras variedades románicas, lo que m ues­

tra la dificultad de ver un desarrollo h o m o g én eo de estas p o r muy atracti­

vo que sea. De allí en tra en la diptongación y la m etafonía y cuestiona la idea frecu en tem en te manifestada de cambios paralelos e interdep en d ien - tes de estos dos fenóm enos. También insiste en la existencia de cambios parecidos en variedades geográficam ente lejanas com o la m onoptonga- ción del friulano, dàlmata y catalán y la evidente im portancia del carácter de la sílaba (abierta o cerrada) que a pesar d e seguir ciertas reglas com unes presenta u n a gam a m ucho más polifacética de lo que m uchos han preferi­

do creer. Destaca otros cambios relativamente com unes com o palataliza­

ción (sin en trar en las consecuencias de la yod), lenición y degem inación para m en cio n ar algunos de los casos presentados y problematizados.

En el capítulo “Morphological persistence” M artin M aiden enfoca los sufijos sintéticos latinos, que él llama sufijos flexivos cumulativos, y su cami­

no hacia los idiomas románicos. De form a divertida tam bién experim en ta con posibles resultados e rró n e o s del p ro ceso del cam bio flexivo.

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Relaciona las declinaciones con n ú m e ro y con g én ero y cuestiona con argum entos interesantes que los plurales -i y -ede las variedades orientales provengan del nominativo latino sino que insiste en que son el resultado de un proceso del acusativo latino: -es > *-ej > -i y -as > -ai > -e. En cuanto a las formas de los tiem pos verbales m uestra de fo rm a muy convincente que estas continúan en las variedades hijas del latín m ientras que la fun­

ción muestra u n a discontinuidad dram ática com o se h a ido p e rd ie n d o la dicotom ía aspectual de la im perfectividad y la perfectividad con la excep­

ción del pretérito (indefinido) q u e com o único tiem po m a n tie n e u n valor enteram en te del pasado. M aiden critica la confusión de la idea d e perfectos y tiempos afines com o co n tin u ad o res del perfecto latino sin n o tar q u e la afi­

n idad se limita a las form as y no tien e valor ni relevancia p ara las funcio­

nes.

Para cum plir con las dos perspectivas de este volum en M aiden cambia el enfoque en el siguiente capítulo, “M orphophonological in n o vatio n ”, d o n d e estructura las novedades relativam ente com unes de las lenguas románicas. Para dar u n a visión aclaradora y general in tro d u ce los concep­

tos L-pattern (modelo L) y U-pattern (m odelo U) para clasificar dos tipos de cambios fonológicos y m orfológicos del verbo. Los térm inos son u n inven­

to de Maiden e ilustran de fo rm a concreta la figura de u n a L alargada com o imagen del efecto de la yod (palatalización) com o en portugués:

P re s ( in d . ) tenho - - - - -

P re s (s u b j.) tenhci tenha tenha tenhamos tenhais tenham

Mientras que las otras form as del presente del indicativo del verbo ter (tener) tens, tem, temos, tendes, tem n o e n tran en esta im agen de L p o r no estar palatalizadas.

La o tra imagen, el m odelo U, lo en contram os solo en italiano y ru m a­

n o com o en toscano viejo con el ejem plo de veggio (veo) con la co n so n an ­ te intervocálica palatalizada:

P re s ( in d . ) veggio - - - veggiono

P re s (s u b j.) veggia veggi veggia veggiamo veggiate veggiano

Las formas constituyen u n a U d ejan d o fuera las otras personas (2, 3 del sg. y 1, 2 del plur.): vedi, vede, vedemo, vedete (pp. 223-228). Nos parece una m an era muy didáctica de p resen ta r estos cambios. A continuación proble- matiza desarrollos basados e n estos modelos.

Sigue esta m an era de co n cre tar los cambios in tro d u cien d o el m odelo N, Nfjattern, d o n d e se incluye to d o el p resente más la tercera p erso n a del plural creando así una figura que más o m enos se parece a u n a N (aunque resulta menos clara que en los otros dos casos), p or ejem plo venir en ru m a­

no: vin vii v i n e ---- vin, dejan d o fu era de la N la prim era y seg u n d a per­

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sonas del plural venim y venitj d o n d e la vocal no se ha cam biado.

Sem ióticam ente define el m odelo N com o u n fen ó m en o motivado p o r ser m arcado y discute su origen fonológico y función morfológica.

Finalm ente, constata que no hay u n a dicotom ía bien definida en tre lo universal in d ep en d ien te de algún sistema lingüístico y lo “local” d e p e n ­ d iente de cierto idioma, sino q u e existe u n a ten d en cia clara de q u e los hablantes tratan de prom over m odelos paradigm áticos generales.

J o h n Charles Smith reto m a la arg um en tació n de Maiden al co n ce n ­ trarse en la confrontación m orfosintáctica desde u n a perspectiva diacrò­

nica de la form a y la función e n el capítulo “C hange and continuity in form -function relationships”. C on cen tra su análisis en cuatro conceptos interesantísimos: refunctionalization (refuncionalización), adfunctionaliza- tion (adfuncionalización), functionalization (funcionalización) y defunctio- nalization (defuncionalización).

D edica más espacio a la refuncionalización que se refiere a c u an d o u n a form a adquiere la función de otra com o en español y francés, d o n d e el acusativo me (< ME) tam bién ha incluido el significado del dativo (m í <

MIHI). En este apartado adem ás cuestiona la noción de “no marcado" e in tro d u ce la idea de u n core valué (valor núcleo) que tiene que llevar este concepto p o r u n a (o más) de las siguientes razones: qualitative unmarked- ness (cualidad de no m arcar), higherfrequency (frecuencia más alta) y /o default form (forma básica).

La adfuncionalización refleja el proceso de incluir una función más com o en el caso de la desaparición del n eu tro del latín en uno de los otros dos géneros en lenguas rom ánicas d o n d e m uchas veces el plural en -a llegó a interpretarse com o u n fem en in o latino com o neutr. sg. FOLIUM >

pl. FOLIA > fem.sg. cat .fulla, fr. feuille.

Con la funcionalización se identifica u n a nueva función que n o existía an terio rm en te. En latín no h u b o diferencia en tre el p ro n o m b re ME acen­

tuado y el átono, pero en francés la distinción fonológica tuvo com o resul­

tado dos formas distintas me y moi.

Finalmente, la defuncionalización indica la p érd id a de u n a función com o la fusión fonológica de los verbos aimer (< AMARE) y esmer (< ¿ESTI- MARE) en francés antiguo con el resultado aimer/amer.

G iam p ao lo Salvi e stu d ia la c o n tin u a c ió n m o rfo sin táctica en

“M orphosyntactic persistence”, d o n d e insiste en que m ucha innovación tiene sus raíces en usos anteriores de la lengua. Además nota q u e ciertos cambios son distintos en ru m a n o p o r h a b e r estado este idioma fu era del contexto cultural de la latinidad de las otras lenguas románicas, p e ro otras variedades tam bién m uestran más innovaciones p o r h ab er sido estandari­

zadas más recientem ente com o el catalán.

Analiza la com plejidad del sistema casual del latín con cinco casos que se red u jero n a tres para finalm ente fundirse en u n o solo menos en ru m a ­

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n o (y d u ran te la Edad Media en francés). Tam bién los tiempos y aspectos del verbo latino continúan sin g ran d es cambios en las lenguas románicas, p e ro con la creación de las perífrasis verbales los idiomas rom ances tuvie­

ro n más variación aspectual. El o rd e n de las palabras y la estru ctu ra de la oración cam biaron radicalm ente. El latín era u n a lengua con el verbo al final mientras las románicas p referían la dislocación a la izquierda, princi­

p alm en te por tem adzar al sujeto.

Al final añade, al echar u n vistazo a las lenguas románicas criollas, que otros desarrollos habrían sido posibles. N o obstante, m uestra de form a muy convincente la persistencia d e la estru ctu ra latina en sus lenguas hijas.

A dam Ledgeway destaca la im p o rtan cia de la tipología y la influencia d e los cambios en “Syntactic a n d m orphosyntactic typology and c h a n g e ” y cuestiona con toda razón la idea d e un cam bio general del latín sintético a las variedades románicas analíticas. D em uestra que, aun siendo g eneral­

m e n te válido, el proceso resulta ser m u ch o más com plejo y tipológica­

m e n te inseguro. Un ejem plo es la mesoclisis de los elídeos en p ortugués e u ro p e o como en falar-me-áo (me h ab larán ), una construcción n a d a rara en el español medieval. O tra te n d e n c ia de sintetización la enco n tram o s en el uso del plural de un sustantivo con sufijo diminutivo. En po rtu g u és encontram os el singular páozinho (panecillo), pero en plural páezinhos con dos sufijos del plural parecido a nu m e rales en ruso. El gran p ro b lem a con­

siste en que aun existiendo la te n d en cia de transform ar u n sistema sinté­

tico en analítico este no nos ofrece n in g u n a explicación del cambio. Con otros ejemplos destaca la vaguedad de las dos nociones y que solo se debe considerarlas com o conceptos aproximativos de u n a in terd ep en d e n cia morfológica.

Muchos lingüistas han h ablado de u n cam bio de u n a estru ctu ra pre- verbal y prenom inal de los adjetivos en latín y u n a postverbal y postnom i­

nal en las lenguas románicas, p e ro tam poco es tan fácil si no son dos estructuras que transm iten info rm ació n distinta, y la posición pre- se trans­

form a en ser u n a marcada y fre c u e n te m e n te adem ás d ad a/co n o cid a.

Q ue el artículo definido ap arezca con m u ch a anterioridad al indefini­

do no constituye más que u n a indicación de la deicücidad del definido al principio lo que se cambia al referirse a algo conocido, m ientras q u e el indefinido sirve de in tro d u cto r de u n elem en to ya no conocido.

El desarrollo de tiempos verbales analíticos y perifrásticos es básico, p ero n o resulta tan fácil establecer de fo rm a tipológicam ente p anrróm a- nica q u é es un auxiliar. Las variedades rom ánicas presentan estructuras muy distintas en cuanto al uso y, sobre todo, en cuanto a la distribución de dichas estructuras. En francés en co n tram o s solo elle a dü sourire, p ero en español ella ha debido sonreír/debe haber sonreído, y en italiano com piten a veces los auxiliares tem porales sono/ho voluto ritornare/aspettare (he queri­

do regresar/esp erar).

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En su capítulo muy rico en inform ación y aspectos críticos e intere­

santes analiza tam bién la predeterm in ació n latina c o n tra la posdeterm i­

nación rom ánica: MORTIS METUS, p ero o medo da morte en portugués. No obstante enco n tram o s construcciones nominales com puestas com o UEXI- LLIFER - portabandiera con pred eterm in ació n en italiano y p o sd eterm in a­

ción en latín.

Finalm ente, estudia m eticulosam ente los arg um en tos de las construc­

ciones transitivas e intransitivas y la relación nominativo-acusativo y otros problemas relacionados a estos.

Maria M. M anoliu nos p resenta rasgos com unes d e las lenguas rom á­

nicas en uso en “Pragm adc an d discourse changes”. Destaca tres temas: la deixis, la estructura del discurso y la voz. Los dícticos p u e d e n ser exóforos o endóforos d eb id o a la distancia en tre el emisor y el referente. Las lenguas románicas han desarrollado sistemas distintos de dos o tres categorías (este- ese-aquel!) con intensificadores com o mismo, cf. el rey llegó — el rey mismo llegó.

Los demostrativos son m ayoritariam ente prenom inales, p ero no solo en ru m a n o p u e d e n aparecer pospuestos com o copilul acest (este chico), cf. la muerte de hambre esa. Sin em bargo, en ru m a n o la construcción más fre­

cuente es la p renom inal, aceasta apa limpede (esta agua limpia). Los p ro ­ nom bres de cortesía d eb en incluirse en el estudio de la deixis ya que representan u n a distancia personal y social. El p o rtu g ués y el ru m a n o des­

tacan p o r m arcar tres categorías de cortesía frente a dos en francés y en español con la unificación de la form a del plural en francés (vous) y en el español latinoam ericano (ustedes).

La topicalización, el énfasis y el foco son los tem as del segundo apar­

tado. Discute cóm o estas categorías y la rem atización afectan el orden de las palabras y la estru ctu ra de la oración.

Con un enfoque cognidvo (y psicomecánico según la tradición de Gui- llaume) intenta analizar las diferencias pragmáticas de los pasivos y de las diferentes construcciones reflexivas y cómo se organizan los argum entos en estas estructuras. Muestra claramente cómo el papel cognitivo puede cam­

biar de foco debido a la construcción usada. Un ejem plo de detalle válido, quizá desconocido para los romanistas que no se hayan dedicado al español, es el papel de lo “no esperado” en la omisión del p ro n o m b re reflexivo en construcciones energético-dinámicas como caerse, cf. la lluvia *se cae (donde es imprescindible quitar el pronom bre) - Juan se cayó en el agua.

La conclusión es que la voz rom ánica ha dejado de ser u n a categoría m orfológicam ente m arcada sino que ha llegado a ser u n a oposición en tre activa (con foco en el agente) y reflexiva (con foco en el resultado).

Después siguen tres capítulos que se dedican al léxico. Brigitte L. M.

Bauer analiza la creación de las palabras en “W o rdfo rm atio n ”. Constata prim ero que el latín, com o todas las lenguas indoeuropeas, era u n a lengua con sufijos y pocos prefijos, que fueron desarrollándose más en las lenguas

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románicas. Los sufijos latinos cam biaron sem ánticam ente d u ra n te su cami­

n o a los idiomas romances. Y se ve claram ente la te n d en cia de sustituir el sistema latino de sufijos con u n o rom ance con prefijos, y con palabras compuestas y la subsiguiente gramaticalización de algunas de estas.

En cuanto a los sustantivos com puestos dedica espacio a problemas de este tipo fijándose sobre todo en los nom bres de los días, los num erales y en los adverbios en -mente que n u n c a llegaron al ru m a n o , p ero que no se ad ap taro n a los otros idiomas sin problemas. En español se m antiene un acento secundario m arcado p o r u n a tilde y adem ás el sufijo solo en tra en vigor en el últim o si hay varios adverbios seguidos.

Discute y problem atiza el uso d e fenóm enos com o la reduplicación, la conversión, la truncación, los acrónim os y el reverso silábico del verían en francés y del vesré en español.

Al final constata q ue la form ació n de palabras h a sido y sigue siendo u n a zona apartada de la lingüística rom ánica co m p arad a y que no existe n in g ú n análisis detallado d o n d e se establece claram ente el desarrollo his­

tórico de la relación en tre procesos productivos, la analogía y la relación en tre fenóm enos co n tem p o rán eo s, sino que lo q u e se h a hecho hasta ah o ra son más bien listas que análisis.

En un capítulo breve A rn u lf Stefenelli discute la persistencia lexical en

“Lexical stability” y m uestra con cuadros y listas cóm o a pesar de ser u n a variedad (o un conjunto de variedades) conservadora el sardo no contie­

n e tantas palabras latinas en el vocabulario central com o el italiano.

Tam bién m uestra que todos los p ro n o m b res se m a n tie n e n en las lenguas rom ánicas y u n a gran parte de las preposiciones, que m uchas veces son palabras compuestas p ero de orig en latino.

En muchos artículos sobre el vocabulario se discute la llegada de cul­

tismos del latín, y se h a in tro d u cid o tam bién la noción semicultismo sin explicar el significado de este concepto, pero el au to r m u estra que socio- lingüísticamente se p u ed e constatar q u e estos con frecuencia proceden de capas n o muy cultas y d a com o ejem plo PENSARE, que en latín significaba pesar, pero que llega a sustituir a la voz COGITARE.

Insiste en q u e el uso frecuente d e u n a voz la hace más estable, en el territorio en o rm e del Im perio R o m an o existían otras lenguas y de estas se conservan sobre todo palabras q u e tienen que ver con la naturaleza local y d o n d e hubo conflictos d u ran te épocas de diglosia.

Los cambios semánticos son el te m a del capítulo de Steven N. Dworkin

“Lexical ch an g e”. Diferencia los cam bios del significado de la integración de nuevos conceptos en form a de voces nuevas o adición a m orfem as ya existentes. Critica la perspectiva an tro p o m o rfa usada con ta n ta frecuencia, ya que una palabra no cam bia de significado. Son los hablantes los que cam bian el uso o los q ue dejan de usar ciertas palabras. Discute el papel de la m etáfora y la m etonim ia e insiste en el fructífero uso de un análisis

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cognitivo fren te a un estudio más tradicionalista de la semántica. Basán­

dose en el concepto de la prototipicidad m u estra cóm o la m etonim ia va cam biando el sem em a de una voz com o VILLA - ville en francés y villa en español, y FORUM (plaza) > fr.ant. fu er (p recio ), esp. fuero. Sostiene que la m etonim ia afecta sobre todo la evolución de referentes espaciales q ue van p erd ien d o el sentido espacial.

Destaca que se p u ed en observar cantidades de cambios semánticos debidos a principios cognitivos.

Critica la falta de estudios am plios de cam pos sem ánticos en lugar de co n ce n trarse en los cam bios de cierta palab ra sin co n sid erar u n a pers­

pectiva más g en eral y tipológicam ente más in teresan te y te rm in a con unas p reg u n tas reveladoras com o: ¿cuál es el p apel de la hiponim ia?

¿Hay categorías sem ánticas que p ie rd e n su c o n te n id o sem ántico más fácilm ente q u e otras? ¿Existe u n a te n d e n c ia de elim inar voces con carga sem ántica negativa? ¿Qué im p o rtan c ia te n d rá la b ú sq u ed a de vocablos más expresivos?

Al final de este volum en sobre las estructuras y los cambios que los han afectado C h ristopher J. Pountain estudia la transición del latín escrito a las variedades románicas en vía de estandarizarse en “Latin an d the structure o f written R om ance”. Insiste en el papel de la lengua escrita que se ha des­

preciado m uchas veces en favor de la hablada. Empieza con diferenciar lenguas de Ausbau (construcción) y las de Abstand (distancia). Aquellas son las lenguas usadas y normalizadas p o r ser usadas en la com unicación escrita (portugués, español, francés, italiano, etc.) y las últimas son las q u e han tardado en estandarizarse (reto rro m an ce, sardo, etc.). Discute la apa­

rición de los prim eros textos en ro m an ce e insiste en la existencia parale­

la de textos en latín y en variedades rom ánicas con funciones distintas y cambios de usos variados. El español y el francés llegaron a usarse más tem p ran o en ciertos campos q u e el italiano, posiblem ente p o r razones políticas y lingüísticas. Evidentem ente el uso de cierta lengua es muy dis­

tinto en diferentes tipos de textos: jurídicos, religiosos y artísticos, y el mismo au to r usa varios idiomas en diferentes situaciones com o p o r ejem ­ plo Dante. Im p o rtaba además si el texto estaba escrito p ara ser leído en voz alta o no. El papel de las traducciones es muy influyente en los cam ­ bios del vocabulario y la renovación del léxico.

Estudia con bastante detalle los préstam os sintácticos, a m e n u d o d e­

bido a las traducciones e influencias latinas (y otras) d u ran te la p rim era fase de establecim iento de una len g u a estándar sin olvidar los cambios de código y otros fenóm enos de bilingüism o que tam bién influyeron.

T erm ina constatando, como m uchos de los autores del libro, que m u cho q u ed a p o r hacer, en particular desde u n a perspectiva más amplia y elabo­

rada para llegar a un mejor en ten d im ien to del funcionam iento de estos procesos.

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Finalmente, J o h n T ru m p e r destaca las variedades no-estándares y tran ­ sitorias en “Slang and ja rg o n s ”. E m p ezan d o con las etimologías de las pala­

bras jargon y argot da u n a breve intro d u cción a las variedades lingüísticas subestándares, tanto las usadas p o r gen te hum ilde com o en capas crimi­

nales, cuya necesidad de d esarro llar criptolalias es evidente y d a ejemplos de la baccágghju de la cam o rra y d e lenguas de otras mafias. Además anali­

za la estructura de las lenguas al revés, vesréen español y verían en francés, p o r ejemplo medio < dio me (cf. B auer).

Presenta u n a historia de la d o cu m en tació n de jergas o palabras sacadas de estas desde el Libro de Alexandre. Enfoca sobre todo las etimologías de estas.

Ya que se van acercando tiem pos más m od ern o s h abría sido interesan­

te incluir una discusión sobre las lenguas criollas y parecidas com o el caló, u n a lengua para-rom aní parecid a a estas.

Con temas amplios y sin límites muy claros es evidente que hay casos de solapamiento que se p u d ie ran h a b e r evitado, pero a la vez es m en ester reco n o cer que este libro p ara la g ra n mayoría de lectores será u n libro de consulta y que lo norm al no es leerlo del principio al final y en to n ces esta repetición de ciertos fen óm en os fu n d am en tales en realidad tiene sentido y facilita la lectura.

Un detalle de estructura que h ab ría facilitado el m anejo del volum en es la rara falta de presentar los subcapítulos en el índice. Tam bién h abría sido muy útil incluir dos m edianiles para te n er uno d o n d e las notas (ya que estas no están al pie de p ágina sino al final del libro), y otro d o n d e el lector deja la lectura p o r el m o m en to .

Si pensamos en los lectores no-rom anistas y en los romanistas n o muy familiarizados con todas las lenguas y dialectos románicos a los que se diri­

ge el libro también habría sido beneficioso incluir un par de m apas para q u e se pudiera identificar la ubicación de variedades no muy conocidas fuera del ámbito de rom anistas con interés p o r el área rom ánica eu ro p ea (y africana). A veces el lector n o m uy iniciado corre el riesgo de perderse o e n te n d e r mal ejemplos de dialectos que no sean válidos p ara todas las variedades de cierto idioma, co m o es el caso a veces con el reto rro m an ce y el catalán.

Dejamos las quejas insignificantes y constatam os que la actitud holísti- ca y a la vez crítica resulta su m am en te refrescante y renovadora e inspira a m uchos estudios nuevos. La am plia bibliografía y las m uchas notas ayudan al estudioso a en co n trar sen d ero s q u e seguir para abrir nuevos cam inos p ara la com prensión y análisis d e la diacronía rom ánica en toda su ri­

queza.

No obstante, resulta muy difícil criticar u n a ob ra tan rica en inform a­

ción y erudición que a pesar d e su am p litu d tiene po r necesidad q u e pre­

sentar u n a selección de ejem plos representativos de todas las variedades

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románicas y sus estructuras desde todas las perspectivas lingüísticas. Muy m eritorio consideram os la meticulosidad de los autores en cu an to a ejem­

plificar y ex ten d er los análisis a todos los campos relevantes p ara el e n te n ­ dim iento de la rica p ero espinosa área lingüística que es la rom anística sin p erd er ni un hilo relevante para u n a presentación de esta envergadura.

H um ildem ente, con la esperanza de que n o falte en n in g u n a biblioteca científica digna de su n o m b re nos queda solamente agradecer a los autores y constatar que el trabajo m erece prácticam ente solo elogios y ditirambos.

In g m a r Só h r m a n

Universidad de Gotemburgo, Suecia

Lo l a Po n s Ro d r í g u e z: La lengua de ayer. M anual práctico de Historia del Español, M a d r i d : A r c o / L i b r o s , 2010, ISBN: 978-84-7635-812-2, 495 pp.

La falta de práctica en las clases de G ram ática H istórica del Español y de H istoria de la L en g u a Española ha sido u n a de las reivindicaciones más frecuentes del alu m n o universitario q ue se e n fre n ta a estas discipli­

nas. Sin em bargo, n o siem pre es fácil a te n d e r tal d em an d a. La extensión de la m ateria hace q u e el n ú m e ro de horas presenciales n o sea suficien­

te p ara d ar un tra tam ien to eq u ilibrado a los aspectos teóricos y prácticos, con la habitual y tal vez inevitable inclinación hacia los p rim eros, a pesar de ser el objetivo p rin cip al el análisis de los estadios de le n g u a de los tex­

tos antiguos. La situación se agrava con la im p lan tació n de los nuevos planes de estudio universitarios provocada p o r el esp íritu de la conver­

gencia europea, ya q u e se red u c e n aún más las horas lectivas presencia­

les. U n p an o ram a d e estas características exige reform as pedagógicas que p erm ita n al a lu m n o lograr u n a mayor a u to n o m ía e n su fo rm ación.

En este sentido, el libro de Lola Pons, La lengua de ayer. M anual práctico de Historia del Español, constituye u n ejem plo de ad ap tació n a las nuevas necesidades didácticas del m arco eu ro p eo . Es precisam en te su c o h e re n ­ cia con esta nueva realidad la q u e hace que la o b ra p u e d a m a rcar u n a ten d en cia en los p la n team ien to s de organización de otras asignaturas universitarias.

Consciente de la am plia bibliografía que existe en to rn o a estas disci­

plinas históricas y de la facilidad para acceder a ella p o r p arte del alum no y profesor universitario, principales usuarios del libro, la a u to ra no p re­

tende dar explicaciones teóricas sino ofrecer u n a serie de ejercicios (hasta 360 propuestas) con sus correspondientes soluciones. No es necesario hacer hincapié en el dom inio de la m ateria por parte de Lola Pons, refle­

Referencias

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