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Viejas costumbres de la «ribera» del Duero

por GratinianoNieto

«Cuentoycanto la gesta de Castilla, pregonera de míticos afanes...»

«l»Cancióndel Duero».Poema Lírico de RafaelLáinez Alcalá.Madrid 1937.

LA «RIBERA» zona abierta V de paso.

Carácter de sus viviendasrurales.

Con singu lar interés acogimos laidea de dedicarunnúmero de«NA RRIA», acaso el últimode la primera fecun- da etapa de esta Bevista,a una región ala que nos sentimos especialmente vinculadospor razonesafectivasy fa- miliares y no dudamos en ofrecer nuest ra colaboración,por tener conc iencia de que en la «Ribera del Duero» se han conservado,hasta hace poco tiempo,una seriede costumbresy de modos de vivir peculiares,a pesardeque, desde siempre,haya sido una zona especialmenteabiertay receptiva;no en vano era paso obligadode los rebaños trashumantes que desdeExtremadura buscaba los tiernos pastos de las tierras del Alto Duero, delos «laneros» que acudían a Burgos con mercancía, de tan buenacalidad,queellajusti fi ca la granaceptación y la merecidafama que desde bienpronto llegó a tener; los «arrieros» que desde la «Montaña» de Burgos,desde la altiplaniciesorianao desde las «pararneras»de Segovia,acudían con sus carros ,bienaparejados,a la «Ribera »para comprarel«clarete»

tan afamado,que trasladabana su tierra utilizandocomo depósitos los clásicos «pellejos», hechoscon piel de ca- bra,análogos a los manchegos que tantoinquiet aron a Don Quijote.

En sentidoinverso, a la «Ribera»acudían los «madereros» delas tierras «pinariegas »de Quintanarde la Sierra, de HontoriadelPinar,de Covaledao de Vinuesa ,llevando en sus«carret as», tiradaspor cansinos y parsimon iosos , pero seguros bueyes,la preciada carga de vigas,tablones, tablasytabloncillos,tan necesariosen la mayor parte de las construcciones urbanas dela zona, cuya buena calidad ha resistidoelpaso deltiempo y el ataque determitas y otros xilófagos,acaso por proceder de maderossin «sangrar», pudiéndose contemplar todavíaesos bellos y recios entramados que constituyenel «forjado»de gran parte delos muros quecierranmuchasviviendas,tanto humildes como ricas,que todavía seven en Aranda,en Roa,en Sotillo de la Ribera, en Gumiel de Hizan.en Peñaranda de Duero o en Peñafiel. las cuáles alo largo del tiempo,se han hecho«fl exibles» hasta el punto de que,en ellas,las leyes de la sustentación yde la estática,que se basan enla pesantez de los elementosconstructivosdispuestos«a plomo»,se rompen,ya que vemos cómo estos muros,a veces, se salen de la verticalde una maneraalarmente aunque firme,y se quiebran o curvan, caprichosamente, dando alas construcciones ese carácter«humano»,ese aspecto de tratarse de seres vivos ajenosal estat ismo y alainmovilidad que son característicasdela arquitetura que responde alostradicionalesprincip iosen el que elarte de construirse basa.

Las casas rurales de esta zona,son casas viv ientes,son casas enlas que parece que alientaun almaquelas da vidaylas transmite elespecialcarácterque tieneny,efect ivamente ,pocas manifestacionesarqu itec tón icasencon- tram os tan humanas,tan profundamente humanas,como estas modestas casas ruralesde la RiberadelDuero,he- chas para cubrirlasnecesidades más elementalessinningunaconcesión a lo superfluo, y en las que como signode dist inción, algunas veces,encontramos una portada,cuyasgrandes dovelas, lisas o ligeramentemolduradas, dise- ñan un austero-arco o una ventana con embocadura de piedra,en algunas delas cualestodavíase echa de ver,co- bijándolas, un pequeño alfiz ornamentado con las «bolas» característ icas dela arquitectura de la época de los Reyes Católicos,y,en las de más rumbo,un escudo acreditativode la noblezade quienen primertérmino las habi- tó,denunciando que,a lolargo de cinco siglos,aquéllas,alparecer,frágiles vivi endas,est án siendo vividas ydesti- nadas ala misma función para la que fueron hechas,ydando fé almismotiempo de quela continuidad yla peren- nidadson consustacia lesalalma de Castilla,sinque estos valoressean obstáculo alafánprogresivoque en ella se da.

~~. .

El carácterhum ano y familiarquelas casas dela«Ribera» tienen,se pone todavía más de manifiestocuando se contempla la planta de algunas y se observa alhacerl o que,en muchas, la planta bajadela vivienda está dedicada a funciones vinculadasala subsistenciafamiliarmientrasque la altase destinaa viv iendapropiamente dicha.

Asívemos que en muchasla planta baja la ocupa lacuadra, elestablo,el gallinero,y el pajary se comunicacon el corral en donde casinunca falta la «tenada »que sirvea la vez paraalmacenarlaleña y paraguarecer los aperos de labranza;tambiénen la planta bajaestaba la entrada ala bodega y ellagar.

Representativos ejemplos de este tipo de casas quedaban hace unos años, y todavíaquedan algunos ,en Roa, en Aranda, Peñaranda de Duero y Gumiel de Hizanmientras que enlos pueblosde margenizquierda delDuero solía disponerseen la planta bajauna estanciao dos para estar con su correspondientealcoba para dorm ir,una amplia cocina,en la que se hacía la mayor parte de lavida,la despensa yla cuadraque comunicaba con elcorral.mientras que la planta altase dedicaba ínt egrament e a dormitoriosentrelos que no faltaba uno más principalpara recibir in- vitados,destinándoseel «desv án» a granero yalmacénde otros productos. .

Esta arquitectura,descartando algunas casas import antes que se hacían con aparejo de cantería másnoble,se hacíaa base de entramados de madera con los paramentos de«adobe» y por su singulary elementalbelleza,ha llamadola atenciónde los estudiososquienessinembargo han pasado delargo por otra arquitec tura más modesta pero que da especialfisonomíaa muchos paisajesde la Ribera.Nos referimos a las'«bodegas», «zarceras», (daga-

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res», «lagaretas», «palomares» y «molinos», acerca de los cuales vamos a coleccionaralgunas noticias que con- sideramos útiles para mantener el recuerdode viejascostumbres relacionadas con ellos.

Bodegas y zarceras

JavierIglesia y Alberto Villahoz estudianen este mismonúmero decNA RRIA»interesantes aspectos y nos faci- litan noticias acerca delos tipos de bodegas y de ezarceras»dela Ribera.Lalect ura de sus trabajos motivan una serie de sugestiones que desaríamos ver convertidas en realidad y esperamos confiados en que continuaránen su empeño.Por la contribución que hacen al conocim ientodelas Bodegas de la Ribera vemos cuales el carácter de estas construcciones, cuyo origen se remonta por lo menos a los siglos XI yXII Ycuyaexcavación se ha seguido practicandohasta entrado elsiglo XX,vemos que su finalidad principalerala conservacióndel vino,pero al aden- trarnos en su estudio llegamos ala conclusión de que,además de cumplir con esta finalidad primord ial.han cum- plido y siguencumpliendo aún,una función socialy de relación importante ya que las bodegas son también lugar de reuniónpara merendar,o cualquier díade la semana para conmemorar un acontecim ientofamiliar o parafeste- jar a algún forastero,al que, indef ecti b lement e, sin ningún protocolo,se leinvita a«t om ar un trago»,el cual suele

«ilustrarse» con sustanciosos productos de la tierra -carne de cordero asada por lo general- convirt iéndose asíel

«Contador» de la bodega,no siempre todo lo aseado que fuera de desear, en lugar de cita y de convivencia que sustituye a la falta de lugar de estar -aparte la cocina- que en muchas modestas casas rurales de la Ribera se acu- sa.

En otro orden, en relación con las bodegas y con las casas en donde algunas están emplazadas,pueden estu- diarse también situaciones dominicales no exentas de interés, así por ejemplo la «servidumbre» que toda casa tiene de permitir el paso a la bodega, cuya entrada está a veces en el interior de la misma,a todos los que tienealgún

«sitio» en ella y a las personas que, porsu orden,vayan a realizar algún trabajo:«Tiran> el vino a la cuba, lavar las cubas, limpiar la «tela» que se forma en la boca, «rellenan) la cuba,«probar» el vino o «sacarle» cuando se ha vendi- do.

Tanto Iglesiascomo Villa hoz nosinf orman de que en la Ribera hay bodegas «urbanas»,como las de Aranda,Gu- mielde Hizan, Roa o Peñaranda de Duero y bodegas que se han excavado en tesos próximos alnúcleo urbano o algo alejados de él las cuales constituyen auténticos «barrios de bodegas»como los que seven La Aguilera en Haza,Fuentecén,Hoyales, en Milagros,en Fresnillo ,Quemada o Vadocondes...y aunque no hemos «carteado» am- bos tipos creemos poder adelantar quelas bodegas urbanas se localizan,preferentemente,enlos pueblossituados en la margen derecha delDuero,las cuales,como zona de frontera quefuehasta Fernando 1,debíanestarampara- das porla murallaque protegíaala«vill a» de donde deducimos la mayor antigüedad que este tipo debe teneren relación con las excavadas murallasafuera,las cualestanto carácter dan ala mayor parte delos pueblossituados enla margen izquierda delDuero,aunque tampoco faltenejemplosenla orillaopuesta.Su excavacióndebióhaber- se realizadotras la«repoblación» dela zona por AlfonsoVI.lo queevidenc iaque ya debíaexist iren elterritorio una ciert a seguridad .

Aparte estas connotaciones de tipo cronológ ico que creemos pueden justifi carse, hay otrasque sontambién consecuenciadeldist intocarácter que unas y otras bodegastienen.

Las bodegas «urbanas» están ínti m am enteligadas a la viviendabajo la cualestán excavadas susnavesy por estar dentro delnúcleo habitado,cuando se coloca a la puerta de la casa una «rama de pino »,que es elsímbo lo parlante de que se ha«rot o»una cuba para vender su vinoa granel,se convierteelportalde lacasa y una parte de la calleadyacente, enlugar de concentración en donde se dan cita,o se encuentran casualmente, los convecinos entre los que se entrecruzan«vasos de clarete»,tantos como losindivi duos queintegran elgrupo,ya que cada uno tiene que pagar una«ronda».En estas bodegas se está de pie y tan sólo el tiemponecesario para llevar a cabo la, porlo general,múltipleconsumición .

Frente a la transitoriedad que en las bodegas «urbanas» se da, las bodegas excavadas fuera delcasco urbano representan, como hemos dicho, la tranquilidad,el sosiego y el remanso para charlar de lo divino y delo humano, para comentar como está el «tempero» del campo, la marcha de la sementera o el «cuaje» de las viñas,dándose el caso de que ni el juego de naipes, ni otros juegos de azar, tienen en las bodegas asiento.

Personalidad de las bodegas y cubas.

Los toneleros.

Las bodegas y las cubas que en ellas se guardan tienenuna personalidad propiay defin idaque las hace salirdel anonimatogregario y asívemos que las bodegas «urbanas» se identif icancon el nombre delpropietar iode la casa bajola que están enclavadas: «La bodega del Hidalgo»,la bodega de «Don Lucio»,la bodega «del Conde»ola bode- ga del«Tío Paco»,la bodega de«Los Gallos,la bodega de«La Casa Perosanz s,etc.

Las bodegas de «barrio bodeguero»en cambio,tiene persona lidad propia y hasta nombrepersonal defi nidoy asíen ellenguaje corriente yenviejas escrituras de protocolos notariales,encontramos alusiones concr etas a«La bodega Alta »,a«la Bodega delChispo»,ala«Bodega Coronela»,ala bodega «del Herrero»,a«LaGard uña s.ala

«Bodequill a», ala bodega del «Cont ador Grande»,etc.,poniendo claramente de manifistoestosnom b resla perso- nalidadque cada una tiene.

Esta indivi dualización de las bodegas se extiende también a las «cubas»y «cubet ess que hay en cadauna, cuyos nombres unas veces hacen alusióna suspropiedades así:«El Basto»,cuba llamada de esta suerte porestar hecha de madera más gruesa que las corrientes yporque criaba un vinotintode gran calidad,de mucho cuerpoy

«muy cubierto»de color;otrashacíanreferenciaala madera de que estaban hechas: cEI cubete deroble»,la«cuba castañar»;otras veces tomaban el nomb re dela capacidad: «La cuba delas trescientas ochentacánta ras»,o de su emplazamiento:«La cuba atravesada»o«la Cuba delAltar» llam ada asípor estar situada en un«sitio» emp lazadoal fondo de la bodega,a un nive lmás elevado que el pisode ésta,cuya diferenc iase salvabamediantealgunasesca- leras, lugar que acaso pueda ser una reminiscenciadel «A ltar de Baco»que habíaen algunas «Apot hecasll roma- nas;otras vecesle tomaban dela función a que estuvieron destinadas:«La cuba delos diezmos »,cel cubete delvi- nagre»,otras,por último ,seidenti fi caban con el nombre de sus propietar ios:«la cuba de Austregisildo o la cuba de Foronda,por poner algunos ejemplos de la personalidad que cada una tiene.

Las«Cubas» las armaban los «toneleros» en elint erior de la bodega, tras haber preparado y curvado cuidadosa- mente la madera;la de roble primero y la de castaño en segundo lugar,eran las más apreciadas para construirlas.

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Una vez «armadas) se colocaban sobre los «cazos) que previamente se habían dispuesto en el «sitio». Eran los

«cazos) unos prismas hechos de gruesas vigas de olmo o de enebro o construidos de fábrica con una encimera de madera.Los«cazos) tenían una doble función: aislar a la cuba de la humedad y facilitarla colocación del «pozal»

cuando se«Rompía) la cuba para trasegar o para vender el vino.

Una vez colocada la cuba sobre los «cazos» se colocaban unos «t arugos» de madera, cortados en forma de cuña,los cuales aseguraban su estabilidad. •

Eloficio de«Tonelero) llegó a tener gran importancia enla Riberaajuzgar por elgran número de «Cubas» de ro- bley de«Cast año) que hasta hace pocos años existían en uso en sus bodegas.

A ellos se acudía cuando había que«m eter una tabla»en sustituciónde otra que se había podrido,cuando había necesidad de «repret ar los aros»o de «estopar los cabezales».Su trabajo era tan solicitadoy tan necesario que puede asegurarse que,en un pueblo viníco la,nole faltaba tarea en todo elaño.

Hacia1925,comenzaron a aparecer,porinfluencia de la Rioja,las«Ti nas» de cemento,enlucidas a base de sili- catos y con ellasla importancia del «t onelero» comenzó a decaer hasta elpunto de que hoy son contadoslos que quedan,estando el oficioen trance de total desaparic ión la cual coincidecon laimplant ación de nuevos sistemas de elaboracióny crianza.

las viejas «cubas» que criaron los afamados «vinos claretes» de la Ribera o han sido desmontadas y vendidas como «m adres» para otras «crianzas »o yacen abandonadas en las viejas bodegas, abandonadas y echándose a perder al no haber sino llenadas durante varios años,tras este abandono ya esinúti l eimposible cuidarlaspues son muy pocoslos «toneleros»que podríanhacerlo y su elevado coste difícilmentepodría ser absorbido con los benefi- cios que reportaría el utilizarlas de nuevo.

La armoniayel buen entendimiento Base de la utilización de las

bodegas compartidas

Salvo muy pocas excepciones las bodegas pertenecen a varios dueños y, cualquiera que sea la participación que tengan en ella,todos tienen idénti cos derechos en cuanto aluso de las partes comunes,habiéndose llegado en estos aspectos a tal entendimiento,refrendado por los años,que no se recuerda en la Ribera ningún tipo de discor- diaque haya tenido su origen en eluso de esas zonas,parece como si,porla tácitase hubieraestablecido un pacto entre los copropietarios,que todos respetan,elcualevita interferenciasenojosas. Cuando llega uno a la bodega y se encuentrasu«cont ador» ocupado por otro,traselcambiode saludos de rigory sin más comentarioque ellacó- nico«que aproveche»,desciende ala bodega en busca de unlugar donde acomodarse sin dar la menor muestra de contrariedad.

Este respet o por la«cosa común»se hacíaextensivo a lo que era propiedad privada y exclusivade cada uno, como elvino,elpozal. la mediacántara,losjarros o elcandil.

La confianza yhonradez decada uno delos copropieta riosparaconlos demás llegaba alextremo de quepráct i- camente ningunotomaba la menorprecaución para evitarqueotro pudierasacarvino de sucubao de sus cubetes ynadie,salvo en caso de necesidadextrema,se permit íausar un candilo cualquierotro enser,cuyapropiedad nole correspond ía,y a pesar de que no se tomaba ninguna medida precautoriapara que otros no pudieran usarlo que no erasuyo,se cuentanconlos dedos de una manoloscasos en que alguienabusó dela confianzaque existíaen- tre los coopartícipes de una misma bodega,y estos casos representan una muy rara excepción que sólo sirvepara conf irmar la regla.

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Las uzarceras» o «luceras» y las fachadas de lasbodegas

Aparte las modalidades morfológicas que las «Luceras» o «zarcerassofrecen,sobre las que Villahoz llama la atención,cuyas diferenciasguardan relación con las diferentes zonas donde están ubicadas ,hay que reparar tam- bién en lasuperest ructura de las bodegas en la que cabe distingu ir el «lomo»o «lomera»,promontorio alargado de perfilcurvo que se formó con la tierra que se extrajo al «excavar» la bodega y que cumple una función protectora que evita la filtración de las aguas y la «fachada» propiamente dicha, modesta construcción de mampostería por cuya puerta se accedea un minúscu loportal desde elque se accede al «Cont ador», pequeña estancia,enla que todo confort está ausente,a pesar de lo cual es el escenario en que se desarrollan grandes tertuliasque a veces, tras la merienda, se prolongan hasta altas horas de la noche. En ella se hacía la«cuent a» cuando se vendía elvinoy de aquítoma el nombre.

En lasbodegasde más rumbo la entrada está flanqueada por obra de canteríamás nobleen cuyos dinteles,a veces,se encuentran fechas grabadas que hacen alusión a su construcción en el siglo XVII lo que no quieredecir que la bodega no sea más antigua ya que la excavación de algunasmuy bien pudieraremontarse a la época de la repoblación de la zona por Alfonso VI o poco después. Sobre los dinteles se ven a veces cornisas molduradas dis- puestas en forma de frontón tras elque se disponeel«torno» antes aludido.

Puertas de bodegas.

Llavesy emboc adurasdecerradura

Un aspecto al que nose ha prestado hasta ahora atención, a pesar del interés que tienen, es a cuanto serefiere a las puertas,llavesy embocaduras de las cerraduras de lasbodegas.

Las puertas sonsistemáticamente caladas para facilitar la ventilaciónde la corriente de aireque circula entre la puerta y la«zarceta».Están hechas a base de pequeñas «escuadrías»cuidadosamente ensambladas, sacadas de madera de roble, deenci na o de enebro, cuyo ajuste es tan perfecto y está tan bienest udiado que a pesar del tiem- po no se ha visto afectado por distorsiones nidesajustes. Suent ram ado, que diseña huecos rectangularesdispues- tos en vertical. da una fisonomía peculiar einconfundib le a las bodegas ribereñas.

Algunas están reforzadas con toscas armaduras de hierro sujetas con clavos forjados,pero lo que se da en to- das son recias cerradurasdispuestas tras embocaduras forjadas las que sólo pueden abrirsemediante la llave co- rrespondiente, entre las que se encuentran bellísimos ejemplares con «guardas» y «puño» forjadas con singu lar maestría, hasta el punto de que constit uyen ,muchas de ellas, ejemplares notables de forja popularcastellana,los cualesse han ido transmit iendo celosamentede padresa hijos y cuya antigüedad se remonta en algunos casos,a tres o cuatro centurias.

Pienso que seríaun buen trabajo a realizar elrecoger sistemáticamente inf orm ación acercade lasllaves delas bodegas dela Ribera,cuyos ejemplaresson más buscados cada día, lo que representa un evidente riesgo para su conservación; comolo seríatambién acometerla planimetríade los «barrios bodegueros»dela Ribera del Duero que se abrieron un díaa puro «senti m ient o» ya que quienes los excavaron no poseíanconocim ientostopográficos nidispon íandeinst rument os que pudieran orientarlesbajo tierra,a pesar-delo cual lasinterferencias de unas bo- degas con otrases prácticamentenulalo que no deja de ser sorprendente teniendoen cuenta que sus excavadores no debieron tener ninguna preparaciónen topografíasubterránea.

Lagaresy costumbresrelacionados con ellos

Las anteriores referenciasa bodegas hacen obligado elque hagamos otras a propósito de los«Lagares» y«La- garetas», construcciones modestas que guardan ínti m arelación con aquellas y que hasta hace un cuarto de sig lo todavíase han vistofuncionaren la zona que nos ocupa enla que constitu íanuna curiosasupervivencia de mode- los que encontramos en las miniaturasqueilumi naban nuestros«beatos de los siglosXI yXII» (1¡.

Eran los lagares construcciones que unas veces formaban parte de la casa, como todavía les hemos visto en Aranda de Duero, en Gumiel de Hizan,en Peñaranda y que otras estaban aisladas, enlas proxim idades delos«ba- rrios bodegueros» ointegrados en ellos:Hoyales,Fuentecén,La Horra,etc.

Eran edif icacionesde aspecto modesto,de planta sistemáticamenterectangular, cuyas paredes se hacían por lo general de mampuesto o de mampuesto y adobe, las cuáles se cubríancon cubierta de «tejavana» a dos aguas, sostenida por bien «armados» «pendolones».

Solían tener dos oalo sumo tres huecos al exterior. La puerta era de anchura algo mayor que la normal y se abría en el extremo de uno de los muros largos;los otros dos huecos, llamados «portones»,se abríanuno en el muro opuesto al de la puerta, y el segundo,cuando le había, en el mismo muro,en que se abría la entrada pero en el otro extremo.El umbral de los «portones» estaba elevado un metro,aproximadamente, del nivel del suelo,a fin de facilitar la descarga delos «cestos» llenos de uva,que desde las viñasse trasladaba en carros allagar.

En la planta de lagar se distinguen tres partes: El «portal» a nivel de tierra,que era un rectángulo o un cuadrado muy espacioso para poder realizar en él la maniobra de subir y bajar el «pilón », gran piedra de sección tronco- cónicaque a través del «husillo»,de madera de olmo, pendía dela gran «Viga de madera de olmo también de sec- ción cuadrada que a veces alcanzaba los 0,90mts.delado, la que se disponíaen sentido longitud inalaleje mayor del lagar,con el otro extremo fijo enlas«guías» perpendiculares que estaban sujetas almuro más corto que,por el extremo opuesto al portal cerraba el rectángulo del lagar,y por otras dispuestas enla pared que separabala«caja»

de la «pila».

A continuacióndel «port al» estaba la«pila», con«pozalet a» en uno de los ángulos hacia la que convergíanlas pendientes delpiso,estaba excavada en nivelmás bajo que eldelportaldelque la separaba un murete de 0,40 o 0,50mts.de alto.Se descendía a ella desde elportal mediante unas pocas escalerasde fábrica bienenlucidascon mortero de cal y arena como el resto de la«pila».

Por último ,en parte excavada hasta un nivelmás alto que el dela«pil a» y en parte hecha defábri ca, estabala

«caja» que es la piezaen la que tenía lugar la descarga,el pisado y el prensado dela uva para lo cuáluna vez«pisa- da»se formaba un prismaapiram idadocon la pulpa,elollejo y el«rampujo» de la misma, sobre élse dispon íanta- blones alternadoscon fuertes maderos escuadrados de olmo, hasta alcanzar el punto en quela«viga» dellagar,ce- diendoalpeso del «Pilón» y actuando como potente palanca cuyo punto de apoyo era el extremo de la viga que estaba fijo enlas«Guías», ejercíapresión sobre el «castillo»y asíprensaba el«pie» piram idalque se había hecho en la«caja», «pie»que,pasados unos díasde la primera prensada, era «cort ado» para ser de nuevo sometidoa la

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presión dela«Viga», suert e que serepetíahast aque el «pie» dejabatotalment e de«sudar», hecho queseponía de manifiesto cuando,por mucha presión que sobre él hicierala«viga», no salía unagot a de mosto.

La«caja» del lagarcomunicaba con la«pila» por un orificio practicado a rasdel suelo deaquélla, a través deél pasaba el mosto a la«pi la» desde la que era transportado a la bodega en «pellejas» de cabritilla,portadas ahom- bros de los «tiradores» y sujetadasa su frente para evitar un deslizam ientoinoportuno.Los«tiradores» se ponían esquilasy cencerros en la cinturay en las piemasparallamarla atención a fin de que nadie obstaculizara su paso dada la pesada carga que llevaban.

El acto de llevarel mosto dellagar a la bodegaera un verdadero rito ya queen razón a que los lagareseran por lo general de variosdueños,era necesarioestablecerunasnormas de rigurosocumplimiento para todos,lascuáles se llevaban aefecto bajo la autoridadinapelable del«romanador» queera la personaencargadade pesarcon«roma- na»la uva que cada propietario metía en el lagary una vezconvertida en mosto,repartiréste, proporcionalment e, entre todoslos condueños,de talforma que todos participaran porigual en las diferentescalidades obtenidas.

Aparte de estelagar colectivo,de gran capacidad,se daba tambiénotro másmodesto que tienela peculiaridad de que enlugar de verificarse en él la descargade la uva,a través del «port ón» enfilado con la«caja», se hacía me- dianteuna «zarceras provista de puerta,que coinc idíacon la cajaexcavada en el montículo sobre el quela«zarce- ra»se abría,porlo demás el sistemade prensado esidénti co y lo únicoque varía es la proporción de sus elemen- tos.Este tipo recibe el nombre de«LAGA RETA», se desarrollómucho en el siglo XIX y en torno a los años30 del siglo XX,coinc iendocon el increm ento delsentido individua lista que se acusó en la «Ribera »como consecuencia de las divergenciaspolíticas.

Otro tipo de lagar que comenzó a establecersehacia1920 es el que introduj ola prensade uno o doshusosde acero,quesustit uyó a la gran viga, alhusillode mader ay al pesado «pilón» de piedra quetantocarácterdaba alos antiguoslagares. Aeste tipo se dió el nombre de «Tina»,para diferenciarle del «lagar»tradicional».

Al mismo tiempo se buscó situarlos en la proximidad de la bodega de tal suerteque el trasladode el vino a lascu- bas se hacía por medio de tuberías de hierro galvanizado lo que trajo como consecuenciala desaparición,en parte, dela tipicaestampa de los «ti rado res» la cual ha desaparecido totalmente a partir de la década de los 60 en que las modernas Cooperativashan hecho olvidarla primit iva eim port ante función que desempeñaron en la elabora- ción y conservación deljust ament e afamado «vi no clarete de la.Ribera », loslagares,las lagaretas, las tinas y las bodegas,construcciones que han quedado relegadas en los momentos actuales,a servirde almacenes o para la función socialderelación y de asueto que ya antes tuvieron, la cual.no sólo no se ha perdidosinoque se está reva- lorizando a consecuencia de la facilidad que los modernos medios de transporte ofrecen, la que es causade la afluenciaque,desdela Ciudad, llega a los pueblos dela «Ribera» cada fin de semana, lo que ha acuciado al deseo de acondicionarlasen busca de un mayo rconfort,pero al hacerlo sin cuidado ,sin atenerse a normas de ordenación ysobre todo sin gusto,ha degenerado de talforma que muchos conju ntosde bodegasydelagares, que tenían evi- dente belleza,porlo perfectamente que estaban int egrados en elpaisaje,más bien parecen ahora conglomerados dechabolas de los que surgen,sin quenadie se aperciba,enlos suburbiosdelas grandes ciudades .Todavíaesta- mos a tiempode salvaralgunosde estos conjuntos ylavoz que levant am os en su defensaesperamos que sea es- cuchada porlos organismos regi onales encargados de velar porla conservacióndelpatrimoniocultu ral yde que no extingan como pavesas las ancestralescostumbres dela Tierra .

Sistem as de cultivoy

costumbresrelacion ad ascon el vino

«Bodegas»,«lagares» y«lagaret as»,no sólo formanparte delpaisajede muchos pueblosde la RiberadelDuero, sino que además,están de talformainsert os en sus ancest ralesformas de vida,que ni los cambiosarrolladoresde la sociedad industri alizadahan sido capaces de desarraiga r;pero no ha ocurridolo mismo con otra serie de activi- dades y costumbres relac ionadas con elcult ivo dela vid ycon la elabo ración,conservación yventa delvino, las cuales,de unas décadas a esta parte,han cambiadode una maneraradical.

Hasta 1950 puede decirseque los sistemasde cultivode la vidyla elaboración del vinono habíancambiadoen la Ribera del Duero Medio,desde que Columela escrib iera sus «ReiRustici l.ibri »en cuyo Libro IV se recogen las normas y preceptosque deben guardarse en cuanto a las plantaciones y cultivode las viñasse refiere, libro que fue ampliament ecomentadopor Raúl Mir en 190 9(2) y másrecientemente porAnt onio Larrea(3).

Comoen la antigüedad, en la Ribera,antes de plantaruna viña,se comenzabaporprepararla planta en «vive- ros»adecuados y mientrasse desarrollabase preparaba elterreno con diferenteslabores a finde«mulli r» la tierray evitar las malas hierbas.A este propósito cabeseñalar que enla Ribera,hacia 1915seint rodujo, por algunos labra- dores progresistas,eluso delarado«m alacat e» para desfondar los terrenos que habíande plantarse.

Por las mismasfechas se abandonó totalmente elsistemaanárqu ico de plantación de vides,delquetodavía se conservan viejos pero vivos testimonios;seintr odujo entonces la plantación en«líneas» simétricamente trazados que permit ieron la mecanizac ión delos cult ivos ypract ica rasí,más eficazmente, laslabores que antes se haciana mano en sutotalidad .

Una vez que estaba preparado elterreno se abrian loshoyos de 0.70x0,30 x0,50y en ellos se depositaba el

«palo» que a los cincoaños,tras laboriosas faenas de «poda», «acobijo », «rozado» y«desacobij ados o«chi scado», comenzaban a darlos primerosfrutos.

Llegada la época de la vendim ia,entodos los pueblosdela Ribera,aparecían «Cuadrill as»dejornaleros proce- dentes delas comarcas cerealistaso serranas que se contrataban porlosviti cultor es porel tiempoque duraba la vendi mi a,duranteelcualvivian comunit ariamente enla casa del «amo» por cuya cuenta,además deljom al estipu - lado,corrí a tambiénlacomi da.

Cuando eldíadespuntaba,tras matarel «gusanill o» con buen aguard iente de orujo,se part iapara elcampo y una vez en él,cada peón se poníaenunlínea, provistodeIlgarill o» para cortarlauva y de«conacho» para recoger la cortada y transportarlaalos cestos de mimbrepreviamenteagrupados en uno de loslindes de la viña,desde donde,en carros,eran transportados al lagar,en donde tenía lugar el «pisado» y el«prensado» dela uva en la for- ma que queda descrita.

Una vezextraído el mosto,en«pellejas» de cabritilla,como se haindicado, que por su flexib ilidad permitian una perfecta adaptación al cuello y espaldas del «tirador»se trasladaba ala bodega enla que,previamente,habíansido preparadas las«cubas» mediante un buen lavado con agua hirviendo paraimpedi r que el gusto del«moho» saliera en el vinoy a veces,quemando en elint erior dela mismauna «pajuela» de azufre.

Los«Ti radores»cuando regresaban de vacío,dela bodega al iagarpara llenar de nuevo su«pelleja»,cortejaban

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y gastaban bromas a las «mozas. que encontraban a su paso restregando sus caras con un racimo de uvas o con la boca de la epelleja» rezumante del pegajosomosto. Era lo que se llamaba «dar un lagarejo», libertad, que en más de una ocasión, fue preludiode matrimonio entre quien le daba y la que le recibió de mejor o peor grado, pero,en el fondo, siempre satisfecha de verse cortejada.

Terminado el traslado del mosto, lo que no siempre era fácil porque el «tufo» se había adueñado dela bodega (4) y más de una vez se cobró la vida de algún «tirador» confiado, una vez que había pasado la primera fermenta- ción y libre ya la bodega del temible enemigo,a lo largo delinvierno venía la tarea de limpiary «rellenar» las cubas, actos a los que se prestaba la mayor atención ya que de ellos dependía en gran parte la buena o mala calidad del vino.

«Pasado San Andrés el vinonuevo añejo es»rezaba un viejorefrán y, efectivamente,a partir de esa fecha ya es- taba en condicionesde poderse vender elpreciadolíquido.

Su venta se haciabajo dos modalidades: «Al menudo» enlas bodegas«urbanas» y «al por mavorsen estas mis- mas bodegas y sobre todo en situadasenlos«barrios bodegueros».

Enlas primeras,queda dicho,que el acto de que se había «roto una cuba»,de que se habíaempezado,para ven- derla almenudo, seindi caba colocando una rama de pino en la puerta de la casa; la venta de las cubas al.por mayor, revestía mayor solemn idad .

Cuando llegaba a un pueblo vinícola un«arriero» con sucarro, cuidadosamente «aparejado», tirado por briosas mulas andariegas de fuertes ancas rameadas,iba a la posada ytras aposentar a su recua partía en busca del «Co- rredor» en quién se habían rematado en pública subasta celebrada al comenzar el año, los derechos de venta del vino,«el ramo» mediante una cantidad que pagaba el Ayuntamiento.

En su compañía,buscaba al dueño de la cuba o de las cubas que leinteresaba adquirir y tras los saludos de ri- gor y un cambio de frases de circunstancias, tomaban la resolución de subira «probar» el vino,acto que teníalugar sacándole con un jarro de barro«vedriado» por su interior,como los que todavía se hacen el Peñafiely enAranda, que seint roducía en la«boca dela cuba que se queríavender»,para lo cualse comenzaba por «proba r»la que el dueño considerabadeinferior calidad.

Elacto de«probar»la cuba sellevaba a cabo echando vino del jarro en un vaso de crista ltallado en elqueel comprador podíaapreciar no sólo el sabory el bouquet sino también el color quetanta importanci a tiene para quien luego habíade venderlo.

Decidida la«cuba» queint eresaba comprar,comenzaba a discutirseel precio y llegados aunacuerdo,tras largo tira y aflo ja,en cuyasolución terciabael «Corredor», solíasellarse pidiendoel«arriero » una gratis, porcada cien cántaras medidas yque además debía Ilenárselela«bot a» que llevaba para elcamino cuyo tamaño decíamucho acerca de la personalidad del«arriero» ya que simuchos llevaban un bota corriente de una o dos«azumbres» otros lallevaban de cincoo seis «azumbres»,lo que se considerabaabusivoy decía poco en favor delavaro,a pesar delo cual el vendedor llegado el momento,cumplía su palabra de «llenarla bota de camino»sin ninguna reticencia,aun- que la procesión fuerapor dentro.

Finalizado el trato,el «arriero»se volvíaa la posada para llevar al «botero» del lugar, la «corambre» con el fin de que si algún «pellejo» perdíael aire que introducía en él con ayuda de un fuelle manual.cuyo tubo de salidase resol- vía en airosa curva,de cuello de cisne,pudiera ser reparado mediante elrepaso de sus costuras con resistentes

«cabos» embadurnados con«pez» o,en caso de necesidad,colocandoun «botana»para tapar el agujero,lo que re- quería una especialhabilidad.A continuac ión se subía la«corambr e» ala bodega y eldueño dela cuba procedíaa

«romperla» con la«canill a» que altiempoque la destaponaba perm itía que el vino delas cubas pasara al «pozal»

desde elque,por mediode la«medi a cántara»se trasvasaba alos pellejosaltiempoqueiba«cant ando» el número de medidas «embasadas».Cada pellejo lleno se transportaba,ahombros y espaldade los«corredores», desde el fondo dela bodega hasta el sit ioen donde habíande «rellenarse »tarea sumamentefatigosa porelfuertedesnive l que había que salvara través de empinadas escalerasno siemprebientrazadas.

Una vez llena la«coramb re»y «sacada» ala superficiese procedíaal«relleno» delos«pellejos» afin de evitar el «bazuqueo» delvinoen el camino,y tras ser diestra y fuertementeatados por el «bot ero» se proced ía a colocar- los en elcarro de tal forma que quedaron inmovili zados porla presión que entreellos se ejercía;se cerraban las

«est eras» del carro y se sujetaban con fuertes sogas de cáñamo tramadas y torcidas porlos«cordeleros» de Valde- zate.

Terminada la faena de«hacían cuentas» en el «Contador»y se solíaterminar con un merienda para todos en la que pagaba las viandas el «Arriero» y poníael vino elvendedor; una vez terminada,se llenaba la«bot a de camino»

del«arriero» quien,contento con su compra, iniciaba el viajede regreso a su lugar de procedenciacanturreando con airepopularlas típicas«canciones de arriero»,al tiempoque animabaa las mulasquetirabandel carro,una de cuyas letras,recogida hace años de vivavoz,en Hontangras, transcribimos (5).

Actualmenteel panorama ylas costumbres descritas han cambiado totalmente.Dela elaboración enrústi cos y primit ivos lagaresy lagaretas se ha pasado a la elaboracíndel vino enlas modernasBodegas Cooperat ivas,delas quela Ribera está llena, algunas delas cualesestán dotadas delos más sofist icadosadelantostécnicoscomo la de La Horra.Han desaparecido totalmente los «Corred ores»los«Bot eros»,los«A rrieros»yelvino se comercializaa gran escala a pesarde lo cual no faltan quienes,apegados alas viejas costumbres,llevan pequeñas canti dades desde la Cooperativasalos«cubet es» que aúnconservan en subodega, la cuálsigue fiel alafunción social yde convivenc iaque antaño cumplió.

«Palomares y molinos»

Silas«bodegas»,las«zarceras»y los«lagares» ponen una not a inconfundible en elpaisaje urbano de los pue- blos de la Ribera otro tanto cabría decirde los «Palomares», de planta circu larocuadrada, con tejado a una sola vertiente ,proteg ido del cierzo por un bajo antepecho excepto por la parte orientada alMediod ia,cuyo interior se mantiene fiel ala estructu ray dispos ició ndelColumbario romanoyque,si no con la frecuenc iay variedadque tie- nen los de Tierrade Campos,no faltan enla Ribera delDuero.Elcauce del ríoque da nombre a esta Ribera,y el de sus afluentes se ventambién salpicadospor la silueta inconfu ndi ble de los«MOLINOS. porcuyos caucestodavía discurren,aunque sin cum pli rlafunción quecumplíanantes, las aguas que movían laseac e ñass en donde se molía eltrigo candeal con elque se hacían laset ort assde Aranda olasehoqazas» cocidas enrudimentarioshornos, enlu- cidos por dentro contierraehornaqab y«enrojecidos. consarmientoso con leña de pino,de encina o deroble.pro- cedentes de los pinares,encinares y robledas que tanto contribuyena humanizar,elauste ropaisajecastellano, jun- to alos esbeltosy eleganteschopos que crecen lujuri ant es en los sotosyarboledas ribereños, cuyos colorescam-

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biantes han intentado plasmar los mejores pintores y han merecido ser cantados por los mejorespoetas entre los que se haceinevi t ab le la cita de Machado cuando absorto en su contemplación escribiera:

«lanceros verde-plata en las riberas del Duero...»

y que en Otoño. como escribió otro poeta. son:

«lanzas enrojecidas - como ascuas en el fuego...»

Juegos

Aparte los aspectos anotados por Ana Belén Tallés, en este número de «Narria»hay en la Ribera.otra seriede juegos que aún están sin recoger y que están fuertemente arraigados: Entre ellos merecen ser recordados el juego dela«PIDOLA» o del«Burro». el de «LA GURRIA»especie de beisbol que sejuega que se juega con una pelota de trapo y unos palos de fresno arqueados por uno de sus extremos, que se llaman«garrotes». el «HINQUE» que se juega sobre un pequeño espacio.lleno de compacto barro arcilloso.en el que unjugador clava un palo puntiagudoy

105demás tienenque int ent ar abatirlecon otros palos semejantes al tiempoque tratan de hincarletambién. el «Ar- cabuz» juego que consiste en dar en la «diana»con una «bala» de cáñamo que se ha introducido en el «cañon» for- mado de un trozo de «sauco» al que se ha quitado el «corazón».la cuál es im pulsada por otra «bala»; también de cáñamo. accionada por un émbolo o «mango». más corto que el cañón del arcabuz.que tiene un tope en uno de sus extremos.el cuál. alser oprimidocontra el pecho provocala salidade la bala que inicialmente seint rodujo en el cañónla que produce. al hacerlo.un ruido característicoy con su humedad deja marcada la huella en elpunto don- de incidió;gana eljuego aquelcuya «bala» haya quedado más cerca de la«Diana»;la «TARUSA».tanga o «chito»

que consiste en derribar un trozo de madera en forma de dobletroncode cono.dispuesto en posiciónvertical. so- bre elque se ha colocado el dineroque sejuega. conlos«t angos». discos de hierro .aplanados.de unos 8 centíme- tos de diámetro, que selanzan desde cierta distancia; los BOLOS. que en la Ribera se juegan con una modalidad distinta ala que sejuegan en la montaña.las «bolas» y los «bolos» son más pequeños y el juego consiste en derri- bar elmayor número posible de los nueve que componen el «Cuadro»; y sobre todo la «PELOTA A MANO» cuya práctica conocióun extraordinarioauge hasta el punto de que no faltaban en las Fiestas mayores de ningún pueblo reñidas competicionesde los más famosos pelotaris de la Ribera de alguno de cuyos nombres todavía queda el re- cuerdo: «El de La Sequera»,El de Hontanqas».«el de MoradillQ),en torno alos cuales se cruzaban importantes apuestas.Estas competiciones presuponían la existenciadel clásico Fronton con «estribos en ángulo obtuso»que aunque han desaparecido en muchos sitioscontribuyen todavía a definirelcarácterde muchos pueblosdela Ribe-

ra~~~ .

Ritos y cultos

En estos campos es también mucho lo que queda por hacer.Todavíase pueden recoger viejasprácticas y ritos religiosos unos que han desaparecido ya pero que todavía se conservan en la memoria de muchos y otros que están en trance de serlo.Cabríacitar entre estos los «Bailes» que al son de la dulzaina se practican,en Gumiel deHizán, por los «mozos» delante de la VirgendelRío mientrasla imagen se lleva en procesión a hombros de otros «mozos»

alrededorde su ermita; las «Sepulturas» que se colocabanen lasiglesias enrecuerdo de10 5familiaresdifuntos en las que.«hacheros»de diversas formas.ardían las«hachas» y «velas»que se encendíanen su memoria olas «se- pulturas» que las gentes más humildesorganizaban,colocandoen cualqu ierlugarde laiglesia un paño negro so- bre elsuelo.en el que se disponíanlas«cerill as» enrolladasen una paletade madera.o dispuesasen espiralque se derarrollaba sobre símisma ; «cerill as» que comolas modestas velas amarillas quejunto a ellas ardían.eran defa- bricación casera;se hacían con un«t orzal» de algodóny cera pura procedente del colmenarfamiliar.

En elcampo de la relig ios idad hay que prestar tambiénatención y tratar de recoger10 5textos de la «Vía Sacra»

transmitidos de viva voz de generación en generación, los cuales aparecena veces reunidosen cuadernos manus- critos.bellamente caligrafiados con tintas de varios colores.los cuales comienzan, invariablemente. con estos ver- sos:

«Vamos a la VíaSacra donde contemplaremos

la Div ina Pasión delCristoRedento rNuestro...

pero cuyotexto tieneluego curiosas alteracionesdebidas al ingenio einspiración de quienhallevado a cabo la co- pia.

A través de sus estrofas pueden seguirsetodas las escenas dela Pasiónlas cualestienensu culm inac iónen las

«TINIEBLAS» del Jueves y Viernes Santo.en las que.tras los Oficios. celebrados cuando ya es de noche.se produ- ce un estruendo ensordecedor por el chocar delas «espadañas» sobre las losas de la iglesiay por el revoloteo ron- co de«carracas» y«m at racas» agitadascon furia casi epiléptica (6).

Fiestas y romerías

En relacióncon las fiestas . todavía se conservan en algu nos pueblosla costumbrede subastar los brazos de las andas que portan laim agen venerada. En el artícu lodeM"JesúsTemiño yCarmen Padilla.se hace referencia alas subastas que se realizan en Valdeande.a esta cabríaañadirotras, entre las que señalo como más significativala ofrenda de manzanas al Crísto del Carmelo que tienelugar todoslos años en Fuentecén aldía3 de mayo y la con- siguiente subasta delos «ramos de manzanas»dentro de la Iglesia,cuando la procesión ha terminado.cuyo pro- ducto se destina a sufragar los cultos dela venerada Imagen.

Otras manifestaciones int eresant es de la religios idad popular «Ribereña» son las «romerías» que tienen como centroalguna ermita o santuario emplazados en viejos «despoblados» de10 5 que es el úni co vestigioque en la ac- tualidad pervive:Cabe citarentre estas la del «Cristo de Rebeche»en tomo a cuyaiglesia delsigloXIIse congregan todos los años en el mes de septiembre. las gentes delos pueblos colindantes:Oquillas,Gumielde Hizan,Quintana del Pidio,etc, la de«Sant a Juana de Haza»,madre de Santo Domingode Guzmány del Beato Mames.en elpueblo que, en trance de desaparición y en el que su fuerte castilloes todavíavivo testimoniode su antigua importancia.

es cabeza de la Comunidad dela Villa yTierra de Haza; la dela.VIRGEN DE LA VEGA»en Roa.la de SAN PEDRO REGALADO que tiene lugar en tomo al Santuario que. en La Aguilera. conservalos restos delSanto Patrono de los Toreros y de laArchidiócestsde Valladolid. alas que habríaque añadir otras muchas dedicadasa San Roque.a

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SanAntón, a Santa Lucía y a otros muchos Santos que son testimoniodelo'muy arraigadaque está la religiosidad en los pueblos «Ribereños» y de cómo ésta se manif iestade manera espontánea bajo formas elementales y senci- llas de las que, en muchas ocasiones, quedan testimonios. mudos pero elocuentes,en esos infantiles eex-votoss pintados unasvecesdentro de lalinea más pura eincomt am inada del arte «naif» y que otras aparecen plasmados en céreas figuras que representan cuerpos y miembros humanos, alguno de los cuales están acompañados de leyendasenlas'que se relata el «milagro»que justifica la ofrenda.

Bodas y bautizos

A estasviejas costumbrestodavíacabríaañadiry documentarotras:las«CENCERRA DASlI quese daban a quie- nes se casaban en segundas nupcias, las«ESTRENA S» que se arrojabanala salidadelaIglesia o desde elbalcón delacasa delreciénnacido por sus padrinos, las cuáles,sieranescasas,eran sistemáticamenteprotestadasconel estribillo «padri no cagao - que a míno me has dao»... coreado por lachiquill eríajunt o con otrosimproperios quea

.veces llegaban ala mofapersonalde los protagonistas: «Padrino roñoso-con pelode oso ...»etc.

Reacciones análogas se producían cuando,en Navidad, iban los chiquillospor las casas de sus convecinos pi- diendo el «Aguinaldo»o cuando en el mes de mayo, con unaimprovisada cruz de palo en la mano, iban de puerta en puerta pidiendoespecies o dinero para festejarel «Mayo» que sehabíaplantadoenla plaza Mayor.

Tareaa realizar

Lo anotado,sin afán exhaust ivo y tansólo con finalidad sugerente,es expresivo delavariedad y riqueza dela arquitect uray de las cost umbrespopulares que daban carácter, yque en parte todavíada,ala «Ribera delDuero»; arquit ect ura,usos y costumbres que, inevit ablement e, están llam ados a desaparecer,sino se ejercesobre ellos una acción tutelar y protectora,desdeel momento en que los medios de comunicaciónsocial y de masas actúan de manerainexorable tendiendoun mantoigualit ario sobre pueblos.regionesy países.

Por ello,a finque esta región no pierda su personal fisonomía,hay que fomentar,con cuantos mediosestén a nuestro alcance,la recogiday fijación de cuanto de diferencialtodavíaexiste en ella,a finde que queden testimo- nios fielesde cómo se han manifestado,alolargo deltiempo,estas diferenciasque dancaráct eryacentopersona - les alas dist intas áreas geográficasde España,entre las que cuenta la«Ribera delDuero »que.sipor su sit uación de tierra de cruce yde pasono se puede presentar como una«zona etnográ fica pura»,tienesinembargouna serie de valores y demanifestaciones cultu rales.detipo popular.peculiares y defin itoriasdelaindudable personalidad quetienen estos puebloscuyas vegasrieganlas aguas delDuero. delGromejón ,delArand illao delRi :::Li:I,alas que hanhecho famosa sus Castillos.sus Rollos ,susIglesiasyPalacios,pero también su arquitecturaPopular,sus Fies- tas y sus costumbres.sus vinos,susasados y su pan y,sobre todo. la honradezy hombríade sus gentes paralas que,tras haberse hecho un trato, sobre elque nada se ha escrito,una rúbrica.trazada en el aire,tiene elmismo va- lor que la Fé notarial.

Mientrastanto hoy como ayer y mañana,corren y seguiráncorriendo las aguas delDuero «cont ando y cantan- do» las gestas de Castillay fecundandolas fértilesvegas de suubérrima «Ribera».

(1) Práct ica me nteseencuentra est arepresent aci ón en todo slos«BeatosJl,en laminiatura que ilumina laescena de«El Hijo del Hombresobrelanube» -Apocalípsis 14.14-20- en laque, entreotros eleme ntos relativo sala escena,está representado el lagar en donde se estáprensa ndo la uva milagrosamentecortada por la«hoz» que halanzado elAngelsobrela tierra.

Entre los«Beatos» en los que pueden verselagarescuyotipoha perduradoen los quedesc rib imos.cabecitar alA 1delaBi- bliotecaNaciona lde Madrid .enelque se ve a unhom bre accionandoun«husill o».medi ant eunalarga palancade madera;el de la Catedral del Burgode asma enel que el«husillo» es accionadopor un caballo,anima lalquehace alus iónla visiónapo- calípt icapero que en otros Beatosapareceen postura diferente;eldela Torre do Tambo. en el que seveaun hom bre«pisan- do»la uva y aotro accionandoel «husill o». etc.

En todos,a pesardelas variantesque losiluminadoresintrodujeron, se ve que enlos«lagaresJl delambien tecrono lóg icoque reflejan los«Beat osll elsiste made prensado delauva esidénti co alque ha perduradoen much asregi onesdeEspaña. y con- cretamente enla Riberadel Duero,hasta hace unos pocosaños.

Paramás amp lias referenci asremitimos ala MemoriadeLicenciatura que.bajo nuestra dirección . harealizado JoséLuisMin- gote Calderó nsobre«Utillaje agríco la mozárabe»(Laescena del Hijo del Hombre enlanubeyel ángel con la hoz),leída enel Departamento de Prehisto riay Arqueolog íadelaUA M . en 24- 11-1984.enla que recogelos dife rentes tipo s de prensas que seven en lasmin iaturasdelos«Beatoslly los que se hanuti lizado hasta hace pocotiem po en diferentesregio nesespañolas.

(2) MIR. RAUL M'.:el.osconsejosde Columelaalos viticultoresde hoy»Madrid,1909.

(3) LARREA. ANTONIO:trLa vid y elvinosegúnCotumetes,trabajoinserto enel «Homenaje Naciona la Luc ioJunioModerato Colu- melas.Asociaciónde Publicistasy Escritoresagrariosespañoles.Madrid 1975,págs.101-1OS.

(4)Tengocuat ro mulas - todas bienherradas, el páramo es triste -y la nochelarga.

tengo cuatro mulas-y ningu naes«falsa». pero las mismulas- a mime acompañan, Una esla«t ord a», - otra esla«baya», pero las mis mulas-a mime acompañan.

otra esla«neg ral-y otraesla«castañal. Suenan las esquilas -amanece elalba.

Tengo cuatro mulas-Jescuatroesquiladas , elpuebloestá cerca - yenélla cebada.

con ramos y flores-en sus reciasancas elpuebloestá cerca-yen élla cebada. y buenosearreoss-en sus ecebezadess. IArre!las mismulas -pron tollegaremos.

IA rre! Coronela.- IA rrel Capitana , ylapesada carga-allidejaremos.

IA rre! la mimula - quellevaslas«varasl Fueral lasesquilas-fueral losarreros IA rrel mula torda-que vas enganchada fuera!el pasolargo - y aquí descasemos, y guiasla «recua-de mismulas majas. saca el paso corto-y aquínosquedemos.

Los«ti ros» tensados,- las «varasl atadas Tengo cuatromulas-todasbien herradas, con fuertescorreas-a la mula baya; tengocuat ro mulas-ylas cuatro emansass, las mis cuatromulas - todas bienherradas. una es la Torda-otraes la Baya,

hacen el camino- desde Haza a micasa, otra es la Negra - y otraesla Castaña. hacenelcamino- desde Haza a micasa. Tengocuat ro mulas-todasbienherradas.

Elcaminoeslargo,- la cuestaes pesada, tengo cuatro mulas - y las cuatro «mansas».

(S) El «tufol es elanhídrido carbó ni co queproduce la primera ferm ent ación delmosto cuya aspiraci ón puedellegaraser mortal.

(6) Antes de emprenderla tareade recogerlo stext os dela«Vía Sacra» habría que con sultar el trabajo deLeocadioHernández Acuña«Cancionero popular dela Semana Santaen Burqos»,publicadoen el eBoletíndelaComisión Prov incial deMonumen- tos de Burgos» t.IV. consultaque por nuestra parte no hemos podido reali zar por la premu racon que senos hansolici tadoes-

tas notas. .

Referencias

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