EL MAGOSTO EN LACOMARCA
DE LAS HURDES
JOSEMARIA DOMINGUEZMORENO
No hace falta estar muy avezado en el mundodela cultura tradicional para darnos cuenta de que la cos- tumbrehurdana a la que nos vamos a referir participa de unos mecanis- mosque,en líneas generales,resul- tan comunes a todo el área del oes- te peninsular. Aunque no dudamos dequea lo largo de estas líneas sal- gan a relucir particulares connotacio- nes. Nos estamos refiriendo a la práctica de asar castañas el díade Todos los Santos.Incluso alguno de los nombres con los que la costum- bre se designa en Las Hurdes los topamos,por citar diferentes espa- cios geográficos , en Galicia, León, Zamora, Salamanca y una amplia zona de la cacereña Raya o zona limítrofe con Portugal. Así ocurre con magosto, voz a la que ConstantinoCabal,parece que con escasa fortuna, componía a partir del latín "magnus-ustus"y daba el significadode gran fuego. El actual vocablo lo aceptamoscomo deriva- do del portugués magusto.
Los diccionarios al uso de la lengua española nos presentan la palabra magostoen una doble acepción,apli- cablesambas en parte a la comarca hurdana:"Hoguera para asar casta- ñas al aire libre.2.Castañas asadas en la hoguera".No se nos escapa que lasdosdefiniciones resultan a todas luces incompletas.Significado muy distinto es el que nos trae Viudas Camarasa, acreedor en lo que atañe a Las Hurdes de Velo Nieto: "Magosto.m.(Hurdes). Casta- ñas quese meten enun hoyo,cu- briéndolasde tierrapara quese con- serven frescas".Diremospornuestra parte que tanto el nombre como el concepto cuadran perfectamentepor el valledelrío Hurdano.Hay queacu- dira otras fuentes,cualpudieranser Lamano y Beneitey,ya másreciente- mente,José LuisPuerto,quienenel glosa rio a sus Ritos Festivos nos defineelmagostodeuna forma más precisa en relación a La Alberca, localidad salmantinalimítrofeconlas Hurdes : "Mer ienda que realiza la
mocedad,en distintosgrupos,en la fiestade Todos los Santos;en ella se asan castañas (calboches)".En líneas generales coincide la defini- ción con la que nos topamosen las alquerías del ayuntamiento de Ladrillar.
Hernández González,en un estu- dio que hace en una comarca serra- na próxima a la nuestra,plasma el siguiente párrafo:"En la época de la producción de castañas es muy fre- cuente asarlas,como también enla mayor parte de España. Ahoraque en Béjar y Candelario, y probable- mente en algún pueblo más de la comarca, lo hacen de distintamane- ra. Ponen el fruto en el suelo cubriéndolocon leña,ala que pren- den fuego,removiendo la hoguera, lo cual recibe la denominac ión de hacer una ca/votaday en Candelario hacer una moragá". Poco importa aquí la acotación de Marcos Casquero acerca de que eluso de la ca/votera vino a desterrareste vie- jo método culinarioen la Sierra de Béjar. Lo que realmente nosinteresa es incidirque en esta comarca meri- dional salmantinaca/votaday mora- gá presentan una clara sinonimia, algo que no ocurrirá en la Alta Extremadura. Basta recordar que ya en los finales del pasado siglo Agustín Sánchez, un escritor cos- tumbrista de la cacereñalocalidad deSerradilla, hacía una clara distin- ción entre la mogará (obsérvese la metátesisconelvocabloanterior)y la ca/votá,la misma distinción,aun- que aplicadaa voces distintas,que vamos a encontrarenla comarcade Las Hurdes. Dando un paso más podemos decir que la mogará y la calvotá responden a las dos partes que configuran la celebr ac ión del magosto.
En la comarcade Las Hurdes,lo que también es propio de amplias zonas de la provinciacacereña,la serradillana mogará se traduce por chiquitía.Chaquitía,yno chiquitíaes el término que recoge elDiccionario de la RealAcademiaparadefinirel
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"obsequio que se hace en algunos
puebloseldíade los Santos".Elya citado Viudas Camarasa registra la palabra chaquetía como propia de Cáceres, Badajoz y Tierra de Ba- rros,añadiendounaslíneas específi- cas: "Las familiasobsequian a los niñosconcastañas,nueces,manza- nas, etc. Pedir la chaque tía. Los niñosla pidencon la siguientecanti- nela:[Tia,la Chaquetía!/Los pollos demi tía/unosla cantan/yotros la pían/ yotros le dicen:/ ¡castañas cocías!".PeroJuan José Velo,aun- que geográficame nte restrin ge el vocablo al máximo, acierta en las acepcionesque apuntaparachiqui- tía:"(Villanueva dela Sierra,Hurdes, Aceituna).Regalo que se hace a los niños el día de Todos los Santos.
2. Castañas, nueces u otros frutos secos que los hurda nos salen a comeralcampoeldíade Todoslos Santos".
Partiendodelo anterior nosresul- ta más fácil comprender que el magostohurdano comienza toman- do formade obsequioo,como vere- mos poster iormente,de aguinaldo (pedirlachiquitía)y concluyeconla comida campestre de las dádivas culinarias. Este segundo aspecto responde a las denominaciones de comerla chiquitíay de calbotá o de calbochá.
Las observaciones directas y las inform aciones tanto recabadas de loshurdanos comoadquiridasdela lecturadelospocos estudiosquese han hecho sobre el particular nos permiten afirmar que el ritual de la chiquitíapresentaunamínimavaria- bilidad entre unosvallesyotros dela comarca.Por los ayuntamientos de Pinofranqueado,Caminomorisco y, en menor medida,Ladrillar mucha- chos y muchachas de forma inde- pendienteacuden alas casas delos vecinos con "buen roce"y de familia- res,sobre todo padrinos,abuelos y tíos, en la mañana de Todos los Santos.A la pregunt a de "¿Quién llama?"quehacenlosmoradoresde las casasal eschuchar lostintineos delapuerta,lacontestación delniño no se hace esperar: "Soy yo,que vengo a pedir la chiquitía". A la mochiladel pequeño van a parar los respectiv os puñados de higos pasos, nueces y castañas,así como algunas frutas deltiempo (granadas, membrillos...). Detodo ello,depen- diendodelademandaque esperan, hanhechobuen acopio las vísperas.
Siantañoestoselementos del agui- naldo eran delapropia cosecha,en la actualidad la mayor parte de las familias se proveede ello en las tien- dasdelalocalidad oa través de los vendedoresambulantes.Losfamilia-
"Sart eneju" lleno de castañas para celebrar la"Carvochá"
(Foto FélixBarroso).
res más rumbosos suelenentregan al muchacho una o varias monedas.
Todo lo recaudado se lleva a casa, tomandoluego una porción que va a parar a la cesta comunitaria de la pandilla de amigos . A ésta van a pararigualmente otros alimentos y bebidas que se consumirán por la tarde,pagados"a escote"por todos:
golosinas,conservas,naranjadas...
Por los valles que confo rman el ayuntamiento de Nuñomoralen lle- gandoeldíade Todos los Santoslos muchac hos tienen abierta la veda para tomar delos castañosdel tér- mino respectivo cuantas castañas deseen.Estamos ante una forma de autochiquiríaode chiquitía indirecta.
Junto a la permisiva recolección se ha mantenido una practica más comunitariade peticiónde aguinal- do.Losdistintos grupos de amigos recorrenlalocalidad,casa porcasa, ensolicitud dela chiquitía.Cualquier cosa es válida para meter en las alforjas dela pandilla.Cuandoalgu- napersonalecierra elpestilloohace oídossordos a su requerimiento,el desairadogrupo entonala cantinela de rigor,cuales ésta que se escu- cha en las alqueríasque asomana lasmárgenes del río Esperaban:
Tía,dedé lachiquitía, que si no,viene elgatorabón yletira la puerta
deunempujón.
En Martilandrántampoco suele fal- tar en estos casosotra coplilla que
también se escucha cuando apare- cen las carantoñas carnavaleras:
Por esta calle me vengo, por /a otra doy/a vuelta;
si no me daise/ guina/do me cago en/a vuestrapuerta También en estos pueblosdel río Hurdano se paga a partes iguales los alimentos que se compran para completar el condumio logrado mediante el'pasacalle del aguinaldo, Un caso muy especial de Las Hurdes,aunque no único de esta comarca,lo constituyela chiquitíade los hombres deiglesia,entendiendo por tales a sacristanesy a monagui- llos,Los primeros,especialmenteel concejo de Nuñomoral, constituían una estampa que hoy ha pasado a mejor vida .Salían provistos de un saco y tocandoincesantemente una esquilla. Y al saco iba a parar todo aquello quelos vecinosles entrega- ban: aceite , garbanzos, patatas ...
Era un medio de animar una bodega demasiado vacía en razón del esca- so pago que recibían por sus servi- cios. Los monaguillos,por su parte, durante la mañana de Todos los Santos,también provistos de esqui- las, hacían una colecta casa por casa repitiendo incesantemente el sonsonete de rigor:"Limosna pa las Animas Benditas". Una hoguera aguarda a estos acólitosen el cam- panario ojunto a la espadañadela iglesia,ya que alresguardodelcalor van a aguantar la tarde y la noche doblando por los difuntos,al tiempo que alegrarán el estómago con las castañas asadas en sus brasas. El pan que se consume sale de la des- pensa del cura,y lógicamente pro- vienedel que enla mañana ofrecie- ron los devotos en la misa por los difuntos.
La ca/bochá o la ca/botá es el segundo de los elementos del ma- gosto hurdano. Tales términos res- ponden,segúnlos casos,a muy dis- tintas definiciones. Ca/vote es para S.Sevillano una"fiesta nocturna en la que se asan castañas", lo que reduce su propio significado.Fer- nández de Gatta se alejadel síncope y señala:"ca/vochada:la porciónde castañas que hace un calvoche".La voz ca/boche la recoge el DRAE, siguiendo a Lamano, en la única acepción de "asado de castañas".
Claro que Lamano localizaenla ale- daña comarca de la Sierra de Fr ancia,lo quetambién es extensiblea Las Hurdes , el mismo término en relación con la "castaña asada".
Para carbochada y ca/bochada el propio lingüista nos trae lareferencia a la "merienda en que se asan y
comen castañas", que en líneas generales coincide con la aportada por Velo Nieto parala comarca nur- dana: "Reunión amistosa en que se efectúa un asado de castañas".Bien podría completarse con el vocablo ca/botadaque nos trae el diccionario de Viudas Camarasa,extensible al resto de la provincia cacereña:
"Acciónde asar castañas en el cam- po el díade Todos los Santos".Este sería el auténtico significadoque en Las Hurdes es aplicable altérmino ca/bochá.
Aparquemos las disquisiciones lin- güísticas y vayamos a una breve descripcióndel ritualque envuelve el asado de castañas. En atención al dicho de "las muchachas con los muchachos no comen gazpacho",en cada alquería se forman distintos grupos afines enlos que se excluyen a los del sexo contrario.Es asícomo las pandillas de muchachos por un lado y las de muchachas por otro se largan al campo, a un lugar previa- mente seleccionado. Con ellos van los cestos en los que cada uno de los componentes delgrupo ha pues- to la parte proporcional de su chiqui- tía o el total de la misma cuando ésta se solicitó por el método del aguinaldo.Ultimamente suele aña- dirsea lo recaudado algunos produc- tos que se compran,entre los que no faltan el vino,la"Iitrona"y elpaquete de tabaco.Las muchachas inclínan- se porlos dulces.
La leña para la hoguera se recoge
"in situ"y todos han de colaboraren tal menester. "Lumbre de venta,el que no arrepaña no se calienta",se espeta al que se muestra rácano en la traída del combustible. Previo al encendido de la lumbre se nombra por consenso a un responsable de mantener las llamas,avivarel fuego y asar las castañas. Asao/ es el nombre que se da alque regenta tal jefatura. Mientras se consigue un lecho de brasas las pandillas van dando cuenta de sus viandas, ya solas o combinadas. Entre las últi- mas están los casorios,que no son otra cosa que trozos de castañas crudas emparedados entredos lon- chas de higopaso,ylos turrones de pobres,con que se denominana los higos que tienen en su interior una nuez. Como postre aguarda la degustaciónde los ca/boches,cer- boches o ca/botes,es decir,de las castañas pasadas porelfuego.
Distintos son los métodos que el asao/ de turnoutilizapara la conse- cuciónde los ca/boches.Elmás pri- mitivo es echar las castañas,luego de darles un corte paraqueno sal- ten por la accióndel calor,directa- mente sobre las brasas,cubriéndo-
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las ligeramente y moviéndolas de vez en cuando con un varal para conseguir un dorado completo. En la actualidad se recurre más a colocar las castañas en una lata o bote agu- jereado en su parte inferior y que va atado con un alambre parasu mane- jo. Pocos son los grupos que cuen- tan en su haber con unaca/bochera o sartén tambiénagujereada y pro- vistade patas y menos aún los que se valen delca/bocheroo asador de barro,más corriente en el concejo de Casares de Las Hurdes.La que con- tinúa con plena vigenciaes la prácti- ca de cubrir los ca/bochesque aca- ban de retirarsede lalumbre con una rama dejaguarzo con el fin de que
"reposen", ya que la entomedicina de la comarca ve en este proceder la únicade las formas válidaspara evi- tar las posibles molestias gástricas derivadas del atracón de castañas asadas.
Exige la tradición que las campes- tres corroblas femeninas,especial- mente las integradas por muchas que ya se aproximan a la "edad de merecer",que bien puede estimarse en torno a los catorce años,sean asaltadas en su final por una turba de mozalbetes que,simulando méto- dos coactivos,pretenden apoderarse de las castañas recién salidas del fuego.Estas mozuelas,algrito "iQue vienen, que vienen!", y fing iendo tambiénunpánicoante los sorpresi- vos pero esperados visitado res, corren en tropel,aunque sinalejarse en demasía. Lógicamente la "paz"
perdida se recobra deinmediato, se llega a la total armoníay muchachas y muchachos acaban reunidos ante la mismafogata dando cuenta delos ca/boches y de los restos de la
merienda.Siguenlosinevitables jue- gos con participación de ambos sexos,sin que falten en ellos los del escondite y los corros agarrados.
Antaño, ya de vuelta a la alquería,en cualquier verdinalpróximo al camino tomaba carta de naturaleza una manifestaciónde tinteseróticos que puede inscribirse entre los ritos de paso y que responde a un auténtico mecanismode carácter endogámico.
Se trata del retozu. F. Barroso des- cribe tal costumbre en relación al período cuaresmal,sin que notemos la mínima variabilidaden cuanto con- tenidoointención de la que se desa- rrollaen elatardecer dela festividad de Todos los Santos: "Casi siempre es un mozo elque rompe elhielodel ritual. Y a la voz de 'jarnuh a reto- zal!', las cuadrillas corrían hacia algunaera o prado,comenzando allí un jolgorio desenfrenado pero con unas claras connotaciones sexuales.
Los zagalones cogen a las mozas y las abrazan; las besan en la cara y las agarran por los pechos. Y ellas, porsu parte,devuelven las caricias cogiendo alos mozos porlos testícu- los.Unos u otros,en verdaderoama- sijo,ruedan porla pradera".
Nada de esto debe sorprendernos si nos percatamos que desde anti- guo, como bien proclama Mircea Eliade,en las conmemoraciones de los muertos se imponenlos banque- tes ritualesylas relaciones orgiásti- cas. El vínculo entre los antepasa- dos, las cosechas,en este caso las de castaña,y la de vidaerótica es tan estrecho,que los cultos funera- rios,agrarios y genéticos se entre- mezclan,a veces hasta confundirse totalmente. De este manera al me- nos se nos antojaen Las Hurdes.
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Componentes del grupo"Estam pas Hurdanas"celebrando una pantagruélica comida con moti- vo de la fiesta de"La Carvochá"(Foto:FélixBarroso).
Tras un período de varias décadas en el que la ca/bochá hurdana mos- tró un cariz claramente mortecino, hoy la costumbre,quizás respon- diendo al auge que en los últimos años experimentan en la comarca determinadas tradiciones, la vieja costrumbre se mueve en los pará- metros de una gran revitalización. Si bien el petitorio de la chiquitía conti- núa siendo práctica habitual entre los vecinos de las alquerías de los cinco ayuntamientos, ahora en las comidas campestres participan pan- dillas de adultos,hombres y mujeres unidos,ya sean casados o solteros.
Hay que anotar, no obstante,que entre estos últimos los ca/boches han pasado a ocupar un segundo plano en las corroblas,que vienen marcadas por el consumo de carne asada. Sin embargo, este comporta- miento parece que de una manera inconsciente ha venido a resucitar los pantagruélicos festines cárnicos enmarcados en el día de Todos los Santos.Dos familias se reunían para matar una cabra machorra o un macho cabrío,repartiendola canal a partes iguales,que iban a parar a las andorgas de la parentela en la men- cionada fecha.
Mas no sólo los estómagos queda- ban ahítos por la ingestión cárnica, ya que,por lo que se refiere a Las Hurdes Bajas,las viandas acababan nadando entre el morapio. Los mo- zos y los casados cumplían con el esperado ritual de ir de bodega en bodega trasegando de la jarra a la boca el vino nuevo,el que aún esta- ba en la cepa a principiosde sep- tiembre.Enceta//a polienda llaman a Las Hurdes a esta costumbre el día de Todos los Santos de la que tam- bién se participa en amplias zonas de Extremadura.
Además de las visitas a los cementerios en el día de Todos los Santos,que a decir verdad en esta comarca no se impuso de forma generalizada hasta hace unas déca- das,las prácticas cultuales en rela- ción con los muertos se han venido manifestando de diversas maneras en esta fecha.Loslúgubres tañidos emitidos desde aquellas alquerías en las que se alzan campanarios o espadañas extendían los metálicos ecos hasta los más ocultos rincones de los valles durante la tarde y la noche e invitaban a una oración por los difuntos.Las conversaciones en torno a la lumbre familiar,una vez oscurecido, giraba en torno a los antepasados de la casa y esa noche los moradores "sentían" su presen- cia.
y que conste que no hablamos en términos metafóricos. Todavían
recuerdan los hurdanos los tiempos en los que,en la noche de Todos los Santos,se atizaba la hoguera para que permaneciera encendida hasta el amanecer. La intención estaba clara: el que se pudieran calentar las ánimas que acudían a deambular durante algunas horas por su anti- gua morada.Para satisfacer a estos fantasmagóricos visitantes debían ser preparadas las estancias,aun- que evitando los ornatos para que el espíritu no tomara excesiva queren- cia al hogar y volteando los espejos por la fatalidad que supondríael que el ánimase viera en ellos reflejada.
Las ofrendas a los muertos tam- bién tomaban en Las Hurdes una vertiente alimentaria. Junto a las lla- mas del hogar se dejaba un plato de comida. El fin no era otro que el que las ánimaspudieran saciar su apetito en este acercamiento anual a sus descendientes. Dicen por la zona de Pinofranqueado que el alimento pre- ferido de las ánimas son los soco- chones,nombre que en Las Hurdes se le da a las castañas pilongas cocidas y mezcladas con leche.
Como es de suponer,los espíritus familiares sóloingerían el"alma" de este alimento, ya que el mismo seguía mostrando a la mañana la misma apariencia de la noche ante- rior. Los hurdanos tenían vedado su posterior aprovechamiento so pena de impregnarse de un olor mortecino que los llevara irremediablemente a la tumba,razón por la cual el conte- nido de los platos acababa consumi- do entre las cenizas.En contra de la lógicasuposición,los ca/boches nun- ca fueron reservados a los fantas- mas familiares. Una conseja hurda- na recuerda que los ca/boches constituyen en exclusivaun manjar de vivos y hace dogma de fe de que por cada castaña asada que se coma se libera a un alma de las lla- mas del Purgatorio. Quizás aquí ten- gamos el motivo que explique el que aún encontremos ancianos por el valle del río Ladrillar que se refieran al ca/boche con el elocuente nombre de condenado.
Importante es constatar que el día de Todos los Santos asistimos en Las Hurdes a una fiesta pirofórica que hunde sus raíces en elmundo celta.De ninguna de las maneras este festival ígneo, aligual que suce- diera con los fuegos que este pueblo propiciaba en los primeros de mayo, está en referencia con la posicióndel sol en el cielo,ni guarda relación con los momentos claves del año solar (equinoccios y solsticios ), ni con- cuerda con las principalesetapas del año agrícola,cualesson la siembray la recolección. Ambas fechaslo que
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hacen es afectar directamente al mundo pastoril. Si es por mayo cuando se llevan alos ganados en busca de nuevos pastos,elprimero denoviembre marcateóricamente la llegada delosfríosinvernales y,con ellos,el regreso de los ganados a susapriscos.Y si los celtasse dedi- caban al pastoreo,otro tanto cabe decirse de la comunidad hurdana hasta hacemuy pocos lustros. Hay suficientesdatospara afirmarque el primerodenoviembreteníala signifi- caciónde Año Nuevo paralos celtas y es muy probableque,almenos a nivelpráctico,lo mismoocurrieraen las pasadas generacioneshurdanas.
Este comienzo del año coincidente con la aparición de las primeras heladas propiciaríael que los ateri- dos espíritusde los antepasados vol- vieran a sus antiguos hogares para calentarse con el fuego y para con- fortarse con la comida preparada para ellos.Y esindudablemente cier- to que hasta hace muy pocos años en Las Hurdesno se habíaolvidado elperíódicoregreso de sus antepa- sados, lo que sehacía efectivoenla noche de Todoslos Santos.
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