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Agronomía en suelos con obras de drenaje

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COMISION NACIONAL DE RIEGO Departamento de Proyectos INSTITUTO DE INVESTIGACIONES

AGROPECUARIAS

Agronomía en suelos con obras de drenaje

Siembra de pradera mixta permanente en el Módulo Demostrativo Pirruquina, Castro, Décima Región

PROYECTO: ESTUDIO DE INVESTIGACIÓN Y VALIDACIÓN

DE TECNOLOGÍA DE DRENAJE EN LA IX, X Y XI REGIONES

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El Departamento de Proyectos de la Comisión Nacional de Riego (CNR) y el Centro Regional de

Investigación Remehue del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), presentan

esta Cartilla Divulgativa N° 4 correspondiente a una serie de documentos de este tipo, realizados

con financiamiento del Proyecto:

"Investigación y Validación de Tecnología de Drenaje en las IX - X - XI Regiones"

Autor

Juan Carlos Dumont Lataste Ingeniero Agrónomo, Ph. D.

Editor

Giancarlo Bortolameolli Sepúlveda Ingeniero Agrónomo

Diseño e impresión Imprenta Regional Ltda.

Tiraje 1.000 Ejemplares,

OSORNO, SEPTIEMBRE DE 1997

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PREAMBULO

Las regiones IX, X y XI se caracterizan por presentar un alto porcentaje de sus suelos con problemas severos de drenaje. Solamente la X Región presenta una superficie cercana a las 500.000 hectáreas con tales limitaciones.

Por otra parte, existen pocos conocimientos respecto a cómo habilitar estos suelos para incorporarlos a una agricultura rentable. Esta limitante de drenaje impide que estos suelos sean explotados con una ganadería intensiva, única alternativa económica en dichas regiones, lo cual a su vez limita el desarrollo agrícola de las mismas.

Ligado estrechamente al tema, está el desarrollo de los terrenos ñadis que actualmente tienen escaso aprovechamiento en circunstancias que muchos de ellos tienen un valioso potencial para empastadas.

La Comisión Nacional de Riego consciente de esta restricción, está financiando desde 1994 un Programa de Validación de Tecnologías de Drenaje que tiene como objetivo aumentar la productividad de estos suelos mediante esas tecnologías y el establecimiento de praderas de alto potencial productivo.

La presente cartilla está destinada principalmente a extensionistas y a profesionales que se desempeñan en el área de la formulación y diseño de obras de drenaje aportando, producto de la experiencia lograda en estos cuatro años de investigación, elementos para construcción de obras de drenaje superficial que pueden ser financiadas en un alto porcentaje con los fondos de la Ley 18.450 de Fomento a la Inversión privada en Obras de Riego y Drenaje.

ERNESTO SCHULBACH B.

SECRETARIO EJECUTIVO COMISION NACIONAL DE RIEGO

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INDICE DE MATERIAS

1 INTRODUCCION. 1

2 ESTABLECIMIENTO DE PRADERAS EN SUELOS CON LIMITACIONES 3 DE DRENAJE.

2.1 Terrenos drenados que necestion labores de suelos y rotaciones. 3

2.1,1 Toma de muestras de suelos. 4

2.1.2 Labores de suelos. 4

2.1.3 Siembra de un cultivo anual para iniciar lo rotación. 5

2.1.4 Siembra de pradera mixto permanente, 7

2.1.4,1 Epoca. 7

2,1.4.2 Semillas, 8

2.1.4.3 Fertilización. 9

2.1.4,4 Manejo posterior a lo siembra. 11

2.2 Obtención de una pradera permanente mediante manejo, sin cultivo. 11 2.2.1 Procedimiento.

2.2.1.1 Habilitaciones, 12

2.2.1.2 Fertilización y encolado. 13

2.2.1.3 Incorporación de semillas forrajeras. 14

2.2.1.4 Manejo del pastoreo en sectores con malezas arbustivos, 15 2.3 Establecimiento de pradera en terrenos limpios y parejos. 16

3 MANEJO INVERNAL DE LA PRADERA Y DEL REBAÑO. 17

3.1 Pisoteo - compactación. 17

3.1,1 Medidas preventivos. 17

3.1.2 Medidas correctivas. 19

3.2 Construcción de patios de alimentación. 20

4 MANEJO DE PASTOREO CONSIDERANDO LAS NAPAS DE AGUA Y LA LLUVIA. 21 4.1 Subsidencia. 22

5 PERDIDAS DE NUTRIENTES EN SUELOS DRENADOS, 23

5.1 Pérdida de nitrógeno, 23

5.2 Pérdida de fósforo en aguas de drenaje. 25

5.3 Pérdida de potasio. 26

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AGRONOMIA EN SUELOS CON OBRAS DE DRENAJE

Juan Carlos Dumont Lataste Ingeniero Agrónomo Ph.D.

1.INTRODUCCION

Las actuales condiciones de mercado y competitividad obligan al agricultor a manejar bien sus praderas y animales durante TODO el año.

En esta Cartilla Divulgativa, se entregan recomendaciones dirigidas especialmente a sectores que tienen limitaciones debido al mal drenaje del suelo, principalmente en el periodo invernal, época en que la precipitación mensual fluctúa entre 100 y 200 milímetros que supera la evapotranspiración. Al coparse totalmente la capacidad de almacenamiento de agua del suelo, se produce saturación, apozamiento y escurrimiento superficial. En estas condiciones, el agua ocupa casi todo el espacio poroso del suelo, produciéndose asfixio y reducción del sistema rodicular de las plantas, por lo que se deben tomar especiales precauciones para que se exprese el potencial productivo de las forrajeras y los animales puedan aprovechar el forraje producido.

En un suelo mal drenado, que ha permanecido anegado por muchos años se han desarrollado algunas características propias que dificultan su incorporación a un sistema de producción. Son suelos con la superficie muy irregular, fcios y con presencia de troncos, Además tienen alta acidez y bajo nivel de nutrientes. Los micro y macro organismos son escasos.

La composición botánica de estos sectores, e muy pobre.

Algunas plantas, sin valor forrajero, qu pueden desarrollarse en suelos sin oxigeno, soportan mejor las condiciones de allegamiento por lo que se establecen y colonizan el terreno. Tal es el caso de

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junquillos, senecio y la chaura. El drenaje, aumenta la oxigenación del suelo, permitiendo una mejor condición para el desarrollo de otras especies y al mismo tiempo, limita el crecimiento de las malezas.

No es posible el establecimiento de una pradera de alta producción en el corto plazo en un suelo que tiene las limitaciones físicas, químicas y biológicas mencionadas anteriormente. A veces los agricultores siembran o regeneran sus praderas con especies forrajeras de alto potencial productivo en suelos que tienen los problemas mencionados, sin haber seguido una estrategia para superarlos.

Sembrar o regenerar con éxito en esas condiciones es imposible ya que la pradera establecida se empobrece y busca un equilibrio con el suelo. En estos suelos la composición botánica predominante es chépica pasto miel y malezas de hoja ancha. Bajo condiciones más extremas, abundan los junquillos, senecio, chaura y otras especies sin valor forrajero, por lo que es necesario ser paciente y trazar un plan para solucionar en términos técnicos y económicos los problemas que ofrece el terreno.

El DRENAJE, es una condición previa a cualquier inversión en mejoramiento en suelos con exceso de agua. Posterior a ello, se realizan los “preparativos" para el establecimiento de una pradera permanente durante algunas temporadas, para que las especies forrajeras más exigentes tengan una NUTRICIÓN ADECUADA y puedan persistir en el tiempo. Estos preparativos consisten en emparejar el terreno, mejorar la fertilidad del suelo y neutralizar, de la toxicidad del aluminio.

En Nueva Zelandia, un suelo drenado ha producido el 33% más de forraje como promedio anual respecto al mismo suelo sin drenaje. En este mismo caso, las diferencias en primavera - verano llegaron a ser de 40-50%. Las diferencias en este período se deben a una mayor densidad de la pradera y a una mejor composición botáncia. Se realizaron estudios de costo - beneficio llegando a la conclusión de que los costos se pagan en 18 meses.

Uno de los mayores beneficios logrados con el drenaje, fue la mejor utilización de los nutrientes y un mejor manejo de la pradera (Kevin Earl. Comunicación personal, Hamilton, Nueva Zelandia, 1996).

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De acuerdo con Glinski y Lipiec (1990), la mayor producción de verano, se explicaría por que las plantas en suelos drenados, tienen raíces más largas absorbiendo agua de horizontes más profundos durante periodos secos.

En condiciones de mal drenaje, las raíces evitan las napas altas y desarrollan un sistema radicular superficial. Las raíces del trébol, son particularmente sensibles a la falta de oxígeno, por eso bajo condiciones de suelo saturado, sus raíces presentan problemas:

son gruesas, cortas, menos ramificadas, de colores pálidos y con pocos nódulos.

2. ESTABLECIMIENTO DE PRADERAS EN SUELOS CON LIMITACIONES DE DRENAJE

Desde un punto de vista técnico - práctico, el tipo de soluciones y el plazo en que se implementen éstas, depende del estado en que se encuentre el terreno, definiéndose dos grandes tipos de situaciones para establecer una pradera en suelos con limitaciones de drenaje:

1. Terrenos que necesitan labores de suelo y rotaciones.

2. Terrenos que permiten obtener una pradera permanente sin cultivar, sólo mediante manejo.

2.1 Terrenos drenados que necesitan labores de suelo y rotaciones

En suelos recién habilitados en que se han construido obras para evacuar el agua de exceso, se realizan labores de suelo y rotaciones ya que la limpia, destronque y el paso de la maquinaria utilizada, dejan destrozado el potrero limitando la adecuada realización de las futuras actividades de manejo. Por esto, se recomienda realizar una sucesión de cultivos para mejorar el micro relieve del terreno y hacer aplicaciones de fertilizantes y enmiendas.

Las fases en este tipo de situación son las siguientes:

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2. 1. 1. Toma de muestra de suelos

Con el objeto de realizar un análisis de laboratorio para conocer la fertilidad del suelo, se debe tomar 1 muestra de suelo con suficiente anticipación. Por ejemplo para el caso de siembras de primavera, 1 muestra se toma en julio.

2.1.2 Labores de suelos

Se recomienda que junto a las labores tradicionales de destronque, aradura y rastrajes, se incluya una labor de emparejamiento del potrero. Esta se logra con un implemento denominado 'Marco Nivelador' (Figura l), que se utiliza después del último rastraje. El emparejamiento del suelo es una labor muy beneficiosa, ya que elimina los montículos y pequeños bajos, que dificultan la siembra y posteriormente 1 cosecha de forraje para ensilaje o heno. En general un suelo parejo facilita la operación de la maquinaria

El marco nivelador, por ser rígido, corta los montones y el exceso de tierra que va acumulando la deposita en los sectores bajos del micro relieve. Par que la labor sea bien realizada, todas las vigas debe tocar el suelo, es decir, no se deben construir con sobre-posición en las esquinas, sino con el sistema de macho- hembra para que ningún palo quede en sobre nivel. Las medidas indicadas en la figura 1 pueden se modificadas de acuerdo a las condiciones de cada predio.

Tradicionalmente se utiliza un “rollo" o “rodón", con 1 intención de realizar el emparejamiento mencionad anteriormente, sin embargo, el rollo o rodón no sirve para emparejar, sino que para compactar el suelo en el horizonte superficial previo a la siembra.

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FIGURA 1. Marco nivelador para emparejar suelos.

2.1.3 Siembra de un cultivo anual para iniciar la rotación

Son variados los cultivos que pueden ser utilizados para iniciar esta rotación. Sin embargo, para efectos prácticos se describirá en detalle el cultivo de avena-ballica, ya que es un cultivo rústico, agresivo, de fácil manejo y que tiene buena productividad de forraje para pastoreo y corte para ensilaje.

Epoca de siembra:

La fecha de siembra depende directamente de la época en que finaliza la preparación de la cama de semillas. Como referencia, se recomienda sembrar en agosto (sector norte de la Décima Región) y octubre (sector Sur).

Dosis de semillas:

Avena 1,50 kg/ha

Bailica Tama 20 kg/ha

Sistema de siembra:

La semilla de avena se ubica en el cajón cerealero y la semilla

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de ballica se mezcla con el fertilizante. Los discos deben estar sueltos por lo que se recomienda disminuir la tensión de los resortes para hacer la siembra superficial.

Fertilización

Depende del análisis del suelo pero en general se recomienda a la siembra las siguientes dosis:

Cuando las plantas tienen cuatro a cinco hojas se recomienda la aplicación de 40 unidades de nitrógeno por hectárea.

Encalado:

La cal se aplica con las primeras labores de preparación de suelo, ya que para que la cal reaccione con el suelo se necesita un período que se denomina de “incubación". La dosis de cal por hectárea en el primer año varía entre 2 y 3 toneladas por hectárea, las que se incorporan en el perfil del suelo con los rastrojos.

Dependiendo del diagnóstico que arroje el análisis del suelo posterior, se hacen nuevas aplicaciones en las temporadas venideras para corregir los problemas de acidez y toxicidad por aluminio que persistan.

Manejo del cultivo:

La mezcla forrajera avena - bailica, se puede utilizar en pastoreo o cortes. Si se usa para ensilaje, es necesario el premarchitamiento o agregar aditivos debido a la dificultad que presenta la avena para ser ensilada cuando tiene alto predominio de hojas.

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Después de las primeras utilizaciones (ya sea en corte o pastoreo), la avena empieza a desaparecer quedando principalmente la bailica. Al llegar el otoño, en base a la densidad de las especies, se decide mantener la pradera durante el invierno con uso en pastoreo. En este caso, el potrero se somete a un sacrificio para iniciar a principios de primavera, nuevas labores y continuar la rotación.

Si el terreno aún no queda en buenas condiciones, es necesario repetir una segunda o tercera temporada de cultivo. En estos casos es conveniente la siembra de ballicas de rotación corta, sin avena, hasta llegar a la condición considerado adecuada para la pradera permanente, es decir que se cumplan los siguientes requisitos:

a) Suelo drenado.

b) Terreno parejo.

c) Malezas controladas.

d) Acidez baja. pH del orden de 5,8 - 6 (o sin aluminio).

e) A lo menos niveles de 10 - 15 ppm de fósforo (Oisen) y 150 ppm de potasio.

De esta manera, la pradera mixta permanente que se sembrará, tendrá realmente una larga vida; asumiendo que se hará un manejo de mantención adecuado.

2.1.4 Siembra de pradera mixta permanente

La siembra de la pradera se realiza solo una vez corregido los problemas antes mencionados.

Epoca:

Dependiendo de la rotación de cultivos que se haya realizado, las épocas factibles para sembrar la pradera definitiva son otoño y primavera.

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Siembra de praderas en otoño:

Se recomienda hacerla temprano en otoño, con suelo húmedo y tibio para que las semillas germinen rápido y las plántulas aprovechen las buenas temperaturas de la época y sea factible utilizar en pastoreo con el suelo firme. Si se atrasa la siembra, el establecimiento es lento por lo que el primer pastoreo se realiza con mayores posibilidades de lluvias, cuando el suelo está aún suelto y el pisoteo provoca gran destrucción de plantas, raíces y compactación del suelo incluso con animales livianos.

La siembra en otoño se recomienda en ñadis de la zona norte de la Décima Región, donde las siembras de primavera están limitadas por déficit de lluvia. Sin embargo, en caso de contar con riego, es más aconsejable sembrar en primavera.

Siembra de praderas en primavera:

Una gran limitante de esta época de siembra, es la preparación de suelos. Un suelo ñadi se demora más tiempo en permitir el acceso con maquinaria debido a que conserva la humedad por más tiempo. Por esta razón, las labores de drenaje previas son de importancia para tener lista la cama de semillas lo antes posible.

Se recomienda dejar el suelo en rezago por un mes aproximadamente, sin sembrar, para que germinen las malezas superficiales. Una vez germinadas, se aplica herbicida en baja dosis, (ya que las plantitas de malezas están pequeñas), y se siembra en un terreno libre de malezas, tibio y húmedo. No obstante, hay ocasiones en que no se puede realizar de esta forma, ya que el atraso en la preparación de suelos, obliga la siembra inmediata.

Semillas:

Para la siembra de una pradera permanente se recomienda sembrar 4-5 kg. de trébol blanco y 20 kg. de ballica perenne. Es conveniente utilizar cultivares de bailica y trébol blanco con distintos hábitos de crecimiento foliar y radicular.

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Para lograr una buena cobertura inicial, se recomienda el siguiente procedimiento de siembra

a) Aplicar al voleo 5-7 kg. de bailicas previo a la siembra con máquina. Se puede mezclar con roca fosfórica para aumentar el volumen y facilitar la siembra.

b) Colocar el trébol en el cajón forrajero y el resto de la ballica mezclada con el fertilizante.

c) Regular la máquina para la mitad de la dosis sembrar primero en un sentido y luego perpendicular a él, formando una trama de

“cuadrados".

d) Sembrar con los tubos que conducen tanto el fertilizante como las semillas afuera de los discos para permitir así una hilera más ancha. Los tubos pueden ser fijados a una vara para evitar el exceso de balanceo.

Con este sistema se consigue una excelente densidad inicial y un mejor control de las malezas.

Fertilización:

Fertilización fosfatada:

Se recomienda el uso de fosfatos solubles cuyas dosis dependen del análisis del suelo y la capacidad financiera. En general varían entre 60 y 200 U de P205. Por ejemplo, en un suelo con 15 ppm de fósforo, se recomienda la aplicación a la siembra de 320 Kg. de superfosfato triple. Luego se recomienda continuar con aplicaciones de mantención de alrededor de 70 unidades de P205, todos los años en la primavera.

Fertilización nitrogenada:

En un suelo ñadi con un buen sistema de drenaje, es necesario considerar con mucha atención la pérdida de nutrientes por percolación. Se ha comprobado que el nitrógeno se pierde con más facilidad en condiciones de suelos drenados.

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Debido a esto, la estrategia general, es realizar una mayor frecuencia de aplicación con dosis más pequeñas y en la primavera.

Al momento de la siembra se debe considerar una dosis 20-30 unidades de nitrógeno para asegurar una provisión inicial de este elemento, mientras el trébol no está en fase de fijación biológica de nitrógeno. Dosis mayores pueden provocar menor desarrollo de los raíces en trébol blanco (Dumont y otros, 1995).

Si se decide por una siembra solamente de ballica en primavera, las dosis pueden subir a 50-60 unidades a la siembra y repetir con 30-40 unidades después de los primeros pastorees, si es que hay suficiente humedad en el suelo.

Durante el otoño la respuesta a este fertilizante es de menor eficiencia. Es decir, se obtiene menor producción de forraje por unidad de nitrógeno aplicada comparado con el uso del nitrógeno en primavera, por lo que en general se recomienda evitar la fertilización nitrogenada en otoño. Sin embargo, en caso de requerimiento obligado de forraje se recomienda el uso de dosis bajas (20-25 unidades de N/ha) aplicadas a inicio del otoño.

Fertílización potásica:

Depende del análisis del suelo. Se recomienda en general dosis de 50-100 unidades por hectárea de K20 a la siembra,

Otros elementos:

Se debe considerar al momento de la siembra azufre en dosis de 20 - 50 unidades, magnesio 15 - 40 de MgO y micro elementos tales como: cobre, molibdeno, boro y zinc. La aplicación de estos nutrientes se decide tomando como base el resultado de los análisis de suelo y follares que se realicen para monitorear la fertilidad del suelo.

Enmiendas. Si los problemas de acidez persisten en la temporada

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de siembra de la pradera, es necesario incorporar con los rastrajes 1 - 2 toneladas de cal o en base al resultado del análisis del suelo.

2.1.4.4 Manejo posterior a la siembra

Este tipo de praderas permanentes durante el primer año debe ser utilizada solo con animales livianos y cuando el suelo esté lo suficientemente firme para evitar daños en la pradera. Los primeros pastoreos deben realizarse cuando la ballica tenga 10-12 cm de altura y el trébol al menos 2-3 hojas trifoliadas.

Durante la primera temporada, no se recomienda utilizarlas en rezagos para conservación de forraje ya que se estimula la dominancia apical que resulta en menos macollos por planta, y menos luz en la base de los tallos, factor que inhibe a los puntos de crecimiento. Todo esto, da como resultado una pradera más abierta, de baja densidad y con muchos espacios descubiertos.

2.2 Obtención de una pradera permanente mediante manejo, sin cultivo

Esta segunda alternativa se utiliza cuando

a) La condición del terreno impide el movimiento y laboreo del suelo ya que hay troncos enterrados, árboles caídos, exceso de junquillos o allegamiento excesivo por mala habilitación.

b) Terrenos limpios, parejos y con cierta base forrajera pero con problemas de fertilidad , acidez y falta de oxígeno principalmente.

c) No se cuenta con los recursos de maquinaria (propia o arrendada), para limpiar o financiar los cultivos.

2.2.1. Procedimiento

Antes de realizar cualquier labor de manejo de praderas, se

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asume que los drenes principales se construyeron anteriormente por lo que el suelo permite realizar labores de limpieza manual y en cierta medida el uso de maquinarias.

2.2. 1.1 Habilitaciones

Se recomienda iniciar las labores de cortes de limpieza, manual y/o mecánico durante el período de primavera-verano, cuando el suelo esta firme y los trabajos se realizan en forma más eficiente.

Una situación muy común, principalmente en Chiloé, es la gran presencia de malezas arbustivas, junquillos y troncos enterrados.

En estos casos, en que el suelo tiene exceso de malezas arbustivas y junquillos, resulta muy efectivo el procedimiento utilizado en Chiioé y que consiste en los siguientes pasos:

1. Costrucción de fosos principales.

2. Limpia manual y mecánica. El uso del implemento llamado

"Rana" ha demostrado su utilidad en la limpia de malezas arbustivas. El forraje cortado, es amontonado en las orillas de los montes o en los bajos del terreno. Como resultado de esta limpia y foseadura, el potrero queda con una cubierta vejetal muy hetereogenea, con muchos tallos leñosos a la vista, junquillos cortos y algunos tipos de festucas, pasto miel, chepica y gran cantidad de malezas de hoja ancha.

3. El próximo paso, es someter el potrero a un pastoreo con cargas altas a excepción del invierno, con animales adultos que tengan experiencia en pastoreo. Este tipo de animal puede mantener bajo control los rebrotes de malezas. Sin embargo, se hace necesario otros cortes de limpieza posteriormente.

Este sistema de habilitación pese a ser lento, es económico, de poca inversión y no requiere necesariamente maquinaria. El potrero queda así en condiciones de iniciar el mejoramiento de la pradera con fertilizaciones e incorporación de semillas lo que se verá en detalle a continuación.

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2.2.1.2 Fertilización y encalado

La toma de muestras de suelo, se realiza en julio-agosto para contar con la información a tiempo e iniciar un programa de corrección y recuperación de la fertilidad del suelo en base a los resultados. Las fertilizaciones en el primer año se realizan al voleo o con máquina si las condiciones del suelo lo permiten.

Nitrógeno:

El uso del nitrógeno, es fundamental ya que en estos suelos no ha habido un proceso de fijación simbiótica y el aporte desde la materia orgánica no alcanza a suplir los requerimientos durante la primavera-verano. Se recomiendan dosis de 30-50 kg durante los primeros años. En años posteriores, dependiendo de los niveles de producción forrajera que se quiere alcanzar se puede aumentar la dosis. La mejor época de aplicación es en primavera, parcializando la dosis en dos o tres aplicaciones.

Fósforo:

Para la recuperación de los niveles de fósforo, se recomienda el uso de fosfatos solubles en dosis de 70 a 150 unidades/ha de P205.

Estas dosis se pueden modificar en base a los resultados del análisis del suelo. La época de aplicación corresponde principalmente a principios de primavera.

Potasio:

El potasio es un elemento normalmente deficitario en estos suelos y es necesario considerarlo en la mezcla en dosis de 40 - 80 unidades de óxido de potasio (K20), dependiendo del análisis de suelo. La época de aplicación es principalmente en primavera.

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Otros elementos:

Como una guía promedio se recomienda aplicar en primavera azufre en dosis de 60 unidades/ha y óxido de magnesio en dosis de 10 - 20 unidades/ha.

El uso de micro elementos puede ser importante a partir del segundo.o tercer año cuando se hayan establecido especies de mayores requerimientos. El diagnóstico se realiza mediante análisis foliar.

Encalado:

La cantidad a aplicar queda bien definida por un análisis de suelo, pero en general se recomienda entre 800 y 1.500 kg de Cal por año. La aplicación se puede realizar de preferencia a inicios de la primavera.

2.2.1.3 lncorporacion de semillas forrajeras

La alta producción por hectárea se logra cuando el suelo se encuentra COMPLETAMENTE cubierto con plantas, con alta densidad de macollos, de modo que es difícil encontrar suelo desnudo. Así, la intercepción de la luz tiende al 100%. Esto unido a una fertilidad adecuada del suelo y la siembra de forrajeras, aseguran el éxito.

Si el primer año no se ha podido corregir los problemas, se recomienda postergar la introducción de las semillas para el segundo año.

Sistemas de incorporación:

Hay variados sistemas para siembra. El más simple consiste en la aplicación al 'voleo', ya sea a mano o utilizando un implemento de uso manual denominado “Ciclón", con el que se consiguen una mejor distribución de las semillas.

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Se recomienda aplicar las semillas antes de un pastoreo para así permitir que los animales cuando entren al potrero incorporen las semillas con el pisoteo. El suelo debe estar húmedo pero firme, lo que se consigue a principios de otoño y en primavera.

La siembra al voleo exige aumentar las dosis de semilla a 35 kg en bailicas de rotación y en el caso de bailicas perennes, 25 kg/ha.

Por esta razón, y solo por las primeras temporadas, se podrían utilizar semillas provenientes de semilleros propios o de la zona para después introducir variedades certificadas cuando la condición de suelo lo permita.

Otro sistema de siembra es con maquinaria, en que se puede mezclar la semilla con el fertilizante.

2.2.1.4 Manejo del pastoreo en sectores con malezas arbustivas

Inicio de pastorees:

Los pastorees se inician tan pronto el potrero está implementado con cercos y bebederos. Durante las primeras etapas, los animales son usados como limpiadores y controladores de los residuos vegetales.

Debido al bajo valor forrajero de la vegetación existente se deben utilizar animales adultos de bajos requerimientos, (vacas secas, caballos, vaquillas, ovejas y caprinos), son buenas alternativas.

Los animales son capaces de consumir los rebrotes arbustivos y de junquillos si se les obliga. Además con el pisoteo se destruyen puntos de crecimiento de las malezas. Estos manejos, unidos a la mayor cantidad de oxígeno en el suelo, que desplaza a las malezas que se desarollan en suelos húmedos, a la fertilización y nuevas especies forrajeras incorporadas, permiten la obtención de una buena pradera en un plazo de uno a tres años .

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2.3 Establecimiento de pradera en terrenos limpios y parejos

Cuando se ha drenado un suelo parejo, con una base forajera deficiente pero susceptible de mejorar con manejo, es conveniente seguir el siguiente programa:

a) Tomar análisis del suelo.

b) Definir las especies de malezas de hoja ancha más importantes.

c) Aplicar un herbicida para su control, No importa afectar al trébol naturalizado, que es de hoja pequeña y hábito postrado, ya que normalmente éste no realiza un aporte significativo ni al suelo, ni a la nutrición de los animales. Además se incorporará mediante regeneración, una variedad adecuada cuando el suelo esté en condiciones.

d) Fertilizar de acuerdo al análisis del suelo.

e) En la segunda temporada, se puede regenerar la pradera con la ayuda de un supresor momentáneo de las gramíneas residentes sin eliminarlas. Para estos efectos, la aplicación de 300 cc/ha de Round-Up antes de la regeneración y con la pradera bien pastoreado en épocas de gran crecimiento (septiembre-octubre), resulta de singular utilidad. Con esto se consigue atenuar el crecimiento, por unos días, de las especies gramíneas residentes (chépica, pasto miel), permitiendo que las plantitas regeneradas compitan ventajosamente. Al mismo tiempo, las plantas antiguas puedan hacer una buena contribución en producción durante los primeros años.

La chápica y otras gramíneas desaparecen en la medida que se fertiliza e incorporan otras especies por lo que no deben constituir una preocupación. Al contrario, durante las primeras etapas de la pradera, son un importante apoyo a la producción ya que responden bien a las fertilizaciones.

La incorporación de semillas se puede realizar en la primera temporada siempre que la condición de fertilidad del suelo lo

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enmiendas y maquinaria. También en estos casos, se requiere de la aplicación de herbicidas para malezas de hoja ancha.

3 MANEJO INVERNAL DE LA PRADERA Y DEL REBAÑO

3.1 Pisoteo - compactación

El pisoteo por animales o el tránsito de maquinaria agrícola en condiciones de alta humedad, especialmente en suelos arcillosos, reducen el espacio poroso y compactan el suelo. Esto afecta el desarrollo de las raíces y la producción de forraje( Ellies, 1 985).

3.1.1 Medidas preventivas

Para prevenir la compactación se recomienda disminuir las intensidades de pastoreo durante el invierno, y evitar el uso de maquinaria en esta época. Favorecer el pastoreo con animales livianos y hacer las rotaciones más rápidas, es decir que los animales permanezcan menos tiempo en los potreros y obviamente, mantener a los animales en los sectores secos, dejando en descanso los sectores húmedos.

El tipo de animal tiene distintos efectos en la compactación.

Por ejemplo, una vaca ejerce un presión estática menor que una oveja. En general a mayor peso más presión. Sin embargo hay excepciones en las razas de bovinos. Por ejemplo, en una evaluación realizado en INIA - Remehue el año 1997, se observó que las vaquillas Hoistein de 370 kg de peso, provocaban una presión de 1,7 Kg/Cm2. En cambio vaquillas Jersey de 420 kg de peso, provocaron una presión de sólo 1,4 Kg/Cm2.

También es aconsejable realizar prácticas de manejo que mejoren la infiltración de los suelos. Esto se asocia a la presencia

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de lombrices. También se ha demostrado, que el trébol blanco mejora estas propiedades del suelo (Mytton, 1993).

Una alta población de plantas y macollos en la pradera contribuye a mejorar la resistencia del suelo y a evitar su deformación ya que la pradera con estas características provee una protección física del suelo, las raíces en el suelo aumentan la resistencia al corte y la capacidad de cargo, Sin embargo, las especies forrajeras difieren en su resistencia al pisoteo y a la sobrevivencia y por lo tanto, a la protección que dan al suelo. Por ejemplo, Edmond (1964) citado por Patto, (1978), encontró que el pisoteo provocado por ovejas, redujo la producción de forraje de la ballica perenne en un 39% comparado con 49% para la poa, 52%

para trébol blanco y 57 % para pasto ovillo.

Las praderas de chépica y otros pastos naturales, mantienen una buena cubierta con alta densidad de macollos y estolones lo que es una gran ventaja en este tipo de praderas, sobre todo en sectores de lomojes. Por el contrario, una pradera con especies de alta producción tiende a ser más abierta, dando menor protección al suelo debido a su menor densidad al igual que las praderas nuevas.

Se debe tener precaución en suelos con excesiva materia orgánica ya que a pesar de su mayor porosidad tienen mayor capacidad de retención de agua, por lo tanto, menor resistencia a la compresión.

Las estadías prolongadas de los animales son peligrosas ya que al comenzar el pastoreo el pasto alto protege más el suelo. Sin embargo, en la medida que pasa el día, se va eliminando esta cubierta y aumenta el daño, más aún si los animales tienen que moverse para buscar agua, protección o suplementación. Una vez terminado el pasto en la pradera los animales se deben retirar del potrero.

Al suplementar con heno o ensilaje en el potrero sin comederos, es importante que la distribución del suplemento sea ordenada, iniciándose desde algún sector del potrero (por ejemplo desde el fondo), de modo de formar un largo “comedero” natural. Al día siguiente se suplementa a lo largo y al lado del sitio anterior y así sucesivamente, lográndose una mejor distribución de fecas, orina y un menor daño a la pradera.

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Las praderas utilizadas en pastoreo tienden a ser más cerradas por un estimulo al macollaje, al tener menor dominancia apical y mayor cantidad de luz sobre los puntos de crecimiento, lo cual ofrece una mayor protección al suelo.

Dado a que en las praderas rezagadas se inhibe el desarrollo de macollos, se recomienda no dejar siempre el mismo potrero para rezago, sino que alterarlos entre pastoreo y cortes.

3.1.2 Medidas correctivas

Cuando ha ocurrido la compactación en suelos drenados por efecto de pisoteo, es importante devolver la buena estructura a través de labores de suelos superficies o con sub-soladores, ya sea de zapatas o rodones con clavos (Siitting). La utilización de cualquiera de estas técnicas, requiere necesariamente que exista una red de drenaje ya instalada antes de utilizar estos implementos para airear el suelo.

El daño a la pradera por pisoteo puede recuperarse mediante la incorporación de semillas de forrajeras y fertilización.

En las lecherías con partos de primavera se producen mayores requerimientos de forraje a fines de invierno principios de primavera. Para esto, debería contarse con potreros preparados a recibir los animales a pastoreo directo al menos por una horas. Es en estos casos, donde el drenaje cumple una función preponderante ya que permite ingresar a los potreros y hacer uso del forraje. En un potrero no drenado, se debe esperar hasta que baje la napa de agua para iniciar los pastorees. En este sentido, Climo (1985), indica que en un potrero sin drenaje no se pudo pastorear durante 88 días. Sin embargo, el drenaje permitió acortar este peciodo de abstinencia pastoril a 10 días. Esto resulta de gran importancia ya que permite adelantar las actividades de fertilización, inicio de pastorees y bajar los costos de producción.

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Para evitar los problemas, se debe mantener un sistema flexible de manejo del pastoreo de acuerdo a las condiciones climáticas.

En tiempos de lluvia las vacas deben ser sacadas de los potreros y llevadas a sectores secos (caminos, plataformas, etc.) y ser suplementados.

Se debe también disminuir la presión de pastoreo reduciendo las cargas instantáneas, es decir bajar el número de animales que simultáneamente pastorean una cierta área. Otra alternativa es pastorear pocas horas y luego sacar a los animales y llevarlos a otros potreros por el resto del día en combinación con potreros de sacrificio o plataformas, caminos, etc. También es útil el aumentar la rapidez de la rotación con permanencias más cortas en los potreros.

También los manejos que tienden a “abrir" las praderas deben ser evitados, por ejemplo, plantas de hábito erecto, fertilizadas con nitrógeno en dosis altas y usadas en sucesivos rezagos para conservación.

3.2 Construcción de patios de alimentación

En predios de topografía plana y limitación de drenaje, se hace inminente contar con algún tipo de losa, plataforma, patio simple, caminos firmes o galpones sin uso, etc, para suplementar y/o mantener animales durante los dias en que las napas de agua están cerca de la superficie por lo tanto el potrero debe estar cerrado sin animales.

Los silos deben quedar lo más cerca posible de estos patios para facilitar las labores en invierno y que no necesariamente deben estar cerca de la sala de ordeña. Bajo ciertas condiciones de predios de forma alargada con problemas de callejones que se utilizan durante el inverno, estos patios pueden construirse en lugares estratégicos en la mitad y/o al final del predio y con los silos cercanos.

En la construcción de un patio se debe considerar el manejo de los efluentes tanto de los ensilajes como de los purines en invierno.

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En predios planos, los pozos purineros se construyen con bordes sobre la superficie. Con esto, el nivel de los purines quedará mas alto que el patio por lo cual obligadomente se recurre al uso del equipo purinero para bombear los efluentes al nivel superior del pozo.

4 MANEJO DE PASTOREO CONSIDERANDO LAS NAPAS DE AGUA Y LA LLUVIA

Se considera que un buen indicador para el manejo del rebaño, lo constituye la observación frecuente de la profundidad de las napas de agua. El daño provocado al suelo y a la pradera, está en directa relación a los milímetros caídos y a la altura de la napa de agua en el perfil del suelo.

Por ejemplo, Horne y Hooper (1987 ), de acuerdo a trabajos realizados en Nueva Zelandia, indican que en un suelo franco limoso pastoreado por vacas se causará un significativo daño a la pradera si la napa de agua está a 25 - 30 cm de profundidad o han caído 2 - 5 mm de lluvia, siendo este problema mayor en suelos arcillosos.

Para decidir cuando sacar las vacas del potrero, se usa la técnica del “medidor de napa” como el que se indica en la figura 2.

FIGURA 2. Tubo perforado y varilla para medir la altura de la napa de agua.

Fuente: Horne y Hooper, 1990.

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La altura de la napa se determina introduciendo la varilla con el corcho en el tubo instalado en el perfil de¡ suelo. Si por ejemplo la napa está más abajo que 25 cm., las vacas pueden seguir pastoreando. Si la napa empieza a subir, los animales son retirados de¡ potrero.

Fertilizaciones muy tempranas a fines de invierno pueden estimular y acelerar el desarrollo de la pradera y obligar así, a pastorear potreros con problemas de napas altas. Por esta razón se recomienda realizar las fertilizaciones solo cuando las napas van profundizando y las temperaturas en aumento. Además, como se indicó anteriormente, en sectores drenados la fertilización debe realizarse cuando las probabilidades de lluvia van en disminución.

Estas fechas varían de acuerdo con las zonas pero en general la primera aplicación de fertilizante se recomienda en la Décima Región en las siguientes épocas.

Sector norte : Fines de agosto

Sector central : Principios de septiembre Sector sur : Mediados de septiembre Chiioé : Fines de septiembre.

4.1 Subsidencia

Se conoce que un efecto paralelo al drenaje al bajar las napas de agua, es la subsidencia del terreno en suelos con gran contenido de materia orgánica. Esto se produce por la oxidación del suelo.

Es decir, el suelo baja su nivel por el consumo de la materia orgánica. Para atenuar este efecto, se recomienda el manejo de las alturas de las napas, principalmente en épocas de mayor calor mediante el uso de compuertas. La subsidencia no se ha medido en la zona sur de nuestro país, pero ha sido reportada en suelos con alto contenido de materia orgánica en países tales como Holanda y Estados Unidos

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5 PERDIDA DE NUTRIENTES EN SUELOS DRENADOS

En un suelo bien drenado, aumentan las posibilidades de pérdida de nutrientes por lixiviación. Esto es de gran importancia en nuestra zona donde la pluviometría es alta. La responsabilidad de evitar la pérdida de nutrientes por el arrastre con el agua, recae principalmente en el manejo de la fertilización, aplicación de purines y estiércoles.

La perdida de nutrientes representa dos problemas:

a) lneficiencia de uso de estos nutrientes lo que aumenta los costos de producción.

b) Contaminación de cursos de agua, lagos, napas freáticas y océano.

5.1 Pérdidas de nitrógeno

El elemento más expuesto, es el nitrógeno, principalmente en forma nitrica. El amonio, por ser catión, puede soportar mejor la permanencia en el suelo. Esta pérdida de nitrógeno por lixiviación y arrastre de nutrientes, ha llegado a ser tres veces superior en suelos drenados que en suelo sin drenaje.

Por ejemplo, en Inglaterra se encontró que en el agua de drenaje de suelos fertilizados con nitrógeno en dosis de 200 kg/ha/año, se perdían 58 kg por año en el potrero drenado comparado con 17 kg/ha al año en el no drenado. En las parcelas que no se aplicó nitrógeno, las pérdidas fueron de 2 kg/ha/año para el sector no drenado y 5 kg/ha/año en el drenado (Tyson y otros, 1993).

Pero no solamente las pérdidas de nitrógeno ocurren en los suelos drenados. Tyson y otros, (1 993), también se refieren a las pérdidas de N que ocurren por denitrificación. Ellos midieron en praderas permanentes no drenadas, pérdidas de nitrógeno por denitrificación mayores que en los drenados. Cuando no se fertilizó con nitrógeno, prácticamente no se detectaron pérdidas

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por denitrificación. Esto significa que al entrar el invierno el nitrógeno sobrante en un suelo tiene la posibilidad de perderse a través del agua de drenaje o perderse por denitrificación.

Este efecto lo presenta claramente Scholefield y otros (1991), en la figura 3.

FIGURA 3. Pérdidas de nitrógeno en suelos drenados y no drenados.

Como se observa, en la Figura 3, las cantidades de nitrógeno aplicadas, son mayores a las normalmente utilizadas en nuestra zona y además los suelos son diferentes.

Esto es más importante de considerar, en suelo con pendientes suaves o moderadas y que tienen problemas de drenajes como es el caso de Chiloé. Para disminuir los problemas de pérdidas de nitrógeno se recomienda:

a) Realizar aplicaciones de nitrógeno más frecuentes y en dosis que no superen los 50 - 60 Kg/ha/vez.

b) Aplicación durante la época de primavera.

c) No aplicar en invierno.

d) No aplicar a praderas recién pastoreadas. Es necesario

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5.2 Pérdidas de f'ósforo en aguas de drenaje

Cuando hay ausencia de oxígeno en el suelo, el fósforo está asociado con fierro (Fe) en la forma de Fe (P04) fósforo ferroso que es soluble en agua. Así, la solución acuosa de suelo es más rica en fósforo el que puede perderse con el agua de drenaje. Este efecto se ha demostrado en otros países. Así como se muestra en la Figura 4, después de cada lluvia aumenta la concentración del fósforo en el agua de drenaje indicando que se produce arrastre y pérdida de este elemento.

Figura 4. Efecto de la aplicación de purines y de la lluvia en el contenido de fósforo en el agua de drenaje.

Fuente: Gracey, 1986.

También estas pérdidas de fósforo se producen por la erosión del suelo y arrastre de partículas conteniendo los minerales. En la figura 5, se muestra este efecto por escurrimiento superficial en una pradera fertilizada en dos épocas del año en sectores de lomajes (Thorrold y otros, 1995).

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Figura 5. Pérdida de fósforo por escurrimiento superficial en dos épocas del año.

Sin embargo, en nuestra zona no existe información al respecto y aunque no podemos descartar la posibilidad de pérdidas, estas serían más difíciles dadas las características de suelo volcánicos fijadores de fósforo. Para que se produzcan pérdidas, la capacidad de fijación debería estar saturada por lo que a mayor contenido de fósforo en el suelo junto a una fertilización alta, aumentarían las probabilidades de pérdidas por drenaje.

5.3 Pérdidas de potasio

El potasio es susceptible a ser perdido por percolación de aguas de drenaje. La cantidad puede ser calculada utilizando la pluviometría multiplicado por la concentración de potasio en el agua de drenaje. En Nueva Zelandia, (Campkin, 1985), después de muchos análisis de estas aguas, obtuvo promedios para distintos tipos de suelo. Por ejemplo en suelos arenosos y orgánicos, la concentración de potasio en las aguas de drenaje encontrada fue de 4 ppm. En cambio en otros tipos de suelo, este valor fue de 2 ppm.

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En la zona sur, no hay información al respecto y si se utilizaran los parámetros indicados anteriormente, las pérdidas serían de 30 kg de potasio/ha/año.

Otros autores en Nueva Zelandia (Williams y otros 1990), han realizado cálculos en algunos predios, encontrándose pérdidas en aguas de drenaje que van entre 11 y 19 kg/ha/año de potasio.

Estas pérdidas de potasio, están relacionadas también al uso de cal. Se ha encontrado en Nueva Zelandia, que al aplicar cal, se estimula la pérdida de aquel potasio que ya estaba en el suelo, Sin embargo, el uso de cal en dosis bajas, reduce las pérdidas del potasio aplicado después del encalado (Black y Phillips, 1985).

Para reducir estas pérdidas, se recomienda aplicaciones divididas para evitar las altas concentraciones de potasio en plantas y así disminuir las pérdidas a través del animal. Un nivel adecuado de potasio para una pradera de ballica-trébol blanco, es de 2,0 a 2,5

% de potasio en la materia seca de la planta. Sin embargo en nuestra zona se ha encontrado valores de 3,0 - 4,0 %. Esto significa una excesiva oferta de potasio en el suelo provocando así, una absorción excesiva por parte de la planta, aumentando las pérdidas por reciclaje a través del animal.

Otro nutriente factible de percolarse es el azufre. Si el azufre en la solución del suelo no es absorvido por las plantas o retenido por inmovilización orgánica, o reacciones de absorción, entonces puede ser lixiviado. Esto adquiere mayor importancia en suelos que han sido encalados (Syers y otros, 1985).

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Referencias

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