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VIH/Sida y relaciones de poder en "Mi hermano" de Jamaica Kincaid

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Academic year: 2020

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(1)REVISTA DE CRÍTICA LITERARIA LATINOAMERICANA Año XLI, No 81. Lima-Boston, 1er semestre de 2015, pp. 339-351. VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN M I HERMANO 1 DE JAMAICA KINCAID Francisco García Mendoza Universidad de Santiago de Chile !. Resumen Este ensayo aborda la relación de poder entre la protagonista y su hermano enfermo de Sida como alegoría de la empresa neocolonialista estadounidense en la Antigua descrita en la novela Mi hermano por Jamaica Kincaid. Por otra parte, se desarrolla la idea de que los paliativos utilizados para el VIH/Sida son facilitadores del proceso neocolonial y constituyen más un beneficio para las industrias farmacológicas y el sistema capitalista que para los propios enfermos. Palabras clave: neocolonialismo, VIH/Sida, farmacopolítica, Jamaica Kincaid. Abstract This essay addresses the power relationship between the protagonist and her sick brother with AIDS as an allegory of an American neo-colonialist enterprise in Antigua as described in the novel My Brother (1997) by Jamaica Kincaid. Moreover, I argue that medication used for HIV/AIDS is a facilitator of the neocolonial process and is more beneficial to the pharmacological industries and the capitalist system than to the patients themselves. Keywords: Neocolonialism, HIV/AIDS, pharmacopolitics, Jamaica Kincaid.. Introducción En la novela Mi hermano ([1997] 2009), de Jamaica Kincaid, la narradora, una escritora originaria de Antigua y Barbuda y radicada por decisión propia en Estados Unidos, va a replicar a nivel familiar las mismas relaciones de poder y dependencia que se dan entre un imperio y su colonia, dando cuenta, de esta forma, del proceso de. 1. Utilizo la versión de My Brother (1997) traducida al castellano por Alejandro Pérez Viza y publicada en Chile el 2009 por la Editorial LOM..

(2) 340. FRANCISCO GARCÍA MENDOZA. neocolonialista estadounidense en la isla2. Si bien Antigua fue colonia de Inglaterra hasta 1967 y adquirió su estatus de nación en 1981, su jefa de Estado sigue siendo hoy en día la Reina Isabel II. Sin embargo, la protagonista empapada ya de la cultura y de las formas de ser norteamericanas, asumirá un rol paternalista con su hermano, a quien infantilizará constantemente, reproduciendo de este modo la estructura jerárquica dominante/subyugado propias del imperialismo norteamericano hacia los países subdesarrollados del Sur. ¿Es posible sostener que la relación entre ambos personajes, detonada y perpetuada por el contagio del VIH en Devon, sea a su vez alegoría del deseo validar el proceso neocolonialista de Estados Unidos en Antigua? ¿Es posible que la obra sea sólo un reflejo de la inevitable globalización que va llegando a lugares en donde antes no asomaba? La novela narra la historia del retorno de Jamaica3 a su lugar de origen y del proceso de agonía al que se enfrenta su hermano que lo tiene en estado terminal. De este modo, Kincaid le otorga un espacio al enfermo de Sida en un lugar en donde al infectado y a la enfermedad se los invisibiliza. Sin embargo, es importante señalar que la escritora lo hace desde un espacio distante y privilegiado de conocimiento, pues ella escribe y publica en Estados Unidos, lugar en donde existe mayor apertura sobre las temáticas que en su Antigua natal son consideradas tabú. El proceso neocolonialista es asumido esta vez no por Inglaterra, como sería lógico en sus colonias, sino que por Estados Unidos en donde la ideología capitalista y globalizadora se implanta a través del pretexto de una misión sanitaria. Desarraigo y retorno El nombre original de Jamaica Kincaid es Elaine Potter Richardson y opta por cambiárselo al actual en 1973 debido a la desaproba2. Mi análisis se refiere exclusivamente a los espacios ficcionales presentes en la novela. La certeza de que mi propuesta coincida con la realidad concreta requiere un estudio más amplio. 3 La novela es una obra autobiográfica. Sin embargo, es importante señalar que si bien tanto la autora como la narradora coinciden biográficamente, la segunda no deja de ser un personaje de carácter ficcional creado por la propia Jamaica Kincaid escritora..

(3) VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN MI HERMANO DE KINCAID 341. ción de su familia a su labor como escritora. A los 17 años de edad decide dejar Antigua y trasladarse a Nueva York en donde comienza a trabajar y estudiar para luego radicarse definitivamente en Estados Unidos. Gran parte de su obra es escritura de carácter autobiográfico y el desarraigo con sus orígenes es transversal en sus novelas. La protagonista materializa esta distancia en la fuerte crítica que mantiene con su lugar de origen, así como con los lazos familiares quebrados que presenta en Mi hermano: “Al igual que en sus otras novelas, Kincaid construye en este relato autobiográfico una protagonista que lucha denodadamente por distanciarse de las personas y el entorno con las que vivió en su infancia” (Stecher 193). En la novela, la narradora va reflexionar sobre cómo hubiese sido su vida de haberse quedado en Antigua: Y entonces comencé a preguntarme de nuevo cómo debía de ser su vida para él [Devon], y a preguntarme cómo hubiera sido mi propia vida si yo me hubiera mostrado tan fría e implacable respecto a mi familia, actuando siempre según mi conveniencia personal y pensando exclusivamente en mí misma, cuando era una mujer joven… crecí reprimida y atemorizada respecto a mi propia sexualidad, hasta el punto de que me atrevería a decir que, todavía hoy, sigo sin haberlo superado, sigo sintiéndome incómoda ante la idea de mí misma en relación al sexo (Kincaid 60).. No hay duda alguna de la relevancia que supuso para Jamaica este viaje hacia Norteamérica. La distancia con Devon se da gracias al viaje, y no implica sólo un alejamiento físico, sino que más bien, su importancia, radica en la distancia cultural y vivencial que se da con su hermano. Con el viaje da inicio a un proceso de emancipación, radicándose en tierras extranjeras, en donde es capaz de ejercer libre su oficio de escritora, de asumir nuevas lógicas, nuevos capitales culturales y en donde finalmente establecerá, con el pasar de los años, nuevos lazos familiares. Para la investigadora Ana Pizarro, El viaje como experiencia original es siempre un quiebre… Siempre existe esa ruptura transformadora que nos escinde entre lo que fuimos antes y lo que somos después del viaje. En ese sentido hay en ello algo similar a la experiencia estética. El viaje nos ha dividido en dos, y hay el que se queda, y del cual guardan la memoria sus amigos, sus familiares, sus vecinos. Y hay el otro, el que emprende sin saberlo el camino de la transformación (82).. El huir de su nombre original es también un modo de abandono permanente y una búsqueda de un lugar en el espacio privilegiado.

(4) 342. FRANCISCO GARCÍA MENDOZA. que ofrece Estados Unidos. La migración de la escritora se dará tanto a nivel geopolítico como simbólico-identitario. Escapa de un lugar diaspórico para ingresar a un centro en donde su condición de mujer resulta menos determinante (ella siente un rechazo por el modelo de mujer que su madre representa)4. En la novela, la protagonista elige también su propio exilio de su Antigua natal, iniciando de ese modo un proceso de desarraigo voluntario. Sin embargo, la adquisición del VIH y posterior desarrollo del Sida en su hermano va a interrumpir ese proceso y la protagonista se obligará a restablecer los lazos rotos, tanto con su familia como con su país de origen. Ella se siente incómoda, ella se siente obligada como producto de la enfermedad de su hermano. Por el contrario, al situarse en el espacio estadounidense, sus impresiones y comentarios –pues la novela tiene además ese carácter confesional– van a evidenciar una mayor satisfacción y arraigo: “cada vez que cogía un avión para ir a visitarle, me atemorizaba la idea de que jamás iba a volver a mi hogar: el avión se estrellaría o, por alguna razón inexplicable, yo no regresaría jamás” (Kincaid 77). Ella reconoce como su espacio al que ha establecido fuera de Antigua. La distancia que establece con el Sur queda en evidencia cuando la narradora se refiere a su paso por Miami: Miami no estaba en la zona tropical en la que nací, pero tampoco en la zona más fría en donde vivo ahora. Miami estaba en un punto intermedio, y su temperatura “ni fría ni caliente” no se me hacía atractiva. Echaba de menos el lugar en el que vivo, echaba de menos la nieve, echaba de menos mi casa rodeada de nieve, echaba de menos a mis hijos, que estarían durmiendo o dando un paseo por la cercanía de la casa rodeada de nieve, echaba de menos a mi marido, el padre de mis hijos, y me llenaba de nostalgia pensar que todos ellos estaban en la casa rodeada de nieve. Quería irme a mi hogar (Kincaid 81).. Miami es el límite soportable. El clima tropical de Antigua, contrapuesto a la nieve que nombrará una y otra vez, le parece ajeno y poco confortable. El calor del sur la remite a su pasado, aquel del que huyó por primera vez para lograr realizarse, para madurar: “Estaba muy contenta de llegar a mi hogar, es decir, al hogar que había formado por mí misma, el hogar de mi vida adulta” (Kincaid 82). 4. Su novela The Autobiography of my Mother (1995) profundiza al respecto..

(5) VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN MI HERMANO DE KINCAID 343. En relación con lo anterior, la narradora hará énfasis en el comportamiento infantil de su hermano. De este modo, además de establecer una distancia, construirá a un sujeto en base a lo que ella no es: Devon aún vive con su madre, no es capaz de construir un hogar propio, no trabaja, no es capaz de comprender las implicancias y la gravedad de ser un portador del VIH: Luego le dije, Para todos es duro dejar a nuestra madre, pero tú ya tienes treinta años, eres un hombre adulto, debes irte; tienes que hacer por lo menos eso antes de morir, despégate de ella, encuentra tu propia casa en cuanto te sientas lo bastante bien, busca un trabajo que te permita mantenerte por tus propios medios, debes hacer eso antes de morir (Kincaid 68).. Para la narradora, el espacio de emancipación al que puede aspirar su hermano enfermo de Sida queda reducido a la geografía de la isla. La enfermedad y la posibilidad de contagio impide el desplazamiento. Ella evocará su pasado y volverá a ser una niña al ir recorriendo ciertos lugares específicos. Su hermano, en cambio, vivirá en un estado infantil permanente: “Mientras me lo explicaba a mí, mi madre se reía; él estaba sentado cerca, y ella alargó la mano para frotarle la cabeza como se hace con un niño travieso…” (Kincaid 63). Hará énfasis en la infantilización incluso cuando la muerte de Devon es inminente: “Yo misma había comprado la cama en la que estaba tendido agonizando. Era una cama pequeña, una cama apropiada para un niño” (Kincaid 73). Quizá a nivel estructural, uno de los elementos más relevantes en la novela es el uso de los paréntesis para distinguir el habla local del habla con el que la narradora construye la historia. La protagonista se distancia de su lengua materna al hacer la transcripción casi fonética del habla de sus familiares antioqueños. “le dije [a Devon] que debía protegerse contra el virus VIH, y él se rió de mí y me respondió que nunca se contagiaría de algo tan estúpido (‘Mi no voy a pillar esastupidez, tía’)” (Kincaid 9). Al hacer esto, de una u otra forma, la narradora toma nuevamente distancia, establece una brecha entre su lenguaje y el de los habitantes de Antigua. Lucía Stecher afirma que “las palabras de los otros son siempre confinadas al espacio entre paréntesis, a un aparte controlado que irrumpe pero no amenaza el flujo de los pensamientos de la narradora” (190). Para la protagonista el inglés que se habla en la isla no debe confundirse con el inglés que hizo suyo en Estados Unidos. Este gesto.

(6) 344. FRANCISCO GARCÍA MENDOZA. permitirá catalogarla ya como una mujer crítica, desconfiada y distante, que se posicionará en un lugar privilegiado respecto de los demás. VIH/SIDA, poder y fronteras Existen en la novela, además del paternalismo de la protagonista con su hermano, que replicará a su vez la relación de subordinación Estados Unidos/Antigua, ciertas situaciones específicas que darán cuenta del proceso neocolonialista: El estado de salud de mi hermano fue mejorando más y más; el AZT debió funcionar, se puso más fuerte, sus congestionados pulmones se limpiaron, las llagas de la garganta empezaron a desaparecer. Un día, todavía en el hospital, rechazó la comida que le sirvieron y también la que había llevado mi madre; pidió un combinado del Kentucky Fried Chicken, eso era lo que más le apetecía comer en aquel momento. En Antigua hay un establecimiento de esa cadena de restaurantes, y allí es un lugar elegante, no todo el mundo puede pagarse una comida en ese sitio (Kincaid 44).. El hecho de que la comida y el acceso a este local sean exclusivos para unos pocos, a diferencia de en Estados Unidos y otras partes del mundo en donde es una cadena de comida chatarra, da cuenta de que la industria norteamericana se va instalando de a poco en la isla. Lo que es común en otros lugares, casi una plaga, es en Antigua una especie de privilegio. El virus es, en cambio, la plaga que se va extendiendo y, los paliativos, por el contrario, son el acceso privilegiado. Otro de los signos que evidencian esta paulatina penetración del mercado estadounidense se da cuando la madre intenta contener una plaga de insectos parasitarios que infestan una planta y la casa: El debilitado guanábano atrajo entonces a una colonia de insectos parasitarios que, viviendo en el guanábano, prosperaron y se multiplicaron; aquello no era en absoluto sorprendente, de hecho era previsible. Los insectos parasitarios, en aquel hábitat perfecto que les permitía prosperar, se expandieron y empezaron a infestar la casa. Mi madre intentó contenerlos con insecticidas (importados de Norteamérica), insecticidas que contenían ingredientes tan tóxicos que no están a la venta en Estados Unidos. No había forma de contener a los insectos parasitarios, no había forma de erradicarlos, y eso era lo que mi madre quería, erradicar a los insectos parasitarios (Kincaid 104)..

(7) VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN MI HERMANO DE KINCAID 345. Esta breve escena puede leerse como alegoría de la enfermedad. Los insectos parásitos son obviamente el VIH que infesta, prospera y se multiplica en los cuerpos. El insecticida, importado desde Estados Unidos, es a su vez insecti(sida) o AZT. La dependencia de los antioqueños y la penetración de un mercado de moléculas sintetizadas que no existe en la isla, va a ser otro signo del proceso neocolonialista. Hay que mencionar también que la prohibición o el resguardo, debido a la toxicidad del producto y del peligro que supone para la población, existe en el centro (Estados Unidos), pero no así en la periferia (Antigua). El neocolonialismo estadounidense presente en la novela está estrechamente ligado a la irrupción, el progreso y expansión del capitalismo en los países del Sur. En Testo Yonqui (2008), Beatriz Preciado se preguntará sobre cómo el sexo y la sexualidad se van a transformar en el centro de la actividad política y económica. Ella describe esta nueva dinámica como el control que se ejerce políticamente sobre los cuerpos, a partir de la creciente industria de los fármacos –específicamente se refiere a las moléculas sintetizadas– a nivel global y de la paulatina dependencia de la población, sumado a la creciente industria del sexo como medio visual, como recurso mediático, que ella definirá como la nueva fuerza de la economía mundial: El verdadero motor del capitalismo actual es el control farmacopornográfico de la subjetividad, cuyos productos son la seratonina, la testosterona, los antiácidos, la cortisona, los antibióticos, el estradiol, el alcohol y el tabaco, la morfina, la insulina, la cocaína, el citrato de sidenofil (Viagra) y todo aquel complejo material-virtual que puede ayudar a la producción de estados mentales y psicosomáticos de excitación, relajación y descarga, de omnipotencia y de total control (Preciado 36-37).. Ella llamará a este nuevo paradigma el “Régimen farmacopornográfico” y para esta lógica de dominación y control, Devon pasará a ser uno más de los cuerpos que, con su enfermedad y dependencia farmacológica, alimentan el creciente capitalismo en la isla. En la Antigua descrita por Kincaid, este nuevo régimen no ha penetrado del todo. Sin embargo, será el doctor Ramsey, a través de sus conferencias sobre las enfermedades de transmisión sexual, y de los programas de natalidad que lleva a cabo en la comunidad, quien abra los espacios para este nuevo paradigma:.

(8) 346. FRANCISCO GARCÍA MENDOZA Alguien me explicó que, hace muchos años, el doctor Ramsey hizo un gran esfuerzo para concienciar a las mujeres de Antigua de la necesidad del control de natalidad, enseñándoles además todo lo necesario acerca de métodos anticonceptivos, y que la campaña había sido un éxito. ¿Acaso no me había dado cuenta de que ya no era como antes, cuando todas las mujeres en edad de procrear estaban preñadas?... El doctor Ramsey me explicó que cuando empezó a hablarle a la población de Antigua de enfermedades de transmisión sexual, y en particular del sida, los hombres decían que estaba mintiendo, que tenía sus motivos ocultos para hablar como lo hacía… (Kincaid 34).. Bajo la lógica de Preciado, el doctor Ramsey será un facilitador de la instauración del nuevo régimen de control farmacopolítico, al cual Antigua y sus habitantes se resisten. En ese sentido, Ramsey es también alegoría del control biopolítico sobre los cuerpos, pues “nacer, morir, curarse, enfermarse, reproducirse, etc., se vuelven focos de intervenciones diversas, y por lo tanto de politización” (Giorgi 8). Por otra parte, la protagonista, sin ser realmente consciente, será quien contribuya a esta expansión del capitalismo a través del cuerpo enfermo. A la industria no le conviene que Devon muera, de ahí la insistencia de la hermana en que siga sagradamente la terapia del AZT importado, de ahí la insistencia en el uso del preservativo que la institución médica le solicita a Devon. Pero él las rechaza, el sigue manteniendo relaciones sexuales con diversas personas. De hecho, Devon hablará de la enfermedad como “lastupidez” y se negará a reconocerse como enfermo. El poder se prueba en los sujetos sexualmente dominados y sometidos, aunque hay que tener en cuenta que esta relación alcanza “una dimensión infinitamente más compleja y más política que una simple operación binaria de control de los más fuertes sobre los más débiles (Eltit 6)”. Devon ve la enfermedad como un agente extraño y opta por no nombrarla. El tema del VIH/Sida será un tabú en Antigua. El estigma es evidente, pero el rechazo hacia un mal importado también lo es. El sometimiento y el control son reafirmación del poder imperial, pero Devon y su madre, a diferencia de la protagonista, aún funcionan bajo ciertas lógicas de resistencia. Tanto él como mi madre me llamaron para decirme que se le había acabado el AZT. Sentí pánico, pues pensaba que un solo día sin tratamiento podía bastar para que su estado de salud empeorara terriblemente. Si por lo.

(9) VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN MI HERMANO DE KINCAID 347 menos me hubieran avisado de que necesitaría más antes de que se le acabara por completo… Era un viernes por la tarde, en la farmacia no les quedaba AZT en aquel momento, y no volverían a tener hasta el lunes por la mañana… Aquel lunes conseguí el AZT, se lo envié a mi hermano mediante una agencia de transportes privada, lo recibió, empezó a tomarlo de nuevo. Al parecer, haber pasado unos pocos días sin tomarlo no había influido negativamente en su bienestar físico. Siguió recuperando fuerzas, siguió mejorando (Kincaid 52).. En este caso, se observa cómo es la protagonista quien desesperadamente se inquieta por la ausencia del fármaco. Si bien puede leerse como la debida preocupación de una hermana por la salud de su hermano, también puede interpretarse como alegoría a nivel familiar de las lógicas de poder entre el Norte y el Centro/Sur, pues la adquisición del AZT pasa a ser un método de dependencia en donde el mercado, la salud y la compasión necesariamente se cruzan. Se llamaba Ed. Había sido siempre muy amable y comprensivo, dándome a menudo a crédito el medicamento que le había encargado, confiando en que le pagaría los cientos, miles de dólares que valía; no le importaba a cuánto ascendiera mi deuda, siempre me daba los medicamentos que le habían recetado a mi hermano para aliviar su sufrimiento y prolongar su vida (Kincaid 87).. La industria del fármaco pasa a ser indispensable en la vida de los habitantes de Antigua, pues para evitar el contagio de VIH y para lograr controlar los niveles de natalidad, en donde muchos hijos es igual a más riesgo de propagación del virus, es necesario adquirir y depender tanto del preservativo como de las píldoras anticonceptivas. El virus traspasa las fronteras, primero geopolíticas y luego del organismo, instalándose en lugares y cuerpos en donde antes no existía. El infectado por VIH/Sida pasa a ser usuario dependiente del sistema farmacopolítico propuesto por Preciado. Es consumidor de píldoras de fabricación técnica destinadas a la prolongación de la vida, alimentando de este modo el régimen capitalista que comienza a instalarse en una Antigua en donde casi no existe acceso a medicamentos: “Hay gente que se queja de que los hospitales de Estados Unidos cargan seis dólares por una dosis de Tylenol; se sorprenderían al ver esta otra forma de llevar un hospital: tráigase sus propias medicinas” (Kincaid 30). Es el capital quien otorga, siguiendo los postulados de Agamben la posibilidad de prolongar la vida o de autorizar la muerte. Propone.

(10) 348. FRANCISCO GARCÍA MENDOZA. el teórico que “En particular el desarrollo y el triunfo del capitalismo no habrían sido posibles, en esta perspectiva, sin el control disciplinario llevado a cabo por el nuevo bio-poder, que ha creado, por así decirlo, a través de una serie de tecnologías adecuadas, los ‘cuerpos dóciles’ que le eran necesarios” (12). El virus extranjero que penetra en Antigua va a derribar las fronteras tanto ideológicas como geopolíticas, en el sentido de que la enfermedad pasará a ser un problema global. Para el planteamiento de Preciado, el portador de VIH no es un sujeto que deba ser aislado (lo que no excluye el que deba ser controlado y vigilado), no es un enemigo a eliminar, pues verá al virus como un agente facilitador de la irrupción del régimen farmacopolítico que, a su vez, será motor de la empresa neocolonial capitalista en la isla. Escribe Meruane: Al Estado tampoco le estaba permitido producir su propia medicina. La tecnología farmacológica en la era neoliberal del virus era y continúa siendo controlada por una industria cuya apuesta suprema, por más que las campañas aseguren algo distinto, no es la vida sino el beneficio. Es resguardar las patentes antes que la sobrevivencia de los ciudadanos menos dotados (83).. El Estado puede llegar a ser subsidiario y garantizar el acceso universal a los contagiados por el virus, pero aun así es la industria farmacológica quien controla y se beneficia gracias a la población seropositiva. En ese sentido, resulta bastante peligroso que sea la industria misma quien exceda al Estado en cuanto a resguardo sanitario se refiere, pues los límites de lo ético se someten a la acumulación de capital y a los beneficios económicos que produce el paliativo. Devon se transformará en un cuerpo sujeto a la administración biopolítica del mercado. El virus va a tender puentes entre las naciones, será un agente globalizador. “El evento epidémico sólo resulta impactante e importante porque excede la reducida geografía de lo propio: no es otro desastre natural africano o latinoamericano sino que compromete a los ciudadanos del mundo entero” (Meruane 38). Pero sólo desde el centro hacia la periferia y no al revés. La protagonista se niega a llevar a su hermano a Estados Unidos en donde podría recibir un mejor tratamiento y cuidado; por el contrario, decide importar el medicamento y dejar a Devon en Antigua sin posibilidad de desplazarse..

(11) VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN MI HERMANO DE KINCAID 349 Cuando descubrió que yo vivía en Estados Unidos y que mi hermano yacía en un hospital más muerto que vivo debido a la falta de tratamiento adecuado, me dijo, como si fuera la sugerencia más natural y obvia del mundo, que debía llevármelo conmigo a Estados Unidos. Al oír eso quedé anonadada, porque yo estaba haciendo todo lo que podía; tengo una familia, no soy rica, cualquiera que conozca de cerca esa enfermedad sabe lo costoso que resulta un tratamiento apropiado… Respondí, Ah, estoy segura de que no le dejarían entrar en el país, aunque no sabía si lo que estaba diciendo era cierto, en realidad no conocía cuál era la política de inmigración en relación con el VIH (Kincaid 41-42).. En esta decisión influye también el rechazo que le produce a la protagonista cualquier vestigio que remita a su pasado y, sin duda, que su hermano lo es. Pero el virus se expande, la enfermedad, a diferencia del tratamiento, no trabaja bajo ningún tipo de política migratoria. Meruane plantea que la importancia que adquiere el VIH se debe al reconocimiento del mismo en “zonas del mundo de alta visibilidad como las pobladas urbes de la América estadounidense: Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, pero también Washington y Miami” (39). No hay duda de que el virus también llega a esas ciudades desde las distintas periferias, pero la migración se visualiza cuando el centro es el que se siente amenazado. El VIH no conoce fronteras, la enfermedad se transmite en su recorrido migratorio y (neo)coloniza los espacios tanto corporales como territoriales. Conclusiones Al concluir la revisión de la novela Mi hermano surge de inmediato el interés por las coincidencias entre el mundo narrado por la autora y el mundo real concreto. Si bien se trata de escritura autobiográfica, no es del todo posible afirmar que efectivamente, y más allá de la ficcionalidad, Antigua sea parte de un proceso de neocolonización estadounidense. En ese sentido, el estudio literario de la obra se limita exclusivamente a ese espacio imaginario, y reconocer esos límites permite la posibilidad de ampliar la investigación y aventurarse con nuevas perspectivas que aportarían en el campo de los estudios culturales. A pesar de lo anterior, no deja de ser interesante y problemática la posibilidad de coincidencia entre texto y contexto. El hecho de que la enfermedad y el acceso a los paliativos sean ins-.

(12) 350. FRANCISCO GARCÍA MENDOZA. trumento del proceso neocolonial en un territorio subdesarrollado, constituye lo que será la perversión del capitalismo actual. Efectivamente, se aprecia en la novela una relación de poder entre la protagonista y su hermano, que es a su vez espejo de la relación dominante/sometido entre naciones. La primera es quien tiene el acceso económico para solventar el tratamiento contra el Sida y es ella quien se hace cargo de la importación del AZT a la isla. Las lógicas de mercado y de control biopolítico impiden que el medicamento esté disponible para la población antioqueña, y de esta forma la sobrevivencia a la enfermedad va a depender de cuánto dinero sus portadores, o sus familiares, estén dispuestos a desembolsar. La misma relación asimétrica entre los hermanos es la que existe entre un país desarrollado, como Estados Unidos, y uno subdesarrollado, como lo es Antigua. El proceso neocolonialista queda al descubierto en las huellas que la globalización empresarial deja en la novela. El privilegio que constituye el acceso a un pollo frito del KFC, la importación libre de insecticidas que en su país de origen están prohibidos, o la penetración e instauración de diversos métodos anticonceptivos producidos en el extranjero, van a dar cuenta del proceso. El primer apartado de este ensayo aborda el desarraigo voluntario de la protagonista y el rechazo que le produce regresar a su isla natal. La enfermedad de su hermano la obliga a reestablecer los lazos quebrados con su tierra de origen y con su familia. El viaje constituye una experiencia de transformación y el retorno es el quiebre en la distancia que ella misma ha establecido. El segundo apartado aborda la enfermedad de Devon, en donde combatir el VIH/Sida significa validar el proceso neocolonial y el ingreso a las lógicas de control operadas por el mercado. Curiosamente, el virus que llega del extranjero va a derribar las fronteras establecidas, sin embargo y al mismo tiempo, la isla se transformará en un espacio de confinamiento para el contagiado. Los fármacos entran, pero el enfermo no sale, la lógica de mercado privilegiará el tránsito de capitales antes que un mejor devenir para el infectado. La novela de Jamaica Kincaid, más que una ficción familiar, es una obra que retrata y permite reconocer al VIH/Sida como la metáfora de un proceso de globalización económica, cultural y social,.

(13) VIH/SIDA Y RELACIONES DE PODER EN MI HERMANO DE KINCAID 351. en donde posibilidad de vida y de muerte pareciera ya no ser un límite para el desarrollo perverso del mercado. BIBLIOGRAFÍA CITADA Agamben, Giorgio. Homo Sacer: el poder soberano y la nuda vida. Valencia: PreTextos, 2003. Eltit, Diamela. “Cuerpos desechables: relaciones entre poder y sexualidad”. Patrimonio Cultural (Dibam) 30 (verano 2004): 6-7. Giorgi, Gabriel. Formas comunes: animalidad, cultura, biopolítica. Buenos Aires: Eterna Cadencia Editora, 2014. Kincaid, Jamaica. Mi hermano. Santiago: LOM Ediciones, 2009. Meruane, Lina. Viajes virales. La crisis del contagio global en la escritura del sida. Santiago: Fondo de Cultura Económica Chile S.A., 2012. Pizarro, Ana. El sur y sus trópicos: ensayos de cultura latinoamericana. Cuadernos de América sin nombre 10. Alicante: Universidad de Alicante, 2008. Preciado, Beatriz. Testo Yonqui. Madrid: Editorial Epasa Calpe, S.A., 2008. Stecher, Lucía. “Diáspora, duelo y memoria en Mi hermano de Jamaica Kincaid”. Revista Chilena de Literatura 78 (abril 2011): 185-203..

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Referencias

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