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Universidad de La Salle Universidad de La Salle

Ciencia Unisalle Ciencia Unisalle

Licenciatura en Educación Religiosa Facultad de Ciencias de la Educación

1-1-2002

Pedagogía para la formación en valores en la maestría en Pedagogía para la formación en valores en la maestría en

docencia de la Universidad de La Salle. Fundamentación teórica:

docencia de la Universidad de La Salle. Fundamentación teórica:

ética, moral y conciencia ética, moral y conciencia

Wencith Guzmán Gutiérrez Universidad de La Salle, Bogotá Fabián Leonardo León Rivera Universidad de La Salle, Bogotá

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Citación recomendada Citación recomendada

Guzmán Gutiérrez, W., & León Rivera, F. L. (2002). Pedagogía para la formación en valores en la maestría en docencia de la Universidad de La Salle. Fundamentación teórica: ética, moral y conciencia. Retrieved from https://ciencia.lasalle.edu.co/lic_educacion_religiosa/189

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PEDAGOGÍA PARA LA FORMACIÓN EN VALORES EN LA MAESTRÍA EN DOCENCIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA: ÉTICA, MORAL Y CONCIENCIA

WENCITH GUZMÁN GUTIÉRREZ FSC.

FABIÁN LEONARDO LEÓN RIVERA FSC.

UNIVERSIDAD DE LA SALLE FACULTAD DE EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS RELIGIOSAS

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PEDAGOGÍA PARA LA FORMACIÓN EN VALORES EN LA MAESTRÍA EN DOCENCIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA: ÉTICA, MORAL Y CONCIENCIA

WENCITH GUZMÁN GUTIÉRREZ FSC.

FABIÁN LEONARDO LEÓN RIVERA FSC.

Trabajo de grado para optar al título de Licenciados en Educación con especialidad en Ciencias Religiosas

Director

JOSÉ LUIS MEZA RUEDA Magíster en Docencia

UNIVERSIDAD DE LA SALLE FACULTAD DE EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS RELIGIOSAS BOGOTÁ D.C.

2002

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ADVERTENCIA

“Ni la Universidad ni el asesor,

ni el jurado calificador son responsables de las ideas expuestas por el graduando”.

Reglamento Estudiantil Art. 95

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NOTA DE ACEPTACIÓN

_____________________________

_____________________________

_____________________________

_____________________________

Presidente del Jurado

_____________________________

Jurado

_____________________________

Jurado

Bogotá D.C. Octubre de 2002

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DEDICATORIA

Utilizando un código difícil, pero con el que el hombre debe expresarse, como son las palabras, dedicaré mi trabajo a quienes fueron, han sido y serán mis acompañantes en este camino. Un día comencé, con el único objetivo de terminar; pasado el tiempo y premiado el esfuerzo, estoy diciéndole a aquellos que creyeron en mí, eh aquí una parte de lo que quise hacer y decir.

De eso que un día recibí de ustedes estoy dando, para complacerme a mí y complacerlos a ustedes; pues como dice Göethe: “si yo pudiera enumerar cuánto debo a mis grandes antecesores y contemporáneos, no me quedaría mucho en propiedad”. Esto es mío, pero también es de cada uno de ustedes.

Por esto y mil motivos más, se lo dedico a mis padres: Arquímedes Guzmán y Edelmira Gutiérrez; a mis hermanas: Ledys, Alexi y Niglis; a mi hermano, Didi Ayendi y a mis cuatro sobrinos del alma. A mi Director del Escolasticado, Hermano Jorge E. Molina V., y a mis hermanos de comunidad, quienes en varias ocasiones preguntaron por el trabajo. A las personas que me prestaron asesoría para la misma, Profesores José Luis Meza Rueda, Gabriel Suárez Medina, directores de la investigación, profesores de la Universidad de La Salle; al profesor Justo Soto, del Instituto San Bernardo De La Salle.

WENCITH GUZMÁN GUTIÉRREZ fsc.

(7)

DEDICATORIA

Hablando a mí mismo

Soberbio y humilde le digo a mi alma,

me contemplo y observo lo que fue y será de mi vida,

yo ahora, a los veintitantos de mi edad, y con gran disponibilidad, comienzo, y espero no cesar hasta mi muerte.

Me alejo de las aulas, del bullicio, de mis maestros, de la gente; me sirvieron, no los olvido;

criado en las tierras de la libertad, de familia y padres humildes, aprendí el valor de un abrazo, y la fortuna de una lágrima, Creo que un beso de mi madre no es menos que un milagro,

Creo que el silencio de mi padre no es menos que el más grande de los sermones, Y que el cariño de mis hermanos es la presencia divina.

Me ha tocado la suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio; difíciles han sido muchas experiencias y lo mejor de ellas lo he aprendido.

Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo, ni comprendo cómo puede existir algo más prodigioso que yo mismo, sin embargo, sigo constante en su búsqueda.

A él, que me ha llamado; a los que permitieron que existiera este cuerpo, a los que compartieron su existencia conmigo; a ellos, les dedico esta obra, que no es la más perfecta pero es la primera…

FABIÁN LEONARDO LEÓN RIVERA fsc.

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AGRADECIMIENTOS

“Mientras el río corra, los montes hagan sombras y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido en la mente del hombre agradecido”.

Virgilio

Los autores expresan su agradecimiento a:

La Universidad de La Salle, por acogernos en su claustro durante los nueve semestres de la carrera.

La Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por el apoyo en todas las dimensiones necesarias, para el desarrollo del trabajo.

Los profesores José Luis Meza Rueda y Gabriel Suárez Medina, por su sabiduría y constancia, en la orientación.

Hermano Carlos Carvajal C. y a la Comunidad del Instituto San Bernardo De La Salle, por permitirnos un espacio, que favoreció el desarrollo y planteamiento de cada una de las ideas del trabajo.

Hermano Jorge E. Molina V., como director del Escolasticado y como director del Departamento de Ciencias Religiosas y a los profesores del Departamento, quienes con su esfuerzo y dedicación, imprimieron en nosotros, teorías e ideas de las cuáles muchas exponemos en este trabajo.

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“El fin del hombre es alcanzar la felicidad; como también es influir en la formación de la conciencia, la ética y la moral en aquéllos que desconocen tales virtudes”.

Fabián y Wencith

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PRESENTACIÓN DEL TRABAJO

Nuestro trabajo esta contenido en la línea de investigación, «Pedagogía de los Valores» propuesta por la Universidad De La Salle. Dentro de esta línea los profesores Gabriel Suárez Medina y José Luis Meza Rueda, realizan una investigación patrocinada por la Universidad bajo el título: Pedagogía para la formación en Valores en la Maestría en Docencia de la Universidad De La Salle.

Como estudiantes de pregrado de Ciencias Religiosas, nos hemos integrado como asistentes de dicha investigación, con el fin de contribuir a una parte del desarrollo del marco teórico de la misma. Para tal fin, acordamos con los investigadores principales, que nuestra contribución sería la justificación conceptual de Ética y Moral desde un principio etimológico; así como la conceptualización de Conciencia. Éste trabajo corresponde a dos textos titulados: fundamentación teórica: Ética y Moral; y fundamentación teórica: La Conciencia.

Aún existen varios apartes del proyecto que están sin desarrollar, pues al tratarse de un proyecto a largo plazo, éstos se llevarán a cabo con el paso del tiempo, por los investigadores principales.

El desarrollo del macroproyecto, hasta el momento, esta constituido de las siguientes partes. (Ver también el índice).

1. Proyecto general.

2. Introducción general al marco teórico.

3. Fundamentación teórica: Ética y Moral.

4. Fundamentación teórica: Los Valores.

5. Fundamentación teórica: La Conciencia.

(11)

CONTENIDO

Pág.

PRESENTACIÓN DEL TRABAJO

INTRODUCCIÓN 13

1. PROPUESTA DE INVESTIGACIÓN 23

1.1. TÍTULO 23

1.2. DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA 23

1.3. ANTECEDENTES 26

1.4. JUSTIFICACIÓN 29

1.5. OBJETIVOS 30

1.5.1. Objetivo General 30

1.5.2. Objetivos Específicos 31

1.6. PROPÓSITO 32

2. DISEÑO METODOLÓGICO 33

2.1. RESULTADOS ESPERADOS 34

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3. ESTRUCTURA GENERAL DEL MACROPROYECTO 36

3.1. MARCO CONCEPTUAL DESDE LO TEÓRICO 36

3.2. MARCO CONCEPTUAL DESDE LO PRÁCTICO 37

3.3. PROPUESTA ÉTICA DESDE LA TEORÍA 37

3.4. DIDÁCTICA DE LA PEDAGOGÍA EN VALORES 38

3.5. PROPUESTA DE FORMACIÓN ÉTICA EN LA UNIVERSIDAD 38

4. MARCO TEÓRICO 39

4.1. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA: ÉTICA Y MORAL 39

INTRODUCCIÓN 39

4.1.1. Aproximación a los contextos 40

4.1.1.1. La cultura helenística 41

4.1.1.2. La cultura romana 41

4.1.1.3. La cultura semita 42

4.1.2. Significado etimológico 43

4.1.2.1. Etimología del vocablo ética 44

4.1.3. Etimología del vocablo moral 50

4.1.4. Relación entre ética y moral 55

4.1.5. A manera de conclusión 59

5. LOS VALORES: APROXIMACIÓN CONCEPTUAL 64

(13)

5.1.1. Jerarquías y escalas de valores 71 5.1.2. ¿Qué es lo bueno?: elemento material del conocimiento

axiológico 76

6. DESARROLLO CONCEPTUAL: LA CONCIENCIA 64

7. EDUCACIÓN EN VALORES 82

7.1. Educación basada en la teoría psicológica 87

7.2. Educación basada en leyes jurídicas 88

7.3. Propuesta: desde la educación afectiva 89

8. CONCLUSIONES 94

9. ANEXOS 95

BIBLIOGRAFÍA 111

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INTRODUCCIÓN

"Porque la persona es educable siempre se podrá

educar en valores".

Armando Rugarcía

“La educación que no tiene que ver con la formación en valores

no es educación".

Gabriel Suárez

La educación desde siempre ha llevado consigo el dúo saber-formar, es decir, es inherente al maestro la tarea de educar tanto en lo específico de la ciencia que enseña como en la formación de valores. Se trata, entonces, no sólo de transferir una serie de conocimientos o de formas de enfrentarse con el mundo, sino unido a ello, formar integralmente a quien aprehende cualquier tipo de saber o quien se inicia en el camino de la ciencia.

Este proceso ha tenido varios momentos a lo largo de la historia de la humanidad.

Algunas veces se ha llevado a cabo de forma admirable1, otras no tanto2, se trata

1 Basta recordar a Sócrates educando sus discípulos, o San Alberto Magno educando a Santo

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de recoger estas experiencias, para que aprendiendo de ellas, se pueda formular una propuesta que sirva de guía para el momento que vive la humanidad y, más específicamente para el sistema educativo colombiano.

No se debe partir de la afirmación: "los valores están en crisis", pues ya suena hueca y sin sentido. Por el contrario se debe estudiar de forma muy cuidadosa la necesidad de contextualizar cada una de las situaciones que vive la humanidad y desde allí lograr desarrollar unos fundamentos que permitan reflexionar y generar experiencias que den respuestas a los diversos interrogantes que la sociedad moderna señala. Podemos, entonces, partir de la siguiente afirmación:

"La escuela tradicional ha desvinculado el proceso enseñanza-aprendizaje, al enfatizar sólo los aspectos teóricos del contenido y de su enseñanza, sin analizar las aportaciones teóricas que sobre el aprendizaje se han presentado"3.

Se trata, de analizar si el proceso de enseñanza ha dejado de lado la formación en valores para dedicarse a la formación profesional y disciplinar, sin tener en cuenta lo que las demás ciencias o disciplinas le pueden aportar. Ciertamente la escuela4 ha perdido unos espacios que se habían ganado en la historia de la educación, pero seguramente esto no ha sido por simples caprichos, sino que en

3 ESPINO AGUILAR María Eugenia, “Contra el verbalismo, modelos alternativos de enseñanza para impulsar el desarrollo intelectual y moral del educando”, ponencia en Coloquio: la universidad y la educación en valores. Memorias, México 1999, p. 1.

4 Se debe entender aquí por “escuela” un sentido amplio, es decir, todo proceso educativo institucional. Se incluyen, entonces, todas las etapas de la educación formal.

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algunas ocasiones, como en el caso colombiano, obedecen a una serie de leyes y directrices, que buscan otro tipo de Educación, donde se relativiza la formación en valores y se pasa a la enseñanza profesionalizante, pues se tiene la creencia que de ese modo se puede dar respuesta a la demanda de mano de obra calificada que la sociedad tiene.

"La Educación en valores, elemento fundamental para lograr la armonía en la convivencia humana, debe considerarse como un objetivo prioritario de cualquier programa de formación en las escuelas y aún en cualquier empresa, institución, organismo o grupo humano, pero de manera urgente deberá formar parte de los programas de estudio curriculares tanto en los niveles de educación básica, la media superior y la superior, toda vez que se reconoce que la correcta asimilación y práctica de los valores debe ser iniciada desde la infancia, cuando es más fácil influir en el individuo y hacer de él una persona recta en sus costumbres, pero luego a través de su adolescencia con programas especiales de mantenimiento, se logre la construcción de profesionistas ciudadanos, ejemplares académica y moralmente bien preparados"5.

Si esto se puede afirmar de la Educación Básica y Secundaria, con mayor razón se puede afirmar de la educación Superior. Pues, aunque con sus falencias en la

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Básica se han dado propuestas, intentos, esfuerzos, que de alguna manera han dejado huella en los estudiantes que han pasado por allí. Es verdad que falta una sistematización, que debe ser un esfuerzo más organizado, y a largo plazo y no pequeños esfuerzos de alguna persona que desea realizar o plasmar una idea de la cual está convencida.

En la Educación Superior los programas y los intentos son muy pobres, pues se ha confiado este aspecto a las etapas anteriores de la educación. Aquí lo que existe son algunos programas que intentan ser la continuación, o volver a recordar lo que ya se ha visto anteriormente. No ha habido en la historia de la Educación colombiana un intento sistemático, un programa que sostenga y ayude a que la formación profesionalizante tenga en cuenta la dimensión axiológica de la persona6. Es por ello, que esta investigación busca comenzar un camino que sostenga un proyecto a largo plazo, donde sea la Institución la que se comprometa en primera persona y, desde ella, se generen los procesos que harán posible la Educación en valores.

"La formación valoral en el nivel de Educación universitaria no puede partir de cero, pues ambos, estudiantes y profesores ya tienen una historia que los

6 Se puede citar aquí la Ley 30, que exige la materia de ética en la educación superior. Pero se puede apreciar que no es algo sistemático, sino que es más bien como por cumplir un requisito.

Basta estudiar los contenidos de la materia que se ofrece, muchas veces, ni de ética se habla.

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acompaña. En ellos están presentes un cúmulo de valores o antivalores y actitudes que pueden ser caracterizadas como positivas o negativas"7.

No es que la Educación Superior vaya a suplir lo que las anteriores etapas no han hecho, ni se trata de cambiar los valores que ya se han cultivado a lo largo del camino pedagógico, se trata más bien de formular un proyecto que permita generar espacios éticos, donde los estudiantes sientan que pueden desarrollarse como personas8, pues es un ambiente que respeta sus valores, pero que al mismo tiempo ayuda a cultivarlos, enriquecerlos, confrontarlos críticamente y, sobre todo, aprender a vivirlos en sociedad.

"La universidad no puede como no pueden ni la familia, ni la Iglesia, ni el Estado hacer a la gente buena, beata o santa; pero sí pueden llevar a las generaciones jóvenes a reflexionar y decidir responsablemente entre hacer el bien y hacer el mal, contribuyendo así a construir su conciencia individual y social. La construcción de esta conciencia individual y social encuentra en el mundo universitario tierra más fértil cuando ambos, profesores y estudiantes se involucran en un diálogo reflexivo y crítico en donde el contenido es instrumental, objeto de

7 VARGAS, Héctor y RODRÍGUEZ, Alfredo, “El profesor universitario y su contribución a la formación valoral de los estudiantes de programas de ingeniería”, Ponencia, Coloquio: La

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reconstrucción y el estudiante acepta participar más activamente en la arquitectura de su formación"9.

Ahora bien, hablar de Educación en valores no es algo tan simple, más bien se puede afirmar que es un objeto de estudio bastante complejo y que se debe analizar desde diversas ópticas para que la reflexión que de ello provenga sea más crítica y sobre todo fundamentada en juicios que buscan la construcción de un nuevo ambiente más que de una moda, pues en este aspecto también se puede faltar a la profundidad y caer en conceptualizaciones que sólo generan confusiones y desorientaciones. No se puede decir que existe sólo una forma de entender o de comprender lo que se afirma acerca de un valor, no se debe aceptar una sola posición, pues esto llevaría a dogmatismos y teorías demasiado cerradas que no tienen en cuenta las culturas, los diversos ambientes y la pluralidad que se dan en el mundo de hoy. Por tanto, respetando la situación y el contexto de cada cultura se debe intentar aproximar un trabajo sobre la Educación en valores, en este caso en la Educación Superior.

"Cuando se habla de Educación, formación, de socialización, etcétera, hablamos de conceptos diversos y complejos. Cuando asociamos a ellos la idea de “en valores", entonces la diversidad y la complejidad aumentan exponencialmente.

¿Se puede educar en valores? ¿Se debe educar en valores? ¿Es posible la

9 VARGAS, Héctor y RODRÍGUEZ, Alfredo. Op. Cit. Pág. 1.

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formación en valores? ¿En qué consiste la formación en valores? ¿Es posible no educar en valores? Y, como éstas, una infinidad de preguntas más. Pero el caos alcanza su maximun maximurum"10. Si se intenta responder a las preguntas que anteriormente se formulaban, entonces, se debe tomar el desafío, pues se educa o no se educa en valores. Si la respuesta es afirmativa, se trata de propiciar las posibilidades para que ello se pueda dar. Se debe también pensar en la respuesta negativa, es decir, ¿Será posible no educar en valores? Porque pueden existir las mejores intenciones, la mejor buena voluntad de las personas, pero si en este caso la Institución y todo lo que la rodea, es decir, políticas, criterios, administración, organización, no lo permiten, el esfuerzo será vano.

"¿Es posible no educar en valores? No, no es posible no educar en valores. Al pertenecer a una institución educativa, con características particulares, al matricularse en un cierto grado, para un cierto programa educativo, al interactuar con los compañeros, con los profesores, el estudiante adquiere, de manera intencionada o no, informaciones que transformará en valores y con los que construirá o reconstruirá su cultura"11.

Cada grupo social, Institución, organización, genera "de-suyo" una serie de valores, de creencias, un sistema de relacionarse que quiérase o no van a

10 SERGIO POU, Alberú, “Formación a distancia”, Ponencia, Coloquio: La universidad y la

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conformar los valores que ese grupo social respeta y hace respetar. Por tanto, decir o afirmar de entrada que no se forma en valores es algo muy vago. Se puede no tener conciencia de realizar esta acción, algunas veces esto es lo que sucede, las personas no se dan cuenta que con sus acciones logran generar una forma de comportamiento de quien sigue sus pasos. Es por esto, que algunas teorías sostienen que no se debe hacer explícito el educar en valores, sino que cada persona de las que conforman la Institución, en este caso la educativa, con su actuar, con su comportamiento, realiza esta labor. Este tema será desarrollado posteriormente, pues se hace necesario que se den momentos explícitos donde la educación en valores encuentre un espacio adecuado y sobre todo en el que todos puedan participar.

No se trata de decir en qué valores explícitamente se debe formar, o señalar con prioridad en lo que se debe hacer énfasis, más bien, como se ha venido sosteniendo se trata de propiciar, de permitir que en el ambiente donde se lleva a cabo la labor educativa se permita y se favorezca el espacio para que los que deseen logren disfrutar de las experiencias comunes que se pueden dar cuando los grupos comparten colectivamente sus valores.

Algunas experiencias parten de la ley, pues no encuentran otro modo de poder exigir que estos espacios se generen en la academia, claro que es algo demasiado fuerte, pues se trata de propiciar y no de imponer, de permitir y no de

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obligar a nadie, tal vez es un método que permite ir mucho más rápido, pero se corre el riesgo de maltratar a las personas y, a largo plazo, causar el efecto contrario al que se desea obtener.

"¿Qué valores enseñar, fomentar, obligar, pedir, exigir a los alumnos…? No encontraba la respuesta; pero seguía buscando para calmar sobre todo mi conciencia. Y un buen día lo encontré... en la Constitución estaban los artículos que permitían el imponer la Educación en valores"12.

De otra parte, la propuesta es más bien una construcción desde la academia, desde el quehacer educativo, donde se da un aporte de todos, donde las personas que conforman la Institución se comprometan porque es una opción y no porque viene impuesto por una ley o por un reglamento. La propuesta es ir dando pasos con toda la comunidad educativa, con razones y consensos aceptados y discutidos desde la argumentación.

Dejemos, entonces que la propuesta madure en cada uno de los lectores la idea de un camino construido por todos y no al capricho de unos pocos.

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La investigación está constituida por tres partes fundamentales: un diagnóstico hecho a la Maestría en Docencia de la Universidad, sobre el estado del arte de los valores en la misma; un marco teórico que fundamenta las bases conceptuales de la investigación y finalmente, una propuesta de Pedagogía para la formación en Valores en la Maestría en Docencia de la Universidad de La Salle.

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UNIVERSIDAD DE LA SALLE MAESTRÍA EN DOCENCIA

1. PROPUESTA DE INVESTIGACIÓN: PEDAGOGÍA EN VALORES

1.1. TITULO:

PEDAGOGÍA PARA LA FORMACIÓN EN VALORES EN LA MAESTRÍA EN EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE

1.2. DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA

Queremos hacer una propuesta validada de formación en valores que abarca los niveles de teoría y práctica, comenzando con la reflexión teórica o conceptual y llegando a realizar aplicaciones en la práctica, por ello, se inicia con un grupo o muestra. Iniciaremos con la Maestría en Educación, pues es allí donde se forman los educadores, para luego ir dando pasos procesuales hasta llegar a la totalidad

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La sociedad en la cual nos encontramos inmersos es una paradoja, pues de una parte vemos esfuerzos enormes por alcanzar nobles ideales, pero también fuerzas que amenazan lo más sagrado del hombre: la vida. Esto ha hecho que nos preguntemos en el día a día sobre los valores que gobiernan las personas que vivimos el momento histórico que nos interpela. Algunos, entonces, deciden hablar de vacío ético, otros citan la crisis de los valores. Cualquiera de estos temas que deseáramos profundizar ya sería un tema fundamental de la investigación, por ello, forma parte de nuestra temática.

Se trata de ir mirando cómo y de qué forma podemos actualizar los valores que siempre están ahí, lo importante es que las personas nos decidamos a ponerlos en acto, pues de lo contrario los que decidan colocar una serie de valores por acto serán los que marcan los rumbos de la sociedad actual, como está sucediendo.

No se trata de poner algunos valores de moda, por el contrario debemos hacer énfasis entre dos opciones: dejar los valores como una moda o que sean de actualidad. Este será un tema que necesariamente habremos de estudiar.

Al buscar las causas de esta situación, la que estamos viviendo, nos podríamos preguntar por su origen. Querer darle un inicio con exactitud es una empresa demasiado pretenciosa. Aquí encontramos uno de los puntos que delimitarán nuestra investigación, la educación para lo superior. Es decir, queremos que sea una investigación que se enmarque en la educación universitaria, nuestro esfuerzo

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será generar una pedagogía para que en y desde lo superior se generen esos ambientes éticos que, luego de un trabajo, pasen a la sociedad por medio de los profesionales que la conforman.

Para ello, debemos adentrarnos en el proyecto Educativo de la Universidad y en los currículos de las diversas carreras, pues de otro modo no podremos dejar una huella significativa. Las carreras de hoy son profesionalizantes, y aunque todas ellas hacen alarde de la “formación integral”, esto no pasa de ser una frase que se usa muchas veces y en el fondo no se sabe lo que significa.

De allí se deriva una pregunta muy importante, ¿es posible educar en valores en la Universidad? Algunos piensan que a este nivel de desarrollo a la persona le es muy difícil cambiar una serie de criterios que la familia, la escuela en formación básica y la sociedad le han brindado; otros pensamos, que en cualquier edad la persona está en la posibilidad de aprehender y adquirir tanto los conocimientos como los valores que se le brinden, lógicamente deben ser presentados con pertinencia y profundidad para que sean clarificados en la persona. No es una tarea fácil, sobre todo porque la cultura marca cada vez más los diversos comportamientos, pero no por difícil nos podemos sentir derrotados, por el contrario, se convierte en un desafío para los educadores y para la comunidad educativa.

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Por ello, se busca realizar una propuesta ética que encuentre su realización explícita en la academia, pues hasta ahora la ética y los valores han sido cuestionados, silenciados y ocupan un lugar secundario en los planes de estudio, incluso, hasta se ha llegado a pensar en su validez o no. Esto debe ocupar nuestra reflexión, pues dadas las circunstancias la ética y la formación en valores debe tener un espacio explícito en el ambiente universitario.

La delimitación también se ocupará de los conceptos fundamentales que rigen nuestra tema de investigación, pues de lo contrario seguiremos en equívocos que hasta hoy han hecho carrera. Debemos pues, ocuparnos de los conceptos, pues ellos nos ayudarán a caminar y a dialogar con mayor altura intelectual.

1.3. ANTECEDENTES

Dar por sentado un estado del arte en este tema nos parece un poco apresurado, pues ello mismo será uno de los objetos de nuestra investigación. Esto lo podemos afirmar dado que sobre educación en valores para la educación básica y media vocacional existe un amplio material, no así para la Universidad. Debemos aclarar que no estamos hablando simplemente de ética, sino de un proceso en educación en valores. Por ello, se nos convierte en una necesidad establecer a nivel nacional e internacional lo existente en cuanto a bibliografía se refiere.

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Cabe destacar en este momento lo que cada uno de los investigadores principales ha realizado en este terreno, a fin de saber el porqué de la opción por el tema que nos ocupa.

El profesor Gabriel Suárez Medina, desde hace ya más de cinco años ha venido investigando sobre la temática que nos ocupa. Después de varios años de cátedra, se ha dado a la tarea de escribir y sistematizar lo que ha reflexionado, fruto de ellos son tres libros para bachillerato que llevan por título “Espacio ético:

de la casa a la escuela”. En ellos se plasman las ideas centrales de cómo ir re- construyendo y re-creando los valores en los jóvenes. Dos conferencias que son la base del tema que hoy nos ocupa son “Los valores en la escuela hoy” y “Una propuesta ética de gobierno escolar”. Dicho material se convertirá dentro de muy poco en una nueva publicación. Todo ello tiene de fondo la tesis doctoral, que en pocos días será publicada, Socialidad de la realidad personal. Con estos antecedentes, se ve la necesidad de dar un salto al nivel universitario, pues es un terreno que hasta ahora no ha sido muy trabajado.

Respecto a los antecedentes intelectuales del objeto que nos ocupa, el profesor José Luis Meza, ha venido trabajando el tema desde hace 11 años cuando fuera profesor de Ética del la Licenciatura en Electromecánica del Instituto Técnico Central en su convenio con la Universidad De La Salle y, años anteriores y

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realizadas en sus estudios de postgrado sobre Educación Sexual y Desarrollo Humano y Social giraron en torno a propuestas de formación en valores como clave para enriquecer, constituir y potenciar las dimensiones de la persona. Fruto de lo anterior es autor del libro “La afectividad en el proyecto personal de vida” y del libro “La afectividad y la sexualidad en la vida religiosa: propuesta para la formación inicial”. Además, trabaja actualmente en un equipo de investigación que tiene por objeto de estudio “Los procesos para la construcción de sentido” en donde se ha venido fraguando la publicación “El discernimiento y el proyecto de vida como dinamismos para la construcción de sentido” que ha sido debatido con la comunidad académica a través de espacios de educación continuada.

El profesor José Luis Meza, en la investigación para obtener el título de Magíster en Docencia por la Universidad De La Salle, trabajó una Propuesta de formación ética como estrategia para superar los fenómenos de corrupción en la escuela que, reconociendo la novedad del tema en cuanto respuesta a un problemática real que agobia nuestro país, se constituye en una propuesta para la formación de valores éticos en la escuela, de tal forma que ésta se vea abocada a asumir el papel protagónico que debe desempeñar.

Además de los antecedentes empíricos queremos presentar los antecedentes bibliográficos que nos puede servir como marco conceptual y teórico para el propósito que buscamos. La bibliografía que aparece en el apartado 9 del

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presente proyecto (y que no repetimos aquí para no hacer extenso este documento de manera innecesaria) responde a dos categorías principales:

1. Acerca de la pedagogía en valores.

2. Acerca de la ética.

Como se puede constatar en la bibliografía, hay un rastreo bastante completo sobre las propuestas que se han venido haciendo en los últimos años, en cuanto a la formación de valores y la conceptualización de la ética tanto en el ámbito nacional como internacional, incluso recuperando experiencias de aquellos que han trabajado el tema de manera sistemática y rigurosa.

1.4. JUSTIFICACIÓN

En una sociedad donde la Universidad debe ser protagonista se hace urgente que ella proporcione una reflexión práctica y al mismo tiempo proponga nuevas posibilidades de vida. La universidad no sólo debe ser el lugar donde se estudia la ciencia, sino que debe ayudar en la formación de personas éticas y morales que transformen la sociedad desde sus prácticas profesionales con sentido de responsabilidad social.

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La universidad al servicio de la sociedad debe llevar adelante modelos éticos y morales que muestren nuevas formas de vida, de convivencia y de relaciones interpersonales. Para llevar a cabo este cometido, el educador universitario debe ser consciente del papel que tiene en la formación de los educandos superando el imaginario profesionalizante y academicista. El docente que acepte el reto de educar en valores necesita no sólo de los marcos teóricos generales para hacer una reflexión fundamentada, sino de las estrategias didácticas que pueden ser utilizadas en los espacios propios de sus prácticas educativas.

1.5. OBJETIVOS

1.5.1. OBJETIVO GENERAL

Proponer un modelo teórico-práctico para la educación en valores que se constituya en un eje de la formación ética en la universidad comenzando por la Maestría en Docencia. De esta manera queda dignificada la Universidad como protagonista de la vida social del país, donde educadores y alumnos son actores principales de un nuevo modo de relaciones interpersonales que se proyecta en una nueva sociedad.

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1.5.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

• Elaborar un estado del arte sobre la educación en valores para el ámbito de la educación superior que considere los modelos pedagógico-axiológicos vigentes en los diferentes niveles educativos y en los contextos nacional e internacional.

• Construir un marco conceptual como presupuesto para generar consensos que nos lleve a reflexionar un modelo que se pueda poner en práctica desde la universidad y para la universidad.

• Concretar los presupuestos pedagógicos que conciernen a la relación educador-educando y que inciden en la formación ética.

• Evocar la historia de la vivencia ética de la comunidad educativa universitaria lasallista para construir sobre bases sólidas el nuevo modelo que nos puede orientar la construcción del país que queremos.

• Diseñar una propuesta teórico-práctica para la educación en valores para la universidad que pueda ser implementada, validada y perfeccionada procesualmente.

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• Propiciar un espacio para la apropiación de algunas estrategias pedagógico- didácticas de la educación en valores.

1.6. PROPÓSITOS

Siendo el objetivo de nuestra investigación construir una propuesta de educación en valores, el primer propósito que salta a la vista es enriquecer la pedagogía, como saber científico, en cuanto a la presentación que ésta tiene de los diferentes modelos que buscan la formación axiológica del individuo desde las diversas perspectivas psicológicas, sociológicas o filosóficas.

Con el paso de la historia las palabras, como por ejemplo «valor», «ética»,

«moral», han ido perdiendo su verdadera significación. Esto puede ser debido al uso o a las costumbres que los pueblos van adquiriendo. En la universidad podemos comprobar otro tanto, de tal suerte que hoy es urgente recuperar el significado real de las palabras ya mencionadas para, desde allí, construir un modelo pedagógico-ético que transforme nuestras prácticas educativas y, por ende, nuestra sociedad. Este es otro aporte que nuestra investigación pretende realizar.

Una riqueza más es la unión entre teoría y práctica que la investigación desea realizar, pues algunas, por no decir muchas investigaciones se quedan en la

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teoría, y esto ocasiona que no sirvan de mucho. La nuestra quiere ser una teoría que fundamente la práctica que se lleva a cabo, pues será un dar y recibir, de este modo la investigación se enriquece mutuamente.

Además, la investigación tiene como otro propósito suscitar un ejercicio académico donde la propuesta no surge del capricho de algunas personas, sino que nace del consenso y la construcción colectiva que se va llevando a cabo en los diversos momentos de la investigación, requiriendo de la participación e interacción con directivos, profesores, estudiantes y administrativos, donde la acción comunicativa estará expresada en una sana y constante argumentación.

La comunidad educativa se verá beneficiada en cuanto que se favorecerán ambientes éticos donde la vida intelectual y social podrán caminar más expeditamente en la búsqueda y la construcción de la verdad e intentando dar respuesta a los problemas que sociedad le plantea.

2. DISEÑO METODOLÓGICO

Nuestra investigación es de corte cualitativo. Tendrá características de la investigación Acción Participación, pero no totalmente, pues el marco teórico se llevará a cabo mediante una reflexión hermenéutico-crítica de las diversas fuentes.

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Los instrumentos que utilizaremos serán: primero, la observación sistemática, luego, aplicación de encuestas, tercero, entrevistas a grupos focales.

La población base, como lo hemos dicho anteriormente, en un primer momento será la Maestría en Docencia, luego, y a medida que el desarrollo de la investigación lo permita, ampliaremos el marco de influencia a la Facultad de Educación y posteriormente a las demás facultades de la Universidad.

2.1. RESULTADOS ESPERADOS

Ante todo la materialización de la propuesta, esto exige que se darán informes sistemáticos que a su vez volverán enriqueciendo la investigación. Ese producto será publicado a medida que se vayan dando los resultados. El área de formación lasallista, el CILA y la misma universidad disponen de varias publicaciones, ellos serán los encargados de decidir en cual de ellas se publica.

Generar un nuevo ambiente ético en la comunidad educativa, esto será lo que finalmente valide la investigación, pues la parte teórica es relativamente fácil de fundamentar, lo que queremos ver en la práctica es su viabilidad a largo plazo considerando el compromiso de toda la comunidad educativa comenzando con la Maestría en Docencia.

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2.2. COMUNICACIÓN Y DIVULGACIÓN DE RESULTADOS

La investigación puede ir generando una literatura válida que se publicará en un primer momento por medio de artículos, para finalmente quedar consignada en un libro. Desde ya ponemos a consideración de la Universidad el que vaya pensando en que este sea un modelo que tenga resonancia a nivel nacional e internacional.

El libro debe ser publicado desde la maestría en docencia, pues la investigación debe fortalecer sus líneas de investigación.

Aprovechando los es espacios que se tienen en la universidad para la formación de los educadores incluir un modulo de trabajo donde se socializará la propuesta y sus resultados. Para lograr este propósito realizaremos unas jornadas académicas los días, 11, 12 y 13 de Junio de 2001 de 5:00 pm a 9:00 pm, en la sede Chapinero, con los Profesores que trabajan en la Universidad en el Área de Formación Lasallista.

Promover cursos de educación continuada a nivel nacional con el fin de dar a conocer la investigación y sus resultados. Se propondrá un curso de Educación continuada, que lleve el mismo tema para el primer semestre del 2002.

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Utilizando las nuevas tecnologías en información y comunicación se podrán generar espacios en el Internet con el fin de socializar la investigación y, a su vez, poder retroalimentarla con nuevas experiencias.

Aprovechar los espacios que la comunidad lasallista y la comunidad académica tienen para socializar experiencias pedagógicas, con el fin de dar a conocer la nuestra. Se ofrecerá una jornada para los alumnos de la maestría en Educación en el segundo semestre de 2001. Para dicho proyecto ya se cuenta con la aprobación de la Coordinadora de la Maestría, Doctora Alba Nelly Gutiérrez.

3. ESTRUCTURA GENERAL DEL MACROPROYECTO

Presentamos a continuación un esquema que nos servirá de guía para abordar el problema de nuestra investigación. No se trata de un esquema rígido y acabado sino, al contrario, tiene la flexibilidad para adoptar nuevos elementos que soporten y desarrollen aún mejor la propuesta.

3.1. MARCO CONCEPTUAL DESDE LO TEÓRICO

1. Ética.

2. Moral.

3. Valor.

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4. Conciencia.

5. Conciencia Moral.

3.2. MARCO CONCEPTUAL DESDE LO PRÁCTICO

1. Pedagogía en valores.

2. Pedagogía de los valores.

3. Educación en valores.

4. La Conciencia Moral.

5. La formación moral:

5.1. Desde la perspectiva psicoanalítica.

5.2. Desde la perspectiva del aprendizaje social.

5.3. Desde la perspectiva genético-cognitiva.

3.3. PROPUESTA ÉTICA DESDE LA TEORÍA

1. Historia: Tres preguntas básicas.

2. Propuesta ética de la autonomía.

3. Propuesta ética desde la alteridad latinoamericana.

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3.4. DIDÁCTICA DE LA PEDAGOGÍA EN VALORES

1. Nivel individual: El diálogo clarificador.

2. Nivel grupal: Los dilemas éticos.

3.5. PROPUESTA DE FORMACIÓN ÉTICA EN LA UNIVERSIDAD

1. Ética, valores y proyecto de vida.

2. Proyecto de vida, proyecto de la ULS y el proyecto de nación.

3. Compromiso ético

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PEDAGOGÍA PARA LA FORMACIÓN EN VALORES EN LA MAESTRÍA EN DOCENCIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA SALLE

"No es lo moral o lo ético, lo que puede hacer feliz a la persona, sino su actitud moral y ética frente al mundo".

4. MARCO TEÓRICO

4.1. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA: ÉTICA Y MORAL

INTRODUCCIÓN

Comúnmente se confunden o se manejan estos términos como si fueran sinónimos, sin hacer mayor distinción. Por tanto, en un primer momento, se debe buscar la manera de adentrarnos en su contenido, desde un principio etimológico, para lograr una discusión más profunda que lleve a clarificar lo que se debe entender y, las relaciones que se pueden presentar entre la Moral y la Ética.

Se debe tener en cuenta, ante todo, las culturas, lo que se denomina hoy como

«los contextos», pues de lo contrario sería difícil entender el significado que cada palabra encierra. Con lo anterior se quiere decir que éstas crean realidad, salen

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adquieren un sentido propio; por ello, no es conveniente extraerlas de su contexto y tomarlas como un lenguaje general que significa y vale lo mismo para todas las personas y culturas. Esto ha sido un error, pues ha llevado a la pérdida del significado que las palabras encierran.

De este modo las palabras han perdido su esencia y, rápidamente, pasan a significar otras cosas, algo que se puede acercar a lo que era su significado inicial, pero que realmente no lo es. Se debe evitar, entonces, descontextualizarlas, pues ellas son muy importantes y su significado también. La presente investigación desea hacer claridad en este sentido.

4.1.1. APROXIMACIÓN A LOS CONTEXTOS

Los contextos que rodean a la ética y a la moral son las culturas helenística y romana. Además, no se debe olvidar, que la cultura Semita juega un papel importante dentro del ambiente occidental Católico, en el que se mueve la cultura que habitamos; por tal razón, dentro de la opción cristiana se tiene que abordar muy de cerca el momento histórico del cristianismo y, mejor aún, de Cristo; esto dará muchos elementos en el momento de hacer una propuesta para la cultura presente.

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4.1.1.1. La cultura helenística

Basa su vida en la reflexión; se puede decir que allí la persona es lo que tiene «del cuello para arriba», lo demás no importa, por tanto, lo que sirve son las ideas, las reflexiones que se llevan a cabo. Es más, estas reflexiones sólo las puede realizar una persona libre, esto quiere decir, que un esclavo no las lleva a cabo. Esta cultura se preocupa por hacer notar la diferencia entre los que piensan y los que no lo pueden hacer. La persona solo será ética y feliz, si sabe. De lo contrario será infeliz, ignorante y esclava. Cabe destacar que aquí prima más el individuo, pero aquel que es capaz de pensar y es libre, por ello, el individualismo es muy marcado. Claro que finalmente este individualismo llevará un beneficio social, o mejor de clase, pues cuando se acepta que existen personas libres y personas no libres, se está pensando en que el individuo es, dentro de una determinada sociedad o grupo social.

4.1.1.2. La cultura romana

Es más práctica, se dedica a pensar ya no los principios, ni las ideas, sino la cotidianidad. A organizar la sociedad, las cosas de la vida diaria, formulan leyes que organizan lo que cada una de las personas debe realizar para que la sociedad salga adelante. Siguiendo con la metáfora, los romanos conciben la persona «del

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no es el individuo quien señala el modo de comportamiento, sino la sociedad. Es el ritmo de la misma el que marca el modo de actuar de la persona que vive en ella.

4.1.1.3. La cultura semita

En la que vivió Cristo, es una sociedad donde ni la reflexión, ni lo cotidiano priman, sino que se destaca, por encima de ésto, la persona, y la persona con un alto influjo de su corazón, de su humanidad. Es decir, nada puede superar a la persona, ni las ideas, ni las leyes, ni las normas. Sólo de este modo se entiende el mensaje de Jesús, por esto Cristo no viene a cambiar ninguna ley, ni a violar ningún derecho ciudadano, lo que trata de dejar como mensaje es que la persona es, lo que ama. En varias oportunidades las acciones de Cristo dejan ver con claridad lo que se está afirmando, por ejemplo, el diálogo con la prostituta (Mt. 26, 6); la curación de los leprosos (Mt. 8, 1 ss); cuando acoge a Zaqueo (Lc. 19, 1 ss).

La pregunta que puede surgir es: ¿Entonces, qué pasó con esta esencia de la cultura semita en el cristianismo posterior?

Se puede decir que muchos conceptos van perdiendo su significado tanto por el paso del tiempo como por los cambios culturales que se van sucediendo, y a los cuales se encuentran sometidos.

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4.2. SIGNIFICADO ETIMOLÓGICO

¿Qué importancia puede tener en nuestra investigación profundizar en el principio etimológico de ética y moral, si muchas veces consideramos muertas las raíces de una palabra; más en este caso que se trata del griego y del latín? Pues bien, “la etimología nos devuelve la fuerza elemental, gastada por el largo uso, de las palabras originarias, a las que es menester regresar para recuperar su sentido auténtico, la arkhé -el principio-“1. Por lo tanto, la etimología nos ofrece la autenticidad de la palabra originaria y parte de su realidad, de lo que ha sido y de lo que puede ser para nosotros hoy; y, “nos devuelve las palabras a su plenitud original, y patentiza, en el canto rodado, gastado, de hoy, la figura aristada, enérgica, expresiva que poseyó”2.

“Para una investigación etimológica sobre la ética, disponemos de dos vías de acceso a su origen: la griega y la latina”3. Teniendo en cuenta que el romano tenía una posición más volitiva, en contraste con la teorética o intelectualista de los griegos, es decir, “al romano le importa la ética y no la lógica, la firmeza y la capacidad de triunfo más que la sabiduría, sino es que se identifica sabiduría con

1 ARANGUREN, José Luis. Obras completas. Tomo 2. Ética. Madrid: Trotta, 1994. p. 171.

2 Ibidem. En la actualidad podemos constatar que muchas palabras sufren desviaciones en su

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firmeza y capacidad de triunfo”4, ahondaremos así, desde estas dos vías de acceso en la construcción etimológica de los dos vocablos.

4.2.1. ETIMOLOGÍA DEL VOCABLO ÉTICA

“Existe lo que Aranguren llama el “principio etimológico” de la Ética o Moral. Ese principio o fundamento está vinculado a la etimología del ethos griego y del mos latino”5 Estudiaremos primero la etimología griega y luego la latina. Desde el griego, la palabra castellana ética, “procede del vocablo η θοζ (êthos) que posee dos sentidos fundamentales. Según el primero y más antiguo, significaba

«residencia», «morada», «lugar donde se habita». Se usaba, sobre todo en poesía, con referencia a los animales, más específicamente al lugar donde se crían y encuentran a los de sus pastos y guaridas. Después, se aplicó a los pueblos y a los hombres en el sentido de su país”6. Heidegger define la ética como: “el pensar que afirma la morada del hombre en el ser, la verdad del ser como elemento originario del hombre”7, acorde con la concepción anterior, y que se verá prestigiada; pues ya no es lugar exterior sino, interior: “El êthos es el suelo firme, el fundamento de la praxis, la raíz de la que brotan todos los actos humanos

4 CAMPS, Victoria. Historia de la ética. 1. De los griegos al renacimiento. Barcelona: crítica, 1998.

p.. 230-231.

5 VIDAL, Marciano. Moral de actitudes. Tomo I. Madrid: Covarrubias, 1981. p. 19.

6 ARANGUREN, José Luis. Ética. p. 21-22.

7 HEIDEGGER, Martín. Carta sobre el humanismo. BLÁZQUES CARMONA, F. DEVESA DEL PRADO, A. CANO GALINDO, M. En: Diccionario de términos éticos, Navarra: Verbo divino, 1999.

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(…) Zenón, el estoico sostuvo, que el êthos es la fuente de la vida, de la que manan los actos singulares”8.

Sin embargo, “es la acepción más usual del vocablo êthos la que, según toda la tradición filosófica a partir de Aristóteles9, atañe directamente a la ética. Según ella, significa modo de ser o carácter”10. Zubirí, acogiéndose a esta grafía del término ético como carácter o modo de ser la define así: “el vocablo êthos tiene un sentido infinitamente más amplio que el que damos hoy a la palabra ética. Lo ético comprende, ante todo, las disposiciones del hombre en la vida, su carácter, sus costumbres y, naturalmente, también lo moral. En realidad se podría traducir por modo o forma de vida en el sentido hondo de la palabra, a diferencia de la simple manera”11.

Así, la ética (vista desde el carácter12 o modo de ser de la persona) “resulta estar cimentada sobre la estructura misma de la persona, y esa estructura de la persona significa su propia habitación, su morada. En este punto resulta muy fácil ver la

8 ARANGUREN, José Luis. Ética. p. 22.

9 “La ética, en cambio, procede de la costumbre, como lo indica el nombre que varía ligeramente del de «costumbre». ARISTÓTELES. Ética Nicomáquea. Lib. II, 1103a, 17-20. Madrid: Gredos, 1985. “Así el término ethikós procedería de êthos «carácter», que, a su vez, Aristóteles relaciona con éthos «hábito, costumbre». Pie de página No. 36.

10 ARANGUREN, José Luis. Obras completas. Tomo 2. Op. Cit. Pág. 173.

11 ZUBIRÍ Xavier. Naturaleza, historia, Dios. Madrid: Alianza, 1987. p. 248.

12 Entendemos por carácter (êthos) aquello que se adquiere mediante hábitos (virtudes o vicios) a lo largo de la vida de cada hombre con el esfuerzo personal. Este carácter no es simplemente práctico, sino, que constituye como una segunda naturaleza adquirida. Pero como los hábitos se consiguen con la repetición de los actos, se producen las siguientes etapas para generar

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coincidencia que hay entre la definición nominal que acabamos de expresar y la definición real de la ética que dice: es el hombre construyéndose sobre sí mismo, la persona humana haciéndose su personalidad sobre la base de su ser personal”13.

Este êthos, adquiere importancia relevante en el sentido que es «modo de ser» o

«forma de vida» que se va adquiriendo, apropiando e incorporando a lo largo de la existencia. La etimología, nos dirá cómo adquieren las personas ese modo de ser:

“êthos (carácter), deriva de éthos (costumbre), lo cual quiere decir que el carácter se logra mediante el hábito, que el êthos no es, como el páthos14, dado por naturaleza, sino adquirido por hábito (virtud o vicio). El êthos se adquiere mediante hábito, pero a su vez los hábitos nacen por repetición de actos iguales.

Más aún, los hábitos constituyen el principio intrínseco de los actos. Parece haber pues, un círculo êthos-hábitos-actos. Êthos, sería el principio de los actos, y también resultado de los mismos, son dos variantes del vocablo êthos. Êthos es carácter, acuñado, impreso en el alma por hábito. Pero de otra parte, el êthos es también, a través del hábito, fuente de los actos. Esta tensión, sin contradicción entre el êthos como carácter y el êthos como fuente definiría el ámbito conceptual de la idea central de la ética.

13 HORTTA VÁZQUES Edwin J. y RODRÍGUEZ, Gallón Víctor. Ética general. Bogotá: Ecoe, 1998.

p. 36.

14 Páthos o talante, es nuestro modo de encontrarnos bien, mal, tristes, confiados y seguros, temerosos, desesperados, etc., en la realidad. El páthos no depende de nosotros; somos nosotros quienes nos encontramos con él y en él. “El páthos se asienta sobre una realidad más biológica; lo que biológicamente aparece como tono vital o, si se quiere, temperamento, es, en cuanto

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Los tres conceptos éticos fundamentales son el de êthos, el de éthos o héxis y el de energeia (energía, fuente pegé) Pero es de êthos, de donde deriva el nombre mismo de ética”15.

En conclusión, “el término êthos, fue utilizado en el mundo helénico con notable carga expresiva. Si se escribía con la letra griega eta, (Η, η), y (e) larga (η θοζ)”16 y “con espíritu circunflejo”17, significa dos cosas: residencia, morada, lugar donde se habita; es el sentido más antiguo del vocablo, pero también significa carácter o modo de ser habitual de la persona, que es al que se refiere directamente a Ética.

Ahora, “éthos escrito con épsilon (Ε, ε) y (e) breve (ε θοζ)”18 y “espíritu agudo”19, significa “costumbre y hábito; sentido muy generalizado también para los griegos.

El término más utilizado terminó siendo la acepción de êthos como carácter del individuo o modo de ser. Es en este sentido, en el que Aristóteles toma lo ético, y que a lo largo de la historia de la ética se entrelaza más con su significado general de hábito o costumbre: para Aristóteles el término ética, es un adjetivo (éthikós).

Lo que hoy llamamos ética, en sustantivo, pertenecía en el mismo autor a los prolegómenos de la Politiká, como parte dedicada al estudio de los principios de la praxis. Pero sus discípulos y luego Epicuro hablan ya de una Ethiká o ciencia de

15 ARANGUREN, José Luis. Obras completas. Tomo 2. Op. Cit. p. 175.

16 VIDAL, Marciano. Op. Cit. p.19.

17 RINCÓN Orduña. R. Teología Moral. Introducción a la crítica. Bogotá: Paulinas, 1980. p. 9.

Aclaramos que en griego existen tres tipos de acentos: el agudo ( ), el grave ( ), y el circunflejo

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lo que es costumbre (éthos)”20. Como se puede apreciar aquí, el êthos es una cuestión interna de la persona: su carácter o modo de ser, construido pero también dado por la naturaleza en su sentido originario. El origen de la ética, es, en este concepto, una cuestión griega, donde la costumbre hace parte de la conciencia de la persona; es la costumbre interna reflexionada desde la razón, no tanto desde el acto y que se acerca más al término carácter.

En latín no hay una palabra para traducir êthos y otra para traducir éthos sino que ambas se expresan con la misma: mos. Es así como las dos grafías (carácter y costumbre) se tradujeron como mos-moris (costumbre) o mores (costumbres, en plural) en el sentido de reglas adquiridas por hábito. De esta manera,

“originalmente êthos y mos, carácter y costumbre, hacen hincapié en un modo de conducta que no responde a una disposición natural, sino que es adquirido o conquistado por hábito. Y justamente esa no naturalidad del modo de ser del hombre es lo que, en la antigüedad, le da su dimensión moral”21.

Dependiendo de su procedencia griega con êthos, tenemos el término ética; o latina con moralis, “neologismo que Cicerón (106-43 a J.C) crea para traducir el adjetivo griego èthiká”; cuando en su libro De Fato (sobre el fatalismo), escribió que era conveniente enriquecer la lengua latina llamando Moral a la parte de la filosofía que estudia las costumbres. “De la raíz mos o mores, en el sentido de

20 BILBENY, Norbert. Aproximación a la Ética. Barcelona: Ariel, 1992. p. 13-14.

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costumbre o costumbres, se derivó el neologismo moralis. La historia de la palabra moralis es muy concreta y precisa. Podemos asistir a su nacimiento y precisar la fecha de su aparición: Cicerón es el encargado de darle origen al término moral. Como se sabe, entre las obras de Cicerón De fato ocupa el lugar postrero, viniendo a ser el complemento de sus otros escritos. En esta obra se aborda el grave problema del destino, que, al destruir la libertad, venía a abrir una brecha en las costumbres. Cicerón, se lanza a defender los derechos de la libertad. Pero al intentar hacer una filosofía de las costumbres (mores) se da cuenta de que le falta la palabra adecuada. Cicerón establece, pues, el neologismo moralis a base del binomio: Mos (costumbre) es igual a ethos, luego moralis es igual a èthiká. El neologismo pasó a la literatura filosófica de Roma (Quintiliano, Séneca...) Y más tarde de moralis surgió en el latín posclásico la palabra moralitas (moralidad)” 22 . Es una concepción romana, donde las costumbres eran vistas desde el comportamiento externo, de ahí, que la moral sea un tratado sobre las costumbres, sobre las formas de comportarse las personas;

“el hombre romano, en la mejor hora de su historia, se distinguió por su firme carácter moral. Y en la lengua ha quedado constancia de ello”23. Asistimos, al surgimiento de la palabra moral.

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4.2.2. ETIMOLOGÍA DEL VOCABLO MORAL

“Es Cicerón quien transforma el adjetivo (éthikós) en moralis (de la raíz mos o mores, que significa así mismo costumbre –término que prevaleció por ser el más usado-). Con la Filosofía Escolástica recobra su sustantividad como morale o indistintamente Ethica. En las lenguas modernas los nombres de Moral y Ética, en su uso filosófico, referirán generalmente lo que es investigación sobre usos y costumbres”24.

La palabra moral, tiene que ver con las costumbres, pues eso precisamente es lo que significa la voz latina mores25; y también con las órdenes, pues la mayoría de los preceptos morales suenan así: «Cómo debes hacer tal cosa», o «ni se te ocurra hacer tal otra». Moral, es así “el conjunto de comportamientos y normas que tú, y yo y algunos de quienes nos rodean solemos aceptar como válidos”26. También tenemos que “para los antiguos romanos la invocación a las costumbres heredadas de los antepasados poseían más fuerza constrictiva que el recurso a la lex (ley)”27. De ahí que se pueda entender la máxima latina de: dura lex sed lex (dura es la ley pero es la ley), y solamente es válida si su cumplimiento genera un cambio de costumbres.

24 BILBENY, Norbert. Op. Cit. p. 13.

25 A diferencia del êthos griego (η θοζ) que significa carácter, mos en latín significa éthos (ε θοζ ) como costumbre. De esta manera el mos pierde el sentido de carácter íntimo para significar costumbre manifiesta. En este éthos, se dan primero los hábitos y luego los actos, algo característico del ciudadano romano, a diferencia del êthos, para quien primero son los actos y luego los hábitos. Cf. CASTELLOTE CUBELLS, Salvador. Op. Cit. p. 16.

26 SAVATER, Fernando. Ética para Amador. Barcelona: Ariel, S. A., 1991. p. 59.

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Se trata de un actuar conforme a las buenas costumbres (mores), que no permiten las arbitrariedades; todas las instituciones romanas actuaban de acuerdo a éstos preceptos: “Familia, ejército y estado se mantuvieron en pie durante siglos gracias al código normativo de los mores28. La educación, dice Catón el Viejo, ha de encargarse de perpetuarlos para conservar en todos los órdenes del Imperio el sentido del deber y de la disciplina”29.

“Mos, latino, en un sentido general significa, manera de comportarse física o moralmente, no por determinación legal, sino en virtud de una especie de hábito.

De todos modos es muy difícil precisar su etimología, ya que, prescindiendo del moeurs francés, vive semánticamente aislado, lo que nos impide estudiarlo a la luz de la filología comparada indo-europea. Todo lo contrario a lo que ocurre con su paralelo griego Êthos, que tiene una gran parentela lingüística en casi todas las lenguas indo-europeas, gracias a lo cual podemos profundizar en su significación primitiva. La palabra éthos parece estar vinculada también a la raíz (st) tan frecuente en las lenguas europeas y que significa estabilidad, costumbre (éthos con épsilon), y más modernamente -acción propia de uno mismo-, modo de ser (êthos con eta). Esta diferenciación etimológica griega no aparece en el Mos latino”30.

28 ARANGUREN, José Luis. En: Obras completas Tomo 2. Op. Cit. p. 173, aclara que “tanto el

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Constituido su origen etimológico veamos cuál es su significado como sustantivos y como adjetivos31: “empleados como sustantivos -la ética y la moral- denotan un específico saber (o, mejor, un conjunto interdisciplinar de saberes) que versan sobre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, son siempre prácticos; empleados como adjetivos –lo ético y lo moral- expresan una calidad o dimensión de la realidad cuando ésta se refiere a la responsabilidad de las personas, y la llamamos directamente moral”32.

El término moral se utiliza hoy en día de diversas maneras, según los contextos de que se trate. Esta multiplicidad de usos33 da lugar a muchos mal entendidos.

Para empezar, tengamos en cuenta que la palabra moral se utiliza unas veces como sustantivo y otras como adjetivo, y que ambos usos encierran, a su vez, distintas significaciones según los contextos.

Como sustantivo (la moral, con minúscula y artículo determinado), se usa para referirse a un conjunto de principios, preceptos, mandatos, prohibiciones, permisos, patrones de conductas, valores e ideales de vida buena que en su conjunto conforman un sistema más o menos coherente, propio de un colectivo

31 En Aristóteles êthos, se emplea como adjetivo: virtudes morales generales: η θικαι α ρεται, en oposición a las virtudes intelectuales: διανοη τικαι α ρεται. En principio son virtudes destinadas a la práctica, al fin que es el Estado: justicia, amistad, valor, etc., y se originan desde el hábito.

CASTELLOTE CUBELLS, Salvador. Op. Cit. p. 15.

32 VIDAL, Marciano. Op. Cit. p.18-19.

33 Veremos el uso de la Ética y la Moral, como sustantivo y como adjetivo, según: CORTINA, Adela

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humano concreto en una determinada época histórica. En este uso del término, la moral es un sistema de contenidos que refleja una determinada forma de vida.

También como sustantivo, puede ser usado para hacer referencia al código de conducta personal de alguien. Hablamos entonces, del código moral que guía los actos de una persona concreta a lo largo de su vida; se trata de un conjunto de convicciones y pautas de conducta que suelen conformar un sistema más o menos coherente y sirve de base para los juicios morales que cada cual hace sobre los demás y sobre si mismo. Esos juicios cuando se emiten en condiciones óptimas de suficiente información, serenidad, libertad son llamados a veces juicios ponderados.

A menudo se usa también el término Moral como sustantivo, pero con mayúscula, para referirse a una ciencia que trata del bien en general y, de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia.

Existe un uso muy hispánico de la palabra moral como sustantivo que es realmente importante para comprender la vida moral: nos referimos a expresiones como: tener la moral muy alta, estar alto de moral, y otras semejantes. Aquí la moral es sinónimo de buena disposición de ánimo, tener fuerzas, coraje o arrestos suficientes para hacer frente a los retos que nos plantea la vida. Desde esta

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actitud y un carácter», una disposición de la persona entera que abarca lo cognitivo y lo emotivo, las creencias y los sentimientos, la razón y la pasión, en definitiva una disposición de ánimo (individual o comunitaria) que surge del carácter que se haya forjado previamente.

Por último, cabe la posibilidad de que utilicemos el término moral como sustantivo en género neutro: lo moral. De este modo nos estaremos refiriendo a una dimensión de la vida humana: la dimensión moral, es decir, esa faceta compartida por todos que consiste en la necesidad inevitable de toma de decisiones y llevar a cabo acciones de las que tenemos que responder ante nosotros mismos y ante los demás, necesidad que nos impulsa a buscar orientaciones en los valores, principios y preceptos que constituyen la moral en el sentido que hemos expuesto anteriormente.

La moral como adjetivo, puede tener sentidos distintos. Moral como opuesto a inmoral, en donde es usado como término valorativo, porque significa que una determinada conducta es aprobada o reprobada; aquí se está utilizando moral e inmoral como sinónimo de moralmente correcto e incorrecto. Este uso presupone la existencia de algún código moral que sirve de referencia para emitir el correspondiente juicio moral.

Moral como opuesto a amoral donde los términos no evalúan sino que describen

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