EL PARALÍTICO PERDONADO
El paralítico perdonado, en la redacción de Mateo (Mt 9, 1-8), Estudios Eclesiásticos, 44 (1969) 15-43
LA TRADICIÓN PRESINÓPTICA DEL RELATO DEL PARALÍTICO SEGÚN LA HISTORIA DE LAS FORMAS
¿Unidad o duplicidad de formas?
La perícopa de la curación del paralítico es una de las más discutidas desde el comienzo de la historia de las formas (Formgeschichte). Bultmann, quien todavía encuentra hoy partidarios en este punto, sostuvo la tesis de la duplicidad radical y originaria de
"intenc iones", basándose en un dogmatismo literario y crítico a ultranza. Según esta postura tenemos 1) narración de la curación milagrosa del paralítico como punto de partida; 2) inserción posterior del tema del perdón de los pecados; 3) la comunidad pone en boca de Jesús un logion para defender su propia convicción de poder perdonar los pecados, frente a los ataques de los escribas. Notemos, en primer lugar, que este tercer punto es un salto no justificado de la historia de las formas a la crítica histórica; y en segundo lugar que, aunque sea evidente la duplicidad de elementos, ello no implica duplicidad de formas. La curación del paralítico se subordina a la justificación del poder de perdonar los pecados.
W. Manson, por ejemplo, considera insatisfactoria la drástica delimitación de Bultmann y, adoptando una posición intermedia, reconoce un relato primitivo y una adición posterior. La unanimidad de la triple tradición (Mt, Mc, Lc en esta perícopa 'es, al menos, un argumento en favor de una temprana unión de ambos elementos en una tradición más antigua y un indicio de la conexión histórica de los mismos.
E. Schweizer, entre otros, representa una tercera postura que considera la perícopa como un relato unitario cuyo centro de interés es el perdón de los pecados. Para Dibelius, la discusión sobre el perdón de los pecados pertenece necesariamente a la "punta" del relato total, de la forma en cuanto tal. Que el final del relato esté más próximo al género de "narración de milagros" o de "paradigma", muestra solamente la prevalencia de unos esquemas narrativos que se abren camino aun a costa de una lógica.
Nivel histórico
El estudio sobre el uso del verbo "salvar" (sòzein) en los sinópticos muestra la conexión de curación física y perdón de los pecados como partes integrantes de la salvación mesiánica. Resulta muy probable la unión histórica en la vida de Jesús del tema de la curación del paralítico y del perdón de los pecados. Esta conexión entre curación y perdón cuadra muy bien con la mentalidad judía, que ve en la enfermedad una consecuencia del pecado. El kerigma apostólico primitivo subraya explícitamente en los Hechos -discursos de Pedro y Pablo- que el perdón de los pecados es la consecuencia de la fe en Cristo. Estos indicios apuntan hacia la historicidad del perdón de los pecados concedido por Jesús a aquel paralítico, ya que éste tenía en el fondo la fe para alcanzar el perdón.
Dibelius considera como pertenecientes al hecho histórico original los siguientes elementos: 1) la fe del paralítico y de quienes lo llevaban: 2) el anuncio del perdón de los pecados; 3) la protesta de los circunstantes; 4) Jesús explica su propia actuación; 5) la curación física. Schweizer prescinde de los puntos 3) y 4) y considera esta curación en la intención del mismo Jesús como signo de su poder salvífico radical - la liberación del pecado- que lleva de nuevo a los hombres a la comunidad con Dios.
Desarrollo de la tradición primitiva
A la luz de Pascua y con la importancia de la salvación mesiánica como liberación del pecado, tal como aparece en los Hechos y en Pablo, el tema del perdón de los pecados, en conexión con la salud corporal en el caso del paralítico, debió experimentar un desarrollo que llevó a una ornamentación del hecho histórico, no a un falseamiento del mismo. Ese perdón operado por Cristo y por la fe en Él, era algo radicalmente nuevo frente a la mentalidad judía y tenía que postular una explicación o justificación.
LA PERÍCOPA DE MT 9, 1-8 Elementos redaccionales
Veamos las diferencias del relato dé Mt respecto a Mc y Le. Todas ellas se explican a partir de una reelaboración, por parte de Mt, del texto de Me.
v 1: todo él es redaccional debido a que Mt sitúa la escena después de la tempestad calmada y del episodio de los endemoniados. Le es necesario este versículo para poder volver a encuadrar la escena en la ribera occidental del lago. Además, el comienzo de esta perícopa es un caso típico de forma narrativa propia de Mt que consta de: oración participial + verbo finito + kai idou. Está fuera de duda el carácter redaccional de esta fórmula narrativa, que aparece 17 veces en Mt y de la que se sirve para presentar rápidamente los elementos ambientales de la historia y reclamar nuestra atención (mediante el kai idou) hacia algo verdaderamente interesante que ocurre.
v 2: reducción del relato, con respecto a Mc y Le, como efecto estilístico para concentrar la atención en las dos figuras: Jesús y el paralítico, o mejor, Jesús y la fe.
v 3: reducción en busca del hecho escueto: Jesús frente a los escribas. v 7: omisión del modo cómo se realiza el milagro. El hecho se narra con extrema concisión.
v 8: con la reacción de la multitud el relato experimenta un cambio gracias al trabajo redaccional de Mt. Silenciando el aspecto maravilloso de la curación nos habla del temor reverenc ia) religioso y de la alabanza que la multitud tributa a Dios por su poder.
Este final del relato confirma que el centro del mismo es el tema del perdón de los pecados como poder del Hijo del hombre.
Estructura literaria
Mt reestructura la perícopa en una introducción y tres cuadros subdivididos en tres momentos. La presentación del hecho y análisis del mismo se ajustan a una forma típica de Mt: reducción de elementos descriptivos, empleo de fórmulas estereotipadas y concisas, unión por medio de palabras-enlace, desaparición de lo secundario. En cambio los personajes principales cambian en cada cuadro, los hechos nuevos se introducen con un kai idou -que sirve de nexo estructural-, se pone de relieve en cada cuadro lo que a Mt le interesa: las palabras de Jesús. y la reacción de la multitud.
En esquema tendríamos:
Introducción (v 1)
1) Jesús y el paralítico (v 2) a) un hecho
b) constatación del hecho c) palabras de Jesús
2) Jesús y los escribas (vv 3-6) a) un hecho
b) constatación del hecho c) palabras de Jesús
3) El paralítico y la multitud (vv 7-8) a) un hecho
b) constatación del hecho c) palabras de la multitud
La situación vital (Sitz im Leben) de este relato habría que buscarla en una catequética con trasfondo polémico o de controversia, en un medio donde la nueva conducta de la comunidad chocaba contra un ambiente rabínico- farisaico. De aquí la interpretación de los hechos del maestro con un sentido eclesial. Si quisiéramos darle un nombre podríamos hablar de "didascalía polémica".
Sentido cristológico y eclesial
Propiamente en este relato no hay diálogo; sólo habla Jesús. Parece que a la redacción de Mt sólo le interesa la fe del paralítico y los pensamientos de los escribas, que son los dos hechos que motivan las palabras de Jesús. Jesús alienta al enfermo ('¡ánimo!"), le llama "hijo" y le concede el perdón de sus pecados. Ejercita así un poder estrictamente divino, que los escribas juzgan como blasfemia, pero que constituye lo más profundo de su misión como Mesías Salvador. El perdón de los pecados que otorga ahora Jesús tiene algo de radicalmente nuevo frente a la práctica judía, pues lo concede a un solo individuo (no a toda la comunidad israelítica), en un lugar y tiempo cualquiera (al margen del culto del templo, en el que el perdón se otorgaba con un ritual preciso y en determinadas circunstancias), y por el solo imperio de la voluntad de un hombre que asume una función divina al exigir como requisito único la fe en Él. Instaurando este nuevo orden Jesús concede el perdón no simplemente en un sentido declarativo, sino como un poder propio suyo: "el Hijo del hombre tiene poder en la tierra de perdonar los pecados". Este poder en la tierra es parte de su omnímodo poder, en el cielo y en la
tierra, como Cristo. Garantía, símbolo y prueba de este poder divino es la curación física del paralítico.
Este poder divino de perdonar los pecados ha sido comunicado por Dios "a los hombres". Dado el carácter redaccional de este versículo propio de Mt, estos "hombres"
son la comunidad cristiana que ha recibido de Dios el mismo poder que es propio del Hijo del hombre sobre la tierra. Esta dimensión eclesial del perdón de los pecados en Mt 9, 8 puede considerarse sentencia común en la exégesis moderna. En el plano de la historia de la redacción (Redaktiougeschichte) la expresión "en la tierra" recibe una comprensión más amplia pues debe entenderse, en conexión con otros textos, como el lugar no sólo del ministerio de Jesús (Israel) sino también de la actividad de la Iglesia.
Mt, al reelaborar la historia de este milagro, pretende enseñar a su iglesia y poner de relieve la comunicación que hace Cristo a sus discípulos de su propio "poder".
EL PERDÓN DE LOS PECADOS EN EL CONTEXTO DE MT 8-10
Mt 4, 23- 9, 35 forma una gran unidad literaria en la que el evangelista presenta en dos síntesis la doble función de Jesús Mesías: su enseñanza (sermón del monte, cc 5-7) y su actividad salvífica (sección narrativa que agrupa diez milagros, cc 8-9). Esta sección narrativa comprende un primer grupo de tres milagros (curación del leproso, del siervo del centurión y de la suegra de Pedro) que termina con un sumario (8, 1-17) ; y otro grupo de otros tres milagros (curación de la hija de Jairo- hemorroísa, de dos ciegos y de un endemoniado mudo) que termina también con otro sumario (9, 18-35). Entre ambos grupos de milagros y a continuación de la tempestad calmada (8, 23-27) y de los endemoniados de Gadara (8, 28 34) Mt intercala tres discusiones: sobre el perdón de los pecados -a raíz de la curación del paralítico-, la respuesta a las murmuraciones por comer con los publicanos y la cuestión sobre el ayuno (9, 1-17). De este modo rompe Mt con el orden que la tradición sinóptica conserva en Mc y Le, quienes presentan en una secuencia ininterrumpida los milagros sobre la tempestad, los endemoniados y la hija de Jairo-hemorroísa. ¿Cuál pudo ser el motivo redaccional que movió a Mt a intercalar estas discusiones en la secuencia de los milagros?
La composición literaria de Mt
La introducción de la misión de los discípulos (10, 1) puede darnos la clave de la composición literaria. Esta misión es una prolongación de la obra de Jesús. Los discípulos con el "poder" recibido deben anunciar el Reino y realizar las mismas obras de Jesús. Según esta visión, la tempestad calmada ha sido interpretada por Mt como una historia del "seguimiento de Jesús" por los discípulos. Así se explica la inserción de 8, 18-22 que trata del "seguimiento" de dos discípulos anónimos. El poder de Jesús al calmar la tempestad (8, 27) queda . matizado con una perspectiva más amplia, eclesial, en favor de los "hombres". En la misma línea hemos explicado ya la frase final de la curación del paralítico: Dios ha dado "tal poder a los hombres".
El poder de Jesús
Al introducir las tres discusiones en la secuencia de los milagros Mt ha querido dar un cuadro más completo de ese poder de Jesús y de los discípulos, al mismo tiempo que acentuar su conexión.
La persona de Jesús y su poder sobre enfermedades y demonios -como motivo temático del capítulo 8- quedan destacados gracias a una reducción estilística que lleva consigo una concentración cristológica redaccional ; el poder de Jesús sobre los vientos y el mar (8, 27) salva a los "hombres" que le siguen; el poder sobre los demonios, manifestado
"antes de tiempo" (8, 29) por Jesús, pone de relieve que el poder escatológico del Mesías es algo que ya está actuando sobre la tierra, ahora en el tiempo de la Iglesia, antes de la consumación final; el poder de perdonar los pecados es otra prerrogativa escatológica que Jesús comunica también a sus discípulos para ser ejercitada "en la tierra", en la Iglesia, hasta el fin de los tiempos.
Consecuencia de este poder es que el Hijo del hombre ha venido a llamar a publicanos y pecadores (9, 13). En el último ciclo (9, 18-38) se continúa la exposición del poder de Jesús acentuando el aspecto de la fe. Más adelante, en el capítulo 21, el poder de Jesús toma una significación mesiánica más acentuada al presentar el ingreso de Jesús en el templo como inauguración de la nueva comunidad mesiánica.
El poder comunicado a los discípulos
La intención redaccional de Mt, al modificar la secuencia de los milagros de la tradición sinóptica, es presentar un cuadro completo de la actividad salvífica de Jesús.
El poder de la actividad salvífica mesiánica de Jesús en Mt 8-9 es un poder que sana enfermedades, domina los elementos de la naturaleza, pone fin al dominio del demonio, perdona los pecados, llama a publicanos y pecadores al Reino de los cielos, .trasciende los usos antiguos..., tan sólo gracias a la fe en Jesús. Este poder lo ejercita Jesús en favor de sus discípulos (8, 25) y se lo comunica (9, 8; 10, 1) para que lo continúen en su Iglesia, sobre la tierra, a través de los siglos (28, 18-20). Es, en definitiva, el mismo poder que Él ha recibido del Padre.
En los relatos de Mt 9, 1-13 se despliega una faceta de ese mismo poder que Jesús realiza programáticamente antes de comunicarlo a sus discípulos. El capítulo 10 está en estrecha conexión con los dos precedentes como lo indica Mt 10, 1.7-8, que engarza con los vv inclusivos 9, 35 y 4, 23.
En la composición de los capítulos 8-9 (y 10) está presente el interés cristológico y la proyección hacia los discípulos, la dimensión eclesial que hemos analizado en Mt 9, 1- 8. Esta perícopa y la sección de la que forma parte se complementan mutuamente e iluminan el sentido de la redacción de Mt.
Extractó: CARLOS MARÍA SANCHO