La verdad subjetiva
S0ren~ierkegaard
como escrItor
Luis Guerrero Martínez
UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA
Índice
Introducción 7
1. El desdoblamiento de la comunicación exisencial 13
1. Una vida como escritor 1S
2. La comunicación existencial
en una época de trivialidad 27
3. El estilo literario de S0ren Kierkegaard 45 4. Seudónimos, ironía y comunicación indirecta 7 S S. Las edades de la vida: infancia, juventud y madurez 89
II. El lenguaje estético 105
6. La seducción como arte musical.
El Don Gjovannj de Mozart 109
7. La seducción reflexiva.
La propuesta estética de El d¡aÚo de un seductor 11 7 8. Seducción yabandono.
La pena como categoría estética 129
III. Entre la paradoja yla argumentación 141 9. La definición socrática del pecado
10. La construcción del discurso y el método kierkegaardiano
IV. Un vistazo a un esfuerzo contemporáneo en la literatura danesa
Escritos de S0ren Kierkegaard
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Introducción
KIERKEGAARD, AL igual que años después Marx yNietzsche, es
un crítico de su época, el diagnóstico que hizo de la sociedad, de la cult\lra, de las instituciones, del mundo académico, daba como resultado un balance negativo; y no tanto porque tuviera los ojos puestos, de una manera nostálgica, en una época ante-rior, sino porque ya percibía la pérdida de los valores indivi-duales que eran ahogados por los excesos de una masa atrincherada en las instituciones, en la razón y el progreso, en una religión acomodaticia; una masa sólo preocupada por el confort burgués. Crítica que se repeti ría, con algunos cambios de matiz, en muchos filósofos del siglo xx. Si Marx exigía de la nueva filosofía un poder transformador de la sociedad, y Nietzsche veía en su filosofía un martillo para destruir la cari-catura humana construida por Occidente, Kierkegaard conside-raba como tarea filosófica el tratar de despertar la pasión de cada individuo hacia su propia existencia, desenmascarando, como consecuencia, los estereotipos dominantes de la masa, y mostrando, a su vez, la inconsistencia de los pilares paradig-máticos de la filosofía hegeliana y del cristianismo oficial. ¿En qué consiste, entonces, la filosofía así planteada?
Al igual que para Marx, Kierkegaard no reduce la filosofía al ejercicio intelectual-académico de explicar el mundo, de construir sistemas que den razón de los más variados fenóme-nos de la realidad; esto puede ser importante, pero no suficien-te. La filosofía debe también mostrar a cada persona el sitio existencial en el que está parado, aunque este sito pueda resul-tarle incómodo o, en ocasiones, también muestre la insuficien-cia de la razón para proporcionar respuestas definitivas sobre la existencia. La filosofía debe ayudar a poner las cosas en su sitio, mostrarle a cada individuo la tarea que tiene de conocerse a sí mismo, sin engaños, como insistió una y otra vez Sócrates, o como Kierkegaard agregó, para enfrentarse a sí mismo; todo esto buscando que los individuos se tomen en serio y con pa-sión su propia vida. Una filosofía que eluda estas tareas puede convertirse en pura distracción, y lo que es peor, puede ser cómplice de los males de la sociedad. No se trata entonces de
8. I,UIS GU1mRERO MARTÍNEZ
decir «objetiva y simplemente» qué es la realidad, sino enfren-tar al individuo con la realidad y hacerle ver cómo esta reali-dad no puede ser indiferente a su existencia. Teniendo en cuenta esta concepción de la filosofía, Kierkegaard asoció estrechamente a la filosofía la tarea de la comunicación exis-tencial: su preocupación constante fue la de entrar en contac-to con el leccontac-tor.
Consideremos lo anterior de otra manera, cuando un lector se pone en contacto con un filósofo por medio de un escrito, suele ser común que su atención se centre en la originalidad de sus ideas, en los argumentos a los que recurre para fundamen-tarlas, en el modo como critica la posición de otros filósofos, en su contexto histórico o su influencia en otros pensadores. Además, consciente o inconscientemente, el lector toma postu-ra sobre la posición del filósofo o del texto en cuestión; sin embargo, en la mayoría de los casos esto sucede en un nivel meramente intelectual, aunque se trate de ética o de tópicos de filosofía práctica, en pocas ocasiones la lectura interpela direc-tamente al lector en relación a su propia vida, de forma que la lectura pueda convertirse en una sacudida a la existencia y no solamente a las ideas en el terreno científico o filosófico. La tarea que se propuso Kierkegaard estaba encaminada a lograr una comunicación existencial con el lector, pero insistiendo en que esta comunicación no se refiere al contenido conceptual, ni al autor con el lector, sino al lector consigo mismo. Este ha sido uno de los méritos que se le han reconocido a las obras de Kierkegaard, de suerte que su originalidad no se debe solamen-te al desarrollo de nuevas ideas filosóficas, que indudablemensolamen-te tiene, ni a las diversas críticas que realizó al sistema hegeliano y que frecuentemente son citadas en los libros de la historia de la filosofía.
Los trabajos que componen este libro están escritos buscan-do resaltar la tarea de Kierkegaard como comunicador de la filosofía, o mejor dicho, mostrar cómo la filosofía se vuelve primordialmente comunicación en el pensamiento de Kierke-gaard. Muchos de estos trabajos han sido escritos específica-mente para este libro, los otros para ser leídos o publicados en ocasiones anteriores, aunque en cualquier caso, todos tienen este mismo propósito mencionado. El primero, Una vida como escritor analizo los acontecimientos biográficos que, a mi modo de ver, tienen especial importancia en su vocación de escritor,
INTRODUCCIÓN. 9 distinguiendo en su vida tres periodos como escritor. Los si-guientes cuatro trabajos tienen una secuencia lógica: La comu-nicación existencial en una época de trivialidad pretende establecer las dificultades de comunicación de la verdad-existencial que está en la base del pensamiento kierkegaardia-no, dificultades que darán pie, por su misma necesidad, a recurrir a formas menos comunes de comunicación, como la comunicación indirecta, los seudónimos, la ironía y, en todas ellas, el cuidado estético-literario tan importante para la co-municación; este último punto es el tema del siguiente trabajo. El estJ10 literario de S¡?jrenKierkegaard. El tercero, bajo el título Seudónimos, ironía
y
comunicación indirecta, recoge las otras formas de comunicación0 tomando ocasión del análisis de su obra Temory
temblor.Una de las tesis comúnmente acepta-das y defendida explícitamente por Kierkegaard, era que no debía confundirse su pensamiento con la postura adoptada por cada uno de los seudónimos, además de que éstos tienen tam-bién, entre sí, posiciones distintas; sin embargo, esto no implica que no haya algunas constantes en sus diversas obras, un ejemplo de esto lo constituye el último trabajo de esta primera serie, Las edades de la vida.Además este último escrito intenta mostrar la capacidad de observación sicológica-existencial de Kierkegaard.La segunda serie de trabajos se refieren a algunos aspectos de la estética de Kierkegaard recogidos en La alternativa. En Mi punto de vista como escritorhabía señalado la necesidad, en orden a la comunicación existencial, de comenzar con traba-jos estéticos que estuvieran, además, literariamente bien con-seguidos, ya que ése sería un gancho para el tipo de comunicación que quería emprender. Como muestra de este lenguaje se presentan tres ensayos sobre la seducción, La se-ducción musical analiza la defensa que hace del Don Giovanni de Mozart como el medio más idóneo para llevar el tema de la seducción al arte; el segundo se refiere a la propia propuesta del seudónimo, el «esteta A», contenida en El diario de un seductor, y la forma como éste tiene un fin literario de suma importancia para el tema de la seducción, aunque en este caso reflexiva. El tercer ensayo, Seducción
y
abandono comple-menta el tema de la seducción pero desde la óptica de la pena femenina al ser abandonadas por su seductor.Finalmente, la tercera parte del libro lo constituyen dos tra-ducciones, la primera: La definición socrática de pecado sirve
10. LUIS GUERRERO MARTÍNEZ
como antecedente para un análisis detallado de la forma en que Kierkegaard construye el discurso filosófico expuesto en La
construcdón del discurso en "La defi¡Údón socrática de pecado ",
con la finalidad de mostrar la parte lógica y estructurada que también se encuentra a lo largo de todos sus escritos, aunque estos aspectos suelan pasarse fácilmente de largo por los otros elementos de su estilo, o por la idea errónea de que Kierkegaard no es sistemático, refiriéndose no al sentido hegeliano de «siste-ma" sino al lógico estructural. La última traducción Un vÍstazo a un esfuerzo contemporáneo en la lÍteratura danesa, inédito en
español, es un texto de especial importancia para seguir la se-cuencia de los seudónimos, ya que este texto, incluido en el
Post-scrÍptum definÍtÍvo y no dentífico a las mÍgajas filosóficas
de 1846, que cierra la etapa de Kierkegaard como escritor esté-tico y filosófico, el seudónimo Anti-Climacus hace una recapi-tulación de la postura de cada seudónimo, y la forma como ellos .van aportando algo a su propia posición.
La traducción de Un vÍstazo a un esfuerzo contemporáneo
en la lÍteratura danesa fue realizada por Leticia Valadez
Her--nández quien amablemente accedió a publicarla en este libro. Para ambas traducciones y para las referencias a todas las obras de Kierkegaard se ha usado la primera edición danesa de las obras completas de Kierkegaard Sffren KÍerkegaards
Samle-de VEerker, preparada por A.B. Drachmann, J.L. Heiberg, y H.O. Lange, Copenhague 1901-1906, impresa en 14 volúme-nes. Para las referencias al diario y los papeles de Kierkegaard se tomó en cuenta la edición Sffren KÍerkegaards PapÍrer. Pre-parada por P.A. Heiberg, V. Kuhr, y E. Torsting, Copenhague,
1909-1948, 1aedición impresa en 20 volúmenes.
De mi primer libro KÍerkegaard: Los lÍmÍtes de la razón en la exÍstenda humana, considerando la utilidad que puede tener para los lectores, he reproducido la referencia completa a los escritos de Kierkegaard y he actualizado las traducciones al español.
Como corolario de su estudio sobre la ópera Don GÍovannÍ de Mozart, su autor, el «esteta A,), insiste con vehemencia en la necesidad que el lector tiene de escuchar la ópera, pues sólo entonces podrá tener el argumento estético fundamental para entender sus ensayos y la fuerza seductora y musical que en-vuelve esta ópera. "iEscucha el Don GÍovanm1 Esto significa que jamás lograrás hacerte una idea del Don GÍovannÍ si no la
IN'rnoDuccróN• ]1 consigues precisamente oyéndolo. No hay otro camino. ¡Escu-cha el Don Giovanm"f'! Esta recomendación es igualmente válida orientada a la lectura de las obras de Kierkegaard. Pues aunque los estudios que presento en esta obra pudieran tener el mérito de recoger y dar luz sobre la comunicación existencial en las obras de Kierkegaard; sin embargo, solamente por medio de la lectura directa podrá el lector apreciar en toda su magni-tud las diversos aspectos de esta comunicación.
Quiero agradecer especialmente la ayuda que, de una mane-ra u otmane-ra, me brindaron para realizar este trabajo: a la Univer-sidad Iberoamericana de la Ciudad de México, a la Howard and Edna Hong Kierkegaard Library del St. Olaf College en Minnesota, al S0ren Kierkegaard Research Centre de Copen-hagen, a la Sociedad Iberoamericana de Estudios Kierkegaar-dianos y a Leticia Valadez Hernández.