LAS CRONICAS DE LA CONQUISTA
DE MEXICO
(UN RESUMEN)
José Luis MARTÍNEZ Academia Mexicana, de la. Lengua
XLL MARCO GENERAL
LAS CRÓNICAS DE LA CONQUISTA DE M é x i c o son parte de l a
exten-sa h i s t o r i o g r a f í a acerca de M é x i c o en el siglo X V I , que com-prende, a d e m á s , las primeras noticias del Nuevo M u n d o , las historias generales de Indias, las historias religiosas o m o n á s -ticas, las de contenido e t n o h i s t ó r i c o , las historias naturales y las de la vida c i v i l , así como las relaciones i n d í g e n a s o de ins-p i r a c i ó n i n d í g e n a y los códices ins-pre y ins-p o s t h i s ins-p á n i c o s .
Estas c r ó n i c a s se refieren al choque que o c u r r i ó , de 1519 a 1521, entre el m u n d o indio y el mundo e s p a ñ o l . Gracias a las exploraciones de H e r n á n d e z de C ó r d o b a y de Grijalva, que llevaron a C u b a noticias de una tierra extensa y rica en oro, l a e x p e d i c i ó n al mando de H e r n á n C o r t é s c o n q u i s t ó el imperio i n d í g e n a c u l h ú a - m e x i c a o azteca, que luego se l l a m ó M é x i c o , cuyo señor era Moctezuma, y m á s tarde do-m i n ó otros s e ñ o r í o s del actual territorio do-mexicano.
Los i n d í g e n a s de estas tierras, tras de los titubeos y las fintas iniciales ante lo desconocido, opusieron a los invasores una resistencia organizada, tenaz y heroica para defender su libertad, y al fin fueron aniquilados por la superioridad de los armamentos y la astucia del p e q u e ñ o ejército de los espa-ñ o l e s . Aprovechando las enemistades que existían entre los pueblos nativos, C o r t é s logró la alianza de considerables ejércitos i n d í g e n a s quienes, bajo el mando e s p a ñ o l , fueron
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los verdaderos autores de la d e s t r u c c i ó n del p o d e r í o azteca. Consumada la conquista, los pueblos a u t ó c t o n o s fueron puestos en servidumbre por los españoles.
L A MATERIA DE LOS TESTIMONIOS
Los testimonios que conquistadores y conquistados escribie-ron o pintaescribie-ron en el siglo X V I acerca de estos acontecimien-tos constituyen las crónicas de la conquista de M é x i c o . Los primeros q u e r í a n dejar constancia de la magnitud de su haza-ñ a , de las penalidades y hambres que padecieron para sobre-vivir en tierras desconocidas, fiados sólo en su audacia y en su pasmosa capacidad de a d a p t a c i ó n y de resistencia; de su temor ante la p e q u e ñ e z de su ejército frente a los millares de soldados indios que los atacaban y de su terror ante la amena-za de ser cogidos vivos y sacrificados en las p i r á m i d e s ; y, al mismo tiempo, de c ó m o , guiados por C o r t é s , lograron sojuz-gar a pueblos poderosos con una cultura avanzada. Sus na-rraciones están llenas de a d m i r a c i ó n por la organización política y social de los pueblos del altiplano, que h a b í a n cons-truido grandes ciudades, con refinamientos e instituciones desconocidas para los españoles; que t e n í a n sistemas de escri-tura, de n u m e r a c i ó n y de cronología, de los que dan constan-cia los libros pintados llamados códices; que poseían riquezas en oro y piedras preciosas, admirablemente labradas, y que d i s p o n í a n de ejércitos bien organizados, abastecidos y valero-sos pero que sólo contaban con 3.rm3.s primitivas.
Los vencidos, por su parte, dejaron constancia de los fu-nestos presagios que les anunciaban el fin de su m u n d o y de la profecía que los h a c í a esperar el retorno de Quetzal-cóatl, el sacerdote y deidad civilizadora que h a b í a prometido volver; de la a p a r i c i ó n en las costas del Golfo de grandes na-vios con hombres blancos y barbados, vestidos de hierro, con armas terribles y animales para ellos desconocidos, ca-ballos y perros feroces; del terror que sufrió Moctezuma y de sus vacilaciones frente a los intrusos; de las insurrecciones que los invasores provocaron en pueblos vasallos del i m -perio; de la p r i m e r a llegada pacífica de los españoles a
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M é x i c o - T e n o c h t i t l á n , de la matanza del T e m p l o M a y o r y de la r e b e l i ó n i n d í g e n a en la que o c u r r i ó la muerte de M o c tezuma; de la expulsión violenta de los e s p a ñ o l e s en la N o -che T r i s t e y del largo y doloroso asedio final a la gran ciu-d a ciu-d , en el que fueron ciu-derrotaciu-dos y sojuzgaciu-dos.
Para unos y para otros, aquellos h a b í a n sido aconteci-mientos excepcionales que cambiaron sus vidas, para mejo-rar, en t é r m i n o s generales, las de los conquistadores, y para a n i q u i l a r las de los indios que perdieron su antigua forma de v i d a y someter a vasallaje a los que sobrevivieron a la guerra y a las asoladoras epidemias.
rt/íOTIVACIONES DE LOS CRONISTAS
E r a , pues, n a t u r a l , que vencedores y vencidos se improvisa-r a n escimprovisa-ritoimprovisa-res paimprovisa-ra contaimprovisa-r sus expeimprovisa-riencias. A los cimprovisa-ronistas e s p a ñ o l e s los m o v í a el impulso de narrar los hechos prodi-giosos en que h a b í a n participado, para dejar constancia de su fama y esfuerzo. D e s c r i b í a n , al mismo tiempo, las pecu-liaridades de la cultura y los usos para ellos e x t r a ñ o s del N u e v o M u n d o . Pronto, los relatos dejaron de ser gratuitos para convertirse en alegatos interesados, en " r e l a c i ó n de m é r i t o s y servicios" que les s e r v í a n para reclamar a la coro-na m á s indios, m á s mercedes y m á s cargos que recompensa-r a n sus h a z a ñ a s .
Los religiosos dejaban constancia de sus éxitos y sus tropiezos en la realización de la conquista espiritual de los i n -dios, se e m p e ñ a b a n en la f o r m a c i ó n de vocabularios y gra-m á t i c a s de las lenguas i n d í g e n a s , que hicieran posible la c o m u n i c a c i ó n y la e v a n g e l i z a c i ó n ; y varios de ellos, sobre todo O l m o s , M o t o l i n í a , S a h a g ú n , D u r á n , M e n d i e t a y T o r -quemada, d e s c r i b i r í a n las características e t n o h i s t ó r i c a s de los pueblos i n d í g e n a s , sus ritos y sus dioses, y los sistemas de su escritura, n u m e r o l o g í a , c r o n o l o g í a y c ó m p u t o s astron ó m i c o s . Y los iastroncoastronformes, corastrono Las Gasas eastron p r i m e r l u -gar, denunciaban la conquista como una violencia criminal y e x i g í a n la r e s t i t u c i ó n de cuanto se hubiera tomado por fuerza de los indios.
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Los cronistas indios, con una admirable v o c a c i ó n cultu-ral, aprendieron r á p i d a m e n t e el sistema de escritura euro-peo para dejar memoria del m u n d o que d e s a p a r e c í a . Escri-bieron relaciones en sus lenguas a u t ó c t o n a s o en e s p a ñ o l , de la historia de sus pueblos, de las genealogías de sus p r í n c i -pes, de sus deidades y creencias religiosas, de sus ideas cos-m o g ó n i c a s , y algunos de ellos narraron los hechos de la con-quista, desde su propia visión de vencidos.
Los antiguos tlacuilos y sacerdotes supervivientes rehicie-r o n algunos de sus c ó d i c e s antiguos, que les h a b í a n sido quemados, e h i c i e r o n muchos otros nuevos o b i e n i l u s t r a -r o n las -relaciones histó-ricas, mezclando sus técnicas y con-venciones pictóricas con las que estaban aprendiendo de los frailes.
E n fin, gracias al celo de historiadores como fray Bernar¬ dino de S a h a g ú n , quien hizo que ancianos y sacerdotes entendidos en sus a n t i g ü e d a d e s las relataran, y que j ó v e n e s expertos en la escritura y la p i n t u r a registraran sus exposi-ciones, l o g r ó que se formase una recopilación e n c i c l o p é d i c a , de c a r á c t e r s i s t e m á t i c o , acerca del mundo i n d í g e n a , que i n c l u í a t a m b i é n el relato de la conquista.
A los cronistas indios de la que puede llamarse p r i m e r a etapa los m o v í a este celo por guardar la memoria de su m u n d o que d e s a p a r e c í a . E n cambio, los historiadores mestizos de fines del siglo X V I y principios del X V I I , como M u -ñ o z Camargo y A l v a Ixtlilxóchitl, escriben no sólo para exaltar la historia de sus pueblos sino t a m b i é n , al igual que los cronistas e s p a ñ o l e s , para hacer valer la ayuda que presta-r o n a los conquistadopresta-res y papresta-ra presta-reclamapresta-r las concesiones que por ello se les d e b í a n . Sus obras son, pues, otra manera de " r e l a c i ó n de m é r i t o s y servicios", aunque no personales si-no para beneficio de sus pueblos.
L A S VERSIONES PRINCIPALES DE LOS CONQUIS r ADORES
Las cinco Cartas de relación de H e r n á n C o r t é s , escritas desde varios lugares del territorio mexicano entre 1519 y 1526 y dirigidas al emperador Carlos V inician las c r ó n i c a s de la
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conquista de M é x i c o . Desde su personal y parcial perspecti-va, n a r r a n los hechos principales de aquella h a z a ñ a y fijan u n a secuencia que s e g u i r á n los cronistas e historiadores pos-teriores. C o r t é s no dispone de n i n g ú n apoyo documental previo y de n i n g ú n modelo preciso, pues las coincidencias y afinidades con la Guerra de las Galias, de C é s a r , no llegan a significar u n verdadero paradigma.
E n las Cartas de relación de C o r t é s son notables sus dotes de narrador m á s bien estricto y frío, aunque con algunas sa-les de h u m o r , que sabe elegir entre el c ú m u l o de hechos los esenciales para su relato; su entusiasmo y a d m i r a c i ó n por la c u l t u r a y el pueblo cuya conquista y d e s t r u c c i ó n realiza; su capacidad de o b s e r v a c i ó n para describir la nueva tierra y la civilización de los antiguos mexicanos; su objetividad para n a r r a r lo mismo sus éxitos que sus fracasos y aun sus gran-des equivocaciones, a s í calle hechos p o r razones p o l í t i c a s y s u t i l m e n t e deslice l a i m a g e n de su h a z a ñ a personal; los rasgos de c u l t u r a c l á s i c a y conocimientos j u r í d i c o s que i l u s t r a n y a p o y a n sus argumentaciones; y l a excepcional capacidad de i n v e n c i ó n de recursos, astucias y a u n m a l dades, con i n s e n s i b i l i d a d m o r a l sin fisuras, con que r e a l i -za su conquista.
A u n q u e Francisco L ó p e z de Gomara, capellán de C o r t é s en su ú l t i m a estancia en Castilla, nunca viajó a las Indias, los informes que recibió de C o r t é s , su inteligencia y su nota-ble estilo, lo hicieron escribir la p r i m e r a visión de conjunto de l a conquista de M é x i c o , crear el primer esquema de sus etapas, sucesos y actores principales, y poner de relieve la significación excepcional de aquellos hechos. E n los c a p í t u -los finales de su Conquista de México (Zaragoza, 1552), ofreció u n a especie de compendio e t n o g r á f i c o y acerca de los siste-mas de n u m e r a c i ó n , de escritura y de cronología de los anti-guos mexicanos.
L ó p e z de ( j o m a r a no menoscaba expresamente la inter-v e n c i ó n de los capitanes y soldados en la conquista; sin em-bargo, la i m p r e s i ó n final es que su h é r o e fue C o r t é s , m o t o r y g u í a de todas las decisiones. Esta actitud y la discrepancia en cifras, que el historiador t e n d í a a magnificar, m á s desa-cuerdos en hechos menudos, m o t i v a r o n las censuras de
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nal D í a z , quien veía en él al historiador que escribe de o í d a s , ignorando la verdad de los hechos.
L a Historia verdadera de ia conquista de la Nueva España ( M a -d r i -d , 1632), -de Bernal D í a z -del Castillo, es la crónica por ex-celencia. Su autor era u n soldado bastante oscuro que h a b í a participado en las dos expediciones a tierras mexicanas que procedieron a la de C o r t é s , y que sabía leer y t e n í a cierta c u l t u r a t r a d i c i o n a l . N u n c a fue m e n c i o n a d o p o r C o r t é s en sus Cartas n i en las relaciones que escribieron otros capita-nes. Pero este soldado sufrido, que estuvo en las acciones m á s peligrosas y que v i o o se i n f o r m ó de cuanto o c u r r i ó , i b a a c u m u l a n d o en su m e m o r i a p r o d i g i o s a el m a y o r cau-d a l cau-de informaciones acerca cau-de los hechos principales cau-de l a conquista, y de i n f i n i d a d de a n é c d o t a s y circunstancias m e n u d a s .
T e r m i n a d a la lucha, Bernal D í a z se establece en Guate-mala como regidor perpetuo y encomendero. Cuando ya cuenta sesenta a ñ o s comienza a escribir su c r ó n i c a de la con-quista de M é x i c o , ocurrida treinta y cinco a ñ o s antes; y cuando lee, hacia 1560, el l i b r o de L ó p e z de Gomara, se en-crespa y decide rectificar aquella que considera versión par-cial, para hacer valer t a m b i é n el esfuerzo de los soldados. Escribe lentamente, a lo largo de unos quince a ñ o s , y termi-n a r á hacia 1568 su Historia verdadera, que s e g u i r á retocando, cuando t e n í a ya setenta y tantos a ñ o s .
Bernal D í a z abominaba las elegancias de estilo y la parcialidad cortesiana de L ó p e z de G o m a r a , pero a p r e n d i ó m u -cho de él. N o es del todo seguro que leyera algunas de las
Cartas de relación de C o r t é s , así es que fue sobre todo la Con-quista de México la obra que le dio la pauta de aquellos hechos ya lejanos, la que le p e r m i t i ó articular su historia y la que fue r e a v i v á n d o l e sus recuerdos. M i e n t r a s que C o r t é s y L ó p e z de Gomara exponen los hechos esenciales y sus conse-cuencias, Bernal D í a z relata c ó m o fueron, q u i é n e s los reali-zaron y cuáles fueron las reacciones y los sentimientos de sus actores, con u n calor humano y una minuciosa precisión de cosa inmediata, que hace fascinante su lectura. R e c o r d a r á centenares de episodios, situaciones y peligros; cientos y cientos de personajes, con sus nombres, o r í g e n e s , apodos y
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rasgos de c a r á c t e r ; los e x t r a ñ o s nombres indios de personas y lugares, que fonetizaba como p o d í a y a veces enredaba; los parlamentos dichos en cada ocasión —así los invente y se sirva de ellos como u n recurso r e t ó r i c o , al modo de los clási-cos—; las i m á g e n e s visuales y los ruidos, y la i m p r e s i ó n que provocaron; l a variedad y e x t r a ñ e z a de las cosas y usos del N u e v o M u n d o que m a r a v i l l a b a n a sus descubridores; y a u n l a p e l a m b r e , condiciones, nombres y sucesivos p r o -pietarios de cada u n o de los caballos iniciales de l a con-q u i s t a . ¿ C ó m o p u d o hacerlo en u n a c r ó n i c a con-que cubre los hechos de m u c h o s a ñ o s , sin desfallecimientos n i confusio-nes mayores?
L A S RELACIONES TESTIMONIALES MENORES
Dos conquistadores m á s , A n d r é s de T a p i a y Alonso o Fran-cisco de A g u i l a r , c o m p a ñ e r o s de C o r t é s y que participaron en la conquista, escribieron t a m b i é n relaciones de estos su-cesos. T a p i a fue uno de los capitanes m á s adictos y cercanos a C o r t é s y aun lo a c o m p a ñ ó en sus dos viajes a E s p a ñ a . H a -cia 1547, cuando se encontraba de regreso en M é x i c o , escri-b i ó su Relación de algunas cosas de las que acaecieron al muy ilustre señor don Hernando Cortés, marqués del Valle, que dejó inconclu-sa pues t e r m i n a con la p r i s i ó n de N a r v á e z . T a p i a era u n buen narrador y su v e r s i ó n de los acontecimientos de la con-quista es importante por su objetividad y la viveza de sus ob-servaciones. Es el primero que describe, con cierta p r e c i s i ó n a r q u e o l ó g i c a , los monumentos y deidades del T e m p l o M a -yor; es expresivo su relato del ataque de las huestes de Cor-tés a las de N a r v á e z , y al final de su Relación da cuenta de los d e p ó s i t o s de p e t r ó l e o y chapopote que existían en los pueblos que tenía en encomienda, cerca de la costa del Golfo.
T e r m i n a d a la conquista, el soldado Alonso de A g u i l a r se hizo fraile d o m i n i c o , t o m ó el nombre de Francisco, y ya vie-j o , hacia 1560, d i c t ó su Relación breve de la conquista de Nueva España. E s t á d i v i d i d a en ocho " j o r n a d a s " que cubren desde la p r e p a r a c i ó n de la e x p e d i c i ó n de C o r t é s hasta la p r i s i ó n de C u a u h t é m o c , y es u n buen resumen de u n testigo y actor en
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los hechos de la conquista. U n a de las contribuciones o r i g i -nales de la Relación breve es la p r e o c u p a c i ó n de A g u i l a r por indicar el n ú m e r o de casas y la p o b l a c i ó n que estima, con tendencia a la e x a g e r a c i ó n , en las principales ciudades y pueblos de la N u e v a E s p a ñ a , a mediados del siglo X V I .
A N G L E R Í A , E L P R I M E R D I V U L G A D O R
Pedro M á r t i r de A n g l e r í a fue el p r i m e r o en divulgar en E u -ropa las noticias del Nuevo M u n d o . U n a ñ o d e s p u é s del des-cubrimiento c o m e n z ó a escribir en latín las cartas que luego se l l a m a r á n Décadas del Nuevo Mundo. E n cuanto llegaban no-ticias y relaciones, iba publicando una a una las ocho partes que forman su l i b r o . C o m o u n a u t é n t i c o periodista, r e c o g í a con predilección " l o m á s ameno, lo m á s exótico, lo m á s p i n -toresco y d i v e r t i d o " . N u n c a viajó a las nuevas tierras, pero conoció y c o n v e r s ó mucho con los grandes descubridores y exploradores, con C r i s t ó b a l C o l ó n , con S e b a s t i á n Caboto y con A m é r i c o Vespucio. L a mezcla de realidad y fantasía de sus escritos encantaba a sus lectores, que buscaban con afán sus Décadas, y el mismo papa L e ó n X las leía de sobremesa a su sobrina y a sus cardenales. Los Reyes Católicos lo n o m -b r a r o n consejero de Indias y cronista. E n las ú l t i m a s cuatro D é c a d a s , que escribió entre 1521 y 1526, a ñ o de su muerte, d i v u l g ó las noticias del descubrimiento y conquista de M é x i -co, que h a b í a consignado H e r n á n C o r t é s en sus relaciones, con datos complementarios que h a b í a recibido A n g l e r í a en sus conversaciones con viajeros. A él debemos la p r i m e r a d e s c r i p c i ó n , notablemente precisa, de los libros pintados o códices i n d í g e n a s , así como de los d e m á s regalos que e n v i ó C o r t é s a Carlos V , oro, plumajes y p e d r e r í a que lo hicieron exclamar: " P a r é c e m e no haber visto j a m á s cosa alguna que por su hermosura pueda atraer tanto las miradas humanas".
L A C O N Q U I S T A E N O B R A S G E N E R A L E S
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ya lejanos los días de la conquista, se escriben en Mexico obras de conjunto acerca de la historia y la c u l t u r a de los pueblos i n d í g e n a s de Nueva E s p a ñ a , en las que se dedican secciones importantes a la n a r r a c i ó n de la conquista.
E l humanista Francisco Cervantes de Salazar, p r i m e r cronista de N u e v a E s p a ñ a , escribió su Crónica de Nueva Espa-ña entre 1557 y 1564, y dedicó a la conquista los libros I I a V I , con que t e r m i n a su obra. E n t é r m i n o s generales, va
si-guiendo el esquema y las informaciones de la Historia general
de las Indias y en especial de su segunda parte, Conquista de México, de Francisco L ó p e z de Gomara. Aprovecha t a m b i é n muchas otras fuentes y testimonios, algunos de los cuales sólo se encuentran en la Crónica, y se sirve t a m b i é n de los es-critos de M o t o l i n í a y de las Cartas de relación de C o r t é s , sobre todo de la tercera. Los hechos principales de la conquista no
ofrecen, pues, novedades mayores en la Crónica de
Cervan-tes de Salazar, pero les ha a ñ a d i d o numerosos detalles y cir-cunstancias dignos de conocerse.
Las contribuciones originales y m á s interesantes y ame-nas de Cervantes de Salazar, ya fuera del tema de la con-quista, son las descripciones de la ciudad de M é x i c o a me-diados del siglo X V I , en que vive el autor, y la n a r r a c i ó n de sucesos curiosos o notables de esta é p o c a .
Francisco H e r n á n d e z , ilustre hombre de ciencia y Proto-m è d i c o General de las Indias, fue enviado por Felipe I I a N u e v a E s p a ñ a en 1571, donde p e r m a n e c e r á hasta 1577, para estudiar l a historia natural y la medicina en el Nuevo M u n d o . E l doctor H e r n á n d e z viajó extensamente por M é x i
-co y -compuso en latín una admirable Historia natural de Nueva
España, en la que estudia minuciosamente plantas, animales y minerales en u n total de 3 326 c a p í t u l o s .
A la manera de Plinio, que en su Historia natural se o c u p ó de la historia humana, H e r n á n d e z , después de describir los rei-nos de la naturaleza, se sintió obligado t a m b i é n a completar su magna empresa exponiendo la historia del M é x i c o antiguo. Que el mundo es uno y que hay concordancia entre las vidas naturales, regidas por el cielo y los astros, y las humanas que se determinan por voluntad propia, lo dice H e r n á n d e z en el proemio en que dedica a Felipe I I sus Antigüedades de la
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va E s p a ñ a y l i b r o de la conquista, escritas t a m b i é n en l a t í n . El libro de e t n o g r a f í a y de historia del doctor H e r n á n d e z no p a s ó de ser el de u n mediano aficionado. R e s u m i ó con cierta prisa las fuentes disponibles en su tiempo — C o r t é s , L ó p e z de Gomara, M o t o l i n í a —a t r a v é s del anterior— y Sa-h a g ú n , de a Sa-h í que los pasajes m á s interesantes de sus Anti-güedades sean aquellos en que consigna testimonios directos de la Nueva E s p a ñ a de su tiempo, hacia 1574. Su relato de la conquista es u n breve compendio, sin aportaciones origi-nales, que relata desde la salida de C o r t é s de C u b a hasta la consolidación del d o m i n i o e s p a ñ o l en la que se l l a m a r í a Nueva E s p a ñ a .
Fray J u a n de Torquemada, como lo h a b í a n hecho M o t o -linía, S a h a g ú n y M e n d i e t a , sus c o m p a ñ e r o s franciscanos, escribió durante veinte a ñ o s su Monarquía indiana (Sevilla,
1615), dedicada a exponer cuanto se sabía acerca del origen y civilización de los antiguos pueblos de i n d í g e n a s de M é x i -co, de su conquista y e v a n g e l i z a c i ó n . Su propio m é t o d o his-toriográfico fue el de transcribir o resumir, sin citar fuentes, lo que se hubiese escrito acerca de tan extensas materias, que d i s t r i b u y ó en v e i n t i ú n copiosos libros. E l cuarto de ellos, y el m á s extenso de la obra, narra el descubrimiento de las costas de Nueva E s p a ñ a y la historia de la conquista hasta la d e s t r u c c i ó n de T e n o c h t i t l á n . Sus fuentes principales son las obras ya publicadas para entonces de L ó p e z de Go-mara y A n t o n i o de H e r r e r a —que a su vez recogía tantas relaciones— y las manuscritas de Bernal D í a z , S a h a g ú n , M u -ñ o z C amargo y A l v a Ixtlilxóchitl. L a versión que ofrece T o r q u e m a d a es la convencional de las fuentes e s p a ñ o l a s , con l a visión providencialista de H e r n á n C o r t é s —propuesta por M e n d i e t a — , como el animoso c a p i t á n por cuya indus-tria se a b r i ó " l a puerta de esta gran tierra de A n á h u a c [y se hizo] camino a los predicadores del Evangelio en este nuevo m u n d o " ( P r ó l o g o al l i b r o I V ) .
ENJUICIAMIENTOS
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C o r t é s en sus a ñ o s de C u b a y m o s t r ó a n i m a d v e r s i ó n con-t r a él, d e d i c ó cinco de las veincon-te secciones que f o r m a n la
Brevísima relación de la destrucción de las Indias (Sevilla, 1552), a relatar atrocidades de los e s p a ñ o l e s en la con-q u i s t a de M é x i c o . Sin m e n c i o n a r los nombres de los capi-tanes responsables, n a r r ó las matanzas y crueldades de C o r t é s en C h o l u l a , de A l v a r a d o en el T e m p l o M a y o r y en G u a t e m a l a , de Ñ u ñ o de G u z m á n en P á n u c o y en Ja-lisco, y de M o n t e j o en Y u c a t á n . Esta Brevísima relación y los d e m á s Tratados incendiarios que p u b l i c ó Las Casas en 1552 t u v i e r o n u n a a m p l i a resonancia en E u r o p a — g r a -cias a numerosas traducciones— y las I n d i a s y fueron u n o de los o r í g e n e s de las r e c r i m i n a c i o n e s c o n t r a E s p a ñ a que se l l a m a r o n L e y e n d a N e g r a .
A d e m á s de las refutaciones de los j u r i s t a s contra tan graves acusaciones, se e s c r i b i ó u n a m á s , m u y interesante. B e r n a l D í a z del Castillo l e y ó la Brevísima relación y reaccio-n ó a i r a d a m e reaccio-n t e coreaccio-ntra la v e r s i ó reaccio-n que da Las Casas de la m a t a n z a de C h o l u l a , en que el soldado-cronista h a b í a p a r t i c i p a d o . Las Casas " a f i r m a —dice Berna! D í a z — que sin causa n i n g u n a , sino p o r nuestro pasatiempo, y p o r q u e se nos a n t o j ó , se hizo aquel castigo. . . siendo todo al r e v é s ; perdóneme su señoría que lo diga tan claro, que no pasó lo que escribe'' {Historia verdadera, cap. L X X X I I I . Las pala-bras en cursiva fueron tachadas por el cronista). Y mencio-na, en seguida, la investigación que hicieron los francisca-nos en la que comprobaron que sí existió una c o n s p i r a c i ó n de los cholultecas.
L A CONQUISTA ESPIRITUAL
D e s p u é s de tener noticia del descubrimiento de nuevas tierras por C r i s t ó b a l C o l ó n , el papa Alejandro V I dio a los Reyes C a t ó l i c o s la bula Inter caetera, del 4 de mayo de 1493, en la que, a d e m á s de establecer la l í n e a de d e m a r c a c i ó n en-tre los dominios de E s p a ñ a y los de Portugal, h a c í a donativo a Fernando e Isabel del " s e ñ o r í o de todas las islas y tierras firmes descubiertas y por d e s c u b r i r " , y les mandaba que
688 JOSÉ LUIS MARTINEZ
" e n v í e n a las dichas islas y tierras varones buenos, temero-sos de Dios, doctos, sabios y experimentados, para e n s e ñ a r e instruir a los moradores de ellas en las cosas de nuestra Santa Fe C a t ó l i c a , y en buenas costumbres". Este p r o p ó s i t o evangelizador se repitió en las instrucciones iniciales de Car-los V a C o r t é s , del 15 de octubre de 1522.
J u n t o a los otros m ó v i l e s de la conquista: la fama, la a v e n t u r a , el poder y l a riqueza, l a conquista e s p i r i t u a l de nuevos pueblos fue t a m b i é n i m p o r t a n t e y era la que daba u n c o n t e n i d o m o r a l , u n e s p í r i t u de cruzada, a aquella empresa.
Las "tropas de choque de la conquista e s p i r i t u a l " , como las l l a m ó Lesley B y r d Simpson, fueron los frailes de las ór-denes mendicantes, franciscanos, dominicos y agustinos. Pronto comprendieron que, para conducir, evangelizar, educar y proteger a los indios, era necesario, en p r i m e r l u -gar, comprenderlos. De a h í que su tarea inicial fuera el aprendizaje de las numerosas lenguas del territorio de la N u e v a E s p a ñ a y la p r e p a r a c i ó n de vocabularios, g r a m á t i -cas, catecismos, confesionarios y manuales diversos para uso de los misioneros. Robert R i c a r d ha listado, en el perio-do 1524-1572, u n total de 109 obras en o acerca de lenguas nativas, de las cuales 80 son de franciscanos, 16 de d o m i n i -cos y ocho de agustinos, m á s cinco a n ó n i m a s . E n cuanto se introdujo la imprenta en M é x i c o , hacia 1539, buena parte de su p r o d u c c i ó n estuvo dedicada a i m p r i m i r algunas de es-tas obras lingüísticas.
L a c o n s t r u c c i ó n de iglesias, monasterios, escuelas y hos-pitales se e x t e n d i ó pronto en la Nueva E s p a ñ a , no sólo en las ciudades de e s p a ñ o l e s , M é x i c o , Puebla, Valladolid, Guadalajara y Oaxaca, sino t a m b i é n en regiones m u y apar-tadas. E n esta vasta red de impresionantes conventos e igle-sias —-a veces, como algunos agustinos, de m a g n i t u d des-proporcionada a la de los pueblos que s e r v í a n — , que construyen los indios bajo la dirección de los mendicantes, los frailes del siglo X V I " t r a z a r o n los pueblos. . . , goberna-ron las comunidades y educagoberna-ron a los i n d i o s " , resume Geor¬ ge K u b l e r .
espiri-CRÓNICA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO 689
t u a l como la e d u c a c i ó n y el adiestramiento de los indios, la asistencia social, la lucha tenaz y en ocasiones violenta para extirpar la i d o l a t r í a , el uso de ingeniosos recursos para faci-l i t a r faci-la e v a n g e faci-l i z a c i ó n , como pinturas ifaci-lustrativas, catecis-mos y oraciones en i m á g e n e s y representaciones teatrales.
A d e m á s de sus tareas como lingüistas, constructores, evangelizadores y educadores, dos franciscanos notables, fray T o r i b i o de M o t o l i n í a , en sus Memoriales y en su Historia de los indios de la Nueva España, redactados entre 1535 y 1543, y fray G e r ó n i m o de M e n d i e t a , en su Historia eclesiástica indiana, compuesta entre 1573 y 1597, escribieron acerca de las a n t i g ü e d a d e s de los pueblos i n d í g e n a s , de su religión, de sus instituciones civiles y políticas y de sus costumbres, y de c ó m o fue introducida la nueva fe.
A estas obras de historia y e t n o g r a f í a de los pueblos indígenas y de exposición de la conquista espiritual deben a ñ a -dirse la Historia, general, de Sahagun, y la Monarquía indiana,
de T o r q u e m a d a , ambos t a m b i é n franciscanos, que se han expuesto o se e x p o n d r á n en otros lugares, ya que dichas obras contienen relaciones de la conquista militar, a d e m á s de la espiritual.
VERSIONES PENINSULARES
E n los vastos acopios historiográficos compuestos en E s p a ñ a por los cronistas de Indias se encuentran t a m b i é n relatos de la conquista de M é x i c o . E l m á s antiguo de ellos es la Historia general y natural de las Indias, que escribió Gonzalo F e r n á n d e z de Oviedo entre 1519 y 1548. D e n t r o de su propósito de reu-n i r las ireu-nformacioreu-nes ereu-ntoreu-nces disporeu-nibles acerca del coreu-n- con-j u n t o del Nuevo M u n d o , para incon-jertarlo en el cauce de la historia universal y en la idea providencialista de la evange-l i z a c i ó n de este m u n d o confiada a E s p a ñ a y ai emperador Carlos V , F e r n á n d e z de O v i e d o se ocupa ampliamente de la N u e v a E s p a ñ a , en el l i b r o X X X I I I de su Historia general,
y dedica 18 capítulos de este l i b r o , del X L V al L V I I , a la con-quista de M é x i c o .
690 JOSÉ LUIS MARTINEZ
regiones de C e n t r o a m é r i c a y la isla de Santo D o m i n g o , en cuya fortaleza fue alcaide, aunque nunca viajó a M é x i c o . Caso excepcional entre los historiadores de su é p o c a , que co-piaban liberalmente lo escrito por otros sin precisar fuentes, el autor de la Historia general y natural de las Indias citó escru-pulosamente la procedencia de sus informaciones. R e c i b i ó de C o r t é s las Cartas de relación publicadas en aquellos a ñ o s , y para narrar la conquista de M é x i c o las siguió como fuente p r i n c i p a l aunque a n a l i z á n d o l a s con sentido c r í t i c o . A p r o v e c h ó t a m b i é n otras relaciones y cartas, como una del v i r r e y A n t o n i o de Mendoza. A su paso por Santo D o m i n g o , e n t r e v i s t ó a J u a n Cano, hidalgo que no era afecto a C o r t é s y que casó con d o ñ a Isabel, hija de Moctezuma, ocasión en la que precisó detalles de la vida de aquel gobernante i n -d í g e n a .
E n los primeros a ñ o s del siglo X V I I , 1601-1615, otro cro-nista de Indias, Antonio de H e r r e r a , p u b l i c ó en M a d r i d la m á s copiosa recopilación acerca de la historia de las Indias, llamada Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano, que habitualmente se conoce como las Décadas de Herrera, y que cubren el lapso de 1492 a 1554. L a conquista de M é x i c o está narrada en las d é c a d a s I I a y
I I Ia, aunque interrumpidas a menudo por los relatos de
otros acontecimientos s i m u l t á n e o s . H e r r e r a dispuso de un caudal enorme de informaciones, muchas de ellas entonces i n é d i t a s . L a lista que da respecto a sus fuentes mexicanas ( d é c a d a V Ia, libro I I I , cap. X I X ) es impresionante. Sin
em-bargo, para su relato de la conquista sólo utilizó las relacio-nes, entonces manuscritas, de Bernal D í a z y Cervantes de Salazar, de manera principal, y las de L ó p e z de Gomara y Las Casas, ocasionalmente. Pero en las exposiciones de H e -rrera hay con frecuencia sorpresas, de circunstancias y he-chos ajenos a las fuentes conocidas, y que proceden de pe-q u e ñ a s relaciones de conpe-quistadores, hoy perdidas, así como de las Relaciones geográficas encargadas por Felipe I I en 1577. Estas, por otra parte, contienen informaciones aisladas y a veces ú n i c a s acerca de la conquista.
J u a n G i n é s de S e p ú l v e d a , el humanista c o r d o b é s , amigo y a d m i r a d o r de C o r t é s , escribió hacia 1562 y en latín, una
CRÓNICA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO 691
c r ó n i c a de la conquista, De rebus Hispanorum gestis ad Novum Orbem Mexicumque. El original latino sólo se p u b l i c ó en M a -d r i -d , 1781, en el tomo I I I -de las obras -de S e p ú l v e -d a . Sus dos versiones al e s p a ñ o l son recientes: Hechos de los españoles en el Nuevo Mundo y México ( t r a d u c c i ó n de J o n á s Castro, V a
-lladolid, 1976) e Historia del Nuevo Mundo (edición y
traducc i ó n de A n t o n i o R a m í r e z de Verger, Alianza Editorial, M a -d r i -d , 1987). D u r a n t e siglos, fue pues " u n cronista o l v i d a d o " , como le l l a m ó Angel Losada.
L a c r ó n i c a de S e p ú l v e d a -—sigo la edición de R a m í r e z de V e r g e r — , compuesta en siete libros, dedica los dos primeros a los descubrimientos colombinos y a los asentamientos y destrucciones de la é p o c a de las islas, siguiendo las informa-ciones de F e r n á n d e z de Oviedo, con algunos datos de Pedro M á r t i r y de L ó p e z de Gomara; y los cinco libros restantes a la conquista de M é x i c o , hasta la p r i s i ó n de C u a u h t é m o c
y el arrasamiento de la gran ciudad. Sus fuentes son las
Car-tas de relación de C o r t é s con ciertos informes directos del con-quistador y la Conquista de México de L ó p e z de Gomara.
E n su original latino, afirma R a m í r e z de Verger que la obra de S e p ú l v e d a sigue las elegancias de T i t o L i v i o y las narraciones r á p i d a s de C é s a r . T r a d u c i d a al e s p a ñ o l , queda lejos del nervio de la n a r r a c i ó n de L ó p e z de Gomara y adole-ce de imprecisiones achacables tanto al autor como al tra-ductor. Sin embargo, tiene opiniones interesantes que muestran un esfuerzo de objetividad dentro del marco gene-ral favorable a C o r t é s : abusos de los españoles, clima de M é x i c o , codicia de C o r t é s , valor de los trueques para los i n -dios y h e r o í s m o de los mexicanos pese a la inferioridad de sus armas. Los discursos que, a la manera clásica, pone en boca de los protagonistas son elocuentes aunque excesivos. Las doctrinas de S e p ú l v e d a sobre las justas causas de la guerra contra los indios, e s t á n expuestas con d i s c r e c i ó n , sin que falte una pulla a la terquedad opositora de Las Casas ( I , 13,4).
E l editor cree ver dos indicios de la perdida o inexistente p r i m e r a Carta de relación de C o r t é s , que S e p ú l v e d a hubiera podido conocer: a l u s i ó n a las cruces mayas ( I I , 11, 3), que ya se menciona en las instrucciones de Diego V e l á z q u e z a
692 JOSE LUIS MARTINEZ
C o r t é s ; y supuesta a p a r i c i ó n de Santiago en la batalla de C i n t l a ( I I I , 15,5), que t a m b i é n se encuentra en L ó p e z de G o m a r a (cap. X X ) .
El De Orbe Novo o Historia del Nuevo Mundo, de J u a n G i n é s de S e p ú l v e d a , ahora accesible en e s p a ñ o l , es una c r ó n i c a se-cundaria, interesante por la personalidad de su autor y con algunas apreciaciones originales acerca de la conquista de M é x i c o .
LAS VERSIONES PRINCIPALES DE LOS CONOJJIS IADOS
Numerosos pueblos del M é x i c o antiguo t e n í a n el h á b i t o de registrar en anales, con su escritura jeroglífica, los aconteci-mientos salientes: peregrinaciones, guerras, ascensión y muerte de sus gobernantes, s e q u í a s , eclipses, inundaciones,
temblores. Por ejemplo, en la Historia de la nación mexicana,
códice de 1576 llamado A u b i n , en la p á g i n a 80, j u n t o al sig-no del a ñ o 1 c a ñ a , se p i n t ó u n barco con tres mástiles, lo que significa que en ese a ñ o llegaron los e s p a ñ o l e s . A d e m á s de los signos, en este códice se a ñ a d i e r o n anotaciones en n á -h u a t l , y la que va en la p á g i n a 87, j u n t o al signo del a ñ o 3 casa (1521) dice, traducida al e s p a ñ o l : " C o m o u n d é c i m o se-ñ o r , en los memontemi del mes Quauitleua, se puso a reinar Cuauhtemoctzin. Y allí fue vencido lo Mexicano, lo Tenoch-ca cuando vinieron a entrar en conjunto los e s p a ñ o l e s " .
Pero pronto dejaron de ser tan e s q u e m á t i c a s las noticias. El r á p i d o aprendizaje que hicieron los i n d í g e n a s del sistema de escritura europeo les p e r m i t i ó expresiones m á s matiza-das, y entre lo mucho que escribieron se conservan algunas relaciones de la conquista.
Esta p r e o c u p a c i ó n por conservar el recuerdo de sus tradi-ciones y el testimonio de la d e s t r u c c i ó n de su cultura, que fue para ellos la conquista, existió sobre todo en los pueblos de habla n á h u a t l y maya. Apenas unos a ñ o s d e s p u é s de la c a í d a de M é x i c o - T e n o c h t i t l á n , en 1524, un indio de Tlate-lolco —que pudiera ser M a r t í n Ecatzin— c o m e n z ó a redac-tar en n á h u a t l Unos anales históricos de la nación mexicana o Rela-ción de Tlatelolco, que c o n c l u y ó en 1528. E n la parte final de
CRONICA DE LA CONQUISTA DE MEXICO 693
este documento se narra, a 3a manera de los "cantos trist e s " , el h o r r o r del sitristio y la r e n d i c i ó n de la ciudad de M é x i -co, en versos de p a t é t i c o dramatismo:
En los caminos yacen dardos rotos, los cabellos están espar-cidos.
Destechadas están las casas, enrojecidos tienen sus muros. Gusanos pululan por calles y plazas y están las paredes man-chadas de sesos.
Rojas están las aguas, cual si las hubieren tenido y si las be-bíamos, eran agua de salitre.
Golpeábamos los muros de adobe en nuestra ansiedad y nos quedaba por herencia una red de agujeros.
En los escudos estuvo nuestro resguardo, pero los escudos no detienen la desolación. (Trad. de Angel N i . Garibay)
E n la colección de poemas en n á h u a t l formada en el siglo X V I y llamada Cantares mexicanos hay otros "cantos tristes de la c o n q u i s t a " . D e l llamado "Se ha perdido el pueblo m e x í -c a t l " , -compuesto probablemente ha-cia 1523, vale la pena recordar este breve pasaje:
El llanto se extiende, las lagrimas gotean allí en Tlateloico. Por agua se fueron ya los mexicanos; semejan mujeres; la huida es general.
¿Adonde vamos?, ¡Oh amigos! Luego ¿fue verdad? Ya abandonan la ciudad de 3Víexico: el humo se esta levantando; la niebla se esta extendiendo. . .
¡Oh, amigos míos, llorad!
Sabed que dejamos yerma la nación mexicana. (Fr, 6v-7, trad. Garibay)
Para los mexicas y tlatelolcas, la conquista fue una derro-ta, pero p a r a d ó j i c a m e n t e , p á r a l o s tlaxcaltecas, enemigos de aquellos y aliados de los e s p a ñ o l e s , fue u n triunfo que cele-b r a r o n , como lo muestra este " C a n t o tlaxcalteca":
Hemos logrado al fin llegar a Eenochtitlan: esforzaos, tlax-caltecas y huexotzincas, ¿Como lo oirá el principe Xicotencatl,
694 JOSE LUIS MARTINEZ
el ahorcado? ¡Ea, esforzaos!. . . Ayudad a nuestros señores, los vestidos de hierro, que ponen cerco a la ciudad, que ponen cer-co a la n a c i ó n mexicana. ¡Ea, esforzaos! (F. 54, trad. de A. M . Garibay)
Con u n m é t o d o admirable de p l a n e a c i ó n , i n v e s t i g a c i ó n , recolección y d e p u r a c i ó n de sus informaciones i n d í g e n a s , fray Bernardino de S a h a g ú n logró que los indios mismos es-cribieran la historia de su cultura que d e s a p a r e c í a . Y a d e m á s de registrar noticias sobre su religión, su pensa-miento, su historia, su mundo natural, su lenguaje y sus cos-tumbres, S a h a g ú n se e m p e ñ ó especialmente en que consig-naran lo que para ellos fue la conquista, en el libro X I I de la Histoviü general de las cosas de Mueva España. E n el Códice flo-rentino, ú l t i m a r e d a c c i ó n de esta obra, aparece una v e r s i ó n en n á h u a t l , dictada por los informantes i n d í g e n a s , otra en e s p a ñ o l y u n e s p l é n d i d o conjunto de i m á g e n e s de escenas de la conquista, pintadas t a m b i é n por i n d í g e n a s . El texto en n á h u a t l tiene el i n t e r é s de comunicarnos a lo vivo, con las propias palabras de quienes h a b í a n sido testigos de los he-chos, detalles de las primeras, confusas y aterradoras reacciones de los indios ante los e s p a ñ o l e s . Por ejemplo, su v i -sión de las armas y los aderezos, los caballos y los perros de los conquistadores:
también mucho espanto le causó [a Moctezuma] el oír cómo es-talla el cañón, cómo retumba su estrépito, y cuando cae, se des-maya uno, se le aturden los oídos. . .
Sus aderezos de guerra son todos de hierro; hierro se visten, hierro ponen como capacetes a sus cabezas, hierro son sus espa-das, hierro sus arcos, hierro sus escudos, hierro sus lanzas.
Los soportan en sus lomos sus "venados". Tan altos están como ios techos.
Por todas partes vienen envueltos sus cuerpos, solamente aparecen las caras. l^>on blancos, como si lueran de cal. tienen el cabello amarillo, aunque algunos lo tienen negro. Larga su barba es, también amarilla; el bigote también tienen amarillo. Son de pelo crespo y fino, un poco encarrujado. . .
Pues sus perros son enormes, de orejas ondulantes y aplasta-das, de grandes lenguas colgantes, tienen ojos que derraman
CRÓNICA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO 695
fuego, están echando chispas: sus ojos son amarillos, de color intensamente amarillo. (Sahagún, Historia general, ed. Porrúa, libro X I I , trad. de A. M . Garibay)
A d e m á s de estas versiones en n á h u a t l y en e s p a ñ o l , que aparecen en el Códice florentino y que fueron redactadas hacia 1555, existe otra versión, m á s extensa y expresiva, escrita hacia 1585, en la que S a h a g ú n quiso que se enmendaran omisiones e imprecisiones que se h a b í a n hecho en los relatos anteriores. Por ejemplo, la i m p r e s i ó n que los indios tuvieron de los e s p a ñ o l e s , las reacciones del monarca mexica, la exp o s i c i ó n que hace C o r t é s a M o c t e z u m a , el relato de la N o -che T r i s t e y l a supuesta entrevista de C o r t é s y C u a u h t é m o c antes de iniciarse el sitio de la ciudad, en Acachinanco, para comunicarle las razones por las que le h a r í a la guerra.
El d o m i n i c o fray Diego D u r á n dedicó los capítulos del
L X I X al L X X V I I I , finales de su Historia de las Indias de Nueva
España y islas de tierra firme (c. 1581) a la n a r r a c i ó n de la con-quista. E l tema general de esta obra es la " n a c i ó n mexicana" o sea el antiguo pueblo de habla nahua, y sus fuentes fueron documentos, pinturas e informaciones i n d í g e n a s de proce-dencia mexica. C o m o D u r á n lo dice, su p r o p ó s i t o es "escri-b i r verdad y s e g ú n la relación y memoriales de los i n d i o s "
(cap. L X X I V ) . Consecuentemente, es u n a n a r r a c i ó n de la
conquista desde la perspectiva de los aztecas vencidos. Esta v e r s i ó n tiene desacuerdos notorios con la versión e s p a ñ o l a m á s conocida, digamos la de C o r t é s y Bernal D í a z . Hace responsable a C o r t é s , ya vuelto de Cempoala, de la matanza del T e m p l o M a y o r , si bien instigado por Alvarado; y afirma que, d e s p u é s de la pedrada que recibió Moctezuma, los espa-ñ o l e s lo mataron a p u espa-ñ a l a d a s .
Las informaciones i n d í g e n a s de l a que se ha llamado " C r ó n i c a " , recogidas por fray Diego D u r á n y por Hernando A l v a r a d o T e z o z ó r n o c , fueron aprovechadas t a m b i é n en la
Relación del origen de los indios, en sus dos variantes, el
Manuscrito Tovar y el llamado Códice Ramírez.
El mestizo Fernando de A l v a Ixtlilxóchitl, descendiente de la nobleza tezcocana y mexica, fue m u y entendido en las an-t i g ü e d a d e s del señorío de Tezcoco y se d e d i c ó a acopiar
696 JOSE LUIS MARTINEZ
códices y documentos i n d í g e n a s . Sus obras m á s importantes e s t á n dedicadas a la historia de los chichimecas y toltecas y son la principal fuente de información acerca de la vida y obra del rey poeta de Tezcoco, N e z a h u a l c ó y o t l .
C o m o parte de su Compendio histórico del reino de Tezcoco, A l -va Ixtlilxóchitl escribió la llamada "Decimatercia r e l a c i ó n . De la venida de los e s p a ñ o l e s , y principio de la ley evangéli-c a " (c. 1608), que es una relación de la conquista. Su p r o p ó -sito principal es poner de relieve la ayuda que los tezcocanos, en competencia con los tlaxcaltecas, dieron a los e s p a ñ o l e s durante el sitio de M é x i c o , al construir la zanja para echar los bergantines al lago, y los miles de soldados tezcocanos que, bajo el mando de don Hernando Ixtlilxóchitl, señor de Tezcoco, lucharon al lado de los invasores. E n palabras del historiador, "fue m u y i m p o r t a n t í s i m a cosa la ayuda que t u -vieron de Tezcuco dichos e s p a ñ o l e s " . L a "Decimatercia rela-c i ó n " es, pues, una historia rela-compuesta a base de dorela-cumentos i n d í g e n a s , aunque esta vez desde la perspectiva tezcocana y favorables a la conquista española. E n el caso de Tezcoco, por los días de la conquista, dos hermanos y sus parientes lucharon entre sí. Cohuanacoxtzin fue a pelear al lado de C u a u h -t é m o c , y el mencionado Hernando Ix-tlilxóchi-tl a favor de los e s p a ñ o l e s . Y cuando a q u é l r e p r e n d í a a éste " p o r q u e favore-cía a los hijos del sol, y era contra su propia patria y deudos1',
Ixtlilxóchitl le r e s p o n d í a " q u e m á s q u e r í a ser amigo de los cristianos que le t r a í a n la luz verdadera, y su p r e t e n s i ó n era m u v buena la salud del a l m a ' ' .
LAS IMAGENES DE LA CONQUISTA
Las i m á g e n e s que conservamos de la conquista de M é x i c o son todas de procedencia i n d í g e n a . E n varios códices post-h i s p á n i c o s post-hay representaciones ocasionales de la llegada de los e s p a ñ o l e s , y en ellas es curioso advertir la confusión de los pintores i n d í g e n a s respecto a los caballos, que inicialmen-te t o m a r o n por venados grandes.
A ñ o s m á s tarde, en la segunda m i t a d del siglo X V I , se realizaron series de ilustraciones, complementarias de obras
CRÓNICA DE LA CONQUISTA DE MÉXICO 697
h i s t ó r i c a s acerca de la conquista. C o m o los pintores o tlacui-los que las hicieron ya h a b í a n recibido e n s e ñ a n z a s en las escuelas de los frailes, y aprendido recursos y convenciones p i c t ó r i c a s europeas, m e z c l a r á n estos nuevos usos con sus propias tradiciones plásticas. Su arte, hecho de sensibilidad, i m a g i n a c i ó n , hibridismo, aprendizaje e intentos de ajuste entre dos mundos, es u n arte mestizo.
Para la ú l t i m a r e d a c c i ó n de su Historia general de las cosas de Nueva España, iniciada en 1575, en el manuscrito llamado
Códice florentino —ya mencionado—, fray Bernardino de Sa-h a g ú n e n c a r g ó a los tlacuilos que h a b í a adiestrado en el Cole-gio de Santa C r u z de Tlatelolco, una gran cantidad de ilus-traciones y v i ñ e t a s . E l pintor que ilustró el libro X I I de la conquista es, entre sus colegas de los d e m á s libros, uno de los m á s h á b i l e s y el que conoce y d o m i n a mejor las conven-ciones figurativas europeas: los movimientos de caballos y lanzas, las vistas a é r e a s de las batallas, con barcos y fortale-zas, y las ondulaciones de los estandartes. Es u n pintor desi-gual, m u y preciso para dibujar a los e s p a ñ o l e s , pero que se c o n f u n d í a a menudo al representar su propio pasado: p i r á -mides, dioses, s e ñ o r e s , que comenzaban a serle e x t r a ñ o s . Estas ilustraciones no fueron coloreadas.
L a Historia de las Indias de Nueva España (c. 1581), de fray D i e g o D u r á n , así como los otros tratados que compuso (Ri-tos y ceremonias y El calendario), llevan t a m b i é n ilustraciones interesantes. Las nueve pinturas finales del Atlas que acom-p a ñ a las obras del acom-padre D u r á n se refieren a la conquista, desde la p r i m e r a a p a r i c i ó n de las naves e s p a ñ o l a s en las cos-tas del Golfo hasta la toma de la ciudad de M é x i c o y la con-quista de otras provincias. Son l á m i n a s coloreadas, a veces ingenuas y a veces de notable d i s e ñ o , como la matanza del T e m p l o M a y o r , y con la habitual mezcla de convenciones p i c t ó r i c a s i n d í g e n a s y e s p a ñ o l a s .
A fines del siglo X V I , el mestizo Diego M u ñ o z Camargo e s c r i b i ó la Descripción de la ciudad y provincia de Tlaxcala. Si-guiendo la usanza i n d í g e n a , que gustaba de ver lo que se na-rraba, e n c a r g ó a u n excelente p i n t o r , o a u n grupo de ellos, u n a secuencia de 1 456 cuadros, cuya exposición fue hacien-do en el texto. Los temas de estas pinturas tocan lo mismo
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a n t i g ü e d a d e s tlaxcaltecas que asuntos de historia e s p a ñ o l a . Los relativos a la conquista son 50 cuadros, que compren-den desde la llegada de C o r t é s a Cempoala hasta la toma de la ciudad de M é x i c o , y prosiguen con otras c a m p a ñ a s en d i -versas provincias hasta 1542.
Los cuadros de la conquista, y en general toda esta serie
llamada tradicionalmente Lienzo de Tlaxcala (cuya versión
ampliada, recientemente descubierta, es el Manuscrito de
Glasgow), son una feliz c o n j u n c i ó n de los recursos i n d í g e n a s y los e s p a ñ o l e s y europeos, que logran diseños de gran l i m -pieza y fuerza expresiva.
El conjunto de todas estas ilustraciones, las del libro X I I del Códice florentino, las nueve pinturas finales que acompa-ñ a n la Historia del padre D u r á n , y las del Lienzo de Tlaxcala,
m á s algunas i m á g e n e s de otros códices, constituyen una ad-mirable historia gráfica de la visión india del encuentro y la lucha con los e s p a ñ o l e s , y son las primeras obras de u n arte p i c t ó r i c o naciente.
^ . E L A C I O N E S I N C I D E N T A L E S Y R E G I O N A L E S
D E L A C O N Q U I S T A
Antes de concluir este resumen de las c r ó n i c a s de la conquis-ta de M é x i c o debe hacerse al menos una m e n c i ó n de las i m á g e n e s y referencias a este tema que hay en los códices Te-lleriano Remensis, Vaticano Ríos, Aubin, Baranda, Tira de Tepech-pan, De la conquista y Moctezuma, así como en dos textos ma-yas, el Chilam Balam de Chumayel ( " X h a l a y de la conquista")
y en la breve crónica de Chac-Xulub-Chen.
Y debe recordarse la existencia de importantes crónicas regionales, a d e m á s de las ya citadas, en las que se narran los hechos de la conquista ocurridos en los pueblos respectivos: de fray J e r ó m c o de Alcalá (?), La relación de Michoacán (1540¬
1543, tercera parte, caps. X X - X X X ) ; de fray Diego de Lan¬ da, Relación de las cosas de Yucatán (1560, caps. X I - X V ) ; de D o m i n g o de San A n t ó n M u ñ ó n C h i m a l p a h i n Cuauhtlehua-n i t z i Cuauhtlehua-n , eCuauhtlehua-n Cuauhtlehua-n á h u a t l , la " S é p t i m a r e l a c i ó Cuauhtlehua-n " de las Relaciones originales de Chalco Amaquemecan (c. 1591, pp. 234-235); y de
CRÓNICA DE LA CONQUISTA DE MEXICO 699
fray Antonio Tello, Crónica miscelánea de la Sancta Provincia de Xaüsco (c. 1650, l i b . I I ) .
U N PARADIGMA HISTORIOGRÁFICO
E l conjunto de las crónicas de la conquista de M é x i c o ofrece u n a especie de desarrollo ideal para el historiador, con testi-monios inmediatos de los conquistadores, el c a p i t á n y el sol-dado, y de los conquistados, desde la perspectiva de varios pueblos; con la existencia de relaciones menores comple-mentarias y regionales, que hacen posible la c o n f r o n t a c i ó n de los testimonios, y con documentos gráficos que nos per-m i t e n conocer p l á s t i c a per-m e n t e los sucesos terribles.