• No se han encontrado resultados

Contribución de la reintegración a la reconciliación en Colombia

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Contribución de la reintegración a la reconciliación en Colombia"

Copied!
66
0
0

Texto completo

(1)

1

CONTRIBUCIÓN

DE

LA

REINTEGRACIÓN

A

LA

RECONCILIACIÓN

EN

COLOMBIA

Maestría en Estudios Interdisciplinarios en Desarrollo Centro de Estudios Interdisciplinarios en Desarrollo - CIDER

Opción: Conflicto, paz y desarrollo Énfasis: profesionalizante

Director: Mauricio Uribe

ANDREA SALAZAR ARANGO Código: 200212908 Universidad de Los Andes

(2)

2

CONTRIBUCIÓN

DE

LA

REINTEGRACIÓN

A

LA

RECONCILIACIÓN

EN

COLOMBIA

TABLA DE CONTENIDO

LISTA  DE  ABREVIACIONES  ...  3  

PALABRAS  CLAVE  ...  4  

RESUMEN  EJECUTIVO  ...  4  

INTRODUCCIÓN  ...  5  

CONSTRUCCIÓN  DE  PAZ,  RECONCILIACIÓN  Y  REINTEGRACIÓN  ...  7  

Evolución  de  un  concepto  ...  7  

Construcción  de  Paz  y  Desarrollo  ...  9  

Reconciliación,  coexistencia  y  Construcción  de  Paz  ...  12  

DDR  y  Reconciliación  ...  15  

REINTEGRACIÓN  EN  COLOMBIA  ...  19  

REINTEGRACIÓN  Y  RECONCILIACIÓN  EN  COLOMBIA  ...  24  

Reintegración  Basada  en  Comunidades  ...  27  

Acciones  de  Servicio  Social  ...  28  

Perspectivas  y  aportes  de  la  Reintegración  a  la  reconciliación  ...  29  

CONCLUSIONES  ...  39  

BIBLIOGRAFÍA  ...  47  

RECOMENDACIONES  ...  42  

Sobre  la  Reintegración  Basada  en  Comunidades  y  el  servicio  social  ...  42  

Sobre  el  programa  de  reintegración  ...  43  

Sobre  la  promoción  de  la  reconciliación  nacional  ...  45  

ANEXOS  ...  53  

ANEXO  1  –  CUADRO  DE  DEFINICIONES  DE  IDDRS  ...  53  

ANEXO  2  –  PERSPECTIVAS  DE  DESMOVILIZACIÓN,  DESARME  Y  REINTEGRACIÓN  ...  54  

ANEXO  3  -­‐  MARCO  LEGAL  DE  LA  REINTEGRACIÓN  EN  COLOMBIA  ...  61  

(3)

3

CONTRIBUCIÓN

DE

LA

REINTEGRACIÓN

A

LA

RECONCILIACIÓN

EN

COLOMBIA

LISTADEABREVIACIONES

ACR – Agencia Colombiana para la Reintegración ASS – Acciones de Servicio Social

CNC – Centro Nacional de Consultoría

CNRR – Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación CONPES – Consejo Nacional de Política Económica y Social DDR – Desarme, Desmovilización y Reintegración

DNP – Departamento Nacional de Planeación

IDDRS – International DDR Standards (en español Estándares Integrados de DDR) IWAG – InterAgency Working Group (en español – Grupo Interagencial de Trabajo) OACP – Oficina del Alto Comisionado para la Paz

OIM – Organización Internacional para las Migraciones ONU – Organización de las Naciones Unidas

PPR – Persona en Proceso de Reintegración

PRSE – Política de Reintegración Social y Económica PRVC– Programa de Reincorporación a la Vida Civil RBC – Reintegración Basada en Comunidad

SIDDR – Stockholm Initiative on DDR (en español – Iniciativa de Estocolmo en DDR) SSR – Security Sector Reform (en español – Reforma del Sector de Seguridad) UARIV – Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas

(4)

4

CONTRIBUCIÓN

DE

LA

REINTEGRACIÓN

A

LA

RECONCILIACIÓN

EN

COLOMBIA

PALABRAS CLAVE

Reintegración, reconciliación, construcción de paz, Desarme, Desmovilización y Reintegración, Desarrollo, Resiliencia, reintegración basada en comunidades, servicio social, reintegración en Colombia, coexistencia pacífica.

RESUMEN EJECUTIVO

Los procesos de Desarme, Desmovilización y Reintegración juegan un papel fundamental en la Construcción de Paz. No sólo por sus aportes en la reconfiguración de la seguridad luego de un conflicto sino, y más importante aún, por el rol que pueden jugar en la contribución de aspectos más amplios de desarrollo, necesarios en países que emergen de situaciones de violencia. Parte del éxito de estos programas se mide en la contribución que puedan hacer para reconciliar comunidades y fortalecer la coexistencia pacífica como método de promoción de la resiliencia. El proceso de reintegración en Colombia fundamenta sus acciones en la promoción de la reconciliación de las comunidades que han sido fuertemente afectadas por el conflicto que ha vivido el país por más de 50 años. No obstante, estos esfuerzos son aún insuficientes para generar escenarios en donde la construcción de imaginarios colectivos de convivencia permita el fortalecimiento de una sociedad que pueda demandar instituciones que, efectivamente, respondan a sus necesidades.

(5)

5

CONTRIBUCIÓN

DE

LA

REINTEGRACIÓN

A

LA

RECONCILIACIÓN

EN

COLOMBIA

INTRODUCCIÓN

La construcción de paz en Colombia implica un proceso tanto de superación de las causas que, en principio, generaron el conflicto, como de los efectos negativos causados por el conflicto mismo sobre la sociedad. En un escenario como el nuestro es fundamental entender que no sólo se deben plantear opciones de reintegración económica para las comunidades que, de una u otra forma, han sido afectadas por el conflicto. Para que la paz sea sostenible, también se deben emprender procesos en donde las mismas comunidades sean agentes dinamizadores de desarrollo y cambio positivo.

Lograr la paz en Colombia es una tarea urgente y nada fácil. El país enfrenta una situación difícil, sobre todo si se compara con la de otros países que han experimentado procesos de DDR1. Esta dificultad se presenta porque no es posible diferenciar claramente una etapa de conflicto y una de postconflicto. Tanto es así que el actual proceso de DDR sucede en medio del conflicto.

Históricamente, los programas de DDR han sido concebidos como parte fundamental en los procesos de construcción de paz. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha sido claro que estos procesos no pueden entenderse exclusivamente desde la perspectiva de seguridad y permanecer aislados de objetivos de desarrollo humano mucho más amplios. Aun cuando el énfasis principal de un proceso de desmovilización consiste en desarmar las estructuras de guerra, los mecanismos por medio de los cuales el DDR se implementa han evolucionado para abarcar también desarrollo de capacidades, gobernabilidad local, generación de empleo, condiciones de desarrollo

1Desde principios de los años 90, se han documentado en el mundo más de 60 procesos de DDR. En el 2007 hubo

(6)

6

económico, reconstrucción postconflicto y reconciliación (Contribución de Cartagena al DDR, 2009).

El DDR, aún cuando no puede ser responsable por la transformación total de una sociedad que ha sido afectada por el conflicto, sí juega un rol fundamental como catalizador y articulador de iniciativas, estrategias y programas enfocados en generar procesos de desarrollo económico y social para la comunidad. De ese modo se entendería que la reintegración es sostenible en la medida en que también depende de la recuperación social y económica de las comunidades receptoras que han sido afectadas por el conflicto mismo. Si un proceso de reintegración es integral, aporta a la transformación de la sociedad, a la reconstrucción del tejido social y a alcanzar la reconciliación (PNUD, 2009).

El punto de partida de este documento se encuentra en un análisis conceptual de los elementos de construcción de paz, reconciliación, desarrollo y DDR. Posteriormente se hace una descripción de los componentes principales del proceso de reintegración en Colombia. Lo anterior funciona como sustento teórico para un tercer capítulo sobre las relaciones entre la reintegración y la reconciliación en el país. Este capítulo ofrece una descripción de los componentes de reconciliación en ciertas estrategias de reintegración, luego aporta las distintas visiones, perspectivas, puntos de encuentro y críticas que hay en esta relación. Finalmente, se presentan recomendaciones al programa de reintegración implementado por la ACR tanto para sus estrategias, como para las necesidades de coordinación con otras políticas y entidades.

El presente documento no pretende hacer una valoración e investigación de las variables en la implementación de las estrategias de reintegración basadas en comunidades o proyectos de servicio social. Ciertamente, no constituye una evaluación de impacto y efecto del programa de reintegración. Tampoco pretende hacer una comparación de los beneficios dados a diferentes grupos relacionados con el conflicto como las víctimas versus los desmovilizados. Más bien, a partir de un análisis de la documentación histórica del proceso de reintegración2, su

2 El periodo de tiempo en el que se basará este análisis es entre noviembre de 2006, momento de creación de programa de

reintegración actual y hasta el presente. No obstante, se harán breves menciones a los hitos históricos previos al 2006 que fueron determinantes para la construcción del proceso que existe hoy en día. Adicionalmente, se efectuaron algunas entrevistas y conversaciones con funcionarios de la ACR y funcionarios de la OIM que están implicados en el desarrollo de las ASS y la RBC

(7)

7

conceptualización y sus filosofías, evaluaciones y protocolos de implementación3, identifica los aportes o contribuciones hechas al fortalecimiento de la coexistencia y la reconciliación y se constituye como un documento de análisis de intervención pública para el énfasis profesionalizante de acuerdo con el reglamento establecido por la Universidad de Los Andes.

Luego de hacer una revisión exhaustiva de literatura sobre el tema de reconciliación, para efectos del presente texto se propone la siguiente definición que parte de una combinación de varias perspectivas: La reconciliación es un proceso de reconstrucción de relaciones y vínculos sociales que se basa en las relaciones de confianza y cooperación entre los ciudadanos, y de estos hacia las instituciones políticas. Se materializa a partir de: 1. La expresión de emociones generadas por pérdidas, traumas y reflexiones del pasado para construir un imaginario conjunto del futuro deseado. 2. El uso de métodos multidisciplinarios que promuevan un balance entre la paz, la justicia y la coexistencia, porque buscan satisfacer necesidades humanas de desarrollo. 3. La reconciliación promueve la aceptación de diferencias y forja actitudes como la tolerancia y el respeto por el otro. Esto lo hace creando espacios para la interacción entre los actores del conflicto4.

CONSTRUCCIÓN DE PAZ, RECONCILIACIÓN Y REINTEGRACIÓN

EVOLUCIÓN DE UN CONCEPTO

Si bien las transiciones de la guerra hacia la paz son un problema tan antiguo como las guerras mismas, el concepto de construcción de paz sólo emerge recientemente como un conjunto coherente de herramientas y análisis para la administración de dichas transiciones y la

para dar contexto a la filosofía de las acciones implementadas. Estas personas se seleccionaron por su conocimiento del proceso y su involucramiento en las acciones encaminadas a la reconciliación que promueve el proceso de reintegración.

3 En vista de que las acciones de servicio social se crearon en 2011, las evaluaciones que se considerarán para este efecto serán a partir de ese momento. Con respecto a la Reintegración basada en comunidades, se contemplaran evaluaciones y documentos producidos en el mismo periodo de tiempo del análisis de este documento.

4 Para efectos de esta definición se entiende que los actores del conflicto son todos los actores de la sociedad, puesto que de una u

otra forma, directa o indirectamente, están involucrados en las causas y las consecuencias del conflicto. Es decir, actores del conflicto no se suscribe exclusivamente a las víctimas y los victimarios, sino que se entiende como el conjunto de actores de la sociedad.

(8)

8

transformación de los conflictos. Sin embargo, se trata de un concepto en constante evolución y construcción.

En 1992, el entonces Secretario General de la ONU Boutros Boutros-Ghali, publicó la “Agenda para la Paz” en donde, por primera vez en el ámbito de los organismos internacionales, se presentaron elementos de la construcción de paz para el postconflicto. Su finalidad era ayudar a la prevención y a la solución de las guerras en la posguerra fría. Así, definió la construcción de paz como todas las acciones dirigidas a identificar y apoyar estructuras tendientes a fortalecer y solidificar la paz para evitar una recaída en el conflicto (Ghali, 1992).

Aun cuando “Agenda para la Paz” evidentemente transformó el escenario de operaciones de construcción de paz y postconflicto, poniendo sobre la mesa discusiones sustanciales sobre la terminología y los conceptos de política internacional e investigación de conflictos, este concepto ya existía en 1976 en la literatura de Johan Galtung. El concepto de construcción de paz planteado por Boutros Ghali es similar al de Galtung cuando reconoce la necesidad de levantar fundamentos que impidan que el conflicto recaiga (Ryan J. , 2013).

Tres años después de la publicación de “Agenda para la paz”, el mismo Boutros-Boutros Ghali publicó un suplemento que complementó la visión de la ONU sobre las acciones en construcción de paz (Ghali, 1995), donde resolvió de paso algunas de las críticas que se habían hecho no sólo sobre esta visión, sino también sobre la visión de Galtung. En este suplemento, la construcción de paz se plantea como un conjunto de acciones que incluyen esfuerzos adicionales para prevenir el conflicto antes, durante y después del conflicto mismo. De igual forma, el suplemento hace hincapié en la importancia de tener capacidad local que, además de dialogar, se apropie de los procesos para asegurar la sostenibilidad de la paz (Ryan J. , 2013). El concepto de construcción de paz está aún en evolución. Sus avances se han dado gracias a la implementación de esfuerzos ad hoc, aprendiendo sobre la marcha y partiendo de los análisis, primordialmente post intervención, que se han hecho sobre sus efectos.

Usualmente, los procesos de construcción de paz han tenido una tendencia liberal que parte de la siguiente premisa: los estados democráticos no entran en guerras los unos con los otros o en conflictos internos. Esta teoría se basa en tres preceptos: a) Evitar la recaída del conflicto, b)

(9)

9

Reducir las causas que dieron origen al conflicto, y c) Que la estrategia usada no genere nuevas reivindicaciones que impulsen nuevos conflictos (Paris, 2004).

Roland Paris, en su libro At War’s End, considera que el foco debe estar en que los constructores de paz se concentren en promover instituciones efectivas antes de promover la liberalización política y económica. Estas instituciones requieren procesos de construcción de nación y tejido social que les den sentido (Paris, 2004). En este sentido, John Paul Lederach propone mecanismos de soporte para implementar procesos de paz a partir de la reconstrucción de las relaciones humanas (Lederach, 2010).

Si bien hoy en día hay diferentes teorías, visiones y aproximaciones sobre cómo entender la construcción de la paz, parece haber consenso sobre dos aspectos: por un lado, todas las teorías concuerdan en la necesidad de abordar las causas que generaron el conflicto, para así prevenir la aparición de nuevas disputas. Por otro lado, aun cuando hay perspectivas mucho más centradas en el rol de la cooperación e intervención internacional, existe un interés general en reconocer la importancia de la apropiación nacional de sus procesos.

La consolidación de una paz duradera depende entonces de varios factores: desde los esfuerzos por recuperar la infraestructura afectada por el conflicto y garantizar la seguridad de la población, hasta la instauración de sistemas democráticos de gobierno, incluyendo procesos de DDR y SSR, justicia transicional y recuperación del tejido social (Rettberg, 2003).

CONSTRUCCIÓN DE PAZ Y DESARROLLO

¿Cómo puede entonces lograrse un proceso de estabilización postconflicto a la par de un proceso de desarrollo económico, social y de reconstrucción de estado? En países que emergen de conflictos, el Estado generalmente es frágil y sus instituciones son demasiado débiles como para abordar no sólo las necesidades de la reconstrucción, sino además problemáticas más amplias del desarrollo. En esta medida, las instituciones no logran dirimir conflictos y propender por sociedades con capacidad de gestar la cohesión social y política necesaria para abordar las causas estructurales, tanto de los conflictos como de la fragilidad institucional. Estas sociedades frágiles se sumergen en ciclos de conflicto y violencia como mecanismo de solución de problemas.

(10)

10

Al respecto, una aproximación común ha sido hacer énfasis en procesos de implementación de ley y orden (Van Tongeren, 2011), que si bien pueden ser exitosos en restablecer la estabilidad, no son suficientes para abordar las dificultades que emergen de los conflictos. Estos tienden a reaparecer si las capacidades de los estados, o de las sociedades, para lidiar con las causas estructurales permanecen débiles. Para abordar estos retos las sociedades requieren instrumentos e instituciones que permitan superar las causas estructurales de los conflictos violentos.

Jordan Ryan habla de este círculo vicioso desde esta perspectiva: la construcción de paz debe estar enfocada en promover la resiliencia en las comunidades, para que el resultado sean sociedades que puedan demandar de sus instituciones respuestas pertinentes al logro de los objetivos de desarrollo humano (Ryan J. , 2013). La resiliencia se funda en la transformación de actitudes, relaciones y capacidades robustas para manejar y transformar conflictos constructivamente y prevenir la violencia. Las sociedades resilientes son aquellas con capacidad de tolerancia y diálogo, en donde los procesos existen para permitir que las diferencias sean mediadas de forma pacífica. Estos patrones contribuyen a la inclusión y la participación dentro de comunidades con sentido de pertenencia. El énfasis creciente en desarrollo sostenible basado en la resiliencia reconoce la agencia del ser, de las instituciones y de los sistemas. Se construye sobre una aproximación centrada en el ser humano en donde se busca superar la fragilidad mediante un entendimiento común de los retos, una apropiación local, la prevención de nuevos conflictos y respuestas integrales a problemas complejos (Ryan J. , 2013).

El final de la guerra no implica la llegada de la paz. Si la falta de confianza y consensos persiste, las causas de fondo del conflicto pueden perdurar o incluso ser exacerbadas por la violencia. Pero entonces, ¿cuáles son esos aspectos puntuales que debe abordar la construcción de paz? ¿Hasta dónde debe llegar? ¿Cuáles son sus límites?

La reconstrucción y desarrollo de los estados y la construcción de la paz se buscan generalmente por medio del mismo grupo de actividades y estándares. En la arena de la seguridad, elementos como el DDR de excombatientes y/o de SSR sirven para la implementación del Estado de Derecho. En los aspectos de gobernabilidad, se busca establecer un marco político que pueda sostener la paz promoviendo la democratización, la participación y el respeto por los

(11)

11

Derechos Humanos. En los temas de convivencia y desarrollo social, se impulsan programas que contribuyan a la reconciliación y coexistencia pacífica vía diálogo. Finalmente, en ambos esfuerzos, se busca establecer bases socioeconómicas para la paz por medio del manejo de agravios y reconstrucción de infraestructuras (Campbell & Peterson, 2013).

De cualquier forma, un gran número de sociedades en transicion de la guerra a la paz enfrentan enormes retos en términos de desarrollo. Las raíces por lo general son (aunque no exclusivamente): la pobreza, las grandes inequidades, instituciones débiles, infraestructura rota, poca gobernabilidad, altos niveles de inseguridad y bajos niveles de capital social. Paradójicamente, estas ausencias en términos de desarrollo son causa y consecuencia de los conflictos: violaciones sistemáticas de Derechos Humanos pueden provocar pobreza, profundizar la inequidad, debilitar las instituciones, destruir la infraestructura, empobrecer la gobernabilidad e incrementar la inseguridad (De Greiff, 2009). En esta medida los procesos de construcción de paz deben incluir procesos de justicia y desarrollo que, en conjunto, restablezcan la fuerza de las normas, fortalezcan la confianza en las instituciones y generen incentivos para la reconstrucción de tejido social (Lenzen, 2013).

Tanto la pobreza como la victimización debilitan la capacidad de aspirar, disminuyen las expectativas de la población y empobrecen la capacidad de agencia de las personas. Con el tiempo la iniciativa para promover acciones y para reclamar frente a otros, especialmente frente a instituciones del estado, también se debilita. Es justamente esa agencia debilitada la que produce conflictos. La debilidad para proteger de dichas violaciones genera costos para todos y esto tiene un alto impacto en el desarrollo (De Greiff, 2009).

Cuando los grupos sociales comparten imaginarios comunes hay una variación sustancial en su comportamiento y contenido. Esto contribuye con la agencia de las personas y las comunidades. Es decir, cuando los eventos y las personas pueden conectarse cognitiva y emocionalmente a las vivencias, éstos no sólo son más significativos sino que además tienen una incidencia directa en la resiliencia, la reconciliación y, en últimas, la construcción de identidades conjuntas que refuerza la cohesión social (Ross, 2013).

(12)

12

RECONCILIACIÓN, COEXISTENCIA Y CONSTRUCCIÓN DE PAZ

Los conflictos armados generalmente encuentran cabida en contextos de alta fragilidad institucional5. Esta fragilidad es, a su vez, exacerbada por las consecuencias mismas de una guerra. Así, en un proceso de construcción de paz o postconflicto, un estado presenta grandes retos en el desarrollo de bases y estructuras sólidas para el manejo de todas las necesidades de una sociedad. Por esta razón, las capacidades para responder a la fragilidad o promover la resiliencia son generalmente ausentes o muy débiles. Es en estos contextos en donde la reconciliación juega un rol fundamental.

Aun cuando hay millares de ejemplos interpersonales y de grupos pequeños que muestran casos contundentes de reconciliación, la discusión demuestra que los técnicos y expertos en construcción de paz están aún en el principio de la exploración sobre cómo se implementa y se potencia. Desafortunadamente, todavía no se mapean los diferentes métodos de reconciliación que han existido en la experiencia humana, y los diferentes autores abordan el tema desde diversas perspectivas.

Johan Galtung se ha referido a la reconciliación en términos genéricos para representar todas las estrategias de construcción de paz que se implementan. Estrada–Hollenbeck, por su parte, lo usan en términos de resolución de conflictos. Kriesberg y Fisher hablan sobre las diferencias en los conceptos de coexistencia y reconciliación, mientras que Kriesberg enfatiza que la reconciliación puede ser una de las relaciones de la coexistencia activa (Abu-Nimer, 2001).

Asimismo, el debate teológico asociado al perdón y a nociones según las cuales cuando se trata de reconciliación ¨todos somos pecadores¨ suele suscitar resistencia entre las víctimas,

5 El caso colombiano es diferente. En una entrevista realizada a Fernán González del CINEP y Angelika Rettberg de la

Universidad de los Andes, ambos plantean que el estado Colombiano no puede considerarse como un estado fallido, sino más bien, un Estado en construcción. El Estado Colombiano presenta fallas severas en la provisión de servicios básicos, protección de sus ciudadanos y control de algunas partes del territorio. No obstante, el concepto de debilidad o precariedad del Estado frente a la sociedad oculta diferencias notables frente a otros países de la región: en Colombia han estado prácticamente ausentes los gobiernos militares que han favorecido el avance de movimientos populistas y la proliferación de manifestaciones sistemáticas de la población a la intervención del Estado en la vida económica y social, fuertemente marcadas en otros países cercanos. Una de las paradojas del caso colombiano es que muchos de los avances en capacidades del Estado se han dado en condiciones de conflicto armado, lo que desdice del efecto netamente devastador que otros países en situaciones similares. (Martinez & Rettberg, 2010)

(13)

13

quienes rechazan que se use para diluir responsabilidades y tender un manto de olvido. Algunos han hablado de la reconciliación solamente desde la esfera pública, para evitar entrar en discusiones sobre lo individual del perdón, mientras que otros han preferido permanecer en el término coexistencia como lugar más genérico, apropiado y respetuoso (Prieto J. D., 2012).

En términos generales parece haber un consenso sobre la reconciliación como parte de la construcción de paz que tiene una connotación de transformación y de proceso, en donde el diálogo, tanto horizontal como vertical, es necesario. Asimismo, la consideración de la expresión de las emociones como condición necesaria en donde se dibujan nuevos imaginarios de un futuro común deseado, acuerdos comunes sobre el pasado y entendimiento del presente, puede lograrse con el uso de elementos espirituales y religiosos. Lo anterior, más un acompañamiento de alguna forma de justicia, son elementos cruciales para el uso de métodos multidisciplinarios que permitan recrear escenarios de reconciliación. La cultura local debe ser fuente principal de estos procesos, siempre y cuando se entienda que el perdón es el único elemento individual y particular de la reconciliación. Finalmente, lograr la reconciliación, la justicia y la paz es posible en la medida en que se entienda su relación con el logro de las necesidades humanas básicas (Abu-Nimer, 2001).

Las características de los conflictos contemporáneos requieren innovación, desarrollo de ideas y prácticas que vayan más allá de la negociación de intereses puntuales para su solución. Un punto de encuentro fundamental entre el realismo necesario y la innovación requerida es la idea de la reconciliación (Lederach, 2010). Las relaciones son la base tanto para el conflicto como para su solución a largo plazo. Por esto deben ser el punto focal en el diseño de estrategias de construcción de paz y de promoción de la reconciliación.

Esta construcción asume un espacio de encuentro, de personas y de actividades diversas e interdependientes. La reconciliación debe encontrar formas de abordar el pasado sin quedar encerrada o lastrada en círculos viciosos. Por el contrario, plantea la posibilidad de que las personas tengan la oportunidad de expresar sus emociones generadas por las pérdidas y los traumas, para que en un diálogo sostenido se pueda imaginar un futuro compartido. Es entonces un balance entre la verdad, la justicia y la paz. La verdad entendida como el reconocimiento de los daños y las pérdidas causadas y la validación de las experiencias vividas. La justicia como la

(14)

14

búsqueda de los derechos individuales y grupales. Y la paz como un espacio de interdependencia, comunidad, bienestar y seguridad (Lederach, 2010).

La construcción de paz y la reconciliación están relacionadas intrínsecamente. La primera se refiere a procesos más amplios que establecer el orden y la estabilidad luego de un conflicto. La reconciliación, por su parte, lidia con las heridas profundas que deja ese conflicto en la sociedad (Hutchison & Bleiker, 2013). Proveer seguridad y construir instituciones es importante en la búsqueda de confianza, pero un orden estable no puede ser alcanzado a menos que los motivos psicológicos del conflicto también sean abordados, puesto que los residuos de la violencia surgen y permanecen mucho tiempo después de que las hostilidades han cesado. La reconciliación aborda esas heridas profundas. El entendimiento de las emociones, no como reacciones privadas sino como fuerzas socio políticas que contribuyen a la construcción de identidad y comunidad es fundamental para promover una canalización de los legados emocionales del conflicto (Hutchison & Bleiker, 2013).

Las emociones son centrales en el proceso de reconciliación. No obstante, poco se sabe de cómo, exactamente, abordarlas puede llevar a procesos de sanación a comunidades. Usualmente, las emociones han sido entendidas como sentimientos privados e irracionales. Por eso el mayor reto consiste en diseñar políticas que entiendan que las emociones son mucho más que meras reacciones personales (Hutchison & Bleiker, 2013). Éstas, son un factor fundamental político y social en las experiencias tanto privadas como colectivas de los conflictos y los traumas y por eso se pueden traducir en experiencias grupales y formaciones políticas. La canalización de las emociones que derivan de los efectos de un conflicto pueden configurarse en rasgos de identidad clave que conduzcan a las comunidades a estar juntas.

El énfasis debe estar en la importancia de generar puntos de quiebre emocionales, para que sociedades que han estado divididas puedan cultivar nuevas formas de asimilación del trauma y, posiblemente, visualizar un nuevo orden armonioso y no violento. Este proceso de reconocimiento puede aportar también en la humanización de los actores del conflicto para abordar exitosamente la reconciliación (Hutchison & Bleiker, 2013).

Finalmente, Johan Galtung concluye que, aunque existen muchas aproximaciones a cómo implementar procesos de reconciliación, ninguno de ellos –en su singularidad– puede lidiar por sí

(15)

15

solo con la complejidad de una situación postconflicto y cerrar los ciclos de violencia. Esto porque la mayoría de ellos se construye sobre la base de presunciones, incluso de orden cultural, que no permiten hacer estandarizaciones de lugar y tiempo (Galtung, 1990). Combinar las estrategias, en cambio, tiene más sentido. Multiplicar esfuerzos multidisciplinarios y multidimensionales puede arrojar mejores resultados a la hora de promover la reconciliación: esfuerzos basados en conocimientos profundos de los contextos, que tengan cabida ojalá en infraestructuras de paz que deriven visiones comprometidas y conjuntas del futuro que se quiere.

DDR Y RECONCILIACIÓN

Al igual que el concepto de construcción de paz y de reconciliación, el DDR es un elemento que desde finales de la década del ochenta ha ido en constante evolución y cambio. Incluso ha llegado a proveer elementos para enfrentar contextos de violencia sin conflicto armado (Organización de las Naciones Unidas, 2010). Sus mecanismos de intervención se han robustecido y reformado de manera estructural con documentos como la Agenda para la Paz (Ghali, 1992) y el Reporte Brahimi (Organización de las Naciones Unidas, 2000) en donde se ha resaltado la idea de que, para garantizar la paz, es necesario trascender la mera interposición de tropas para la separación de ejércitos combatientes regulares o irregulares.

Aun cuando el énfasis principal de un proceso de desmovilización consiste en la reducción y reconfiguración de las herramientas de guerra, los mecanismos a través de los cuales el DDR es implementado han evolucionado para abarcar también el desarrollo de capacidades, gobernabilidad local, generación de empleo, condiciones de desarrollo económico, reconstrucción postconflicto y reconciliación (Shaw B. , 1984). En la actualidad, existen herramientas que, lejos de configurarse como doctrinas vinculantes, se han convertido en guías o cartas de navegación para que los estados u organismos internacionales diseñen sus propios programas de transición a la paz, en función de las características específicas de las dinámicas de la confrontación y de los intereses y necesidades de la población6 (Fundación Ideas para la Paz, 2014).

6A pesar de los avances en el concepto de DDR logrados en la década del 90, a principios del siglo XXI no se contaba con un

marco estratégico que permitiera conducir y apoyar de manera efectiva estos procesos. Ante la necesidad inminente de unificar criterios, alrededor de 15 agencias de la ONU conformaron el IWAG. Este grupo se encargó de elaborar lo que hoy se conoce

(16)

16

El DDR es sólo uno de los componentes de un proceso de construcción de paz (ver Anexo 1 y 2) y, en esa medida, aun cuando no puede ser responsable por la transformación total de una sociedad que ha sido afectada por el conflicto, sí juega un rol fundamental en la articulación de iniciativas, estrategias y programas enfocados a generar procesos de desarrollo económico y social para la comunidad en general. En los programas de DDR para excombatientes, la fase de reintegración se visualiza como un paso decisivo en la consolidación de la seguridad tras el cese de la violencia armada. Además, se considera como un primer paso fundamental para el desarrollo, lo que implica considerarlo en perspectiva de largo plazo (PNUD, 2009). Por esta razón, la viabilidad del DDR depende de procesos más amplios de desarrollo humano. Es así como se puede analizar el impacto y la sostenibilidad de los procesos de reintegración a la vida civil. Una reintegración es sostenible en la medida en que también depende de la recuperación social y económica de las comunidades receptoras y que han sido afectadas por el conflicto mismo.

Además de incluir atención psicológica, educación, salud, apoyo a familias, empleo, alianzas con el sector privado, entre otros, el DDR –particularmente la Reintegración– también debe trascender el enfoque individual de los excombatientes para prestar atención a las comunidades donde estos se encuentran. El objetivo de los enfoques comunitarios es disminuir reacciones negativas o rechazos de quienes, en principio, pueden ser considerados como riesgos de seguridad y convivencia para la población (Prieto J. D., 2011). Pero entonces, ¿cómo entender la paz? ¿Cuál paz se pretende garantizar, construir y/o consolidar? ¿Cómo aportarle a la construcción de paz desde el DDR?

como los IDDRS en el 2004. Este documento es hasta la fecha, la hoja de ruta utilizada para el diseño, implementación y evaluación de programas de DDR en el mundo. Fue elaborado en reconocimiento de los aciertos, aprendizajes, errores y buenas prácticas derivadas de las experiencias de cada agencia en esta materia. Luego de ser divulgados, estos estándares fueron traducidos en un amplio acervo de políticas, lineamientos y guías que se materializan en una guía operacional de implementación. De manera complementaria, el Gobierno de Suecia lideró la SIDDR, con el fin de identificar los errores y debilidades de estos procesos y contribuir con la creación de un marco de referencia para la planeación e implementación efectiva de estos programas. La mayor contribución de este documento es el planteamiento de una perspectiva holística de la reintegración en clave del entendimiento de las necesidades inmediatas de los desmovilizados y la comprensión de sus expectativas a futuro. Finalmente, en el año 2009, el Gobierno de Colombia publicó la CCDDR. Este documentó buscó complementar las herramientas existentes en DDR a partir de la experiencia del país y el intercambio de experiencias entre técnicos y expertos de otros países. Este documento propone adoptar un enfoque maximalista de la reintegración, entendido como un proceso integral en donde se articulan metas más ambiciosas de largo plazo de desarrollo social y económico, de gobernabilidad, fortalecimiento institucional, justicia y reconciliación. (Fundación Ideas para la Paz, 2014).

(17)

17

Según la propuesta de Galtung, la paz tiene un conjunto de 10 principios o valores que se convierten en garantes de la denominada paz multidimensional, la cual constituye el ambiente más deseable en los entornos de postconflicto.1) La cooperación entre los diferentes actores en un sistema interdependiente. 2) Poder contar con las herramientas y capacidades para enfrentar entornos difíciles y calamidades. 3) Satisfacción de las necesidades básicas como alimentación, morada, seguridad, etc. 4) Entornos de crecimiento económico y desarrollo que conlleven una mejora en la distribución de recursos. 5) Ausencia de explotación entre actores, en donde las interacciones se den en condiciones de equidad. 6) Igualdad en la forma como cada actor es visto por el otro, así como igualdad en el acceso a las oportunidades. 7) Un entorno que garantice el respeto a los derechos fundamentales.8) Un entorno que permita y facilite el desarrollo del libre albedrío del actor. 9) Un entorno pluralista que reconozca la diversidad. 10) Un ambiente dinámico que admita posiciones variadas (políticas, culturales, religiosas, etc.) (Galtung, 1967).

En ese orden de ideas, es necesario darle un alcance mayor al DDR, particularmente a la reintegración. La idea es que por medio de sus acciones se facilite una recuperación temprana en escenarios postconflicto, tanto en términos socioeconómicos como en términos de consolidación del Estado, fortalecimiento de la democracia y aportes a la construcción de una paz multidimensional con ausencia de cualquier manifestación de violencia estructural7, basada en la reconciliación. Esta contribución al desarrollo se puede materializar proporcionándole a las comunidades receptoras instrumentos, recursos, capacidades y mecanismos de participación para apoyar la reintegración de desmovilizados (PNUD, 2009).

Aun así, Özerdem discute que luego de más de dos décadas de implementación de programas de DDR, especialmente enfocado desde la agenda de la paz liberal, aún no se

7El término violencia estructural fue introducido por Johan Galtung en su artículo Violence, Peace and Research, publicado en

1969. En este artículo, la definió como la forma de violencia en la que una estructura o institución social puede hacer daño a través de impedir que se cumplan las necesidades humanas. De acuerdo con el autor, la violencia estructural está fuertemente relacionada con la injusticia social. Es aplicable en las situaciones en las que se produce un impedimento de las necesidades humanas básicas como resultado de los procesos de estratificación social. Este concepto parte de la existencia de un conflicto entre dos o más grupos sociales en el que el reparto de los recursos es resuelto sistemáticamente a favor de alguna de las partes o en perjuicio de las otras. En la violencia estructural no se identifica un emisor o persona concreta, sino que corresponde a una estructura que provoca que los seres humanos estén por debajo de sus realizaciones potenciales. (Galtung, 1969).

(18)

18

comprueba del todo su pertinencia para la sostenibilidad de los procesos de construcción de paz. No hay investigaciones concluyentes del impacto a largo plazo de los programas de DDR (Özerdem, 2013). El argumento sobre por qué los excombatientes pueden necesitar asistencia y qué pasaría si ellos no la reciben, reposa sobre el riesgo de seguridad mencionado por Collier, en donde los excombatientes son vistos como un riesgo tanto a nivel macro como micro (Collier, Elliot, Harvard, Hoefller, Reynal-Querol, & Sambanis, 2003). En el nivel micro, lo que puede ocasionar la generación de nuevos conflictos es el miedo de violencia personal, generado por la inexistencia de ingresos para los combatientes, y la ausencia de competencias para el trabajo de los desmovilizados. En el nivel macro, el argumento es que la desmovilización puede aumentar la inseguridad porque los excombatientes pueden retornar a las armas si sus frustraciones continúan ignoradas.

Otra perspectiva considera que la relación entre el DDR y la construcción de paz puede ser cimentada sobre la base del desarrollo. Los combatientes son entendidos como un grupo afectado por el conflicto, con el potencial de contribuir al desarrollo general de la comunidad y el país: son fuerza de trabajo y pueden aportar al desarrollo económico. Se sugiere entonces que el DDR se enfoque en una perspectiva más amplia de desarrollo comunitario y persiga un balance entre la ayuda a los excombatientes y la ayuda a las comunidades. Con esta conceptualización en mente, el modelo basado en comunidades pone énfasis en aspectos estructurales de la comunidad y aborda las necesidades de la comunidad en la absorción de los excombatientes. Esto se basa en el argumento de que, con sólo enfocarse en el individuo excombatiente, los retos relacionados con un contexto social más amplio –en donde la reintegración tiene cabida– no pueden ser abordados. Además es crucial que la reintegración reconozca y promueva los procesos de reconciliación local (Özerdem, 2013). McMullin, por ejemplo, propone que la reintegración debe buscar crear ambientes sostenibles, tanto para los combatientes como para las comunidades que los reciben. Preocuparse por el simple retorno a las condiciones previas implica el retorno a las condiciones que, en principio, generaron el conflicto (McMullin, 2013).

Los excombatientes pueden contribuir al fortalecimiento general de la paz y la reconciliación en el largo plazo, por medio de la interacción entre diferentes grupos y antiguas facciones combatientes. En otras palabras, una reintegración exitosa puede y debe ayudar a

(19)

19

construir relaciones de confianza y cooperación. Y de la misma forma, las relaciones de confianza y cooperación enfocadas a la reconciliación y la coexistencia son las que pueden asegurar el éxito de un proceso de reintegración (McMullin, 2013).

Ahora bien, ¿es la reconciliación una meta alcanzable dentro de un proceso de DDR? En algunos casos es una meta demasiado ambiciosa. La reintegración en muchos casos sucede en ambientes sociales hostiles, en donde las comunidades pueden no ser receptivas a la aceptación de desmovilizados, muchos de los cuales han cometido hechos de guerra atroces en esos mismos lugares. Además, la reintegración se ha dicho que también sucede en sociedades con profundas necesidades de desarrollo. Esto puede generar resentimiento de las comunidades por el apoyo dado a los excombatientes (McMullin, 2013).

Usualmente no existe confianza. Las personas en proceso de reintegración se sienten rechazadas por las comunidades y las comunidades no confían en los desmovilizados (Derks, Rouw, & Briscoe, 2011). Pero esta desconfianza y resentimiento puede deberse más directamente a la reacción de las comunidades frente a las fallas de la reconstrucción postconflicto y los procesos de desarrollo, que a una evidente y permanente fragmentación entre excombatientes y ciudadanos (McMullin, 2013).

Si bien el DDR no puede ser responsable de la transformación total de las causas que generaron el conflicto, sus acciones, además de buscar promover relaciones de confianza entre la sociedad, sí deben estar encaminadas a fortalecer los lazos entre los ciudadanos y las instituciones. Esto permite también reconstruir el capital social tanto horizontal como vertical: ambos necesarios en un escenario de reconciliación.

REINTEGRACIÓN EN COLOMBIA

En 2003, mediante el decreto 200, se creó el PRVC, dentro del Ministerio del Interior y de Justicia, como oficina que asumió las funciones del programa de reinserción individual, con excepción de los acuerdos de paz, que serían atendidos por la OACP. El PRVC fue el encargado de liderar iniciativas de formación y actividades sicosociales y productivas para los desmovilizados. En principio la oferta en materia de incorporación a la vida civil se centraba en un enfoque que privilegiaba la reinserción y garantizaba una asistencia inmediata al

(20)

20

desmovilizado por medio de apoyos financieros y kits humanitarios. En total, el proceso no duraba más de 24 meses8 para un desmovilizado (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

En 2006, en vista del crecimiento exponencial de las desmovilizaciones, el Gobierno creó la ACR. La creación de esta entidad también supone un cambio estructural en las estrategias implementadas. Se pasa de un proceso asistencialista a un proceso de reintegración basado en el largo plazo y la generación de capacidades en el individuo para asegurar su permanencia en la legalidad. Adicionalmente, el nuevo proceso incorpora elementos de reintegración comunitaria (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2012). Este trabajo se centra en el análisis del proceso de reintegración que se ha construido a partir del 2006 bajo el liderazgo de la ACR.

El Gobierno colombiano presentó la PRSE, definida en el Documento CONPES 3554 de 2008 como “un plan de Estado y de Sociedad con visión de largo plazo, que busca promover la incorporación efectiva del desmovilizado con voluntad de paz y de su familia a las redes sociales del Estado y a las comunidades receptoras” (CONPES 3554, 2008).

El proceso de reintegración en Colombia fue concebido, en sus inicios, con el objetivo de prevenir la reincidencia en la comisión de delitos y promover la permanencia en la legalidad (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2012). En los últimos años los documentos internos de implementación de política de reintegración evidencian un interés por ampliar la comprensión de la sostenibilidad del proceso. El proceso de Reintegración aporta al desarrollo del país y contribuye a la paz, basándose en principios de reconciliación, garantías de no repetición, ejercicio autónomo de la ciudadanía y trabajo con comunidades.

El proceso de Reintegración implementado por la ACR dejó de enfocarse en el apoyo económico exclusivamente y privilegió otros aspectos como la atención y acompañamiento psicosocial, acceso a la educación, acceso a la salud, apoyo y acompañamiento jurídico del desmovilizado y apoyo en generación de ingresos. Al día de hoy, la ACR implementa una ruta de reintegración enfocada en ocho dimensiones que pretenden que la persona desmovilizada

8La atención a los desmovilizados individuales podía alcanzar los 24 meses, mientras que para un desmovilizado colectivo

(21)

21

encuentre una vida sostenible en la civilidad y cuyo objetivo principal es el ejercicio autónomo de la ciudadanía mediante el desarrollo y la reorientación de las competencias de cada individuo (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

La ruta de reintegración parte del diseño de un plan de trabajo concertado con la persona desmovilizada. Este plan de trabajo “requiere unas categorías heurísticas que reflejen las diferentes variables que inciden en el desarrollo y/o fortalecimiento de las capacidades del individuo y de su grupo familiar” (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014). Las dimensiones de la ruta son: personal, productiva, familiar, habitabilidad, salud, educativa, ciudadana y seguridad.

La dimensión personal se basa en el desarrollo de la identidad de la persona, su vinculación afectiva y su forma de interactuar con los demás. Esta dimensión contempla el acompañamiento psicosocial de la persona desmovilizada para que logren el ejercicio autónomo de la ciudadanía por medio del fomento de la salud mental. El objetivo es “fomentar en la persona en proceso de reintegración la salud mental, enmarcada en la relación individuo-sociedad, acrecentando la capacidad de establecer relaciones sociales, interpersonales e intergrupales que le posibiliten el mejoramiento de la calidad de vida como miembro activo y autónomo de la sociedad” (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

La dimensión de salud se implementa en coordinación con el Sistema General de Seguridad Social en Salud, que favorece el ingreso al sistema tanto de la persona desmovilizada como de su núcleo familiar. Esto se hace con el objetivo de que, además de poder obtener una atención integral, puedan también acceder a programas de promoción y prevención que favorezcan su vida y, por consiguiente, su proceso de reintegración. Igualmente, la dimensión educativa se logra gracias a la coordinación con otras entidades del Sistema de Educación Nacional. Se pretende que tanto el desmovilizado como su familia alcancen niveles educativos que, de acuerdo con su contexto y necesidades de su ruta, posibiliten el acceso y permanencia en entornos productivos y el desarrollo de su proyecto de vida.

La dimensión productiva fortalece las capacidades de individuo y su grupo familiar para la generación de ingresos sostenibles en el marco de la legalidad. La dimensión familiar busca construir y fortalecer entornos protectores por medio de la convivencia familiar y la promoción y protección de los derechos y deberes familiares. Adicionalmente, se promueve la capacidad de

(22)

22

los desmovilizados para mejorar las condiciones de habitabilidad que faciliten su vida familiar y comunitaria, contribuyendo al bienestar y a la dignidad humana.

La prevención, atención y manejo del riesgo son también factores que se abordan desde la dimensión de seguridad, con el objetivo de que la población reconozca y gestione los riesgos de victimización y reincidencia. Finalmente, la dimensión ciudadana está enmarcada en la necesidad de superar la situación de vulnerabilidad de la persona desmovilizada9. La ACR ha estipulado que

esta superación se logra a través del fortalecimiento de las capacidades en civilidad, participación en contextos comunitarios y, más importante aún, la reconciliación.

Con estos cambios y evoluciones en el proceso de reintegración en Colombia “se busca potencializar el rol de la ACR en temas de reconciliación, fortalecimiento de entornos protectores, además de propender por la corresponsabilidad de las diferentes instituciones encargadas de la planeación y ejecución de las agendas públicas locales y regionales. Este esfuerzo no sólo está dirigido a consolidar la reintegración como política pública, también está enfocado a estructurar el proceso de reintegración como eje promotor del desarrollo humano (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

¿Cuál es la finalidad última que se busca con el desarrollo de unas capacidades y activos en el marco de un proceso de reintegración?: el retorno sostenible a la legalidad mediante el ejercicio autónomo de la ciudadanía. No obstante, al entender el proceso de DDR y, en particular, el proceso de reintegración como uno de los medios para la construcción de paz, tal ejercicio autónomo debe comprender y enmarcarse en el horizonte de la reconciliación y de una cultura de paz (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

Desde el año 2003 han pasado por el proceso de reintegración más de 47.124 personas, de un total de 56.127 desmovilizados (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014). “La ACR ha aprendido que un excombatiente perteneció en promedio 14 años a una estructura ilegal, que el reclutamiento se produce en promedio entre los 13 y 14 años, y que reintegrarlo a la legalidad requiere entre 6 y 7 años y una inversión aproximada de 5 millones de pesos por persona al año” (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014). De ese total de personas que han pasado por

9 Se habla de situación puesto que se considera la vulnerabilidad como algo transitorio que puede superarse y no como una

(23)

23

el proceso de reintegración, a junio de 2014, han culminado exitosamente el proceso 5.809 personas (Contraloría General de la Nación, 2014)10.

Sin embargo, para la ACR una persona no se considera reintegrada sólo por el hecho de no reincidir en la comisión de delitos, sino que el éxito se concentra en aquellos factores que reflejan el contexto y entorno de los excombatientes a un entorno legal. Ahí es donde la promoción de una coexistencia pacífica juega un factor fundamental.

De acuerdo con documentos de estrategia de la ACR, dentro de la ruta de reintegración de cada desmovilizado se plantean unos objetivos estratégicos que, bajo el marco del Desarrollo Humano, pretenden:

1. Promover habilidades y competencias en la población desmovilizada y en su entorno. 2. Promover la convivencia y las acciones de reconciliación en los contextos receptores. 3. Promover la corresponsabilidad de actores externos frente a la reintegración11.

Para cumplir estos objetivos, y en concordancia con la normatividad existente12, el proceso de reintegración diseñó un Protocolo de Escenarios para la Reconciliación, que empezó a implementar desde noviembre de 2011. El detalle de estas acciones de promoción de la reconciliación se detallará en el siguiente capítulo.

En síntesis, la ruta de reintegración es una oferta de servicios en la que el Estado colombiano le ofrece a personas desmovilizadas el desarrollo de habilidades y competencias ciudadanas (Ver Anexo 4). Adicionalmente, la ruta propone propiciar espacios para la convivencia y acciones de reconciliación y fomentar la corresponsabilidad de actores externos (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

10 El proceso de reintegración en Colombia ha sido considerado como voluntario. De las casi 57 mil personas que se han

desmovilizado en el país han estado activas en el programa, un poco más de 47 mil. Adicionalmente, solo hasta el 2013 el proceso de reintegración liderado por la ACR contempló la culminación responsable del mismo. Previo a este momento el proceso no tenía un horizonte de tiempo. En 2013, la resolución 0754 de 2013, en el artículo 38, estipuló los requisito para culminar exitosamente el proceso de reintegración. Desde entonces, la ACR ha implementado además una estrategia de monitoreo post, por un plazo de dos años a quienes se gradúan de la reintegración.

11Tomado del documento de estrategia interno de la ACR, elaborado en 2012 (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2012) 12El Programa de Reintegración implementado por la ACR se fundamenta en una serie de normas, decretos y documentos

(24)

24

REINTEGRACIÓN Y RECONCILIACIÓN EN COLOMBIA

Existen dos elementos fundamentales para entender las dimensiones de las necesidades de reconciliación en el conflicto colombiano. Por un lado, Colombia continúa con un conflicto armado interno que responde no sólo a la persistencia de grupos guerrilleros, sino además a la proliferación de bandas criminales. Por otro lado, a diferencia de otros conflictos, el colombiano no está marcado por grandes diferencias étnicas o religiosas, que dificultan la reconciliación por el carácter hereditario de identidades. En Colombia se ha mostrado que, en general, tanto víctimas como combatientes comparten características demográficas y, en muchos casos, provienen de las mismas comunidades. Asimismo, individuos pueden pasar por varias de estas características a lo largo de sus vidas (Prieto J. D., 2012).

En el año 2011 se promulgó en Colombia la Ley 1448, por medio de la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones. El decreto reglamentario 4800 que reglamenta esta ley dispone una definición de reconciliación. “Las medidas de atención, asistencia y reparación a las víctimas en los términos del artículo 3° de la Ley 1448 de 2011, buscan cimentar un proceso de reconciliación nacional sobre bases sólidas de equidad e inclusión social, entendiendo que la reconciliación es un proceso que tiene por objeto favorecer la construcción de escenarios de convivencia pacífica entre las víctimas, la sociedad civil, el Estado y los desmovilizados, a través de la profundización de la noción de participación conjunta y mediante la reconstrucción del tejido social de tal forma que se fortalezca las relaciones de confianza entre las comunidades y de estas con el Estado”(DECRETO 4800, LEY 1448).

Por su parte, el Documento CONPES 3554 establece la reconciliación como uno de los principios del DDR en Colombia y uno de los objetivos a largo plazo de la PRSE. “Es un proceso de (re)construcción de relaciones y vínculos sociales que se basa en las relaciones de confianza y cooperación entre los ciudadanos y de estos hacia las instituciones políticas. La reconciliación implica reconocer y reflexionar sobre el pasado para construir un futuro común. Además, aceptar las diferencias y forjar actitudes como la tolerancia y el respeto por el otro. Este principio contempla la creación de espacios y lugares para el encuentro de actores en conflicto. La reconciliación se puede abordar desde tres dimensiones: la interpersonal que contempla la construcción o reconstrucción de confianza y cooperación entre individuos, la social que involucra

(25)

25

a la sociedad y a los afectados por la violencia y la política, que implica la restauración y/o el fortalecimiento de las relaciones de confianza entre la sociedad y el Estado” (CONPES 3554, 2008).

En consecuencia, la construcción de paz y la reconciliación implican que la sociedad en su conjunto transite de un estadio tal de violencia, a uno en el cual los ciudadanos ejerzan de manera autónoma la ciudadanía y valoren formas de vida democráticas no violentas. Es decir, se trata del tránsito hacia “un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto a la vida, al ser humano y a su dignidad y que pone en primer plano los derechos humanos, el rechazo a la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia, así como la comprensión entre los pueblos, los colectivos y las personas” (Caireta & Barbeito, 2005).

La aplicación de los enfoques de vulnerabilidad y desarrollo a un proceso de reintegración cuyo horizonte es, en últimas, el tránsito de una cultura de la violencia a una cultura de paz, orienta el desarrollo de las capacidades de los individuos a actuaciones frente a situaciones de conflicto que no legitimen el uso de la violencia. Desde el enfoque de la construcción de paz, John Paul Lederach retoma el concepto de las capacidades para entender de qué forma se desarrollan los procesos de reconciliación en sociedades divididas. “La capacitación o construcción de capacidad se refiere por tanto al proceso de reforzar las actitudes y conocimientos inherentes a las personas con relación al desafío del conflicto en su contexto y a la filosofía explícita orientada a la adopción de nuevas medidas proactivas, dotadas de poder, a fin de conseguir el cambio deseado en esos lugares(Lederach, 2010).

Bajo esta perspectiva, el desarrollo de capacidades en las personas en proceso de reintegración orientadas a la construcción de una cultura de paz pretende, en últimas, que éste pueda enfrentar las diferentes barreras de la reintegración a partir de una agencia que no recurra ni legitime el uso de la violencia.

Para efectos de este trabajo el concepto de Reconciliación que se usará será una combinación de los conceptos antes mencionados dados por el CONPES 3554, los aportes de John Paul Lederach y los aportes de Mohammed Abu Nimer. El concepto que se propone será el siguiente:

(26)

26

La Reconciliación es un proceso de reconstrucción de relaciones y vínculos sociales que se basa en las relaciones de confianza y cooperación entre los ciudadanos, y de estos hacia las instituciones políticas. Se materializa a partir de: 1. La expresión de emociones generadas por pérdidas, traumas y reflexiones del pasado para construir un imaginario conjunto del futuro deseado. 2. El uso de métodos multidisciplinario que promuevan un balance entre la paz, la justicia y la coexistencia, porque buscan satisfacer necesidades humanas de desarrollo. 3. La reconciliación promueve la aceptación de diferencias y forja actitudes como la tolerancia y el respeto por el otro. Esto lo hace creando espacios para la interacción entre los actores del conflicto.

El horizonte de reconciliación en el DDR recoge la necesidad de trabajar sobre elementos de convivencia pacífica, propiciar la comprensión de la violencia instaurada en la sociedad, identificar y promover acciones de encuentro de víctimas y victimarios, y trabajar sobre la consolidación de relaciones sociales a partir del diálogo. Estos escenarios implican la necesidad de ver al desmovilizado como un agente de cambio.

COMPONENTES DE LA RECONCILIACIÓN EN EL PROGRAMA DE REINTEGRACIÓN

Es claro que las discusiones, tanto académicas como de política relacionadas con los temas de construcción de paz, han resaltado la importancia de caracterizar, reconocer y abordar tanto a las víctimas como a los desmovilizados. Incluso, han resaltado la importancia de tener en cuenta a las comunidades. Sin embargo, poco se ha hecho para explorar la coexistencia de unos con otros, qué tipo de relaciones desarrollan entre ellos, y qué lecciones se puede extraer para procesos nacionales de construcción de paz, justicia transicional y más, importante aún, reconciliación (Prieto J. D., 2012).

En Colombia, los asuntos de víctimas y desmovilizados suelen ser tratados separadamente. La institucionalidad encargada de implementar las distintas políticas y estrategias es diferente13.

13En la actualidad, la Unidad de Atención y Reparación de Víctimas (UARIV) es la entidad encargada de responder por la

implementación de la Ley 1448 de 2011, mejor conocida como “Ley de Víctimas”, esto además lo hace en coordinación con el SNARIV (Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas) compuesto por 46 entidades. Previo a la existencia de la UARIV, en el país la entidad responsable por la atención a las víctimas era Acción Social (Hoy Departamento de Protección

(27)

27

Asimismo, tanto los debates académicos como los debates jurídicos suelen separar radicalmente a las “víctimas” de los “victimarios” (excombatientes) (Prieto J. D., 2011). Tal vez el único aspecto en el que estos debates se encuentran y se tratan simultáneamente es a la hora de hablar de reconciliación.

Sin embargo, como mencionamos al principio, este documento no pretende hacer una revisión o una comparación sobre los beneficios de las víctimas versus los beneficios de las personas desmovilizadas. Tampoco es objetivo nuestro hablar de reconciliación solamente en términos de dichas poblaciones. El carácter de este trabajo se enfoca en revisar los aportes del programa de reintegración a la reconciliación del país en términos generales. Esto en muchos casos incluye a las víctimas, pero principalmente a las comunidades en donde los desmovilizados habitan.

El proceso de reintegración en Colombia, desde sus inicios, ha tenido un enfoque de reintegración comunitaria. No obstante, con la promulgación de la ley 1424 de 2010, se le imprimió al proceso un escenario más integral en perspectiva de acciones que le apuntasen a la reconciliación y al rol, idealmente protagónico, que deben tener los desmovilizadas en promover la coexistencia pacífica y la convivencia entre sus comunidades. Es decir, a la percepción de los desmovilizados como actores de paz.

REINTEGRACIÓN BASADA EN COMUNIDADES

Desde 2007 la ACR ha implementado un modelo de reintegración comunitaria en varios regiones del país con el objetivo de “generar espacios de convivencia y reconciliación” en zonas de presencia de excombatientes. También ha adelantado proyectos de generación de ingresos para desmovilizados, con la participación de víctimas, que han sido presentados como iniciativas promotoras de reconciliación (Prieto J. D., 2011). Estas intervenciones comunitarias se ejecutan bajo cuatro componentes: 1. La realización de un diagnóstico participativo en el cual se identifican y priorizan necesidades por la comunidad misma. 2. Procesos de formación ciudadana

Social), la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, en conjunto con la Unidad de Fiscalías para la Justicia, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación.

(28)

28

y talleres en temas de resolución pacífica de conflictos, participación, derecho y liderazgo. 3. La ejecución de un proyecto comunitario que puede ser de formación, de infraestructura o productivo. 4. La ejecución de una acción simbólica dirigida a divulgar los resultados del ejercicio. Hasta la fecha se han realizado 123 intervenciones en 110 Municipios. 19.000 personas han sido beneficiadas14 (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

Esta estrategia tiene tres componentes:

1. Formación ciudadana: Que se entiende como el proceso pedagógico que promueve la participación, la confianza y la cooperación que generan espacios de convivencia 2. Acción simbólica: que tiene en cuenta la cultura, tradiciones locales y el simbolismo

para generar un espacio en el que los distintos actores sociales se sensibilicen, reflexionen y se comprometan con el proceso. El propósito es transformar aquellos factores que impiden la convivencia y la reconciliación

3. Proyecto comunitario: Promueve la confianza, la cooperación y la convivencia por medio de la concertación, diseño e implementación de iniciativas que resuelvan problemáticas públicas entre actores comunitarios.

ACCIONES DE SERVICIO SOCIAL

Con la promulgación de la Ley 1424 en 2010, se estableció que los desmovilizados debían cumplir con el desarrollo de actividades de servicio social dentro de su ruta de reintegración. Este servicio social promueve acciones enmarcadas en medidas de satisfacción15 y en garantías de no repetición16. La delimitación de estas acciones corresponde a que las otras medidas de reparación

14 Cada proceso de intervención comunitaria tiene duración de un año y es implementado a través de la contratación de operadores

locales o regionales (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2014).

15De acuerdo con la CNRR, las medidas de satisfacción son una de las modalidades contempladas por el concepto de reparación

integral. Se entiende por estas, medidas dirigidas a ofrecer satisfacción a las víctimas, tienen un carácter simbólico y contribuyen al deber estatal de recordar y preservar el olvido y la memoria colectiva. Son medidas no pecuniarias, que pretenden compensar el daño moral causado por la comisión de crímenes atroces. Tienen un impacto tanto individual como colectivo, porque permiten la dignificación de las víctimas. (CNRR, 2007).

16De acuerdo con la CNRR, se entiende por garantías de no repetición, las medidas dirigidas a evitar que las víctimas vuelvan a ser

objeto de violaciones de los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario que vulneren su dignidad. Tomado de Recomendación de Criterios de Reparación y de proporcionalidad restaurativa (CNRR, 2007).

(29)

29

integral (la indemnización, la rehabilitación y la restitución) incluyen acciones jurídicas, médicas, psicológicas, financieras, que no se enmarcan en los objetivos del proceso de reintegración.

Específicamente, de acuerdo al Protocolo de Servicio Social, del programa de reintegración, este tiene los siguientes objetivos (Agencia Colombiana para la Reintegración, 2011):

1. Brindar un espacio para la acción responsable y ciudadana de los participantes del proceso de reintegración en procesos de desarrollo comunitario.

2. Fortalecer las competencias ciudadanas en los participantes del proceso de reintegración.

3. Aportar al fortalecimiento de las capacidades intelectuales y competencias personales del participante.

4. Contribuir en la construcción de escenarios para la convivencia armónica en las comunidades que los acogen.

El servicio social es, entonces, una actividad de la ruta que debe durar como mínimo 80 horas, que debe ser concertada con la comunidad y debe responder a las siguientes siete líneas: embellecimiento del espacio público, recuperación ambiental, acompañamiento a la atención en salud, acompañamiento a la atención alimentaria, generación de espacios de deporte, arte y cultura, multiplicadores de conocimiento y/o prestación de servicios especiales (Organización Internacional para las Migraciones, 2014) (Ver anexo 5).

PERSPECTIVAS Y APORTES DE LA REINTEGRACIÓN A LA RECONCILIACIÓN

A lo largo de este documento, se ha dicho que los procesos de reintegración de excombatientes deben entenderse desde focos más amplios de mejora de las condiciones de vida de las comunidades donde habitan. Este capítulo hará una aproximación a la reintegración en Colombia, a la luz de los conceptos y debates expuestos en la primera parte de este texto.

Referencias

Documento similar

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

Where possible, the EU IG and more specifically the data fields and associated business rules present in Chapter 2 –Data elements for the electronic submission of information

The 'On-boarding of users to Substance, Product, Organisation and Referentials (SPOR) data services' document must be considered the reference guidance, as this document includes the

In medicinal products containing more than one manufactured item (e.g., contraceptive having different strengths and fixed dose combination as part of the same medicinal

Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in

Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in

This section provides guidance with examples on encoding medicinal product packaging information, together with the relationship between Pack Size, Package Item (container)

Package Item (Container) Type : Vial (100000073563) Quantity Operator: equal to (100000000049) Package Item (Container) Quantity : 1 Material : Glass type I (200000003204)